#HojaDeRuta: “¿Habrá transición de Estado?”

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¿En qué momento acaba la contienda y comienza la República? A unos cuantos días que termine un proceso electoral al que le han sobrado ataques y le ha faltado sustancia, merece la pena plantearse la pregunta.

Una contienda electoral es parte esencial de una República democrática. Contar con representantes elegidos por la voluntad popular es una condición para su existencia.

Sin embargo, como recién lo explico el profesor Mauricio Merino en la sesión plenaria de Consejo Nuevo León, la democracia tiene dos dimensiones: la primera es contar con representantes elegidos libremente. La segunda, que el poder sea ejercido democráticamente. Dos elementos indivisibles: uno de elección, otro de acción.

Bajo esta lógica, nuestra pregunta de apertura parece contradictoria. En el papel, lo es. En la realidad, no tanto.

Para ilustrar el punto, hace algunas semanas Porfirio Muñoz Ledo compartió en su columna de El Universal un pasaje de la democracia francesa: “después de años de un gobierno de derecha y de una izquierda falsaria, Miterrand ganó las elecciones en 1981 en alianza con el partido comunista. A pesar del gran viraje ideológico que ello representaba, el presidente Giscard d’Estaing promovió una transición de Estado. Miterrand cuenta que días antes de su toma de posesión, recibió a un militar de alta graduación encargado de explicarle los secretos mejor guardados del ejército y el uso de los dispositivos nucleares. El mensaje fue: la soberanía popular decide, pero Francia prevalece”.

En la historia contemporánea de México hay un episodio particular que responde al espíritu de la prevalencia de la República: la noche del 2 de julio del año 2000. El reloj marcaba las 23:02 cuando el presidente Ernesto Zedillo se enlazó en cadena nacional para reconocer el triunfo de Vicente Fox. El imposible se materializaba: por primera vez en siete décadas, el PRI había perdido la presidencia de México.

Zedillo no solamente cortó de tajo con la posibilidad de una “caída del sistema” similar a la de 1988, sino que hizo votos por el éxito de la administración que Fox habría de encabezar a partir de diciembre de aquél año: “Durante el tiempo que resta de mi mandato, seguiré cuidando celosamente la buena marcha del país; he externado al licenciado Fox mi confianza en que su mandato habrá de iniciarse con un México unido, en orden, trabajando y con una base muy sólida para emprender las tareas del desarrollo nacional de los próximos seis años”.

Afirmó también: “Hoy, hemos podido comprobar que la nuestra es ya una democracia madura, con instituciones sólidas y confiables, y especialmente con una ciudadanía de gran conciencia y responsabilidad cívica”. Los adjetivos, aunque frágiles, parecían ir en la dirección correcta: por primera vez se daba la alternancia en la historia moderna, se había conseguido de forma pacífica y con una autoridad electoral de esencia ciudadana a cargo del proceso.

Bien podría argumentarse que la intentona de fraude hubiese podido resultar en un estallido social y eso habría orillado a la decisión. Conjeturas aparte, el hecho es que se el triunfo de Fox se reconoció. Por cierto, la diferencia fue de 6 puntos entre el panista y Francisco Labastida, abanderado del PRI.

Aquella democracia madura y de instituciones sólidas que Zedillo anunciaba durante su mensaje a la nación, habría de sufrir un colapso apenas una elección después durante la siguiente elección presidencial. En aquél enlodado proceso ni siquiera hubo los elementos para definir un ganador, como lo ha documentado José Antonio Crespo en el libro “2006: Hablan las actas”.

Hoy que la tendencia coloca a López Obrador con una ventaja inusitada en las elecciones post-alternancia y que podría incluso ser el primero de esta etapa en alcanzar un gobierno de mayoría, el intento de democracia mexicana tendrá un enorme reto en la actitud que muestren tanto la presidencia de Peña Nieto como las campañas y partidos de Ricardo Anaya y José Antonio Meade.

Aunque las condiciones de fragilidad y disfuncionalidad institucional requieren transformaciones de largo aliento, una actitud de Estado durante la noche del 1 de julio, así como en los meses de transición, abonaría a la idea de que México prevalezca más allá de fuerzas y coyunturas. 

México Energía y Apagones

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Año con año son recurrentes los apagones de verano en distintas ciudades del país, sobre todo en las del norte en donde la demanda llega a superar a la oferta de manera importante, ya que hay que considera que el margen de reserva es de apenas 3.38% cuando debería rondar el 6%. La producción de gas de PEMEX ha disminuido lo que repercute sobre todo en el sur de país donde se tienen que utilizar combustibles líquidos los cuales también pueden tener períodos de escasez. El tema de la energía más que un tema de servicios básicos es un tema de seguridad nacional y debe ser tratado como tal. 

En nuestro país apenas estamos comenzando a explorar las energías renovables, pero el rezago estructural no solo es en la producción de energía sino también la distribución de la misma, ya que en el sur por ejemplo hay estados como Chiapas o Oaxaca con grandes presas que terminan por producir un excedente que para términos prácticos se desperdicia por falta de infraestructura en la red eléctrica de ciertas zonas. En 2016 la capacidad instalada de energías renovables en nuestro país creció en 10.2% por lo que ahora el 15.4% de la energía eléctrica en nuestro país es generado por alguna fuente de energía renovable. 

En los últimos 6 años se han anunciado 72 proyectos de inversión extranjera directa de los cuales los principales inversionistas fueron España y Estados Unidos con 28 y 10 proyectos respectivamente. Para darnos una idea del rezago que hay en nuestro país, el 50% de la energía generada es por ciclo combinado (gas), mientras que otros países tienen las energías renovables como fuentes de energía por encima del 60%.

Pero no todo es malo, se pronostica que nuestro país supere a Brazil en inversiones de este tipo y logre consolidar clusters en estados de la república donde es más difícil generar energía por medios tradicionales. La riqueza de nuestro país por sus recursos naturales hace impensable que pudieran haber apagones a gran escala en ciudades como Monterrey, Tijuana o Guadalajara pero aún así los hay. 

Vale la pena revisar como mejorar y dar incentivos en el sector de energías renovables para promover la inversión y no quedarnos atrás. No es un tema exclusivo de países desarrollados como Alemania, países como Mozambique, Burundi, Zambia y Etiopía utilizan la potencia de sus ríos, subsuelo, y viento para generar casi el 100% de su energía eléctrica con energías renovables.

Fuente: Reforma y ProMexico

Quitar un gobierno malo no garantiza un gobierno bueno

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El populismo, o cómo sea que se le quiera llamar a la coalición heteróclita encabezada por Andrés Manuel López Obrador, no es más que una respuesta a la inconformidad generada por los malos gobiernos de los últimos sexenios y por la corrupción ilimitada que institucionalizaron, particularmente durante los últimos seis años. Y por el sistema de privilegios vergonzosos que protege una Nomenclatura voraz. 

En Nuevo León, en respuesta a dos sexenios de malos gobiernos y de corrupción sin control, echamos fuera a la partidocracia del poder ejecutivo para sustituirla por un gobierno inútil. Los electores no están arrepentidos de haber echado fuera a partidos corruptos. Sí, muy desilusionados de haber abierto espacios a una bola de inútiles poco productivos, que hasta el momento, no han mostrado capacidad para solucionar los problemas del estado. Y que, engaño más grave,  tampoco han mostrado capacidad para erradicar la corrupción y la violencia, a pesar de sus promesas. Promesas incumplidas.  

El echar fuera malos gobiernos no garantiza dar entrada a buenos gobiernos. Echar fuera un gobierno que ha endeudado el país de forma criminal y transformado el pago de intereses en una carga tan pesada que ni permite inversiones productivas o de infra estructuras, no asegura que un nuevo gobierno no siga en este camino de facilidad que consiste a trasladar el problema para las generaciones futuras. Echar fuera un gobierno que utilizó la corrupción cómo sistema de gobierno, no garantiza que un nuevo gobierno tenga éxito en su combate a la corrupción, solamente porque promete limpieza, pero no promete hacer de la corrupción un motivo de castigo ni de sanciones severas. Tampoco promete quitarles lo robado a los ladrones. 

Echar fuera un sistema de gobierno que hizo de la compra del voto una herramienta institucional sostenida con recursos estratosféricos desviados de los estados y de los municipios, sin que esto sea considerado un crimen, más bien que sea considerado cómo una aportación a la estabilidad del régimen,  no impide que el nuevo régimen sustituya esta compra del voto por otro mecanismo disfrazado de política social, cuyo costo, por ser más transparente no será menos destructor del progreso económico del país. Comprar el voto y comprar la voluntad de las personas mediante otros mecanismos de dadivas no es muy diferente, y el objetivo sigue siendo el mismo. 

La oferta electoral que tiene el país a su disposición no es muy atractiva. Se supone que el debate de este martes en Mérida debe portar sobre temas económicos. ¿Habrá alguna propuesta esperanzadora que no sea de más neoliberalismo o de más asistencialismo descarado e improductivo? ¿Alguno de los candidatos se acordará de la economía del conocimiento, de la innovación y de los emprendedores? 

Echar fuera un mal gobierno apoyado en un mal sistema político es necesario. ¿Los electores tendrán la capacidad y la tenacidad de dar seguimiento al gobierno que elegirán para impedir que sea peor que el gobierno saliente?   

Balance de cuentas, Fin del Sexenio

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En menos de un mes, millones de mexicanos saldremos a votar a las urnas, a elegir a nuestro futuro Presidente por los próximos 6 años, una de las reglas del presidencialismo mexicano no escritas es: a los 6 años dejará el poder y te retirarás del servicio público.

Hay un candidato que piensa que todo esta mal, que se requiere destruir todo y empezar todo desde cero, que la corrupción galopante es la culpable de todos los males, ciertamente es algo que molesta a todos y más en un país donde el costo de uno de los bienes inelásticos en la economía se compone en 40% de impuestos, me refiero,  a la gasolina.

Es prudente mencionar que el gobierno que está por terminar el próximo 1 de diciembre, se atrevió en conjunto con la oposición a sacar reformas como la energética, educativa, electoral, competencia económica y telecomunicaciones (estas desde el punto de vista propio como las más importantes en los bolsillos de los mexicanos y las “más populares”), desde luego está la reforma hacendaria que nos dejó enojados por el alza en el ISR a las personas que mas ingresos tienen, el IEPS que en opinión propia a alimentos de alto contenido calórico (viene a ser meramente recaudatorio y sin probabilidad de acreditarlo como lo es el caso del IVA).

La reforma energética adopta un modelo de libre competencia en dos empresas productivas del Estado (CFE y PEMEX) que tienen graves problemas en sus finanzas y el tema de las pensiones, que se debió manejar desde tiempos de Salinas de Gortari bajo esquemas de libre mercado e inversión por parte de la IP, mediante estrategia compartida donde el riesgo y ganancias fueran para todos los participantes (incluyendo al Gobierno) y permitir la entrada de capitales en toda la cadena productiva del sector desde exploración hasta venta al público.

La reforma política electoral que tiene a bien incluir a los ciudadanos en las elecciones con la figura de las candidaturas independientes, sin duda algo que la Administración pública tenía como pendiente desde el 2006, con el caso de Jorge Castañeda, que hoy en el caso de Nuevo León una entidad federativa competitiva tiene ya un gobernador independiente.

La de competencia económica introduce organismos (COFECE y Tribunales de Competencia Económica) que por primera vez investiga y castiga de manera efectiva a los agentes económicos preponderantes por prácticas que afectan al consumo de las familias y empresas. 

En materia educativa el garantizar la calidad de la educación y la evaluación de los docentes por un organismo constitucionalmente autónomo (INEE) e instaura una educación de calidad para los niños y jóvenes mexicanos, se le tiene que seguir que apostando e invirtiendo en este rubro pero que sea a gasto de inversión como las TIC e instalaciones de calidad no a “sueldos de aviadores”. 

La de telecomunicaciones que regula y abre el mercado de sectores ante monopólios como son el  triple-play (telefonía, televisión de paga e internet) para que haya mayor cantidad de oferentes y los pequeños productores se beneficien de la infraestructura de los grandes como es el caso de la tarifa de interconexión, eliminando la larga distancia y el cobro por minuto en paquetes de telefonía celular pasando a esquemas de llamadas ilimitadas nacionales e incluso a Estados Unidos y Canadá.

Sin duda alguna en la opinión de un servidor estos cambios son perfectibles, sin embargo no se pueden instituciones o leyes y empezar desde cero, un buen gobierno se caracteriza por responder a intereses del ciudadano, entiendo el enojo ciudadano por los casos de moches y escándalos de corrupción pero creo que el próximo 1 de julio tendremos que salir a votar con la cabeza y no con el estómago, ya que retomando una frase que escuché hace poco tiempo y la dejó a su criterio: “La libertad es algo que solamente valoramos cuando la perdemos y que siempre se puede estar peor cuando se toman decisiones que no son a conciencia”. Lo peor que se puede hacer ese domingo es no salir a votar (abstenerse) o anular el voto.

Pluralidad fallida

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Las elecciones de este año han traído consigo una pluralidad en candidatos, especialmente en las contiendas por presidencias municipales. Elegir es difícil para la gente que no milita dentro de algún partido político, puesto que hay tantos aspirantes a los cuales les podemos dar nuestro voto, pero aún así ninguno logra convencernos. En la Zona Metropolitana de Monterrey hay municipios que van a elegir entre 8 candidatos mientras que otros tienen hasta 13 candidatos. 

Esto no se da en las elecciones federales debido a las coaliciones. El Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Nueva Alianza (PANAL) y el Partido Verde Ecologista (PVEM) conforman la coalición “Todos por México”. El Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) crean la coalición “Por México al Frente”. Por último, Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES) se agrupan en la coalición “Juntos Haremos Historia”. 

Es muy importante mencionar las coaliciones porque justamente ayer los candidatos por la alcaldía de Monterrey Iván Garza de MC, Pato Zambrano de “Juntos Haremos Historia” y Aldo Fasci, independiente, comunicaron la intención de unir fuerzas para vencer al PRI y PAN. Con este tipo de alianzas se demuestra nuevamente que no importan los ideales propios o de tu partido, lo único que vale es conseguir votos cueste lo que cueste. De por sí “Por México al Frente” y “Juntos Haremos Historia” no tienen sentido por las ideologías revueltas de izquierda y derecha en cada coalición, mucho menos hace sentido una alianza entre MC con MORENA, PT, PES y aparte un independiente. 

Sinceramente, esta pluralidad de partidos y candidatos no tiene chiste si como quiera todos se terminan agrupando, es una pluralidad fallida. Se entiende que lo hacen para competir contra los partidos más fuertes, pero si tu como candidato te das cuenta que no puedes competir solo y en lugar de hacer una campaña con mejores propuestas y promoción decides que tu única estrategia es aliarte con otros candidatos de diferentes ideales con tal de conseguir votos, lamento decirte que solo confundes a los que planeaban votar por ti y haces nuestra elección más difícil. No bastaba tener que elegir entre 10 candidatos en Monterrey, ahora también tenemos que discernir entre partidos que no saben ni que representan. 

La carta Peña Nieto, cuestión de tiempo

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La figura del presidente de la República había estado relativamente ausente en el debate electoral. Después de un spot en el que enlistó a los candidatos sin mostrar favoritismo hacia aquel de su partido, se sumó como una figura bastante neutra en estas contiendas. 

A pesar del uso constante de su nombre como un argumento para presionar a José Antonio Meade, no se había “aprovechado” de mayor manera el descontento de la opinión pública mexicana. Tras distintos escándalos en su sexenio, varias crisis de corrupción y otras tantas de derechos humanos, tuvo uno de los índices de aprobación más bajos (si no es que el peor) en la historia mexicana, llegando a 17% en febrero de 2018.

Por la coyuntura, parecía extraño que ningún candidato de la “oposición” mantuviera un discurso firme con alusión a Peña. Lo mantenido por Andrés Manuel, a pesar de ser repetitivo, es generalizado y sin un rostro particular. La mafia del poder o el PRIAN dejan en ambigüedad al caso específico del presidente. Ricardo Anaya, por otra parte, había hecho hincapié en la relación de Meade con el PRI y en su postura en cuanto al desempeño del presidente, pero solo para presionar al otro candidato y no como un compromiso en su campaña.

Meade, ante esta insistencia, no supo aprovechar algo que solo ha podido utilizar en frases monótonas en spots y discursos: su calidad de ciudadano. No pudo deslindarse de la sombra de Peña Nieto. No fue capaz de aceptar las debilidades de su sexenio y ni siquiera se atrevió a enlistar errores puntuales.   

Será que López Obrador se ha conformado ya con las tendencias innegables en las encuestas. Será que Meade no tuvo la determinación para disociarse del sexenio de Peña. Será el sereno, pero Ricardo Anaya fue el único que (tarde pero seguro) jugó la carta Peña Nieto. 

El pasado 3 de junio, Ricardo Anaya publicó en su cuenta de Youtube su respuesta a lo que consideró una guerra sucia encabezada por Enrique Peña Nieto. El video es claro: habla de manera directa y responsabiliza al actual presidente por las acusaciones en torno al candidato. Además, desde su presencia en la Ibero, ha afirmado que, de llegar al poder, no dudaría en darle seguimiento legal a Enrique Peña Nieto. Incluso, en caso de ser determinado culpable, aplicar las sentencias correspondientes y que termine en la cárcel.

Creo que las declaraciones fueron inevitables. La campaña de Anaya ya no muestra el ascenso que tuvo, cuando se afirmó que la competencia sería entre dos. Se llegó a pronosticar un Ricardo Anaya creciendo en las predicciones provocando una elección reñida con López Obrador. Hoy, sorprendentemente, José Antonio Meade ha incrementado algunos puntos porcentuales, mientras que Anaya se mantiene igual, y en algunas encuestas hasta a la baja.

El deber ser, indicaría que este antagonismo claro y directo con Peña Nieto removerá algo en el imaginario colectivo de los votantes indecisos. Estrategia de marketing, intenciones honestas, declaraciones desesperadas. De la manera en que se considere, creo que la carta de Enrique Peña Nieto solo fue aprovechada por Anaya, y en estos días veremos si funcionó en términos de rentabilidad electoral.

#HojaDeRuta: “Ayotzinapa: el pasado que no pasa”

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El problema del pasado es que no pasa. Así se refirió el sociólogo portugués Boaventura de Sousa a la revolución rusa al reflexionar sobre su centenario en 2017. Lo mismo podría decirse de la desaparición forzada y asesinato de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, ocurrida en septiembre de 2014. Es un pasado que, por más que algunos quieran desterrar, no se irá a ninguna parte.

El crimen ahí ocurrido dejó una marca indeleble no solo en el sexenio de Enrique Peña Nieto, sino en la historia mexicana. A la conmoción nacional e internacional se sumó la burda actuación de la entonces Procuraduría General de la República, cuyo titular era Jesús Murillo Karam, quien calificó como “verdad histórica” la versión oficial de los hechos.

Lo único que pasó a la historia fue la incapacidad del gobierno federal de llevar y facilitar un proceso convincente que permitiera esclarecer el caso y acceder a esa tierra que rara vez está a la vista de los tripulantes del navío mexicano: la justicia.

En días pasados, el caso Ayotzinapa tuvo una importante novedad: un tribunal federal con sede en Tamaulipas ordenó crear una Comisión de la Verdad para reponer la investigación de la PGR, considerando que la indagatoria hecha por la dependencia federal “no fue pronta, efectiva, independiente ni imparcial”.

La reacción internacional no se dejó esperar: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos instó a cumplir la sentencia del tribunal. 

Esta novedad jurídica se da justo en el contexto de las elecciones presidenciales. Hasta ahora, AMLO ha sido el único candidato que ha pisado Iguala, Guerrero. En un mitin celebrado hace un par de semanas, se comprometió frente a los padres de los normalistas a crear una comisión de la verdad. Tras la noticia de la sentencia por el tribunal tamaulipeco, Ricardo Anaya se pronunció a favor de reabrir el caso.

Aunque también hay un debate jurídico respecto a los alcances de la sentencia emitida por el tribunal federal, es un hecho que la narrativa se ha instalado: la versión existente no es confiable, por ende, para saber la verdad se requiere una nueva indagatoria. Pase lo que pase el primero de julio, las condiciones parecen estar dadas para avanzar en el esclarecimiento del crimen.

Además de abrirse un camino a una eventual justicia para las víctimas y sus deudos, una nueva investigación sobre los 43 también rompería con la nociva práctica de pretender enterrar verdades incómodas. Crímenes como Tlatelolco, el Halconazo, Acteal y Aguas Blancas siguen sin ser resueltos de manera convincente.

Contrastan casos como el chileno. Tras la dictadura de Pinochet y el retorno del sistema democrático en 1990, han existido 4 comisiones de la verdad que han buscado conocer con claridad el número de víctimas, las circunstancias de sus decesos, señalar a los responsables y buscar hacer reparaciones. La más reciente dio su informe en 2011.

Además de las obvias razones humanitarias, éticas y legales, hay un argumento político para reabrir el caso: si se pretende retomar una transición democrática, pasando de un sistema autoritario a uno democrático por la vía pacífica e institucional, esto no puede hacerse sin una reconciliación con el pasado, sin el reconocimiento de las víctimas y el señalamiento público a los victimarios. Sin memoria no hay democracia.

En este sentido, una eventual Comisión de la Verdad, el reconocimiento de las víctimas y la limpieza de sus nombres, así como el procesamiento de quienes resulten responsables, sería oxígeno puro para recuperar un poco de credibilidad y legitimidad en las instituciones del Estado Mexicano.

El pasado no pasa. Está entre nosotros, y solo hay un camino para avanzar: verlo a los ojos, hacerle justicia y mantenerlo en la memoria. 

“The past is what you remember, imagine you remember, convince yourself you remember, or pretend you remember.”

#ElTalónDeAquiles: “Cátedras electorales”

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Los profesores somos como los padres: no nos gusta decir cuales son nuestros preferidos, aunque sí los tenemos. Hoy deseo hacer una excepción y recordar a los cuatro estudiantes que no olvidaré durante mi paso por México. Lo acepto, no recuerdo el nombre del primero, pero todos lo llamaban “El Tronco”. En cuanto a la segunda, María Derbéz, se trataba de una jovencita cuyo carisma rivalizaba con la de un ladrillo. Para aligerar este texto, me referiré a ella como “MADE”. Recuerdo también con afecto a Ana Yáñez (ANAYÁ), una cerebrito brillante. Y claro, ¿como podría olvidar a Amado Lobo (ÁMALO)? Ese era como el Benito Juarez de mis clases.

De todos, el más irresponsable era, sin duda, el Tronco. Se trató del típico estudiante que se pegaba un fiestón, llegaba trasnochado a clase y, para tapar su ignorancia, se posicionaba como el peacemaker que pedía abrazos para olvidar peleas. Simpático como solo él podía, cuando tomaba clases extracurriculares, era de los que juraba que las terminaría, pero desaparecía. Al final, regresaba pidiendo perdón por faltar a la mitad del semestre, solicitando una ayudita para pasar, e implorando comprensión. Una vez le pregunté cómo resolver el problema de los inmigrantes centroamericanos en México, y respondió: tratándolos bien. Otra, intentó venderme la cantinflesca idea de convertir a Chiapas en el California de México. ¿Pues como se hace eso? Si yo hubiera sido estudiante, el Tronco habría sido un amigo de fiesta, con el que me habría tomado más de una cerveza, pero con el cual jamás habría trabajado en equipo. 

MADE era una señorita de buena familia, culta y educada. Pero debo confesarlo, nunca me cayó bien. Puede ser que se tratara de alguien aburrido, pretencioso, a quien le costaba aceptar sus errores. Era el tipo de persona que, más que interrogantes, tenía siempre respuestas. También puede ser que su lineaje político no fuese de mi agrado. Su familia pertenecía al Partido Revolucionario Institucional (PRI), ese partido que hoy, en 2018, promete luchar contra la corrupción, pero que, además de casos federales como Casa Blanca, ha visto a 22 de sus gobernadores investigados en los últimos seis años por desvío de fondos (siete están presos). En fin, es posible que yo, siendo de una familia de clase media y habiendo tenido que luchar para ser lo que soy, sentí de su parte cierta desconexión con las vivencias reales de la gente como yo, y de los que están por debajo de mi categoría social. 

ANAYÁ también era de familia ricachona, pero nunca proyectó esa imagen pretenciosa. Al contrario,  siempre me atrajo su claridad intelectual. Prototipo de la nerda, sus respuestas en clase siempre fueron claras, bien estructuradas. Tenía además la capacidad de ilustrar lo abstracto con casos concretos. Pero esa podía ser su mayor debilidad, pues cansa toda persona que tenga siempre la idea correcta, el ejemplo pertinente, desarrollado en el mejor momento, con la técnica narrativa apropiada. Por así decirlo, y esto puede parecer injusto, ANAYÁ era la más brillante de todas mis alumnas, pero por ello parecía un producto sofisticado de marketing. Si hubiera entrado en política, se habría vendido como el shampoo que convertiría a México en un rubio despampanante: digno, firme, valiente, moderno, y limpio. Es decir, si tuviera que votar por el mejor PowerPoint del semestre, votaría por ANAYÁ. ¿Pero por qué tendría yo que votar por un PowerPoint?

En fin, si en mis clases hubiese alguien compatible con el universo de Roberto Gómez Bolaños, este habría sido ÁMALO. El Chavo del 8 es un niño de orígenes modestos, repleto de defectos y de falencias, pero honesto y de buen corazón. ¿Quién no lo recuerda enojado y con sus ticks, Ricky Rickín Canallín? El Chavo jamás robó, y aunque siempre fue poco claro, contradictorio, y esquivo, fue como es la mayoría de mexicanos. Ese fue el éxito de Chespirito: imaginar personajes de carácter universal, que al fin y al cabo funcionaron no solo en México, sino en el resto de América Latina. Una vez, ÁMALO se presentó a las elecciones estudiantiles para acabar con las “mafias de poder” y provocar un cambio “de verdad”. Su mensaje fue confuso, poco sofisticado, y disonante. Las familias de MADE y de ANAYÁ se sintieron amenazadas y lo atacaron. ÁMALO se enojó, a veces insultó. Pero nada lo detuvo, porque su mensaje, a pesar de todo, era fundamentalmente cierto, y su comportamiento, con todos sus errores, era natural. Sí existían mafias de poder, sí se requería de un cambio real, y el enojo sí era una reacción justificada. 

No indicaré quien ganó la elección o por quien habría votado yo de haberlo podido hacer. Pero sí indicaré, con mi ojo de extranjero pero con la experiencia de haber vivido en México por seis años, que de los cuatro alumnos que decidí recordar hoy, ÁMALO es el que más se me parece a ese país, con sus cualidades y defectos, y con sus fortalezas y debilidades. Porque no todos los mexicanos fueron presidentes de Coca-Cola ni se casaron con actrices de telenovelas. Y ÁMALO, para bien o para mal, con o sin razón, representa eso: al mexicano común y corriente, al de metro y autobús, al que llora y sufre, y al que se alegra y sí, al que también se enoja, por su país.

Fernando A. Chinchilla

Montreal (Canadá), junio de 2018

Universidades Libres de Humo

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El consumo de tabaco en espacios públicos siempre ha sido un tema polémico y más cuando se trata del consumo de cigarrillos en universidades. En los últimos años la mayoría de las universidades en el país se han sumado a una tendencia de muchos países occidentales de buscar hacer campus libres de humo con la excusa de limitar el uso del tabaco en jóvenes con medidas coercitivas como multas y otro tipo de penalizaciones que se han visto lentas en disminuir el uso de este producto.

Gracias a los acuerdos que muchos países firmaron con la OMS entre 2003 y 2005 se comenzó a legislar para aumentar el IEPS al tabaco, además de buscar limitar su promoción en radio, televisión e internet y obligar a las empresas a incluir leyendas y fotografías en las cajetillas de los cigarrillos.  Entre 2005 y 2013 el consumo en nuestro país de cigarrillos legalmente distribuidos disminuyó en un 35%, pero aumentó después y en 2016 los consumidores aumentaron por 2.95% impulsado sobre todo por los jóvenes de entre 15 y 24 años según datos del INEGI. El aumento de impuestos en 2011 aprobados en México a este producto no detuvo su consumo. Nuestro país está calificado con 5.5 en una escala del 1 al 10 en proteger a la población del humo del tabaco según el Informe MPOWER de la Sociedad Civil 2017. 

El problema en las universidades que han aplicado está política, en nuestro país, es que muchas aplicaron en primera instancia la regla pero no penalizan ni aplican medidas para castigar el uso del tabaco, ocasionado en gran medida porque no incluyen un área especial para fumadores por lo que los estudiantes con adicción prefieren romper la regla a salirse del campus y exponerse a sufrir por algún asalto o problema externo al campus o simplemente por no trasladarse tanto. 

El consumo del tabaco no se combate únicamente con medidas coercitivas, ya que estas solamente actúan como una solución temporal pero el problema persiste. El problema se resuelve en parte con prevención desde el hogar y en la propia universidad, está bien que sean espacios libres de humo como marcan la ley pero deben buscarse espacios para aquellos que no puedan evitar su adicción y no obligarlos a salir porque para muchos en alto grado de adicción no fumar no es opción. 

#ElNidoDelGavilán: “El escándalo del TRI”

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La noticia en la prensa deportiva de las últimas horas es la supuesta fiesta de al menos 8 jugadores de la Selección Mexicana donde se reportaron al menos 30 escorts.

Más allá de que si es cierto o no, esto da dos lecturas que voy a analizar. La primera, la fragilidad institucional de la Selección para proteger a sus jugadores. Se ve la nula presencia de un equipo de seguridad formal y básicamente fue una “fiesta entre amigos”, claro, en Lomas de Chapultepec, un sector exclusivo de la Ciudad de México.

El equipo nacional sigue enfrascado en este tipo de líos de película de ficheras de los 70s. Denota una falta de profesionalismo, de manejo de situaciones, de sensatez y de educación. Cada uno hace de su vida privada lo que desee, pero qué imagen dan a la familia, a empleadores y a las personas que los rodean.

No se trata de que sacar el rosario y criticar desde el púlpito, pero si denota muchas carencias en los jugadores, sobre todo de tipo educativo y familiar.

Si bien salieron Torrado y Te Kloese a decir a que todo fue en un día libre y que no hay problema, este tipo de acciones deben ser cuidadas al máximo por el equipo de la Federación. Está la imagen de la federación de por medio, así como la de los patrocinios que van atrás.

No soy fan de la prensa rosa y menos de revistas amarillistas y falsas como esa que presentó la nota. Sin embargo, las fotos están ahí y tendrán que salir a desmentir.

La otra lectura es, se habla en los medios de chantajes de algunos grupos de la prensa a los jugadores desde semanas atrás. El propio Ramón Raya, ex director de la selección mexicana de futbol playero, ha hablado de esto.

Este escándalo tiene las características del “paparazzi”, calidad en las fotos, ángulos cerrados y a distancia, de origen anónima y claro, publicadas en un periódico de espectáculos que paga por escándalos.

Esperemos este suceso no cause problemas familiares dentro de los jugadores que por supuesto afectarían su rendimiento y concentración. Afortunadamente están en Copenhagen ahora y eso servirá para distraer la atención y dar tiempo a que en el vestidor se resuelvan los conflictos.

En otras noticias, el gran técnico argentino Marcelo Bielsa dirigió una ponencia en la Reunión Anual del Fútbol Mexicano, ahí habló de futbol y de táctica, que son los temas que realmente necesita el futbol mexicano.

Como siempre ilustrando con sus conceptos y sus experiencias a lo largo de los años, Bielsa habló de futbol como él sabe. Si bien la selección no podía asistir por restricciones de tiempo, no les haría nada mal tener charlas de este tipo, con gente de futbol, gente que realmente les hace bien.

Lo dicho, dicho está.