Biden y Sanders: hacia la recta final

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La jornada de antier con el Super Tuesday representa un parteaguas en la evolución de la carrera interna de los demócrata. Biden y Sanders fueron los grandes ganadores, mientras que Warren y Bloomberg (ya fuera de la contienda), los perdedores. El Partido Demócrata se reconfigura y dos candidatos despuntan frente al resto.

Entendiendo que dentro del partido hay dos claras posturas (una más hacia la izquierda y la otra más moderada), para Sanders la carrera había sido relativamente más sencilla: un discurso disruptivo, una candidatura diferente y un buen arranque tanto en las encuestas como en los debates. No hace mucho Sanders obtuvo resultados que lo catapultaron por encima del resto y se veía que despuntaba lo suficiente en comparación con el resto.

Para él, Warren representa la única amenaza en el espacio donde compite. La senadora había demostrado que podía mantenerse vigente explorando el tema del enfoque de género, pero desafortunadamente los resultados no la acompañaron. Cualquier candidato o candidata que quede en tercer puesto en uno de sus propios bastiones se enfrenta a una derrota segura.

Más que pensar en un regreso, en los medios y en las redes la pregunta más bien es cuándo finalmente abandonará la contienda. Sin lugar a dudas será una baja muy sensible, pues no solo define el resto del camino para Sanders, sino que significa que una vez más la ilusión de que una mujer pueda presidir los Estados Unidos se queda en el tintero.

En el ala moderada, la pluralidad de candidaturas parecía que nublaba las posibilidades de Biden. Aunque hoy resulta muy fácil decir que él siempre fue favorito, hay que recordar que Buttigieg fue el gran ganador en Iowa y que Biden tuvo un fuerte tropiezo tanto al inicio como en varios debates. Su candidatura no ha sido tan fluida como esperaba, pero gracias a la retirada del propio Pete y los recientes apoyos expresos de Klobuchar y Bloomberg (acumulando un gasto de más de $400 millones en tan solo unos meses), el camino le queda más sencillo y es, virtualmente, el único que aglutina el voto moderado.

“Comeback grandpa” (Biden) parece ser que tiene grandes posibilidades de conseguir el resultado final. Aunque todavía estamos a medio camino, el hecho de llevar la delantera y recuperarse después de un revés le da un impulso que da pie a que siga cosechando buenos resultados. Sanders sigue haciéndole frente y, una vez más, el ala moderada y la izquierda demócrata se miden para, como hace cuatro años, luchar contra Donald Trump. En aquél entonces, Biden poco podía hacer para abollarle el camino y Sanders, quien finalmente perdió ante Hillary, ahora busca una revancha directa contra el actual presidente.

Ahora que hay dos claros favoritos, la campaña dará un respiro y se concentrará en el verdadero rival. En lugar de desgastarse y quererse diferenciar entre ellos, los mensajes ahora tienen claves distintas. “La política tradicional vs. la política moderna” (Sanders) y “Sólo un verdadero demócrata sacará a Trump de la Casa Blanca” (Biden) son las claves de lo que viene.

La moneda está en el aire, pero ya viene de bajada. Cara o cruz. Biden o Sanders

Gana Biden la mayoría de los Estados en el Super Martes

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El ex Vicepresidente Joe Biden se posicionó ayer como un sólido competidor por la candidatura presidencial demócrata tras salir victorioso en cuatro estados sureños -Virginia, Carolina del Norte, Tennessee y Alabama- demostrando su fuerza entre los electores afroamericanos y asestando un golpe al Senador Bernie Sanders.

Además, hasta media noche se perfilaba su triunfo en Texas, el segundo estado con más delegados en juego este “súper martes”.

Sanders se llevó fácilmente Vermont, de donde es originario, Colorado y Utah. Pero su más importante victoria, tal y como lo habían anticipado las encuestas, fue California, entidad que reparte la mayor cantidad de delegados (415).

Biden tuvo un mal comienzo en la contienda demócrata luego de haber perdido en las tres primeras citas (Iowa, Nuevo Hampshire y Nevada), pero se recuperó con una aplastante victoria en Carolina del Sur el sábado pasado.

Al igual que en esa entidad, el ex Vicepresidente triunfó ayer en los cuatro estados del sur gracias, en gran parte, al electorado negro: más del 60 por ciento de los afroamericanos votaron por él.

Además, en Virginia y Carolina del Norte, dos estados llenos de suburbios, Biden obtuvo un buen desempeño con un grupo demográfico que fue crucial para el éxito del partido en las elecciones de medio término de 2018: mujeres blancas con educación universitaria.

Por su parte, Sanders continúa demostrando fuerza entre los electores que han conformado su base política: aquellos debajo de los 40 años de edad. Pero su incapacidad de ampliar su atractivo hacia votantes de mayor edad y afroamericanos condenaron su candidatura en dos estados clave en los que había hecho campaña con fuerza: Virginia y Carolina del Norte- tal y como le pasó en Carolina del Sur.

Apenas el lunes se dio un replanteamiento extraordinario de la carrera, cuando candidatos moderados se aliaron para formar un frente contra Sanders, quien se define como un demócrata socialista y cuyas perspectivas generales de la elección son vistas con escepticismo por gran parte del liderazgo de su partido.

La arrasadora victoria de Biden el sábado en Carolina del Sur lo posicionó como el claro favorito en el ala centrista de los demócratas, llevando a dos de sus rivales -la Senadora por Minnesota, Amy Klobuchar, y el ex Alcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg- a abandonar sus candidaturas y ofrecer su respaldo al ex vicepresidente.

De hecho, Biden triunfó en Minnesota y también le arrebató Massachusetts a su aún rival, la Senadora Elizabeth Warren, y a Sanders, quien también dio pelea en la entidad. Al igual que en Virginia, en Massachusetts los senadores se encontraban por arriba del ex vicepresidente en las encuestas.

Las contiendas del Súper Martes (14 estados y un territorio) estaban destinadas a proporcionar a los aspirantes a la candidatura presidencial una primera prueba a una escala verdaderamente nacional. A diferencia de la mayoría de los estados pequeños que tuvieron primarias y caucus una a una en febrero, las elecciones simultáneas de ayer representaron una muestra diversa de las comunidades y circunscripciones que conforman el electorado estadounidense.

Sanders tenía la esperanza, de cara a la fecha, de poder acumular una ventaja insuperable en el conteo de delegados. Biden pretendía impedir eso y hacer un poco más, al unir fuerzas moderadas en el Partido Demócrata bajo una sola bandera por primera vez en la carrera.

(Fuente: The New York Times News Service)

Vence Bernie Sanders en New Hampshire

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El precandidato a la Presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata, Bernie Sanders, obtuvo este martes en New Hampshire su primera victoria en las primaras para la candidatura demócrata, aunque la alegría no fue completa porque el moderado Pete Buttigieg confirmó sus buenos resultados de Iowa y ambos se llevaron el mismo número de delegados.

Sanders recibió un 26% de los votos, mientras que Buttigieg se hizo con un 24.4%. Por detrás la senadora Amy Klobuchar con un 19.7%, la también senadora Elizabeth Warren con un 9.4% y el exvicepresidente Joe Biden con un 8.4%.

En los cuarteles de Sanders en Manchester, centenares de personas seguían a través de la cadena CBB el ajustado recuento. Solo 5 mil votos separaban a los candidatos y todo el mundo temía un escenario de empate técnico parecido al de Iowa, cuando Buttigieg se declaró ganador sin conocer el resultado.

Los temores terminaron a las 22:42 horas, cuando CNN anunciado que Buttigieg estaba a punto de dirigirse a sus seguidores y en los cuarteles de Sanders estallaron de alegría: iba a reconocer su derrota.

No escucharon el discurso porque lo que sonaba por los altavoces en ese momento era música y no la televisión, pero eso no les impidió abuchear al que se ha convertido en candidato más odiado para los seguidores de Sanders y corearle “Wall Street Pete”.

Si lo hubiesen escuchado seguramente se habrían enfadado más. Sin citar a Sanders, Buttigieg dijo que los estadounidenses vulnerables no pueden darse el lujo de reivindicar una ideología pura en lugar de una victoria inclusiva.

“Nuestra campaña no va solo de ganar a Trump, va a transformar Estados Unidos”, sentenció.

“La mayoría de los otros demócratas son neoliberales, apoyan nuestra industria militar, votarían a favor de la guerra, ¡mira a Biden!”, dijo a EFE durante la espera Art Brandon, un ex juez que dijo haber trabajado en Irak, que lo que más aprecia de Sanders son sus posturas antibelicistas.

Cathlyn Hanson, una joven estudiante, sí estaría dispuesta a apoyar a otro candidato en caso de que no lo sea Sanders, concretamente a Warren, ya que la senadora “está luchando por cosas muy similares”. Lo que más le convence a ella del abanderado del socialismo democrático en EU es su promesa de educación gratuita universal.

“La educación es lo que permite que las personas e conviertan en ciudadano, que sean efectivos en sus países y comprendan el mundo que los rodea y que se vuelvan compasivos”, dijo.

A su lado, su amiga Alyssa valora que Sanders lleve décadas luchando sin renunciar a sus ideales, con los que coincide por completo.

Warren y Biden, a los que hace algunas semanas las encuestas situaban como los rivales a batir en esta contienda, quedaron relegados a la cuarta y quinta posición en New Hampshire, por detrás de Amy Klobuchar y con menos de un 10% cada uno.

La senadora, que en Iowa fue tercera, alerta que los candidatos que encabezan la contienda, Sanders y Buttigieg, están dividiendo las bases demócratas, un peligro de cara a derrotar a Trump en noviembre.

“Las tácticas hostiles pueden funcionar si estas dispuesto a incendiar el partido. No podemos permitirnos caer en facciones. No podemos permitirnos desperdiciar nuestro poder colectivo. Ganaremos cuando nos unamos”, defendió Klobuchar.

Biden, por su parte, ni siquiera dio la cara en New Hampshire ya que avecinando la humillación, abandonó el estado esta mañana rumbo a Carolina del Sur, donde es decisivo el voto afroamericano, en el que confía por haber sido vice presidente de Barack Obama.

“Esto no ha terminado, apenas estamos empezando”, dijo Biden en un acto desde Carolina del Sur.

(Fuente: EFE)

El gran ganador: Trump

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Las elecciones 2020 por la presidencia de Estados Unidos, aunque todavía están a meses de distancia, se sienten más cerca que nunca. El arranque del lunes, con los dos caucus en Iowa, marca el inicio de una nueva etapa en la contienda; un inicio donde el caballo ganador salió, o al menos eso se percibe, con más ventaja de la esperada.

Al momento de la redacción de este artículo, el escrutinio del caucus Demócrata continúa en un 71% y tiene, en una especie de empate técnico, a Buttigieg (26.8%) y Sanders (25.2%), dejando a Warren (18.4%) en tercer puesto y con un doloroso resultado para Biden (15.4%); un resultado que contrasta mucho con lo vivido en el último debate demócrata, donde Warren y Sanders acapararon los reflectores pero terminaron por desgastarse entre ellos.

En cambio, en el patio de enfrente y sin salirse de la línea, los Republicanos están seguros de que Trump es el candidato: el 97.1% fue para Trump y el restante dividido entre Bill Weld y Joe Walsh; las últimas dos candidaturas entendidas netamente en clave protocolaria sin ningún tipo de propósito más allá de justificar las dinámicas de voto.

Para los Demócratas, lo que representaba un nuevo aire y la conexión con su espíritu y raíz más democratizadora se convierte en parte de la pesadilla del recorrido. Los fallos con la aplicación, la demora en los resultados oficiales (y los extraoficiales que algunos sacaron) y las dudas sobre si el método es mejor, seguramente son ya parte del argumentario de los del GOP para que el presidente lo utilice en uno de sus próximos tuits. “Si ni siquiera son capaces de organizar un caucus, ¿cómo podemos esperar que lideren nuestro bello país?”

Es cierto que hay que esperar a que sucedan el resto de los encuentros y que puede que tan sólo se trate de un tropiezo, pero lo que es innegable es que el daño mediático ya está hecho. La percepción de desorganización hacia el interior del Partido Demócrata contrasta fuertemente con la solidez de los Republicanos que, para poner un poco más las cosas en perspectiva, claramente la tienen mucho más fácil: es Trump, o nadie. La falta de claridad entre la decantación por un único candidato y el desgaste en los hasta ahora siete debates internos contrasta con una figura que se convierte cada vez más en una barrera impenetrable; en alguien capaz de sobrevivir hasta a un impeachment sin apenas tambalearse.

Eso sí, el golpe certero en el State of the Union de Pelosi mantiene a flote a los Demócratas. La frialdad de romper el discurso del presidente justo en el momento en que termina el acto es sin lugar a duda un elemento comunicativo muy poderoso, tanto que prácticamente se llevó las portadas a nivel mundial. Seguramente desde la retórica republicana se pondrá énfasis en los momentos en los que, tanto azules como rojos, aplaudieron al presidente.

El reloj de arena ya se volteó y la carrera se intensifica cada vez más. Cada detalle, cada palabra y cada error se vuelven más decisivos. Esta semana, el gran ganador es Trump. “Divide y vencerás”, dicen por ahí.

Resultados preliminares dan empate técnico entre Buttigieg y Sanders en Iowa

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El senador Bernie Sanders y el ex Alcalde Pete Buttigieg avanzaron al frente entre otros aspirantes demócratas a la Presidencia luego de que fuera revelados los primeros resultados de las asambleas de Iowa. 

Buttigieg obtuvo un 26.9% en el cálculo de delegados y Sanders recibió 25.1%. Elizabeth Warren tenía 18.3% y el ex Vicepresidente Joe Biden quedó en cuarto lugar con 15.6%.

Mientras tanto, en el conteo del voto popular, Sanders logró un 28% de los votos y Buttigieg 27%.

Los resultados llegaron con horas de retraso a causa de una falla en el sistema de entrega de datos a través de una aplicación móvil, según reportó el Partido Demócrata.

“La entrega de los resultados y las circunstancias alrededor de los caucus de Iowa de 2020 son inaceptables. Me disculpó profundamente”, reconoció Troy Price, líder del Partido en Iowa. 

El proceso del caucus, una asamblea abierta donde los votantes pueden elegir, debatir y cambiar su apoyo a un precandidato, inició a las primarias demócratas para elegir al rival del presidente Donald Trump en noviembre.

El proceso llega a Iowa después de que los demócratas llevaban meses promocionando la consulta como oportunidad para depurar su fila de aspirantes.

Sin embargo, al final del día no hubo ganador claro y abundaron los reclamos de que Iowa debería dejar de tener el status de primero en la serie de contiendas internas.

 

Con información de Grupo Reforma. 

Sanders no votará a favor del T-MEC

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Bernie Sanders, senador y aspirante a la candidatura presidencial del Partido Demócrata de Estados Unidos, descartó votar a favor del Tratado de México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).  

No votaré a favor del acuerdo porque no va a parar las deslocalizaciones (de la industria). No impedirá que las empresas se marchen a México“, se mostró tajante el senador por Vermont y autoproclamado socialista democrático Bernie Sanders.

Sanders, que a lo largo de su dilatada trayectoria política siempre se ha opuesto a los tratados de libre comercio, tildó el acuerdo de “nuevo NAFTA” -como se conocía al anterior pacto en inglés- y criticó que este no tenga en cuenta el cambio climático. 

Por otro lado, la senadora por Minesota, Amy Klobuchar anunció una decisión opuesta a la del veterano político: votará “sí” a su aprobación.

T-MEC presenta ahora mejores estándares laborales y medioambientales que la versión originalmente propuesta por el presidente“, aseguró, en referencia a la negociación que la Casa Blanca mantuvo con los demócratas del Congreso para lograr un texto que estos compartiesen.

La tercera senadora presente en el debate, la progresista de Massachusetts Elizabeth Warren, no adelantó cuál será el sentido de su voto.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este jueves el T-MEC, tras un acuerdo la semana pasada entre la oposición demócrata y el presidente Trump, por 385 votos a favor y 41 en contra.

Una vez con el visto bueno de la Cámara, el texto requiere ahora del voto favorable del Senado para quedar aprobado en el Congreso y ratificado por Estados Unidos.

 

 

 

(Con información de Milenio)

Bloomberg formaliza su candidatura a la Presidencia de EU

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El ex alcalde de Nueva York y empresario, Michael Bloomberg, anunció de manera oficial su candidatura en la carrera demócrata para ser candidato presidencial rumbo a las elecciones de Estados Unidos en 2020.

En el sitio web oficial de su campaña, Bloomberg hizo oficial el anuncio.

“Me postulo para presidente para derrotar a Donald Trump y reconstruir Estados Unidos. No podemos permitirnos otros cuatro años de las acciones imprudentes y poco éticas del presidente Trump. Él representa una amenaza existencial para nuestro país y nuestros valores. Si gana otro mandato en el cargo, es posible que nunca nos recuperemos del daño. Los riesgos no podrían ser mayores. Debemos ganar estas elecciones. Y debemos comenzar a reconstruir Estados Unidos”, dice en su mensaje.

“Sé lo que se necesita para vencer a Trump, porque ya lo he hecho. Y lo volveré a hacer. Nunca he rehuido una pelea dura. Derrotar a Trump, y reconstruir a Estados Unidos, es la lucha más urgente e importante de nuestras vidas. Y voy con todo”, continúa.

Cabe mencionar que más de 20 hombres y mujeres se han postulado para conseguir la nominación del Partido Demócrata a las elecciones del 3 de noviembre de 2020 e intentar sacar de la Casa Blanca a Donald Trump.

Entre los más destacados se encuentra el expresidente Joe Biden, Bernie Sanders, senador por Vermont; y Elizabeth Warren, senadora.

“Mi retórica une a la gente”: Trump

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Tras los acontecimientos en El Paso, Tejas y Dayton, Ohio, el presidente Donald Trump ofreció sus primeros comentarios fuera de un contexto oficial acerca de los tiroteos.

Al recibir una pregunta sobre las críticas a su retórica relacionada a la inmigración y la raza, Trump se mantuvo a responder que “bajamos el tono” y que “mi retórica une a la gente.” Así mismo, mostró consternación por el alza de grupos que “siembran el odio” como aquellos que apoyan la supremacía blanca… al igual que asociaciones antifascistas (conocidos colectivamente como Antifa).

Además, Trump afirmó que el perpetrador del ataque en Ohio era un “izquierdista” que apoyaba a “Bernie Sanders, Antifa y Elizabeth Warren“, dos senadores que actualmente buscan la candidatura demócrata a la presidencia. Hasta el momento, la policía de Dayton ha dicho que las ideas políticas del tirador no figuraron en el motivo del tiroteo. De hecho, investigadores han ligado su comportamiento violento a su misoginia. 

Antifa no es una organización, sino el nombre con el que se denomina al colectivo de múltiples asociaciones y grupos que buscan detener discursos y acciones relacionadas con el racismo, el neonazismo y la supremacía blanca. Para ello, suelen señalar a políticos y otras figuras públicas, exhibir a personas en vecindarios locales con membresías o afiliaciones a movimientos de supremacía blanca, y proteger (a veces con violencia) a manifestantes de contra protestas ante demostraciones públicas de odio.

El movimiento se hizo famoso cuando un supremacista blanco mató a una mujer blanca en Charleston en 2017; ante los sucesos, Trump denunció la violencia al afirmar que “ambos lados estaban mal” y que “de ese lado [los manifestantes supremacistas] también hay gente muy fina.”

(Fuentes: ABC News y Reuters)

Duelo de progresistas: Una guía para el tercer debate demócrata

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Esta noche, 10 candidatos a la presidencia de los Estados Unidos de América se adueñarán del escenario para enfrentar, una vez más, las posturas cada vez más polarizadas dentro del Partido Demócrata. En este caso, todos los ojos estarán en los candidatos más a la izquierda, los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren.

Si bien las elecciones primarias no comienzan hasta dentro de 6 meses, la abrumadora cantidad de candidatos (20 en total) obligan a sus simpatizantes a comenzar el proceso temprano para ver quién tiene o no una posibilidad viable de hacerse con la nominación demócrata.

El debate será organizado por CNN, el medio más aborrecido por el presidente Trump, por lo que sus tweets replicando contra lo dicho esta noche son más que esperados. La reunión de demócratas se da varios días después del ataque de Trump contra cuatro congresistas de color demócratas, alegando que son “anti-estadounidenses” y que “deberían regresar a sus países” para “valorar” a los EE.UU, sin importar que tres de ellas nacieron en tierra norteamericana.

Al mismo tiempo, se espera una intensa presión entre Sanders, Warren, el alcalde Pete Buttigieg y la estrella en ascenso Beto O’Rourke. Si los dos últimos debates dejaron algo claro, es que el partido se está yendo más a la izquierda en temas como el sistema de salud, el cambio climático y la inmigración. Al mismo tiempo, demostraron que el favorito del establishment, el ex-vice presidente Joe Biden, no tiene tan segura la nominación como hubieran querido.

El tema racial, el clivaje más polémico en los EE.UU, también jugará un papel importante.

Finalmente, la decisión determinante para elegir a un candidato, según varios demócratas, es que éste tenga la capacidad de enfrentarse y vencer a Trump.

(Fuentes: CNN y Associated Press)

Arranque de las pre-campañas en Estados Unidos

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Ante el caos del establecimiento de la democracia en el naciente Estados Unidos, el pensador y padre del republicanismo liberal, Alexis de Tocqueville, escribió en 1835 Democracy in America y menciona una paradoja fundamental de la democracia, vista desde una igualdad de condiciones, y cómo ante ello es tan compatible la tiranía como con la libertad. Lo anterior, ilustra la complejidad de las visiones y proyectos políticos que pueden llegar a contraponerse uno de otro o ser abismalmente distintos y aún con ese antagonismo, convivir en la misma democracia, donde Tocqueville vislumbró inestabilidad a partir de dicha paradoja. Esto viene a colación, ante el arranque que se dio la semana pasada de las precampañas por la Presidencia de los Estados Unidos; entre los competidores podemos ver desde el Partido Republicano a Donald Trump como candidato único y quien busca la reelección, y del otro lado está el Partido Demócrata, en el cual se encuentran hasta 25 candidatos, como el ex vicepresidente Joe Biden ( puntero en las encuestas), la senadora Kamala Harris, Elizabeth Warren, Bernie Sanders, el alcalde Pete Buttigieg, entre otros. 

Después del debate de precandidatos demócratas transmitido en televisión nacional la semana pasada, encuestas cómo la realizada por CNN arrojan una alta probabilidad de reelección de Donald Trump. Desde la contraparte, las encuestas arrojan a Biden, cómo primer lugar, y le siguen Warren, Sanders y Kamala Harris. Sin embargo, ante la coyuntura sui géneris en el sistema político estadunidense, surgen diversas preguntas fundamentales: ¿quién puede ser el candidato que pueda ganarle a Donald Trump?, ¿Ante el escenario actual, cual es la estrategia que debería seguir el partido demócrata para poder ganar la elección? y ¿el partido demócrata aprendió de la derrota anterior? 

Como primera lectura podemos ver que, del lado republicano, Donald Trump posee toda la estructura de poder al ser el líder del partido y ser el actual Presidente. Ello ha generado dos fenómenos particulares: Trump no tiene competidor dentro de su partido (lo cual es raro en una campaña de relección), y por lo consiguiente, ha llevado a su partido totalmente a un espectro ideológico de extrema derecha (como resultado de lo primero).  Desde el partido demócrata vemos completamente lo contrario, al existir 25 precandidatos y es una manifestación de la falta de un liderazgo real dentro del partido, lo cual ha generado una disputa y fractura interna natural de un proceso electoral interno, y también es resultado del no entendimiento de las fallas anteriores y la reformulación de una estrategia nacional, lo cual sí tiene su contrincante. También, existe la otra interrogante sobre a donde irá (hablando desde una perspectiva ideológica) el partido demócrata ante la narrativa de Trump. Y es que uno de los errores de la campaña pasada de Hilary Clinton, fue permanecer demasiado al centro y no atraer a las llamadas “minorías raciales” como son los latinos, afroamericanos, LGBTTTIQ, entre otros, quienes son sectores fuertemente organizados, pero como reflejan datos del Centro de Investigaciones Pew, tuvieron una baja participación electoral; lo anterior, se debió a la falta de atracción de las minorías por un candidato demócrata y el disgusto ante la narrativa del entonces candidato Trump. Ante esto, la izquierda debe decidir si se irá a la extrema izquierda o permanecerá en el centro. Ello resulta fundamental, ya que el establecer fuertemente la postura ideológica sin incentivar al enorme sector de los votantes del centro, aumentan las posibilidades del partido demócrata de ganar la elección. La izquierda (Partido Demócrata) debe entender bien a su rival en aras de poder ganarle. En las pasadas elecciones intermedias, el partido demócrata obtuvo la mayoría al tener 234 representantes en la Cámara, pero perdió la mayoría en el Senado al tener sólo 47 senadores a diferencia de los 53 senadores republicanos. Una de las principales fallas de la izquierda ha sido su ausencia de organización y la construcción de una narrativa que puede ser oposición ante el Presidente Trump, sin duda, las elecciones del 2020 serán un parteaguas en la historia de la política mundial y demostrarán al mundo que las cosas pueden ser distintas. Como escribió Alexis de Tocqueville: “cuando el pasado ya no ilumina el futuro, el espíritu camina en la oscuridad”.