Seguridad, Medio ambiente y Clima

Los estudios en materia de seguridad e inseguridad vertebran círculos académicos y de profesionales en la toma de decisiones. Estos estudios consideran múltiples variables que van de la marginación social al género, pasando por condiciones económicas y por la capacidad para generar riqueza, por sólo  enunciar algunas. Las investigaciones especializadas abordan la problemática de seguridad pública, humana, global y nacional desde perspectivas diversas y sus conclusiones son en múltiples casos divergentes, polémicas y contradictorias.                                        

En este marco de análisis y reflexiones sobre la seguridad pública, en fechas recientes se publicó un estudio de Paul A.M. Van Lange de la Universidad Vrije en Amsterdam,  en que propone un modelo para explicar las razones de la violencia. En esta investigación se explica que el clima es un factor primario que conlleva a la violencia. Bajo esta premisa existirían dos grandes tendencias en la población  en su relación con el tipo de clima.

Paul A.M. Van Lange denomina la primer tendencia “De vida lenta” (slow life de acuerdo con la investigación) en que existe una definición marcada de las estaciones del año y temperaturas bajas, aquí la población está más orientada hacia el futuro y valora de forma preponderante el autocontrol. La segunda tendencia expresada como “De vida rápida” (fast life) se asociaría con climas más calientes, las poblaciones se hallan geográficamente casi siempre cerca del ecuador, y su característica, indica el investigador, es más una propensión hacia actitudes violentas.

Antes de esta investigación, diferentes análisis habían establecido relaciones entre las temporadas de calor con el incremento de ciertos delitos como el homicidio, la violación y la violencia doméstica, fundamentalmente en entornos urbanos. Básicamente se trata de propuestas de corte ambiental, es decir, al entorno cultural, social, y también climático en que viven las personas, donde el incremento de la temperatura actuaría como un ambiente o circunstancia detonadora de ciertas conductas violentas, aunque no la única.

Tal vez los resultados que expone Paul A.M. Van Lange sean debatibles o en su caso la correlación que vincula un fenómeno con el otro sea un tanto novedosa; sin embargo permite plantear un hipótesis especulativa: si como indica el “Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente de la ONU habrá en el futuro un aumento entre uno y dos grados en la temperatura planetaria lo que tendrá como consecuencia zonas de mayor calor, entonces esto tendría como consecuencia que un mayor número de poblaciones tiendan a respuestas más violentas.

El medio ambiente sería por tanto, además de vida, flora y fauna, pensar en un tema de seguridad dado que los cambios climáticos pueden trastocar ecosistemas, provocar huracanes más fuertes, así como cambios bruscos en las temperaturas. Es decir, se transformaría a las poblaciones y el entorno en que habitan y, de ser cierta la investigación antes citada, tendría como consecuencia un aumento en la violencia ya que las zonas de calor ya no quedarían suscritas a la región ecuatorial sino que se ampliaría a todo el mundo.

El medio ambiente se posiciona en el análisis de la agenda de seguridad y sobre cómo sus cambios tendrán un impacto real sobre las personas y su conducta. Dicho en otros términos el cambio climático además de generar más calor afecta la relación de las personas con el medio en que viven,  lo que supone prepararse para fenómenos meteorológicos inéditos en sus comunidades, responder a la aparición de plagas, insectos y otros seres vivos que no se presentaban en su hábitat, y desde luego al cambio en su medida del tiempo y de las estaciones. La seguridad aparece ligada al cómo vivimos, con qué expectativas, con qué medida del tiempo, y hasta a la temperatura en que las personas y sus familias desarrollan sus actividades.

Se documentan 1,075 fosas clandestinas en México

Un informe de la Universidad Iberoamericana (UIA) de la Ciudad de México y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH) reveló que se han localizado un total mil 75 fosas clandestinas con 2 mil 14 cuerpos, en 19 entidades de México en los últimos 10 años.

Dicho informe incluye cifras proporcionadas de manera oficial por 12 entidades del país, autoridades federales, así como informes de instancias de los derechos humanos y diferentes notas periodísticas.

El nuevo reporte sobre fosas clandestinas, titulado Violencia y Terror, hallazgos sobre fosas clandestinas en México”, revela que estados como Guerrero, Jalisco, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas concentraron una de cada tres fosas clandestinas reportadas en el país.

Los resultados informan que los estados de Baja California Sur, Hidalgo, San Luis Potosí y Tabasco son en los que se registró el menor número de fosas clandestinas, en los años investigados, con un caso por entidad.

En el periodo analizado, no se hallaron fosas clandestinas en los estados de: Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Tlaxcala y Yucatán.

Los resultados de la investigación muestran que existen entidades que mostraron un grado de violencia en particular alto en ciertos momentos, como en  Durango, Jalisco, Michoacán y Nuevo León.

Según el estudio, esto apunta a que la inhumación clandestina de personas en contextos de violencia “por posibles actores estatales y no estatales es una práctica que, a casi tres décadas de la llamada guerra sucia, vuelve a ser recurrente en nuestro país aunque con una nueva correlación de actores y contextos distintos”.

En las conclusiones del informe, los investigadores reconocen que las cifra de podría ser mayor.

La coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana dijo con sus propias manos ante la incapacidad del estado”,pues no hay que olvidar que no son solo números, son familias buscando respuestas.

Mayo tiene la cifra más alta en homicidios desde 1997

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública dio a conocer datos que indican que en mayo de 2017 se registraron 2 mil 186 carpetas de investigación por homicidio doloso.

Esta es la cifra mensual de carpetas o averiguaciones por asesinatos no solo es el más alto del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, sino de cualquier sexenio desde 1997.

Hasta ahora el récord de averiguaciones abiertas por homicidio correspondía al mes de mayo de 2011 con 2 mil 131 casos, seguido de junio de ese mismo año con 2 mil 38 carpetas.

El año 2011 fue el año más violento en el periodo de la denominada guerra contra el narcotráfico, esto durante el gobierno de Felipe Calderón.

El número de averiguaciones por asesinatos registrado en mayo de este año en el país equivale a un promedio de 70 a 71 carpetas a diario, o lo que es lo mismo, a tres nuevos casos por hora.

Los datos oficiales también arrojan que las averiguaciones por homicidio en mayo de este año dejaron un saldo total de dos mil 452 víctimas.

Este año el nivel de violencia se encuentra casi 5 % por encima de 2011, el año con más homicidios registrados.

 

#HojadeRuta: “72 años de V-E Day: Reflexiones para el mundo”

¿Qué tan lejos está la guerra, el estruendo de la bomba, la quietud de cuerpos muertos? ¿Cuántas películas, libros y documentales después que nos acercan al gas letal y las playas de marea roja?

Esta semana se cumplieron 72 años de la rendición de la Alemania Nazi, el día 8 de mayo, conocido como el Día V-E, o de la victoria en Europa. La máxima guerra que ha conocido la humanidad: en muertes, en costo, en producción, en extensión, en romper la historia.

Las muertes derivadas del conflicto se estiman entre 50 y 85 millones de personas. Nunca habrá de saberse de cierto. Recuerdo que en la adolescencia solía pensar que era demasiado el material sobre la segunda guerra: de Casablanca al Soldado Ryan, las historias parecían inagotables. Pasa el tiempo y las ideas sobre uno y empieza a comprender cosas como la paradoja del máximo conocimiento y proezas técnicas del ser humano puestas al servicio de su propia destrucción. El odio ciego, inconmensurable que existe detrás de una creencia como la supremacía racial.

Caminé en silencio las playas de Normandía donde quedan como piezas arqueológicas los bunkers de batería anti aérea alemana que resistieron el desembarque aliado (la mayor operación marítima jamás intentada) como caparazones secos que no reciben más que el rumor de las olas.




Vi los gigantescos muelles flotantes donde fueron colocadas tropas, tanques, armas y vehículos; mismos que hoy están encallados a unos metros de la playa, como esqueletos de bestias innombrables. Alguna vez escuché los solemnes lamentos desde el anillo roto que conmemora los 900 días y 900 noches del cerco de Leningrado, donde las fuerzas nazis aprisionaron a una ciudad entera por casi tres años que en medio del frío más crudo sufrieron de hambre y la violencia a escalas casi imposibles de imaginar.

Decía el gran Eric Hobsbawm -considerado por muchos como el más sabio historiador del siglo XX- que hay un grave riesgo en perder la conexión con el pasado público: ese que está compuesto por los sucesos que moldearon la realidad que hoy nos toca transitar, pues al vivir en una suerte de presente perpetuo, se corre el grave riesgo de olvidar las duras lecciones, incluso banalizarlas y caer en el mayor riesgo posible: el de creer desterrados los males y sombras que dieron pie al nefasto episodio.

Hoy que la ultra derecha despide tufos fascistas y avanza en distintas partes del globo; hoy que se acusa a una religión de ser inspiración y causa de terrorismo; hoy que el racismo y xenofobia muestran que estuvieron guardados por largo tiempo y vuelven como Pedro Páramo, siendo rencores vivos; hoy es de vital importancia comprender que múltiples riesgos acechan, y que solo pueden ser contrarrestados con fuertes dosis de humanismo, tanto en las ideas, como en la realidad de los millones y millones que viven en precariedad, o que sienten perdida la bonanza que alguna vez conocieron.

Decía Asimov que la única guerra que la humanidad puede permitirse es aquella contra su propia extinción, por lo que hoy habrá que luchar contra el hambre, la injusticia, la violencia, la intolerancia, el racismo, la desigualdad, la miseria, la discriminación. Ahí está la batalla que nos toca.




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La seguridad pública en las elecciones en el Estado de México

En los procesos electorales de México las propuestas en seguridad pública de los candidatos a ocupar cargos públicos es una carta de presentación sobre lo que conocen y la forma en que podrían enfrentan los temas que contiene la agenda de seguridad pública, más aún porque es un tema central en la percepción ciudadana sobre la eficacia de los gobiernos.

En el caso del Estado de México (EDOMEX) los problemas que enfrenta en la materia obligan a los candidatos a presentar propuestas sólidas, consistentes, viables y creíbles ente el electorado.

Alfredo del Mazo candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) propone construir Centros de Mando en dos lugares específicos; el primero en Naucalpan y el segundo en el oriente del estado para mejorar la atención policiaca; y propone instalar cámaras de seguridad y botones de pánico en el transporte público.

Josefina Vázquez Mota abanderada del Partido Acción Nacional (PAN)  declaró que profesionalizaría los cuerpos policiales bajo un esquema de sueldos y capacitación. Ha enfocado parte de sus propuestas en el combate a la violencia de género y los feminicidios en particular.

Juan Zepeda, candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) propone modificar el Mando Único Policial que pasaría a ser uno coordinado o mixto, y ha afirmado que establecería una policía de proximidad con las capacidades para atender de forma más rápida los delitos que se cometiesen.

Por último, Delfina Gómez Álvarez de MORENA, propuso que para combatir la inseguridad se instalárán cámaras de videovigilancia y botones de pánico en las zonas donde existen los mayores índices de delitos en la entidad.




Respecto a sus plataformas electorales el documento que entregó el PAN denominado Plataforma Electoral Edomex 2017. Soluciones para el Estado de México” en su  Eje 1. Comunidades seguras y Estado de Derecho, señala que este tema es prioritario, esto es,  seguridad pública, procuración y administración de justicia, así como trato digno y empoderamiento de las víctimas de delito. Para ello intengra 31 estrategias, donde destaca: 1) Transitar del modelo de seguridad pública al de seguridad ciudadana, 2) Transformar de forma integral los cuerpos policiacos estatales a través de su profesionalización y 3) Fortalecer las áreas de control interno de las policías estatal y municipal.

Por su parte, la plataforma de MORENA indica en su punto tres “Seguridad pública y erradicación de la violencia” que debe crearse un nuevo concepto de orden basado en la justicia, la dignididad, el respeto a los derechos humanos y la paz, para ello propone acciones como: 1) se rechaza el uso de la fuerza pública para la solución de conflictos, prioriza el diálogo y el consenso para la toma de decisiones; 2) Establecer el Servicio Civil de Carrera para los policías peritos y Agentes del Ministerio Público, y 3) Garantizar mayores salarios para elementos de la policía estatal y municipal.




La Coalición PRI, PVEM, PANAL, y PES en el documento La plataforma electoral y programa de gobierno 2017-2023. Acción con visión por el Estado de México en su eje 3.2 Seguridad y justicia, coloca al mexiquense al centro de las políticas de seguridad atendiendo de forma prioritaria los problemas de seguridad y violencia, para ello propone: 1) Mejorar el programa de incentivos de las condiciones laborales y prestaciones sociales de los policías, 2) Atender la profesionalización de las corporaciones policiales del Estado, 3) Dignificar la vocación policial y 4) Fortalecer una cultura de prevención del delito desde la educación formal.

Por último la plataforma del PRD títulada Por el Bienestar, la Paz y la Felicidad asienta en su primer política para la Transformación del Estado de México que, la seguridad debe garantizar la vida de las personas, y propone 1) Reformar los órganos relacionados con la seguridad y justicia con ello se podrá garantizar que la seguridad y justicia sean profesionales, 2) La seguridad Pública será ciudadana y humana, y 3) Se establecerá el Mando Coordinado de todas las fuerzas de seguridad en el Estado.

Como puede apreciarse, partidos políticos, equipos de campaña y candidatos de las principales fuerzas políticas en el Edomex establecieron objetivos, estrategias y acciones puntuales sobre cómo transformar y perfeccionar la seguridad pública, corresponde las personas analizar la viabilidad de cada propuesta y ponderar su posible eficacia para, entre otros elementos, analizar el sentido del que será su voto.

Las ciudadanías sí son sustanciales para encauzar la acción de los gobiernos desde las campañas y su participación es fundamental.

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Misoginia e impunidad a la orden del día: Caso del #JuezPorky

En México, no es ninguna novedad como, a pesar de los “grandes esfuerzos” de los que tanto se habla, relativos a la promoción de un sistema de justicia acusatorio fehaciente pintado como una de las grandes reformas que se han llevado a cabo, la impunidad y las leyes injustas continúan imperando en nuestro país.

Asimismo, cabe destacar cómo las acciones gubernamentales destinadas a enfrentar las violencias machistas, han sido insuficientes y ejercidas de una forma tardía. Dichas situaciones, impunidad y violencia hacia la mujer, han sido “encaradas” de una manera considerablemente escueta, y en el fondo, carentes de un verdadero compromiso para con la sociedad; tal como lo refleja un sistema de justicia que promete muchas cosas, pero que lamentablemente salta la tarea más importante de todas: empoderar al pueblo.




Sucede algo similar, en el caso de los mecanismos que pretenden reconocerles (y posibilitar, pues el reconocimiento en papel no es nada sin la práctica de dicho reconocimiento) a las mujeres que habitan en el territorio mexicano aquella dignidad inherente, y aquella igualdad frente al hombre: se establecen aspectos como la paridad de género, se emiten alertas de género y  nuevas figuras penales (como el acoso sexual en el estado de Nuevo León); pero no se lucha auténticamente contra una serie de prácticas sociales, políticas y culturales que fungen como la verdadera raíz de la violencia y la desigualdad contra la mujer.

Ahora bien, como habitantes de un estado cuya justicia es solo una palabra que parece no trascender al mundo real, una parte de nosotros ha aguantado una cantidad interminable de abusos: apreciar a ex gobernadores, como los Duartes, como Medina, como Borge en plena libertad; atestiguar el incipiente aumento de feminicidios, el disparo de los casos de acoso que viven diariamente las mujeres en las calles y en el transporte público.

Un sinfín de casos que nos revelan como la violencia y la inexistencia de la justicia (pues como diría Flores Magón, “La justicia con trabas no es justicia”) se han apoderado de nuestra sociedad. No obstante, llega un momento en que dicha tolerancia del pueblo se quebranta, ante casos, tan cínicos, tan inimaginables, que convierten en intolerable (por parte de una mayoría, pues personas luchando contra estos males y nunca tolerando los mismos siempre ha habido) el status quo.

Tal es el caso del reciente fallo emitido por el  juez Anuar González Hemadi, el cual ha concedido un amparo a Diego Cruz, mejor conocido como uno de los “porkys”, que junto a otros llevó a cabo lo que en Nuevo León se entendería como el delito equiparable a violación contra Daphne Fernández, mujer menor de edad.

Bajo el argumento de no haber “fines lascivos en la conducta”, el juzgador González Hemadi ha estipulado que el delito de pederastia imputado a Diego Cruz, no se encuentra comprobado; que el hecho de tocar los senos de la víctima, que meter la mano debajo de la ropa interior de la persona y que insertar sus dedos en los genitales de Daphne Fernández no constituyen un motivo suficiente para acreditar que había fines lascivos.

Más que no comprender, considero que cualquier persona con un poco de conciencia estará de acuerdo en que dicha resolución constituye una escupida para toda la sociedad, para nuestras madres, compañeras, amigas, hermanas; esta sentencia es la afirmación de la impunidad imperante en nuestro país, de la inmensa necesidad de, no fortalecer, sino de recuperar las instituciones, para así hacerlas del pueblo y para el pueblo.




Así mismo para refrendar la importancia del movimiento feminista y las luchas que este conlleva, para que no vuelva a haber ninguna otra víctima como Daphne, para que no estén en la administración de justicia personas como este juez; y por supuesto, para no hacer que esta situación termine en un lamento solamente, sino que exigir junto a las compañeras que abanderan la lucha del feminismo, así como junto a aquellos que abanderan la lucha por un gobierno popular, la revocación de la sentencia dictada por el juez, la impartición de una justicia real (pronta y expedita) hacia el caso de Daphne y de todas aquellas personas que han sufrido por este tipo de cinismo y de aplicación de la más pura injusticia, como la del juez “porky”.

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Indignación Social

“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”

Michael Mann

Los datos oficiales actualizados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan que el 2016 fue el año más violento en el curso de la administración del Presidente de México Lic. Enrique Peña Nieto; debido a que de enero a noviembre se registraron 18 mil 915 casos de homicidios dolosos, esto implica que son 3 mil 350 más que los cometidos el año anterior.

En el caso de los secuestros, aunque también tienen un incremento no es tan pronunciado como el de homicidios, se contabilizan durante el mismo periodo mil 022 casos comparados con 960 casos que se suscitaron el año anterior.




Esto viene a colación ya que, el pasado 1 de marzo el joven de 13 años Víctor Alfredo fue secuestrado al salir de la secundaria “Capitán Alonso de León” que se ubica en el centro de Guadalupe, en el estado de Nuevo León, posterior a ese hecho fue asesinado aunque los plagiarios cobraron un rescate. El cuerpo lo localizaron a la altura del kilómetro 13 del Libramiento Noreste en el municipio de Escobedo, lamentablemente también en un avanzado estado de descomposición.

Por estos lamentables hechos un hombre fue detenido quien declaró haber matado al joven luego de que éste lo reconociera, porque previo a estos hechos delictivos él se desempeñaba como trabajador en una ferretería del padre.

Más allá de lo triste que resulta la pérdida de cualquier vida humana,  aquí estamos ante el caso de un joven con el futuro por delante, sin embargo habría que detenerse y cuestionar por qué este hecho no causó mayor indignación y protesta en amplios sectores de la sociedad, ¿será quizá que ya se ha normalizado la violencia y la muerte como si fuera parte de nuestra vida cotidiana?

Habría que cuestionar si ante hechos de este tipo pareciera que como sociedad denunciamos más la pérdida de ciertas vidas y sí asumimos acciones diferenciadas con base en la identidad, posición social o incluso espacio geográfico donde ocurre un homicidio.

En este punto, es necesario ser contundente, todas las vidas importan y todas deben ser resguardadas y denunciadas en caso de pérdida. Lo que no significa desatender la particularidad y especialidad jurídica y social que tienen los casos como feminicidios, o los que provoca la homofobia, o en su caso las muertes de migrantes.




Las interrogantes a que se hace referencia, recuerdan justamente las dudas que suscitaron entre teóricos y literatos cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, ¿por qué nadie denunció los actos de violencia sistemática que se vivieron en la sociedad durante ese tiempo? La respuesta que otorgaron sobre todo desde la filosofía fue que la existencia humana era la cuestión fundamental por ello cada pérdida humana era y es irreparable.

Retomando las preocupaciones de Hannah Arendt sobre los acontecimientos de esa contienda bélica y el proceso de la banalización del mal, habría que considerar como sociedad los valores que difundimos, toda vida debería ser igualmente importante sin considerar etnia, género, edad, o condición socioeconómica; todas las pérdidas deberían y deben generar malestar en sociedad y movilizaciones, lo que es grave es comenzar a tolerar estos hechos por percibirlos parte de la vida cotidiana, pero más grave es que unas muertes tengan mayor significado que otras por razones especialmente equívocas.

Si como sociedad ponderamos la muerte en función de lo que nos separa y nos divide va a ser muy complejo hablar de igualdad y democracia. Si como sociedad lo que importa hasta en la muerte es el estatus, el prestigio y la fisonomía de las víctimas, olvidamos que con ello fracturamos la trascendencia que tiene cada vida.

Hay cosas que no se dicen porque son políticamente incorrectas, y esa corrección quizá sea menos nociva que el problema real, es importante asumir que el crimen surge en sociedades reales, valores reales y familias reales, es sustancial aceptar que las muertes importan distinto si se trata de personas marginadas o de mayores recursos, que incluso la noticia sobre una muerte tiene mayor o menor trascendencia si ocurrió en una colonia y no en otra, y es importante decirlo porque en ese mosaico social es donde surge el crimen y no en otra parte.

Todas las víctimas merecen el derecho a la verdad, a la reparación del daño pero sobre todo a la justicia, la tarea es enorme ante la magnitud de muertes que la delincuencia organizada provoca en nuestro país, y siendo así de grande el reto es abrazar los valores de justicia, equidad y universalidad de la vida, desde los cuales la indignación tiene sentido.

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Trabajar por la honestidad en México

En términos porcentuales las pérdidas derivadas de actos de corrupción en nuestro país representan casi el 10% del PIB nacional, esto de acuerdo con la Organización de Estados Americanos (OEA) es casi 5 veces mayor al promedio que se presenta en todo el mundo en donde el porcentaje es del 2% del PIB global. Al parecer no se trata de actos particulares ni siquiera de casos emblemáticos, se trata en cambio de una práctica extendida desde lo local hasta lo federal que se expresa en las más diversas formas y está presente en lo público, lo privado y lo social.




Por ejemplo en el año 2015 se estima que la corrupción en nuestro territorio alcanzó los 906 mil millones de pesos lo que representa el 5% del PIB de ese año. De acuerdo con el libro de la Dra. María Amparo Casar “Anatomía de la Corrupción 2015” los costos de la corrupción implican entre otras cosas la pérdida de 480,000 millones de empleos al año así como la pérdida de 5% de las ventas en las empresas sólo por mencionar algunos. Así también este estudio comenta que ante un incremento en la corrupción hay un incremento en la violencia.

Ante los alcances que esta problemática tiene en lo económico, político, y social, sólo por mencionar unos rubros, el gobierno mexicano aprobó a partir de la reforma constitucional del mes de mayo de 2015 el Sistema Nacional Anticorrupción para poder atajar este fenómeno; en ese marco se estableció que el sistema sea presidido por ciudadanos, por ello la investigadora de la UNAM, Jacqueline Peschard encabezará el primer Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción.

Entre las aportaciones de esta Ley está el fortalecimiento de instituciones como la Secretaría de la Función Pública y se les dará autonomía para perseguir los actos de corrupción, igualmente se ponderó la transparencia y rendición de cuentas en búsqueda de un combate a la problemática; los alcances de la reforma en lo normativo se aprecia en aprobación de siete paquetes de legislación secundaria en la materia, a saber:

La Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción, la Ley General de Responsabilidades Administrativas, la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación, son el cuerpo que vertebra y articula de manera lógica otra serie de reformas a la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, a la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República, al Código Penal Federal y a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. Se trata de un gran trabajo inédito por sus alcances y será la fuente que permitirá construir una nueva forma de trabajar en la función pública con base en la transparencia, la rendición de cuentas y sobre todo con ética pública.

Por el lado del Poder Legislativo, la Junta de Coordinación Política creó en diciembre de 2016 la Comisión Investigadora del Funcionamiento de los Organismos Descentralizados y Empresas de Participación Estatal Mayoritaria, presidida por el suscrito, y que se integra con un grupo plural de diputados de todos los partidos políticos, y su presidencia será rotativa cada cinco meses entre los grupos parlamentarios que las integran.

Esta comisión investigadora se creó para revisar que las operaciones y contratos de infraestructura y servicios con particulares se hayan apegado a los principios de legalidad, transparencia y honradez, vigilando el apego a las normas y procedimientos. Para el desarrollo de sus funciones la Comisión se coordina con la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y con los Órganos Internos de Control de las Entidades Paraestatales. La Comisión al revisar estos contratos realiza un tipo de revisión que no suple ni duplica a la ASF, sino que asegura que los contratos se desarrollen en apego a los que las normas establecen.




En los próximos años deberá trabajarse en todos los frentes de la función pública para lograr que la honestidad sea una forma cotidiana de trabajar, para que el dinero público se gaste en lo que se tiene que gastar, para  optimizar el uso de los recursos que son de todos, y sobre todo, para dejar atrás una era en que la administración de recursos terminó por convertirse en un factor adverso a la legitimidad y credibilidad del Estado mexicano.  La corrupción cuesta mucho más del diez por ciento del PIB, cuesta la disolución de las instituciones,  la pérdida de credibilidad y la fractura de la confianza ciudadana en sus gobiernos.

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El Talón de Aquiles: “El Manifiesto de Paz Sostenible (Segunda Parte)”

El martes 14 de marzo de 2017, el Laboratorio Transnacional Paz Sostenible A.C. (LTPS), cumplió su primer año de existencia. Esta ocasión amerita retomar la reflexión que inicié en abril del 2016, en el Talón de Aquiles # 8, titulado “El manifiesto de paz sostenible (primera parte)”. Procedo entonces en dos vertientes. Por un lado, es central recordar por qué es importante reflexionar sobre la paz, y su sostenibilidad. No pretendo desarrollar aquí una cátedra al respecto y tampoco estoy seguro de poder hacerlo.

Sí puedo afirmar que este es uno de los temas centrales de nuestro tiempo, si bien existen dos elementos que convierten esta reflexión, como explicaré a continuación, en una aventura abstracta y difusa. A pesar de ello, quisiera enumerar, en un segundo momento, algunos de los desafíos que debemos enfrentar los que deseamos trabajar a favor de la paz.

 

¿Por qué es importante reflexionar sobre la paz sostenible?

La paz ha preocupado a filósofos por milenios, si bien el carácter abstracto y difuso hace de esta, una ardua aventura. Por un lado, existe la crítica del idealismo: el pacifismo es un movimiento ingenuo, que no toma en cuenta el hecho que los protagonistas sociopolíticos son racionales y egoístas.

La guerra ha existido desde que el ser humano puso los pies sobre el planeta; el mundo en el que vivimos hoy es el resultado de esa realidad. Desde esta perspectiva, los intereses, tanto en política interna como internacional, explican nuestra tendencia a la violencia. Múltiples ejemplos, sin embargo, en diversas áreas del quehacer humano, muestran que esta afirmación no es tan certera, y que sí es posible pensar en un mundo articulado alrededor de la cooperación internacional.

El hecho que el “egoísmo racional” guíe mucho del comportamiento humano, no implica que el mismo se guíe exclusivamente por el egoísmo.

Si nos hubiéramos rendido ante esta supuesta “cruda realidad”, no existiría hoy una Organización de Naciones Unidas (ONU) la cual, a pesar de sus múltiples debilidades, sigue presentándose como un baluarte de los que pensamos que un mundo mejor es posible.

Son 97,000 Cascos Azules, provenientes de 110 países grandes, pequeños, ricos y pobres, los que en 2017 se encuentran desplegados en 16 operaciones de paz alrededor del mundo. Hoy, si bien los conflictos armados internos siguen cobrando muchas vidas, demasiadas, la guerra entre Estados ha prácticamente desaparecido. Esta cooperación no se limita al nivel político.

En el ámbito científico, uno de los mayores logros en ingeniería, la Estación Espacial Internacional, y que es el fruto de la cooperación entre la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), la Agencia Espacial Rusa (FKA), la Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA), la Agencia Espacial Canadiense (CSA), y la Agencia Espacial Europea (ESA), pasa por encima de nuestras cabezas más de 15 veces por día, a una velocidad de 27,743 kilómetros por hora.

Si esto no ejemplifica cooperación internacional a favor del progreso humano, entonces que alguien me explique de qué se trata. Es decir, no es fácil cooperar, pero se puede, y ejemplos reales y concretos existen para sustentar esta posición.




Por otro lado, hablar de construcción paz es difuso, pues existen múltiples formas de violencia que se erigen como obstáculo. Si se focaliza exclusivamente en violencia letal, es decir en las muertes, es fácil perderse en los análisis de las dinámicas de la violencia colectiva en cualquiera de sus formas.

Ya sea violencia política (que enfrenta Estados represores a guerrillas y otros grupos armados), violencia social (que puede tomar la forma de genocidios, limpieza ética, etc.), o violencia económica (principalmente causada por el crimen transnacional organizado), el análisis no es fácil.

Pero si, además, incluimos otros tipos de violencia – la de género (contra las mujeres y poblaciones sexualmente diversas), la simbólica (discriminación y otras exclusiones basadas en características étnicas o socioeconómicas), el maltrato a personas de la tercera edad, a los animales, etc. – entonces nunca terminamos.

Alcanzar la paz significa entonces luchar contra esos comportamientos. Es decir, la “paz sostenible” implica una revolución que debe abarcar al ser humano en todas sus dimensiones. La opción contraria, es decir no hacer nada porque es iluso pensar que se puede cambiar, no es éticamente factible.

No solo implica aceptar tanta injustica y maltrato, sino que además incurrimos en una contradicción ética: vivimos, y muchos de nosotros defendemos, un mundo en donde el universalismo de nuestra moralidad nos enseña que todos los seres humanos somos iguales. Habría entonces que actuar consecuentemente.

 

¿Por dónde comenzar?

En la abstracción de lo general, es posible argumentar que es vital extender los valores del cosmopolitismo, los cuales se nutren del pensamiento estoico greco-romano, y que encontraron en Kant a un aliado importante. Debemos ser prudentes y adherir a valores propios de la humanidad. Debemos alejarnos de los nacionalismos insensatos. Para ello, debemos comenzar aceptando el precepto publicado en 1762 por Jean-Jacques Rousseau, en su novela “Emilio o de la educación”, según el cual el ser humano es “bueno por naturaleza”.




Argumenta Rousseau que, si no fuéramos oprimidos por la educación tradicional y corrompidos por la sociedad, estaríamos todos orientados a hacer el bien. ¿Idealismo? Tal vez ese sea el caso, pero tal vez no. En su libro “Camino hacia la Libertad”, Rolihlahla, llamado cariñosamente en Sudáfrica Madiba, pero quien es mejor conocido a nivel internacional por el nombre que adoptó para poder asistir a la escuela – Nelson Mandela – señalaba: “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión.La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario”. Sudáfrica sigue siendo, a pesar de todo, un modelo de transición pacífica hacia la democracia. ¿Amor y Paz? Tal vez, pero con resultados concretos.

¿Cuál es el punto? Cuando el planeta explote, ya sea por el cambio climático, porque alguna de las armas nucleares detone por abandono o por haber caído en manos de un grupo/red transnacional radical, o porque las desigualdades sociales han llegado a un punto insostenible, poco importará si somos japoneses, marroquíes, o turcos.

Todos estamos en el mismo barco, y aunque vivamos creyendo que solo en el comercio nos liga, la verdad es que somos más interdependientes de lo que pensamos: nuestro futuro, y el de las especies que nos acompañan, depende de las acciones que, como colectividad, tomemos hoy.

Pensar en términos de “paz sostenible” es entonces importante al menos en tres sentidos.

Primero, es un acto político, pues al hacerlo, estamos indicando que, a pesar de los intereses particulares de múltiples actores, se debe ir más allá. Se trata un necesario e impostergable acto de rebeldía, de juventud e ingenuidad, ante el cinismo que nos ahoga.

Segundo, es un acto de humanidad y humildad. Se trata de reconocer que nuestro interés racional y egoísta nos llama a vivir en ambientes que garanticen la seguridad. Desarrollar arquitecturas segregacionistas que esconden lo feo, es decir la pobreza, para mostrar solo lo bonito (esto aplica a nivel local e internacional) no implica seguridad. La paz sostenible incluye también proteger el medio ambiente y las especies animales, pues no hay economía que aguante un planeta desarreglado.




Pero todo esto es abstracto. ¿Por dónde comenzar en lo concreto? Cuatro son los principales retos del LTPS en lo inmediato. Primero, es fundamental conseguir financiamiento estable que permita desarrollar proyectos concretos en aspectos específicos del quehacer humano ligados de forma directa o indirecta a la generación de espacios de paz.

El reto es de talla, pues la cooperación usualmente privilegia la generación de logros el corto plazo, en una lógica de eficiencia en la gestión financiera. De lo que se trata es de circunscribir estas iniciativas “fragmentadas” en una visión holística que permita cumplir con el cortoplacismo sin perder de vista el largo plazo. Segundo, hay que quebrar la lógica de competencia entre las entidades gubernamentales, no-gubernamentales, y la academia. Hay que generar genuinos espacios de convergencia interinstitucional.

El LTPS es una iniciativa independiente, interinstitucional y multidisciplinaria, y por ello requerimos de la cooperación para crecer. Debemos actuar en esta dirección sin caer en líneas partidarias o políticas que a veces, por no decir a menudo, impregnan el quehacer de las entidades públicas y privadas.

Tercero, el elemento transnacional, que implica la adopción de una perspectiva “glocal” (intersección entre lo global y lo local) es central, pues en el mundo contemporáneo, lo global tiene incidencia local, y viceversa. Cuarto, debemos pasar de la teoría a la práctica. Lo afirmaba el año pasado y lo vuelvo a afirmar hoy: uno de los retos de nuestra generación es ejecutar ideas que cambien el mundo en el que vivimos: diagnósticos tenemos de sobra; lo que hace falta es actuar, y hacerlo asertivamente.

 

Epílogo (un poco menos preliminar que el del año pasado)

Ser “cosmopolita” o considerarse “ciudadano del mundo” no significa viajar mucho, ser “internacionalista” o tener diferentes nacionalidades. Ni siquiera implica ser multicultural. El cosmopolitismo es despojarse del nacionalismo que tanto daño ha hecho, dejar de cantar himnos y de envolverse en banderas, y priorizar la adhesión a la humanidad. Primero soy humano; luego puedo ser costarricense, francés, gay, norcoreano, rico, pobre, latino, asiático, bisexual, conservador, mujer, o revoltoso.

Implica también reconocer que los intereses individuales no se pueden alcanzar si no existe una garantía de supervivencia en paz, la cual, como especie, debería ser considerada nuestro más importante interés colectivo. Invito a todos los que se deseen sumar a esta iniciativa, a acercarse a nosotros. Las necesidades son múltiples, los recursos escasos, pero la acción colectiva organizada es necesaria.

Por algún lugar se empieza, y este puede ser un buen inicio. Termino esta segunda parte del manifiesto de paz sostenible igual que el año pasado: hago un llamado para que seamos, más que expertos en construcción de paz, verdaderos constructores de paz. Mayor información sobre el LTPS es accesible en nuestro sitio web, el cual debería entrar en funcionamiento muy pronto, por la página Facebook (@pazsostenible.org), la cual está en actividad desde febrero de 2017. También nos pueden escribir a: info@pazsostenible.org

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), marzo de 2016

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

¿Qué nos dejó el 8 de marzo?

En el Día Internacional de la Mujer, se conmemora la lucha por la cual hemos transitado las mujeres para el reconocimiento de nuestros derechos. Es un día que te invita a reflexionar, debatir y denunciar los problema actuales a los que nos enfrentamos diariamente. Justamente, mí 8 de marzo lo conmemore de esa forma: reflexionado.

Les comparto mis reflexiones entorno al Día Internacional de la Mujer:

En primer lugar, la frase: “feliz día de la mujer”. ¿Por qué me debería sentir feliz?. Me pregunté, insistentemente. De verdad, todavía no comprendo por qué debo sentirme feliz, es pleno 2017 y aún tenemos que marchar/luchar/exigir derechos. Otra frase, que me retumbó fue: “feliz día  a ti mujer, por ser esposa, madre, hija, hermana.” En serio, ¿siempre tenemos que ser objeto de alguien más?. Al parecer, por el contenido de esos mensajes, las mujeres siempre “funcionamos” para otra persona.

En segundo lugar, es evidente la desinformación que existe respecto a las verdaderas razones por las cuales se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. De nuevo, la sociedad invisibiliza la causas reales y la disfraza de romanticismo barato.

El Día Internacional de la Mujer nació por diversos acontecimientos históricos. Por un lado, la huelga de trabajadoras 1857 en Nueva York; el trágico incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist en 1911, en donde murieron más de 140 mujeres; la defensa y exigencia constante de mejores condiciones laborales.  Por el otro, la movilización de las sufragistas por los derechos político-electorales.[1]




El 8 de marzo se instauró como un día para conmemorar la lucha feminista. Recordamos a todas las mujeres que han defendido y luchado por los derechos que en la actualidad nosotras gozamos. Es un día, dedicado a generar espacios para la manifestación de nuestras ideas. ¿Qué derechos nos faltan revindicar?. Repensar cuáles son los problemas que nos aquejan hoy en día (obstáculos reales).

De lo anterior, parte mi tercera reflexión: ¿Cuáles son las pugnas que tenemos que continuar? Es cierto, en el ámbito jurídico hemos ganando terreno, en la ley se goza de igualdad ante el hombre, pero ¿poder ejercitar nuestros derechos en verdaderas condiciones de igualdad?.

La desigualdad de género no esta plasmada en el texto jurídico, la desigualdad de género esta plasmada en la realidad social. Los problemas de género no se encuentran en la ley, se encuentran impregnados en las construcciones sociales, en los papeles que nos obligan a desarrollar <<por ser mujeres>>. Nuestros derechos reconocidos constitucional e internacionalmente, en la práctica son inaccesible y poco efectivos. Seguimos condicionadas por nuestro género.

Creo innecesario poner cifras, 45% mujeres actualmente sufren o han sufrido violencia (desde niñas); 5 mujeres mueren a diario (sólo por ser mujeres); en Nuevo León se activó la alerta contra la violencia de género; también persisten cuestiones en el ámbito laboral, en donde las mujeres seguimos ganando menos; o el no reconocido trabajo de cuidado que nos “tocó” realizar.

La violencia y desigualdad de género persisten, las brechas sociales persisten. No me cansare de decirlo. La lucha continua y no únicamente por el reconocimiento de nuestros derechos, sino también por el libre acceso de ellos. Hasta que no exista desigualdad en todos sus ámbitos y expresiones.

Mi última reflexión, es la que más me ha pesado en todo el día. El miedo de algunos hombres por el empoderamiento de las mujeres (reconozco a los que se unen a la lucha). Es increíble, escuchar a hombres “sedientos de supuesta igualdad” inconformados por el Día Internacional de la Mujer.

Estas son algunas de sus frases que me tocaron presenciar: “quieren igualdad, tener un día especial, no es ser iguales”;por qué no existe un Día Internacional del Hombre” (sí existe); “las mujeres ya están igual que los hombres, no necesitan más derechos”; “al rato la balanza se va a invertir las mujeres van a querer tener el poder”. Los mismos argumentos infundados que año tras año nos toca escuchar.




La última frase fue la que me causó más impacto. Los hombres tiene miedo de perder su poder. Las aportaciones de muchos, consistentes en críticas destructivas y mal informadas, pareciera como si estuvieran intimidados por el feminismo. Pienso, que mucha de esa crítica solamente detona un desconocimiento total de lo qué realmente es el feminismo.

Afecta gravemente  al movimiento que muchas personas no están abiertas al debate, y su argumentación sobre las condiciones actuales de las mujeres, esta basada únicamente en su contexto (obviamente privilegiado). Considero, que debemos de trabajar en conjunto para la construcción sólida de ideas igualitarias.

Debemos reflexionar sobre nuestras construcciones sociales, la prácticas comunes que realizamos y las razones por las cuáles las implementamos. Reflexionar sobre la violencia en todos sus contextos y formas. Nuestro parámetro de medición no puede ser nuestra propia realidad, no es suficiente. Tenemos que empezar abrir el diálogo, creando espacios donde todas las personas quepamos.

Para finalizar, me gustaría cerrar con una frase de Chimamanda Ngozi Adichie:

“Algunas personas preguntan: ¿Por qué la palabra feminista? ¿Por qué no sólo dices que crees en los derechos humanos, o algo así? Porque sería deshonesto. El feminismo es, por supuesto, parte de los derechos humanos en general, pero elegir la vaga expresión derechos humanos sería negar que existe un problema de género específico. Sería una forma de pretender que no fueron las mujeres la que, durante siglos, han sido excluidas. Seria como negar que el problema de género tiene como blanco a la mujeres”

[1] Les recomiendo leer la columna “Felicitar a las mujeres en su “su día” de Regina Larrea Maccise. Considero que su contenido sigue vigente. Disponible en: http://redaccion.nexos.com.mx/?p=4676

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”