Reflexiones en tiempos electorales

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Desde su independencia en 1821, México ha tenido 65 gobernantes. Las primeras décadas de la República se caracterizaron por su inestabilidad, con líderes que tuvieron hasta 11 mandatos, periodos tan cortos como meses o días, e incluso gobiernos paralelos como el de la Guerra de Reforma. La construcción de bases políticas en México llevó más de un siglo.

Construir una democracia en este país ha sido un proceso doloroso. Nuestra historia está marcada por intervenciones extranjeras, pérdida de territorio, guerras civiles y dictaduras, hasta llegar a la llamada “Revolución”. Esta etapa institucionalizó un sistema de poder que brindó cierta estabilidad económica, pero también significó más de 70 años de hegemonía y concentración de poder. México tiene 202 años de historia, de los cuales solo 20 han sido bajo una democracia medianamente funcional.

Un proceso de 200 años que ha implicado la construcción de instituciones y una identidad colectiva, superando adversidades, dictaduras unipersonales y de grupos políticos, como lo describió Vargas Llosa al referirse a la “dictadura perfecta”.

Recientemente, encontré algunos videos del siglo pasado que mostraban el entusiasmo con el que la gente asistía a votar, la esperanza de un cambio para construir un mejor país. La participación electoral era una tradición familiar.

El año 2000 marcó la primera alternancia y transición federal en el país, resultado de movimientos estudiantiles en 1970 y cambios en Congresos Locales y Gobiernos municipales. Sin juzgar el gobierno de esa alternancia, su importancia en el progreso democrático es indiscutible.

Es necesario reflexionar sobre cómo se ha aprovechado la alternancia política y en qué ha quedado a deber. Los resultados económicos y sociales han puesto en riesgo la legitimidad de las instituciones. Además, la construcción de este sistema político ha sido complicada y dolorosa, lo que lleva a cuestionar si el sistema actual es la mejor alternativa para el país.

Me resulta difícil encontrar el entusiasmo ciudadano por involucrarse en lo político. Reconocer la decadencia de nuestra clase política y su impacto en la participación ciudadana es un primer paso.

Hoy, la víspera de la elección que probablemente llevará a la primera presidenta de México, reina la decepción. No por elegir a una mujer, algo que ya era necesario, sino por la calidad de los contendientes en estos comicios.

Los debates presidenciales recientes han expuesto la realidad de nuestras opciones:

  1. Hegemonía: Claudia representa la continuidad del proyecto de Morena, mostrando una sorprendente similitud con el actual presidente. El riesgo de mantener este proyecto es el resurgimiento de la hegemonía en el país, algo que las “alternativas” en estas elecciones buscan contrarrestar.
  2. Alternancia: Sin embargo, las alternativas actuales no son tomadas en serio:
    1. Xóchitl, a pesar de lograr una coalición sorprendente, proyecta poca preparación y falta de capacidad para enfrentar los desafíos del país. Su campaña se limita a las bases electorales de sus partidos sin reconocer los errores del pasado. No hay coherencia entre su plataforma y su discurso, lo que dificulta el apoyo de quienes se niegan a votar por el PRI.
    2. Máynez, por otro lado, es una candidatura improvisada de Movimiento Ciudadano, sin un proyecto de nación claro. Esta alternativa carece de seriedad y parece más una “página de Facebook que se salió de control”.

Es responsabilidad de las nuevas generaciones mantener viva la esperanza en un mejor futuro. Hoy, no veo esa esperanza. Las supuestas alternativas ideales se alían con quienes antes criticaban, lo que dificulta imaginar una plataforma para el crecimiento y desarrollo real.

Diagnóstico: Desesperanza

Reconocer la realidad es importante, pero caer en la desesperanza implica renunciar a la posibilidad de cambio. La desesperanza en el futuro político de México tiene serias implicaciones para la democracia, ya que puede llevar a una menor participación ciudadana, menos exigencia de rendición de cuentas y polarización, consolidando el poder en manos de unos pocos.

Cortázar dice que “la esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”. Hoy, la esperanza de México no debe ser atribuida a un grupo político, sino al fomento de un pensamiento crítico que nos ayude a construir un mejor entorno. La política en México no debe de ser el arte de lo posible, sino que debemos aspirar a contar con las voluntades de cambiar lo imposible.

Sobre la (des)información, los medios de comunicación y la verdad

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“Nothing can now be believed which is seen in a newspaper. (…) General facts may indeed be collected from them (…) I will add, that the man who never looks into a newspaper is better informed than he who reads them; inasmuch as he who knows nothing is nearer to truth than he whose mind is filled with falsehoods & errors. He who reads nothing will still learn the great facts, and the details are all false.”

Carta de Thomas Jefferson a John Norvell, 1807

Controlar la narrativa y, por ende, lo que se considera verdad, ha sido la forma de soportar el poder. Desde leyendas y cánticos en la prehistoria hasta los modernos medios de comunicación y redes sociales. Thomas Jefferson, en 1807, ya señalaba la subjetividad inherente en la reproducción de los hechos. La selección de palabras, el tono y la estructura de las oraciones influyen en la interpretación de la realidad.

Para pensadores como Derridá, inclusive el significado de las palabras es dinámico. Para él, el lenguaje es inherentemente ambiguo, las palabras no pueden capturar la totalidad de la realidad objetiva, lo que socava la noción de una verdad fija y definitiva. Ahora, imaginemos agregarle una opinión o postura a través de los perfiles de diferentes medios, lo que nos termina llegando es cada vez más alejado de los hechos.

Los sesgos

Los humanos tenemos la debilidad de interpretar a nuestro gusto la información disponible, ejerciendo una influencia en la manera de procesar los pensamientos, emitir juicios, la toma de decisiones y, por supuesto, la interpretación por parte de terceros. Los sesgos influyen en nuestra percepción del mundo, con implicaciones culturales y sociales. En la era digital, donde se genera una cantidad abrumadora de información diaria, el sesgo de confirmación se vuelve especialmente peligroso. Este sesgo nos lleva a buscar e interpretar información que confirme nuestras creencias preexistentes.

La nueva era de la información y los filtros burbuja

Este es un momento muy interesante en la historia humana. La era digital ha exacerbado este desafío, con la proliferación de información y la influencia de los algoritmos de las redes sociales. Cada minuto se suben más de 500 horas de contenido a plataformas como Youtube. Necesitaríamos 80 años para consumir el contenido que se sube al día. Pese a esa cantidad de información, las redes sociales cuentan con algoritmos sumamente adictivos y poderosos que refuerzan ciertos sesgos.

Existe un concepto llamado el filtro burbuja, este es un fenómeno en el cual las plataformas en línea, como los motores de búsqueda, las redes sociales y los sitios de noticias, presentan a los usuarios contenido que se alinea con sus intereses, preferencias y comportamientos anteriores, creando así una “burbuja” de información personalizada. El filtro burbuja es un proceso mediante el cual las plataformas utilizan algoritmos para seleccionar y presentar contenido que probablemente sea relevante o atractivo para un usuario específico, en función de su historial de búsqueda, clics anteriores, interacciones en redes sociales y otros datos recopilados.

¿Y ahora qué?

La estructura económica actual, la cual prioriza la rentabilidad y la ambición, ha permeado hacia las compañías de medios de comunicación, lo que compromete su objetividad, perpetúa ciclos viciosos de desinformación y manipulación. Existen distintas estrategias que alimentan la polarización de los medios, los hacen más morbosos y por ende aumentan sus ingresos pues es “lo que vende”.

El incremento en rentabilidad sería el resultado de tácticas para desviar la atención de problemas importantes, crear situaciones que generan reacciones específicas, implementar medidas impopulares de manera gradual, entre otras acciones influenciadas, a beneficio de algún interés propio o tercero.

Hoy los medios apuntan a desviar la atención del público mediante distracciones sensacionalistas, crear problemas y ofrecer soluciones simplistas, graduando la calidad del contenido para normalizar la superficialidad, presentar medidas impopulares como inevitables, influir en la audiencia como si fueran niños, apelar a las emociones en lugar de la reflexión, mantener a la audiencia en la ignorancia y la mediocridad, promover la conformidad con la superficialidad, reforzar la auto-culpa y conocer a los individuos mejor que ellos mismos para manipular sutilmente sus decisiones de consumo.

Con esta óptica es que hay que consumir la información hoy. Más en una coyuntura de debilitamiento democrático a vísperas de elecciones. Es inevitable y necesario romper con esta dinámica, exponiéndonos a opiniones e interpretaciones adversas y reconociendo los límites de nuestro propio entendimiento. En un mundo inundado de información, la búsqueda de la verdad requiere valentía y discernimiento, pero también nos brinda la oportunidad de fortalecer nuestra libertad y nuestra democracia.

El situarse en una cueva de eco es uno de las condiciones más peligrosas, vuelve al ignorante en narcisista, egoísta y con una aparente superioridad. La dinámica actual de la información refuerza creencias de manera ciega y resulta peligroso puesto que crea extremistas. Abandonar el pensamiento crítico y sucumbir ante la complacencia y seguridad ilusoria funciona de una manera similar a estar rodeado de aduladores. Que las generaciones crezcan con información en filtros burbuja me preocupa sobremanera, ya que estas son las que determinarán el futuro (y el presente). Tendremos (o ya tenemos tenemos) gobernantes, empresarios y “activistas” que viven, se informan y ejercen en burbujas.

Sobre las decisiones y la democracia

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El quietismo es la actitud de la gente que dice: “Los demás pueden hacer lo que yo no puedo.” La doctrina que yo les presento es justamente lo opuesto al quietismo, porque declara: “Sólo hay realidad en la acción.” Y va más lejos todavía, porque agrega: “El hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza, no es, por lo tanto, más que el conjunto de sus actos, nada más que su vida.” (Jean-Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo)

Para el filósofo, escritor y pensador francés Jean Paul Sastre, los seres humanos estamos condenados a la libertad. Agregaría que estamos atados a las causas que nos anteceden, inconscientes de que somos consecuencia de la interpretación de la historia. No somos libres de nuestro pasado, pero es el marco teórico y nuestra cancha para la toma de decisiones diarias.

Cada elección tiene su anverso, es decir, una renuncia, por lo que no hay diferencia entre el acto de decidir y de renunciar.

Cada elección diaria implica la renuncia a una alternativa. Al elegir una opción se excluye la posibilidad alterna. A veces, esta libertad es solo otra palabra para definir la alternativa por perder y es la ansiedad de la duda ante la decisión; la decisión de elegir una cosa y renunciar a otras. No hay nada más humano que una renuncia.

La libertad individual implica la capacidad de tomar decisiones autónomas, con sus restricciones intrínsecas. Estas decisiones reflejan la autonomía y la voluntad del individuo, su expresión de libertad. Dice Isaiah Berlín que la libertad de los lobos significa la muerte para los corderos. Es decir, nuestras decisiones tienen consecuencias, y más importante aún, el bien individual no es necesariamente el bien común.

La realidad de nuestras elecciones se manifiesta en la dualidad entre decidir y renunciar. A veces, renunciar se percibe como una expresión consciente de la libertad. La capacidad de decidir a qué renunciar puede ser tan significativa como la elección misma. Dice más de la elección aquello a lo que renuncias que la elección misma; y en la libertad radica la posibilidad de renunciar a la felicidad dentro de nuestras alternativas.

Una toma de decisión auténtica implica ser consciente de las renuncias y de asumir la responsabilidad de ellas. La libertad auténtica implica aceptar las consecuencias de las elecciones y que afectan a aquellos que participan en tu núcleo cercano, o inclusive, en la sociedad. La renuncia, lejos de ser un acto de debilidad, se convierte en la contraparte necesaria de cada elección.

Sobre las decisiones personales y su relación con la democracia

La vida en sociedad nos transforma en actores políticos, donde nuestras elecciones personales reverberan en la narrativa colectiva de la historia. La democracia, con su ambición de equilibrar la libertad individual con el bien común, se presenta como el sistema que busca gestionar las complejidades inherentes a la convivencia humana.

En el escenario político, nuestras decisiones se expanden más allá de lo personal, convirtiéndonos en arquitectos de la sociedad que habitamos. La democracia se erige como el delicado arte de gestionar la complejidad humana, donde la participación ciudadana y el respeto por los derechos individuales son las fuerzas que sostienen la balanza.

La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás

En el análisis de la democracia, no podemos ignorar sus imperfecciones. La democracia contemporánea enfrenta retos como la polarización, la desinformación y la apatía ciudadana. La complejidad de la sociedad humana y la diversidad de perspectivas hacen que encontrar una alternativa clara y superior a la democracia sea un desafío monumental.

En un mundo donde la autoridad unipersonal ha llevado a opresiones históricas, la democracia, a pesar de sus fallas, sigue siendo el camino de una sociedad más justa y equitativa. La indefinición de alternativas claras nos insta a mejorar y perfeccionar la democracia en lugar de abandonarla, recordándonos que la tarea de perfeccionar este sistema de gobierno es una responsabilidad compartida entre ciudadanos, líderes y pensadores.

¿Qué significado tiene hoy la democracia?

Este año se cocina como una encrucijada para la democracia, con más de 70 países, que albergan a la mitad de la población mundial, ejerciendo su derecho a través de elecciones. En este sentido, ante la apatía surge la pregunta de qué significa hoy la democracia. No tenemos respuestas claras ante sus deficiencias, pero poseemos el poder de decisiones individuales significativas.

En este contexto, hacer conscientes nuestras renuncias adquieren una nueva dimensión. No solo representan actos individuales, sino también una contribución personal a la sociedad que define nuestra convivencia. En el ejercicio de la democracia, cada decisión, cada renuncia, se convierte en un una vuelta al timón tanto personal como colectivamente. Hoy es clave entender el por qué de nuestras renuncias, ejecutarlas y definir qué significarán entorno a la vida y las alternativas restantes.

En un mundo que puede parecer, a veces, indiferente e inmenso ante la presencia de una persona más o menos, una decisión cambia por lo menos uno de los 7 billones de mundos, cada uno tan valioso como el otro. Tomar decisiones diarias para mejorar 2 o tal vez 10 mundos, valora de una manera distinta nuestra vida y el sentido de la misma.

Sobre la historia y la libertad

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Aquel que sabe controlar los símbolos lo controla todo; y las narrativas históricas no son otra cosa que relatos simbólicos. La historia es una falsificación basada en hechos reales.

Si las historias que nos contamos definen nuestra identidad, ¿hasta qué punto somos realmente víctimas de nuestro pasado o dueños de nuestro futuro? Para muchos pensadores, cada uno de nosotros, nuestras comunidades y países, somos un cúmulo de narrativas y símbolos. Pudiéramos bajo esta lógica ser perfectamente descritos y, por ende, nuestras conductas perfectamente predecibles gracias a aquellas historias a nuestro alrededor, la ropa que usamos, nuestro equipo de fútbol y demás signos por los que nos sentimos identificados. Tal vez esta reflexión no esté tan alejada de la realidad, sin embargo, implicaría tener que comprender la libertad como casi inexistente. ¿Es acaso que nuestra historia define nuestros gustos o nuestras decisiones? Y más importante aún, ¿tenemos poder sobre nuestra narrativa?

La percepción que tiene una persona de ser libre en sus acciones o elecciones es consecuencia de una falta de conocimiento de las causas que le influyen o que le condicionan. A medida que aumenta nuestro conocimiento y comprensión de las causas que influyen en nuestras acciones, es posible que esa sensación de libertad subjetiva se vea cuestionada o modificada, ya que nos damos cuenta de que nuestras elecciones están en gran medida determinadas por factores que previamente no habíamos tenido en cuenta. Tal vez no somos más que una consecuencia de causas anteriores, pero esto no significa que no poseamos libertad, sino que esta está vinculada al conocimiento y la comprensión de las influencias que operan en nuestra vida.

Las historias que nos han contado sobre nuestro país y nuestra sociedad pueden moldear las creencias, actitudes y comportamientos. Si nos vemos a nosotros mismos como actores aislados en la historia, si ignoramos las causas y los condicionantes que han dado forma a nuestra realidad, nuestra libertad subjetiva puede ser ilusoria.

La conciencia histórica implica mirar críticamente nuestro pasado, reconocer tanto los logros como los errores, y comprender cómo han influido en nuestro presente. Significa reconocer que somos el resultado de una larga cadena de acontecimientos, decisiones y circunstancias.

A lo largo de las eras, las cúpulas dinámicas de poder han forjado las narrativas que dan forma a nuestra comprensión del pasado. Las llamo dinámicas ya que ha habido diversos momentos de poder imperante por parte de ciertos grupos determinados a lo largo de la historia. Por ejemplo: la influencia de la Iglesia, quién fuera reemplazada por la ascensión de la monarquía y el posterior protagonismo de la burguesía y los capitalistas. Estas élites han desempeñado un papel crucial en la manipulación de las historias que perpetúan su dominio. Cuestionar las historias oficiales puede ser la clave para entender las complejidades y dinámicas cambiantes del poder a lo largo de la historia.

Esta dinámica en constante cambio subraya la necesidad de una comprensión más completa de la historia, destacando que incluso las élites están sujetas a transformaciones, y que su versión de la realidad puede ser moldeada por sus propios intereses. Cuestionar las narrativas propuestas a lo largo del tiempo se convierte entonces en un acto esencial para alcanzar una comprensión más auténtica y liberadora de nuestro pasado.

¿Es posible reescribir nuestra historia colectiva? La conciencia crítica y la búsqueda activa de una comprensión más completa se presentan como herramientas fundamentales para redefinir nuestra relación con el pasado. Al cuestionar las versiones preestablecidas, la sociedad puede embarcarse en la construcción de nuevas narrativas que reflejen una identidad más inclusiva y una visión de futuro diferente.

En esta búsqueda, la reevaluación de figuras históricas se convierte en una tarea imperativa. Para el caso de México, es necesario matizar en grises aquellos héroes de la SEP: Revisitemos historias como la de Benito Juárez, Hernán Cortés, Antonio López de Santa Anna o Porfirio Díaz. Revaluemos las civilizaciones prehispánicas y lo que nos han contado de ellas: si vivíamos en una utopía gracias a los aztecas o la mayas en este territorio, ¿por qué los Tlaxcaltecas y demás civilizaciones prefirieron aliarse con los españoles y “apoyar” la conquista?

Reconocer la complejidad de estas figuras nos invita a despojarnos de las etiquetas maniqueas de héroes y villanos, abriendo espacio para una apreciación más matizada de su legado. Así, la posibilidad de reescribir nuestra historia se manifiesta como un acto de empoderamiento colectivo, permitiéndonos crear un relato más auténtico y resonante que abrace la diversidad de experiencias y perspectivas que han tejido el tapiz de nuestra identidad histórica.

Los hombres se engañan al creerse libres; y el motivo de esta opinión es que tienen conciencia de sus acciones, pero ignoran las causas porque son determinadas; por tanto, lo que constituye su idea de libertad, es que no conocen causa alguna de sus acciones (Spinoza, B. [1677]. Ética.)

En este viaje de reflexión, enfrentamos desafíos y oportunidades al reconocer la influencia de la historia en nuestras vidas. No somos libres de nuestro pasado, pero sí somos libres para tomar decisiones a partir de él. Al abrazar el conocimiento de nuestras limitantes y lo que estamos “condenados” a ser, encontramos una libertad auténtica.

Los desafíos radican en desentrañar las complejidades de nuestras narrativas históricas, desafiando las versiones simplificadas que nos han sido impuestas. ¿Cómo podemos utilizar este conocimiento para empoderarnos en lugar de sentirnos atrapados por el pasado? La respuesta reside en la comprensión de que cada capítulo de nuestra historia presenta oportunidades para la transformación. Cambios individuales y colectivos pueden surgir de una comprensión más profunda, permitiéndonos abrazar nuestra diversidad y construir un futuro basado en la inclusión y la autenticidad. Así, en el viaje de la historia, descubrimos que la libertad es ilusioria, pero lo más cercano a ella se encuentra en la capacidad de saber que somos consecuencia de la interpretación del pasado; sin embargo, la consciencia de la información nos ofrece la posibilidad de redefinirnos y un lienzo sobre el cual pintar un nuevo y consciente destino.

 

*Economista, tuitero y consultor

Sobre el municipio más pobre de México y una crítica a la liberalización injusta

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La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será” (Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina)

Haciendo un símil, si pensáramos en los países como si fueran seres vivos, la unidad más pequeña, la célula que forma los tejidos y estos a su vez los órganos de un sistema, serían los municipios y ayuntamientos. Se dice que el municipio libre es la célula básica, no solo de la división territorial y del organización política y administrativa de un gobierno, sino que también es el origen de la identidad y el desarrollo económico y social de las comunidades.

El rol de los municipios en el desarrollo de las regiones

El municipio, mediante su organización de gobierno en el ayuntamiento, incurre en el día a día de los ciudadanos administrando los asuntos públicos, tomando decisiones y estableciendo políticas que afectan a la comunidad.  También gestiona los servicios y recursos para el beneficio de los ciudadanos y el desarrollo de la localidad. Para economistas como Edward Glaeser, es a través de la óptica de las ciudades que se pueden superar los desafíos urbanos como a pobreza y la congestión, ejecutando políticas progresivas y planificación urbana inteligente. Glaeser habla también de la necesidad de invertir en educación, infraestructura y desarrollo económico local para aprovechar al máximo el potencial de las cuidades como motores del progreso. Los municipios, a su vez, participan en el desarrollo de las regiones, cumpliendo un rol particular en lo que se convertirá en su vocación económica.Rutas Mexicanas

Hablando ahora en particular, una región que ha cumplido las expectativas de crecimiento con creces desde que la industrialización se volvió norma a partir del inicio de la “integración de Norteamérica” es el Bajío. Esta región aprovechó su posición geográfica y la infraestructura construida a mediados del siglo XX derivado de la alta demanda de materia prima por parte de los Estados Unidos durante la época de Guerra y Postguerra (¿se han preguntado alguna vez por qué las principales calles de algunas ciudades del país están orientadas hacia el norte?).

La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, reconocida por abordar temas de identidad, raza, género y política dice que el lugar donde naces y creces es un componente fundamental de tu ser. Y es por ello que, en el texto de esta ocasión, como leonés de nacimiento, me gustaría hablar de una seria problemática que hace un par de meses el CONEVAL (Consejo Nacional de Evalución de la Política de Desarrollo Social) dio a conocer.

León, Guanajuato ha sido noticia reciente debido a que es la ciudad con mayor número de pobres y la segunda con mayor cantidad en pobreza extrema. La realidad es que es tendencioso clasificarla como la ciudad más pobre del país, puesto que esto involucraría muchas más variables y consideraciones; lo que no se puede negar es que es un tema sensible y preocupante para el Bajío, puesto que el tener una problemática creciente como esta, dicta cierto patrón que podría repetirse en otras ciudades de la región. ¿Qué significa esta problemática y qué puede provocar?, ¿qué se ha hecho mal y quién es el culpable? Tomaré como excusa esta problemática para tratar temas de economía regional, desarrollo y crecimiento económico…

El Bajío Mexicano

El Corredor Industrial del Bajío Mexicano es una región estratégica que se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento económico del país. Se encuentra ubicado en la zona central de México, abarcando los estados de Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, San Luis Potosí y Jalisco. Esta región tenía una vocación principalmente agrícola en un inicio, sin embargo, la llegada de las políticas de sustitución de importaciones en la década de 1960, y a partir de ello, la llegada de inversión, provocó que se experimentara un proceso de industrialización que sentó las bases para su desarrollo actual. En el contexto del comienzo de una industrialización en el país, motivado por la producción para satisfacer una demanda nacional e internacional, la ubicación geográfica del Bajío, en el centro de México y cerca de importantes ciudades como Ciudad de México y Guadalajara, jugó un papel crucial en su desarrollo como un importante corredor industrial. La región contaba con una infraestructura de transporte relativamente bien desarrollada, con carreteras y vías ferroviarias que facilitaban la conectividad y el movimiento de mercancías.

El desarrollo del Corredor Industrial del Bajío Mexicano se aceleró en la década de 1990 con la implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que abrió oportunidades comerciales con Estados Unidos y Canadá. Muchas empresas multinacionales vieron en el Bajío una ubicación estratégica para establecer sus operaciones y aprovechar los beneficios del acuerdo comercial.

León, la ciudad de la manufactura

En torno a la política económica que le concierne a la región, en su momento tenía sentido el que la ciudad apostara en las últimas décadas del siglo XX a la industrialización como medio para impulsar la economía. Sin embargo, en medida que el tiempo ha pasado, las consecuencias negativas de esta dependencia se han vuelto evidentes. La competencia global ha reducido los márgenes de beneficio y ha llevado a la pérdida de competitividad debido al poco dinamismo de la economía y capacidad de adaptación, generando desigualdades socioeconómicas en la ciudad. A pesar de la generación de empleo, los salarios en la industria manufacturera suelen ser bajos, especialmente para los trabajadores no calificados; añadiendo que el crecimiento de dichos salarios ha sido en ritmos menores a la referencia: el crecimiento económico y la inflación. Esto ha resultado en una concentración de riqueza en algunos empresarios (en su mayoría, ni siquiera nacionales); además, esta falta de capacidad de adaptación también ha limitado las oportunidades de empleo en otros sectores.

Las desigualdades se reflejan en la calidad de vida de los habitantes de León. Existen disparidades en el acceso a servicios básicos como educación, salud, vivienda adecuada y servicios públicos. Las comunidades más vulnerables y marginales a menudo enfrentan dificultades para acceder a estos servicios, lo que amplía la brecha socioeconómica.

Crecimiento y desarrollo

Lo sucedido en la ciudad, y por consiguiente en la región, se asemeja a lo que para el economista turco, Dani Rodrik, sucede en contextos con alto desempeño, donde las consecuencias sociales se vislumbran al sobreponer el crecimiento a expensas de aspectos importantes de desarrollo. Sin afán de meterse en ideologías, es indispensable que consideremos que ambos aspectos de la economía no son excluyentes. El desarrollo no es una alternativa al crecimiento, sino que son complementos naturales. No existe un verdadero desarrollo económico sin una riqueza generada; y, por otro lado, no puede existir crecimiento en una economía sin un entorno apto para hacerlo.

Entonces, ¿en qué momento es que se perdió esta región y, particularmente la ciudad de León en el camino del desarrollo y el crecimiento? Mi diagnóstico muy particular (y que queda corto, será digno de profundizar en otros textos) es que la desesperación de quedarse atrás respecto a las grandes potencias del mundo hizo que México, durante el siglo XX, tratara de incorporar a sus regiones y ciudades a un sistema ignorando que se tendría un papel secundario, únicamente como un engrane trabajando en favor de la generación de riqueza de dichas potencias.

En su libro Kicking Away the Ladder Ha-Joon Chang cuestiona cómo los países desarrollados han utilizado estrategias proteccionistas y políticas industriales en su propio proceso de desarrollo, mientras desaconsejan a los países en desarrollo que sigan su camino. Siendo esto, por lo menos injusto.

Una vez conseguido este nivel de crecimiento y desarrollo avanzado, abogaron por la liberalización del comercio y la eliminación de barreras comerciales, involucrando (por no decir obligando) a cualquier otro jugador aprovechando una competencia desigual, vulnerabilizándolos ante los ciclos económicos internacionales y colocándoles una soga al cuello con las condiciones adversas en financiamientos.

¿Las regiones que han sufrido de las consecuencias de una apertura injusta están condenadas a la desigualdad?

Como cualquier respuesta complicada: depende. Dependerá de que acciones de política económica se tomen a partir de ahora. ¿Cuál es la respuesta? La realidad es que no creo que exista una fórmula exacta, sino que es necesario tener en cuenta la necesidad de ser flexibles y asertivos a la hora de implementar políticas económicas. Volviendo a lo que argumenta Chang, para ello, cada región, en línea con lo que dicte un Plan Nacional de Desarrollo, debe tener la libertad de adaptar sus políticas de desarrollo a sus circunstancias y necesidades; no se debe ver con malos ojos las políticas activas, inclusive rozando en lo proteccionistas y estratégicas para fomentar las industrias.

Si quisiéramos resumirlo, ciudades como León y, por ende, regiones como el Bajío, deben priorizar en sus acciones la implementación de políticas industriales selectivas que protejan y apoyen a las industrias locales en desarrollo; la inversión en educación y capacitación para fortalecer las habilidades y conocimientos de la fuerza laboral; la mejora de la infraestructura para impulsar el desarrollo económico; la adopción de políticas comerciales estratégicas que fomenten la diversificación económica y reduzcan la dependencia de los mercados externos; y el fortalecimiento del sector financiero para apoyar el crecimiento empresarial.

No a las ideologías

Yo no sé qué partido deba tomar la batuta para hacerlo. Lo que sí podría recomendar, especialmente para aquellos con una creciente preocupación por la desigualdad, inclusive sus consecuencias ambientales o en la seguridad pública de la región, es en exigir que estos temas sean tratados con seriedad. Si bien, las políticas implementadas en el pasado fueron ejecutadas con la mejor de las intenciones y con la información disponible dadas las circunstancias, es indispensable redefinir los objetivos de la ciudad y la región; de otra manera será condenada empeorar sus condiciones sociales, abriendo camino a gobiernos demagógicos, cada vez más populares… será que la reacción comenzó siendo a nivel federal (¿?)

 

*Economista, tuitero y consultor

Sobre ser migrante

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Adonde yo soy tú somos nosotros Octavio Paz (1957) en Piedra de Sol.

Pocos temas son tan sensibles y complejos como el de la migración. Tal vez en un mundo ideal no sea necesario buscar una mejor vida lejos de donde has crecido, o tal vez una perfecta movilidad haga que las regiones se desarrollen de acuerdo con sus capacidades y ventajas comparativas. Ambos puntos vistos desde teorías radicalmente distintas.

Para tener un poco de contexto local y dimensionar la importancia de este tema para nuestro país, de acuerdo con datos oficiales de organismos de las naciones unidas, la diáspora mexicana es la segunda más grande del mundo (13 millones), seguida únicamente de la India (15.6 millones). La mayoría de los connacionales mexicanos residen, como era de esperarse, en Estados Unidos (~12 millones), país con el que conformamos el principal corredor migratorio en el mundo y es motivo suficiente para ser un tema complejo desde un punto de vista político.

Me parece que hablar de migración desde un punto de vista externo es contraintuitivo para el ser humano. Somos una especie que si algo nos ha caracterizado a lo largo de la historia es la condición nómada. Realmente no somos ni de aquí ni de allá. Por lo tanto, tratar de juzgarla resulta hasta hipócrita.

Hablando de la situación migratoria en acciones políticas. No creo que exista un departamento o política migratoria a la cual le pueda dar mi afinidad. Secretarías ineficientes, políticas inexactas y políticos tomando decisiones desde la completa ignorancia son males que comparte cualquier país en temas de migración, ya sea en América, África, Europa o Asia.

La sensibilidad que nos da el vivir cerca de los Estados Unidos nos hace darnos cuenta del parecido que tienen estas problemáticas presentes en nuestro país y en el vecino del norte. Cifras oficiales aseguran que, durante inicios de la administración de Trump en Estados Unidos, alrededor de 2,500 menores fueron ubicados en albergues u oficinas de detención, siendo separados de sus familias a raíz de la política de Tolerancia Cero. Luego de un escándalo mayúsculo alrededor del mundo tras darse a conocer esta noticia, Trump decidió echar atrás dicha política, reuniendo a las familias en el 2018; no obstante, las ineficiencias burocráticas provocaron que alrededor de 700 pequeños no encontraran a sus familias puesto que habían sido ya deportadas semanas antes, quedando varados en un país ajeno, sin sus papás. Completamente desamparados.

Las imágenes que mostró el congresista Ted Lieu en una audiencia en 2018 rompen el corazón… Cientos de niños habitando en un albergue rodeados de rejas, cubiertos de papel aluminio haciendo las veces de cobijas. El representante demócrata también compartió algunos audios, los cuales son aún más desgarradores, dando a conocer la desesperación de los pequeños. Dichos audios e imágenes fueron tomados por agentes de ICE.

Instituciones y políticas débiles ocasionan grades tragedias. Es de conocimiento público, pero no está demás reafirmar que México sufre de los mismos males que se critican a los Estados Unidos. Tanto en inefiencias políticas y gubernamentales como falta de empatía en la sociedad.

El pasado lunes 27 de marzo un centro del Instituto Nacional de Migración (INM) en Ciudad Juárez registró un incendio, en el cual 40 personas perdieron la vida y otras 27 resultaron heridas. Asfixiados, calcinados y encerrados en celdas fueron los últimos minutos de estas personas que buscaban una mejor vida. El incendio demuestra las heridas de nuestra política migratoria, tan graves como las de nuestro vecino del norte. Decenas de hombres se ahogaron en el humo frente a cámaras de seguridad, justo en los ojos de los guardias encargados de vigilarles.

Entrar en detalles de cómo sucedió esta lamentable situación no vale la pena, pero sí recalcar las condiciones en las que vivían en este “albergue”, que más bien la CNDH describe como un “modelo de alojamiento tipo carcelario, similar al utilizado en los Centros de Reinserción Social, que conserva criterios de contención y represión de las personas en contexto de movilidad, como si se les atribuyeran conductas delictivas”. Recordemos que estas personas habían sido arrestadas y trasladadas al centro de detención por no tener papeles en regla, pero no estaban acusados de ningún delito. Cuestión que tampoco se había cumplido acorde a la ley puesto que por lo menos dos de los migrantes detenidos tenían permiso para residir en México. Uno de ellos falleció.

Associated Press publicó recientemente que un abogado acusa al delegado del INM en Chihuahua, el contraalmirante Salvador González Guerrero, de haber dado la orden por llamada telefónica de no abrir la verja de los migrantes “bajo ningún motivo” durante el incendio.

A una semana del suceso, poco se le ha dado seguimiento desde la escena pública. Y, por supuesto, pocas consecuencias ha habido. Toda tragedia en nuestro país tiene una constante, no habrá consecuencias y nada va a cambiar.

Leyes y políticas como lo son en el tema migratorio se han construido, como dice el sociólogo francés, Émile Durkheim, no desde el Estado, sino como consecuencias de la moral a raíz de las condiciones de la vida común del pueblo. Hoy las leyes reflejan las necesidades y valores de la sociedad en la que se crean, y que son una expresión de la conciencia colectiva de esa sociedad. Según Durkheim, las leyes se originan a través de la presión social que ejercen los miembros de esta para regular el comportamiento y mantener el orden.

Sin darle un juicio de valor, tal vez hoy esa moral la compartimos los países norteamericanos. Todas esas injusticias que hoy los migrantes viven en Estados Unidos, por ejemplo, bajo el Título 42, donde de acuerdo con Human Rights First se han identificado casi 10 mil casos de secuestro, tortura, violación u otros ataques violentos contra personas expulsadas; las viven los centro y sudamericanos en nuestras tierras. Por lo menos uno de cada tres migrantes sufren de cualquier tipo de violencia a su paso por México.

Si bien, existen asociaciones o grupos de la sociedad organizados en favor de derechos de los migrantes y condenando las condiciones a las que se deben de enfrentar. La presión que ejercen es insuficiente y han sido muy poco apoyados. En México hay alrededor de 96 albergues para migrantes, y en su mayoría son operados por la sociedad civil; contrastando con las 58 estaciones migratorias operadas por el INM.

En temas tan complejos y donde la misma sociedad es responsable del bienestar de minorías específicas, Durkheim nos ofrece un poco de claridad a la hora de sacar conclusiones. Así como en otros tantos temas, pareciera que el cambio para vivir en una armonía colectiva no vendrá hasta que exista una re-priorización de valores sociales. Me parece que el debate entre si el cambio en leyes surge por cambios en la moral social o es precisamente al revés, encuentra una solución dando una responsabilidad a la sociedad; sin embargo, el cómo llegar a ese cambio es digno de ser profundizado en otro texto.

*Economista, consultor y tuitero

Sobre el superpeso

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Toda frase breve acerca de la economía es intrínsecamente falsa
– Alfred Marshall

Este mes ha sido difícil encontrar algún tema de relevancia para contar en estos escritos que cada vez se vuelven más recurrentes. Sin embargo, recientemente ha tomado protagonismo político un tema que no necesariamente incumbe en esa índole. Y es que el súper peso ha sido tema de conversación en estas últimas semanas puesto que el tipo de cambio se encuentra en niveles no vistos desde épocas prepandémicas. Desde noviembre del 2021, el peso ha visto una apreciación de alrededor de 16%, hoy siendo la moneda más apreciada en lo que va del 2023. Pero ¿qué significa esto realmente? ¿Es una buena noticia? ¿Para quién?

Cuando hablamos de tipo de cambio, nos referimos al estándar que se usa en el mercado cambiario para conocer el número de unidades de moneda nacional que deben pagarse para obtener una moneda extranjera, o el número de unidades de moneda nacional que se obtienen al vender una unidad de moneda extranjera. El cruce más común del peso mexicano es, como podrían suponerlo, frente al dólar americano.

Ahora sí, el tipo de cambio es relevante en la economía por varias razones: Por un lado, en el comercio internacional, el tipo de cambio afecta el precio de las importaciones y las exportaciones, si la moneda de un país se deprecia (ahora compras la moneda de otro país más caro), las exportaciones del país se vuelven más atractivas y las importaciones más caras, lo que puede impulsar la economía regional y mejorar la balanza comercial. También puede afectar al turismo, el precio es determinante en el atractivo de un destino si una moneda de un país turístico se deprecia. Inclusive, afecta en las inversiones, si la moneda del país se deprecia, los inversionistas extranjeros pueden encontrar más atractivo invertir en el país, ya que sus inversiones valdrán más en términos de su propia moneda.

Entonces… ¿por qué hay un súper peso?

Desde el 22 de diciembre de 1994, México tiene un régimen de libre flotación de la moneda. Tras un periodo de inestabilidad en los mercados financieros y un ataque especulativo a las reservas internacionales del Banco de México a finales de 1994, la institución monetaria optó por realizar un cambio ya que dichos acontecimientos hicieron insostenible el régimen de bandas cambiarias, provocando una rápida depreciación de la moneda nacional. Este suceso fue conocido como “error de diciembre”.

En este régimen, el tipo de cambio se determina por el libre mercado, sin la intervención de las autoridades. Las operaciones que lleva a cabo el banco central en el mercado cambiario se hacen a través del tipo de cambio FIX.

Entre las razones por las que hoy el peso tiene cierta “fortaleza” se encuentra el hecho de que la inversión extranjera directa ha visto un crecimiento de alrededor del 12% durante el 2022. Esto fue en parte por los flujos extraordinarios por la reestructura de Aeroméxico y la fusión de Televisa con Univisión (esto fue casi el 20% de la IED en 2022), pero también por el fenómeno llamado “nearshoring“. Este concepto será profundizado en otra editorial, pero se refiere a la práctica de transferir una operación comercial de una empresa extranjera a un país cercano. A pesar de que México ha visto grandes desinversiones durante este sexenio, la posición geográfica, la mano de obra y los recursos naturales y económicos han resultado en un atractivo para la llegada de inversiones.

Otra de las grandes explicaciones tiene que ver con la llegada de grandes cantidades de dólares al mercado nacional en respuesta al incremento de tasas que ha llevado a cabo el Banco de México por periodo de alta inflación en el que vivimos. Para entenderlo mejor, un inversionista extranjero que maneja dólares preferirá colocar su dinero en un país que le ofrezca un alto rendimiento en el mercado de bonos, sobre todo en estos momentos en el que la bolsa de valores ofrece poca rentabilidad por la alta incertidumbre. Aquellas personas con dólares, hoy preferirán invertir en México puesto que la tasa de interés vista a través de los CETES se ubica en valores superiores al 12%. Esto ha resultado ser particularmente atractivo ya que el Banco de México ha subido sus tasas de referencia a un ritmo mucho mayor al de la Fed (su contraparte de los Estados Unidos), por lo que el spread o diferencial de tasas se ha incrementado en los últimos meses, siendo más evidente el “premio” por traer esos dólares al mercado mexicano.

Por último, se encuentran las remesas. Este también ha sido un tema politizado en los últimos meses. Una remesa es el envío de dinero de aquellas personas que radican en otra nación a personas que residen en su país de origen. En el caso de México, es el envío de dólares por parte de nuestros paisanos a sus familias dentro de la República. La entrada de dichos dólares aumenta su oferta, reduciendo su precio de equilibrio. En 2022, el envío de remesas a México alcanzó un récord histórico de 58 mil millones de dólares, un crecimiento de casi el 14% respecto a 2021. Esto no necesariamente es una buena noticia, puesto que podría indicar una mayor necesidad de recursos por parte de los mexicanos ante un debilitamiento del mercado laboral o una alta inflación. Si bien es cierto que apoyan al consumo y al crecimiento económico, tengo mis reservas ante el hecho de que un mexicano deba migrar al extranjero para poder apoyar a su familia. ¿Será esto un reflejo de la falta de oportunidades de nuestra economía?

El futuro del tipo de cambio y las especulaciones

Como todos los otros temas económicos, pareciera un error pronosticar, sin embargo, meteremos las “manos al fuego”, aunque no precisamente. ¿Cómo será el tipo de cambio en el futuro cercano? Pues depende, pero lo más plausible es que al continuar viendo una inflación mayor en México que en Estados Unidos y que eventualmente el banco central mexicano comience a bajar las tasas, el tipo de cambio regresará a los niveles previos a este fortalecimiento, depreciándose “naturalmente”. ¿Qué podría mantener esta fortaleza? La respuesta sencilla es que no sería un buen desempeño de la economía mexicana, sino un debilitamiento de la moneda americana.

Con las divisas también suele haber especulación. Existe un mercado dedicado a su compraventa con el objeto de obtención de utilidades al margen de la economía real. Esto a través de operaciones de ida y vuelta, arbitraje, anticipación del tipo de cambio o incluso productos derivados. En el caso del peso mexicano, al ser una de las monedas más transaccionadas o líquidas entre los mercados emergentes, tiene una alta sensibilidad a cualquier acontecimiento. Debido a que opera casi los 7 días de la semana, es utilizada como proxy para los países en desarrollo, volviéndose susceptible a periodos de alta volatilidad.

Habiendo dejado en claro un poco de lo complejo que es el tema del tipo de cambio y lo sensible que es a una cantidad amplia de variables, lo más escuchado recientemente entre expertos es que este fenómeno ha sido consecuencia de una serie de coincidencias positivas que no durarán por mucho.

Usar el discurso político en la economía

Recientemente he visto a algunos políticos colgarse una medalla que no necesariamente les corresponde. Un precio de la economía no debe usarse con dichos fines. El tipo de cambio no necesariamente te premia o te castiga si tiene un comportamiento esperado. Cierto nivel de depreciación puede ser natural por el tipo de economía en el que nos encontramos, e inclusive beneficiar a algunos, como por ejemplo a los exportadores. Lo que no beneficia es tener incertidumbre, y eso le pega a la economía en general y al tipo de cambio como consecuencia. La incertidumbre nubla la ruta y las decisiones desde el punto de vista empresarial y el sector privado se vuelven más cautelosas. La hegemonía política, el uso de poder y la concentración del mismo tendrá como resultado consecuencias graves de no ser tratadas a tiempo desde una base social participativa. Temas complejos no deben ser simplificados, sobre todo bajo ideologías.

*Economista, consultor y tuitero

Sobre el 2023 y el futuro…

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Puedo calcular el movimiento de las estrellas, pero no la locura de los hombres

-Sir Isaac Newton

Ni siquiera una de las mentes más brillantes pudo sobreponerse a la locura y surrealidad de los mercados. En 1720, Sir Isaac Newton perdió su fortuna en la burbuja de la Compañía de los Mares del Sur. Un error en sus pronósticos al no contemplar la manía como una de sus variables, le significó millones de libras en pérdidas al entonces Maestro de la Casa de la Moneda británica.

Pasado reciente y futuro próximo

El estratega y profesor John Jennings publica anualmente pronósticos para el mercado de valores, sin embargo, su texto en Forbes correspondiente a este año cuenta con un disclaimer muy particular puesto que prefiere ser no específico con referencia a valores y variables: Sé que estas predicciones son insatisfactorias, sin embargo, son tan precisas como cualquiera puede serlo para predecir los rendimientos del mercado.

Para poder hablar del futuro, será necesario hacer un breve recorrido de lo que fue el 2022. En pocas palabras: inestabilidad. Los principales índices se vieron con resultados negativos. Por ejemplo, S&P perdió casi 20%, el IPC 9%, Nasdaq 33%. Además de que los principales indicadores apuntaron desaceleración económica siendo que el PIB Mundial creció apenas 3.2%, procedente de un crecimiento de 6% en 2021. Los únicos activos que aumentaron fueron aquellos de renta fija en el orden del aumento de las tasas a nivel generalizado por los bancos centrales, esto en respuesta a la coyuntura de alta inflación.

El arte de pronosticar… ¿o predecir?

Hace poco leí que pronosticar con base en cifras históricas es como capturar un animal salvaje, enjaularlo (en una distribución) y decir que ya lo domesticaste. No es así en un sentido estricto, sigue siendo un animal salvaje. Solo porque -cabe- en una distribución, no significa que será estable de manera perene (vid. Taleb).

Yield Curve - an overview | ScienceDirect Topics
Fuente: ScienceDirect

Si alguna vez has visto esta gráfica, sabrás de la “certeza” que ha dado al predecir 8 de las últimas 8 recesiones a nivel global. Campbell Harvey, su inventor, indicaba que una curva de rendimiento en contextos normales tendría una pendiente positiva respecto a la duración de los activos; sin embargo, cuando los mercados se encontraban inseguros e inestables, dicha pendiente se invertía, indicando una recesión venidera. Pues incluso Campbell ha asegurado que su modelo se encuentra sobrepasado… roto.

Cada vez entendemos más lo poco que sabemos de variables económicas como inflación y sus efectos. Jerome Powell ha llevado la subida de tasas de la Reserva Federal de los Estados Unidos bajo un discurso que roza en lo nihilista; ni siquiera sus modelos y el conocimiento de miles de economistas detrás han podido llegar a conclusiones certeras. Inclusive, subgobernadores del Banco de México como Jonathan Heath han comenzado a admitir las limitantes que existe en el conocimiento actual sobre los temas macroeconómicos. Todos los modelos están y probablemente seguirán rotos, puesto que, por construcción, la linealización de parámetros deja fuera muchas cosas. El gran problema con hacer proyecciones y pronósticos es que se que realizan sobre una sola variable; sin embargo, el futuro es más complejo que eso.

No one knows anything dice el titular de enero de uno de los artículos de Axios (2023). “Después de casi tres años de conmociones económicas y geopolíticas, los expertos se dan por vencidos y admiten que no saben lo que vendrá después”. Hoy, la probabilidad de una recesión en 2023 es de entre 45% y 55%, según los autores de Goldman Sachs. Existen argumentos sólidos para ambas posibilidades.

Bien… la realidad es que todo esto no importa, probablemente el discurso de humildad se vaya una vez que este episodio de incertidumbre tenga fin ya sea con una gran depresión o una época de auge. Pero regresará en el siguiente ciclo. La exprofesional de póker Annie Duke ha comentado en sus libros que la suerte rebasa a las aptitudes de una persona a la hora de pronosticar, esto tanto en el juego y como en la vida. Lo que podemos aprender de ello es que tiene más valor el estar preparado para cualquier escenario sobre tratar de predecir qué ocurrirá. Algunas de las lecciones que tiene Annie son: Apuesta arriesgado, pero poco; aprende a distinguir cuándo no apostar; y no exponerte a riesgos catastróficos.

No caer en trampas del azar

Esto no significa que no sepamos realmente nada, sino que aquello que rige las decisiones que toman los grandes corporativos, los gobiernos y las personas ha quedado obsoleto. Hoy es necesario tomar un compás, saber tu norte y comenzar a tomar riesgos. Que el valor esperado del resultado sea positivo respecto al costo de oportunidad de tu decisión sin la certeza milimétrica.

De acuerdo con Nassim N. Taleb, es necesario tener una mente lo suficientemente abierta como para lidiar con el azar y lo que ello significa emocionalmente. Tal pareciera que somos más “racionales” y científicos en los detalles de nuestra vida diaria que en aquellos que pueden dañarnos y amenazar nuestra supervivencia. La vida moderna parece invitarnos a volvernos extremadamente realistas e intelectuales cuando se trata de asuntos como la religión y el comportamiento personal, pero tan irracional como sea posible cuando se trata de asuntos regidos por el azar (por ejemplo, cartera o inversiones inmobiliarias). Probablemente sea interesante hablar del azar en nuestras vidas en textos de las siguientes semanas.

Entonces, el futuro…

Me da orgullo que este texto haya comenzado teniendo el objetivo de hablar de 2023 y que no lo haya cumplido. Si una cosa hay que decir sobre el futuro es que hay que hacernos robustos. Esperar lo mejor, pero estar preparados para lo peor. Tal como dicen las mejores mentes en estos momentos, 2023 pinta para ser un año de recuperación y soft landing, pero con una posibilidad real de que no sea así, especialmente para México.

A la hora de hablar del futuro, será necesario tener la humildad de decir “no sé”, estar conscientes de nuestros posibles errores y saber que aquellos que nos dedicamos a pronosticar, no somos invencibles. Es demasiado pedir para un mundo económico que se sostiene con la confianza, pero una pizca de humildad es suficiente viraje para modificar el paradigma y cambiar nuestro sistema.

*Economista, consultor y tuitero

 

Sobre la inteligencia artificial y su impacto socioeconómico

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“La inteligencia artificial no es nuestro enemigo, sino nuestro aliado”

– Sundar Pichai, CEO de Google.

La inteligencia artificial (IA) es una tecnología en constante desarrollo que está cambiando la forma en que se realizan las tareas en una variedad de campos, desde la medicina hasta la manufactura. A medida que la IA avanza, también puede tener implicaciones socioeconómicas significativas en el futuro.

Uno de los principales efectos de la IA en la sociedad será la automatización de muchos trabajos que actualmente se realizan manualmente. Esto puede llevar a una reducción en la necesidad de mano de obra en algunos sectores, lo que podría provocar desempleo a corto plazo. Sin embargo, también puede crear nuevas oportunidades de empleo en áreas relacionadas con el desarrollo y la implementación de la IA.

Además, la IA también puede tener un impacto en la desigualdad económica. Como la IA tiende a favorecer a quienes tienen acceso a ella y a los recursos necesarios para utilizarla, es posible que ciertos grupos de personas se queden atrás en términos de oportunidades económicas y empleo. Por otro lado, la IA también puede ser utilizada para abordar problemas de desigualdad, como el acceso a la atención médica y la educación.

La inteligencia artificial (IA) puede tener una serie de ventajas. Una de las principales ventajas de la IA es su capacidad para realizar tareas de manera más rápida, precisa y eficiente que los seres humanos. Esto puede permitir a las empresas y organizaciones mejorar su productividad y competitividad, lo que a su vez puede contribuir a la economía en general.

Otra ventaja de la IA es su capacidad para analizar grandes cantidades de datos y detectar patrones y tendencias que pueden pasar desapercibidos para los seres humanos. Esto puede tener una serie de aplicaciones útiles en campos como la salud, la ciencia, las finanzas y la seguridad. Además, la IA puede ser utilizada para realizar tareas peligrosas o insalubres que no son adecuadas para los seres humanos.

Esta tecnología, por otro lado, puede tener algunas desventajas, como su costo de implementación y mantenimiento. Además, el desarrollo de la IA puede requerir una gran cantidad de datos y recursos computacionales, lo que puede ser costoso.

Otra desventaja de la IA es que puede reemplazar trabajos y desplazar a los trabajadores humanos. Esto puede tener un impacto negativo en la economía local y en la sociedad en general, ya que puede reducir la demanda de trabajadores cualificados y aumentar el desempleo. Además, la IA puede ser utilizada de maneras que pueden ser perjudiciales para los seres humanos, como en el caso de armamento autónomo. También existe la preocupación de que la IA pueda superar a los seres humanos en términos de inteligencia y habilidades, lo que plantea preguntas éticas sobre cómo debemos tratar a las máquinas inteligentes.

Es posible que la inteligencia artificial (IA) tenga un impacto en la desigualdad en el futuro. Uno de los principales motivos por los que se teme que la IA pueda aumentar la desigualdad es su capacidad para reemplazar a los trabajadores humanos en una variedad de tareas. Esto puede desplazar a trabajadores cualificados y aumentar el desempleo en ciertas áreas, lo que a su vez puede contribuir a la desigualdad en términos de ingresos y oportunidades laborales.

Además, el desarrollo y uso de la IA puede estar concentrado en ciertas áreas geográficas y sectores económicos, lo que puede perpetuar y agravar la desigualdad regional y de clase. También existe la preocupación de que la IA pueda favorecer a ciertos grupos en detrimento de otros, por ejemplo, en términos de acceso a servicios y oportunidades. Por lo tanto, es importante abordar cuestiones relacionadas con la equidad en el desarrollo y uso de la IA.

Plagio a una IA

Si yo publicara este pequeño ensayo sin un comentario como el presente, salvo que me conozcas muy bien, probablemente pasaría desapercibido como una columna quincenal más de mi autoría. Sin embargo, tengo que confesar que, en realidad, el autor de la columna de esta ocasión se trata precisamente de una inteligencia artificial. Si, como yo, vives pegado a tu celular, te habrás dado cuenta de que la semana pasada se volvió viral la herramienta gratuita (hasta ahora) llamada ChatGPT.

En este espacio digital, me tomé la molestia en preguntarle quién era, a lo que respondió: “CHATGPT es un modelo de lenguaje generativo desarrollado por OpenAI, una variante del modelo GPT-3 (Generative Pretrained Transformer 3) que fue entrenado específicamente para el lenguaje de chat. Esto significa que CHATGPT está diseñado para generar respuestas coherentes y naturales en conversaciones de chat, como las que ocurren en plataformas de mensajería o en chats en línea. CHATGPT puede ser utilizado en una variedad de aplicaciones, como para mejorar la capacidad de un chatbot para responder preguntas o para ayudar a los usuarios a generar contenido de chat de manera más rápida y eficiente.”

Quien está detrás de esto es OpenAI, dejé que también se presentara en el chat: “OpenAI es una organización de investigación en inteligencia artificial creada con el objetivo de promover y desarrollar la IA de manera segura y beneficiosa para la humanidad. OpenAI fue fundada en 2015 por un grupo de empresarios y científicos de datos, incluyendo a Elon Musk y Sam Altman. La organización realiza investigación en áreas como el aprendizaje profundo, el lenguaje natural y el juego de computadora, y ha desarrollado algunos de los modelos de IA más avanzados del mundo. Además, OpenAI también colabora con otras empresas e instituciones en proyectos relacionados con la IA y promueve el desarrollo de tecnologías de IA de manera responsable y ética.”

Tan solo en 5 días, esta plataforma superó el millón de usuarios y es capaz de resolver problemas matemáticos, ordenar información o desarrollar código. Si bien, no cuenta con un manejo de lenguaje mayor al que tendría un profesionista capaz de convertir su escrito en algo con apariencia coherente, aunque incapaz de aplicar el juicio crítico sobre los componentes de su respuesta. Con el tiempo y el entrenamiento, podemos posiblemente llegar al momento en el que las respuestas se encuentren en nivel de un Ph.D. en el área relevante concreta.

La pregunta pertinente, por lo tanto, es: ¿y ahora qué?

Lo que significa esta tecnología que, por el momento, no está conectada a internet es inimaginable. La aplicación de la inteligencia artificial en la vida cotidiana tiene consecuencias (positivas y negativas) de niveles de la Revolución Industrial. Tan solo esta herramienta ChatGPT puede llegar a reemplazar a Google o inclusive realizar cualquier tarea ordinaria como la lista del super, una rutina de ejercicios o exámenes para la universidad.

Hay momentos en los que tomar una pausa no vendría nada mal para reflexionar y asegurarnos que efectivamente esta tecnología tan delicada se incorporará de la mejor manera a nuestras vidas. Así como mirar quién está detrás de su implementación, cuidando sus intereses e inclusive sus definiciones de ética y responsabilidad.

¿Realmente todos y todo es reemplazable por la tecnología?

Sobre el dinero

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“La teoría económica solo tiene un éxito moderado en la predicción del comportamiento porque, como todos sabemos, las decisiones a menudo no son racionales o se basan en un análisis defectuoso de las consecuencias de la elección. Es por eso que el mundo está hecho un lío.”

Stephen Hawking

Tras hablar de la coyuntura inflacionaria en editoriales pasadas, en diversas pláticas y reflexiones ha surgido la duda de por qué la economía mundial es prácticamente dependiente de una moneda en “en la realidad no tiene valor”. Como dice Francis Fukuyama en su libro Trust (1995), la creación de la prosperidad en una sociedad está basada en la honestidad y confianza, y aunque parezca utópico, tiene un poco de sentido si pensamos al dinero fiduciario como aquel contrato de confianza de valor. Recalcamos que la palabra fiduciario viene del latín fiduciarius, o sea, que depende de crédito (en un sentido literal) o confianza. Pues bien, uno entiende que una moneda tenga un valor intrínseco (por estar hecha de algún metal, tal vez oro o plata), pero ¿y los billetes?

En la teoría económica, el dinero tiene tres funciones que lo distinguen de cualquier otro activo: como medio de cambio, unidad de cuenta y depósito de valor. Dichas funciones comenzaron a cumplirse a través de la incursión del papel moneda en nuestra sociedad.

Los primeros billetes o papeles monedas surgen por la imposibilidad de cargar la cantidad de oro, plata, o cualsea el metal precioso que se tratara como medio de cambio en las sociedades antiguas. El primer billete, de hecho, se creó en China en el siglo VII, con la finalidad de reducir la circulación de metales (monedas) por la escasez de cobre, pero lo que en principio se ideo como una medida temporal resultó, al acumular mucho más dinero en menos espacio, a ser la gran solución en el transporte de grandes cantidades a lo largo y ancho del Gran Imperio de la dinastía Tang.

En Europa, aunque Marco Polo ya trajo noticias del novedoso sistema monetario chino, no será hasta el siglo XVII cuando se creen los primeros billetes y es también en este caso por razones de necesidad durante la Guerra de los 30 años. Como dato, por ahí de 1694, después de establecerse el Banco de Inglaterra, comenzaron a circular los billetes de lo que hoy es la moneda viva más antigua: la libra.

El papel moneda era cambiable sin limitación de tiempo por moneda metálica y respaldado por su equivalente en metales preciosos. No fue hasta finales de la segunda guerra mundial con la llegada de los Acuerdos de Bretton Woods que se sistemizó. Dicho evento fue el resultado de la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas luego de su creación en 1944. De los acuerdos celebrados en el complejo hotelero homónimo se establecieron reglas financieras y comerciales entre los países; de esta conferencia nace el FMI, la OMC y el Banco Mundial. El nuevo orden económico internacional se asentaría sobre un sistema monetario internacional que adoptaría el patrón oro-divisas. Estados Unidos se comprometería a mantener el precio del oro en 35 USD por onza, de esta forma, se mantendría fijo el precio del dólar, pasando a ser la moneda de referencia en el comercio mundial. Por su parte, el resto de los países fijaron el precio de sus divisas en relación con el dólar americano.

Si nos ponemos un poco conspiranoicos (o tal vez realistas), como establecería Greoge Soros, sería el comienzo del orden económico estadounidense, sistematizando la política económica a conveniencia a través de instituciones bajo el objetivo de combatir déficits en balanzas de pagos de países desfavorecidos luego de las guerras mundiales.

No fue hasta 1971 que el gobierno de Richard Nixon se enfrentó a un problema: los dólares superaron las reservas de oro del país, de manera que el precio del oro en dólares superó el precio fijo del oro. Por lo tanto, luego del incremento de los gastos en el gobierno americano que no ayudó precisamente, Nixon decidió seguir un consejo del famoso Milton Friedman: eliminar la convertibilidad del dólar en oro.

El tener un sistema completamente fiduciario tuvo sus grandes consecuencias, que serán abordadas después. Pero una idea que sí me gustaría implantar es que, bajo la coyuntura actual de creciente inflación, deuda y crisis, no se vería descabellada la idea de contar con el auge de una nueva moneda, tal vez la China (yuan)… o cripto (¿?).

Hablar de a dónde se dirige el dinero es un tema digno de profundizar. Tal vez China se encuentre haciendo su mayor esfuerzo por continuar siendo el protagonista de la economía mundial actual, aunque luego del COVID, sus consecuencias y cómo está reaccionando el gobierno chino, no le estén resultando las cosas al 100%.

En cuanto a las criptomonedas, sin duda, blockchain ha venido a revolucionar el mundo; sin embargo, no considero que este activo pueda cumplir con las funciones descritas al principio de este texto. ¿Cómo confiar en un activo que quiere comportase como moneda, pero se especula demasiado con él? Además de que al ser finito tendría un principio deflacionario respecto a los bienes y servicios que pudiera comprar (aquí hago sugerencia de leer la columna de hace 15 días). El considerar a una moneda como inversión a plazo te haría caer en una especie de trampa de liquidez desincentivando el consumo.