Presupuesto Nuevo León 2017 ¿y la Austeridad y el gobierno abierto?

El día 20 de noviembre se presentó el Paquete Fiscal del año 2017. Allí se incluye lo referente a los ingresos y egresos del Estado de Nuevo León. Respecto a esto, Redesquintopoder IDEA, subraya lo siguiente:

Primero, el Poder Ejecutivo realizó cuatro reuniones con el Poder Legislativo para definir el Paquete Fiscal. Sin embargo, estas reuniones fueran de carácter privado, por lo cual no contaron con la participación de la ciudadanía.

 




Segundo, el Gobierno anunció que el impuesto de la Tenencia se mantiene hasta 2019, además que creará nuevos impuestos derechos, y aumentará otros ya existentes como el del Hospedaje. No obstante, no aparece un Plan de Austeridad dirigido a solucionar el recorte presupuestal que argumenta tener el Ejecutivo, es necesario que todos en el gobierno también se “aprieten el cinturón”.

Tercero, es válido recordar que el Gobernador Jaime Rodríguez prometió en su campaña política que iba a eliminar la tenencia, así lo acordaron con los diputados en 2015, sin embargo, el prorrogarlo hasta 2019, da lugar a que en el 2017 nos digan que este se vuelve hasta a prorrogar hasta el 2020.

 




Cuarto, Los formatos en los que subió el paquete fiscal  no están en datos abiertos, sino en PDF, lo cual restringe el acceso a esta información que además de ser de carácter público debe ser accesible.

Por último, esperamos que el Congreso del Estado de Nuevo León debata públicamente, y en mesas si es necesario, para contar con las aportaciones que ofrezca la ciudadanía en lo que se refiere al Paquete Fiscal y así maternizar los principios de gobierno y parlamento abierto.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

De la democracia electoral a la democracia participativa

Desde que se nos ha inculcado sobre el significado de la democracia, se ha tendido a poner todo el peso de la misma en el sufragio universal. Si bien esto ha llegado a contribuir en el sentido de comprometer a la ciudadanía a ejercer su derecho de votar por sus representantes, tanto del poder ejecutivo como legislativo, a la vez ha acortado el sentido democrático a esto mismo: al simple hecho de votar cada tres años, cuando la democracia significa muchísimo más que eso.

Esto, aunado a la hegemonía que actualmente poseen los partidos políticos sobre los procesos electorales y legislativos (los cuales deberían contar con una mayor injerencia de la sociedad civil), pone en evidencia el hecho siguiente: hoy, no contamos con la democracia representativa que estipula la constitución; desde el momento en donde el pueblo mexicano, queda a merced de unos funcionarios públicos que solo ocupan de este cada cierto tiempo, para legitimarse como agrupaciones políticas (reunir el porcentaje mínimo de votos para seguir existiendo como tales), la representación queda supeditada por una evidente democracia electoral.

Dicho en otras palabras, de cumplir con lo dictado por la carta magna, referente a la representación del pueblo, se anteponen los intereses particulares de los partidos políticos, los cuales únicamente alientan a la participación de la sociedad al momento de haber procesos electorales.

Ahora bien, ¿qué puede hacerse para enfrentar tal situación? ¿Cómo se debe consolidar una auténtica democracia, en donde intervenga la mayoría, más allá del voto?

Considero que, además de luchar por eliminar los privilegios de las agrupaciones políticas, así como de los funcionarios públicos, es necesaria la creación de una democracia que supere la representación; para ello, es imperdible la conformación de una democracia de carácter participativo. Pero ¿Qué habría de entenderse por “participativa”? Pues bien, entiéndase dicho término como aquella facultad del pueblo para tener una injerencia directa, en la elección de su propio destino.

Sea en nuestro caso, con la recientemente aprobada Ley de Participación Ciudadana, se podrán varios pasos para llegar a dicha meta; con ayuda de las herramientas establecidas en este cuerpo normativo, como la revocación de mandato, el presupuesto participativo o las juntas vecinales, se contribuirá a la organización social y con ello, a la consolidación de un auténtico poder del pueblo.

Queda claro que para cumplirse la realización de este ideal, se necesitará mucho esfuerzo, y probablemente, mucho esfuerzo por parte de cada uno de nosotros. No obstante, si auténticamente queremos, de una vez por todas, construir el México que soñamos, debemos tomar las riendas por nosotros mismos, y no permitir que los grupos de siempre se apoderen de este para sus propios fines.

Es hora de crear días mejores, donde se tengan los servicios públicos necesarios, donde se tenga un gobierno que merecemos, y donde cada mexicano pueda vivir dignamente sin tener que mendigarles nada a los partidos políticos que, él mismo financia por medio de los impuestos.

Es ahora o nunca, el momento para cambiar nuestro gobierno para nuestra gente del presente, del futuro, y en conmemoración para aquellos de días pasados que precisamente entregó su vida en favor de un mañana mejor.

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Peña: el presidente que más ha viajado… a mitad de cada conflicto

Bien se sabe de las funciones que el poder ejecutivo debe cumplir durante el sexenio que fue electo; funciones como el cumplimiento de las propuestas establecidas en campaña, así como, en resumidas cuentas, llevar de manera óptima el rol de representante del pueblo mexicano de manera congruente.

Ahora bien, haciendo un repaso de estos cuatro años transcurridos de la presidencia de Enrique Peña Nieto, ¿Podemos decir que este ha realizado de forma “decente” sus funciones? Por el lado de representar a la ciudadanía en general, tomando en cuenta los escándalos de los que ha formado parte, como la casa blanca supuestamente comprada con recursos monetarios de su esposa, e igualmente, por el caso del avión presidencial, personalmente me inclinaría por un rotundo no.

¿Por qué? Por el simple hecho de que un presidente sensato, el cual observa como la mitad de los habitantes de la nación vive en condiciones de pobreza, tendría la vergüenza de no caer en estas situaciones, por simple solidaridad para con quienes lo votaron. Que si el avión ya había sido pedido por la administración pasada… considero que esta excusa para poder pavonearse en el mismo es tan válida como el video donde su señora esposa, Angélica Rivera, justifica su famoso inmueble valuado en millones.

Por otra parte, en cuanto a las propuestas que el actual ejecutivo trazó durante su campaña, cabría destacar aquellas que deben señalarse de carácter urgente, en virtud de un cumplimiento nulo a las mismas. A través del sitio web Aristegui Noticias (anexo la liga al final del artículo), se encuentran publicadas 23 propuestas que en su momento, Peña Nieto sostenía como parte de su campaña presidencial; en estas mismas caben destacar las más preocupantes, aquellas en las que, actualmente, se aprecia un avance nulo si no es que incluso regresivo.

Propuestas como “erradicar la pobreza alimentaria”, “ampliar la cobertura educativa” e “incrementar tres veces la inversión en ciencia y tecnología” muestran la manera deplorable en que nuestro actual presidente ha ostentado el cargo: la inversión en ciencia y tecnología sigue tan reducida como en décadas anteriores; en el caso de la pobreza alimentaria, basta con viajar al sur de México y observar como esta propuesta ha sido completamente ignorada. En cuanto a la ampliación de la cobertura educativa, que se puede decir si no que se ha caído en el cinismo total al vendernos una supuesta reforma educativa que se implementa a base de engaños y a punta de cañón.

Finalmente, si algo falta decir sobre el desempeño del ejecutivo es su representación frente a otras naciones: se le ha observado viajar constantemente hacia otros países con el fin de fortalecer los “lazos” con los mismos. Lo anterior resultaría aceptable para la mayoría de nosotros, si dichas acciones no se realizaran en este contexto: cada vez que ocurre un conflicto dentro de nuestro país.

Basta con recordar, eventos como la fuga de Joaquín “El chapo” Guzmán, en la que a Peña Nieto curiosamente le surgió la oportunidad de emprender un viaje una vez anunciado su escape; o bien, situaciones como lo ocurrido con los normalistas de Iguala, en donde de la misma forma, el ejecutivo tuvo la “necesidad” de viajar, cuando recién se había dado la noticia. Cabe resaltar también cuando fue el aniversario de la desaparición de los normalistas, nuestro ejecutivo experimentó la necesidad de viajar hacia Nueva York en medio de las protestas. Finalmente, habría que recordar un caso reciente, como lo ocurrido en Oaxaca, después de lo cual, nuestro presidente inmediatamente presenció la coincidencia de ser requerido en un dialogo con los países de América del Norte.

En resumidas cuentas, Enrique Peña Nieto no solo será recordado como el presidente que no cumplió con lo que prometía o como aquel cínico que vivía en lujos cuando su pueblo vivía en la miseria, sino que también será recordado como aquel presidente que, siempre que era requerido de urgencia, salía huyendo a otros países, con la excusa de representarnos internacionalmente.

Liga: http://aristeguinoticias.com/0705/post-elecciones/las-18-propuestas-de-enrique-pena-nieto/

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Nosotros mexicanos…

En México se vive alrededor de la impunidad, donde la aplicación de las leyes solo es para unos, haciendo a un lado el estado derecho, por el cual los abogados deben de realizar bien su tarea, para ejercer la democracia. Sabemos que el país cuenta con un sin fin de problemas y debilidades políticas, sociales, económicas, entre muchas otras, pero por otro lado se necesita resaltar sus fortalezas y que estas son mucho mas grandes, pero no se han dado a conocer o simplemente están echas a un lado.

Como mexicanos, debemos darnos el lujo y privilegio de aspirar a un mejor país, destacando sus bondades, su cultura, esencia y educación. Nos encontramos en un México donde sus instituciones van degradándose y junto con la sociedad mexicana poco a poco también. Estamos sobre un México donde el ejecutivo no dialoga, comunica, debate, platica o habla con el legislativo, y eso que nos encontramos en un país civilizado. Se vive un choque entre los tres poderes del país y junto con ellos se llevan de encuentro a la sociedad, como anteriormente mencioné.

Estamos sobre un México donde el ejecutivo no dialoga, comunica, debate, platica o habla con el legislativo, y eso que nos encontramos en un país civilizado. Se vive un choque entre los tres poderes del país y junto con ellos se llevan de encuentro a la sociedad, como anteriormente mencioné.

Un partido político no debe decidir sobre sus propios intereses ni por los representantes de su mismo partido, porque es ahí donde falla el país. La busca del bien común, va mas allá de los colores o principios de un partido político, sino con el apoyo de distintas perspectivas, con el cual se puede llegar a una mejor solución. Venimos de un presidencialismo exagerado, y como mejor ejemplo pongo a: Luis Echeverría. Él como presidente, era el líder real del partido, teniendo una gran influencia sobre el personal político, hasta decía que la economía se mandaba desde Los Pinos.

Sin embargo, surgió una nueva generación libre de ataduras, atreviéndose a modificar el “establishment” del país, y como consecuencia viene la alternancia en el año 2000. Vivimos en una generación que ya no se cree lo que se dice en una televisión abierta, debido a las influencias políticas que han caído sobre ella. Por otro lado, se necesita una sociedad mas proactiva, generando mas democracia en el país, defendiendo los valores que aún esta todavía tiene y conserva.

Vivimos en una generación que ya no se cree lo que se dice en una televisión abierta, debido a las influencias políticas que han caído sobre ella. Por otro lado, se necesita una sociedad mas proactiva, generando mas democracia en el país, defendiendo los valores que aún esta todavía tiene y conserva.

El gobierno no se debe de considerar como un negocio de político, sino como una instancia de servicio a una nación. El debilitamiento de las instituciones es una de las razones de donde surgen los problemas, sin embargo se pueden hacer mejores las cosas. Además, me atrevo a decir que el gobierno mexicano se encuentra un con déficit de capacidad de atender a las necesidades de su propia población, generando así inestabilidad en la misma.

Por último, contamos con una sociedad abierta y viva, que quiere más democracia en el país, que sea escuchado, que proclama sus derechos. Y con una juventud mexicana que sale de la comodidad para salir a contribuir con lo que es de todos, que no se queda callada, sino que alza la voz.

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El espejo mexicano

El manto febril de la noche comenzaba a cubrir el horizonte. Las partículas exangües de la luz del día se perdían ante sus ojos. En sintonía, el chisporroteo de la fogata y las cigarras entonaban su última melodía del año. No parecía importarle el cada vez más incómodo respaldo del roble sobre el cual reposaba su cansado cuerpo.

Esperó así hasta que la luna decidió mostrarse a través de un espeso telón de nubes. Un efímero rayo de luna nueva lo atravesó hasta descansar su reflejo en el gran lago adyacente al roble.

Armado de valor, se levantó, y se atrevió a asomarse al lago. Lo que vio le sorprendió: era su rostro, sin embargo, ajeno. El reflejo le mostró todo aquello que reprimía en lo más obscuro de su corazón.

De inmediato se alejó del agua y emprendió su marcha de regreso. Pero ya era muy tarde.

Le afligía el rostro la cicatriz que no lucía. Le azotaban decisiones que aún no había tomado. Le repugnaban las facciones que había adorado. Le asustaba la violencia que había observado.

¿Qué clase de maldición era aquella? ¿Qué clase de dios lo había condenado a observar su reflejo?

Es sólo a través de espejos que el ser humano se descubre a sí mismo. Tienen la capacidad de mostrarnos el más temible de nuestros demonios y de hallar la más sigilosa inseguridad. Así, el reflejo que muestra es, tantas veces, aterrador como lo es complaciente. Después de todo, nos alarman porque nos muestran ese lado que intentamos reprimir. Bien hacía Borges en temerles. La magia de los espejos, paradójicamente, oscila entre lo que muestra y lo que oculta.

Quizá por esa razón regresamos constantemente a ellos: para constatar lo que somos (y lo que aún no somos).

Es sólo a través de espejos que el ser humano se descubre a sí mismo. Tienen la capacidad de mostrarnos el más temible de nuestros demonios y de hallar la más sigilosa inseguridad. Así, el reflejo que muestra es, tantas veces, aterrador como lo es complaciente.

Su maravilla: están presentes en todo momento. No son sólo los cristales de vanidad erguidos en alcobas. Y de ahí el terror constante de Borges. Muestran el reflejo del humano las aguas serenas de un lago; los sueños taciturnos del desamor; la tinta vertida al papel; las letras que sosiegan el alma; al igual que las cosechas de la amistad. ¡Qué dicha (y que terror) el poder observarse a través de tantos espejos!

Pero, ¿tendrá toda una nación la misma fortuna? ¿Podrá observarse a través de espejos tan certeros y mágicos toda una sociedad?
La respuesta es cruel, pues el espejo nacional no reviste las cualidades poéticas y heroicas antes descritas. Muestran el reflejo de una nación su clase política. ¡Con qué terror se postra México frente a su espejo!

Su reflejo es producto de los demonios que lo han consumido durante años: poca participación ciudadana y políticos corruptos. Y así los muestra. Sin máscaras: el orgullo reformador de Peña Nieto; la ira incrédula de Calderón; la ignorancia en el discurso de Fox; la envidia política de Zedillo; la avaricia capitalista de Salinas; la gula electoral de Miguel de la Madrid; y la lujuria monetaria de Portillo.

Hoy lucen ajenos, pero son viva imagen de nuestra cultura. De indignación, pero conformista. Y es que a través de los años, no hemos querido enfrentar el reflejo. No hemos querido cambiar nuestro espejo, a pesar de tener las herramientas para hacerlo: el voto y la participación ciudadana.

Sin máscaras: el orgullo reformador de Peña Nieto; la ira incrédula de Calderón; la ignorancia en el discurso de Fox; la envidia política de Zedillo; la avaricia capitalista de Salinas; la gula electoral de Miguel de la Madrid; y la lujuria monetaria de Portillo. Hoy lucen ajenos, pero son viva imagen de nuestra cultura. De indignación, pero conformista.

El problema del mexicano es que a la hora de enfrentarse al espejo, en ocasiones, huye con cobardía del reflejo, y decide no inmiscuirse en los asuntos políticos; en otras, peca de vanidad y se enamora del reflejo, optando por una continuidad electoral pocas veces racional; y en otras tantas, se ahoga en su propia inseguridad y, con temor, decide una alternancia poco favorable.

Pero el espejo nacional no tiene que ser visto necesariamente como algo negativo. Es, de hecho, una de las herramientas más útiles: nos muestra los rostros de lo que fuimos, de lo que somos, y de esa manera, nos es posible vislumbrar el horizonte de una manera clara.

…el espejo nacional no tiene que ser visto necesariamente como algo negativo. Es, de hecho, una de las herramientas más útiles: nos muestra los rostros de lo que fuimos, de lo que somos, y de esa manera, nos es posible vislumbrar el horizonte de una manera clara.

Ahí están los Gobernantes demagogos. Con tintes de héroes dedicándose a destruir una partidocracia desde una plataforma independiente, nos han indicado el camino a seguir: la reinvención de partidos políticos. Las leyes prohibicionistas, que al reflejar los resultados obsoletos de las posturas retrógradas y conservadoras, han obligado a la tinta legislativa a tomar modelos liberales y con estricto apego a los derechos humanos.

México debe postrarse, sí, con terror frente a su espejo, pero con valentía, para darse cuenta de lo que es y el rumbo que debe tomar. Sólo a través de una participación activa en la vida política del país podrá el espejo mostrarse benigno con México. Es vital entonces que el ciudadano, con valentía, se postre frente al espejo y acaricie las cicatrices del pasado que le muestre, no como recuerdo nostálgico, sino como presagio de un futuro próspero.

México debe postrarse, sí, con terror frente a su espejo, pero con valentía, para darse cuenta de lo que es y el rumbo que debe tomar. Sólo a través de una participación activa en la vida política del país podrá el espejo mostrarse benigno con México.

Regresó al palacio aún con la última Luna de 1514 a sus espaldas. Faltaban horas para el nuevo amanecer, pero a Nezalhualpilli le aterraba aquello que había observado en el lago de Texcoco. No era la primera vez que sus deidades le revelaban sus maquinaciones sin claridad alguna.

Como tlatoani, había gobernado sabiamente, lo que le ganó la reputación de buen gobernante entre los nobles. Su congoja jamás fue la política, sino su espíritu de poeta. Sin lugar a dudas, su fascinación por la adivinación y por los agüeros también había contribuido a sus pesares, pero siempre fue la poesía la que lo acechaba inclusive en sus sueños. Esa noche antes de ir a la cama, no concilió el sueño. Los dioses le habían mostrado un sufrimiento que no le pertenecía.

A un año de morir, ¿qué le habían mostrado los dioses a tan dotado gobernante? Hay quienes aseguran que fue sólo el proemio de su muerte; el epitafio de su sepulcro. Otros afirman que fue la inminente llegada de Cortés a territorio nacional. Pocos otros aseguran que fue su propio reflejo pero sin la vanidad de la belleza que tanto le caracterizó. Y otros más, aseguran que el reflejó que observó aquella última noche de 1514 fue el reflejo de una nación condenada a sufrir durante más de quinientos años.

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Intimidades Públicas: “Más allá de la #Ley3de3”

Cuando el hartazgo es sumamente considerable, cualquier solución parece ser suficiente.Esolam

La iniciativa ciudadana denominada como “Ley 3 de 3” está haciendo historia. No sólo junto más de 600 mil firmas ciudadanas para poder ser enviada al Senado de la República institucionalmente como una iniciativa ciudadana, sino también está marcando una agenda ciudadana dentro del ámbito público sin precedentes. En ese sentido, pareciera que no habría porque estar en contra de la “Ley 3 de 3” –que dicho en términos legislativos expide la Ley General de Responsabilidades Administrativas-, cualquier persona con el mínimo hartazgo del ámbito público está a favor de que esta iniciativa ciudadana se haga realidad.

Pero ¿por qué no resulta suficiente la “Ley 3 de 3”? Más allá de que encausa un hartazgo ciudadano hacia un tema sumamente relevante del ámbito público como lo es la corrupción, pareciera que gran parte del fondo se centra en transparentar 3 declaraciones por parte de los servidores públicos y generar incentivos para denunciar actos de corrupción, cuando en la realidad para acabar con la corrupción se requiere mucho más. Con esto, no quiero decir que presentar las 3 declaraciones –patrimonial, intereses y fiscal- esté mal, sólo que vale la pena conocer el contexto general que acontece actualmente en nuestro país respecto a este tema.

…si bien la iniciativa “3 de 3” involucra aspectos sensibles de la ciudadanía, debemos ver que el Sistema Nacional Anticorrupción es un mecanismo integral que modifica como el andamiaje legal actual, para lograr erradicar de una vez por todas eso que la ciudadanía no tolera más: la impunidad.

El año pasado se aprobó la reforma Constitucional que generó las bases para crear lo que se denominó como “Sistema Nacional Anticorrupción”, y que en otras palabras, se refiere a generar un sistema de coordinación con el cual los tres niveles de gobierno tengan los mecanismos legales e institucionales para combatir la corrupción y acabar con la impunidad. Asimismo, dicha reforma Constitucional además de crear estas bases –la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción-, busca crear o modificar otras 6 leyes –la Ley General de Responsabilidades Administrativas, la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Fiscal Administrativa, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la Ley General de Contabilidad Gubernamental, la ley de Coordinación Fiscal y la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas– con la intención de fortalecer institucionalmente desde todos los ámbitos, es decir, una serie de reformas que generan un sistema integral.

Es importante mencionar que el artículo 108 de la Constitución actualmente obliga a los servidores públicos a presentar su declaraciones patrimonial y de intereses sin excepción. En todo caso habría que incluir en la Ley de la materia –Ley General de Responsabilidades Administrativas- la obligación de los servidores públicos de presentar también su declaración fiscal.

…vale la pena seguir de cerca esta serie de importantes reformas que actualmente están en discusión. Porque de estas discusiones legislativas, no sólo versaran los textos legislativos que brindaran más obligaciones a los servidores públicos respecto a la transparencia y anticorrupción, sino que será un parteaguas en la vida política y democrática de las instituciones públicas

Desafortunadamente el debate sobre la “Ley 3 de 3” se centra en la transparencia de las mismas. Es decir ¿Es realmente necesario que los servidores públicos de forma obligatoria no sólo presenten sus tres declaraciones, sino también las transparenten al escrutinio público? Aquí es donde vale la pena profundizar.

Habrá quienes defiendan el hecho de que al ser un funcionario público tu vida en su totalidad es público, incluido lo que has hecho antes de formar parte de la administración pública. Y habrá quienes digan que con realizar las declaraciones resulta suficiente. A mi parecer, la reforma Constitucional y las leyes secundarias son un sistema que abarca mucho más que 3 declaraciones. Son los cimientos institucionales por los cuales existirá un combate frontal no sólo para combatir la corrupción sino también para prevenirla.

Es por esto, que si bien la iniciativa “3 de 3” involucra aspectos sensibles de la ciudadanía, debemos ver que el Sistema Nacional Anticorrupción es un mecanismo integral que modifica como el andamiaje legal actual, para lograr erradicar de una vez por todas eso que la ciudadanía no tolera más: la impunidad.

Por estas razones, vale la pena seguir de cerca esta serie de importantes reformas que actualmente están en discusión. Porque de estas discusiones legislativas, no sólo versaran los textos legislativos que brindaran más obligaciones a los servidores públicos respecto a la transparencia y anticorrupción, sino que será un parteaguas en la vida política y democrática de las instituciones públicas, y por ende, de los servidores públicos de nuestro país.

En fin, el apoyo a la iniciativa “3 de 3” es importante, pero definitivamente no resulta suficiente.

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Peña Nieto, y la trascendencia de su imagen

Cuando nuestro actual presidente, Enrique Peña Nieto, asumió la presidencia de México, causó grandes expectativas, no solo en el país sino también hacia el exterior. Se veía como un factor renovado capaz de lograr acuerdos los cuales estaban estancados de la presidencia anterior, y así impulsar al país en todos los ámbitos.

Al presentar las reformas estructurales que impactarían en el ámbito económico del país, así como la disminución de la violencia, a nivel internacional fueron bien vistas. Donde incluso la revista Time, dedicó su portada internacional a nuestro presidente, teniendo en portada la frase “Salvando México”, representando una figura internacional en la que junto con Miguel Ángel Osorio Chong, actual Secretario de Gobierno y Luis Videgaray, Secretario de Hacienda, serían quienes conformarían el comité para salvar al país.

En mi opinión, una estabilidad política se basa en la calidad de las instituciones, en el buen manejo de la administración pública, el mantener las normas sin cambios y en la capacidad de poder responder a las necesidades de la sociedad.

Enrique Peña Nieto fue ganando popularidad, buena imagen, y también legitimidad a nivel internacional, comparado con el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Peña Nieto cambió el lenguaje de sus discursos dándoles un enfoque al progreso y modernidad del país, y creando un fuerte común para manejar la información. Poco a poco fue maximizando esa imagen de un México fuerte y estable, donde la sostenía con actos que legitimaban su gobierno.

Sin embargo, su legitimidad al interior y exterior de la República se ha estado degenerando, debido a los distintos problemas internos, el cuál se resalta aquel que impacto más a este nivel: la desaparición de los 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapa.

A raíz de este suceso, tanto el presidente y el país, fueron perdiendo esa legitimidad, cayendo toda la responsabilidad sobre el Ejecutivo y una sociedad catalogándolo como un “crimen de Estado”. Por otro lado, en materia económica, México no ha estado creciendo como se esperaba debido a la crisis petrolera la cual esta perjudicando el valor de nuestra moneda.

…es necesario considerar que el desarrollo de problemáticas en el ámbito político, económico y social del país, ha provocado que el estilo personal de gobernar del presidente se vea plenamente reflejado no solo en la política interior sino en la imagen que proyecta México en todo el mundo…

A partir de esto, el Presidente empieza de nuevo a generar esa buena imagen del país, ahora en los últimos viajes que ha realizado, mencionó una frase que me causó un poco de controversia: “México lleva 80 años de estabilidad política” —dijo. Peña Nieto dice esta frase en un contexto donde plantea que en México no ha habido golpes de estado, donde se lleva una continuidad política y a raíz de esto se crea una democracia. En mi opinión, una estabilidad política se basa en la calidad de las instituciones, en el buen manejo de la administración pública, el mantener las normas sin cambios y en la capacidad de poder responder a las necesidades de la sociedad. Aquella estabilidad que impulsa al país en todos los ámbitos, no en el que dice que tiene “democracia”, donde en varios sectores del país no se vive.

Concluyendo con lo anterior, es necesario considerar que el desarrollo de problemáticas en el ámbito político, económico y social del país, ha provocado que el estilo personal de gobernar del presidente se vea plenamente reflejado no solo en la política interior sino en la imagen que proyecta México en todo el mundo, trayendo consigo una perspectiva de lo que representa el México que vivimos. Por el cual hay que considerar que la manera en la que se gobierna dentro del país impacta a nivel internacional y además repercuta dentro de este, actuando de manera recíproca.

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¿Rumbo a un “sexenio perdido”?

Ya han pasado 4 años desde aquel día en el que, luego de dos sexenios donde el Partido Acción Nacional se mantuvo en el poder ejecutivo, el Partido Revolucionario Institucional volvió a los pinos; para algunos, esto significó el regreso del autoritarismo y del estado de censura apreciable en décadas anteriores, para otros tal retorno simbolizó, la llegada de un PRI “renovado”, el cual podría brindar mejores resultados y contribuiría a “limpiar” la imagen que dicha agrupación había construido a lo largo del tiempo. Ahora bien, encontrándonos a dos años de cumplirse el sexenio del ejecutivo Enrique Peña Nieto, uno no puede evitar preguntarse: ¿Qué se ha ganado y que se ha perdido durante estos casi seis años de gobierno?

…pareciera ser que actualmente contamos con un gobierno que elude las propias leyes que dice defender, y en su lugar, da paso a una serie de acciones arbitrarias basadas en el beneficio individual y no en el bien común, mucho menos en los principios que posee la sociedad en su conjunto.

Entre lo que pudiera considerarse como aspectos de carácter positivo del casi sexenio de EPN, pudiera destacarse la captura de figuras prominentes que desde tiempo atrás los gobiernos previos habían intentado procesar, tanto de la esfera política como del crimen organizado. Entre ellos se pueden mencionar la líder sindical Elba Esther Gordillo, así como la lograda detención “doble” (hasta la fecha) de Joaquín Guzmán, alias “El Chapo”.

Ahora bien, en cuanto a los aspectos negativos que se han apreciado a lo largo de esta administración, se encuentra la clara y abierta complicidad entre ciertos sectores empresariales y el mandatario, Peña Nieto. Para ahondar en tal tópico, basta con ver la estrecha relación entre la empresa Grupo HIGA y el gobierno federal: desde el escabroso asunto de la casa blanca, así como el asunto del excesivamente caro avión presidencial hasta la actualidad con la situación en la comunidad de Xochicuautla, en la cual, policías federales junto con empleados de la empresa previamente mencionada, desalojaron a los habitantes de dicha comunidad con el fin de proceder a la demolición de tales hogares para iniciar la construcción de una carretera; a lo anterior se suma el hecho de que, además de atropellarse totalmente el respeto hacia los asentamientos de las agrupaciones de pueblos originarios, se atropella el derecho constitucional de amparo que cada mexicano posee: los habitantes de Xochicuautla habían obtenido la suspensión definitiva de la construcción de la mencionada carretera, el cual aseguraba la interrupción de la obra hasta haber finalizado el juicio de amparo.

Sumando la poca, si no es que nula, eficiencia de las “reformas estructurales” tan difundidas en su momento, e igualmente, el aumento de la violencia a lo largo del país y los abusos de autoridad, el gobierno de EPN pareciera encaminar al país a lo que podría denominarse, un sexenio perdido.

Por esto mismo, pareciera ser que actualmente contamos con un gobierno que elude las propias leyes que dice defender, y en su lugar, da paso a una serie de acciones arbitrarias basadas en el beneficio individual y no en el bien común, mucho menos en los principios que posee la sociedad en su conjunto. Sumando la poca, si no es que nula, eficiencia de las “reformas estructurales” tan difundidas en su momento, e igualmente, el aumento de la violencia a lo largo del país y los abusos de autoridad, el gobierno de EPN pareciera encaminar al país a lo que podría denominarse, un sexenio perdido. Se entiende como sexenio perdido a aquellas administraciones públicas, no solo ineficientes en los resultados y rendición de cuentas, sino también regresivas en lo que se refiere al avance de los derechos humanos y vinculación con la sociedad.

Considero que, a lo largo de estos cuatro años de gobierno, no solo no se ha avanzado, sino que se ha retrocedido en la mayoría de los ámbitos fundamentales: derechos, transparencia, desigualdad, unidad. Si no exigimos y dejamos claro que, en una democracia el pueblo decide su destino y el gobierno contribuye a la realización del mismo, (y no al revés) en unos años, además de contar a las nuevas generaciones como la nación pasó seis años de retrocesos y nulos avances, vamos a presenciar cómo pasa lo mismo con el gobierno de ese momento.

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La lucha por nuestra integridad

“El reconocimiento de los derechos humanos depende del momento histórico que se esté contando”, me dijo alguna vez una maestra. La lucha por los derechos humanos ha sido muy larga, dolorosa y sobre todo constante. A lo largo de nuestra historia hemos vivido acontecimientos atroces que nos han marcado profundamente, dejando un rastro de indignación imborrable.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se dejó un mundo adolorido, espantado y con poca esperanza.Por esta razón, los países decidieron unirse y realizar un compromiso: reconocer y respetar los derechos humanos, entendiéndose estos como derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna; considerándolos universales, inalienables, independientes e indivisibles.

Durante las últimas semanas en Nuevo León, se ha suscitado un debate entre el poder ejecutivo y legislativo, en contra de los criterios implementados por el Poder Judicial. Algunos Alcaldes y legisladores han realizado un llamado de advertencia, en especial al Magistrado Arenas Bátiz (Presidente del TSJNL), considerando sus criterios como ineficientes para la implementación de justicia, trayendo como consecuencia la liberación de “delincuentes”.

Vivimos en un país donde más del 64% de los mexicanos y mexicanas tememos por nuestra integridad física, psicológica y moral si llegamos a ser detenidos por cualquier autoridad.

A través de este conflicto, me ha tocado escuchar diferentes opiniones, pero la que más me llamó la atención, fue la siguiente: “los derechos humanos para algunas cosas están bien, pero para otras no, como por ejemplo cuando dejan delincuentes sueltos”. Entonces: ¿La culpa es de los derechos humanos o de las autoridades encargadas de realizar el proceso?

Amnistía Internacional en su informe “Fuera de control: tortura y otros malos tratos en México, denuncia que la practica de la tortura en nuestro país es generalizada y persiste, que lleva arraigada en el sistema por más de 50 años, y lo peor es que cada vez aumenta con más frecuencia. Se estima que por lo menos 80.000 personas son victimas de actos violentos relacionados con las detenciones realizadas por el Ejercito, La Marina o la policía [1]. En el año 2014 se presentaron más de 7.000 denuncias de personas que afirmaron haber sufrido tortura durante su detención y sólo 7 tuvieron una condena por un tribunal federal [2].

En Nuevo León la tortura por parte de las autoridades, no es un tema exento, sino todo lo contrario, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo LeónCEDHNL– emitió en el año 2015, 116 recomendaciones [3] , de las cuales más del 80% son sobre casos de tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes. La autoridad responsable de detener al presunto delincuente, en principio tiene la costumbre de no contar con una orden de aprehensión, pues se determina que han sido detenidos al momento de cometer el delito. Asimismo es una conducta reiterada no poner a la persona a disposición del Ministerio Público más cercano, la autoridad decide la mayoría de las veces llevarla a una casa abandona, lote baldío o en el mismo carro de la autoridad, para proceder al más viejo método de investigación –aceptado por muchos–, el cual consiste en proporcionar: patadas, puñetazos, asfixia (con bolsas de plástico o trapos de tela), toques eléctricos (en los genitales de la persona), y hasta en algunas ocasiones se llega al extremo de la violación sexual; con la finalidad de obtener una confesión y/o infringir un castigo.

Amnistía Internacional en su informe “Fuera de control: tortura y otros malos tratos en México, denuncia que la practica de la tortura en nuestro país es generalizada y persiste, que lleva arraigada en el sistema por más de 50 años, y lo peor es que cada vez aumenta con más frecuencia.

Si para algunas cosas están bien los derechos humanos y para otras no ¿Entonces no dejarían de ser derechos humanos?, la propia definición lo dice, no están sujetos a ninguna condición. Ahora respecto a los comentarios de un Alcalde, en donde manifiesta que no se está haciendo justicia, yo le diría que si la justicia significa ir en contra de la dignidad humana, no respetar la integridad del acusado, así como no aplicar los derechos constitucionales e internacionales respecto al debido proceso, entonces no sé de qué tipo de justicia estamos hablando, al momento de no respetar el principio de presunción de inocencia que tanto nos costó conseguir y salvaguardar.

El problema no lo tienen los derechos humanos, no lo tienen los jueces y tampoco la ley, el problema lo tienen las autoridades encargadas de realizar las investigaciones, negadas a ir conforme a los lineamientos nacionales e internacionales en la materia, las cuales siguen rigiendo por las practicas inhumanas y arraigadas de un sistema que lo único que han conseguido es tener a más gente inocente adentro. Si existen presuntos delincuentes libres sólo se puede traducir a la baja capacidad investigadora de los policías y el Ministerio Público en México, si se desea que las personas que han cometido un delito, vayan a la cárcel para cumplir su condena, entonces deberían de exhortar a sus policías en realizar una investigación integra, conforme al marco jurídico y respetar en todo momento los derechos humanos.

Vivimos en un país donde más del 64% de los mexicanos y mexicanas tememos por nuestra integridad física, psicológica y moral si llegamos a ser detenidos por cualquier autoridad [4]. Es inadmisible que se tome el estereotipo – en este caso de criminales – como método de justificación de la tortura, para conseguir una supuesta justicia.

[1] Amnistía Internacional, “Fuera de control: tortura y otros malos tratos en México”, 2014, pág. 10. Disponible en: http://amnistia.org.mx/nuevo/wp-content/uploads/2014/09/INFORME_TORTURA_AIM.pdf

[2] Amnistía Internacional, Op.cit. págs. 11-12.

[3] Comisión Estatal de Derechos Humanos Nuevo León, Recomendaciones 2015. Disponible en: http://www.cedhnl.org.mx/recomendaciones.html

[4] Amnistía Internacional, contra la tortura. Disponible en: http://amnistia.org.mx/hacemosn/tortura/

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Democratización del poder judicial: ¿Un bien necesario?

“Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia.”
Theodore Roosevelt

Desde que México se ha pronunciado, de acuerdo al artículo 40 constitucional, como una “República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos”, se ha concebido al voto de la ciudadanía como un derecho y obligación para designar a los poderes ejecutivo y legislativo. No obstante, en un esfuerzo por analizar y obtener conclusiones en base a la realidad, habría que cuestionarse ¿Qué hay del poder judicial? ¿Por qué si o por qué no debería de someterse a un proceso de “democratización”?

Retornando al aspecto constitucional, en la carta magna se estipulan dentro del capítulo IV, los procesos que designan a los integrantes del poder judicial; sea a través de una terna sometida por el poder ejecutivo que sea considerada por el senado, o por medio del mismo poder judicial, en cada nombramiento no hay presencia alguna de sufragio. A lo mucho, podría argumentarse en el caso de la terna convocada por el presidente electo para cubrir las vacantes de ministro de la suprema corte, una tenue aparición del voto popular. Lo anterior claro, en el supuesto en el que la ciudadanía sepa de esta facultad que posee el ejecutivo, e igualmente, que tal conocimiento influya en la elección por el candidato, lo cual dudo enormemente.

…La democracia, al igual que los derechos fundamentales, deberán ser progresivos, por lo que considero menester el hecho de evaluar la posibilidad de incluir el sufragio dentro del sistema judicial, tal como se realiza en los Estados Unidos y en algunos países de Europa.

En base a lo anterior, y en observancia de la misma situación en cuanto a las constituciones locales de cada entidad federativa, se puede afirmar lo siguiente: Actualmente no existen cargos en el poder judicial que sean designados democráticamente. Lo único que se aprecia en la designación de los puestos judiciales es una intervención exclusiva de dos de los tres poderes de la unión, en este caso el ejecutivo y el mismo poder judicial, dejando de lado a quien le deben su existencia: al pueblo.

Bien podrían establecerse argumentos para justificar esta ausencia de democracia, como aseverar que es necesario contar con personas preparadas para ostentar tales cargos. No obstante, frente a este argumento a favor de la inexistencia de la democracia en el poder judicial, cabría preguntarse lo siguiente: ¿Y no es necesario también disponer de personas capaces para algo tan importante como la creación de leyes, en el caso del poder legislativo? ¿No es imprescindible contar con un ciudadano con la debida preparación para ocupar el cargo de presidente de la república?

Estas interrogantes habrían de llevarnos a reconocer que en los tres poderes de la unión se necesitan personas preparadas, lo cual no debe por un lado, suspender la problemática planteada, ni por otro aseverar que la única solución para tal problemática sea el aumento de requisitos para algunos cargos públicos de elección popular (habría que tomarse en cuenta otras opciones, como la creación de un sistema de evaluación para funcionarios públicos, o bien, la revocación de mandato). Aparte de lo planteado, cabría incorporar, además de las cuestiones previas, una tercera pregunta: ¿Cómo es posible que el pueblo designe a quién creará, reformará y adicionará las normas (poder legislativo), pero no designe a quienes vayan a garantizar su cumplimiento (poder judicial)?

Actualmente no existen cargos en el poder judicial que sean designados democráticamente. Lo único que se aprecia en la designación de los puestos judiciales es una intervención exclusiva de dos de los tres poderes de la unión, en este caso el ejecutivo y el mismo poder judicial, dejando de lado a quien le deben su existencia: al pueblo.

Puntualizando los cuestionamientos anteriores, concluyo con lo siguiente: La democracia, al igual que los derechos fundamentales, deberán ser progresivos, por lo que considero menester el hecho de evaluar la posibilidad de incluir el sufragio dentro del sistema judicial, tal como se realiza en los Estados Unidos y en algunos países de Europa.

Finalmente, cierro con una frase que hace tiempo mencionaba alguien cercano a mi “Si como ciudadanos confiamos por medio del voto la tarea de cambiar nuestra constitución y la tarea de que alguien nos represente como presidente de la república frente a otras naciones, por supuesto que habríamos de confiar a través de ese voto a quienes nos vayan a juzgar al momento de encontrarnos en conflicto con la ley”.

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