#Kleroterion: “No votes enojado, ¡vota encabronado!”

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En esta época electoral es inevitable no reflexionar con el cause de nuestra nación, mirar hacia atrás y ver realmente los cambios que nuestro país ha tenido, desgraciadamente no encuentro cambios estructurales, siguen siendo los mismos partidos, las mismas carencias y al contrario, sí noto aumentos, pero en la pobreza, en la inseguridad, en los malos sueldos, en el desempleo, sin embargo, como es época de campañas ahora resulta que de acuerdo a los candidatos, nosotros somos los principales actores, los que debemos de reflexionar sobre el voto, ya que en nosotros recae el elegir a un buen o mal aspirante, así que para el político, nosotros somos los responsables de lo que ocurre o ha ocurrido en este país.

Me parece muy importante tener una reflexión de los círculos de poder, los que conocemos como clase política, círculo rojo, cúpulas empresariales o capitanes de empresa, todos ellos, sin excepción, son los que piden a la población que seamos reflexivos y algo muy curioso, que seamos racionales y serenos al tomar nuestras decisiones, que me queda claro, sólo los benefician a ellos, ahora bien, es importante resaltar que en específico la clase política que tanto nos exige, son los que durante muchos años han vivido desprestigiándose entre ellos, notamos que el respeto político, el respeto a lo contienda, el respeto a la persona está distante dentro de la política mexicana.

Para las cúpulas empresariales tal pareciera que se adecuaron a la corrupción o a la total impunidad, cuando ellos también la criticaban y pedían a servidores públicos honestos, ahora ni a ellos les importa si es corrupto su gobernante, siempre y cuando les permitan seguir trabajando tranquilos, por lo que se vuelve una sociedad corrupta y llena de irregularidades y como siempre los que no pertenecen a estas cúpulas son los menos beneficiados, ya son muy pocas las empresas que quieren a un México próspero, con igualdad de oportunidades y que aportan con trabajo, vivienda, salud y calidad de vida a sus empleados, coadyuvando en todo lo posible con el gobierno, con una visión empresarial de Nación.

Podemos resaltar también, los círculos políticos a nivel local, el sistema que juegan los políticos para ganar votos, sin importar la moral o la ética en la competencia, por ejemplo, en Nuevo León han circulado videos personales o íntimos de candidatos, cuando esto no tiene nada que ver con su desempeño político, realmente lo único que muestra es la falta de profesionalismo y lo vulgares que pueden ser al tratar de lograr algo.

Estas campañas ya no son de propuestas, ni  de demostrar sus buenos antecedentes como servidores públicos, ya no existe el debate ni el respeto mutuo, por supuesto debo exentar a algunas personas, pero por desgracias será, si acaso, un diez por ciento de toda la clase política, se añoran los debates álgidos y ríspidos, pero que terminaban con un abrazo, un apretón de manos y hasta una invitación a gobernar, adoptando lo bueno o malo de dicho enfrentamiento.

Ahora sus estrategias son de degradación y denostación, por el simple hecho de ser candidato presidencial o competir para cualquier otro cargo público, exponiendo la vinculación de personas con la delincuencia, lavado, desvíos, entre otros, en estricto sentido podrían ser válidos los argumentos de antecedentes de corrupción, pero nunca los personales, los que exponen a la familia, hijos, esposas, divorcios, amantes, gustos, etc., asuntos meramente íntimos y personales, ya que en esta guerra sucia sacan pasados de las familias, que nada tienen que ver con el debate y no hablemos del asunto de la doble moral, ya que es descarado, ya que piden reinserción social, pero en la primera oportunidad sacan los vínculos de cosas que hicieron en la juventud o en otros tiempos, esto aquí y en China, no es política.  

Después de todo esto, de las campañas de degradación, donde se la pasaron diciendo que todos son corruptos, que todos son iguales, que todos son parte de un sistema político imperfecto, donde se muestran las listas para ser diputados y senadores plurinominales  y encontramos verdaderos delincuentes y si no, al menos personas que carecen de buena reputación o que simple y sencillamente son los mismos que han estado los últimos 18 años de un puesto a otro, siempre regresando al poder legislativo, brincando de un lado a otro y repartiéndose el botín que representa el Congreso de la Unión, es cuando necesitan al ciudadano.

Ya que te empaparon por tanta información irrelevante y nefasta, cuando lo único que se absorbió en esta época es una campaña desleal, te piden que seas reflexivo y sereno para que tomes una buena decisión por el bien país, cuando ellos en los últimos 20 años no han tomado buenas decisiones, ¿para qué?, para sacar raja política y llevarla a su lado y conveniencia, por lo que me parece que sea como sea, quienes menos deben de convocar al uso racional de voto, son los que durante este tiempo han hecho que haya un sentimiento irracional contra la clase política.

Por eso finalizo diciendo que México está falto de verdaderos políticos, de verdaderos debates, de verdaderos líderes y ahora resulta que la culpa es nuestra, o al menos eso es lo que los candidatos nos quieren hacer pensar, así que para mi punto de vista, estoy seguro que el país no está así por los ciudadanos, está así porque seguimos confiando en los políticos nefastos, en los corruptos, en los ególatras, en esos funcionarios lobos con piel de oveja, en esos que son especialistas en la mentira y el abuso, en los embusteros, “de eso sí tenemos culpa y eso no me enoja, me encabrona”.

El espejo mexicano

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El manto febril de la noche comenzaba a cubrir el horizonte. Las partículas exangües de la luz del día se perdían ante sus ojos. En sintonía, el chisporroteo de la fogata y las cigarras entonaban su última melodía del año. No parecía importarle el cada vez más incómodo respaldo del roble sobre el cual reposaba su cansado cuerpo.

Esperó así hasta que la luna decidió mostrarse a través de un espeso telón de nubes. Un efímero rayo de luna nueva lo atravesó hasta descansar su reflejo en el gran lago adyacente al roble.

Armado de valor, se levantó, y se atrevió a asomarse al lago. Lo que vio le sorprendió: era su rostro, sin embargo, ajeno. El reflejo le mostró todo aquello que reprimía en lo más obscuro de su corazón.

De inmediato se alejó del agua y emprendió su marcha de regreso. Pero ya era muy tarde.

Le afligía el rostro la cicatriz que no lucía. Le azotaban decisiones que aún no había tomado. Le repugnaban las facciones que había adorado. Le asustaba la violencia que había observado.

¿Qué clase de maldición era aquella? ¿Qué clase de dios lo había condenado a observar su reflejo?

Es sólo a través de espejos que el ser humano se descubre a sí mismo. Tienen la capacidad de mostrarnos el más temible de nuestros demonios y de hallar la más sigilosa inseguridad. Así, el reflejo que muestra es, tantas veces, aterrador como lo es complaciente. Después de todo, nos alarman porque nos muestran ese lado que intentamos reprimir. Bien hacía Borges en temerles. La magia de los espejos, paradójicamente, oscila entre lo que muestra y lo que oculta.

Quizá por esa razón regresamos constantemente a ellos: para constatar lo que somos (y lo que aún no somos).

Es sólo a través de espejos que el ser humano se descubre a sí mismo. Tienen la capacidad de mostrarnos el más temible de nuestros demonios y de hallar la más sigilosa inseguridad. Así, el reflejo que muestra es, tantas veces, aterrador como lo es complaciente.

Su maravilla: están presentes en todo momento. No son sólo los cristales de vanidad erguidos en alcobas. Y de ahí el terror constante de Borges. Muestran el reflejo del humano las aguas serenas de un lago; los sueños taciturnos del desamor; la tinta vertida al papel; las letras que sosiegan el alma; al igual que las cosechas de la amistad. ¡Qué dicha (y que terror) el poder observarse a través de tantos espejos!

Pero, ¿tendrá toda una nación la misma fortuna? ¿Podrá observarse a través de espejos tan certeros y mágicos toda una sociedad?
La respuesta es cruel, pues el espejo nacional no reviste las cualidades poéticas y heroicas antes descritas. Muestran el reflejo de una nación su clase política. ¡Con qué terror se postra México frente a su espejo!

Su reflejo es producto de los demonios que lo han consumido durante años: poca participación ciudadana y políticos corruptos. Y así los muestra. Sin máscaras: el orgullo reformador de Peña Nieto; la ira incrédula de Calderón; la ignorancia en el discurso de Fox; la envidia política de Zedillo; la avaricia capitalista de Salinas; la gula electoral de Miguel de la Madrid; y la lujuria monetaria de Portillo.

Hoy lucen ajenos, pero son viva imagen de nuestra cultura. De indignación, pero conformista. Y es que a través de los años, no hemos querido enfrentar el reflejo. No hemos querido cambiar nuestro espejo, a pesar de tener las herramientas para hacerlo: el voto y la participación ciudadana.

Sin máscaras: el orgullo reformador de Peña Nieto; la ira incrédula de Calderón; la ignorancia en el discurso de Fox; la envidia política de Zedillo; la avaricia capitalista de Salinas; la gula electoral de Miguel de la Madrid; y la lujuria monetaria de Portillo. Hoy lucen ajenos, pero son viva imagen de nuestra cultura. De indignación, pero conformista.

El problema del mexicano es que a la hora de enfrentarse al espejo, en ocasiones, huye con cobardía del reflejo, y decide no inmiscuirse en los asuntos políticos; en otras, peca de vanidad y se enamora del reflejo, optando por una continuidad electoral pocas veces racional; y en otras tantas, se ahoga en su propia inseguridad y, con temor, decide una alternancia poco favorable.

Pero el espejo nacional no tiene que ser visto necesariamente como algo negativo. Es, de hecho, una de las herramientas más útiles: nos muestra los rostros de lo que fuimos, de lo que somos, y de esa manera, nos es posible vislumbrar el horizonte de una manera clara.

…el espejo nacional no tiene que ser visto necesariamente como algo negativo. Es, de hecho, una de las herramientas más útiles: nos muestra los rostros de lo que fuimos, de lo que somos, y de esa manera, nos es posible vislumbrar el horizonte de una manera clara.

Ahí están los Gobernantes demagogos. Con tintes de héroes dedicándose a destruir una partidocracia desde una plataforma independiente, nos han indicado el camino a seguir: la reinvención de partidos políticos. Las leyes prohibicionistas, que al reflejar los resultados obsoletos de las posturas retrógradas y conservadoras, han obligado a la tinta legislativa a tomar modelos liberales y con estricto apego a los derechos humanos.

México debe postrarse, sí, con terror frente a su espejo, pero con valentía, para darse cuenta de lo que es y el rumbo que debe tomar. Sólo a través de una participación activa en la vida política del país podrá el espejo mostrarse benigno con México. Es vital entonces que el ciudadano, con valentía, se postre frente al espejo y acaricie las cicatrices del pasado que le muestre, no como recuerdo nostálgico, sino como presagio de un futuro próspero.

México debe postrarse, sí, con terror frente a su espejo, pero con valentía, para darse cuenta de lo que es y el rumbo que debe tomar. Sólo a través de una participación activa en la vida política del país podrá el espejo mostrarse benigno con México.

Regresó al palacio aún con la última Luna de 1514 a sus espaldas. Faltaban horas para el nuevo amanecer, pero a Nezalhualpilli le aterraba aquello que había observado en el lago de Texcoco. No era la primera vez que sus deidades le revelaban sus maquinaciones sin claridad alguna.

Como tlatoani, había gobernado sabiamente, lo que le ganó la reputación de buen gobernante entre los nobles. Su congoja jamás fue la política, sino su espíritu de poeta. Sin lugar a dudas, su fascinación por la adivinación y por los agüeros también había contribuido a sus pesares, pero siempre fue la poesía la que lo acechaba inclusive en sus sueños. Esa noche antes de ir a la cama, no concilió el sueño. Los dioses le habían mostrado un sufrimiento que no le pertenecía.

A un año de morir, ¿qué le habían mostrado los dioses a tan dotado gobernante? Hay quienes aseguran que fue sólo el proemio de su muerte; el epitafio de su sepulcro. Otros afirman que fue la inminente llegada de Cortés a territorio nacional. Pocos otros aseguran que fue su propio reflejo pero sin la vanidad de la belleza que tanto le caracterizó. Y otros más, aseguran que el reflejó que observó aquella última noche de 1514 fue el reflejo de una nación condenada a sufrir durante más de quinientos años.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

¿La justicia, sólo para ricos?

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Una triste realidad que presenta este país es la siguiente: la justicia tiene un peso económico. Sabemos que el sistema penal de México, da mucho para hablar y que corregir también. La realidad esta en que solo los que cuentan con los recursos económicos suficientes, pueden alcanzar la justicia. Y sustento lo anterior argumentando que la población que se encuentra en la cárcel, que tal si es culpable, pero sin embargo no tuvo el acceso a una economía que le pudiera asegurar una debida representación lo que seria un buen abogado y por lo tanto un debido proceso.

La justicia en México, no es aplicada de igual manera para todos, dependiendo de si uno tiene dinero y cuanta cantidad, es probable que la justicia actúe de manera eficiente y rápida. Incluso lo hemos podido ver en estos últimos años, me reservo a mencionar nombres, pero políticos y grandes empresarios, no son acusados con todo el peso de la ley, debido al peso económico que juegan en México y en la sociedad. Donde vemos que con recursos económicos se pueden hacer muchas cosas, y más estando en este país, por ejemplo: los que tienen recursos económicos cuentan con el acceso a un mejor abogado, donde los que cuentan con menos oportunidades a veces solo tienen acceso a un defensor público.

Una triste realidad que presenta este país es la siguiente: la justicia tiene un peso económico. Sabemos que el sistema penal de México, da mucho para hablar y que corregir también. La realidad esta en que solo los que cuentan con los recursos económicos suficientes, pueden alcanzar la justicia.

El nivel económico trae poder, y es usado según las influencias que este puede traer. Me pongo en la posición de protesta para que aquellos que son verdaderamente culpables cumplan con todo el peso de la ley, y que no sigan sueltos, esto gracias a este poder que implica a tener dinero, porque se sabe que en el país existen muchos casos referentes a este tema, donde el dinero pesa mas que la ley.

Hablar de justicia da para días, sin embargo en este país solo la tienen unos cuantos, y esto solo porque la misma población deja que ese “unos cuantos”, la siga recibiendo. Ahora haciendo una comparación sobre la justicia y la igualdad, terminará en que son completamente opuestos, porque la igualdad por una parte es que todos reciban lo mismo, mientras que la justicia es que cada uno reciba según sus necesidades.

La justicia en México, no es aplicada de igual manera para todos, dependiendo de si uno tiene dinero y cuanta cantidad, es probable que la justicia actúe de manera eficiente y rápida.

En mi opinión, hoy en día, ya no se vive en una sociedad de razas, sino en el proceso de una transición donde se valora a la persona dependiendo de la cantidad de dinero con el que cuente y las influencias que tenga. Veo esta realidad con coraje y tristeza, debido a que la justicia no es aplicada de manera igual para todos, y todo esto debido a un déficit de accesibilidad a oportunidades para la mayoría de la población mexicana, que hacen que no pueda superarse uno y seguir en el mismo nivel de vida. Haciendo una gran distinción entre las oportunidades con las que cuentan con recursos y los que no, y haciendo un panorama a lo que pueden aspirar. Finalmente, la sociedad mexicana esta dividida en clases sociales, donde el poder económico pesa mucho.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”