Venezuela: La última gran dictadura de América

Después de la muerte de los ex mandatarios militares Hugo Chávez (2013) y Fidel Castro (2016) gobernantes de Venezuela y Cuba, respectivamente, se creó una ligera idea internacional de que las dictaduras en América Latina llegarían a su fin, los últimos dos dictadores que habían perdurado en el inicio del siglo XXI finalizaban sus gestiones de la única forma en como habían planeado terminarla, a través de su muerte. Grandes revolucionarios que lucharon por la libración y democratización de sus países pero que sucumbieron ante el poder y la demagogia llevando su administración a gobiernos dictatoriales que han durado muchos años trayendo consigo crisis sociales, económicas y geopolíticas, por lo que los hizo los patitos negros de la región latinoamericana.

Juntos se consolidaron bajo una misma ideología, llamada el socialismo del siglo XXI, de idiosincrasia antiimperialista y populista pero disfrazada de una democracia autónoma y libre, nada más alejado de la realidad. A lo largo de los años vimos cómo estos líderes “democráticos” manipularon las leyes a sus conveniencias, participaron en elecciones fraudulentas y totalmente arregladas, provocaron crisis económicas al interior de sus países, rompieron relaciones comerciales con el resto del mundo e hicieron a un lado los derechos humanos de sus conciudadanos haciéndolos pasar hambre, escases y vivir en condiciones atroces.

Pero la historia dictatorial de la región no se extinguió a la par del fallecimiento de estos dos revolucionarios, al llegar la conclusión de sus mandatos, cual sistema monárquico, designaron a su sucesor, al siguiente en la fila, aquel súbdito fiel y apegado a su ideal que continuaría con el trabajo que ellos habían comenzado, permitiendo la continuidad del régimen. Nicolás Maduro en Venezuela y Raúl Castro en Cuba, la dictadura cambiaba de rostro, pero las condiciones a las que se encontraban sometidos los venezolanos y los cubanos continuarían su curso.

La clave de su perpetuidad  de estas dictaduras se centró en dos acciones principales, elecciones ficticias, es decir, fraudes electorales y elecciones arregladas donde se fomenta la participación ciudadana, pero los resultados obtenidos sean según lo planificado y la segunda, la alteración de las constituciones políticas y manipulando la legislación a su antojo para la creación de leyes que conforman hoy todo un sistema institucional de violación de las libertades y derechos fundamentales en esos países.

Esta última es la que ha puesto en marcha el gobierno de Nicolás Maduro, Venezuela comenzó el proceso para cambiar su sistema legislativo, para cambiar aquella constitución bolivariana que el mismo H. Chávez instauró en 1999 como símbolo de la nueva República de Venezuela. El alumno superó al maestro. Y tras 18 años de chavismo, Maduro comienza una nueva etapa, una nueva constitución y una nueva forma de pasar a la historia alejándose de la sombra de su antecesor.

El madurismo se alza como la nueva dictadura de Latinoamérica, producto directo de todo aquello por lo que Chávez alguna vez lucho décadas atrás. Comienza la dictadura de Maduro con un borrón y cuenta. Y empoderándolo más que a cualquier otro dictador en la historia de Venezuela. Veremos cuáles serán las consecuencias de tales decisiones y el destino que le depara a los venezolanos que son los que más sentirán las secuelas de esta dictadura que se levanta.

#PulsoUrbano: “No hay ríos secos…”

El Río Santa Catarina que divide en dos a la urbe regiomontana tiene exceso de atención. Esto, considerando que no es no es el único Río y que lleva años en el abandono, incluso antes del huracán Alex y después, obviamente, aunque se supone que personas van y vienen con la intención de rehabilitarlo.

¿Re-a-qué? Lo que leyó. En Monterrey, como en otras ciudades de América Latina, los ríos no son tema hasta que “afectan” el modus vivendi de habitantes que se acostumbraron a modelos de ciudad que le dieron la espalda a sus rios.

Y, por supuesto, ante cada imprevisto natural, al menos éste desde 2010, sigue en ese abandono sistemático de no tomar en cuenta el elemento de la vida que contiene un río: el agua.

De hecho, de ser un “canal” de canchas privadas de futbol (también leyó bien: canchas privadas de futbol), sin la intervención de nadie, ha tomado su cause como lo que es: un río. Qué estrictamente “es una corriente natural de agua que fluye con continuidad”, según Wikipedia.

Por tanto, hoy tenemos cientos de documentos visuales y gráficos que son sólo una pequeña muestra de lo que vive en ese río que para nada está seco: aves, árboles, peces, plantas, etc.

Es usual que, incluso, en tomas áreas podamos ver la conjunción de agua y “verde” que se presenta.

Sin embargo, vaya usted a saber si por necesidades (o necedades) políticas quieran desempolvar este tema que quisiéramos que más que moverle, mejor aprovecháramos el contorno del cause natural para otros temas pendientes en su contorno hasta el momento intocable más que por las vialidades, como la movilidad urbana sustentable, por ejemplo.

Pero bueno, tal parece que está “de moda”, pocos saben qué le acomoda de esa moda y ahora todos van a limpiarlo. No sé si se den cuenta de que limpiarlo no sirve de demasiado si la gente sigue tirándole basura indiscriminadamente y los tomadores de decisión de todos los niveles de gobierno o lo ven como un sobrante de la Ciudad o como un botín de votos o de a ver quién obtiene más likes de Facebook

Lo cierto es que para comprometerse con el río y todo lo que eso implica tendríamos que hacer algo más que limpiar o llevar a consulta con un “sí” o “no” tan simple y somero.

Comenzar a darle a todos los ríos (no sólo a este) la atención que necesitan para verlos como pieza clave del entramado urbano y diseño de la Ciudad como de la vida social y económica, por supuesto, ecológica, que representa.

Esta mañana conversando con dos mexicanos deportados de Estados Unidos me enteré que al Río Santa Catarina también lo usan para dormir y bañarse… Vaya, el río está cumpliendo con su función civilizatoria por excelencia: Hacer la Ciudad a partir de necesidades y demandas.

Sí, los ríos son algo mucho más complejo que sólo infraestructura o pensar que están “secos” o creer en la estupidez que se “regeneran” con canchas que salen de planos “bonitos”. Algo está en juego y no es el río, sino el agua y con ésta la civilización.

Hacia un Gobierno de Coalición

En Europa existen  gobiernos de coalición entre izquierda y derecha, si bien los sistemas políticos son de orden parlamentario, y en varios de los casos con monarquías constitucionales,  sus élites políticas han encontrado fórmulas para construir gobiernos en que la unidad surge de la racionalidad política, y aún de principios ideológicos en que izquierda, centro  y derechas moderadas se unen en ciertas coyunturas para formar un gobierno de coalición en el Parlamento.

También se presentan coaliciones bajo la fórmula de balotaje, esto es una segunda vuelta electoral para cargos públicos en el poder ejecutivo o bien para los Parlamentos. Básicamente consiste en que para llegar a un cargo público  es necesario obtener una mayoría de los votos emitidos que le de representatividad y legitimidad a los gobiernos, fórmulas que varían por porcentajes sobre el total de votos emitidos o bien por una diferencia porcentual entre el primer y el segundo lugar o las dos cosas, sin desestimar otras combinaciones existentes. En el caso de América Latina algunos países con sistemas presidencialistas  han introducido esta fórmula para darle mayor legitimidad al Poder Ejecutivo.

En suma, los gobiernos de coalición existen, son posibles y han dado en algunos casos resultados, con independencia a si el cargo de Presidente de la República es de un partido y el cargo de Primer Ministro es de otro partido, a lo que se le denomina cohabitación; sin embargo, debe subrayarse que se trata de un orden político parlamentario, donde el poder Ejecutivo se divide en Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, y donde el Parlamento elige al jefe de Gobierno o Primer Ministro mediante precisamente una coalición que es mayoritaria. O bien se trata de sistemas semi-presidencial.

No se pide en una coalición política que los involucrados piensen lo mismo, ni que renuncien a sus ideologías, en cambio se pide unidad en objetivos comunes. En algún sentido, una fórmula básica para una coalición radica en la pregunta “qué tanto estamos dispuestos a ceder”, más todavía cuando se trata de enfrentar problemáticas de envergadura, posiciones políticas que cuestionan el propio orden democrático o elaborar un programa de gobierno viable.

En el caso de las coaliciones electorales, México tiene fórmulas para realizarlas, desde parciales hasta totales, así como un aleccionador compendio de coaliciones electorales a lo largo de su historia.  Sin embargo hoy se habla en un sentido distinto de coalición, por un lado unos se refieren a un sistema presidencial de mayoría absoluta con doble vuelta -semi-presidencial-; otros un sistema parlamentario donde los partidos políticos representados en el Legislativo se ponen de acuerdo en un Programa de Gobierno y eligen un Primer Ministro. Suponer un régimen parlamentario en México, implicaría crear la figura de Primer Ministro o algo parecido, toda vez que orgánicamente debe tener sentido formar una coalición en el Poder Legislativo, que por supuesto debe trascender el repartir los cargos del gabinete.

Por otra parte se habla de realizar una segunda vuelta electoral como vía de una coalición en el gobierno, pero eso requiere un cambio de régimen y que se establezca que si el ganador no obtiene el 50 por ciento de los votos entonces se transite a una segunda vuelta electoral, por tanto se perfila una estructura semi-presidencial, por lo menos. Ha de decirse que al considerar los tiempos electorales establecidos por la ley, es complicado abrir una nueva fórmula de votación para la elección de Presidente de la República por segunda vuelta. Debe considerarse que la experiencia muestra que en América Latina las fórmulas de segunda vuelta electoral no se han traducido de manera lineal en gobiernos con mayores consensos.

Es posible, aunque quizá no en un momento mediato, avanzar hacia un cambio de régimen que asegure la representación del Parlamento, del Presidente y genere una nueva figura constitucional donde la representación del Estado y el ejercicio de gobierno recaigan en figuras distintas. En otros términos sería dejar atrás el Sistema Político Presidencialista; empero, será por demás complejo, dados los tiempos legales, realizar una reforma a la estructura política nacional.

Si en cambio lo que se busca es un Convenio de Coalición electoral, entre los Partidos Políticos para alcanzar la Presidencia de la República en 2018, entonces el tema es otro, toda vez que la ley actual dispone de los medios para que esto ocurra, empero, la construcción de esta coalición -o alianza como la denominaron en el año- reclama: condiciones al interior de los partidos para ir en unidad a una elección: alguno deberá aceptar que el candidato sea de otro partido; y el partido que logre poner el candidato habría de aceptar que elegirá el que mayor confianza le genere a su aliado electoral y no el que quiera. Un asunto que podría unir a izquierda y derecha en la próxima elección Presidencial sería generar un cambio de régimen político con un sistema coalición en el Gobierno. México podría avanzar bajo un orden político de este tipo. El bien del país es siempre algo que puede unir la diversidad.

#PulsoUrbano: Mitos Urbanos (Parte 1)

No está a discusión el rezago urbano. Monterrey no sólo es la Ciudad más contaminada de América Latina, sino también en la que pocos jóvenes quieren vivir. Otras metrópolis como Guadalajara o Querétaro están por encima en los nuevos indicadores de desarrollo humano, social, económico. En tiempos de competitividad y expectativas de calidad de vida, esto significa mucho: estamos parados sobre una urbe prácticamente en declive. Sí, leyó bien y no pretendo ser aguafiestas: declive.

¿Cómo transformar esta realidad? Por eso quiero hacer la primera entrega de esta serie de columnas en donde vamos a romper a pedacitos mitos urbanos que nos han llevado a esa situación y que debemos deshacernos de ellos urgentemente para cambiar las realidades.

Empecemos:

“El Río Santa Catarina está seco”

Ese río como el Arroyo Talaberna, el Arroyo Seco, el Río la Silla, el Río Pesquería, como otros han sido invisibilizados por la mayoría de la población que incluso añora a las canchas de futbol sobre su cauce que se llevó el huracán Alex, pero que poco se ha cuestionado sobre la sustentabilidad y como en otras ciudades el aprovechamiento para el desarrollo económico, cultural, de movilidad urbana y convivencia, entre otros.

Hemos vivido a espaldas del elemento de la vida: el agua. De hecho, en estos días existen denuncias públicas sobre causas hasta ahora desconocidas pero que están causando la muerte de la fauna del Río la Silla, ¿cuál es el mito a destruir? Que en esta ciudad no hay agua, que los ríos están secos y que si lo “están” sólo sirven para hacer canchas. No, no lo están y no es así.

Ya que estamos encarrerados, seguramente, más de uno saltó con la frase “como en otras ciudades”… Porque aquí no es Seul, Corea ni Buenos Aires, Argentina menos Nueva York, Estados Unidos.

Mito número dos: “aquí no es París“.

Por supuesto que no es París. Tener los pies parados sobre las realidades lastimosas de esta urbe permite comprender el tamaño del reto colectivo que tenemos enfrente. Las referencias internacionales sólo son referencias. Ni más ni menos.

Lamentablemente, algunos en el ánimo de copiar todo han obtenido resultados desastrosos que se alejan incluso lo que aseguran los manuales que según esto se generan.

Eso quizá ha causado la percepción de que aquí, por ejemplo, no puede haber infraestructura para el ciclismo urbano  porque “la ciclovía de San Pedro no funcionó”. Claro con inadecuadas implementaciones del manual de Ámsterdam, Holanda, no hay ideas de futuro ni presupuesto público o privado que alcancen…

Pero eso no significa que no podamos aspirar a una mejor calidad vida. Ahora mismo París no es un “lecho de rosas”. De hecho, aunque probablemente pensemos que existen menos problemas que en cualquier ciudad de América Latina, basta con leer noticias de esa ciudad para darnos cuenta que los problemas urbanos son compartidos en mayor o menor medida.

Y que lejos de sacar el complejo mexicano de “allá sí, aquí no y confórmate” deberíamos intentarlo, al menos.

¿Intentarlo cuando hay intereses económicos o políticos que atentan contra esa calidad de vida, sustentabilidad y desarrollo?

En próxima entrega destruiremos otros dos mitos.

#HojaDeRuta: “No se mata la verdad matando periodistas”

Consigna máxima, potente en estas horas bajas para una de las profesiones más hermosas del mundo y oxígeno necesario para cualquier democracia. Dice Elena Poniatowska que en América Latina se hace periodismo desde la indignación porque la realidad entra en tu casa, te ahorca. La frase también podría invertirse con los sucesos actuales: en México el periodismo digno se hace desde el miedo.

Trágicamente, el dato no es nuevo: vivimos en el país más peligroso del continente para ejercer el oficio. Las balas que derrumbaron a Javier Valdez en Sinaloa han perforado también al gremio entero, estremeciendo al país a tal grado que el Presidente EPN ─a menos de 72 horas del suceso─ convocó a una reunión especial de la CONAGO para abordar la crisis. El mandatario anunció diversas acciones como fortalecer la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Contra la Libertad de Expresión (instancia que, bien se sabe, ha tenido magros resultados) y fortalecer la estructura y presupuesto del mecanismo de protección para personas defensoras de derechos humanos, entre las cuales más de un tercio son periodistas.

Si bien el Estado Mexicano está obligado a garantizar el derecho constitucional a la libre expresión y la integridad de los periodistas, el debate es mucho más hondo. Un grupo de medios y Organizaciones de la Sociedad Civil entre los que están Article 19, Animal Político, Vice México, Horizontal y Amnistía Internacional, han propuesto una agenda de discusión inmediata sobre medidas urgentes para la protección a periodistas.

Movidos por el asesinato de Javier Valdez y en aras de reforzar la solidaridad del gremio, proponen 6 elementos como punto de partida de la discusión:

1. Corrupción y/o ineficiencia de instancias locales de procuración y administración de justicia.

2. Inoperancia de mecanismos nacionales de seguridad para periodistas.

3. Publicidad oficial excesiva y opaca. Falta de recursos económicos, operativos y de seguridad de organizaciones sociales de protección a periodistas.

4. Autocensura de medios locales como reacción a la violencia.

5. Informalidad y desprotección laboral de periodistas.

6. Falta de involucramiento de dueños y cuerpos directivos de medios de comunicación.

Cada uno de estos elementos será abordado en una mesa de discusión, para las que ya existen preguntas detonadoras: ¿Cómo construir un sistema de mapeo de riesgo eficaz, colaborativo y de acceso público? ¿Cómo garantizamos que la consecuencia de una agresión no sea el silencio, sino la multiplicación de la información? ¿Cómo favorecer el surgimiento de organizaciones locales de protección a periodistas? ¿Qué responsabilidad tienen los dueños y directores de los medios? ¿Qué deben hacer las instituciones de seguridad pública para desincentivar el asesinato de periodistas, tanto en términos tácticos como de comunicación? ¿Qué representa socialmente la violencia contra periodistas?

Este esfuerzo constituye el principal corpus que existe actualmente para iniciar el vital debate de forma sustancial. Sería fundamental que la solidaridad y diálogo se repliquen por toda la república para que esta coyuntura se traduzca en conciencia, agenda y acciones concretas.

El debilitamiento del periodismo crítico es una daga que se hunde en la sociedad entera, sobre todo ante el espejismo de las redes sociales como supuesto sustituto de la labor periodística profesional. Nada más falso. Hoy más que nunca requerimos información verificada para formar criterio, y sobre todo, la linterna periodística para echar luz sobre las acciones de los poderosos, haciéndolos responder ante sus actos.

Javier Valdez, en uno de sus últimos tuits (recogido por el portal Sin Embargo), escribió: “Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio”. El silencio del periodismo es el paraíso de la corrupción, la impunidad y el abuso de poder. De ahí que el Washington Post haya acertado en la definición de su nuevo lema, inspirado por los tiempos que corren: “La democracia muere en la oscuridad”. No dejemos que este país se nos oscurezca más.

(Puedes consultar la agenda VIOLENCIA CONTRA LA PRENSA en esta liga: http://horizontal.mx/violencia-contra-la-prensa/)

El efecto Ransomware

La modalidad de secuestro de datos en forma de virus WannaCry ha puesto en riesgo la seguridad de información, hasta el pasado fin de semana nadie había escuchado hablar sobre esta técnica que ha puesto a trabajar a muchas corporaciones,organismos y universidades.

Este ransomware expone la necesidad de tomar conciencia en seguridad digital, expresó Pablo Castro, director de innovación tecnológica Trend Micro México, firma de seguridad. La firma Kaspersky Lab afirmó que México ha sido el país más afectado en América Latina y el tercero en el mundo.

Expertos comparten que lo que se debe hacer en estas circunstancias es entender, tomar conciencia y medidas de seguridad y control necesarias para disminuir el riesgo.

Pese a lo masivo de lo mismo, se han dado a conocer consejos y formas de manejo de seguridad en las empresas con el fin de que la información y los datos se protejan.

Quincy Larson, fundador de Free Code Camp, sitio que se especializa en el desarrollo y diseño de datos lanzó un comunicado donde recomendaba el respaldo de datos y archivos, así como el manejo de nubes o dispositivos externos.

WannaCry es un virus que entra por una vulnerabilidad del sistema, por eso expertos recomiendan que el sistema operativo este actualizado y libre de gusanos.

Además se recomienda que no solo hay que tener antivirus y copias de seguridad ” Usted personalmente necesita estar alerta. La seguridad no es un producto, es un proceso”, afirmó Larson.

Fintech: ¿Qué tanto es tantita regulación?

¿Cuándo es pertinente comenzar a regular una industria en auge? ¿Cómo asegurar que la legislación no detenga el crecimiento natural de un sector? Éstas son preguntas que autoridades financieras y empresas del sector Fintech1 deberán responder en las próximas semanas.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), autoridad rectora del sistema financiero mexicano, lidera la creación de una ley para regular de manera específica a la industria de Tecnología Financiera (fintech), incluyendo las empresas que participan, las operaciones que se realizan y a los usuarios de estos servicios.

Junto con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y Banco de México, la SHCP diseña la regulación que busca dar certidumbre legal a operaciones de préstamos colectivos (conocidos como crowdfunding), monedas digitales (como los bitcoins) y medios de pago, entre otros, principalmente para seguridad de los usuarios.

Lo anterior debido a que las empresas fintech, al actuar como intermediarios entre quienes necesitan dinero y quienes están dispuestos a invertir ese dinero y al ejercer actividades de captación de recursos, deberían sujetarse a una normativa que proteja el patrimonio de los usuarios, como sucede en la banca tradicional y que evite fraudes (como el caso Foodies).




La industria fintech ha crecido a pasos agigantados en México. Tan sólo el año pasado las empresas de este sector pasaron de 128 en mayo a 158 en noviembre, las cuales además captaron del público 100 millones de dólares, a diferencia de los 55 millones de dólares que operaron en 2015. En América Latina, nuestro país lidera el auge de este tipo de servicios financieros destacando las plataformas de medios de pago, préstamos colectivos, gestión de finanzas personales y cotizaciones de productos bancarios.

Este importante desarrollo ha despertado el interés y deber de las autoridades para regular un mercado que en México aún es minúsculo a comparación de Estados Unidos e Inglaterra, que ya cuentan con leyes dedicadas a start-ups fintech.

Precisamente en estos países extranjeros nuestras autoridades están buscando las bases para edificar la ley fintech, tomando “lo mejor” de cada país y de la experiencia de sus autoridades para adecuarla a las necesidades y características del mercado mexicano.

En estos días las empresas fintech mexicanas estarán revisando el borrador de la ley enviado por la SHCP a fin de realizar comentarios y sugerencias para procurar su correcto funcionamiento una vez que exista una ley como tal. En mi opinión el intercambio de ideas entre el regulador y el regulado es el punto más importante para regular un sector neófito en un país emergente como México.




La obligación de velar por la justicia del primero y los conocimiento técnicos del segundo deben dar como resultado una ley que sirva para proveer de forma segura servicios financieros de calidad y a la altura del país que deseamos ser. Para detonar el crecimiento del sistema financiero mexicano requerimos mayor libertad jurídica para la iniciativa privada, para que se refleje en mejores productos para los usuarios y en mayor dinamismo en los subsectores que integran el sistema.

En su momento, el Congreso de la Unión tendrá la enorme responsabilidad de aprobar una ley que sí sirva y que rogamos no detenga el impulso que la industria fintech ha logrado ya en México.

                                                                                                        

¿Qué es Fintech?: 1 http://altavz.com/2016/09/20/financiamiento-hipster/

 

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La izquierda y López Obrador

En las encuestas, MORENA está en la punta para el puesto de Jefe de Gobierno de la capital e incluso de cara al 2018.

No voy a subirme en el carrito de la denostación de la que está objeto Andrés Manuel, solo por el hecho de ser quien es. Y hay que decir Andrés Manuel porque Morena es él, en resumidas cuentas.




Pocos han escrito respecto a la posición que debe tomar la izquierda de cara a 2018. Es claro que el PT irá con quien se le acomode más, en este caso, el PRD.

Sin embargo, ¿qué hay de MC?, ¿Existen independientes de izquierda?, el país necesita una izquierda sólida, una izquierda que realmente sea opción de gobierno. Desafortunadamente, yo no veo en Morena, la izquierda que necesitamos como país.

¿Por qué? Por los perfiles que tiene. Si usted ve el Partido Socialista en Francia, el PSOE en España, América Latina que tenemos izquierda de todo tipo, verá cómo la mayoría de los partidos mantienen ciertos temas que los identifican como tales y que guste o no son opción legítima al poder.




En MORENA, yo veo un collage de perfiles, no veo una izquierda progresista y liberal. Quienes sacaron las grandes reformas progresistas en la Ciudad de México no fueron integrantes de MORENA.

Sigo viendo fantasmas del viejo PRI con el dogma de PEMEX intocable, con ideas económicas de los 70s, haciendo pactos con disidentes y me da tristeza ver como es que un académico tan lúcido y brillante como don John M. Ackerman se radicaliza por cualquier cosa en su twitter y sus videocolumnas.

Yo creo que la mejor manera de evaluar a MORENA no es con base en argumentos ad hominem o creando causalidades falaces. Hay que ver el trabajo legislativo y en gobierno de este partido para considerarle opción al 2018.

La izquierda sigue dividida, se mantiene dividida y no se ve manera de que componga el rumbo. Para 2018 nos acercamos a un futuro muy desolador donde nadie cree en nadie y donde el desprestigio es el pan de cada día.

Esto lo está captando Andrés Manuel y sabe cómo manejarlo. No lo descarten ni lo juzguen de loco porque tiene en este momento muchas posibilidades de ganar y eso, representaría una verdadera sacudida para el país. ¿Buena, mala? Hasta hoy va ganando, veremos si alguien le sale en el camino.

Lo dicho, dicho está.

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Fidel y Trotsky

Para culminar estos textos referentes al acaecido Fidel Castro me remití hace un par de días a visitar el Museo Casa de León Trotsky en la Ciudad de México. La Revolución Cubana fue de corte marxista leninista como la rusa, sin embargo, claramente tuvo otros matices por los contextos históricos de cada país.

El comunismo tal como lo conocemos no era la visión trotskista enfocada más a la reducción de la burocratización y fundamentalmente a la “Revolución Permanente” sino una dictadura totalitaria y sanguinaria de Stalin. Castro nunca abandonó el pensamiento comunista original pero sí hizo que Cuba se metiera en una burocratización al estilo estalinista donde una élite controló y controla el país.

No es mi idea ni mi propuesta hacer de Cuba un país que mire hacia el trotskismo, el punto es dejar ver que el comunismo tal como lo vio Lenin ya no existe ni como lo vio Trotsky y afortunadamente no como lo sustentó Stalin.

Cuba tiene en sus manos la apuesta contundente y única por el comunismo como único modelo económico, será criticable y sin duda no es perfecto, pero en un mundo donde los países pequeños rara vez tienen independencia ante organismos internacionales y cuando tenemos una América Latina como la región más desigual del planeta, Cuba presenta una propuesta digna de ser analizada a la luz de los resultados.

Algunos amigos me comentaron que porqué escribí en este espacio cuando Castro cumplió sus 90 años y felicité a la persona y no al personaje que él encarnaba. Sin duda, el personaje va más allá de 90 años, Castro es un personaje icónico del siglo XX que en 100 años seguirá siendo recordado.

El comunismo es muy dogmático y conlleva una profunda congruencia ideológica que no siempre se ha visto en los países que han adoptado este modelo, algunos cubanos me han comentado que en La Habana hay más “fidelistas” que “marxistas” o “comunistas”, pero sin duda, en vista de lo trágico del comunismo estalinista y de las sucesivas fallas y mediocres propuestas de gobierno de las izquierdas en América Latina, Cuba necesita seguir en la “Revolución Permanente” como decía Trotsky (A pesar de que Castro fuera anti-trotskista) para no perder el rumbo de su proyecto de nación ni dejar atrás los ideales originales de dicha revolución.

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Fidel: Segunda parte

Este es la segunda parte del especial sobre Fidel Castro aquí en Altavoz. En esta parte vamos a discutir los logros de la Revolución a la luz del 2016.

La semana pasada hablábamos del régimen castrista como característico del comunismo pero especial que merecía un análisis diferente. ¿Pero en cuanto a su economía, como quedó el “escore”?

Me parece que el logro educativo y de salud que conocemos es innegable. En principio, sabemos que no hay sistema perfecto y que en general, América Latina está lejos del nivel de Suecia o Finlandia, pero Cuba no está tan lejos en algunos aspectos.

El problema de Cuba en general es económico que se traduce en un impacto tecnológico. El embargo tiene mucho que ver aquí e históricamente la derecha del continente ha negado u olvidado ese factor que influye mucho.

Alguna vez dijo Fidel, “Los mexicanos conocen más a Mickey Mouse que a Benito Juárez”, el nivel académico cubano es muy superior al mexicano y no porque en México no tengamos gente brillante, sino por la inequidad y la desigualdad social que vivimos.

Sin poner a Cuba como una panacea social, efectivamente tiene cosas que muchos países podemos envidiar. Y aquí es donde va la reflexión, en Cuba usted tiene garantizadas muchas cosas y otras en franca limitación. Es una materia de prioridades y funcionalidades. Probablemente, usted lector, pertenece a la clase media mexicana que tiene acceso a Internet y que ha tenido la posibilidad de estudiar. Usted es afortunado.




En este país tan desigual y disparejo, no todos partimos de las mismas condiciones. Nuestros pobres se hacen cada día más pobres, con pobreza de ingresos, estructural, de seguridad social, etc. Los cubanos no tendrán los ingresos ni el standard de vida de Holanda, pero algo sí le digo, un hijo de un campesino en Camagüey tiene la posibilidad de ser ingeniero, algo que un indígena en la sierra de Chiapas difícilmente pudiera imaginar.

El cubano no sale a la calle pensando si lo van a matar o asaltar como en algunas ciudades mexicanas. No tienen lugares como Apatzingán o Nueva Italia, Michoacán que comparten muchas similitudes con Iraq o Bosnia en los años 90s.

Decía Yoani Sánchez, la bloguera cubana en Nexos, que en Cuba tenía cosas impuestas, que libros leer, que cosas creer o no, que comer o no, que hacer o no. Algunas personas me debatieron el argumento que contesté que fue el siguiente: “Mientras Yoani se queja de un libro o una comida impuesta, en México, nuestros pobres no conocen ni el libro ni la comida”.

El punto aquí no es ni vanagloriar ni criticar a alguien, es valorar el logro cubano en medio del continente más desigual del mundo, donde nuestros niños mueren de hambre y el atraso en casi cualquier aspecto es enorme.

La gran asignatura pendiente del régimen cubano sin duda alguna es la libertad de expresión y de prensa. Confío en que la Revolución tiene que evolucionar en ese marco de derechos humanos; sin embargo, y sin afán justificante, el comunismo ejerce control en medios, no es algo de Castro o algo nuevo.




Aun así, por el mismo bien de Cuba y de su gente, el gobierno debe abrirse a nuevos temas y lo más importante, abrirse a nuevos debates que enriquezcan su proceso como país. Estoy francamente seguro que el pueblo cubano tiene muchas ideas por ofrecerle a su gobierno, ideas que sigan con el ideal de la Revolución, pero con miras del siglo XXI.

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