#ElNidoDelGavilán: “Hablemos del futbol femenino”

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Hablábamos hace un par de días sobre las copas masculinas del verano, la Copa América y la Copa Oro, que nos entregaron a dos campeones que cumplieron con su rol de favoritos, Brasil y México, respectivamente.

Sin embargo, el futbol femenino tuvo en la Copa Mundial Francia 2019 una vitrina para volverse a mostrar como producto a comercializarse en el mundo. Estados Unidos levantó la copa por cuarta vez para convertirse en la nación con más campeonatos mundiales en la historia del futbol femenino. No obstante, la calendarización del evento hizo que la final coincidiera el mismo con la final de los dos torneos masculinos.

En cada mundial femenino se ven más jugadoras profesionales, provienen de más ligas y de ligas cada día más fuertes. Holanda llegó a una final venciendo a potencias como Japón o Suecia, después de ganar una Eurocopa. En la América Latina, Jamaica, Argentina y Colombia vienen realizando un progreso interesante en busca de emular a Brasil, la potencia latinoamericana en la materia.

Históricamente, el futbol femenino ha permanecido rezagado frente al masculino en todos sus aspectos: Infraestructura, volumen de ventas, desarrollo profesional, desarrollo directivo, salarios, entre otros. Por decir un ejemplo, en varones, Francia se llevó 38 millones de dólares por su título en 2018; en mujeres, Estados Unidos se llevó 4 millones. Sin embargo, poco a poco, se ven cambios para reducir la enorme brecha que existe. Voces como la de Megan Rapinoe ayudan a visibilizar el deporte, a generar respuestas a las demandas y que ponen ese activismo necesario para impulsar el futbol femenino. Es interesante que su nombre se ve en muchos lados, pero pocos hablan de su fútbol, que posición juega o siquiera en qué equipo juega regularmente. Sin embargo, lo que hace Rapinoe es significativo, con que una persona prenda su televisor o googlee lo que hace el seleccionado norteamericano o consuma futbol femenino es un efecto positivo de dicho activismo.

En general, los retos a nivel internacional son: Más apoyo de FIFA a las federaciones nacionales para promover ligas nacionales, generar mayor infraestructura en los países, mejorar la capacitación de entrenadoras y directivos especializados en futbol femenino y coadyuvar a los países a promover campañas en contra del machismo que existe para que mujeres puedan jugar futbol.

En nuestra realidad, México no asistió al mundial debido a su eliminación a manos de Panamá, lo cual representa un retroceso a lo que venía haciendo el equipo, pero a pesar de ello, es de subrayar que la Liga MX Femenil es una realidad, que cada crece en público y en tiempo en televisión.

El futbol femenino en México es aun limitado en categorías inferiores, ligas en diferentes estados están desconectadas con la Liga MX Femenil, no existen clubes profesionales femeninos que no estén vinculados a un equipo varonil y la dependencia en traer de universidades y colleges a jugadoras México-americanas a la selección nacional son obstáculos aun por enfrentar.

La gran meta, sin duda, es generar la rentabilidad financiera del futbol femenino, debe ser un esfuerzo conjunto de afición, patrocinadores, federaciones, FIFA, ligas y gobiernos. Eso nos va a llevar a conseguir una verdadera equidad en salarios y condiciones deportivas para las mujeres en el futbol mundial.

Lo dicho, dicho está.

Centennials: Los Nuevos Jóvenes

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¿Quiénes apoyarían después de 40 años del fin de la dictadura en España a un partido con ideales franquistas?

La respuesta es sorprendente: en las recientes elecciones españolas el partido ultraderechista Vox recibió la mayoría de sus apoyos de adultos mayores y de los primeros votantes.

¿Quiénes son los primeros votantes? Es la generación centennial, que agrupa a casi 8 millones de personas en España y representa el 35 por ciento de la población mundial.

Hemos sido y seremos durante la próxima década “los game changers” en la mayoría de los procesos electorales, sobre todo en América Latina.

Los centennials somos todos los nacidos entre 1994 y 2010, que tenemos la característica principal que somos nativos digitales, nacimos conectados a las redes sociales y a las nuevas tecnologías.

Siempre hemos tenido toda la información a la mano y nos hemos comunicado de manera instantánea entre nosotros, lo que nos ha hecho flotar sobre superficialidades que nos hacen ser carentes de visión en temas importantes. Los Centennials mexicanos preferimos usar Instagram y Snapchat compartiendo contenido con temporalidad lo cual representa un reto para hacernos llegar mensajes largos y con fondo. 

La mayoría de los centennials sabíamos qué carrera íbamos a estudiar, pero no sabemos exactamente qué hacer con nuestras vidas, qué nos hace felices, cuáles son las causas que nos mueven, entre otras cosas.

Los países en donde se ha detenido el avance de las fuerzas políticas radicales, como en Francia o España, han venido acompañados de estrategas que también entienden esta realidad y crean contenidos que transmiten por canales de comunicación específicos a los centennials por medio de memes, blogs y otras herramientas.

Somos una generación menos idealista y más práctica. En la escena política, somos sumamente pragmáticos y nos dejamos llevar por ella. 

El 70% no compartimos nuestra información personal. Valoramos la libertad al igual que los milennials, pero añoramos la seguridad y el orden.

En el plano político mexicanonacimos en la democratización y apertura del sistema, tenemos hemos tenido espacios y plataformas para participar y alzar nuestra voz, por lo que como centennials ya no sólo buscamos perfiles disruptivos y entretenidos, distintos a la vieja política, sino que también buscamos perfiles que brinden orden, seguridad y progreso, sin intervenir en nuestras actividades cotidianas.

La psicografía de los centennials muestra que somos pragmáticos, impacientes, conservadores y competitivos, dejamos atrás a los influencers tradicionales para adoptar nuevos que se parezcan a nosotros y comunicarnos por medio de memes y formatos más gráficos de noticias.

Según el INEGI el 36% de la población en México somos Centennials, nuestra generación es menos apegada a las marcas y más exigente con la publicidad ya que priorizamos a que ponerle atención y que no por la sobre carga sensorial que tenemos y que reduce nuestro spam de atención a 8 segundos a comparación de los 12 se los milennials. 

El fenómeno de los partidos de ultraderecha o ultraizquierda pudiera llegar a México, de no reconstruirse los partidos tradicionales y de no haber una satisfacción a seis años con el Gobierno federal actual.

Para tal efecto será importante para las fuerzas políticas entender que los centennials somos los nuevos jóvenes y ya no los millennials que por su condiciones laborales o de nuevos padres han perdido gran parte de la rebeldía e irreverencia que los caracterizaba hace algunos años.

Trump y PEMEX: dos problemas que agravan el panorama de México

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La semana pasada el país sufrió dos embates que pusieron a la economía a temblar. Por un lado, el presidente de Donald Trump amenazó con imponer aranceles a todas las importaciones mexicanas si el país no colaboraba con la política migratoria estadounidense. Por el otro lado, Moody’s y Fitch ajustaron las calificaciones de la deuda soberana y de PEMEX. Si bien la primera se mantiene en niveles de inversión, la de Petróleos Mexicanos descendió al umbral de especulación (“bono basura”). Eso significa que el precio de los bonos de la petrolera será más bajo y la tasa de interés a pagar será más alta. Esto se traduce en mayores complicaciones para el financiamiento de la petrolera más endeudada de todo el mundo.

Según la calificadora Fitch, el ajuste en la calificación de PEMEX es debido al panorama de incertidumbre que genera la paraestatal, referente a su alto apancalamiento y a sus bajos de niveles de producción. Asimismo, la incertidumbre aumenta en tanto que PEMEX se encargará de la construcción y operación de la refinería en Dos Bocas; una inversión que para muchos es inviable financiera y operativamente. Además del aumento en el gasto por las condiciones del terreno y el tipo de crudo de la región, el costo de oportunidad de la inversión es considerable. Dentro de la industria petrolera, la refinación es el proceso menos rentable. El gobierno mexicano debería enfocarse en su ventaja comparativa, reorientando esa inversión a exploración y a impulsar la producción de PEMEX.

Por otro lado, si bien se han implementado estrategias para reactivar a la petrolera, a través de capitalización y reasignación fiscal, entre otras, estas no parecen disminuir la incertidumbre alrededor de la paraestatal. El gobierno mexicano todavía no entiende que el problema de PEMEX no es solamente de liquidez, sino de solvencia. 

Paradójicamente, la insistencia de AMLO de apuntalar nuevamente a Petróleos Mexicanos como una gran petrolera que vuelva a aportar sustancialmente a los ingresos federales puede significar el último clavo de su ataúd. Y lo que resultaría peor, su situación financiera podría arrastrar consigo a las finanzas públicas y mermar la estabilidad macroeconómica del país. 

El otro tema no tiene su causa en las malas decisiones de este gobierno, aunado a la corrosiva corrupción del sexenio pasado, sino que alude a una variable exógena. Algunos parecen estar sorprendidos de la asimetría de poder entre Estados Unidos y México. Eso no es algo nuevo, desde el nacimiento de México como país, la relación entre ambos países es de subordinación. Empero, el contexto global de antaño jugaba a favor de México. Sobre todo, en el contexto de la Guerra Fría, en la cual Estados Unidos buscaba evitar la propagación del comunismo en América Latina. Esto le permitía a México tener una moneda de cambio para apaciguar dicha relación.

Por otro lado, el problema de la migración no es algo reciente. Desde la segunda mitad del siglo pasado, la confrontación por la migración y el narcotráfico han sido temas centrales en la política exterior con Estados Unidos, tal que condicionaban los acuerdos de comercio entre ambos países. 

El gobierno mexicano debe entender que la amenaza de los aranceles no es un asunto comercial, ni siquiera un asunto migratorio, sino un asunto totalmente electoral. Trump, el presidente pragmático por antonomasia, ya apunta a las elecciones del próximo año. Sabe que colocar a los inmigrantes como chivo expiatorio, culpándolos de todos los males que sufre Estados Unidos, lo puede llevar nuevamente a ganar los comicios federales. 

Era necesario evitar la imposición de aranceles, si bien el tipo de cambio hubiera absorbido en su totalidad el arancel de cinco por ciento, el costo del servicio de la deuda hubiera aumentado y la incertidumbre que el país vive se hubiera intensificado. Sin embargo, el costo de evitar lo anterior es sumamente alto, ya que le otorgamos el poder a Trump de jugar la carta de los aranceles cuando crea que México no está cooperando. 

Nos comprometimos a fortalecer los esfuerzos en la frontera sur, lo que se traduce en regresar a más migrantes centroamericanos, así como recibir a aquellos que sean deportados desde Estados Unidos. Trump no entiende que la ola de migración proveniente de Centroamérica es culpa, en parte, de la política exterior de Estados Unidos. La desestabilización de esos países fue generada por el gobierno estadounidense en los años ochenta, poniendo y quitando dictadores, y generando pobreza y marginación. 

Estamos a merced de un megalómano que hará cualquier cosa para poder mantenerse en el poder, incluso si en el intento aniquila a sus socios comerciales. Trump está dispuesto combatir por la victoria -y ganará- sin importar que sea una victoria pírrica. 

Acceso a anticonceptivos gratuitos como obligación del Estado

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Recientemente, la APEC lanzó una convocatoria que busca generar investigación en el tema de la salud de las mujeres en Asia Pacífico y América Latina. La Asociación define a la “salud” como el resultado de la seguridad en el ambiente de trabajo, la conciencia y el acceso a los servicios de salud, la salud sexual y reproductiva, el alto a la violencia de género, y el balance entre la vida personal y el trabajo. A continuación, hablaré de la salud sexual y reproductiva porque la falta de información y de planificación familiar, vulneran a las mujeres y retrasan la lucha por el control sobre sus propios cuerpos. Recordemos que México cuenta con el primer lugar a nivel mundial en embarazo adolescente, y esto no es más que el resultado del abuso de poder, de la desinformación, y de la anciana idea de que se puede controlar a una mujer al mantenerla embarazada en contra de su voluntad. 

Ahora, ¿qué está haciendo el gobierno de México para prevenir esto e impulsar la salud de la mujer en el tema de salud sexual y reproductiva? Mucho. Pero no lo sabemos. 

El IMSS cuenta con un departamento de Planificación Familiar en cada una de las clínicas del Área Metropolitana de Monterrey. Ahí, personal médico capacitado proporciona información, que por ley debe ser objetiva y científica, sobre una vida sana en lo sexual y reproductivo. En el consultorio, uno puede pedir colocarse de manera gratuita y segura, diferentes anticonceptivos de larga duración, como el DIU de cobre, el DIU Mirena, y el implante subdérmico hormonal. Se define el más adecuado para una paciente determinada, de acuerdo con el llenado de un formulario previo por el médico, que le permite a él o ella conocer su perfil y buscar la opción más segura. Además, también de manera gratuita, hay acceso a métodos anticonceptivos de corta duración, como las pastillas anticonceptivas, las inyecciones, los parches, y los preservativos. Esto es completamente gratuito, y no hay necesidad de ser derechohabiente del IMSS para tener acceso a ello. De acuerdo con la Cartilla de Derechos Sexuales del IMSS:

El Estado debe garantizar y promover el acceso a la información y a los servicios de salud con pertinencia cultural, garantizando nuestro derecho a la confidencialidad, incluyendo el acceso a todos los métodos anticonceptivos, la atención de un embarazo saludable y los servicios de aborto Legal [en Nuevo León, solo en caso de violación] y seguro.

Y con esto, por ley, el Estado está involucrado en cada una de las etapas de la vida reproductiva de las y los mexicanos. Busca desde prevenir un embarazo no deseado o una Enfermedad de Transmisión Sexual, hasta acompañar a la mujer en su proceso de maternidad, o en la interrupción de un embarazo producto de una violación (en el caso de Nuevo León).

Al hablar de planificación familiar, uno debe preguntarse a qué edad desea comenzar (o continuar) a tener hijos. Si la respuesta hace referencia a dentro de tres, cinco, o hasta diez años; lo mejor es optar por un anticonceptivo de larga duración de los mencionados con anterioridad (DIU o implante subdérmico). De esta manera, uno se encuentra protegido por un tiempo importante y sin necesidad de recordar tomar pastillas o inyectarse constantemente, lo cual, puede fallar en mayor medida. Si el proceso de colocarse un DIU o un implante subdérmico se siguiese por medio de una institución médica privada; el costo de estos métodos oscila entre los $4,000 y los $5,000 MXN, aunque varía según el país y la institución. Se lucra con la salud reproductiva, y en muchos casos, no hay conocimiento del privilegio con el que cuentan los mexicanos, al acceder a estos servicios sin costo alguno, como obligación del Estado.

Por naturaleza humana, quienes mantienen un embarazo son las personas de sexo femenino. Cuando la mujer utiliza un anticonceptivo que la acompaña por varios años independientemente de las decisiones de su pareja, ella se empodera y tiene la capacidad de decidir sobre su propio cuerpo. Esto le permite planear su futuro, prepararse en lo educativo, económico y emocional; para más adelante y cuando lo decida, ser madre. Al contribuir a la difusión de la información sexual y el acceso a los anticonceptivos, se impulsa la salud de las mujeres, y con ello, el desarrollo y la plenitud de la mitad del país.

#ElTalónDeAquiles: “Alan”

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“Alan”. Así de simple. Ese fue el nombre con el cual Alan Gabriel Ludwig García Pérez, mejor conocido como Alan García, se presentó en las elecciones peruanas de 2006, las cuales terminaron con una victoria que le permitió asumir, por segunda vez (la primera fue de 1985 a 1990), la Presidencia de la República 2006-11. Hoy, Alan se ha convertido en el segundo Jefe de Estado peruano en suicidarse (luego de Gustavo Jiménez, en 1933). 

La primera vez que escuché el nombre “Alan García” fue a mediados de la década 1980, cuando este discípulo de Víctor Raúl Haya de la Torre llevó al poder por primera vez a la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), un partido de centroizquierda fundado en 1924. García había sido diputado constituyente (1978-79) y diputado (1980-85), pero su figura obtuvo alcance latinoamericano cuando su discurso joven, radical, y antiimperialista, le dio, a sus 36 años, la Presidencia de la República. 

Al inicio de su gobierno, los salarios crecieron, las tasas de interés se redujeron, y el tipo de cambio, así como la inflación, se mantuvieron bajo control. Pero la bonanza económica terminó. Las emisiones inorgánicas de moneda, su rebeldía al Fondo Monetario Internacional (FMI), y el hecho de limitar el pago de la deuda externa al 10% de los ingresos obtenidos por las exportaciones, hicieron estallar la crisis económica. En 1989, la hiperinflación llegó al 2775%. Además, en esa época se recrudeció el conflicto armado interno. No solo creció la violencia de grupos armados como Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), sino que también lo hicieron las violaciones a los derechos humanos por parte de las Fuerzas Armadas. Con un legado como ese, era imposible pensar en una segunda oportunidad. 

Y por eso, el segundo Alan, el que asumió en 2006, me sorprendió. Si algo se demostró en esa ocasión es que en América Latina los cadáveres políticos no existen. Bien por Alan. Pero también es cierto que su segundo gobierno se definió por el mismo neoliberalismo implantado a partir de 1990. Los tratados de libre comercio y la política de austeridad fiscal propulsados por este dinosaurio político sepultaron al joven izquierdista de retórica explosiva. Y así, el único denominador común de sus dos gobiernos fue las denuncias de corrupción. En 1991 el parlamento debatió la posibilidad de encausarlo por eventual enriquecimiento ilícito. Y en 2013 se creó una comisión para investigar presuntas irregularidades acontecidas durante su segundo gobierno. Si no fuera porque en 2001 la Corte Suprema declaró prescritos los delitos presuntamente cometidos durante su primer mandato, no hubiera podido resucitar.   

La última vez que escuché mencionar a Alan fue el 17 de abril de 2019, cuando me enteré de su suicidio. A punto de ser arrestado por asuntos relacionados al caso Odebrecht, una empresa constructora brasileña que habría incurrido en actividades ilícitas (cohecho, colusión, y tráfico de influencias) para obtener licitaciones de obra pública, Alan decidió dispararse. Claro, García no es el único político latinoamericano salpicado por el escándalo. Tan solo en Perú, el expresidente Alejandro Toledo (2001-06) se encuentra prófugo, Ollanta Humala (2011-16) estuvo nueve meses en prisión preventiva, y Pedro Pablo Kuczynski (2016-18) purga una pena de 36 meses de detención domiciliaria por supuesto lavado de activos. Si Alan hubiese sido aprendido, y sin tomar en cuenta a Alberto Fujimori (Jefe de Estado 1990-2000 quien fue sentenciado en 2009 a 25 años de presión por delitos de represión) habría sido posible afirmar que todos los presidentes de Perú de los últimos veinte años han tenido problemas legales debido a la corrupción. 

Pero hoy el orador decidió unirse, por razones muy diferentes, a una lista de Jefes de Estado latinoamericanos que han terminado trágicamente sus días, entre ellos Getulio Vargas (Brasil, 1954) y Salvador Allende (Chile, 1973). Alan, quien siempre supo utilizar el poder de las palabras, se quedó mudo. Y esta vez, no resucitará. 

Fernando A. Chinchilla 

Montreal (Canadá), 2 de mayo de 2019

La reforma laboral a la luz de la economía internacional

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Los dos modelos clásicos de la economía internacional implican que cualquier economía se verá, en general, beneficiada por el comercio exterior. El primero es el formulado por David Ricardo, quien atribuye los beneficios a las ventajas comparativas y no absolutas como afirmaba Adam Smith. Ricardo afirmaba que los países tienden a especializarse en aquellos bienes en los cuales tienen una mayor productividad relativa respecto a otro país.

El segundo modelo clásico es el formulado por Eli Heckscher y Bertil Ohlin quienes, partiendo de las ventajas comparativas de Ricardo, afirman que los países tienden a exportar aquellos bienes cuya producción es intensiva en el factor abundante en el país. 

Ambos modelos, así como sus derivados, argumentan que el comercio internacional es siempre benéfico para todos los países involucrados. Sin embargo, durante la segunda mitad del siglo XX, la corriente estructuralista negaba este argumento de la economía neoclásica y aseguraba que los países periféricos se encontraban en una posición de desventaja frente a los países del centro. La CEPAL, quien promovía un enfoque histórico de la economía, alejado de la abstracción teórica del paradigma neoclásico, postulaba que los países que exportaban bienes agrícolas y materias primas sufren el deterioro en los términos de intercambio a diferencia de los países que exportan bienes manufactureros, los cuales se benefician. 

Por ello y debido a otros factores estructurales de América Latina -heterogeneidad en productividad y baja capacidad de diversificación- los economistas de la CEPAL proponían medidas proteccionistas en algunos sectores para esta región. 

Desde los años ochenta, bajo el modelo neoliberal, la tendencia de la economía internacional ha sido la de la apertura comercial. Al igual que en el mundo, la apertura comercial en México es reciente. El país entró al GATT, hoy Organización Mundial del Comercio, en 1986 y firmó un tratado de libre comercio junto a Estados Unidos y Canadá en 1994. 

Si bien, en términos generales, el Tratado ha sido benéfico para la economía mexicana, algunos sectores se han visto altamente perjudicados por la apertura, debido a sus bajos niveles en competitividad. Por otro lado, los sectores beneficiados lo han conseguido principalmente por ofrecer una mano de obra barata. 

En el nuevo tratado denominado T-MEC, la cuestión laboral se encuentra como eje central y no, como lo era en el TLCAN, una propuesta paralela del gobierno estadounidense. Estados Unidos argumenta que México cae en prácticas de dumping al promover salarios extremadamente bajos. Por ejemplo, para enero 2019 el salario en el sector manufacturero era de 2.4 dólares por hora en México, mientras que en Estados Unidos era de 21.8. 

La competitividad de un país en el comercio exterior no debe darse a partir del bajo precio de la fuerza laboral, sino a partir de un esfuerzo por aumentar estructuralmente y de forma diversificada su productividad. 

La teoría neoclásica de la distribución del ingreso estipula que los factores de producción perciben una remuneración equivalente a su aportación a la producción total. La riqueza se agota en la repartición de la producción entre todos los factores productivos, por lo cual la teoría de la explotación de Marx no tiene cabida en este marco conceptual. Sin embargo, la realidad no se ajusta necesariamente a la teoría y observamos un pago extremadamente bajo al factor trabajo.

Por ello, no sólo se debe aumentar la productividad a través de la inversión, sino que se deben generar los ajustes institucionales y jurídicos necesarios para facilitar este proceso. 

En ningún momento se debe dejar al mercado operar de forma anárquica, ya que el mercado no interioriza elementos de justicia social; por el contrario, se deben edificar los cauces a través de los cuales discurran los fenómenos económicos. 

La reforma laboral aprobada en la Cámara de Diputados es un buen comienzo, ahora falta que sea aprobada en el Senado. Entre los puntos se encuentra aquel que versa sobre la libertad de formar parte de negociaciones colectivas por parte de los trabajadores. Es impensable argumentar que existe un piso parejo entre un trabajador y un capitalista. Sin embargo, se busca implementar una democracia sindical que evite los abusos de los líderes sindicales. 

 

#ElTalónDeAquiles: “Delirios de poder”

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El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Esta ilustre frase de Lord Acton es oportuna para abordar el grado de extravagancia al que puede llegar el dirigente adicto al poder. Olvídese a Maduro y su parodia revolucionaria. Quedará Venezuela por siempre en la penumbra, víctima de un ficticio complot. El país con las mayores reservas petroleras del mundo ni siquiera es capaz de generar con fiabilidad la electricidad que consume. Ignoremos también a Ortega, quien después de doce años en el poder, está dispuesto a retornar Nicaragua a la época de Somoza en una espiral de represión que no tiene fin. 

América Latina no es la única región en donde la fantasía a veces supera la realidad. El presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika nos regaló recientemente una joya que entrará en los anales del sinsentido político. El hombre de 82 años, electo por primera vez en 1999, en silla de ruedas desde 2013 (accidente cardiovascular), y quien no se expresa en público desde ese entonces, hizo saber en febrero que se presentaría por quita vez a las elecciones, cuya primera vuelta está prevista para el 18 de abril de 2019. Cualquier parecido con Joaquín Balaguer, quien obtuvo un quinto mandato al ganar las elecciones de República Dominicana en 1994, a sus 88 años, completamente ciego, es mera coincidencia.

Adelantándose a las críticas, Bouteflika prometió invitar a las fuerzas políticas, económicas, y sociales del país a una conferencia nacional. El presidente argelino puede ser el arquitecto de la paz que goza el país luego del fin de la cruenta guerra civil (1991-2002), pero el desempleo es alto, el poder de los militares importante, y las percepciones de corrupción, altas. Argelia ocupa el lugar 105 (sobre 180) en la edición 2018 del ranking de Transparencia Internacional. 

Pero el desconcierto se convirtió en enojo, y velozmente en revuelta, cuando el político viajó a Suiza para exámenes médicos. Fue entonces evidente que no es apto para gobernar. Inició así un ciclo de manifestaciones que no tiene fin. 

Ante la creciente oposición, el dirigente prometió que dejaría el poder en un año. O sea, su principal promesa de campaña fue… la de dejar del poder si es electo, por medio de la organización de elecciones anticipadas. Esto permitiría una transición ordenada y convocar un referéndum para aprobar una nueva constitución. De poco sirvieron las advertencias sobre el peligro de caos, ni el haber adelantado las vacaciones para evitar así el agrupamiento de estudiantes, una de las principales fuerzas movilizadoras. 

Para el domingo 9 de marzo, cuando Bouteflika regresó a Argelia, las manifestaciones se multiplicaban en la capital, Alger, así como en Annaba, Béhaïa, Oran, Tizi-Ouzou. Se produjo entonces otro regateo: prometió cambios significativos, empezando por la designación de un nuevo Primer Ministro encargado de dirigir un gobierno de transición. Comunicó también su intención de no solicitar un quinto mandato, pero postergó la elección de abril. Los manifestantes celebraron este triunfo en un inicio, pero la reivindicación de evitar un quinto mandato se convirtió pronto en la exigencia de impedir la prolongación del cuarto.

Personajes como Maduro, Ortega, y Bouteflika sufren delirios de poder. En el caso del presidente argelino, su paupérrimo estado de salud podría haberlo expuesto a la manipulación de su entorno, quien escribiría sus comunicados y decidiría sus acciones. No es esta una excusa para prolongar un gobierno que, a todas luces, perdió su legitimidad social, pero es el racionamiento detrás de una solicitud presentada en Suiza por la ONG Abogados sin Fronteras, que insta a ponerlo, como adulto mayor que es, bajo protección. 

Las manifestaciones en Argelia son inéditas en la historia del país y muestran que la democracia sigue siendo una reivindicación progresista ante autoritarismos que se encuentran a la deriva debido a los delirios de poder de dirigentes que viven en mundos desconectados de las necesidades y aspiraciones de sus naciones. En definitiva, el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente.

Fernando A. Chinchilla

Kinshasa (República Democrática de Congo), marzo de 2019

#ElTalónDeAquiles: “Maduro inmaduro”

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Afirma el conocido animador de televisión peruano, Jaime Bayly, que Nicolás Maduro, lejos de ser un dictador de verdad, de los que da miedo, es un payaso: sus excursiones lingüísticas Shakespearianas, los pajarillos que lo sobrevuelan, y los “Back from the future”, son algunos ejemplos de sus excentricidades. Hoy, el régimen da sus últimos aleteos en un triste aislamiento. La situación va más allá de la tradicional oposición de derecha, la cual sigue denunciando la intención de cubanizar Venezuela (como si Cuba hubiera vivido la hiperinflación y Fidel Castro hubiese sido el hazmerreir de amigos y enemigos). No. En Venezuela, la realidad superó al peor de los temores. 

El aislamiento de Caracas es triste porque incluye, de manera clara y evidente, críticas de izquierda, que ven impotentes cómo las oportunidades de cambio y de justicia se fueron por la cloaca discursiva. Es decir, a los opositores tradicionales del chavismo, como lo son la derecha colombiana (hoy en la presidencia, de la mano de Iván Duque), y opositores menos tradicionales (como el recientemente electo Jair Bolsonaro, en Brasil), se les une líderes de centro-izquierda, como Alvarado (Costa Rica) y Trudeau (Canadá). Además, el heteróclito Grupo de Lima, compuesto por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, y Santa Lucía, intenta desde 2017, a pesar de Caracas, encontrar una salida pacífica a la crisis. En fin, democracias europeas como Francia y España decidieron recientemente no seguir siendo indiferentes ante la parodia revolucionaria. El gobierno de Maduro sigue siendo reconocido por Bolivia, China, Cuba, Turquía, y otros tantos, pero ya no es reconocido por muchos otros.

Los demócratas progresistas nunca perdonaremos a la nomenclatura petro-chavista el haber fracasado en su intento por cambiar el destino de su país. Habrían podido desmontar el corporatismo creado por el Pacto de Punto Fijo, invertir en el futuro creando un sistema educativo competitivo, y poner la renta petrolera al servicio de la diversificación económica. Pero no. En vez de lanzar la revolución más radical que siempre ha requerido América Latina, la democracia, sustituyeron a los viejos receptores de las dádivas petroleras por nuevos actores. Ya no son los ricachones de los partidos políticos tradicionales los que se aprovechan del sistema, sino los nuevos líderes, prontamente corrompidos, del Partido Socialista Venezolano. Y en vez de educar y desarrollar, se fortaleció el clientelismo, fomentando así la dependencia económica de las clases sociales menos favorecidas a un sistema que no da herramientas para sobrevivir. Entonces, en vez de hacer germinar la democracia, se transformó el autoritarismo: se pasó de un corporatismo de centro-derecha a un confuso gobierno despojado de toda agenda izquierdista. Por su obstinada resistencia al cambio, el grupo fiel a Maduro es hoy más reaccionario que progresista. 

La última vez que escribí sobre Venezuela señalaba que la situación seguía degradándose en una certera descomposición de la revolución bolivariana. En mayo de 2017, se cumplían varias semanas de movilización social que había producido decenas de muertos. El gobierno argumentaba que la principal amenaza era la contrarrevolución (golpista) de derecha. Desde ese entonces, poco cambió pero todo empeoró: Maduro fue reelecto en un proceso electoral muy cuestionado a nivel nacional e internacional. Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, se autoproclamó presidente legítimo del país. Mientras tanto, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) pronostica que la economía venezolana se contraerá el 10 % en 2019 mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una astronómica hiperinflación de 10,000,000%.

Maduro es inmaduro. Se aferra al poder y asegura que no hay crisis humanitaria en su país. Cree que todavía puede gobernar. Es posible que el dirigente bolivariano no tenga la sofisticación de líderes autoritarios como Vladimir Putin, y sí, es posible que sea un payaso. Pero sus excentricidades ya no hacen gracia y su testarudez es peligrosa, no solo para Venezuela, sino para toda la región latinoamericana. La invitación es clara: salir del poder ahora que todavía puede hacerlo. 

Fernando A. Chinchilla

Winnipeg (Canadá), febrero de 2019

Reflexiones sobre el trabajo social

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Se ha contado ya miles de veces la misma historia. Llega un extranjero benevolente, y pone su granito de arena para ayudar a una causa social. Este extranjero no necesariamente es una persona física, puede ser una organización, un grupo religioso, un país, una agencia de la ONU, incluso un turista. 

En las dinámicas internacionales, occidente es que tiene la agenda caritativa. Los países europeos o de Norteamérica son los que proveen con fondos y dádivas a aquellos menos afortunados.  

Las diferencias de poder económico y político repercuten directamente en las dinámicas e interacciones entre los Estados. Y afectan principalmente a los que han recibido ya distintos motes: los del Sur global, los subdesarrollados, el tercer mundo, los que están en vías de desarrollo, incluyendo alguno que otro incluso denominado como “Estado fallido”. 

La pregunta para muchos es ¿por qué? ¿por qué la mayoría de los Estados del continente africano no ha podido salir de los ciclos de pobreza, enfermedades, desastres?, ¿por qué Latinoamérica, a pesar de las particularidades regionales, parece compartir un presente y futuro similar, tan distinto al de nuestros prósperos vecinos del Norte? ¿cómo es que en Asia están algunas de las máximas potencias económicas, y a la vez regiones enteras de escasez e incumplimiento de necesidades básicas?

Junto con otros autores que han compartido la postura, lo probó Dambisa Moyo en su libro Dead Aid. Con un ejemplo muy sencillo, explica cómo diversas empresas quiebran después de que una ONG (benevolente, pero sin un diagnóstico preciso) llega y comienza a repartir matamoscas gratuitos. Y este es solo un ejemplo de cómo la caridad internacional en África, a pesar de tener las mejores intenciones, entra con un disfraz de cura, pero actuando en realidad como veneno. Con esta lógica, la misma caridad es la que ha subyugado a África a este estado de pobreza.

A nivel nacional y regional, se genera una dinámica similar. Los altruistas o emprendedores, con buenas intenciones, llegan a comunidades remotas, rurales, a los polígonos de pobreza en las urbes, y aplican actividades cual sacadas de un recetario. Implementan proyectos de snapshot, que funcionaron en algún otro lugar en alguna época en específico, pero que no toman en cuenta la especificidad de la nueva comunidad. 

Hay mucho documentado en este tema, y vale la pena reflexionar con esta información. Se han concebido conceptos como la pornografía de la pobreza, en los que se remarca la asimetría y hasta cinismo con la que se realizan algunas acciones con fines sociales. Esto, no solo en la sociedad civil, pero también en las políticas públicas. Los programas sociales muchas ocasiones carecen de un diagnóstico preciso y de una metodología que los pueda probar efectivos. 

Pero… es importante precisar: no es regla o una generalización absoluta. Se está haciendo mucha consciencia sobre prácticas asistencialistas, y hay muchos proyectos que están aplicando métodos diferentes con resultados que vale la pena voltear a ver. Pero aquí está la clave: la profesionalización. 

Y no es que la filantropía, la caridad, el gobierno o los grupos misioneros, estén equivocados. Pero sí que muchas veces han tenido un enfoque equivocado. Porque en el trabajo social, las buenas intenciones no son suficientes. La profesionalización, traducida en el uso de metodología y de respaldos teóricos, es clave en el éxito de aquellos que quieran identificarse en alguna causa social.

Reflexionar sobre el tema no es un regaño o una mala calificación. Pero es un recordatorio de que no hay que dejarnos llevar por la necesidad de ver resultados inmediatos. En las Relaciones Internacionales, en la política pública, sector privado o sociedad civil. Hay que invitar a cimentar los proyectos sociales en una metodología diseñada cautelosamente, en un proceso participativo y específico para cada proyecto. Fomentemos el diseño de programas analíticos, críticos y de largo plazo. 

Por un Mundo Igualitario

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Una lucha internacional por derechos y espacios que les corresponde por cantidad y hoy más que nunca por calidad. Quiero que se entienda que no solamente por ser la mitad de la población merecen los mismos derechos sino también porque son igual de capaces que nosotros los hombres para ocupar cualquier cargo o espacio de decisión.

Actualmente en el mundo existe  un “techo de cristal”  que parece que tiene un blindaje nivel 7 impuesto por un sistema machista. Hoy por hoy solamente el 24% de puestos de alta dirección en el mundo  es ocupado por mujeres (Rusia tiene la proporción más alta de mujeres en puesto de alta dirección con el 43%). La evolución laboral aún cuenta con demasiados obstáculos en muchas partes del mundo, desde derechos laborales hasta discriminación por embarazo.

En México, en los últimos cinco años sólo han trabajado  51.1%; mientras que en los últimos 12 meses sólo lo hizo 43.2% del total de las mujeres mayores de 15 años. En números absolutos, estos datos implican que hay 13.43 millones de mujeres en el segmento de edad señalado, que nunca han trabajado en sus vidas. Asimismo, 12.7% de las mujeres mayores de 15 años que han trabajado al menos alguna vez en su vida han sido víctimas de actos de discriminación a causa del embarazo

En espacios políticos hoy en México cuentan con  el 50% de las candidaturas a puestos de elección popular, no obstante a nivel América Latina y el Caribe apenas ocupan el 27% de los escaños legislativos, 12% de las alcaldías y 27% en espacios de representación municipal (consejeros, regidores, síndicos etc…). Son 5 los países de la región mencionada que cuentan con leyes de paridad: Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua y México.

Bolivia es el país que cuenta con mayor nivel de representación femenina en política con 53%, mientras que Brasil apenas cuenta con 9.9% de representación.

Sobre el sistema educativo, según datos del INEGI 43% de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia escolar y señalan como agresores principalmente a los maestros y a las autoridades.

La población femenina que no estudia ni trabaja se dedica a los quehaceres del hogar. El 24.9% abandona sus estudios por motivo de matrimonio o unión o por razones de maternidad.

Las mujeres en el sector rural, en edades de 30 años y más y hablantes de lengua indígena es el grupo más vulnerable y con mayor proporción de analfabetas.

Como se puede observar todavía tenemos brechas importantes en varios rubros y no podemos permitir que en pleno siglo XXI sigamos con la mitad de la población en desventaja. Vamos por la igualdad y vamos por un mundo abierto sin seres humanos de primera o de segunda.

No vamos a lograr ninguna meta global o agenda internacional si la mtiad del equipo no cuenta con las mismas oportunidades y menos si viven en un Estado que no garantiza su seguridad

“El éxito de cualquier sociedad depende de la participación completa de las mujeres en la vida política, económica y social porque cuando las mujeres tienen éxito todos los conseguimos también”

Justin Trudeau