“Salinas padre de la desigualdad, Fox un traidor a la democracia”: AMLO

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El presidente Andrés Manuel López Obrador criticó se le fue directo a la yugular a sus antecesores Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox, al primero lo llamó “padre de la desigualdad”, y al segundo “traidor a la democracia”.

“La lista de Forbes, cuando entró Salinas había uno, Garza Sada… terminó Dalias y ya había 24, ya tenían 48 mil millones dólares”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

“Vean el compartimiento de la desigualdad en México, incluso hecho por el Banco Mundial, y es el periodo en que mas se profundiza la desigualdad, en ese sexenio”.

Adicionalmente responsabilizo al ex presidente Ernesto Zedillo de estar detrás de la deuda millonaria del Fobaproa, mientras que a Felipe Calderón lo acusó  de convertir al país en un cementerio por su lucha contra el crimen, y a su antecesor, Enrique Peña Nieto lo criticó por la corrupción durante su administración.

#ElNidoDelGavilán: “Huachicoleros de influencias”

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La definición de conflicto de intereses es aquella situación en la que el juicio del individuo y la integridad de una acción tienden a estar indebidamente influidos por un interés secundario, de tipo generalmente económico o personal.

Los conflictos de intereses básicamente son un problema del que adolece nuestros gobiernos por la presencia de agentes, funcionarios y personas que básicamente responden a “dos patrones”. En los últimos días el presidente Andrés Manuel ha comentado sobre los conflictos interés de secretarios específicamente de energía con empresas del ramo, ha mencionado incluso presidentes. 

Y es un gran debate puesto que es “dudoso” que un presidente tenga que entrar a la iniciativa privada específicamente en un rubro del cual sabe y del cual puede tener información privilegiada, la cual pone en desventaja a otros competidores y es más, pone en riesgo hasta el propio país y su futuro de políticas públicas en el tema.

Casos como el del ex presidente Zedillo que privatizó los ferrocarriles y luego trabajó para una empresa estadounidense del ramo y Calderón con su “asesoría” a una filial de Iberdrola retumban en las mentes de las personas que vivieron dichos gobiernos y que saben de los turbios manejos de los bienes públicos que hicieron estas personas. No olvidemos que en los últimos sexenios se desmantelaron casi todas las empresas productivas del Estado de gran calado.

El lunes se presentaron diversos nombres por parte de Bartlett como director general de CFE que no nos dicen nada…. porque son lugares comunes y figuras comunes que son fáciles de criticar, pero no de procesar. Lo que sí es que siguen poniendo el dedo en la llaga del desmantelamiento por parte de las políticas neoliberales y de estos políticos corruptos que viven inmersos en el conflicto de interés.

Es importante precisar que las empresas privadas no pueden ni deben dictar línea en situaciones públicas y menos en las empresas productivas del estado por más lobby que hagan. 

AMLO ha anunciado una iniciativa de ley para prohibir que exfuncionarios trabajen en empresas privadas al dejar sus cargos, por lo menos que no se incorporen de inmediato; sino 10 años después. 

Es increíble como la prensa y la opinocracia mexicana calla ante semejantes “machuchones” diría AMLO a los que a pesar de su dudoso y tibio desempeño como presidentes o gobernadores gozan aun de un respeto y de credibilidad. Ojalá, este nuevo gobierno pueda abrir carpetas de investigación contra el tráfico de influencias, que en resumen, huachicolean contratos y concesiones al amparo del dinero de todas y todos.

Lo dicho, dicho está.

Pregunta Calderón: “¿De qué viviría un Presidente Honesto?”

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El ex Presidente Felipe Calderón agradeció a Andres Manuel López Obrador por ofrecerle disculpas después de que el mandatario lo señalo por haber trabajado como asesor en empresas privadas tras concluir sus mandato.

“Agradezco la disculpa del Presidente @lopezobrador_. Reitero que he actuado con rectitud no sólo legal, sino ética en éste y en otros casos que tiene que ver con mi trabajo y mi previa responsabilidad”, escribió Calderón en su cuenta de Twitter.

Por otro lado, el panista cuestionó de qué puede vivir un ex mandatario.

“Potenciales conflictos de interés se evitan con el plazo de ley. No resolvería el no laborar para empresas extranjeras, puesto que sobre las nacionales el gobierno tiene incluso mayor poder. Y si lo correcto fuese no trabajar para ninguna, ¿de qué viviría un presidente honesto?”.

En su conferencia de prensa matutina, López Obrador señalo a Zedillo por asesorar a una empresa tras la privatización de los ferrocarriles nacionales, y a Calderón de trabajar con una empresa extranjera que vendía energía eléctrica a la CFE.

“Se les pasó la mano, eso no se puede hacer, no, es un asunto legal, ademas, debe ser un asunto legal, un Presidente tiene toda la información estratégica del país, por su cargo establece relaciones, entonces si no es ilegal, es inmoral, esas cosas ya no deben seguir sucediendo”, dijo el mandatario.

 

Sí hay demanda contra Romero Deschamps, pero es de corte sindical

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A tres décadas de que Carlos Salinas derrocó a Joaquín Hernández Galicia, La Quina, como líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), que se cumplieron el viernes 11, inicia también el declive de Carlos Romero Deschamps, el heredero de ese gremio asociado a la corrupción que solaparon los presidentes priistas Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto, así como los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.

Romero Deschamps, quien el martes 9 tramitó ante el Poder Judicial un amparo para evitar su captura -pese a que el presidente Andrés Manuel López Obrador aclaró que su gobierno no ha presentado en su contra ninguna denuncia-, inició apenas su cuarto periodo consecutivo al frente del STPRM.

Aunque en septiembre de 2017 fue elegido “por unanimidad” para un nuevo periodo de cinco años, que va del 1 de enero de 2019 al 31 de diciembre de 2024, no se prevé que culmine su gestión.

El cacicazgo de Romero Deschamps pudo haber llegado a su fin durante el gobierno de Fox, cuando se acreditó su responsabilidad en el Pemexgate, que consistió en el desvío de mil millones de pesos de Pemex a la campaña del candidato priista en el 2000, Francisco Labastida, vía el sindicato petrolero.

Él y el tesorero del sindicato, Ricardo Aldana Prieto, fueron acusados por la Procuraduría General de la República (PGR) de lavado de dinero, delincuencia organizada y peculado, pero un pacto de Fox como presidente, Felipe Calderón como secretario de Energía y Santiago Creel como secretario de Gobernación con los priistas Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo los dejó impunes.

Mientras Romero Deschamps obtuvo amparos para evitar ser detenido y procesado, pero sólo por peculado y peculado electoral, Aldana era senador con fuero, del que se le intentó despojar al inicio de la 59 Legislatura de la Cámara de Diputados, en septiembre de 2003, cuya coordinadora de la bancada del PRI era Gordillo y del PAN Francisco Barrio, quien precisamente investigó el Pemexgate como secretario de la Función Pública.

El 11 de septiembre de ese año, ya de noche, se produjo en la Cámara de Diputados la votación que evitó que Aldana, el operador financiero del sindicato de Romero Deschamps, fuera desaforado y sometido a proceso, lo que, en los hechos, implicó un cerrojazo al Pemexgate.

En efecto, de manera irregular, por no estar en el orden del día, el diputado federal priista Miguel Ángel Yunes Linares, director jurídico del PRI presidido por Madrazo y mano derecha de Elba Esther Gordillo, propuso revocar la convocatoria que hizo el presidente de la Cámara de Diputados, el panista Juan de Dios Castro, para que el pleno, erigido en Jurado de Procedencia, votara el desafuero de Aldana, el 17 de septiembre.

Enrique Peña Nieto, el presidente menos aprobado de los últimos 24 años

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Enrique Peña Nieto será recordado, entre otras cosas, por ser el presidente más desapobrado por las y los mexicanos, a dos días de terminar su administración, el 68 % de las y los ciudadanos considera que su trabajo no alcanza una calificación aprobatoria.

Lo anterior es el resultado de la encuesta realizada por el diario Reforma sobre la evaluación final del trabajo del presidente Enrique Peña Nieto.

Los resultados revelan que el 68 % de los encuestados reprueban el trabajo de la administración saliente, contra el 21 % que opina lo contrario.

Esto coloca al aún presidente como el peor calificado de los últimos 24 años ya que, de acuerdo con Reforma, ninguno de sus tres antecesores alcanzó tales niveles de desaprobación. Ernesto Zedillo fue aprobado por el 69 % de los ciudadanos y reprobado por el 21%; Vicente Fox logró la aprobación del 61 % y la desaprobación del 28 %, y Felipe Calderón fue aprobado por el 61 % y reprobado por el 31 %.

Respecto a los temas prioritarios del país, entre el 62 y el 69% de los encuestados consideran que la violencia, la inseguridad pública, la corrupción en el gobierno y la pobreza, aumentaron durante el sexenio.

La percepción negativa de la ciudadanía sobre estos temas tiene fundamento en las cifras oficiales ofrecidas por la actual administración. Tan solo el último año del sexenio Peña Nieto será el más violento del que haya registro oficial en México.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), los homicidios intencionales en 2018 ya cobraron más de 28 mil 500 víctimas.

Según el SESNSP, en lo que va del año al menos 95 mujeres y hombres son asesinados todos los días en México, es decir, un promedio de casi 4 víctimas por hora. Es un nivel que no se alcanzó ni siquiera en los años 2011 y 2012, los más violentos del sexenio de Felipe Calderón.

Por otro lado, el 65 % de los encuestados califican a la administración de Peña Nieto como  un “mal gobierno”; solo el 10 % lo consideran un “buen gobierno”, y el 24 % cree que fue “ni bueno, ni malo”.

En cuanto a temas como educación, trabajo, salud, corrupción, economía y combate a la pobreza, la opinión de las y los mexicanos también es negativa. Los porcentajes de quienes consideran que no hubo avances en esos rubros son los siguientes:

Combate a la corrupción: 88 %; combate al narcotráfico: 85 %;  economía: 84 %; combate a la pobreza: 83 %; seguridad pública: 82 %; creación de empleos: 73 %; derechos humanos: 69 %; libertad de prensa: 67%; salud: 60 %, y educación 59 %.

Ante este panorama general, el 61 % de los encuestados considera que el país va por mal camino y solo el 14 % opina lo contrario.

Con la inminente entrada de una nueva administración las personas consultadas contestaron que los temas de atención prioritaria son: la inseguridad pública; la economía; la corrupción, y la  pobreza.

Los resultados de esta encuesta concuerdan con los presentados hace unos días por El Financiero, en la que el solo el 24 % de las y los consultados aprueban su trabajo. Igualmente Consulta Mitofsky informó que durante sus últimos tres meses de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto subió 6 puntos su aprobación, para llegar solo a 24%. Mitofsky también resaltó que el priísta cierra como el mandatario con la aprobación más baja de los últimos cuatro sexenios.

La administración de Enrique Peña Nieto termina este viernes 30 de noviembre y el sábado 1 de diciembre el cargo pasará a manos del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Admite Zedillo error de política ante droga

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El expresidente Ernesto Zedillo, reconoció este lunes que durante su administración se siguió una política equivocada en materia de drogas.

Zedillo, quien es miembro de la Comisión global de Política de Drogas, aseguró que el grupo ha analizado evidencia suficiente para concluir que el prohibicionismo ha causado afectaciones graves a derechos humanos y no ha dada resultado en el tema de salud.

“Lo que hemos hecho durante ya casi un siglo está mal. La prohibición está mal, la prohibición está causando mucho daño. Hemos seguido políticas equivocadas, nótese que digo hemos”, dijo el ex mandatario mexicano durante la presentación del Informe de la Comisión Global de Política de Drogas, grupo en el que participan expertos, entre los que se encuentran ex Presidentes y ex Primeros Ministros de América Latina, Europa y África.

El ex presidente de Colombia, César Gaviria, aseguró que aunque se regulen las drogas se deberá seguir combatiendo a los cárteles de las drogas, por otro lado, afirmó que prohibir estas sustancias es lo que ha generado un mercado ílicito.

“La prohibición ha sido una pesadilla para México, Centroamérica, Colombia, una pesadilla por la corrupción que ha generado en nuestros países. La prohibición es la que ha generado el problema de mafias”, comentó el ex mandatario colombiano.

Gaviria, dijo que la propuesta es avanzar la regulación, peor no la legalización de las drogas, además, agregó que para que la regulación tenga éxito en América Latina, es necesario que Estados Unidos también cambie de política de drogas.

(Con información de Grupo Reforma)

 

#HojaDeRuta: “¿Habrá transición de Estado?”

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¿En qué momento acaba la contienda y comienza la República? A unos cuantos días que termine un proceso electoral al que le han sobrado ataques y le ha faltado sustancia, merece la pena plantearse la pregunta.

Una contienda electoral es parte esencial de una República democrática. Contar con representantes elegidos por la voluntad popular es una condición para su existencia.

Sin embargo, como recién lo explico el profesor Mauricio Merino en la sesión plenaria de Consejo Nuevo León, la democracia tiene dos dimensiones: la primera es contar con representantes elegidos libremente. La segunda, que el poder sea ejercido democráticamente. Dos elementos indivisibles: uno de elección, otro de acción.

Bajo esta lógica, nuestra pregunta de apertura parece contradictoria. En el papel, lo es. En la realidad, no tanto.

Para ilustrar el punto, hace algunas semanas Porfirio Muñoz Ledo compartió en su columna de El Universal un pasaje de la democracia francesa: “después de años de un gobierno de derecha y de una izquierda falsaria, Miterrand ganó las elecciones en 1981 en alianza con el partido comunista. A pesar del gran viraje ideológico que ello representaba, el presidente Giscard d’Estaing promovió una transición de Estado. Miterrand cuenta que días antes de su toma de posesión, recibió a un militar de alta graduación encargado de explicarle los secretos mejor guardados del ejército y el uso de los dispositivos nucleares. El mensaje fue: la soberanía popular decide, pero Francia prevalece”.

En la historia contemporánea de México hay un episodio particular que responde al espíritu de la prevalencia de la República: la noche del 2 de julio del año 2000. El reloj marcaba las 23:02 cuando el presidente Ernesto Zedillo se enlazó en cadena nacional para reconocer el triunfo de Vicente Fox. El imposible se materializaba: por primera vez en siete décadas, el PRI había perdido la presidencia de México.

Zedillo no solamente cortó de tajo con la posibilidad de una “caída del sistema” similar a la de 1988, sino que hizo votos por el éxito de la administración que Fox habría de encabezar a partir de diciembre de aquél año: “Durante el tiempo que resta de mi mandato, seguiré cuidando celosamente la buena marcha del país; he externado al licenciado Fox mi confianza en que su mandato habrá de iniciarse con un México unido, en orden, trabajando y con una base muy sólida para emprender las tareas del desarrollo nacional de los próximos seis años”.

Afirmó también: “Hoy, hemos podido comprobar que la nuestra es ya una democracia madura, con instituciones sólidas y confiables, y especialmente con una ciudadanía de gran conciencia y responsabilidad cívica”. Los adjetivos, aunque frágiles, parecían ir en la dirección correcta: por primera vez se daba la alternancia en la historia moderna, se había conseguido de forma pacífica y con una autoridad electoral de esencia ciudadana a cargo del proceso.

Bien podría argumentarse que la intentona de fraude hubiese podido resultar en un estallido social y eso habría orillado a la decisión. Conjeturas aparte, el hecho es que se el triunfo de Fox se reconoció. Por cierto, la diferencia fue de 6 puntos entre el panista y Francisco Labastida, abanderado del PRI.

Aquella democracia madura y de instituciones sólidas que Zedillo anunciaba durante su mensaje a la nación, habría de sufrir un colapso apenas una elección después durante la siguiente elección presidencial. En aquél enlodado proceso ni siquiera hubo los elementos para definir un ganador, como lo ha documentado José Antonio Crespo en el libro “2006: Hablan las actas”.

Hoy que la tendencia coloca a López Obrador con una ventaja inusitada en las elecciones post-alternancia y que podría incluso ser el primero de esta etapa en alcanzar un gobierno de mayoría, el intento de democracia mexicana tendrá un enorme reto en la actitud que muestren tanto la presidencia de Peña Nieto como las campañas y partidos de Ricardo Anaya y José Antonio Meade.

Aunque las condiciones de fragilidad y disfuncionalidad institucional requieren transformaciones de largo aliento, una actitud de Estado durante la noche del 1 de julio, así como en los meses de transición, abonaría a la idea de que México prevalezca más allá de fuerzas y coyunturas. 

AMLO: el presidente de las mayorías

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Si las elecciones fueran hoy, el tabasqueño llegaría al poder con un apoyo nunca antes visto en la historia de la democracia mexicana

Andrés Manuel López Obrador será el presidente de México por los próximos 6 años. Él y su equipo cercano lo saben, así como lo saben los candidatos rivales Ricardo Anaya y José Antonio Meade; los grandes empresarios del país que en los últimos días han sacado comunicados invitando a sus empleados a reflexionar su voto y evitar votar por opciones populistas. También lo sabe el presidente Peña, analistas y periodistas, válgame, hasta el ciudadano que tiene cero interés en las campañas. 

Es por ello que las campañas en los últimos días se apagaron, ahora la gente ya está pensando más en el mundial que viene, que en saber qué hicieron o dónde estuvieron los candidatos presidenciales. Solo una tragedia de proporciones bíblicas evitaría que AMLO sea electo el 1 de julio. 

La cuestión no es saber si López Obrador ganará o no la presidencia, sino con qué porcentaje de votos lo hará. Las últimas dos encuestas (El Norte y Parametría) lo ubican en una intención de voto del 52% al 54%. Para darnos una idea numérica, si del total del listado nominal (90 millones), vota un 60% (cifra que muy probablemente sea superior), estaremos hablando de que cerca de treinta millones lo elegirían presidente. 

Si queremos dimensionar lo significante que sería el resultado, ese porcentaje de votos no lo ha obtenido ninguno de los presidentes electos en los últimos 30 años. Carlos Salinas obtuvo un 50.36% (9.6 millones); Ernesto Zedillo un 48.69% (17.1 millones); Vicente Fox un 42.52% (15.9 millones); Felipe Calderón un 35.89% (15 millones) y Enrique Peña Nieto un 38.15% (18.7 millones). El último presidente electo con un porcentaje mayor a la intención que tiene el tabasqueño, fue Miguel de la Madrid en 1982 con el 84.4% del respaldo, en unas campañas electorales que servían como trámite para que el candidato del PRI accediera al poder. 

Casas encuestadoras como Consulta Mitofsky, estiman que Morena y sus aliados tengan con certeza una mayoría simple e incluso si las campañas siguen con este rumbo, lograrán una mayoría absoluta, algo que ningún presidente ha podido conseguir desde Ernesto Zedillo en el periodo 1994-1997. 

Por eso considero que AMLO será el presidente de las mayorías. Para el primero de julio habrá ganado con una mayoría superior al 50% de los votos, junto a una mayoría simple o una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y Senadores. Ostentará el mayor bono democrático, incluso superior al de Vicente Fox y el cambio en el 2000. Esto porque lo que se estará votando ahorita no es meramente para cambiar de partido en el gobierno, para sacar al PRI de los pinos. No, lo que se votará este primero de julio va a ser un cambio en el régimen político mexicano. 

Para bien o para mal, Andrés Manuel López Obrador llegará a Palacio Nacional con la consigna y la gran responsabilidad de responderle y darle resultados a un pueblo que ya está cansado de la inseguridad, del no crecimiento económico, de la desigualdad y la pobreza, y sobre todo de la corrupción que tanto cuesta y que tanto detiene. 

Sí, AMLO tendrá un bono político muy amplio pero a la vez muy riesgoso, porque si los resultados no llegan y pronto, es probable que su presidencia no pase el corte de caja de la primera consulta para la revocación de su mandato.  

#HojaDeRuta: “¿Un Presidente de mayoría?”

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La democracia tiene como una de sus principales funciones la construcción de mayorías. Se construyen mayorías al momento de elegir representantes populares, para tomar decisiones legislativas y para dictar sentencias en el tribunal constitucional.

La recién publicada encuesta de Grupo Reforma da a Andrés Manuel López Obrador una intención de voto de 52%, lo cual significa una holgada ventaja de 26 puntos de su más cercano perseguidor, Ricardo Anaya, cuyos números han permanecido básicamente estancados desde el inicio de la campaña. 

Ante esta posibilidad, merece la pena recordar un dato: desde 1994 ningún presidente ha alcanzado o superado el 50% de la intención de voto. En aquél año, Ernesto Zedillo se proclamó vencedor precisamente con esa cifra. Seis años antes, tras un proceso plagado de irregularidades, Carlos Salinas de Gortari alcanzó la presidencia también con 50% de los sufragios.

Es comúnmente aceptado que las elecciones en México empezaron a ser “reales” a raíz de la reforma política del 95-96 y el subsecuente proceso electoral del 97, donde por primera vez el PRI perdió la mayoría en la cámara de diputados, mientras que la izquierda ganaba la primera elección a la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas.

De llegarse a dar un triunfo de AMLO por más de 50%, estaríamos ante el mayor margen de victoria en un cuarto de siglo, y también podría decirse, desde que las elecciones presidenciales con todos sus bemoles son competitivas. Por si esto fuera poco, dado el tamaño actual del padrón, sería el presidente con más votos en toda la historia del país.

Lo importante de la cifra radica en uno de los pilares del sistema democrático: la legitimidad y el capital político que esta conlleva. El histórico triunfo de Vicente Fox en el alba del milenio vino acompañado de lo que en aquél momento se llamó el “bono democrático”, que significó un capital político inusitado al ser el primer presidente de alternancia en siete décadas y representar la posibilidad de consolidar la transición democrática en México. Un capital que, sobra decir, fue desperdiciado.

Merece la pena puntualizar que cuando hablamos de transición democrática, hablamos el paso de un sistema autoritario a uno democrático por la vía pacífica e institucional. Ese proceso en México ha vivido algunos avances y múltiples retrocesos, pero definitivamente permanece inacabado.

Tras casi dos décadas de la alternancia, un triunfo de López Obrador con tal holgura podría abrir un escenario que permitiera retomar el proceso de transición. Esto implicaría un llamado a la reconciliación, tanto política como social, así como el desmantelamiento de instituciones y prácticas autoritarias heredadas del viejo sistema, que siguen vivas como hongos que estrangulan la raíz del árbol.

Idealmente, desde mi óptica, retomar la transición también implicaría una reforma del estado profunda, contemplando la posibilidad de un nuevo constituyente. Este último elemento no está en la agenda de AMLO, incluso ha declarado que no hace falta hacer mayores cambios constitucionales para aplicar su proyecto de gobierno.

Aunque hace algunos meses se veía lejano, hoy se asoma la posibilidad de que una eventual presidencia de López Obrador pudiese contar con mayoría en alguna de las cámaras (Reforma registra 42% de intención de voto para Morena en la Cámara Baja), fenómeno que también se ha vuelto extraño, pues los últimos presidentes han tenido que gobernar con congresos divididos.

Con un mes de campaña por correr, la tendencia se antoja irreversible, pues su comportamiento ha sido constante cuando menos desde fines del año pasado. 

De confirmarse una victoria por encima del 50%, AMLO y su equipo deberán proceder a un cálculo tan fino como veloz para procurar una transición tersa entre julio y diciembre, pero sobre todo, para definir los movimientos de sus primeros dos semestres, sin duda determinantes, porque será ahí donde utilice la reserva de capital político de la histórica victoria, y al mismo tiempo, donde la ola de la expectativa romperá para enfrentarse a las dificultades de gobernar.

Las circunstancias dibujan el sendero hacia la primera presidencia de mayoría del siglo XXI. Las condiciones favorables para la gobernabilidad podrían conducir hacia la consolidación de la transición democrática, etapa histórica que trascendería al proyecto político particular y podría contribuir sustancialmente a la maduración de la endeble democracia mexicana. 

Rumbo: XXII Asamblea Nacional del PRI

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Este sábado 12 de agosto se llevará a cabo la plenaria de la XXII asamblea nacional del PRI. Cada 4 años se realiza esta asamblea nacional, la cual es el máximo órgano del partido y el único espacio donde se pueden hacer modificaciones a los estatutos. Esta asamblea es especialmente importante por la cercanía con el proceso electoral del 2018 y la condición bajo la cual se encuentra el partido. En la mayoría de las encuestas podemos ver una preferencia popular hacia el cambio, el PRI es el partido que más rechazo social tiene cuando se pregunta por cual partido nunca votarías y además en las encuestas de candidatos aparece en la mayoría de los casos en un tercer lugar, muy lejano al primer lugar que en 2011 se tenía. Además, la popularidad del Presidente Peña Nieto ronda alrededor del 20% complicando aún más el panorama para el PRI.

Aun así no creo que sean tiempos de ser pesimistas, se puede hacer mucho en estos meses previo al proceso electoral. El PRI tiene muchos logros que resaltar: la mayor generación de empleos en 20 años (en el primer semestre de este año se generaron 800,000 puestos de trabajo, más que en cualquier otro semestre desde que se tiene registro), el mayor flujo de inversión extranjera directa en la historia, México es ahora el 8vo país más visitado del mundo y las reformas estructurales que no se habían podido realizar, entre otras cosas que se han logrado, aún con condiciones adversas externas como la caída en los precios internacionales del barril de petróleo y la postura de los Estados Unidos con Donald Trump. Pero al final, más que tener y presumir los logros, estoy convencido que el gran reto es estar a la altura de las demandas ciudadanas, continuar con una lucha frontal contra la corrupción en todos los niveles y abanderar causas ciudadanas en todos los estados.

El PRI está viviendo una etapa turbulenta y decisiva para su futuro, son muchos los temas polémicos a discutirse en la asamblea, uno de ellos (el principal) son los requisitos para ser postulado para la presidencia de la república por el PRI. El artículo 166 de los estatutos en su fracción IX pide a los aspirantes presidenciales cumplir con 10 años de militancia probada y calidad de cuadro, lo cual deja fuera a varios de los posibles precandidatos mencionados en medios de comunicación. Recordemos que en la asamblea XVII una rebelión de priístas tradicionales dejó fuera a gran parte del equipo de Ernesto Zedillo al avalar estos candados. Otras asambleas también han sido polémicas, la XIV asamblea que encabezó Luis Donaldo Colosio se llevó a cabo en un panorama incierto tras haber perdido parte de la militancia de izquierda que dejó el PRI para fundar el PRD en 1988, acusaciones de fraude electoral y que por primera vez el PRI no gobernada todos los estados (con el PAN en Baja California desde 1989). Pero atrás quedo ese desánimo post-electoral al aprobar en esa asamblea la consulta a la base como método de elección la cual fue utilizada en algunos estados en los años por venir.

No podemos negar que las condiciones sociales, políticas y económicas han cambiado. Muy lejos ha quedado aquel PRI que bajo un sistema de partido único de facto legitimaba las elecciones con la fuerza de sus sectores y organizaciones. Ahora el reto es convencer a la ciudadanía y a las distintas corrientes sociales que influyen en la toma de decisiones del país. Aunque gran parte de la negociación se llevará a cabo en las mesas temáticas que se realizarán días antes de la plenaria en varias ciudades de la república considero que es importante estar al pendiente de lo que se apruebe o no porque aunque el pronóstico ahorita no es el mejor cualquier cosa puede pasar, ahí tenemos el ejemplo de Emmanuel Macron (que había estado en el gabinete del poco popular presidente Hollande) que de ser un desconocido logró vencer a la extremista Marine LePen en un año de campaña y precampaña.

Considero que para que el PRI pueda ser competitivo y retomar el dinamismo que requiere debe de abrirse a sus bases, debe escuchar a su militancia, ver más allá de los requisitos y considerar la viabilidad de propuestas como los gobiernos de coalición, la obligatoriedad de las declaraciones 3 de 3, eliminación del fuero en ciertos casos y la consulta abierta a la base. Si el PRI no se abre y encuentra un equilibrio entre lo que pide la militancia, lo que piden los grupos políticos y lo que pide la ciudadanía difícilmente podrá convertirse en una opción competitiva para ganar la presidencia en el 2018.