Revelan existencia de un grupo militar cazacapos

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El secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval, reveló la existencia de un grupo militar creado por el gobierno en 1995, conocido como el Grupo de Análisis de Información del Narcotráfico (GAIN), que ha estado encargado de rastrear a bandas criminales y planear operaciones para la detención de sus integrantes.

La creación de dicho grupo militar elite se dio en el segundo año del sexenio de Ernesto Zedillo y está confirmado por 540 elementos. En 24 años de existencia, este grupo ha capturado a 663 integrantes del crimen organizado, 18 relevantes, y fue el que estuvo a cargo del operativo fallido para detener a Ovidio Guzmán López, hijo del “Chapo”.

Entre la lista de personajes que ha detenido dicho grupo figuran Eleno Madrigal Birrueta, “el 20”, jefe de la plaza del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG); Adrián Alonso Guerrero Covarrubias, “el 8”, uno de los principales operadores de la misma banda criminal y Santiago Mazari, “el Carrete”, presunto líder de “Los Rojos, grupo relacionado con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

En el gobierno de Ernesto Zedillo, detuvieron 10 objetivos en el lapso de 5 años, en el gobierno de Vicente Fox (2000 – 2006) se lograron 19 detenciones, en el sexenio de Felipe Calderón (2006b – 2012) se capturaron 262 objetivos, y en el gobierno de Enrique Peña Nieto (2012 – 2018), se capturaron 326 objetivos.

 

La frágil democracia mexicana

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Nos encontramos en un punto de inflexión histórico, hasta hace algunos años las democracias se encontraban en un claro aumento a nivel global, pero la falta de resultados económicos y sociales llevó a que muchas votaran por alternativas de organización política, o simplemente se fueran por líderes carismáticos y autoritarios. 

Para entender qué es una democracia hay que irnos a la base de su creación. Primeramente tenemos que entender que el gobierno, así como la economía, los derechos humanos, el comercio internacional, son constructos sociales. Estas son estructuras e ideas que los humanos inventamos para identificarnos, relacionarnos y vivir en sociedad. No hay ninguna otra especie en este mundo que tenga bancos, ética, congresos, bonos, etc. 

El principal constructo social que promueve la cohesión social, política y económica de un grupo de personas es el Estado, algo que se entiende como esa idea de lo que es México en su gobierno, con su moneda, con su diversidad social, leyes, etc. El Estado está basado en el monopolio de la fuerza, la ética social, el Estado de Derecho, la soberanía del pueblo o la misma razón.

El Estado para funcionar requiere de un gobierno, que son las instituciones que administran la división político-administrativa de un país. O sea son las secretarías, organismos, institutos que administran nuestro México. Los gobiernos a su vez cuentan con ideologías políticas y económicas que utilizan para cumplir sus objetivos. Es por esto que existen los socialistas, capitalistas, progresistas, etc. que a su vez actúan mediante políticas públicas y leyes que reflejan esos ideales. 

Las ideologías se deben ver en un eje económico, que es quién administra los factores de producción (tierra, trabajo y capital) si individuos o el gobierno, y un eje político, que se basa en la capacidad de autorregulación humana y la necesidad de intervención del gobierno en la cohesión social. Hay centenas de tipos de gobierno que combinan sus ideologías, China es un gobierno autoritario con un amplio control de los derechos políticos y sociales, pero con una economía fuertemente capitalista. Alemania tiene una ideología de amplio reconocimiento de derechos políticos y sociales así como una economía mixta entre capitalista para el sector empresarial e industrial y socialista para el sector de salud, transporte, educación, entre otros. No es correcto pintar a China como comunista ni a Alemania como capitalista, el trasfondo es mucho mayor.

Lo que vivimos en México es que el PRI controlaba la totalidad del Estado Mexicano, dependiendo del presidente se marcaba la línea ideológica. Desde gobiernos prácticamente autoritarios y conservadores con Díaz Ordaz, el socialismo de Lázaro Cárdenas, hasta el neoliberalismo de Salinas y Zedillo.

Es por esto que hemos construido un México donde lo importante ha sido la forma y no el fondo. En papel tenemos una protección muy amplia de derechos, herramientas de defensa como el amparo y el reconocimiento de minorías, todo gracias a la mezcla ideológica de nuestro gobierno. Pero ese México sólo existe en papel y para quienes tienen dinero para contratar los abogados adecuados. Para el resto existe otro México, uno que no tiene ideología y todo se basa en el poder político y económico, uno en el que el PRI aún mantiene el poder, y uno en el que el pluralismo partidista ha llevado al borde del descontrol.

Apenas en estos últimos 20 años hemos probado lo que realmente significa ser una democracia. Ya hay una diversidad de partidos en el poder, el problema es la falta de instituciones democráticas fuertes que ayuden a madurar paralelamente a los votantes y a los partidos con el gobierno. Es por esto que contamos con gobiernos estatales que rechazan abiertamente el Estado de Derecho con la Ley Bonilla, la defensa a los derechos políticos con la Ley Garrote, la administración fiscal responsable con la deuda de Coahuila y la protección a sus minorías en el Congreso de NL. Ellos hablan a través del poder y no de valores democráticos como la honestidad, solidaridad, responsabilidad, pluralismo, libertad, justicia social, tolerancia, igualdad, respeto, bien común y la legalidad.

La democracia la construimos todos mediante instituciones fuertes, el INE, la CNDH, el CONEVAL, la CRE, la CNH, BANXICO, el IFETEL, la COFECE, la FGR, todas son de reciente creación. Si queremos que México siga siendo una democracia es necesario defenderlas. En una democracia no cabe el gobierno de uno, un presidente es humano y jamás será la respuesta. En cambio, las instituciones que son democráticas no están sesgadas, no discriminan y sobretodo promueven la justicia y equidad social. Pero es necesario seguir separando a estas instituciones del poder político para que lo regulen, por el bien común. 

¿Adversarios o enemigos?

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Ya es tan visible el encono del presidente hacía sus “adversarios” que parecen más enemigos que adversarios. ¿Por qué será que comentaristas mesurados cómo Liébano Sáenz ya hablan de “reconciliación” cuando todavía ni han pasado seis meses de este nuevo régimen? ¿Ya se han convertido los adversarios en enemigos? 

Parece un llamado en el desierto frente a la obstinación de un presidente que tiene que recordar varias veces a la semana que garantizará la libertad de expresión pero sigue crucificando a diario al Reforma. ¿Libertad de expresión? 

En su editorial sabatino publicado en Milenio, “La inclusión y la reconciliación”, Liébano Sáenz le recuerda al presidente que “inaceptables no son los adversarios, los críticos o los inconformes …; los indeseables son esencialmente los criminales, los que han saqueado recursos públicos o han ensangrentado al país, y para ellos debe haber un único consenso: el de aplicarles todo el peso de la ley”. 

Oportuno recordatorio para un presidente electo en nombre del combate a la corrupción pero que pactó con los corruptos para asegurar su acceso al poder, un presidente impotente frente a la violencia y al fraude del huachicol y que no ha sido capaz todavía de encarcelar a ningún bandido de alto vuelo y cuyo régimen  permite la restitución de bienes mal habidos a una de las personalidades más odiadas del país, la maestra Elba Esther Gordillo. 

Liébano Sáenz, quien fue colaborador muy cercano de Luis Donaldo Colosio, secretario particular del presidente de la República en el sexenio de Ernesto Zedillo, advierte que la reconciliación se ve “subvertida por la complicidad entre ganadores y perdedores a costa de los principios de ética pública, y en ocasiones, hasta de la legalidad”. Pone en duda la legitimidad del proyecto del ganador, rebasado por su afán de estar en el poder. 

Es probable que se multipliquen las consultas chafas y grotescas cómo la del domingo en Oaxaca para que el presidente justifique decisiones irracionales, gracias a un apoyo popular cuya base numérica sería bueno revisar de manera fundamentada y no en base a mítines de acarreados al mejor estilo priista. 

Un presidente debe abanderar un proyecto constructivo. No una lista de objetivos a demoler. México está urgido de estrategias para asegurar el crecimiento. No de maniobras para buscar apoyos costosísimos basados en dadivas sin otro retorno que la permanencia en el poder. ¿El poder con qué fin?    

“Salinas padre de la desigualdad, Fox un traidor a la democracia”: AMLO

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El presidente Andrés Manuel López Obrador criticó se le fue directo a la yugular a sus antecesores Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox, al primero lo llamó “padre de la desigualdad”, y al segundo “traidor a la democracia”.

“La lista de Forbes, cuando entró Salinas había uno, Garza Sada… terminó Dalias y ya había 24, ya tenían 48 mil millones dólares”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

“Vean el compartimiento de la desigualdad en México, incluso hecho por el Banco Mundial, y es el periodo en que mas se profundiza la desigualdad, en ese sexenio”.

Adicionalmente responsabilizo al ex presidente Ernesto Zedillo de estar detrás de la deuda millonaria del Fobaproa, mientras que a Felipe Calderón lo acusó  de convertir al país en un cementerio por su lucha contra el crimen, y a su antecesor, Enrique Peña Nieto lo criticó por la corrupción durante su administración.

#ElNidoDelGavilán: “Huachicoleros de influencias”

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La definición de conflicto de intereses es aquella situación en la que el juicio del individuo y la integridad de una acción tienden a estar indebidamente influidos por un interés secundario, de tipo generalmente económico o personal.

Los conflictos de intereses básicamente son un problema del que adolece nuestros gobiernos por la presencia de agentes, funcionarios y personas que básicamente responden a “dos patrones”. En los últimos días el presidente Andrés Manuel ha comentado sobre los conflictos interés de secretarios específicamente de energía con empresas del ramo, ha mencionado incluso presidentes. 

Y es un gran debate puesto que es “dudoso” que un presidente tenga que entrar a la iniciativa privada específicamente en un rubro del cual sabe y del cual puede tener información privilegiada, la cual pone en desventaja a otros competidores y es más, pone en riesgo hasta el propio país y su futuro de políticas públicas en el tema.

Casos como el del ex presidente Zedillo que privatizó los ferrocarriles y luego trabajó para una empresa estadounidense del ramo y Calderón con su “asesoría” a una filial de Iberdrola retumban en las mentes de las personas que vivieron dichos gobiernos y que saben de los turbios manejos de los bienes públicos que hicieron estas personas. No olvidemos que en los últimos sexenios se desmantelaron casi todas las empresas productivas del Estado de gran calado.

El lunes se presentaron diversos nombres por parte de Bartlett como director general de CFE que no nos dicen nada…. porque son lugares comunes y figuras comunes que son fáciles de criticar, pero no de procesar. Lo que sí es que siguen poniendo el dedo en la llaga del desmantelamiento por parte de las políticas neoliberales y de estos políticos corruptos que viven inmersos en el conflicto de interés.

Es importante precisar que las empresas privadas no pueden ni deben dictar línea en situaciones públicas y menos en las empresas productivas del estado por más lobby que hagan. 

AMLO ha anunciado una iniciativa de ley para prohibir que exfuncionarios trabajen en empresas privadas al dejar sus cargos, por lo menos que no se incorporen de inmediato; sino 10 años después. 

Es increíble como la prensa y la opinocracia mexicana calla ante semejantes “machuchones” diría AMLO a los que a pesar de su dudoso y tibio desempeño como presidentes o gobernadores gozan aun de un respeto y de credibilidad. Ojalá, este nuevo gobierno pueda abrir carpetas de investigación contra el tráfico de influencias, que en resumen, huachicolean contratos y concesiones al amparo del dinero de todas y todos.

Lo dicho, dicho está.

Pregunta Calderón: “¿De qué viviría un Presidente Honesto?”

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El ex Presidente Felipe Calderón agradeció a Andres Manuel López Obrador por ofrecerle disculpas después de que el mandatario lo señalo por haber trabajado como asesor en empresas privadas tras concluir sus mandato.

“Agradezco la disculpa del Presidente @lopezobrador_. Reitero que he actuado con rectitud no sólo legal, sino ética en éste y en otros casos que tiene que ver con mi trabajo y mi previa responsabilidad”, escribió Calderón en su cuenta de Twitter.

Por otro lado, el panista cuestionó de qué puede vivir un ex mandatario.

“Potenciales conflictos de interés se evitan con el plazo de ley. No resolvería el no laborar para empresas extranjeras, puesto que sobre las nacionales el gobierno tiene incluso mayor poder. Y si lo correcto fuese no trabajar para ninguna, ¿de qué viviría un presidente honesto?”.

En su conferencia de prensa matutina, López Obrador señalo a Zedillo por asesorar a una empresa tras la privatización de los ferrocarriles nacionales, y a Calderón de trabajar con una empresa extranjera que vendía energía eléctrica a la CFE.

“Se les pasó la mano, eso no se puede hacer, no, es un asunto legal, ademas, debe ser un asunto legal, un Presidente tiene toda la información estratégica del país, por su cargo establece relaciones, entonces si no es ilegal, es inmoral, esas cosas ya no deben seguir sucediendo”, dijo el mandatario.

 

Sí hay demanda contra Romero Deschamps, pero es de corte sindical

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A tres décadas de que Carlos Salinas derrocó a Joaquín Hernández Galicia, La Quina, como líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), que se cumplieron el viernes 11, inicia también el declive de Carlos Romero Deschamps, el heredero de ese gremio asociado a la corrupción que solaparon los presidentes priistas Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto, así como los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.

Romero Deschamps, quien el martes 9 tramitó ante el Poder Judicial un amparo para evitar su captura -pese a que el presidente Andrés Manuel López Obrador aclaró que su gobierno no ha presentado en su contra ninguna denuncia-, inició apenas su cuarto periodo consecutivo al frente del STPRM.

Aunque en septiembre de 2017 fue elegido “por unanimidad” para un nuevo periodo de cinco años, que va del 1 de enero de 2019 al 31 de diciembre de 2024, no se prevé que culmine su gestión.

El cacicazgo de Romero Deschamps pudo haber llegado a su fin durante el gobierno de Fox, cuando se acreditó su responsabilidad en el Pemexgate, que consistió en el desvío de mil millones de pesos de Pemex a la campaña del candidato priista en el 2000, Francisco Labastida, vía el sindicato petrolero.

Él y el tesorero del sindicato, Ricardo Aldana Prieto, fueron acusados por la Procuraduría General de la República (PGR) de lavado de dinero, delincuencia organizada y peculado, pero un pacto de Fox como presidente, Felipe Calderón como secretario de Energía y Santiago Creel como secretario de Gobernación con los priistas Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo los dejó impunes.

Mientras Romero Deschamps obtuvo amparos para evitar ser detenido y procesado, pero sólo por peculado y peculado electoral, Aldana era senador con fuero, del que se le intentó despojar al inicio de la 59 Legislatura de la Cámara de Diputados, en septiembre de 2003, cuya coordinadora de la bancada del PRI era Gordillo y del PAN Francisco Barrio, quien precisamente investigó el Pemexgate como secretario de la Función Pública.

El 11 de septiembre de ese año, ya de noche, se produjo en la Cámara de Diputados la votación que evitó que Aldana, el operador financiero del sindicato de Romero Deschamps, fuera desaforado y sometido a proceso, lo que, en los hechos, implicó un cerrojazo al Pemexgate.

En efecto, de manera irregular, por no estar en el orden del día, el diputado federal priista Miguel Ángel Yunes Linares, director jurídico del PRI presidido por Madrazo y mano derecha de Elba Esther Gordillo, propuso revocar la convocatoria que hizo el presidente de la Cámara de Diputados, el panista Juan de Dios Castro, para que el pleno, erigido en Jurado de Procedencia, votara el desafuero de Aldana, el 17 de septiembre.

Enrique Peña Nieto, el presidente menos aprobado de los últimos 24 años

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Enrique Peña Nieto será recordado, entre otras cosas, por ser el presidente más desapobrado por las y los mexicanos, a dos días de terminar su administración, el 68 % de las y los ciudadanos considera que su trabajo no alcanza una calificación aprobatoria.

Lo anterior es el resultado de la encuesta realizada por el diario Reforma sobre la evaluación final del trabajo del presidente Enrique Peña Nieto.

Los resultados revelan que el 68 % de los encuestados reprueban el trabajo de la administración saliente, contra el 21 % que opina lo contrario.

Esto coloca al aún presidente como el peor calificado de los últimos 24 años ya que, de acuerdo con Reforma, ninguno de sus tres antecesores alcanzó tales niveles de desaprobación. Ernesto Zedillo fue aprobado por el 69 % de los ciudadanos y reprobado por el 21%; Vicente Fox logró la aprobación del 61 % y la desaprobación del 28 %, y Felipe Calderón fue aprobado por el 61 % y reprobado por el 31 %.

Respecto a los temas prioritarios del país, entre el 62 y el 69% de los encuestados consideran que la violencia, la inseguridad pública, la corrupción en el gobierno y la pobreza, aumentaron durante el sexenio.

La percepción negativa de la ciudadanía sobre estos temas tiene fundamento en las cifras oficiales ofrecidas por la actual administración. Tan solo el último año del sexenio Peña Nieto será el más violento del que haya registro oficial en México.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), los homicidios intencionales en 2018 ya cobraron más de 28 mil 500 víctimas.

Según el SESNSP, en lo que va del año al menos 95 mujeres y hombres son asesinados todos los días en México, es decir, un promedio de casi 4 víctimas por hora. Es un nivel que no se alcanzó ni siquiera en los años 2011 y 2012, los más violentos del sexenio de Felipe Calderón.

Por otro lado, el 65 % de los encuestados califican a la administración de Peña Nieto como  un “mal gobierno”; solo el 10 % lo consideran un “buen gobierno”, y el 24 % cree que fue “ni bueno, ni malo”.

En cuanto a temas como educación, trabajo, salud, corrupción, economía y combate a la pobreza, la opinión de las y los mexicanos también es negativa. Los porcentajes de quienes consideran que no hubo avances en esos rubros son los siguientes:

Combate a la corrupción: 88 %; combate al narcotráfico: 85 %;  economía: 84 %; combate a la pobreza: 83 %; seguridad pública: 82 %; creación de empleos: 73 %; derechos humanos: 69 %; libertad de prensa: 67%; salud: 60 %, y educación 59 %.

Ante este panorama general, el 61 % de los encuestados considera que el país va por mal camino y solo el 14 % opina lo contrario.

Con la inminente entrada de una nueva administración las personas consultadas contestaron que los temas de atención prioritaria son: la inseguridad pública; la economía; la corrupción, y la  pobreza.

Los resultados de esta encuesta concuerdan con los presentados hace unos días por El Financiero, en la que el solo el 24 % de las y los consultados aprueban su trabajo. Igualmente Consulta Mitofsky informó que durante sus últimos tres meses de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto subió 6 puntos su aprobación, para llegar solo a 24%. Mitofsky también resaltó que el priísta cierra como el mandatario con la aprobación más baja de los últimos cuatro sexenios.

La administración de Enrique Peña Nieto termina este viernes 30 de noviembre y el sábado 1 de diciembre el cargo pasará a manos del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Admite Zedillo error de política ante droga

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El expresidente Ernesto Zedillo, reconoció este lunes que durante su administración se siguió una política equivocada en materia de drogas.

Zedillo, quien es miembro de la Comisión global de Política de Drogas, aseguró que el grupo ha analizado evidencia suficiente para concluir que el prohibicionismo ha causado afectaciones graves a derechos humanos y no ha dada resultado en el tema de salud.

“Lo que hemos hecho durante ya casi un siglo está mal. La prohibición está mal, la prohibición está causando mucho daño. Hemos seguido políticas equivocadas, nótese que digo hemos”, dijo el ex mandatario mexicano durante la presentación del Informe de la Comisión Global de Política de Drogas, grupo en el que participan expertos, entre los que se encuentran ex Presidentes y ex Primeros Ministros de América Latina, Europa y África.

El ex presidente de Colombia, César Gaviria, aseguró que aunque se regulen las drogas se deberá seguir combatiendo a los cárteles de las drogas, por otro lado, afirmó que prohibir estas sustancias es lo que ha generado un mercado ílicito.

“La prohibición ha sido una pesadilla para México, Centroamérica, Colombia, una pesadilla por la corrupción que ha generado en nuestros países. La prohibición es la que ha generado el problema de mafias”, comentó el ex mandatario colombiano.

Gaviria, dijo que la propuesta es avanzar la regulación, peor no la legalización de las drogas, además, agregó que para que la regulación tenga éxito en América Latina, es necesario que Estados Unidos también cambie de política de drogas.

(Con información de Grupo Reforma)

 

#HojaDeRuta: “¿Habrá transición de Estado?”

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¿En qué momento acaba la contienda y comienza la República? A unos cuantos días que termine un proceso electoral al que le han sobrado ataques y le ha faltado sustancia, merece la pena plantearse la pregunta.

Una contienda electoral es parte esencial de una República democrática. Contar con representantes elegidos por la voluntad popular es una condición para su existencia.

Sin embargo, como recién lo explico el profesor Mauricio Merino en la sesión plenaria de Consejo Nuevo León, la democracia tiene dos dimensiones: la primera es contar con representantes elegidos libremente. La segunda, que el poder sea ejercido democráticamente. Dos elementos indivisibles: uno de elección, otro de acción.

Bajo esta lógica, nuestra pregunta de apertura parece contradictoria. En el papel, lo es. En la realidad, no tanto.

Para ilustrar el punto, hace algunas semanas Porfirio Muñoz Ledo compartió en su columna de El Universal un pasaje de la democracia francesa: “después de años de un gobierno de derecha y de una izquierda falsaria, Miterrand ganó las elecciones en 1981 en alianza con el partido comunista. A pesar del gran viraje ideológico que ello representaba, el presidente Giscard d’Estaing promovió una transición de Estado. Miterrand cuenta que días antes de su toma de posesión, recibió a un militar de alta graduación encargado de explicarle los secretos mejor guardados del ejército y el uso de los dispositivos nucleares. El mensaje fue: la soberanía popular decide, pero Francia prevalece”.

En la historia contemporánea de México hay un episodio particular que responde al espíritu de la prevalencia de la República: la noche del 2 de julio del año 2000. El reloj marcaba las 23:02 cuando el presidente Ernesto Zedillo se enlazó en cadena nacional para reconocer el triunfo de Vicente Fox. El imposible se materializaba: por primera vez en siete décadas, el PRI había perdido la presidencia de México.

Zedillo no solamente cortó de tajo con la posibilidad de una “caída del sistema” similar a la de 1988, sino que hizo votos por el éxito de la administración que Fox habría de encabezar a partir de diciembre de aquél año: “Durante el tiempo que resta de mi mandato, seguiré cuidando celosamente la buena marcha del país; he externado al licenciado Fox mi confianza en que su mandato habrá de iniciarse con un México unido, en orden, trabajando y con una base muy sólida para emprender las tareas del desarrollo nacional de los próximos seis años”.

Afirmó también: “Hoy, hemos podido comprobar que la nuestra es ya una democracia madura, con instituciones sólidas y confiables, y especialmente con una ciudadanía de gran conciencia y responsabilidad cívica”. Los adjetivos, aunque frágiles, parecían ir en la dirección correcta: por primera vez se daba la alternancia en la historia moderna, se había conseguido de forma pacífica y con una autoridad electoral de esencia ciudadana a cargo del proceso.

Bien podría argumentarse que la intentona de fraude hubiese podido resultar en un estallido social y eso habría orillado a la decisión. Conjeturas aparte, el hecho es que se el triunfo de Fox se reconoció. Por cierto, la diferencia fue de 6 puntos entre el panista y Francisco Labastida, abanderado del PRI.

Aquella democracia madura y de instituciones sólidas que Zedillo anunciaba durante su mensaje a la nación, habría de sufrir un colapso apenas una elección después durante la siguiente elección presidencial. En aquél enlodado proceso ni siquiera hubo los elementos para definir un ganador, como lo ha documentado José Antonio Crespo en el libro “2006: Hablan las actas”.

Hoy que la tendencia coloca a López Obrador con una ventaja inusitada en las elecciones post-alternancia y que podría incluso ser el primero de esta etapa en alcanzar un gobierno de mayoría, el intento de democracia mexicana tendrá un enorme reto en la actitud que muestren tanto la presidencia de Peña Nieto como las campañas y partidos de Ricardo Anaya y José Antonio Meade.

Aunque las condiciones de fragilidad y disfuncionalidad institucional requieren transformaciones de largo aliento, una actitud de Estado durante la noche del 1 de julio, así como en los meses de transición, abonaría a la idea de que México prevalezca más allá de fuerzas y coyunturas.