El Secreto de los Estados Unidos

Estados Unidos es un país admirable. Es una potencia económica, política y un modelo a seguir para muchos. Es el país que ha recibido a millones de inmigrantes abriendo la posibilidad de cumplir el sueño americano.

Sin embargo, pocos recuerdan que gran parte de su supremacía no se debe solamente a su gente o su sistema económico o político – como las corrientes de supremacía blanca que han tomado el poder del tal país sugieren – sino al hecho de que la moneda que respalda la economía global es el dólar estadounidense.

Estados Unidos se considera como potencia mundial desde antes de la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento se le solicitaba su apoyo por el bloque de occidente para contrarrestar al fascismo Nazi y sus seguidores, España y Japón.




No obstante, Estados Unidos no fue tan desafortunado como sus aliados, pues si bien sufrió el ataque en Pearl Harbor en 1941, su territorio continental no sufrió mayores consecuencias permitiéndole tener intacta su cadena productiva al finalizar la guerra.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, esta situación los posicionó estratégicamente para sobresalir como potencia mundial, mientras el resto de los países desarrollados de la época como Inglaterra, Alemania o Francia, pasaban dolores de cabeza para reconstruir sus instituciones, cadenas productivas y tejido social.

Lo anterior tuvo como consecuencia que en julio de 1944, un año previo a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, se firmara el tratado de Bretton Woods. Este tratado internacional establecía al dólar estadounidense como moneda base global respaldado por el oro. El estar bajo estas circunstancias permitió a los Estados Unidos comenzar a financiar su propio crecimiento y el de otros países.

En otras palabras, Estados Unidos se convirtió en el banco de muchos países en vías de reconstrucción y/o desarrollo, obteniendo con ello no solamente control económico, sino geopolítico. Sin embargo, la impresión del dólar masivamente y su circulación por todo el mundo, puso entre dicho si en realidad estaba respaldado por oro.

Era inconcebible pensar que las Reservas de Fort Knox contaran con el oro suficiente para respaldar tan masiva distribución de la moneda. En 1971, la Guerra de Vietnam acrecentó esta situación con una alta impresión de dólares para financiar la guerra. Algunos países europeos comenzaron a comprar reservas en oro.

El caso más sonado fue Gran Bretaña y Francia, países  que exigieron a Estados Unidos convertir sus dólares a oro de manera repentina. Como era de esperarse, Estados Unidos no era capaz de respaldar el dólar en oro.

Es así, que Richard Nixon decide romper la relación dólar – oro. Sin embargo, ya era tarde, el dólar era la moneda que circulaba a nivel global y la moneda en que los países acumulaban sus reservas, muchos de éstos como cobertura para cubrir su deuda externa.

Estas deudas denominadas en dólares crecieron con mayor énfasis durante la crisis de petróleo de 1973, en donde grandes sumas de dólares se destinaron como deuda a países productores de petróleo, muchos de ellos países Latinoamericanos en vías de desarrollo. Y esta historia continúa hoy en día. El dólar sigue siendo la moneda base para la mayoría de las transacciones y préstamos internacionales.

Durante esta etapa y los años subsecuentes, Estados Unidos ha estado con la fortuna de seguir financiando su crecimiento con deuda. A diferencia de todos los otros países, su deuda está en dólares y ellos mismos tienen la manera de imprimir su propia moneda.

Ningún otro país tiene esta magnífica ventaja. Es en gran parte por esto, que su riesgo país, sus tasas de interés, su interminable cultura de crecimiento y consumismo por medio de la deuda, han permitido crear oportunidades y la potencia que es hoy en día.

Es por esto que cuentan con presupuestos ostentosos para su infraestructura y fuerza militar. Es por ello que tiene influencia geopolítica en cada rincón del planeta. No olvidemos, Estados Unidos es el país más endeudado del mundo.

En 2017, su deuda pública es equivalente a 19 mil millones de dólares ($19,000,000,000,000) representando aproximadamente el 105% de su PIB.  Se estima que para el 2020 su deuda pública sea de 22.6 miles de millones de dólares.

Pongamos todo lo anterior en términos coloquiales. Imagina que te invitan un amigo a jugar Monopoly. A diferencia de una partida bajo las reglas del Monopoly, el dueño de la casa decide contar con una condición especial: además de ser jugador, será el dueño del banco y además tiene una maquinita para imprimir billetes a su discreción.

Ahora bien, el resto de los otros jugadores – de los cuales tu formas parte – tienen un número limitado de billetes para pagar sus transacciones y si solicitan deuda, ésta es denominada en la moneda oficial del juego. ¿Se te hace justo el juego? ¿Qué le dirías a tu amigo? ¿Quién ganaría la partida?




Existen intentos aislados en los que se ha desafiado al dólar. Sin embargo, ninguno ha surtido efecto. Por ejemplo, la Unión Europea tenía como objetivo convertir su moneda en la competencia frente al dólar. Desde su fundación en  1993 a la fecha, ha logrado colocar al euro como una moneda importante a nivel global, sin embargo sigue siendo lejana competencia frente al dólar.

Si bien algunos países cuentan con reservas en euros, éstas son relativamente pocas contra el dólar. Estudios apuntan que en 2006, cerca del 65% de las reservas internacionales de los países estaban en dólares. Lo sigue el euro con un distante segundo lugar con el 26% de las reservas internacionales.

Un dólar fuerte y una Unión Europea en conflicto, sigue demeritando la posibilidad de quitar al dólar como moneda dominante.

No debe sorprendernos que Trump públicamente haya comentado su apoyo a la salida del Reino Unido de la Unión Europea y declarado que el modelo de la Unión Europea es obsoleto.

En 2003, Estados Unidos y sus aliados invadieron Irak aparentemente para desarmar a tal país de armas de destrucción masiva – armas que nunca fueron encontradas. Existen varias teorías sobre la verdadera razón por la cual Estados Unidos decidió invadir a Irak.

Una de estas teorías apunta a que la idea de derrocar a Saddam Hussein fue en respuesta a que Irak comenzó hacer todas sus transacciones de petróleo en euros. Cabe recordar que Irak es miembro de  la OPEC, el 12vo productor de crudo y el 5to país con mayores reservas de petróleo.

Estados Unidos no podía – ni puede – permitir que los países productores de petróleo decidan usar otra moneda como referencia al precio del petróleo y mucho menos la compra-venta a nivel global de tan preciado insumo.

Esto sería una seria amenaza a la hegemonía del dólar. Se dice que la invasión de Irak fue un claro mensaje para los líderes del mundo: El petróleo se cotiza en dólares y cualquiera que se descarrile de esta práctica, sufrirá las consecuencias.

En 2011 nace el bloque económico BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como las economías emergentes más grandes del mundo. En 2014, el  bloque comenzó a introducir la idea de crear un Banco central (Banco BRICS) y una moneda única para sus transacciones.

Como resultado se perdería la dependencia de los bancos de occidente y del dólar. Hasta hoy, poco se ha avanzando en el tema.




Donald Trump ha creando fuertes turbulencias en todo el mundo, incluyendo desmanes con países aliados de los Estados Unidos. Ha sugerido desconocer tratados internacionales de comercio y promovido regresar a una etapa de proteccionismo.

No sólo eso, su administración ha tomado el atrevimiento de sugerir desconocer tratados que rigen la comunidad financiera. Es aquí donde el tema de la moneda juega un importante rol.

Si bien la hegemonía del dólar ha sido una desventaja competitiva para otros países, también puede ser el talón de Aquiles para los Estados Unidos.

Suena descabellado, pero ¿qué pasaría si los países se unen y determinan una nueva moneda base o un índice de monedas como referencia en vez del dólar? ¿Qué pasaría si el petróleo y otros commodities se comienzan a cotizar en otra(s) moneda(s) en el mercado global? ¿Qué pasaría si los países comienzan a cambiar sus reservas internacionales a otra(s) moneda(s)?

¿Qué pasaría si Estados Unidos se cierra al comercio global, pero el resto del mundo sigue abierto al comercio, utilizando otra(s) moneda(s) para sus transacciones?

Suena irreal llegar a ese nivel de coordinación global. Por otro lado, Estados Unidos lucharía con capa y espada contra estas iniciativas  como secretamente lo lleva haciendo desde 1944. Sin embargo, imaginemos por un momento que se llegue a concretar. Esto cambiaría el orden global a una escala sin precedentes.

Se tendría que estudiar a fondo las implicaciones de que el dólar se convierta en una moneda más. ¿Cómo tendría Estados Unidos que tratar ahora su deuda pública? ¿Tendría Estados Unidos que experimentar lo que otros países han vivido: inflación, políticas monetarias restrictivas, alza en tasas de interés? ¿Sería inevitable una recesión para Estados Unidos acarreando al resto del mundo? Sin hacer un análisis a detalle, podríamos adelantar que habría caos, guerras y en definitiva el derrumbe del orden mundial como lo conocemos hoy en día.

Las consecuencias son tan catastróficas que parece impensable en que tales cambios se den. Sin embargo, si Estados Unidos sigue siendo un bully en cuyas negociaciones posiciona al resto de los países siempre en una posición perder, ¿porqué no ir a una negociación perder – perder? Quizá este sacrificio es necesario para tener un mundo más justo y equilibrado hacia el futuro.

Esto dejaría a Donald Trump solo con sus vacías palabras – y desgraciadamente con sus armas – para negociar. Sin duda esta es una idea descabellada, pero si surge el juego Estados Unidos vs. El Resto del Mundo, es una idea que estos últimos podrían llegar a considerar al menos para dar la señal que también Estados Unidos requiere del resto del mundo.

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El Talón de Aquiles: EL RETROCESO DEL PROGRESO

El 23 de junio de 2016, el 52% de los británicos votaron a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El 3 de octubre, 50.21% de los votantes en un referéndum, seis millones y medio de colombianos, se opusieron a un acuerdo de paz. El 8 de noviembre, Hillary Clinton obtuvo más de dos millones y medio de sufragios que Donald Trump (voto popular), quien sin embargo ganó los votos electorales.

Presentar un texto argumentando que en este 2016 triunfaron el temor y la ignorancia es insuficiente, pues opinólogos y futurólogos ya se me adelantaron. Procedo entonces a desarrollar dos factores que dan profundidad a esa tesis: la incapacidad ciudadana a alimentar un régimen que requiere de participación de calidad, y una desconexión indulgente de las fuerzas políticas que deberían defender las conquistas sociales logradas durante la segunda mitad del Siglo XX, explican por qué estamos como estamos.

La democracia representativa: víctima del capitalismo (casi) salvaje

Soy el producto de un mundo socialdemócrata que la revolución neoconservadora de los años 1980 destruyó. Se me enseñó que cada derecho conlleva una responsabilidad, que es adeudo del ciudadano informarse y contribuir al debate, y que el interés colectivo pasa por encima del individual. No me considero “socialista”, mucho menos “comunista”, pero sin duda soy “izquierdista”.

 




Se me convenció que el principal rol del Estado es la moderación política: al redistribuir la riqueza y fortalecer la clase media, el Estado evita las derivas extremistas tanto de izquierda (revolución bolchevique) como de derecha (nazismo), que se alimentan de pobreza e ignorancia. La democracia solo funciona en donde la clase media, urbana, y educada, es fuerte. La educación es antídoto a la manipulación y demagogia.

Una de las primeras víctimas del neoliberalismo fue la educación. La obsesión por controlar el déficit fiscal y la nefasta idea que el sector privado siempre es mejor que el público, evaporaron presupuestos, debilitaron servicios, y alentaron privatizaciones.

La educación privada nunca ha sido reconocida por inculcar valores de solidaridad social; y la pública, aunque quisiera, no tuvo condiciones. Se crearon así brechas entre los que pudieron pagar una educación de calidad, y los que no.

Los resultados están a la vista: a los ciudadanos de hoy no les interesa lo público, ya sea porque no le dan importancia (creen que no la tiene), o debido al exceso de trabajo – la pauperización del mercado laboral también es una realidad – que no permite una participación política activa de calidad.

A este escenario agréguesele la explosión en importancia de internet, de las redes sociales, y la consolidación de una cultura en donde el límite entre espectáculo y realidad se borraron. Hoy, no se sabe qué información es real e irreal. Los “trolls” desinforman, distorsionan, y divulgan falsedades adrede a quienes no saben, y no quieren aprender a distinguir, como decía la canción, “entre besos y raíces”. Hoy, la política es espectáculo, el ciudadano espectador, y el votante consumidor.

Las marchas de salvación de la patria y de dignidad nacional organizadas por el uribismo contra un acuerdo de paz en Colombia, son ejemplo de ello. De nada sirvió defender uno de los acuerdos de paz más ambiciosos y sofisticados que se hayan firmado, que contaba con el apoyo unánime de la comunidad internacional.

Pudo más la desinformación. También eso explica el éxito de las campañas de los líderes aislacionistas del Reino Unido y de Trump, cuya sorpresa ante sus propias victorias apenas superó las evidentes muestras de la falta de preparación para las mismas. La cohesión social del consenso keynesianismo fue rota hace tiempo. Hoy, las consecuencias son evidentes.

Brechas y condescendencias

Claro, el neoliberalismo no es culpable de todo. La izquierda también lo es. Primero, dejamos de ser izquierda. Nos derechizamos. Nuestro supuesto proyecto inclusivo no lo fue tanto: siempre excluimos a religiosos y otros grupos que no dudamos en llamar “fundamentalistas”.

Si el Partido Demócrata hubiera defendido al proletariado blanco rural arruinado por la deslocalización empresarial fruto de la globalización, hubiera probablemente mantenido su apoyo. Pero la izquierda de Clinton, antiaborto y pro-gay (alienándose así el voto religioso y conservador) se convirtió además en la primera línea de defensa del libre comercio, con lo cual perdió el voto de los trabajadores. Segundo, existe en la izquierda una tendencia a la condescendencia.

Muchos nos vemos como una especie de vanguardia liberadora cuya misión es guiar a los alienados hacia el “progreso”. La educación, ese instrumento que extirpó nuestra ignorancia, nos da esa responsabilidad social, que constituye nuestra mejor muestra de consciencia y solidaridad.

Ser de izquierda es un privilegio de burgueses, y muchos de los votos “racistas, xenofóbicos, y sexistas” que vimos en 2016 son reacción a ese complejo de superioridad. ¿Cómo apoyar el aislacionismo en un mundo globalizado? ¿Cómo no entender que la paz es mejor que la guerra? Al ser parte de la “izquierda caviar”, nos hemos desconectado de las inquietudes del ciudadano común. Nos cuesta imaginar que haya gente que no piense como nosotros.

Los triunfos populistas de 2016 no nos gustan porque no se amoldan a la idea de progreso que nosotros, izquierdistas, hemos construido. Es casi patético constatar los fallidos esfuerzos del Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, para explicar, con complejos tecnicismos, sin duda correctos pero también aburridos, el acuerdo de paz, mientras Uribe ejecutaba una retórica simple, sin duda simplista aunque apasionada, que tergiversó lo acordado y le dio la victoria.

Y cuando el elector nos dijo que éramos nosotros los que no habíamos entendido su grado de frustración, los frustrados fuimos nosotros ante mayorías que se atrevieron a no compartir nuestra opinión portadora de valores progresistas dignas del siglo XXI.

Los resultados en el Reino Unido, en Colombia, y en Estados Unidos no son antidemocráticos porque son el fruto de lógicas democráticas, pero ponen en entredicho la construcción del ideal democrático de centro-izquierda, basado en el respeto, la tolerancia, y el reconocimiento de la diversidad, y en la defensa de minorías.

 




Las mujeres, que rara vez han sido minoría, también cuentan en esa visión, que ahora vemos en peligro en un mundo en donde las mayorías progresistas brillan por su inexistencia. En Estados Unidos, un tercio de los ciudadanos es incapaz de nombrar uno de los tres poderes de gobierno.

¿Cómo darle poder a tantos ignorantes? Filósofos como Platón y John Stuart Mill ya han propuesto ideas para limitar los efectos políticos perniciosos de la inopia popular. Es aquí, precisamente aquí, en donde se abre la puerta al autoritarismo de izquierda, tan peligroso como el de derecha.

Conclusión: tengo miedo

Queda todavía mucho por analizar. Se debe aceptar que esta racha victoriosa populista de derecha no se alimenta solo del temor e ignorancia: una buena proporción de la clase media, individuos con ingresos anuales de USD 100,000 o más, votaron por Trump, así como lo hicieron 42% de las mujeres y 29% de los latinos (más de los que votaron por Romney). Además, 43% de sus votantes tienen título universitario.

El retroceso del progreso ha causado una profunda división social: los treinta millones de personas votaron en el Brexit (la tasa de participación casi alcanza 72%), dividieron al Reino Unido entre Inglaterra y Gales (favorables a salir de la Unión Europea) y Escocia e Irlanda del norte (a favor de la permanencia).

Colombia, como Estados Unidos, es un país dividido, como lo muestra el proceso que actualmente se desarrolla para aprobar una nueva versión del acuerdo de paz (que sigue generando oposición). Tercero, las mayorías silenciosas pesan fuerte. El abstencionismo debe ser estudiado con mayor detalle.

 




En 2016, los intolerantes afirmaron su voz, por tanto tiempo irrespetada y ridiculizada. Basta de hablar de integración, de paz, de cambio climático, de musulmanes, y de comunidades sexualmente diversas: es hora de ocuparse de la gente “normal” con problemas reales. A partir de 2016, el fenómeno es mundial.

En Francia, los analistas monitorean con atención el apoyo a Marine Le Pen y al Frente Nacional. En Costa Rica, gárrulos oportunistas como Otto Guevara se atreven a reivindicar el discurso incendiario de Trump. Ya se propuso estudiar la abolición del beneficio de la nacionalidad costarricense a los hijos de nicaragüenses nacidos en Costa Rica. Veamos si se le ocurre construir un muro entre Costa Rica y Nicaragua.

El retroceso del progreso se alimentó por una derecha neoliberal que cercenó el consenso keynesiano, pero también por una “izquierda champagne” que en un inicio se quiso oponer, pero que terminó pactando con el capitalismo de la post-Guerra fría.

Ayer fueron los que vemos como “fundamentalistas reaccionarios” los que temieron la llegada a la Casa Blanca, de lo que vieron como un presidente negro, musulmán, que ni siquiera había nacido en Estados Unidos. Hoy, somos nosotros, izquierda y centro-izquierda, los que tememos la llegada a esa misma Casa Blanca de lo que vemos como un populista ignorante, irresponsable, e imprevisible. ¿Ignorancia versus prepotencia?

Fernando A. Chinchilla
San José (Costa Rica), diciembre de 2016

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TIEMPOS DE REFLEXIÓN SOBRE LA DEMOCRACIA

La salida de la Unión Europea por parte del Reino Unido vía referéndum popular, el rechazo del acuerdo de paz con las FARC propuesto al pueblo colombiano mediante plebiscito, y ahora la elección popular del candidato por el Partido Republicano, Donald J. Trump, como Presidente de los Estados Unidos de América. ¿Difícil año para la democracia en el mundo?

Este tipo de decisiones, que no han sido ni populares ni bien recibidas por los sectores intelectuales de las poblaciones respectivas de sus países (y diría yo, no solo en sus países, sino en el resto del mundo), han traído severos cuestionamientos a esta forma de gobierno, cuyos orígenes se remontan a la antigua Atenas.

Pareciera ser que después de más 2,500 años de historia y progreso, aún no ha terminado de comprenderse la naturaleza y características inherentes al sistema político más utilizado del mundo.

Es por todos conocido que la democracia parte de una premisa fundamental: La igualdad, misma que en los últimos 100 años ha alcanzado tal importancia que además de ser un concepto ineludible al hablar de cualquier tipo de justicia, incluso se ha reconocido como un derecho humano, inherente a la propia dignidad de las personas.

 




Errónea resultaría la apreciación de esta sola parte del rompecabezas, pues existe otra característica, mucho menos popular y muchas veces difícil de digerir (como en estos casos), que le es inherente al sistema griego: La solidaridad.

La democracia obliga a quienes no fueron mayoría al momento de manifestar su voluntad en una decisión (por ejemplo, una elección popular) a someterse y sujetarse a lo decidido por quienes conformaron la mayoría, sin importar si la decisión cumple con los estándares mínimos aceptables de racionalidad, moralidad e inteligencia.

 




Podrán pensar muchos en que lo anterior le da la razón a los críticos de esta forma de gobierno, pero se equivocan. La solidaridad democrática, antes de constituir una falla, representa una fortaleza porque nos obliga a todos los integrantes de una sociedad a crecer juntos en conciencia, sensibilidad y educación. Impide que un sector de la población más consciente que el resto se aisle del resto de la sociedad y avance por sí solo, pues lo obliga a compartir su progreso intelectual.

Los líderes políticos del Reino Unido, el Presidente de Colombia y el Presidente de Estados Unidos, todos le fallaron a su sociedad. Les faltó trabajar en la educación de la gente, les faltó trabajar en su sensibilización, y les faltó mucha inteligencia a ellos mismos por no anticipar estos resultados.

La democracia sigue siendo la mejor forma de gobierno en el mundo, y el día de ayer, por tercera vez este año, nos mandó un fuerte mensaje a todos. ¿Ya iremos a responder, o hasta cuándo?

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Estados Unidos: Encuestas KKK

El Ku Klux Klan es una organización que nació después de la Guerra Civil de los Estados Unidos, misma que tuvo como razón principal la abolición de la esclavitud en todo el país, algo con lo que no estuvieron de acuerdo los Estados Confederados.

 




Todos hemos visto imágenes de los miembros del KKK, la gente usa togas color blanco y se tapan las caras con capuchas del mismo color. El objetivo de taparse las caras es que no los identifiquen como miembros de la organización y así poder hacer sus actos racistas – que en su tiempo eran desde actos terroristas y hasta linchamientos – para después continuar con sus vidas con total normalidad y sin ser perseguidos o juzgados por la sociedad.

¿Son las encuestas en Estados Unidos un reflejo del KKK? El caso de que las encuestas se equivoquen ha sido un tema importante durante el año. El primer caso se dio en Reino Unido, donde todas las encuestas, incluso las de salida, marcaban que el famoso #Brexit no iba a suceder y que RU se mantendría en la Unión Europea. Al final del día sucedió todo lo contrario, el #Brexit sucedió y los británicos están en camino a ser la primera nación de darse de baja de la UE.

Mientras tanto en Colombia, todas las encuestas marcaban que los colombianos iban a aceptar los Tratados de Paz con las FARC. Era tan seguro que se iban a aceptar que incluso el Presidente Santos anunció los acuerdos con bombo y platillo e invitando a mandatarios de todo el mundo, días antes del plebiscito. El resultado fue desalentador, los colombianos rechazaron la paz con las FARC y ahora el Gobierno Colombiano tendrá que ver otras opciones para cristalizar los acuerdos con el grupo guerrillero.

 




Aunque la mayoría de las encuestas en Estados Unidos le dan la ventaja a Hillary Clinton, sobre Donald Trump, algo me hace sentir que no nos están contando la historia completa. Algo me hace sentir que hay gente, que al igual que los miembros del KKK, le da pena decir que votará por una figura racista, misógina y deplorable como Donald Trump.

Es decir que ver un serio revés en los resultados el 8 de noviembre no es nada descabellado y el riesgo de una victoria de Trump no se puede descartar por completo, digan lo que digan las encuestas de algunos medios con mayor prestigio en Estados Unidos.

Para ser honesto, ¿cuántos aquí dirían que piensan votar por Trump?
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Dimes y Diretes: “Los privilegios de la Clase Política”

Como si la actual administración de Enrique “Henry Monster” Peña Nieto no tuviera suficientes problemas y escándalos, el fin de semana se le sumaron dos más. Aunque cabe no son golpes contundentes si nos hace ver el tipo de clase política que tenemos en este país, peor aún, que tipo de gañanes tenemos en Los Pinos.

El primer escándalo trascendió el sábado por la tarde, cuando varios usuarios en redes sociales dieron a conocer que el hijo de “Henry Monster” Peña Nieto, Alejandro Peña Pretelini, había estado envuelto en una riña dentro de un exclusivo bar en San Miguel de Allende, Guanajuato. La pelea se suscitó luego de que el Jr. Peña llegará con prepotencia al bar y empujara a cualquier persona que se le pusiera enfrente, para su falta de fortuna un grupo de jóvenes de Monclova no se dejaron y tras un violento intercambio de palabras, se fueron a los golpes, momento en el cual agentes del EMP intervinieron golpeando a los monclovenses.




La cuestión es que, según reportes de medios en Coahuila, dos de los jóvenes monclovenses resultaron gravemente heridos por la golpiza que les propino los agentes del EMP, tanto que a la boda que tenían al día siguiente asistieron con parches y otro ¡hasta con muletas! Eso sí, dicen que el Jr. Peña no se fue en blanco.

El segundo escándalo del fin de semana para la administración peñista, fue la investigación que dio a conocer Aristegui Noticias (que le encanta andarle pegando feo a Peña), donde da a conocer que en los viajes nacionales e internacionales que realiza el Presidente, también van, familiares, amigos cercanos y hasta artistas.

En un reportaje muy resumido, el equipo de investigación de Carmen Aristegui, revela que en muchos de los viajes a lugares como Reino Unido, Francia, Turquía, España, Italia, el Vaticano y hasta a Ciudad Juárez, el Presidente ha utilizado el flamante avión Presidencial, que no tiene ni Obama, como un vil aerotaxi para transportar hasta amigos de su hija Paulina Peña.




Estos dos hechos nos demuestran cómo nuestro Presidente, en primer lugar nos regresa nuestros impuestos, a punta de golpes, por qué pocas razones tenían los agentes del EMP para golpear a los jóvenes de Monclova y mandarlos al hospital, cuando en realidad su función en ese momento debió de haber neutralizado la riña.

Y en segundo lugar, cómo se gastan nuestros impuestos, pues en primer lugar tenemos a un “junior” haciendo constantes viajes a San Miguel de Allende para pasarla bien con nuestros impuestos, yendo a los bares más exclusivos de la localidad y por otro lado tenemos al papá usando el Avión Presidencial que es de uso exclusivo para viajes de trabajo, como un taxi para darle “ride” y llevar de viaje a todos sus compadres y comadres.

Qué asco me da esta clase política.

Ahí Se Leen.

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ES ELLA





Lo he pensado tantas veces. Desde hace algunos meses en los que Donald Trump tenía las mismas posibilidades que yo de ser doctor- yo no soy capaz ni de ver sangre- hasta convertirse en un candidato serio y peligroso rumbo a la presidencia de los Estados Unidos.

Debo confesar que, después de la derrota con Barack Obama, no pensé que Hillary Clinton repensará la posibilidad de contender de nuevo por la silla presidencial de mayor poder en el mundo.

En mi estancia en Nueva York el año pasado, tuve la oportunidad de visitar varias veces la sede de las Naciones Unidas. Dentro del recinto se respiran verdaderos esfuerzos por impulsar las relaciones entre países, por encontrar soluciones a los grandes problemas del mundo y sobre todo por mantener la paz, no como la ausencia de guerra, sino como la capacidad de ser ciudadano del mundo sin distinguir razas, colores de piel, estatus social, preferencias sexuales o religiosas.

Caminando por las calles de Nueva York- bajo la magnitud de sus edificios y la multiculturalidad que lo distingue- entendí que un candidato que pretendía construir muros y disfrazar su nacionalismo extremo por violencia no era en lo absoluto parte de la esencia del ciudadano estadounidense.

Desde ese momento comencé a seguir la propuesta de Hillary Clinton. Una persona que, a sabiendas de lo que representa para una mujer ser candidata a la presidencia, tomó el reto con la mayor entereza posible. Quisiera decir que es la antítesis del candidato showman que incita violencia y repudio, pero sería ofender a una mujer que lo tiene todo menos ser radicalista.

Hillary Rodham Clinton, la mujer que transmite elocuencia.

La sencillez de su personalidad y la elegancia para ofrecer sus discursos. La mujer preparada para hacer historia y lograr comandar a un país urgido de empleo. La política con convicciones de hierro y estrategia coercitiva en las reformas migratorias.




La madre de familia sensible y amorosa, la esposa fiel y tenaz. Hillary resulta la opción, así sin más, la opción.

Por todos los motivos anteriores, por las continuas guerras e invasiones, por la demagogia radical del oponente y porque ser presidente es cosa muy seria, votar por Hillary Clinton debería ser hasta un acto de lógica y un llamado de paz.

Los estadounidenses tienen la oportunidad de entregar los problemas de su país a una persona seria, preparada y con valores; o repetir el morboso episodio del Reino Unido que, abusando del nacionalismo extremo, votó en favor del brexit bajo la nula consciencia del impacto negativo que éste tendría en su economía, educación y calidad de vida.

Votar no es emitir una opinión escrita basada en la sensación de odio que me produzcan los musulmanes, latinos o cualquier otra raza. Votar es elegir el futuro que quiero para mis hijos, mis padres, vecinos, amigos y sobre todo para mi propio destino. ¿En manos de quién dejarías a tus hijos?, es ella, solo ella.

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La volatilidad de las tasas de interés

La agitación política y económica a la que se han expuesto los países se ha visto reflejada en los movimientos de las tasas de interés. En México, por ejemplo, tenemos una tasa de referencia de 4.25%, lo que representa un incremento de 42% en el último año.

Más que por cuestiones internas, la decisión de Banxico de elevar la tasa de interés es consecuencia de lo que sucede en el ámbito internacional. La subida de tasas en Estados Unidos, la incertidumbre por la salida de Reino Unido de la Unión Europea, la apreciación del dólar, entre otros factores.

Recordemos que el Banco de México tiene como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda; es decir, que los mexicanos no nos enfrentemos a niveles altos de inflación. En este sentido, una de las herramientas que tiene Banxico para controlar la inflación es el movimiento de la tasa de interés. Al elevar la tasa, el Banco de México coadyuva a que las inversiones financieras sean más atractivas y con esto se disminuye la presión sobre los precios y se contiene la fuga de capitales. Una subida de tasas, como la que se realizó la semana pasada de medio punto porcentual, ayudan a que el precio del dólar baje y el mercado financiero de México siga siendo atractivo.

Toda decisión que se tome en política monetaria ocasiona diferentes reacciones en la economía de nuestro país. El aumento de las tasas de interés también significa que el precio del dinero sube.

Quienes han contratado deuda con referencia en una tasa flotante van a pagar más intereses, este es el caso de muchos gobiernos que tienen las tasas de sus créditos basadas en la TIIE. Algunos Gobiernos han previsto esta subida de tasas y han contratado coberturas que ayudan a pagar menos intereses cuando las tasas se incrementan.

Recordemos que nuestro país ha llegado a tener tasas de interés de referencia de dos dígitos. Estamos atravesando por una época en que las tasas de interés son bajas, pero que están comenzando a repuntar. Es un buen momento para que los gobiernos cubran sus créditos y contraten coberturas financieras, tenemos que prever que a finales del año se puede dar una nueva subida de .25%.

No podemos arriesgar las finanzas públicas a una subida abrupta de tasas que haga que los recursos se destinen a pago de intereses en lugar de inversión pública.

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La ciencia y el Brexit

En estos días hemos visto a todos los politólogos y comunicadores del mundo hablar del famoso Brexit. Bien cita Hector Aguilar Camín en Milenio a Borges diciendo “La democracia es la exageración de la estadística”.

Y cierto es, al final, el peso de unos cuantos decidieron por otros, algo intrínseco de la democracia. Ahora que el resultado ya está y el ultranacionalismo está en boga hay que analizar las lecciones que nos deja.

El primer punto es el abrir el debate sobre el mecanismo de contabilizar los votos en un referéndum de tan alta importancia. El simple hecho de que Inglaterra tenga una mayor población que Irlanda del Norte, Escocia y Gales pone a estos países más pequeños en una posición inferior y aunque si bien es cierto, el voto popular británico fue quien decidió el resultado, no tomó en cuenta que el voto del galés y el inglés no está supeditado a los mismos intereses aún y siendo británicos los dos.

Otra pregunta y quizá la fundamental es conocer el “mindset” del voto. Considero que el tema del Brexit debe verse desde el punto de vista de cada británico y no del que mejor le convenga a México o a determinado país. El ciudadano británico cayó en el discurso populista nacionalista de una Bretaña para los británicos, un discurso aislacionista que en pleno siglo XXI suena arcaico y retrógrada aun y con todas las consecuencias anunciadas que esto pudiera traer según expertos y analistas de todo el mundo.

Sin embargo, respecto a esto, Jesús Silva-Herzog escribe “Los tercos quieren pintar el voto británico como la victoria de los tontos, la imposición de los ignorantes, el triunfo del resentimiento”. En su perspectiva, que me parece válida, nos hace buscar entender el razonamiento del ciudadano común, en un concepto, el rechazo a las élites y a su ciencia. Se votó contra los dominantes, fue un triunfo moral para muchos negando la realidad científica planteada por expertos.

Silva-Herzog sentencia diciendo “El desprestigio de los datos abre la puerta a las peores demagogas”, una verdad contundente que resume esa negación de los datos, ese rechazo a los economistas y su mundo, ese rechazo a los analistas de la burocracia. El apego a la identidad, el nacionalismo, la desconfianza y la inseguridad minaron las conciencias de muchos votantes a tomar tan drástica decisión.

El Brexit constituye el hecho histórico más transcendental en Europa desde la caída del Muro de Berlín. Las consecuencias no me atrevo a pronosticarlas, ni para bien ni para mal, sigo pensando que la ciencia de la economía nos dará el mejor consejo, al menos ella no está sujeta ni a votos ni al gusto de nadie.

Lo dicho, dicho está.

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México Respecto al Brexit

“The best argument against democracy is a five-minute conversation with the average voter”Winston Churchill.

La votación de Gran Bretaña respecto a permanecer o no en la Unión Europea es sin duda el tema más vasto de los últimos tres días. El viernes 24 de junio se conoció el resultado por el cual el Reino Unido dejará de ser miembro de la unión de países europeos a la cual se incorporó en 1973.

En un ejercicio democrático, con una estrecha diferencia de votos (51.9 vs 48.1), los británicos se pronunciaron a favor de salir de la Unión Europea, ocasionando así un sinfín de consecuencias políticas, económicas y sociales que tendrán impacto en todo el mundo incluyendo México.

Considerando que vivimos en un mundo económicamente entrelazado donde los hechos de un país repercuten en todos, ¿cuáles son las consecuencias económicas del Brexit? :

• Las relaciones comerciales derivadas de tratados de libre comercio tendrán que ser negociados nuevamente. Actualmente el comercio entre Europa y Reino Unido alcanza los $575,000 millones de dólares (mdd).

• La Confederación Británica de la Industria calculó una pérdida de entre 550,000 y 950,000 empleos locales en los próximos 4 años.

• Una salida de bancos de Londres a otras ciudades europeas como París o Frankfurt. Lo cual conllevaría un traslado de miles de empleos del sector financiero (que representa 8% del PIB) fuera de Reino Unido.

• Importantes cambios regulatorios en servicios financieros transnacionales entre Gran Bretaña y Europa.

• Un fuerte golpe a la industria británica, que más del 40% de sus productos son exportados al resto de Europa; y la pérdida de subsidios a la agricultura que actualmente otorga la Unión Europea a agricultores de Reino Unido.

¿Qué va a pasar en México en el corto plazo?

• De primera instancia la paridad cambiaria frente al dólar se verá afectada. Inversionistas con moneda mexicana venderán su posición para refugiarse en el dólar, generando así un encarecimiento de éste respecto al peso.

• La Secretaría de Hacienda y Crédito Público anunció un recorte adicional al gasto corriente (gastos de operación) del gobierno federal por $31,715 millones de pesos (mdp) para hacer frente a la volatilidad económica.

• Existirán más incentivos para que el Banco de México aumente las tasas en su próxima reunión del 30 de junio para controlar el tipo de cambio.

• México tendrá que suscribir un nuevo acuerdo comercial con el Reino Unido. Que si bien el comercio entre éstos sólo es de $5,000 mdd anuales, la Secretaría de Economía tiene preparado ya un borrador del acuerdo.

De primera instancia, el viernes pasado los mercados financieros (acciones, divisas, petróleo, oro, etc.) sufrieron fuertes caídas por el pánico generado por la noticia. Dado que los mercados se mueven, en parte, de forma irracional y emocional, el Brexit ocasionó ventas masivas por parte de inversionistas asustados alrededor del mundo.

Las bolsas europeas cerraron en un profundo terreno negativo, destacando Londres -3.15%, París -8.04%, Alemania -6.82%, Grecia -13.42% y España -12.35%. En Asia las pérdidas fueron un poco moderadas y en América la Bolsa Mexicana perdió -2.73%, el Dow Jones -3.39%, el NASDAQ -4.12% y Brasil -2.82%.

El petróleo WTI cedió -1.05% a 48.85 y el Brent -5.01% a 48.36. En cuanto a monedas, la Libra esterlina (GBP) se devaluó frente al dólar (USD) -8.25% y frente al peso (MXN) -4.95%.

La transición de separación durará dos años, la cual estará llena de negociaciones que los mercados financieros resentirán para bien y para mal. Mientras tanto, las expectativas económicas en general derivadas del Brexit son, en su mayoría, pesimistas.

*Columna escrita con información al viernes 24 de junio. Con datos de CNN Expansión, El Financiero y Bloomberg.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

El Brexit: Un golpe bajo a la gobernanza global

El resultado inmediato y más evidente que ha causado la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) es la caída de la libra esterlina y por ende el desplome de los mercados financieros alrededor del mundo. Sin embargo, este hecho histórico no solamente tendrá implicaciones económicas a nivel global sino también podría ser el inicio del final de uno de los proyectos más ambiciosos de las democracias occidentales. Como podemos recordar, el proyecto de la Unión Europea tiene sus antecedentes desde la segunda mitad del siglo XX con la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

Esta institución tenía como propósito facilitar el intercambio de materias primas entre los países que estuvieron en conflicto durante la Segunda Guerra Mundial por lo que a pesar de que buscaba el acercamiento económico también pretendía crear una región libre de conflictos bélicos. No obstante, fue hasta el año de 1993 cuando entró en vigor el Tratado de Maastricht que surgió el proyecto de la UE que actualmente conocemos. En sus inicios, este proyecto era la tendencia a seguir a nivel global puesto que enarbolaba los valores tanto del liberalismo económico como político, que promovían un mercado abierto e inclusive el libre tránsito de personas.

Con el paso del tiempo, muchas regiones intentaron llevar a cabo este tipo de iniciativas, como el MERCOSUR en Sudamérica o el NAFTA plus en Norteamérica. Sin embargo, ninguna de estas integraciones regionales tuvo los mismos resultados que Europa.

Esto se debía principalmente a las grandes divergencias que hay entre los países que integran estas regiones, algo que en teoría no había entre los países europeos. En el año 2008, con la crisis financiera internacional, se presentó la primera gran dificultad de esta integración europea puesto que quedaron en evidencia las grandes diferencias económicas que había entre los miembros, lo que llevó a varios países a cuestionarse su permanencia en esta unión, siendo uno de ellos el Reino Unido.

Hoy este mismo país es el primero en abandonar la Unión Europea, lo que ha causado de manera inmediata una inestabilidad en los mercados financieros y en los próximos meses la posible renuncia del primer ministro David Cameron. Sin embargo, esta histórica decisión que fue tomada por los ciudadanos refleja el desencanto que hay por ideas como el multiculturalismo, el libre comercio y tránsito e inclusive la cooperación internacional; mientras que fortalece otras como el nacionalismo, pragmatismo político y económico y la búsqueda de un Estado Nación menos interdependiente.

Por otra parte, esta decisión podría motivar a otros países que han estado inconformes dentro de la UE a salirse de ésta. En este contexto, no solamente sería un retroceso para Europa sino también para las iniciativas, casi utópicas, de una gobernanza global.

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