Exige Fox a AMLO que presente pruebas o se calle

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El ex presidente Vicente Fox, exigió al actual mandatario Andrés Manuel López Obrador a presentar pruebas de que en su sexenio solapó a grupos criminales del robo de hidrocarburos, mejor conocidos como huachicoleros.

“Ni siquiera se conocía la palabra huachicol, hay un reporte de la revista Forbes que así lo demuestra”, dijo el ex presidente en entrevista con Ciro Gómez Leyva.

Cabe recordar que el pasado miércoles 9 de enero, López Obrador señaló que los ex mandatarios toleraron que el crimen organizado tomara las riendas del huachicol.

“Había una especia de ceguera, no se venialidades y cómo que no se ve que se estaña robando mil pipas diarias, era una especie de tolerancia, algo pactado o que se daba por hecho, pero de tiempo atrás, estamos hablando de tres sexenios, así y los sistemas había información, pero no se actuaba, es muy difícil decir ‘yo no sabia’, las autoridades sabían. Tolerancia vamos a decir, de todos hubo omisión, lo sabían todos, desde Fox, ¿quién lo siguió?, Calderón, todos”, aseguró López Obrador.

Por su parte Vicente Fox le contestó, que dejará de culpar a “medio mundo” y que asumirá su responsabilidad. Ademas, el panista, dijo que le parecía gravísimo lo sucedido en Tula, Hidalgo.

“Este evento fatal me parece gravísimo en Tula, Hidalgo, donde hay una balacera del Ejercito sobre ciudadano, muere uno, el otro está gravemente herido y retienen a los propios soldados, eso es lo que hay que evitar con su famosa Guardia Nacional”.

Por último, Fox pidió al presidente “que deje de acusar y sobretodo que presente pruebas o que se calle, que no ande de hablador, porque esta denigrando personas, está calumniando, yo por eso a que aclare, que presente pruebas de dónde Fox tomo huachicol, y sino mejor que se calle, menos mañaneras y más trabajo”.

Sí hay demanda contra Romero Deschamps, pero es de corte sindical

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A tres décadas de que Carlos Salinas derrocó a Joaquín Hernández Galicia, La Quina, como líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), que se cumplieron el viernes 11, inicia también el declive de Carlos Romero Deschamps, el heredero de ese gremio asociado a la corrupción que solaparon los presidentes priistas Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto, así como los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.

Romero Deschamps, quien el martes 9 tramitó ante el Poder Judicial un amparo para evitar su captura -pese a que el presidente Andrés Manuel López Obrador aclaró que su gobierno no ha presentado en su contra ninguna denuncia-, inició apenas su cuarto periodo consecutivo al frente del STPRM.

Aunque en septiembre de 2017 fue elegido “por unanimidad” para un nuevo periodo de cinco años, que va del 1 de enero de 2019 al 31 de diciembre de 2024, no se prevé que culmine su gestión.

El cacicazgo de Romero Deschamps pudo haber llegado a su fin durante el gobierno de Fox, cuando se acreditó su responsabilidad en el Pemexgate, que consistió en el desvío de mil millones de pesos de Pemex a la campaña del candidato priista en el 2000, Francisco Labastida, vía el sindicato petrolero.

Él y el tesorero del sindicato, Ricardo Aldana Prieto, fueron acusados por la Procuraduría General de la República (PGR) de lavado de dinero, delincuencia organizada y peculado, pero un pacto de Fox como presidente, Felipe Calderón como secretario de Energía y Santiago Creel como secretario de Gobernación con los priistas Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo los dejó impunes.

Mientras Romero Deschamps obtuvo amparos para evitar ser detenido y procesado, pero sólo por peculado y peculado electoral, Aldana era senador con fuero, del que se le intentó despojar al inicio de la 59 Legislatura de la Cámara de Diputados, en septiembre de 2003, cuya coordinadora de la bancada del PRI era Gordillo y del PAN Francisco Barrio, quien precisamente investigó el Pemexgate como secretario de la Función Pública.

El 11 de septiembre de ese año, ya de noche, se produjo en la Cámara de Diputados la votación que evitó que Aldana, el operador financiero del sindicato de Romero Deschamps, fuera desaforado y sometido a proceso, lo que, en los hechos, implicó un cerrojazo al Pemexgate.

En efecto, de manera irregular, por no estar en el orden del día, el diputado federal priista Miguel Ángel Yunes Linares, director jurídico del PRI presidido por Madrazo y mano derecha de Elba Esther Gordillo, propuso revocar la convocatoria que hizo el presidente de la Cámara de Diputados, el panista Juan de Dios Castro, para que el pleno, erigido en Jurado de Procedencia, votara el desafuero de Aldana, el 17 de septiembre.

“Remedo de chachalaca”, Fox a AMLO

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El ex Presidente de México, Vicente Fox, calificó a Andrés Manuel López Obrador, cómo un “remedo de chachalaca”, esto en su cuenta de Twitter. Cabe recordar que en el 2006 el político tabasqueño se refirió a él como “chachalaca”.

La reacción de Fox se dio después de que López Obrador dijera en una entrevista para El Financiero, que él tiene el conocimiento que desde que Vicente Fox era presidente se daba por descontado el robo de combustible.

El ex Presidente panista no tardo en reaccionar y en su cuenta de Twitter escribió:

“Hablador, más que hablador. Esto es una vil columna. Prueba tus dichos o cállate remedo de ‘chachalaca'”.

Momentos después, Fox no supo donde quedo si mensaje y acuso a AMLO de censura.

“Expresidentes sabían de robo de combustible, pero hubo omisión”: AMLO

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que gracias a los sistemas de monitores en ductos y su precisión, desde el sexenio de Vicente Fox, se contaba con información sobre el robo de combustible, pero hubo omisión.

“Como que había especie de ceguera, no se veía. Es una especie de tolerancia, algo pactado, o que se daba por hecho, pero de tiempo atrás, estamos hablando de tres sexenios”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

El mandatario explicó que, a diferencia de otras conductas delictivas, como lo relacionado con la incidencia de homicidios y robo vehicular, el robo de combustible tenía un sistema preciso por lo que, en los gobierno de sus antecesores, había información suficiente.

“Las autoridades sabía. Tolerancia de todos, omisión. Lo sabia todos, desde Fox, Calderón… Era evidente que se sabia, tan se sabía que el sistema de información lo encontramos establecido, no así el sistema de información sobre homicidios y robos”, dijo el político tabasqueño.

Además, crítico a los medios de comunicación por haber ocupado poco del tema.

Enrique Peña Nieto, el presidente menos aprobado de los últimos 24 años

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Enrique Peña Nieto será recordado, entre otras cosas, por ser el presidente más desapobrado por las y los mexicanos, a dos días de terminar su administración, el 68 % de las y los ciudadanos considera que su trabajo no alcanza una calificación aprobatoria.

Lo anterior es el resultado de la encuesta realizada por el diario Reforma sobre la evaluación final del trabajo del presidente Enrique Peña Nieto.

Los resultados revelan que el 68 % de los encuestados reprueban el trabajo de la administración saliente, contra el 21 % que opina lo contrario.

Esto coloca al aún presidente como el peor calificado de los últimos 24 años ya que, de acuerdo con Reforma, ninguno de sus tres antecesores alcanzó tales niveles de desaprobación. Ernesto Zedillo fue aprobado por el 69 % de los ciudadanos y reprobado por el 21%; Vicente Fox logró la aprobación del 61 % y la desaprobación del 28 %, y Felipe Calderón fue aprobado por el 61 % y reprobado por el 31 %.

Respecto a los temas prioritarios del país, entre el 62 y el 69% de los encuestados consideran que la violencia, la inseguridad pública, la corrupción en el gobierno y la pobreza, aumentaron durante el sexenio.

La percepción negativa de la ciudadanía sobre estos temas tiene fundamento en las cifras oficiales ofrecidas por la actual administración. Tan solo el último año del sexenio Peña Nieto será el más violento del que haya registro oficial en México.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), los homicidios intencionales en 2018 ya cobraron más de 28 mil 500 víctimas.

Según el SESNSP, en lo que va del año al menos 95 mujeres y hombres son asesinados todos los días en México, es decir, un promedio de casi 4 víctimas por hora. Es un nivel que no se alcanzó ni siquiera en los años 2011 y 2012, los más violentos del sexenio de Felipe Calderón.

Por otro lado, el 65 % de los encuestados califican a la administración de Peña Nieto como  un “mal gobierno”; solo el 10 % lo consideran un “buen gobierno”, y el 24 % cree que fue “ni bueno, ni malo”.

En cuanto a temas como educación, trabajo, salud, corrupción, economía y combate a la pobreza, la opinión de las y los mexicanos también es negativa. Los porcentajes de quienes consideran que no hubo avances en esos rubros son los siguientes:

Combate a la corrupción: 88 %; combate al narcotráfico: 85 %;  economía: 84 %; combate a la pobreza: 83 %; seguridad pública: 82 %; creación de empleos: 73 %; derechos humanos: 69 %; libertad de prensa: 67%; salud: 60 %, y educación 59 %.

Ante este panorama general, el 61 % de los encuestados considera que el país va por mal camino y solo el 14 % opina lo contrario.

Con la inminente entrada de una nueva administración las personas consultadas contestaron que los temas de atención prioritaria son: la inseguridad pública; la economía; la corrupción, y la  pobreza.

Los resultados de esta encuesta concuerdan con los presentados hace unos días por El Financiero, en la que el solo el 24 % de las y los consultados aprueban su trabajo. Igualmente Consulta Mitofsky informó que durante sus últimos tres meses de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto subió 6 puntos su aprobación, para llegar solo a 24%. Mitofsky también resaltó que el priísta cierra como el mandatario con la aprobación más baja de los últimos cuatro sexenios.

La administración de Enrique Peña Nieto termina este viernes 30 de noviembre y el sábado 1 de diciembre el cargo pasará a manos del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Pagó el Cártel de Sinaloa millones de dólares a Genaro García Luna

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Jesús Reynaldo Zambada García, mejor conocido como “El Rey” Zambada, aseguró que el ex Secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón, Genaro García Luna, recibió millones de dólares en sobornos por parte del Cártel de Sinaloa, esto durante su cuarto día de testigo en el juicio contra Joaquín “el Chapo” Guzmán.

De acuerdo a “el Rey” Zambada, García Luna recibió 50 millones de dólares con el fin de que protegiera al Cártel de Sinaloa. Zambada García, dijo que el dinero fue reunido por los hermanos Beltrán Leyva entre 2006 y 2007.

Además de los 50 millones de dólares, la organización le dio 6.6 millones de dólares, detallo el ex narcotraficante. Siendo los primero 3 millones cuando García Luna era titular de la AFI en el gobierno de Vicente Fox y los 3.5 millones de dólares restantes cuando dirigió la Secretaría de Seguridad Pública.

No es la primera vez que García Luna es acusado de ser colaborador del narcotráfico. La periodista Anabel Hernández, había señalado al ex funcionario de ser colaborador directo del Cártel de Sinaloa. Además, Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, también había acusado a García Luna de haber recibido dinero del narcotráfico.

“El PRI presume herencia de reformas; entregan un país en ruinas”: Morena

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En el inicio de la nueva legislatura, la 64, Morena reclamó que recibía un país en ruinas, mientras el PRI le advirtió que se beneficiará de las reformas que le hereda, en medio de exigencias de toda la oposición a que la nueva mayoría guinda cumpla las promesas hechas en campaña.

Tras abrir la sesión, a las 5 de la tarde, integrantes de las mesas directivas de las Cámaras de Diputados y Senadores salieron para recibir en el Salón de Protocolo al secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, que entregó el sexto y último informe de gobierno del presidente saliente, Enrique Peña Nieto.

Un sonriente Martí Batres, presidente del Senado, sostenía de un brazo a Muñoz Ledo, de 85 años, para cruzar parte del patio de San Lázaro. Los acompañaban la también morenista Dolores Padierna, los panistas Rafael Moreno Valle y Marco Adame, y la priista Dulce María Sauri.

De regreso en el pleno,el plato fuerte de la tarde serían los posicionamientos de los partidos ante la nueva legislatura, ya que tras el cambio de protocolo de 2008, el informe de gobierno no es tema central de discusión. Un cambio que se hizo después de que la izquierda tomara la tribuna en el último informe de Vicente Fox.

A Ricardo Monreal, ahora líder de los senadores morenistas, no le borró la sonrisa el recuerdo de aquel episodio.

“No solo vamos a ocupar la tribuna; ya ocupamos el pleno”, ironizó minutos antes de iniciar la sesión, en referencia a la mayoría de su partido.

Y esa condición se  notó. Con 247 diputados, que ocupan la mitad izquierda del recinto (vistos desde la tribuna) y 59 senadores, dominaron en abucheos y aplausos a las referencias a la cuarta transformación convocada por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

AMLO agradece a Salinas, Fox y Calderón, pero insiste en quitar pensiones

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Andrés Manuel López Obrador agradeció a los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox y Felipe Calderón por sus felicitaciones tras ganar la contienda electoral aunque reiteró les quitará las pensiones por la reducción al gasto público.

“Le agradezco mucho al ex presidente Vicente Fox por sus palabras, estamos en un tiempo de reconciliación y unidad nacional; les agradezco esas muestras de respeto hacia mi persona, lo mismo agradezco al ex presidente Calderón y al ex presidente Salinas“, dijo después de una reunión con empresarios este miércoles por la mañana.

Sin embargo, reiteró que existe un acuerdo para eliminar las pensiones de los ex presidentes pues su gobierno estará marcado por la austeridad y la reducción del gasto público.

Ante el cuestionamiento sobre el respaldo del líder petrolero Carlos Romero Deschamps, López Obrador respondió que  eso se verá en su momento pues insistió, va a haber una democracia sindical y no se permitirá la corrupción.

Este miércoles, Andrés Manuel López Obrador se reunió con representantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) donde aseguró que no habrá imposiciones a este sector sino libertad para mejorar la economía de México.

En esa misma reunión, acordó con los empresarios un plan de apoyo para que más de 2.6 millones de jóvenes puedan continuar con sus estudios e insertarse en el mundo laboral a través de prácticas.

#HojaDeRuta: “¿Habrá transición de Estado?”

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¿En qué momento acaba la contienda y comienza la República? A unos cuantos días que termine un proceso electoral al que le han sobrado ataques y le ha faltado sustancia, merece la pena plantearse la pregunta.

Una contienda electoral es parte esencial de una República democrática. Contar con representantes elegidos por la voluntad popular es una condición para su existencia.

Sin embargo, como recién lo explico el profesor Mauricio Merino en la sesión plenaria de Consejo Nuevo León, la democracia tiene dos dimensiones: la primera es contar con representantes elegidos libremente. La segunda, que el poder sea ejercido democráticamente. Dos elementos indivisibles: uno de elección, otro de acción.

Bajo esta lógica, nuestra pregunta de apertura parece contradictoria. En el papel, lo es. En la realidad, no tanto.

Para ilustrar el punto, hace algunas semanas Porfirio Muñoz Ledo compartió en su columna de El Universal un pasaje de la democracia francesa: “después de años de un gobierno de derecha y de una izquierda falsaria, Miterrand ganó las elecciones en 1981 en alianza con el partido comunista. A pesar del gran viraje ideológico que ello representaba, el presidente Giscard d’Estaing promovió una transición de Estado. Miterrand cuenta que días antes de su toma de posesión, recibió a un militar de alta graduación encargado de explicarle los secretos mejor guardados del ejército y el uso de los dispositivos nucleares. El mensaje fue: la soberanía popular decide, pero Francia prevalece”.

En la historia contemporánea de México hay un episodio particular que responde al espíritu de la prevalencia de la República: la noche del 2 de julio del año 2000. El reloj marcaba las 23:02 cuando el presidente Ernesto Zedillo se enlazó en cadena nacional para reconocer el triunfo de Vicente Fox. El imposible se materializaba: por primera vez en siete décadas, el PRI había perdido la presidencia de México.

Zedillo no solamente cortó de tajo con la posibilidad de una “caída del sistema” similar a la de 1988, sino que hizo votos por el éxito de la administración que Fox habría de encabezar a partir de diciembre de aquél año: “Durante el tiempo que resta de mi mandato, seguiré cuidando celosamente la buena marcha del país; he externado al licenciado Fox mi confianza en que su mandato habrá de iniciarse con un México unido, en orden, trabajando y con una base muy sólida para emprender las tareas del desarrollo nacional de los próximos seis años”.

Afirmó también: “Hoy, hemos podido comprobar que la nuestra es ya una democracia madura, con instituciones sólidas y confiables, y especialmente con una ciudadanía de gran conciencia y responsabilidad cívica”. Los adjetivos, aunque frágiles, parecían ir en la dirección correcta: por primera vez se daba la alternancia en la historia moderna, se había conseguido de forma pacífica y con una autoridad electoral de esencia ciudadana a cargo del proceso.

Bien podría argumentarse que la intentona de fraude hubiese podido resultar en un estallido social y eso habría orillado a la decisión. Conjeturas aparte, el hecho es que se el triunfo de Fox se reconoció. Por cierto, la diferencia fue de 6 puntos entre el panista y Francisco Labastida, abanderado del PRI.

Aquella democracia madura y de instituciones sólidas que Zedillo anunciaba durante su mensaje a la nación, habría de sufrir un colapso apenas una elección después durante la siguiente elección presidencial. En aquél enlodado proceso ni siquiera hubo los elementos para definir un ganador, como lo ha documentado José Antonio Crespo en el libro “2006: Hablan las actas”.

Hoy que la tendencia coloca a López Obrador con una ventaja inusitada en las elecciones post-alternancia y que podría incluso ser el primero de esta etapa en alcanzar un gobierno de mayoría, el intento de democracia mexicana tendrá un enorme reto en la actitud que muestren tanto la presidencia de Peña Nieto como las campañas y partidos de Ricardo Anaya y José Antonio Meade.

Aunque las condiciones de fragilidad y disfuncionalidad institucional requieren transformaciones de largo aliento, una actitud de Estado durante la noche del 1 de julio, así como en los meses de transición, abonaría a la idea de que México prevalezca más allá de fuerzas y coyunturas. 

AMLO: el presidente de las mayorías

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Si las elecciones fueran hoy, el tabasqueño llegaría al poder con un apoyo nunca antes visto en la historia de la democracia mexicana

Andrés Manuel López Obrador será el presidente de México por los próximos 6 años. Él y su equipo cercano lo saben, así como lo saben los candidatos rivales Ricardo Anaya y José Antonio Meade; los grandes empresarios del país que en los últimos días han sacado comunicados invitando a sus empleados a reflexionar su voto y evitar votar por opciones populistas. También lo sabe el presidente Peña, analistas y periodistas, válgame, hasta el ciudadano que tiene cero interés en las campañas. 

Es por ello que las campañas en los últimos días se apagaron, ahora la gente ya está pensando más en el mundial que viene, que en saber qué hicieron o dónde estuvieron los candidatos presidenciales. Solo una tragedia de proporciones bíblicas evitaría que AMLO sea electo el 1 de julio. 

La cuestión no es saber si López Obrador ganará o no la presidencia, sino con qué porcentaje de votos lo hará. Las últimas dos encuestas (El Norte y Parametría) lo ubican en una intención de voto del 52% al 54%. Para darnos una idea numérica, si del total del listado nominal (90 millones), vota un 60% (cifra que muy probablemente sea superior), estaremos hablando de que cerca de treinta millones lo elegirían presidente. 

Si queremos dimensionar lo significante que sería el resultado, ese porcentaje de votos no lo ha obtenido ninguno de los presidentes electos en los últimos 30 años. Carlos Salinas obtuvo un 50.36% (9.6 millones); Ernesto Zedillo un 48.69% (17.1 millones); Vicente Fox un 42.52% (15.9 millones); Felipe Calderón un 35.89% (15 millones) y Enrique Peña Nieto un 38.15% (18.7 millones). El último presidente electo con un porcentaje mayor a la intención que tiene el tabasqueño, fue Miguel de la Madrid en 1982 con el 84.4% del respaldo, en unas campañas electorales que servían como trámite para que el candidato del PRI accediera al poder. 

Casas encuestadoras como Consulta Mitofsky, estiman que Morena y sus aliados tengan con certeza una mayoría simple e incluso si las campañas siguen con este rumbo, lograrán una mayoría absoluta, algo que ningún presidente ha podido conseguir desde Ernesto Zedillo en el periodo 1994-1997. 

Por eso considero que AMLO será el presidente de las mayorías. Para el primero de julio habrá ganado con una mayoría superior al 50% de los votos, junto a una mayoría simple o una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y Senadores. Ostentará el mayor bono democrático, incluso superior al de Vicente Fox y el cambio en el 2000. Esto porque lo que se estará votando ahorita no es meramente para cambiar de partido en el gobierno, para sacar al PRI de los pinos. No, lo que se votará este primero de julio va a ser un cambio en el régimen político mexicano. 

Para bien o para mal, Andrés Manuel López Obrador llegará a Palacio Nacional con la consigna y la gran responsabilidad de responderle y darle resultados a un pueblo que ya está cansado de la inseguridad, del no crecimiento económico, de la desigualdad y la pobreza, y sobre todo de la corrupción que tanto cuesta y que tanto detiene. 

Sí, AMLO tendrá un bono político muy amplio pero a la vez muy riesgoso, porque si los resultados no llegan y pronto, es probable que su presidencia no pase el corte de caja de la primera consulta para la revocación de su mandato.