Alianza 2030: Una Nueva Generación

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Alianza 2030 es un colectivo que agrupa a jóvenes líderes de distintos partidos políticos, asociaciones civiles, universidades y jóvenes empresarios con el fin de elaborar una agenda en común para trabajar por los intereses de los jóvenes del estado. El grupo se aglutina en un consejo representativo de todas las causas sociales y políticas con líderes de todos los municipios del área metropolitana y todas las zonas rurales del estado. La intención es generar sinergias para empoderar las agendas de los consejeros en lo individual y la agenda de colectivo lo que nos ha convertido en un grupo político juvenil que va más allá de un partido, una campaña o un proceso electoral, sino que se convierte en un grupo generacional.

La idea no es nueva, hace aproximadamente 20 años existió un grupo llamado Alianza 2000 con chavos de la generación X, nacidos en los 70s principalmente de donde salieron varios jóvenes que llegaron a ocupar a muy temprana edad cargos importantes en la administración pública local, nacional y en cargos de elección popular. Años después en 2008-2009 se conformó una segunda generación, con jóvenes de la generación Milennial más que nada de donde también salieron varios candidatos, dirigentes nacionales de organizaciones de varios partidos, entre otros. Ahora en 2018 viendo la gran área de oportunidad que hay en Nuevo León para formar grupos juveniles considerando la baja participación tradicional y la gran diversidad de causas, ideas en nuestro estado es que decidimos formar Alianza 2030 motivados y de la mano del ideal que en su momento movió a otras generaciones.

Somos unos convencidos que para hacer política de jóvenes tenemos que actuar y hacer las cosas que nos interesan a los jóvenes, hay que dejar atrás ese viejo esquema de vestir y actuar como el político grande y hacer lo mismo que el político grande, porque con la misma fórmula no vamos a llegar a resultados diferentes, no seamos babysaurios. Los jóvenes más que agruparnos en partidos o zonas territoriales nos agrupamos e identificamos con causas, es por eso que para conformar el grupo tuvimos un largo proceso de scouteo en todo el estado, buscando a los mejores perfiles para pasarlos a una etapa de entrevistas donde gracias al apoyo de integrantes de las pasadas generaciones de Alianza pudimos hacer un filtro y generar un primer consejo que hemos ido ampliando, depurando y mejorando de tal forma que cada integrante del consejo, donde somos más de 50 jóvenes, ha desarrollado su propia célula con más de 20 personas cada una que a su vez genera impactos y grupos más grandes en las zonas y universidades donde trabaja. 

Muchas veces por naturaleza quienes nos queremos involucrar en lo público buscamos imitar y aprender de nuestros mayores pero hemos aprendido que la política de jóvenes se hace trabajando en las causas y no en los cafés ni en los eventos políticos protocolarios. El reto es grande pero este 2018 los jóvenes podremos definir la elección por representar prácticamente 1 de cada 3 votantes, varios son los compañeros de Alianza 2030, que ya están conteniendo por cargos en varios partidos y muchos otros la mayoría quienes estamos coordinando distintas campañas juveniles de varios candidatos en el estado y municipios. 

“Ustedes, como jóvenes que son, quieren “el bien, enderezar al mundo “, como dice el poema de Octavio Paz. Que no les falte entereza, y que no les falte humildad”. – Luis Donaldo Colosio

Candidatos, Asistencialismo y el Pacto por la Primera Infancia

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Este mes, cuatro de los cinco candidatos a la presidencia de México firmaron el Pacto por la Primera Infancia ante más de 300 organizaciones de la sociedad civil y se comprometieron a adoptar dentro de sus propuestas de campaña, medidas en favor de niños y niñas menores de cinco años de edad para garantizar su salud, su seguridad, su bienestar y sobre todo, su pleno desarrollo.

Los principales puntos que propone el pacto se centran en: disminuir la situación de pobreza en la que viven los y las menores; reducir los niveles de desnutrición crónica y anémica que existen hoy en día; incrementar las prácticas de lactancia al menos durante los primeros seis meses, específicamente en la primera hora de vida; garantizar que reciban todas las vacunas que les corresponden; detectar de manera oportuna si tienen algún tipo de discapacidad e incrementar su cobertura de educación y salud; asegurar que reciban educación preescolar de calidad y que participen en programas de desarrollo infantil temprano, y; erradicar toda las formas de violencia en contra de los y las menores al fomentar la participación de los padres con prácticas de crianza en cualquiera de sus modalidades.

No cabe duda que la mejor inversión que puede hacer un país, es garantizar una calidad de vida y digna para su infancia, pero ¿a dónde nos puede llevar este pacto? Tengo que aceptar que a pesar de que tengo dos hijos (uno de dos y otro de cuatro años), me causa temor este tipo de iniciativas, ¿por qué? es muy sencillo, al menos para mi entender. Debemos recordar que las principales prácticas asistencialistas están enfocadas a los más vulnerados, prácticas que sirven como herramientas para mantener a una población en su zona de confort, prácticas que sirven como estrategia para mantener el voto de la mayoría; los pobres. Si bien, este pacto está dirigido a los y las niñas menores de cinco años, en realidad hay que preguntarnos ¿quiénes serían los principales benefactores de los posibles programas que pudieran surgir? y sobre todo, ¿qué dinámicas generaría?. 

En el mundo, incluyendo a México, existen diferentes programas asistencialistas que dan apoyos a los más pobres por tener hijos para que puedan continuar sus estudios o para que puedan acceder a programas de salud, sin embargo, los resultados son negativamente tangibles: las personas comienzan a tener más hijos con tal de recibir más apoyos,  y los resultados más tristes son que, estos apoyos suelen ser utilizados para todo, menos para apoyar en la educación y salud de los menores.

Lo anterior, es un problema que puede ser resulto por políticas públicas bien definidas que busquen el beneficio real de nuestra sociedad y no solamente su aceptación benéfica. Basta con ver las encuestas y vídeo entrevistas hechas a jóvenes en situación de pobreza cuando les preguntan que por quién votarán; su respuesta es por Andrés Manuel López Obrador (quién por cierto, fue el único que no firmó el pacto) bajo la justificación de que les “regalará” dinero mensualmente. No generalizo, pero las evidencias existen y las pueden consultar en cualquier plataforma.

Quien pretenda ser el próximo presidente de México, deberá no sólo cumplir los diez puntos del Pacto por la Primera Infancia, sino que deberá de crear toda una infraestructura real, sin fines proselitistas, y sin pensar en el voto duro, ese que tanto daño le ha hecho daño a nuestro país y que se lo seguirá haciendo mientras sigan existiendo estos programas asistencialistas que no garantizan que los recursos entregados sean destinados para lo que son. Cuando esto cambie, entonces podremos seguir firmando todos los pactos que el país y nuestra sociedad necesite, antes no.

Le pide Anaya a AMLO tranquilizarse

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El candidato presidencial de la coalición “Por México al Frente”, Ricardo Anaya, pidió su contrincante, Andrés Manuel López Obrador, tranquilizarse ya que lo nota enojado desde después del debate.

“Que se tranquilice, desde que terminó el debate se fue muy enojado por lo visto sigue muy enojado y está muy claro porque no quiere debatir, porque teme volver a ser exhibido en sus contradicciones y en sus engaños… Es uno síntoma de su enojo, está muy enojado desde que terminó el debate, vieron la actitud con la que se fue y no se le ha pasado el coraje”, dijo el panista durante su conferencia mañanera.

Por otro lado, Anaya llamo a la civilidad después de las protestas de trabajadores sindicalizados en contra de López Obrador y la petición de Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco” de cortar la mano a los delincuentes.

“Hago un llamado a que nos conduzcamos con civilidad, a que esta campaña transcurra de manera pacífica y sea una campaña donde podamos privilegiar las propuestas y el contraste de las ideas, no los adjetivos violentos y no las expresiones públicas violentas… Yo a él lo respeto en lo personal, hay propuestas que nos e comparten y es una propuesta que no comparto”, aseguró el ex dirigente nacional del PAN.

(Con información de Noticias MVS)

Los indecisos

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A 66 días de las elecciones presidenciales, las piezas del juego aún están por definirse, y la certeza de un claro ganador no está nada definida, si bien es cierto que las encuestas muestran un claro primer lugar, a manos de Andrés Manuel López Obrador, existe un gran sector poblacional que aún no determina su decisión por el candidato que elegirá. Y este sector no es cualquier cosa, estamos hablando de un porcentaje de indecisos que ronda entre el 25-30% de la población con capacidad de voto, es decir, uno de cada tres sufragios no tiene la certeza electoral de a quien serán emitidos. Pero por si esa proporción no lo es suficientemente clara, veámoslo con mayor exactitud.

Para las elecciones del próximo primero de julio, el Instituto Nacional Electoral (INE) tiene registradas, en su Lista Nominal, a 89,434,997 personas con capacidad de voto. En promedio, para las elecciones presidenciales en México participa el 61.9% de la Lista Nominal, por lo que el número se reduce a 55,330,542 personas participando activamente en los comicios. 

Resultando al final en un total de 16,599,163 personas que votarán, pero aún no saben en quien depositar su confianza a través de su voto. Más personas que las que actualmente viven en el Estado de México, entidad federativa con mayor cantidad de habitantes, acorde al INEGI, en su última encuesta intercensal de 2015, donde se registraron a 16.2 millones de habitantes. 

O lo que es lo mismo, existe para estas elecciones presidenciales tantos indecisos como la cantidad de gente que vive en los siguientes estados juntos: Colima, Baja California Sur, Campeche, Nayarit, Tlaxcala, Aguascalientes, Quintana Roo, Zacatecas, Durango, Morelos, Querétaro y Yucatán. Sumando un total, entre todos los estados, de 16.96 millones de habitantes.

Así que podríamos decir que, de la cantidad de indecisos que tenemos para este año, existe la misma cantidad de ciudadanos viviendo en 12 estados juntos. Una cifra nada despreciable y que todos los candidatos presidenciales deberían considerar.

Sin embargo, a días de haber finalizado el primer debate presidencial, la certidumbre electoral no se clarifica con las presentaciones de los candidatos, cada vez parece más difícil precisar quién será el ganador de tanto voto indefinido e incierto, o las estrategias de cada contendiente por persuadir al electorado. La moneda aún está en el aire y todavía quedan dos meses de campaña, dos debates presidenciales más y una cantidad inmensurable de ataques y desprestigios entre los candidatos para lograr acaparar la mayor cantidad de indecisos, pero, sobre todo, colocarse como la principal preferencia electoral y, consecuentemente, ser el próximo presidente de México. 66 días se dicen fácil, pero en estas elecciones todo, absolutamente todo, puede ocurrir con tantas personas aún sin una decisión tomada.

#ElNidoDelGavilán: “Cianuro para todos”

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Los lugares comunes del análisis del debate han sido: “Ganó Anaya”, “hay que mochar manos”, “AMLO se vio lento”, “Meade no levanta”. La tonalidad del debate fue la esperada, ataques a Andrés Manuel y la esperada oratoria de Ricardo Anaya.

Sin embargo, hay que salirnos un poco y reflexionar sobre el trasfondo de las posturas y del contexto de los candidatos.

Lo de “mochar mano” me parece que es una de las mejores propuestas en términos de publicidad que se ha hecho en un debate en México. Es una propuesta lo suficientemente irracional, suicida, bárbara y contundente para un personaje que apela al costumbrismo, la irreverencia y el desparpajo. Obviamente, Jaime Rodríguez no piensa siquiera en la posibilidad de ejecutar dicha ley. El cumplió y se le recordará a nivel nacional por esa frase. Ganó la notoriedad que no había tenido.

Es un país donde hay regiones que tienen un grado de barbarie peor que Afganistán en pleno régimen talibán ese tipo de propuestas descabelladas hacen eco en algunos grupos. Ya en Acapulco dejaron a un decapitado con una referencia al Bronco. 

Mientras Meade y Anaya apelan a un público de clase media aspiracional con frases técnicas y programas bien estructurados. La nota la han hecho las ideas y el humor de AMLO y ahora la frase de Jaime.

Es en cierta forma lamentable tener un nivel de propuestas tan débil y un electorado tan decepcionado de todo y todos que la clase política vive ridiculizando constantemente. 

Dadas estas condiciones de falta de credibilidad, inseguridad, ausencia de estado de derecho y escándalos de corrupción, el electorado se radicaliza y candidatos pueden apelar a la irracionalidad para ganar.

En Monterrey, Patricio Zambrano, con una plataforma ausente y de simple oposición obtuvo un 20% en la elección pasada a la alcaldía.

Si El Bronco capitaliza el momentum actual, puede subir un 3-5% que obviamente no lo hará ganar, pero si entraría a ese bloque de la población descontenta y profundamente desinteresada en el proceso electoral.

Cuestionaban diversos analistas a nivel nacional el que este tipo de propuestas suban preferencias de voto, sin embargo, es bastante corto de miras asumir que el electorado nacional es homogéneo, de clase media con estudios por encima de educación superior y citadina sin entender el contexto cultural de cada región, así como el capital cultural con el que cuenta cada ciudadano. 

Lo dicho, dicho está.

Reclama Meade departamentos a AMLO

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El candidato presidencial por la coalición “Todos Por México”, José Antonio Meade, se dijo listo para recibir los dos departamentos que son presuntamente propiedad de su contrincante, Andrés Manuel López Obrador.

En conferencia de prensa, Meade, se declaró listo para recibir la donación de los dos departamentos a nombre de López Obrador. Cabe recordar, que durante el debate del domingo, AMLO le contestó a Meade que si encontraba los departamentos, se los regalaba.

El candidato el PRI, dijo que no piensa quedarse con los departamentos, sino al contrario donarlos a dos familias que hayan sido víctimas de los sismos en septiembre del 2017.

“Yo quisiera decir de entrada que no los aceptaré de regalo, pero que estoy en la mejor disposición de donarlos a dos familias víctimas de los sismos en septiembre pasado”, dijo el ex secretario de Hacienda en conferencia de prensa.

Durante el debate del pasado domingo, el candidato de la coalición “Todos Por México”, acuso al tres veces candidato presidencial, de ser dueño de dos departamentos, los mismo que no se encontraban mencionados en su declaración 3de3. El tabasqueño respondió diciendo “si los encuentras te los regalo”. Cabe señalar, que uno de los departamentos que era propiedad de la esposa de AMLO, Beatriz Gutíerrez Mueller, y fue vendido a Julio Scherer. Mientras que un segundo departamento, fue puesto a nombre de uno de los hijos de AMLO en el 2005, aunque el candidato presidencial sigue apareciendo como propietario de los departamento 301 y 302 en la calle Odontología 57.

Apuntes del primer debate presidencial

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¿Quién ganó? Ricardo Anaya

¿Quién perdió? José Antonio Meade

¿Qué pasó con AMLO? Salió tablas

¿Y los independientes? Mejor suerte para la próxima

Y se llegó el primero de los tres debates de la campaña presidencial. La noche del domingo pudimos apreciar un ejercicio que pocas veces se ve en México: un verdadero intercambio de ideas. Bien por el INE que dejó a un lado el típico formato acartonado y dio paso a una dinámica más entretenida donde los moderadores pudieron hacer preguntas a las candidaturas y los candidatos y la candidata, tuvieron la oportunidad de contrastarse.

Sin duda, Ricardo Anaya es el ganador del debate. No debería sorprender, su capacidad de oratoria quedó demostrada la noche de las elecciones estatales de 2016, cuando tundió y exhibió a un político con amplia experiencia como Manlio Fabio Beltrones. El candidato del Frente se vio preparado, con exactitud de tiempos y con dos o tres ganchos al hígado de sus contendientes. Quizá su único aspecto negativo es que por momentos se veía como el niño aplicado del salón que le cae mal a todos porque cree saber todas las respuestas.

El gran perdedor se llama José Antonio Meade. El candidato del PRI tenía la gran oportunidad de repuntar algo su perdida campaña, pero no lo logró. Sus tecnicismos y frases rebuscadas aplicaban bien para una clase de doctorado, pero poco permeaban en un debate nacional. Meade se mostró como un buen maestro, pero sin duda un mal candidato. Tuvo destellos, cuando supo confrontar a Andrés Manuel y tiró el dardo de la recogedora, o cuando comparó a Ricardo Anaya con Roberto Borge. Pero fuera de eso, la loza de cargar con un partido y un presidente desprestigiado, le impidieron a Meade poder resaltar. Parece que el barco de la presidencia ya zarpó y él se quedó sin subirse.

López Obrador salió tablas porque jugó a la segura. Como el puntero de las encuestas y con una ventaja de doble dígito, salió a repetir su narrativa de campaña. Mostró poca preparación con los tiempos y las temáticas. Dejó ir la oportunidad de dar cátedra de los temas que probablemente domine más, como lo son la corrupción e impunidad. Probablemente su mayor triunfo haya sido que lo rasparon pero no lo suficiente para que su ventaja decaiga. Veremos cuál será su estrategia con miras a los siguientes debates.

Margarita Zavala imprecisa, trabada, con entusiasmo pero sin carisma. Sin duda fue de lo más gris en el debate y no tanto por su falta de elocuencia o de dinamismo, sino porque no fue tomada en cuenta por nadie. Veremos qué tanto mueve sus tendencias, pero la realidad es que no fue su mejor noche.

Jaime Rodríguez en el plan que ya le conocemos, arrebatado, hablador, confrontador, con puntadas del nivel de “mocharle la mano a los funcionarios corruptos”. Así el nivel de su candidatura. Hablaba de sus cartas para ser presidente tomando en cuenta sus logros en Nuevo León, pero si uno revisa los números, la situación en el estado es hoy peor que la de hace 3 años cuando ganó la gubernatura. Pero bueno, su forma de hablar le trajo algunos reflectores y sin duda el apoyo de uno que otro despistado. 

Así las cosas en el primer debate. Considero que los números no cambiarán tanto, pero sin duda servirá para consolidar las tendencias: un AMLO sólido en el primer lugar, un Anaya que se planta en el segundo; un Meade que cada vez se ve más perdido y unos independientes que luchan pero no figuran.

¿Debate o ataque?

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En tiempo electoral, es imposible no enterarse de lo que sucede. Las redes sociales, emisoras de radio y televisión, los periódicos y la publicidad en cada esquina nos recuerdan constantemente la proximidad de las elecciones presidenciales del 2018. El domingo 22 de abril se sostuvo el primer debate de los presidenciables, pero ¿realmente se le puede llamar debate?

Pienso que la nueva dinámica del Instituto Nacional Electoral estuvo bien planteada; hubo más interacción entre los candidatos y los moderadores fueron puntuales con los tiempos designados. En teoría, el debate es para que los candidatos puedan contrastar sus ideas y propuestas y también puedan transmitir estas propuestas a la ciudadanía. Ciertamente hubo confrontación, pero en cuanto a estrategias de apoyo a grupos vulnerables, combate a la corrupción, violencia e impunidad dejaron mucho que desear. 

Jaime Rodríguez “El Bronco” empezó victimizándose, culpando al sistema y al gobierno federal por los problemas de Nuevo León. También dijo que el problema son los partidos políticos y que un presidente independiente es el primer paso para combatir la corrupción.

Andrés Manuel López Obrador enfocó su discurso en torno a la pobreza, y menciona que va a realizar sus propuestas con ayuda de consultas y foros en los que hasta el Papa Francisco va a participar.

José Antonio Meade estuvo un tanto ausente, pudo haber tenido una presencia más fuerte. Se limitó a contestar mínimamente, fue de los candidatos que tuvo propuestas precisas como un código penal único y agencias especializadas de investigación.

Ricardo Anaya fundamentó sus argumentos con evidencias estadísticas y documentales, que para muchos lo convirtió en el ganador del debate. Propuso duplicar y profesionalizar la policía, invertir en inteligencia para ‘desmantelar y no descabezar’ los grupos del narcotráfico.

Margarita Zavala también propuso fortalecer la policía e invertir en tecnología, pero fuera de eso su discurso se basó en combatir la violencia con valores y en apoyar a las mujeres en todos los ámbitos.

Dejando de lado las pocas propuestas planteadas, el debate se convirtió en un espectáculo con todo y alfombra roja. Los ataques entre candidatos prevalecieron sobre la idea principal del debate: informar a los ciudadanos de los ideales y planes políticos que los aspirantes tienen en mente al llegar a la Silla presidencial. Quedaron muchas preguntas al aire que se pudieron haber respondido con un simple sí o no, y temas inconclusos o perdidos porque los candidatos seguían atacándose entre sí. Muchos de los “argumentos” parecían sacados directos de sus spots televisivos y en general hubo evasión al detallar las propuestas.

Pienso que se perdió la esencia del debate y espero que el próximo 20 de mayo se puedan tomar medidas para que los presidenciables realmente contesten lo que se les pide sin rodeos.

Anaya asegura que AMLO quedó exhibido tras debate

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El candidato a la Presidencia de México de la coalición “Por México al Frente”, Ricardo Anaya, aseguró que tras el debate de anoche, su contrincante, Andrés Manuel López Obrador, quedo exhibido como una persona llena de contradicciones y carente de respuestas.

“Estoy muy contento de que la mayoría de los sondeos nos dan por ganadores del debate del día de ayer. Creo que quedó muy claro que esta es una elección de dos, que nuestra coalición es la única que puede derrotar, que le puede ganar a la coalición de Andrés Manuel López Obrador”, dijo en su conferencia de prensa “mañanera” Anaya.

Por otro lado, aseguró que el tarasque quedo exhibido como un político que no tiene respuestas, y que tiene un pasado lleno de contradicciones. Además, agregó, tiene ideas antiguas y que no funcionaron en su momento.

El panista también afirmó que hoy mas que nunca estaba claro que la elección estaba entre López Obrador y el, descartando de esta manera al tercer lugar José Antonio Meade.

#ContraPortada: “La Pejefobia”

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Andrés Manuel López Obrador encabeza todas las encuestas desde todos los medios posibles, nadie puede negar que es el político más conocido en México y el preferido para ganar las elecciones presidenciales del 2018.

Existe una “Pejefobia” irracional basada más en supuestos que en hechos; dispuesta a polarizar cada una de sus declaraciones y a atacarlo bajo el ingenuo concepto de que convertirá a México en Venezuela como Chávez o en Cuba como Fidel Castro, vaya tontería.

La pejefobia radica en:

  1. Tildarlo de loco: Durante muchos años a AMLO se le ha acusado de estar “loco”, de proponer ideas imposibles y de tomar una postura extremista. Mientras nuestros presidentes iniciaron una guerra contra el narco, tuvieron los escándalos más grandes de corrupción como las casas blancas y cientos de miles de muertos bajo sus mandatos. ¿Quiénes son los locos?
  1. AMLO convertirá a México en Venezuela: En reiteradas ocasiones se relaciona al líder de MORENA con el difunto Chávez y con el régimen de Venezuela; también los creadores de esta relación se han pronunciado diciendo que no es más que una estrategia publicitaria para desacreditarlo. Lo cierto es que los contextos políticos y sociales de ambos países con radicalmente opuestos y que la figura del Senado en México jamás le permitiría a AMLO llegar a ser ni cerca el dictador que sí fue Chávez.
  1. Es un peligro para México: Esta ha sido quizá le enfermedad más efectiva que alimenta la pejefobia. La han llenado de frases como ‘si votas por Obrador perderás tu empleo’, que ‘se nacionalizará absolutamente todo en México’, que ‘se limitará el acceso a la salud’ y que ‘el caos de inseguridad en México será incontrolable’. La realidad es que los números lo respaldan, como jefe de gobierno del entonces Distrito Federal su papel fue tildado de destacado, tan es así que la fundación City Mayors le entregó el reconocimiento al segundo mejor alcale del mundo por su trabajo en la Ciudad de México. ¿Nos quedamos con frases o con hechos?

Lo cierto es que, a pesar de sus desaciertos y declaraciones desafortunadas, el líder de la izquierda en México goza de un equipo destacado que lo acompañan en su gabinete, de una coordinadora nacional que ha sobresalido por su habilidad e inteligencia y de nuevas regiones que en años anteriores jamás lo apoyarían pero que hoy están decidiendo inclinarse a su proyecto de nación. Acabemos con la Pejefobia y mejor tengámosle fobia a la corrupción, cinismo e inseguridad en la que nos han dejado los últimos presidentes.