IVA a Millennials y Militarización en México

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¿Por que el IVA a Netflix si fue tendencia en twitter para los millennials y la militarización de México no? Eso es el resultado de dos México distintos. 

Durante estos días vimos de todo: jóvenes rechazando el 16% de valor agregado “por afectar su economía” y por otro lado, quien abrazaba la idea “si somos privilegiados, debemos pagar” pero aquellos que protestaban por impuestos, no lo hacen con la militarización en México. 

El problema de ambas situaciones no es si el IVA disminuye la pobreza o que el Gobierno inventa impuestos y es incapaz de brindar seguridad, el problema es que nuestra generación solo abraza las causas que están arriba del iceberg y no las profundas siendo igual que omiso que el gobierno. Tal vez porque no prenden en redes, tal vez porque no son mediáticas en nuestra generación o porque ya nos acostumbramos a ellas.

Prueba de ello, es el alcance mediático en redes de ambas políticas públicas mencionadas: Mientras el IVA representa un impuesto indirecto, que nunca se etiqueta para programas sociales y que su objetivo solo es aumentar las recaudaciones fiscales, en contra sensus, la militarización del País es el resultado de una política de Estado en materia de seguridad fallida, donde en lugar de apostar a combatir las causas que provocan la violencia, se despliega a los efectivos del ejército por “carecer de Instituciones” y solo ser reaccionarios ante la ola de violencia. Prueba de ello es Magdalena de Kino, Sonora ayer.

¿Entonces tenemos un Gobierno que nos aumentan la recaudación de impuestos mientras pero no es capaz de brindar un ambiente seguro e incentivar y ofrecer mejores oportunidades a los jóvenes y tener una movilidad social real y no protestamos por ello?

Mientras la encuesta sobre disponibilidad y uso de tecnologías de la información y comunicación en los hogares menciona que solo el 65.8% de los mexicanos tenemos acceso a internet, lo seguro es que mientras caímos en la cortina de humo del IVA, no nos dimos cuenta que el 100% de los mexicanos vivimos en una inseguridad constante en medio de una ingobernabilidad de las instituciones con un gobierno oportunista de la miseria. 

Esto nos explica porque tenemos un Presidente sordo a los millennials: El gobierno actual no nos representa ni busca hacerlo. Tiene una base mayoritaria que busca mantener y no hay juventud que sea firme opositora real. No hablo de marchas o anarquismo, hablo que ni siquiera nosotros estamos conectados entre nosotros y tampoco tenemos la representación en los espacios de gobierno.

Ejemplo de lo anterior, es un gobierno que desaparece institutos de emprendimiento, recorta apoyos sociales como guarderías infantiles para madres solteras y institutos de la juventud atados de manos que no sale de redes sociales.

Aunque irónicamente este articulo no saldrá de Twitter, Instagram o Facebook, nosotros somos privilegiados y eso, debería hacernos entender que tenemos una mayor responsabilidad social. Obligación que va más allá que estar detrás del escritorio.

Nuestra generación debe ir más allá, ir por las causas profundas que lastiman a nuestras generación. Buscar la participación social real. Buscar crear más mesas de diálogos con coincidencias entre los colectivos que diferencias. Crear iniciativas de ley y actividades de impacto al Sistema Político. Organizaciones de la sociedad civil que coaccionen a más organizaciones y grupos homogéneos partidistas que incentiven la vida política del país, pero fuera de Twitter. 

Mientras no busquemos incentivar el diálogo y la crítica en TODOS los jóvenes mexicanos, no solo en Twitter, seremos una generación más que madure y nos olvidemos de las causa que aún existen en México. Mientras no exijamos al gobierno nos represente realmente, todos los días en México seguirán existiendo pobres, asesinatos y feminicidios por un odio que no sabemos identificar. pobre jovenes, asesinatos de jóvenes y feminicidios de mujeres jóvenes.

Es nuestro tiempo millennials. A los centennials les tocará después. 

Anuncia Netflix que subirá precios en México

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La plataforma de streaming Netflix informó este jueves que a partir de junio cobrará era Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 16%, por lo que tendrá que subir los precios de sus servicios.

Cabe recordar que en diciembre de 2019 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) una reforma a la Ley del IVA en la que se estableció que plataformas digitales que tienen ubicación en el extranjero, pero que presten servicios en México, pagarían dicho impuesto a partir del 1 de junio de 2020.

Otras plataformas que han hecho anuncios de que subirán sus precios son: Amazon Prime Video, Amazon Music, Spotify, Apple Music, entre otras.

Netflix incrementará sus precios ente 10 y 37 pesos, dependiendo del paquete, a partir del próximo 7 de junio.

La empresa de streaming tiene tres planes para los suscriptores: el básico, que vale 129 pesos al mes y que aumentará 8%, para quedar en 139 pesos; el estándar, que hoy vale 169 pesos y quedará en 196 pesos, y el premium, que vale actualmente 229 pesos y pasará a 266 pesos.

La famosa plataforma de streaming comenzó a enviar correos electrónicos a sus clientes en donde advierte del incremento por dicha ley.

Otra plataforma digital que informó a sus usuarios sobre el cobro de impuestos fue PlayStation.

¿Y mañana qué?

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Bien dijo Pascal que la infelicidad del hombre se basa sólo en una cosa: que es incapaz de quedarse quieto en su habitación. Hoy nos damos cuenta que habemos muchos muy vacíos de alma; alma que explota en un momento tan complejo como este.

Sabemos que esto terminará, probablemente más tarde de lo que creemos, pero reafirmo que las calles que están hoy desiertas volverán a llenarse, abandonaremos nuestras trincheras de guerra quienes vivimos esto como tal, saldremos con los ojos iluminados de nuevo por luz, una luz diferente a la de las pantallas de celular, una luz verdadera, la que se asoma por tu ventana.

Pero, ¿será acaso que los que saldremos ese día seremos los mismos?, ¿qué tan diferente será el mundo? Hoy sabemos qué pasa, qué hay que hacer, pero ¿y mañana qué?

No es ningún engaño decir que inclusive antes de la pandemia existían voces que nos llamaban a pausar un poco, reflexionar sobre qué habíamos hecho mal como sociedad y qué cambios estábamos obligados a hacer desde diversos ámbitos.

Para crisis podemos poner un sinfín de ejemplos, y cada uno aglomera una serie de enseñanzas, desde los sismos, las guerras… hasta las pandemias. Hoy somos parte, desde mi perspectiva, de la posición de víctima y victimario. Durante décadas hemos inclinado la balanza a una estructura que castiga y agrava las consecuencias de dichas crisis teniendo como prácticas la reducción en el gasto dentro de muchas áreas, esto es parte de las políticas mal-llamadas “neoliberales” (la discusión de porqué digo que está mal utilizada esta expresión será para después).

Vivimos en un país que tan solo este año, de acuerdo al Presupuesto de Egresos de la Federación, ha recortado la inversión pública en la educación (-62%), la salud (-35%), el abastecimiento de agua potable (-11.2%), las comunicaciones y transportes (-17.6%); todo esto SOLAMENTE, repito, de un año a otro. Es increíble que contemos con una representación que tenga una cara hipócritamente de izquierda, con un cuerpo y entrañas “neoliberales“, enflacando cada vez más al gobierno.

A todo esto, y sin tratar de desviarme, mi punto regresa a decir que la pandemia nos ha dejado ver el otro lado de la globalización, un mundo tan conectado pero tan distante, tan cercano pero tan ajeno. Hoy queremos un futuro más parecido al pasado que hoy parece tan lejano.

¿Y mañana?

Lo que sucede hoy ya está, ya sucede y ya es nuestra realidad. Muy seguramente permanecerá ahí por los próximos años, será inevitable no traerlo a colación cada que nos veamos, no nos cansaremos de contarlo a nuestros hijos y nietos en el futuro. Mismo futuro que ya referimos hoy sin saber cómo será.

Están por un lado quienes opinan que este será el fin de una era, fin del capitalismo y la globalización como la conocemos; pero por otro lado están quienes creen que sucederá todo lo contrario, que será no menos que el regreso triunfal de la estructura que no ha dejado de funcionar en por lo menos los últimos 100 años.

Están también quienes creen que este será el inicio de regímenes más autoritarios, pero también quienes creen que se retomará la confianza en la democracia. Los que sueñan con un mañana brillante con una definición de ciudadano mucho más empoderado y los que leen los versículos del Apocalipsis en sus historias de Instagram.

Si me preguntan, he leído de todo, he encontrado argumentos muy sólidos desde varios lados, pero no puedo colocarme dentro de una definición correcta de qué es lo que pasará mañana. No lo sé.

Los cuestionamientos

John Stuart Mill, uno de los primeros filósofos ecologistas y economistas, describió en su libro Principios de economía política (1848) lo que llamaba una “economía de Estado estacionario“, esto como respuesta a lo que podría sustituir el aumento del nivel material como fundamento de la sociedad. Es decir, Mill reconoció el peligro de la sobrepoblación, por lo que la producción y el consumo dejarían de ser objetivo prioritario, ocasionando la reducción en la cantidad de seres humanos. “Un mundo lleno de seres humanos carecería de parejas floridos y de una vida salvaje“, decía. Esta es una de las ideas más utópicas que he leído, no obstante, no hay un fin para el crecimiento y las consecuencias del mismo, tal como lo planteaba en la teoría, ¿es la expansión sostenible indefinidamente? No sabremos de las consecuencias en el cambio climático, en las desigualdades, las rivalidades geopolíticas, en fin.

El enemigo silencioso para nuestra sangre, sudor y lágrimas

Bien dicen que los grandes asesinos de la historia de la humanidad son las bacterias, los virus y lo que han provocado a lo largo de nuestra existencia. Desde el sarampión hasta el sida o VIH. En septiembre del año pasado la Organización Mundial de la Salud publicó un informe en el que alertaba del riesgo potencial que se produjera una pandemia, y cuan profetas 2 meses después surgiría este nuevo coronavirus SARS-Cov-2.

La crisis que vivimos no es financiera, aquí no hay una disputa por dinero en los bancos, no hay una gota que derramara el vaso, pero lo que sí hay es una guerra, y hoy la vivimos; así el 2020 tiene un inicio del conflicto pero no habrá el registro de un fin. Y es que cuando un ser humano se encuentra andando por el estrecho camino de la vida y la muerte, su visión, prioridades, principios y su moral pueden cambiar radicalmente. Hoy no existen.

Una guerra es la que vivimos y hoy las palabras que pronunciaría Churchill no serían contra el fascismo, sino contra un virus y una enfermedad, un enemigo letal y silencioso. Más aún, hoy quedarían fuera de lugar estas frases luego de darnos cuenta cuán diminutos y débiles somos, siendo que el camino y pensamiento antropocéntrico ese momento debe quedar en el olvido. Un humano tiene un valor menor al que imaginamos, tal vez. Aunque dudo cambie nuestro pensamiento en el corto plazo.

Por supuesto, habrá quienes sufrirán más o menos de esta situación. Habrá quienes lo pierdan todo y quienes lo ganen en su lugar.

Somos diminutos

Hablando de cómo se ha vivido esta etapa de confinamiento, hemos sido bombardeados de recomendaciones y concursos de productividad, de libros, series, películas, idiomas que aprender, nuevas habilidades. Ignorando la posición desde la que enfrentamos la situación, suponiendo que todos vivimos en la misma burbuja. Esta competencia solo nos ha provocado una especie de preferencia a ese sentimiento provocado por la saturación de productividad, ante el sentimiento de vacío. Es decir, antes muero saturado que sólo.

Entre todas estas recomendaciones deberían existir aquellas que te inviten más al autoconomiento, al autocuidado, al manejo de las emociones para quienes nos arrinconamos en la desesperación y la incertidumbre.

Solo pensemos que tal vez debería ser importante saber en un futuro las consecuencias que tendrá esto en nosotros todo. Los casos de ansiedad y depresión que han aumentado, los lentos suicidios que ocurrirán de un tiempo a otro. Toda una generación que será afectada psicológicamente después de estos meses. ¿Qué cambiará en nosotros a la larga?

Entonces, si queremos un futuro diferente no creo que extrañar el pasado sea la mejor idea, ese pasado que hoy vemos tan lejano. Un pasado en donde la única normalidad era la crisis. Una crisis hoy infinitamente más deseable que otra.

Es difícil augurar un futuro preciso teniendo tantas nubes de emociones y pensamientos poco claros en nuestras mentes y lo digo por todos. Hoy no diferenciamos utopías de distopías, sino pánico y miedo de la realidad. Las divisiones que están en nuestro presente son producto de tantas circunstancias que hoy se han destapado por estas cegueras. No nos queda más que darle nombre a lo que vivimos y al cómo lo vivimos: llorar, gritar, escribir, dibujar. Pero todo esto a la vez de informarse y luchar, cada uno desde su trinchera.

La pandemia nos invita a pensar en que existen salidas, tan heroicas como las queramos, de la mano de una bata y un estetoscopio. Dignas de personajes épicos es que se está librando una batalla donde las armas las tienen quienes están en el frente de batalla. Donde lo único que tenemos nosotros, los no indispensables, es un litro de alcohol en gel, otro de whisky, un rollo de papel de baño y muchas horas de Netflix. Tal vez estamos obligados a pensarnos colectivamente, cooperativa y solidariamenteexigiendo una nueva realidad para todos. Pero no, hoy somos incapaces de quedarnos en casa, cuan ególatras y débiles que somos.

Lo que queda claro es que algo se quebró fuertemente en nuestro modo de existir y emergen así oportunidades para pensar y pensarnos distintos. Por un largo tiempo los abrazos y los besos, tan necesarios como son, tendrán que esperar, tendremos que ser distantes, pero no por ello deberá suceder menos amor.

Entonces… ¿y mañana qué? Supongo que por el mañana nos preocupamos después. Hoy solo queda citar de nuevo a Pascal y señalar lo infelices que somos por ser incapaces de quedarnos quietos en cuatro paredes y esperar que nada vuelva a la normalidad.

#Kleroterion: “Todos podemos ser héroes: Quédate en Casa”

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Dicen que no salgas de casa, pero nadie te dice cómo le vas a hacer para alimentar a tu familia.

Dicen que es un invento del gobierno, pero ¿acaso los que han muerto por este virus también son inventos?

Hablan de números, cifras de contagiados, recuperados, muertos, pero nadie te dice: Tranquilo, guarda la calma. Todo va a estar bien.

Dicen, dicen, y dicen que te quedes en casa, que hagas ejercicio, que uses Netflix para entretenerte pero… ¿Cuántas personas pueden permitirse eso en nuestro país?

Todos hablan, opinan y sugieren hacer cosas… Pero quién les dice a los más pobres toma, ahí te va algo para comer.

A los que no tienen internet. Ni se la pasan en redes sociales.Los que no tienen miedo del desabasto, pues no tienen con qué abastecerse.

¿Que si estoy preocupado?


laro que sí. Pero no sólo por la epidemia, también por la polarización que nos impide darnos cuenta que de esta solo vamos a salir bien si trabajamos juntos. 

¿Que si tengo miedo?
Todos los días. Miedo a que enferme mi familia, mis amigos, miedo de que esta pandemia escale a magnitudes incontrolables.

Miedo a que enfermen todos y cualquiera. Porque este virus no conoce de estatus social, ni tampoco de género ni color de piel. Este virus no discrimina. Le puede dar al fifí y también al chairo,

Tengo miedo a que la imprudencia, el odio y la irresponsabilidad acaben con nuestro país. Con nuestro Nuevo León. Con nuestra gente.

Pero también hay que decirlo: TENGO ESPERANZA.

Porque  este virus nos ha demostrado que en este mundo sí existen los héroes.

Héroes que se están uniendo a combatir este virus.

Ellos no usan capa y ellas tampoco vuelan.

Están en los hospitales. Esos héroes son los enfermeros, doctores, doctoras y todo el personal de salud que lucha cada día por arrebatarle víctimas a este virus

Esos héroes están también en las calles vestidos de policías, de bomberos, de paramédicos, todos pendientes para cuidar de ti, de mi, de todos.

Héroes que están sus laboratorios construyendo ventiladores o cuidando de sus trabajadores asegurándose de que tengan lo necesario para que puedan quedarse en casa.

Tú también puedes ser un héroe.

Solo quédate en casa.

Hagamos una pandemia que contagie al mundo de buenas acciones.

Vamos a salir adelante.

Y todo va a estar bien.

Echan para atrás ley que piden más contenido nacional a plataformas digitales

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El dictamen que establece que las plataformas digitales como Netflix incluyan en su oferta un 30% de contenido nacional, fue retirado por el líder de la banca de Morena en el Senado, Ricardo Monreal Ávila, debido a que la oposición acusó que esta fue aprobada ilegalmente, que no hubo quórum.

El dictamen fue aprobado por las comisiones de Hacienda y Crédito Público y la de Estudios Legislativos, pero la senadora priista Vanessa Rubio ya había dicho que solicitaría la anulación del documento, de acuerdo con El Financiero.

La iniciativa de Monreal establece que “como obligación para los prestadores de servicios de televisión de paga vía internet (OTT), ya sean nacionales o extranjeros, el contar dentro de sus catálogos, con al menos el 30% de contenidos nacionales”, según El Universal.

De tal forma que dicha iniciativa que incluye a las plataformas de streaming como Blim, HBO, Claro Video, Netflix y Amazon Prime Video, así como Disney+, deberían de acatar la reforma desde abril próximo, teniendo cuatro meses para tener el 20% de contenido nacional y un año para el 30 por ciento.

(Fuente: Político MX)

Cine político: la nueva tendencia

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Si antes decían que a las personas no les interesaba la política o que se les hacía aburrida, hoy podríamos decir que es todo lo contrario. La política, además de tratarse de todo lo relativo a la actividad entre individuos, la gestión de los recursos y la administración de los servicios y bienes públicos, ahora cada vez más se está convirtiendo en un producto. Y vende mucho y gusta y entretiene y la gente sigue pidiendo más.

Hace unas semanas se estrenó en Netflix el documental Knock Down the House cuya principal protagonista es Alexandria Ocasio-Cortez. En él se exhiben fragmentos del recorrido que atravesó la demócrata para vencer en las primarias de 2018 a Joseph Crowley, uno de los candidatos con más peso dentro del partido. En él también se muestran las historias de Amy Vilela, Cori Bush, y Paula Jean Swearengin, quienes de igual manera son del ala más progresista de los azules.

Otro de los más recientes es el documental The Brink (Steve Bannon, el Gran Manipulador) que hace un recorrido por la reciente carrera política del asesor y ha causado muchísima controversia, pues hoy día Bannon es considerado uno de los principales artífices del resurgimiento de la extrema derecha tanto en Estados Unidos como en Europa, donde incluso ha asesorado proyectos y partidos políticos con bases neofascistas.

Y así como éstas existen muchas otras que seguramente nos son familiares (Vice, Brexit: The Uncivil War, House of Cards, Game Change, The West Wing, No). Todas estas películas, documentales y series nos hacen sentir como si estuviéramos ahí y nos enseñan una realidad que poco a poco nos estamos atreviendo a conocer: la política detrás de los discursos, de las reuniones, de la prensa; las formas que construyen a la política misma. ¿Y por qué es que nos llama tanto la atención?

Considero que parte importante de que las grandes productoras sigan apostando por mostrar este tipo de contenido sobre política tiene que ver con la facilidad de acceso a la información. A través de Internet tenemos acceso a todos los conocimientos básicos (fechas, lugares, etc.) y ello nos ha hecho evolucionar e interesarnos en los procesos: nos preguntamos cada vez más los porqués de las cosas y estamos dispuestos a indagar un poco más, ya sea por conocimiento propio o por tener un tema de conversación en alguna reunión. A la gente ya no le interesa sólo conocer los hechos, sino que quiere saber hasta el más mínimo detalle de las personas que estuvieron involucradas en todos estos acontecimientos.

La presencia de temas políticos en el cine no es para nada un fenómeno reciente, pero la estrategia para comunicarla es distinta a la de antes. En nuestro país, películas como La Ley de Herodes o El Infierno retrataban una realidad política adaptada a manera de sátira y con el propósito de generar incomodidad en la audiencia. En cambio, series como Historia de un Crimen: Colosio presentan a los individuos como si fueran personas comunes que también sufren las consecuencias de la vorágine de eventos alrededor suyo y que, sin saberlo, se convierten en protagonistas de la historia misma.

Siempre encontrando como positivo que el cine no sea visto sólo como un medio más de entretenimiento, me complace saber que hay interés en general por cuando menos conocer sobre este otro lado de la política del que usualmente no se conoce tanto. Pienso que, dentro de unos años, no nos debería sorprender si en el cine llegara a salir un documental protagonizado por Andrés Manuel, Tatiana Clouthier, Ricardo Monreal y compañía sobre la campaña de 2018. Más allá de si simpatizan o no con el Presidente, ¿a poco no les suena que después en Netflix les salga como sugerencia de contenido? ¿O anunciada en el cine a nivel nacional? Cuando salga, no se olviden de invitar a su servidor a verla.

#HojaDeRuta: “Recordar en blanco y negro”

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Agua y jabón que se vuelven oleaje. Vaivén de una playa efímera en medio de la ciudad interminable. Reflejos en el agua de un cielo que se imagina más que azul mientras un avión nos recuerda que la vida pasa y no existe tal cosa como detenerse. 

Lo único más sorprendente que encontrar poesía en una simple cochera que está siendo tallada con agua y jabón, es la cualidad artística para imaginarla y producirla. Con razón el maestro Álvarez Bravo decía que la realidad es más real en blanco y negro. Así es “Roma”, el laureado filme de Alfonso Cuarón. 

Como del cine simplemente soy pasional aficionado, pero de ninguna manera conocedor, estas líneas no son una crítica ni mucho menos, sino una reacción ante la provocación de la obra.

La cantidad de temáticas que han surgido a raíz de la película es impresionante: el rol de las personas indígenas, en particular de las mujeres; la vida y penurias de las empleadas domésticas; la discriminación y racismo profundamente enraizados en nuestro país; la fortaleza de las mujeres ante el abuso, la violencia y el abandono de los hombres; el rol de las empleadas domésticas no solo como cuidadoras de niñas y niños, sino como figuras afectivas; la miseria y el autoritarismo que han cambiado de forma, pero siguen más que presentes en México; la forma en que la ciudades -sus formas, olores, sonidos- nos marcan profundo. 

Se ha analizado el increíble uso de la fotografía, las tomas largas, los efectos visuales que de manera sutil tienen gran impacto narrativo. Se ha hablado hasta de la transformación de la industria cinematográfica por el feudo que existe entre Netflix y grandes cadenas distribuidoras como Cinépolis, que revela las transformaciones del modelo de negocio detrás de las películas. 

De Roma se ha hablado como rara vez se habla de una obra de arte en México: de forma casi generalizada ¿Ya la viste? ¿Encontraste un cine donde la pasen? ¿Te aburrió? ¿Te conmovió hasta las lágrimas? ¿Se te hizo sublime, tal vez pretenciosa? ¿No entiendes por qué, pero sus imágenes siguen en tu mente mucho después de rodar los créditos? 

Podrá gustar o no (aunque es abrumador el consenso a favor), pero parte de su éxito radica no solo en su magnetismo, sino en que prácticamente nadie queda ante ella indiferente. Ahí radica, considero, la esencia de aquello que consideramos artístico: algo nos mueve.  

Roma es una aproximación a la memoria, y esta nunca es exacta. No conoce de estructuras fijas ni precisiones, se transforma con el tiempo, se interpreta y reinterpreta como la arena: “somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”, escribió Borges. 

Roma recoge los pedazos de espejo que Cuarón dejó regados hace décadas, y entonces ocurre el milagro: ninguna memoria podrá ser igual, pero nos encontramos en las memorias que compartimos con otros, como burbujas que se apilan al dibujar la silueta que marca el fin de cada ola. 

Un cineasta fue a buscar pedazos de su pasado, pero no para compartirnos una memoria personal, sino la humanidad común que se encuentra en cualquier cochera, en cualquier cine, en cualquier playa. Parafraseando al Maestro Álvarez Bravo, quizá la humanidad es más humana en blanco y negro.

Este espacio estará fuera de circulación de la próxima semana por navidades, y aprovecha para desearle muy felices fiestas.

miranda.gilbertop@gmail.com

Ofrece AMLO transmitir documental sobre “Populismo en América Latina”

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El candidato a la Presidencia de México por la coalición, “Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador, propuso este domingo tramitar el controvertido documental sobre el socialismos en América Latina en su página de Facebook, a cambio de que los productores digan quien esta detrás de financiamiento del mismo.

“Sería bueno que hagamos un acuerdo con la productora de ese documental de marras. Los convoco a que digan quién lo pago. Es un asunto legal, porque tienen que informar al INE. Si lo hacen yo se los transmito en Facebook. Yo acepto el debate pero, ¿por qué el anonimato?”, dijo López Obrador.

Por otro lado, el canal National Geographic salió a desmentir las versiones que circularon en redes sociales, donde se aseguraba que la cadena internacional iba a transmitir el dicho documental a partir de este lunes a las 21 horas.

“National Geographic aclara que no emitirá ‘El Populismo en América Latina’, toda información diferente a ésta es errónea”, aseguró la empresa en un comunicado.

El controvertido documental ha estado bajo el foco público, y empresas como Netflix, Blim y Cinepolis han negado en que en algún momento vayan a tranmitirlo en sus canales.

Asesinan al productor de la serie “Narcos”; Protagonista pide protección

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Pedro Pascal, protagonista de la serie “Narcos” asegura que el asesinato del productos fue una tragedia y pidió protección para el y los demás integrantes de la serie pues sus vidas podrían correr peligro.

Después del asesinato del productor Mexicano, el protagonista de la serie, dijo que la cuarta temporada dará inicio una vez que tanto el como todo el equipo de trabajo estén bajo protección.

El actor de nacionalidad Chilena, interpreta a un agente de la DEA, Javier Peña, quien fue entrevistado en por TMZ en el aeropuerto de los Ángeles, California.

De 37 años, Carlos Muños Portal, productor de dicha serie, fue encontrado muerto a principios del mes en Hidalgo. El peritaje dictamino que fue asesinado a balazos, mientras se dedicaba a buscar locaciones para las grabaciones de la serie.

 

 

 

 

Roger Stone: el siniestro Forrest Gump de la política americana

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Se describe a sí mismo como un agente provocador. Un hombre de farándula. Un hombre de poder. Veterano de la consultoría política. Pionero de la guerra sucia. Todo vale mientras se gane, siempre y cuando no se rompa la ley. Todo eso es Roger Stone, uno de los hombres importantes de la política estadounidense.

En días recientes Netflix estrenó el documental Get Me Roger Stone, filme donde se narra la trayectoria del hombre que visualizó, convenció y ayudó a Donald Trump a alcanzar la presidencia de los Estados Unidos.

Stone rompe con el mito de que los asesores políticos deben estar detrás del candidato. Casi como profesionistas de oscuridad. Roger, quien ha sido descrito como un “canalla de primera” es un hombre de medios. Él entiende la necesidad de la imagen. En sus palabras “es mejor ser infame que nunca ser famoso”, ya que la “política es para valientes, el perdedor no gobierna”.

Bajo la lógica de que no existe la mala publicidad, Roger Stone ha logrado superar diversos escándalos. Se vio involucrado en el caso Watergate. Aseguró que Barack Obama había nacido en Kenia. Acusó a la familia Clinton de abuso a mujeres. Y el último, se le investiga por una posible colaboración con los rusos y WikiLeaks para apoyar la campaña de Trump. A todos los afronta con una sonrisa, casi maquiavélica, fortaleciendo un ego que parece enfermizo.

Roger no es ningún ingenuo. Analistas políticos lo describen como uno de los actores que mejor entiende la democracia americana. Roger sabe que tiene que convencer a las mayorías y ese es su objetivo: comprender sus deseos internos, sus necesidades, sus aspiraciones.

Hombre de lealtades. Acérrimo fan de Richard Nixon. Roger Stone forjó desde la década de los 80s el proyecto presidencial de Donald Trump. Más allá de ser su asesor, su amigo. Stone identifico las capacidades interpretativas del actual presidente. Tenía presencia, tomaba decisiones, era líder, se veía presidencial. Roger sabía que el votante promedio no tenía la capacidad de separar a la política del entretenimiento, así, menciona que “la política es el espectáculo de los feos”. Y esa era la gran oportunidad para el protagonista del programa El Aprendiz, Stone intentó convencer a Trump de candidatearse en cada proceso electoral.

La vida se hizo para trascender. Para dejar un legado. O ese es el pensamiento de Roger Stone. Él sabe que se ganó enemigos, pero cada uno de ellos lo vale. Stone logró escalar a los más altos niveles de la política estadounidense. Stone convirtió a Donald Trump en el hombre más poderoso del mundo.

Roger Stone sabe que pasará a la historia como uno de los hombres más odiados de la política americana. Y no lo discute, incluso asegura que disfruta del odio, ya que, si no fuera efectivo su trabajo, no lo odiarían. Es una señal de éxito.

Hombre de medios y de política, Roger Stone cuestiona la ética en la consultoría política. A él no le importa que digan que no tiene principios. Que es un hombre de trucos sucios. Al final… todos ellos son unos perdedores y para ganar, tienes que hacer todo lo que puedas.

Agradezco al Dr. Jesús Rubio Campos por la recomendación.