#HojaDeRuta: “Días de Radio”

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“Al Aire” la voz, al aire las ideas, al aire las historias. Palabras que vuelan dibujando ondas, cruzando montes y valles. La añeja radio goza de cabal salud. Quizá ya no le creeríamos a Orwell que la guerra de los mundos ha comenzado, quizá ya no usamos la imaginación para saber qué pasó con “el ojo de vidrio”, ni nadie espera a que la noche cambie de color para disfrutar, copa en mano, de la hora que Agustín Lara pintaba de azul: “si tienes un hondo penar, piensa en mí…”.

Ciertamente la radio ya no es (exactamente) lo que era, pero definitivamente es. Goza de sorprendente salud, pues en la época de la inmediatez informática, sigue siendo fiel acompañante de una multiplicidad de audiencias. No es tanto que la radio se haya aferrado a irse, más bien el público nunca ha querido que se vaya.

Algunas cosas cambian, otras no tanto. Antes se tomaban llamadas en vivo, hoy la gente pide canciones, manda saludos y cuenta sus penas a través de mensajes de voz de Whatsapp. Un medio que alimenta de voces a otro. Pero nosotros somos los mismos: los que quieren escuchar y ser escuchados.

Aprendí a amar el bolero porque mi abuelo jamás movió la estación que sonaba en aquella vieja vagoneta Dodge: 101.3, AW, “el prestigio del gran radio”. Cuando le acompañaba a las ferreterías de la Calzada Madero (seguramente su idea de un paseo) sonaban Los Tres Ases, Pepe Jara, Los Tres Caballeros.  

En aquél noviembre de 1991 Luis Miguel volvía nuevas las piezas que tantos corazones viejos habían tocado. Recuerdo tomar de niño aquél disco que a la postre sería mi favorito, y ver en su contraportada la clara intención de tender un puente al pasado: “1954. No Me Platiques Más”; “1957. La Barca”; “1952. Contigo En La Distancia”. “Más allá de tus labios, del sol y las estrellas…”

Dicen que aquella placa revivió el bolero. Ahora sé que jamás estuvo muerto. Empolvado quizá, ausente, jamás. La cofradía de bohemios, aunque tuvo horas bajas, nunca dejó de cantar.

Como universitario hice radio por más de dos años. Junto a colegas en formación construimos un espacio que tuvo resistencias (¿Cómo que esos estudiantes de Ciencia Política quieren hablar de política?), pero gracias  a los buenos oficios de la maravillosa Dra. Lucrecia Lozano pudimos hacer aquellos primeros análisis y debates, que seguramente carecían de profundidad, pero lo compensaban en pasión.

Eventualmente vino la oportunidad de pasar un tiempo en el cono sur. Dolió dejar aquellos micrófonos, no sentir esa atmósfera. Afortunadamente, desde entonces en Frecuencia Tec siempre ha habido un programa de política conducido por estudiantes.

Cuántas canciones no llegaron a mí por el azar necesario de la radio: encenderla en el momento en que una “oldie” de los sesenta o setenta pasaba, y enseguida buscar cualquier papel donde anotar un pedazo de la estrofa con la esperanza de encontrarla, en tiempos donde ese oráculo llamado Google apenas asomaba.

Ahí escuché y sigo escuchando interminables noticias, casi siempre en los traslados. Quién diría: el desastre de la urbe y sus embudos garantiza que cientos de miles de automovilistas sean radioescuchas. La radio es compañía.

Esta mañana volvió a sonar Carmen Aristegui a través de la radio. Recordé cuando en 2006 me volví adicto a su mesa con los coordinadores de las campañas presidenciales, sus entrevistas punzantes, momentos clave del país relatados a través de su voz. Necesaria presencia en tiempos donde la censura y el peligro de ejercer el periodismo son desoladora realidad.

Nuestros días, como los de nuestros padres y nuestros abuelos, siguen siendo días de radio, que sobrevive y convive con las nuevas formas lo mediático ¿calidad? Ese es otro debate, necesario sin duda. Pero las señales siguen y al aire, en el aire, ondean palabras y melodías. “Une tu labio al mío, y estréchame en tus brazos, y cuenta los latidos, de nuestro corazón…”

#HojaDeRuta: “Mucha risa”

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Tenemos derecho a reírnos del poder. No está consagrado en la constitución ni alguna ley secundaria a la letra, pero la mofa de quienes mandan está protegida por la solidaridad de los burlones y por la libertad de expresión.

El cartón político ha sido históricamente uno de los estandartes donde se plasma el derecho a la risa. Por mucho tiempo fue una de las únicas vías de escape a la opresión, un acto de rebeldía y además, una forma de pedagogía, pues simplificaba la complejidad de la realidad política para que cualquiera pudiese entenderla.

Corría noviembre del 2010 cuando en una entrevista para La Jornada preguntaron al Maestro Naranjo a cuántos presidentes había hecho enojar con sus cartones: “Pues que yo sepa, desde que empecé a dibujar, a todos”, respondió.

El Maestro consideraba la caricatura política un medio de comunicación, pero no uno cualquiera, pues tenía la virtud de permitir la cercanía con la gente. Los monos tienen un poder enorme: bajar a los de arriba de su altar, desnudar sus intenciones, mostrar sus verdaderos colores, así se publique a blanco y negro.

A este respecto el Maestro Naranjo (que después de más de 20 mil cartones algo sabía del oficio) abundó: “La caricatura los ridiculiza (a los políticos) y es algo que no soportan, porque todos tienen una apreciación de sí mismos como si ya estuvieran en el Olimpo; piensan que son intocables, buenos. Los políticos en México creen que son benéficos e imprescindibles, los de antes y los de ahora, tienen un ego impresionante. Entonces, cuando hacemos dibujos en los que los ridiculizamos, pues imagínate. Pero han aprendido a aguantarse, ya no les queda de otra”.

A la riquísima tradición de monos mexicanos se ha sumado en los últimos años una nueva forma de humor gráfico: el meme. Este fenómeno de la informática funciona para cualquier ámbito. Hay memes de cine, ciencia, deporte, arte, filosofía, literatura, letras, países, culturas, ciudades, comida, tradiciones, historia, comida. 

Los memes no tienen una sola forma y son un complejo fenómeno cultural, o, como lo define la Guía de Memes de la revista Wired: los memes son instantáneas de la cultura. Pueden presentarse en forma de macros (una plantilla base que se reusa), GIFs, videos y hashtags, por nombrar algunas formas.

De acuerdo a la guía de Wired, el término “meme” fue acuñado en 1976 por el biólogo evolucionista Richard Dawkins bajo una premisa fascinante: las ideas culturales no son distintas de los genes, en el sentido de ser conceptos que tenían que pasarse de cerebro a cerebro, replicándose, y mutando en el proceso: “pedazos de ADN cultural que codifican las experiencias compartidas de la sociedad mientras evolucionan constantemente”.

Aunque el concepto surgió antes de la era de la informática, su principio de carga cultural permanece. Como prácticamente todos los usuarios de Internet, soy un asiduo consumidor de memes, incluso ya existe tal cosa como una Real Academia de los Memes que entrega premios en nuestra ciudad, incluso me atrevería a hablar de personas con una sensibilidad particular para realizar una curaduría de memes, como mi amigo el escritor Jonathan Gutiérrez-Hibler, que se ha convertido en una suerte de sommelier del humor digital.

Pero hay un debate importante que hay que tener: nuestro derecho a reír es sacrosanto, pero llevar todo al terreno de lo cómico pudiera estar banalizando ciertas situaciones, mejorando la imagen de ciertos personajes e incluso normalizando ideas que son completamente reprochables.

La guía de Wired reflexiona al respecto: “Dejar que todos disfruten sus chistes en paz no suena tan mal, y hasta cierto punto, no lo sería. Pero tanto el Estado Islámico como la llamada alt-right (nueva extrema derecha) están usando memes para reclutar nuevos seguidores. Bromas caricaturescas resultan ser un punto de entrada amable y efectivo para las ideologías más extremas”.

El otro caso se desenvuelve en estos mismos momentos: la imagen de EPN parece estar siendo redimida, o cuando menos, tolerable, justamente por el aprovechamiento de la ridiculización extrema de sus frases, comportamientos y pifias. No es casual que en el último año EPN contestó preguntas sobre sus memes en Instagram y ha comenzado a “contestar” desde sus cuentas oficiales en Facebook y Twitter a comentarios humorísticos.

El riesgo de convertir a Peña Nieto en un meme viviente es que se vuelve un objeto de gracia, una pieza de humor cultural compartido de la que muchos preferirán tener una selfie que reclamarle su Casa Blanca o el esclarecimiento de Ayotzinapa. No dejemos de reír, pero sin olvidar que así como la burla desarma al poder, el poder puede usar la burla para sus fines.

#HojaDeRuta: “El que se va y el que llega”

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¿Cómo pasó la administración de EPN de ser una locomotora del reformismo a tener el presidente más repudiado en la historia contemporánea del país? ¿La narrativa de la Cuarta Transformación funcionará como un vehículo inspirador durante todo el gobierno de AMLO?

En el marco de la Cuarta Semana de la Comunicación, llevada a cabo en la Facultad de la disciplina de la UANL, tuve oportunidad de moderar un diálogo sobre la comunicación política de dos gobiernos federales: el que se va, comandado por EPN; y el que está por llegar, encabezado por AMLO.

Participaron Víctor Martínez, Director de Noticieros de Multimedios; Alejandra del Toro, ex candidata a Diputada Local y consultora en comunicación, y Luis Mendoza, también consultor en comunicación y articulista.

A continuación, algunos de los puntos que destaco de la charla:

– El sexenio de EPN tuvo un inicio a todo vapor basado en la narrativa reformista, para después derrumbarse por completo. Inició con el Pacto por México como gran gesto simbólico-político, logrando destrabar dos sexenios de letargo legislativo y buscando un relato de “salvamento” del país desde la prensa internacional. Se tomó la decisión estratégica de sacar la seguridad del centro de la comunicación, después de un sexenio de “guerra” como fue el de Calderón. El encanto duró poco. Los puntos de inflexión fueron la infame “casa blanca” y la masacre de Ayotzinapa, así como la pila de casos de corrupción de gobernadores de extracción priista.

– La narrativa del reformismo no era cautivadora ni emocionante, y la reacción a las crisis fue terrible. Angélica Rivera dando la cara para explicar la “casa blanca”; la “verdad histórica” y el “ya me cansé” de Jesús Murillo Karam en el Caso Ayotzinapa, así como la falta de condena y acción contundente ante la corrupción de los gobernadores, fueron factores que consolidaron la percepción de la administración peñista como corrupta.

– EPN desperdició la mejor oportunidad de recuperación de capital político e imagen: en lugar de enfrentar a Donald Trump, le ayudó. En el marco de la campaña presidencial norteamericana en 2016, el gobierno federal mexicano tomó la aún hoy inexplicable decisión de invitar a Donald Trump al país, dándole tratamiento de Jefe de Estado. Esto fue percibido no solo como una humillación al presidente, sino a las y los mexicanos. Aunque se trató de justificar la medida una vez que triunfó el magnate norteamericano, el repudio popular al acto y la actitud fue generalizado.

– La estrategia de comunicación de EPN en la segunda mitad del sexenio fue un mea culpa que no funcionó. Dos frases ejemplifican lo anterior: la oficial, que fue “lo bueno cuenta, y cuenta mucho”; y una de las que marcó el sexenio, dicha de forma espontánea, casi un pensamiento en voz alta con los dientes apretados: “Ya sé que no aplauden”. Un gobierno que realizó, más que una petición, un ruego a la ciudadanía de no ver solamente los errores, sino reconocerle algunos aciertos. Nunca sucedió.

– AMLO capitalizó haber sido el principal vocero de la lucha contra la corrupción ante una realidad que le dio la razón. La oposición en general cobró caro los errores al peñismo. El repudio ciudadano tuvo su expresión climática en el contundente resultado del primero de julio. Habrá que agregar que uno de los pocos aciertos de EPN en el cierre del sexenio vino de una inacción: se mantuvo al margen de la elección presidencial y reconoció rápidamente el triunfo, dando lugar una transición tersa que contrastó contra los conflictos y polémicas que se vivieron en 2006 y 2012.

– La narrativa de la cuarta transformación encabezada por AMLO cobró sentido en un país molesto y deseoso de cambio. El equiparar la nueva administración federal con los principales momentos de cambio histórico en el país tiene heroísmo y emoción, pero habrá de contrastarse contra la realidad y desgaste de gobernar a partir del próximo diciembre.

También se discutieron temas como la conversión de EPN en un meme, AMLO como una máquina de generación de notas, el papel de las redes y la transformación de los medios en un contexto de desconfianza. Un gran espacio para un enorme tema.

gilberto@altiusconsultores.com

#HojaDeRuta: “Atravesar el cuerpo”

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Una noche fría, a más de 7,000 kilómetros de casa, escuché una idea que no habría de abandonarme nunca: “la política también se trata de atravesar el cuerpo”. Estaba un pequeño auditorio a medio llenar en el centro de Santiago de Chile, donde atendía la clase de movimientos sociales, impartida por una profesora francesa.

¿Qué le queda a campesinos que van a ser despojados de sus casuchas más que atravesarse a los bulldozers que pretenden derrumbarlas? ¿Por qué un solitario anónimo hizo frente a una columna de cuatro tanques tras la masacre de la plaza de Tiananmén en Beijing?

Atravesar el cuerpo es la forma más primaria, más básica del ejercicio político. A veces la más precaria, y al tiempo, la más comprometida. Es la expresión máxima del albedrío: poner la integridad física al servicio de una causa, de una idea.

30 mil cuerpos se atravesaron el miércoles frente a la Rectoría de la UNAM para protestar por la violencia ejercida por grupos de porros en contra de estudiantes de preparatoria. Dos de ellos se encuentran en condición grave.

El conflicto escaló a partir del 27 de agosto pasado, cuando estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Azcapotzalco protestaron por la presencia de porros en las instalaciones, así como la falta de docentes. Ante la falta de respuesta, el alumnado se manifestó frente a la Rectoría de la UNAM el lunes 3 de septiembre, donde fueron atacados a piedras, palos y artefactos explosivos por grupos de porros.

Tras la agresión, 41 escuelas de la UNAM (probablemente se sumen mientras se escriben estas líneas) han entrado a paro, configurando la mayor movilización estudiantil en la institución desde la huelga general de 1999. El movimiento #yosoy132 ocurrido a raíz de la campaña presidencial de 2012 había sido la más reciente expresión estudiantil de alto impacto.

La presión del estudiantado no dejará de subir en los próximos días. En la manifestación del miércoles se unieron contingentes del IPN y la UAM. Seguramente se sumarán diversas expresiones de solidaridad que desembocarán en una fuerte presión a la rectoría que encabeza Enrique Graue y múltiples problemas al interior de la Universidad, entre los que estaría la presencia de estos grupos clandestinos de choque, así como probablemente la venta de drogas.

También resulta necesario revalorar la huelga como instrumento de presión y negociación política. No dejo de pensar qué hubiese pasado si se hubiese llamado a una huelga de maestros y profesores quienes estuvimos en el movimiento que se desató tras el asesinato de Jorge y Javier por efectivos del Ejército.

¿Habría sido tan tibia la reacción de las instituciones involucradas? Probablemente no. Pero en aquél momento, como hacía mucho tiempo no ocurría, muchos hombres y mujeres jóvenes se animaron a atravesar el cuerpo marchando, manifestándose, exigiendo.

No fue en vano. Hoy los cuerpos caídos de Jorge y Javier no solo no se han olvidado, sino que la demanda de justicia fue pasando entre generaciones de estudiantes, manteniendo el latir de la memoria. 

Actualmente ha revivido el interés público por el caso gracias al documental “Hasta los dientes”, dirigido por Alberto Arnaut, que reconstruye el encubrimiento del caso. El filme estará en cartelera este fin de semana en Monterrey.

En un momento en que el país se enfila no solo a un cambio en la presidencia, sino a la exigencia de un cambio de régimen, resulta oxígeno puro que desde las y los universitarios surjan la indignación hacia la violencia y despierte solidaridad. 

A veces atravesar el cuerpo es la salida última, a veces, el primer paso. ¿Usted por qué causa atravesaría el suyo? (Este espacio estará fuera por vacaciones. Regresará antes que septiembre se haya ido)

gilberto@altiusconsultores.com

#HojaDeRuta: “TLCAN: 3 apuntes de la renegociación”

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Tras un turbulento periodo de negociaciones, Estados Unidos y México han alcanzado un preacuerdo comercial, lo que significará el siguiente capítulo en los mecanismos de libre comercio entre ambos países. En las próximas horas se sabrá si Canadá se suma y el acuerdo se mantiene trilateral.

“El mercado”, ese ente etéreo que cual dios antiguo cambia de humor a la menor provocación, parece haber reaccionado de buena gana ante la ofrenda que ha significado el entendimiento mexicoamericano. 

“El mejor acuerdo posible bajo las circunstancias actuales”, sentenció el informe para clientes generado por el banco BBVA tras el anuncio del acuerdo, quizá resumiendo el espíritu del momento. El Banco de México dijo que será bueno para la inversión. De lo perdido, lo hallado, diría la voz popular.

Si bien es cierto que se evitó una crisis de mayores proporciones, México cedió en temas sensibles como el sector automotriz y los mecanismos de solución de controversias. La lectura del momento político y el “mérito” del acuerdo llegan en un momento peculiar: el periodo de transición presidencial. Tres apuntes al respecto:

– El equipo de EPN llevó la negociación, pero el de AMLO ayudó a cerrarla. Luis Videgaray como Canciller e Ildefonso Guajardo como Secretario de Economía llevaron las prolongadas rondas de negociaciones. Según se ha reportado, hubo tensión entre ambos funcionarios sobre la postura y enfoque que debía adoptar México. 

Es cierto que los actuales funcionarios federales lograron evitar un descarrilamiento de las negociaciones y llevarlas cerca de buen puerto, dentro de lo que cabe, logrando por ejemplo sacar el tema del muro fronterizo del texto final. Sin embargo, la incorporación de Jesús Seade como representante del presidente electo acabó siendo decisiva, pues logró destrabar la famosa “Cláusula Sunset”, con la cual los norteamericanos pretendían que cada lustro el tratado terminase automáticamente, lo cual generaba una importante incertidumbre.

Seade propuso una duración de 16 años, con revisión cada 6 sin implicar terminación automática, lo cual finalmente fue aceptado por los norteamericanos ¿El detalle? Jesús Seade conoce a Robert Lighthizer, negociador en jefe de la delegación nortamericana, desde hace 25 años de otros rodeos desde la Organización Mundial de Comercio y el Banco Mundial, según apuntó Mario Maldonado para El Universal.

El aporte de Seade fue reconocido públicamente tanto por Videgaray como por Guajardo, lo cual se leerá como un importante acierto político del presidente electo y su equipo cercano (probablemente Marcelo Ebrard)

– Con el acuerdo comercial terminará una era en la relación México-EEUU y comenzará otra. El sexenio de Peña Nieto estará marcado por la pifia histórica de haber recibido a Donald Trump como candidato, a pesar de los múltiples insultos,  amenazas e injurias que para entonces había espetado hacia las y los mexicanos.

Es un secreto a voces que aquel vergonzoso episodio fue orquestado por Luis Videgaray (entonces Secretario de Hacienda) a través de su cercanía con Jared Kushner, yerno y asesor del hoy presidente norteamericano.

Quizá la administración de EPN ha evitado el descarrilamiento del acuerdo y una eventual guerra comercial con sus consecuencias socioeconómicas, pero resulta difícil que la opinión pública otorgue importantes bonos al presidente. Será un bálsamo para el cierre del sexenio, pero no alcanzará para redimir a un presidente en desgracia política que fue castigado brutalmente en las urnas el pasado julio.

Termina la era del “back-channeling” entre Videgaray y Kushner. Se tenderán nuevos puentes (como el que evidentemente tiene Jesús Seade) y se notará la mano del nuevo canciller, Marcelo Ebrard, que evidentemente operó de manera importante en este último tramo de negociación, como se lo reconoció el propio AMLO ante su gabinete.

– La postura de México ante Trump está por verse. Si bien desde campaña AMLO ha sido insistente en una postura digna pero conciliadora hacia Donald Trump, es un hecho que los intereses mexicanos siguen bajo asedio del presidente norteamericano.

Trump, hábilmente, se ha expresado bien del presidente electo, pero ha seguido fustigando a las y los mexicanos. No hay que confundirse, para todo fin práctico, Donald Trump es un personaje hostil y contrario a México.

Durante el primer año de su administración, AMLO tendrá que fijar una postura clara ante Estados Unidos, que si bien es de esperarse que busque el entendimiento, no debiera ser caracterizada por la genuflexión que tuvo EPN y que caló profundamente en el ánimo nacional. Por el contrario, firmeza y dignidad es lo que se espera de un presidente que constantemente alude al patriotismo. 

Viene un importante reto en la redefinición de la política exterior y el encuadre discursivo que la acompañe. Nuevamente, el rol de Marcelo Ebrard será fundamental.

Un momento decisivo vendrá en noviembre -apenas unos días antes de que AMLO asuma la presidencia- cuando las elecciones intermedias de EEUU definan si el poder de Trump se afianza, o por el contrario, se acota de manera importante en caso de que los demócratas recuperen al menos una de las cámaras.

#HojaDeRuta: “Municipios ¿metropolitanos?”

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Mientras se resuelve la trifulca en tribunales (a la que al parecer aún le faltan varios rounds), debiera aprovecharse el tiempo restante de la transición en definir cuál será la agenda metropolitana del próximo trienio.

La desordenada mancha urbana que responde en lo general al nombre de Monterrey enfrenta múltiples retos de primer orden, pero a pesar de que la ciudad es inevitablemente un sistema, no parece haber una agenda común de gran alcance, y por consecuencia, tampoco políticas públicas con enfoque metropolitano.

Es preciso recordar que la Asociación Metropolitana de Alcaldes es un espacio que recién se creó durante el trienio que está por terminar. Y decimos espacio porque no es una institución ni tiene reglas que la rijan, sino que funciona con base en la voluntad política de sus integrantes, por lo que en cualquier momento podría desvanecerse.

Ahí existe un primer punto interesante de análisis: ¿Debería de formalizarse la existencia de un organismo ejecutivo metropolitano? De ser así ¿Cuáles deberían ser sus competencias? ¿Llevaría incluso a pensar en el establecimiento de autoridades metropolitanas, quizá hasta en una jefatura de gobierno?

No sería descabellado. Hay ejemplos vivos de que el enfoque metropolitano funciona. Uno de ellos es Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, que desde 1945 fue adquirida por el Gobierno estatal, para después constituirse como organismo público descentralizado en 1956. La empresa pública desde entonces ha brindado el suministro de agua industrial y residencial.

Los municipios en México, en general, tienen muy pocas formas de financiamiento. El impuesto predial, permisos y multas, principalmente. En otros países, las entidades municipales pueden establecer empresas para proveer agua, producir electricidad y brindar transporte público.

Mientras un debate de esta magnitud se abre, hay problemáticas concretas que deben ser abordadas a profundidad. En numeremos al menos 5:

1. La coordinación en seguridad en un contexto donde diversos delitos van en aumento y también se han incrementado los homicidios dolosos relacionados al crimen organizado. Esto considerando que la responsabilidad del municipio es preventiva, debiendo concentrarse en la proximidad.

2. Alternativas de movilidad sostenible, sobre todo considerando que los municipios tienen facultades sobre las calles y la regulación del tránsito, pero no sobre el transporte público. La obsesión de gastar dinero en obras exclusivamente para los autos solo agrava la problemática del tráfico y la contaminación.

3. Contribuir a la calidad del aire. Hay mucho que los municipios pueden hacer: son los únicos con facultades de detener a vehículos que contaminen ostensiblemente; pueden regular construcciones y obras que levanten polvos; verificar la flota vehicular al servicio del municipio y denunciar a industrias que realicen emisiones, por mencionar algunas.

4. Transformar el modelo urbano. Las problemáticas y realidades de la ciudad (ambientales, de tráfico e incluso de convivencia misma) hacen evidente la necesidad de repensar la urbe hacia un modelo centrado en proveer calidad de vida a las personas, revalorar y privilegiar los espacios públicos y fomentar nuevas vocaciones para brindar vida y actividad económica a sectores deprimidos.

5. Conseguir recursos. El aparato cuesta, políticas y obras también. Mientras el gobernador insiste en el antagonismo hacia AMLO y la nueva administración federal, los alcaldes y la alcaldesa deberán tener su propia estrategia de cabildeó a través de diputados federales y locales afines, así como con la nueva delegada del gobierno federal.

Mientras termina de definirse quiénes estarán al frente de los ayuntamientos habría que impulsar la reflexión crítica y fomentar el enfoque metropolitano de las políticas públicas.

#HojaDeRuta: “El imperio ataca y la prensa contraataca”

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“La oportunidad de evitar la derrota está en nuestras manos, pero la oportunidad de derrotar al enemigo la proporciona el enemigo mismo” -Sun Tzu

Que la prensa está perdiendo confianza en el mundo entero, irónicamente, no es noticia. Pero en estos días ¿quién no la está perdiendo? Liderazgos, partidos, gobiernos, empresas, instituciones, caen de sus antiguas torres de marfil. Lo advirtieron las barbas de Marx: lo que antes era sólido hoy se desvanece en el aire.

Vivimos una era de impensables (o cuando menos, improbables): las videollamadas prometidas por la ciencia ficción hoy son cosa de todos los días; los polos empiezan a derretirse; en México ganó un presidente de izquierda; los rusos intervienen en las elecciones norteamericanas, y consecuencia, ese país es gobernado por un ultra conservador en el que laten ideas oscuras y peligrosamente similares a las que pusieron al mundo en guerra hace menos de un siglo.

El país que se preciaba de ser la cuna de la democracia tiene un presidente que no ganó la mayoría de los votos y que echado por tierra el carácter intocable que creían tener sus instituciones. Si algo ha demostrado el trumpismo es que el cinismo y la bravuconería son rentables políticamente, y que pocos catalizadores son tan potentes como el enojo.

La opresión del tirano es terrible, pero por naturaleza genera rebeldía. La resistencia es producto de una circunstancia opresora, o de una circunstancia liberadora que se desea oprimir. Esa tensión se ve reflejada particularmente en la pugna que Donald Trump mantiene con la prensa. Ninguna buena enemistad es casual: si deseas crear tu propia verdad sin el más mínimo fundamento, no basta creer que la luna es de queso, debes atacar a quienes lo niegan. Ellos son los disparatados, no el que cree que los lácteos y los cuerpos celestes son deliciosa combinación.

El Boston Globe, diario con más de 140 años de tradición, ha iniciado una rebelión abierta contra Trump con el arma máxima del periodismo (quizá, de la humanidad misma): el discurso. Su Consejo Editorial ha partido de una potente oración: “Los periodistas no son el enemigo”.

Empiezan su posicionamiento diciendo: “Reemplazar a la prensa libre con una prensa controlada por el Estado siempre ha sido el primer punto en la agenda para cualquier régimen corrupto que se apodera de un país. Hoy en Estados Unidos tenemos un Presidente que ha creado un mantra: los miembros de la prensa que no apoyen abiertamente las políticas de la actual administración son “enemigos del pueblo”. Esta es una de las muchas mentiras que han sido lanzadas por este Presidente, muy parecido a los charlatanes de antaño que arrojaban polvo o agua mágicos sobre una esperanzada multitud”.

Las rebeliones contra la opresión deben ser, por definición, momentos de solidaridad. Por eso el Boston Globe ha llamado a todos los periódicos norteamericanos a publicar editoriales defendiendo la libertad de prensa. El fenómeno toca el corazón: desde el New York Times hasta periódicos de pequeñas ciudades y pueblos se han unido a través de su editorial. Ya suman más de 300 en unos cuantos días.

La batalla no solo es por la verdad, sino por la razón: de acuerdo a una lista compilada por el Washington Post, en los primeros 558 días de su presidencia, Trump hizo 4,229 declaraciones falsas o engañosas. No hay que confundir “verdad” en términos ideológicos, con verdad en términos de evidencia científica y hechos comprobables.

Lo que está sucediendo es una señal de esperanza, no solo al rescate de la esencial labor del periodismo para el aliento democrático, sino porque comienza a pelear contra Trump en el terreno del discurso. “Fake News” no es solo una categoría para noticias falsas, es un grito de guerra, es una identificación del “enemigo”, es señala al “infiel” sin fe, es aquél que se niega a creer en la verdad única del único líder.

Michel Foucault creía que retar al poder se trata de separar al poder de la verdad de las formas de hegemonía social, económica y cultural que operan en el presente. El discurso puede ser un espacio de poder, pero también de resistencia. “El discurso transmite y produce poder, lo refuerza, pero también lo socava y lo expone, lo hace frágil y permite frustrarlo”.

Esta unión de espacios editoriales en defensa de la libertad de prensa nos recuerda que el oficio es hermoso, que los poderosos deben ser puestos al ojo público y llamados a cuentas por sus actos, que el poder de unos cuantos no está por encima de las mayorías, que la justicia, a veces, esas benditas, pocas y dolorosas veces, se alcanza. 

“Hubo un tiempo en que el periodismo no era una carrera, era un llamado”, dice Mackenzie Davis en The Newsroom. Es tiempo de volver a escuchar.

#HojaDeRuta: “7 conclusiones de la elección en Nuevo León”

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La semana pasada abordamos 5 lecciones que dejó la elección presidencial. Esta ocasión la dedicaremos a analizar los efectos que dejó en el panorama sociopolítico de Nuevo León el reciente proceso electoral.

Nuevo León tiene invertidas sus elecciones respecto a lo nacional, es decir, cuando hay elecciones generales en el país y se elige presidente, a nivel local realmente son intermedias, pues tocan justo a la mitad del mandato de quien ostente la gubernatura. Por tanto, en 2021 la entidad vivirá una elección general al cambiar de gobernador, que coincidirá con la elección de medio término de la presidencia de AMLO.

Lo anterior es fundamental, ya que los resultados de esta elección delinean el estado de las fuerzas políticas con miras a la gubernatura que se disputará en 2021. Tomando esto en cuenta, ofrecemos las 7 conclusiones de la elección de 2018 en Nuevo León:

  • El efecto AMLO también fue evidente en el estado. Si bien Nuevo León fue el segundo “peor” estado para López Obrador en margen de triunfo -Guanajuato fue el único que perdió-, la realidad es que el virtual presidente electo subió en alrededor de 70% su votación con respecto a lo obtenido en 2012 en la entidad. La coalición que postuló a AMLO emergió como segunda fuerza en el congreso local, la pregunta es si seguirá unida. Juntos Haremos Historia consiguió la impresionante cantidad de 15 escaños, lo que le dará un enorme poder de negociación, siempre y cuando logre consolidarse como bancada. Existe el escenario de que PT y PES decidan jugar solos o incluso negociar con otras bancadas, sumando a esto el riesgo de divisiones al interior del propio Morena, que aún no ha terminado de madurar en su vida orgánica como partido local y tiene dentro de sí diversos grupos
  • El PAN queda como la fuerza política más fortalecida para enfrentar la elección de 2021. En primera instancia, recuperó Monterrey y Guadalupe, los dos municipios más poblados de la zona metropolitana, y mantuvo San Nicolás y Santa Catarina, aunque perdió San Pedro. Además será la primera fuerza en el congreso local con 16 escaños, apenas uno más que la coalición que encabeza Morena. Nuevo León se mantiene como uno de los estados donde el blanquiazul, a pesar de su guerra intestina, es competitivo, siendo parte del corredor Occidente-Bajío-Noreste que sigue mostrando preferencia por el voto conservador.
  • El PRI local sufrió las consecuencias del rechazo existente tanto hacia la marca como hacia la administración de EPN. Recibió duros golpes en todos los frentes: perdió los dos municipios metropolitanos más poblados; pasó de 15 diputados locales a 6; obtuvo un solo triunfo por mayoría a diputación federal y pasó de tener 3 escaños por Nuevo León en el Senado a ninguno. Tanto a nivel nacional como local, le espera una cirugía mayor de reconstrucción de reputación y estrategia política, pues resulta evidente que la fuerza territorial palidece ante el desprestigio de la institución
  • El Gobierno del Estado iniciará la segunda mitad del mandato aislado políticamente. El grupo político ligado al gobernador Jaime Rodríguez se encuentra debilitado en varios frentes: pagará el costo político de la decisión de contender por la presidencia; no tendrá un solo diputado(a) local para impulsar su agenda; no tendrá un solo diputado(a) federal para bajar recursos, tampoco senadores. Esto significa una notable anomalía a nivel nacional: es el único ejecutivo estatal que no tiene representación legislativa. Además, el gobernador se ha mantenido agresivo hacia AMLO tras la elección, desairando la primera reunión de la CONAGO con el virtual presidente electo y criticando algunas de sus medidas. Ninguna candidatura afín al grupo político del gobernador logró ganar municipios metropolitanos, manteniendo solo García. Lo anterior marca claramente un camino de negociación con alguna de las fuerzas políticas del congreso, o más precisamente, con algunas figuras de esas fuerzas políticas, mientras enfrenta problemáticas como el aumento de la inseguridad y la debilidad financiera de la entidad
  • El triunfo de Miguel Treviño en San Pedro puede significar el inicio de una nueva fuerza política. Este resultado, junto con la victoria de Samuel García al Senado, se convirtió en la novedad de la elección. El triunfo de Treviño resulta simbólico por lo que significa San Pedro a nivel local y nacional, además de ser una amalgama de panistas tradicionales desplazados con diversos liderazgos y organizaciones ciudadanas. El proyecto que se construya en San Pedro podría ser el génesis no solo de ciertas innovaciones en la gestión pública, sino en una fuerza política independiente distinta a la del gobierno estatal
  • La relación del gobierno estatal con la nueva administración federal tendrá un elemento clave en la figura de Judith Díaz, quien ya fue anunciada como “coordinadora” estatal, una suerte de súper-delegada que probablemente se convertirá en el enlace con las secretarías federales y los diputados federales, en particular para el presupuesto de egresos
  • Ya comienzan a perfilarse algunos posibles tiradores por la gubernatura en 2021: Por el PAN, Víctor Fuentes, Felipe de Jesús Cantú y Víctor Pérez. Por Morena, Judith Díaz y Tatiana Clouthier. Por el PRI, Clara Luz Flores, Pedro Pablo Treviño e Ildefoso Guajardo. Por MC, Samuel García. Por el grupo independiente del gobierno estatal, no hay un perfil claro todavía.

#HojaDeRuta: “5 lecciones de la elección”

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La elección presidencial donde resultó ganador Andrés Manuel López Obrador fue histórica: obtuvo la votación más amplia en porcentaje desde 1982, ganó todos los estados a excepción de Guanajuato y tendrá mayoría legislativa por primera vez desde 1994, además de que será el debut de una opción de izquierda al frente del país.

La contundente victoria de AMLO, que además provocó un crecimiento exponencial de Morena, sacudió al sistema político mexicano y abre una nueva etapa histórica e institucional en México. Además de haber rebasado el umbral del 50%, un dato ilustra la dimensión del resultado: en las tres elecciones presidenciales anteriores, la diferencia entre ganador y segundo lugar había sido de 6 puntos (2000), 0.5 puntos (2006) y 6 puntos nuevamente en 2012. AMLO superó a Anaya por 30 puntos. 

En la agencia que dirijo hemos realizado un análisis de lo ocurrido el primero de julio, buscando arrojar luz sobre los factores que generaron el resultado y consecuencias de este, mismo que hemos estado compartiendo con clientes, líderes de opinión y grupos de interés.

De ese documento comparto un extracto en la forma de cinco grandes lecciones que deja la elección presidencial de 2018:

  • La victoria de AMLO fue, principalmente, la combinación de dos factores: el enojo hacia las opciones tradicionales por su falta de resultados en seguridad, economía y combate a la corrupción, junto a la tenacidad de López Obrador de sobrevivir y sobreponerse a sus dos derrotas previas, para convertirse en el momento clave en la única opción de cambio. Fue capaz de mantener su base en su totalidad y convencer a votantes molestos e indecisos.
  • Fue una elección de muchos brincos, donde el suelo siempre estuvo parejo. De acuerdo a los ejercicios de poll of polls o agregados de encuestas que hicieron Oraculus y El País, la tendencia siempre fue la misma: un solo puntero que iba creciendo, con dos perseguidores lejanos peleando por el segundo lugar. A pesar del ruido y polémica que rodearon al proceso, en los hechos fue una elección sin sorpresas.
  • AMLO tendrá una fuerza política inusitada proveniente de tres factores: primero, la legitimidad que le brinda su margen de triunfo que se distribuyó por todo el país. Segundo, que ese triunfo fue construido prácticamente por todos los segmentos de la sociedad en términos de edad, estudios e ingresos, resaltando el hecho de que las personas con escolaridad de universidad o más (65%) y de ingresos altos (64%), fueron quienes más le votaron, de acuerdo a la encuesta de salida de Parametría. Tercero, su partido tendrá la mayoría simple en ambas cámaras federales y en 19 de los 32 congresos locales.
  • La gravedad de la derrota sufrida tanto por el PAN como por el PRI obligará a tensiones y reacomodos al interior de ambas fuerzas políticas. Ricardo Anaya obtuvo la votación más baja para un candidato panista desde 1988, mientras que José Antonio Meade no logró ganar ni una sola de las 300 secciones electorales del país. Anaya resquebrajó al blanquiazul en el proceso de adjudicarse la candidatura, lo que ha dejado como resultado que al menos haya cinco grupos en pugna por el control del partido: el del propio Anaya; el calderonismo; el nuevo frente de gobernadores panistas (GOAN); el grupo Puebla de Moreno Valle y los conservadores. El PRI estrenó líder en la figura de Claudia Ruiz Massieu, quien ha dejado entrever que contempla la posibilidad de un cambio de identidad del partido, en un momento donde el PRI requiere, más que una cirugía estética, una ética.
  • El dinero y estructuras no pueden contra un fenómeno sociopolítico. No se puede comprar la realidad: un país sumido en una crisis de violencia (el sexenio de EPN ya superó al de Calderón en homicidios dolosos); que no crece en términos reales desde hace 25 años; donde los casos de corrupción e impunidad se apilan y donde la movilidad social para los más pobres es tan baja, la existencia de un enojo generalizado resulta una obviedad. Por suerte, los agravios se expresaron a través de las urnas, porque las condiciones para un arrebato social hace tiempo que están dadas.

En la próxima entrega compartiremos algunos puntos del análisis desde la perspectiva de Nuevo León.

#HojaDeRuta: “Una epidemia de violencia”

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Como chispa sobre la yesca, la furia se propaga: ¿cómo es posible que aquí, en la ciudad desarrollada y orgullosa, sea asesinada sin piedad una niña de ocho años? Hierve la sangre, pero como el agua para café, la ebullición cesa cuando se apaga la llama. El vapor se disipa, el coraje deja de burbujear. Todo volverá a la normalidad cuando el calor se haya ido.

Pero ¿qué es la normalidad hoy? Durante los días negros de 2010-2011, cuando ningún abanico bastaba para domar el calor, dormíamos a ventanas abiertas para robarle al aire nocturno un poco de alivio. A lo lejos, cuando menos un par de veces por semana, se escuchaban los estruendos. A los truenos que anunciaban las lluvias de mayo hubo que sumar los que anunciaban las lluvias de plomo.

En este país son asesinadas siete mujeres diarias. Siete. Entre la rutina del despertador, trabajo, cena y serie de Netflix, cayeron más muertas. “Se me fue rapidísimo la semana”, decimos a veces. En ese tiempo, se nos fueron 49 mexicanas cuya vida fue extinguida por el hecho de ser mujeres.

2017 registró 29 mil asesinatos en el país. Más que cualquier otro año en la historia reciente. Tratando de anclarnos a la sensatez, resulta adecuado decir que México vive una epidemia de violencia. Consideré con cuidado la palabra y sus dos significados oficiales: 1. Enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas. 2. Mal o daño que se expande de forma intensa e indiscriminada. La definición encaja.

Al enorme riesgo que implica normalizar la violencia, habría que aunar otro: la justificación para ejercer aún más violencia. Si el hombre es el lobo del hombre (y evidentemente, de la mujer), entonces la respuesta está en la ferocidad: el más brutal habrá de ganar la partida. Así se ha justificado pisotear los derechos humanos “en nombre” de la seguridad. Así se escuchan y leen voces que entienden la justicia como un acto de venganza: “Hay que lincharlo”, “es un animal”, “deberíamos matarlo”, “no merece vivir”, “que lo torturen primero”.

¿Y muerto el perro se acabó la rabia? Por más cuerpos que cubren al país, la rabia no hace más que crecer.

Una sociedad pobre, desigual e injusta que genera desesperados y psicópatas, resuelve que la mejor manera de lidiar con el criminal es la vejación, y ultimadamente, su aniquilación, sin cuestionar las circunstancias que le orillaron a la criminalidad, a la alteración patológica de su conducta social.

¿En qué momento nos hemos detenido a pensar no solo qué hacer con la violencia, sino qué ha hecho la violencia con nosotros? ¿Quiénes somos después de niñas y niños asesinados, otros niños disparando a sus compañeros de clase, mujeres quemadas y apuñaladas, estudiantes acribillados, cuerpos colgados de puentes, cuerpos que ardieron vivos? No somos los mismos, no podríamos serlo.

Martin Luther King decía que “la violencia como vía para lograr justicia racial es tanto impráctica como inmoral. No soy ajeno al hecho de que la violencia a menudo produce resultados momentáneos. Frecuentemente, naciones han ganado su independencia en batalla. Pero a pesar de victorias temporales, la violencia nunca trae consigo paz permanente”.

Vista desde el aire, la violencia se puede disfrazarse de orden e involuntario arte abstracto. Jorge Taboada, arquitecto mexicano, comenzó a retratar fraccionamientos de interés social en sobrevuelos. Las imágenes revelaban una simetría impactante, de pronto parecen una composición digna de Escher o Mondrian. Dibujan una estética casi surreal, una belleza involuntaria.

Pero a ras del suelo la realidad estruja: pequeñísimas casas de 30 metros cuadrados donde se aprietan familias enteras. Caldos de cultivo para más violencia: hacinamiento, calor, lejanía. Una de estas cápsulas fue cateada ayer en búsqueda del presunto asesino de Ana Lizbeth. Era mujer, era niña, era pobre. Todas las piedras del mundo sobre su espalda. 

Los estudios de movilidad social del Centro Espinosa Yglesias son contundentes: en este país, si naciste pobre, lo más probable es que así te mueras. El abominable crimen de Ana Lizbeth no puede quedar impune, pero ella no será la última niña a la que se le apaga la vida si esta epidemia continúa, si no se atacan las causas que la generan, desde una economía que funciona para un puñado de privilegiados y no para las mayorías, hasta las violencias machistas que destruyen.

Sartre escribió que la violencia, sin importar la forma en que se manifieste, es un fracaso. Hasta ahora, en este país y en esta ciudad, el fracaso ha sido rotundo.