Padres de los 43 de Ayotzinapa descontentos por respuesta insuficiente del Gobierno de AMLO

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Los padres de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, Guerrero, no obtuvieron la información que habían solicitado al presidente Andrés Manuel López Obrador con respecto a una supuesta intercepción telefónica realizada por el Ejército a un jefe policiaco y un líder del grupo criminal Guerreros Unidos. Esta intercepción sugiere que la noche del 26 de septiembre de 2014 se llevaron a 17 estudiantes.

Vidulfo Rosales, el abogado que representa a los padres, informó que durante la reunión estuvo presente la Secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, quien presentó un informe del Secretario de la Defensa Nacional. Sin embargo, este informe no proporcionó respuestas a las solicitudes específicas de los padres, que incluían documentos identificados por números de folio y detalles sobre su ubicación.

Rosales expresó su descontento, afirmando que ni el Presidente ni el informe presentado abordaron adecuadamente la información puntualmente requerida por las familias, incluyendo la transcripción telefónica encontrada en archivos militares.

Mario González, uno de los padres de los estudiantes desaparecidos, calificó la reunión como una falta de respeto, ya que no se les permitió hacer preguntas ni obtener las respuestas esperadas.

Además, Rosales acusó al subsecretario Encinas de presentar una narrativa que se asemeja más a la «verdad histórica» de la administración anterior que a los hechos recientes. Según Rosales, la narrativa propuesta sugiere que los estudiantes estaban infiltrados y que la desaparición se debió a una disputa entre facciones del crimen organizado, minimizando la responsabilidad de dicho crimen y su alcance local. Además, señaló que aparte del Capitán Martínez Crespo, ningún otro militar fue mencionado como responsable, y no se abordaron aspectos relacionados con la «verdad histórica» previamente presentada por las autoridades.

(Fuente: Luis Cárdenas MX)

La apuesta hacía el futuro: ¿Militares o Civiles?

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La detención en Estados Unidos del Gral. Salvador Cienfuegos, ex Secretario de la Defensa Nacional en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, reveló algo que los mexicanos conocíamos a voces pero que nos habían escondido por años: La corrupción había alcanzado al ejército mexicano. Desde el caso del Gral. Gutiérrez Rebollo encarcelado en 1997 por su complicidad con Amado Carrillo “el Señor de los Cielos” no habíamos vuelto a escuchar que un alto funcionario de las fuerzas armadas en México estuviera directamente involucrado con el crimen organizado. 

Este caso es de enorme relevancia para nuestro país por varias razones. Enlisto las que a mi juicio son las más trascendentes:

  1. La necesidad de cuestionarnos el proyecto de militarización del país. Desde que inició este Gobierno se ha impulsado desde Palacio Nacional un proyecto de militarización a lo largo y ancho el país. Lo anterior bajo la inexacta premisa de que los uniformados son: 1. Más disciplinados que cualquier civil y 2. Incorruptibles. Es claro que el Presidente confía más en los militares sobre los civiles, prueba de ello son las nuevas tareas que le ha encomendado al ejército (además de la lucha contra la delincuencia, como había sido desde hace más de una década) como: administrar aduanas y puertos, construir el nuevo aeropuerto y 2,700 sucursales del Banco de Bienestar, entregar medicamentos, frenar el flujo migratorio, participación en programas sociales como “Sembrando vida” y “Jóvenes construyendo el futuro” y una larga lista más. Importándole poco al Presidente si los militares están preparados para realizar eficientemente estas encomiendas. 
  1. La urgencia de replantear las relaciones civiles – militares. El ejército es la Institución con prácticas históricamente más oscuras. Después de la Revolución Mexicana, con la intención de evitar la posibilidad de que existiera un golpe de Estado se hizo un trato que por décadas parecía razonable: El ejército se mantenía lejos de la política, y el gobierno no se metía en la vida interna de las fuerzas armadas, en resumen: impunidad a cambio de lealtad. Como bien señala Alejandro Hope en su columna de El Universal: “el costo ha sido tener muy débil control sobre el estamento militar”. Eso indudablemente debe terminar y es inaplazable la necesidad de una reforma a nuestro marco jurídico que replantee la dinámica de las relaciones entre civiles y militares. Aunque siendo realista y un poco pesimista, se ve difícil, pues ningún Presidente ha querido enfrentarse a ellos, y el actual, mucho menos.

Este caso rompe de alguna manera con el paradigma de la lucha histórica contra el narcotráfico, y es inminente la ineludible obligación del Estado Mexicano de dejar de utilizar a nuestras fuerzas armadas como instrumento de combate contra la delincuencia organizada y la celeridad de apostarle a la profesionalización de las policías civiles. Al día de hoy, si se pierde la confianza en nuestras fuerzas armadas, no hay sustituto para el Ejército, este Gobierno desapareció a la que -con todo y sus críticas-, estaba en proceso de maduración para serlo: La Policía Federal.

El debate enriquece la mente, se vale discrepar.

Nuevo León: mucha grilla, muchos soldados, poco dinero

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Cosas raras pasan cuando la autoridad civil cede ante el Ejército la OBLIGACIÓN de brindar seguridad a la población…

Analicemos:

Primero, trasciende la renuncia el GENERAL Cuauhtémoc Antúnez a la Secretaría de Seguridad Pública de Nuevo León.

Unos días después, el Comandante Supremo de las fuerzas armadas de México, Enrique Peña Nieto, llega a Nuevo León, acompañado del Secretario de la Defensa Nacional, a inaugurar el Hospital Militar Regional de Especialidades de Monterrey, así como una sucursal del Banjército en la Séptima Zona Militar, mientras no apoya NINGUNA obra civil de las que prometió en campaña, como la Línea 3, el Penal de Mina.

O sea que el Presidente viene de gira a NL a darle regalitos a los soldados, y a los ciudadanos de aquí, nada.

Eso resulta ofensivo, particularmente si recordamos que en este 2017, NL fue uno de los Estados más castigados en el tema de presupuesto federal para obra pública.

¿Qué le hicimos al Sr. Presidente, para que nos brinde ese trato? Obvio: en 2015 le dimos un puntapié en el trasero a su partido, el PRI, y nos está “castigando” para que regresemos al redil.

Se me hace que logrará exactamente lo contrario.




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