2018: Los paisanos importan más que nunca

La semana pasada y esta, personajes de la política se han paseado por los Estados Unidos. El factor Donald Trump, ha hecho que a nuestra clase política le importen hoy más que nunca los paisanos en los Estados Unidos. ¿Por qué surgió este interés en ellos? ¿Son únicamente las políticas anti inmigrantes de Trump las que han motivado estos “paseos” por la Unión Americana?

No, lamentablemente el interés de los políticos mexicanos en los paisanos no es genuino. Las elecciones del 2018 empiezan a pesar, y mucho en los partidos políticos. Para el año que viene 18 millones de paisanos son elegibles para votar en uno de los comicios más importantes en la historia de nuestro país. Enamorar a los paisanos e ir a hacer “pre campaña” es esencial para los futuros candidatos y los dirigentes de los partidos.

Esta nueva importancia se ha visto reflejada en el discurso de Ricardo Anaya y Enrique Ochoa Reza, dirigentes del PAN y el PRI respectivamente. Ambos hablan de que se deben de defender a los migrantes en los Estados Unidos, que se deben de combatir las políticas anti migrantes de Donald J. Trump, y que los paisanos tienen todo su apoyo. Pero la realidad es que ¿qué soluciones proponen más allá de la asistencia consular? ¿No se deberían de estar preocupando mejor en crear oportunidades en México?




Lo mismo sucede con el Presidente Enrique Peña Nieto. La semana pasada el mandatario de nuestro país recibió a un grupo de mexicanos deportados de Estados Unidos. Se tomó la foto, les hablo de las “oportunidades que hay en México” e hizo ver como que era el primer grupo de indocumentados que deportaba Trump.

La realidad es que este tipo deportaciones llevan décadas, pero nunca antes alguien de la estatura del Presidente, los había ido a recibir. Todo fue un show montado con el fin de que el Presidente pueda, si es posible, repuntar en las encuestas de aprobación de su mandato.

Las acciones que están emprendiendo los dirigentes del PRI, PAN y el Presidente de la República, poco efecto tendrán en los resultados del 2018. Según cálculos del 2012, apenas y 40 mil paisanos votaron desde los Estados Unidos. También el recibimiento que tuvo Andrés Manuel López Obrador en Los Ángeles el domingo, donde el público le gritó: “¡Presidente!”. Demuestra que el inconformismo social y el desprecio hacia el llamado “PRIAN”, también está reflejado en aquel lado de la frontera.




Lo único positivo que puedo sacar de este súbito interés en nuestros connacionales en los Estados Unidos, es que por primera vez se le está poniendo atención a ese sector de la población mexicana que vive en el olvido. Eso sí, esperemos que no sea algo temporal que se pase después de los cuatro años de la presidencia de Trump, y sea permanente. Esto último es un deseo, que difícilmente lo veo como realidad.

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Centenario Patriótico

Chihuahua, 1916 – En los inicios del siglo XX México se encontraba en la antesala de una guerra debido a una de las relaciones más tensas que ha tenido con los Estados Unidos, cuando el ejército norteamericano comandado por el general John J. Pershing emprendió una búsqueda ilegal por el norte del país para capturar al revolucionario Pancho Villa.

Ante las hostilidades el presidente en turno, el general Venustiano Carranza, respondió a la amenaza con lo que se conoce como la batalla del Carrizal resultando México vencedor. Con esta victoria el ejército constitucionalista protegió la soberanía y dignidad mexicana.

Este suceso fortaleció la creación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el 5 de Febrero de 1917, la cual es la consolidación escrita e institucionalizada de la autonomía mexicana como una nación libre y soberana.




Pionera en la promulgación y defensa de los derechos sociales, no por nada nombrada “la primera constitución social del siglo XX”. Producto directo de la revolución y el impedimento de una tercera intervención estadounidense, a pesar de la inestabilidad nacional y mundial, México logró la creación de una Carta Magna que ha sido usada como ejemplo y punto de referencia para futuras a lo largo y ancho del globo terráqueo.

El pasado domingo festejamos su primer centenario desde que se decretó en la ciudad de Santiago de Querétaro. Un aniversario que pasó desapercibido, sin pena ni gloria, o bueno, algo de pena, eclipsado por uno de los eventos deportivos más fieles al sistema capitalista y de consumista representativo de los Estados Unidos y que imperiosamente ha impuesto a lo largo del mundo, el Super Bowl.

¿Dónde quedo el #ConsumeLocal o lo Hecho en México? ¿Alguien al menos recordó por que el lunes fue feriado?

Al parecer, y no es por generalizar,  se hizo notar nuevamente la doble moral del mexicano, o al menos la de los más de 5 millones de televidentes que estuvieron al pendiente del evento, no me mal entiendan, no se trata de entremezclar ambos temas –políticos y deportivos-, sin embargo, no podemos dejar de lado la faceta cívica que nos corresponde como participes legítimos de dicha constitución.

No hago mención a dejar de ver el Super Bowl y sustituirlo por un partido nacional, mi referencia va centrada a no echar en saco roto lo establecido en cada una de las paginas constitucionales, en la historia y el esfuerzo que nos llevó consolidarnos como una sociedad regida por una constitución a la altura de las circunstancias.




¡Felicidades a los patriotas!, pero… A nuestros compatriotas constitucionales, a cada uno de aquellos mexicanos que a pesar de no conocer a fondo lo establecido en la Constitución mantienen vigente lo ahí instituido. Al ciudadano civil que exige sus derechos una vez cumplido sus obligaciones, que respeta a sus conciudadanos y que no se excusa con la idea tan mediocre expresada, inclusive por líderes políticos, –el que no tranza no avanza-.

Cien años no se dicen fácil aún más con la complicada situación en la que nos encontramos nuevamente en una relación muy tensa con los Estados Unidos, por un presidente que violenta nuestra soberanía y pone en tela de juicio nuestra capacidad de defendernos.

La historia se repite y solo los más astutos sacan provecho de ella y evitan repetir los mismos errores. Entramos a un segundo siglo de vigencia constitucional y está en nuestras manos impedir que esta sea la más afectada, cuando somos los primeros en olvidarnos de que existe.

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Redes Sociales Malévolas

¡Las redes sociales lo hicieron de nuevo! El pasado fin de semana se desató una sicosis en toda la franja fronteriza, debido a los testimonios que circulaban por las redes sociales de que en las aduanas estadounidenses se le retiraban la visa a quienes tuvieran en sus celulares memes o burlas al Presidente de aquella nación, Donald J. Trump.

Tales rumores, obviamente, fueron falsos, pero lograron que las fronteras lucieran prácticamente vacías. Agreguémosle las campañas en contra de consumir productos estadounidenses y no ir a ciudades de Estados Unidos (mismas a las que sí apoyo). El problema que quiero abordar en mi columna de hoy, es como las redes sociales se han vuelto instrumentos malévolos para manipular a las masas.

La sicosis que se desató por el supuesto retiro de visas a mexicanos, no es el primer caso en lo que va del año en que las redes sociales tuvieron un impacto en las actividades de la sociedad.

No olvidemos que, a principios de este año, las redes se encargaron de crear una ola de sicosis en el Estado de México, Nuevo León, Puebla, Ciudad de México y Veracruz, con los famosos saqueos. Aunque todas las entidades antes mencionadas, sí sufrieron de saqueos, hubieron reportes falsos que llevaron la situación a otro nivel.

Otra sicosis creada por las redes sociales fue a mediados del mes pasado, y después de los lamentables hechos ocurridos en el Colegio Americano del Noreste. Un grupo de trolls llamado, Legión Holk, se “adjudicó” el ataque en la escuela y amenazó con hacer más en otros planteles educativos. La ciudadanía comenzó a verlo como una secta (que no lo es), que tenía el objetivo de crear situaciones de violencia en el país (no es su objetivo, de hecho, no tienen objetivo alguno).




Es así como hemos llegado a la tercera sicosis del año, creada ni más, ni menos, que por las mismas redes sociales. Tanto el gobierno mexicano y el estadounidense han negado que haya mexicanos o mexicanas que se les ha retirado su visa por traer memes o burlas hacia Trump.

Al contrario, las visas se retiran solamente a gente que tengan alguna sanción en los Estados Unidos, o se sospeche que puedan quedarse a vivir en la Unión Americana.

Las redes sociales no son malas, han conectado al mundo. También sirven para informar a la gente, el problema es cuando estás mismas se degeneran o se vuelven malévolas. Manipular a las masas a través de las llamadas “noticias falsas” debería de comenzar a ser algo sancionable.

Sí, tal vez estoy erróneamente llamando a la “regulación de las redes sociales”, pero no es el caso. Facebook y Twitter deben de mejorar sus filtros y sancionar a los usuarios que compartan contenido que es nocivo para la sociedad. La mejor sanción es cancelando sus cuentas y páginas que promuevan desinformación.




Hasta el momento, esta información nociva para la sociedad no ha provocado grandes daños. Pero en definitiva podría llevar a consecuencias muy graves, y sin exagerar, a muertes. Nosotros como usuarios diarios de las redes sociales, debemos de cuidar muy bien lo que compartimos, en lo que reaccionamos y en lo que comentamos. La realidad es que mientras Facebook y Twitter no sepan bien como poner un alto a las “noticias falsas”, todo queda en nuestras manos.

#ComparteLoBueno

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Dimes y Diretes: “Pugnas en el PAN”

Las pugnas dentro de los partidos políticos no son nuevas. Todos los partidos tienen grupos internos que se pelean por los huesos, digo puestos. Pero es raro ver que un partido saque a la luz estos problemas y desacuerdos internos.




Este fue el caso el día de ayer con el Partido Acción Nacional (PAN). El ex presidente Felipe Calderón, tal vez después de echarse unos buenos tragos, se puso a darle retweet a mensajes en contra de Ricardo Anaya, actual dirigente nacional del partido albiazul.

Desde hace varios meses se viene hablando sobre esta pugna interna en el partido. Margarita Zavala ve a Anaya como una seria amenaza para sus aspiraciones presidenciales en el 2018. Además, la historia que salió la semana pasada de un supuesto pacto entre Enrique “Henry Monster” Peña Nieto y Ricardo Anaya, pone en una posición débil a la ex primera dama.

Por otro lado, la derrota de Hillary Clinton en las elecciones de Estados Unidos, fue un golpe duro para la pre, pre, pre, campaña de Zavala, algo que ha tenido en jaque al equipo de Margarita, pues ven que se les están yendo las posibilidades de ser candidata o ganar en el 2018.




Los ataques del ex presidente Calderón, fueron por donde le han tratado de llegar desde hace meses a Anaya, su “promoción personal”. En uno, Calderón llama indirectamente a que los panistas renueven su registro con el fin de evitar que Anaya siga manipulando al partido para beneficio personal.

En otro, Calderón cuestiona, igual indirectamente, que Anaya siga haciéndose promoción personal en los spots del PAN.

Que esta pugna interna salga a la luz debe de preocupar a los panistas rumbo al 2018. Mostrar desunión e incluso desunir al partido internamente nunca les ha beneficiado, no olvidemos que fue así como perdieron la elección en Nuevo León.

Desde mi punto de vista la mejor opción del PAN es irse por Anaya, Margarita tiene muchos puntos débiles donde sus adversarios le estarán pegando. Una de las más contundentes es la guerra contra el narcotráfico de su esposo, y la otra su falta de experiencia en como administradora pública.

Panistas, pongan su casa en orden, sino en el 2018 se los cargará AMLO.

¡Ahí Se Leen!

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El Secreto de los Estados Unidos

Estados Unidos es un país admirable. Es una potencia económica, política y un modelo a seguir para muchos. Es el país que ha recibido a millones de inmigrantes abriendo la posibilidad de cumplir el sueño americano.

Sin embargo, pocos recuerdan que gran parte de su supremacía no se debe solamente a su gente o su sistema económico o político – como las corrientes de supremacía blanca que han tomado el poder del tal país sugieren – sino al hecho de que la moneda que respalda la economía global es el dólar estadounidense.

Estados Unidos se considera como potencia mundial desde antes de la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento se le solicitaba su apoyo por el bloque de occidente para contrarrestar al fascismo Nazi y sus seguidores, España y Japón.




No obstante, Estados Unidos no fue tan desafortunado como sus aliados, pues si bien sufrió el ataque en Pearl Harbor en 1941, su territorio continental no sufrió mayores consecuencias permitiéndole tener intacta su cadena productiva al finalizar la guerra.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, esta situación los posicionó estratégicamente para sobresalir como potencia mundial, mientras el resto de los países desarrollados de la época como Inglaterra, Alemania o Francia, pasaban dolores de cabeza para reconstruir sus instituciones, cadenas productivas y tejido social.

Lo anterior tuvo como consecuencia que en julio de 1944, un año previo a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, se firmara el tratado de Bretton Woods. Este tratado internacional establecía al dólar estadounidense como moneda base global respaldado por el oro. El estar bajo estas circunstancias permitió a los Estados Unidos comenzar a financiar su propio crecimiento y el de otros países.

En otras palabras, Estados Unidos se convirtió en el banco de muchos países en vías de reconstrucción y/o desarrollo, obteniendo con ello no solamente control económico, sino geopolítico. Sin embargo, la impresión del dólar masivamente y su circulación por todo el mundo, puso entre dicho si en realidad estaba respaldado por oro.

Era inconcebible pensar que las Reservas de Fort Knox contaran con el oro suficiente para respaldar tan masiva distribución de la moneda. En 1971, la Guerra de Vietnam acrecentó esta situación con una alta impresión de dólares para financiar la guerra. Algunos países europeos comenzaron a comprar reservas en oro.

El caso más sonado fue Gran Bretaña y Francia, países  que exigieron a Estados Unidos convertir sus dólares a oro de manera repentina. Como era de esperarse, Estados Unidos no era capaz de respaldar el dólar en oro.

Es así, que Richard Nixon decide romper la relación dólar – oro. Sin embargo, ya era tarde, el dólar era la moneda que circulaba a nivel global y la moneda en que los países acumulaban sus reservas, muchos de éstos como cobertura para cubrir su deuda externa.

Estas deudas denominadas en dólares crecieron con mayor énfasis durante la crisis de petróleo de 1973, en donde grandes sumas de dólares se destinaron como deuda a países productores de petróleo, muchos de ellos países Latinoamericanos en vías de desarrollo. Y esta historia continúa hoy en día. El dólar sigue siendo la moneda base para la mayoría de las transacciones y préstamos internacionales.

Durante esta etapa y los años subsecuentes, Estados Unidos ha estado con la fortuna de seguir financiando su crecimiento con deuda. A diferencia de todos los otros países, su deuda está en dólares y ellos mismos tienen la manera de imprimir su propia moneda.

Ningún otro país tiene esta magnífica ventaja. Es en gran parte por esto, que su riesgo país, sus tasas de interés, su interminable cultura de crecimiento y consumismo por medio de la deuda, han permitido crear oportunidades y la potencia que es hoy en día.

Es por esto que cuentan con presupuestos ostentosos para su infraestructura y fuerza militar. Es por ello que tiene influencia geopolítica en cada rincón del planeta. No olvidemos, Estados Unidos es el país más endeudado del mundo.

En 2017, su deuda pública es equivalente a 19 mil millones de dólares ($19,000,000,000,000) representando aproximadamente el 105% de su PIB.  Se estima que para el 2020 su deuda pública sea de 22.6 miles de millones de dólares.

Pongamos todo lo anterior en términos coloquiales. Imagina que te invitan un amigo a jugar Monopoly. A diferencia de una partida bajo las reglas del Monopoly, el dueño de la casa decide contar con una condición especial: además de ser jugador, será el dueño del banco y además tiene una maquinita para imprimir billetes a su discreción.

Ahora bien, el resto de los otros jugadores – de los cuales tu formas parte – tienen un número limitado de billetes para pagar sus transacciones y si solicitan deuda, ésta es denominada en la moneda oficial del juego. ¿Se te hace justo el juego? ¿Qué le dirías a tu amigo? ¿Quién ganaría la partida?




Existen intentos aislados en los que se ha desafiado al dólar. Sin embargo, ninguno ha surtido efecto. Por ejemplo, la Unión Europea tenía como objetivo convertir su moneda en la competencia frente al dólar. Desde su fundación en  1993 a la fecha, ha logrado colocar al euro como una moneda importante a nivel global, sin embargo sigue siendo lejana competencia frente al dólar.

Si bien algunos países cuentan con reservas en euros, éstas son relativamente pocas contra el dólar. Estudios apuntan que en 2006, cerca del 65% de las reservas internacionales de los países estaban en dólares. Lo sigue el euro con un distante segundo lugar con el 26% de las reservas internacionales.

Un dólar fuerte y una Unión Europea en conflicto, sigue demeritando la posibilidad de quitar al dólar como moneda dominante.

No debe sorprendernos que Trump públicamente haya comentado su apoyo a la salida del Reino Unido de la Unión Europea y declarado que el modelo de la Unión Europea es obsoleto.

En 2003, Estados Unidos y sus aliados invadieron Irak aparentemente para desarmar a tal país de armas de destrucción masiva – armas que nunca fueron encontradas. Existen varias teorías sobre la verdadera razón por la cual Estados Unidos decidió invadir a Irak.

Una de estas teorías apunta a que la idea de derrocar a Saddam Hussein fue en respuesta a que Irak comenzó hacer todas sus transacciones de petróleo en euros. Cabe recordar que Irak es miembro de  la OPEC, el 12vo productor de crudo y el 5to país con mayores reservas de petróleo.

Estados Unidos no podía – ni puede – permitir que los países productores de petróleo decidan usar otra moneda como referencia al precio del petróleo y mucho menos la compra-venta a nivel global de tan preciado insumo.

Esto sería una seria amenaza a la hegemonía del dólar. Se dice que la invasión de Irak fue un claro mensaje para los líderes del mundo: El petróleo se cotiza en dólares y cualquiera que se descarrile de esta práctica, sufrirá las consecuencias.

En 2011 nace el bloque económico BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como las economías emergentes más grandes del mundo. En 2014, el  bloque comenzó a introducir la idea de crear un Banco central (Banco BRICS) y una moneda única para sus transacciones.

Como resultado se perdería la dependencia de los bancos de occidente y del dólar. Hasta hoy, poco se ha avanzando en el tema.




Donald Trump ha creando fuertes turbulencias en todo el mundo, incluyendo desmanes con países aliados de los Estados Unidos. Ha sugerido desconocer tratados internacionales de comercio y promovido regresar a una etapa de proteccionismo.

No sólo eso, su administración ha tomado el atrevimiento de sugerir desconocer tratados que rigen la comunidad financiera. Es aquí donde el tema de la moneda juega un importante rol.

Si bien la hegemonía del dólar ha sido una desventaja competitiva para otros países, también puede ser el talón de Aquiles para los Estados Unidos.

Suena descabellado, pero ¿qué pasaría si los países se unen y determinan una nueva moneda base o un índice de monedas como referencia en vez del dólar? ¿Qué pasaría si el petróleo y otros commodities se comienzan a cotizar en otra(s) moneda(s) en el mercado global? ¿Qué pasaría si los países comienzan a cambiar sus reservas internacionales a otra(s) moneda(s)?

¿Qué pasaría si Estados Unidos se cierra al comercio global, pero el resto del mundo sigue abierto al comercio, utilizando otra(s) moneda(s) para sus transacciones?

Suena irreal llegar a ese nivel de coordinación global. Por otro lado, Estados Unidos lucharía con capa y espada contra estas iniciativas  como secretamente lo lleva haciendo desde 1944. Sin embargo, imaginemos por un momento que se llegue a concretar. Esto cambiaría el orden global a una escala sin precedentes.

Se tendría que estudiar a fondo las implicaciones de que el dólar se convierta en una moneda más. ¿Cómo tendría Estados Unidos que tratar ahora su deuda pública? ¿Tendría Estados Unidos que experimentar lo que otros países han vivido: inflación, políticas monetarias restrictivas, alza en tasas de interés? ¿Sería inevitable una recesión para Estados Unidos acarreando al resto del mundo? Sin hacer un análisis a detalle, podríamos adelantar que habría caos, guerras y en definitiva el derrumbe del orden mundial como lo conocemos hoy en día.

Las consecuencias son tan catastróficas que parece impensable en que tales cambios se den. Sin embargo, si Estados Unidos sigue siendo un bully en cuyas negociaciones posiciona al resto de los países siempre en una posición perder, ¿porqué no ir a una negociación perder – perder? Quizá este sacrificio es necesario para tener un mundo más justo y equilibrado hacia el futuro.

Esto dejaría a Donald Trump solo con sus vacías palabras – y desgraciadamente con sus armas – para negociar. Sin duda esta es una idea descabellada, pero si surge el juego Estados Unidos vs. El Resto del Mundo, es una idea que estos últimos podrían llegar a considerar al menos para dar la señal que también Estados Unidos requiere del resto del mundo.

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El Talón de Aquiles: “Realidades Alternativas”

El número de estadounidenses que dicen arrepentirse de haber votado por Donald J. Trump aumenta. Y es que lo menos que se puede decir es que las dos primeras semanas de la era Trump han sido intensas.

A mi me han hecho desear llegar al fin de semana, días que hasta el momento han sido “Donald-free”, y que me han permitido respirar y descansar de la cascada de pésimas noticias que llegan de lunes a viernes.

A decir verdad, el solo hecho de referirme al Presidente de Estados Unidos como el “hombre naranja” – jamás pensé hacer algo similar, en su respectivo color, con el expresidente Obama – indica la profunda crisis de credibilidad y de legitimidad por la que atraviesa Washington. Trump no genera respeto. Esta realidad alternativa impacta el mundo entero, iniciando naturalmente por América del Norte.




El 10 de enero, el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, procedió a un cambio de gabinete, entre los que resalta la salida del canciller Stéphane Dion, antiguo líder del Partido Liberal de Canadá (PLC), y conocido ecologista.

Sin duda, Ottawa recibió señales de que la nueva administración estadounidense se aprestaba a desbloquear la construcción de los oleoductos Dakota Access y Keystone Pipeline, por lo que, con un pragmatismo sorprendente, engavetó sus principios ecológicos para alinearse con la política de Washington.

Dion, quien estuvo a cargo de la cumbre sobre cambio climático de Montreal (2005), debe haber juzgado inaceptable el cambio. Claro, no todo fue pérdida para Dion: su premio de consolación fue su designación como embajador de Canadá ante Alemania y la Unión Europea. México, por su parte, también hizo lo suyo, a su manera.

La vieja política del compadrazgo, que en esta ocasión puso en el puesto de Canciller a Videragay, fue un intento de adaptación, si bien en este caso no hizo más que aminorar a un gobierno ya de por sí debilitado por su improvisación crónica.

Interactuar con “el Donald” equivale a atragantarse un curso intensivo de diplomacia, guerra y paz. Por lo tanto, Videragay, que llegó “a aprender”, debe estar bien contento con la suerte que le ha tocado. ¡Saldrá hecho todo un erudito en relaciones internacionales este canciller Mexicano!

Pero no exageremos: no todo es impredecible. El intento por frenar la implementación de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (Obamacare), por ejemplo, era de esperar.

Son 60 votos los que la Cámara de Representantes ha emitido, a lo largo de los últimos años, para anularla. Y si bien ahora los Republicanos no tienen la menor idea de qué hacer en este tema, es una posición tradicional del partido oponérsele y tratar de derogarla.

También era de esperar que Trump, como Bush, restableciera la prohibición, ideada por Reagan, de financiar ONG’s a favor del aborto (y que Clinton y Obama habían eliminado).

No es tampoco raro que se congelen temporalmente las contratos en el Gobierno Federal, ni que se revisen las decisiones que Obama tomó antes de acabar. Los conservadores siempre desconfían del Estado y de su aparato burocrático.




Varios de los decretos ejecutivos, sin embargo se convirtieron en coordenadas que indican, sin lugar a dudas, la existencia de una dimensión desconocida. Primero, la luz verde para construir el muro en la frontera entre México y Estados Unidos, merece nuestra atención. Seamos honestos: ya existe alguna forma de barrera en gran parte de la frontera, y eso desde hace años.

El problema es firmar el decreto cuando el canciller mexicano estaba en Washington preparando una visita del presidente Peña Nieto, continuar afirmando públicamente que México pagaría el muro de una forma u otra, le guste o no, confirmar los planes de deportación masiva de inmigrantes sin papeles, ordenar la publicación de una lista semanal de los crímenes cometidos por inmigrantes, y crear incertidumbre al sugerir gravar importaciones y/o remesas para pagar el muro.

¡Todo eso en 48 horas! Añádase a la lista la intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLCAN), buscando un pacto respetuoso para Estados Unidos (porque la víctima es Washington), y señalar que la negativa de México de pagar el muro no haría más que agrandar su tamaño.

Los Republicanos nunca fueron reconocidos por su elegancia y multilateralismo , pero esto es franca provocación. ¿Queda claro por qué no sólo los mexicanos, sino el mundo entero, perciben que México ha sido humillado?

Segundo, la suspensión del programa de refugiados y el veto a la entrada de ciudadanos de siete países (Irak, Irán, Libia, Siria, Somalia, Sudán, y Yemen) ha mostrado ser explosiva. Finalmente, un juez, quien tampoco escapó a los insultos del Presidente, interrumpió una medida que, más allá de su ilegalidad o inconstitucionalidad, resalta por ser inhumana y discriminatoria.

El problema inmediato fue la inseguridad jurídica creada por la confusión. Personas con visas válidas, con Green Cards, o con doble nacionalidad, fueron detenidas durante el fin de semana del 28 y 29 de enero de 2017.




En la semana siguiente, líneas aéreas rechazaron pasajeros en los puntos de embarque que podían generar problemas a su llegada. Tan solo 48 horas después de la firma del decreto, los procuradores generales de California, Connecticut, Hawái, Illinois, Iowa, Maine, Maryland, Massachusetts, Nueva York, Nuevo México, Pennsylvania, Oregon, Vermont, Virginia, Washington, Washington DC publicaron un comunicado condenándolo.

Cuatro jueces (Brooklyn, Boston, Alexandria, y Seattle) emitieron ordenes señalando que quienes poseen una visa válida no pueden ser rechazados en la frontera.

Protestas tuvieron lugar en varios aeropuertos estadounidenses y no pocos abogados ofrecieron servicios gratuitos a las víctimas de estos actos arbitrarios. Hoy, la orden ejecutiva no está rigiendo, pero ya se anunció una batalla judicial al respecto.

El 21 de enero, una marcha contra la misoginia, pero también en defensa de los derechos reproductivos, a la igualdad y a la protección de las minorías latina y musulmana, congregó a miles de manifestantes, que llenaron 1.6 kilómetros.

Fiel a su marca de comercio – Trump siempre se presentó como un político no tradicional – el Presidente se preguntó por qué los manifestantes no habían votado (como si no hubiera perdido el voto popular por casi tres millones).

La inconformidad no es porque el candidato incumpla sus promesas, sino porque puede cumplirlas. La lógica del electorado estadounidense fue peligrosa: es fanfarronería, se dijo, pues al asumir, el sistema lo moderará.

También se afirmó que el sistema estadounidense lo detendría, como si la democracia se tratara de elegir líderes irresponsables para luego contenerlos a toda costa.

En la realidad alternativa en la que se nos ha obligado a vivir, el Presidente de la supuesta democracia más poderosa del mundo – siempre he tenido mis dudas al respecto – inspira terror; un líder comunista defiende el libre comercio mientras que un conservador republicano saca a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio (TTP); un vecino incómodo parece amenazar con invadir al vecino pobre. Lo grave no es especular, sino el hecho que no se pueda descartar que de verdad haya sucedido. La incertidumbre en esta realidad alternativa es elevada.

México no está preparado para enfrentar a Trump. Pero Canadá tampoco lo está. Los (supuestamente acalorados) intercambios con Turnbull, Primer Ministro australiano muestran que nadie sabe cómo enfrentar al hombre naranja.

En esta realidad alternativa, el olfato político de Trudeau puede valer lo mismo que la incompetencia de Peña Nieto. Ya ha indicado el Primer Ministro que Canadá recibirá a los inmigrantes que Estados Unidos rechace, lo que lo convierte en un blanco ideal de los insultos de Trump.

En algún momento me pasó por la mente hacer un esfuerzo consciente  para ignorar al  Trump. La mejor táctica es no alimentar ese ego. Pero aquí estoy, apenas dos semanas después de su juramento como Presidente, haciendo exactamente lo contrario.

Lo acepto: la realidad alternativa me ganó. Como intelectual, estoy convencido que es mi responsabilidad unir mi voz para contribuir a contener esta amenaza. Hacer otra cosa es irresponsable e inconsciente. ¿No es extraño que ahora Arnold Schwarzenegger y Kim Jong-un se perciban ahora, de un momento a otro, como chicos casi decentes?

Bienvenidos a la era Trump.

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), enero de 2016

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Todos somos #EPN hasta que…

Apenas comenzamos con el segundo mes del 2017 y Enero ya se ha visto envuelto en un sube y baja de emociones que tiran de un lado a otro la perspectiva de cada ciudadano, apoyar o no al gobierno mexicano, o más específico aún, apoyar o no al presidente Enrique Peña Nieto.

Este respaldo se ha convertido en todo un dilema que cambia día a día, alterándose con cada decisión tomada por sus gobernantes o situación que ponga en jaque la estabilidad mexicana.

La sociedad abrió el año con una ola de marchas y protestas a lo largo y ancho del país, motivados por una idea y un enemigo en común, EPN y su gasolinazo, mismas que se empoderaron al grado de tornarse sumamente violentas.

Causando indignación y enfriando el hervor de las manifestaciones, extinguiendo con ello la mecha de una revolución social pacifica que se había esparcido por todo el territorio mexicano y que ahora solo quedan aislados restos de exigencia social.




Sin embargo, podemos resaltar dos puntos importantes de todo:

  • El mexicano aún posee ese sentido de unidad y capacidad de exigir y ser escuchado.
  • Pero en cambio, persiste una latente indiferencia en el mexicano abusivo que en cuanto tiene la oportunidad abusa de la situación y prefiere un beneficio temporal a costa del trabajo y sacrificio de los demás.

Posteriormente, unas semanas después inicia una nueva era con la presidencia más controversial que el mundo contemporáneo ha visto, la de Donald Trump, con gran osadía mantiene y remarca su discurso xenófobo, reafirmando su propuesta, ¡el muro será construido!, detonando el desprecio de cada mexicano hacia el dirigente neoyorquino, resaltando de nuevo dos características en el ciudadano mexicano ofendido:

  • Mientras exista un enemigo en común la sociedad mexicana tendrá la capacidad de unirse.
  • El mexicano olvida fácilmente, siempre y cuando el repudio y odio se centre en otra figura, podemos dejar de un lado haber despreciado rotundamente a EPN semanas atrás para ser sustituido por Trump, al grado de recibir apoyo e incluso ser elogiado por las decisiones tomadas, como no acudir a una junta.

Tal parece que la desaprobación del mexicano cambia de rostro constantemente y el apoyo que reciba un gobernante dependerá del discurso que mantenga, a favor o en contra del mexicano, moverá el rechazo de un lado a otro.

Por último, me pregunto ¿Cuánto durara este apoyo temporal al presidente? Cuando tenemos en puerta otro gasolina.




En lo que a mi concierne, la herida aún no ha sanado, el daño a la sociedad por el primer gasolinazo sigue fresco y que suceda otro en un periodo tan corto reanimará la unidad contra el gobierno, pero en esta ocasión más dura que la pasada.

Por ahora este enemigo se ha vuelto un aliado, e inclusive más que eso, un líder, que defiende al país y que ha sobrepuesto la dignidad de los mexicanos, pero no le durará mucho y cuando la moneda se voltee ya no habrá más apoyo que restar, a la ya muy desgastada imagen del presidente.

México ya no está para estos juegos, se ha acabado la paciencia para soportar los sube y baja de la montaña rusa en la que ha colocado el gobierno a la sociedad mexicana, cambiando de enemigos cada 5 días y pensar que este brincoteo nos mantendrá entretenidos por años, es absurdo.

Solo hay un enemigo público y cada vez más parece llamarse gobierno, llenándose de enemistades a niveles como no se había visto en México, si Enero fue difícil aceptar el alza de impuestos, las siguientes malas decisiones que el presidente tome chocaran con una sociedad harta, fastidiada, intolerante y radical, encontrándose con una bomba de tiempo a punto de estallar, imparable una vez que explote.

¿En qué escenario EPN terminará su gestión y cómo la recibirá el próximo presidente? Al parecer la confianza social se está extinguiendo, y los pocos candidatos que están en la mesa no parecen ser la esperanza que México requiere.

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Dimes y Diretes: “Vergüenza Nacional”

La noticia que fue revelada el día de ayer por la periodista Dolia Estevez, sobre la llamada entre Donald “Pelos de Elote” Trump y Enrique “Santa Anna” Peña Nieto, el viernes pasado, no es más que una vergüenza nacional que debe de preocuparnos.




Hasta el momento nadie ha podido confirmar la veracidad de la información. La Secretaría de Relaciones Exteriores ya rechazó que lo que afirma Estevez sea verídico. Mientras tanto el gobierno de los Estados Unidos se ha mantenido en el silencio total, algo que no debe de sorprendernos, la nota periodística muestra a un Trump amenazante y un Peña débil, y sin poder de palabra y firmeza.

La cuestión es que ya sea verdad o sea mentira, esto nos debe de dar vergüenza. En el caso que, lo que comenta Dolia Estevez, sea verídico, les puedo confirmar que estamos en la olla y esto apenas comienza.

Que el Presidente de Estados Unidos esté tan despegado de la realidad y se atreva a decir cosas como, “no necesitamos a México, no necesitamos a los mexicanos” y lancé amenazas como la de enviar tropas estadounidenses a nuestro país, con el objetivo de combatir al narcotráfico, son palabras mayores.

Lo peor es la defensa de nuestro Presidente, que mostrando lo agachón que puede llegar a ser el mexicano, solo propone “un dialogo entre las dos partes” y además balbucea, claro signo de la falta de seguridad que tiene Peña Nieto.




Por otro lado, de ser la nota completamente falsa, también nos debería de dar vergüenza. ¿Por qué? Pues porqué hemos caído en el juego de una periodista que probablemente quiere lucrar y volverse famosa.

Difundiendo información falsa, Dolia Estevez quiere dejar al Presidente en una posición incómoda ante las negociaciones con Trump, por lo tanto, está debilitando al gobierno mexicano y apoyando, se podría decir, al gobierno estadounidense. No creo que este sea el caso.

Personalmente, la información develada, me parece verdadera. Para estas alturas de la noche varios medios internacionales como Time, Forbes y The New Yorker están tomando la historia.

Por otro lado, The Associated Press confirma que tienen en su poder una transcripción de la llamada, donde afirmativamente Trump amedrento a su contra parte mexicana con enviar tropas estadounidenses a nuestro país, sin que se sepa hasta este momento que respondió Peña Nieto.

Si creíamos que las cosas habían tocado fondo la semana pasada, debemos reconsiderarlo. Esto apenas empieza y la amenaza de Trump es real, lo peor de esta historia es que tenemos a un presidente que está lejos del nivel que necesitamos ahorita, pero lamentablemente es lo que tenemos.

¡Ahí Se Leen!

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

Ahora sí, es el #MomentoMexicano

Tal y como alguien ayer decía, “bastaron unos cuantos tuits de Donald Trump para que los mexicanos se unieran”. Es la verdad, después de los constantes ataques de la semana pasada, los mexicanos han hecho un frente de unidad contra las políticas anti inmigrantes y mexicanas de Trump.

Pero creo yo que debemos ir más allá, en especial los funcionarios de la administración de Peña, más que crear pactos con el gobierno de Trump, deben de reforzar el poder geopolítico de México en el continente americano. Se debe de buscar en verdad el #MomentoMexicano.

Lamentablemente el gobierno mexicano está dejando ir la oportunidad. La llamada de la semana pasada entre Trump y Peña reafirma la debilidad del gobierno ante la amenaza que es Trump. Aceptar negociar y pactar el tema del muro en lo oscurito, es claramente una propuesta del presidente estadounidense a su homólogo mexicano, mismo que acostumbrado a tratar todo fuera del ojo público acepto la medida.




¿Por qué Trump propuso hablar de muro en privado y no en público? Sus propuestas de poner un impuesto del 20% a las importaciones mexicanas solo afectarán a los consumidores estadounidenses y negocios de nuestro vecino del norte.

Igual la propuesta de que sean los carteles de droga los que paguen por el muro es una idea totalmente absurda. La realidad es que, en cuanto al muro, Trump no tiene forma de obligar a que México pague y es aquí donde nuestro gobierno debe de poner presión en la herida.

La primera semana del gobierno del empresario neoyorkino no ha sido fácil, y esta segunda, que recién comienza, pinta para estar peor. Si el gobierno mexicano toma una posición firme ante los embates de Trump, es muy probable que su mandato se debilite, y México tome una posición de mucha fortaleza geopolítica. Tal y como lo dijo el ex Presidente de México, Vicente Fox, “chiquitos pero picosos”.

Lamentablemente, la administración peñista está optando por seguir con la posición de diálogo, algo que considero erróneo. Ante un “bully”, se debe de afrontar con firmeza y sin darle opciones de salida, se le debe de debilitar y humillar.




Si Trump quiere cerrar el TLCAN, que lo cierre. Si quiere, poner un impuesto sobre las importaciones mexicanas, que lo haga. Al final de cuentas él también termina disparándose en su propio pie, lo que lo llevará cada vez más cerca de la “revocación de mandato” mejor conocida como impeachment.

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La Excusa Perfecta

En los últimos días hemos vivido una serie de acontecimientos que hasta al más apático de los mexicanos lo mueve de su asiento. Somos presa de un reordenamiento político y económico que le pega a la base de la pirámide y que pone en peligro nuestro último sentimiento de bienestar: la dignidad.

Los aumentos a la gasolina han pegado tan duro en el seno de las familias mexicanas, que muchas de ellas salieron a protestar y a tomar las calles del país por lo que consideran uno de los golpes más bajos que la gestión de Enrique Peña Nieto nos ha propinado. De aquel “Saving México” ya mejor ni hablamos.

Una ola de masacres, violencia y sangre ha llegado a sensibilizar hasta al más alejado de los paisanos. Han calado tan hondo que ha tocado el corazón de la población entera, que ya no solo ve masacres y tiroteo a lo lejos, si no que comienzan a formar parte de una sociedad desatendida y poco consciente de lo que estuvo pasando frente a sus narices todo el tiempo.




Y la cereza del pastel, la inevitable llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos y con ello una pelea frontal por evitar, a toda costa, la llegada de más mexicanos al vecino país. Lo hace con dolo, queriendo dañar las fibras más sensibles y el orgullo más ferviente de los que amamos ésta tierra en la que nacimos. Nos ha tildado de violadores y asesinos, nos quiere cerrar las puertas con un muro y pretende, incluso, relegarnos en el terreno comercial.

¿Cuál ha sido la respuesta de los mexicanos? La mejor que pudiéramos tener: unidad. Nos sentimos tan hartos y ofendidos, que hemos decidido hacer valer la grandeza de nuestro país, juntos y en el mismo camino.

Tuvieron que intentar pisotearnos para trabajar sin condición de clases, status social ni intereses de por medio. Hoy los mexicanos somos uno, la suma de muchos nos da esperanza de que ésta crisis- como todas- es solo la señal de un renacer para el país y para los que lo habitamos.

Hemos regresado la mirada a lo que tanto olvidamos estos años. Creemos en la capacidad del mexicano, en su comercio, en sus productos, en su trabajo y en su talento. Creemos como nunca antes lo habíamos hecho, tal vez porque jamás habían intentado humillarnos tan fuerte. ¡Despertamos! Y esto es un momento de oro, que tenemos que aprovechar.




Gracias Peña, gracias Trump, gracias a todo aquel que contribuyó con el mal para encontrar lo que tanto necesitábamos: ganas de confiar en lo grandes que somos juntos. Bienvenidos al México del 2017, una versión inédita.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”