Mientras la pobreza aumenta a causa de la pandemia, México limita los estímulos a la economía

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Esta columna es parte del análisis Altius Consultores para orientar en la toma de decisiones. Consulta este y otros temas haciendo clic en https://bit.ly/Reporte19 

El Financial Times expone que mientras otras naciones aprobaron grandes paquetes de estímulo u ofrecieron exenciones impositivas para ayudar a las empresas a mantenerse a flote y preservar empleos, la principal respuesta del Presidente López Obrador fue otorgar créditos a microempresas.

El único incentivo económico anunciado por el gobierno federal durante la pandemia -los microcréditos- ha tenido un impacto de apenas el 25% de su público objetivo.

Si bien un préstamo de 25,000 pesos podría ayudar a personas con cierto tipo de micronegocios, le sirve de muy poco a pequeñas y medianas empresas. Por ello no se espera que contribuyan considerablemente a proteger los empleos.

Como lo expusimos en Reporte-19, más de 12 millones de personas han visto suspendidas sus actividades laborales según el INEGI, y más de 10 millones de personas tienen riesgo de caer en la pobreza de acuerdo al CONEVAL.

Aproximadamente la mitad de la población mexicana trabaja en el sector informal sin beneficios como cobertura de salud y no existe seguro de desempleo.

Aunque la tendencia global es usar el gasto público para proteger a las familias más vulnerables, proteger el empleo y reactivar la economía, la postura de la administración López Obrador no ha variado.

Esto a pesar de la reciente línea de crédito otorgada a México por el Banco Mundial y la recuperación de 28 mil millones de pesos en impuestos pendientes, que fueron cobrados a multinacionales como Wal-Mart y FEMSA.

México tiene una línea de crédito flexible de 61 mil millones de dólares del FMI, por la cual paga 163 millones al año, incluso si no la aprovecha. Esto podría usarse para financiar un paquete de estímulo económico más amplio.

La decisión del gobierno federal de no brindar apoyo a pequeños y medianos empresarios podría tener un efecto considerable en aumentar la desaprobación de la clase media a la gestión de AMLO.

Mientras tanto, está por verse si el Presidente y su partido apoyan la propuesta del Ingreso Vital de Emergencia.

Déficit de optimismo

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A pesar de que la administración actual trata de ser optimista frente a la desaceleración económica que se ha observado en el país desde el primer trimestre del 2019, las tres grandes calificadoras no han compartido ese sentimiento de próxima recuperación que caracteriza a la cuarta transformación. Moody’s recortó por primera vez nuestra deuda a largo plazo, dejándonos en el grado medio inferior de inversión. S&P nos dejó a un escalón de distancia de estar en grado especulativo y Fitch en menos de un año nos bajó del techo al piso del último grado de inversión. 

Esta incertidumbre sobre la capacidad de financiación de la deuda nace a partir de una serie de proyectos de los cuales no se prevé un retorno a corto ni mediano plazo, contrastando son sus enormes costos de construcción. Dígase el Tren Maya, el cual está envuelto en controversia por el impacto negativo que puede significar a comunidades indígenas del sureste mexicano así como las implicaciones ambientales sobre el ecosistema por donde pasará el tren. Por otro lado se tiene a la refinería Dos Bocas, la cual pretende salvar a PEMEX ignorando las repetidas ocasiones en las cuales se ha señalado que la inversión de la petrolera debería ir enfocada a la exploración y extracción, no a la refinación. Por último tenemos el cuento de nunca acabar de Santa Lucía, con costos que cual águila en vuelo no dejan de subir por los cada vez peores estorbos en el proyecto, como los fósiles encontrados en la zona de construcción o el cerro que estorba las rutas de aproximación.

Todos estos “faraónicos” derroches (como diría nuestro presidente) dieron como resultado un incremento en la fragilidad de nuestras cuentas públicas y una tendencia recesiva en el crecimiento trimestral del Producto Interno Bruto, por lo que el gobierno optó por gastar la mayor parte del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) ya que este fondo para eso existe, para tomar medidas contra cíclicas, sin embargo no se tenían proyectados tantos trimestres consecutivos a la baja. Al perder casi todo el dinero que se tenía guardado en el FEIP, nos encontramos más a la deriva de las presiones que la actual coyuntura económica presente sobre nosotros. 

Debido a que no se tiene previsto un incremento en el FEIP ya que este solo crece en momentos de superávit fiscal, lo cual no pasará en ningún momento cercano, ahora se está buscando poder incrementar el gasto gubernamental como política fiscal expansiva a través de préstamos por parte del Banco Mundial y el manejo de activos de los Afores, sin embargo este último entra en conflicto con especialistas quienes consideran peligroso que el Estado tenga toda la concentración de los fondos de retiro, pues podría colapsar a dicho mercado si no se administran de manera adecuada. 

El Banco de México por su parte, ha tomado agresivas pero necesarias políticas monetarias expansivas, tales como los 5 recortes consecutivos que ha habido en el año en la tasa de interés interbancaria, acelerando la tendencia expansiva que se traía desde 2018. Por otro lado, en lo que va del 2020 se ha visto un incremento de alrededor de 500 mil millones de pesos en el agregado monetario M1, el más líquido de nuestro banco central y que concentra los billetes, monedas y depósitos de exigibilidad inmediata, esto para incrementar la propensión marginal a consumir y que crezca la cantidad de insumos y bienes que conforman el flujo circular de la economía. 

Estas medidas han logrado funcionar como un enorme contrapeso a las cuestionables medidas que se están tomando por parte del gobierno de México y a pesar de que se ha incrementado la masa monetaria, no se han observado presiones inflacionarias de gran relevancia por la caída en el consumo que presentó la actual pandemia, por lo tanto considero que por parte de decisiones de política monetaria, aún se puede tener un enfoque optimista por lo que nos espera.

Pide México préstamo al Banco Mundial

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El 27 de mayo pasado, el Banco Mundial autorizó un préstamo de mil millones de dólares a México a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo.

Lo anterior, pese a que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, ha dicho en reiteradas ocasiones que no quiere endeudar al país.

Sin embargo, las autoridades hacendarias informaron que no se trata de un préstamo extraordinario y no es adicional al techo de endeudamiento aprobado por el Congreso, además de que se ubica dentro de los límites de endeudamiento externo autorizados para el Gobierno Federal en la Ley de Ingresos de la Federación 2020.

El subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, dijo al respecto que se trata de un financiamiento general que forma parte del Préstamo para Políticas de Desarrollo (DPL, por sus siglas en inglés), que no va ligado a ninguna actividad específica.

Lo cual, tampoco significa que será utilizado para paliar el impacto económico de la crisis originada por la pandemia de COVID-19.

 “Con relación a la información que ha surgido en las últimas horas, es importante puntualizar que el crédito con el Banco Mundial no financiará actividades de respuesta para el COVID-19”, declaró el funcionario en su cuenta de Twitter.

La Secretaría de Hacienda no aclaró el motivo por el que se solicitó este crédito.

No obstante que el Presidente de México se limitó a decir que se trata de una operación de rutina e insistió en que confía en que la economía no se caiga mucho. 

Es una operación de rutina, algo que se solicitó desde el año pasado como parte del manejo de las finanzas. Seguimos sosteniendo que no va a aumentar la deuda”, indicó el Mandatario en conferencia de prensa.

Vamos a hacer todo un esfuerzo. Estamos enfrentando los efectos del coronavirus: la caída de la economía mundial. Yo estoy pensando, soy optimista, que no se caiga mucho. En el primer trimestre cayó 1.2%; este trimestre es el más difícil, va a caer la economía, pero no como piensan, vamos a salir bien”, afirmó López.

Además, se congratuló de que la depreciación de la moneda mexicana frente al dólar se ha detenido, porque llegamos a estar en 25 pesos y ahora sólo es del 8%”.

(Fuentes: Forbes, Reforma y El Mañanero Diario)

Banco Mundial prevé una contracción del 7.5% para México en el 2020

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El Banco Mundial estimó que para el 2020, la economía mexicana tendrá una contracción de 7.5%, esto dese su estimación de enero de un crecimiento de 1.2%.

Para 2021 se prevé un repunte de 3 por ciento, según el informe semestral “Perspectivas Económicas Globales” del organismo.

La economía mundial se contraerá este año un 5.2 por ciento, el mayor desplome desde el fin de la II Guerra Mundial en 1945, como consecuencia del “rápido y enorme” golpe provocado por la pandemia del coronavirus, pronosticó.

Todas las regiones del mundo caerán en abruptas recesiones, excepto Asia, que crecerá 0.5 por ciento, debido a la recuperación en la segunda mitad del año de China, con una tasa de crecimiento estimada del uno por ciento.

“Estas son unas perspectivas profundamente aleccionadoras, con una crisis que probablemente dejará cicatrices duraderas y planteará gigantes desafíos globales”, dijo Ceyla Pazarbasioglu, vicepresidente de Crecimiento Equitativo del BM, en una conferencia telefónica.

Latinoamérica será la región con un desplome más pronunciado, de 7.2 por ciento, el mayor en más de dos décadas. Se prevé que Brasil se contraiga 8 por ciento y Argentina 7.3 por ciento.

Estados Unidos, por su parte, se contraerá 6.1 por ciento este año y la zona euro 9.1 por ciento, según el reporte de la principal institución de desarrollo mundial.

(Fuente: EFE)

Pandemia económica

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Alcanzados los dos millones de contagiados a nivel mundial, los servicios de salud a nivel mundial se ven rebasados por el desafío que supone contener la fuerza de la pandemia. Aquellos que se decían estar más preparados entierran a sus cuerpos en fosas comunes de la misma forma que aquellos que menos tienen.

Sin afán de ser más optimista de la cuenta, considero congruente pensar que la pandemia terminará y que llegará el día en que podremos retomar nuestras actividades, salir a las calles y continuar con nuestras vidas, lo que no significa bajo ninguna base que “volveremos a la normalidad”. Los pronósticos hechos para dentro de los próximos meses y años tendrán que ajustarse y, desafortunadamente, los primeros en hacerlo son los de materia económica.

El BID da a conocer que para América Latina, la crisis supondrá una contracción de hasta un 5.5% del PIB en 2020, algo de dimensiones históricas y perfectamente comparable con eventos como la Gran Depresión. Ecuador (dolarizado) y México son los que aumentan el promedio (contracción por encima del 6% en ambos casos), seguidos de Argentina (con su propia crisis a nivel interno desde hace años) y Brasil (economía más grande de Latinoamérica).

Llamada “la región más desigual del mundo”, América Latina debe prestar especial atención a su propio futuro económico, pues los efectos post-crisis no tendrán precedente. Si bien la Gran Recesión tuvo un impacto global, los estragos de ésta se concentraron en los países desarrollados (Estados Unidos y Europa) y en menor medida en nuestra región. Inclusive en algunos casos se vivió sin efectos tangibles. A diferencia de entonces, las consecuencias económicas de la actual pandemia sí tendrán injerencia directa en nuestros países, pues la poca infraestructura y la debilidad institucional están siendo puestas a prueba y el escenario no es el más alentador.

La crisis sanitaria está consumiendo al continente y, detrás de los esfuerzos de los gobiernos, se está creando una bola de nieve. En Panamá, donde no existe una banca central, la única salida de la crisis consiste en endeudamiento. El gobierno ha tenido que pedir préstamos al FMI, BID, Banco Mundial y otros organismos internacionales, además de utilizar en casi un 80% sus reservas de ahorros para hacer frente a la crisis y ni siquiera han alcanzado el pico de contagios. Otro importante caso es el de El Salvador donde, a pesar de que comunicativamente Bukele transmite confianza y seguridad con su firmeza y las famosas medidas sociales, es el primero del mundo que podría recibir un préstamo de $400 millones de le los $50,000 millones ofertados por el FMI como “préstamos de emergencia”.

Hay que recordar que ya hace unos meses en Ecuador y Argentina se vivieron intensas protestas por el mal manejo de las administraciones en turno para ajustar sus líneas de crédito con el FMI. En el caso argentino, los compromisos contraídos estaban calculados para ser pagaderos de aquí a los próximos cien años. Colombia recientemente anunció que renovará su línea de crédito de 11,000 millones de dólares y el gobierno de Duque, que también se enfrentó a movilizaciones en la llamada “Primavera Latinoamericana”, poco a poco cava su propia tumba.

Si las administraciones no tienen el rigor suficiente para organizarse y hacer eficientes tanto los recursos con los que cuentan como los adicionales que están solicitando, el estrés de la población por vivir en cuarentena seguramente será el peor de los males de aquí a los siguientes años.

México, muy vulnerable al COVID-19 por otra plaga simultánea: obesidad y diabetes

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Clara Pérez, originaria del norte de México, dice jocosamente que cuando se enteró de que la covid-19 ataca con más furia a obesos y diabéticos lo tomó con ironía. Después de pensarlo un momento, confiesa que sintió un “gran temor”.

“Me sentí mal, me sentí ofendida… ¡¿Por qué a los gorditos bonitos?!”, dice entre risas al rememorar ese instante.

De cabello castaño, boca pequeña y ojos grandes color miel, Clara tiene 53 años y pesa 135 kilos, concentrados en 1,60 metros de estatura. Necesita diariamente una inyección de insulina.

“La verdad me puse a pensar: ¿por qué no bajé de peso antes? Y pues ni modo, ahora a cuidarme”, comenta por teléfono a la AFP desde su natal Monterrey, Nuevo León, donde vive con su madre, también diabética.

La OMS y el Banco Mundial sitúan a la cabeza en diabetes y obesidad a México, en donde el nuevo coronavirus se filtró a finales de febrero y hasta este miércoles 1.378 personas estaban infectadas y 37 habían fallecido.

La mitad de los fallecidos por covid-19 padecían obesidad e hipertensión.

Ante este panorama, las autoridades han reconocido la insuficiencia del sistema de salud público.

En el peor escenario, el gobierno prevé que 250.000 personas se contagiarán en la primera oleada que calcula abarcará hasta junio o agosto, de los cuales 12.500 necesitarían una cama de terapia intensiva. En el sistema público del país -donde la mitad de la población es pobre- hay menos de 4.500.

El Ejército y la Marina anunciaron que proporcionarán instalaciones hospitalarias, adiestrarán a sus dentistas para atender a enfermos y contratará más personal médico.

Pero surgen otras dificultades como la sobredemanda planetaria de ventiladores para respiración asistida que exigen los casos más graves.

“La ONU debe intervenir también para que no haya especulación en compras de medicamentos, ventiladores”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador durante la reciente cumbre del G-20, celebrada en línea debido a la pandemia.

López Obrador señaló que México tiene 5.000 ventiladores que duplicará con una compra a China, pero aún así la cifra alarma en un país de 120 millones de habitantes.

– Daños metabólicos –

México es un país de “alta vulnerabilidad, tenemos que estar conscientes de eso y lamentablemente vamos a tener un número importante de fallecimientos”, comentó en una reciente conferencia Abelardo Ávila, Investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

De los 120 millones de mexicanos, 96 millones padecen sobrepeso u obesidad, 8,6 millones sufren diabetes y 15,2 millones, hipertensión, según datos de la organización Alianza por la Salud Alimentaria, basados en la Encuesta Nacional de Salud 2018.

La tasa de mortalidad por diabetes mellitus, que en toda América Latina es de 45,6 por cada 100.000 habitantes, en México alcanza 95,8, según datos de la Organización Mundial de la Salud hasta diciembre de 2018. En Estados Unidos es de 14,9.

“Ya veníamos viviendo una emergencia epidemiológica por obesidad y diabetes que nos hace muy vulnerables al covid-19”, alerta Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor.

Calvillo denuncia que compañías extranjeras y nacionales de comida chatarra y bebidas endulzadas han bloqueado “sistemáticamente” las políticas contra la obesidad.

Después de una “década de lucha”, la semana pasada la justicia destrabó una norma de etiquetado frontal de alimentos y bebidas que busca exponer ingredientes dañinos para la salud, como sodio, grasas y azúcares.

– “Ambiente obesogénico” –

Los altos índices de obesidad, diabetes e hipertensión en México, “que nos ponen en estado de alerta ante el covid-19”, tienen varias explicaciones, expone Elvira Sandoval, médica nutrióloga por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Explica que la mayoría de mexicanos “vive en un ambiente obesogénico”, es decir, que “no tiene acceso a alimentos saludables fácilmente, vive con altos niveles de estrés, ya sea por trabajo o por inseguridad”, y carece, además, de suficientes nutriólogos en el sistema de salud público.

A ello se suma su predisposición genética debido a “un pasado histórico de hambre”, dice Sandoval evocando la generación marcada por la desnutrición que emergió después de la Revolución Mexicana (1910-1924).

Clarita, como la llaman de cariño, encarna esas circunstancias.

“He batallado, he estado en dos clínicas del Seguro Social y ninguna de las dos tiene un nutriólogo, y seguir una dieta es caro, es más barato el refresco, las papitas, la comida rápida”, comenta.

El gobierno “no ayuda a que estés con una buena alimentación, no te ayuda con médicos desde que estás chiquita”, concluye esta madre de dos mujeres, desempleada hace más de un año, y que ahora hace todo para no contagiarse de covid-19.

(Fuente: AFP)

Se contrae PIB 0.1% en el 2019; su peor desempeño desde el 2009

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que en el 2019 el Producto Interno Bruto (PIB) de México se contrajo o.1%, con respecto a 2018, lo que representa su peor desempeño desde 2009, año de la crisis financiera mundial.

El INEGI señaló que la caída del PIB en 2019 se debió a un retroceso de 1.7% en las actividades secundarias, que no pudo ser compensado con el incremento de 1.9% en las primarias y de 0.5% en las terciarias.

Por componentes, las actividades secundarias disminuyeron 1% y las actividades primarias 0.9%, mientras que las terciarias aumentaron 0.3% en el cuarto trimestre de 2019 con relación al trimestre precedente.

El resultado dado por el INEGI es muy diferente al nivel estimado por el gobierno federal, quien calculó que se registraría un crecimiento entre 0.6 y 1.2%. Por otro lado, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que espera que la economía crezca 4% durante su sexenio.

Organismos internacionales  como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimaron un crecimiento nulo, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estimó un crecimiento de 0.2%.

Banco Mundial indica que México creció 0% en el 2019

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El Banco Mundial confirmó que la economía de México creció 0% en 2019, tras estimar que esta habría aumentado en 0.6%.

El documento Perspectivas Económicas Mundiales, que recoge las previsiones del organismo para 2020, indica que el crecimiento se beneficiará por una disminución en la incertidumbre normativa que ocasiona que las inversiones repunten.

El Banco Mundial explicó que el crecimiento de México en 2019 estuvo comprometido por un clima de inversión incierto, una política monetaria restrictiva y recortes al gasto público.

A pesar de aquello, las exportaciones continuaron creciendo, y el 80% de estas fueron hacia Estados Unidos.

Por otro lado, el Banco Mundial recortó la expectativa de crecimiento de México en 2020 a 1.2% y la de 2021 a 1.8%.

 

Con información de Reporte Indigo. 

El ‘Doing Business’ debe importarnos

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Hace un tiempo escribía en estas páginas sobre los índices del bienestar de mayor relevancia como el Índice de Desarrollo Humano, el Índice de Progreso Social o incluso el Producto Interno Bruto (relevante para la toma de decisiones en política económica). En esta ocasión toca un índice que pasa por alto muchas veces en la academia, mas no así en el mundo de los negocios, vital dentro del marco de la globalización.

El Doing Business, uno de los informes anuales más importantes que realiza el Banco Mundial. Tal como su nombre lo dice, trata de medir la facilidad con la que se hacen negocios en un país (entre 190) y en determinadas ciudades.  Está basado en leyes y reglamentos que existen en cada uno de los países y mide las regulaciones que afectan directamente a las empresas, aunque deja de lado cuestiones generales como la infraestructura, proximidad a grandes mercados, la delincuencia o la inflación. 

La clasificación de los países en el DB va del 1 al 190, siendo que más próxima a 1 las regulaciones en dicho país facilitan la apertura de negocios y sus actividades. 

Está compuesto por diez subindicadores: Apertura de un negocio, manejo de permisos de construcción, obtención de electricidad, registro de propiedades, obtención de crédito, protección de los inversionistas minoritarios, pago de impuestos, comercio transfronterizo, cumplimiento de contratos, resolución de insolvencia.

Al título de este texto ¿Por qué es importante? 

Una vez superado el discurso del Estado como principal generador de empleos, entendemos la virtud de la iniciativa privada. Los negocios proporcionan empleos, generan ingresos para el gobierno, crean población capacitada para atender las necesidades del mercado e inclusión financiera. 

La facilidad para hacer negocios no solo se da para los productores nacionales, si no también para los extranjeros. El DB suele ser el indicador principal al evaluar la posibilidad de invertir en México. Esta facilidad dinamiza la captura de inversión extranjera. Además de los beneficios antes mencionados, las empresas extranjeras traen consigo nuevas tecnologías en los sectores que invierten. 

Además para la economía, cuando los sistemas, procesos, normas y regulaciones son amigables para los negocios, la creación de estos se hace más fácil no solo para las grandes empresas sino también para las más pequeñas que tienen menos capital y recursos a su disposición. Uno de los objetivos del DB es ese, estimular la reducción de regulaciones para dinamizar entornos locales. Al crear un entorno económico abierto y justo, la facilidad para hacer negocios puede beneficiar a las empresas y a los ciudadanos locales de la siguiente manera:

Con menos corrupción 

Aquellos lugares donde la regulación es más estricta suelen tener altos índices de corrupción. Pequeños negocios recurren a la informalidad para llevar a cabo sus operaciones, con menor protección a las condiciones laborales y mayor vulnerabilidad a las crisis económicas. Los canales oficiales también enfrentan vulnerabilidad a la corrupción. La simplificación del proceso para las empresas beneficia en este sentido tanto al sector privado como al público. 

Con acceso a oportunidades económicas 

Las pequeñas y nuevas empresas ven más fácil lidiar con permisos de construcción, electricidad, registros de propiedad, créditos, impuestos, contratos, etc. Quitar la mayor burocracia posible evita obstáculos que suelen impedir el avance de estos negocios o en últimas instancias el cierre de estos perjudicando a las economías locales.

Con costos de transacción más bajos 

Menos pasos en el proceso de establecer un negocio puede ayudar a las pequeñas y medianas empresas a administrar sus recursos financieros y crédito, así como en las operaciones del negocio ya establecido. 

Es necesario continuar con esta cultura del emprendimiento, común en el norte de México y las zonas metropolitanas, pero muy atrasada en el sur del país y algunos lugares del centro.  La pregunta clave es ¿Cómo transmitimos esto a la mayor parte de la población? 

Si tomamos en cuenta que México se encuentra en el lugar 54 del DB, Canadá en el 22 y Estados Unidos en el 8. Debemos tener como meta avanzar lo más posible en los próximos años y ponernos a la altura de la competitividad en la región norteamericana.

Dato: El Top Ten del Doing Business lo conforman Nueva Zelanda, Singapur, Dinamarca, Hong Kong, Corea del Sur, Georgia, Noruega, Estados Unidos, Reino Unido y Macedonia.

Disminuye 2.5% la pobreza de México en 10 años

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El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Derechos Sociales (Coneval) informó este lunes que el porcentaje de la población en situación de pobreza pasó de 44.4% a 41.9% del 2008 al 2018, lo que representa una disminución media anual de 0.24%.

En cuanto a números absolutos, las personas en situación de probares pasó de 49.5 a 52.4 millones de personas en ese periodo de 10 años.

Por otro lado, el Coneval dio a conocer que el porcentaje de la población total en situación de pobreza extrema paso de 11 a 7.4% entre 2008 y 2018.

En números absolutos, el número de personas en situación de pobreza extrema, pasó de 12.3 a 9.3 millones entre el periodo antes mencionado.

Por último, y de acuerdo a números del Banco Mundial, en México había 110.8 millones de habitantes en 2008, mientras que en el 2018 eran 126.2 millones.

Estos datos se dieron a conocer en la presentación del estudio “10 años de medición de pobreza en México 2008 – 2018”.