#HojaDeRuta: “La ciudad que no se mira”

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“Flor de la perversión, noche perfecta, 

tantas veces deseable maravilla y tormenta” 

-Efraín Huerta

Entra narrador omnisciente con voz en off. Si Monterrey se mirase al espejo ¿a quién vería por las mañanas? Si la ciudad tuviese un ángel en un hombro y un diablo en el otro ¿a cuál escucharía? Si se acostara en el diván y tuviera qué definir quién es ¿qué diría?

Quizá estaría atormentada por las salvajes diferencias que la marcan. Quizá prefiere ignorarlas. Dicen que pocas cosas cuestan tanto como ver hacia dentro…

Corte a miércoles. Exterior. La primera tarde medianamente limpia tras semanas de aire plomizo. Conforme el sol baja, se apilan los autos que quieren entrar al hueco de la montaña. Desde la altura de los penthouses deben verse como hormigas desesperadas por entrar a su guarida. 

Una Ford F-150 hace rugir la ancha garganta de su viejo motor y dribla coches con ligereza inesperada, buscando colarse al inicio de la fila. Su caja, cubierta con un camper hechizo, revela el verdadero carpooling: al menos siete albañiles viajan y ríen en su interior. 

En la orilla, junto a la puerta, los dos más jóvenes (no llegan a los 18 años) miran en silencio las relucientes torres: “la línea del cielo”, le llaman a las postales de edificios altos, solo olvidaron aclarar que al cielo -cuando menos a ese. no llegan todos. Son sus manos las que las han levantado, sus manos también las tendrán en pie. Pero siempre serán forasteros. 

La tarde los devuelve a ser tragados por el túnel. La cansada Ford verde llega al límite: se juega su pase contra una SUV de lujo, que en el asiento de atrás lleva a otro adolescente. Por un momento, el trabajador y el privilegiado se cruzan, pero no han de encontrarse nunca. Curioso: llevan el mismo corte de pelo que ambos le han querido copiar a Cristiano Ronaldo. 

La Ford pasa primero -porque si en casi nada se le puede ganar a la miseria, cuando menos se puede acelerar- y se pierde en la oscuridad del túnel mientras la noche cae encima. 

“Noches de no oír nada y ser todo, imperfectos.

Hermosa y santa noche de crueles bestezuelas.”

Corte a jueves. Exterior. Aún no amanece en el comedor de los pobres. Una señora salvadoreña espera con sus dos hijos pequeños (un niño y una niña, ambos duermen todavía) sobre la banqueta. 

Aguardan porque les han dicho que, de lunes a viernes en horario de 9 AM a 5 PM, el milagro ocurre: se multiplican los peces y los panes. Se reparten sin necesidad de pasaporte, porque hasta donde ella sabe, en las orillas del mar de Galilea no había aduanas. 

Lucha por mantenerse despierta cuando la espanta un grito seco, y a los minutos, el lamento de sirenas. Una multitud empieza a reunirse alrededor de una caja blanca con cruzada por lazos azules: ¡una cabeza! grita uno de los curiosos que para entonces son muchedumbre -Como la de Juan el Bautista, susurra ella aterrada, mientras aprieta a sus hijos cerca de ella. 

A unos cuántos kilómetros de ahí, un televisor narra el sombrío hallazgo, pero nadie le escucha. Dos amigos hacen planes para el fin de semana: acuerdan que uno llevará una hielera con cervezas y whisky, el otro con carne. Ambas estarán rebosantes, porque aquí el cuerno de la abundancia es un rectángulo de plástico. 

A veces la sangre de la carne escurre en la hielera, pero no es nada que una lavada no arregle, dice uno al otro compartiendo la sabiduría que solo dan mil parrilladas. Y el Rib-Eye de una pulgada es mejor término medio: solo hay que esperar a que sangre para voltearlo.

“Noche de fango y miel, de alcohol y de belleza,

de sudor como llanto y llanto como espejos.”

#HojaDeRuta: “¿Qué dijo Trump?”

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Donald Trump, la lengua más violenta de la política global, ha dado su mensaje más solemne del año: el State of the Union. El Presidente norteamericano en turno comparece anualmente en una sesión general del Congreso, donde asisten tanto Senadores (Cámara Alta) como congresistas (Cámara Baja).

Históricamente, el State of the Union es el discurso donde el mandatario habla de los logros de su administración, de los retos que se enfrentan, de necesidades presupuestales y de las prioridades de su gobierno, desdoblando su agenda legislativa para el periodo.

La del pasado 5 de febrero no fue una edición ordinaria, pues se da en un clima de alta tensión entre Republicanos y Demócratas por la polémica insistencia de Trump de obtener presupuesto para construir su muro (que ya mutó a reja) en la frontera con México. 

Tal ha sido la obstinación del presidente y la resistencia de la oposición, que se dio el cierre del gobierno (shutdown) más largo en la historia de EEUU, es decir, no había presupuesto para mantener andando el aparato federal. Esta disputa también vio surgir una figura inesperada como líder opositora: la de Nancy Pelosi, veterana demócrata que actualmente ostenta la presidencia de la Cámara Baja.

Durante la medición de fuerzas de las últimas semanas, Pelosi demostró un temple y oficio muy superiores a los del Presidente, con respuestas punzantes y movimientos políticos que en todo momento superaron a un mandatario acostumbrado al terreno de la vociferación y la bravuconería en redes y medios, pero con poca experiencia en el ajedrez político que requiere tanto paciencia como certeza.

Pelosi asestó un duro golpe a la vanidad de Trump al sugerirle no asistir a brindar el mensaje anual al Congreso, pues al estar “cerrado” y sin recursos el gobierno federal, no podía garantizarse su seguridad. Aunque finalmente el evento se llevó a cabo, la sazonada demócrata ganó el juego de las percepciones.

¿Qué dijo Trump relevante para México? Aunque sin alusiones directas al nuevo gobierno ni al pueblo mexicano, nuestro país está en el centro de la actual tensión por el presupuesto para construir el muro (5.7 billones de dólares es lo que Trump ha solicitado) y la negativa demócrata de otorgarlo. 

El Jefe de Estado norteamericano ha amenazado incluso con declarar un estado de emergencia en la frontera con México (hay que recordar que durante pasados meses ya se dio el despliegue de tropas y se estarán enviando más) ¿Por qué no hizo esta amenaza en su principal mensaje del año ante todo el legislativo presente? Todo indica que la razón es que existe división en su partido, y habría republicanos que se opondrían a la medida, lo cual le significaría no solo una derrota legislativa, sino una considerable herida política.

Otra alusión a México -la única abiertamente crítica, en realidad- fue cuando criticó a los países que estaban dejando pasar caravanas migrantes. AMLO, por su parte, se mantuvo en la misma línea de no confrontación, y tras el mensaje agradeció que el norteamericano fue “bastante respetuoso de nuestro gobierno”.

Estamos pues ante un momento extraño, pues Trump ha decidido apostar todo su capital político a su base, de ahí que se explique su insistencia en obtener fondos para el muro, por otra parte, ha sido mesurado en su trato hacia el Presidente López Obrador y se avanzó en la iniciativa de generar proyectos de desarrollo en México y Centroamérica para desincentivar la migración. Sin embargo, más tropas se están desplegando en la frontera, lo cual es un mensaje agresivo, y al mismo tiempo, significa una vía de presión política hacia los demócratas que le permite a Trump dar la percepción de estar actuando por la seguridad fronteriza.

La tensión por el muro está cerca del punto de ebullición, pues en menos de dos semanas expira el acuerdo temporal para abrir el gobierno, y volverá a darse un choque donde, por el momento, los demócratas parecen estar en mejor posición ¿México podrá mantenerse solo como espectador? Veremos.

gilberto@altiusconsultores.com

#HojaDeRuta: “Así Vamos 2018: una ventana a nuestras desigualdades”

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Fui invitado por Cómo Vamos Nuevo León a presentar la encuesta Así Vamos 2018, instrumento para conocer qué piensa la ciudadanía sobre Monterrey y su área metropolitana. 

Tras reflexionar los resultados, una conclusión vino a la mente: la encuesta es una ventana a nuestras desigualdades. Esta idea se expresa de múltiples ángulos: el bolsillo, por lo dispares que somos en lo que ganamos. El movimiento, por la enorme diferencia de tiempo que hay entre viajar en transporte público y privado. En el trato, porque pertenecer a una minoría es casi garantía de sufrir discriminación.

Desdoblé mi intervención en tres ideas fuerza: la desigualdad como una constante en la ciudad; la desmovilización política de nuestra ciudadanía y una conformidad aparente a las múltiples problemáticas e injusticias. Énfasis en aparente.

1. La desigualdad como una constante: más del 60% de la población del área metropolitana gana apenas 3 salarios mínimos, y para el 25% el ingreso no es suficiente. Un dato adicional: apenas el 11% de la población puede ahorrar. Digiramos lentamente esa última cifra: en esta, la ciudad de los negocios y las oportunidades, apenas 1 de cada 10 personas tiene ahorro.

A lo anterior hay que sumar la pérdida de poder adquisitivo del salario, que ha caído 80% en los últimos 30 años, de acuerdo a un estudio reciente de la Facultad de Economía de la UNAM.

Desigualdad al moverse, porque viajar en transporte público significa casi el doble de tiempo que hacerlo en auto (103 vs. 53 minutos, en promedio). Lo mismo al caminar: apenas 27% considera que hay banquetas suficientes para llegar a su destino, y un 75% que están dañadas y llenas de obstáculos.

Desigualdad a través de la discriminación. Estudios del CONAPRED han señalado a Monterrey como la ciudad que más discrimina en México, y el Así Vamos 2018 lo confirma: entre el 40 y 50% de la ciudadanía considera que aquí se discrimina por ser indígena; por el color de piel; por la preferencia sexual; por ser pobre. Y en todas las categorías las mujeres lo perciben más que los hombres.

2. Desmovilización ciudadana ante lo público. El 55% de las personas encuestadas no sabe qué hacen su alcalde ni el gobernador. 30% dijo que simple y llanamente no le interesa, otro 30% que no tiene tiempo. 

Aparece además uno de los principales males de la democracia: la desconfianza, pues casi el 40% de la ciudadanía cree que no tiene nada de influencia en las decisiones de gobierno. Esa cifra casi se duplicó en comparación a 2016.

La falta de politización, y por ende, de espacios de organización y presión, es una realidad en Monterrey ¿Por qué el trienio pasado la y los alcaldes podían darse el lujo de poner en entredicho su participación en la plataforma Alcalde Cómo Vamos? Sencillo: el costo político de hacerlo era bajo.

3. La conformidad aparente de la ciudadanía. Este punto resalta contradicciones que requieren análisis. Por ejemplo, a pesar de las dificultades económicas, hay gran optimismo: el 80% cree que le irá igual de bien o mejor. Otro: aunque para el 60% de la ciudadanía ir al trabajo es su principal motivo de viaje, solo el 4% se mudaría para estar más cerca de él ¿Qué es lo que consideramos deseable y valioso del lugar donde vivimos?

Estremece que solo el 8% de la ciudadanía considere la violencia familiar como el principal problema público, cuando Nuevo León fue el tercer lugar en feminicidios durante el 2018, el delito de violencia familiar es el más denunciado en el Estado y está activa la Alerta de Violencia de Género para 5 municipios.

Apilo conclusiones por falta de espacio: a) Aunque la desigualdad es evidente desde múltiples ángulos, combatirla no parece estar en la agenda pública como prioridad. b) Una lectura superficial de los datos nos haría suponer que buena parte de la población está feliz, o cuando menos conforme. Mi tesis es contraria: creo que estamos adormecidos políticamente. Se une la decepción hacia lo público con la “cultura” de la solución del trabajo y los problemas en el fuero individual (el mantra de “la solución está en uno mismo” como gran desarticulador). c) Si se tiene una población desinteresada y desmovilizada, la clase política confía en que el costo de fallar es barato. d) El reto desde la sociedad civil está en generar espacios constantes de activación, reflexión y movilización política, que mantengan constancia y sobre todo, que lleguen a todos los estratos sociales.

Mi propuesta inicial es sencilla: así como se habla de urbanismo táctico, esas pequeñas intervenciones para tomar y visibilizar el espacio público, hay que hacer politización táctica. Tomar el espacio público, abrir conversaciones, generar encuentros. Ir a la base. No temer generar organización popular genuina, ahí donde los partidos han copado lo que llaman “tierra”, que no es otra cosa que la compra y control de la movilización política en los espacios más vulnerables. 

Finalicé mi intervención con esta cita de Slavoj Zizek: “Lo fantástico de nuestra tradición democrática es que la imperfección está dentro del sistema. Forma parte  de la capacidad de la democracia para ser crítica consigo misma”. Aunque evidentemente nuestra tradición democrática es débil, el futuro no está escrito: hay que movilizarlo. 

#HojaDeRuta: “(Algunos) Factores políticos que influirán el 2019”

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Hablar del futuro es un riesgo en sí mismo: no existe tal cosa como la certeza. El poeta Paul Valéry escribió que el problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que solía ser. Quizá se refería a que la era moderna, aún con sus asombrosos avances, es también una era de incertidumbre, una “modernidad líquida”, en palabras de Bauman. Lo que antes era sólido y confiable hoy se escurre entre los dedos.

Aun así, el futuro nos espera. A quienes optamos por no recurrir a las artes adivinatorias, nos queda un camino: buscar la interpretación de la realidad, y con base en ello, dilucidar qué podría devenir. En este sentido, en la agencia que dirijo hemos realizado un breve análisis de las circunstancias en las que inicia el año, y con él, la nueva administración federal. A continuación, comparto algunas de las principales ideas del aspecto político. Por tema de espacio dejaremos para otras entregas las consideraciones en economía, sociedad y política exterior.

– Existe notable optimismo ante el inicio del nuevo gobierno federal, pero la ciudadanía desea percibir cambios en el corto plazo. En diciembre, poco más del 70% de los mexicanos se dijeron optimistas ante el gobierno de AMLO, sin embargo, 45% esperan ver resultados antes del primer año (Reforma). 

Una muestra del optimismo que mantiene buena parte de la población es cómo se ha percibido el combate al robo de combustibles y la crisis de escasez generada en ciertas partes del país. En promedio, el 70% de la población apoya la medida, tomando en cuenta las encuestas realizadas por Reforma, El Financiero, De las Heras y Mitofsky. Esto refrenda que el Presidente López Obrador cuenta con un fuerte capital político para seguir impulsando su agenda.

– Otro tema que aborda el análisis es de dónde vendrá la oposición al gobierno de AMLO. En un escenario de partidos tradicionales considerablemente debilitados y el primer presidente con mayoría en las cámaras desde Zedillo, a primera vista pareciera que el nuevo gobierno federal tiene cómodo margen de maniobra. No exactamente.

Si bien este gobierno goza de un capital político innegable (la victoria más contundente de la era democrática), existen espacios y grupos de poder que fungirán como oposición, incluso por encima de los partidos tradicionales. Uno de ellos son los gobernadores, donde habrá tensión por temas como seguridad y el pacto federal (Enrique Alfaro de Jalisco ha sido el más vocal). El Poder Judicial será otro punto de oposición, como quedó demostrado por el amparo masivo ante el cambio en remuneraciones. También enfrenta el escrutinio de diversos medios de comunicación, así como de grupos empresariales cuya vocería se mantiene crítica.

– El sistema de partidos se encuentra en reconfiguración, lo cual indica que el electorado mexicano podría ser cada vez más cambiante. Los partidos tradicionales se encuentran muy debilitados (apenas un 9% se identifica con el PRI y un 12% con el PAN), mientras que la simpatía hacia Morena ha crecido considerablemente (22%). Sin embargo, la mayoría de los mexicanos se identifica como apartidista, pasando de un 40% en 2016 a un 57% en 2018, lo que indica un desgaste del sistema de partidos en lo general (El Financiero, Alejandro Moreno).

– 2019 será un año de baja intensidad electoral, pero los ojos están puestos en 2021. Durante el 19 solo estarán en disputa dos gubernaturas (una de ellas el proceso extraordinario de Puebla). En contraste, en el 21 se disputarán 14 gubernaturas -incluyendo Nuevo León-, se renovará la cámara de diputados y el Presidente López Obrador se someterá a la revocación de mandato, lo que en cierto sentido lo pondrá “en la boleta”.

Este análisis de pronóstico o Forecast 2019 lo ofrecemos como una cortesía a nuestros clientes, socios y amigos. Si usted desea el documento, con gusto escríbame y se lo enviaré. gilberto@altiusconsultores.com

#HojaDeRuta: “Combustible de psicosis”

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Hitchcock lo entendía perfectamente: pocas cosas tan aterradoras como perder conciencia de la realidad, y peor aún, elaborar una nueva construcción de ella. Este trastorno es conocido como psicosis. 

En su obra maestra de 1960, el cineasta explora el horror psicológico con una profundidad y estética hasta ese momento nunca vistas en el cine. Hace ya considerables calendarios, en turístico rondín por los Universal Studios de Los Ángeles, me tocó ver de cerca la infame casa Bates, apenas arriba de una colina sobre el falso motel que tantas pesadillas reales generó. Aún en medio de ese disfrute de lo imaginario que es un estudio de cine, la casa no deja de provocar escalofríos. 

En el documental “The Pervert’s Guide to Cinema” (La Guía del Cinematográfica del Pervertido), Slavoj Zizek interpeta la tenebrosa casa de los Bates y sus tres niveles (sótano, primer y segundo piso) como una alegoría a los tres niveles freudianos de la mente humana: el superego, el ego y el id. En el piso a nivel de calle (el ego), Norman Bates parece ser una persona no solo funcional, sino encantadora. Pero oscuros secretos se esconden en los otros niveles. 

La considerable histeria generada por la escasez de gasolinas en diversas ciudades del país me remontó a esta idea: ¿Qué tanto de la crisis, o mejor dicho, de la percepción de la crisis y sus consecuencias, está anclada en la realidad?

 Para la oposición al gobierno de AMLO, la coyuntura es magnífica, pues no solo se ha tenido un mal manejo comunicacional de la situación por parte de la autoridad federal (seguramente precedida por errores estratégicos en la operación), sino que puede extenderse a imaginar escenarios catastróficos: “si hoy falta la gasolina, mañana será el pan, pasado mañana la carne”, “Es el primer paso hacia el socialismo”, o mi favorita: “es el preludio de la guerra civil a la que nos va a llevar AMLO”. 

El gobierno federal merece toda clase de críticas y cuestionamientos ante las problemáticas generadas por el operativo para combatir el robo de combustible, pero es irresponsable sacar la situación de contexto, buscando hacer un “framing” de la situación con la ya gastada cantaleta venezolana o la versión del apocalipsis que mejor convenga ¿Cuánto del desabasto habrá sido generado por los errores en la operación federal, y cuánto por las compras de pánico, acabando por efectivamente provocar escasez? 

En un reciente estudio publicado por las universidades de Princeton y la Universidad de Nueva York, encontraron que las personas mayores de 65 años son desproporcionadamente más proclives a compartir fake news que usuarios más jóvenes, independientemente de variables como educación, sexo o ingreso. Otro hallazgo interesante fue que muchos más votantes republicanos (identificados con el pensamiento conservador) que demócratas (pensamiento liberal) compartieron noticias falsas, siendo la proporción mayor de 4 a 1. 

Esto podría brindar algo de luz a las herramientas y técnicas para no creer y compartir información falsa o engañosa, en particular para el segmento de población que podría ser más proclive a caer en ella: personas de mayor edad y pensamiento conservador. Independientemente de las creencias de cada cual, nada bueno puede surgir de basar una postura política en la psicosis. Si algo necesitamos en los tiempos que corren es un firme anclaje a la realidad y por tanto, debates basados en evidencia.

#HojaDeRuta: “Recordar en blanco y negro”

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Agua y jabón que se vuelven oleaje. Vaivén de una playa efímera en medio de la ciudad interminable. Reflejos en el agua de un cielo que se imagina más que azul mientras un avión nos recuerda que la vida pasa y no existe tal cosa como detenerse. 

Lo único más sorprendente que encontrar poesía en una simple cochera que está siendo tallada con agua y jabón, es la cualidad artística para imaginarla y producirla. Con razón el maestro Álvarez Bravo decía que la realidad es más real en blanco y negro. Así es “Roma”, el laureado filme de Alfonso Cuarón. 

Como del cine simplemente soy pasional aficionado, pero de ninguna manera conocedor, estas líneas no son una crítica ni mucho menos, sino una reacción ante la provocación de la obra.

La cantidad de temáticas que han surgido a raíz de la película es impresionante: el rol de las personas indígenas, en particular de las mujeres; la vida y penurias de las empleadas domésticas; la discriminación y racismo profundamente enraizados en nuestro país; la fortaleza de las mujeres ante el abuso, la violencia y el abandono de los hombres; el rol de las empleadas domésticas no solo como cuidadoras de niñas y niños, sino como figuras afectivas; la miseria y el autoritarismo que han cambiado de forma, pero siguen más que presentes en México; la forma en que la ciudades -sus formas, olores, sonidos- nos marcan profundo. 

Se ha analizado el increíble uso de la fotografía, las tomas largas, los efectos visuales que de manera sutil tienen gran impacto narrativo. Se ha hablado hasta de la transformación de la industria cinematográfica por el feudo que existe entre Netflix y grandes cadenas distribuidoras como Cinépolis, que revela las transformaciones del modelo de negocio detrás de las películas. 

De Roma se ha hablado como rara vez se habla de una obra de arte en México: de forma casi generalizada ¿Ya la viste? ¿Encontraste un cine donde la pasen? ¿Te aburrió? ¿Te conmovió hasta las lágrimas? ¿Se te hizo sublime, tal vez pretenciosa? ¿No entiendes por qué, pero sus imágenes siguen en tu mente mucho después de rodar los créditos? 

Podrá gustar o no (aunque es abrumador el consenso a favor), pero parte de su éxito radica no solo en su magnetismo, sino en que prácticamente nadie queda ante ella indiferente. Ahí radica, considero, la esencia de aquello que consideramos artístico: algo nos mueve.  

Roma es una aproximación a la memoria, y esta nunca es exacta. No conoce de estructuras fijas ni precisiones, se transforma con el tiempo, se interpreta y reinterpreta como la arena: “somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”, escribió Borges. 

Roma recoge los pedazos de espejo que Cuarón dejó regados hace décadas, y entonces ocurre el milagro: ninguna memoria podrá ser igual, pero nos encontramos en las memorias que compartimos con otros, como burbujas que se apilan al dibujar la silueta que marca el fin de cada ola. 

Un cineasta fue a buscar pedazos de su pasado, pero no para compartirnos una memoria personal, sino la humanidad común que se encuentra en cualquier cochera, en cualquier cine, en cualquier playa. Parafraseando al Maestro Álvarez Bravo, quizá la humanidad es más humana en blanco y negro.

Este espacio estará fuera de circulación de la próxima semana por navidades, y aprovecha para desearle muy felices fiestas.

miranda.gilbertop@gmail.com

#HojaDeRuta: “El colapso de la confianza”

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Si en el verano, en medio del fervor de una elección presidencial votó el 56% del padrón elegible en la elección ordinaria para la alcaldía de Monterrey ¿Qué porcentaje sería realista esperar que acuda a un proceso extraordinario que tendrá lugar un 23 de diciembre? Razones sobran para suponer que será considerablemente más bajo, pero todas tienen un hilo conductor: la desconfianza.

Zygmunt Bauman definió la crisis de la democracia como “el colapso de la confianza”, agregando que la gente ya no creía en el sistema porque este no cumple sus promesas. La grieta es profunda: ¿Cómo creer en un sistema que promete seguridad cuando se vive con miedo y no paran los asesinatos? ¿Cómo creer en un sistema que asegura que mejorará la calidad de vida, pero se trabaja más y el salario vale menos? ¿Cómo creer en representantes que prometen honestidad, y acaban desfalcando el dinero público?

La principal promesa rota del proceso electoral fallido del verano pasado, en el caso de la capital neoleonesa, es la misma que por años se ha vejado en México: la de respetar la voluntad popular. No sorprenda entonces que la decepción venga por partida doble: de aquellos que creen que su voto no fue respetado, y de quienes sienten que su trabajo como funcionarios de casilla no sirvió de nada.

Un dato adicional para dimensionar mejor la decepción: en México, el 50% de las personas que han participado en una actividad política, se han decepcionado del resultado, de acuerdo al Informe País para la Calidad de la Ciudadanía en México publicado por el INE en colaboración con el Colegio de México. La misma cantidad de ciudadanos dijo no creer en la democracia.

Lo anterior en un contexto de una ciudadanía esencialmente despolitizada y desmovilizada. De acuerdo al mismo estudio del INE, hay tres razones por las que la ciudadanía en nuestro país es débil: 1. La desconfianza que existe entre la ciudadanía, y de la ciudadanía hacia la autoridad; 2. La desvinculación en redes que vayan más allá de la familia, amistades o religión y 3. La decepción ante los resultados de la democracia.

Despolitizados, porque participamos poco y cuando lo hacemos, nos decepcionamos. Desmovilizados porque tenemos baja capacidad y espacios de organización política, por lo que la presión que puede ejercerse desde la ciudadanía hacia los poderes formales o fácticos es muy limitada, al estar usualmente dispersa. De pronto hay olas en coyunturas clave, pero igual que en la playa, alcanzan la cresta y rompen con rapidez.

Lo ocurrido y por ocurrir en la elección de Monterrey trasciende el resultado del 23 de diciembre: es ahondar la percepción de que la democracia no funciona, que no cumple sus promesas, que no se puede creer en ella. 

Ni hablar de la innecesaria participación de todos los candidatos minoritarios, pues aunque legalmente es una elección extraordinaria que repone el mismo proceso, su presencia resulta intrascendente. 

La elección será una segunda vuelta de facto, pero con menos participación y por tanto, mayor peso de las estructuras tradicionales. También representará un reto en términos de legitimidad, pues supongamos que participa un 30% del padrón. Aún obteniendo la mitad de los votos, quien resulte electo tendría el apoyo de apenas el 15% de las personas en posibilidad de sufragar.

El rescate de la confianza en los procesos democráticos no pasará entonces por lo que ocurra en un par de semanas, sino en reforzar la capacidad de politización, organización y movilización para empujar agendas concretas y ganar espacios. Si el sistema no cumple sus promesas, quizá sea en gran medida porque no tiene mucho apuro en cumplirlas.

#HojaDeRuta: “AMLO: 5 claves del arranque de su gobierno”

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López Obrador dice la verdad. Ante un clima de polarización creciente, tal aseveración es polémica instantánea. Hay que tomarla en un sentido literal: el hombre que será Presidente de México a partir del próximo sábado cree en lo que dice, y dice lo que cree. Así lo aseveró el Dr. Mauricio Merino, quien compartió una lúcida charla a periodistas y líderes de opinión y periodistas el pasado martes a convocatoria de Consejo Nuevo León.

Este factor aparece como una excepcionalidad: es un político que dice lo que piensa, es decir, en el que el doble discurso no es común. El juicio sobre sus posturas o propuestas es un segundo debate. También, dice Merino, aparece como uno de los líderes políticos más relevantes en la historia de México, característica que no deja de tener sus riesgos, pues su personalidad avasalla de tal forma que las discusiones pueden acabarse centrando más en lo que dijo o dejó de decir, que en el problema público en sí mismo.

El largo camino al primero de diciembre de 2018 está a punto de culminar (uno de casi dos décadas para el propio Andrés Manuel). Se habrá cerrado una etapa e inmediatamente dará comienzo otra en la historia nacional. A partir de ese momento, comenzará oficialmente la administración del Presidente López Obrador, y estará a merced de aquello que Benito Juárez llamó: el fallo tremendo de la historia.

Repasemos entonces 5 claves del arranque de su gobierno:

– La irrupción y fuerza de Morena está transformando el sistema de partidos. En la más reciente encuesta de Alejandro Moreno para El Financiero, realizada a días del inicio del nuevo gobierno, se registra una realidad contundente: Morena es el partido con mayor simpatía en México. 22% de los mexicanos declaró apoyar al partido de AMLO, por apenas un 9% al PRI, 6% al PAN y 2% al moribundo PRD. Para dimensionar, en 2016 apenas un 8% declaraba su simpatía por Morena, mientras que el PRI tenía un 27% y el PAN un 12%. Entre fines de los ochenta y durante los noventa, México transitó de un régimen de partido hegemónico a un régimen plural con tres partidos principales. El escenario actual parece dibujar un partido principal, acompañado de dos partidos de mediana simpatía cuyos bonos van a la baja y el resto de partidos pequeños. Los resultados de las elecciones venideras, en particular las intermedias de 2021, definirán la transformación del sistema de partidos. Un dato importante cierra el estudio de Alejandro Moreno: la verdadera mayoría, en términos de identificación, son los apartidistas: han pasado del 40% en 2016 al 57% a fines de 2018.

– La oposición se está reconfigurando, y podrían no ser los partidos. Ante el desprestigio y debilitamiento de los partidos tradicionales, la oposición al gobierno de AMLO podría venir de otros espacios. Un ejemplo evidente son los Gobernadores: Enrique Alfaro desde Jalisco ya pronunció un fuerte discurso contra los coordinadores estatales del nuevo gobierno, y Silvano Aureoles ha roto el pacto educativo desde Michoacán. Esto también, señaló Merino, es síntoma de un problema que viene: la tensión del federalismo y de la repartición de los recursos federales. Sectores de la Iniciativa Privada y grupos conservadores que sientan sus intereses afectados podrían ser otros polos de oposición. 

– Su agenda inicial está clara. Los proyectos que AMLO y su equipo han puesto a consulta, a pesar de los cuestionamientos metodológicos, marcan con claridad buena parte de su agenda prioritaria: la cancelación del aeropuerto de Texcoco; la construcción del Tren Maya en la península de Yucatán; de la Refinería Dos Bocas en Tabasco; del Tren del Istmo de Tehuantepec y la renovación portuaria de Salina Cruz y Coatzacoalcos; además de ampliar la cobertura de Internet gratuito son los temas de infraestructura. En política social están el aumento a la pensión de adultos mayores, la siembra de un millón de árboles maderables y frutables (que será en sí misma un programa de empleo) y las becas a jóvenes sin trabajo ni estudio, así como a jóvenes de bachillerato. En seguridad, se consultará en marzo la conformación de la guardia nacional. 

– Habrá un enfoque progresista impulsado desde la SEGOB. Aunado a lo anterior, el nuevo Presidente parece haber dado cancha abierta a la Ministra Olga Sánchez Cordero para encabezar transformaciones profundas que están ligadas al objetivo de pacificación y justicia transicional, como lo son la legalización de la mariguana y probablemente de la Amapola. También, el proceso de justicia transicional que tendrá que comenzar con una Ley de Amnistía. De esta manera, la SEGOB se quedará como brazo político y operador del proceso de paz, perdiendo todas las facultades de seguridad, que serán trasladadas a la nueva Secretaría de Seguridad Pública y a las Fuerzas Armadas. No debe descartarse que la Ministra también promueva en el corto plazo el avance de los derechos de las mujeres en temas como la interrupción legal del embarazo.

– La concepción del Estado está dando un giro. En lo político, López Obrador tiene claro que el poder político debe regresar al Estado y no depender de poderes fácticos o de los mercados. En lo social, se plantea la ampliación de un Estado de Bienestar con temas como las pensiones a adultos mayores, la creación de infraestructura, los programas de empleo y las becas a jóvenes sin oportunidades de estudio ni trabajo. El nuevo Presidente parece querer recuperar terreno y marcarlo para dejar claro aquello que es del ámbito público. 

Llegamos así al umbral de un nuevo sexenio, donde la consecución de la paz, la erradicación de la pobreza y la lucha contra la corrupción serán los grandes retos a vencer. Comenzamos.

#HojaDeRuta: “Oponerse con razón”

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Era bien sabido que vendrían reformas a la ley orgánica previas al inicio del nuevo gobierno federal. Es lógico que una nueva administración busque cambiar la arquitectura institucional del aparato federal para que este se adecúe al plan de gobierno que se ejecutará. De hecho esto suele suceder cada sexenio.

Si bien es natural que la oposición polemice con la naturaleza de estos cambios, no deja de sorprender el encuadre político que se ha buscado darle en este caso: el de prevenir una dictadura. 

Los legisladores de Acción Nacional tomaron la tribuna previo a la aprobación de estas reformas, sosteniendo una manta que rezaba “No a la Dictadura Obradorista”, acompañada de una imagen del presidente electo con uniforme militar y una bandera venezolana de fondo, obviamente referenciando al ex mandatario de ese país, Hugo Chávez.

Como táctica, la comparación de AMLO con Chávez dio excelentes dividendos al PAN, pues desde 2006 buscó hacer un símil entre ambos personajes bajo un discurso del miedo, en aquella infame campaña del “Peligro para México”, a pesar de que las supuestas similitudes no resistían el escrutinio. 

En el proceso electoral de 2018 se buscó nuevamente generar una liga similar, que no funcionó ante un electorado lleno de hartazgo y enojo hacia las opciones tradicionales y las agudas problemáticas del país, desde la corrupción hasta la violencia.

Como cualquier tema público, la creación de la figura de los delegados federales y cualquier otra decisión que tome la administración de AMLO -y cualquier otra, para ese propósito- es debatible. Sin embargo, afirmar que estas reformas están llevando al país hacia una dictadura es un exceso que carece de responsabilidad institucional hacia la República.

Para dimensionar los cambios que están ocurriendo, por ejemplo, con la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, habrá que recordar que en 2012, al entrar la administración del Presidente Peña Nieto, también se hicieron reformas a la Ley Orgánica que desaparecieron la Secretaría de Seguridad Pública y crearon la Comisión Nacional de Seguridad dentro de la Secretaría de Gobernación. Esta dependencia quedó como responsable tanto de la política interior como del aparato de seguridad no militar del Estado Mexicano, es decir, reunió en un solo ente la operación política y la seguridad pública.

En aquél momento se criticó de diversos sectores la maniobra, pero no se habló de una dictadura. Cabe también traer a la memoria pública el exposé que publicó el New York Times en junio de 2017, cuando dio a conocer que el Estado Mexicano, a través del software Pegasus (en el que habría gastado alrededor de 80 millones de dólares), estaba espiando a activistas de Derechos Humanos y periodistas, cuando se suponía que esa herramienta solo debería ser utilizada para investigar a criminales y terroristas. Esa sí que era una práctica propia de una dictadura: espiar a quienes un régimen considera enemigos políticos.

La oposición tiene derecho de ejercer crítica y presión política como mejor le parezca, dentro del marco de la ley, pero también de un marco ético: el de no desinformar ni tergiversar la realidad, pues vivimos una época donde los hechos comprobables son cada vez más frágiles, mientras se fortalecen percepciones políticas basadas en la desinformación y la discordia.

Una dictadura implica la desaparición de garantías, censura a la prensa, represión ante la disidencia, la utilización del aparato estatal para amedrentar e incluso asesinar. Significa la destrucción de las instituciones democráticas y el imperio de la ley. 

La tragedia es que, aunque no de forma generalizada, estas atrocidades han venido ocurriendo durante los últimos años en México: se violan Derechos Humanos; se asesinan periodistas; se espía a activistas; se realizan ejecuciones extrajudiciales; se cometen actos de corrupción y fraude de forma sistemática; se pisotea la ley.

Personajes como Bolsonaro en Brasil, Duterte en Filipinas y el mismo Trump significan una regresión hacia fantasmas del pasado que creímos expiados en el siglo XX, pero retornan de las sombras de donde se escondían. Hoy México tiene el reto compartido desde el nuevo gobierno federal, las autoridades a todos los niveles, la oposición, la prensa y la sociedad en su conjunto, de conducir la vida democrática dentro de la institucionalidad.

Más valdría concentrarse en fortalecer nuestra frágil democracia para evitar la polarización, que andar azuzando y sembrando la sedición sin fundamentos. Puede estarse de acuerdo o no con la agenda del Presidente electo, pero no existe ningún elemento objetivo para afirmar que se está avanzando hacia un régimen totalitario.

Vivimos un momento complejo, donde las polarizaciones pueden agudizarse y mutar en extremismos. Lo mejor que puede hacer la oposición es precisamente serlo, de manera crítica, responsable y con la dureza que considere necesaria, pero dentro de un marco democrático, es decir, con hechos y dentro de la ley.

gilberto@altiusconsultores.com

#HojaDeRuta: “Elecciones en EEUU: un nuevo tablero”

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Las elecciones de medio término en Estados Unidos estaban siendo observadas por el mundo entero, y por México en particular, pues sus resultados tendrán impacto directo sobre la presidencia y agenda de Donald Trump.

En general, se considera que las elecciones de medio término suelen tener un elemento de referéndum hacia el presidente en turno, pues la ciudadanía decide si aumenta, mantiene o retira el apoyo legislativo a su administración.

A continuación, cinco consideraciones sobre los resultados.

– Fue una victoria demócrata, y por tanto, un golpe a la administración Trump. El partido azul recuperó el control de la cámara baja (House of Representatives), lo cual significará un claro freno al actual presidente, además de aumentar la presión para intensificar investigaciones existentes y abrir nuevas. Como lo habían señalado las encuestadoras serias, el Senado fue retenido por los republicanos, pero en el ámbito de las gubernaturas también avanzaron los demócratas, quienes ganaron 7 nuevos estados, mientras que el partido del presidente perdió 6.

– Hubo un crecimiento general de la votación demócrata, incluso en distritos donde ganaron los republicanos. En 317 distritos se dio una mayor votación demócrata respecto a 2016, y en promedio nacional la votación para este partido creció 10 puntos. Esto puede leerse como síntoma de inconformidad hacia la administración de Trump, además de un fortalecimiento de su oposición para pelear la presidencia en 2020. Sin embargo, la llamada “ola azul” de los demócratas fue de menor intensidad que la lograda en 2006. Este excelente gráfico del New York Times explica los datos anteriores: https://www.nytimes.com/interactive/2018/11/07/us/politics/how-democrats-took-the-house.html

– La división entre lo urbano y lo rural se mantiene. La fortaleza de los demócratas se concentra en los grandes centros urbanos, mientras que los votantes de poblaciones pequeñas tienden a votar republicano. Esto configura un país cuya división ideológica, que es cada vez más profunda, también tiene una clara expresión territorial. El apoyo urbano fue factor decisivo para que el partido de oposición lograra recuperar el control de la cámara baja. 

– El discurso cargado de odio y discriminación de parte de Donald Trump generó nuevos liderazgos progresistas que reflejan diversidad. Por primera vez habrá al menos 100 mujeres en la cámara baja, entre ellas, latinas, afroamericanas, musulmanas, indígenas y LGBT. Justamente, en esta elección ganaron más personas abiertamente LGBT que nunca, por ejemplo Jared Polis, que será el primer gobernador abiertamente gay y dirigirá el estado de Colorado.

– Los republicanos tendrán que evaluar si la base de Trump será suficiente para competir en 2020. Hacia adentro del partido en el poder existen tensiones respecto al mensaje compartido, pues mientras había voces que advertían los peligros de seguir polarizando, Trump insistió en las semanas previas a la elección con azuzar a través del tema de la caravana migrante, con alusiones racistas y discriminatorias. El aumento generalizado en votación demócrata podría poner en jaque la estrategia de mantener la lealtad de la base, sobre todo si votantes moderados que apoyaron a Trump en 2016 se han desencantado al no compartir sus posturas radicales, y prefirieron apoyar a los demócratas.

De esta manera, Trump enfrentará la segunda mitad de su mandato con un escenario más adverso, ya que ha sufrido el desgaste de gobernar, alienado a votantes moderados y sobre todo, tendrá una oposición que ha recuperado los dientes a través de la cámara baja. Ha perdido el terreno alto para negociar. Un nuevo tablero se dibuja, y con esta realidad comenzará el gobierno de AMLO y de su canciller, Marcelo Ebrard.