En una década, Trump perdió mil millones de pesos: NYT

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Las finanzas de Donald Trump estaban en rojo entre 1985 y 1994, al haber perdido cerca de 1 mil 200 millones de dólares en una década, informó este martes el New York Times, basándose en documentos fiscales.

Estas revelaciones se producen un día después que el Tesoro se negara a comunicar al Congreso las declaraciones impositivas del presidente estadounidense, en un pulso entre el gobierno y los demócratas, mayoritarios en la Cámara de Representantes.

Según la investigación del diario, blanco permanente de críticas del magnate republicano, en aquella época la salud financiera del hombre de negocios y de sus empresas era catastrófica.

El New York Times (NYT) destacó que Trump perdió tanto dinero que pudo evitar pagar impuestos durante ocho de los diez años tomados en cuenta.

El diario señaló sin embargo que no sabe si el fisco, tras una auditoría de estas declaraciones, llegó a efectuar algún reclamo.

En 1985, por ejemplo, Trump declaró haber perdido 46.1 millones de dólares, fundamentalmente con sus casinos y hoteles.

Sus distintos negocios continuaron generándole pérdidas todos los años por un monto total de 1 mil 170 millones de dólares en la década, escribe el NYT.

Precisa por otra parte que las declaraciones de impuestos no las obtuvo a través de Trump sino que las consultó gracias a una persona que accedió a ellas por vía judicial.

Agregó que esta década no forma parte del conflicto entre los demócratas y el presidente sobre la publicación de sus declaraciones de impuestos.

El partido opositor se interesa en los años recientes.

Según un abogado del presidente interrogado para el informe, las informaciones del diario “a propósito de las declaraciones de impuestos del presidente y de sus negocios de hace treinta años son extremadamente inexactas”.

En octubre último, el NYT ya había investigado la situación financiera de Trump, que habría recibido más de 400 millones de dólares de sus padres, en parte gracias a maniobras de evasión fiscal.

(Fuente: El Mañanero Diario)

#ReformaEducativa: Un enfoque en resultados

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Antes de emitir un juicio, es fundamental conocer los hechos, las posturas involucradas en el tema, y el contexto en el que el evento se desarrolla. Luego, hay que aplicar un sentido de objetividad y de empatía para que el juicio que se decida emitir, no sea pasional o de valor, o que incluso afecte la libertad de los demás.

Aquí, un análisis de la Reforma Educativa de EPN, y los cambios que propone AMLO en el memorándum recientemente publicado. En este caso, hablaré de dicha Reforma desde un punto de vista de resultados, donde los protagonistas son quienes sufren (o se benefician) de ella; es decir, el alumnado y los maestros directamente involucrados. 

Primero, se hablará de la observación de la Reforma Educativa de Peña Nieto de 2012 a 2018, en cuanto a los resultados negativos. Dicha reforma llegó a medios de información internacionales como consecuencia de la protesta y la violencia que desató. Según New York Times en Español, se hacían notar tres posturas: a favor de la reforma; -principalmente actores del Sindicato Nacional de Maestros-, en contra de la reforma; -encabezada por los maestros afectados con la pérdida de sus empleos-, y por último, un punto de vista como outsider o actor ajeno; -donde se encuentra el sector de la sociedad que no conforma la esfera del conflicto central-. En la cobertura de NY Times, se habla de la batalla que se llevó a cabo en Nochixtlan, Oaxaca, entre los maestros de la zona y la Policía Federal. Ahí, fallecieron nueve maestros y más fueron arrestados por actos de rebeldía. Con esto, se muestra que el miedo a perder sus empleos, llevó a las personas a protestar de manera enfurecida. Recordemos que, en ocasiones, las situaciones de riesgo legitiman la violencia por parte de quienes viven dicho contexto, ya se ha visto en numerosas protestas estudiantiles y en levantamientos de armas de grupos guerrilleros. Es así que, hace falta una toma de decisiones de carácter público con base en el bienestar de las personas que se verán directamente impactadas por ellas y que contemple consecuencias largoplacistas. 

Por otro lado, los aspectos positivos de esta reforma de 2012 a 2018, yacían en las ideas: garantizar una educación de excelencia para los mexicanos por medio de la capacitación y evaluación docente, y evitar el desvío de fondos para el pago de nóminas. La motivación principal para la implementación era la deficiencia en el sistema educativo, la falta de preparación de los estudiantes y los bajos resultados en pruebas como la PISA, que demandaban acción por parte del sector gubernamental. Además, la herencia de plazas de maestros, era otro problema que merecía atención desde tiempo atrás. No obstante, el sexenio de difusión e implementación no dio suficiente tiempo para ver resultados tangibles en la mejora de la educación. Se predecían resultados, hasta diez años después de verla funcionar, y esto no dio cabida a que los involucrados directamente en las consecuencias de la reforma, vieran su rendimiento. 

El plan de AMLO respecto a la reforma, busca atacar estos y otros puntos débiles, pero no es del todo claro por sí mismo. El memorándum emitido el día 16 de abril de este año, pretende liberar a los presos por las protestas de maestros, unirse a manera de apoyo a las familias de los maestros fallecidos, poner en manos de la SHCP la nómina de profesores, y delegar a la SEP el manejo de la evaluación y regulación de plazas de maestros. Al igual que en el caso de la reforma por EPN, las ideas parecen atractivas cuando se encuentran escritas en papel; no obstante, habría que esperar a ver cuentas para determinar la bonificación de estos cambios a los ojos de alumnos y maestros. 

Con esto, volvemos al punto que hice en un inicio. Si se trata de medir con base en resultados y en el impacto esperado según las motivaciones originales de la gestión de EPN para poner la reforma en marcha, los resultados no son tangibles y mucho menos, positivos. Además de haber deficiencia en la enseñanza, estudiantes perdieron muchos días de clases en zonas vulnerables al sur de país, por lo que en lugar de verse a la merced del público principal, que son los niños, ellos terminaron por sufrir más. Respecto a la iniciativa de cambios que presenta AMLO, hace falta esperar para emitir un juicio basado en la realidad.

No es válido aferrarse a políticas públicas que no funcionan del todo y que traen más perjuicios que beneficios. Busquemos el cómo sí, que haya puntos a favor para todas (o la mayoría de) las partes involucradas, si bien no en el corto plazo, en el largo. Esto debe estar acompañado de una campaña publicitaria efectiva, transparente y objetiva de la política pública que se implementará, para que las personas tengan confianza de que el proceso rendirá frutos y que vale la pena formar parte de los reajustes y ser pacientes. Por el momento, es indispensable mantenerse al tanto de las acciones del ejecutivo actual sobre la Reforma, y sostener un juicio basado en los resultados que afectan a los alumnos y a los maestros, ya que su beneficio es la razón de que ésta exista en primer lugar. 

#HojaDeRuta: “Entre redes y realidades”

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“Las redes”: esas nuevas deidades etéreas de la opinión pública. Ante cada nueva polémica, desde espacios informativos y de opinión suele preguntarse: ¿qué dicen las redes? Como si fueran oráculos dando sus designios. 

Se les menciona con toda naturalidad, como si no fueran una masa amorfa, un mar cambiante donde lo mismo pueden encontrarse ideas valiosas que rabia pura, grandes piezas periodísticas que noticias falsas.

Cierto, mediante softwares especializados ya se pueden medir tendencias y “sentimientos”, tomando variables como los temas más repetidos o las palabras más mencionadas. Por ejemplo, la agencia digital Etnoscopía realizó un mapeo de identificación ideológica en México, tomando datos de Facebook Insights y encuestas digitales. Este mapa de tendencias ideológicas considera 5 categorías: extrema izquierda, izquierda, centro, derecha y extrema derecha. 

Algunos resultados parecen lógicos, por ejemplo, la zona del bajío es la más identificada con la derecha, mientras que entidades como Guerrero y Oaxaca lo hacen por la izquierda. Sin embargo, sorprende que entidades como Coahuila y Nuevo León se clasifiquen como centro, lo que sugeriría una disposición a tomar posturas progresistas en ciertos temas.

De acuerdo a la Asociación de Internet MX, en su último estudio de hábitos de los usuarios, el año pasado el 67% de los mexicanos mayores de 6 años eran usuarios de Internet. Si bien esta cifra no deja de subir año con año, es preciso reconocer que una tercera parte de la población aún no está en la red. Este mismo estudio señala que la principal actividad de los usuarios mexicanos es acceder a redes sociales, siendo Facebook la de mayor penetración, cubriendo prácticamente la totalidad de los usuarios (98%).

¿Esto implica que lo que se dice en las redes es un reflejo real del pulso social? No necesariamente. Para empezar, porque no todos están ahí, y segundo, porque de los que están, no todos tienen el mismo nivel de politización ni activismo digital. El New York Times, dentro de la sección The Upshot realizó un análisis que refuerza este punto, titulado: “El electorado demócrata en Twitter no es el electorado demócrata real”.

Los datos marcan un contraste notable. Por ejemplo, el 39% de los demócratas en redes sociales se identifican como activistas progresistas, pero en el electorado abierto, esta cantidad baja a 22%, es decir, sí existe una porción importante de simpatizantes que están empujando la agenda del partido a la izquierda, pero en términos reales es una menor proporción de lo que las redes y la percepción mediática sugieren.

Un dato complementario es aquellos demócratas que se identifican como personas moderadas: en redes son apenas el 13%, pero en la vida real esta cifra casi se duplica, para llegar a 24%. Es decir, al menos 1 de cada 4 votantes demócratas se considera a sí mismo como una persona moderada políticamente.

El análisis sugiere que si bien el movimiento hacia la izquierda que el partido ha experimentado es real, pero que el ánimo y fervor que existe en las redes sociales no coincide con el electorado demócrata en la vida real. Esto debiera generar una reflexión interesante en nuestro contexto: ¿qué tan real es la polarización entre fifís y chairos? ¿Qué tanto del electorado en realidad es moderado? ¿Qué proporción realmente está desinteresada de la política y no se expresa (por tanto, no registra) en redes sociales? 

En general, la lección es la cautela y el análisis frío de la información, pues la realidad política y comunicacional se transforma, pero esto no implica cambios radicales o totales en el electorado como un todo, que si bien puede irse transformando, no necesariamente lo hace en la medida y tono que las redes parecen reflejar.

#HojaDeRuta: “Oponerse con razón”

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Era bien sabido que vendrían reformas a la ley orgánica previas al inicio del nuevo gobierno federal. Es lógico que una nueva administración busque cambiar la arquitectura institucional del aparato federal para que este se adecúe al plan de gobierno que se ejecutará. De hecho esto suele suceder cada sexenio.

Si bien es natural que la oposición polemice con la naturaleza de estos cambios, no deja de sorprender el encuadre político que se ha buscado darle en este caso: el de prevenir una dictadura. 

Los legisladores de Acción Nacional tomaron la tribuna previo a la aprobación de estas reformas, sosteniendo una manta que rezaba “No a la Dictadura Obradorista”, acompañada de una imagen del presidente electo con uniforme militar y una bandera venezolana de fondo, obviamente referenciando al ex mandatario de ese país, Hugo Chávez.

Como táctica, la comparación de AMLO con Chávez dio excelentes dividendos al PAN, pues desde 2006 buscó hacer un símil entre ambos personajes bajo un discurso del miedo, en aquella infame campaña del “Peligro para México”, a pesar de que las supuestas similitudes no resistían el escrutinio. 

En el proceso electoral de 2018 se buscó nuevamente generar una liga similar, que no funcionó ante un electorado lleno de hartazgo y enojo hacia las opciones tradicionales y las agudas problemáticas del país, desde la corrupción hasta la violencia.

Como cualquier tema público, la creación de la figura de los delegados federales y cualquier otra decisión que tome la administración de AMLO -y cualquier otra, para ese propósito- es debatible. Sin embargo, afirmar que estas reformas están llevando al país hacia una dictadura es un exceso que carece de responsabilidad institucional hacia la República.

Para dimensionar los cambios que están ocurriendo, por ejemplo, con la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, habrá que recordar que en 2012, al entrar la administración del Presidente Peña Nieto, también se hicieron reformas a la Ley Orgánica que desaparecieron la Secretaría de Seguridad Pública y crearon la Comisión Nacional de Seguridad dentro de la Secretaría de Gobernación. Esta dependencia quedó como responsable tanto de la política interior como del aparato de seguridad no militar del Estado Mexicano, es decir, reunió en un solo ente la operación política y la seguridad pública.

En aquél momento se criticó de diversos sectores la maniobra, pero no se habló de una dictadura. Cabe también traer a la memoria pública el exposé que publicó el New York Times en junio de 2017, cuando dio a conocer que el Estado Mexicano, a través del software Pegasus (en el que habría gastado alrededor de 80 millones de dólares), estaba espiando a activistas de Derechos Humanos y periodistas, cuando se suponía que esa herramienta solo debería ser utilizada para investigar a criminales y terroristas. Esa sí que era una práctica propia de una dictadura: espiar a quienes un régimen considera enemigos políticos.

La oposición tiene derecho de ejercer crítica y presión política como mejor le parezca, dentro del marco de la ley, pero también de un marco ético: el de no desinformar ni tergiversar la realidad, pues vivimos una época donde los hechos comprobables son cada vez más frágiles, mientras se fortalecen percepciones políticas basadas en la desinformación y la discordia.

Una dictadura implica la desaparición de garantías, censura a la prensa, represión ante la disidencia, la utilización del aparato estatal para amedrentar e incluso asesinar. Significa la destrucción de las instituciones democráticas y el imperio de la ley. 

La tragedia es que, aunque no de forma generalizada, estas atrocidades han venido ocurriendo durante los últimos años en México: se violan Derechos Humanos; se asesinan periodistas; se espía a activistas; se realizan ejecuciones extrajudiciales; se cometen actos de corrupción y fraude de forma sistemática; se pisotea la ley.

Personajes como Bolsonaro en Brasil, Duterte en Filipinas y el mismo Trump significan una regresión hacia fantasmas del pasado que creímos expiados en el siglo XX, pero retornan de las sombras de donde se escondían. Hoy México tiene el reto compartido desde el nuevo gobierno federal, las autoridades a todos los niveles, la oposición, la prensa y la sociedad en su conjunto, de conducir la vida democrática dentro de la institucionalidad.

Más valdría concentrarse en fortalecer nuestra frágil democracia para evitar la polarización, que andar azuzando y sembrando la sedición sin fundamentos. Puede estarse de acuerdo o no con la agenda del Presidente electo, pero no existe ningún elemento objetivo para afirmar que se está avanzando hacia un régimen totalitario.

Vivimos un momento complejo, donde las polarizaciones pueden agudizarse y mutar en extremismos. Lo mejor que puede hacer la oposición es precisamente serlo, de manera crítica, responsable y con la dureza que considere necesaria, pero dentro de un marco democrático, es decir, con hechos y dentro de la ley.

gilberto@altiusconsultores.com

#HojaDeRuta: “Elecciones en EEUU: un nuevo tablero”

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Las elecciones de medio término en Estados Unidos estaban siendo observadas por el mundo entero, y por México en particular, pues sus resultados tendrán impacto directo sobre la presidencia y agenda de Donald Trump.

En general, se considera que las elecciones de medio término suelen tener un elemento de referéndum hacia el presidente en turno, pues la ciudadanía decide si aumenta, mantiene o retira el apoyo legislativo a su administración.

A continuación, cinco consideraciones sobre los resultados.

– Fue una victoria demócrata, y por tanto, un golpe a la administración Trump. El partido azul recuperó el control de la cámara baja (House of Representatives), lo cual significará un claro freno al actual presidente, además de aumentar la presión para intensificar investigaciones existentes y abrir nuevas. Como lo habían señalado las encuestadoras serias, el Senado fue retenido por los republicanos, pero en el ámbito de las gubernaturas también avanzaron los demócratas, quienes ganaron 7 nuevos estados, mientras que el partido del presidente perdió 6.

– Hubo un crecimiento general de la votación demócrata, incluso en distritos donde ganaron los republicanos. En 317 distritos se dio una mayor votación demócrata respecto a 2016, y en promedio nacional la votación para este partido creció 10 puntos. Esto puede leerse como síntoma de inconformidad hacia la administración de Trump, además de un fortalecimiento de su oposición para pelear la presidencia en 2020. Sin embargo, la llamada “ola azul” de los demócratas fue de menor intensidad que la lograda en 2006. Este excelente gráfico del New York Times explica los datos anteriores: https://www.nytimes.com/interactive/2018/11/07/us/politics/how-democrats-took-the-house.html

– La división entre lo urbano y lo rural se mantiene. La fortaleza de los demócratas se concentra en los grandes centros urbanos, mientras que los votantes de poblaciones pequeñas tienden a votar republicano. Esto configura un país cuya división ideológica, que es cada vez más profunda, también tiene una clara expresión territorial. El apoyo urbano fue factor decisivo para que el partido de oposición lograra recuperar el control de la cámara baja. 

– El discurso cargado de odio y discriminación de parte de Donald Trump generó nuevos liderazgos progresistas que reflejan diversidad. Por primera vez habrá al menos 100 mujeres en la cámara baja, entre ellas, latinas, afroamericanas, musulmanas, indígenas y LGBT. Justamente, en esta elección ganaron más personas abiertamente LGBT que nunca, por ejemplo Jared Polis, que será el primer gobernador abiertamente gay y dirigirá el estado de Colorado.

– Los republicanos tendrán que evaluar si la base de Trump será suficiente para competir en 2020. Hacia adentro del partido en el poder existen tensiones respecto al mensaje compartido, pues mientras había voces que advertían los peligros de seguir polarizando, Trump insistió en las semanas previas a la elección con azuzar a través del tema de la caravana migrante, con alusiones racistas y discriminatorias. El aumento generalizado en votación demócrata podría poner en jaque la estrategia de mantener la lealtad de la base, sobre todo si votantes moderados que apoyaron a Trump en 2016 se han desencantado al no compartir sus posturas radicales, y prefirieron apoyar a los demócratas.

De esta manera, Trump enfrentará la segunda mitad de su mandato con un escenario más adverso, ya que ha sufrido el desgaste de gobernar, alienado a votantes moderados y sobre todo, tendrá una oposición que ha recuperado los dientes a través de la cámara baja. Ha perdido el terreno alto para negociar. Un nuevo tablero se dibuja, y con esta realidad comenzará el gobierno de AMLO y de su canciller, Marcelo Ebrard.

Trump: el gran evasor de impuestos

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De acuerdo con un artículo del New York Times, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ayudó a sus padres a evadir millones de dólares que recibió como herencia.

Durante la campaña presidencial de 2016, el entonces candidado, Donald Trump, hacía alarde de su “viveza” al confesar que evadió impuestos. De hecho durante la carrera presidencial se negó a publicar su declaración de renta. ¿Algo que ocultar?

Entonces la prensa estadounidense consiguió tener acceso a parte de una declaración de impuestos del magnate de 1995 que indica que el magnate inmobiliario pudo haberse beneficiado de enormes exenciones fiscales durante los siguientes 18 años.

“No hay nadie que haya sido más brillante a la hora de maniobrar alrededor del código de impuestos”, dijo Christie el domingo en la cadena Fox. “Se trata de una aplicación perfectamente legal del código de impuestos y (Trump) habría sido tonto de no aprovecharlo”, aseguraba su amigo y asesor, el ex alcalde de Nueva York, Ruldolf Giuliani en ABC.

Pues ahora The New York Times asegura que Trump no amasó su fortuna él mismo, como siempre aseguró: heredó más de 400 millones de dólares de sus padres, gran parte a través de esquemas de evasión de impuestos, aseguró el martes The New York Times.

Según el Times, a los tres años Trump ya recibía 200.000 dólares anuales de su padre y a los ocho era millonario. Una imagen lejana a la de “self-made man” que proclamó durante su campaña electoral en 2016 y en su libro “El arte de la negociación”.

El periódico asegura que el presidente llegó a recibir lo que hoy equivaldría a 413 millones de dólares de su padre, Fred C. Trump, también inversor y constructor inmobiliario.

Gran parte de este dinero llegó a Trump porque ayudó a su padre a evadir impuestos, por ejemplo creando empresas fachada, según la investigación del diario.

Los padres de Trump dejaron a sus hijos una fortuna de más de 1.000 millones de dólares, que podría haber dejado al fisco al menos 550 millones según la tasa de 55% impuesta en la época a regalos y herencias.

Pero los Trump solo pagaron impuestos por 52,2 millones, o un 5%.

El NYT asegura que Trump ayudó a sus padres a formular un plan que devaluaba el valor de las propiedades inmobiliarias en declaraciones de impuestos, lo cual reducía también los impuestos cuando las propiedades eran dejadas como herencia al hoy presidente y a sus cuatro hermanos y hermanas.

La Casa Blanca no comentó la información de manera inmediata.

Harder indicó que Trump casi no se involucraba en estos temas.

“Nadie cometió fraude ni evasión fiscal. Los hechos en los cuales el Times basa sus falsas acusaciones son extremadamente imprecisos”, añadió.

El Times dice que para llevar a cabo esta investigación estudió cientos de declaraciones de impuestos de Fred Trump y sus empresas.

Pero no pudo acceder a las declaraciones de impuestos del propio presidente, que a diferencia de todos sus antecesores se niega a publicarlas.

El holding que reúne los intereses financieros del magnate inmobiliario, la Trump Organization, es una empresa familiar que no cotiza en bolsa ni publica sus resultados. Desde que Trump asumió la presidencia, el grupo es dirigido por sus hijos, Eric y Donald Junior.

#HojaDeRuta: “El imperio ataca y la prensa contraataca”

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“La oportunidad de evitar la derrota está en nuestras manos, pero la oportunidad de derrotar al enemigo la proporciona el enemigo mismo” -Sun Tzu

Que la prensa está perdiendo confianza en el mundo entero, irónicamente, no es noticia. Pero en estos días ¿quién no la está perdiendo? Liderazgos, partidos, gobiernos, empresas, instituciones, caen de sus antiguas torres de marfil. Lo advirtieron las barbas de Marx: lo que antes era sólido hoy se desvanece en el aire.

Vivimos una era de impensables (o cuando menos, improbables): las videollamadas prometidas por la ciencia ficción hoy son cosa de todos los días; los polos empiezan a derretirse; en México ganó un presidente de izquierda; los rusos intervienen en las elecciones norteamericanas, y consecuencia, ese país es gobernado por un ultra conservador en el que laten ideas oscuras y peligrosamente similares a las que pusieron al mundo en guerra hace menos de un siglo.

El país que se preciaba de ser la cuna de la democracia tiene un presidente que no ganó la mayoría de los votos y que echado por tierra el carácter intocable que creían tener sus instituciones. Si algo ha demostrado el trumpismo es que el cinismo y la bravuconería son rentables políticamente, y que pocos catalizadores son tan potentes como el enojo.

La opresión del tirano es terrible, pero por naturaleza genera rebeldía. La resistencia es producto de una circunstancia opresora, o de una circunstancia liberadora que se desea oprimir. Esa tensión se ve reflejada particularmente en la pugna que Donald Trump mantiene con la prensa. Ninguna buena enemistad es casual: si deseas crear tu propia verdad sin el más mínimo fundamento, no basta creer que la luna es de queso, debes atacar a quienes lo niegan. Ellos son los disparatados, no el que cree que los lácteos y los cuerpos celestes son deliciosa combinación.

El Boston Globe, diario con más de 140 años de tradición, ha iniciado una rebelión abierta contra Trump con el arma máxima del periodismo (quizá, de la humanidad misma): el discurso. Su Consejo Editorial ha partido de una potente oración: “Los periodistas no son el enemigo”.

Empiezan su posicionamiento diciendo: “Reemplazar a la prensa libre con una prensa controlada por el Estado siempre ha sido el primer punto en la agenda para cualquier régimen corrupto que se apodera de un país. Hoy en Estados Unidos tenemos un Presidente que ha creado un mantra: los miembros de la prensa que no apoyen abiertamente las políticas de la actual administración son “enemigos del pueblo”. Esta es una de las muchas mentiras que han sido lanzadas por este Presidente, muy parecido a los charlatanes de antaño que arrojaban polvo o agua mágicos sobre una esperanzada multitud”.

Las rebeliones contra la opresión deben ser, por definición, momentos de solidaridad. Por eso el Boston Globe ha llamado a todos los periódicos norteamericanos a publicar editoriales defendiendo la libertad de prensa. El fenómeno toca el corazón: desde el New York Times hasta periódicos de pequeñas ciudades y pueblos se han unido a través de su editorial. Ya suman más de 300 en unos cuantos días.

La batalla no solo es por la verdad, sino por la razón: de acuerdo a una lista compilada por el Washington Post, en los primeros 558 días de su presidencia, Trump hizo 4,229 declaraciones falsas o engañosas. No hay que confundir “verdad” en términos ideológicos, con verdad en términos de evidencia científica y hechos comprobables.

Lo que está sucediendo es una señal de esperanza, no solo al rescate de la esencial labor del periodismo para el aliento democrático, sino porque comienza a pelear contra Trump en el terreno del discurso. “Fake News” no es solo una categoría para noticias falsas, es un grito de guerra, es una identificación del “enemigo”, es señala al “infiel” sin fe, es aquél que se niega a creer en la verdad única del único líder.

Michel Foucault creía que retar al poder se trata de separar al poder de la verdad de las formas de hegemonía social, económica y cultural que operan en el presente. El discurso puede ser un espacio de poder, pero también de resistencia. “El discurso transmite y produce poder, lo refuerza, pero también lo socava y lo expone, lo hace frágil y permite frustrarlo”.

Esta unión de espacios editoriales en defensa de la libertad de prensa nos recuerda que el oficio es hermoso, que los poderosos deben ser puestos al ojo público y llamados a cuentas por sus actos, que el poder de unos cuantos no está por encima de las mayorías, que la justicia, a veces, esas benditas, pocas y dolorosas veces, se alcanza. 

“Hubo un tiempo en que el periodismo no era una carrera, era un llamado”, dice Mackenzie Davis en The Newsroom. Es tiempo de volver a escuchar.

#ElTalónDeAquiles: “Algoritmos traicioneros”

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El día en que cliqué sobre aquella irrelevante publicación referente a María Carey -algún frívolo chisme habrá llamado mi atención -mis redes sociales y páginas internet empezaron a mostrar reiteradas noticias de susodicho personaje. Entendí entonces lo que es un algoritmo: cada clic es información para firmas que luego envían, basados en nuestro comportamiento virtual, sólo aquello que determinan, corresponde a nuestros gustos.

La anécdota sería banal si no fuera porque, desde 2016, los algoritmos han demostrado afectar el funcionamiento del sistema democrático. Las famosas “realidades alternativas” popularizadas por Kellyanne Conway, asesora de Trump, constituyen un punto de inflexión en el tema. En aquel momento, la mayoría de los medios se burlaron de la idea. Adujeron que era imposible, al menos deshonesto, cambiar hechos por otras realidades. Formular interpretaciones tan alejadas de la “realidad” no podía ser entendido como otra cosa que no fuera una manipulación. Desde entonces, sin embargo, han emergido en otros países microcosmos paralelos, realidades alternativas, similares a la estadounidense. Quienes en ellas se encuentran, terminan reforzando sus ideas y preconcepciones sobre los más diversos temas.

Obama es un peligroso musulmán nigeriano, piensa un seguidor de Fox News; Trump es un vanidoso y fantasioso populista misógino, cree un lector del New York Times. Poco importa qué tan cierto es; cada uno refuerza involuntaria y automáticamente, por medio de sus clics en internet, su respectiva posición, leyendo fuentes que validan las ideas preconcebidas. Costa Rica está terminando uno de los peores gobiernos de su historia, según algunos; y también, Costa Rica está a punto de caer al barranco, de la mano de un pastor de retórica cantinflesca. En Colombia, el expresidente Uribe vuelve a sacar la vieja carta de la amenaza castro-chavista para desacreditar a la izquierda democrática de Gustavo Petro. De más está decirlo, esa izquierda define el uribismo como el apocalipsis de la obscena y escandalosa manipulación de los ignorantes e iletrados. Ya viene la campaña electoral en México: ¿Quién apuesta a que se repetirán estas mismas dinámicas identificadas en Colombia, Costa Rica, y Estados Unidos? 

En una reciente entrevista con David Letterman, el expresidente Barack Obama indicaba que el problema de estas burbujas no solo es que inhiben el debate democrático al romper puentes, sino que quienes en ellas se encuentran, creen que tienen razón: el universo a su alrededor así lo indica. Yo, por ejemplo, que me jacto de tener amistades de todos los horizontes ideológicos, cada vez me cuesta más cultivar la diversidad en el pensamiento, pues mis redes sociales se llenan de perspectivas similares a mi modo de pensar. Con gusto pagaría para analizar el Facebook de un puritano para ver cuál es su realidad. Otro problema, asociado al anterior, es que es imposible evitar que circulen por redes sociales información falsa, mal intencionada, destinada a deformar el debate. A pesar de la reflexión que desde 2017 se realiza para disminuir la información falsa y del esfuerzo de medios de comunicación para diferenciarla de la verdadera, cada vez existen más ciudadanos desinformados o mal informados.

Gracias a los algoritmos, basta con buscar el itinerario de un vuelo una semana antes de comprarlo, para comenzar a recibir ofertas de itinerarios hacia el lugar de destino. Así es como funciona nuestro mundo, y que bien que así sea, pues protege nuestros intereses privados al darnos acceso a más información. Pero no solo lo privado importa: también cuentan el debate público y el interés colectivo, sobre todo si es de ellos de quienes depende el sistema democrático. Si burbujas de (des)información refuerzan estereotipos y preconcepciones, sin importar si los mismos son verdaderos o falsos, entonces dejamos de aprender, y quien no aprende, no progresa. Los algoritmos traicionan el progreso y la democracia. ¿Qué es verdad y mentira? Debemos iniciar una reflexión para ver de qué forma podemos proteger las instituciones que permiten nuestra convivencia colectiva.

Fernando A. Chinchilla

Miami (Estados Unidos), marzo de 2018

Niega embajador de Rusia en México intervención de su país en elección

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Esta mañana en entrevista en la Primera Emisión de Noticias MVS con Luis Cárdenas, el embajador de Rusia en México, Eduard Malayán, negó que el gobierno de su país este interfiriendo en las elecciones en México.

“Para nosotros es igual quién seria el presidente de México lo que cuenta es la elección que harán los electores mexicanos”, dijo el canciller.

El representante ruso en nuestro país también se pronunció sobre el artículo que salió ayer publicado en el New York Times, donde se hace referencia a una posible intervención rusa en las elecciones en México. Para Malayán, el artículo es parte de una campaña en contra de los rusos en los Estados Unidos.

Por otro lado, el embajador ruso aseguró que su país tiene ahorita temas más importantes de los cuales preocuparse que la elección mexicana, puesto que ellos tiene elecciones el próximo mes de marzo.

“Nuestro país tiene temas suyos en los que se debe de enfocar, tenemos elecciones este año, en marzo (…) Rusia no tiene ningún interés en intervenir en sus elecciones y no estamos apoyando a ningún candidato en México”, comentó.

(Con información de Noticias MVS)

Era su obligación y cumplió…

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Después de un jueves largo y cansado llegamos al departamento, estaba a punto de dormir y a las  11:49 de la noche, se escuchó ese fuerte sonido, era la alerta sísmica, sin pensarlo tome mis cosas y comencé a descender por las escaleras, todos caminábamos muy tranquilos pero a prisa, como lo marcan los protocolos, cuando llegamos a la calle se podían escuchar los vidrios quebrándose, pude observar que la luz se había cortado y después de algunos segundos el sismo se detuvo y el susto fue pasando.

Después de un jueves largo y cansado llegamos al departamento, estaba a punto de dormir y a las  11:49 de la noche, se escuchó ese fuerte sonido, era la alerta sísmica, sin pensarlo tome mis cosas y comencé a descender por las escaleras, todos caminábamos muy tranquilos pero a prisa, como lo marcan los protocolos, cuando llegamos a la calle se podían escuchar los vidrios quebrándose, pude observar que la luz se había cortado y después de algunos segundos el sismo se detuvo y el susto fue pasando.

Este 7 de septiembre hubo un hecho sin precedentes en nuestro país, un sismo de 8.2 grados en la escala de Richter que tuvo su epicentro en Tonalá, Chiapas. Hasta el momento se ha determinado que 95 personas fallecieron debido al movimiento telúrico por lo cual el Presidente de la Republica declaró 3 días de luto nacional.                                                                                    

Minutos después del terremoto, a las 12:08 a.m. para ser exactos, Enrique Peña Nieto emitió su primer comunicado a través de Facebook; a los 42 minutos del suceso, el Presidente da una rueda de prensa con gran parte del gabinete en las instalaciones de Centro Nacional de Prevención de Desastres. Ahí comentó los hechos y compartió la información que tenía el gobierno de la república sobre el sismo. En esa rueda de prensa comunicó la decisión de suspender las actividades académicas en los estados de Chiapas, Tabasco y Oaxaca con el fin de salvaguardar la integridad de los estudiantes hasta que se pudiera determinar el estado físico de las escuelas.

Al día siguiente, el Presidente recorrió las zonas afectadas de Juchitán de Zaragoza en Oaxaca. En las imágenes de diversos medios informativos se puede ver a un mandatario cercano a la gente, escuchando las necesidades y, lo más importante, dando instucciones a los Secretarios de Estado para resolver las problemáticas de la población. La destrucción fue tanta que el New York Times publicó un ártículo que llevó por nombre “Juchitán golpeada por el terremoto: ‘Es como si la ciudad hubiera sido bombardeada'” La pronta respuesta del Gobierno Federal, la coordinación evidente y el apoyo inmediato del ejército mexicano es la más fehaciente prueba del liderazgo efectivo del presidente en esta nación.

Nuestro presidente ha sido muy criticado en distintas situaciones, la mayoría de ellas sin argumento sólido; simplemente, pareciera que siguen tendencias generadas por la desinformación de las redes sociales.

Pero lo que se percibió este fin de semana fue diferente, Peña Nieto estuvo al frente de la nación; su discurso acertivo, sus acciones congurentes y su liderazgo evidente. Con esta columna no pretendo elogiarlo, solo deseo reconocer que en los momentos de crísis e incertidumbre tuvimos a un presidente firme y con decisión.

Vale la pena mencionar que Trump se tardó 4 días para llegar a la ciudad de Houston despues del huracán “Harvey” y a pesar del tiempo fue reconocido por los ciudadanos.

Lo que hizo Peña Nieto no es ajeno a sus responsabilidades, es su obligación y la cumplió. Con su presencia y su discruso apoyó y dio confianza al pueblo mexicano cuando más la necesitaba. Es lamentable que tenga que pasar una tragedia de esta magnitud para observar la empatía, la decisión y la acción de nuestro presidente.

Es válido criticarlo, pero tiene más valor reconocer las decisiones acertadas que ha tomado. Tiene más valor, reconocer lo positivo que ha realizado. Tiene más valor, construir y engrandecer a nuestra nación que el  buscar dividir y destruir. Nuestro país necesita que todos nos sumemos a un mejor proyecto de nación; debemos entender que si no somos nosotros los que trabajemos por nuestro México, nadie lo hará.

Cuando subimos al departamento después del sismo observamos que no todo estaba en su lugar, pero eso no importaba porque estábamos bien…estábamos vívos. Al día siguiente, al despertar, vímos el gran desastre que causó este terremoto, mucha gente sin hogar y eso nos ayudó a valorar lo que tenemos.

Y como siempre,
Se vale debatir…