Ayer sacamos el cobre

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Así, sin más. Lo que para muchos ayer fue una victoria sin precedentes, para otro tanto fue una derrota absoluta. Muchos se sorprendieron y se preguntaron: ¿cómo es que se dice que ganó la democracia, si yo no me siento representado? Y este es el problema. Lo bonito que consideramos el proceso democrático cuando los resultados son los que yo quería. Democracia cuando queda el candidato que yo quería, y si no, no me interesa.

Me sorprendió profundamente la reacción de muchas personas el día de ayer. Sobre todo, porque considero que no fue una sorpresa. Cualquiera que hubiera seguido hasta superficialmente las campañas electorales, sabía de la tendencia innegable que favoreció -por mucho- durante todo el proceso a López Obrador.

Por lo tanto, fueron meses que tuvimos para meditar, para prepararnos si es que no coincidíamos con los ideales o las formas del candidato, que tenía una clara mayoría en la preferencia electoral. Hubo tiempo y, sin embargo, muchos, aferrados a un cambio drástico en la intención de voto que fuera a revertir el inminente resultado, se enteraron del desenlace y maldijeron a todos aquellos que votaron de esa manera. 

Ayer sacamos el cobre. Muchos tacharon de ignorantes, incultos, flojos y vendidos al 53% del país (o a más). En redes sociales, se le llamó indios al centro y sur del país. Como si ser indio fuera un insulto; como si en el norte del país no existiera población indígena, como si los indígenas fueran una masa homogénea que no pudo razonar su voto y por lo tanto se lo concedió a Morena. Se hicieron bromas de un Nuevo León que se independizaría (o incluso anexaría a EUA). Memes de un México del Norte y México del Sur. ¿Qué nos lleva a esto? ¿Por qué resulta tan fácil reaccionar con insultos, maldiciones, y desprecio hacia todo aquel que no piense igual que yo?

 Es imposible no darse cuenta del factor clasista y racista en estos insultos. En zonas urbanas, sobre todo en el Norte del país, prevalece esta percepción en la clase media de que los que votan por la izquierda, son aquellos que tienden la mano al gobierno para que les mantenga y les regale comida o trabajo. Por lo tanto, en una cultura orientada al trabajo y a la competencia económica, muchos se auto-otorgaron el permiso de sentirse superiores. Superiores por ser del Norte, superiores por ser de ascendencia europea, superiores por ser urbanos, por haber tenido acceso a educación, por haber nacido con privilegios y tener un medio cómodo de vida. Superiores por haber votado por la derecha. 

Y creo que, en momentos como este, es cuando te das cuenta de qué tan dividida está nuestra sociedad. Doscientos años después, como si nos hubiéramos quedado estancados ahí, divididos no por preferencias políticas, pero por clase y por raza. La reacción de intolerancia que vimos ayer no es exclusiva para el debate político. Al contrario, es un síntoma superficial del problema muy grave que tenemos y que no queremos aceptar.

Nos falta muchísima cultura democrática. Nos falta aceptar la derrota. Ser buenos perdedores si la mayoría no eligió al candidato que uno quería. Y, sobre todo, respetar a aquellos que no piensan como yo. La democracia se trata de eso: aceptar que hay muchos que no comulgan con mis ideales, pero puedo tener un diálogo sano y constructivo, porque tenemos una meta en común: el bienestar de México.

Ayer los contendientes fueron un ejemplo claro de democracia y cultura cívica. Aceptar que las tendencias no te favorecen, agradecer por la competencia respetuosa y desear éxito al candidato electo por la mayoría. Me llevo un buen sabor de boca, pero me hubiera gustado ver un poco más de esta civilidad durante todo el proceso. Al final, la democracia se trata de esto: de celebrar las diferencias en diálogos amistosos y constructivos.

Violencia, Ignorancia y Miedo, las tres nuevas plagas de nuestra sociedad

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En los últimos meses se ha vuelto común el observar como nuestras redes sociales y medios de comunicación se inundan con actos de terror, violencia y odio. Poco a poco hemos visto como en distintos países se han manifestado pequeños grupos de personas con ideologías racistas y de aislamiento. Por lo que debemos de darnos el tiempo para analizar a profundidad, que es lo que está fomentando el regreso del odio a nuestra sociedad.

Está nueva ola de violencia hacía lo externo y diferente se ha basado principalmente en una cosa, ignorancia. Los nuevos movimientos migratorios, aunados al miedo que han causado los grupos terroristas y el surgimiento de grupos políticos conservadores, han permitido que poco a poco, los grupos de personas, previamente aislados, con ideologías violentas y radicales, salgan de su área de confort para enfrentarse al mundo.

Estados Unidos e Inglaterra son nuestros principales ejemplos para demostrar este miedo irracional. Los movimientos anti-migrantes en ambos países han fomentado la llegada de líderes que, utilizando esta filosofía de odio, de aislamiento y tomando oportunidad de la desinformación de su gente, solo han logrado impulsar aún más la degeneración del tejido social.

Es más, múltiples naciones de la Unión Europea han comenzado a sentirse agredidos y afectados por el flujo migratorio de ciudadanos de otros países en sus territorios. Tanto se ha extendido está fobia que ha impulsado el miedo a que los pequeños grupos a actuar de manera violenta en contra de ciudadanos inocentes. Tal como lo pudimos observar en Barcelona, en donde prácticamente se atentó en contra de grupos de turistas que solo disfrutaban de las atracciones de la ciudad.

Quizá nosotros como mexicanos no podemos comprender la facilidad que tienen para odiar a todo extranjero, cultura o religión externa a la suya. Esto debido a que nuestro país todavía no ha sido un centro de atracción de migrantes. Pocos estados de nuestro país han visto un incremento en la llegada de extranjeros, como lo fue Nuevo León con la llegada de KIA. Aun así, la cantidad de migrantes no ha llegado a ser tan grande como para que nuestra sociedad se sienta amenazada por el cambio de su estilo de vida.

Es por eso que, como ciudadanos de una nación global, debemos de comenzar a crear una cultura de comprensión y entendimiento. Nosotros los mexicanos ya enfrentamos con problemas internos racistas y clasistas, por lo que es importante comenzar a limar esas asperezas que pudren nuestra cultura y educación. En el momento que tengamos la oportunidad de recibir a un mayor número de migrantes y culturas externas a la nuestra, será para promover el desarrollo y un estilo de vida pacífico y de cooperación social.

No podemos permitir que nuestra generación sea recordada como aquella que se impulsó por el odio, por la ignorancia, por la desinformación y se dejó llevar por un miedo mal fundamentado. Tuvimos la suerte de nacer en la era que goza de una época de paz constante y estable. No debemos permitir que la ignorancia de unos pocos destruya lo que tanto tiempo le tomo a la humanidad construir.

Problema de Raíz: Racismo

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Hablar de problemas sociales como el racismo es sumamente complejo por las raíces y las condiciones que generan este tipo de conductas. Esta semana el tema del racismo tomó importancia en varios medios internacionales por las protestas que dejaron 3 muertos y 35 heridos en la ciudad de Charlottesville en Virginia, Estados Unidos. Estas protestas llamaron mucho la atención por tratarse de manifestaciones apoyadas por grupos con ideologías pro-nazi y de supremacía racial, los cuales se confrontaron a cientos de contra-manifestantes afroamericanos y de distintos grupos en general que causaron el desorden en esa ciudad.

Las reacciones a estos sucesos no se hicieron esperar, el gobernador de Virginia condenó los hechos y ordenó una serie de medidas de seguridad para asegurar un clima de paz social. Ciudades de otros estados como Baltimore (Maryland) y Lexington (Kentucky) han comenzado a retirar decenas de estatuas de personajes confederados con el argumento que incitan el odio racial. Inclusive en el conservador estado de Tennessee el gobernador pidió retirar el busto del Capitolio local de Nathan Bedford, un general confederado y de los primeros miembros del Ku Klux Klan.

La comunidad internacional mostró su solidaridad con los hechos, pero las críticas le llovieron al presidente Donald Trump, por su inacción y los comentarios que hizo, donde insinuó que los contramanifestantes, eran igual de culpables que los grupos neo-nazis. Estos comentarios generaron tanta indignación que dos consejeros de su equipo de asesores empresariales decidieron renunciar públicamente lamentando la postura de Trump. La propia ONU e inclusive la canciller de Alemania, Angela Merkel, han criticado la postura de Trump ante esta situación, aunque no debería sorprender si consideramos que gran parte del discurso de su campaña se basó en el odio y promover actitudes xenofóbicas.

Entrando al tema del racismo, según estudios del área de psicología los seres humanos somos seres racionales que tendemos a preservar nuestra identidad con un grupo y defenderlo. Todas las sociedades se han construido a base de relaciones de dominación y obediencia colectiva que vemos reflejado en los distintos sistemas de gobierno que existen con el fin de poner un orden en la sociedad. El ser humano le tiene miedo a lo desconocido y a lo diferente, por eso es que a lo largo de la historia podemos ver como muchos conflictos se han suscitado por diferencias raciales y como hoy en este proceso de globalización que estamos viviendo vemos las consecuencias y el rechazo de sectores importantes de la población a los migrantes y otras minorías que son percibidas como amenaza al “establishment” y al estilo de vida actual.

Según un estudio del INEGI, en México el 55% de la población reconoce que insulta a otros por su color de piel. Según la última Encuesta Nacional sobre Discriminación en México realizada por la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación en México el 20% de las personas no se sienten a gusto con su tono de piel, 25% de los mexicanos se siente o se ha sentido discriminado por su apariencia física y el 23% no estaría dispuesto a vivir bajo el mismo techo con alguien de otra etnia o cultura distinta.

La propia CONAPRED clasificó en 2014 a Monterrey como primer lugar nacional en discriminación contra personas indígenas, mientras que el INEGI muestra que en el estado de Nuevo León menos del 8% se siente identificado con alguna etnia e inclusive el 95% de los estudiantes de preparatoria encuestados mostraron una apreciación negativa hacia la comunidad indígena. No esta de más decir que en 2016 Nuevo León fue el estado que tuvo más quejas por discriminación presentadas ante la CONAPRED.

Es muy lamentable que en pleno siglo XXI persistan las conductas racistas de una manera sistemática, considerando que somos un país muy diverso, formado por la mezcla de múltiples culturas y etnias que en su conjunto dieron lugar a la cultura mexicana. Algo parecido pasa con Estados Unidos, que es un país de migrantes. que a lo largo de su historia ha recibido poblaciones de prácticamente todos los rincones del mundo y esa mezcla ha contribuido en su fuerza laboral y económica. Vale la pena mencionar que hay muchísimos estudios del campo de la psicología sobre el racismo que se contradicen pero lo que si es un hecho es que sigue siendo un problema sistemático, social y cultural. Es responsabilidad de todos desde las acciones cotidianas más pequeñas hasta la formación de la política pública buscar prevenir la discriminación racial y ser una sociedad más incluyente.

#HojadeRuta: “72 años de V-E Day: Reflexiones para el mundo”

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¿Qué tan lejos está la guerra, el estruendo de la bomba, la quietud de cuerpos muertos? ¿Cuántas películas, libros y documentales después que nos acercan al gas letal y las playas de marea roja?

Esta semana se cumplieron 72 años de la rendición de la Alemania Nazi, el día 8 de mayo, conocido como el Día V-E, o de la victoria en Europa. La máxima guerra que ha conocido la humanidad: en muertes, en costo, en producción, en extensión, en romper la historia.

Las muertes derivadas del conflicto se estiman entre 50 y 85 millones de personas. Nunca habrá de saberse de cierto. Recuerdo que en la adolescencia solía pensar que era demasiado el material sobre la segunda guerra: de Casablanca al Soldado Ryan, las historias parecían inagotables. Pasa el tiempo y las ideas sobre uno y empieza a comprender cosas como la paradoja del máximo conocimiento y proezas técnicas del ser humano puestas al servicio de su propia destrucción. El odio ciego, inconmensurable que existe detrás de una creencia como la supremacía racial.

Caminé en silencio las playas de Normandía donde quedan como piezas arqueológicas los bunkers de batería anti aérea alemana que resistieron el desembarque aliado (la mayor operación marítima jamás intentada) como caparazones secos que no reciben más que el rumor de las olas.




Vi los gigantescos muelles flotantes donde fueron colocadas tropas, tanques, armas y vehículos; mismos que hoy están encallados a unos metros de la playa, como esqueletos de bestias innombrables. Alguna vez escuché los solemnes lamentos desde el anillo roto que conmemora los 900 días y 900 noches del cerco de Leningrado, donde las fuerzas nazis aprisionaron a una ciudad entera por casi tres años que en medio del frío más crudo sufrieron de hambre y la violencia a escalas casi imposibles de imaginar.

Decía el gran Eric Hobsbawm -considerado por muchos como el más sabio historiador del siglo XX- que hay un grave riesgo en perder la conexión con el pasado público: ese que está compuesto por los sucesos que moldearon la realidad que hoy nos toca transitar, pues al vivir en una suerte de presente perpetuo, se corre el grave riesgo de olvidar las duras lecciones, incluso banalizarlas y caer en el mayor riesgo posible: el de creer desterrados los males y sombras que dieron pie al nefasto episodio.

Hoy que la ultra derecha despide tufos fascistas y avanza en distintas partes del globo; hoy que se acusa a una religión de ser inspiración y causa de terrorismo; hoy que el racismo y xenofobia muestran que estuvieron guardados por largo tiempo y vuelven como Pedro Páramo, siendo rencores vivos; hoy es de vital importancia comprender que múltiples riesgos acechan, y que solo pueden ser contrarrestados con fuertes dosis de humanismo, tanto en las ideas, como en la realidad de los millones y millones que viven en precariedad, o que sienten perdida la bonanza que alguna vez conocieron.

Decía Asimov que la única guerra que la humanidad puede permitirse es aquella contra su propia extinción, por lo que hoy habrá que luchar contra el hambre, la injusticia, la violencia, la intolerancia, el racismo, la desigualdad, la miseria, la discriminación. Ahí está la batalla que nos toca.




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

Qué tonto y absurdo el Día de la Mujer

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El 8 de marzo revisaba mi Facebook, el cual estaba inundado de publicaciones en torno al Día Internacional de la Mujer. Me encontré con un video publicado por el diario El País, en el cual presentaban frases machistas, las frases tan cotidianas y tan parte de un lenguaje sexista, que no me sorprendieron como los comentarios publicados por otros usuarios.

Me di a la tarea de leer muchos comentarios, quizá más de los que debía, pero callé y no les contesté.  Hoy me tomaré la libertad de responder a algunos de ellos en este espacio; esto es para Juan, Nicolás, Milton y Eli  pero también a muchas otras personas que quizá piensan igual que ellos. Te comparto sus comentarios y lo que me hubiera gustado responderles.




Juan Henares: “La norma es no hablar de los problemas del hombre porque no está de moda”.

Juan, no te negaré que hablar de feminismo, del empoderamiento de la mujer y el #girlpower está de moda. Emma Watson habla de esto, Beyonce lo canta y Lena Dunham actúa y produce una serie protagonizada por mujeres.

Los organismos internacionales y los gobiernos han optado por la institucionalización del feminismo y del género. Es común escuchar sobre la transversalización y la perspectiva de género, aunque no precisamente ha sido llevada a la práctica.

Juan, el movimiento feminista tiene años existiendo e intentando incluir el tema en la agenda internacional, la norma ha sido no hablar de nuestros problemas porque no eran considerados importantes, ahora que son un poco más visibles ya te han cansado.

Imagina lo cansado que ha sido vivir años de opresión sin acceso a los mismos derechos que los hombres y todo justificado en una simple diferencia sexual. ¡Eso sí que es pesado!

Pd. Existe un Día Internacional del Hombre (19 de Noviembre), pero no te preocupes fuera del 8 de marzo tienes otros 364 días para concentrar tu atención en los asuntos de los hombres.

Nicolas Blazicevic: “El feminismo es una creación del imperio para disolver la familia, desestabilizar poblaciones… pero como todo lo malo tiene un final, ya se está terminando, con los nuevos mandatarios mundiales no creo haya lugar para este nefasto movimiento”.

No Nico, el feminismo no quiere destruir nada, lo que sí destruye familias es la violencia machista y las feministas luchamos contra ella. El feminismo tampoco quiere desestabilizar poblaciones, sino construir espacios y diálogos que generen reflexiones antipatriacarles que permitan la liberación de mujeres y hombres de los sistemas de opresión (clasismo, racismo y género).

Pd. El fin del feminismo no está cerca, de hecho este Día internacional de la mujer pasará a la historia por el reclamo de mujeres en más de 50 países a través del paro y movilización de mujeres.

Milton Cesar, “Las mujeres quieren banca en diputados, puestos políticos, en directorios de empresas etc etc…Pero nunca se les ve motivadas en pedir vacantes femeninas para ser albañil, para ser recolectora de residuos, para trabajar de mineras…Eso es igualdad?”

Milton gracias por decirnos que queremos y que no nos motiva como mujeres, sobre todo porque sólo hay un tipo de mujer. Te explico, por increíble que parezca hoy en día hay 155 países (Banco Mundial,2015) que restringen el trabajo que las mujeres pueden desempeñar; por ejemplo en algunos lugares no pueden trabajar después de que obscurezca, ni operar maquinaria pesada o conducir un tractor agrícola.

Desafortunadamente muchos de los trabajos que están restringidos a las mujeres están en industrias o sectores que son muy bien pagados; esto significa que las mujeres ocupan con mayor regularidad empleos de menor estatus y paga a comparación de los hombres.

Como resultado, estas mujeres tienen acceso a un ingreso menos significativo que el de los hombres, lo cual afecta la economía de las familias sustentadas por mujeres y sus oportunidades de progreso profesional. Creo que esto tampoco es igualdad y te pregunto ahora yo a ti ¿Quisieras ser mujer y que tu trabajo sea peor remunerado por el simple hecho de ser mujer? Yo creo que no.

Eli Eli “Que tonto y absurdo video…solo más quejas e inconformismo feminista”.

Eli lo tonto y lo absurdo es que después de años de lucha feminista tengamos que seguir luchando contra los roles tradicionales asignados a las mujeres, que seamos el sexo que tiene menor acceso a la educación y más obstáculos en el desarrollo profesional, el sexo que sufre más los efectos de los desastres naturales y los conflictos armados y sobre todo el sexo que tiene más probabilidades de ser víctima de violencia física, sexual y/o psicológica (aunque también simbólica, patrimonial y económica).

Qué absurdo que nos sintamos inseguras al caminar por las calles, temerosos al viajar solas o incomodas por vestir una falda y todo porque el acoso sexual y callejero son una realidad.

Centrar la atención en las mujeres y hablar de feminismo sigue incomodando. No falta quien no entienda “de qué tanto se quejan las mujeres si ya votan, ya trabajan y hasta tienen un día de la mujer”. Se considera al feminismo se considera radical, exagerado y anticuado porque después de todo “las mujeres ya son iguales”.




Después de todo el feminismo nunca ha partido de un lugar cómodo, la feminista María Galindo nos recuerda que parte de la impugnación, la subversión y el cuestionamiento del sistema. Ser feminista no es ni ha sido fácil, pues es más que pronunciarte a favor de la igualdad de género, es dudar, reflexionar y desaprender la vida como la has vivido y eso es incómodo. ______________________________

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Hillary no perdió por mujer

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El pasado 8 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Contra todo pronóstico, Donald Trump consiguió la victoria al asegurar los 270 votos electorales.

Pero muchos todavía no entendemos qué fue lo que pasó. Cómo es que Hillary Clinton —claramente superior en elocuencia y propuestas durante la contienda— fue opacada por un hombre que ofendió a diestra y siniestra para llegar a la cima.

Clinton contaba con un apoyo sin precedentes por parte de los medios de comunicación; publicaciones como The New York Times y The Washington Post se declararon abiertamente a su favor, así como un sinnúmero de celebridades. Aún más relevante fue el contar con el respaldo de su ex adversario, Bernie Sanders, y de varios políticos republicanos que le dieron la espalda a Trump. Con todo esto de su lado, volvemos a la misma pregunta: ¿qué ¡”#$% pasó?

 




Uno de los argumentos es que Estados Unidos no está listo para tener a una mujer como presidenta (aunque recordemos que Hillary sí ganó el voto popular). Siguiendo esta lógica, al haber una elección entre un hombre y una mujer, el electorado se inclinará por el hombre, aunque la mujer tenga años de experiencia, y el hombre sea un novato, demagogo, misógino y racista. Este argumento resuena con muchas mujeres que, independientemente de sus profesiones, han visto ascender a puestos más altos a hombres con menos preparación.

Aunque seguramente el que Hillary sea mujer fue un factor determinante para muchos de los votantes, no podemos ignorar otro elemento importantísimo que entró en juego: el ser un político de siempre.

 




Gran parte del descontento tuvo que ver con la forma en que se financiaron las campañas. Hillary fue criticada por recibir dinero de las grandes corporaciones y bancos —una práctica bastante común, pero que pone en riesgo la imparcialidad de futuras decisiones—, mientras que Sanders demostró que esto era innecesario, llegando hasta donde lo hizo a través de donaciones ciudadanas. Independientemente de sus ideas, Trump financió su propia campaña presidencial.

Sanders lo expresó de manera muy asertiva en una de sus publicaciones de Facebook, diciendo que Trump aprovechó la ira de una clase media fastidiada por la economía, la política y los medios del sistema. Ese hartazgo generalizado fue muy claro cuando los partidarios de Sanders se rehusaron a apoyar la campaña de Clinton, y optaron por abstenerse o apoyar a Gary Johnson o Jill Stein.

Lo que pasó fue una verdadera tragedia: ganó la estridencia, el espectáculo, el insulto, la víscera… Pero el error no es de quienes se abstuvieron, o votaron por un tercer partido: el error es del partido demócrata —no por haberle apostado a una mujer como candidata— sino por haberle apostado a una política de siempre. El fraccionamiento del voto ha dejado muy claro que sus métodos deben cambiar. Por ahora queda trabajar para salvaguardar los avances de los últimos 8 años, y pensar mejor su estrategia hacia el 2020.

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Y a todo esto, ¿cuál es nuestra responsabilidad?

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Ya se han dicho muchas cosas en contra del nuevo Presidente electo de los Estados Unidos de América, nuestro némesis, nuestro enemigo público y no sé qué otra sarta de insultos, apodos e imágenes se le han adjudicado.

El tema que no se ha tocado es nuestra responsabilidad ante el fallo que dio la ciudadanía estadounidense legitimando a Donald Trump como su presidente, es cierto que el señor recitaba un discurso de odio y racismo cada vez que podía, pero hoy más que nunca es nuestro momento, nuestro momento de repuntar nuestra economía, de buscar el hacer las cosas de calidad, el momento de conocer a México desde dentro, sabernos capaces y hacer una diferencia.

Confiemos en nosotros, dejemos nuestra baja autoestima como país a un lado y hagamos las cosas como las sabemos hacer, con amor, pasión, coraje y resistencia, nos caracterizamos por ser un país que no se echa para atrás, enfrentamos los problemas y salimos de ellos como podemos, las crisis económicas por las que hemos pasado hablan por nosotros.

Somos orgullosos mexicanos y eso no lo hemos entendido del todo bien, somos un país libre y soberano, es verdad que nuestra economía depende mucho de EUA, pero a decir verdad tampoco somos una colonia de este país, pienso que lo ocurrido este 8 de noviembre, es el perfecto catalizador para impulsar nuestras finanzas a lugares donde jamás ha llegado, dejar los pensamientos derrotistas a un lado, y volver a empezar, volver a creer en nosotros, volver a tener ese orgullo que tanto nos representa.

 




No culpemos a los habitantes de EUA, de nuestra situación, en eso de repartir culpas ya somos expertos, hagamos lo que nos toca, tomemos nuestra responsabilidad, no la esquivemos, no la pasemos por alto, hay muchos estadounidenses que creyeron que Donald era lo mejor para su país y es imperativo respetar su decisión, esto no quiere decir que yo esté de acuerdo con ellos, pero practicar la tolerancia es un arte y pues al final del día el respeto genera paz.

Es necesario dejar de ser creadores compulsivos de memes, de bromas contra nosotros mismos y mejor utilicemos esa creatividad en pro de México, en pro de descubrir nuevas cosas, de tener un mejor sistema de educación, de repeler la contaminación etcétera, estamos ahogados en cientos de problemas, para estar siempre al pendiente de otros lugares geográficos.

Ningún muro nos va a separar de eso estoy seguro, no caigamos en drama innecesario, nosotros mismos muchas veces nos vemos reflejados en este discurso de odio dirigido a nuestros hermanos del sur, vamos a hacer lo imposible para cambiar como nación, en este momento de la vida, esta nueva historia nos ha obsequiado está oportunidad inmejorable, salgamos a ganar esta batalla, pongamos nuestro total esfuerzo como cuando vemos a la selección mexicana en un mundial, hay demasiados compatriotas talentosos esperando ser descubiertos y tengamos un poco de fe en ellos para comerse el mundo, no descansemos hasta poder encontrar esa inspiración necesaria para salir a trascender como mexicanos en este mundo.

 




Espero y confío que este 2018 estemos tan al pendiente, informados, involucrados y opinando de nuestra elección presidencial, como lo hicimos con la de EUA, seamos congruentes y preocupémonos siempre por mejorar este hermoso país que me llena de orgullo, nuestro México lindo y querido.

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Elecciones Estados Unidos: entre la unión y división

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Por fin ha llegado el día, las elecciones de Estados Unidos son hoy. Hoy los ojos del mundo están sobre los votantes estadounidenses, que acuden a las urnas para elegir al próximo mandatario o mandataria de uno de los países más importantes del mundo.

Esta elección ha sido una de las más desgastantes para los estadounidenses, la mayoría ya quieren que acabe. Sea cual sea el resultado, el proceso electoral ha dejado entre ver muchos de los problemas sociales de Estados Unidos.

Para los ojos de muchos, Estados Unidos es el ejemplo de una nación perfecta, para mí nunca lo ha sido, cabe aclarar.

Con estas elecciones, básicamente Estados Unidos se ha vuelto esa familia millonaria que parece perfecta por fuera, pero de la nada todo el mundo se da cuenta que tienen serios problemas por dentro.

La Unión Americana sale de estas elecciones como una nación dividida, un país que sufre de racismo exagerado, que tiene una población ignorante y que desconoce la realidad del mundo.

El día de ayer salieron dos mapas muy interesantes, uno en el Southern Poverty Law Center y el otro en el afamado periódico, New York Times. Uno habla de los grupos de odio en Estados Unidos y donde están situados, el otro de donde se concentra la población blanca con o sin educación universitaria, los números son tenebrosos.

 




En Estados Unidos existen 892 grupos de odio, en estos se incluyen a los diferentes capítulos del Ku Klux Klan, grupos anti migrantes, anti musulmanes, anti afroamericanos, grupos Neo Nazi y ligas neo confederadas (en pro de una división de los estados de sur y norte de Estados Unidos).

El número de grupos había comenzado a disminuir a partir del 2011, año en el que existían 1,018 grupos. A partir de la postulación de Trump en el 2015 como pre candidato y luego cómo candidato del Partido Republicano, y además su discurso de odio contra las minorías, han ayudado a que la membresía y el número de grupos de odio crezca.

Gran parte de estos grupos están conformados por un sector de la población que se siente olvidada. Un sector que es ignorante y no tienen una educación universitaria en su mayoría. Los últimos años han sido difíciles para esta gente, muchos afirman que de ganar Hillary Clinton no saben que harán los próximos cuatro años, y peor aún otros dicen que comenzarán una revolución o una nueva Guerra Civil.

 




Comparando los mapas, podemos ver que la mayoría de los grupos de odio se concentran en sectores donde proliferan los blancos sin educación universitaria.

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Esta población, blanca, con poca educación académica es donde Trump ha encontrado a sus clientes. Trump ha sabido beneficiarse del odio que tiene esta población hacia los musulmanes, los migrantes y los afroamericanos, para sacar a la luz, un movimiento político que tiene muchos años en crecimiento en la Unión Americana.

Trump con sus discursos de odio, ha apostado a que este sector de la población estadounidense le dará la victoria, o por lo menos ayudará a sus intereses en el futuro.

Ciertamente, Hillary Clinton ganará las elecciones de hoy. Pero llega a la Casa Blanca con un país dividido y con poca gobernabilidad. Definitivamente será todo un reto para Clinton, y lamentablemente dejará a un lado temas esenciales y de urgencia, por tratar de unir a un país que lleva años dividido.

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Estados Unidos: Encuestas KKK

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El Ku Klux Klan es una organización que nació después de la Guerra Civil de los Estados Unidos, misma que tuvo como razón principal la abolición de la esclavitud en todo el país, algo con lo que no estuvieron de acuerdo los Estados Confederados.

 




Todos hemos visto imágenes de los miembros del KKK, la gente usa togas color blanco y se tapan las caras con capuchas del mismo color. El objetivo de taparse las caras es que no los identifiquen como miembros de la organización y así poder hacer sus actos racistas – que en su tiempo eran desde actos terroristas y hasta linchamientos – para después continuar con sus vidas con total normalidad y sin ser perseguidos o juzgados por la sociedad.

¿Son las encuestas en Estados Unidos un reflejo del KKK? El caso de que las encuestas se equivoquen ha sido un tema importante durante el año. El primer caso se dio en Reino Unido, donde todas las encuestas, incluso las de salida, marcaban que el famoso #Brexit no iba a suceder y que RU se mantendría en la Unión Europea. Al final del día sucedió todo lo contrario, el #Brexit sucedió y los británicos están en camino a ser la primera nación de darse de baja de la UE.

Mientras tanto en Colombia, todas las encuestas marcaban que los colombianos iban a aceptar los Tratados de Paz con las FARC. Era tan seguro que se iban a aceptar que incluso el Presidente Santos anunció los acuerdos con bombo y platillo e invitando a mandatarios de todo el mundo, días antes del plebiscito. El resultado fue desalentador, los colombianos rechazaron la paz con las FARC y ahora el Gobierno Colombiano tendrá que ver otras opciones para cristalizar los acuerdos con el grupo guerrillero.

 




Aunque la mayoría de las encuestas en Estados Unidos le dan la ventaja a Hillary Clinton, sobre Donald Trump, algo me hace sentir que no nos están contando la historia completa. Algo me hace sentir que hay gente, que al igual que los miembros del KKK, le da pena decir que votará por una figura racista, misógina y deplorable como Donald Trump.

Es decir que ver un serio revés en los resultados el 8 de noviembre no es nada descabellado y el riesgo de una victoria de Trump no se puede descartar por completo, digan lo que digan las encuestas de algunos medios con mayor prestigio en Estados Unidos.

Para ser honesto, ¿cuántos aquí dirían que piensan votar por Trump?
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No, Hillary no ganó

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El pasado 26 de septiembre se llevó a cabo el primer debate presidencial entre el candidato republicano, Donald Trump, y la candidata demócrata, Hillary Clinton. Durante este primer encuentro se abordaron diversos temas, y pudimos oír un poco sobre sus respectivas posturas en economía, seguridad cibernética, defensa nacional, el uso innecesario de violencia por parte de la policía, entre otros.

Inmediatamente después del encuentro, los análisis que buscaban definir al ganador no se hicieron esperar. Los comentaristas de ABC afirmaron que, aunque Trump estuvo a la cabeza durante los primeros 20 minutos, el resto del debate había sido de Clinton. El noticiero The Young Turks llegó a una conclusión similar [1], así como el periodista Jaime Bayly [2]. Por otro lado, Trump presumió su victoria haciendo alusión a varias encuestas ilegítimas de Internet [3].

Durante el debate, Trump no proporcionó soluciones reales a la mayoría de los problemas que se plantearon, por ejemplo: cuando se habló sobre racismo, se limitó a describir lo terrible que es esta situación una y otra vez; y cuando se habló sobre el Estado Islámico, dijo tener un “plan secreto”. Además, contra toda evidencia, negó varias de sus polémicas declaraciones previas, y se dedicó principalmente a interrumpir y descalificar a su contrincante.

Las propuestas y la elocuencia de Clinton fueron contundentes y superiores, pero la verdadera victoria debe reflejarse en un incremento en las encuestas de popularidad generales. Promediando los resultados de varias encuestas, el Huffington Post señala que, un día antes del debate, Clinton lideraba con un 47.3%, mientras que Trump seguía con un 42.5%; al 3 de octubre, la encuesta le daba a Clinton un 47.2%, y a Trump un 41.2% [4]. Cuando se ve desde esta perspectiva, el desempeño de Clinton en el debate no fue suficiente.




La falta de un cambio importante en las tendencias nos lleva a una conclusión deprimente: poco importan las estupideces que salgan de la boca de Trump, porque ante los ojos de quienes lo apoyan, no puede perder. No nos ceguemos ante lo obvio, la popularidad de Trump depende precisamente de ese tipo de actitudes que nos resultan tan reprobables.

Sus partidarios no esperan un argumento inteligente, sino insultos que diviertan y una voz que valide posturas políticamente incorrectas. Partiendo de ahí, para Clinton –quien es percibida como la representación de los políticos de siempre– sería casi imposible disuadir a quien ya se ha decidido por Trump. La buena noticia es que esta misma lógica funciona también en la otra dirección.

El verdadero reto es ganarse los votos de quienes no están seguros, quienes pretenden abstenerse, y quienes se inclinan por el Partido Libertario o el Partido Verde. Estos factores son tan relevantes, que hasta Obama ha declarado que el voto nulo, o un voto para Gary Johnson o Jill Stein, terminarían beneficiando a Donald Trump [5]. Este argumento también había sido expresado previamente por el senador Bernie Sanders [6].




Por ahora nada es seguro, debemos esperar a ver cómo se desenvuelven los candidatos en los debates del 9 y 19 de octubre. Seguramente Trump y Clinton tendrán oportunidad de expresar sus posturas y opiniones sobre otros temas relevantes, y de sacar otros trapitos sucios que inspiren más apoyo.

Pero antes de definir al ganador con base en los mejores y más lógicos argumentos, recordemos que muchos de los votantes no se fijan en eso. Sigamos monitoreando las tendencias en las encuestas de popularidad, y preparémonos para la posibilidad de que este año Halloween caiga en noviembre.

[1] The Young Turks, “Presidential Debate | Who Won?” YouTube. 26 de septiembre del 2016. https://www.youtube.com/watch?v=8OUrNzJI2WI.

[2] Latin Signal, “Jaime Bayly Show 09.26.16” YouTube. 27 de septiembre del 2016. https://www.youtube.com/watch?v=KK1FnFc73wc.

[3] Jessica Taylor, “No, Donald Trump Didn’t Win Post-Debate Polls.” NPR. 28 de septiembre del 2016. http://www.npr.org/2016/09/28/495805190/no-donald-trump-didnt-win-post-debate-polls.

[4] “2016 General Election: Trump vs. Clinton.” The Huffington Post. 29 de septiembre del 2016. http://elections.huffingtonpost.com/pollster/2016-general-election-trump-vs-clinton.

[5] Sam Levine, “A Vote For A Third Party Is A Vote For Trump, Obama Says.” The Huffington Post. 28 de septiembre del 2016. http://www.huffingtonpost.com/entry/obama-third-parties_us_57ebce9be4b0c2407cdaa0a7.

[6] Chris Sanchez, “Bernie Sanders: Don’t vote for a third-party presidential candidate in this election.” Business Insider. 17 de septiembre del 2016. http://www.businessinsider.com/bernie-sanders-dont-vote-third-party-gary-johnson-jill-stein-2016-9.

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