#HojaDeRuta: “Entre redes y realidades”

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“Las redes”: esas nuevas deidades etéreas de la opinión pública. Ante cada nueva polémica, desde espacios informativos y de opinión suele preguntarse: ¿qué dicen las redes? Como si fueran oráculos dando sus designios. 

Se les menciona con toda naturalidad, como si no fueran una masa amorfa, un mar cambiante donde lo mismo pueden encontrarse ideas valiosas que rabia pura, grandes piezas periodísticas que noticias falsas.

Cierto, mediante softwares especializados ya se pueden medir tendencias y “sentimientos”, tomando variables como los temas más repetidos o las palabras más mencionadas. Por ejemplo, la agencia digital Etnoscopía realizó un mapeo de identificación ideológica en México, tomando datos de Facebook Insights y encuestas digitales. Este mapa de tendencias ideológicas considera 5 categorías: extrema izquierda, izquierda, centro, derecha y extrema derecha. 

Algunos resultados parecen lógicos, por ejemplo, la zona del bajío es la más identificada con la derecha, mientras que entidades como Guerrero y Oaxaca lo hacen por la izquierda. Sin embargo, sorprende que entidades como Coahuila y Nuevo León se clasifiquen como centro, lo que sugeriría una disposición a tomar posturas progresistas en ciertos temas.

De acuerdo a la Asociación de Internet MX, en su último estudio de hábitos de los usuarios, el año pasado el 67% de los mexicanos mayores de 6 años eran usuarios de Internet. Si bien esta cifra no deja de subir año con año, es preciso reconocer que una tercera parte de la población aún no está en la red. Este mismo estudio señala que la principal actividad de los usuarios mexicanos es acceder a redes sociales, siendo Facebook la de mayor penetración, cubriendo prácticamente la totalidad de los usuarios (98%).

¿Esto implica que lo que se dice en las redes es un reflejo real del pulso social? No necesariamente. Para empezar, porque no todos están ahí, y segundo, porque de los que están, no todos tienen el mismo nivel de politización ni activismo digital. El New York Times, dentro de la sección The Upshot realizó un análisis que refuerza este punto, titulado: “El electorado demócrata en Twitter no es el electorado demócrata real”.

Los datos marcan un contraste notable. Por ejemplo, el 39% de los demócratas en redes sociales se identifican como activistas progresistas, pero en el electorado abierto, esta cantidad baja a 22%, es decir, sí existe una porción importante de simpatizantes que están empujando la agenda del partido a la izquierda, pero en términos reales es una menor proporción de lo que las redes y la percepción mediática sugieren.

Un dato complementario es aquellos demócratas que se identifican como personas moderadas: en redes son apenas el 13%, pero en la vida real esta cifra casi se duplica, para llegar a 24%. Es decir, al menos 1 de cada 4 votantes demócratas se considera a sí mismo como una persona moderada políticamente.

El análisis sugiere que si bien el movimiento hacia la izquierda que el partido ha experimentado es real, pero que el ánimo y fervor que existe en las redes sociales no coincide con el electorado demócrata en la vida real. Esto debiera generar una reflexión interesante en nuestro contexto: ¿qué tan real es la polarización entre fifís y chairos? ¿Qué tanto del electorado en realidad es moderado? ¿Qué proporción realmente está desinteresada de la política y no se expresa (por tanto, no registra) en redes sociales? 

En general, la lección es la cautela y el análisis frío de la información, pues la realidad política y comunicacional se transforma, pero esto no implica cambios radicales o totales en el electorado como un todo, que si bien puede irse transformando, no necesariamente lo hace en la medida y tono que las redes parecen reflejar.

#HojaDeRuta: “Volver a creer en el periodismo”

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Qué cosa tan frágil es la confianza hoy en día. Lo ha sido siempre, pero ante el asedio de la desinformación y la falta de criterio para discernir incluso lo que se creían verdades sólidas, la situación es particularmente delicada.

Cada año, la agenda estadounidense Edelman publica el “Barómetro de la Confianza”, donde mide este factor en lo que llama las “instituciones principales”: gobiernos, empresas, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil.

Para la medición de 2019 se realizaron más de 30,000 encuestas en 27 países, incluido México. A continuación comentaré algunos de los hallazgos que encuentro de mayor relevancia para reflexionar sobre la confianza (o la falta de ella) y las implicaciones que tiene para el debate y comunicación públicos.

En primera instancia -y quizá lo más destacable, en mi opinión- es que la ciudadanía a nivel global está mostrando una tendencia a consumir más noticias, es decir, tiene mayor interés por informarse. 

El reporte divide a los encuestados en tres categorías respecto al consumo de noticias: los desenganchados, que consumen noticias menos de una vez por semana; los consumidores, que lo hacen una vez o más por semana y finalmente los amplificadores, que son las personas que consumen noticias más de una vez por semana y las publican varias veces al mes en sus redes sociales.

Los consumidores se incrementaron 8% respecto al año pasado, pero lo que más sorprende es que los amplificadores mostraron un notable crecimiento de 14%, es decir, muchas más personas se están involucrando con las noticias y publicándolas en sus redes, denotando mayor interés en la agenda pública y en abrir conversaciones.

A lo anterior se suma un factor más: el principal crecimiento en la categoría de amplificadores se dio en las mujeres, que en población abierta aumentaron en 13% y en el público informado un 23% respecto a la medición publicada en 2018.

Respecto a las fuentes confiables de información, dos empatan en el primer lugar: en el promedio global el 65% de las personas encuestadas confían en los medios tradicionales y en motores de búsqueda como Google. Los medios digitales registran un 55% de confianza, mientras que los medios institucionales (páginas web oficiales, por ejemplo) tienen un 49%. El último lugar de confianza como fuente informativa son las redes sociales, con 43%.

Resulta una buena noticia que los medios tradicionales van recuperando algo de confianza del público, sin embargo, a nivel global siguen siendo la institución más desprestigiada. Pero esto cambia en el caso mexicano.

En nuestro país, el gobierno es la institución en la que menos se confía, con apenas 34%, incluso registrando un aumento de seis puntos en esta edición. De ahí le siguen los medios con 53%. Las empresas son quienes encabezan el listado de confianza a nivel nacional, consiguiendo un 71%. Cabe destacar que México es uno de los cinco países donde más se confía en las empresas.

El instrumento cuenta con más información de relevancia, por ejemplo, que el 73% de los encuestados le preocupa el uso de las noticias falsas como un arma, y un 76% quisiera ver a los líderes empresariales involucrarse más en problemáticas sociales como el cuidado del medio ambiente, la paga igualitaria entre hombres y mujeres y el combate al acoso sexual.

A mi juicio, una de las principales conclusiones que pueden desprenderse del estudio es que la crisis de las noticias falsas y la incertidumbre generada por ellas en las redes sociales, están generando un mayor interés del público de consumir noticias de los medios tradicionales o de buscar información de manera personal a través de motores de búsqueda, probablemente realizando una comparación de fuentes.

Lo anterior significa una buena nueva, pues marca una tendencia por regresar a la certidumbre y por recuperar la idea de la recolección, manejo y publicación profesional de la información, validada por periodistas profesionales y casas de prestigio. Se abre entonces una oportunidad de oro para el periodismo, que implicará retos que van desde la ética en el ejercicio hasta la adaptación a nuevos modelos de negocio. 

Recuperar la confianza del público será complejo, pero es posible. Una prensa sana y profesional en su ejercicio es aliento puro para la democracia, en particular, en contextos como el nuestro donde el autoritarismo echó por largo tiempo raíces. Contribuyamos para que así sea.

#HojaDeRuta: “Las historias de Tatiana”

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El auditorio estaba rebosante hasta las galerías. Una sala contigua tuvo que ser abierta porque el público no dejaba de llegar. Viejas amistades, estudiantes, profesores, periodistas y curiosos se daban cita para ver y escuchar la versión de una historia (la campaña victoriosa de López Obrador a la presidencia), y, sobre todo, a su peculiar narradora: Tatiana Clouthier.

Aunque oficialmente es Diputada Federal, su taza favorita tiene impresa la leyenda “Ciudadana de Tiempo Completo”, la misma con la que escuetamente se describe en sus redes sociales, espacio donde, quizá sin proponérselo, se convirtió en un referente. 

El reloj ya se acerca a la verticalidad total: están por dar las seis de la tarde. A ella, que lo mismo ha estado en cadena nacional que en mítines multitudinarios, se le ve nerviosa, pero contenta. Está por arrancar la primera presentación de su libro “Juntos Haremos Historia” en la Universidad de Monterrey.

No es fácil decidirse a hacer público el testimonio de una campaña presidencial, sobre todo si la consigna es ser veraz y brindar al público una mirada a la trastienda de uno de los procesos políticos más intensos que se pueden vivir en la democracia.

Esta tarde me toca “presentar” el libro junto a Azucena Uresti y Javier Risco, ejercicio que quizá tenga más sentido entender como “compartir”, pues un lector no puede ofrecer a otro su propia experiencia, sino el relato de ella, esperando contrastarla y entre las distintas miradas ir ensanchando el paisaje.

Tuve el privilegio de asesorar a Tatiana en manejo de medios durante la campaña presidencial junto a un talentoso grupo de colegas como Bárbara González y Juan Carlos Altamirano. Pero mucho antes que eso, fuimos amigos y compañeros de batallas. Perdimos muchas, ganamos un puñado, pero siempre nos encontramos.

En mi turno compartí algunas ideas que me provocó el texto. En primera instancia, reflexionar sobre la relevancia del texto en sí mismo: una mirada privilegiada de un momento histórico. Creo en eso que el Maestro Eric Hobsbawm llamaba “el pasado público”: aquellos hechos que marcan a una colectividad, y que es necesario conocer, reflexionar y debatir para comprender mejor nuestra realidad. Independientemente de la posición que se tenga, la elección de 2018 ya es uno de esos hechos.

Segundo: el inconmensurable valor de la autenticidad. En un mundo que vive una crisis de confianza hacia instituciones y liderazgos tradicionales, la frescura de decir lo que se piensa y actuar con naturalidad se nota. “La Tía Tatis” no nació en campaña, no es un personaje. Tatiana es la misma en una fiesta, repartiendo volantes en el metro o en el noticiero de Loret. Su forma de ser, que exuda franqueza en cada frase, se alineó a un momento político donde el principal sentimiento electoral era la rabia, y la necesidad de cambio era total.

Tercero: la campaña de AMLO fue la única que pudo hacer uso de la esperanza, el humor e, incluso, la ironía. El “Andrés Manuelovich” para desarmar la trama rusa o puntadas como el famoso “¿A quién propone?” que Tatiana puso en la quijada virtual de Meade a través de Twitter, fueron dando la nota a lo largo del proceso.

Cuarto: la receta de una campaña ha cambiado, pero no han desaparecido los ingredientes tradicionales. Tatiana lo relata con apertura: en tierra, tenían un candidato obsesionado con recorrer los 300 distritos electorales y mantener el contacto directo, además de coordinadores regionales de alta experiencia, como Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard. En aire, la consigna fue “ni un solo espacio vacío”, donde Tatiana se asumió como la principal vocera de la campaña, pero también como coordinadora de un equipo de vocerías que replicaba el mensaje del candidato. En redes, autenticidad y frescura para conseguir, más que likes, eso que llaman “engagement” o un público enganchado, con particular énfasis en jóvenes y mujeres. Y en relaciones públicas estratégicas, el gabinete propuesto teniendo reuniones temáticas con organizaciones de influencia por todo el país para explicar el proyecto de forma temática.

Terminamos y el público generó círculos concéntricos alrededor de la autora pidiéndole fotos y firmas del libro. Atendió a todos sonriente. Cuando yo me fui, aún quedaba una fila que cruzaba la mitad del vestíbulo. 

Ayer vi fotos de sus actividades en la Cámara. Llevaba una blusa blanca con la silueta de un corazón humano estampada en carmín en su lado izquierdo, y pensé: “al latir de Tatiana le quedan muchas historias por escribir”.

#HojaDeRuta: “Articular el progresismo”

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Fuera máscaras: bienvenido sea el conflicto. Ante el flagrante atentado a los derechos que ha significado la penalización del aborto y la resistencia al matrimonio igualitario en Nuevo León, es preciso desnudar la postura política de cada cual.

Esta ofensiva oscurantista ha dejado en claro lo desarticulado que se encuentra el progresismo en la entidad: no está el discurso, no están los liderazgos, no están los espacios y, ciertamente, no está la representación política. Sin embargo, hay vitalidad que motiva: más de 3 mil mujeres tomaron el espacio público para defender sus derechos; las parejas homosexuales han conquistado su derecho al matrimonio y celebrado su primera boda con todas las de la ley. A pesar de las adversidades, la máxima de Galileo aparece: “Y sin embargo, se mueve”.

El filósofo esloveno Slavoj Zizek ha dicho que “la idea liberal de tolerancia es cada vez más un tipo de intolerancia. Tolerancia significa no me acoses. No me acoses significa no te me acerques. Tolerancia significa precisamente no tolero tenerte cerca”. 

En el machismo, racismo y autoritarismo detrás de estas posturas no hay un problema de “tolerancia”, sino un problema de estructuras de poder que ven amenazada su dominación. Es un problema de conservadurismo precisamente porque hay resistencia a perder los privilegios por largo tiempo acumulados. Pero los privilegios de unos son, por naturaleza, la opresión de otros y otras.

Por eso no les creo a quienes dicen que no tienen nada contra las parejas del mismo sexo, pero quieren que el matrimonio sea solo entre hombre y mujer. No les creo a quienes dicen proteger “la vida”, pero esclavizan y privan de derechos a las mujeres. No les creo a quienes dicen tratar a las y los demás como iguales, pero desprecian a quienes son pobres y/o tienen piel oscura. No les creo.

Continúa Zizek: “¿Por qué actualmente muchos de los problemas son percibidos como problemas de intolerancia, no problemas de desigualdad, explotación, injusticia? ¿Por qué el remedio propuesto es la tolerancia, no la emancipación, la lucha política, incluso el conflicto armado? La respuesta inmediata es la operación básica del multiculturalismo liberal: la culturización de la política, es decir, las diferencias políticas condicionadas por desigualdad política o explotación económica son naturalizadas/neutralizadas a diferencias “culturales”, diferentes “formas de vida” que son algo dado, algo que no puede superarse, sino meramente “tolerarse”.

De poco sirve decir que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación identifica a Monterrey como la ciudad que más discrimina en el país, si los datos (aún siendo metodológicamente obtenidos y validados por un organismo serio) chocan contra una visión moral, muchas veces inconsciente. 

Entonces, como lo afirma George Lakoff, es hora de empezar a poner los hechos y cifras con base a su importancia y dimensión moral desde la perspectiva progresista, acción que necesariamente pasa por la construcción del discurso político o “encuadre”. 

En este sentido, enlisto algunos postulados morales básicos desde una perspectiva progresista: -Todas las personas merecen todos los derechos. -Hombres y mujeres tienen los mismos derechos y merecen el mismo trato y las mismas oportunidades. -Debe respetarse la libertad religiosa, al igual que la libertad de amar a quien se elija. -Todas las personas merecen ser tratadas con dignidad y justicia. -Toda mujer es dueña de su cuerpo y de sus decisiones de vida. -La desigualdad no es natural, sino producto de las relaciones de poder, por tanto, puede revertirse. -La búsqueda de la igualdad no se trata de que todos seamos iguales literalmente, sino que contemos con los mismos derechos, oportunidades y líneas de bienestar mínimas, sin importar nuestro origen, rasgos o preferencias. -La solidaridad hacia las personas oprimidas es un rasgo básico de humanidad. -El bienestar colectivo (lo público) está por encima de intereses de grupos o particulares. 

Si bien la realidad política está generando una situación adversa, también presenta una oportunidad de una activación política progresista que trascienda la superficial noción de tolerancia y comience a ir a la raíz de los problemas: desigualdades económicas; machismo destructivo; racismo; privilegios de elites; intentona de imponer visiones religiosas. 

Para las posturas progresistas la urgencia es articular. Por un lado, articular un discurso bien cimentado en valores y “encuadres” progresistas, que conecte e inspire con las personas que comparten este pensamiento. Por otro, articular espacios de reflexión y acción política desde la visión progresista, capaces de movilizar, presionar, influir la política pública y ganar espacios de representación política. Ahí está el reto.

#HojaDeRuta: “La ciudad que no se mira”

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“Flor de la perversión, noche perfecta, 

tantas veces deseable maravilla y tormenta” 

-Efraín Huerta

Entra narrador omnisciente con voz en off. Si Monterrey se mirase al espejo ¿a quién vería por las mañanas? Si la ciudad tuviese un ángel en un hombro y un diablo en el otro ¿a cuál escucharía? Si se acostara en el diván y tuviera qué definir quién es ¿qué diría?

Quizá estaría atormentada por las salvajes diferencias que la marcan. Quizá prefiere ignorarlas. Dicen que pocas cosas cuestan tanto como ver hacia dentro…

Corte a miércoles. Exterior. La primera tarde medianamente limpia tras semanas de aire plomizo. Conforme el sol baja, se apilan los autos que quieren entrar al hueco de la montaña. Desde la altura de los penthouses deben verse como hormigas desesperadas por entrar a su guarida. 

Una Ford F-150 hace rugir la ancha garganta de su viejo motor y dribla coches con ligereza inesperada, buscando colarse al inicio de la fila. Su caja, cubierta con un camper hechizo, revela el verdadero carpooling: al menos siete albañiles viajan y ríen en su interior. 

En la orilla, junto a la puerta, los dos más jóvenes (no llegan a los 18 años) miran en silencio las relucientes torres: “la línea del cielo”, le llaman a las postales de edificios altos, solo olvidaron aclarar que al cielo -cuando menos a ese. no llegan todos. Son sus manos las que las han levantado, sus manos también las tendrán en pie. Pero siempre serán forasteros. 

La tarde los devuelve a ser tragados por el túnel. La cansada Ford verde llega al límite: se juega su pase contra una SUV de lujo, que en el asiento de atrás lleva a otro adolescente. Por un momento, el trabajador y el privilegiado se cruzan, pero no han de encontrarse nunca. Curioso: llevan el mismo corte de pelo que ambos le han querido copiar a Cristiano Ronaldo. 

La Ford pasa primero -porque si en casi nada se le puede ganar a la miseria, cuando menos se puede acelerar- y se pierde en la oscuridad del túnel mientras la noche cae encima. 

“Noches de no oír nada y ser todo, imperfectos.

Hermosa y santa noche de crueles bestezuelas.”

Corte a jueves. Exterior. Aún no amanece en el comedor de los pobres. Una señora salvadoreña espera con sus dos hijos pequeños (un niño y una niña, ambos duermen todavía) sobre la banqueta. 

Aguardan porque les han dicho que, de lunes a viernes en horario de 9 AM a 5 PM, el milagro ocurre: se multiplican los peces y los panes. Se reparten sin necesidad de pasaporte, porque hasta donde ella sabe, en las orillas del mar de Galilea no había aduanas. 

Lucha por mantenerse despierta cuando la espanta un grito seco, y a los minutos, el lamento de sirenas. Una multitud empieza a reunirse alrededor de una caja blanca con cruzada por lazos azules: ¡una cabeza! grita uno de los curiosos que para entonces son muchedumbre -Como la de Juan el Bautista, susurra ella aterrada, mientras aprieta a sus hijos cerca de ella. 

A unos cuántos kilómetros de ahí, un televisor narra el sombrío hallazgo, pero nadie le escucha. Dos amigos hacen planes para el fin de semana: acuerdan que uno llevará una hielera con cervezas y whisky, el otro con carne. Ambas estarán rebosantes, porque aquí el cuerno de la abundancia es un rectángulo de plástico. 

A veces la sangre de la carne escurre en la hielera, pero no es nada que una lavada no arregle, dice uno al otro compartiendo la sabiduría que solo dan mil parrilladas. Y el Rib-Eye de una pulgada es mejor término medio: solo hay que esperar a que sangre para voltearlo.

“Noche de fango y miel, de alcohol y de belleza,

de sudor como llanto y llanto como espejos.”

#HojaDeRuta: “¿Qué dijo Trump?”

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Donald Trump, la lengua más violenta de la política global, ha dado su mensaje más solemne del año: el State of the Union. El Presidente norteamericano en turno comparece anualmente en una sesión general del Congreso, donde asisten tanto Senadores (Cámara Alta) como congresistas (Cámara Baja).

Históricamente, el State of the Union es el discurso donde el mandatario habla de los logros de su administración, de los retos que se enfrentan, de necesidades presupuestales y de las prioridades de su gobierno, desdoblando su agenda legislativa para el periodo.

La del pasado 5 de febrero no fue una edición ordinaria, pues se da en un clima de alta tensión entre Republicanos y Demócratas por la polémica insistencia de Trump de obtener presupuesto para construir su muro (que ya mutó a reja) en la frontera con México. 

Tal ha sido la obstinación del presidente y la resistencia de la oposición, que se dio el cierre del gobierno (shutdown) más largo en la historia de EEUU, es decir, no había presupuesto para mantener andando el aparato federal. Esta disputa también vio surgir una figura inesperada como líder opositora: la de Nancy Pelosi, veterana demócrata que actualmente ostenta la presidencia de la Cámara Baja.

Durante la medición de fuerzas de las últimas semanas, Pelosi demostró un temple y oficio muy superiores a los del Presidente, con respuestas punzantes y movimientos políticos que en todo momento superaron a un mandatario acostumbrado al terreno de la vociferación y la bravuconería en redes y medios, pero con poca experiencia en el ajedrez político que requiere tanto paciencia como certeza.

Pelosi asestó un duro golpe a la vanidad de Trump al sugerirle no asistir a brindar el mensaje anual al Congreso, pues al estar “cerrado” y sin recursos el gobierno federal, no podía garantizarse su seguridad. Aunque finalmente el evento se llevó a cabo, la sazonada demócrata ganó el juego de las percepciones.

¿Qué dijo Trump relevante para México? Aunque sin alusiones directas al nuevo gobierno ni al pueblo mexicano, nuestro país está en el centro de la actual tensión por el presupuesto para construir el muro (5.7 billones de dólares es lo que Trump ha solicitado) y la negativa demócrata de otorgarlo. 

El Jefe de Estado norteamericano ha amenazado incluso con declarar un estado de emergencia en la frontera con México (hay que recordar que durante pasados meses ya se dio el despliegue de tropas y se estarán enviando más) ¿Por qué no hizo esta amenaza en su principal mensaje del año ante todo el legislativo presente? Todo indica que la razón es que existe división en su partido, y habría republicanos que se opondrían a la medida, lo cual le significaría no solo una derrota legislativa, sino una considerable herida política.

Otra alusión a México -la única abiertamente crítica, en realidad- fue cuando criticó a los países que estaban dejando pasar caravanas migrantes. AMLO, por su parte, se mantuvo en la misma línea de no confrontación, y tras el mensaje agradeció que el norteamericano fue “bastante respetuoso de nuestro gobierno”.

Estamos pues ante un momento extraño, pues Trump ha decidido apostar todo su capital político a su base, de ahí que se explique su insistencia en obtener fondos para el muro, por otra parte, ha sido mesurado en su trato hacia el Presidente López Obrador y se avanzó en la iniciativa de generar proyectos de desarrollo en México y Centroamérica para desincentivar la migración. Sin embargo, más tropas se están desplegando en la frontera, lo cual es un mensaje agresivo, y al mismo tiempo, significa una vía de presión política hacia los demócratas que le permite a Trump dar la percepción de estar actuando por la seguridad fronteriza.

La tensión por el muro está cerca del punto de ebullición, pues en menos de dos semanas expira el acuerdo temporal para abrir el gobierno, y volverá a darse un choque donde, por el momento, los demócratas parecen estar en mejor posición ¿México podrá mantenerse solo como espectador? Veremos.

gilberto@altiusconsultores.com

#HojaDeRuta: “Así Vamos 2018: una ventana a nuestras desigualdades”

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Fui invitado por Cómo Vamos Nuevo León a presentar la encuesta Así Vamos 2018, instrumento para conocer qué piensa la ciudadanía sobre Monterrey y su área metropolitana. 

Tras reflexionar los resultados, una conclusión vino a la mente: la encuesta es una ventana a nuestras desigualdades. Esta idea se expresa de múltiples ángulos: el bolsillo, por lo dispares que somos en lo que ganamos. El movimiento, por la enorme diferencia de tiempo que hay entre viajar en transporte público y privado. En el trato, porque pertenecer a una minoría es casi garantía de sufrir discriminación.

Desdoblé mi intervención en tres ideas fuerza: la desigualdad como una constante en la ciudad; la desmovilización política de nuestra ciudadanía y una conformidad aparente a las múltiples problemáticas e injusticias. Énfasis en aparente.

1. La desigualdad como una constante: más del 60% de la población del área metropolitana gana apenas 3 salarios mínimos, y para el 25% el ingreso no es suficiente. Un dato adicional: apenas el 11% de la población puede ahorrar. Digiramos lentamente esa última cifra: en esta, la ciudad de los negocios y las oportunidades, apenas 1 de cada 10 personas tiene ahorro.

A lo anterior hay que sumar la pérdida de poder adquisitivo del salario, que ha caído 80% en los últimos 30 años, de acuerdo a un estudio reciente de la Facultad de Economía de la UNAM.

Desigualdad al moverse, porque viajar en transporte público significa casi el doble de tiempo que hacerlo en auto (103 vs. 53 minutos, en promedio). Lo mismo al caminar: apenas 27% considera que hay banquetas suficientes para llegar a su destino, y un 75% que están dañadas y llenas de obstáculos.

Desigualdad a través de la discriminación. Estudios del CONAPRED han señalado a Monterrey como la ciudad que más discrimina en México, y el Así Vamos 2018 lo confirma: entre el 40 y 50% de la ciudadanía considera que aquí se discrimina por ser indígena; por el color de piel; por la preferencia sexual; por ser pobre. Y en todas las categorías las mujeres lo perciben más que los hombres.

2. Desmovilización ciudadana ante lo público. El 55% de las personas encuestadas no sabe qué hacen su alcalde ni el gobernador. 30% dijo que simple y llanamente no le interesa, otro 30% que no tiene tiempo. 

Aparece además uno de los principales males de la democracia: la desconfianza, pues casi el 40% de la ciudadanía cree que no tiene nada de influencia en las decisiones de gobierno. Esa cifra casi se duplicó en comparación a 2016.

La falta de politización, y por ende, de espacios de organización y presión, es una realidad en Monterrey ¿Por qué el trienio pasado la y los alcaldes podían darse el lujo de poner en entredicho su participación en la plataforma Alcalde Cómo Vamos? Sencillo: el costo político de hacerlo era bajo.

3. La conformidad aparente de la ciudadanía. Este punto resalta contradicciones que requieren análisis. Por ejemplo, a pesar de las dificultades económicas, hay gran optimismo: el 80% cree que le irá igual de bien o mejor. Otro: aunque para el 60% de la ciudadanía ir al trabajo es su principal motivo de viaje, solo el 4% se mudaría para estar más cerca de él ¿Qué es lo que consideramos deseable y valioso del lugar donde vivimos?

Estremece que solo el 8% de la ciudadanía considere la violencia familiar como el principal problema público, cuando Nuevo León fue el tercer lugar en feminicidios durante el 2018, el delito de violencia familiar es el más denunciado en el Estado y está activa la Alerta de Violencia de Género para 5 municipios.

Apilo conclusiones por falta de espacio: a) Aunque la desigualdad es evidente desde múltiples ángulos, combatirla no parece estar en la agenda pública como prioridad. b) Una lectura superficial de los datos nos haría suponer que buena parte de la población está feliz, o cuando menos conforme. Mi tesis es contraria: creo que estamos adormecidos políticamente. Se une la decepción hacia lo público con la “cultura” de la solución del trabajo y los problemas en el fuero individual (el mantra de “la solución está en uno mismo” como gran desarticulador). c) Si se tiene una población desinteresada y desmovilizada, la clase política confía en que el costo de fallar es barato. d) El reto desde la sociedad civil está en generar espacios constantes de activación, reflexión y movilización política, que mantengan constancia y sobre todo, que lleguen a todos los estratos sociales.

Mi propuesta inicial es sencilla: así como se habla de urbanismo táctico, esas pequeñas intervenciones para tomar y visibilizar el espacio público, hay que hacer politización táctica. Tomar el espacio público, abrir conversaciones, generar encuentros. Ir a la base. No temer generar organización popular genuina, ahí donde los partidos han copado lo que llaman “tierra”, que no es otra cosa que la compra y control de la movilización política en los espacios más vulnerables. 

Finalicé mi intervención con esta cita de Slavoj Zizek: “Lo fantástico de nuestra tradición democrática es que la imperfección está dentro del sistema. Forma parte  de la capacidad de la democracia para ser crítica consigo misma”. Aunque evidentemente nuestra tradición democrática es débil, el futuro no está escrito: hay que movilizarlo. 

#HojaDeRuta: “(Algunos) Factores políticos que influirán el 2019”

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Hablar del futuro es un riesgo en sí mismo: no existe tal cosa como la certeza. El poeta Paul Valéry escribió que el problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que solía ser. Quizá se refería a que la era moderna, aún con sus asombrosos avances, es también una era de incertidumbre, una “modernidad líquida”, en palabras de Bauman. Lo que antes era sólido y confiable hoy se escurre entre los dedos.

Aun así, el futuro nos espera. A quienes optamos por no recurrir a las artes adivinatorias, nos queda un camino: buscar la interpretación de la realidad, y con base en ello, dilucidar qué podría devenir. En este sentido, en la agencia que dirijo hemos realizado un breve análisis de las circunstancias en las que inicia el año, y con él, la nueva administración federal. A continuación, comparto algunas de las principales ideas del aspecto político. Por tema de espacio dejaremos para otras entregas las consideraciones en economía, sociedad y política exterior.

– Existe notable optimismo ante el inicio del nuevo gobierno federal, pero la ciudadanía desea percibir cambios en el corto plazo. En diciembre, poco más del 70% de los mexicanos se dijeron optimistas ante el gobierno de AMLO, sin embargo, 45% esperan ver resultados antes del primer año (Reforma). 

Una muestra del optimismo que mantiene buena parte de la población es cómo se ha percibido el combate al robo de combustibles y la crisis de escasez generada en ciertas partes del país. En promedio, el 70% de la población apoya la medida, tomando en cuenta las encuestas realizadas por Reforma, El Financiero, De las Heras y Mitofsky. Esto refrenda que el Presidente López Obrador cuenta con un fuerte capital político para seguir impulsando su agenda.

– Otro tema que aborda el análisis es de dónde vendrá la oposición al gobierno de AMLO. En un escenario de partidos tradicionales considerablemente debilitados y el primer presidente con mayoría en las cámaras desde Zedillo, a primera vista pareciera que el nuevo gobierno federal tiene cómodo margen de maniobra. No exactamente.

Si bien este gobierno goza de un capital político innegable (la victoria más contundente de la era democrática), existen espacios y grupos de poder que fungirán como oposición, incluso por encima de los partidos tradicionales. Uno de ellos son los gobernadores, donde habrá tensión por temas como seguridad y el pacto federal (Enrique Alfaro de Jalisco ha sido el más vocal). El Poder Judicial será otro punto de oposición, como quedó demostrado por el amparo masivo ante el cambio en remuneraciones. También enfrenta el escrutinio de diversos medios de comunicación, así como de grupos empresariales cuya vocería se mantiene crítica.

– El sistema de partidos se encuentra en reconfiguración, lo cual indica que el electorado mexicano podría ser cada vez más cambiante. Los partidos tradicionales se encuentran muy debilitados (apenas un 9% se identifica con el PRI y un 12% con el PAN), mientras que la simpatía hacia Morena ha crecido considerablemente (22%). Sin embargo, la mayoría de los mexicanos se identifica como apartidista, pasando de un 40% en 2016 a un 57% en 2018, lo que indica un desgaste del sistema de partidos en lo general (El Financiero, Alejandro Moreno).

– 2019 será un año de baja intensidad electoral, pero los ojos están puestos en 2021. Durante el 19 solo estarán en disputa dos gubernaturas (una de ellas el proceso extraordinario de Puebla). En contraste, en el 21 se disputarán 14 gubernaturas -incluyendo Nuevo León-, se renovará la cámara de diputados y el Presidente López Obrador se someterá a la revocación de mandato, lo que en cierto sentido lo pondrá “en la boleta”.

Este análisis de pronóstico o Forecast 2019 lo ofrecemos como una cortesía a nuestros clientes, socios y amigos. Si usted desea el documento, con gusto escríbame y se lo enviaré. gilberto@altiusconsultores.com

#HojaDeRuta: “Combustible de psicosis”

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Hitchcock lo entendía perfectamente: pocas cosas tan aterradoras como perder conciencia de la realidad, y peor aún, elaborar una nueva construcción de ella. Este trastorno es conocido como psicosis. 

En su obra maestra de 1960, el cineasta explora el horror psicológico con una profundidad y estética hasta ese momento nunca vistas en el cine. Hace ya considerables calendarios, en turístico rondín por los Universal Studios de Los Ángeles, me tocó ver de cerca la infame casa Bates, apenas arriba de una colina sobre el falso motel que tantas pesadillas reales generó. Aún en medio de ese disfrute de lo imaginario que es un estudio de cine, la casa no deja de provocar escalofríos. 

En el documental “The Pervert’s Guide to Cinema” (La Guía del Cinematográfica del Pervertido), Slavoj Zizek interpeta la tenebrosa casa de los Bates y sus tres niveles (sótano, primer y segundo piso) como una alegoría a los tres niveles freudianos de la mente humana: el superego, el ego y el id. En el piso a nivel de calle (el ego), Norman Bates parece ser una persona no solo funcional, sino encantadora. Pero oscuros secretos se esconden en los otros niveles. 

La considerable histeria generada por la escasez de gasolinas en diversas ciudades del país me remontó a esta idea: ¿Qué tanto de la crisis, o mejor dicho, de la percepción de la crisis y sus consecuencias, está anclada en la realidad?

 Para la oposición al gobierno de AMLO, la coyuntura es magnífica, pues no solo se ha tenido un mal manejo comunicacional de la situación por parte de la autoridad federal (seguramente precedida por errores estratégicos en la operación), sino que puede extenderse a imaginar escenarios catastróficos: “si hoy falta la gasolina, mañana será el pan, pasado mañana la carne”, “Es el primer paso hacia el socialismo”, o mi favorita: “es el preludio de la guerra civil a la que nos va a llevar AMLO”. 

El gobierno federal merece toda clase de críticas y cuestionamientos ante las problemáticas generadas por el operativo para combatir el robo de combustible, pero es irresponsable sacar la situación de contexto, buscando hacer un “framing” de la situación con la ya gastada cantaleta venezolana o la versión del apocalipsis que mejor convenga ¿Cuánto del desabasto habrá sido generado por los errores en la operación federal, y cuánto por las compras de pánico, acabando por efectivamente provocar escasez? 

En un reciente estudio publicado por las universidades de Princeton y la Universidad de Nueva York, encontraron que las personas mayores de 65 años son desproporcionadamente más proclives a compartir fake news que usuarios más jóvenes, independientemente de variables como educación, sexo o ingreso. Otro hallazgo interesante fue que muchos más votantes republicanos (identificados con el pensamiento conservador) que demócratas (pensamiento liberal) compartieron noticias falsas, siendo la proporción mayor de 4 a 1. 

Esto podría brindar algo de luz a las herramientas y técnicas para no creer y compartir información falsa o engañosa, en particular para el segmento de población que podría ser más proclive a caer en ella: personas de mayor edad y pensamiento conservador. Independientemente de las creencias de cada cual, nada bueno puede surgir de basar una postura política en la psicosis. Si algo necesitamos en los tiempos que corren es un firme anclaje a la realidad y por tanto, debates basados en evidencia.

#HojaDeRuta: “Recordar en blanco y negro”

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Agua y jabón que se vuelven oleaje. Vaivén de una playa efímera en medio de la ciudad interminable. Reflejos en el agua de un cielo que se imagina más que azul mientras un avión nos recuerda que la vida pasa y no existe tal cosa como detenerse. 

Lo único más sorprendente que encontrar poesía en una simple cochera que está siendo tallada con agua y jabón, es la cualidad artística para imaginarla y producirla. Con razón el maestro Álvarez Bravo decía que la realidad es más real en blanco y negro. Así es “Roma”, el laureado filme de Alfonso Cuarón. 

Como del cine simplemente soy pasional aficionado, pero de ninguna manera conocedor, estas líneas no son una crítica ni mucho menos, sino una reacción ante la provocación de la obra.

La cantidad de temáticas que han surgido a raíz de la película es impresionante: el rol de las personas indígenas, en particular de las mujeres; la vida y penurias de las empleadas domésticas; la discriminación y racismo profundamente enraizados en nuestro país; la fortaleza de las mujeres ante el abuso, la violencia y el abandono de los hombres; el rol de las empleadas domésticas no solo como cuidadoras de niñas y niños, sino como figuras afectivas; la miseria y el autoritarismo que han cambiado de forma, pero siguen más que presentes en México; la forma en que la ciudades -sus formas, olores, sonidos- nos marcan profundo. 

Se ha analizado el increíble uso de la fotografía, las tomas largas, los efectos visuales que de manera sutil tienen gran impacto narrativo. Se ha hablado hasta de la transformación de la industria cinematográfica por el feudo que existe entre Netflix y grandes cadenas distribuidoras como Cinépolis, que revela las transformaciones del modelo de negocio detrás de las películas. 

De Roma se ha hablado como rara vez se habla de una obra de arte en México: de forma casi generalizada ¿Ya la viste? ¿Encontraste un cine donde la pasen? ¿Te aburrió? ¿Te conmovió hasta las lágrimas? ¿Se te hizo sublime, tal vez pretenciosa? ¿No entiendes por qué, pero sus imágenes siguen en tu mente mucho después de rodar los créditos? 

Podrá gustar o no (aunque es abrumador el consenso a favor), pero parte de su éxito radica no solo en su magnetismo, sino en que prácticamente nadie queda ante ella indiferente. Ahí radica, considero, la esencia de aquello que consideramos artístico: algo nos mueve.  

Roma es una aproximación a la memoria, y esta nunca es exacta. No conoce de estructuras fijas ni precisiones, se transforma con el tiempo, se interpreta y reinterpreta como la arena: “somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”, escribió Borges. 

Roma recoge los pedazos de espejo que Cuarón dejó regados hace décadas, y entonces ocurre el milagro: ninguna memoria podrá ser igual, pero nos encontramos en las memorias que compartimos con otros, como burbujas que se apilan al dibujar la silueta que marca el fin de cada ola. 

Un cineasta fue a buscar pedazos de su pasado, pero no para compartirnos una memoria personal, sino la humanidad común que se encuentra en cualquier cochera, en cualquier cine, en cualquier playa. Parafraseando al Maestro Álvarez Bravo, quizá la humanidad es más humana en blanco y negro.

Este espacio estará fuera de circulación de la próxima semana por navidades, y aprovecha para desearle muy felices fiestas.

miranda.gilbertop@gmail.com