Trump: el gran evasor de impuestos

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De acuerdo con un artículo del New York Times, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ayudó a sus padres a evadir millones de dólares que recibió como herencia.

Durante la campaña presidencial de 2016, el entonces candidado, Donald Trump, hacía alarde de su “viveza” al confesar que evadió impuestos. De hecho durante la carrera presidencial se negó a publicar su declaración de renta. ¿Algo que ocultar?

Entonces la prensa estadounidense consiguió tener acceso a parte de una declaración de impuestos del magnate de 1995 que indica que el magnate inmobiliario pudo haberse beneficiado de enormes exenciones fiscales durante los siguientes 18 años.

“No hay nadie que haya sido más brillante a la hora de maniobrar alrededor del código de impuestos”, dijo Christie el domingo en la cadena Fox. “Se trata de una aplicación perfectamente legal del código de impuestos y (Trump) habría sido tonto de no aprovecharlo”, aseguraba su amigo y asesor, el ex alcalde de Nueva York, Ruldolf Giuliani en ABC.

Pues ahora The New York Times asegura que Trump no amasó su fortuna él mismo, como siempre aseguró: heredó más de 400 millones de dólares de sus padres, gran parte a través de esquemas de evasión de impuestos, aseguró el martes The New York Times.

Según el Times, a los tres años Trump ya recibía 200.000 dólares anuales de su padre y a los ocho era millonario. Una imagen lejana a la de “self-made man” que proclamó durante su campaña electoral en 2016 y en su libro “El arte de la negociación”.

El periódico asegura que el presidente llegó a recibir lo que hoy equivaldría a 413 millones de dólares de su padre, Fred C. Trump, también inversor y constructor inmobiliario.

Gran parte de este dinero llegó a Trump porque ayudó a su padre a evadir impuestos, por ejemplo creando empresas fachada, según la investigación del diario.

Los padres de Trump dejaron a sus hijos una fortuna de más de 1.000 millones de dólares, que podría haber dejado al fisco al menos 550 millones según la tasa de 55% impuesta en la época a regalos y herencias.

Pero los Trump solo pagaron impuestos por 52,2 millones, o un 5%.

El NYT asegura que Trump ayudó a sus padres a formular un plan que devaluaba el valor de las propiedades inmobiliarias en declaraciones de impuestos, lo cual reducía también los impuestos cuando las propiedades eran dejadas como herencia al hoy presidente y a sus cuatro hermanos y hermanas.

La Casa Blanca no comentó la información de manera inmediata.

Harder indicó que Trump casi no se involucraba en estos temas.

“Nadie cometió fraude ni evasión fiscal. Los hechos en los cuales el Times basa sus falsas acusaciones son extremadamente imprecisos”, añadió.

El Times dice que para llevar a cabo esta investigación estudió cientos de declaraciones de impuestos de Fred Trump y sus empresas.

Pero no pudo acceder a las declaraciones de impuestos del propio presidente, que a diferencia de todos sus antecesores se niega a publicarlas.

El holding que reúne los intereses financieros del magnate inmobiliario, la Trump Organization, es una empresa familiar que no cotiza en bolsa ni publica sus resultados. Desde que Trump asumió la presidencia, el grupo es dirigido por sus hijos, Eric y Donald Junior.

#HojaDeRuta: “El imperio ataca y la prensa contraataca”

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“La oportunidad de evitar la derrota está en nuestras manos, pero la oportunidad de derrotar al enemigo la proporciona el enemigo mismo” -Sun Tzu

Que la prensa está perdiendo confianza en el mundo entero, irónicamente, no es noticia. Pero en estos días ¿quién no la está perdiendo? Liderazgos, partidos, gobiernos, empresas, instituciones, caen de sus antiguas torres de marfil. Lo advirtieron las barbas de Marx: lo que antes era sólido hoy se desvanece en el aire.

Vivimos una era de impensables (o cuando menos, improbables): las videollamadas prometidas por la ciencia ficción hoy son cosa de todos los días; los polos empiezan a derretirse; en México ganó un presidente de izquierda; los rusos intervienen en las elecciones norteamericanas, y consecuencia, ese país es gobernado por un ultra conservador en el que laten ideas oscuras y peligrosamente similares a las que pusieron al mundo en guerra hace menos de un siglo.

El país que se preciaba de ser la cuna de la democracia tiene un presidente que no ganó la mayoría de los votos y que echado por tierra el carácter intocable que creían tener sus instituciones. Si algo ha demostrado el trumpismo es que el cinismo y la bravuconería son rentables políticamente, y que pocos catalizadores son tan potentes como el enojo.

La opresión del tirano es terrible, pero por naturaleza genera rebeldía. La resistencia es producto de una circunstancia opresora, o de una circunstancia liberadora que se desea oprimir. Esa tensión se ve reflejada particularmente en la pugna que Donald Trump mantiene con la prensa. Ninguna buena enemistad es casual: si deseas crear tu propia verdad sin el más mínimo fundamento, no basta creer que la luna es de queso, debes atacar a quienes lo niegan. Ellos son los disparatados, no el que cree que los lácteos y los cuerpos celestes son deliciosa combinación.

El Boston Globe, diario con más de 140 años de tradición, ha iniciado una rebelión abierta contra Trump con el arma máxima del periodismo (quizá, de la humanidad misma): el discurso. Su Consejo Editorial ha partido de una potente oración: “Los periodistas no son el enemigo”.

Empiezan su posicionamiento diciendo: “Reemplazar a la prensa libre con una prensa controlada por el Estado siempre ha sido el primer punto en la agenda para cualquier régimen corrupto que se apodera de un país. Hoy en Estados Unidos tenemos un Presidente que ha creado un mantra: los miembros de la prensa que no apoyen abiertamente las políticas de la actual administración son “enemigos del pueblo”. Esta es una de las muchas mentiras que han sido lanzadas por este Presidente, muy parecido a los charlatanes de antaño que arrojaban polvo o agua mágicos sobre una esperanzada multitud”.

Las rebeliones contra la opresión deben ser, por definición, momentos de solidaridad. Por eso el Boston Globe ha llamado a todos los periódicos norteamericanos a publicar editoriales defendiendo la libertad de prensa. El fenómeno toca el corazón: desde el New York Times hasta periódicos de pequeñas ciudades y pueblos se han unido a través de su editorial. Ya suman más de 300 en unos cuantos días.

La batalla no solo es por la verdad, sino por la razón: de acuerdo a una lista compilada por el Washington Post, en los primeros 558 días de su presidencia, Trump hizo 4,229 declaraciones falsas o engañosas. No hay que confundir “verdad” en términos ideológicos, con verdad en términos de evidencia científica y hechos comprobables.

Lo que está sucediendo es una señal de esperanza, no solo al rescate de la esencial labor del periodismo para el aliento democrático, sino porque comienza a pelear contra Trump en el terreno del discurso. “Fake News” no es solo una categoría para noticias falsas, es un grito de guerra, es una identificación del “enemigo”, es señala al “infiel” sin fe, es aquél que se niega a creer en la verdad única del único líder.

Michel Foucault creía que retar al poder se trata de separar al poder de la verdad de las formas de hegemonía social, económica y cultural que operan en el presente. El discurso puede ser un espacio de poder, pero también de resistencia. “El discurso transmite y produce poder, lo refuerza, pero también lo socava y lo expone, lo hace frágil y permite frustrarlo”.

Esta unión de espacios editoriales en defensa de la libertad de prensa nos recuerda que el oficio es hermoso, que los poderosos deben ser puestos al ojo público y llamados a cuentas por sus actos, que el poder de unos cuantos no está por encima de las mayorías, que la justicia, a veces, esas benditas, pocas y dolorosas veces, se alcanza. 

“Hubo un tiempo en que el periodismo no era una carrera, era un llamado”, dice Mackenzie Davis en The Newsroom. Es tiempo de volver a escuchar.

#ElTalónDeAquiles: “Algoritmos traicioneros”

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El día en que cliqué sobre aquella irrelevante publicación referente a María Carey -algún frívolo chisme habrá llamado mi atención -mis redes sociales y páginas internet empezaron a mostrar reiteradas noticias de susodicho personaje. Entendí entonces lo que es un algoritmo: cada clic es información para firmas que luego envían, basados en nuestro comportamiento virtual, sólo aquello que determinan, corresponde a nuestros gustos.

La anécdota sería banal si no fuera porque, desde 2016, los algoritmos han demostrado afectar el funcionamiento del sistema democrático. Las famosas “realidades alternativas” popularizadas por Kellyanne Conway, asesora de Trump, constituyen un punto de inflexión en el tema. En aquel momento, la mayoría de los medios se burlaron de la idea. Adujeron que era imposible, al menos deshonesto, cambiar hechos por otras realidades. Formular interpretaciones tan alejadas de la “realidad” no podía ser entendido como otra cosa que no fuera una manipulación. Desde entonces, sin embargo, han emergido en otros países microcosmos paralelos, realidades alternativas, similares a la estadounidense. Quienes en ellas se encuentran, terminan reforzando sus ideas y preconcepciones sobre los más diversos temas.

Obama es un peligroso musulmán nigeriano, piensa un seguidor de Fox News; Trump es un vanidoso y fantasioso populista misógino, cree un lector del New York Times. Poco importa qué tan cierto es; cada uno refuerza involuntaria y automáticamente, por medio de sus clics en internet, su respectiva posición, leyendo fuentes que validan las ideas preconcebidas. Costa Rica está terminando uno de los peores gobiernos de su historia, según algunos; y también, Costa Rica está a punto de caer al barranco, de la mano de un pastor de retórica cantinflesca. En Colombia, el expresidente Uribe vuelve a sacar la vieja carta de la amenaza castro-chavista para desacreditar a la izquierda democrática de Gustavo Petro. De más está decirlo, esa izquierda define el uribismo como el apocalipsis de la obscena y escandalosa manipulación de los ignorantes e iletrados. Ya viene la campaña electoral en México: ¿Quién apuesta a que se repetirán estas mismas dinámicas identificadas en Colombia, Costa Rica, y Estados Unidos? 

En una reciente entrevista con David Letterman, el expresidente Barack Obama indicaba que el problema de estas burbujas no solo es que inhiben el debate democrático al romper puentes, sino que quienes en ellas se encuentran, creen que tienen razón: el universo a su alrededor así lo indica. Yo, por ejemplo, que me jacto de tener amistades de todos los horizontes ideológicos, cada vez me cuesta más cultivar la diversidad en el pensamiento, pues mis redes sociales se llenan de perspectivas similares a mi modo de pensar. Con gusto pagaría para analizar el Facebook de un puritano para ver cuál es su realidad. Otro problema, asociado al anterior, es que es imposible evitar que circulen por redes sociales información falsa, mal intencionada, destinada a deformar el debate. A pesar de la reflexión que desde 2017 se realiza para disminuir la información falsa y del esfuerzo de medios de comunicación para diferenciarla de la verdadera, cada vez existen más ciudadanos desinformados o mal informados.

Gracias a los algoritmos, basta con buscar el itinerario de un vuelo una semana antes de comprarlo, para comenzar a recibir ofertas de itinerarios hacia el lugar de destino. Así es como funciona nuestro mundo, y que bien que así sea, pues protege nuestros intereses privados al darnos acceso a más información. Pero no solo lo privado importa: también cuentan el debate público y el interés colectivo, sobre todo si es de ellos de quienes depende el sistema democrático. Si burbujas de (des)información refuerzan estereotipos y preconcepciones, sin importar si los mismos son verdaderos o falsos, entonces dejamos de aprender, y quien no aprende, no progresa. Los algoritmos traicionan el progreso y la democracia. ¿Qué es verdad y mentira? Debemos iniciar una reflexión para ver de qué forma podemos proteger las instituciones que permiten nuestra convivencia colectiva.

Fernando A. Chinchilla

Miami (Estados Unidos), marzo de 2018

Niega embajador de Rusia en México intervención de su país en elección

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Esta mañana en entrevista en la Primera Emisión de Noticias MVS con Luis Cárdenas, el embajador de Rusia en México, Eduard Malayán, negó que el gobierno de su país este interfiriendo en las elecciones en México.

“Para nosotros es igual quién seria el presidente de México lo que cuenta es la elección que harán los electores mexicanos”, dijo el canciller.

El representante ruso en nuestro país también se pronunció sobre el artículo que salió ayer publicado en el New York Times, donde se hace referencia a una posible intervención rusa en las elecciones en México. Para Malayán, el artículo es parte de una campaña en contra de los rusos en los Estados Unidos.

Por otro lado, el embajador ruso aseguró que su país tiene ahorita temas más importantes de los cuales preocuparse que la elección mexicana, puesto que ellos tiene elecciones el próximo mes de marzo.

“Nuestro país tiene temas suyos en los que se debe de enfocar, tenemos elecciones este año, en marzo (…) Rusia no tiene ningún interés en intervenir en sus elecciones y no estamos apoyando a ningún candidato en México”, comentó.

(Con información de Noticias MVS)

Era su obligación y cumplió…

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Después de un jueves largo y cansado llegamos al departamento, estaba a punto de dormir y a las  11:49 de la noche, se escuchó ese fuerte sonido, era la alerta sísmica, sin pensarlo tome mis cosas y comencé a descender por las escaleras, todos caminábamos muy tranquilos pero a prisa, como lo marcan los protocolos, cuando llegamos a la calle se podían escuchar los vidrios quebrándose, pude observar que la luz se había cortado y después de algunos segundos el sismo se detuvo y el susto fue pasando.

Después de un jueves largo y cansado llegamos al departamento, estaba a punto de dormir y a las  11:49 de la noche, se escuchó ese fuerte sonido, era la alerta sísmica, sin pensarlo tome mis cosas y comencé a descender por las escaleras, todos caminábamos muy tranquilos pero a prisa, como lo marcan los protocolos, cuando llegamos a la calle se podían escuchar los vidrios quebrándose, pude observar que la luz se había cortado y después de algunos segundos el sismo se detuvo y el susto fue pasando.

Este 7 de septiembre hubo un hecho sin precedentes en nuestro país, un sismo de 8.2 grados en la escala de Richter que tuvo su epicentro en Tonalá, Chiapas. Hasta el momento se ha determinado que 95 personas fallecieron debido al movimiento telúrico por lo cual el Presidente de la Republica declaró 3 días de luto nacional.                                                                                    

Minutos después del terremoto, a las 12:08 a.m. para ser exactos, Enrique Peña Nieto emitió su primer comunicado a través de Facebook; a los 42 minutos del suceso, el Presidente da una rueda de prensa con gran parte del gabinete en las instalaciones de Centro Nacional de Prevención de Desastres. Ahí comentó los hechos y compartió la información que tenía el gobierno de la república sobre el sismo. En esa rueda de prensa comunicó la decisión de suspender las actividades académicas en los estados de Chiapas, Tabasco y Oaxaca con el fin de salvaguardar la integridad de los estudiantes hasta que se pudiera determinar el estado físico de las escuelas.

Al día siguiente, el Presidente recorrió las zonas afectadas de Juchitán de Zaragoza en Oaxaca. En las imágenes de diversos medios informativos se puede ver a un mandatario cercano a la gente, escuchando las necesidades y, lo más importante, dando instucciones a los Secretarios de Estado para resolver las problemáticas de la población. La destrucción fue tanta que el New York Times publicó un ártículo que llevó por nombre “Juchitán golpeada por el terremoto: ‘Es como si la ciudad hubiera sido bombardeada'” La pronta respuesta del Gobierno Federal, la coordinación evidente y el apoyo inmediato del ejército mexicano es la más fehaciente prueba del liderazgo efectivo del presidente en esta nación.

Nuestro presidente ha sido muy criticado en distintas situaciones, la mayoría de ellas sin argumento sólido; simplemente, pareciera que siguen tendencias generadas por la desinformación de las redes sociales.

Pero lo que se percibió este fin de semana fue diferente, Peña Nieto estuvo al frente de la nación; su discurso acertivo, sus acciones congurentes y su liderazgo evidente. Con esta columna no pretendo elogiarlo, solo deseo reconocer que en los momentos de crísis e incertidumbre tuvimos a un presidente firme y con decisión.

Vale la pena mencionar que Trump se tardó 4 días para llegar a la ciudad de Houston despues del huracán “Harvey” y a pesar del tiempo fue reconocido por los ciudadanos.

Lo que hizo Peña Nieto no es ajeno a sus responsabilidades, es su obligación y la cumplió. Con su presencia y su discruso apoyó y dio confianza al pueblo mexicano cuando más la necesitaba. Es lamentable que tenga que pasar una tragedia de esta magnitud para observar la empatía, la decisión y la acción de nuestro presidente.

Es válido criticarlo, pero tiene más valor reconocer las decisiones acertadas que ha tomado. Tiene más valor, reconocer lo positivo que ha realizado. Tiene más valor, construir y engrandecer a nuestra nación que el  buscar dividir y destruir. Nuestro país necesita que todos nos sumemos a un mejor proyecto de nación; debemos entender que si no somos nosotros los que trabajemos por nuestro México, nadie lo hará.

Cuando subimos al departamento después del sismo observamos que no todo estaba en su lugar, pero eso no importaba porque estábamos bien…estábamos vívos. Al día siguiente, al despertar, vímos el gran desastre que causó este terremoto, mucha gente sin hogar y eso nos ayudó a valorar lo que tenemos.

Y como siempre,
Se vale debatir…

#HojaDeRuta: “Cálculos Políticos rumbo al 2018”

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“Los guerreros victoriosos ganan primero y después van a la guerra. Los guerreros derrotados primero van a la guerra, luego buscan ganar” – Sun Tzu.

 

Una de las máximas habilidades en el arte del general, o estrategia, es la capacidad de cálculo. La guerra y la política guardan una relación íntima, vital en su esencia: la noción amigo-enemigo; el conflicto; la lucidez al tomar decisiones; la moral de la tropa; el espionaje; el engaño. Hitler erró en su cálculo de abrir múltiples frentes y buscar invadir Rusia en el invierno. Nixon erró en su cálculo de permitir y posteriormente negar el infame escándalo de espionaje de Watergate. El desafuero contra Andrés Manuel López Obrador fue calculado como una estrategia para destruirlo, y terminó por colocarlo como el principal personaje opositor al “sistema” y fortaleciendo su primera candidatura presidencial. Nos dice Sun-Tzu: “No hay más de cinco notas musicales, sin embargo, estas cinco crean más melodías de las que podrán ser escuchadas”. El cálculo estratégico requiere de un elemento primordial: la imaginación, y cuando esta falta, se nota.

“La reputación de McConnell como un maestro de la táctica recibe un golpe” fue un titular de ayer del New York Times tras el revés que sufrió el Senador republicano Mitch McConnell, que se vio obligado a posponer la votación de la ley de salud que echaría por la borda el famoso “Obamacare”, que provocaría que millones de personas pobres perdieran su servicio de salud y beneficiaría a quienes más tienen. McConnell apostó a que todos los senadores republicanos se unirían a la que quizá sea la principal promesa del llamado “Grand Old Party”: echar abajo el sistema de salud construido por Obama. Se equivocó.

Senadores de diversos estados se echaron para atrás por la razón más lógica del mundo: la (contra) reforma afectaría gravemente a muchísimos de sus electores, que en campaña vitorearon rabiosamente los dichos de Trump, muchas veces sin la conciencia de que estos cambios les afectarían también a ellos. Quizá los republicanos acaben pasando una versión regresiva (aunque menos agresiva) de la ley, pero el error de cálculo fue evidente.

Los meses siguientes serán fundamentales en términos de cálculo para actores locales y nacionales: ¿Tiene sentido para Jaime Rodríguez volverse el principal enemigo de la prensa, desde el gobierno, antes de una posible candidatura presidencial? ¿Le conviene al PAN y PRD una candidatura presidencial conjunta, o perderían credibilidad y acabarían allanando el camino a AMLO? ¿El PRI debería impulsar una candidatura propia competitiva y al mismo tiempo pensando en apuntalar la de otro partido o coalición, dada su baja reputación? ¿Debería AMLO considerar la posibilidad de construir un gobierno de coalición? ¿Las organizaciones civiles de Nuevo León deberían dedicar su tiempo y esfuerzo a construir base social, más que a participar en consejos o espacios tradicionales?

Vienen tiempos que exigen cálculos complejos, y por ende, de las mentes que puedan realizarlos.

 

#MartesDeGrilla: “Pájaros en el alambre”

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Estimado lector, hoy hablaremos del famoso espionaje que ha sido noticia en México durante los últimos días.

Dicho espionaje que cuesta en promedio 77 mil dólares por cada ataque (según John Scott, investigador del CitizenLab) y que de acuerdo al periódico New York Times habría sido orquestado por el Gobierno Federal. Leyó bien, 77 mil dólares por cada ataque. Como si el gobierno no tuviera otras prioridades más urgentes que espiar a sus opositores.

El caso es sumamente grave, y es que por medio de peritajes independientes el periódico de talla internacional habría llegado a la conclusión de que el gobierno en turno estaría utilizando el software “Pegasus” para espiar a activistas, defensores de los derechos humanos y periodistas.

Dicho software se utiliza internacionalmente para el espionaje en asuntos de terrorismo y crimen organizado. Por medio de Pegasus, el usuario tiene la capacidad de ver las llamadas, mensajes, correos, además de tener acceso al micrófono y las cámaras del celular. Pero aquí lo preocupante es que hoy en día se haya utilizado en personas particulares, que en este caso da la casualidad son quienes enfrentan constantemente al gobierno federal.

“Somos una sociedad que más de las veces nos sentimos espiados. Yo mismo, como presidente de la República, a veces recibo mensajes cuya fuente u origen desconozco. Procuro, en todo caso, ser cuidadoso de lo que hablo telefónicamente. No faltará que alguien exhiba alguna conversación mía, ya lo ha ocurrido, ya ha pasado, pero nada más falso y nada más fácil que culpar al gobierno.” dijo el presidente con complejo de inspector gadget, quien negó rotundamente que el espionaje sea un plan orquestado por gobierno que encabeza.

Entre que yo no fui, fue teté. El más perjudicado es el ciudadano activo quienes no solo tienen que remar contra corriente al denunciar y gritar “foul” cada vez que el gobierno se equivoca, sino que ahora lo hacen mientras les tiran piedras y los amenazan. Esto es un atentado directo contra la libertad en todas sus formas.

Fuerza Aristegui, Mario Patrón, Juan Pardinas, Carlos Loret, Salvador Camarena y todos aquellos que han sido víctimas de este terrible y cobarde acto. No nos dejaremos.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.

Seguridad Nacional e intervención de comunicaciones

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La mayoría de las Naciones del Mundo disponen de leyes, instituciones y políticas destinadas a enfrentar riesgos o en su caso amenazas sean efectivas o latentes contra sus aspiraciones, objetivos e intereses nacionales. Para ello disponen de recursos materiales, humanos, logísticos y organizacionales que les permitan anticiparse a los riesgos o amenazas o en su caso enfrentarlos.  En nuestro país existen disposiciones establecidas en la Constitución en materia de seguridad nacional e interior y la Ley de Seguridad Nacional define claramente las amenazas que ponen en riesgo a la nación misma y que requieren operaciones concretas del Estado mexicano para conocerlas, anticiparlas y enfrentarlas.

Los riesgos y amenazas son actividades que pueden desarrollar los Estados u organizaciones o actores no estatales contra nuestro país, de ahí la necesidad de tener un sistema de seguridad nacional. Sobra decir que los actores estatales y no estatales que podrían actuar contra los intereses y objetivos nacionales disponen de capacidades financieras, tecnologías, armas y demás elementos que pueden causar un daño, tal y como ha ocurrido en diferentes momentos de nuestra historia nacional.  Por ello, el Estado mexicano no sólo tiene, sino que debe tener la tecnología para dar seguimiento a las actividades de grupos, organizaciones o personas que puedan atentar contra la seguridad nacional o interior.

Existe un programa llamado Pegasus, creado por la empresa NSO Group, se trata de un software que recaba información de teléfonos móviles. El programa sólo se vende a gobiernos y su propósito es vigilar organizaciones criminales y terroristas. De acuerdo con datos del NYTimes cada instalación exitosa del programa cuesta unos US$77,000.

Debe subrayarse que el Estado mexicano sólo puede dar seguimiento para intervenir comunicaciones privadas en materia de seguridad nacional con la autorización de un Juez, al que se le deben explicar los fundamentos, causas, así como el modo, tiempo y lugar para una actuación de este tipo. Lo anterior se establece de manera detallada en la Ley de Seguridad Nacional en materia de información de inteligencia y contrainteligencia en los artículos que van del 29 al 49 que establecen con todo rigor el procedimiento para  intervenir comunicaciones privadas en materia de seguridad nacional. Desobedecer la ley implica sanciones.

Los periodistas y los defensores de Derechos Humanos difícilmente podrían encuadrar en los supuestos de la Ley de Seguridad Nacional. Al mismo tiempo en México la situación del periodismo es preocupante por factores que dañan un principio de la democracia: la libertad de expresión, es el caso de los asesinatos de periodistas; algunas publicaciones señalan que México sólo es superado en esta situación por países que enfrentan conflictos armados. La organización Reporteros sin Fronteras señala que el 90 por ciento de los asesinatos de comunicadores en México siguen impunes. Por su parte, la Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión asienta que en poco más de seis años se  registraron 798 denuncias por actos cometidos contra periodistas, de estos 47 fueron de asesinato y sólo se tiene registro de tres sentencias condenatorias, es decir el 99.7% de las agresiones no han recibido sentencia. Por último asentar, que de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) 120 periodistas han sido asesinados en el país.

La polémica por la vigilancia hacia periodistas y defensores de derechos humanos dejó el siguiente saldo: a) la necesidad de una investigación que establezca qué sucedió; b) hoy es conocido que México dispone de un programa de alta tecnología para intervenir comunicaciones, una pena que ya NO pueda usarse en México contra la delincuencia organizada o que vaya a perder efectividad al ventilarse su existencia ; c) la intervención de comunicaciones privadas se ha vuelto algo común en el espacio público, sin que medie algún principio ético o jurídico;  d)  es normal ver que en las campañas se cuestione a actores institucionales o políticos sobre sus comunicaciones privadas; f) el Estado no puede vigilar a nadie sin motivo y autorización de un juez; g) la filtración a los medios de comunicaciones privadas se convierte en un mecanismo de control y daño a las personas; h) es fundamental evitar prácticas que afecten a la persona periodista y dañen al periodismo como profesión. Si vamos a asumir un debate sobre lo que se denomina espionaje habrá que hacerlo en cada línea y con base en el derecho humano a la intimidad y a la privacidad. El debate debe ser basado en el espionaje ilegal y no en las personas objeto del espionaje. Es fundamental evitar prácticas que afecten a la persona periodista, pero también a la persona político, a la persona personaje público, es decir a las personas sea cual sea su profesión. #HagamosloJuntos

Gobierno mexicano espía a activistas y periodistas: NYT

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El periódico estadounidense, The New York Times, reveló hoy en un reportaje los casos de supuesto espionaje por parte del gobierno mexicano a activistas, defensores de derechos humanos y periodistas. Entre los que se destacan dos comunicadores de renombre, un activista involucrado en la lucha contra la corrupción y hasta un menor de edad.

Agencias de investigación mexicanas utilizan un software que debería de ser usado exclusivamente para combatir al crimen organizado y terrorismo. El programa cibernética, conocido como Pegasus, es vendido por NSO Group, firma que tiene cede en Israel y que vende sus programas únicamente a gobiernos con el fin antes mencionado.

Entre los espiados esta la reconocida periodista Carmen Aristegui y su hijo de 16 años. Aristegui ha denunciado en pasadas ocasiones el acoso que recibe por parte de autoridades mexicanas, desde que en el 2014 dio a conocer la “Casa Blanca” del Presidente Enrique Peña Nieto y su esposa, Angelica Rivera. La casa, revela el reportaje, fue regalada a la pareja presidencial por un constructor que se beneficio con contratos por miles de millones de pesos. Otro periodista que es supuestamente espiado, es Carlos Loret de Mola, conductor del programa de noticias de la mañana de Televisa.

Otro de los espiados es el director ejecutivo del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Juan Pardinas, quien ayudo a escribir la legislación anticorrupción, mejor conocida como la Ley 3de3, que fue vetada el año pasado por Peña Nieto, al considerar que necesitaba ser discutida más tiempo en el poder legislativo.

La tecnica que utilizan los “hackers” mexicanos, es el envío de mensajes de texto, que van desde alertas de posibles arrestos, problemas con visas, mexicana e incluso en el caso de la esposa de Pardinas, un mensaje donde se demuestra un supuesto amorío de su marido con una trabajadora del IMCO. En el caso de Aristegui, los mensajes iban desde amenazas de que iba a ser arrestada o problemas con su vida estadounidense. También su hijo, Emilio, fue víctima de los mensajes de texto con el fin de hackear y afectar la imagen de la periodistas.

También el reportaje indica que el director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y representante de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Mario Patrón, ha sido víctima de espionaje por parte del gobierno mexicano. De igual manera Stephanie E. Brewer, quien representa a personas que participaron en las protestas de San Salvador Atenco, en el Edomex, es espiada con el software.

El espionaje por autoridades mexicanas se da probablemente en la completa ilegalidad, debido a que solamente un juez federal puede autorizar el espionaje de comunicaciones privadas y siempre y cuando se demuestren evidencias que sustenten el pedido.

El NYT destaca que los ataques contra estas personalidades se dan probablemente por qué son personas incomodas para el gobierno de Peña Nieto, especialmente enfatiza el caso de Aristegui, periodista que ha dañado mucho la imagen del presidente mexicano, con reportajes como el de la “Casa Blanca”.

Con información de The New York Times.

 

 

#ElTalónDeAquiles: “El Paladín del Medio-Ambiente”

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Lo previsible pasó: el presidente Trump anunció el retiro de su país del Acuerdo de París. Hay todavía tela por cortar, pues el proceso de salida toma al menos cuatro años; 2020 es entonces el umbral para hacer el anuncio efectivo. Pero cierto es también que al proclamar su retiro Washington se une a Damasco y Managua, únicas capitales que no lo han adoptado.

El Acuerdo de París es un tratado universal (147 países, el 82% de las emisiones de gas a efecto invernadero, son parte en junio de 2017) mediante el cual los firmantes se obligan a limitar el calentamiento climático futuro. Los Estados Unidos emite alrededor del 14% de gases a efecto invernadero. El acuerdo considera las peculiaridades de cada país y establece mecanismos recurrentes de revisión para evitar los peores efectos de un aumento desmedido de la temperatura. Si se traspasa la barra de los 20C, la seguridad alimentaria peligraría, los eventos climatológicos extremos se multiplicarían, y el aumento en el nivel del agua se convertiría en una amenaza a los litorales. El “norte” acordó además trasferir USD 100 billones por año (hasta el 2020) al “sur” para ayudar a mitigar los efectos del cambio en curso y acelerar la transformación hacia una economía verde.

Las razones con las que Trump justifica el retiro son inverosímiles. El pacto favorecería los intereses extranjeros en menoscabo del contribuyente estadounidense, quien debe asumir costos como la pérdida de empleos, salarios más bajos, pérdidas del PIB, etc. El fondo verde costaría billones, lo cual implicaría la necesidad más impuestos; crece así la pobreza. Finalmente, y esta es la peor de todas las excusas, como Trump es el “paladín” del medio-ambiente, no puede permitir un pacto que penalice al líder mundial en la materia sin castigar a los verdaderos contaminadores. China e India han hecho lo que han querido desde siempre, y no están hoy en el banquillo de los acusados. Como si de eso se tratara…

En el mundo de Trump, su país gana resucitando la industria del carbón. Poco importan los empleos creados por las tecnologías verdes, que empresas estadounidenses como Shell y Exxon Mobil tengan competitividad en la materia, que líderes de empresas como Disney, Goldman Sachs, SpaceX, Tesla, etc., se declaren inquietos por la falta de liderazgo de Washington, y que muchos de ellos renuncien a sus funciones de asesoría en la capital estadounidense. Eso es secundario. Importa aun menos mantener una voz dentro del Acuerdo, que los aliados critiquen la decisión-“error” para Paris, “hecho lamentable” según Berlín, “decepción” en Ottawa-y que contradigan a Trump al aclarar que el pacto no es renegociable. ¿Y qué decir de los gobiernos sub-nacionales estadounidenses, muchos de los cuales ya se declararon rebeldes? Los gobernadores de New York, California, y Washington anunciaron la “Alianza por el clima”, un foro para reforzar los programas de lucha contra el cambio climático. Los alcaldes de New York, Los Ángeles, y Boston anunciaron un boicot a Washington.

El “Occidente” está fracturado. Trump perdió otra oportunidad de enderezar su presidencia, que se enfrasca en una espiral de sinsentidos. Sus defensores dirán que no hace más que cumplir su palabra. Es cierto: en su aislacionismo, el candidato prometió en 2016 retirarse para proteger la soberanía y el interés nacional. Pero los argumentos arcaicos de la Paz de Westfalia se convierten en una burla anacrónica, inconsciente y egoísta. China y Europa, que ven en este aislacionismo la oportunidad para posicionarse mejor en un mundo en donde las tecnologías verdes ya dan la ventaja, se pronunciaron a favor del acuerdo. Un sistema multipolar se erige ante nosotros, con Europa autónoma, Rusia en apogeo, China acelerando hacia la economía verde, y con una hegemonía estadounidense en franco declive. Trump es una tristeza para su país, un peligro para el planeta, y una vergüenza para su generación.

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), junio de 2017