#AlebrijesPolíticos: “Andrés Manuelovich y el ‘soft power’ ruso”

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El periodista y escritor León Krauze, se vio envuelto en la controversia esta semana por su columna en el periódico El Universal, donde advierte, utilizando información de agencias de inteligencia, del gobierno de Estados Unidos y de la Unión Europea, una posible intervención de Putin y Rusia en las elecciones de México este año. Aunque coincido con Krauze, creo que en su texto hizo falta un término más exacto para describir esta intervención, presuntamente, a favor del precandidato de Morena y eterno aspirante a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, las palabras son soft power, en español, poder blando. A continuación me explico.

En la teoría de las relaciones internacional hay dos tipos de poder entre los Estados, “hard power” o “soft power”. El primero lo podemos relacionar con la política del regalo o castigo, es decir, estas conmigo, te doy beneficios, estas contra mi, intervengo militarmente para meterte en línea a la mala. El mundo ha pasado de usar usualmente el poder duro a usar más el poder blando, que es influir poco a poco en un país, hasta que terminas incluyéndolos en tu bando o en su caso, ser títeres tuyos.

John Ackerman, académico muy cercano a AMLO, dice de manera correcta que la “Guerra Fría” ha acabado, argumentando que Putin es capitalista y no socialista, lo que es correcto, pero desde mi punto de vista la “Guerra Fría” no acabó, sino que tuvo un cambio. Paso de ser una lucha de ideologías (comunistas vs. capitalistas) a una guerra de ver quien tiene más influencia en los países más pequeños y débiles.

Rusia, entendió que en el nuevo sistema mundial, no puede ir a invadir a la diestra y siniestra otros países, pero los rusos, y sobre todo Vladimir Putin, entendieron en la perfección como podrían usar el poder blando a su beneficio, esto con el fin de influir internamente en los países y manipularlos.

No nos podemos engañar, Rusia lleva tiempo haciendo esto, el ejemplo más reciente es Estados Unidos, donde manipulando, creando noticias falsas y propaganda, han logrado polarizar a la Unión Americana e incluso hacer que Trump llegue al poder. México y su democracia no están exentos de que suceda lo mismo.

Desde hace más de un año, yo he venido argumentando, que Russia Today (RT) es un medio de comunicación del estado ruso, que por medio de la propaganda, ha logrado denigrar al gobierno federal y señalar puntualmente lo muchos errores de la administración de Enrique Peña Nieto, siento yo que hay que ir más allá de RT.

Las redes sociales se han vuelto una de las herramientas más usadas por los rusos para influir en las naciones y polarizarlas. Las páginas que promueven #FakeNews o noticias falsas, son en muchas ocasiones promovidas por rusos, tal como fue el caso en los Estados Unidos durante el 2015 y 2016. También, es de llamar la atención, la cantidad de imágenes y memes que veneran a Putin, llamándolo como un ejemplo de líder y hasta “el líder que necesitamos en México”, un error garrafal.

Putin es pésimo ejemplo de buen líder, Rusia siempre externará una imagen de fuerza, pero la realidad es muy diferente. El país es extremadamente corrupto (como México), la libertad de expresión no existe, la opresión a grupos minoritarios es constante (no olvidemos que ser homosexual en Rusia es prácticamente un pecado), y hay indicios de que el líder ruso ha mandado asesinar a adversarios políticos.

Burlarnos y decir que Rusia no busca influir en México, es ingenuo. Dudo mucho que la campaña de AMLO, tenga un contacto directo con los rusos, como fue el caso de la campaña de Trump. Pero de algo podemos estar seguros, Rusia quiere que gané un personaje como el morenista, no por qué considere que este sea radical, pero ciertamente va a desestabilizar más la ya turbulenta relación con Estados Unidos y por ende con nuestro principal socio comercial.

León Krauze tiene razón, la amenaza rusa es real, y de hecho desde mi punto de vista ya tiene mucho tiempo en nuestro país. Por otro lado, decir, que Rusia ya es capitalista y que por esto no es una amenaza, es inocente, ya que como lo digo antes, esto ya no es una batalla de ideologías económicas y sociales, es una batalla de influencias. La pregunta es, ¿AMLO se deslindará de Ackerman y su esposa? Esperamos que sí y pronto.

#HojaDeRuta: “Trump: ¿inmune al escándalo?”

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Al norte de la frontera la presión se acrecienta para la Casa Blanca de Donald Trump. En unas cuantas semanas, el libro “Fire and Fury” se ha vuelto la comidilla política en aquél país; se dio un rompimiento total con Stephen Bannon, quien fuera el artífice de la estrategia de ultraderecha que cimentó la victoria del magnate; el propio Bannon se ha visto obligado a declarar en la investigación sobre la intromisión rusa en las elecciones norteamericanas; el general John Kelly, Jefe de Gabinete de la Casa Blanca y la única figura que ha puesto un poco de orden al aparente manicomio que significa la administración de Trump, acaba de reconocer que México no pagará por el muro fronterizo, agregando que hay posibilidades de que los jóvenes “dreamers” indocumentados permanezcan en EEUU.

En medio del vendaval, un nuevo escándalo aparece: la relación extramarital de Donald con la actriz porno Stormy Daniels durante 2006. El silencio de la actriz habría sido comprado por los abogados de Trump por la friolera de 130,000 dólares.

Un análisis del caso en el Washington Post tiene como encabezado: “La nota de Stormy Daniels es un recordatorio de la inmunidad de Trump ante los escándalos tradicionales”. Ahí se afirma que al menos seis medios (sí, seis) conocían de la relación extra-marital de Trump con la estrella de filmes para adultos desde la campaña presidencial, y ninguno decidió publicarla.

Algunos porque Daniels no estaba dispuesta a salir en público, otros porque no pudieron confirmar la existencia del “Non-disclosure agreement” que le prohibía a la actriz declaraciones públicas. Pero Slate tuvo una razón más pragmática: en las semanas finales de la campaña Trump enfrentaba múltiples acusaciones de abuso sexual, y creyeron que la nota se perdería.

Para los estándares norteamericanos, es casi absurdo el razonamiento, pues los escándalos de índole moral -y particularmente, los maritales- suelen ser de tal impacto que dañan gravemente o incluso aniquilan la carrera de políticos.

Esta “inmunidad” de Trump a los escándalos ha sido una de las principales características de su inusual vida política. Un cambio tan abrupto de estándares obliga al análisis: ¿Se redefinieron los límites de lo permisible? ¿Es Trump, su estilo y lo que representa lo que los está redefiniendo? ¿Aplica solo para su figura o será un fenómeno cada vez más común?

Hace algunas semanas, Carlos Maza propuso en su videocolumna de Vox una explicación: la ventana de Overton. También llamada “La ventana discursiva”, es una teoría de ciencia política que busca explicar el rango de ideas que son toleradas en el discurso público.

La ventana define los grados de aceptación pública de las ideas como: política pública; popular; sensible; aceptable; radical e impensable. En este sentido, la estrategia política en términos discursivos indica que si el discurso público empieza a poblarse con ideas radicales e impensables, la ventana de lo que consideramos “normal” comienza a desplazarse.

Por ejemplo, quizá México no pague por el muro, pero la aberrante idea de su construcción ya se ha repetido hasta el cansancio, de manera que su realización dejó de ser una locura y se ve cada vez más como algo creíble y probable. Lo mismo podría decirse del comportamiento nefasto y sexista de Trump: se conduce con tal desfachatez soportado en la idea de la supremacía racial y el privilegio económico, que su presunción de abusar de mujeres y largo historial de misoginia hagan que un affair con una actriz porno no derrumbe su presidencia, cuando podría haber sido equivalente al caso Lewinsky.

Es innegable que la ventana discursiva se ha desplazado hasta extremos preocupantes, pero esto no significa que Trump sea inmune a todo, ni que pueda mantener un ritmo de escándalo tras escándalo político durante toda su gestión.

“Una cosa es hacer campaña y otra es gobernar. Es muy difícil”, declaró John Kelly en una entrevista reciente, reconociendo tácitamente que aunque su presidente siga en campaña, el desgaste de cada error, desvergüenza y alboroto que sucede alrededor de Trump tienen su costo. Al cabo del tiempo, la gota de agua agujera la piedra. Veremos.

Bando 2: La Tragedia Social de CDMX

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El 5 de diciembre de 2000, Andrés Manuel López Obrador tomó posesión como jefe de Gobierno del entonces, Distrito Federal. Dos días después de su llegada, emitió la famosa política Bando Dos sin que mediara una consulta ciudadana o al menos, una consulta con expertos urbanistas que guiaran dicha implementación. Esta política ha traído al día de hoy la construcción de tan solo el 5 % del total de las nuevas viviendas en la ciudad de tipo de interés social bajo, mientras que el resto, han sido de nivel medio y alto. ¿Por qué y qué pasó con la población que no podía acceder a una vivienda que no fuera de nivel bajo?

Bando Dos se instrumentó bajo el cargo de Claudia Sheinbaum, entonces Secretaria de Medio Ambiente y de Laura Itzel, también entonces Secretaria de SEDUVI. Esta política consistía en estimular a través de un plan, la construcción de vivienda de interés social en la ciudad para cumplir su promesa de campaña “primero los pobres”, y que era aplicable a las cuatro delegaciones centrales de la ciudad: Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza, buscando evitar expandir la mancha urbana en las demarcaciones periféricas, aprovechando la infraestructura existente y dotando de vivienda céntrica a habitantes que habían sido segregados por diferentes circunstancias. Aunque en un principio esta política comenzó a dar resultados, los datos actuales demuestran que este modelo urbano de crecimiento solo impulsó el desarrollo de edificios construidos fuera del marco legal, sin vigilancia y encareciendo los precios del mercado, contraponiendo el discurso inicial de esta política; basta con analizar el contexto de la mayoría de edificios que sufrieron daños tras el sismo de septiembre del 2017. Aunado a esto, al llegar Marcelo Ebrard a la jefatura de Gobierno de la ahora Ciudad de México, se tomó la decisión de modificar Bando Dos y expandirla al resto de las delegaciones de la ciudad. Esto significó la imposibilidad de planificar un mejor plan para el desarrollo de vivienda de interés social bajo, y brindar una mejor oportunidad a las personas que requerían de hacerse de una vivienda.

Definitivamente, tengo que decir que esta es una de las mayores tragedias sociales de la ciudad, ya que esta política convirtió el derecho a la vivienda y la promesa de “primero los pobres”, en un negocio para los desarrolladores inmobiliarios al tener todas las circunstancias sociales y económicas a su favor. Bando Dos terminó por expulsar a muchos jóvenes y nuevas familias a las periferias de la ciudad debido al encarecimiento de suelo sin permitirles tener la oportunidad de vivir cerca de sus centros de trabajo, de sus centros educativos, de sus centros de recreación y que, ofrecieran la calidad y la dignidad que todo ser humano merecemos, pero sobre todo, que están instituidos en los derechos humanos universales.

Cuando concentras los permisos de construcción y obligas a que se construya en solo cuatro delegaciones de una ciudad como la capital mexicana, la fórmula de la oferta y la demanda se encarga de poner el precio a la vivienda, y hoy en días, las consecuencias son más que claras. ¿Qué es lo más preocupante? La propuesta hecha mediante el Programa General de desarrollo Urbano de la Ciudad de México 2016-2030 no aborda un plan inteligente que permita a los más desfavorecidos que puedan adjudicarse una vivienda. Además, este programa exime de responsabilidades a los desarrolladores que violaron todos los marcos legales en los últimos años, alentando la corrupción y la impunidad, perjudicando “primero a los pobres”.

Agua: Tema Contrarreloj

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Esta semana salió a relucir en varios medios de comunicación internacionales que Ciudad del Cabo, Sudáfrica podría convertirse en la primer metrópoli en quedarse literalmente sin suministro de agua debido al cambio climático con los inviernos cada vez más secos y las temporadas de lluvia cada vez más cortas y por el crecimiento urbano y la excesiva sobreexplotación de este recurso para la industria y el uso doméstico. Muchas ciudades y pueblos en Australia y algunas partes del oeste de los Estados Unidos se han visto afectadas por este problema, inclusive  han llegado al extremo de depender única y exclusivamente de agua que traen con pipas y otros métodos que resultan costosos y que no representan soluciones reales al problema.

En Monterrey nuestros papás y abuelos nos podrán platicar de los graves problemas que sufría el área metropolitana por la falta de agua durante los 70s y parte de los 80s en donde habían días completos donde no se disponía de tan importante líquido o se limitaba su distribución en ciertos horarios. Aún acostumbrándose la gente a los tinacos y a las cisternas el problema continuaba y no fue sino hasta la construcción de las presas Cerro Prieto con Don Alfonso Martínez Domínguez y la presa El Cuchillo que se logró satisfacer la demanda tanto doméstica como de la industria regiomontana cuyo dinamismo nos ha hecho famosos a nivel internacional.

Podemos agradecer en gran medida a los técnicos e investigadores que realizaron los estudios para este tipo de proyectos, pero también a los funcionarios que sin su voluntad política no hubiese sido posible la realización de estas obras como el propio Don Alfonso, Abel Guerra, Sócrates Rizzo, Natividad González y demás gobernadores y secretarios de obras públicas que han estado involucrados en estos procesos. Cabe mencionar que a diferencia de lo que pudiesen pensar muchos por simple lógica, la realidad es que muchos de estos proyectos y de los proyectos que necesita Nuevo León a futuro en el tema del agua ya están diseñados y planeados en el papel por técnicos y expertos en el tema de la CONAGUA y demás institutos de gobierno, que en colaboración con las universidades y colegios han podido mantener un nivel de política pública de alto nivel, tecnócrata dentro de este rubro de la administración pública. El tema es que se necesita de verdadera voluntad política “por no decir agallas” y ser ingeniosos con esquemas de financiamiento para hacer viables a estos proyectos.

Lamentablemente como cualquier cosa en la política, los grandes proyectos siempre pueden estar susceptibles a no desarrollarse por otro tipo de intereses o presiones electorales o con fines que no necesariamente son las del bienestar de la gente que financia estos proyectos. La concesión de Monterrey VI por ejemplo, originalmente había sido para unos particulares, no había necesidad de que el gobierno estatal pidiera una suya para hacerla propia si había la viabilidad financiera para que por el lado privado no le costará a los nuevoleoneses de forma directa la construcción de la obra.

En lo personal creo que debemos cambiar la página en el tema de Monterrey VI y que se decida en conjunto empresas, gobierno del estado y sociedad civil cual es el magnoproyecto o proyectos que deba realizar el estado para evitar desabasto en los próximos 30, 40 o 50 años, todo esto buscando viabilidad financiera y ponerlo por encima de cualquier elección o interés político para no llegar al costoso escenario que ahora enfrenta Ciudad del Cabo.

Las elecciones presidenciales y los independientes

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La política nos compete a todos. El hartazgo que se huele, que se percibe, deriva de haber dejado la toma de decisiones en manos de grupúsculos, por décadas. En consecuencia, se ha generado una serie de cambios políticos y electorales a nivel nacional que fomentan la integración del ciudadano común en la participación política.  

No se puede obviar la trascendencia histórica del partido. A inicios del siglo pasado y durante su transcurso, no se visualizaba aspirar a un cargo de elección popular desde alguna otra plataforma. En la actualidad, esa figura se ha ido degradando.

En escenarios como el mexicano, donde la política ha sido mayormente tema de unos cuantos y en el cual día con día se desvirtúa esa vocación, el partido es un elemento agotado por la misma historia.  Tras una vida política basada en un partido predominante, pareciera difícil vislumbrar un ejercicio electoral sin dichas organizaciones.

La conformación de MORENA, por ejemplo, resulta anacrónica; sin embargo, la realidad es que para formar una estructura con oportunidades concretas de gobernar aún se requiere del apoyo del partido.

Las intenciones ciudadanas por participar se incrementan junto con el descontento hacia los partidos y los políticos tradicionales. Las experiencias del “Bronco” y de Pedro Kumamoto, por mencionar algunas, permiten generar un micro diagnóstico de lo que ha sido esta travesía.

El papel de Jaime Heliodoro Rodríguez, como gobernador de Nuevo León, se ha catalogado por muchos como gris, contraria a la actuación de Kumamoto. La relatividad de los resultados radica en las dimensiones de los campos de acción y en la voluntad del funcionario. Desde mi parecer son más factibles las candidaturas independientes en el ámbito local, ya que es ahí donde hemos visto sus expresiones. Empero, las figuras ciudadanas aparecerán en las boletas para la presidencia del país.

Actualmente los partidos están agregando a sus filas a “ciudadanos” para entrar en la dinámica que el mercado electoral requiere. Lo curioso es que la mayoría de los candidatos de ese corte, tienen experiencias partidistas previas.

El caso más simbólico es el de José Antonio Meade Kuribreña quien encabeza el proyecto político del Partido Revolucionario Institucional y la coalición “Meade ciudadano por México”; es verdad que el “señoritingo” como lo llamó Andrés Manuel López Obrador, no tiene afiliación partidista, lo cual reafirma que es el candidato de la continuidad del proyecto neoliberal y no propiamente de la tradición priista.

Ante la desesperanza y los desoladores posicionamientos en diferentes encuestas, gracias a su gestión federal, el PRI optó por “ciudadanizar” a su representante en aras de levantar los ánimos nacionales. No obstante, los resultados han sido magros; Meade no levanta y según algunos no levantará. Es un hecho que no se puede menospreciar a un partido con tanta experiencia en la parafernalia electoral, por ello las cúpulas priistas apuestan a su voto duro y al surgimiento de candidatos independientes que dividan el voto del Frente Amplio Democrático y de AMLO; es decir, a la fracturación del voto.

Otro ejemplo relevante es el de Margarita Zavala, quien, tras 20 años de militancia en el Partido Acción Nacional, busca la obtención de firmas requeridas por el INE para inmiscuirse en la contienda presidencial. Habría que pecar de ingenuidad para pensar que dichos “candidatos” representan verdaderamente una candidatura independiente.

Finalmente, para votar en los próximos comicios es necesario valorar la historia nacional, analizar cuidadosamente los perfiles de los candidatos, pensar en las futuras generaciones y no dejarse llevar del todo por el fervor de las candidaturas independientes. Todavía quedan hombres de valía dentro de los diversos partidos políticos y hasta hoy, en esta creciente era de participación, los perfiles ciudadanos no han sido la panacea. Creo, falta camino por recorrer en esa área.

#Kleroterion: “Las elecciones, los candidatos y la invención del conflicto pre-electoral”

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Las candidaturas independientes son un eje nuevo en el sistema electoral mexicano de acuerdo con el INE representan la vía para que ciudadanos sin afiliación a algún partido político, puedan contender por cargos de elección popular de acuerdo con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Esta forma de participación ciudadana es inédita porque en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales del año 1990 se estableció que eran derechos y obligaciones de los mexicanos 1) Constituir partidos políticos nacionales y agrupaciones políticas y afiliarse a ellos individual y libremente; 2) Es una obligación de los ciudadanos mexicanos el integrar las mesas directivas de casilla en los términos del código; y 3) Es derecho exclusivo de los ciudadanos participar como observadores de los actos de preparación y desarrollo del proceso electoral. Así, el derecho político ciudadano de votar y ser votado, sólo podía cumplirse mediante los partidos dejando fuera a quien no quisiera tener una representación partidista. Inclusive en reformas posteriores a este Código se asentó en el Artículo 281 que sólo los partidos podían postular candidatos a cargos de elección popular.

Sin embargo, cuando se promulgó la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales tras la elección presidencial del año 2012 se estableció la figura de candidato independiente y se abrió la posibilidad a las personas para contender en elecciones libres; hoy día, para registrarse como candidato independiente en las elecciones de Presidencia de la República, Senaduría o Diputaciones Federales debe presentarse la manifestación de intención ante la instancia correspondiente de acuerdo con el cargo de elección, conformar una Asociación Civil, abrir una cuenta de banco y reunir el número de firmas que corresponda al cargo de elección mediante la APP “Apoyo Ciudadano” desarrollada por el INE que corresponda. Para la candidatura a la Presidencia se estableció el 1% por ciento de la lista nominal de electores, equivalente a 866 mil 593 firmas, que deben distribuirse en 17 entidades federativas; para el caso de senadurías y diputaciones debe presentarse el 2 por ciento de la lista nominal de electores de la demarcación.

En los primeros días que los candidatos independientes comenzaron a recabar firmas cuestionaron la APP “Apoyo Ciudadano” por considerar que, en lugar de facilitar la recaudación de firmas hacía lento el proceso. María de Jesús Patricio Martínez expresó que el proceso discriminaba a los sectores menos privilegiados, puesto que se requería del uso de un dispositivo móvil de gama mediana y tener acceso a internet, así como luz eléctrica, servicios de los que carecían muchos de quienes que la apoyan y viven en municipios de alta marginación. Debido a esas críticas, la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos del INE autorizó que se recabaran firmas en papel en los municipios de más alta marginación del país dado que existían problemas tecnológicos.

Si bien es cierto que algunos problemas con la implementación operativa del conteo de firmas y la aplicación electrónica, eso no debe significar descalificar el trabajo del Instituto Nacional Electoral, ni caer en descalificaciones ex ante en comicios tan competidos y complejos como los que se avecinan en nuestro escenario electoral. Es sustancial que los actores políticos independientes así como los partidos asuman que la elecciones mexicanas precisan estabilidad y compromiso que todos debemos atenernos a las reglas del juego,  que las elecciones implican transparencia y asumir que ninguna acción debe estar por encima del derecho, y ser responsables con lo que se dice. Jugar a tener legitimidad dañando a las instituciones democráticas es un despropósito porque miles de personas trabajan cada día para que en México tengamos elecciones libres, confiables y legítimas. Avanzar en tratar de construir conflictos pre-electorales es una apuesta con el absurdo, los partidos políticos y los candidatos independientes deben entender de una vez que las instituciones electorales (INE, TEPJF, y FEPADE) son torales en el proceso, que representan el interés de la ciudadanía, y que ningún bien se le hace al país con demeritarlas.

#ContraPortada: “Nadie les Cree”

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En éstas épocas electorales, la saturación de mensajes, vídeos, publicaciones en Facebook y diversa publicidad de los partidos políticos y sus candidatos han causado el hartazgo cada vez más evidente de una ciudadanía que ya no les cree ni un segundo de lo que salen diciendo en radio y televisión.

Por si fuera poco, a esto hay que agregarle la poca profesionalización de los partidos políticos y sus asesores, quienes regularmente terminan siendo los hermanos, compadres, amigos o cercanos a los dirigentes de cada fuerza política.

Para muestra, la poca calidad del mensaje en éstas elecciones. Noticias que muestran a Meade ‘comiendo torta con la mano’, a Ricardo Anaya posteando en Facebook que fue a dejar a su hijo a la escuela y Andrés Manuel López Obrador apareciendo en un vídeo donde le cortan el cabello en una peluquería, ¿de verdad alguien los cree?

Claramente han querido lograr empatía con los ciudadanos, buscando parecer uno de ellos. Lejos están de lograrlo, ya nadie confía en sus disfraces de oveja en campaña y lobo feroz días después de ganar.

Durante el periodo de campañas y precampañas, el INE realiza la distribución de tiempos aire para los partidos políticos de ésta manera: en precampañas 18 minutos diarios en conjunto por cada hora de transmisión en cada estación de radio y televisión y 41 minutos diarios ya en campaña oficial.

En número de mensajes, el INE realiza la distribución del tiempo en radio y televisión para los partidos políticos de esta manera 30% en forma igualitaria y 70% de acuerdo con el porcentaje de votos obtenido por cada partido en la última elección para diputados federales.

El hartazgo, odio y rechazo a la clase política es casi unánime, no distingue colores, partidos, ideologías ni personas. Siempre busca una nueva salida sin mucho éxito al encontrarla.

Es excesivo el bombardeo realizado por los actores políticos queriendo convencer a los ciudadanos de algo que no hicieron durante los 3 o 6 años en los que tuvieron oportunidad de impactar. El político no ha evolucionado, pero sí ha evolucionado el ciudadano. Ya exige, ya conoce, ya se involucra mucho más de lo que lo hacía antes.

Además, la era digital le ha permitido un giro radical al proceso político y electoral. Las noticias llegan en cuestión de minutos, un error se hace viral en segundos y los avances en transparencia y rendición de cuentas exponen cada vez más a una clase política que poco se ha preocupado por prepararse y avanzar.

Ya nadie les cree, ya nadie les confía y ya no es tan fácil mostrarse como una persona buena y dispuesta a servir, cuando los resultados hablan de que han sido justo lo opuesto.

La gente pedía circo y la clase política elegía a sus mejores payasos. Ahora la demanda es distinta, pedimos resultados, propuestas y acciones reales; pero la política en su gran mayoría conserva a los payasos que antes les hacían ganar la elección.

Justo aquí está el eslabón faltante, urge una limpieza profunda y una voluntad convincente de querer cambiar, aunque se haga -mínimo- porque así lo exige el nuevo mercado.

#HojaDeRuta: “El bodrio”

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“O ya no entiendo lo que está pasando, o ya pasó lo que estaba entendiendo” – Carlos Monsiváis.

Es tal la francachela que se trae la clase política que resulta difícil digerirla, ya no digamos explicarla. La mezcolanza de perfiles y colores es tal que si la política nacional fuera un óleo, sería autoría de Jackson Pollock.

Llama la atención que tal cantidad de movimientos y cambios de estandarte no obedezca a nuevas corrientes ideológicas, grandes agendas o rupturas de raíz programática. Todo lo contrario, cual documental de National Geographic o BBC Earth, asistimos al espectáculo que brinda el instinto más primal de todos: la supervivencia.

¿No me quiere melón? Me voy con sandía ¿Sandía se cansó de mí? Me hago fruta independiente. Si no fuera porque vivimos sus estragos a flor de piel, de pronto parecería que sistema político vive y opera desde una realidad alterna a la del resto de los tripulantes del navío mexicano.

Las fuerzas políticas tienen como prioridad máxima la supervivencia, sí, pero no a secas. Lo que se busca es el mantenimiento del control y privilegios por largo tiempo amasados. Es lógico que todo poder establecido busque perpetuarse, pero se supone que en las repúblicas democráticas esto se hace asumiendo que la soberanía popular es la fuente del poder público y que el juego se da con base en leyes y reglas definidas e instituciones funcionales.

El curioso caso mexicano, como lo ha explicado Lorenzo Meyer, amalgama dos conceptos que son por naturaleza contradictorios: vivimos en una democracia autoritaria. Existen leyes, pero reina la impunidad. Existen instituciones, pero obedecen más a los poderes establecidos que al interés público. Existen elecciones, pero carecen de confianza.

Este escenario lleva a una doctrina política -si es que así pudiera llamársele- a imperar sobre el resto: el pragmatismo. O por el contrario, pudiera ser que el pragmatismo al que asistimos significa precisamente el fin de las doctrinas: como lo importante es sobrevivir, sale sobrando cómo se logre.

Cuando el genial Groucho Marx se presentaba decía: “Estos son mis principios, y si no le gustan…pues tengo otros”. Solo así puede entenderse que conservadores lleguen sin mayor reparo a un partido (en el papel) socialdemócrata que supuestamente enarbola las ideas que principio repudian. Solo así puede explicarse que militantes de toda una vida brinquen con soltura a la independencia. Solo así puede concebirse una alianza entre izquierdas y derecha sin un atisbo programático, sin mayor debate de por medio.

Tampoco descubrimos el hilo negro. En la ciencia política se habla desde hace tiempo de la teoría del gremio: en sus horas bajas, la clase política tiene más en común entre sí que con la ciudadanía a la que supuestamente representa.

Contaba Elena Poniatowska que cada que el Monsi terminaba un libro, le decía jugando que le iba a mandar su “bodrio”, a ver qué le parecía. Un bodrio, además de significar una cosa mal hecha, desordenada o de mal gusto, es “un caldo con algunas sobras de sopa, mendrugos, verduras y legumbres que de ordinario se daba a los pobres en las porterías de algunos conventos…un guiso mal aderezado”. Eso explicaría el por qué varios de los recientes sucesos de la vida nacional provocan malestar estomacal.

gilberto@altiusconsultores.com

#AlebrijesPolíticos: “Javier Lozano y otras prostituciones políticas”

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Ya decía el eterno candidato a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, hace unos años que “cambiar de opinión es de sabios”, ¿esto en verdad aplica en la actual contienda electoral? Estamos ante una de las elecciones más importante en la historia de México, la más grande en su historia y claro, la más cara. Pero en esta época electoral y de “precampañas”, estamos viendo una prostitución política que ya es patético y cínico.

El ejemplo más reciente es la renuncia a su militancia en el PAN del senador poblano Javier Lozano. Lozano desde hace ya varios meses había mostrado su inconformidad con la dirigencia del ahora candidato de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, incluso recordemos que el formaba parte de este grupo llamado “los rebeldes del PAN”. La realidad es que ni tan rebelde salió, tan pronto anunció su salida fue a los brazos de Jose Antonio Meade para ser oooootro de los voceros oficiales de su campaña.

Lo más sorprendente del movimiento de Lozano, que ya se veía venir, es la foto donde posa con el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa, Aurelio Nuño y claro Meade, definiendo de esa manera su priismo, sin contar que en los últimos días se a dedicado a criticar al gobernador de Chihuahua, Javier Corral y defender a capa y espada al PRI, partido que se ve involucrado en una triangulación para desviar recursos del erario público chihuahuense a favor de las campañas electorales del tricolor.

Lozano, solo demuestra un caso más de prostitución política, ¿cómo es que un panista termina siendo priista? ¿Es acaso solo un berrinche? Claro que no, Lozano obviamente vió que no le tocaría ningún “hueso” y se fue con su compadre Meade, para ver que carnita le cae.

Cabe mencionar que esta prostitución no solo se da con personajes políticos, también los partidos nos han dejado en claro, que con tal de llegar al poder, son capaces de irse a la cama con personas que son de una ideología muy distinta a la suya.

Ejemplo es la coalición formada por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. ¿Quién puede olvidar que en el 2006 los panistas y los perredistas se agarraron casi a golpes? Las imágenes de esa Cámara de Diputados como olla exprés son difíciles de borrar. Ahora estos dos partidos que eran antagónicos, se unen para ir por la grande. Prostitución total.

Morena no se queda atrás, su alianza con el Partido Encuentro Social es anti natural. Un partido que se dice de izquierda con el ejemplo perfecto de un partido de ultra derecha, pero nuevamente, todo es con el objetivo de llegar al poder. Gybram Vázquez de Altius Consultores, decía en Altavoz MX Radio esta semana, que la estrategia de AMLO de unirse al PES, tenía que ver esencialmente con tapar los huecos que había dejado abiertos en el 2006 y 2012. Por más estrategia electoral, es al final del día prostitución política.

Los ciudadanos nos enfrentamos a una elección donde los partidos no tienen una ideología definida, la derecha se a prostituido con la izquierda y viceversa. Básicamente es como si en los Estados Unidos hubiéramos visto a los republicanos y demócratas compitiendo juntos, un chiste total.

Quiero cerrar esta columna, aclarando que yo critico las alianzas electorales entre partidos con ideologías diferentes, pero no estoy en contra de los consensos legislativos que llegan los partidos con frecuencia. Esto no es un partido de fútbol y esos consensos, esas negociaciones y ese cabildeo es necesario para mantener la maquina gubernamental y al país trabajando. No debemos de caer en el error.

Estatus de Protección Temporal

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El Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés) es un estatus del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica otorgado a países que por un conflicto bélico en curso, desastre natural o causa extraordinaria no pueden recibir a los inmigrantes ilegales residentes en EUA procedentes del país designado con el estatus. 
Esta semana el gobierno estadounidense anunció la terminación de este estatus para los ciudadanos de El Salvador, cuyos beneficiados por el programa ascienden a más de 200,000 personas convirtiéndolo en el país con más beneficiados en Estados Unidos (el estatus fue otorgado tras el sismo del 2001 en dicho país centroamericano). El gobierno salvadoreño ya ha expresado su preocupación al respecto mencionando que no está listo para recibir a estos migrantes que son fáciles de localizar y deportar porque se encuentran registrados con muchos beneficios que tienen los residentes legales.
La dura política migratoria de Trump ha hecho que ya se hayan anunciado fechas a 2019 de fin de estos estatus como Haití con más de 50,000 amparados, Nicaragua con 5,600 y Honduras que es el único país continental que queda dentro del programa con 86,000 amparados. El error en este tipo de políticas radica en la descomposición social que causaría deportar a personas que formaron una familia en EUA con ese estatus y cuyos hijos menores de edad quedarían separados de uno o ambos padres de familia.
También el fin acelerado a estos estatus disminuiría la oferta laboral en ciertas zonas y causaría problemas graves de inseguridad y desempleo en los países que recibirían a sus conciudadanos de regreso. Hace falta atender los casos de quienes llevan suficiente tiempo con el programa y que merecen tener una asesoría legal y evitar una deportación con implicaciones negativas para sus familias.