El cambio desde lo local

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Al inicio de mi carrera yo entré con un objetivo muy claro: hacer un cambio en el país. Y no solo yo, sino todos los politólogos, internacionalistas y abogados de primeros semestres también tenían este objetivo. Y es que cuando uno entra a estudiar las leyes, historia y política de México es porque tiene un interés en querer arreglar algo específico dentro del gobierno o en la sociedad.

A un año de graduarme no puedo decir que este interés general haya cambiado para todos, pero por lo menos mi sueño sí cambió. Un gran maestro una vez dijo que los municipios son los primeros contactos con el gobierno que un ciudadano tiene y son los que conocen a su gente y a sus problemáticas. Desde ese día no he dejado de pensar en esa frase y cada día se vuelve más cierta para mí.

Los municipios son quienes se encargan de las calles, parques, prevención del delito a través de la policía y servicios públicos como el alumbrado, agua, drenaje, transporte público y recolección de basura. Los municipios tienen su propio alcalde, cabildo y secretarías y además cuentan con otras instituciones descentralizadas.

Yo me pregunto, ¿por qué los programas nacionales no siempre son efectivos? Y la respuesta es tan simple como: no todos los municipios y regiones tienen las mismas necesidades. No se puede crear un plan maestro que vaya a solucionar todos los problemas; si bien sí puede tener un efecto en la mayoría de las zonas, hay lugares que necesitan tener un poco más de investigación y desarrollo al llevar a cabo un programa.

Todos sabemos que el norte y sur de México son diferentes, e inclusive el noroeste es diferente del noreste y el bajío es diferente del sureste. No hay una fórmula mágica general, sino que deben de hacerse fórmulas sectoriales basadas en las necesidades reales de cada municipio.

Aquí es donde pasé de querer hacer un cambio en México a querer hacer un cambio en mi entorno real. No hay lugar que los ciudadanos conozcan mejor que su municipio, y el municipio conoce a su gente pues es por ellos y para ellos que gobiernan. Les invito a acercarse a conocer el trabajo de sus alcaldes, regidores, síndicos, dependencias y juntas vecinales. A final de cuentas, todos los esfuerzos locales suman a la mejoría general del país y hay mucho trabajo que tiene que hacerse en nuestras comunidades.

#ElNidoDelGavilán: “La pastorela de la mafia transportista versión 2019”

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En los últimos días se ha discutido la Ley de Movilidad en el Congreso del Estado con opiniones encontradas y con voces de activistas y urbanistas como una ley laxa y poco clara.

También los concesionarios transportistas ya empezaron con el tradicional y decembrino amago de subir las tarifas de los camiones. Como siempre, el oligopolio del transporte queriendo tomar de rehén al gobierno y a la ciudadanía en lo que respecta a las tarifas. Todo esto debido a que la Comisión de Costos del Consejo Estatal del Transporte y Vialidad (donde pesan fuertemente los camioneros) palomeó un alza de precios. Esto ha causado rechazo entre la ciudadanía, diputados de diversos partidos y de funcionarios estatales.

Sin embargo, esto es de siempre, los transportistas siempre buscan alzas y rara vez cumplen con los compromisos firmados, es decir, mejores unidades, seguridad, frecuencias de pasos, etc.

El cuento de siempre es “estamos al borde del colapso financiero”, en los últimos años, el número de rutas desaparecidas es menor al de rutas creadas, lo cual es no gratuito. No obstante, otro tema importante ya mencionado por numerosos analistas es la rivalidad de rutas. Es verdad que existen rutas que no son rentables, pero que existen con el único fin de impedir que otro consorcio llegue y explote la ruta. Usted puede ver los trayectos de las rutas denominadas “Periféricas” (Las que empiezan en el 200) y son distancias enormes y con recorridos cuestionables en algunos tramos. Otras rutas se han re-inventado con los “ramales” que son bifurcaciones de rutas establecidas.

Sin embargo, esto nos habla de una ausente regulación y ordenamiento del transporte público de pasajeros en el área metropolitana. Cada grupo “agandalla” una parte del territorio y gobierna las rutas a discreción. Esto se ve en García, en Juárez y se hará notorio en próximos años en Salinas Victoria y Cadereyta.

El problema no es quienes son los transportistas, no se trata de eliminar rivales, crear nuevos rivales o licitar por licitar, sino una verdadera planeación que incluya planes de expansión a nuevas zonas de la ciudad, que integre rutas, que integre trayectos y que sume a otros sistemas de transporte como Ecovía y el Metro.

Como el sistema de movilidad en Monterrey es tan limitado y el área por cubrir tan grande, los transportistas se vuelven los stakeholders más importantes. El Estado se ha preocupado poco en expandir su red propia y ha dejado a los privados a reinar.

Sistemas alternos como bicicletas, tranvías, trolebuses, cables han sido eliminados de toda fórmula o iniciativa por los poderosos consorcios transportistas y los taxistas. Desafortunadamente, esto se vincula con que la contaminación se agudice, con que la Ciudad tenga la mayor tasa de muertes prematuras en el país por emisión de partículas menores a 2.5 micras (PM 2.5) y a 10 micras (PM 10) de acuerdo con el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) y con que la concentración de automóviles por habitante sea de las más altas del país.

Monterrey no se cansa de invertir en el transporte privado con los freeways de Constitución y Morones Prieto, así como los numerosos puentes a desnivel sobre Eugenio Garza Sada. Lo malo del asunto es que la ley -aun en discusión- no habla de impulsar proyectos sustentables, simula y usa verbos de manera general que dicen poco o nada.

La movilidad se vincula a la calidad de vida de los habitantes, sin embargo, la narrativa pública no profundiza en el problema, ni el Congreso, ni los lobbies empresariales, salvo activistas y urbanistas que dan batalla.

Mientras la excusa del Bronco, de Samuel García y otros tantos sea: “Es que la Federación nos da menos de lo que damos”, vamos a seguir de brazos cruzados.

Lo dicho, dicho está.

#PolíticaAPie: “Un Año de AMLO”

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Hola, Andrés Manuel. Hace un año, en diciembre del 2018, nos dijiste y prometiste que la gasolina iba a bajar, que la corrupción iba a desaparecer mágicamente, que Peña Nieto estaría en prisión, que PEMEX iba a ser fuerte, que íbamos crecer 6% anual, que la inseguridad terminaría con el “perdón”, además, nos juraste que la 4ta transformación seria el remedio para un México muy dolido. Prometer no empobrece, pero con la 4T al parecer sí.

Tus 30 millones de votos eran el mejor elemento para cumplir sin excusas, tienes hasta el día de hoy, una de las mayores aprobaciones de la historia, pero al parecer eso no es suficiente. Y resulta insuficiente porque como dice la conocida frase “no es lo mismo ser borracho, que ser el cantinero”. La realidad de un país con una diversa gama de problemas, no fue medida por este nuevo gobierno, lo que ha provocado, que todos los días tengan malas experiencias, reacciones y acciones, dejándolo mal parado y contradiciendo los “valores” y visión que llegaron proyectando. Un año en los que esta escasez de resultados y la esperanza del cambio revolucionario por el que muchos votaron, han provocado una polarización o división social tan marcada y tan notable nunca antes vista, donde entre “chairos” y “fifís” dan sus opiniones, lo cual está bien, ya que se ha despertado una conciencia política, pero la guerra de “fake news” de ambos bandos, hacen que la información sea tan basta, que va variando la calidad de argumentos y contenido que se producen.

Pero desglosando un poco lo que este año nos ha dejado, de verdad, nos ha dejado 365 días de claro oscuros, lo cual nos hace seguir dudando de esta 4T, ya que confiar a ciegas sería muy aventurado, inclusive inocente. Desde el 1 de diciembre del 2018 la gasolina no ha bajado de precio, incluso en ciudades como Monterrey, al día de hoy, pagamos más de $20 por litro de gasolina, por lo cual llevamos el primer strike de este proyecto transformador. La corrupción sigue siendo una de las batallas más vistosas de este gobierno, donde las caras “nuevas” y la incorporación de personalidades no políticas, ha generado una buena percepción, mas no resultados, y es que con esa necesidad de resultados rápidos, estos perfiles nuevos han quedado tanto a deber, al igual que los aliados históricos de AMLO, que ahora hasta libros se roban. De la súper promesa de enjuiciar a Enrique Peña Nieto, al parecer solo fue la finta, porque desde hace un año, solo se habla del Felipe Calderón, lo que hace más fuerte la sospecha del pacto de impunidad, porque de Peña Nieto no sabemos nada fuera de su situación sentimental. PEMEX sigue siendo el gigante dormido, donde debe más de lo que produce, ahora, con el yacimiento de Tabasco, recién descubierto, esperemos que el fantasma del “desarrollo” no termine como le termino a López Portillo.

Hasta ahora, la 4T solo es para optimistas. Los optimistas prefieren guardar el tiempo, defenderlo con el fervor que solo ellos saben y ver como el Presidente cambia versiones de los hechos o de sus declaraciones, lo cual hace que caigan en contradicciones o en tropiezos que el mismo Andrés Manuel criticaba en el 2006, 2012, 2015 recalcaba de sus antecesores. En la memoria de los mexicanos, revive aquel famoso tweet donde criticaba el 2% anual de crecimiento económico de Peña Nieto, y como es la rueda de la fortuna de la vida, que ahora con él como Presidente crecemos la cantidad de 0.2%, se los escribo con letra: CERO PUNTO DOS POR CIENTO, esto durante el segundo semestre del año, una vez descalificando a las instituciones financieras nacionales e internacionales, porque claro, quien diga lo contrario al Presidente, es el enemigo. Como ya les comentaba, la 4ta Transformación es para optimistas.

Rememorando su discurso de eterno candidato, en la lucha contra la inseguridad y la llamada “guerra de Calderón”, volvió a darse cuenta que no es lo mismo decir a hacer. El año 2019 será el año mas violento de la historia de México, esto es abonado con la ridícula estrategia de “abrazos, no balazos” donde el estado deja pasar, perdona y hasta libera a los delincuentes para “proteger al pueblo bueno”. Esta estrategia criticada en todo el mundo, no ha rendido frutos, mucho menos el “fuchi, guacala” con el que los delincuentes iban a dejar sus actividades ilícitas. Una vez más mis amigos, la 4T es solo para optimistas.

365 días de un gobierno que aún no reacciona, que aún no levanta el brazo de la justicia, que le cuesta más que a ningún otro reconocer sus errores, que dice que todo está bien y que quienes se atrevan a cuestionarlos, son uno más de la mafia del poder, esa que hasta el día de hoy es la única que si se ha transformado, con otros colores, pero ahí sigue, para ellos la 4ta Transformación les ha cumplido, con creces, y son quienes al parecer más optimismo les da.

En un año no se puede cambiar todo, pero nos lo prometieron, y este ganso mexicano, ya no parece tan amable como antes.

Hagamos Ruido Hoy, Buscando La Paz Mañana

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Las mujeres de América Latina se levantan a cantar en protesta por la constante violación a sus derechos a lo largo de la historia. En México, se han manifestado en los últimos meses por todos los casos que siguen impunes de feminicidios, violaciones y discriminación, por mencionar algunos de esta interminable lista. En estas protestas se ha marchado, se han pintado paredes y se ha cantado para poder demostrar el hartazgo y enojo de las mujeres ante la indiferencia del gobierno y la sociedad .

En los periódicos sobresalen titulares que critican “los modos” utilizados por todas las manifestantes. Critican la diamantina, las paredes rayadas, hacen burla del baile y canción que representa a todas las mujeres que sufrieron de una  violación. Todo esto bajo comentarios de gente diciendo que hay otras formas de pedir que se les respeten sus derechos y que todo esto más que una marcha de empoderamiento o grito de auxilio es un simple berrinche para llamar la atención. Pero mi duda aquí es, ¿sabrán acaso todos ellos la definición de la palabra berrinche? El  “berrinche” parte de un sentido de inmadurez y una rabia desmedida para pedir que las cosas se hagan como la persona quiere. Aquí no se está pidiendo ningún trato especial o beneficios para las mujeres, se está pidiendo que el gobierno haga su trabajo. ¿Cómo podríamos minimizar esta marcha describiéndolo como un “berrinche”? A mi punto de vista, es un insulto. 

A lo largo de la historia, las mujeres han ido ante autoridades para denunciar violaciones, agresiones y discriminación, pero tenemos casos como el de Janeth Beltrán Domínguez. Ella denunció 15 veces a su pareja por violencia doméstica y las autoridades no movieron ni un dedo. Este caso como muchos otros este año, terminó en un feminicidio más. Se ha protestado en silencio y de forma organizada, pero ¿qué es lo que la sociedad mexicana hace? Un remix de esta canción y la bailan en tono de burla. Es verdaderamente decepcionante ver cómo se utiliza una situación de sufrimiento y dolor transformándolo en 3 minutos en un chiste. Esto solo reafirma y refleja que verdaderamente sí vivimos en una sociedad machista, que discrimina y desvaloriza a la mujer.

Este movimiento le compete tanto a hombres como a mujeres, ya que se está pidiendo que en la práctica se haga lo que está escrito en papel. En nuestra constitución se nos conceden los derechos por igual, sin embargo un gobierno deficiente que no ve más que por su propio bienestar, deja de lado un sector significativo de la sociedad. Se debe tener empatía, solidaridad, responsabilidad pero sobre todo integridad para ver y saber que el género no debe ser ningún diferenciador para el trato social, económico o en el acceso a la justicia.

América Latina se levanta y grita fuertemente este dolor y maltrato que se ha cargado por generaciones. No todas las manifestaciones en silencio persiguen una causa justa pero definitivamente protestar con ruido no significa que se está peleando algo injusto.

Panorama 2021: Se busca Gobernador/Gobernadora

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Nuevo León se destaca por ser un estado pujante, trabajador y entrón; estas características nos han convertido en uno de los motores económicos más importantes para México a pesar de muchos de sus gobernantes.

Luego de un gobernador independiente que quedó muy lejos de las expectativas que generó, con resultados que tocan la mediocridad y con un desgaste político importante que incluso lo ha llevado al debate de una posible destitución, hoy toca el turno de un nuevo gobernador o gobernadora.

El panorama es cada vez más confuso y el deterioro de la clase política parece no ayudar mucho.

La constante es el Senador Samuel García que ha logrado repetir como el favorito en todas las encuestas de los diversos medios de comunicación, no hay duda de que será el rival a vencer en el 2021, pero una de las claves que no se han tocado es que desde hace rato no logra rebasar la barrera de los 30 puntos y la distancia con sus rivales tampoco es tan marcada.

Son varias las razones que no le han permitido separarse por completo de sus rivales, pero una de ellas es el poco conocimiento de marca que aún tiene Movimiento Ciudadano como partido político en el Estado, situación que podría ser solucionada en una eventual alianza con un partido más fuerte, ¿con quién?, eso solo los protagonistas lo saben.

Después del histórico triunfo de Andrés Manuel López Obrador y con el indudable apoyo de Alfonso Romo, una de las figuras que empezaron a acaparar las encuestas para ser gobernadora de Nuevo León fue Tatiana Clouthier. Sus positivos eran muy altos y los negativos aparecían muy poco, pero en la última encuesta de Grupo Reforma se marca una clara tendencia a la baja, resultado del poco o nulo apoyo de las filas de MORENA en el Estado y, también, de la poca actividad en Nuevo León que la diputada federal [por Sinaloa dicho sea de paso] ha acumulado en los últimos meses.

Hoy las encuestas la posicionan en cuarto lugar con 17 puntos porcentuales, debajo de los posibles candidatos de MC, PAN y PRI, ¿adiós a Tatiana? Lo veremos en unos meses.

Lo interesante viene con las dos fuerzas políticas más importantes en Nuevo León: PRI y PAN. De los primeros hay poco que decir, su imagen está tan acabada que hoy la figura política más fuerte que tienen prefiere `coquetear` con una eventual candidatura por MORENA que cargar con la losa que hoy representa el logo del partido más viejo de México.

En el caso del PAN son la opción natural para relevar al “Bronco” pero al momento de buscar candidatos sus opciones son muy limitadas. El Senador Víctor Fuentes es el mejor posicionado de los panistas, pero el conflicto interno de los grupos del partido no terminan por impulsar su posible candidatura.

El PAN es un partido dispuesto a perder si no es “su gente más influyente” la que define la elección; no es casualidad que San Nicolás y San Pedro [bastiones del PAN]  hayan sido la tumba de la derrota de Rebeca Clouthier y el propio Víctor Fuentes, aunque ahí si hayan ganado todos los demás candidatos panistas.

¿Una posible alianza del PAN con Samuel García? No suena tan descabellado con el panorama tal como está.

Así las cosas en Nuevo León, todos levantan la mano pero ya muchos de ellos se van desinflando.

Se busca gobernador o gobernadora, en una silla que al “Bronco” definitivamente le quedó muy grande.

Los derechos humanos en México ¿realidad o fantasía?

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El 10 de diciembre de 1948, bajo el liderazgo de Eleanor Roosevelt, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, primer documento internacional que reconocía, sin distinción, los derechos inherentes de todas las personas. Llegar a este momento de la historia tomó siglos; miles de luchas, protestas y muertes estuvieron detrás de este hito.

Actualmente, cada 10 de diciembre, se conmemora en todo el mundo el Día de los Derechos Humanos. México no es la excepción, en días como hoy los Gobiernos municipales, estatales y el federal, llenan de mensajes, infografías y estadísticas las redes sociales, los programas de radio y las entrevistas en televisión. Pero, ¿realmente nuestro país está tan bien como dicen nuestras autoridades?

De acuerdo con el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2016), desde hace varios años México atraviesa por una grave crisis de violencia y de seguridad. La Comisión encontró asuntos preocupantes, como las ejecuciones extrajudiciales, la tortura, las desapariciones, la impunidad y los problemas para el acceso a la justicia. Situaciones que afectan principalmente a ciertos grupos de la población, entre ellos las mujeres; niños, niñas y adolescente; comunidades indígenas; personas LGBTI+, en situación de migración, con discapacidad y privadas de la libertad.

A partir de ese informe se han hecho cosas importantes (1), sin embargo, no han sido suficientes, la situación de derechos humanos continúa siendo grave en México. Justamente hace unas semanas el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas evaluó también el cumplimiento de nuestro país en cuanto a sus obligaciones en materia de derechos humanos y el resultado no fue tan diferente.

El  aumento en el número de feminicidios; el alto índice de asesinatos motivados por la orientación sexual o la identidad de género; las altas y crecientes tasas de homicidios; la preocupante impunidad de los agentes del Estado en relación con la comisión de graves violaciones de derechos humanos, incluyendo ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y tortura; el uso generalizado de la tortura, malos tratos y el uso excesivo de la fuerza por parte de los cuerpos de policía, fuerzas armadas y otros funcionarios públicos, en particular durante el arresto y las primeras etapas de la detención; sin mencionar que nuestro país es una de las naciones con mayor número de personas desaparecidas en el continente, son algunos de los graves problemas detectados por Naciones Unidas.

Como consecuencia, todos los días las mexicanas y los mexicanos respiramos un ambiente de temor, de inseguridad. El hecho que, aproximadamente, un 99% (3) de los delitos y violaciones de derechos cometidas en México no son castigadas genera un contexto sombrío en un país con heridas históricas que aún no cierran.

Los síntomas de estos problemas los vemos todos los días; las protestas, totalmente legítimas, hacen eco en las calles de un México que durante décadas ha buscado la democracia, el Estado de derecho y la seguridad, con algunos resultados positivos, pero con muchas áreas de oportunidad.

Ante este preocupante contexto, es necesario poder dimensionar el tamaño del problema para que, coordinadamente, Estado y sociedad continuemos emprendiendo las acciones necesarias para solucionar dichos problemas. Ningún cambio será permanente sin la concurrencia de voluntades.

El fortalecimiento del Estado de derecho y la promoción de los derechos humanos es fundamental en este proceso. Nos toca, como diría Eleanor Roosevelt, empezar con cambios en lo más íntimo de nuestras comunidades para continuar afrontando los problemas de un país que exige unidad, coordinación y sensibilidad.

¿Todo está perdido? Claro que no, pero si queremos que los derechos humanos dejen de ser una fantasía y se conviertan en una realidad, nos corresponde no claudicar. No es momento de callar, es momento de exigir, proponer y trabajar por un México mejor.

(1) Por ejemplo, se promulgaron dos leyes muy importantes: la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, y la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda. Lamentablemente ninguna de las dos ha sido implementada completamente.

(2) Varias instituciones han coincidido con este número: la Secretaría de Seguridad Ciudadana (2019); el Índice Global de Impunidad en México (2018) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (98% de impunidad) en 2016.

 

Aritmética electoral y convicciones políticas

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Esto podría ser el título del análisis de los resultados de la pre-pre “encuesta” presentada por El Norte en vista de la elección de gobernador de Nuevo León que se desarrollará en 2021. En un año más, ya sabremos cuales serán los candidatos escogidos por los principales partidos.

¿Prevalecerá la aritmética electoral de los partidos políticos, o las convicciones políticas de los candidatos? El análisis de El Norte descarta a Adrián de la Garza en beneficio de Clara Luz Flores, para abanderar las pretensiones del PRI. ¿Será vaticinio seguro o dentro de un par de meses nos presentarán otra “encuesta” en la cual Clara Luz será candidata de Morena y Adrián candidato del PRI? ¿Cómo candidata de Morena, Clara Luz adicionaría los votos de Tatiana y los suyos del PRI? ¿Qué le quedaría a Adrián? ¿Y qué harán los del otro bando? ¿Sumarán los votos de Samuel y los de Víctor Fuentes en una alianza más especulativa todavía como sería la del PRIMOR?

No cabe duda que frente a estas elucubraciones, toma cada día más fuerza la necesidad de una segunda vuelta electoral. La democracia electoral carece de sentido si el ganador no representa una mayoría clara, o por lo menos indiscutible,  de los electores.

No estoy seguro que todavía se pueda hablar de convicciones políticas en materia electoral. ¿Habrá un diferenciador ideológico entre los candidatos o solamente habrá una diferencia de intereses? Desde la desaparición de la Unión Soviética, la diferencia ideológica entre izquierda y derecha ha perdido mucho de su sentido. El comunismo chino tiene fuerte olor a capitalismo agresivo, y los socialismos europeos, tan exitosos en la segunda mitad del siglo XX, están fuertemente cuestionados por toda clase de chalecos amarillos.

¿Entonces? Regresamos a la pregunta inicial. Si ya no existen diferenciadores ideológicos significativos, debemos confiar solamente en aritmética electoral y en evaluación subjetiva de los  intereses de los candidatos?

¿Con el riesgo fatal de volver a toparnos con algún Bronco o similar, escapado de un manicomio o en vía de ingresar a uno?

No pierden los constructores, pierde la sociedad

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Durante el transcurso de noviembre y el mes actual, se ha hablado mucho sobre la aprobación del Presupuesto de Egresos para el ejercicio fiscal de 2020, del municipio de Victoria, Tamaulipas, especialmente sobre en qué se gastará, cómo se gastará, qué si fue rechazado y qué si fue aprobado.

No obstante, poco se habla respecto de la aprobación del anteproyecto de la Ley de Ingresos del Municipio de Victoria, Tamaulipas, para el ejercicio fiscal de 2020, presentada por el Alcalde Xicoténcatl González Uresti, aprobada el 28 de octubre de 2019, durante la Vigésima Segunda Sesión Ordinaria del Ayuntamiento para ser enviada al H. Congreso del Estado de Tamaulipas y que a la fecha, ni como circunloquio o sucintamente ha sido compartido a la ciudadanía.

Situación, que resulta preocupante pues el referido anteproyecto de Ley tiene como objeto establecer los ingresos que percibirá la Hacienda Pública Municipal proveniente de impuestos, derechos, productos, aprovechamientos, entre otros; es decir, es la encargada de señalar las cargas tributarias que deberán soportar los Ciudadanos de esa capital.

Y que además, debe ser revisada con singular cautela para no establecer contribuciones gravosas, que violenten los principios de proporcionalidad y equidad tributaria en detrimento del patrimonio de las familias Victorenses, tal y como sucedió en la Ley de Ingresos del Municipio de Victoria para el ejercicio fiscal de 2019, tratándose del pago de derechos por licencias de remodelación de casas habitación, locales comerciales, licencias de construcción y licencias para demolición de obras.

Al respecto, el artículo 31, fracción IV, de nuestra Constitución, establece la obligación de los Mexicanos de contribuir al gasto público (pago de impuestos, derechos, contribuciones de mejoras, aportaciones de seguridad social, etc.), de manera proporcional y equitativa.

Proporcionalidad y equidad, que tratándose del pago de derechos (contribuciones por recibir servicios que presta el Estado) implica que el monto de la cuota que se deba pagar al Estado como contraprestación por recibir sus servicios guarde congruencia razonable con el costo que para el Estado tenga la realización del servicio prestado y que además sea igual para los que reciben idéntico servicio.

Situación anterior, que en la Ley de Ingresos del Municipio de Victoria para el ejercicio fiscal de 2019, fue soslayada tratándose del pago de derechos por licencias de remodelación de casas habitación, locales comerciales, licencias de construcción y licencias para demolición de obras.

Esto se afirma así, pues la cuota a pagar como contraprestación por la expedición de las licencias aludidas, fueron fijadas gradualmente, atendiendo a los metros cuadrados de la construcción y no así, al tipo de servicio prestado, ni a su costo.

Lo anterior, implicó una violación constante a los principios constitucionales de proporcionalidad y equidad tributaria, ya que el monto de la cuota para el pago de derechos no guardó relación directa con el costo del servicio público prestado.

Violación que ojalá haya sido subsanada en el anteproyecto de la Ley de Ingresos del Municipio de Victoria para el ejercicio fiscal de 2020 aprobado por el Ayuntamiento, o bien, que sea corregida en el H. Congreso del Estado, pues con contribuciones desproporcionales e inequitativas, como las aquí analizadas, no pierden únicamente los constructores encargados de realizar las obras, sino que pierde la sociedad.

Pues, actuaciones como la expuesta dan pie para que los Victorenses reciban un trato diferenciado sin justificación, en el mismo servicio prestado por el Municipio.

Máxime que la expedición de las referidas licencias, independientemente del número de metros cuadrados de la construcción implica un esfuerzo uniforme por parte del Municipio de Victoria, pues sólo se encarga de revisar que esté completa la documentación, que el formato contenga los datos que se indican y proceder a realizar el trámite relativo.

Yucatán: La impunidad y violencia silenciadas

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En tiempos recientes, Yucatán se convertido desde un aspecto narrativo político y  social, como un referente obligado a nivel nacional e internacionales  en  materia de seguridad, paz  y bienestar. Esto lo podemos ver en los múltiples reconocimientos  como el otorgado por los Readers Choice Awards por la editorial de revistas Condé Nast Traveler a la Ciudad de Mérida, Yucatán, como Mejor Ciudad del Mundo en la categoría de Ciudades Pequeñas, superando a lugares como Dresde, Alemania, Québec, Canadá entre otras, el pasado 7  de octubre de este año. Este fenómeno que incluso pareciera mercadológica, se puede ver en paginas inmobiliarias donde supuestamente “Mérida es una de las mejores ciudades para vivir en nuestro país… debido a su calidad de vida, cohesión social, desempeño de autoridades y satisfacción respecto a los servicios públicos”. Esto tiene varios efectos muy importantes dentro del imaginario colectivo yucateco, que si bien, por supuesto que la realidad en Yucatán es distinta a la nacional y existen ciertos privilegios de vivir en esta región, uno de las consecuencias más graves y  en la que me quiero centrar es en la invisibilización de los distintos tipos de violencia, la cual no necesariamente deviene del aparato de gobierno,  sino  está conjugado con la reflexión o como la sociedad se asume sin violencia y  tranquila. La percepción de paz y seguridad que vive Yucatán, se tiene debido a los bajos índices delictivos y los casi inexistentes hechos de violencia relacionados al crimen organizado, sin embargo, la violencia tiene diversas formas de manifestarse, y en ese sentido, vemos que en la entidad existe una alta incidencia en violencia de género; discriminación de diversos grupos en situación de vulnerabilidad como muestra la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2018  del INEGI, que 1 de cada 5  personas en Yucatán se ha sentido discrminado siendo las mas recurrentes el color de piel, manera de hablar, sexo y orientación sexual; la depresión y suicidios;  los cuales son silenciados e invisibilizados debido a esta idea de paz absoluta.

Sobre este fenómeno, podemos remitirnos a un texto escrito por Octavio Paz el 8 de mayo de 1937 para el periódico El Nacional durante su primera visita a Mérida, como parte de una campaña de alfabetización para las comunidades indígenas. Paz describe a una Mérida colorida y llena de vida, pero después de un tiempo se da cuenta de la división por “clases sociales, por la miseria y servidumbre; toda una orgullosa arquitectura de castas” (Paz, 1937, 28-31). Lo que más llamó la atención al autor de “El Laberinto de la Soledad” fue la forma en cómo el color de piel jugaba un papel fundamental en el reparto de ganancias; una sociedad que hablaba con entusiasmo del racismo alemán y su renuncia a “mezclar sangre” con lo indígena, considerado inferior y como todo lo grave sucedía a puerta cerrada para que nadie lo viera. Y podemos ver los temas que más preocupan a la sociedad de la entidad, son: el desempleo, la pobreza y la corrupción, de acuerdo con la organización Massive Caller en su encuesta con fecha de 15 de junio de este año. Como podemos apreciar, a diferencia de otras partes del país, dentro del imaginario colectivo yucateco, la inseguridad no es parte de los temas de mayor preocupación local, y ello también se ve reflejado en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana realizada por el INEGI en junio de 2019, donde Mérida se coloca dentro de las ciudades con menor índice de percepción social sobre la inseguridad. Sin embargo, tenemos que recalcar que la corrupción sí se sitúa dentro de lo urgente (socialmente hablando), y el combate a la corrupción conjugado con la violencia, son síntomas de una degradación del estado de derecho.,  y por lo tanto, un tipo de violencia silenciosa.

Yucatán en ese sentido, no posee síntomas graves de un desgaste institucional  o jurídico, pero sí tenemos señales de alerta dentro de algo sumamente fundamental  y que está estrechamente relacionado a otros tipos de violencia y deficiencia institucional: la procuración e impartición de justicia. Respecto a esto, los yucatecos tenemos una alta confianza en el ministerio público, y somos el segundo estado con mayor índice en este rubro, según datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2018 del INEGI. Esto resulta prometedor, ya que al contar una alta legitimad social con los ministerios públicos, existen buenas oportunidades de generar nuevas prácticas que abonen a un mejor estado de derecho y seguimiento de los delitos cometidos.

Algo importante es no olvidar el escenario nacional, ya que México se encuentra en el lugar 115 de 126 países evaluados en el índice de Estado de Derecho (Rule of Law Index 2019), que investiga “la efectividad de en la investigación, prevención del delito y reinserción social, no discriminación, imparcialidad, ausencia de corrupción, injerencia política y debido proceso, todas del sistema de justicia penal”. Dentro de este  panorama, vemos que nuestro país tiene una agenda pendiente y crítica con la justicia penal y el combate de la impunidad, a pesar de contar un nuevo sistema de justicia penal, que privilegia un mayor respeto a los derechos humanos de los detenidos, indiciados, imputados o sentenciados, así como de las víctimas. Es preocupante que en todas las entidades federativas de la república mexicana, se rebasa el 90% de impunidad de la totalidad de delitos cometidos entre 2010 y 2016. Esta reforma estructural del 2008 del sistema penal mexicano, modificó completamente los principios y procesos, generando un nuevo modelo de justicia, o al menos esa era la intención. Debemos señalar que Yucatán fue de los primeros estados en implementar las reformas necesarias para instaurar este nuevo de procuración e impartición de justicia. Nuestro estado tiene un avance a nivel nacional destacable, ya que es la cuarta entidad federativa con el mayor número de ministerios públicos por cada 100 mil habitantes, generado un mayor acercamiento y atención de los aparatos estatales para y con los ciudadanos. Sin embargo, este dato contrasta con el hecho de que a nivel nacional, el gobierno Yucateco es el sexto con menor presupuesto en procuración de justicia (IMPUNIDAD CERO 2019, 34). Afortunadamente, de acuerdo con datos del Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal 2018, nos encontramos por debajo de la media nacional en el lugar 9 de 32 de cargas de trabajo promedio por ministerio público, lo  que se traduce que dentro de los ministerios públicos yucatecos no existe una sobrecarga preocupante como en otros estados, pero tenemos que señalar que esto no puede  leerse como que no exista una alta demanda de justicia penal o pocos avances de las institucionales con las investigaciones. Si conjugamos otros factores como la capacitación de los operadores, infraestructura y avance legislativo en la materia, tiene como resultado que Yucatán tenga la mejor puntuación a nivel nacional en el índice Estatal de Desempeño de Procuradurías y Fiscalías 2019 (IEDPF 2019), elaborado por la organización IMPUNIDAD CERO y los investigadores Guillermo Raúl Zepeda Lecuona y Paola Guadalupe Jiménez Rodríguez. En este sentido, el Indice de Procuración de Justicia 2019 muestra que tenemos la segunda mejor procuración de justicia del país. A pesar de los datos alentadores, existen cifras preocupantes sobre que tan efectivos han sido los operadores en el nuevo sistema de justicia penal (acusatorio adversaria), ya que conforme al IEDPF 2019, Yucatán se encuentra por debajo de la media nacional, en el puesto 13 del país, y si una persona es víctima de un delito, solo tiene el 1.5% de probabilidad de que se esclarezcan los hechos, teniendo un porcentaje de impunidad del 90.4%; esto nos reprueba en términos de la efectividad del modelo acusatorio en la procuración de justicia, estando nuevamente por debajo de la media nacional. Por otro lado, un tema pendiente es el desarrollo policial y los encargados de encarar y combatir la delincuencia menor en la entidad. En este tema, la organización Causa en Común desarrolló el índice de Desarrollo Policial (INDEPOL), que evalúa la carrera policial, como es el perfil de los cargos; la profesionalización, entendiéndose como una academia que prepare a los elementos policiacos; el régimen disciplinario, como sus exámenes de control de confianza; la seguridad social, que es una parte de las prestaciones a las que deberían tener acceso; y la certificación, lo cual es la promoción dentro de la institución según el desempeño mostrado. De acuerdo con este INDEPOL 2018, Yucatán tenemos una calificación reprobatoria (-54 puntos conforme a la evaluación del índice) en los puntos antes mencionados, pero existen mejoras y avances en temas de transparencia y acceso a la información pública a cargo de la  Secretaria de Seguridad. Según esta evaluación, dentro de la corporación policial yucateca, es necesario y fundamental consolidar el régimen de seguridad social y ademas prestaciones laborales; generar un mecanismo de profesionalización de los elementos para que se conviertan y consoliden como profesionales de la seguridad ciudadana, así como operativos de control de confianza, ya que en 2016 se detectaron 282  elementos que no aprobaron dicha evaluación, y en 2017 no se reportaron bajas por el tema. En último término, es primordial instrumentar mecanismos disciplinarios como un código de ética, catalogo de faltas y sanciones y acompañamiento a policías por asuntos psicológicos o de otra Indole.

Mientras persista esta idea de un estado donde “no pasa nada “, no podemos visibilizar los distintos fenómenos institucionales que están sucediendo. La crítica y presión ciudadana es fundamental para construir nuevos y mejores escenarios. En Yucatán tenemos una violencia desde el aspecto institucional relacionado a la impunidad. Esto no va a mejorar mientras pensemos que solo la violencia relacionada al crimen organizado cuenta, existen condiciones de desigualdad y fenómenos como la violencia de genero que tienen una presencia importante en la realidad social, el cual Yucatán se encuentra en el puesto número 16 de 32 entidades con mayor violencia contra las mujeres, y un 66.8% de mujeres reportó haber sufrido algún tipo de agresión y la entidad de situar dentro de las primeras a nivel nacional en violencia economía y  patrimonial, según el  Sistema Integrado de Estadística sobre Violencia contra las Mujeres del INEGI. Nos urge cambiar la narrativa y el discurso porque el seguir perpetuando como “la entidad más segura”, invisibilidad de manera permanente las muchas manifestaciones de violencia e impunidad.

La palabra del año

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Cada año, el portal Dictionary.com selecciona una palabra y la bautiza como “la palabra del año”, buscando encontrar un vocablo que encierre lo que el este tiempo ha significado en general para la humanidad. La elección de este año ha causado algo de polémica por tratarse de un concepto que no es netamente palpable y, por el contrario, apela a algo mucho más profundo en su significado. Para el portal, la palabra del año es “existencial”.

Con poco temor a equivocarme, estoy seguro de que hay muchos que asocian esta palabra con otra que, podríamos decir, describe mejor la situación actual de la humanidad: crisis. Si tomamos en cuenta que las palabras de años anteriores han sido “desinformación”, “cómplice” y “xenofobia”, al lado de éstas, “existencial” no parece continuar con el patrón de las anteriores, pero si agregamos el factor “crisis”, entonces hace todo el sentido del mundo.

¿Quiénes somos? ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos? Tres preguntas que son parte de la base del existencialismo y cuyas respuestas siempre han sido una incógnita para la humanidad, por lo que, si en ellas surgen dudas o cambios, es normal que todo lo que está a su alrededor tambaleé. Basta con observar los últimos dos grandes temas de la agenda mediática internacional para rectificar esta posición: las movilizaciones tanto por la protección del medio ambiente como por la causa feminista.

Este año, hablar de cambio climático es pensar en Greta Thunberg y en Fridays for Future, pero también en el incendio en el Amazonas y en la salida de EEUU del Acuerdo de París. La importancia de la protección del medio ambiente ya se encuentra instalada en la mayoría de las discusiones de las administraciones locales y varios frutos se pueden observar. Por ejemplo, es cada vez más común que en nuestros espacios de trabajo y estudio las personas se preocupen más por estos temas y, si bien es algo muy primario, la clave está en que es algo que ya no vemos como un capricho, sino como una preocupación real.

Otro de los importantes cambios existenciales que ha tenido la humanidad es el enfoque sobre el feminismo y la violencia de género. Mudar de movimientos como “He for She”; duramente criticado en sus inicios por indirectamente fomentar el estereotipo de que los hombres deben de estar para las mujeres, a iniciativas centradas en temas mucho más puntuales y urgentes como “Time’s Up” o la consigna equal pay promovida desde el ámbito artístico fueron clave para visibilizar la necesidad de tratar ambos temas.

Naturalmente, y lo que se convirtió en estos últimos días (me atrevería a decir, con la ignorancia por delante) en la reivindicación más importante de los últimos tiempos en materia de género es el performance colectivo “Un violador en tu camino”. La potencia de su mensaje y la propia atmósfera que lo rodea cada vez que aparece en una manifestación lo convierten sin dudas en un claro desafío al statu quo; un desafío a lo existencial y un cuestionamiento crítico sobre los peligros que viven las mujeres por el simple hecho de serlo.

Profundos cuestionamientos vienen cuando tenemos una crisis existencial y 2019, la antesala de una nueva década, así lo fue. ¿Qué sigue para nosotros? Habrá que vivirlo para saberlo.