Legalizar la marihuana = ¿menos violencia?

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En días pasados se han reavivado las voces a favor de la legalización de la marihuana en México, con fines medicinales y recreativos. Incluso los medios de comunicación destacaron el “porro” que la diputada federal, Lucía Riojas, le regaló a la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Sin embargo, habría que preguntarse si la legalización traerá la paz que los ciudadanos tanto ansían. Aunque suene lamentable, considero que, por sí sola, la legalización de la marihuana no se traducirá en menores niveles de violencia. 

Al respecto, hace unos se publicó un estudio realizado por Ruibin Lu, de la Universidad de Stockton, y sus colegas de la Universidad del Estado de Washington titulado “El efecto del cannabis en el crimen: análisis de series temporales del crimen en los estados de Colorado y Washington” en Estados Unidos. Los autores estimaron la influencia que tuvieron las leyes que despenalización y venta legal de la marihuana en las tasas de criminalidad en ambos estados. 

Dicho estudio destaca por encima de otros pues utilizó un método más robusto para controlar posibles sesgos. También hicieron estimaciones temporales sobre el aumento o disminución de delitos durante los años posteriores a las leyes aprobadas. Los resultados indican que no hay una relación causal entre la despenalización, ni la regulación de venta legal de marihuana, con aumentos o disminuciones de delitos, incluyendo crímenes violentos. 

Para entender por qué la legalización difícilmente tendría un impacto significativo en los niveles delictivos existe una perspectiva criminológica bastante útil, llamada “prevención situacional del delito (PSD)”. En este enfoque, el crimen es producto de la oportunidad que tiene un individuo para delinquir. Los delincuentes aprovechan oportunidades en las que puedan obtener las mayores recompensas a los menores riesgos posibles. Si la legalización de la marihuana conduce a la creación de un mercado regulado por el Estado para su comercialización, se reducirían las recompensas potenciales y, por ende, las oportunidades para los delincuentes que actualmente la comercializan en el mercado negro. 

El problema es que las organizaciones criminales cuentan con grandes recursos y no dependen mucho de las estructuras de oportunidad. Sus actividades son de tipo cooperativo o consensual entre delincuentes que están distribuidos en redes trasnacionales, más allá del territorio mexicano. 

Asimismo, dichas actividades están diversificadas en diferentes tipos de negocios ilícitos que arrojan cuantiosas ganancias. Esto ha sido documentado en varias ocasiones. Por ejemplo, en su “Informe de Crimen Transnacional y el Mundo en Desarrollo 2017”, la organización Global Financial Integrity señala que el delito de falsificación alcanzó los 1.13 billones de dólares, por encima del narcotráfico (en segundo lugar), seguido por la tala de árboles clandestina y la trata de personas. 

En México, las organizaciones criminales han transitado hacia otros negocios ilícitos que son, proporcionalmente, más rentables. En la PSD, a esto se le conoce como “desplazamiento” de un tipo de delito a otro. Los criminales buscan menores niveles de riesgo, en comparación con el narcotráfico, incluso si las recompensas no son tan altas. El negocio del huachicol es un buen ejemplo. De acuerdo con datos de PEMEX, este ilícito dejó ganancias a los criminales de alrededor de 60 mil millones de pesos, tan solo el año pasado. La trata de personas, los fraudes, la extorsión, secuestros y delitos cibernéticos también son muy rentables. 

Por otro lado, estudios recientes sobre PSD han encontrado evidencia de que existen “precipitadores situacionales”, los cuales son factores psicológicos o relacionados con el entorno en que viven las personas. Estos provocan el deseo de los individuos de delinquir. Las presiones sociales que se derivan de la pobreza, el aislamiento social y un pobre diseño urbanístico, son ejemplos de precipitadores que detonan comportamientos delictivos. 

En el mismo sentido, varios estudios sobre los efectos de la legalización de la marihuana, incluyendo el de Ruibin Lu y sus colegas, han encontrado que los factores contextuales son más importantes para predecir el crimen. La concentración de zonas comerciales en ciertas áreas urbanas, la proporción de hogares unipersonales, las tasas de desempleo, la concentración de desventaja social (ej. pobreza o desigualdad) y la edad de la población son predictores robustos de las tasas de criminalidad. 

Por lo anterior, es dudoso vislumbrar que la legalización de la marihuana contribuya a la reducción de la violencia. Es verdad que podría tener efectos positivos, por ejemplo, en la salud de las personas. Este sería un objetivo muy distinto, enfocado en la salud pública. En cambio, si el propósito es reducir la cantidad de crímenes violentos, el Gobierno del Presidente López Obrador debería estar pensando en otro tipo de políticas. 

Una de estas podría ser una política de seguridad comunitaria, con intervenciones sociales en zonas en situación de riesgo. La disuasión focalizada también podría ser más efectiva para reducir la violencia, ya que se pone atención sobre ciertas organizaciones, en lugar de ciertos tipos de delitos. El control del tráfico de armas es otro asunto pendiente, el cual también le reditúa grandes ganancias al crimen organizado. 

Finalmente, tal vez, sería necesario pensar en la despenalización del consumo de todas las drogas, como se hizo en Portugal. Para esto el Estado deberá contar con instituciones sociales y de salud sólidas que brinden atención y seguimiento personalizado a los consumidores. Solo así se definirá un objetivo consistente con el enfoque de salud pública que debe guiar a la legalización de la marihuana y otras drogas. 

Monterrey XXI

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Esta semana se entregó el premio nobel de economía a Esther Duflo, economista francesa y segunda mujer en la historia en ganarlo. Duflo, en conjunto con sus colaboradores, plantea una nueva forma de hacer política pública. Dejemos las ideologías de lado y concentrémonos en la acción. Hace 500 años la revolución científica nos dio la principal herramienta que nos ha hecho avanzar a pasos agigantados en medicina, tecnología, química, física y muchas otras ciencias naturales. Esa herramienta es el Método Científico, pero irónicamente no lo hemos utilizado para la política, economía y otras ciencias sociales. Es momento de cambiar eso. 

Nuestra capital se encuentra en un momento crítico, seguimos sin resolver los principales problemas que día a día nos afectan, contaminación, tráfico, inseguridad, vivienda digna, pobreza y desigualdad. Lo que plantea Duflo es que en lugar de concentrar los esfuerzos en los grandes problemas, partámoslos en pequeños problemas para encontrar sus causas y ataquemos su raíz con el Método Científico. Para esto hay que desarrollar grupos de control con experimentos sociales para encontrar que sí funciona y que no funciona. 

Monterrey sufre de inseguridad, confirmado con los resultados de la ENSU de Septiembre de la INEGI con un 73.8% de percepción, la peor de toda la ZMM. No sólo eso, somos la ciudad con peor calidad del aire de latinoamérica, perdemos $9,800 mdp anuales en el tráfico, no hay espacios públicos o de esparcimiento, no hay inversión en transporte público, estamos llenos de basura, hay mucho desperdicio de comida y hay un claro rezago en la lucha contra la corrupción dentro del gobierno. Problemas que no se han resuelto con las alcaldías del PAN ni del PRI. 

Para resolver estos problemas complejos tenemos que plantearnos preguntas sencillas que busquen respuestas concretas. En vez de concentrarnos en resolver la seguridad, preguntémonos: ¿Con más luminarias se reducen los crímenes? ¿Parques, vecinos atentos, hacinamiento, cursos de prevención en escuelas? ¿Un carril carpool reduce el tráfico y la contaminación? ¿Tren ligero, verificación vehicular, scooters eléctricos, red de ciclovías? ¿Una contraloría ciudadana resuelve la corrupción? ¿Evaluación policial, evaluación de políticas públicas o funcionarios? Es así como tenemos que comenzar a implementar acciones concretas que busquen resolver estos cuestionamientos para encontrar soluciones reales, con datos y comparaciones claras para estar seguros de su efectividad. 

Tenemos que dejar de lado el pensamiento ideológico, si aplicamos un capitalismo, socialismo, comunismo, progresismo, etc. y concentrarnos en cada tema. En desarrollo urbano tenemos que voltear a ver ciudades como Singapur, Boston, Barcelona o Curitiba, donde se realizó vivienda social vertical y se aumentaron los espacios públicos. En Medio Ambiente comenzar con programas de reciclaje para poco a poco probar si hay reducción de basura y mayor generación de energía, así como fomentar el uso de paneles solares y regular la contaminación industrial y vehicular. En desarrollo social atacar la desigualdad de ingreso de las familias, dejar de lado la burocracia de esos programas y probar un Ingreso Básico sin ataduras que ayude a su economía a fin de fomentar la reinversión y reenfoque en actividades más productivas. Pero todo esto tenemos que probarlo de manera controlada antes de implementarlo en su totalidad, porque sólo así sabremos si sí funciona o no. 

Duflo fue reconocida por concentrarse en estas preguntas y atacar la pobreza en diversas partes del mundo. Como resultado hay personas en África, Asia y Latinoamérica que cuentan con mejor educación, salud y calidad de vida. Pero todas son diferentes culturas, lenguas y sociedades, no sabemos si lo que funciona en otras partes va a funcionar aquí, a menos que lo probemos.

Todo esto solamente se puede lograr si trabajamos en conjunto, al fin y al cabo el Método Científico es una herramienta, no una respuesta. Pero está muy claro que el conocimiento y la mejora es resultado de un trabajo colectivo, de prueba y error. Pongamos nuestras propuestas en acción, juntémonos como regios para encontrar soluciones, para así, juntos construir el Monterrey que queremos para el siglo XXI. 

Operaciones inexistente. Intimidación regulada.

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En sesión de 15 de octubre de 2019, la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, aprobó la iniciativa de proyecto de Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, de la Ley de Seguridad Nacional, del Código Nacional de Procedimientos Penales, del Código Fiscal de la Federación y del Código Penal Federal.

De la iniciativa en cuestión, destaco los aspectos que conciernen al tema de la expedición, venta, enajenación, compra o adquisición de comprobantes fiscales que amparan operaciones inexistentes falsas o actos jurídicos simulados.

Estableciéndose al respecto, que la expedición, venta, enajenación, compra o adquisición de comprobantes fiscales que amparen operaciones inexistentes, falsas o actos jurídicos simulados cuando el importe causado sea mayor de $7´804,230.00, amerita prisión preventiva oficiosa; para lo cual será necesario querella por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

De igual forma, que las conductas antes descritas, tendrán como sanción dos a nueve años de prisión.

Y demás, que cuando en el proceso de compra y venta de comprobantes fiscales que consignan operaciones inexistentes, sea participe un servidor público en el ejercicio de sus funciones, éste será destituido del empleo e inhabilitado por un periodo de uno a diez años para desempeñar cualquier cargo o comisión en la función pública.

Al respecto, considero que las reformas apuntadas constituyen un modelo inquisitivo que amedrenta a los contribuyentes.

Lo anterior es así, en la medida en que bajo el argumento de combatir actividades ilícitas que atentan contra el fisco federal, el Estado pretende sancionar penalmente, y de manera severa, actos que en ocasiones no derivan propiamente de conductas u omisiones ilegales a cargo de los contribuyentes, sino de una indebida valoración y análisis que las autoridades fiscales participes de los procedimientos de fiscalización, realizan a los elementos que aquellos le aportan.

Valoración que la autoridad tributaria, partiendo de un principio meramente recaudatorio, realiza en gran medida exigiendo mayores requisitos y elementos de los previstos en las disposiciones fiscales aplicables; y que en consecuencia, dan pauta a considerar de manera arbitraria que los comprobantes fiscales observados amparan operaciones inexistentes, falsas o actos jurídicos simulados.

Con esto, la reforma en cuestión da lugar a que se intimide a los contribuyentes no sólo con ser sujetos de procedimientos administrativos, sino también de un proceso penal en el que previamente interviene la discrecionalidad del fisco federal.

Cuando puede darse el caso que el afectado acredite la materialidad de las operaciones en el ámbito fiscal, anulando en consecuencia la determinación de la autoridad tributaria en ese sentido; y sin embargo, sea condenado en el procedimiento penal que derivó, precisamente, de la querella presentada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Preocupando también, que lejos de que sea requisito la existencia un daño superior a los $7´804,230.00, se deja a la discrecionalidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, establecer los parámetros para decidir en qué casos denunciará penalmente ese delito, pudiendo ser un mecanismo de persecución contra determinados contribuyentes.

Por lo tanto, considero excesivo, intimidante y arbitrario el contenido de las reformas aprobadas por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Sin que lo anterior implique un desconocimiento de la existencia de la actividad de compra y venta de facturas con fines fiscales, ni mucho menos estoy en contra de modelos que buscan sancionar y neutralizar tales esquemas; sino discrepo en que el Estado pretenda, mediante la inclusión de un tipo penal, atemorizar y opresar a los contribuyentes con sanciones privativas de la libertad, cuando la calificación de ello depende, en principio, de un criterio interpretativo y valorativo por parte de las autoridades fiscales.

En fin, por el momento sólo queda esperar a la promulgación del proyecto de iniciativa de reforma y su publicación en el medio de difusión oficial.

Resistencia a la Insulina: ¿Causa o efecto?

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Los términos como glucosa, azúcar, carbohidratos e insulina han estado circulando mucho ya que está relacionado con enfermedades muy prevalentes como diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares. Les voy a hablar un poco de lo que significa este concepto y porque es importante que lo tengamos en mente a la hora de hablar de nutrición y salud.

La insulina es una hormona que funciona como ¨llave¨ que necesitan las células para que deje entrar la glucosa (obtenida de los alimentos) a los músculos.  La insulina se secreta en las células beta del páncreas en presencia de glucosa en sangre. Entonces, cuando comemos, tenemos glucosa en sangre (postprandial), el páncreas produce insulina, la insulina viaja por el torrente sanguíneo hasta los receptores (puertas) para abrirlas y que la glucosa pueda transportarse hacia el músculo o tejidos y utilizase como energía. 

Ahora que sabemos esto, entonces ¿Qué significa la resistencia a la insulina y porque nos afecta? Cuando tus músculos son Resistentes a la acción de la insulina significa que aun con la presencia de insulina los tejidos no reciben la glucosa para poder utilizarse como energía. Esto es lo que diferencia a la diabetes tipo 1, donde las células beta del páncreas se destruyen y no hay producción de insulina, y la diabetes mellitus tipo 2 donde SI hay presencia de insulina, pero la glucosa sigue atrapada en la sangre.  Como la glucosa no entra a los tejidos entonces nos da una hiperglicemia (MUCHA + GLUCOSA en la sangre).

Aquí va la GRAN pregunta, ¿Por qué nos hacemos resistentes a la insulina? 

Inflamación.

En procesos patológicos, el cuerpo manda una cascada de señalización para la inflamación. Dentro de esta señalización entran los macrófagos, que son células del sistema inmune. Estos se encargan de atacar cuerpos extraños en nuestro organismo. El exceso de grasa que se presenta en la obesidad induce esta respuesta inmune en el cuerpo. Haciendo que existe una inflamación subclínica en todos los tejidos donde se presenta un exceso y una hipertrofia de células adiposas (grasas). Sin descartar enfermedades agudas como cáncer, enfermedad renal, cardiopatías, etc. 

Este proceso inflamatorio es característico de personas que padecen de obesidad visceral, es decir una circunferencia de cintura mayor a 90 cm en hombres y 80 cm en mujeres. 

Cuando se presenta un exceso de energía se incrementa la cantidad de ácidos grasos circulando en la sangre haciendo que se acumulen en musculo e hígado, lo que corrompe la acción de la insulina.  Esto se presenta en el consumo excesivo de grasas saturadas y azúcar simple (refinada). Estas moléculas que quedan circulando son como piedras o tierra que estorban a los receptores de insulina y evitan que lleguen a la membrana cuando esta la insulina, retardando su acción o bloqueándola. 

Cuando hay exceso de energía (más calorías que las que necesitamos) el cuerpo los convierte en ácidos grasos y los almacena en tejido adiposo. Cuando el tejido no recibe la energía (glucosa) por que no puede pasar la membrana, el cuerpo piensa que no tiene energía y empieza a soltar ácidos grasos. 

Mecanismos que están estudiando como la salud gastrointestinal también se ha reconocido como un factor de riesgo para presentar resistencia a la insulina. La población de microorganismos que tenemos en el intestino, nos ayuda a digerir y absorber menor cantidad de grasa. Estos microorganismos (prebióticos) se alimentan de fibra y carbohidratos fermentados (prebióticos).

En que nos afecta la resistencia a la insulina, pues es el origen de la mayoría de las enfermedades crónicas no transmisibles cáncer, diabetes mellitus tipo 2, obesidad, enfermedad cardiovascular y ya se ha relacionado con enfermedades degenerativas (enfermedad renal, Alzheimer, Parkinson, etc.)

Para la prevención para la resistencia a la insulina se sugieren lo siguiente: 

– La ingesta de aceites de pescado y ácidos grasos omega 3 DHA y EPA que son potentes anti inflamatorios. Junto con antioxidantes encontrados en verduras y frutas. (Vitamina C, vitamina D, zinc, selenio, beta carotenos, etc.) 

– Prevenir y tratar la obesidad y sobrepeso.

– La actividad física – ejercicio.  

Es importante que busquen un profesional de la salud si sospechan que tienen algún tipo de resistencia a la insulina para que no se desarrolle en alguna enfermedad crónica.  Cuidar tu salud es importante y la alimentación es la mejor prevención para muchas enfermedades. 

Andrew M.F. Johnson1 and Jerrold M. Olefsky1,, 2013. The Origins and Drivers of Insulin Resistance. Department of Medicine, University of California, San Diego, 9500 Gilman Drive, La Jolla, CA 92093-0673, USA http://dx.doi.org/10.1016/j.cell.2013.01.041

#Kleroterion: “¡La iniciativa y el proceso legislativo!”

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Como debemos saber, las y los ciudadanos tenemos derechos y por consiguiente obligaciones, todos somos regidos por instituciones que a su vez se establecen en leyes, las cuales deben ser aplicadas con estricto sentido de derecho, buscando la justicia, equidad, el cumplimiento de nuestras obligaciones, la aplicación de sanciones y sobre todo velando por nuestros derechos.

Asimismo, estas leyes se deben ir adecuando a las necesidades propias de cualquier sociedad, que día a día crece y se moderniza y que por otro lado, surgen nuevas formas de gobierno, de derechos, así como de delitos y sanciones, pero sobre todo de actualización jurídica; por lo que hay leyes que pierden vigencia o simplemente dejan de ser utilizables, o son caducas para una sociedad moderna.

Ahora bien, derivado de lo anterior, alguna vez se han preguntado ¿cuál es el procedimiento para hacer leyes?, en primer lugar este procedimiento es conocido como “Proceso Legislativo” y está compuesto por varios actos, que son: presentación de la iniciativa ante la Cámara de Diputados, Senadores o Comisión Permanente, por parte de los facultados constitucionalmente para ello; turno de la iniciativa dictado por el Presidente de la Mesa Directiva a Comisiones para su análisis y dictamen; presentación al Pleno de la Cámara del dictamen sobre la iniciativa por parte de las Comisiones correspondientes; discusión del dictamen por parte del Pleno de la Cámara y; votación del proyecto de ley o decreto.

Pero, ¿qué es una iniciativa?, es un documento formal que propone reformar, adicionar o derogar disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos o de una ley ordinaria, o bien, crear o abrogar algún ordenamiento jurídico; ¿quién puede presentarla?, de acuerdo al artículo 71 constitucional, el Presidente de la República, diputados y senadores, legislaturas de los estados y la Asamblea Legislativa de la CDMX, también, los ciudadanos en un número equivalente al 0.13% de la lista nominal de electores lo que es equivalente a 109,865 ciudadanos. Dentro de su estructura debemos encontrar el título, fundamento jurídico, exposición de motivos, texto del proyecto de ley o decreto que se propone, y nombre y firma del promovente; finalmente si el proyecto de ley o decreto es aprobado por el Pleno, existen dos supuestos: 1) Se envía al Ejecutivo para su publicación en el Diario Oficial de la Federación, si se trata de un decreto en materias de exclusiva competencia de la Cámara de Diputados o de Senadores y 2) A la otra Cámara en la que se turnará para su dictamen, discusión y eventual aprobación.

Como verán, el tránsito de una iniciativa es larguísimo, lo anterior, para poder llevar a cabo un verdadero y profundo estudio de las futuras leyes que regirán a nuestro país, por supuesto, recordemos que toda ley puede ser perfectible.

#ElNidoDelGavilán: “Historias del Topo Chico parte 3: Deudas pendientes”

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En la entrega anterior hablamos de internos famosos, en esta conclusión de la trilogía sobre la clausura definitiva de la famosa prisión estatal hablamos sobre las deudas pendientes que deja en el sistema penitenciario.

Desde corridos hasta canciones de rap se han escrito sobre la prisión, su vida interna y su impacto hacia la sociedad debido a su ubicación céntrica y concurrida que la volvía parte de la dinámica normal del poniente de Monterrey.

Entre las deudas pendientes queda lo siguiente:

1- Reinserción social

Un problema crónico de nuestro sistema penitenciario es la falta de oportunidades laborales y de desarrollo personal que tienen las y los internos dentro de las cárceles. Si bien Topo Chico tenía programas de reinserción, deberán tomarse las prácticas que hayan funcionado ahí para aportar a las realidades nuevas en Cadereyta y Apodaca. No se pueden echar en saco roto las lecciones de 76 años de operación.

2- Infraestructura

Topo Chico fue construido a las afueras de Monterrey, así se decía, sin embargo, en unas cuantas décadas quedó dentro de la zona con mayor boom demográfico de los años 70s y 80s, la zona que va desde Simón Bolívar hasta San Bernabé.

Llegaron las nuevas colonias y con ellas, el Metro, de tal manera que desde la estación Penitenciaría por un tiempo se podía ver al interior del centro.

La prisión fue constantemente parchada, adaptada, manteniendo la operación -como se pueda-, vicios crónicos de las prisiones en México. El sistema penitenciario de Nuevo León tiene que convivir con los planes de movilidad y desarrollo urbano para desarrollar accesos de transporte público eficientes para llegar a las prisiones de Apodaca y Cadereyta, así como la planeación a futuro de la expansión de la mancha urbana alrededor de estos centros.

3- Autogobiernos y prácticas organizacionales

Un problema que tenía el Topo Chico es que durante años vivió tomado por un puñado de narcolíderes que tomaban decisiones organizacionales, operaban hacia dentro y fuera, imponían sus reglas, reclutaban, vendían y transportaban mercancía, entre otras.

Si bien los internos peligrosos fueron mandados a centros federales, Nuevo León tiene historia negra en cuanto a motines e incidentes penitenciarios de alto impacto originados por el crimen organizado. Existe riesgo latente para el gobierno de Nuevo León de que las cúpulas de Topo Chico entren en pugna con las existentes en Apodaca y Cadereyta.

Finalmente, el cierre del “Topo” deja un legado imborrable de historias y anécdotas de seres humanos a quienes la prisión les marcó la vida para siempre.

Lo dicho, dicho está.

The Joker: La protesta contra el Estado de Derecho Fallido

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¿Puede un Estado de Derecho ser eficiente y por lo tanto, legítimo, cuando las oportunidades no es igual para todos los ciudadanos? Eso es lo que nos transmite la película The Joker. 

No daré spoilers. Pero quien tenga el más mínimo sentido de patriotismo podrá coincidir conmigo que la salud general, la pobreza y la lucha constante de mejores empleos es lo que nos muestra The Joker y nos hace pensar que sobrevivir en estas circunstancias son más crudas que las guerrillas en América Latina. 

La obligación de un Estado no es lo mismo que el de una Nación. Un Estado, para el gran jurista mexicano García Maynez en palabras del Florentino Maquiavelo lo define como “la comunidad con su gobierno propio e independiente y supremo en su orden” y toma su significado de las polis de los griegos y civitas de los romanos.

Y aquí es donde se centra el artículo: ¿Por qué protesta la gente? Simple: No se sienten representado por el Estado de Derecho que los gobierna. Se sienten como The Joker: Abandonados, sin un gobierno capaz de ejercer su facultad de orden supremo y cuidar el desarrollo de sus pueblos. 

Si pudiéramos pensar en un lugar donde las oportunidades son escasas y el actuar del gobierno es ineficiente, seguramente pensaríamos en alguna ciudad en cualquier país de la Latinoamérica, pero no es así. 

Ahí tenemos el caso del Bronco, Gobernador de Nuevo León: Político bien intencionado pero que la opinión pública lo pone como el penúltimo peor evaluado, solo superado por la Jefa de Gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum.

Aquí es donde radica la importancia que un Estado de Derecho exista. Necesitamos atender las necesidades de los ciudadanos. Las oportunidades no llegan a los 19 días ni a las 500 noches. Se trata de atender las necesidades de los ciudadanos. Dejar los intereses externos y poder entregar nuestro mayor esfuerzo. 

De no permitir que en la ausencia de nuestros como agentes políticos, permitir que existan The Joker que incomprendidos por nuestra sociedad, busquen crear una realidad alterna que impida entender que nuestra sociedad es más compleja de lo que parezca. Eso incluye a nuestros gobernantes. 

Lo que nos queda como generación es empezar a encauzar las protestas. No se puede ser puede tener un Estado de Derecho con protesta o al menos, sin escuchar las demandas. Y si son persistentes, son reguladores sociales para recordarle al Poder Supremo que las cosas se necesitan escuchar.

En México, existen protestas todos los días. Eso es nuestro semáforo: Nosotros debemos los moduladores. Nosotros debemos ser los reguladores. Por eso, seamos The Joker o no, debemos abonar a la construcción de nuestra sociedad.

Quien no quiere a su patria, no quiere a su madre.

Un presidente en campaña permanente

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El Presidente de la República sigue en su campaña (electoral)  permanente y no hay fin de semana que no visite algún hospital regional o algún centro de empleos que mantienen al país en su condición de semi desarrollo y de economía informal. 

Pero se contenta de enviar un mensaje a la asamblea de la CONCAMIN, asegurando a los industriales del país de su apoyo incondicional y de la protección arancelaría que puedan requerir. Imitando a Trump. Inaugurando campeonato de beisbol, pero descuidando los principales inversionistas de México, que son los dueños de empresas manufactureras que aseguran trabajo para las familias mexicanas. 

Como candidato en campaña, sigue fustigando el pasado y no vacila en calificar de masoquistas a quienes aseguran que los tiempos neoliberales eran tiempos mejores. Puede ser que tenga razón. Salvo que la cuarta transformación no demuestra todavía un desempeño mejor que el desempeño anterior. Precisamente, porque no fluye la inversión. Pero en lugar de dar seguridad a la inversión, sigue reclamando los defectos del pasado. 

Gobernar viendo hacia atrás no es lo mejor. ¿Cuándo aprenderá a gobernar viendo hacia delante? Sigue reclamando el desempeño del país durante los últimos treinta años, pero pretende hacerlo regresar  a los últimos cincuenta años, sin percatarse que el mundo ha cambiado, que las fronteras cerradas fueron sustituidas por la globalización de las economías y que los países progresistas de hoy son los que han educado a las nuevas generaciones para emprender y no para tender la mano en búsqueda de una dadiva gubernamental. 

En lo que sí avanza con certeza, es en la concentración del poder. Después del poder legislativo, está a punto de someter al poder judicial. La próxima víctima de sus embates será el poder electoral que será un estorbo para sus diseños futuros. No creo que el proceso electoral del 2021 sea tal y cómo lo imaginamos. 

No tardaremos en enterarnos de propuestas “novedosas” para que los procesos electorales sean controlados por el pueblo bueno y sabio y no por un organismo autónomo nada confiable para un gobierno que no dejará que alguien más que él pueda decidir de la suerte de las elecciones. Los peligros se  intensifican.  

¿Nuevos tiempos del Poder Judicial?

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La autodenominada Cuarta Transformación, a pesar de sus aciertos o desaciertos, ha desencadenado una serie de debates o nuevas reflexiones sobre la concepción de diversos hechos, instituciones y posicionamientos. En el imaginario colectivo, así como la comentocracia y sujetos políticos, hemos entrado en una nueva dinámica de preguntarnos y cuestionarnos si verdaderamente nuestro Estado funciona como debería o como se establece en la constitución, leyes o conforme a las necesidades sociales. Una de esas interesantes nuevas reflexiones, tiene que ver con el Poder Judicial, en específico, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y su papel en el Estado-Moderno. A lo anterior, me refiero a las nuevas dinámicas en cómo se relacionan y accionan las instituciones públicas, el Estado de Derecho, la democracia y la sociedad moderna con sus nuevas exigencias. 

Este repensar respecto al papel de la Corte, tienen como origen la renuncia de Medina Mora como Ministro, y la serie de comentarios, injerencias, acusaciones y advertencias sobre la autonomía e independencia de nuestro máximo tribunal respecto con otros poderes públicos. En algo sin precedentes y ante el panorama crítico, el Ministro Presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar, utilizó las redes sociales para declarar que el Poder Judicial Mexicano no debe ser oposición sino contrapeso, y que dichos términos no pueden confundirse, ya que “la Corte resuelve conforme a derecho y no con criterios políticos”, y remató contundentemente: “los contrapesos deben estar en el Congreso”. 

La declaración del Ministro Presidente, generó una serie de controversias que podemos resumir en dos posiciones principales; para cierto grupo de personas, la Corte debe y es un contrapoder del Ejecutivo y Legislativo, y otro grupo que coincide con el Dr. Arturo Zaldívar. El declaración no coincide plenamente con los postulados básicos de los tres poder establecido por Montesquieu en su obra “El espíritu de las leyes”,  ya que desde la concepción del filósofo político, en todos los Estados se encuentran tres poderes (los antes mencionados) porque “cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan en reunidos en una misma persona o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas al mismo modo”. En términos sencillos, debe de existir un poder dividido y no concentrado. En otro plano, Alexis de Tocqueville en “La Democracia en America” analizó la naciente y joven democracia estadounidense, en dicha obra dice que “la mayor dificultad no era saber cómo se iba a constituir el gobierno federal, sino como obedecerían las leyes”. Desde la perspectiva de Tocqueville la teoría debería llevarse a la práctica, por ello, necesitaron constituir un poder judicial independiente, ya que  “en los jueces descansa incesantemente la paz, la prosperidad y la existencia misma de la Unión, sin ellos, la Constitución es letra muerta” y en ese sentido, hacen un ejercicio de defensa de la constitución y del poder público. 

A pesar de todo lo anterior, lo que expresa el Ministro Presidente es también cierto, la Corte no es oposición, ya que no debe estar en constante conflicto de los demás poderes, sino accionarse cuando dichos entes han vulnerado la constitución, y en cambio, si pensamos que el Poder Judicial es oposición, se traduce en una dinámica repetitiva de oponerse, lo cual no es así. Lo que no está en debate, es la necesidad de consolidar una Corte y Poder Judicial independiente y separado del poder político. Sin duda, son tiempos complejos en los cuales estaremos en un continuo análisis de hasta lo que creíamos que era y no es. Cómo alguna vez escribió John Adams: “el Ejecutivo nunca ejercerá los poderes legislativo y judicial o uno de ambos, a fin de que sea un gobierno de leyes, y no de hombres”. 

CUIDADO: Hablar Mata

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Todavía no termina el 2019 y en México doce periodistas han perdido la vida mientras ejercían su profesión. Según la escala de Reporteros sin Fronteras, México ocupa el lugar 144 de 180 países en la clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. Otro estudio estadístico de Artículo 19 mostró que del año 2000 al 2019 han sido 131 periodistas asesinados, de los cuales 121 eran hombres y 10 mujeres. Seguimos siendo uno de los países más riesgosos para trabajar en el periodismo, sobre todo cuando la investigación de los reporteros está relacionada con la corrupción de las autoridades como el gobierno o cuando se habla del crimen organizado. Debemos de cuestionarnos constantemente si la información que se nos presenta es verídica o si simplemente es una historia arreglada para no exhibir lo que realmente está sucediendo. 

Basta de seguir normalizando estos temas. Se nos está limitando el acceso a la información enfrente de nosotros. Es triste ver cómo las personas que hacen bien su trabajo en este medio son las que más riesgo corren y de las que menos se escucha. Ellos mueren tratando de exhibir lo que todos ya sabemos: la corrupción en México. Tanto decimos estar cansados de que las cosas en este país nunca cambian, de la inseguridad que va constantemente en aumento, de tener promesas vacías de candidatos que buscan el interés personal sobre el colectivo, de la escasez de recursos en programas de salud, educación o ayuda social que se deben a desfalcos fantasmas y de innumerables casos que siguen impunes en donde la lista de violaciones en materia de derechos humanos es interminable. Pero seguimos haciendo como que las cosas no pasan. Vivimos tan metidos en nuestra vida cotidiana que no nos damos cuenta de que entre más participemos en nuestro país mejor estaremos. 

Cada uno de esos reporteros que murieron por siempre señalar las injusticias de este país, merecen más de nosotros. Somos un país que se dice que tener el derecho a la libre expresión, libertad de prensa y de información, pero cuando esta habla de un tema conflictivo alguien siempre está dispuesto a lo que sea para silenciarla. Hacer como que las cosas no suceden, no resuelve el problema, solo legitima. Exijamos más, porque nosotros como mexicanos y ciudadanos merecemos más. Pero nunca olvidemos que, si vamos a exigir, también debemos de cumplir. Seamos esos periodistas que se arriesgan por decir la verdad y hablemos. No nos cansemos de señalar las injusticias, de decir cuando las cosas no están bien, porque en la medida que subamos nuestros estándares con la autoridad, esta no tendrá más remedio que cumplir. Bien dicen, el gobierno siempre es el reflejo de su pueblo. Entonces hagamos lo que nos corresponde y dejemos de callar y normalizar la muerte, la violencia, la corrupción y el encubrimiento de cualquier tipo. 

Doce personas han muerto este año por tratar de exhibir una pequeña parte del gran problema que tenemos en México. ¿Cuántas más tendrán que hacerlo para que nos mostremos inconformes? Ellos nos señalan el camino hablando: tomemos acción y cambiemos las cosas.