Cómo detener la corrupción en México

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Será particularmente interesante la presentación de la Dra. Irma Erendira Sandoval, futura Secretaría de la Función Pública, el próximo 11 de septiembre en el Club Industrial para que, en presencia de Tatiana Clouthier, nos explique: “Cómo detener la corrupción en México.” 

Esperamos que sus argumentos vayan más allá de los expuestos hasta ahora por su jefe, el Presidente Electo. Debe servir de lección para ella los eventos recientes relacionados a la exoneración del priista Alejandro Gutiérrez por un juez que consideró que no habían presentado elementos suficientes para justificar la acusación y el encarcelamiento preventivo del funcionario involucrado en el desvío de 250 millones de pesos en Chihuahua. 

Si el futuro gobierno no entiende que la impunidad es  y sigue siendo la principal causa de la corrupción desenfrenada de este sexenio que termina, por más autoridad moral que exhiba AMLO con su austeridad republicana, vamos y corremos hacía un abismo de mayor corrupción, encubierta ahora de una hipocresía fatal. 

La Dra. Sandoval está casada con John Ackerman, brillante portavoz de Morena y de AMLO. La suegra de la Dra. Sandoval,  Susan Rose-Ackerman es autora de un magnifico libro de referencia sobre la corrupción, “Corruption and Government, Causes, Consequences, and Reform” cuya primera edición de 1999 fue recientemente complementada en 2016 por una segunda edición con la colaboración de una profesora del Tec de Monterrey, Bonnie J.  Palifka. Las dos ediciones son referencias obligadas para quienes estudian y quieren entender la corrupción del sector público. 

Ahora, a la referencia moral de AMLO, la doctora Sandoval podrá agregar las referencias académicas de su suegra (que nos visitó en Monterrey en junio pasado), y con todo gusto le proporcionaremos nuestras evidencias sobre la correlación entre corrupción e impunidad. 

La corrupción no se combate con un discurso místico; la corrupción se combate con sanciones y con la fuerza de una disuasión efectiva. Los electores condenaron la corrupción en Nuevo León en 2015, sin efecto práctico, por la fuerza remanente de 12 años de una corrupción que dejó huellas profundas hasta la fecha. A nivel nacional en 1º de julio de este año, se repitió la condena indiscutible. 

Ahora corresponde ajustar la fuerza de la Ley a la decisión de los electores. De no darse, los electores buscarán soluciones más drásticas. Soluciones que podrían rebasar el ámbito electoral.     

Expectativas 2018

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El ejercicio al cual se prestaron tres ex presidentes para describir “Las Expectativas 2018”, a invitación de Grupo Reforma, resultó probablemente más útil para quienes las escribieron que para quienes leímos las disertaciones presidenciales. En estos textos, se lavaron la memoria de todos sus olvidos y de todos sus errores en la conducción del país.

Carlos Salinas de Gortari prefirió plantear el escenario y no proponer soluciones. Reveladores de las frustraciones que le dejó su sexenio, resultan sus cuestionamientos sobre neoliberalismo, “una ciudadanía desarticulada y a la merced de los abusos del mercado” versus “el populismo (que) arrasa las iniciativas ciudadanas con sus métodos de control social vertical, aplicando una especie de socialismo de Estado”. Cuestiona las políticas aplicadas durante su mandato y profesadas por un sistema político priista invariable: “¿Continuarán las políticas sociales que solo promueven la dependencia en la ayuda oficial “focalizada”? ¿Alentarán más clientelismo para someterlos a los profetas de las soluciones sin esfuerzo?”

Todavía más patéticas se presentan las recomendaciones de un Vicente Fox quien exhala en un suspiro todo lo que no supo o no quiso hacer durante su sexenio: “Poner fin a la corrupción y a la impunidad”. ¿Algo hizo para detener al Fobaproa, expresión de todas las corrupciones acumuladas de políticos y empresarios reunidos? ¿Se atrevió a enfrentar el Pemexgate que exhibió todas las suciedades de un sistema electoral pervertido? Recomienda también: “Acabar con la violencia”, la cual sitúa después de su ejercicio del poder y en su tercera recomendación, deja entrever la frustración que sembró su gobierno: “Cambiar el régimen político”; la tarea que todos esperaban de su “gobierno del cambio” y que no supo o no quiso llevar a cabo. Ahora la pone de tarea para el futuro presidente. ¡18 años tarde! ¿Tendrá autoridad moral para proponer eso? Sugiere también nuevos procesos, ojalá tenga las herramientas para empujarlos: “garantizar el acceso masivo al crédito”, “impulsar una educación práctica”, “promover una mayor democracia y libertad de expresión”. Esperamos que en su “think tank” de Guanajuato utilice los abundantes recursos a su alcance para sustentar estos proyectos. Le aportaría al país lo que por tanta confusión y por una Martha tan estorbosa, no realizo durante su sexenio.

Felipe Calderón escribe cómo el alumno reprobado en su examen final pero que, ahora sí, tiene las respuestas correctas que no supo expresar en la tarea que la benevolencia del IFE de 2006 le encargó a nombre de la Nación. Está muy seguro de lo que hay que hacer. ¿Porqué no lo hizo en su tiempo? ¿Incapacidad para saber escuchar, distracciones personales, falta de una verdadera calidad moral para ejercer la política? Él tendrá la respuesta. Descubrió la lámpara mágica: “La falta de Estado de Derecho se refleja en problemas graves: inseguridad, corrupción, desigualdad. A su construcción debe destinarse la mayor cantidad de recursos y la mayo atención de la o el Presidente”. ¿Se dio cuenta después de haber sido presidente, o se le olvidó durante los seis años que tuvo para hacer este discurso realidad? ¿Realmente cree merecer una segunda oportunidad a través de Margarita? Hasta donde entiendo, la reelección no está disponible todavía para la presidencia de la República.

Comentarios realistas para denunciar políticos hipócritas que creen que pueden seguir engañando. Que estos comentarios negativos no impidan unos deseos verdaderos de Paz, Salud y Alegría, para cada uno de los lectores y los miembros de su familia.

Procuración de justicia en México: una causal de desconfianza ciudadana

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Los sistemas de seguridad pública y procuración de justicia, enfrentan una grave crisis. Esta afirmación, sin duda no pone de manifiesto ninguna extrañeza, sin embargo, fue la principal conclusión del Informe de la Consulta Nacional sobre el Modelo de Procuración de Justicia del pasado mes de octubre.

El Informe, que fue conducido por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) hace afirmaciones contundentes y alarmantes. De éstas, una que destaca en particular determina que “la confianza ciudadana hacia las instituciones que operan estos sistemas es bajísima. La corrupción, la ausencia de imparcialidad, las violaciones de derechos humanos y las enormes deficiencias en la gestión al interior de las procuradurías son claramente los factores que alimentan a la desconfianza.” En este caso, es innegable que la aseveración no depende del cristal con que se mira.

Si nos vamos por partes, la corrupción y la ausencia de imparcialidad son el pan de cada día en la clase política de nuestro país, en las instituciones y dependencias de gobierno, y ciertamente, en la procuración de justicia. Las violaciones de derechos humanos suceden a una velocidad tan alarmante que ya ni alarman, se han convertido en lo cotidiano, en lo mundano. Pero las cifras ahí están, desapariciones forzadas, violaciones sexuales, torturas y abuso en el uso de la fuerza. Y la lista sigue, especialmente si hablamos de impunidad. Impunidad en casos tan infames como el de San Salvador Atenco, o el Socavón del Paso Express. Tragedias de tan distinta naturaleza, que lo único que tienen en común es que sus perpetradores siguen sin recibir sanción alguna. Ya lo dijera Proceso en su momento, pareciera que “la impunidad es el emblema del sexenio”.

Y ya por último, retomando los factores determinantes de la desconfianza ciudadana que menciona el Informe, “las enormes deficiencias en la gestión al interior de las procuradurías”. Aquí, Ministerios Públicos que se llegan a tomar hasta más de 90 minutos en tomar una denuncia, Agentes que distan del profesionalismo que su labor requiere, y ministeriales que no son capaces de conducir una investigación eficiente.

La desconfianza de los ciudadanos está por demás justificada, y es imprescindible tomar medidas urgentes para resolver todos y cada uno de los factores mencionados. Sin duda alguna, el tema de seguridad y procuración de justicia, debiera ser una prioridad para la agenda del 2018.

#ContraPortada: “¿De qué tamaño es el hoyo?”

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México es un país donde el manejo de crisis debería ser perfecto, hemos vivido tantas de ellas que la experiencia adquirida debería ser profunda. Casi tan profunda como el fondo de los problemas que vivimos semana tras semana, tal parece que la capacidad de asombro ante la incertidumbre y el caos ya no es una característica nuestra.

Cuando creímos haber tocado fondo con la matanza de Tlatelolco, cuando pensamos que “la caída del sistema” era el último ridículo que viviríamos, cuando el narcotráfico estrechó lazos cercanos al gobierno, cuando aparecieron las famosas “casas blancas” de la primera dama y el Secretario de Hacienda, cuando desaparecieron a los 43, cuando Javier Duarte empobreció y ridiculizó a Veracruz, cuando Trump nos escupió en la cara y lo recibimos en casa y recientemente cuando Odebrecht sobornó a nuestra clase política.

La lista es larga e interminable, el hoyo parece tener una profundidad sin límite, no se vislumbra un tope y no se sabe a ciencia cierta de qué tamaño es el hoyo. México es ese país del que todos nos podemos sentir orgullosos, aunque muchos prefieren hacerlo exclusivamente en éste mes; pero también del que todos en alguna ocasión hemos sentido vergüenza.

En México uno cree que toca fondo, se indigna, reflexiona y continúa con su vida al día siguiente. Siempre hay un nuevo hoyo, siempre caemos un poco más en la profundidad de las situaciones más oscuras y de escándalo.

Si en algo coincidiremos todos los mexicanos en alguna ocasión, es que México se encuentra en un hoyo, grande, profundo y oscuro. Un hoyo que se ha construido a modo, a conveniencia de acrecentar la pobreza de los más pobres en paralelo con enriquecer a los ya de por sí más poderosos. Un hoyo donde el acusado y su acusante comen en la misma mesa, pertenecen a la misma institución y, en algunos casos, hasta guardan nexos familiares lejanos.

¿De qué tamaño es el hoyo? Soy de los que creen que todo es cuantificable con sus ligeras excepciones, contarlo nos permite mantener el control de la evolución de un país o el retroceso del mismo, nos permite planear si es que tenemos intención de hacerlo. Pero ¿quién cuenta la profundidad del hoyo mexicano?

Muchos grandes intelectuales han decidido separarnos geopolíticamente, hablan de México como un caso extraño, sin posibilidad de clasificación ni cuantificación. Hablan de los sistemas latinoamericanos, de los occidentales, analizan los orientales y permiten la distinción de casi cada rincón en el mundo. Nadie se atreve a analizar México, es un caso raro, extraño, tanto que ni los mexicanos lo entienden.

¿De qué tamaño es el hoyo? La profundidad quizá sea cercana a la del mar.

Ordenan suspensión de dos ordenes de aprehención en contra de Javier Duarte

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Monterrey (18 de julio 2017).- Una juez federal ordeno la suspensión de dos ordenes de aprehensión en contra de Javier Duarte, por los delitos imputados de abuso de autoridad e incumplimiento del deber legal, peculado, trafico de influencias y coalición.

Cabe destacar que esto no significa que Javier Duarte queda libre, si no que están suspendidas solo por el momento y no de manera definitiva.

La Juez del Primer Distrito en Amparo Penal de la Ciudad de México, Sandra Leticia Robledo Magaña, declaró que el tramite de la demanda de garantías 614/2017 se otorgó a la medida de suspensión provisional fijando un pago de garantia de 6 mil pesos a Duarte.

Este próximo 26 de julio se definirá si se le otorga o no una suspensión definitiva.

Las demandas de amparo son en contra de los jueces locales que ordenaron el arresto en Veracruz, jueces de control del Juzgado de Proceso y Procedimiento Oral del Distrito XI Judicial, de Xalapa.

Esta prevista una audiencia para este próximo sábado, en la que se definirá si entrara a proceso Javier Duarte, por los cargos federales en su contra, de crimen organizado y operaciones con recursos de procedencia ilisita y por lo tanto permanece en el Reclusorio Norte.

 

(Con información de Animal Político)

 

 

 

#MartesDeGrilla: “13 reasons why: El PRI no vuelve a los Pinos en 2018. (Parte I)”

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Como anillo al dedo.

Partido Revolucionario Institucional, si me estás leyendo, este texto es para ti.

Haciendo referencia a la popular serie de Netflix y suponiendo que México es el actor principal de la mencionada serie, a continuación, le decimos al PRI las 13 principales razones por las que no regresarán a la presidencia en el 2018:

  1. Enrique Peña Nieto

De acuerdo con la encuesta de Grupo Reforma, EPN es el presidente peor evaluado de México en su era moderna. La falta de capacidad para dirigir al país, el alza en la impunidad, corrupción y falta de estrategia política y económica tienen a México cada vez peor.

  1. Javier Duarte

No hace falta describir lo sin vergüenza que fue el ex gobernador de Veracruz. Corrupción en su máxima expresión. Se robó hasta el último peso del estado y puso en evidencia que los compadrazgos y la impunidad son factores que pesan más que la justicia. Habrá que ver en que termina este caso, por mientras su esposa salió más lista. Dijo merecer abundancia y ya se escapó con ella hasta Londres.

  1. Ayotzinapa

El pésimo manejo de la situación, la falta de justicia y claridad en el tema serán la lápida del PRI en las próximas elecciones. Faltan 43 y el país entero no descansará hasta que los encuentren.

  1. Eduardo Bailey

Primero lo detienen. Lo llevan al hospital y se les escapa corriendo por la puerta trasera. Como las ratas. Así huyó Eduardo Bailey de la justicia, debilitando aún más la credibilidad en las instituciones del Estado mexicano.

  1. Casa Blanca

Ya nos explicó Angélica Rivera que la compró con sus ahorros. Ajá. Luego EPN nos pidió perdón. Ajá. Que se las crea otro porque a Chuchita ya la bolsearon muchas veces.

  1. La ira social

El hartazgo en su punto más crítico y listo para castigar en los próximos comicios. Devolverle la credibilidad a este gobierno se ve como una tarea compleja (casi imposible) y el panorama no es prometedor en lo que resta del sexenio.




El tema da para mucho más, y por eso que la próxima semana estaré mencionando en esta misma columna las 7 razones restantes.

No es Peña Nieto solamente. Es Fausto Vallejo, Rodrigo Medina, Los Duarte, Los Moreira, Yarrington, Fidel Herrera, Bailey y muchos más. Ya es necesario cortar la relación con el PRI. No soy yo, eres tú.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

#HojadeRuta: La república de la sospecha

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En corredores y a calle abierta; en las bocinas de los teléfonos y cada letra digital e impresa; entre las mesas y el tintinear de tazas, están los murmullos. “Renunció porque según quería dedicarse a x, pero realmente quiere y”; “se le ve demacrado, dicen que está enfermo y por eso mintieron del motivo de su operación”; “ya sabían dónde estaba. Lo agarraron ahorita porque vienen elecciones y porque ya negoció que no toquen a los suyos”.

Corría septiembre de 2004 cuando el entonces titular de la SEGOB, Santiago Creel, hizo su contribución más duradera a la política nacional al invitar a “dejar atrás la cultura del sospechosismo”. Aunque la academia se ha resistido a abrir los brazos del diccionario al peculiar término, la realidad es que a las y los mexicanos nos hizo perfecto sentido su existencia.

Si la cultura se define como el conjunto de modos de vida y costumbres, por supuesto que en este país existe tal cosa como la cultura del sospechosismo. Quizá sea un sinónimo informal de “desconfianza”, pero que conlleva una carga política muy particular: la idea de que en lo público no puede creerse.

Las traiciones políticas son tan viejas como las dagas que los senadores le clavaron a Julio César, pero en México la cosa va más allá: en un país donde el 70% de la gente dice que no se puede confiar en los demás, la desconfianza se ha vuelto parte del sistema. Y ese es un problema grave.

Ya en otras ocasiones hemos mencionado que el maestro Zygmunt Bauman definió la actual crisis global de la democracia como “el colapso de la confianza”. Desde luego que si existe tal nivel de suspicacia entre nosotros es porque no éramos ariscos, nos volvieron. Años de tradición oral, decepción ante la impunidad y amargas experiencias en carne propia, nos han curtido a ser recelosos. Pero aquí viene lo interesante: la desconfianza debería llevar al cuestionamiento, la reflexión y finalmente, al sentido crítico.

Sucede que el efecto es contrario: hoy, de acuerdo al barómetro de confianza de Edelman, que mide a 28 países (incluido México) confiamos más en “una persona como usted” que en oficiales de gobierno, directores de empresas y representantes de organizaciones civiles. Y ahí tenemos una dificultad seria: si nos creemos lo que dice mi amigo(a) de la primaria que no veo hace 20 años pero que me encontré en Facebook y le doy share a su noticia que relata como el líder norcoreano Kim Jong-un detonó 30 bombas nucleares y se ha declarado nuevo emperador del universo.

La duda, decía Borges, es uno de los nombres de la inteligencia. Y lo es, siempre y cuando esa duda no se quede en mero sospechosismo, pues dudar de todo pero creerse a pies juntillas las oleadas de “fake news” nos pone en el peor de lo mundos: el de los que no saben que no saben, y eso, paradójicamente, no lo sospechan.




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Dimes y Diretes: “Detener a Duarte no es un logro”

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Como era ya de esperarse, el día de ayer el presidente de todos, Enrique “Henry Monster” Peña Nieto, salió a presumir la detención de Tomás Yarrington y especialmente la de Javier “Ñoño” Duarte.

En su discurso, Peña Nieto, dijo que las detenciones de los dos ex gobernadores, eran un claro mensaje en contra de la impunidad en nuestro país. El tema aquí es que en realidad no es un logro para el gobierno mexicano, sino algo que les debería de apenar.

Sí, correcto, el gobierno mexicano actuó, en contra de uno de los políticos más corruptos y odiados en la historia del país, pero lo hizo tarde, algo que ha levantado una serie de sospechas.

En primera instancia, nunca se les debió de haber pelado Javidu, mismo que se fugó con ayuda de Flavino Ríos y quien sabe cuántos más funcionarios del gobierno de Veracruz y por qué no del gobierno federal. Celebrar la detención de Duarte es como celebrar cuando Joaquín “el Chapo” Guzmán fue reaprendido tras escapar de la prisión en el 2015.

Por otro lado, también empiezan los cuestionamientos sobre la reacción tardía de la PGR. Ayer la Fiscal General de Guatemala, dio a conocer que a pesar de que ellos ya tenían ubicados a “Ñoño”, las autoridades mexicanas le enviaron la solicitud de arresto hasta el 15 de abril, es decir el día que Javidu fue detenido.

Es vergonzoso que México, sea en las últimas dos semanas, titular en varios diarios internacionales por el arresto de ex mandatarios, dejen ustedes que fueran narcotraficantes o criminales. Al contrario, políticos, autoridades, que están envueltas en negocios ilícitos o son acusados de corrupción. Es por esto que digo, que no es un logro para nadie, será logro, pero para el pueblo mexicano, cuando Duarte este formalmente tras las rejas y con una sentencia de años en la cárcel.

¡Ahí Se Leen!




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La apatía queda fuera de nuestra lucha contra la corrupción

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“Todos somos parte de la solución en el combate a la corrupción”, parecía una sentencia tan desgastada en un contexto social y político, como el de México, basto de ejemplos escandalosos y recientes. Sin embargo, en Nuevo León están sucediendo cosas distintas.

Más allá de la voluntad política por erradicar la crisis endémica de la corrupción, son los propios ciudadanos quienes estamos ejerciendo el derecho a participar de manera activa y propositiva en la creación de nuevas herramientas que contribuyan a cambiar nuestra realidad y erradicar la impunidad.

Fue el pasado 9 de marzo cuando el Congreso del Estado aprobó la reforma constitucional que crea el Sistema Estatal Anticorrupción, luego de más de cinco meses de esfuerzos constantes de un grupo de ciudadanos, organizaciones civiles y cámaras integradas en la Coalición Anticorrupción.

En las reformas, en las que se incluyen el 90% de las propuestas de la Coalición, estamos demostrando que somos una ciudadanía participativa en busca de soluciones comunes para problemas que nos afectan a todos. Y si bien se trata del primer paso, ha sido preciso y acertado para tener leyes más eficaces.

¿Pero qué sigue ahora?, y ¿cómo puedo sumarme para que mi voz sea escuchada? Durante las próximas semanas, desde el Congreso local se estará legislando en la Leyes Secundarias del Sistema Anticorrupción, y tienen hasta julio de 2017 para culminar este proceso.




Y la demanda se apuntala con la exigencia nacional para que los sistemas estatales se lleven a cabo bajo el esquema de #ParlamentoAbiertoVSCorrupción. Esto es que los procesos legislativos se realicen bajo los pilares de transparencia y acceso a la información; participación ciudadana; rendición de cuentas y el uso de las tecnologías de la información.

Lo anterior es exigir que toda la información del proceso legislativo sea publicada de manera clara y oportuna vía online; que se realicen mesas de trabajo y audiencias públicas que fomenten la participación de los ciudadanos; que se explique con claridad los razonamientos sobre las leyes; y claro, transmitir las reuniones o encuentros de trabajo por medios electrónicos.

Es por eso fundamental que sigamos poniendo el ejemplo y dejemos la apatía fuera de esta lucha contra la corrupción, consideramos que se necesita la participación de todas y todos para dar legitimidad, transparencia y participación ciudadana a la reforma de estas ocho leyes.

Y también para cambiar nuestra realidad desde los entornos cotidianos diciendo “no a la corrupción”, recordemos que los grandes cambios inician desde casa, desde lo más básico de nuestros entornos.




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Dimes y Diretes: “México, el país de la impunidad”

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En esta semana van dos casos que demuestran la impunidad en la que está sumergida el país. La primera fue, claro, la del amparo que se le concedió a Diego Cruz, uno de los Porkys, acusado de violar, junto con otros tres chavos, a una menor de edad en Veracruz.

El otro caso es el del diputado federal suplente priista, Antonio “El atrincherado” Tarín, a quien se le negó tomar protesta en San Lázaro por tener orden de aprehensión por actos de corrupción durante la administración de César Duarte en Chihuahua. Tras quedarse toda la noche en el recinto legislativo, alrededor de medio día un juez suspendió su orden de aprehensión y Tarín salió vivito y coleando.

Ambos casos están sin cerrarse, pero demuestran lo podrido que se encuentra el sistema de justicia de nuestro país. ¿En qué cabeza cabe decir que tocamiento en los senos y genitales no es una violación?

Solamente en la cabeza del juez Anuar González Hemadi, mejor conocido en las redes sociales como el #JuezPorky. Muy probablemente este juez, esposo y papá de dos niñas, obtuvo algunos beneficio$$$, con los cuales dictamino que en el caso de Diego Cruz, él no había cometido pederastia, ni tampoco había violado a la joven Daphne, a pesar de que hubo tocamientos.

A todo esto, el #JuezPorky, llamo todo como “incidental” y que no había pruebas de que hubo “apetito sexual” (¿¿¿???).




Cuando creíamos que este era el colmo, salió a relucir la historia del Diputado Federal Suplemente, Antonio “El atrincherado” Talín, mismo que tenía planeado tomar protesta el día martes en San Lázaro, esto después de la sospechosa muerte del diputado titular, Carlos Hermosillo.

El diputado de la trinchera, llegó muy rimbombante a la Cámara de Diputados. Pero el teatrito se le cayó cuando se decidió no tomarle protesto, pues el muy carita tenía orden de aprehensión en su contra por peculado durante el gobierno de César “El otro Duarte” Duarte. Sabiendo ya como es el sistema de justicia en este país, “el atricnherado” consiguió que la orden de aprehensión en su contra fuera suspendida.

El problema es que no son solamente estos dos casos, que ya de por si graves, los únicos que demuestran la impunidad en nuestro país. Uno solo tiene que voltear a Nuevo León, donde una jueza ha concedido en más de una ocasión amparos al ex gobernador de la entidad, Rodrigo “Golden Boy” Medina.Con tales amparos ha podido evadir la cárcel, incluso salir de la cárcel, y seguir viviendo con el dinero que le robó al pueblo de Nuevo León.

¿Cuándo cambiaran las cosas en nuestro México, lindo y querido? No sabemos, y no tenemos para cuando.

¡Ahí Se Leen!




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