Dimes y Diretes: “AMLO y los “provocadores””

Vaya error que cometió el pre-pre-pre-pre-pre candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador “el Peje. Durante un evento en la ciudad de Nueva York, llamó, “provocador” a uno de los papás de los normalistas desaparecidos en Ayotzinapa. Esto después de que el papá le recriminara haber apoyado al ex gobernador de Guerrero y al ex alcalde de Iguala en el 2012.

La realidad es la siguiente, a todos nos molesta que nos recriminen algo y nos cuestionen. Pero el caso de “el Peje” es muy diferente, estamos hablando de alguien que busca ser presidente de México.

Antes de este acontecimiento, AMLO usaba el caso de los 43 normalistas desaparecidos como una forma de ataque contra la famosa, “mafia del poder” y claro el gobierno de Enrique “Henry Monster” Peña Nieto.

Mas al momento que ahora son los padres, los que cuestionan u protestan los nexos que pudo haber tenido en su momento AMLO con Abarca, exalcalde de Iguala, a Andrés ya no le pareció y decidió recriminar a la persona, llamándola “provocador”.




Muchos se preguntan por qué el papá no fue a reclamarle a Peña Nieto, pues fue, presumiblemente, la Policía Federal, junto con policía municipal y delincuencia organizada la que desapareció a los 43 normalistas en aquella noche de septiembre del 2014.

Señoras y señores, la realidad es la siguiente, en su momento, AMLO apoyó al asesino de 43 estudiantes en Guerrero, más allá de que el cuestionamiento al presidenciable está fuera de lugar o no, no se le puede contestar al papá de una víctima, diciéndole “provocador”.

La reacción de AMLO, mismo que lidera muchas de las encuestas para el 2018, pone en tela de duda que tanta tolerancia tiene en realidad contra los cuestionamientos y las protestas en su contra. El presidenciable tendrá que aprender a ser más tolerante a las protestas, pues no la tendrá fácil con toda la guerra sucia que se le avecina.




Por último, quiero hacerle notar a los AMLOvers que esta no es la única ocasión que los papás de los normalistas se manifiestan contra un funcionario mexicano. Cuando Henry Monster” Peña Nieto visitó los Estados Unidos, es confrontado por los papás de los normalistas. Y recientemente Enrique “Rana” Ochoa Reza, también fue confrontado por papás de normalistas.

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Dimes y Diretes: “¿88 años contigo?”

El sábado fue el festival del cinismo, se celebraron los 88 años del Partido Revolucionario Institucional. En medio de una de sus peores épocas en la historia reciente, los dinosaurios del partido oficial, que ha gobernado por más de 70 años al país, se dieron baños de pureza y criticaron duramente a la oposición.

El primero en hacerse como que la Virgen le habla, fue Enrique “Henry Monster” Peña Nieto. El presidente de todos, aseguro que la victoria de la oposición, ya sea PAN o Morena, sería un retroceso para el país, o sea para el presi, el bueno, el bueno es solamente alguien del PRI.

El otro que se pasó de cínico fue el dirigente nacional del partido, Enrique “Rana” Ochoa Reza. Llamó a que se cumpliera la ley y se capture lo más pronto posible a Javier “Ñoño” Duarte y que se haga cumplir el estado de derecho de nuestro país. Ochoa, dijo esto no sin antes, hacer mención del lamentable hecho de las quimioterapias falsas que el gobierno de “Javidu” dio a niños con cáncer.




En verdad que, escuchando los discursos de los dos Quiques, no sé qué hacer. Llorar, reírme, hacer algún tipo de berrinche.

Es increíble el cinismo que siguen teniendo los altos dirigentes de este partido político. Desde su eslogan, “88 años contigo”, se ve el cinismo y la poca vergüenza que tienen. En 88 años el PRI, sí dio forma al sistema institucional de México después de la Revolución, pero en todo este tiempo, han habido múltiples matanzas donde directamente se han señalado a gobiernos del PRI.

¿Acaso el PRI estuvo con los muertos de la Matanza de Tlatelolco de 1968? ¿Estuvo el partido oficial con los muertos del jueves de Corpus en 1972? ¿Y qué nos pueden decir de Atenco? ¿Ayotzinapa? ¿Los casos de corrupción en más de cuatro entidades? Claro que no, el PRI no ha estado con nadie, más que con ellos mismos.

Desde siempre solamente han visto por el bien de sus bolsillos, no por el bien de la patria y de la gente. Si acaso con los que han estado es con su voto duro, que recuerdan cada que hay elecciones.

Hoy por hoy, el PRI es un partido en decadencia, o se reforma en verdad o va a desaparecer como tal.




En definitiva, el cinismo y la poca vergüenza de sus principales caras y dirigentes no ayuda. Señalar y exigir que Duarte sea detenido, cuando fue al mismo gobierno priista al que se le fugo, va más allá de la lógica de cualquier persona. Pero bueno, el PRI tristemente es un ejemplo de lo viciado que está nuestro sistema político.

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La maldad entre nosotros

El tema de la inseguridad para nada es nuevo en nuestro país y la crisis social es producto de esta. Sin embargo, la opinión pública siempre mira con distancia el tema como si fuera algo externo.

He aquí, el problema central del conflicto, los sicarios, los asesinos y toda clase de personaje dentro del crimen organizado fue nacido y criado dentro de nuestra sociedad.

La sociedad mexicana sigue sin afrontar el costo social de tener estos hombres y mujeres que por alguna razón han tomado el camino del narco.

El crimen organizado vive y se recrea dentro de nuestra sociedad sin que se reconozca como tal. En el caso particular de Monterrey y de tantas ciudades, el tema se aborda con reservas, los medios de comunicación temen al tema.

Ejemplos como llamarles “malitos” y no llamarles por su nombre, ya sea Zetas o Cartel del Golfo y la terrible insensibilidad cuando en la televisión se habla de ejecutados como si fueran un número más.

 




La sociedad mexicana cree y quiere seguir pensando que los sicarios son extranjeros o extraterrestres, no quiere asumir que el sicario de mañana es quizás el pequeño vecino, el hijo del compadre o nuestro propio hijo.

En el libro En la niebla de la guerra del Dr. Andreas Schedler se explica cómo la ciudadanía enfrenta al crimen organizado y como lo vive. En el texto se muestran datos de la Encuesta Nacional de Violencia Organizada que reflejan de manera muy viva la percepción ciudadana de esto que comento.

Los tres actores fundamentales del problema que son los asesinos, las víctimas y el Estado son vistos con distancia, reserva y hasta desdén. No hay solidaridad ciudadana porque el Estado se percibe como corrupto, como un agente de actos criminales que no nos ayuda ni nos ayudará y como cómplice directo de la “maldad”.

De igual modo, al asesino se le condena sin matiz, se le acusa incluso sin probar el o los homicidios a imputar y el mismo miedo al tema hace que la investigación no perdure haciendo que muchos homicidios más pudiesen quedarse sin aclarar o que células del crimen continúen operando.

 




De esta manera, el ciudadano está atrapado por el Estado y los criminales viviendo una incertidumbre y una agonía sin saber que pasará.

Las victimas también sufren de esta indiferencia al ser acusados de formar parte del mundo criminal. La condena implícita ahí está, alimentando más a la indiferencia que a la solidaridad social. El tristísimo “Estaban metidos” o “En algo andaban” ejemplifica ese desdén.

El Dr Schedler sostiene que esta indiferencia se refleja en el bajo apoyo social a las manifestaciones de las víctimas. En Monterrey, es clara y contundente dicha indiferencia y se ve en el poco aforo que han tenido las marchas del tema de Ayotzinapa o los miles de desaparecidos en el Estado.

La sociedad sigue esperando que alguien resuelva al crimen, sin fijarse que el enemigo está en casa. La angustia de vivir con la zozobra de esperar que no te toque.

Lo dicho, dicho está.

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Los jóvenes y la izquierda

¿Qué significa hoy en día ser de izquierda en México? ¿Significa seguir a López Obrador en su desprecio hacia las instituciones? ¿Justificar la vandalización de la propiedad privada por parte de los normalistas de Ayotzinapa? ¿Apoyar a la CNTE en sus bloqueos? Las posibles respuestas y la mera formulación de estas preguntas me dejan insatisfecho.

La concepción actual de la izquierda entre la población me parece errónea, y en gran medida el malentendido se debe a que no tenemos verdaderos representantes de ella.

Octavio Paz en alguna ocasión fue más lejos al afirmar que: “En México no hay una izquierda ni una derecha en el sentido ideológico. Llamamos de derecha a quienes sólo ven por sus intereses, y de izquierda a los que les gritan, queriendo estar en el poder”.




La “izquierda” como vemos, es un concepto difuso. Por ello en la actualidad hay quienes abogan por una actualización de los polos Izquierda – Derecha, a Liberal – Conservador (sin embargo, no son traducciones del todo).

En un intento por clarificar el concepto “izquierda” y su relación con los jóvenes (motivo de posterior análisis), opinan dos figuras un tanto atípicas en el contexto político de Monterrey (típicamente de derecha/conservador): la diputada local de Movimiento Ciudadano, Concepción Landa, y el diputado federal del PRD Waldo Fernández.

Para usted, ¿qué significa ser de izquierda?

Concepción Landa (CL): Para mí significa ser progresista, ver por el bien público y común, antes que los intereses individuales. Ser responsable con los que menos tienen, brindar un desarrollo humano y cultural con oportunidades para todos, asumir el compromiso de legar un mundo mejor para las generaciones futuras y el cuidado del medio ambiente

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?
CL: No, creo que los jóvenes se sienten más identificados con los ciudadanos sin afiliación partidista.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?
CL: Porque no piensan en que hay que unir esfuerzos y que nadie tiene la verdad absoluta. Hay una arrogancia ideológica enorme.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?
CL: Por el gran individualismo que existe en donde las acciones colaborativas y colectivas son de “comunistas” o “populistas”. Además de un esquema de verticalidad.




¿Para usted qué significa ser de izquierda?
Waldo Fernández (WF): Ser de izquierda, es respetar los derechos y libertades de todos. Ser tolerantes, ser incluyentes, respetar la pluralidad.
Soy un hombre que cree que todos nacemos libres y con igualdad de oportunidades, defender el derecho de todos a alcanzar sus metas sin hacer distingos, eso es para mí ser de izquierda.

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?

WF: Todos los partidos tienen espacios dedicados a los jóvenes, depende de ellos militar o participar activamente. Todos los partidos políticos actualmente han incorporado criterios de elegibilidad de jóvenes y han adoptado discursos y políticas encaminadas a este sector.
Lo importante es que los jóvenes participen sino en un partido político, en una asociación civil, en sus escuelas o como ciudadanos a construir un mejor país.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?

WF: Porque existen diferentes ideologías dentro de la izquierda. No sólo en el país sino en el mundo; algunas son más progresistas y otras más radicales.
Ante la pluralidad política, social y cultural que cohabita en el país, es común la dispersión de posicionamientos y con ellos la simpatía del electorado.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?

WF: En Monterrey tenemos una cultura y una idiosincrasia diferente al resto del país, aquí la cultura del esfuerzo que generalmente es identificada con el centro-derecha es muy bien vista y las políticas que implementa la izquierda no siempre son del agrado de la ciudadanía. El ciudadano tiene una idea equivocada de lo que es ser de izquierda. La izquierda también busca el progreso económico y social.

Podemos observar un elemento común en ambas definiciones de “izquierda”: el respeto a las libertades individuales implícito en la tolerancia y la pluralidad. Se añaden también como distintivos el combate a la pobreza y el cuidado del medio ambiente.

Me interesa ahora hacer un vínculo entre los expuesto sobre la “izquierda”, y los jóvenes porque los jóvenes somos mayoría, no sólo demográficamente sino también socialmente, es decir, tenemos cada vez mayor peso en la sociedad, en gran medida, gracias a que somos quienes mejor dominamos las nuevas tecnologías, lo que tiene 2 implicaciones directas:

1) Estar mejor informados.
2) Tener más vías de expresión.

Aunque entre los jóvenes hay diversas corrientes ideológicas, se tiende cada vez más al liberalismo (entiéndase por liberalismo el desarrollo y protección de las libertades individuales) y creo que es tiempo de aclarar y asumir lo que significa dicha postura ideológica para así encausarla hacia una auténtica representación política. Lo considero particularmente importante para evitar un mayor atraso social.




Esta tendencia al liberalismo por parte de los jóvenes no es exclusiva de México, se presentó antes con Joshua Wong (19 años) en Hong Kong, fundando el Demosistō (partido de centro izquierda pro-democrático), con Pablo Iglesias (38 años) en España fundando Podemos (izquerda), con Alexis Tsipras (42 años) en Grecia y su partido Syriza (coalición de partidos de izquierda e izquierda radical), Justin Trudeau (44 años) en Canadá con el Partido Liberal y Bernie Sanders en los Estados Unidos con su búsqueda de transformar al Partido Demócrata, todos estos casos teniendo en común un mensaje y agenda liberal dirigida a los jóvenes.

Para el caso de México, no creo que la solución sea crear un partido político, ya hay más que suficientes, lo que hace falta es depurarlos para que se conviertan en auténticos mecanismos de representación.

Para ello, será necesario que primero los jóvenes conozcan en qué consisten los posicionamientos de izquierda/liberales y escojan si deciden asumirlos como propios, la representación política vendrá por añadidura.

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Ni perdono ni olvido: a dos años de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa

México es, probablemente, uno de los países con el mayor número de heridas abiertas infringidas por su propio gobierno; Tlatelolco, Acteal, Aguas Blancas o Atenco, nos demuestran que la brutalidad es y sigue siendo el arma predilecta del estado para mantener bajo control a la población. El caso más reciente de ello es Ayotzinapa, caso que, como todos los previamente mencionados, sigue sin aclararse.

Ya han pasado dos años desde aquella desaparición forzada por parte del estado, la cual llegó a abrir los ojos de los jóvenes más alejados de la realidad social. Mediante marchas, concentraciones, mítines y eventos artísticos, la juventud de México mostró un espíritu de lucha y una solidaridad, que llevaba tiempo de no verse.

Igualmente, no solo estos se movilizaron, pues inclusive, adultos mayores formaron parte de las filas de indignación hacia el estado por tal crimen de lesa humanidad. Tal espíritu de unidad y de lucha soportó el mayor cinismo del gobierno, el cual no hizo más que fortalecer esta unidad al hacer declaraciones exentas de toda consideración, como las hechas por Murillo Karam, con su famoso “ya me cansé”.

Desde el norte hasta tierra caliente, todo mexicano y extranjero que estuviera al tanto de lo que sucedía, podía presenciar cómo iba tomando forma un movimiento similar al de los estudiantes de los 60’. El presenciar a diversas generaciones juntas bajo la consigna de “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, llegó a llenar de esperanza a muchísimos que llevaban tiempo en la lucha por un mejor.

Hoy, tras estos dos años cumplidos de la desaparición forzada de los normalistas, no puede negarse que, lamentablemente, el movimiento no tiene la misma cantidad de personas que poseía en el año anterior.

No obstante, a pesar de disminución del número de integrantes de tal movimiento, la fuerza de voluntad se mantiene, y será esa fuerza la que habrá de brindar justicia y que hará relucir la verdad. A su vez, será esta unidad del pueblo, la que traerá una dignidad que tanto le falta a este mismo, para que pueda ser visto como lo que realmente es: la autoridad verdadera, de la cual proviene el poder.

Podrá actualmente, haber una oscuridad que desanima a aquellos que antes marchaban rumbo a la obtención de respuestas y al descubrimiento de la verdad, podrá seguir el gobierno con su nula respuesta respecto al esclarecimiento de lo ocurrido y de su responsabilidad con esto mismo; pero a su vez, seguirán luchando los mexicanos para lograr el México que merecen, y saber de unas vez por todas que les ocurrió a sus hermanos aún desaparecidos.

Este es un camino difícil, pero es el único camino que vale la pena recorrer, sin importar los riesgos que se presenten, pues este camino es el mismo que trazaron nuestros héroes que nos dieron patria, y que ahora nosotros llevamos. Morelos, Victoria y Madero están en nuestra memoria y en nuestras acciones y en nuestra sangre, pues el espíritu de lucha es algo que comparte, todo México.

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Dimes y Diretes: “Componiendo lo irreparable”




El día de ayer la Presidencia de Enrique “Henry Monster” Peña Nieto tuvo otrooooooooo golpe fuerte, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos los 22 muertos en Tanhuato, Michoacán, fueron afirmativamente asesinados extrajudicialmente a manos de la Policía Federal, esto contrario a lo que el gobierno viene diciendo desde hace largos quince meses.

La Presidencia de Peña Nieto va de mal en peor y el mes de agosto no ha sido el mejor para la administración peñista desde finales del 2014, cuando el caso Ayotzinapa y la Casa Blanca se le juntaron al Presidente.

En este mes Peña ha sufrido múltiples golpes, el primero el departamento de su esposa en Miami y el pago del predial del mismo por parte de un posible contratista del gobierno federal. Después los bajos números de aprobación tanto entre ciudadanos y líderes que dio a conocer el periódico Reforma, una serie de lamentables declaraciones y ahora esto. Parece que a Peña Nieto solo falta que lo orine un perro.




Los malos manejos por parte del gobierno cada vez son más notorios. La descoordinación, incluso el mal gobierno, son cosas que ya no se pueden ocultar más por parte de la administración de “Henry Monster” Peña Nieto. El conflicto de interés, asesinatos arbitrarios y los fracasos ya son el pan de cada día con nuestro actual Presidente.

Difícil veo que este gobierno se pueda levantar de nuevo, y pueda demostrar en los dos años que le quedan alguna diferencia que podamos decir que es contundente.

En otras palabras, Enrique Peña Nieto, está tratando de componer lo irreparable, y con el caso Tanhuato, muchas respuestas tendrá que dar su gabinete de seguridad y por ende el mismo Presidente, pues estar alegando quince meses que los Policías Federales no asesinaron de manera extrajudicial y luego las investigaciones digan que sí, es muy, muy grave.

Ahí se leen.

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DE LA CASA BLANCA AL PERDÓN

En las últimas elecciones fuimos testigos de una jornada histórica para el sistema electoral y político mexicano. Una sociedad enardecida votó en contra de la corrupción, el despilfarro, la violencia y el narco-gobierno. Los ganadores formaron coaliciones para derrumbar al partido que por muchos años había gobernado en Estados como Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo y Durango.

La derrota fue tan dura que el presidente nacional del PRI no tuvo mas que renunciar y hacerse a un lado para permitirle a su partido buscar, de manera desesperada, componer el barco rumbo a una virtual derrota en el 2018.

En Nuevo León, por ejemplo, la sociedad le dio una paliza a los dos partidos que habían alternado el poder y que son denominadas las dos grandes fuerzas políticas de México. Jaime Rodríguez Calderón logró lo que jamás se pensó: un ’independiente’ sin estructura partidista llegaba a gobernar el Estado.

Todo esto sucedió como reacción a una de las peores gestiones presidenciales en la historia de México. Repleta de sinsabores que directa o indirectamente causaron las decisiones de Enrique Peña Nieto y sus asesores. Comenzó con un error tras otro, hasta que se convirtió en la burla favorita de los mexicanos en las redes sociales.

Que no sabía inglés, que no había leído libros, que se equivocaba al saludar militares y que era una broma a lado de los presidentes de Estados Unidos y Canadá. Pasó de la risa a la frustración profunda.

Jamás dio una respuesta contundente a los 43 normalistas desaparecidos y presuntamente asesinados por el narcotráfico, sus reformas no han terminado de ser lo que se presumía en una portada de revista como “Saving México” y estamos muy lejos de ser la potencia económica que Luis Videgaray Caso (Secretario de Hacienda) mencionaba al inicio de la gestión en el 2012.

Hoy tenemos a un presidente con los niveles más bajos de popularidad y credibilidad entre la población mexicana, quien ha estado inmerso entre la corrupción y la ostentación de riqueza sin tener la claridad perfecta de dónde se originó.

La Casa Blanca logró lo que quizá ninguna asociación pro participación ciudadana o política había logrado; causó que los mexicanos salieran a las calles a votar en contra del partido que lo postuló y que hoy sufre una profunda crisis de identidad.

Nuestro presidente ha optado por pedir ‘perdón’ como si eso devolviera esperanza a los familiares de los normalistas de Ayotzinapa, como si las disculpas fueran el plato lleno de alimentos con los que hoy millones de mexicanos en extrema pobreza pudieran comer y como si con esto la seguridad volviera a las calles. Acciones como ésta verán muchas de en dos años, no crean que es porque el presidente y su partido están arrepentidos, NO, es porque están realmente asustados por perder la presidencia en el 2018.

Sigamos despiertos mexicanos y recordemos que un “perdón” no soluciona en nada el país en llamas en el que hoy vivimos.

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¿Ocupa “dientes” la CNDH?

No es ningún secreto que nuestro país tiene, desde hace varias décadas, una crisis en lo concerniente al respeto de los derechos fundamentales de sus ciudadanos. Eventos como la matanza de Tlatelolco, Acteal, Ayotzinapa, y más recientemente, Nochixtlán, corroboran el latente problema que hoy se vive, el cual es causado en numerosas ocasiones por las mismas autoridades (nótese que, en todos los casos mencionados, existen supuestos de la participación de funcionarios públicos, además de las sospechas de intervención policial y militar).

Por otra parte, ¿qué medidas ha llevado a cabo el gobierno para solucionar esta evidente crisis? Desde hace tiempo, México se ha incorporado a organismos internacionales que velan por la protección a los derechos humanos, tales como la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), o bien, el CDH (Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas).

Dichos organismos han señalado, en más de una ocasión, la falta de consideración que se tiene en torno al aseguramiento de los derechos fundamentales para con su población; ¿cuáles han sido las repercusiones de la integración de México a estas agrupaciones internacionales?

Si bien cabe destacar que, desde que México comenzó a fungir como miembro de diversos grupos de cooperación para el resguardo y protección de las antes llamadas garantías individuales, este ha tenido que darle una mayor ponderación a las mismas, así como aceptar la intervención de aquellos grupos, en casos que han causado gran difusión mediática, el problema no ha logrado disminuir más que de forma tenue.

A pesar de este supuesto “compromiso” para mejorar la defensa de nuestros derechos por medio de la subscripción antes dictada, los ataques y la represión continúan formando parte de la vida diaria de los mexicanos, sin importar si estos tienen como profesión el periodismo (México es calificado como el país con mayor riesgo para tal empresa), o si son maestros o aspirantes a los mismos (previamente mencionado de Ayotzinapa), o bien si son campesinos (San Quintín).

Ahora bien, ¿qué es lo que falta hacer para mejorar esta situación y garantizarle la dignidad y la existencia a cada miembro de la nación? Lo primero que habría que hacer es, reforzar nuestras instituciones antes de estar firmando acuerdos que sabemos, no vamos a cumplir; actualmente tenemos instituciones como la CNDH, la cual tiene por objeto la defensa de derechos humanos. No obstante, ¿cómo es posible que esta misma pueda defender nuestros derechos si su función se encuentra limitada a la “emisión de recomendaciones”?

Es preocupante observar casos, como lo ocurrido en Veracruz, donde pudimos ser testigos de una abierta represión hacia el periodismo y hacia todo aquel que se opusiera al gobernador, Javier Duarte, en donde las recomendaciones del organismo mencionado no trascendieron, a lo mucho, a un “jalón de orejas”.

Si en verdad queremos mejorar esta deplorable situación por la que pasamos, si en verdad queremos construir una nación más prospera y garantista de derechos, deberíamos empezar por darle “dientes” a nuestras instituciones protectoras de derechos fundamentales.

¿Cómo empezar con dicho cambio? Con algo tan simple como hacer de carácter vinculatorio (obligatorio) aquellas “recomendaciones” de la CNDH, para que así el poder judicial se encuentre obligado a investigar a los servidores públicos que la comisión ha señalado como posibles responsables de violaciones hacía los derechos reconocidos en la carta magna.

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Peña: el presidente que más ha viajado… a mitad de cada conflicto

Bien se sabe de las funciones que el poder ejecutivo debe cumplir durante el sexenio que fue electo; funciones como el cumplimiento de las propuestas establecidas en campaña, así como, en resumidas cuentas, llevar de manera óptima el rol de representante del pueblo mexicano de manera congruente.

Ahora bien, haciendo un repaso de estos cuatro años transcurridos de la presidencia de Enrique Peña Nieto, ¿Podemos decir que este ha realizado de forma “decente” sus funciones? Por el lado de representar a la ciudadanía en general, tomando en cuenta los escándalos de los que ha formado parte, como la casa blanca supuestamente comprada con recursos monetarios de su esposa, e igualmente, por el caso del avión presidencial, personalmente me inclinaría por un rotundo no.

¿Por qué? Por el simple hecho de que un presidente sensato, el cual observa como la mitad de los habitantes de la nación vive en condiciones de pobreza, tendría la vergüenza de no caer en estas situaciones, por simple solidaridad para con quienes lo votaron. Que si el avión ya había sido pedido por la administración pasada… considero que esta excusa para poder pavonearse en el mismo es tan válida como el video donde su señora esposa, Angélica Rivera, justifica su famoso inmueble valuado en millones.

Por otra parte, en cuanto a las propuestas que el actual ejecutivo trazó durante su campaña, cabría destacar aquellas que deben señalarse de carácter urgente, en virtud de un cumplimiento nulo a las mismas. A través del sitio web Aristegui Noticias (anexo la liga al final del artículo), se encuentran publicadas 23 propuestas que en su momento, Peña Nieto sostenía como parte de su campaña presidencial; en estas mismas caben destacar las más preocupantes, aquellas en las que, actualmente, se aprecia un avance nulo si no es que incluso regresivo.

Propuestas como “erradicar la pobreza alimentaria”, “ampliar la cobertura educativa” e “incrementar tres veces la inversión en ciencia y tecnología” muestran la manera deplorable en que nuestro actual presidente ha ostentado el cargo: la inversión en ciencia y tecnología sigue tan reducida como en décadas anteriores; en el caso de la pobreza alimentaria, basta con viajar al sur de México y observar como esta propuesta ha sido completamente ignorada. En cuanto a la ampliación de la cobertura educativa, que se puede decir si no que se ha caído en el cinismo total al vendernos una supuesta reforma educativa que se implementa a base de engaños y a punta de cañón.

Finalmente, si algo falta decir sobre el desempeño del ejecutivo es su representación frente a otras naciones: se le ha observado viajar constantemente hacia otros países con el fin de fortalecer los “lazos” con los mismos. Lo anterior resultaría aceptable para la mayoría de nosotros, si dichas acciones no se realizaran en este contexto: cada vez que ocurre un conflicto dentro de nuestro país.

Basta con recordar, eventos como la fuga de Joaquín “El chapo” Guzmán, en la que a Peña Nieto curiosamente le surgió la oportunidad de emprender un viaje una vez anunciado su escape; o bien, situaciones como lo ocurrido con los normalistas de Iguala, en donde de la misma forma, el ejecutivo tuvo la “necesidad” de viajar, cuando recién se había dado la noticia. Cabe resaltar también cuando fue el aniversario de la desaparición de los normalistas, nuestro ejecutivo experimentó la necesidad de viajar hacia Nueva York en medio de las protestas. Finalmente, habría que recordar un caso reciente, como lo ocurrido en Oaxaca, después de lo cual, nuestro presidente inmediatamente presenció la coincidencia de ser requerido en un dialogo con los países de América del Norte.

En resumidas cuentas, Enrique Peña Nieto no solo será recordado como el presidente que no cumplió con lo que prometía o como aquel cínico que vivía en lujos cuando su pueblo vivía en la miseria, sino que también será recordado como aquel presidente que, siempre que era requerido de urgencia, salía huyendo a otros países, con la excusa de representarnos internacionalmente.

Liga: http://aristeguinoticias.com/0705/post-elecciones/las-18-propuestas-de-enrique-pena-nieto/

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Cinco años de Lucha: Reforma Constitucional de Derechos Humanos

El pasado 10 de junio se cumplieron cinco años de la publicación de la reforma constitucional de derechos humanos. Se trata de una de las reformas constitucionales más importantes de la historia y pudiera llegar a ser la más importante, aunque eso depende de que realmente se lleve a la práctica.

La importancia de la reforma radica no sólo en sus contenidos, sino en que por primera vez, quizá desde la propia expedición de la Constitución en 1917, se plantea una reforma estructural al catálogo de derechos humanos. Hasta antes de la del 2011, las reformas de derechos humanos se caracterizaban por ser adiciones puntuales para incorporar o reglamentar uno o varios derechos, en forma aislada y a veces inconsistente.

La reforma de 2011, en cambio, intenta estructurar en un sistema coherente y funcional, los múltiples derechos ya reconocidos. Lo hace a través de poner en el mismo nivel a los que reconocen la Constitución y los tratados internacionales. Pero también estableciendo principios que obligan a las autoridades a interpretar los derechos en forma coherente, considerando su interdependencia y garantizando la mayor protección.

Sin embargo, reformar la Constitución no implica automáticamente cambiar la realidad. A cinco años de la reforma la realidad de los derechos humanos en México ha continuado deteriorándose. La desaparición de los estudiantes en Ayotzinapa, las ejecuciones en Tlatlaya, las masacres de los penales de Cadereyta y el Topo Chico y del Casino Royale en Nuevo León, son sólo algunos ejemplos de hechos atroces de violación a derechos humanos ocurridos bajo la vigencia de la reforma.

A ello habría que sumar la situación de amenaza constante en la que periodistas y defensores de derechos humanos ejercen su trabajo, la cooptación política de las ombudsperson, la crisis financiera del Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos, generada por el desinterés de los Estados –entre ellos México– que se traduce en aportaciones económicas raquíticas para su sostenimiento y un largo etcétera.

¿Quiere esto decir que la reforma es un fracaso? A mi modo de ver no. Al contrario, la reforma es en sí misma valiosa y mucho puede contribuir a que saquemos al país de esta grave crisis. En todo caso, la realidad que enfrentamos pone en evidencia que la reforma es insuficiente por sí sola para revertir el deterioro en la situación de los derechos humanos en México.

Para ello, un aspecto clave y que hasta ahora se ha descuidado es la educación para generar una cultura de derechos humanos en autoridades y ciudadanos. Es esta, me parece, la única estrategia que ataca el problema de raíz y la que en el mediano y largo plazo puede dar los mejores resultados.

En este sentido son sumamente destacadas resoluciones protectoras de derechos humanos dictadas por organismos y tribunales internacionales, federales y locales; la capacitación en derechos humanos a funcionarios públicos que llevan a cabo instancias como la Secretaría de Gobernación y los esfuerzos de organizaciones de la sociedad civil como el CEEAD que promueven cambios en la educación jurídica para fortalecer la enseñanza de los derechos humanos. Sin embargo, son todavía esfuerzos aislados que necesitan potencializarse a partir de un mayor compromiso de autoridades y ciudadanos con la causa de los derechos humanos.

La reforma penal de 2008 es un buen ejemplo de una mala práctica para su implementación. Si la implementación hubiera iniciado por la capacitación en el nuevo sistema en vez de por su infraestructura necesaria, quizá ahorita, cuando está por agotarse el plazo para su plena entrada en vigor, estaríamos afinando los detalles técnicos de las salas de audiencia en vez de estar capacitando policías.

A cinco años de la reforma de derechos humanos, estamos aún a tiempo de cambiar la estrategia para su implementación y reforzar la educación en derechos humanos como la única herramienta que permite una solución sostenible en el largo plazo a la grave crisis de derechos humanos que enfrentamos y de la que la reforma por sí sola no nos salvará.

Eduardo Román González
Investigador y Responsable del Programa de Derechos Humanos del CEEAD A.C.
eroman@ceead.org.mx

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