#Kleroterion: “Es momento de hablar de la pena de muerte…”

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Tomó mucho más tiempo encontrar el cuerpo de la pequeña Ana Lizbeth Polina de 8 años de edad, que enterarnos sobre los antecedentes delictivos de su asesino, Juan Fernando R. que, por cierto, era buscado desde 2014, pero tras la indignación social que ocasionó dicho crimen, fue capturado en pocas horas.

Este delincuente y ex-policía estatal, a lo largo de su vida ya había sido procesado en tres ocasiones, una por lesiones y otras dos por abuso sexual de dos menores más, incluso había cumplido una sentencia en prisión, una pena privativa de la libertad que de nada sirvió, pues lo volvió a hacer y ahora además, incluyó el homicidio doloso en su lista de crímenes.

El caso de Ana es y seguirá siendo la punta del iceberg, pero cuántas familias lloran a sus muertos arrebatados por personas sin alma y sin escrúpulos, sobre todo por asesinos que nunca tendrán una readaptación social y que se insiste en seguir invirtiendo en ellos sin tener resultado alguno. En algunas ocasiones se encuentran a los delincuentes, pero en la mayoría  de los casos siguen libres y por supuesto cometiendo delitos cada vez más atroces.

Siguiendo este tipo de delitos, en el caso de feminicidios, existen más de 23 mil asesinadas en lo que va de la década, por lo que coloca a México con una tasa de las más altas de América Latina y lo dejan por debajo de los dos países más peligrosos del mundo, Honduras y el Salvador, de acuerdo al informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Por su parte el Instituto Nacional de Estadística, en su último informe sobre violencia de género dice que las mujeres son privadas de su vida con mayor saña y violencia.

Ahora bien, cuando los hechos de violencia escalan de esta manera, el primer instinto que se tiene como ciudadano es culpar a las Fuerzas Armadas, al sistema político, a la policía y al gobierno, exigiendo mejores resultados, sin embargo, cuando el delincuente es detenido, juzgado y sentenciado, para la mayoría de los ciudadanos esto no es suficiente. Esto no quita el sufrimiento de las personas por encontrar a sus familiares asesinados de maneras inhumanas y darse cuenta que el culpable nunca se readaptará en esta sociedad y que cada día se vuelva más peligroso.

Es por esto, que cuando una niña de 8 años es secuestrada, abusada y asesinada, o como el caso de  Fátima Quintana del Estado de México, que con tan solo 12 años, fue violada, apuñalada, cercenada y fracturada, se hace necesario replantear estos temas que están latentes y lastiman cada vez más a nuestra sociedad a nivel nacional, me refiero a las penas corporales, específicamente a la pena de muerte.

Dentro de esta sociedad tan lastimada se han manejado conceptos como pena de muerte, castración química, cadena perpetua, por ejemplo, en los días previos al hallazgo del cuerpo de la pequeña Ana Lizbeth, los comentarios no sólo son realizados por los familiares de la víctima o la turba enardecida de las redes sociales, sino también están siendo debatidos por activistas sociales y académicos, por lo que no podemos abstraernos de esta situación.

Tengo muy claro que nuestra Constitución no nos permite aplicar la pena de muerte, especificado en el artículo 22 y que a la letra dice: “Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales”.

Pero me parece necesario replantearnos las siguientes preguntas, ¿será momento de modificar este artículo?, ¿será momento de proponer excepciones?, ¿será momento de ser más estrictos y duros con las penas para estos casos?; es evidente que hay individuos como Juan Fernando, que tienen pocas o nulas posibilidades de reinsertarse.

También estoy totalmente seguro que tenemos un sistema de justicia garantista, en el que se toman en cuenta los derechos humanos, así como un riguroso proceso para asegurar que la persona que está vinculada cuente con un trato justo y profesional, se realiza así para tener la certeza de la culpabilidad del individuo sobre una conducta delictiva antes de imponer una sentencia, pero también me queda claro que el sistema penal actúa conforme a lo que tiene en su marco jurídico.

Concluyo con otra pregunta, el Estado Mexicano en su conjunto y los ciudadanos a través de sus impuestos, ¿debemos estar manteniendo artificialmente a individuos que no tienen ninguna posibilidad de ser reinsertados en sociedad?.

Me parece que ha llegado el momento de ponerlo sobre la mesa, iniciemos este debate de manera razonada y real, pero sobre todo con la premisa de que “una sociedad no puede vivir sin justicia y con impotencia”.

 

AMLO propone “iniciar una nueva etapa” a Trump entre ambos países

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El ganador de las elecciones presidenciales en México, Andrés Manuel López Obrador, propuso en una carta al mandatario estadounidense, Donald Trump, “iniciar una nueva etapa” en la relación entre ambos países, e incluso se equiparó con el político republicano.

“En cuanto a lo político, me anima el hecho de que ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante”, dijo López Obrador a Trump, quien desde su etapa como candidato propuso la construcción de un muro en la frontera, y ha acusado a México de no hacer la necesario para frenar la inmigración ilegal,  y de incluso enviar delincuentes.

A pesar de la hostilidad de Trump hacia México, López Obrador, en la carta fechada el 12 de julio, insistió al mandatario estadounidense en la posibilidad de llegar a acuerdos, y cooperar.

“Habrá muchos cambios, señor presidente Trump. Y en este nuevo ambiente de progreso con bienestar, estoy seguro que podremos llegar a acuerdos para enfrentar juntos tanto el fenómeno migratorio como el problema de la inseguridad fronteriza, sobre la base de la cooperación para el desarrollo y bajo la premisa de que la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia. Todo ello con absoluto respeto a los derechos humanos”, indicó López Obrador.

Marcelo Ebrard, propuesto para ser secretario de Relaciones Exteriores del próximo gobierno, detalló este domingo el contenido de la carta que hicieron llegar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la reunión en México con el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

La carta abunda, sobre todo, en proyectos de desarrollo para “lograr que los mexicanos no tengan que migrar por pobreza o violencia”.

Entre las propuestas, está crear una zona libre o franca a lo largo de los más de tres mil kilómetros de frontera con Estados Unidos, en la que se reducirá el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a 20%, el IVA será de 8% en promedio, se reducirá el Impuesto Especial a la Producción y Servicios (IEPS) y se duplicará el salario mínimo para equipararlo con el que se gana del otro lado de la frontera.

Además propuso un plan de desarrollo que incluya a los países centroamericanos, para lo cual se presentará al Congreso una iniciativa presupuestal, a fin de asignar recursos a ese objetivo, de los cuales, 75% se destinaría a proyectos para crear empleos y combatir la pobreza, y solo 25% a control fronterizo y seguridad.

En cuanto a la cooperación comercial, Ebrard señaló que el 26 de julio, que se reanudan las pláticas de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ya estará presente en Washington un representante del futuro gobierno, junto al equipo del actual presidente, Enrique Peña, y recibirán a la canciller de Canadá porque están por la postura de que siga siendo un tratado trilateral.

Refirió que también tendrán presencia, aunque López Obrador ya no acuda, en la revisión de la Alianza del Pacífico, y posteriormente con los países del Mercosur. “Para abrir el diálogo con los países de América Latina, porque tienen el mismo rango de prioridad que pueden tener las negociaciones del Tratado de Libre Comercio“, dijo el futuro canciller.

#ElTalónDeAquiles: “Parteaguas electorales”

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Durante años, se han analizado las olas de cambio político que dibujaron y redibujaron América Latina. Al populismo de primera parte del siglo XX, el de Perón (Argentina) y Vargas (Brasil), siguieron líderes autoritaros: Pinochet (Chile), Stroessner (Paraguay), y Videla (Argentina), entre otros. La década 1980, sin embargo, trajo cambios. Por un lado, una ola de democratización barrió la región. Por el otro, la izquierda radical, sobre todo la centroamericana, se organizó en frentes guerrilleros. Ambos bandos prometieron justicia y bienestar, pero ambos quedaron debiendo. En el primer caso, el neoliberalismo, que nos habrá tal vez sacado de la crisis económica, disipó los beneficios que eventualmente podían resultar del nuevo marco democrático. De hecho, la centro-izquierda de Duarte (El Salvador), Alwyin, Frei, y Lagos (Chile), terminó siendo también victima del neoliberalismo, confundiénsose con la centro-derecha de Menem (Argentina), Arias, Calderón, Figueres, Rodríguez, Pacheco, y Chinchilla (Costa Rica), y Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, y Peña-Nieto. En el segundo caso, mucha de la izquierda radical impulsó luego el llamado “socialismo del siglo XXI”, que llevó al poder a Chavez (Venezuela), Morales (Bolivia), Correa (Ecuador), los Kishner (Argentina), Lula (Brasil), Lugo (Paraguay) y Zelaya (Honduras), pero cuyos resultados en materia de calidad de vida de las poblaciones, siguen siendo, con la plausible excepción de Brasil y de Ecuador, debatibles.

Estudiar el cambio en el mapa político latinoamericano que acontece en 2018 amputado de este marco histórico es incapacitante pues sin él, es imposible identificar las diferencias entre las elecciones en donde hay procesos de inercia, de aquellas con potencial de convertirse en parteaguas. Por ejemplo, fuimos testigos en abril de la asención al poder de Miguel Díaz Canel en Cuba. Es refrescante ver, por primera vez desde 1959, a un no-Castro al frente de la isla. Pero más allá del simbolismo, el nuevo presidente ha multiplicado sus declaraciones a favor del sistema de partido único. Además, Raúl Castro sigue siendo jefe del Partido Comunista. También en abril, en Paraguay, el Partido Colorado, bajo el liderazgo de Mario Abdo (hijo del exsecretario privado de Stroessner), triunfó sobre la alianza de centroizquierda GANAR (Gran Alianza Nacional Renovada) de Efraín Alegre. Abdo se declaró contra el matrimonio homosexual y el aborto. Hoy, en Brasil, Lula está en la cárcel, y Jair Bolsonaro, un exmilitar, homofóbico, favorable a la tortura, puede ganar. ¿Y qué decir de las elecciones en Venezuela? En este caso, quien vaticine el triunfo opositor, demuestra las virtudes y excesos de la imaginación. 

Ahora, otros procesos electorales, que también acontecen actualmente en la región, sí tienen potencial de inyectar nuevas formas de hacer política. En Costa Rica, el oficialismo consolidó una ruptura casi milagrosa con el bipartidismo tradicional. Con una minoría parlamentaria y un sistema multipartidista que no termina de consolidarse, el nuevo presidente debió formar un gabinete multipartidista llamado a generar gobernabilidad. El cambio es vulnerable, pero prometedor. En Colombia, de los resultados de la elección de mayo depende el futuro del proceso de paz, el cual está a medias en la tarea de acabar con un conflicto armado que duró más de medio siglo, y que a duras penas avanza con el Ejército de Liberacion Nacional (ELN). Le toca a Gustavo Petro, exmilitante del M-19 y líder de la coalición “Colombia Humana”, la misión de derrotar a Ivan Duque, candidato uribista, quien dirige la alianza “Gran consulta por Colombia”, y que defiende esa forma de ver y de hacer la política que eternizó el conflicto en ese país por décadas. El legado de Juan Manuel Santos es frágil. En fin, México está poniendo término al gobierno de Enrique Peña Nieto. Si el candidato de la “Coalición Juntos haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), logra llegar a Los Pinos, existe potencial, por lo menos más que si llega Anaya (PAN) o Maede (PRI), de que suceda algo diferente a lo que ha sido la historia de ese país desde 1982. De lo contrario, para bien o para mal, será más de lo mismo. 

Hoy, América Latina se debate entre regresar al pasado o aventurarse en el siglo XXI. No hay más olas: la región se parte en trayectorias diversas. El regreso al pasado, o la defensa de lo existente, es propuesto en algunos países con fuerza, sin complejos. Y en aquellos casos en donde progreso hay, el mismo es endeble, no solo porque la derecha es experta en recordar las catástrofes de la izquierda radical y en matizar los éxitos de la izquierda democrática, sino también porque a pocos les gusta salirse de su zona de confort. Y sin embargo, la aspiración por justicia social, el desencanto con élites políticas poco creativas, a menudo corruptas, e insensiblemente tecnocráticas, nutren un voto que penaliza más de lo mismo ante un pasado en el cual todos quedaron debiendo. 

La lucha ya no es hoy ni entre izquierda y derecha, ni entre populismo y tecnocracia, sino entre conservadurismo y progresismo. Conservador es quien objeta el cambio, sea este de izquierda o de derecha; progresista es quien cree que el cambio tiene el potencial de ser positivo, sobre todo cuando las recetas probadas y reprobadas del pasado, han dado suficientes muestras de no satisfacer las expectativas sociales. Y entonces yo me pregunto: ¿Si insatisfacción hay, cómo esperar resultados diferentes eligiendo siempre a los mismos?

Fernando A. Chinchilla

Montreal (Canadá), mayo de 2018

Ofrece AMLO transmitir documental sobre “Populismo en América Latina”

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El candidato a la Presidencia de México por la coalición, “Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador, propuso este domingo tramitar el controvertido documental sobre el socialismos en América Latina en su página de Facebook, a cambio de que los productores digan quien esta detrás de financiamiento del mismo.

“Sería bueno que hagamos un acuerdo con la productora de ese documental de marras. Los convoco a que digan quién lo pago. Es un asunto legal, porque tienen que informar al INE. Si lo hacen yo se los transmito en Facebook. Yo acepto el debate pero, ¿por qué el anonimato?”, dijo López Obrador.

Por otro lado, el canal National Geographic salió a desmentir las versiones que circularon en redes sociales, donde se aseguraba que la cadena internacional iba a transmitir el dicho documental a partir de este lunes a las 21 horas.

“National Geographic aclara que no emitirá ‘El Populismo en América Latina’, toda información diferente a ésta es errónea”, aseguró la empresa en un comunicado.

El controvertido documental ha estado bajo el foco público, y empresas como Netflix, Blim y Cinepolis han negado en que en algún momento vayan a tranmitirlo en sus canales.

Dice Odebrecht que impugnará sanciones impuestas por Función Pública

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La empresa constructora brasileña Odebrecht México rechazó las sanciones que le impuso La Secretaría de la Función Pública (SFP) y anunció que “impugnará mediante todos los recursos legales el contenido, alcances y efectos de dichas sanciones”.

La compañía agregó que las sanciones “son totalmente infundadas e improcedentes”.

La semana pasada, la SFP inhabilitó a dos unidades de Odebrecht para participar en contrataciones públicas por dos años y seis meses, así como sus funcionarios: Gleiber José de Faria, director de Finanzas de la empresa, y a Luis Alberto de Meneses, titular de la compañía en México.

Este último dijo a las autoridades brasileñas que Emilio Lozoya, ex director de Petróleos Mexicanos y cercano al presidente Enrique Peña Nieto, recibió más de 10 millones de dólares en sobornos de la empresa.

Odebrecht dijo también que las autoridades mexicanas rechazaron la solicitud de cooperación en contraste con los gobiernos de Brasil, Estados Unidos, Guatemala, Panamá, República Dominicana, Ecuador y Suiza.

En respuesta, la secretaría publicó: “Como lo han hecho en ocasiones anteriores, que han impugnado los actos de autoridad, la empresa Odebrecht tiene la posibilidad de recurrir las sanciones impuestas la semana anterior, sobre las cuales, las autoridades jurisdiccionales serán las competentes para emitir un pronunciamiento sobre el particular”.

La constructora ha estado en el ojo del huracán en los últimos años acusada de haber sobornado varios gobiernos de América Latina para ganar concesiones de obras.

Derecho a la Ciudad

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“Hacer el retrato de una ciudad es el trabajo de una vida y ninguna foto es suficiente, porque la ciudad está cambiando siempre. Todo lo que hay en la ciudad es parte de su historia: su cuerpo físico de ladrillo, piedra, acero, vidrio, madera, como su sangre vital de hombres y mujeres que viven y respiran. Las calles, los paisajes, la tragedia, la comedia, la pobreza, la riqueza.” (Berenice Abbott, 1989).

La forma en que han crecido las ciudades en el mundo, ha modificado la manera en que se produce la vida y todo lo que ello implica. Lamentablemente, no podemos esconder que se ha sacrificado la calidad de vida de las personas dentro de las ciudades por esta forma de construir ciudad. En 2011, la ONU anunció que habíamos alcanzamos la cifra de más de 7 mil milles de habitantes en el mundo y como consecuencia de ello, se estima que más de 828 millones de personas estén subsistiendo en barrios marginales carentes de servicios básicos como vivienda digna, agua, electricidad, salud, educación, empleo formal, entre otros servicios básicos. Lo más preocupante, es que se proyecta que el número de personas siga creciendo conforme pasen las décadas. Además, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) señala que en las próximas décadas, el crecimiento poblacional en zonas urbanas se incrementará en las regiones de África, Asia y América Latina, lo que podría convertirse en un problema mayor debido a las condiciones actuales de estas regiones. Además, en 2010 se registró que más del 80% de los habitantes ya vivía en ciudades en Latinoamérica, y se proyecta que para el año 2050, la cifra aumente a el 90% si estas dinámicas de hacer ciudad se mantienen igual.

Es fundamental para todos aquellos que están tomando decisiones en torno al desarrollo urbano de las ciudades, que la población deje de ser más que un simple número. Para hacer ciudad, es indispensable contemplar las funciones de la sociedad, los servicios que le brinda se les brinda, las actividades que realizan y entender como ellas se relacionan con el contexto urbano.  Este comportamiento en Latinoamérica y a nivel mundial ha prendido los focos de organismos de la sociedad civil como Hábitat International Coalition (HIC) que, en conjunto de profesionistas interdisciplinarios, han presionado a gobiernos locales y a la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que decreten derechos humanos emergentes enfocado en el “Derecho a la Ciudad”.

Ampliar las acciones y políticas en materia del Derecho a la Ciudad nos permitirá concretar soluciones de desarrollo sustentable a los problemas que tienen que enfrentar día con día las personas al vivir en una ciudad. Además, identificar mejoras en las políticas públicas ya existentes permitirán a cualquier región del mundo, explotar sustentablemente sus recursos para crear modelos en donde la equidad social se vuelva un factor fundamental y que sus economías puedan convertirse en economías sanas y saludables. Lewin (1964) afirma que, “es necesario considerar al individuo y el medio ambiente como una entidad única e inseparable” pues “así como el sujeto actúa sobre el medio ambiente, el medio ambiente también está en grado de afectar a la persona de manera profunda”, y un estado que no proteja a sus habitantes, será una sociedad que no proteja su economía, su seguridad y el medio ambiente con el que convive. Estamos aún a tiempo de revertir estos problemas y el Derecho a la Ciudad es una pieza clave para lograrlo.

Rex Tillerson critica daños por corrupción en países de América Latina

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Previo a su viaje hacia la Ciudad de México, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, criticó los graves daños que la corrupción causa en países de América Latina, por lo que hizo un llamado a combatirla.

“Debemos erradicar la corrupción en todas sus formas. Los Gobiernos ineficaces y corruptos dañan a los países: la economía sufre, la gente pierde la fe en las instituciones y el crimen aumenta”, aseguró Tillerson durante un discurso en la Universidad de Texas, en Austin.

Al hablar de temas como la crisis en Venezuela, el intercambio comercial y la cooperación energética, Rex Tillerson hizo énfasis en los daños concretos de la corrupción, además de celebrar que países latinoamericanos hayan tomado acciones para erradicarla.

“Los pasos recientes tomados contra la corrupción en Guatemala, Perú, la República Dominicana, y Brasil subrayan la importancia de atacarla directamente”, indicó Tillerson durante su intervención.

 Según fuentes de Departamento de Estado, el secretario de Estado estará esta noche en una cena en la residencia de la Embajadora de Estados Unidos en MéxicoRoberta Jacobson, donde estarán invitados varios líderes mexicanos sin identificar.

Previo a seguir con su gira, Tillerson se reunirá oficialmente con Luis Videgaray y pasado el mediodía lo hará con el presidente Enrique Peña Nieto.

Se prevé también que se confirme un paseo del funcionario estadounidense por el Zócalo de la Ciudad de México, además de la Catedral Metropolitana, en el marco de la segunda visita del secretario a nuestro país en el primer año del presidente Donald Trump.

#ElNidoDelGavilán: “El vodka con charrones”

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El tema de la supuesta intervención rusa en la elección mexicana sigue causando revuelto para analistas nacionales e internacionales. En el Washington Post y en The Guardian han dedicado numerosas columnas y reportajes al tema. En México, León Krauze y mi colega en Altavoz MX, Luis Garnica, han escrito sobre el tema posicionando la preocupación en la agenda política.

No obstante, los datos presentados son inconclusos. León Krauze habla de un reporte del Senado estadounidense acerca de la intervención rusa en diversos países, principalmente en el área de los Balcanes y otros países de Europa. Basta una leída a estos casos y podemos ver que el reporte está bien fundamentado, pero no representa un caso comparable al nuestro.

Por ejemplo, se acusa de que, en Serbia, se han generado campañas de publicidad oficialista rusa, incluso se acusa a la Iglesia Ortodoxa Serbia como aliada en esta influencia rusa. En el caso de España, se acusa el financiamiento a partidos catalanes de izquierda por medio de líderes de la mafia rusa en el país para apoyar el Referéndum. Ambas acusaciones, entre las demás que se presentan, son fuertes y que mencionan nombres y apellidos de involucrados.

Sin embargo, el reporte no menciona casos en América Latina, además de que asume, en el caso catalán, de que a los rusos les conviene una fragmentación del Estado Español, lo cual es muy debatible y muy frágil como argumento. Me parece peligroso que se comparen los casos ya que no es lo mismo Serbia, Georgia o Montenegro que tienen siglos de relación con la cultura rusa ya sea por ser eslavos o por haber sido parte de la Unión Soviética.

Si bien, existen indicios de que la Mafia Rusa opera en Cancún y hasta en el Mercado de la Merced en la Ciudad de México traficando prostitutas, es verdaderamente peligroso afirmar que mafias pudieran financiar a políticos mexicanos, teniendo mafias más poderosas plenamente establecidas y tomando en cuenta que no todas las mafias rusas están unidas al Kremlin, lo cual, de por si, ya es polémico decir.

Además, el reporte desde la Casa Blanca nunca dio fuentes, ni profundizó, es más, aventaron la piedra y escondieron la mano, lo cual no es muy profesional. El tema de Ackerman y su esposa es verdaderamente inútil de mencionar ya que León Krauze lo saca de una columna del Washington Post llena de mitos como decir que AMLO es antiamericano o que abiertamente lanza vivas al gobierno de Caracas. Es inocente pensar que John Ackerman apoya a AMLO sin un fin detrás, pero acusarlo de espía del Kremlin es verdaderamente risible.

El embajador ruso en México ya se ha pronunciado, así como el Canciller Videgaray respecto al tema negando la intervención.

Pensar que los rusos están generando desinformación en redes tanto en México como en otros países es asumir que la gente no tiene opciones de información y que existen mexicanos que solo consumen RT o Regeneración, lo cual es falso.

Asimismo, por más que sea negocio para los rusos tener relaciones con AMLO, pensar que unos hackers o “espías” movilizarán o influirán en millones de mexicanos es también poco creíble. Nuestro país y nuestra democracia no tienen el nivel de penetración de internet que existe en el primer mundo. Numerosos votantes de Comitán, Chiapas o de Caborca, Sonora, incluso de la Ciudad de México que vayan a las urnas difícilmente serán víctimas del Kremlin.

Finalmente, mi amigo y colaborador en jefe de Altavoz MX, en su columna de la semana bien señala que aunque haya “chicharroneo”, palabra que usé para describir el pleito en Twitter entre AMLO y algunos periodistas, debe existir preocupación acerca del tema. Y aunque comparto la preocupación me parece que como periodistas tenemos que salir a mostrar más pruebas y a enriquecer el debate, aunque difiramos.

Lo dicho, dicho está.

Industria 4.0

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El siglo XXI trajo consigo una serie de avances tecno que podemos ver en todos los ámbitos de nuestras vidas, desde nuestros teléfonos celulares hasta complicadas máquinas y procesos que ahora se llevan a cabo de forma automatizada. El proceso de globalización ha permitido un mayor intercambio de bienes y servicios entre países y ha incrementado el comercio (más no ha disminuido la desigualdad) pero también vemos como en mayor medida los países desarrollados como Estados Unidos pierden empleos (aunque se crean nuevos en otras áreas) sobre todo en la industria manufacturera la cual ha ido trasladando su producción a países de Asia y América Latina lo cual a su vez ha alimentado en gran parte los argumentos y la fuerza del discurso de políticos radicales como Donald Trump y casos en algunos países de Europa que pugnan en contra de los cambios que viven nuestras economías y sociedades 
La industria 4.0 hace referencia a una era de actividad económica impulsada por la automatización de los procesos, por los robots y sistemas que hacen más fácil nuestras vidas pero que también generan pérdida de empleos tradicionales. Curiosamente más de la mitad de los empleos de la industria manufacturera que ha perdido Estados Unidos desde la entrada en vigor del TLCAN en 1994 se han perdido no porque se hayan ido a China o a México sino porque los procesos de las líneas de producción requieren cada vez menos personas. 
Es ridículo pensar en como debería combatirse y/o detener un cambio que a todas luces es inevitable, el país o estado que se niegue a automatizar sus procesos y apostarle al desarrollo de esta nueva industria tecnológica entonces se volverá menos competitiva por los altos costos y podría entrar en recesión. 
Hay otros temas relacionados con la industria 4.0 que también son puntos de discusión como lo son la inteligencia artificial y algunos nuevos avances en la medicina que ponen en duda su viabilidad ante la ética de muchos países. El reto de los países desarrollados es lograr generar empleos en otras áreas y lograr que las zonas que eran dependientes de la industria manufacturera desarrollen otra industria como el turismo, las tecnologías u algún servicio. Los países desarrollados también tenemos un gran reto de no caer en la tentación de sentirnos en una zona de confort por las inversiones de la industria de la manufactura y no lograr desarrollar una industria nacional de tecnologías de la información y la comunicación.

#ElTalónDeAquiles: “Fuga de cerebros”

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Hace poco cumplí veinte años de haber salido de mi país. En mi camino, son muchos los curiosos que se preguntan por qué me fui. La verdad, en aquel agosto de 1997 no tomé la decisión de irme para siempre. De hecho, nunca decidí no regresar; la vida fluye y con ella, decisiones y posiciones. Tampoco imaginé que me convertiría en un cerebro en fuga. La vaina es esta: no me considero un “cerebrazo”, que conste, pero sé que una cosa es aventurarse en el mundo, y otra es no querer volver. Erradamente se cree que no se vuelve porque no se quiere, pero he ido descubriendo, con el paso del tiempo, otros factores a los que me refiero aquí.

Hace poco cumplí veinte años de haber salido de mi país. En mi camino, son muchos los curiosos que se preguntan por qué me fui. La verdad, en aquel agosto de 1997 no tomé la decisión de irme para siempre. De hecho, nunca decidí no regresar; la vida fluye y con ella, decisiones y posiciones. Tampoco imaginé que me convertiría en un cerebro en fuga. La vaina es esta: no me considero un “cerebrazo”, que conste, pero sé que una cosa es aventurarse en el mundo, y otra es no querer volver. Erradamente se cree que no se vuelve porque no se quiere, pero he ido descubriendo, con el paso del tiempo, otros factores a los que me refiero aquí.

A Costa Rica he intentado regresar en dos ocasiones. En 2008, con la pretensiosa seguridad que otorga un flamantemente nuevo título de doctorado de una universidad norteamericana a un todavía joven investigador, decidí presentarme a un concurso en una institución educativa costarricense. Honestamente, lo pensé dos veces antes de hacerlo. Montreal deja respirar mejor que San José y mi curiosidad por el crecimiento multicultural seguía insaciable. Por años pensé que podía contribuir más a mi país desde afuera, pero en ese momento de mi vida, decidí matizar dicha opinión. La realidad me mostró, sin embargo, que para ganar el puesto, debía hacer cola detrás de quienes, tal vez con menos experiencia, habían esperado con fidelidad su turno para solventar una precaria situación laboral. No soy hijo de familia acomodada, y habiendo pagado mis estudios a punta de duro trabajo y aleatorias becas, no quise obviar las angustias y vicisitudes del pasado. De algo tenía que servir todo el sacrificio vivido. Además, tenía deudas, para lo cual se requería de ciertos ingresos.

El sendero de la vida me sorprendió, y aunque México me ofreció en 2012 lo anteriormente inalcanzable, un buen puesto basado en los méritos, llegó la hora de decidir si me conformaba o si buscaba crecer más. En el 2015, tomé un sabático y me declaré dispuesto a considerar un cambio de carrera que podría incluir un regreso a Costa Rica. En ese segundo intento, moderé mis pretensiones: hice saber que podría aceptar asociaciones parciales (ello para pilotear un acercamiento paulatino). Pero las respuestas que obtuve variaron del silencio a la evasiva. Entendí entonces que tras 18 años afuera, la gente ya no me conocía, y los que frecuentaba, ya no estaban en donde estuvieron. Para muchos, regresar después de tantos años equivale a buscar trabajo como en cualquier otro país. Una amiga canadiense no ha logrado integrarse en su lugar de origen porque, a pesar de su extensa experiencia como cooperante internacional en tres países latinoamericanos, vale más su “insuficiente experiencia canadiense”. Otra amistad, alemana, opina que quien deja el sistema nacional, batalla para atestar la idoneidad de su experiencia extranjera.

La cuestión trasciende regiones y culturas. Es el orden de las cosas. América Latina pierde competitividad porque muchos de sus talentos salen a estudiar al extranjero y no regresan. Planes de atracción hay, pero lo cierto es que muchos de estos cerebros no regresan no porque no quieren, sino porque no pueden. Los locales no cederán sus plazas a los extranjeros, que no conocen el meollo del asunto, y que no esperaron “como debe ser”. Y los gestores prefieren contratar conocidos. Si una institución becó, más probable aún es la contratación. No importa que el cerebro en fuga salga gratis. El lujo de la libertad molesta y es riesgo innecesario: es preferible apostar a la fidelidad. Esto no es bueno, tampoco es malo; simplemente, es.

No me quejo de mi vida porque no soy un miope malagradecido en plena auto-negación. Siempre estaré con el mejor de los ánimos, y profundamente agradecido, en donde pueda contribuir, y en donde me permitan hacerlo. Pero mientras estos patrones no cambien, persistirá la fuga de cerebros, y algunos seguirán preguntándose por qué tanto talento se va para no regresar. Esto, creo, es válido para muchos expatriados alemanes, canadienses, costarricenses… y también mexicanos.

 

Fernando A. Chinchilla

San Andrés de Cholula, 9 de septiembre de 2017