Votó el Enojo

Una vez más fuimos testigos de que las urnas fueron visitadas por votantes disgustados con la clase política tradicional y deseosos de ver un cambio radical en el status quo del gobierno. Sucedió con El Bronco, el Brexit y ahora con Donald Trump por nombrar sólo tres ejemplos. En lo personal creo que dos grandes temas se desprenden de estos hechos.

El primero es que la democracia quizá no funciona, siendo un sistema fallido que permite que gente sin conocimientos y movilizados por el sentimiento y no por la razón lleven al poder hasta al más incompetente.

 




Segundo, que la gente en todo el mundo está harta de sus gobernantes, que en algunos casos representan la corrupción del poder y el dinero y el abuso de funciones, en todos los niveles y en diferentes alcances.

Atribuyamos la culpa a los millenials, a los rebeldes, a los insurrectos. No importa, los ciudadanos están exigiendo un cambio a los gobernantes y su manera de gobernar. Tal vez es que el sistema de gobernanza debe renovarse y escuchar más de cerca las necesidades de un electorado cada vez más involucrado en las decisiones del sector público y sobre todo cada vez más críticos, con conocimiento o desde la ignorancia, de los resultados de dichas decisiones.

Sin importar si es Nuevo León, la Unión Europea o el país más poderoso del mundo, los gobernados mandan un mensaje que diverge del tradicionalismo y el conservadurismo, al cual sería necio no hacer caso. Como en los negocios, no importa qué tan bueno es el producto sino qué tanto lo compra la gente, de esta forma, más allá de estar de acuerdo con los votantes o de darles la razón, la clase política debe hacer caso a lo que la gente demanda.

También es prudente resaltar que comúnmente el ciudadano pide a sus gobernantes la probidad y virtud que él mismo no tiene. Como ciudadanos exigimos que los funcionarios públicos sean cuasi perfectos cuando nosotros mismos somos partícipes de la corrupción al dar mordida a un policía; del abuso cuando construimos una casa sin uso de suelo; de evasión cuando hacemos lo imposible por no pagar nuestros impuestos; y un sin número de casos más donde somos muy buenos para exigir pero malos para cumplir con nuestras obligaciones.

Toda proporción guardada y bajo el contexto adecuado, pero todos somos partes de la decadencia o avance de nuestro entorno.

Lo he mencionado antes y lo reafirmo ahora, la clase política debe reinventarse, los servidores públicos debemos prestar mayor atención a la coyuntura actual y transformar la forma de ejercer el gobierno de un municipio, de un estado y sobre todo de un país.

El futuro del orden mundial dependerá de la capacidad de entrelazamiento de gobierno, sector privado y ciudadanos; de la cercanía de las necesidades de la gente y de las posibilidades de los gobiernos; y de la participación del empresario en la infraestructura pública.

 




Todo esto tomando como premisa que el crecimiento y desarrollo económicos son la directriz del estado de derecho y la principal variable del bienestar social. Sin embargo, tal vez lo anterior puede ser logrado con un sistema electoral distinto a la democracia. Como ejemplo, a pesar de que muchos resultarán ofendidos, el crecimiento económico de México en la época de Porfirio Díaz fue inaudita.

La modernización social y de infraestructura lograda en su mandato hizo que nuestro país se transformará de una nación rural a una con ciudades industriales con servicios públicos y trabajo para todos.

La democracia permite que un gobernante llegue al poder con tan sólo 30% de los votos del electorado, tal y como sucedió en 2012 con el triunfo de Enrique Peña Nieto, cuya aprobación es cada vez menor. Si bien en 2015 las elecciones de Nuevo León dieron el triunfo a Jaime Rodríguez con 50% de los votos, a un año de su paralizada gobernanza la gente se empieza a dar cuenta, afortunadamente, de la inmensa incompetencia de su administración.

Ahora con Donald Trump como Presidente, no sólo Estados Unidos, sino el mundo entero está a la espera de sus acciones y de los efectos que su victoria traerá. El futuro inmediato de la economía y política mundiales depende, para bien y para mal, de lo que suceda en el país americano. ¿Le damos al President Trump el beneficio de la duda?

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Hillary no perdió por mujer

El pasado 8 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Contra todo pronóstico, Donald Trump consiguió la victoria al asegurar los 270 votos electorales.

Pero muchos todavía no entendemos qué fue lo que pasó. Cómo es que Hillary Clinton —claramente superior en elocuencia y propuestas durante la contienda— fue opacada por un hombre que ofendió a diestra y siniestra para llegar a la cima.

Clinton contaba con un apoyo sin precedentes por parte de los medios de comunicación; publicaciones como The New York Times y The Washington Post se declararon abiertamente a su favor, así como un sinnúmero de celebridades. Aún más relevante fue el contar con el respaldo de su ex adversario, Bernie Sanders, y de varios políticos republicanos que le dieron la espalda a Trump. Con todo esto de su lado, volvemos a la misma pregunta: ¿qué ¡”#$% pasó?

 




Uno de los argumentos es que Estados Unidos no está listo para tener a una mujer como presidenta (aunque recordemos que Hillary sí ganó el voto popular). Siguiendo esta lógica, al haber una elección entre un hombre y una mujer, el electorado se inclinará por el hombre, aunque la mujer tenga años de experiencia, y el hombre sea un novato, demagogo, misógino y racista. Este argumento resuena con muchas mujeres que, independientemente de sus profesiones, han visto ascender a puestos más altos a hombres con menos preparación.

Aunque seguramente el que Hillary sea mujer fue un factor determinante para muchos de los votantes, no podemos ignorar otro elemento importantísimo que entró en juego: el ser un político de siempre.

 




Gran parte del descontento tuvo que ver con la forma en que se financiaron las campañas. Hillary fue criticada por recibir dinero de las grandes corporaciones y bancos —una práctica bastante común, pero que pone en riesgo la imparcialidad de futuras decisiones—, mientras que Sanders demostró que esto era innecesario, llegando hasta donde lo hizo a través de donaciones ciudadanas. Independientemente de sus ideas, Trump financió su propia campaña presidencial.

Sanders lo expresó de manera muy asertiva en una de sus publicaciones de Facebook, diciendo que Trump aprovechó la ira de una clase media fastidiada por la economía, la política y los medios del sistema. Ese hartazgo generalizado fue muy claro cuando los partidarios de Sanders se rehusaron a apoyar la campaña de Clinton, y optaron por abstenerse o apoyar a Gary Johnson o Jill Stein.

Lo que pasó fue una verdadera tragedia: ganó la estridencia, el espectáculo, el insulto, la víscera… Pero el error no es de quienes se abstuvieron, o votaron por un tercer partido: el error es del partido demócrata —no por haberle apostado a una mujer como candidata— sino por haberle apostado a una política de siempre. El fraccionamiento del voto ha dejado muy claro que sus métodos deben cambiar. Por ahora queda trabajar para salvaguardar los avances de los últimos 8 años, y pensar mejor su estrategia hacia el 2020.

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Elecciones Estados Unidos: entre la unión y división

Por fin ha llegado el día, las elecciones de Estados Unidos son hoy. Hoy los ojos del mundo están sobre los votantes estadounidenses, que acuden a las urnas para elegir al próximo mandatario o mandataria de uno de los países más importantes del mundo.

Esta elección ha sido una de las más desgastantes para los estadounidenses, la mayoría ya quieren que acabe. Sea cual sea el resultado, el proceso electoral ha dejado entre ver muchos de los problemas sociales de Estados Unidos.

Para los ojos de muchos, Estados Unidos es el ejemplo de una nación perfecta, para mí nunca lo ha sido, cabe aclarar.

Con estas elecciones, básicamente Estados Unidos se ha vuelto esa familia millonaria que parece perfecta por fuera, pero de la nada todo el mundo se da cuenta que tienen serios problemas por dentro.

La Unión Americana sale de estas elecciones como una nación dividida, un país que sufre de racismo exagerado, que tiene una población ignorante y que desconoce la realidad del mundo.

El día de ayer salieron dos mapas muy interesantes, uno en el Southern Poverty Law Center y el otro en el afamado periódico, New York Times. Uno habla de los grupos de odio en Estados Unidos y donde están situados, el otro de donde se concentra la población blanca con o sin educación universitaria, los números son tenebrosos.

 




En Estados Unidos existen 892 grupos de odio, en estos se incluyen a los diferentes capítulos del Ku Klux Klan, grupos anti migrantes, anti musulmanes, anti afroamericanos, grupos Neo Nazi y ligas neo confederadas (en pro de una división de los estados de sur y norte de Estados Unidos).

El número de grupos había comenzado a disminuir a partir del 2011, año en el que existían 1,018 grupos. A partir de la postulación de Trump en el 2015 como pre candidato y luego cómo candidato del Partido Republicano, y además su discurso de odio contra las minorías, han ayudado a que la membresía y el número de grupos de odio crezca.

Gran parte de estos grupos están conformados por un sector de la población que se siente olvidada. Un sector que es ignorante y no tienen una educación universitaria en su mayoría. Los últimos años han sido difíciles para esta gente, muchos afirman que de ganar Hillary Clinton no saben que harán los próximos cuatro años, y peor aún otros dicen que comenzarán una revolución o una nueva Guerra Civil.

 




Comparando los mapas, podemos ver que la mayoría de los grupos de odio se concentran en sectores donde proliferan los blancos sin educación universitaria.

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Esta población, blanca, con poca educación académica es donde Trump ha encontrado a sus clientes. Trump ha sabido beneficiarse del odio que tiene esta población hacia los musulmanes, los migrantes y los afroamericanos, para sacar a la luz, un movimiento político que tiene muchos años en crecimiento en la Unión Americana.

Trump con sus discursos de odio, ha apostado a que este sector de la población estadounidense le dará la victoria, o por lo menos ayudará a sus intereses en el futuro.

Ciertamente, Hillary Clinton ganará las elecciones de hoy. Pero llega a la Casa Blanca con un país dividido y con poca gobernabilidad. Definitivamente será todo un reto para Clinton, y lamentablemente dejará a un lado temas esenciales y de urgencia, por tratar de unir a un país que lleva años dividido.

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Trump en más aprietos

Después de haber salido a la luz el audio donde Trump asegura que él podía hacer con las mujeres lo que él quisiera y nadie podría hacer nada, han surgido más y más denuncias hacia el candidato republicano, en donde se expresan las acciones inadecuadas que el personaje ha tenido hacía el sexo femenino.

 




Todas esas denuncias ponen aún más en peligro la candidatura de este personaje, las denuncias han surgido desde la aparición del audio en donde el magnate se jacta de sus acciones hacia con el cuerpo de las mujeres y de su gran impunidad, han sido más las mujeres que se han reunido para demandar a este personaje y hacerlo perder prestigio.

Tres acusaciones de una lista de siete:

  • Dos concursantes de Miss EU que aseguran que Trump se dirigió a ellas deliberadamente cuando estaban desnudas en un camerino.
  • Dos mujeres denuncian que Trump les toqueteó y besó sin su consentimiento, una en el asiento de primera clase de un avión.
  • Una ex concursante del reality show de Trump dijo que el magnate la invitó a sentarse junto a él. Primero le agarró el hombro, la besó “agresivamente” y le puso una mano en un seno.

El candidato no está en sus mejores momentos, el hecho de que más y más demandas se adjunten a su lista de acoso sexual, no es de gran ayuda para que el republicano pueda conseguir más votos, sobre todo estando tan cerca de las próximas elecciones.

 




A pesar de la lista de demandas Trump sigue declarándose inocente. Aunque no existan pruebas contundentes más que la palabra de las afectadas, sigue existiendo el audio (ya antes mencionado) en donde Trump no suena muy inocente que digamos.

A pesar de todo esto, la candidata demócrata incita a todos los ciudadanos a salir a ejercer su derecho el día de las elecciones, y no abstenerse de votar ese día, independientemente de los sucesos que estén ocurriendo con el candidato contrario.

La pregunta es ¿qué estará pensando el Partido Republicano? Definitivamente el partido tendrá que estar pensando en una muy buena solución para disolver los escándalos que rodean a su candidato. Unas de las opciones menos viables es deshacerse de la candidatura de este, debido a que falta muy poco para las elecciones y el cambio tan drástico de candidato, podría restarle votos. Aunque para ser sinceros Trump no está muy bien en las encuestas.

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Mujeres en alto por Clinton, Trump en declive

hillary1En el transcurso de estas dos semanas se han dado a conocer diferentes demandas en donde se acusa al candidato republicano de acoso sexual, lo que ha servido para la candidata contraria para aumentar sus oportunidades de ganar la contienda. Estrategas republicanos aseguran que Clinton ya cuenta con los 270 votos del Colegio Electoral, los necesarios para llegar a la Casa Blanca.

 

El próximo miércoles se celebrará el último debate en donde los candidatos se enfrentarán y este será el definitivo para las elecciones de Estados Unidos. En definitiva, la candidatura de Trump está en sus peores momentos, cada vez más el prestigio del empresario se va por los suelos.

A pesar de que desde un principio su candidatura no fue la mejor vista, contaba con una gran cantidad de apoyo, tanto de la ciudadanía estadounidense como de su propio partido, pero en este último mes eso ha ido picada con las últimas acusaciones que han surgido hacia Trump sobre su abuso con la mujer. Muchas ciudadanas han mostrado su disgusto hacía este personaje, cambiando su voto para su contrincante.



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Hillary Clinton se está viendo favorecida con el voto femenino, según las últimas encuestas realizadas. Actualmente la candidata muestra 11 puntos de ventajas entre los posibles votantes presentando un incremento de 5 puntos en comparación con los 6 presentados en las encuestas del mes pasado. El incremento de posibles votantes se presentó después del segundo debate, pero antes de las acusaciones sexuales sobre Trump. El 67 por ciento de los votantes creen más capaz a la demócrata de solucionar problemas referentes a la mujer, otro 17 por ciento sigue creyendo en Trump y el 16 por ciento sobrante se abstiene de opiniones.

 




Muchos reporteros consideran “gozosa” la dirección que están tomando las candidaturas, ya que después de todos los ataques de Trump no solo a los latinoamericanos, sino también a afroamericanos y a mujeres, sea una mujer afroamericana la que se esté encargando de asegurar su derrota.

 

Así es, estamos hablando de Michelle Obama. La primera dama fue muy clara con su discurso dado el 13 de octubre en New Hampshire, donde se colocaba a lado de Clinton, asegurando que ella era la mejor opción para Estados Unidos, y que si Trump triunfaba seria dañino no solo para el gobierno que dejó su esposo, sino que además dañaría su dignidad como mujer y la de todas las mujeres del país.

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Trump se pone la soga al cuello

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El candidato republicano Donald Trump podría encontrarse en aprietos después la publicación de un audio del 2005 en donde se escucha una conversación con un locutor, en el cual decía que el tocaba y besaba a las mujeres sin su consentimiento porque era una estrella.




La candidata que compitió con Trump para la nominación republicana, Carly Fiorina no se quedó callada dentro de este asunto y expresó en su red social, su responsabilidad partidaria al respaldar la candidatura del aspirante, y agregó lo siguiente: “Hoy le pido a Donald Trump que se retire, y a la Convención Nacional Republicana que lo reemplace con (el candidato a la vicepresidencia) el gobernador Mike Pence“.

Pero, ella no fue la única Kelly Ayotte, también se retractó de haber ofrecido su voto a Trump. Se agregó también Shelley Moore Capito, quien repudio los comentarios de Trump, asimismo le pidió al candidato “re examinar su candidatura”, y lo mismo pidió el senador Mike Crapo.

Igualmente, otros republicanos se sumaron a esta petición tales como el legislador del estado de Colorado, Mike Coffman; el ex gobernador de Utah, Jon Huntsman; el senador de Illinois, Mark Kirk; y el ex gobernador de Nueva York, George Pataki.

Pero una pregunta importante que hay que hacerse es: ¿Es posible quitarle la candidatura, a menos de un mes del día de la votación?

La respuesta se encuentra dentro de la Regla número 9 del Republican National Committee, en el cual se encuentran 3 conceptos: muerte, declinación y otras circunstancias. En el caso lejano de que Trump declinara, el Comité podría elegir otro candidato con la reunión de los 2,472 delegados.




En ‘otras circunstancias’, existe un amplio espacio que llenar, que dejan en ambigüedad a que circunstancias en específico se tiene que recurrir para la revocación de una candidatura; se ha propuesto dar una mejor interpretación del término “otras circunstancias” como enfermedad, crimen, alta traición o incluso la adopción de los principios contrarios a lo de su partido.

Se podría decir en sencillas palabras que la regla fue creada para llenar vacantes, no para crearlos o remplazarlos.

Incluso si este cometiera un crimen, no sería impedimento para su candidatura, y de resultar victorioso podría otorgarse el perdón.

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Insultar a las mujeres una forma de entretenimiento para Trump

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El candidato Republicano a la presidencia de los Estados Unidos, hizo una declaración donde el afirma que lo insultos dirigidos hacia las mujeres son meramente para el entretenimiento y que no existe persona que respete más a las mujeres que él.

El pasado 26 de septiembre se llevó a cabo el primer debate presidencia entre los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, en el que Hillary Clinton destacó los insultos de Trump hacia la ex Miss Universo, Alicia Machado en donde él, se refería a ella como “Miss Peggy” (Señorita Cerdita) o “Miss housekeeping” (Señorita ama de casa).

Un día después del evento el candidato republicano hizo una declaración, alegando que la Srta. Machado había sido la peor Miss Universo (1966) que habían tenido, ya que después de la competencia ella ganó mucho peso estableciendo también que este era un verdadero problema.




Diez días después aproximadamente después de esto, Trump declara en una entrevista en Enderson, Nevada lo siguiente “Mucho de eso se dijo con el propósito del entretenimiento. No hay nadie que tenga más respeto por las mujeres que yo”. Una vez dicho esto el entrevistador le pregunto que “si estaba tratando de suavizar su tono ahora” a lo que simplemente el respondió “No se trata de intentar. Es muy sencillo”.

Para el Partido Republicano esto fue un disgusto, ya que se desea que el candidato se mantenga centrado en las soluciones a los problemas que realmente el pueblo quiere escuchar.




En cambio, Hillary Clinton ha utilizado como una estrategia de campaña las múltiples veces que el candidato ha insultado al sexo femenino, argumentado si esa la clase de persona que se desea que esté presente en la oficina oval.

Pero al parecer el Donald Trump no se abstiene de meter la pata o hablar de más, ya que pidió en pocas palabras a enfermos terminales “abstenerse de morir antes del 8 noviembre”, argumentando que no le importaba lo que el Doctor les haya dicho, que tan enfermos estén o inclusive si morían en dos semanas, tiene que aguantar hasta el 8 de noviembre, votar, y después se les dará las condolencias.

Estas fueron en breve y simplemente, las palabras del candidato.

No, Hillary no ganó

El pasado 26 de septiembre se llevó a cabo el primer debate presidencial entre el candidato republicano, Donald Trump, y la candidata demócrata, Hillary Clinton. Durante este primer encuentro se abordaron diversos temas, y pudimos oír un poco sobre sus respectivas posturas en economía, seguridad cibernética, defensa nacional, el uso innecesario de violencia por parte de la policía, entre otros.

Inmediatamente después del encuentro, los análisis que buscaban definir al ganador no se hicieron esperar. Los comentaristas de ABC afirmaron que, aunque Trump estuvo a la cabeza durante los primeros 20 minutos, el resto del debate había sido de Clinton. El noticiero The Young Turks llegó a una conclusión similar [1], así como el periodista Jaime Bayly [2]. Por otro lado, Trump presumió su victoria haciendo alusión a varias encuestas ilegítimas de Internet [3].

Durante el debate, Trump no proporcionó soluciones reales a la mayoría de los problemas que se plantearon, por ejemplo: cuando se habló sobre racismo, se limitó a describir lo terrible que es esta situación una y otra vez; y cuando se habló sobre el Estado Islámico, dijo tener un “plan secreto”. Además, contra toda evidencia, negó varias de sus polémicas declaraciones previas, y se dedicó principalmente a interrumpir y descalificar a su contrincante.

Las propuestas y la elocuencia de Clinton fueron contundentes y superiores, pero la verdadera victoria debe reflejarse en un incremento en las encuestas de popularidad generales. Promediando los resultados de varias encuestas, el Huffington Post señala que, un día antes del debate, Clinton lideraba con un 47.3%, mientras que Trump seguía con un 42.5%; al 3 de octubre, la encuesta le daba a Clinton un 47.2%, y a Trump un 41.2% [4]. Cuando se ve desde esta perspectiva, el desempeño de Clinton en el debate no fue suficiente.




La falta de un cambio importante en las tendencias nos lleva a una conclusión deprimente: poco importan las estupideces que salgan de la boca de Trump, porque ante los ojos de quienes lo apoyan, no puede perder. No nos ceguemos ante lo obvio, la popularidad de Trump depende precisamente de ese tipo de actitudes que nos resultan tan reprobables.

Sus partidarios no esperan un argumento inteligente, sino insultos que diviertan y una voz que valide posturas políticamente incorrectas. Partiendo de ahí, para Clinton –quien es percibida como la representación de los políticos de siempre– sería casi imposible disuadir a quien ya se ha decidido por Trump. La buena noticia es que esta misma lógica funciona también en la otra dirección.

El verdadero reto es ganarse los votos de quienes no están seguros, quienes pretenden abstenerse, y quienes se inclinan por el Partido Libertario o el Partido Verde. Estos factores son tan relevantes, que hasta Obama ha declarado que el voto nulo, o un voto para Gary Johnson o Jill Stein, terminarían beneficiando a Donald Trump [5]. Este argumento también había sido expresado previamente por el senador Bernie Sanders [6].




Por ahora nada es seguro, debemos esperar a ver cómo se desenvuelven los candidatos en los debates del 9 y 19 de octubre. Seguramente Trump y Clinton tendrán oportunidad de expresar sus posturas y opiniones sobre otros temas relevantes, y de sacar otros trapitos sucios que inspiren más apoyo.

Pero antes de definir al ganador con base en los mejores y más lógicos argumentos, recordemos que muchos de los votantes no se fijan en eso. Sigamos monitoreando las tendencias en las encuestas de popularidad, y preparémonos para la posibilidad de que este año Halloween caiga en noviembre.

[1] The Young Turks, “Presidential Debate | Who Won?” YouTube. 26 de septiembre del 2016. https://www.youtube.com/watch?v=8OUrNzJI2WI.

[2] Latin Signal, “Jaime Bayly Show 09.26.16” YouTube. 27 de septiembre del 2016. https://www.youtube.com/watch?v=KK1FnFc73wc.

[3] Jessica Taylor, “No, Donald Trump Didn’t Win Post-Debate Polls.” NPR. 28 de septiembre del 2016. http://www.npr.org/2016/09/28/495805190/no-donald-trump-didnt-win-post-debate-polls.

[4] “2016 General Election: Trump vs. Clinton.” The Huffington Post. 29 de septiembre del 2016. http://elections.huffingtonpost.com/pollster/2016-general-election-trump-vs-clinton.

[5] Sam Levine, “A Vote For A Third Party Is A Vote For Trump, Obama Says.” The Huffington Post. 28 de septiembre del 2016. http://www.huffingtonpost.com/entry/obama-third-parties_us_57ebce9be4b0c2407cdaa0a7.

[6] Chris Sanchez, “Bernie Sanders: Don’t vote for a third-party presidential candidate in this election.” Business Insider. 17 de septiembre del 2016. http://www.businessinsider.com/bernie-sanders-dont-vote-third-party-gary-johnson-jill-stein-2016-9.

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Aciertos y desaciertos de Clinton y Trump

El primer debate entre la candidata demócrata, Hillary Clinton, y el candidato republicano, Donald Trump, dejó entre ver algunas de las fortalezas y debilidades que ambos personajes tienen.

Mientras que Trump sigue demostrando un nulo conocimiento de cómo se maneja la política exterior en su país y mantiene un discurso lleno de contradicciones; Clinton no logra despegarse de la imagen del típico político, que hoy en día ha perdido bastante credibilidad en diversos segmentos de la sociedad estadounidense. Estos puntos negativos de ambos candidatos fueron los que estuvieron sobresaliendo a lo largo de la discusión.

Desde el comienzo del debate, el candidato republicano mantuvo un discurso en contra de la clase política al culparlos de haber negociado tratados de libre comercio, como el NAFTA o actualmente el TPP, que según Trump, solamente han dañado a la economía estadounidense y afectado principalmente a la clase trabajadora. Es evidente con esta declaración que su objetivo continúa siendo el segmento de la población que es económicamente más vulnerable. A su vez, al culpar este tipo de acuerdos como los responsables de los males económicos, trata de caracterizar a los enemigos a vencer, que en este caso son México y China. Esto solamente demuestra la necesidad de crear enemigos artificiales que fomenten un cierto temor y su vez unión entre la población, algo ya muy típico en la política estadounidense.

En el caso de Hillary Clinton, se pudo observar cómo su discurso iba totalmente dirigido a la clase media de Estados Unidos y a los jóvenes que han tenido el privilegio de gozar de una educación. A diferencia de su contrincante, ella considera que los males económicos están dentro del país al tener un sistema de recaudación de impuestos donde los más beneficiados pueden evadirlos fácilmente. Este mismo argumento lo utilizó en contra de Trump, al culparlo de generar su riqueza por medio de la evasión fiscal.

Por otra parte, la candidata demócrata logró proyectar de manera satisfactoria su experiencia política y congruencia en su discurso, algo que su contendiente carece. Además, de haber manejado correctamente el tema controversial de los correos electrónicos durante su periodo como Secretaria de Estado, aceptando total responsabilidad.

No obstante, Clinton tiene un gran reto por hacer: crear empatía con una parte de los votantes que hasta ahora Trump ha acaparado. Este segmento de la población no necesariamente busca un candidato con una gran carrera política puesto que estos últimos han sido incapaces de atender problemas, como el racismo, la falta de oportunidades, la inseguridad, etc. Es aquí donde el candidato republicano ha tenido éxito proyectándose como un outsider en la política y manteniendo su imagen como empresario “exitoso”.

Con este primer debate, se pudo ver cómo ambos candidatos se han mantenido con el mismo discurso que han llevado durante toda su campaña. Hillary Clinton, sigue sacándole ventaja a su gran trayectoria política y aprovechando las incongruencias de su oponente. Mientras que Donald Trump busca sacarle provecho a la constante polémica que genera y a los sentimientos irracionales de los votantes, como el miedo y el enojo.

Por lo tanto, es muy probable que las encuestas electorales sigan manteniéndose sin grandes cambios, lo que no quiere decir que ya haya un ganador definido.

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Visitas a México y su impacto en la campaña electoral

La semana pasada el candidato Republicano a la Presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, hizo una visita privada a la Ciudad de México. Si bien, la visita fue presentada como una visita privada de un candidato –a la presidencia- a un mandatario de un país, la importancia que se le dio a esta visita fue mayor que a una visita privada con algún otro personaje, tomando en cuenta detalles protocolarios como el recibimiento a Trump por parte de políticos mexicanos.

El Presidente de México ha recibido, por medio de las redes sociales, mucha crítica por parte de la ciudadanía, debido a la –según ellos- errónea decisión de dicho mandatario. En respuesta a ello, el Presidente ha mencionado repetidas veces que la invitación para venir a México fue enviada a ambos candidatos estadounidenses (Donald Trump y Hillary Clinton).

Según un artículo del New York Times, Hillary Clinton ha dicho que tendría que “posponer” la visita a México, y que no le sería posible visitar México antes de las elecciones en Estados Unidos. Esto debido a que la candidata demócrata tendría que enfocarse más a la contienda por la presidencia.

Pero, ¿quién gana y quién pierde con el parcial rechazo de la candidata demócrata a una visita a México antes de las elecciones presidenciales?

Por un lado, tenemos un resultado negativo para Enrique Peña Nieto, una falla para el plan de dialogar con ambos candidatos. Después de tan desastroso encuentro que tuvo EPN con Trump, para el Presidente mexicano sería benéfico si pudiese persuadir a la candidata de venir a México.

Esto se debe a que una visita de Clinton podría ser un medio para que EPN mostrara –de manera sutil e implícita para guardar la neutralidad de su gobierno con las elecciones de otro país- su apoyo a la campaña de dicha candidata. Dicho apoyo sería una manera de limpiar –un poco- la imagen del presidente con los mexicanos en México, e incluso los que viven en Estados Unidos.

Por el lado de Clinton, una visita a México también sería benéfica para su campaña. Esto sería porque en su visita la candidata podría reafirmar su apoyo a los mexicanos en general, y esto podría reafirmar también los votos por parte de dicha población en Estados Unidos.

Por tanto, la visita de la candidata a México sería un gran apoyo para ambos, EPN y su misma campaña.
La decisión fue ya enviada, Clinton no vendrá –al menos por ahora- a México, y tanto EPN como Clinton tendrán que lidiar con las consecuencias de dicha decisión.

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