Votó el Enojo

Una vez más fuimos testigos de que las urnas fueron visitadas por votantes disgustados con la clase política tradicional y deseosos de ver un cambio radical en el status quo del gobierno. Sucedió con El Bronco, el Brexit y ahora con Donald Trump por nombrar sólo tres ejemplos. En lo personal creo que dos grandes temas se desprenden de estos hechos.

El primero es que la democracia quizá no funciona, siendo un sistema fallido que permite que gente sin conocimientos y movilizados por el sentimiento y no por la razón lleven al poder hasta al más incompetente.

 




Segundo, que la gente en todo el mundo está harta de sus gobernantes, que en algunos casos representan la corrupción del poder y el dinero y el abuso de funciones, en todos los niveles y en diferentes alcances.

Atribuyamos la culpa a los millenials, a los rebeldes, a los insurrectos. No importa, los ciudadanos están exigiendo un cambio a los gobernantes y su manera de gobernar. Tal vez es que el sistema de gobernanza debe renovarse y escuchar más de cerca las necesidades de un electorado cada vez más involucrado en las decisiones del sector público y sobre todo cada vez más críticos, con conocimiento o desde la ignorancia, de los resultados de dichas decisiones.

Sin importar si es Nuevo León, la Unión Europea o el país más poderoso del mundo, los gobernados mandan un mensaje que diverge del tradicionalismo y el conservadurismo, al cual sería necio no hacer caso. Como en los negocios, no importa qué tan bueno es el producto sino qué tanto lo compra la gente, de esta forma, más allá de estar de acuerdo con los votantes o de darles la razón, la clase política debe hacer caso a lo que la gente demanda.

También es prudente resaltar que comúnmente el ciudadano pide a sus gobernantes la probidad y virtud que él mismo no tiene. Como ciudadanos exigimos que los funcionarios públicos sean cuasi perfectos cuando nosotros mismos somos partícipes de la corrupción al dar mordida a un policía; del abuso cuando construimos una casa sin uso de suelo; de evasión cuando hacemos lo imposible por no pagar nuestros impuestos; y un sin número de casos más donde somos muy buenos para exigir pero malos para cumplir con nuestras obligaciones.

Toda proporción guardada y bajo el contexto adecuado, pero todos somos partes de la decadencia o avance de nuestro entorno.

Lo he mencionado antes y lo reafirmo ahora, la clase política debe reinventarse, los servidores públicos debemos prestar mayor atención a la coyuntura actual y transformar la forma de ejercer el gobierno de un municipio, de un estado y sobre todo de un país.

El futuro del orden mundial dependerá de la capacidad de entrelazamiento de gobierno, sector privado y ciudadanos; de la cercanía de las necesidades de la gente y de las posibilidades de los gobiernos; y de la participación del empresario en la infraestructura pública.

 




Todo esto tomando como premisa que el crecimiento y desarrollo económicos son la directriz del estado de derecho y la principal variable del bienestar social. Sin embargo, tal vez lo anterior puede ser logrado con un sistema electoral distinto a la democracia. Como ejemplo, a pesar de que muchos resultarán ofendidos, el crecimiento económico de México en la época de Porfirio Díaz fue inaudita.

La modernización social y de infraestructura lograda en su mandato hizo que nuestro país se transformará de una nación rural a una con ciudades industriales con servicios públicos y trabajo para todos.

La democracia permite que un gobernante llegue al poder con tan sólo 30% de los votos del electorado, tal y como sucedió en 2012 con el triunfo de Enrique Peña Nieto, cuya aprobación es cada vez menor. Si bien en 2015 las elecciones de Nuevo León dieron el triunfo a Jaime Rodríguez con 50% de los votos, a un año de su paralizada gobernanza la gente se empieza a dar cuenta, afortunadamente, de la inmensa incompetencia de su administración.

Ahora con Donald Trump como Presidente, no sólo Estados Unidos, sino el mundo entero está a la espera de sus acciones y de los efectos que su victoria traerá. El futuro inmediato de la economía y política mundiales depende, para bien y para mal, de lo que suceda en el país americano. ¿Le damos al President Trump el beneficio de la duda?

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Hillary no perdió por mujer

El pasado 8 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Contra todo pronóstico, Donald Trump consiguió la victoria al asegurar los 270 votos electorales.

Pero muchos todavía no entendemos qué fue lo que pasó. Cómo es que Hillary Clinton —claramente superior en elocuencia y propuestas durante la contienda— fue opacada por un hombre que ofendió a diestra y siniestra para llegar a la cima.

Clinton contaba con un apoyo sin precedentes por parte de los medios de comunicación; publicaciones como The New York Times y The Washington Post se declararon abiertamente a su favor, así como un sinnúmero de celebridades. Aún más relevante fue el contar con el respaldo de su ex adversario, Bernie Sanders, y de varios políticos republicanos que le dieron la espalda a Trump. Con todo esto de su lado, volvemos a la misma pregunta: ¿qué ¡”#$% pasó?

 




Uno de los argumentos es que Estados Unidos no está listo para tener a una mujer como presidenta (aunque recordemos que Hillary sí ganó el voto popular). Siguiendo esta lógica, al haber una elección entre un hombre y una mujer, el electorado se inclinará por el hombre, aunque la mujer tenga años de experiencia, y el hombre sea un novato, demagogo, misógino y racista. Este argumento resuena con muchas mujeres que, independientemente de sus profesiones, han visto ascender a puestos más altos a hombres con menos preparación.

Aunque seguramente el que Hillary sea mujer fue un factor determinante para muchos de los votantes, no podemos ignorar otro elemento importantísimo que entró en juego: el ser un político de siempre.

 




Gran parte del descontento tuvo que ver con la forma en que se financiaron las campañas. Hillary fue criticada por recibir dinero de las grandes corporaciones y bancos —una práctica bastante común, pero que pone en riesgo la imparcialidad de futuras decisiones—, mientras que Sanders demostró que esto era innecesario, llegando hasta donde lo hizo a través de donaciones ciudadanas. Independientemente de sus ideas, Trump financió su propia campaña presidencial.

Sanders lo expresó de manera muy asertiva en una de sus publicaciones de Facebook, diciendo que Trump aprovechó la ira de una clase media fastidiada por la economía, la política y los medios del sistema. Ese hartazgo generalizado fue muy claro cuando los partidarios de Sanders se rehusaron a apoyar la campaña de Clinton, y optaron por abstenerse o apoyar a Gary Johnson o Jill Stein.

Lo que pasó fue una verdadera tragedia: ganó la estridencia, el espectáculo, el insulto, la víscera… Pero el error no es de quienes se abstuvieron, o votaron por un tercer partido: el error es del partido demócrata —no por haberle apostado a una mujer como candidata— sino por haberle apostado a una política de siempre. El fraccionamiento del voto ha dejado muy claro que sus métodos deben cambiar. Por ahora queda trabajar para salvaguardar los avances de los últimos 8 años, y pensar mejor su estrategia hacia el 2020.

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TIEMPOS DE REFLEXIÓN SOBRE LA DEMOCRACIA

La salida de la Unión Europea por parte del Reino Unido vía referéndum popular, el rechazo del acuerdo de paz con las FARC propuesto al pueblo colombiano mediante plebiscito, y ahora la elección popular del candidato por el Partido Republicano, Donald J. Trump, como Presidente de los Estados Unidos de América. ¿Difícil año para la democracia en el mundo?

Este tipo de decisiones, que no han sido ni populares ni bien recibidas por los sectores intelectuales de las poblaciones respectivas de sus países (y diría yo, no solo en sus países, sino en el resto del mundo), han traído severos cuestionamientos a esta forma de gobierno, cuyos orígenes se remontan a la antigua Atenas.

Pareciera ser que después de más 2,500 años de historia y progreso, aún no ha terminado de comprenderse la naturaleza y características inherentes al sistema político más utilizado del mundo.

Es por todos conocido que la democracia parte de una premisa fundamental: La igualdad, misma que en los últimos 100 años ha alcanzado tal importancia que además de ser un concepto ineludible al hablar de cualquier tipo de justicia, incluso se ha reconocido como un derecho humano, inherente a la propia dignidad de las personas.

 




Errónea resultaría la apreciación de esta sola parte del rompecabezas, pues existe otra característica, mucho menos popular y muchas veces difícil de digerir (como en estos casos), que le es inherente al sistema griego: La solidaridad.

La democracia obliga a quienes no fueron mayoría al momento de manifestar su voluntad en una decisión (por ejemplo, una elección popular) a someterse y sujetarse a lo decidido por quienes conformaron la mayoría, sin importar si la decisión cumple con los estándares mínimos aceptables de racionalidad, moralidad e inteligencia.

 




Podrán pensar muchos en que lo anterior le da la razón a los críticos de esta forma de gobierno, pero se equivocan. La solidaridad democrática, antes de constituir una falla, representa una fortaleza porque nos obliga a todos los integrantes de una sociedad a crecer juntos en conciencia, sensibilidad y educación. Impide que un sector de la población más consciente que el resto se aisle del resto de la sociedad y avance por sí solo, pues lo obliga a compartir su progreso intelectual.

Los líderes políticos del Reino Unido, el Presidente de Colombia y el Presidente de Estados Unidos, todos le fallaron a su sociedad. Les faltó trabajar en la educación de la gente, les faltó trabajar en su sensibilización, y les faltó mucha inteligencia a ellos mismos por no anticipar estos resultados.

La democracia sigue siendo la mejor forma de gobierno en el mundo, y el día de ayer, por tercera vez este año, nos mandó un fuerte mensaje a todos. ¿Ya iremos a responder, o hasta cuándo?

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Y a todo esto, ¿cuál es nuestra responsabilidad?

Ya se han dicho muchas cosas en contra del nuevo Presidente electo de los Estados Unidos de América, nuestro némesis, nuestro enemigo público y no sé qué otra sarta de insultos, apodos e imágenes se le han adjudicado.

El tema que no se ha tocado es nuestra responsabilidad ante el fallo que dio la ciudadanía estadounidense legitimando a Donald Trump como su presidente, es cierto que el señor recitaba un discurso de odio y racismo cada vez que podía, pero hoy más que nunca es nuestro momento, nuestro momento de repuntar nuestra economía, de buscar el hacer las cosas de calidad, el momento de conocer a México desde dentro, sabernos capaces y hacer una diferencia.

Confiemos en nosotros, dejemos nuestra baja autoestima como país a un lado y hagamos las cosas como las sabemos hacer, con amor, pasión, coraje y resistencia, nos caracterizamos por ser un país que no se echa para atrás, enfrentamos los problemas y salimos de ellos como podemos, las crisis económicas por las que hemos pasado hablan por nosotros.

Somos orgullosos mexicanos y eso no lo hemos entendido del todo bien, somos un país libre y soberano, es verdad que nuestra economía depende mucho de EUA, pero a decir verdad tampoco somos una colonia de este país, pienso que lo ocurrido este 8 de noviembre, es el perfecto catalizador para impulsar nuestras finanzas a lugares donde jamás ha llegado, dejar los pensamientos derrotistas a un lado, y volver a empezar, volver a creer en nosotros, volver a tener ese orgullo que tanto nos representa.

 




No culpemos a los habitantes de EUA, de nuestra situación, en eso de repartir culpas ya somos expertos, hagamos lo que nos toca, tomemos nuestra responsabilidad, no la esquivemos, no la pasemos por alto, hay muchos estadounidenses que creyeron que Donald era lo mejor para su país y es imperativo respetar su decisión, esto no quiere decir que yo esté de acuerdo con ellos, pero practicar la tolerancia es un arte y pues al final del día el respeto genera paz.

Es necesario dejar de ser creadores compulsivos de memes, de bromas contra nosotros mismos y mejor utilicemos esa creatividad en pro de México, en pro de descubrir nuevas cosas, de tener un mejor sistema de educación, de repeler la contaminación etcétera, estamos ahogados en cientos de problemas, para estar siempre al pendiente de otros lugares geográficos.

Ningún muro nos va a separar de eso estoy seguro, no caigamos en drama innecesario, nosotros mismos muchas veces nos vemos reflejados en este discurso de odio dirigido a nuestros hermanos del sur, vamos a hacer lo imposible para cambiar como nación, en este momento de la vida, esta nueva historia nos ha obsequiado está oportunidad inmejorable, salgamos a ganar esta batalla, pongamos nuestro total esfuerzo como cuando vemos a la selección mexicana en un mundial, hay demasiados compatriotas talentosos esperando ser descubiertos y tengamos un poco de fe en ellos para comerse el mundo, no descansemos hasta poder encontrar esa inspiración necesaria para salir a trascender como mexicanos en este mundo.

 




Espero y confío que este 2018 estemos tan al pendiente, informados, involucrados y opinando de nuestra elección presidencial, como lo hicimos con la de EUA, seamos congruentes y preocupémonos siempre por mejorar este hermoso país que me llena de orgullo, nuestro México lindo y querido.

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¿No, qué no, Bronco?

Tras la lamentable victoria de Donald J. Trump en las elecciones de los Estados Unidos, el oportunismo político de varios de los posibles presidenciables en el 2018, no se hizo esperar.

Andrés Manuel López Obrador y Margarita Zavala, de MORENA y el PAN, respectivamente hicieron videos y declaraciones, donde hablan de la fortaleza, independencia y soberanía de México. Mientras tanto, Jaime Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León, no pudo esperar para demostrar sus verdaderas intenciones hacia el 2018.

 




Yo estuve presente en el “Show de las Verdades”, cuando Jaime dijo que, aunque los rumores decían otra cosa, él se quedaría todo el sexenio en Nuevo León. Que tiene la misión de mejorar las cosas en el estado, y claro meter a los corruptos de la administración pasada.

La realidad es otra, y una vez más “El Bronco” les miente a los ciudadanos nuevoleoneses, y su tweet de ayer no pudo dejar más en claro cuáles son sus intenciones, Jaime va para el 2018 y ayer fue un momento de “oportunísimo político”.

Desde hace unos meses varias fuentes me han revelado que las intenciones de Jaime son claras, meta o no meta a Rodrigo Medina a la cárcel, mejoren o no mejoren las condiciones del estado, el gobernador se va a ir por la Presidencia en el 2018. En otras palabras, “el Bronco” se volverá en otro chapulín político. Su ambición por el poder y sus humos de grandeza, son más importantes que los problemas del Estado.

Estas mismas fuentes me han dicho también que grupos de “ciudadanos” a favor del gobernador de Nuevo León, han buscado precios de espacios de publicidad en el vecino estado de Tamaulipas. Específicamente buscan publicitar la campaña al 2018 de Jaime en las ciudades de Nuevo Laredo, Matamoros, Ciudad Victoria y Tampico. Claro, la publicidad sería maquillada, puesto que no sería directamente su equipo de campaña el que pagaría por los anuncios, sino estos grupos a favor de su apuesta a la Presidencia, que son supuestamente independientes al mandatario.

También se ha hablado mucho, que detrás de la candidatura de Jaime está el empresario Fernando Maíz. En los pasillos políticos se habla de que Maíz ha reunido en varias ocasiones al gabinete de “El Bronco”, en su casa.

Y ha hecho la pregunta puntual de “¿quién está con Jaime en el 2018?”, específicamente al empresario y actual Secretario de Desarrollo Económico y Trabajo, Fernando Turner, pues recordemos que en el 2012 apoyo a AMLO en su apuesta a la Presidencia.

 




Ayer en la mañana al ver el tweet del gobernador, creí que se trataba de una broma de Broncowave o que tal vez habían hackeado la cuenta de Twitter del gobernador, pero no es así, al contrario, por fin pude comprobar lo que se viene rumorando desde el inició de esta administración, Jaime Rodríguez Calderón, esta inflado y piensa que puede ganar la Presidencia en el 2018.

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Washington y la hipocresía

Ayer, aconteció la elección más importante del mundo. El resultado todos ya lo conocemos y más allá de quien ganó, lo importante es ver la enorme hipocresía de la sociedad mexicana y su clase política.

La hipocresía radica en la manera en que se ha abordado el tema. La clase política y la prensa encontraron en Donald Trump al enemigo perfecto. Clinton de ser cuestionada por todos lados, pasó a ser una heroína y pro-mexicana que hasta Vicente Fernandez salió a apoyarla en una acción sin precedentes.

Recuerdo ver al hombre gris de Moreno Valle hablando de lo orgulloso que él está de los migrantes poblanos que en Nueva Jersey constituyen un grupo importante. Es triste ver como se asume el tema porque el problema migratorio es algo que no se puede ver de una manera defensiva y reaccionaria.

En otras palabras, el tema migratorio es un problema tan nuestro que no hemos podido resolver. Culpar a Trump y ponerlo como villano es una salida fácil cuando nuestros políticos y gobiernos tienen décadas favoreciendo la improductividad y no haciendo nada por esos mexicanos que se van.

 




La sociedad civil justifica y aplaude a los mojados como héroes, cuando son víctimas de un país fallido. Cuando veo a Moreno Valle aplaudirle a los poblanos que se fueron me da a entender que no va a hacer nada para que regresen y encuentren empleo en su tierra natal.

Ni Clinton ni Trump van a salvar a México y una Reforma Migratoria sería un gran resultado, pero no una solución. Mientras México siga siendo una avenida ancha donde cualquier entra, cruza y hace lo que quiere no vamos a tener una buena reputación ante el gobierno de Washington.

La retórica de Trump será racista y tendrá muchísimos defectos pero escuchar senadores y diputados rasgándose las vestiduras cuando el desaguisado y el desmadre que tenemos es en gran parte culpa de ellos mismos.

Es inmoral justificar y apoyar la inmigración ilegal y eso es lo que nuestros políticos publicitan. Todo mojado se va por una necesidad terrible, lo que se fueron por gusto son otros. Se dice que Trump regresaría a todos los ilegales… pero la pregunta es ¿por qué se fueron? La respuesta está en nuestras instituciones mediocres, 0 seguridad económica, personal, social, política y jurídica.

 




No podemos esperar que todo se resuelva en Washington… pero nuestra sociedad se va a la fácil y es mejor reventar a Trump o Clinton… En Los Pinos está la figura de la decadencia nacional. Más presión al gobierno y menos prensa a Trump, así veremos quien le hace más daño a los mexicanos…

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LOS JUEGOS DEL HAMBRE EN ESTADOS UNIDOS

Hoy se define una de las contiendas más feroces y frontales en las elecciones de Estados Unidos, quizá también la que más pareja se ha mantenido en la percepción del voto. ¿La razón? Ninguno ha logrado construir un proyecto que satisfaga las exigencias de los poco más de 58 millones de indecisos.

Como analista, me resulta necesario realizar un estudio objetivo sobre el posible resultado que se concrete al final del día, pero como nunca antes, me es imposible nombrar a un ganador ante el punto porcentual que ubica- sin gran claridad- a Donald Trump en la delantera. Les comparto los 3 “distritos” que deberán conquistar para ganar la elección:

1. Las minorías

Las minorías han definido el rumbo de los debates y spots en los que han participado ambos candidatos. Por un lado, Trump decidió iniciar su discurso rumbo a la presidencia atacando a la minoría con mayor representación en Estados Unidos: los latinos.

Por el otro, Hillary ha navegado entre mesura y apoyo intenso al mismo sector de la población. Lo interesante es que California (55), Texas (38), Florida (29) y Nueva York (29) son los Estados con mayor presencia de minorías dando un total de 151 electores y a su vez los que más aportan a la contienda, de ahí que la relevancia de éste sector sea por demás trascendental. Además, Illinois, el Estado con gran presencia de latinos, aporta otros 20 electores.

2.Los indecisos

El poco más de 18% de indecisos en Estados Unidos, con una representación poblacional de más de 58 millones de estadounidenses, juega un rol clave en la carga de la balanza. Para ello tengo dos vertientes que conforman este sector de electores:

 




A) Los indecisos tenderían a inclinarse por las ideas nacionalistas de Trump, pero no estarían dispuestos a expresarlas antes de la votación, razón por la que éste porcentaje se inclinaría en favor del magnate neoyorquino.

B) El porcentaje se inclinará por las personas que decidan salir a votar, es decir, la balanza será en favor de uno u otro dependiendo de qué sectores salgan a votar. Si salen a votar los latinos ganará Hillary Clinton, si salen a votar zonas rurales se inclinará en favor de Trump.

3.Factor Obama

A pesar de la indiscutible popularidad de Barack Obama y a la fascinación que causa su esposa Michelle cada que aparece en público, la realidad es que los Obama dejan la Casa Blanca con un nivel de aprobación muy por debajo de las expectativas creadas alrededor de su reelección.

Sin embargo, han sido utilizados constantemente en los mensajes que Hillary Clinton emite en su campaña. ¿El motivo principal? Barack Obama obtuvo la reelección ganando los Estados que mayor cantidad de electores tenían en el país.

Al decidir no deslindarse del factor Obama, Hillary se arriesga a que el presidente más popular del mundo tenga un voto decisivo en las elecciones de hoy, habrá que esperar para saber si fue un arma con la que mató o con la que fue sepultada.

Sin duda alguna estamos presenciando un choque de titanes, por un lado, la posibilidad de tener a la primera presidenta en la historia de la nación más poderosa del mundo y por el otro, a un showman que fue capaz de transitar del loco que se llenaba la boca de disparates, al candidato con serias posibilidades de ganar y construir una nueva posición global para Estados Unidos.

 




 

¿A quién deberíamos preferir en México? A ninguno y al que sea. Aún no tenemos- y no sé si algún día sucederá- la influencia suficiente para definir las elecciones del país vecino, lo que sí tenemos es la obligación total de asumir el trabajo que nos toca para hacer de México un país que año tras año dependa cada vez menos de Estados Unidos y cada vez más de sí mismo.

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Elecciones Estados Unidos: entre la unión y división

Por fin ha llegado el día, las elecciones de Estados Unidos son hoy. Hoy los ojos del mundo están sobre los votantes estadounidenses, que acuden a las urnas para elegir al próximo mandatario o mandataria de uno de los países más importantes del mundo.

Esta elección ha sido una de las más desgastantes para los estadounidenses, la mayoría ya quieren que acabe. Sea cual sea el resultado, el proceso electoral ha dejado entre ver muchos de los problemas sociales de Estados Unidos.

Para los ojos de muchos, Estados Unidos es el ejemplo de una nación perfecta, para mí nunca lo ha sido, cabe aclarar.

Con estas elecciones, básicamente Estados Unidos se ha vuelto esa familia millonaria que parece perfecta por fuera, pero de la nada todo el mundo se da cuenta que tienen serios problemas por dentro.

La Unión Americana sale de estas elecciones como una nación dividida, un país que sufre de racismo exagerado, que tiene una población ignorante y que desconoce la realidad del mundo.

El día de ayer salieron dos mapas muy interesantes, uno en el Southern Poverty Law Center y el otro en el afamado periódico, New York Times. Uno habla de los grupos de odio en Estados Unidos y donde están situados, el otro de donde se concentra la población blanca con o sin educación universitaria, los números son tenebrosos.

 




En Estados Unidos existen 892 grupos de odio, en estos se incluyen a los diferentes capítulos del Ku Klux Klan, grupos anti migrantes, anti musulmanes, anti afroamericanos, grupos Neo Nazi y ligas neo confederadas (en pro de una división de los estados de sur y norte de Estados Unidos).

El número de grupos había comenzado a disminuir a partir del 2011, año en el que existían 1,018 grupos. A partir de la postulación de Trump en el 2015 como pre candidato y luego cómo candidato del Partido Republicano, y además su discurso de odio contra las minorías, han ayudado a que la membresía y el número de grupos de odio crezca.

Gran parte de estos grupos están conformados por un sector de la población que se siente olvidada. Un sector que es ignorante y no tienen una educación universitaria en su mayoría. Los últimos años han sido difíciles para esta gente, muchos afirman que de ganar Hillary Clinton no saben que harán los próximos cuatro años, y peor aún otros dicen que comenzarán una revolución o una nueva Guerra Civil.

 




Comparando los mapas, podemos ver que la mayoría de los grupos de odio se concentran en sectores donde proliferan los blancos sin educación universitaria.

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Esta población, blanca, con poca educación académica es donde Trump ha encontrado a sus clientes. Trump ha sabido beneficiarse del odio que tiene esta población hacia los musulmanes, los migrantes y los afroamericanos, para sacar a la luz, un movimiento político que tiene muchos años en crecimiento en la Unión Americana.

Trump con sus discursos de odio, ha apostado a que este sector de la población estadounidense le dará la victoria, o por lo menos ayudará a sus intereses en el futuro.

Ciertamente, Hillary Clinton ganará las elecciones de hoy. Pero llega a la Casa Blanca con un país dividido y con poca gobernabilidad. Definitivamente será todo un reto para Clinton, y lamentablemente dejará a un lado temas esenciales y de urgencia, por tratar de unir a un país que lleva años dividido.

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El presidente de la ley y el orden

“Tengo un mensaje para todos ustedes: el crimen y la violencia que hoy afecta a nuestra nación pronto llegará a su fin. A partir del 20 de enero de 2017, la seguridad será restaurada. En esta carrera por la Casa Blanca, yo soy el candidato de la ley y el orden.” Esas fueron las palabras que Donald Trump dijo hace algunos meses en la Convención Republicana cuando aceptó ser el candidato oficial para la presidencia de Estados Unidos.

Un discurso que revitaliza el pensamiento retrógrado de ciertos sectores de la sociedad estadunidense.

 




Hace algunos días vi en Netflix el documental Enmienda XIII (Amendment XIII). El cual mostraba cuatro problemas que a mi parecer es primordial poner atención en estas próximas elecciones: la discriminación y sus políticas criminales, el sistema penitenciario y la participación de las empresas privadas en el mismo.

La discriminación y segregación a la cual se ha enfrentando la comunidad afroamericana desde tiempos inmemorables se ha manifestado con más fuerza en ciertos momentos de la historia.

El desatinado criterio que alguna vez emitió la Suprema Corte de Justicia : “separados pero iguales” (separate but equal) reforzando las leyes de segregación y exclusión, considerándolas “legales” y “justas” (leyes de Jim Crow).

Después, la incongruente guerra contra el crack que desató Nixon, afectando principalmente a los barrios marginados y poblados por afroamericanos. Creando además políticas criminales restrictivas y abusivas por parte de un gobierno que tenía como objetivo encarcelar a todo aquel que “amenazara” la seguridad y estabilidad del gran país de primer mundo.

Estados Unidos es conocido por tener un sistema penitenciario ineficiente e injusto. El gobierno a través de diversos presidentes (Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton) crearon un Estado punitivo el cual persiste en la actualidad, estableciendo sanciones desmesuradas por delitos que no ameritan sanción privativa de la libertad o sentencias excesivas.

Cualquier persona que se considere “criminal” se le impondrá condenas que van desde cadena perpetua sin posibilidad de reducción de la pena por crímenes cometidos incluso y cuando eran menores de edad, trabajos forzados, hasta sentencia de muerte.

Ahora yo me pregunto ¿cuál ha sido el objetivo? ¿para qué ha funcionado la prisión? ¿realmente qué es lo que se sanciona? A lo largo del tiempo se han hecho leyes sin sentido, se han impuesto penas absurdas, y castigos sin lección.




Entre los años 50’s y 60’s se comenzó por sancionar el color de piel. Un afroamericano acusado de asesinar a un blanco iba directamente a la cárcel, en cambio, un blanco acusado de asesinar a un afroamericano, resultado: ¿sentencia? Libertad ¿argumento? Legitima defensa.

En la actualidad Estados Unidos cuenta con alrededor de 2, 217, 947 personas presas, considerándose el país con más personas en prisión en el mundo. Aproximadamente hay 693 personas internas por cada 100.000 habitantes.

La población afroamericana en prisión actualmente asciende a 900,000 (desde 1954 se ha multiplicado cuatro veces). Eso constituye que alrededor del 40% de la población carcelaria es afroamericana, y otro tanto se reserva a minorías étnicas, traduciéndose automáticamente a cifras desproporcionadas.

¿Por qué razón los grupos históricamente discriminados se encuentran en prisión realmente?

Douglas Massey ha señalado que una persona afroamericana sin estudios universitarios tiene el 59% de probabilidad de ir a la cárcel antes de cumplir 35 años.

Otra vez me vuelvo a cuestionar ¿verdaderamente qué se sanciona? No es poco raro que la mayoría de la población penitenciaria en Estados Unidos sea afroamericana y latina. La discriminación y desigualdad social impacta profundamente en las policías criminales del país, y más en un país en donde se ha castigado el color piel y la nacionalidad, el ser pobre y no pertenecer a los estándares socialmente aceptados para la mayoría.

En el 2011 asesinaron a Trayvon Martin, su asesino George Zimmerman pensó que era un ladrón que andaba asaltando, para él era suficientemente sospechoso que estuviera caminando y observando las casas del vecindario. ¿Sentencia? Libertad ¿argumento? Legítima defensa.

Es preocupante que un país a través de su derecho lo utilice como mecanismo de represión y abuso en contra de los grupos en situación de vulnerabilidad, y sobre todo que los actos sean considerados legales.

¿A qué voy con todo eso? Es mostrar los niveles de impunidad que se han ido arrastrado a través del tiempo. Los años de exclusión y segregación de la comunidad afroamericana no han quedado tan atrás, si por una parte es cierto que se han resuelto algunos problemas de desigualdad social, por otra han incrementado. La cárcel se ha utilizado como instrumento idóneo para reprimir.

 




Todavía en el 2016 se encuentra presente el abuso de la policía en contra de personas afroamericanas, propensas a ser golpeadas y/o asesinadas por parecer sospechosas. ¿Y la comunidad latina? Cada vez se hacen leyes más estrictas y discriminatorios en contra de los inmigrantes, con las cuales “se pretende combatir a la inseguridad e inmigración”.

¿Por qué me preocupa que Trump gane? Existen un sinfín de motivos que están de sobra mencionar (misoginia, xenofobia, etc.) , pero este me altera y alarma más. Donald Trump prometió ser el presidente de la “ley y el orden”, “los buenos tiempos regresarán” ¿cuáles buenos tiempos? Los tiempo en donde segregar y discriminar era legal, esos son los tiempos a los que desea regresar ¿y qué es lo peor de todo? la multitud se lo aplaude.

Les recomiendo ver este video: https://www.youtube.com/watch?v=wP4DdYvD480

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La Infiltración Rusa

La decisión del FBI de reabrir la investigación en el caso de los correos electrónicos de Hillary Clinton a menos de dos semanas de la elección, le ha dado un giro inesperado a una elección que ya tenía prácticamente una ganadora. Ahora el candidato republicano a la Presidencia de ese país, Donald J. Trump, tiene buenas posibilidades de salir victorioso el próximo 8 de noviembre.

Ciertamente el tema de los correos electrónicos ha sido durante toda la elección el talón de Aquiles de Clinton. Cuando se le pregunta, pide perdón, acepta su error o simplemente evade la pregunta. Pero la realidad es que el tema de los correos ha vuelto a la mesa de las elecciones gracias a la intervención de Wikileaks e indirectamente de Rusia.

Como nunca antes en la historia de los Estados Unidos, un país extranjero está influyendo en el proceso electoral. Según lo que se maneja en la prensa internacional, Rusia sería el país que ha proporcionado a Wikileaks, organización que preside Julian Assange, los correos electrónicos de Hillary Clinton, mismos que han hecho que se reabra nuevamente una investigación en su contra.




Este hecho, ha causado que Trump vuelva a acercarse a la candidata demócrata en las encuestas. Simplemente el día de ayer se daba a conocer que en algunas encuestas Clinton le lleva solamente un punto de ventaja a Trump. También en un promedio de todas las encuestas, Hillary solo aventaja a Trump por cinco puntos porcentuales, esto después de tener hasta una ventaja de dobles dígitos.

Trump ha declarado en repetidas ocasiones su admiración y “respeto” al Presidente ruso, Vladmir Putin. Donald ha también motivado a los rusos a que “hacken” a la candidata demócrata y por supuesto influir en las elecciones de Estados Unidos, mismo que ha sucedido ya en repetidas ocasiones durante este proceso electoral.




Es muy probable que Putin, ve en Trump, alguien que llevara a Estado Unidos al fracaso, por su falta de experiencia y por su estupidez. Putin sabe muy bien que Trump podría ser su títere y por lo tanto tener más poder de influencia en zonas cómo el Medio Oriente y por qué no, Europa Occidental.

Lamentablemente, el FBI no lee la situación de esta manera, y ha iniciado una investigación que bien, puede resultar que Clinton salga absuelta y sin culpabilidad alguna, pero que a estas alturas de la campaña le puede costar la elección. Por esto mismo, creo que la historia de Estados Unidos está en peligro, estoy seguro que existe una infiltración rusa en el proceso y que Trump ganará las elecciones del 8 de noviembre.

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