El presidente de la ley y el orden

“Tengo un mensaje para todos ustedes: el crimen y la violencia que hoy afecta a nuestra nación pronto llegará a su fin. A partir del 20 de enero de 2017, la seguridad será restaurada. En esta carrera por la Casa Blanca, yo soy el candidato de la ley y el orden.” Esas fueron las palabras que Donald Trump dijo hace algunos meses en la Convención Republicana cuando aceptó ser el candidato oficial para la presidencia de Estados Unidos.

Un discurso que revitaliza el pensamiento retrógrado de ciertos sectores de la sociedad estadunidense.

 




Hace algunos días vi en Netflix el documental Enmienda XIII (Amendment XIII). El cual mostraba cuatro problemas que a mi parecer es primordial poner atención en estas próximas elecciones: la discriminación y sus políticas criminales, el sistema penitenciario y la participación de las empresas privadas en el mismo.

La discriminación y segregación a la cual se ha enfrentando la comunidad afroamericana desde tiempos inmemorables se ha manifestado con más fuerza en ciertos momentos de la historia.

El desatinado criterio que alguna vez emitió la Suprema Corte de Justicia : “separados pero iguales” (separate but equal) reforzando las leyes de segregación y exclusión, considerándolas “legales” y “justas” (leyes de Jim Crow).

Después, la incongruente guerra contra el crack que desató Nixon, afectando principalmente a los barrios marginados y poblados por afroamericanos. Creando además políticas criminales restrictivas y abusivas por parte de un gobierno que tenía como objetivo encarcelar a todo aquel que “amenazara” la seguridad y estabilidad del gran país de primer mundo.

Estados Unidos es conocido por tener un sistema penitenciario ineficiente e injusto. El gobierno a través de diversos presidentes (Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton) crearon un Estado punitivo el cual persiste en la actualidad, estableciendo sanciones desmesuradas por delitos que no ameritan sanción privativa de la libertad o sentencias excesivas.

Cualquier persona que se considere “criminal” se le impondrá condenas que van desde cadena perpetua sin posibilidad de reducción de la pena por crímenes cometidos incluso y cuando eran menores de edad, trabajos forzados, hasta sentencia de muerte.

Ahora yo me pregunto ¿cuál ha sido el objetivo? ¿para qué ha funcionado la prisión? ¿realmente qué es lo que se sanciona? A lo largo del tiempo se han hecho leyes sin sentido, se han impuesto penas absurdas, y castigos sin lección.




Entre los años 50’s y 60’s se comenzó por sancionar el color de piel. Un afroamericano acusado de asesinar a un blanco iba directamente a la cárcel, en cambio, un blanco acusado de asesinar a un afroamericano, resultado: ¿sentencia? Libertad ¿argumento? Legitima defensa.

En la actualidad Estados Unidos cuenta con alrededor de 2, 217, 947 personas presas, considerándose el país con más personas en prisión en el mundo. Aproximadamente hay 693 personas internas por cada 100.000 habitantes.

La población afroamericana en prisión actualmente asciende a 900,000 (desde 1954 se ha multiplicado cuatro veces). Eso constituye que alrededor del 40% de la población carcelaria es afroamericana, y otro tanto se reserva a minorías étnicas, traduciéndose automáticamente a cifras desproporcionadas.

¿Por qué razón los grupos históricamente discriminados se encuentran en prisión realmente?

Douglas Massey ha señalado que una persona afroamericana sin estudios universitarios tiene el 59% de probabilidad de ir a la cárcel antes de cumplir 35 años.

Otra vez me vuelvo a cuestionar ¿verdaderamente qué se sanciona? No es poco raro que la mayoría de la población penitenciaria en Estados Unidos sea afroamericana y latina. La discriminación y desigualdad social impacta profundamente en las policías criminales del país, y más en un país en donde se ha castigado el color piel y la nacionalidad, el ser pobre y no pertenecer a los estándares socialmente aceptados para la mayoría.

En el 2011 asesinaron a Trayvon Martin, su asesino George Zimmerman pensó que era un ladrón que andaba asaltando, para él era suficientemente sospechoso que estuviera caminando y observando las casas del vecindario. ¿Sentencia? Libertad ¿argumento? Legítima defensa.

Es preocupante que un país a través de su derecho lo utilice como mecanismo de represión y abuso en contra de los grupos en situación de vulnerabilidad, y sobre todo que los actos sean considerados legales.

¿A qué voy con todo eso? Es mostrar los niveles de impunidad que se han ido arrastrado a través del tiempo. Los años de exclusión y segregación de la comunidad afroamericana no han quedado tan atrás, si por una parte es cierto que se han resuelto algunos problemas de desigualdad social, por otra han incrementado. La cárcel se ha utilizado como instrumento idóneo para reprimir.

 




Todavía en el 2016 se encuentra presente el abuso de la policía en contra de personas afroamericanas, propensas a ser golpeadas y/o asesinadas por parecer sospechosas. ¿Y la comunidad latina? Cada vez se hacen leyes más estrictas y discriminatorios en contra de los inmigrantes, con las cuales “se pretende combatir a la inseguridad e inmigración”.

¿Por qué me preocupa que Trump gane? Existen un sinfín de motivos que están de sobra mencionar (misoginia, xenofobia, etc.) , pero este me altera y alarma más. Donald Trump prometió ser el presidente de la “ley y el orden”, “los buenos tiempos regresarán” ¿cuáles buenos tiempos? Los tiempo en donde segregar y discriminar era legal, esos son los tiempos a los que desea regresar ¿y qué es lo peor de todo? la multitud se lo aplaude.

Les recomiendo ver este video: https://www.youtube.com/watch?v=wP4DdYvD480

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Un fantasma en el partido republicano

Visto en los medios, el Partido Republicano de los Estados Unidos decidió hace un par de días a su candidato para las elecciones presidenciales que será el famoso magnate Donald Trump.

Más allá de la popularidad del candidato y sus chances de ganar, el movimiento que encabeza Trump no es por él ni creado por él; es un fantasma ideológico que habita dentro del Partido.

Este fantasma es la salida oficial del “clóset” del ala ultra radical del partido, la cínica aparición del nativismo que busca frenar cualquier ápice de multiculturalidad, un movimiento racista, puritano, pro-evangélico, anticomercio, supremacista y armamentista que ahora camina libremente por los pasillos de la Convención Republicana.

¿A quién le importan los “negros”?, ¿A quién le importan los mexicanos?…esos solo construyen casas, ¿eres musulmán?, lo más seguro es que eres terrorista… hay que tener las armas listas, SIEMPRE. ¿Tratados de Libre Comercio? Al diablo… yo quiero mi pequeña fábrica en Cleveland aunque sea deficitaria… Hillary Clinton es adoradora del diablo… dijo el ex precandidato Ben Carson en una entrevista con CNN.

Este fantasma siempre estuvo ahí y quizás nunca se irá, pero existieron movimientos dentro del partido que trataban de quitarle peso a esta fuerza, ni el Tea Party era tan abiertamente radical la gente detrás del Trumpismo.

Lo peor del asunto es el capital político que se toma de aquí, el desempleo en Estados Unidos crece, la tasa de migrantes también y el descontento generalizado de la población con el gobierno hace que este tipo de ideas agarren fuerza.

Gente como Trump siempre ha habido y vendrán peores en el futuro, sin embargo, el cinismo del racismo público es una realidad donde la “corrección política” es solo una bonita fachada.

El electorado estadounidense está cansado de medidas tibias, de la “islamización” de la sociedad y de una posible legalización de los migrantes mexicanos ilegales. Es temprano para decir si Trump ganará o no, lo que sí está para quedarse es la proliferación en medios sin ninguna censura, sin ninguna pena de este tipo de ideas por demás racistas e intolerantes.

Amparados en la libertad de expresión se comenten muchos atropellos e injusticias, pero también es cobarde permitir que este tipo de ideas de choque tengan una difusión que no merecen.

Estados Unidos, quizás el país más vanguardista del mundo y de los últimos 200 años está en una crisis de identidad donde migrantes no quieren migrantes, donde política y religión son un juego de intereses de unos y otros, donde la “corrección política” llegó demasiado lejos y ahora nadie la quiere respetar…

Lo dicho, dicho está.

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