Envían paquetes sospechosos a los Clinton, Obama y CNN

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Esta mañana el Servicio Secreto de los Estados Unidos informaron sobre la intersección de varios paquetes que contenían artefactos posiblemente explosivos y que iban dirigidos a los ex Presidentes Barack Obama, Bill Clinton y a la ex candidata a la Presidencia Hillary Clinton.

Además de los paquetes antes mencionados, también se reportó el hallazgo de otro artefacto sospechoso en las oficinas de CNN en Nueva York, lo que provocó la evacuación del edificio Time Warner y la movilización de la policía de la Ciudad de Manhattan.

Los artefactos fueron descubiertos anoche y hoy por la mañana y funcionarios federales indicaron que tienen similitudes al encontrado el lunes en la casa del filántropo multimillonario George Soros.

El artefacto encontrado en la sala de correo de CNN, estaba dirigido al ex Director de la CIA, John Brennan, mismo que no labora en la cadena de noticias internacional.

El Servicio Secreto desmintió reporte difundidos por medios de Estados Unidos donde se indicaba que otro artefacto había sido interceptado y que estaba dirigido a la Casa Blanca.

Autoridades informaron, que el paquete dirigido a los Clinton fue encontrado en la residencia de la pareja en Chappaqua, Nueva York. Mientras que el segundo paquete que tenía como destinatario a Obama, fue interceptado en Washington.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, se limitó a compartir un mensaje en Twitter del vice Presidente, Mike Pence, en el que condenaba los ataques.

Campañas Políticas y Fake News

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Para nadie es secreto que la forma en la que las personas intercambiamos información de manera eficiente y rápida por medio de redes sociales ha venido a cambiar la forma en la que se hace campañas políticas en nuestro país. A nivel mundial el fenómeno de las denominadas fake news ha venido tomando un auge importante motivado por el cada vez mayor uso y diversificación que hay en redes sociales y lo barato (en términos de alcance) que es hacer publicidad en estas aplicaciones, en México es muchísimo más caro pagar una entrevista de TV local que tenga un alcance incierto de 300,000 personas que pagar una pauta en algún video que tenga un alcance probado de 300,000 personas que inclusive se pueden segmentar por zona, interés y otras categorías.

Las fake news fueron todo un tema el año pasado, ya que comenzaron a  surgir evidencias que un año antes en 2016 este tipo de guerra sucia fue utilizado ampliamente para desprestigiar y dañar la imagen de Hillary Clinton con ataques que al parecer provenían del extranjero. En México no somos la excepción, vemos con mayor frecuencia como proliferan en nuestras redes sociales sitios falsos de noticias, circulan encuestas de dudosa procedencia que confunden más al elector que las tradicionales las cuales también en muchas ocasiones son de dudosos resultados. 

Al aceptar utilizar una red social como Facebook, Twitter, Snapchat o Instagram estamos aceptando ceder mucha de nuestra información personal y la forma en la que interactuamos en nuestras redes, alimentando bases de datos con nuestros gustos y preferencias en todos los sentidos que bien utilizados pueden ser una buena herramienta para dirigir la publicidad, pero también algunos programas se prestaron para utilizar esa información o por medio de filtraciones obtenerla y dañar un proceso electoral. Hace poco Mark Zuckerbrerg, dueño y fundador de Facebook fue llamado a declarar por el escandalo de las filtraciones masivas de información que se dieron a conocer a inicios de año. 

Aún hace falta legislar al respecto pero es difícil considerando que entramos en un debate sobre si se está afectando o no el derecho de expresión de las personas y su derecho a la intimidad. Las fake news se potencializan con el abuso de redes, chismes y noticias falsas han existido siempre, inclusive en periódicos de renombre donde se llegan a pagar notas pero aún así no tenían el impacto que tienen hoy en día estas notas en redes. Es importante que estemos conscientes de lo que se avecina y ya comenzó, no contribuyamos a la bola compartiendo cosas sin corroborar la fuente o el verdadero motivo de la noticia, son solo dos meses, pero vale la pena aguantarse. 

#ElTalónDeAquiles: “Se abre el telón: el Trump-tico”

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Cuando Hillary Clinton manifestó en 2016 que la mitad de los seguidores de Trump eran “deplorables”, refería a un segmento poblacional “racista, sexista, homofóbico, xenofóbico, y islamofóbico”, que votó más por reacción que por acción. Se trataba de un “voto pre-moderno” contrario a los ideales de tolerancia, internacionalismo y cosmopolitismo tan promovido por el pensamiento progresista contemporáneo. Se trata del mismo voto que pidió sacar a Inglaterra de la Unión Europea, que rechazó el acuerdo de paz en Colombia, que eligió a Trump, y que hoy apoya en Costa Rica a Juan Diego Castro. Es un voto antisistema que muchos ven irracional, motivado por el odio, la ignorancia, y por el hartazgo ante las élites políticas tradicionales.

Además de los tres partidos que han ganado las elecciones en el pasado – Liberación Nacional (PLN), Unidad Social Cristiana (PUSC), y Acción Ciudadana (PAC), se presentan 16 agrupaciones más al proceso electoral costarricense de 2018. Dejo por fuera aquí al Movimiento Libertario (ML) y al partido Republicano Nacional (RN); al ser rezagos de la derecha tradicional, fueron ya estudiados en la primera entrega de esta serie de artículos. Tampoco incluyo al Partido Renovación Costarricense (PRC), que a pesar de tener representación legislativa (2014-18), se disolvió en mayo de 2017. En fin, dejo también por fuera al PAC, al Frente Amplio, y a otros grupos, que, al ser parte de la izquierda, serán abordados en mi última entrega de esta trilogía. 

De los partidos minoritarios que tienen hoy representación legislativa, los partidos Restauración Nacional (PREN), y la Alianza Democrática Cristiana (ADC) forman parte del llamado “Bloque Cristiano”. Basado en un raciocinio puritano, estas agrupaciones defienden posiciones en contra de la fertilización in vitro, de la unión de parejas del mismo sexo (en cualquiera de sus formas), y buscan endurecer la legislación sobre el aborto. Por la flagrante contradicción con los principios del “Estado de Derecho”, nunca he entendido cómo es posible que todavía se acepte en Costa Rica partidos políticos religiosos. El establecimiento de un Estado laico es una de las deudas históricas de los forjadores de la patria. Pero este es tema de otro artículo. Por suerte, el peso electoral de estos partidos es insignificante.

Sin embargo, un nuevo actor, el Partido Integración Nacional (PIN), puede convertir la pesadilla estadounidense en una realidad tica. Su candidato a la presidencia, Juan Diego Castro, un abogado cuyas raíces se sitúan en la oligarquía cafetalera, es conocido por haber roto agujas de peaje (al negarse a detenerse), por haber sido acusado de violencia doméstica en contra de su madre, y por haber sido mencionado en la investigación de los Panama Papers. Con un estilo excéntrico e irreverente, Castro ha logrado crecer de un 6% en las intenciones de voto (agosto) a un 15% (noviembre). Los datos, provenientes de encuestas del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, lo ubicaban en noviembre de 2017 en empate, a la cabeza, con el candidato del PLN. Cualquier parecido a la disyuntiva entre escoger entre el “payaso Trump” y la “crooked Hillary”, es mera coincidencia. Claro, el PLN no es opción.

Se equivocan aquellos que indican que Juan Diego Castro es una distracción para solapar al “verdadero enemigo”, el PLN. Por su discurso antisistema, su capacidad a capitalizar en la exasperación popular, sus dotes para convertir a la política en un espectáculo de mal gusto, su verborrea sin medida, y su excéntrica irracionalidad con sabor populista, Castro es un peligro para la institucionalidad de Costa Rica. En el amanecer de la larga noche neoliberal, comenzamos apenas a ver las secuelas de la desmejora en los sistemas educativos de las últimas décadas. Castro es reflejo de nuestra sociedad: “¡Démosle un merecido a esos politicuchos que nos han gobernado desde hace años! Luego nos preocupamos por las consecuencias”. ¡Qué grave error es pensar así! En este mundo de redes sociales, en donde la política es espectáculo y lo superficial puede más que lo sustantivo, lo que Clinton llamó despectiva (y erróneamente) “los deplorables”, muchos de los cuales no son más que la gente común, unieron sus voces en contra de un sistema disfuncional que dejó de responder a sus expectativas desde hace tiempo. Se trata, hasta cierto punto, de una versión postmoderna de la dictadura del proletariado.

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), diciembre de 2017

Gobierno de Trump indagará nexos Clinton-Rusia

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Monterrey(24 de julio 2017).- Donald Trump, presidente de Estados Unidos, cuestiono a los comités del Congreso y al Fiscal General, Jeff Sessions, el porque no investigan loa lazos que aseguran que hay entre Hillary Clinton y El Gobierno de Rusia.

Tras publicar en su cuenta de Twitter que se defenderá de la investigación que están haciendo varios comités del congreso, esto para averiguar si la campaña del multimillonario en alianza con el Gobierno de Rusia influyeron en el resultado de os comicios y dañar a Hillary Clinton.

Trump aprovechó también para arremeter en contra de Jeff Sessions, ya que en la semana pasada lo criticó durante una entrevista para The New York Times por su decisión de deslindarse de las investigaciones en el Departamento de Justicia con la trama rusa.

“¿Por que los comités y los investigadores, y por supuesto nuestro acosado Fiscal General, no están investigando los deshonestos crímenes de Hillary y sus relaciones con Rusia?”, publicó Trump en su cuenta de twitter.

Trump considera que la investigación Rusa es solo una excusa de los demócratas para justificar su inesperada derrota en las elecciones de noviembre, cuando los republicanos se hicieron con la Casa Blanca, consiguiendo así mantenerse con el Control del Congreso.

 

 

Trump y Putin tuvieron una segunda reunión en el G-20 que no fue informada.

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Después de un reunión de dos horas y media en la cumbre del G-20 a principios de Julio con su homologo ruso Vladimir Putin, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tuvo una conversación informal con éste durante una hora el mismo día.

La segunda cita surgió de forma aparentemente casual. Durante el convite nocturno, Trump tenía como compañeros de mesa al primer ministro japonés, Shinzo Abe, y a la esposa del presidente argentino. Transcurrida una hora, les dejó y, según The Washington Post,  se fue a sentar junto a Putin. Entre ambos sólo permaneció el intérprete del líder ruso.

De acuerdo con su versión, Trump dejo su asiento al otro lado de la mesa para ocupar una silla junto a Putin. Este encuentro subraya el modo en que Trump estuvo ansioso durante toda la cumbre ansioso por forjar una amistad con Putin.

Al momento la única versión de la reunión en los dos mandatarios es la proporcionada por el funcionario estadounidense, inclusive  los periodistas que acompañaron a la comitiva de la Casa Blanca no fueron informados.

Esta segunda reunión fue confirmada por un alto funcionario de la Administración de Trump, fue repostada por primera vez por Ian Bremmer, presidente del Grupo Euroasia con sede en Nueva York, en una entrevista por televisión.

Bremmer aseguró que la reunión duro cerca de una hora.

Las críticas ante esta opacidad no se han hecho esperar. Para muchos, confirma que entre Trump y Putin se ha establecido un nexo excepcional que el presidente quiere conservar a toda costa. En las últimas semanas, ha mantenido la misma actitud pese a que ha trascendido que su propio hijo mayor se reunió en plena campaña con supuestos emisarios del Kremlin para recibir información tóxica contra Clinton. Ahora, el descubrimiento de esta segunda reunión ahonda las sospechas.

#MartesDeGrilla: La Post-Verdad. Época electoral.

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Los políticos salen a prometer todo con tal de asegurar el tan ansiado voto del ciudadano. Nos prometen la luna y las estrellas para endulzarnos el oído, aunque parte de nosotros ya no crea en sus promesas. Hemos pasado de ser una sociedad que se creía las mentiras de los políticos, a una que les permite mentir aun sabiendo que lo que nos dicen no es verdad.

El economista lo llamó como la “post-verdad”, es decir, que hacen afirmaciones que tienen forma y se sienten como verdad, pero no tienen fondo. En los años recientes dicha “post-verdad” ha sido utilizada cada vez con mayor frecuencia.

Los impulsores del Brexit llamaban a salir del tratado porque existía una amenaza “real” de invasión turca en la Unión Europea (tras la inminente entrada de Turquía). Mentían también con la supuesta cifra que le costaba al Reino Unido permanecer en la UE de casi 500 millones de euros a la semana (Afirmación que ellos mismos después desmintieron).

Donald Trump ha sido otro de los que utilizó la “post-verdad” a su favor. En su campaña afirmaba que Obama no era estadounidense y que también era el creador del Estado Islámico. Decía que Hillary es la mujer más corrupta del mundo, y además una asesina, a quien perseguiría y arrestaría una vez entrando en el poder. También decía que acabaría con ISIS en quince minutos y mentía al decir que construiría un muro completamente financiado por México.

Y aquí no nos quedamos tan atrás. Andrés Manuel promete acabar con la corrupción en el primer segundo en que tome protesta como presidente constitucional, y lo hará fácilmente porque únicamente basta con su ejemplo para que ya no haya más corrupción en el país. También dice que cree en las instituciones, pero no en las existentes. Ah, y admite que aceptara el resultado de la elección presidencial, sea cual sea. Vaya usted a creerle.

La “post-verdad” es esa donde la gente escucha y asimila, pero no cree. Esa donde existe una oculta permisividad que aprueba, pero no concede. Una aceptación sumisa de que todo es parte del espectáculo de las campañas políticas.

Así las cosas. Si no nos vemos, pues nos escribimos.

Dimes y Diretes: “Pugnas en el PAN”

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Las pugnas dentro de los partidos políticos no son nuevas. Todos los partidos tienen grupos internos que se pelean por los huesos, digo puestos. Pero es raro ver que un partido saque a la luz estos problemas y desacuerdos internos.




Este fue el caso el día de ayer con el Partido Acción Nacional (PAN). El ex presidente Felipe Calderón, tal vez después de echarse unos buenos tragos, se puso a darle retweet a mensajes en contra de Ricardo Anaya, actual dirigente nacional del partido albiazul.

Desde hace varios meses se viene hablando sobre esta pugna interna en el partido. Margarita Zavala ve a Anaya como una seria amenaza para sus aspiraciones presidenciales en el 2018. Además, la historia que salió la semana pasada de un supuesto pacto entre Enrique “Henry Monster” Peña Nieto y Ricardo Anaya, pone en una posición débil a la ex primera dama.

Por otro lado, la derrota de Hillary Clinton en las elecciones de Estados Unidos, fue un golpe duro para la pre, pre, pre, campaña de Zavala, algo que ha tenido en jaque al equipo de Margarita, pues ven que se les están yendo las posibilidades de ser candidata o ganar en el 2018.




Los ataques del ex presidente Calderón, fueron por donde le han tratado de llegar desde hace meses a Anaya, su “promoción personal”. En uno, Calderón llama indirectamente a que los panistas renueven su registro con el fin de evitar que Anaya siga manipulando al partido para beneficio personal.

En otro, Calderón cuestiona, igual indirectamente, que Anaya siga haciéndose promoción personal en los spots del PAN.

Que esta pugna interna salga a la luz debe de preocupar a los panistas rumbo al 2018. Mostrar desunión e incluso desunir al partido internamente nunca les ha beneficiado, no olvidemos que fue así como perdieron la elección en Nuevo León.

Desde mi punto de vista la mejor opción del PAN es irse por Anaya, Margarita tiene muchos puntos débiles donde sus adversarios le estarán pegando. Una de las más contundentes es la guerra contra el narcotráfico de su esposo, y la otra su falta de experiencia en como administradora pública.

Panistas, pongan su casa en orden, sino en el 2018 se los cargará AMLO.

¡Ahí Se Leen!

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

El Talón de Aquiles: EL RETROCESO DEL PROGRESO

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El 23 de junio de 2016, el 52% de los británicos votaron a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El 3 de octubre, 50.21% de los votantes en un referéndum, seis millones y medio de colombianos, se opusieron a un acuerdo de paz. El 8 de noviembre, Hillary Clinton obtuvo más de dos millones y medio de sufragios que Donald Trump (voto popular), quien sin embargo ganó los votos electorales.

Presentar un texto argumentando que en este 2016 triunfaron el temor y la ignorancia es insuficiente, pues opinólogos y futurólogos ya se me adelantaron. Procedo entonces a desarrollar dos factores que dan profundidad a esa tesis: la incapacidad ciudadana a alimentar un régimen que requiere de participación de calidad, y una desconexión indulgente de las fuerzas políticas que deberían defender las conquistas sociales logradas durante la segunda mitad del Siglo XX, explican por qué estamos como estamos.

La democracia representativa: víctima del capitalismo (casi) salvaje

Soy el producto de un mundo socialdemócrata que la revolución neoconservadora de los años 1980 destruyó. Se me enseñó que cada derecho conlleva una responsabilidad, que es adeudo del ciudadano informarse y contribuir al debate, y que el interés colectivo pasa por encima del individual. No me considero “socialista”, mucho menos “comunista”, pero sin duda soy “izquierdista”.

 




Se me convenció que el principal rol del Estado es la moderación política: al redistribuir la riqueza y fortalecer la clase media, el Estado evita las derivas extremistas tanto de izquierda (revolución bolchevique) como de derecha (nazismo), que se alimentan de pobreza e ignorancia. La democracia solo funciona en donde la clase media, urbana, y educada, es fuerte. La educación es antídoto a la manipulación y demagogia.

Una de las primeras víctimas del neoliberalismo fue la educación. La obsesión por controlar el déficit fiscal y la nefasta idea que el sector privado siempre es mejor que el público, evaporaron presupuestos, debilitaron servicios, y alentaron privatizaciones.

La educación privada nunca ha sido reconocida por inculcar valores de solidaridad social; y la pública, aunque quisiera, no tuvo condiciones. Se crearon así brechas entre los que pudieron pagar una educación de calidad, y los que no.

Los resultados están a la vista: a los ciudadanos de hoy no les interesa lo público, ya sea porque no le dan importancia (creen que no la tiene), o debido al exceso de trabajo – la pauperización del mercado laboral también es una realidad – que no permite una participación política activa de calidad.

A este escenario agréguesele la explosión en importancia de internet, de las redes sociales, y la consolidación de una cultura en donde el límite entre espectáculo y realidad se borraron. Hoy, no se sabe qué información es real e irreal. Los “trolls” desinforman, distorsionan, y divulgan falsedades adrede a quienes no saben, y no quieren aprender a distinguir, como decía la canción, “entre besos y raíces”. Hoy, la política es espectáculo, el ciudadano espectador, y el votante consumidor.

Las marchas de salvación de la patria y de dignidad nacional organizadas por el uribismo contra un acuerdo de paz en Colombia, son ejemplo de ello. De nada sirvió defender uno de los acuerdos de paz más ambiciosos y sofisticados que se hayan firmado, que contaba con el apoyo unánime de la comunidad internacional.

Pudo más la desinformación. También eso explica el éxito de las campañas de los líderes aislacionistas del Reino Unido y de Trump, cuya sorpresa ante sus propias victorias apenas superó las evidentes muestras de la falta de preparación para las mismas. La cohesión social del consenso keynesianismo fue rota hace tiempo. Hoy, las consecuencias son evidentes.

Brechas y condescendencias

Claro, el neoliberalismo no es culpable de todo. La izquierda también lo es. Primero, dejamos de ser izquierda. Nos derechizamos. Nuestro supuesto proyecto inclusivo no lo fue tanto: siempre excluimos a religiosos y otros grupos que no dudamos en llamar “fundamentalistas”.

Si el Partido Demócrata hubiera defendido al proletariado blanco rural arruinado por la deslocalización empresarial fruto de la globalización, hubiera probablemente mantenido su apoyo. Pero la izquierda de Clinton, antiaborto y pro-gay (alienándose así el voto religioso y conservador) se convirtió además en la primera línea de defensa del libre comercio, con lo cual perdió el voto de los trabajadores. Segundo, existe en la izquierda una tendencia a la condescendencia.

Muchos nos vemos como una especie de vanguardia liberadora cuya misión es guiar a los alienados hacia el “progreso”. La educación, ese instrumento que extirpó nuestra ignorancia, nos da esa responsabilidad social, que constituye nuestra mejor muestra de consciencia y solidaridad.

Ser de izquierda es un privilegio de burgueses, y muchos de los votos “racistas, xenofóbicos, y sexistas” que vimos en 2016 son reacción a ese complejo de superioridad. ¿Cómo apoyar el aislacionismo en un mundo globalizado? ¿Cómo no entender que la paz es mejor que la guerra? Al ser parte de la “izquierda caviar”, nos hemos desconectado de las inquietudes del ciudadano común. Nos cuesta imaginar que haya gente que no piense como nosotros.

Los triunfos populistas de 2016 no nos gustan porque no se amoldan a la idea de progreso que nosotros, izquierdistas, hemos construido. Es casi patético constatar los fallidos esfuerzos del Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, para explicar, con complejos tecnicismos, sin duda correctos pero también aburridos, el acuerdo de paz, mientras Uribe ejecutaba una retórica simple, sin duda simplista aunque apasionada, que tergiversó lo acordado y le dio la victoria.

Y cuando el elector nos dijo que éramos nosotros los que no habíamos entendido su grado de frustración, los frustrados fuimos nosotros ante mayorías que se atrevieron a no compartir nuestra opinión portadora de valores progresistas dignas del siglo XXI.

Los resultados en el Reino Unido, en Colombia, y en Estados Unidos no son antidemocráticos porque son el fruto de lógicas democráticas, pero ponen en entredicho la construcción del ideal democrático de centro-izquierda, basado en el respeto, la tolerancia, y el reconocimiento de la diversidad, y en la defensa de minorías.

 




Las mujeres, que rara vez han sido minoría, también cuentan en esa visión, que ahora vemos en peligro en un mundo en donde las mayorías progresistas brillan por su inexistencia. En Estados Unidos, un tercio de los ciudadanos es incapaz de nombrar uno de los tres poderes de gobierno.

¿Cómo darle poder a tantos ignorantes? Filósofos como Platón y John Stuart Mill ya han propuesto ideas para limitar los efectos políticos perniciosos de la inopia popular. Es aquí, precisamente aquí, en donde se abre la puerta al autoritarismo de izquierda, tan peligroso como el de derecha.

Conclusión: tengo miedo

Queda todavía mucho por analizar. Se debe aceptar que esta racha victoriosa populista de derecha no se alimenta solo del temor e ignorancia: una buena proporción de la clase media, individuos con ingresos anuales de USD 100,000 o más, votaron por Trump, así como lo hicieron 42% de las mujeres y 29% de los latinos (más de los que votaron por Romney). Además, 43% de sus votantes tienen título universitario.

El retroceso del progreso ha causado una profunda división social: los treinta millones de personas votaron en el Brexit (la tasa de participación casi alcanza 72%), dividieron al Reino Unido entre Inglaterra y Gales (favorables a salir de la Unión Europea) y Escocia e Irlanda del norte (a favor de la permanencia).

Colombia, como Estados Unidos, es un país dividido, como lo muestra el proceso que actualmente se desarrolla para aprobar una nueva versión del acuerdo de paz (que sigue generando oposición). Tercero, las mayorías silenciosas pesan fuerte. El abstencionismo debe ser estudiado con mayor detalle.

 




En 2016, los intolerantes afirmaron su voz, por tanto tiempo irrespetada y ridiculizada. Basta de hablar de integración, de paz, de cambio climático, de musulmanes, y de comunidades sexualmente diversas: es hora de ocuparse de la gente “normal” con problemas reales. A partir de 2016, el fenómeno es mundial.

En Francia, los analistas monitorean con atención el apoyo a Marine Le Pen y al Frente Nacional. En Costa Rica, gárrulos oportunistas como Otto Guevara se atreven a reivindicar el discurso incendiario de Trump. Ya se propuso estudiar la abolición del beneficio de la nacionalidad costarricense a los hijos de nicaragüenses nacidos en Costa Rica. Veamos si se le ocurre construir un muro entre Costa Rica y Nicaragua.

El retroceso del progreso se alimentó por una derecha neoliberal que cercenó el consenso keynesiano, pero también por una “izquierda champagne” que en un inicio se quiso oponer, pero que terminó pactando con el capitalismo de la post-Guerra fría.

Ayer fueron los que vemos como “fundamentalistas reaccionarios” los que temieron la llegada a la Casa Blanca, de lo que vieron como un presidente negro, musulmán, que ni siquiera había nacido en Estados Unidos. Hoy, somos nosotros, izquierda y centro-izquierda, los que tememos la llegada a esa misma Casa Blanca de lo que vemos como un populista ignorante, irresponsable, e imprevisible. ¿Ignorancia versus prepotencia?

Fernando A. Chinchilla
San José (Costa Rica), diciembre de 2016

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Falsedad Rumbo al 2018

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En los días posteriores a las elecciones en los Estados Unidos y la sorprendente victoria de Donald J. Trump. Los estadounidenses comenzaron a apuntar dedos de quien había sido el culpable de la llegada de un personaje misógino, racista y xenófobo a la Casa Blanca.

En el campo de la candidata demócrata, Hillary Clinton, se le echo la culpa a la FBI, misma que dos semanas antes reabrió las investigaciones en el caso de los correos electrónicos perdidos.

 




Los ciudadanos estadounidenses optaron por otra ruta, culpar a Google y Facebook por permitir la difusión de noticias falsas en sus redes. La respuesta de los dos gigantes del internet, fue que ahora en adelante van a combatir las páginas que sean descubiertas difundiendo información falsa en sus redes, sin especificar como lo harían.

Aunque consideró que hubo otros factores que llevaron a la sorpresiva derrota de Clinton, el tema de la difusión de noticias falsas en las redes sociales y su influencia en el resultado de la elección es algo que llama mi atención.

De hecho, el tema de desinformación en redes sociales y la velocidad con la que se difunde, lleva meses en mi radar. Esto debido a lo que veo día con día en grupos de Facebook y hasta páginas que hacen llamarse “serias”.

Lo sorprendente del caso, es que las notas falsas se mueven con regularidad en grupos que son a fines de MORENA. Los titulares son amarillistas: “Hijo de Peña Nieto sale del closet”, “Video inédito de la Gaviota teniendo relaciones”, “Expulsan a niña que corrijo a Nuño”, y “Asesinan a joven que interrumpió a Mancera”. Una vez que uno entra a la página, se pide que le des “Me Gusta” a la fanpage en Facebook para poder ver el artículo.

El problema es que, como los titulares son llamativos, la gente comparte sin verificar la fuente, sin saber qué es lo que dice el artículo y claro sin verificar si la información ha sido replicada por algún medio serio. Todo esto, lleva a que la desinformación siga fluyendo por las redes sociales y la nota falsa, por alguna razón se vuelve verdadera, algo que nos debe de preocupar.

Así como esta información falsa influyó en los comicios electorales de Estados Unidos, es muy probable que México se enfrente al mismo problema. Increíblemente los seguidores del partido que se queja de los bots, la desinformación de los medios y lo tendenciosos que son estos, comenten los mismos errores.

Según información que ha llegado a este medio, MORENA opera alrededor de 51 páginas en Facebook que se encargan de difundir información falsa a más de 6 millones de personas.

También cuentan con 10 mil bots en Facebook que tienen el mismo objetivo, difundir notas falsas de “medios” como: Nacion 21, Bomba 24, Efecto 24, Noti 21, Cuando 24, entre muchas otras más. Otro objetivo que tienen estos 10 mil bots, es estar reventando conversaciones en la sección de comentarios y defender a capa y espada a Andrés Manuel López Obrador.

 




López Obrador, niega que él tenga un parecido a Donald Trump, ha dicho que quienes lo comparan con el Presidente electo de Estados Unidos están manejados por Carlos Salinas de Gortari, su obsesión.

Lo irónico es que probablemente el candidato al 2018 llegue a la Presidencia utilizando las mismas herramientas, que el candidato republicano, uso para llegar la Casa Blanca en el 2017. Es justo y necesario que Google, Facebook y Twitter actúen contra sitios que tienen el objetivo de desinformar y manipular la opinión pública con falsedades.

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Hillary no perdió por mujer

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El pasado 8 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Contra todo pronóstico, Donald Trump consiguió la victoria al asegurar los 270 votos electorales.

Pero muchos todavía no entendemos qué fue lo que pasó. Cómo es que Hillary Clinton —claramente superior en elocuencia y propuestas durante la contienda— fue opacada por un hombre que ofendió a diestra y siniestra para llegar a la cima.

Clinton contaba con un apoyo sin precedentes por parte de los medios de comunicación; publicaciones como The New York Times y The Washington Post se declararon abiertamente a su favor, así como un sinnúmero de celebridades. Aún más relevante fue el contar con el respaldo de su ex adversario, Bernie Sanders, y de varios políticos republicanos que le dieron la espalda a Trump. Con todo esto de su lado, volvemos a la misma pregunta: ¿qué ¡”#$% pasó?

 




Uno de los argumentos es que Estados Unidos no está listo para tener a una mujer como presidenta (aunque recordemos que Hillary sí ganó el voto popular). Siguiendo esta lógica, al haber una elección entre un hombre y una mujer, el electorado se inclinará por el hombre, aunque la mujer tenga años de experiencia, y el hombre sea un novato, demagogo, misógino y racista. Este argumento resuena con muchas mujeres que, independientemente de sus profesiones, han visto ascender a puestos más altos a hombres con menos preparación.

Aunque seguramente el que Hillary sea mujer fue un factor determinante para muchos de los votantes, no podemos ignorar otro elemento importantísimo que entró en juego: el ser un político de siempre.

 




Gran parte del descontento tuvo que ver con la forma en que se financiaron las campañas. Hillary fue criticada por recibir dinero de las grandes corporaciones y bancos —una práctica bastante común, pero que pone en riesgo la imparcialidad de futuras decisiones—, mientras que Sanders demostró que esto era innecesario, llegando hasta donde lo hizo a través de donaciones ciudadanas. Independientemente de sus ideas, Trump financió su propia campaña presidencial.

Sanders lo expresó de manera muy asertiva en una de sus publicaciones de Facebook, diciendo que Trump aprovechó la ira de una clase media fastidiada por la economía, la política y los medios del sistema. Ese hartazgo generalizado fue muy claro cuando los partidarios de Sanders se rehusaron a apoyar la campaña de Clinton, y optaron por abstenerse o apoyar a Gary Johnson o Jill Stein.

Lo que pasó fue una verdadera tragedia: ganó la estridencia, el espectáculo, el insulto, la víscera… Pero el error no es de quienes se abstuvieron, o votaron por un tercer partido: el error es del partido demócrata —no por haberle apostado a una mujer como candidata— sino por haberle apostado a una política de siempre. El fraccionamiento del voto ha dejado muy claro que sus métodos deben cambiar. Por ahora queda trabajar para salvaguardar los avances de los últimos 8 años, y pensar mejor su estrategia hacia el 2020.

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