Hacia la recta final: Trump

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Hoy se debería haber celebrado el segundo de tres debates presidenciales de cara a las elecciones de Estados Unidos, pero tras el anuncio de que el presidente contrajo COVID-19 y que se negara tanto a hacerlo de manera virtual como a presentar pruebas que avalaran su estado de salud, como sabemos, esta pelea únicamente tendrá dos episodios antes de su batalla final en las urnas.

Estos últimos días han sido muy llamativos en términos de la comunicación del presidente. Es verdad que Trump siempre ha manejado un estilo provocador, altanero e impulsivo, pero los tweets, los videos y las declaraciones sobre su tratamiento rayan sido incluso en lo exagerado para lo que nos tiene acostumbrados

Desde presentarse al más puro estilo Avenger llegando en helicóptero y haciendo un saludo militar o bien ofreciendo tratamientos gratuitos y sin costo a todo el país, el equipo de comunicación de Trump está haciendo algo que semánticamente suena imposible: quieren que el presidente vuelva a ser un outsider. 

Hay una máxima en política que, aunque no le guste, también aplica para Trump: todo partido o político en el gobierno sufre desgaste una vez toca poder. La tarea titánica de los asesores es esconder los 1634 días que hoy lleva el presidente en el cargo y revivir el espíritu de 2016.

Hay varios indicios de lo anterior, pero uno que quizá pasa desapercibido es el regreso del eslogan Make America Great Again en lugar del olvidado Keep America Great que se había planteado tiempo atrás. El primero recuerda al triunfo de 2016 y el segundo hubiera sido un excelente eslogan si la gestión hubiera sido medianamente positiva o si no estuviera experimentando algún tipo de escándalo. Y justo aquí está la clave.

Otro ejemplo es buscar revivir la actitud de self-made businessman que había medianamente abandonado al tomar una actitud más de gestión a lo largo de la campaña. Basta con recordar que hace algunos meses uno de los primeros videos de la campaña hablaban sobre datos de gobierno y avances en la administración; video donde nuestro presidente hizo, por decirlo así, un “cameo”.

Presentarse como un hombre fuerte ha sido la línea luego de la evidente imagen de dificultad respiratoria de hace unas semanas y ha dado para todo tipo de ideas, incluso la de que el día de su regreso a la Casa Blanca, ante las cámaras, Trump abriera su camisa y debajo llevara una camiseta con el emblema de Superman. Afortunadamente fue desechada.

Trump y su equipo quieren evitar a toda costa que se le asocie con la palabra “continuidad”, pero el detalle es que no hay un rumbo claro. Están dejando que Trump hable fuerte, que sea imprudente, que provoque y que moleste y parece ser que la cosa no pinta para que el presidente siga cuatro años más. ¿Será que al interior del partido están dejándolo que Trump se hunda en su propio fango? 

¿La mejor democracia del mundo?

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Las portadas de los periódicos de todo el mundo comparten una opinión similar sobre el primer encuentro entre los candidatos Joe Biden y Donald Trump: ha sido el peor debate de la historia. Tan malo fue que lo califican de “broma”, “desastre”, “humillante” y hasta “mierda”. Una emisión que podría ser preferible dejar en el olvido, pero que pone en evidencia una verdad incómoda sobre la transfiguración que ha vivido la política.

¿Qué pasó para que los políticos dejaran de proponer planes de gobierno y ahora se dediquen a insultarse los unos a los otros? ¿En qué momento dejaron de importar las ideas de fondo y se pensó que era una buena idea que, en lugar de tener apoyos, los candidatos sólo fueran “populares”?

Quizá la respuesta es que esta situación es producto de una paradoja. Por un lado, existe una sociedad que está harta de los políticos, de la política y que pidió nuevas formas y a outsiders con la esperanza que se cumplieran sus necesidades, pero que ante los malos resultados que estos puedan dar, se sienten desencantados porque la alternativa entonces es lo que ya se tenía antes.

Justo esto es lo que le está viviendo el electorado estadounidense. Vio en Trump la respuesta a una necesidad de “ya no más políticos”, pero ignoró el hecho de que el empresario, una vez dentro del Despacho Oval, ya no iba a ser más “un empresario” y se institucionaría. Ahora que los malos resultados de la gestión de la pandemia son palpables, con un poco de tristeza o nostalgia voltean a ver a los políticos tradicionales y esto hace que haya que plantearse una disyuntiva nociva: o quedarse con los que vinieron “desde fuera” pero que no dieron resultados, o volver al modelo de antes que tampoco cumplía. En pocas palabras, elegir el menos peor.

Es cierto que un candidato que conecta bien con la sociedad y se comunica en un lenguaje sencillo suele conseguir más apoyos, pero ésta es tan sólo una estrategia de tantas y en ningún momento agota todas las instancias. La llamada “mejor democracia del mundo” está viviendo su peor periodo de desgaste en lo que va de la historia moderna y es evidente que llega muy débil a estos tiempos de incertidumbre. Los estadounidenses están pagando el precio de diluir tanto la retórica política y de decidir su voto de la misma manera en la que lo harían si tuvieran que decidir entre comprar un producto u otro o entre ver una película u otra.

Si se sigue creyendo que un político sólo por ser popular está capacitado para ganar una elección, entonces esta situación continuará, porque cuando lleguen al gobierno y no sepan hacer el trabajo y su única salida sea pedir a los asesores soluciones para mantener el índice de aprobación, las cosas terminarán tan mal que nos llevarán al mismo punto de partida. 

Lo que están sintiendo los estadounidenses después de ver a un Trump autoritario, imprudente e indecente, y a un Biden sumiso, con poco temple y que no soporta la tensión, está muy bien representado por un video de The Daily Show narrado por Steve Buscemi. Para mí, el título del video es lo que justificará el triunfo demócrata dentro de unas semanas: “Joe Biden: acceptable under the circumstances“.

Dan a conocer deudas, pérdidas y elusión fiscal de Trump

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Los documentos fiscales del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, muestran pérdidas, cientos de millones de dólares en deuda vencida, una batalla de auditoría contra el Servicio de Impuestos que ha durado una década y otros detalles que contrastan con la imagen que el republicano ha querido colocar con relación al supuesto éxito de sus negocios.

De acuerdo con los documentos obtenidos, el Mandatario -quien ha evitado durante mucho tiempo dar a conocer sus declaraciones tributarias- no ha pagado impuestos federales sobre la renta en 10 de los últimos 15 años y ha acumulado pérdidas crónicas que han sido documentadas por el Servicio de Impuestos de la Unión Americana.

Asimismo, según los datos tributarios a los que se tuvo acceso, Trump pagó en 2016, año en el que fue electo Presidente, un total de 750 dólares en impuestos al Gobierno federal, misma cantidad que pagó al siguiente corte anual.

Conforme a lo descrito por el Times, Trump estaría en una complicada posición financiera que presuntamente lo haría cada vez más dependiente de ganar dinero a través de negocios que trastocarían conflictos de interés y pondrían en entredicho su trabajo como jefe de Estado.

Tras darse a conocer el informe, el Presidente lo calificó de “noticias falsas”.

La falta de pago de impuestos sobre la renta por parte de Trump es uno de los mayores descubrimientos en sus declaraciones, especialmente dada la gran cantidad de ingresos.

Los ingresos netos de Trump a partir de su fama, su participación del 50 por ciento en el show de televisión “El aprendiz”, junto con las riquezas que le derramaron las decenas de compañías que pagan por usar su nombre, totalizaron 427.4 millones de dólares hasta 2018. Se obtuvieron otros 176.5 millones de ganancias a través de su inversión en dos edificios de oficinas de gran éxito.

Entonces, ¿cómo escapó de casi todos los impuestos sobre esa fortuna? Incluso la tasa impositiva efectiva pagada por el 1 por ciento más rico de los estadounidenses podría haberlo hecho pagar más de 100 millones de dólares.

La respuesta se encuentra en otra categoría de sus negocios: los que él mismo posee y dirige. Las pérdidas colectivas y persistentes en ellos lo absolvieron en gran medida de pagar impuestos federales sobre la renta sobre los 600 millones de dólares de “El Aprendiz”.

A lo largo de su carrera, las pérdidas comerciales de Trump a menudo se han acumulado en sumas mayores de las que podrían usarse para reducir los impuestos sobre otros ingresos en un solo año. Pero el código tributario ofrece una solución alternativa: con algunas restricciones, los dueños de negocios pueden transferir las pérdidas sobrantes para reducir los impuestos en años futuros.

Por su parte, Alan Garten, uno de los abogados de la Organización Trump, respondió, al ser consultado por el Times, que la información presentada era “inexacta”.

“La mayoría, si no es que todos, de los hechos (incluidos en el reportaje) parecen ser inexatos”, aseveró. “El Presidente ha pagado decenas de millones de dólares en impuestos personales al Gobierno federal”

El diario estadounidense, el cual adelantó que se publicarán contenidos relacionados en las próximas semanas, obtuvo datos, de más de dos décadas, sobre declaraciones de impuestos de Trump y de las compañías que conforman su organización empresarial, así como información concerniente a sus primeros dos años en el Ejecutivo.

(Fuente: The New York Times News Service)

Reelección en peligro

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A finales del año pasado, e incluso a principios de 2020, cuando decían que Donald Trump no tendría inconveniente alguno en ganar su reelección en Noviembre, yo estaba de acuerdo y no lo debatía. Realmente es difícil que un presidente en el cargo pierda, ha pasado en contadas ocasiones. Sin embargo, a lo largo de los pocos meses que van del año, Donald Trump se ha comportado de una manera inusual: parece que se esfuerza por perder la elección.

El año comenzó con su proceso de impeachment. Al final la resolución fue que Trump permanecería en su cargo, pero es apenas el tercer presidente en toda la historia de Estados Unidos en recibir un impeachment formal, junto con Andrew Johnson y Bill Clinton. 

Mientras ocurría esto, los demócratas realizaban sus elecciones primarias para elegir al candidato que enfrentaría al Presidente en la elección general. En el transcurso de febrero y marzo, la carrera pasó de ser de decenas de candidatos a sólo 3: Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Joe Biden. Al poco tiempo los primeros dos decidieron salirse de la contienda, al ver que los delegados y preferencias que acumulaba el exvicepresidente Biden eran inalcanzables. 

El 13 de abril, Bernie Sanders, que quizá es la figura más pesada dentro del Partido Demócrata en términos ideológicos, dio su apoyo a Biden como candidato a a presidencia, sabiendo que el principal objetivo del partido debía ser derrotar a Donald Trump. Con esto, la contienda quedaba definida: Joe Biden se enfrentará a Trump el 3 de noviembre, por la presidencia de Estados Unidos.

Debido a la pandemia del coronavirus, Joe Biden no ha podido hacer más apariciones en público ni eventos en el partido. Esto podría afectar su candidatura, pero la realidad es que Donald Trump está haciendo todo el trabajo por él. El presidente ha dañado mucho su imagen en los últimos meses, debido a sus acciones y declaraciones. Los medios de comunicación lo acusan de ser poco eficiente en enfrentar la pandemia, y ha sido denominado uno de los peores presidentes del mundo durante esta crisis, junto con Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.

 A lo largo del año, Trump se ha dedicado a descalificar todas las acciones de sus opositores, así como de desobedecer las indicaciones sanitarias emitidas por su propio gabinete. Ha brillado por su incoherencia, al menospreciar en repetidas ocasiones la peligrosidad del virus, y más recientemente, decidir comenzar a abrir de nuevo la producción en Estados Unidos declarando que se tiene que hacer aunque muera más gente de la prevista. Si bien es urgente atender el tema económico pues el país registra su mayor tasa de desempleo desde 1930, muchos cuestionan el actuar del presidente al sugerir una reapertura tan agresiva y no tener como prioridad la salud de su gente. 

Diversos gobernantes locales, siendo uno de ellos Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, acusan al mandatario de darle la espalda a sus ciudades y estados. Esto ha causado división de estrategias para enfrentar la pandemia.

Otro tema que ha causado revuelo en las esferas políticas de Estados Unidos se creó cuando The Washington Post publicó un reportaje que confirma que las agencias de inteligencia estadounidenses le enviaron reportes de los primeros brotes de Covid-19 en China, y no hubo acción alguna por parte de la Casa Blanca. En otras palabras: Donald Trump sabía desde enero del peligro de este nuevo virus y decidió no actuar hasta que la pandemia ya se había salido de control. Al día de hoy, Estados Unidos cuenta con 1.38 millones de infectados y 81 mil fallecidos, siendo el país más afectado. 

Electoralmente, esto se traduce en peligro para Trump: de las últimas 15 encuestas publicadas, Biden mantiene ventaja en 14. Si bien faltan aún seis meses para el día de la elección, todo parece indicar que el presidente arranca en desventaja. Aún existe una base enorme de apoyo para Trump, pero el voto de los indecisos es el que podría resultar decisivo y jugar en su contra. Si mantiene sus tropiezos y errores en estos tiempos difíciles, y Joe Biden sabe hacer una campaña inteligente, es probable que en enero de 2021 veamos al Partido Demócrata regresar a la Casa Blanca. 

Toca seguir de cerca el desarrollo del proceso electoral de Estados Unidos este año.

Bloomberg formaliza su candidatura a la Presidencia de EU

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El ex alcalde de Nueva York y empresario, Michael Bloomberg, anunció de manera oficial su candidatura en la carrera demócrata para ser candidato presidencial rumbo a las elecciones de Estados Unidos en 2020.

En el sitio web oficial de su campaña, Bloomberg hizo oficial el anuncio.

“Me postulo para presidente para derrotar a Donald Trump y reconstruir Estados Unidos. No podemos permitirnos otros cuatro años de las acciones imprudentes y poco éticas del presidente Trump. Él representa una amenaza existencial para nuestro país y nuestros valores. Si gana otro mandato en el cargo, es posible que nunca nos recuperemos del daño. Los riesgos no podrían ser mayores. Debemos ganar estas elecciones. Y debemos comenzar a reconstruir Estados Unidos”, dice en su mensaje.

“Sé lo que se necesita para vencer a Trump, porque ya lo he hecho. Y lo volveré a hacer. Nunca he rehuido una pelea dura. Derrotar a Trump, y reconstruir a Estados Unidos, es la lucha más urgente e importante de nuestras vidas. Y voy con todo”, continúa.

Cabe mencionar que más de 20 hombres y mujeres se han postulado para conseguir la nominación del Partido Demócrata a las elecciones del 3 de noviembre de 2020 e intentar sacar de la Casa Blanca a Donald Trump.

Entre los más destacados se encuentra el expresidente Joe Biden, Bernie Sanders, senador por Vermont; y Elizabeth Warren, senadora.

#HojaDeRuta: “Elecciones en EEUU: un nuevo tablero”

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Las elecciones de medio término en Estados Unidos estaban siendo observadas por el mundo entero, y por México en particular, pues sus resultados tendrán impacto directo sobre la presidencia y agenda de Donald Trump.

En general, se considera que las elecciones de medio término suelen tener un elemento de referéndum hacia el presidente en turno, pues la ciudadanía decide si aumenta, mantiene o retira el apoyo legislativo a su administración.

A continuación, cinco consideraciones sobre los resultados.

– Fue una victoria demócrata, y por tanto, un golpe a la administración Trump. El partido azul recuperó el control de la cámara baja (House of Representatives), lo cual significará un claro freno al actual presidente, además de aumentar la presión para intensificar investigaciones existentes y abrir nuevas. Como lo habían señalado las encuestadoras serias, el Senado fue retenido por los republicanos, pero en el ámbito de las gubernaturas también avanzaron los demócratas, quienes ganaron 7 nuevos estados, mientras que el partido del presidente perdió 6.

– Hubo un crecimiento general de la votación demócrata, incluso en distritos donde ganaron los republicanos. En 317 distritos se dio una mayor votación demócrata respecto a 2016, y en promedio nacional la votación para este partido creció 10 puntos. Esto puede leerse como síntoma de inconformidad hacia la administración de Trump, además de un fortalecimiento de su oposición para pelear la presidencia en 2020. Sin embargo, la llamada “ola azul” de los demócratas fue de menor intensidad que la lograda en 2006. Este excelente gráfico del New York Times explica los datos anteriores: https://www.nytimes.com/interactive/2018/11/07/us/politics/how-democrats-took-the-house.html

– La división entre lo urbano y lo rural se mantiene. La fortaleza de los demócratas se concentra en los grandes centros urbanos, mientras que los votantes de poblaciones pequeñas tienden a votar republicano. Esto configura un país cuya división ideológica, que es cada vez más profunda, también tiene una clara expresión territorial. El apoyo urbano fue factor decisivo para que el partido de oposición lograra recuperar el control de la cámara baja. 

– El discurso cargado de odio y discriminación de parte de Donald Trump generó nuevos liderazgos progresistas que reflejan diversidad. Por primera vez habrá al menos 100 mujeres en la cámara baja, entre ellas, latinas, afroamericanas, musulmanas, indígenas y LGBT. Justamente, en esta elección ganaron más personas abiertamente LGBT que nunca, por ejemplo Jared Polis, que será el primer gobernador abiertamente gay y dirigirá el estado de Colorado.

– Los republicanos tendrán que evaluar si la base de Trump será suficiente para competir en 2020. Hacia adentro del partido en el poder existen tensiones respecto al mensaje compartido, pues mientras había voces que advertían los peligros de seguir polarizando, Trump insistió en las semanas previas a la elección con azuzar a través del tema de la caravana migrante, con alusiones racistas y discriminatorias. El aumento generalizado en votación demócrata podría poner en jaque la estrategia de mantener la lealtad de la base, sobre todo si votantes moderados que apoyaron a Trump en 2016 se han desencantado al no compartir sus posturas radicales, y prefirieron apoyar a los demócratas.

De esta manera, Trump enfrentará la segunda mitad de su mandato con un escenario más adverso, ya que ha sufrido el desgaste de gobernar, alienado a votantes moderados y sobre todo, tendrá una oposición que ha recuperado los dientes a través de la cámara baja. Ha perdido el terreno alto para negociar. Un nuevo tablero se dibuja, y con esta realidad comenzará el gobierno de AMLO y de su canciller, Marcelo Ebrard.

LOS JUEGOS DEL HAMBRE EN ESTADOS UNIDOS

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Hoy se define una de las contiendas más feroces y frontales en las elecciones de Estados Unidos, quizá también la que más pareja se ha mantenido en la percepción del voto. ¿La razón? Ninguno ha logrado construir un proyecto que satisfaga las exigencias de los poco más de 58 millones de indecisos.

Como analista, me resulta necesario realizar un estudio objetivo sobre el posible resultado que se concrete al final del día, pero como nunca antes, me es imposible nombrar a un ganador ante el punto porcentual que ubica- sin gran claridad- a Donald Trump en la delantera. Les comparto los 3 “distritos” que deberán conquistar para ganar la elección:

1. Las minorías

Las minorías han definido el rumbo de los debates y spots en los que han participado ambos candidatos. Por un lado, Trump decidió iniciar su discurso rumbo a la presidencia atacando a la minoría con mayor representación en Estados Unidos: los latinos.

Por el otro, Hillary ha navegado entre mesura y apoyo intenso al mismo sector de la población. Lo interesante es que California (55), Texas (38), Florida (29) y Nueva York (29) son los Estados con mayor presencia de minorías dando un total de 151 electores y a su vez los que más aportan a la contienda, de ahí que la relevancia de éste sector sea por demás trascendental. Además, Illinois, el Estado con gran presencia de latinos, aporta otros 20 electores.

2.Los indecisos

El poco más de 18% de indecisos en Estados Unidos, con una representación poblacional de más de 58 millones de estadounidenses, juega un rol clave en la carga de la balanza. Para ello tengo dos vertientes que conforman este sector de electores:

 




A) Los indecisos tenderían a inclinarse por las ideas nacionalistas de Trump, pero no estarían dispuestos a expresarlas antes de la votación, razón por la que éste porcentaje se inclinaría en favor del magnate neoyorquino.

B) El porcentaje se inclinará por las personas que decidan salir a votar, es decir, la balanza será en favor de uno u otro dependiendo de qué sectores salgan a votar. Si salen a votar los latinos ganará Hillary Clinton, si salen a votar zonas rurales se inclinará en favor de Trump.

3.Factor Obama

A pesar de la indiscutible popularidad de Barack Obama y a la fascinación que causa su esposa Michelle cada que aparece en público, la realidad es que los Obama dejan la Casa Blanca con un nivel de aprobación muy por debajo de las expectativas creadas alrededor de su reelección.

Sin embargo, han sido utilizados constantemente en los mensajes que Hillary Clinton emite en su campaña. ¿El motivo principal? Barack Obama obtuvo la reelección ganando los Estados que mayor cantidad de electores tenían en el país.

Al decidir no deslindarse del factor Obama, Hillary se arriesga a que el presidente más popular del mundo tenga un voto decisivo en las elecciones de hoy, habrá que esperar para saber si fue un arma con la que mató o con la que fue sepultada.

Sin duda alguna estamos presenciando un choque de titanes, por un lado, la posibilidad de tener a la primera presidenta en la historia de la nación más poderosa del mundo y por el otro, a un showman que fue capaz de transitar del loco que se llenaba la boca de disparates, al candidato con serias posibilidades de ganar y construir una nueva posición global para Estados Unidos.

 




 

¿A quién deberíamos preferir en México? A ninguno y al que sea. Aún no tenemos- y no sé si algún día sucederá- la influencia suficiente para definir las elecciones del país vecino, lo que sí tenemos es la obligación total de asumir el trabajo que nos toca para hacer de México un país que año tras año dependa cada vez menos de Estados Unidos y cada vez más de sí mismo.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Elecciones Estados Unidos: entre la unión y división

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Por fin ha llegado el día, las elecciones de Estados Unidos son hoy. Hoy los ojos del mundo están sobre los votantes estadounidenses, que acuden a las urnas para elegir al próximo mandatario o mandataria de uno de los países más importantes del mundo.

Esta elección ha sido una de las más desgastantes para los estadounidenses, la mayoría ya quieren que acabe. Sea cual sea el resultado, el proceso electoral ha dejado entre ver muchos de los problemas sociales de Estados Unidos.

Para los ojos de muchos, Estados Unidos es el ejemplo de una nación perfecta, para mí nunca lo ha sido, cabe aclarar.

Con estas elecciones, básicamente Estados Unidos se ha vuelto esa familia millonaria que parece perfecta por fuera, pero de la nada todo el mundo se da cuenta que tienen serios problemas por dentro.

La Unión Americana sale de estas elecciones como una nación dividida, un país que sufre de racismo exagerado, que tiene una población ignorante y que desconoce la realidad del mundo.

El día de ayer salieron dos mapas muy interesantes, uno en el Southern Poverty Law Center y el otro en el afamado periódico, New York Times. Uno habla de los grupos de odio en Estados Unidos y donde están situados, el otro de donde se concentra la población blanca con o sin educación universitaria, los números son tenebrosos.

 




En Estados Unidos existen 892 grupos de odio, en estos se incluyen a los diferentes capítulos del Ku Klux Klan, grupos anti migrantes, anti musulmanes, anti afroamericanos, grupos Neo Nazi y ligas neo confederadas (en pro de una división de los estados de sur y norte de Estados Unidos).

El número de grupos había comenzado a disminuir a partir del 2011, año en el que existían 1,018 grupos. A partir de la postulación de Trump en el 2015 como pre candidato y luego cómo candidato del Partido Republicano, y además su discurso de odio contra las minorías, han ayudado a que la membresía y el número de grupos de odio crezca.

Gran parte de estos grupos están conformados por un sector de la población que se siente olvidada. Un sector que es ignorante y no tienen una educación universitaria en su mayoría. Los últimos años han sido difíciles para esta gente, muchos afirman que de ganar Hillary Clinton no saben que harán los próximos cuatro años, y peor aún otros dicen que comenzarán una revolución o una nueva Guerra Civil.

 




Comparando los mapas, podemos ver que la mayoría de los grupos de odio se concentran en sectores donde proliferan los blancos sin educación universitaria.

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Esta población, blanca, con poca educación académica es donde Trump ha encontrado a sus clientes. Trump ha sabido beneficiarse del odio que tiene esta población hacia los musulmanes, los migrantes y los afroamericanos, para sacar a la luz, un movimiento político que tiene muchos años en crecimiento en la Unión Americana.

Trump con sus discursos de odio, ha apostado a que este sector de la población estadounidense le dará la victoria, o por lo menos ayudará a sus intereses en el futuro.

Ciertamente, Hillary Clinton ganará las elecciones de hoy. Pero llega a la Casa Blanca con un país dividido y con poca gobernabilidad. Definitivamente será todo un reto para Clinton, y lamentablemente dejará a un lado temas esenciales y de urgencia, por tratar de unir a un país que lleva años dividido.

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Trump en más aprietos

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Después de haber salido a la luz el audio donde Trump asegura que él podía hacer con las mujeres lo que él quisiera y nadie podría hacer nada, han surgido más y más denuncias hacia el candidato republicano, en donde se expresan las acciones inadecuadas que el personaje ha tenido hacía el sexo femenino.

 




Todas esas denuncias ponen aún más en peligro la candidatura de este personaje, las denuncias han surgido desde la aparición del audio en donde el magnate se jacta de sus acciones hacia con el cuerpo de las mujeres y de su gran impunidad, han sido más las mujeres que se han reunido para demandar a este personaje y hacerlo perder prestigio.

Tres acusaciones de una lista de siete:

  • Dos concursantes de Miss EU que aseguran que Trump se dirigió a ellas deliberadamente cuando estaban desnudas en un camerino.
  • Dos mujeres denuncian que Trump les toqueteó y besó sin su consentimiento, una en el asiento de primera clase de un avión.
  • Una ex concursante del reality show de Trump dijo que el magnate la invitó a sentarse junto a él. Primero le agarró el hombro, la besó “agresivamente” y le puso una mano en un seno.

El candidato no está en sus mejores momentos, el hecho de que más y más demandas se adjunten a su lista de acoso sexual, no es de gran ayuda para que el republicano pueda conseguir más votos, sobre todo estando tan cerca de las próximas elecciones.

 




A pesar de la lista de demandas Trump sigue declarándose inocente. Aunque no existan pruebas contundentes más que la palabra de las afectadas, sigue existiendo el audio (ya antes mencionado) en donde Trump no suena muy inocente que digamos.

A pesar de todo esto, la candidata demócrata incita a todos los ciudadanos a salir a ejercer su derecho el día de las elecciones, y no abstenerse de votar ese día, independientemente de los sucesos que estén ocurriendo con el candidato contrario.

La pregunta es ¿qué estará pensando el Partido Republicano? Definitivamente el partido tendrá que estar pensando en una muy buena solución para disolver los escándalos que rodean a su candidato. Unas de las opciones menos viables es deshacerse de la candidatura de este, debido a que falta muy poco para las elecciones y el cambio tan drástico de candidato, podría restarle votos. Aunque para ser sinceros Trump no está muy bien en las encuestas.

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Dimes y Diretes: “El Chamaqueo del Sexenio”

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¡Compadres y comadres! Empieza un nuevo mes, y empezamos con el pie izquierdo por culpa del Presidente que tenemos. Como ya sabrán y si no saben, pues que mal, Enrique “Henry Monster” Peña Nieto se reunió con el pelos de elote Donald Trump.

En una reunión, que incluso medios de comunicación de Estados Unidos se cuestionaba los motivos, la Presidencia se convirtió en un agente de relaciones públicas de la campaña de “Pelos de Elote”.

Ayer definitivamente Peña Nieto se llevó la soga al cuello, se aniquilo políticamente, él, un presidente que recordemos que está golpeado políticamente y no tiene ya espacio para más errores como los de ayer. Aunque más tarde Peña Nieto, dijo que al inicio de la reunión le dejo en claro a Trump que México no pagará por el famoso muro, Peña no lo dijo en persona, en especial cuando Trump le dijo a los medios que no se discutió quien va a pagar el muro.

Lo que muchos analistas consideraban esencial para llamar la reunión un éxito, no sucedió, pues Trump no se disculpó por los insultos que a lo largo de un año ha lanzado contra la población mexicana. Incluso, Peña Nieto dijo que los discursos de Trump habían sido “malinterpretados”… ¡Qué pena!

Trump se fue con muchas cosas en la bolsa, una, y ahorita la más importante, una foto con el mandatario del país que ha estado insultando por un año, lo que confirma sus habilidades como “estatista”, dos, una muestra de “madurez” política y la seguridad de que México no hará nada en contra del muro y tres, se va seguro de que el mandatario de México no es más que un agachon, débil, y que de ganar, podrá manipularlo a su placer.

Ahí Se Leen.

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