AMLO acusa a Enrique Krauze de “intelectual orgánico del conservadurismo”

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En Campeche, AMLO tachó a Enrique Krauze de ser un intelectual orgánico del conservadurismo tras su llamado a ejercer el voto dividido.

Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de Morena, acusó al escritor Enrique Krauze de ser un intelectual orgánico del conservadurismo.

Entrevistado luego de encabezar un mitin en Ciudad del Carmen, el aspirante respondió así al llamado que realizó el escritor para ejercer el voto dividido y cuidar la pluralidad en el Congreso.

“Es normal, es normal, es que Krauze es intelectual orgánico del conservadurismo, pero está en su derecho“, expresó.

“Yo lo que quiero es que no haya simulación, que no se digan liberales o que no sean en apariencia liberales cuando en realidad son conservadores, que se quiten la careta”.

El político tabasqueño consideró que a pesar de la posibilidad que tiene de ganar las elecciones, el conservadurismo podrá continuar y ejercer sus libertades a plenitud.

“Van a continuar porque son muchos los intereses de ese partido, estamos hablando de hombres con mucho dinero, son potentados, tienen medios de información, tienen a estos intelectuales orgánicos, se están reagrupando, son los fifís, que yo llamo”, señaló.

“Entonces, ahí va a estar Krauze, ahí va a estar Said, ahí va a estar Castañeda, estoy hablando de los que elaboran más, los que se la dan de intelectuales“.

En ese sentido, López Obrador se refirió a la posibilidad de que ese tipo de intelectuales, empresarios y representantes de la sociedad civil se organicen para convertirse en la oposición a su Gobierno, en caso de que gane las elecciones.

En referencia a una publicación de REFORMA, celebró que quienes no están de acuerdo con él estén dispuestos a actuar con responsabilidad.

“Dicen que van ser una oposición responsable, lo celebro pues. Por eso lo de Krauze y ahí va a estar este que es el símbolo de la sociedad civil, Claudio X González hijo, él es el líder de la sociedad civil y el líder de la intelectualidad conservadora Krauze“, expresó.

“Los tengo vistos como ellos también me tienen a mí, muy analizado. Va a haber eso que dicen ‘una oposición responsable’ es bueno que exista, muy bueno, y nosotros garantizamos libertades plenas“.

Por otro lado, el aspirante advirtió se refirió a las denuncias de compra de voto por parte del PRI y lo atribuyó a la lucha que mantiene con el PAN en la pelea por el segundo lugar.

Insistió en la necesidad de que los gobernadores se pronuncien, como lo han hecho el Presidente y los titulares del INE y del TEPJF, a favor de respetar el voto y no desviar recursos públicos con fines electorales.

La carta Peña Nieto, cuestión de tiempo

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La figura del presidente de la República había estado relativamente ausente en el debate electoral. Después de un spot en el que enlistó a los candidatos sin mostrar favoritismo hacia aquel de su partido, se sumó como una figura bastante neutra en estas contiendas. 

A pesar del uso constante de su nombre como un argumento para presionar a José Antonio Meade, no se había “aprovechado” de mayor manera el descontento de la opinión pública mexicana. Tras distintos escándalos en su sexenio, varias crisis de corrupción y otras tantas de derechos humanos, tuvo uno de los índices de aprobación más bajos (si no es que el peor) en la historia mexicana, llegando a 17% en febrero de 2018.

Por la coyuntura, parecía extraño que ningún candidato de la “oposición” mantuviera un discurso firme con alusión a Peña. Lo mantenido por Andrés Manuel, a pesar de ser repetitivo, es generalizado y sin un rostro particular. La mafia del poder o el PRIAN dejan en ambigüedad al caso específico del presidente. Ricardo Anaya, por otra parte, había hecho hincapié en la relación de Meade con el PRI y en su postura en cuanto al desempeño del presidente, pero solo para presionar al otro candidato y no como un compromiso en su campaña.

Meade, ante esta insistencia, no supo aprovechar algo que solo ha podido utilizar en frases monótonas en spots y discursos: su calidad de ciudadano. No pudo deslindarse de la sombra de Peña Nieto. No fue capaz de aceptar las debilidades de su sexenio y ni siquiera se atrevió a enlistar errores puntuales.   

Será que López Obrador se ha conformado ya con las tendencias innegables en las encuestas. Será que Meade no tuvo la determinación para disociarse del sexenio de Peña. Será el sereno, pero Ricardo Anaya fue el único que (tarde pero seguro) jugó la carta Peña Nieto. 

El pasado 3 de junio, Ricardo Anaya publicó en su cuenta de Youtube su respuesta a lo que consideró una guerra sucia encabezada por Enrique Peña Nieto. El video es claro: habla de manera directa y responsabiliza al actual presidente por las acusaciones en torno al candidato. Además, desde su presencia en la Ibero, ha afirmado que, de llegar al poder, no dudaría en darle seguimiento legal a Enrique Peña Nieto. Incluso, en caso de ser determinado culpable, aplicar las sentencias correspondientes y que termine en la cárcel.

Creo que las declaraciones fueron inevitables. La campaña de Anaya ya no muestra el ascenso que tuvo, cuando se afirmó que la competencia sería entre dos. Se llegó a pronosticar un Ricardo Anaya creciendo en las predicciones provocando una elección reñida con López Obrador. Hoy, sorprendentemente, José Antonio Meade ha incrementado algunos puntos porcentuales, mientras que Anaya se mantiene igual, y en algunas encuestas hasta a la baja.

El deber ser, indicaría que este antagonismo claro y directo con Peña Nieto removerá algo en el imaginario colectivo de los votantes indecisos. Estrategia de marketing, intenciones honestas, declaraciones desesperadas. De la manera en que se considere, creo que la carta de Enrique Peña Nieto solo fue aprovechada por Anaya, y en estos días veremos si funcionó en términos de rentabilidad electoral.

#ElTalónDeAquiles: “Cátedras electorales”

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Los profesores somos como los padres: no nos gusta decir cuales son nuestros preferidos, aunque sí los tenemos. Hoy deseo hacer una excepción y recordar a los cuatro estudiantes que no olvidaré durante mi paso por México. Lo acepto, no recuerdo el nombre del primero, pero todos lo llamaban “El Tronco”. En cuanto a la segunda, María Derbéz, se trataba de una jovencita cuyo carisma rivalizaba con la de un ladrillo. Para aligerar este texto, me referiré a ella como “MADE”. Recuerdo también con afecto a Ana Yáñez (ANAYÁ), una cerebrito brillante. Y claro, ¿como podría olvidar a Amado Lobo (ÁMALO)? Ese era como el Benito Juarez de mis clases.

De todos, el más irresponsable era, sin duda, el Tronco. Se trató del típico estudiante que se pegaba un fiestón, llegaba trasnochado a clase y, para tapar su ignorancia, se posicionaba como el peacemaker que pedía abrazos para olvidar peleas. Simpático como solo él podía, cuando tomaba clases extracurriculares, era de los que juraba que las terminaría, pero desaparecía. Al final, regresaba pidiendo perdón por faltar a la mitad del semestre, solicitando una ayudita para pasar, e implorando comprensión. Una vez le pregunté cómo resolver el problema de los inmigrantes centroamericanos en México, y respondió: tratándolos bien. Otra, intentó venderme la cantinflesca idea de convertir a Chiapas en el California de México. ¿Pues como se hace eso? Si yo hubiera sido estudiante, el Tronco habría sido un amigo de fiesta, con el que me habría tomado más de una cerveza, pero con el cual jamás habría trabajado en equipo. 

MADE era una señorita de buena familia, culta y educada. Pero debo confesarlo, nunca me cayó bien. Puede ser que se tratara de alguien aburrido, pretencioso, a quien le costaba aceptar sus errores. Era el tipo de persona que, más que interrogantes, tenía siempre respuestas. También puede ser que su lineaje político no fuese de mi agrado. Su familia pertenecía al Partido Revolucionario Institucional (PRI), ese partido que hoy, en 2018, promete luchar contra la corrupción, pero que, además de casos federales como Casa Blanca, ha visto a 22 de sus gobernadores investigados en los últimos seis años por desvío de fondos (siete están presos). En fin, es posible que yo, siendo de una familia de clase media y habiendo tenido que luchar para ser lo que soy, sentí de su parte cierta desconexión con las vivencias reales de la gente como yo, y de los que están por debajo de mi categoría social. 

ANAYÁ también era de familia ricachona, pero nunca proyectó esa imagen pretenciosa. Al contrario,  siempre me atrajo su claridad intelectual. Prototipo de la nerda, sus respuestas en clase siempre fueron claras, bien estructuradas. Tenía además la capacidad de ilustrar lo abstracto con casos concretos. Pero esa podía ser su mayor debilidad, pues cansa toda persona que tenga siempre la idea correcta, el ejemplo pertinente, desarrollado en el mejor momento, con la técnica narrativa apropiada. Por así decirlo, y esto puede parecer injusto, ANAYÁ era la más brillante de todas mis alumnas, pero por ello parecía un producto sofisticado de marketing. Si hubiera entrado en política, se habría vendido como el shampoo que convertiría a México en un rubio despampanante: digno, firme, valiente, moderno, y limpio. Es decir, si tuviera que votar por el mejor PowerPoint del semestre, votaría por ANAYÁ. ¿Pero por qué tendría yo que votar por un PowerPoint?

En fin, si en mis clases hubiese alguien compatible con el universo de Roberto Gómez Bolaños, este habría sido ÁMALO. El Chavo del 8 es un niño de orígenes modestos, repleto de defectos y de falencias, pero honesto y de buen corazón. ¿Quién no lo recuerda enojado y con sus ticks, Ricky Rickín Canallín? El Chavo jamás robó, y aunque siempre fue poco claro, contradictorio, y esquivo, fue como es la mayoría de mexicanos. Ese fue el éxito de Chespirito: imaginar personajes de carácter universal, que al fin y al cabo funcionaron no solo en México, sino en el resto de América Latina. Una vez, ÁMALO se presentó a las elecciones estudiantiles para acabar con las “mafias de poder” y provocar un cambio “de verdad”. Su mensaje fue confuso, poco sofisticado, y disonante. Las familias de MADE y de ANAYÁ se sintieron amenazadas y lo atacaron. ÁMALO se enojó, a veces insultó. Pero nada lo detuvo, porque su mensaje, a pesar de todo, era fundamentalmente cierto, y su comportamiento, con todos sus errores, era natural. Sí existían mafias de poder, sí se requería de un cambio real, y el enojo sí era una reacción justificada. 

No indicaré quien ganó la elección o por quien habría votado yo de haberlo podido hacer. Pero sí indicaré, con mi ojo de extranjero pero con la experiencia de haber vivido en México por seis años, que de los cuatro alumnos que decidí recordar hoy, ÁMALO es el que más se me parece a ese país, con sus cualidades y defectos, y con sus fortalezas y debilidades. Porque no todos los mexicanos fueron presidentes de Coca-Cola ni se casaron con actrices de telenovelas. Y ÁMALO, para bien o para mal, con o sin razón, representa eso: al mexicano común y corriente, al de metro y autobús, al que llora y sufre, y al que se alegra y sí, al que también se enoja, por su país.

Fernando A. Chinchilla

Montreal (Canadá), junio de 2018

AMLO: el presidente de las mayorías

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Si las elecciones fueran hoy, el tabasqueño llegaría al poder con un apoyo nunca antes visto en la historia de la democracia mexicana

Andrés Manuel López Obrador será el presidente de México por los próximos 6 años. Él y su equipo cercano lo saben, así como lo saben los candidatos rivales Ricardo Anaya y José Antonio Meade; los grandes empresarios del país que en los últimos días han sacado comunicados invitando a sus empleados a reflexionar su voto y evitar votar por opciones populistas. También lo sabe el presidente Peña, analistas y periodistas, válgame, hasta el ciudadano que tiene cero interés en las campañas. 

Es por ello que las campañas en los últimos días se apagaron, ahora la gente ya está pensando más en el mundial que viene, que en saber qué hicieron o dónde estuvieron los candidatos presidenciales. Solo una tragedia de proporciones bíblicas evitaría que AMLO sea electo el 1 de julio. 

La cuestión no es saber si López Obrador ganará o no la presidencia, sino con qué porcentaje de votos lo hará. Las últimas dos encuestas (El Norte y Parametría) lo ubican en una intención de voto del 52% al 54%. Para darnos una idea numérica, si del total del listado nominal (90 millones), vota un 60% (cifra que muy probablemente sea superior), estaremos hablando de que cerca de treinta millones lo elegirían presidente. 

Si queremos dimensionar lo significante que sería el resultado, ese porcentaje de votos no lo ha obtenido ninguno de los presidentes electos en los últimos 30 años. Carlos Salinas obtuvo un 50.36% (9.6 millones); Ernesto Zedillo un 48.69% (17.1 millones); Vicente Fox un 42.52% (15.9 millones); Felipe Calderón un 35.89% (15 millones) y Enrique Peña Nieto un 38.15% (18.7 millones). El último presidente electo con un porcentaje mayor a la intención que tiene el tabasqueño, fue Miguel de la Madrid en 1982 con el 84.4% del respaldo, en unas campañas electorales que servían como trámite para que el candidato del PRI accediera al poder. 

Casas encuestadoras como Consulta Mitofsky, estiman que Morena y sus aliados tengan con certeza una mayoría simple e incluso si las campañas siguen con este rumbo, lograrán una mayoría absoluta, algo que ningún presidente ha podido conseguir desde Ernesto Zedillo en el periodo 1994-1997. 

Por eso considero que AMLO será el presidente de las mayorías. Para el primero de julio habrá ganado con una mayoría superior al 50% de los votos, junto a una mayoría simple o una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y Senadores. Ostentará el mayor bono democrático, incluso superior al de Vicente Fox y el cambio en el 2000. Esto porque lo que se estará votando ahorita no es meramente para cambiar de partido en el gobierno, para sacar al PRI de los pinos. No, lo que se votará este primero de julio va a ser un cambio en el régimen político mexicano. 

Para bien o para mal, Andrés Manuel López Obrador llegará a Palacio Nacional con la consigna y la gran responsabilidad de responderle y darle resultados a un pueblo que ya está cansado de la inseguridad, del no crecimiento económico, de la desigualdad y la pobreza, y sobre todo de la corrupción que tanto cuesta y que tanto detiene. 

Sí, AMLO tendrá un bono político muy amplio pero a la vez muy riesgoso, porque si los resultados no llegan y pronto, es probable que su presidencia no pase el corte de caja de la primera consulta para la revocación de su mandato.  

Activista pide a AMLO no generalizar sobre ONGs

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La dirigente de la organización Causa en Común, María Elena Morera, acudió este domingo a un mitin del candidato a la Presidencia de México por la coalición “Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador, con el fin de conversar con él y pedirle un trato justo a las ONGs.

Morera, informó a los medios de comunicación presentes que el objetivo de su visita era conversar con López Obrador, sobre propuestas en materia de seguridad, justicia y combate a la impunidad, mismas que son impulsadas por organizaciones civiles, así como también pedirle que no generalice en sus criticas contra la sociedad civil.

“Es una de las cosas de las que debo hablar con él, no puede generalizar. Somos 38 mil organizaciones de la sociedad civil y, cómo en los ciudadanos, hay de todo, y habemos algunos que llevamos muchos años trabajando en los temas que traemos una agenda muy clara.”, dijo la activista.

Por otro lado, la activista confió en que se podrían encontrar puntos en común con el político tabasqueño, en materia de combate a la inseguridad, la violencia y la impunidad.

“Creo que podemos acercar posiciones. Nosotros no tenemos toda la verdad y él tampoco”.

La activista lamentó que a pesar de la lucha que han dado las organizaciones ciudadanas en los últimos años, la inseguridad haya empeorado en el país.

“Después de 14 años, desgraciadamente estamos mucho peor. Hay que reconstruir las instituciones, tener una policía federal, que ya se había construido con Calderón y queremos fiscalías que sean autónomas y capaces”, afirmó.

Morera, estuvo algunos momentos en el mitin que se realizo en la Delegación Gustavo A. Madero, para luego abordar una camioneta donde dialogo con el aspirante presidencial de Morena, esto durante el recorrido de GAM a otro mitin que tuvo AMLO en la Delegación Venustiano Carranza.

La dirigente de Causa en Común, informó que su visita a una de las concentraciones del tres veces candidato a la presidencia, es parte de un plan para asistir a por lo menos un mitin de cada candidato a la Presidencia.

#Kleroterion: “Al debate se lo llevó el tren”

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Por segunda ocasión nos tocó ver el debate de los candidatos a la Presidencia de la República y algo muy curioso es que para ellos y sus coordinadores de campaña, cada uno se declaró avante y victorioso, además de hablar del impacto que tendrán en las encuestas, por supuesto, todos enalteciéndose.

Respecto a lo sucedido en este encuentro y más allá de entrar en factores como posturas, vestimentas, interacción y conexión con el público o audiencias televisivas, no encontré, para mi percepción, verdaderas propuestas o un debate de opiniones y estrategias, más bien un debate que podría parecer de todo menos de candidatos a la Presidencia del República.

Jaime Rodríguez El “Bronco”, nuevamente se postró como el único independiente, por lo que eso debía darle mas crédito y actuaba conforme iba transcurriendo el debate, pareciendo improvisado, culpando a los partidos políticos por todos los problemas que tiene el país, reiterando el “mochar manos” a los corruptos, además de motivar a AMLO a abrazar a sus contrincantes, entre sus propuestas destaca expropiar Banamex, negociar con otros países y subir a 335 pesos el salario mínimo, así como ser un presidente itinerante e invertir en un fondo de fronteridad.

Para Ricardo Anaya, fue notorio el enfoque de ir sobre AMLO en toda oportunidad, ofreció algunas propuestas sobre reducir el ISR, exigir frenar el ingreso de armas, subir el salario mínimo a 100 pesos, abrir un debate sobre la legalización de la mariguana, agilizar los trámites de asilo a los migrantes, así como la defensa de los dreamers.

José Antonio Meade, arranca felicitando al Santos, sin embargo en sus intervenciones se muestra un estilo de comunicación plano, sin conexión con las personas, entre sus interposiciones sobresalió la de la Candidata por Morena, Nestora Salgado y de sus propuestas sobresale el invertir más en el Sur del País y vender a Japón y a Australia, blindar las aduanas, desarrollar un plan de infraestructura, reformar leyes para dar asilo, así como dar acceso a los migrantes al IMSS o empleos y a los dreamers, becas y bolsa de trabajo.

Andrés Manuel López Obrador, usó la mayoría de sus participaciones para ratificar sus ya conocidas expresiones de “la mafia del poder”, aprovechó los ataques ya que respondía con guiños despectivos, hasta guardó la cartera cuando Anaya se acercó a él, así como su dicho de “Ricky Riquín Canallín”, que fue trending topic en las redes, entre sus propuestas destacaron la de hacer frente a Trump, incluir el alza del salario mínimo en la negociación del TLC, acabar con la corrupción, firmar una alianza con EUA, Canadá y Centroamérica y que los consulados en México se conviertan en procuradurías del migrante.

Lo anterior, no dio los suficientes elementos para poder levantar la mano del vencedor, surgieron diferentes encuestadoras como Massive Caller, Numerus, Global Media Servicios, Conteo, que evaluaron y dieron su veredicto a favor de algún candidato en específico, sin embargo el resultado se basó en las propuestas simples y en los argumentos vacíos y atacantes.

En conclusión, sólo tuve depresión al escuchar el debate, ya que el nivel que se manejó no fue digno de candidatos a la presidencia por la falta de propuestas, fue muy complejo para los contendientes decir con palabras sencillas y precisas cómo van a hacer lo que prometen, es muy fácil prometer, pero no hacer; todos hablaron de percepciones, sin embargo nadie habla de resultados ni de lo que se ha hecho mal en pasadas administraciones, piensan que el progreso de México arranca cuando comiencen su administración.

Cada quien está atrincherado en una posición en donde no le suman nada al país y es muy triste porque uno de estos cuatro candidatos va a dirigir la nación. Su debate pareció anecdótico, con ocurrencias, algunos podrán hablar muy estructurado, pero nadie nos mostró fondo en sus propuestas. Parece ser que pase lo que pase lo único cierto es que el que sea presidente no va a tener las condiciones y las bases suficientes para cambiar nuestro destino, estamos condenados a ser el país donde cada nueva administración borra lo que hizo la otra, por lo que el debate me deja es un estado de depresión permanente, pues pareciera que México tiene un destino manifiesto y es a quedarse en la mediocridad, porque no se han generado líderes políticos a la altura.

Por otro lado, un tema alarmante y que para variar ningún candidato mencionó o hizo énfasis, es el robo de trenes y la violencia del país, el baño de sangre que sigue ocurriendo en México y que nadie le pone atención, la última vez que se atacó a un tren fue en la época de la revolución, Zapata y Villa eran quienes descarrilaban o tomaban trenes, pero en ese entonces los ideales y el concepto de justicia era distinto, siendo el ferrocarril la principal vía de comunicación; ahora, el robo ha crecido de manera alarmante y las formas son más violentas.

De acuerdo a la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, roban principalmente alimentos como granos, vinos y procesados, con un 53%, el resto pertenece a productos terminados de consumo con un 30%, mercancías concernientes a la construcción 8.8% y de la industria automotriz con un 8.2%, los estados con más incurrencia son con el 46.4% Puebla, Veracruz y Guanajuato; de acuerdo a la SCT, indicó que hubo 852 robos a trenes durante enero-marzo del presente año. Como pueden ver esto ya es un delito muy grave en México, sin embargo, a mi parecer no lo es para los candidatos.

Finalizo diciendo que

“el plan de los presidenciables es que no hay plan, ni de seguridad, justicia y ni mucho menos de migración y frontera, o al menos no lo han demostrado”.

Expresa Ferriz de Con su apoyo a Ricardo Anaya

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El periodista y ex aspirante a la Presidencia de México por la vía independientes, Pedro Ferriz de Con, expresó en sus redes sociales su apoyo al candidato de la coalición, “Por México al Frente”, Ricardo Anaya, para que sea el próximo presidente de México.

Ferriz de Con, señala en su video que Andrés Manuel López Obrador es un populista, mientras que José Antonio Meade, no sabe no quien es, por lo que calificó al panista como el menos malo de los abanderados presidenciales.

“No quiero a AMLO y me adhiero a todos los empresarios que se han pronunciado en contra del populismo, no quiero a Meade, porque dice que es un hombre que no es lo que es, o al revés dice que es lo que no es, me queda Ricardo Anaya, ya no hay tiempo que perder, ya no hay una vuelta atrás, esos son los candidatos, pienso que debemos votar por él si queremos salvar el curso de este país”, dijo el periodista.

También dijo que tras el trágico sexenio de Enrique Peña Nieto, el país ya no podía tener otros seis años iguales o peores, ya que sería catastrófico para México.

El capitalino aclaró que no busca nada con el apoyo a Anaya, pues regresaría a ejercer la comunicación.

#HojaDeRuta: “¿Un Presidente de mayoría?”

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La democracia tiene como una de sus principales funciones la construcción de mayorías. Se construyen mayorías al momento de elegir representantes populares, para tomar decisiones legislativas y para dictar sentencias en el tribunal constitucional.

La recién publicada encuesta de Grupo Reforma da a Andrés Manuel López Obrador una intención de voto de 52%, lo cual significa una holgada ventaja de 26 puntos de su más cercano perseguidor, Ricardo Anaya, cuyos números han permanecido básicamente estancados desde el inicio de la campaña. 

Ante esta posibilidad, merece la pena recordar un dato: desde 1994 ningún presidente ha alcanzado o superado el 50% de la intención de voto. En aquél año, Ernesto Zedillo se proclamó vencedor precisamente con esa cifra. Seis años antes, tras un proceso plagado de irregularidades, Carlos Salinas de Gortari alcanzó la presidencia también con 50% de los sufragios.

Es comúnmente aceptado que las elecciones en México empezaron a ser “reales” a raíz de la reforma política del 95-96 y el subsecuente proceso electoral del 97, donde por primera vez el PRI perdió la mayoría en la cámara de diputados, mientras que la izquierda ganaba la primera elección a la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas.

De llegarse a dar un triunfo de AMLO por más de 50%, estaríamos ante el mayor margen de victoria en un cuarto de siglo, y también podría decirse, desde que las elecciones presidenciales con todos sus bemoles son competitivas. Por si esto fuera poco, dado el tamaño actual del padrón, sería el presidente con más votos en toda la historia del país.

Lo importante de la cifra radica en uno de los pilares del sistema democrático: la legitimidad y el capital político que esta conlleva. El histórico triunfo de Vicente Fox en el alba del milenio vino acompañado de lo que en aquél momento se llamó el “bono democrático”, que significó un capital político inusitado al ser el primer presidente de alternancia en siete décadas y representar la posibilidad de consolidar la transición democrática en México. Un capital que, sobra decir, fue desperdiciado.

Merece la pena puntualizar que cuando hablamos de transición democrática, hablamos el paso de un sistema autoritario a uno democrático por la vía pacífica e institucional. Ese proceso en México ha vivido algunos avances y múltiples retrocesos, pero definitivamente permanece inacabado.

Tras casi dos décadas de la alternancia, un triunfo de López Obrador con tal holgura podría abrir un escenario que permitiera retomar el proceso de transición. Esto implicaría un llamado a la reconciliación, tanto política como social, así como el desmantelamiento de instituciones y prácticas autoritarias heredadas del viejo sistema, que siguen vivas como hongos que estrangulan la raíz del árbol.

Idealmente, desde mi óptica, retomar la transición también implicaría una reforma del estado profunda, contemplando la posibilidad de un nuevo constituyente. Este último elemento no está en la agenda de AMLO, incluso ha declarado que no hace falta hacer mayores cambios constitucionales para aplicar su proyecto de gobierno.

Aunque hace algunos meses se veía lejano, hoy se asoma la posibilidad de que una eventual presidencia de López Obrador pudiese contar con mayoría en alguna de las cámaras (Reforma registra 42% de intención de voto para Morena en la Cámara Baja), fenómeno que también se ha vuelto extraño, pues los últimos presidentes han tenido que gobernar con congresos divididos.

Con un mes de campaña por correr, la tendencia se antoja irreversible, pues su comportamiento ha sido constante cuando menos desde fines del año pasado. 

De confirmarse una victoria por encima del 50%, AMLO y su equipo deberán proceder a un cálculo tan fino como veloz para procurar una transición tersa entre julio y diciembre, pero sobre todo, para definir los movimientos de sus primeros dos semestres, sin duda determinantes, porque será ahí donde utilice la reserva de capital político de la histórica victoria, y al mismo tiempo, donde la ola de la expectativa romperá para enfrentarse a las dificultades de gobernar.

Las circunstancias dibujan el sendero hacia la primera presidencia de mayoría del siglo XXI. Las condiciones favorables para la gobernabilidad podrían conducir hacia la consolidación de la transición democrática, etapa histórica que trascendería al proyecto político particular y podría contribuir sustancialmente a la maduración de la endeble democracia mexicana. 

#ElNidoDelGavilán: “Meade vs Anaya, el rebase en la Curva Final”

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En estas semanas del post debate, los grandes ganadores del debate fueron AMLO y José Antonio Meade.

En lo que representó el segundo round cara a cara entre los candidatos, el formato fue innovador y refrescante. La presencia de nuevos moderadores también brindó un nuevo aire de cambio en la manera en que se han llevado los debates en la historia. 

En general, AMLO con el apodo de “Ricky Riquín Canallín” o haber guardado su cartera enfrente de Anaya desvió la atención de su deficiente preparación para el debate en temas donde se mostró débil como comercio internacional y el asunto de los migrantes. 

José Antonio se destacó por sus ataques a AMLO y a Anaya por el tema de Nestora Salgado y su familia en Atlanta, respectivamente. 

Si de algo no queda duda es que tanto Anaya como Meade lucieron preparados en sus temas, Meade por encima de los demás por su experiencia como Secretario de Relaciones Exteriores.

El Bronco volvió a usar sus frases características, sin embargo, no tuvo el mismo impacto que en el anterior debate y perdió ese momentum que le dio la propuesta de “mochar manos”. Aunque se le atacó en redes por una posible expropiación a Banamex, sin embargo, claro se vio que la palabra no la usó él sino la moderadora al querer poner palabras en los candidatos.

Meade sabe de sus limitaciones en las preferencias, pero se vio bien, lo suficiente para sumar algunos puntos, pero aun distante de Anaya.

En estas semanas, es el momento perfecto para que Meade salga al twitter y a la prensa a seguir posicionándose. Las encuestas ya muestran el avance de Meade y eso es el oxígeno que necesitaba la campaña.

Anaya perdió un momento fundamental de la campaña. Este era el momento crucial para levantar. Ya lo dijo Luis Ernesto Derbez en estos días. Anaya tendrá que apelar a reforzar su guerra sucia y buscar al electorado indeciso. 

AMLO luce por todo menos por sus argumentos sólidos lo cual es preocupante en un puntero. Sin embargo, la racha que tiene y lo bien librado que ha salido de los debates lo mantiene fortalecido en el primer lugar en una posición casi invencible.

Gutíerrez Müller plantea fin de figura de “Primera Dama”

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Este domingo el candidato a la Presidencia de México por la coalición “Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador, cedió el micrófono a su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, para que pudiera plantear la desaparición de la figura de “Primera Dama”, al considerar que es un término clasista.

Durante la gira del candidato en Veracruz, Gutiérrez Müller, quien es historiadora, escribió un discurso donde se pronuncia públicamente en contra de la figura.

La esposa de López Obrador, aseguró que plantea la posibilidad de eliminar la figura ya que la considera racista y que en México nadie quiere mujeres de primera ni de segunda.

“En México no queremos que haya mujeres de primera ni de segunda, tampoco queremos que haya hombres de primera ni de segunda. Todas somos mujeres todas hacemos algo importante y la idea que propongo proclamar aquí que es la suma de todas nuestras actividades la que dará como resultado un mejor País, influyente justo e inteligente”, dijo durante su discurso.

Por otro lado, también hizo referencia a los matrimonio o parejas presidenciales, conceptos que dijo, rechaza.

“El poder presidencial no debe ser de una familia ni de un matrimonio, la compañera de un presidente debe participar en todo lo que pueda hasta un límite”. Eso de ser una co pañera, un compañero. No hablo para nada de una esposa que se convierte en una sombre complaciente, silenciosa o dócil ante un sistema que perpetúa las igualdades”, dijo durante su discurso en Minatitlán.

Por último, Gutiérrez Müller aseguró que no buscará ninguna candidatura no algún cargo como funcionaria.

“Es importante también expresarles que no tengo intereses políticos electorales y, para ser más clara, no voy a ser candidata nada ni seré funcionaria pública. Así que no imaginen un escenario diferente”.