Kleroterion: “Las dos caras del Bullying”

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El regreso a clases puede ser el mejor día del año para la mayoría de los niños, sin embargo, para quienes son víctimas del acoso escolar o bullying se puede convertir en el día que tornará a gris el salón de clases.

El bullying es el maltrato físico y/o psicológico que recibe un niño por parte de otro u de otros que se comportan con él de manera cruel con el único objetivo de someterlo y asustarlo, y por mala suerte, sucede cuando nos encontramos en las etapas de mayor vulnerabilidad, como lo son la niñez y la adolescencia. Además… Los efectos de este maltrato contra el infante provoca daños severos en el autoestima y el valor propio, o en términos más concretos, este pierde el aprecio o consideración de sí mismo a través de burlas, amenazas, agresiones físicas y aislamiento sistemático, por mencionar algunos.

Tal cual ficha de dominó, los efectos que tiene el bullying sobre el individuo son terribles para su desarrollo, ya que el niño crece con con la mentalidad de que todo aquel juicio que hagan sobre su persona será cierto aún y cuando sea falso, acarreando en el futuro problemas de depresión, inseguridad o en algunos casos, puede crecer con sentimientos de agresividad y rencor social, y lo peor del caso es que este no se acaba hasta que la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas intervienen directamente.

Del otro lado de la moneda, la persona que ejerce el acoso escolar sobre otra generalmente viene acarreando desde casa problemas o tensiones que lo orillan a pensar que la mejor manera de resolver los problemas es a través de los golpes o la violencia física o verbal.

Aunque pensemos que las diferencias entre el infante que bullea y el bulleado son totalmente lógicas, podemos encontrar que el agresor pasa por un conjunto de situaciones -como la violencia familiar-, que terminan lacerando su derecho a vivir en condiciones de bienestar y a un sano desarrollo integral, y el de desenvolverse en un ambiente sano y sustentable.

La situación de maltrato del niño por parte de los padres contribuye a deteriorar la interacción familiar y el comportamiento del niño en otros entornos, por ejemplo la disminución de la posibilidad de establecer relaciones positivas y la repetición crónica que agrava la situación.

Cuando los niños están expuestos a la violencia familiar solo aprenden a ver el mundo como si solo existieran dos papeles: agresor y agredido. Y a través de este ambiente entienden que la violencia es la única manera de resolver los problemas y asimilan que violentar es la solución para no convertirse en víctimas.

Como sociedad tenemos múltiples tareas, y la principal es la de entender y dejar de propagar la idea de que el acoso o el bullying es parte de la formación del carácter de la persona que le hará obtener la resistencia necesaria para vivir la vida. Debemos comprender que si el infante convive en un ambiente de violencia en casa o atraviesa por la ausencia de sus padres por cuestiones de trabajo, vida o salud, se pueden convertir en personas con depresión o en el mejor de los casos, el efecto puede ser como un trampolín hacia el éxito si este posee la resiliencia suficiente para afrontar los problemas que atraviesa. No dejemos a la suerte el desarrollo y el futuro emocional de nuestros niños. Porque aunque pensemos que el bullying en otros tiempos nos haya permitido formarnos como personas de bien, también recordemos que no todos tenemos la misma capacidad o madurez de comprender las diferentes situaciones de la vida.

Tanto madres y padres de familia, maestros, alumnos y cualquier persona que tenga contacto con el acoso escolar, tenemos la obligación de prestarle atención a los niños. Fomentemos un ambiente de aceptación, amor y seguridad, porque si nuestros hijos se sienten protegidos en casa, entenderán que el hogar siempre será el lugar al que pueden recurrir a pesar de lo que diga el mundo. Porque pase lo que pase, nosotros siempre los vamos a querer.

Pongamos más atención, pongamos más cariño, más comprehensión, porque de no hacerlo, le estaremos dejando a la sociedad el destino de nuestros hijos.

El futuro puede ser mejor si todos participamos en el presente.

Teléfonos de atención en Nuevo León:

Departamento de Psicología del CIC

Teléfonos de emergencia 24 horas:

8378 0000

Dirección de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud

8345 4326

Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario

8348 0585 y 8348 0586

SAPTEL (Con atención a todo México)
Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono

(55) 5259 8121

Corrupción, impunidad e inseguridad: el legado de Peña Nieto

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Ante la proximidad del relevo presidencial, resulta necesario dar un recuento general de lo que fue el sexenio de Enrique Peña Nieto a partir de tres ejes centrales: político, económico y social. 

En términos políticos, Peña Nieto apareció en un principio como un gran negociador; como un pragmático que para los primeros años de su sexenio ya tenía avalado un paquete de reformas estructurales en distintos rubros. 

En un sentido bonapartista, fue capaz de posicionarse por arriba de los conflictos partidistas de antaño y pactar con las fuerzas de ambos polos del espectro político. 

Las reformas representaban la continuación del proyecto de desarrollo económico emprendido en la década de los ochenta: la integración mexicana en el sistema económico mundial a partir de su apertura comercial y su liberación financiera. 

Si las reformas de primera generación se concentraron en reducir el manejo de los instrumentos de producción por parte del Estado, bajo el apotegma la iniciativa privada es más eficiente que el gobierno, las reformas de segunda generación buscaron crear las instituciones que permitieran el óptimo despliegue de las fuerzas del mercado -reformas laboral, en telecomunicaciones y en competencia económica- y el aumento de la productividad, lo que se traduce en un aumento en el salario real de los trabajadores -reforma educativa. 

Empero, si se puede aplaudir su capacidad negociadora, la implementación de dichas reformas es lamentable. Una modificación a la Constitución no se traduce mecánicamente a una transformación de la realidad social. Por el contrario, hace falta desplegar mecanismos políticos e institucionales para verlas materializadas. 

A ello, sumemos los casos de corrupción de la Casa Blanca, Malinalco, la estafa maestra, Odebrecht y el ramo 23. Estos sin duda son indignantes, pero más el intento de burlarse de la población mexicana al designar a un subordinado que investigara el posible conflicto de interés en los primeros dos casos. 

En el aspecto económico, el saldo no parece claro si matizamos. Por un lado, es cierto que aunque el crecimiento económico fue sostenido (2.5 por ciento anual en lo primeros cinco años de su administración), éste resulta insuficiente para comenzar a revertir los problemas de pobreza y desigualdad. 

Por otro lado, hasta marzo de este año la divisa mexicana se había depreciado 30.2 por ciento; cifra significativa, sin embargo, la pérdida del poder adquisitivo del peso se debió principalmente por factores externos -la elección presidencial de Trump, la renegociación del TLCAN, la caída del precio del petróleo, etc.- y no por distorsiones internas. 

En cuanto a la inflación, el promedio anual de este sexenio (4.1 por ciento en los primeros cinco años) ha sido la más baja desde los últimos ocho sexenios. Empero, como señala Jonathan Heath en su columna del miércoles en el periódico Reforma, ello es mérito del Banco de México más que del gobierno federal. 

Por último, en términos de cuenta corriente, entre 2013 y 2018 el país tuvo un déficit comercial de 2.21 por ciento, cifra significativa sobre todo si consideramos la estructura de dicho balance -superavitario frente a Estados Unidos y Canadá y deficitario frente países asiáticos. 

En términos macroeconómicos, la economía mexicana parece encontrarse relativamente estable, más si la comparamos con otras economías emergentes como Turquía, Argentina y Brasil. 

Finalmente, en cuanto al aspecto social no existe la menor duda de que el sexenio de Peña Nieto fue infame. Principalmente por dos cuestiones: Ayotzinapa y la violencia. 

En el primer caso, el uso del Ejército y la Policía Federal y estatal para el levantamiento y el posible asesinato de estudiantes recuerda el viejo autoritarismo represor de los años sesenta y setenta.

En el segundo caso, Peña Nieto decidió continuar la guerra contra el crimen organizada que empezó Calderón. Sin ningún análisis previo y sin contemplar enfoques alternativos, el gobierno mantuvo a las fuerzas armadas en las calles, priorizando el combate frontal como única estrategia. Ante ello, se extiende uno de los periodos más sombríos de la historia reciente del país y se agrava la descomposición del tejido social. 

Aunque existan algunos aspectos que rescatar, el periodo de Enrique Peña Nieto será recordado como el sexenio de la corrupción, la impunidad y la inseguridad.   

Encuentra 33 cráneos en fosa clandestina en Nayarit

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En el municipio de Xalisco, Nayarit se encontró una fosa clandestina con al menos 33 cráneos humanos, lo cual deja notar el nivel de violencia que día a día se vive en el país.

Los cráneos fueron localizados en tres fosas clandestinas en el municipio de Xalisco, en el sur del estado. Cabe resaltar que hasta el momento no se han identificado los cráneos, por lo que no se puede corroborar si estos eran hombres, niños o mujeres.

Nayarit en los últimos años ha presentado un alza en sus niveles de criminalidad y de violencia, esto se debe “por el creciente poder del CJNG y su colindancia con Jalisco”.

Por otra parte, resulta de suma importancia mencionar que en el mes de marzo, autoridades estadounidenses detuvieron en San Diego, California al exfiscal del estado Edgar Veytia por cargos de conspiración para el narcotráfico.

Lo anterior ha dejado ver la posibilidad de una cooperación entre Estado y Narcotráfico, “que por décadas se ha acusado de su participación mutua”.

Expectativas 2018

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El ejercicio al cual se prestaron tres ex presidentes para describir “Las Expectativas 2018”, a invitación de Grupo Reforma, resultó probablemente más útil para quienes las escribieron que para quienes leímos las disertaciones presidenciales. En estos textos, se lavaron la memoria de todos sus olvidos y de todos sus errores en la conducción del país.

Carlos Salinas de Gortari prefirió plantear el escenario y no proponer soluciones. Reveladores de las frustraciones que le dejó su sexenio, resultan sus cuestionamientos sobre neoliberalismo, “una ciudadanía desarticulada y a la merced de los abusos del mercado” versus “el populismo (que) arrasa las iniciativas ciudadanas con sus métodos de control social vertical, aplicando una especie de socialismo de Estado”. Cuestiona las políticas aplicadas durante su mandato y profesadas por un sistema político priista invariable: “¿Continuarán las políticas sociales que solo promueven la dependencia en la ayuda oficial “focalizada”? ¿Alentarán más clientelismo para someterlos a los profetas de las soluciones sin esfuerzo?”

Todavía más patéticas se presentan las recomendaciones de un Vicente Fox quien exhala en un suspiro todo lo que no supo o no quiso hacer durante su sexenio: “Poner fin a la corrupción y a la impunidad”. ¿Algo hizo para detener al Fobaproa, expresión de todas las corrupciones acumuladas de políticos y empresarios reunidos? ¿Se atrevió a enfrentar el Pemexgate que exhibió todas las suciedades de un sistema electoral pervertido? Recomienda también: “Acabar con la violencia”, la cual sitúa después de su ejercicio del poder y en su tercera recomendación, deja entrever la frustración que sembró su gobierno: “Cambiar el régimen político”; la tarea que todos esperaban de su “gobierno del cambio” y que no supo o no quiso llevar a cabo. Ahora la pone de tarea para el futuro presidente. ¡18 años tarde! ¿Tendrá autoridad moral para proponer eso? Sugiere también nuevos procesos, ojalá tenga las herramientas para empujarlos: “garantizar el acceso masivo al crédito”, “impulsar una educación práctica”, “promover una mayor democracia y libertad de expresión”. Esperamos que en su “think tank” de Guanajuato utilice los abundantes recursos a su alcance para sustentar estos proyectos. Le aportaría al país lo que por tanta confusión y por una Martha tan estorbosa, no realizo durante su sexenio.

Felipe Calderón escribe cómo el alumno reprobado en su examen final pero que, ahora sí, tiene las respuestas correctas que no supo expresar en la tarea que la benevolencia del IFE de 2006 le encargó a nombre de la Nación. Está muy seguro de lo que hay que hacer. ¿Porqué no lo hizo en su tiempo? ¿Incapacidad para saber escuchar, distracciones personales, falta de una verdadera calidad moral para ejercer la política? Él tendrá la respuesta. Descubrió la lámpara mágica: “La falta de Estado de Derecho se refleja en problemas graves: inseguridad, corrupción, desigualdad. A su construcción debe destinarse la mayor cantidad de recursos y la mayo atención de la o el Presidente”. ¿Se dio cuenta después de haber sido presidente, o se le olvidó durante los seis años que tuvo para hacer este discurso realidad? ¿Realmente cree merecer una segunda oportunidad a través de Margarita? Hasta donde entiendo, la reelección no está disponible todavía para la presidencia de la República.

Comentarios realistas para denunciar políticos hipócritas que creen que pueden seguir engañando. Que estos comentarios negativos no impidan unos deseos verdaderos de Paz, Salud y Alegría, para cada uno de los lectores y los miembros de su familia.

#HojaDeRuta: “Nuestros Muertos”

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Decenas de niños saludan al cielo, aunque no podemos escucharlos, imaginamos su algarabía. Mientras la toma se aleja de la tierra gracias a las mágicas hélices de un drón, sus cuerpos forman las letras “C” y “R” bajo el brillante sol de Monterrey: Colegio Regiomontano. La imagen forma parte de un video institucional, y cuesta trabajo creer que de la mano de algún estudiante pudo haber ocurrido una horrenda tragedia.

Noticia brutal, noticia vieja: una adolescente de secundaria llevó al colegio un arma de fuego en la mochila. Por suerte, fue detectada antes de que algo sucediera. La noticia tuvo impacto nacional y generó calosfríos al recordar la crudeza del atentado de apenas el pasado enero en el Colegio Americano del Noreste. Relampaguearon en nuestras mentes las imágenes que a través del gélido azul del circuito cerrado mostraban cómo eran abatidos menores inocentes por uno de sus compañeros. Esos disparos también perforaron nuestra frágil y engañosa rutina. Hicieron añicos -momentáneamente- la creencia de que los días de sangre habían quedado detrás. La realidad es que nunca se fueron.

De acuerdo a la SEGOB, durante 2017 han aumentado 23% los homicidios dolosos a nivel nacional (El Universal), mientras que en Nuevo León se registró el octubre más violento en cinco años (Milenio). El lector podría pensar que la enorme mayoría de esos homicidios dolosos están relacionados con el crimen organizado, y estaría en lo correcto. Sin embargo, la pregunta permanece: ¿qué efectos ha tenido en nosotros como país y comunidad estar expuestos a más de una década de violencia extrema? La ejecución como costumbre junto al desayuno nos ha marcado.

Hay una generación de adolescentes que asumen los asesinatos e impiedad como parte natural de su entorno, aunque los perciban a través de la lejanía de las pantallas. Pocas cosas tan riesgosas como la normalización. Casos como el del Colegio Americano del Noreste y el Colegio Regio Contry tienen al menos un par de componentes que los vuelven alarmantes: primero, porque están rompiendo fronteras antes impensables, de niños y jóvenes dispuestos a ejercer violencia o arriesgar a decenas de personas a través de armas de fuego. Segundo, están ocurriendo en clases medias-altas. Gran parte de la supuesta inmunidad a la ejecución de desayuno proviene a que los cuerpos apilados y la sangre derramada son de “los otros”: los pobres, los malandros, los perdidos, los últimos del mundo. Basta leer y escuchar las reacciones que se dan tras los motines mortales en los presidios de la entidad para perder el apetito: “se lo merecían”, “que los maten a todos”, “son basura”. Nadie nunca pregunta sus nombres.

Supongo que de entre todas las versiones posibles, la mayoría opta por suponer que habrán sido escupidos por algún pozo llamante que provenía sin escalas del infierno. Otro camino sería reconocerles como seres humanos, como niños que lloraron al caerse intentando un primer paso o rieron ante el botar de una pelota. Niños que se hartaron de tener hambre o vivir entre el polvo interminable. Personas cuyas vidas se oscurecieron desde temprano en el camino (casi todos mueren jóvenes). Esa violencia también es nuestra, esos muertos son nuestros muertos, aunque por tanto tiempo lo hayamos querido negar.

Mientras no reconozcamos en la violencia el producto de las profundas injusticias y perversiones de nuestro intento de sociedad, seguiremos ciegos, solo iluminados momentáneamente por el estruendo de disparos. Callar la violencia nos hace daño, verla reflejada en nosotros dolerá profundamente, pero será la única manera de comprenderla, y entonces comenzarla a sanar: “ahora te nombro, incendio, y en tu hoguera me reconozco: vi en tu llamarada lo destruido y lo remoto” – José Emilio Pacheco.

Seguridad, Medio ambiente y Clima

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Los estudios en materia de seguridad e inseguridad vertebran círculos académicos y de profesionales en la toma de decisiones. Estos estudios consideran múltiples variables que van de la marginación social al género, pasando por condiciones económicas y por la capacidad para generar riqueza, por sólo  enunciar algunas. Las investigaciones especializadas abordan la problemática de seguridad pública, humana, global y nacional desde perspectivas diversas y sus conclusiones son en múltiples casos divergentes, polémicas y contradictorias.                                        

En este marco de análisis y reflexiones sobre la seguridad pública, en fechas recientes se publicó un estudio de Paul A.M. Van Lange de la Universidad Vrije en Amsterdam,  en que propone un modelo para explicar las razones de la violencia. En esta investigación se explica que el clima es un factor primario que conlleva a la violencia. Bajo esta premisa existirían dos grandes tendencias en la población  en su relación con el tipo de clima.

Paul A.M. Van Lange denomina la primer tendencia “De vida lenta” (slow life de acuerdo con la investigación) en que existe una definición marcada de las estaciones del año y temperaturas bajas, aquí la población está más orientada hacia el futuro y valora de forma preponderante el autocontrol. La segunda tendencia expresada como “De vida rápida” (fast life) se asociaría con climas más calientes, las poblaciones se hallan geográficamente casi siempre cerca del ecuador, y su característica, indica el investigador, es más una propensión hacia actitudes violentas.

Antes de esta investigación, diferentes análisis habían establecido relaciones entre las temporadas de calor con el incremento de ciertos delitos como el homicidio, la violación y la violencia doméstica, fundamentalmente en entornos urbanos. Básicamente se trata de propuestas de corte ambiental, es decir, al entorno cultural, social, y también climático en que viven las personas, donde el incremento de la temperatura actuaría como un ambiente o circunstancia detonadora de ciertas conductas violentas, aunque no la única.

Tal vez los resultados que expone Paul A.M. Van Lange sean debatibles o en su caso la correlación que vincula un fenómeno con el otro sea un tanto novedosa; sin embargo permite plantear un hipótesis especulativa: si como indica el “Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente de la ONU habrá en el futuro un aumento entre uno y dos grados en la temperatura planetaria lo que tendrá como consecuencia zonas de mayor calor, entonces esto tendría como consecuencia que un mayor número de poblaciones tiendan a respuestas más violentas.

El medio ambiente sería por tanto, además de vida, flora y fauna, pensar en un tema de seguridad dado que los cambios climáticos pueden trastocar ecosistemas, provocar huracanes más fuertes, así como cambios bruscos en las temperaturas. Es decir, se transformaría a las poblaciones y el entorno en que habitan y, de ser cierta la investigación antes citada, tendría como consecuencia un aumento en la violencia ya que las zonas de calor ya no quedarían suscritas a la región ecuatorial sino que se ampliaría a todo el mundo.

El medio ambiente se posiciona en el análisis de la agenda de seguridad y sobre cómo sus cambios tendrán un impacto real sobre las personas y su conducta. Dicho en otros términos el cambio climático además de generar más calor afecta la relación de las personas con el medio en que viven,  lo que supone prepararse para fenómenos meteorológicos inéditos en sus comunidades, responder a la aparición de plagas, insectos y otros seres vivos que no se presentaban en su hábitat, y desde luego al cambio en su medida del tiempo y de las estaciones. La seguridad aparece ligada al cómo vivimos, con qué expectativas, con qué medida del tiempo, y hasta a la temperatura en que las personas y sus familias desarrollan sus actividades.

Se documentan 1,075 fosas clandestinas en México

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Un informe de la Universidad Iberoamericana (UIA) de la Ciudad de México y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH) reveló que se han localizado un total mil 75 fosas clandestinas con 2 mil 14 cuerpos, en 19 entidades de México en los últimos 10 años.

Dicho informe incluye cifras proporcionadas de manera oficial por 12 entidades del país, autoridades federales, así como informes de instancias de los derechos humanos y diferentes notas periodísticas.

El nuevo reporte sobre fosas clandestinas, titulado Violencia y Terror, hallazgos sobre fosas clandestinas en México”, revela que estados como Guerrero, Jalisco, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas concentraron una de cada tres fosas clandestinas reportadas en el país.

Los resultados informan que los estados de Baja California Sur, Hidalgo, San Luis Potosí y Tabasco son en los que se registró el menor número de fosas clandestinas, en los años investigados, con un caso por entidad.

En el periodo analizado, no se hallaron fosas clandestinas en los estados de: Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Tlaxcala y Yucatán.

Los resultados de la investigación muestran que existen entidades que mostraron un grado de violencia en particular alto en ciertos momentos, como en  Durango, Jalisco, Michoacán y Nuevo León.

Según el estudio, esto apunta a que la inhumación clandestina de personas en contextos de violencia “por posibles actores estatales y no estatales es una práctica que, a casi tres décadas de la llamada guerra sucia, vuelve a ser recurrente en nuestro país aunque con una nueva correlación de actores y contextos distintos”.

En las conclusiones del informe, los investigadores reconocen que las cifra de podría ser mayor.

La coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana dijo con sus propias manos ante la incapacidad del estado”,pues no hay que olvidar que no son solo números, son familias buscando respuestas.

Mayo tiene la cifra más alta en homicidios desde 1997

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El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública dio a conocer datos que indican que en mayo de 2017 se registraron 2 mil 186 carpetas de investigación por homicidio doloso.

Esta es la cifra mensual de carpetas o averiguaciones por asesinatos no solo es el más alto del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, sino de cualquier sexenio desde 1997.

Hasta ahora el récord de averiguaciones abiertas por homicidio correspondía al mes de mayo de 2011 con 2 mil 131 casos, seguido de junio de ese mismo año con 2 mil 38 carpetas.

El año 2011 fue el año más violento en el periodo de la denominada guerra contra el narcotráfico, esto durante el gobierno de Felipe Calderón.

El número de averiguaciones por asesinatos registrado en mayo de este año en el país equivale a un promedio de 70 a 71 carpetas a diario, o lo que es lo mismo, a tres nuevos casos por hora.

Los datos oficiales también arrojan que las averiguaciones por homicidio en mayo de este año dejaron un saldo total de dos mil 452 víctimas.

Este año el nivel de violencia se encuentra casi 5 % por encima de 2011, el año con más homicidios registrados.

 

#HojadeRuta: “72 años de V-E Day: Reflexiones para el mundo”

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¿Qué tan lejos está la guerra, el estruendo de la bomba, la quietud de cuerpos muertos? ¿Cuántas películas, libros y documentales después que nos acercan al gas letal y las playas de marea roja?

Esta semana se cumplieron 72 años de la rendición de la Alemania Nazi, el día 8 de mayo, conocido como el Día V-E, o de la victoria en Europa. La máxima guerra que ha conocido la humanidad: en muertes, en costo, en producción, en extensión, en romper la historia.

Las muertes derivadas del conflicto se estiman entre 50 y 85 millones de personas. Nunca habrá de saberse de cierto. Recuerdo que en la adolescencia solía pensar que era demasiado el material sobre la segunda guerra: de Casablanca al Soldado Ryan, las historias parecían inagotables. Pasa el tiempo y las ideas sobre uno y empieza a comprender cosas como la paradoja del máximo conocimiento y proezas técnicas del ser humano puestas al servicio de su propia destrucción. El odio ciego, inconmensurable que existe detrás de una creencia como la supremacía racial.

Caminé en silencio las playas de Normandía donde quedan como piezas arqueológicas los bunkers de batería anti aérea alemana que resistieron el desembarque aliado (la mayor operación marítima jamás intentada) como caparazones secos que no reciben más que el rumor de las olas.




Vi los gigantescos muelles flotantes donde fueron colocadas tropas, tanques, armas y vehículos; mismos que hoy están encallados a unos metros de la playa, como esqueletos de bestias innombrables. Alguna vez escuché los solemnes lamentos desde el anillo roto que conmemora los 900 días y 900 noches del cerco de Leningrado, donde las fuerzas nazis aprisionaron a una ciudad entera por casi tres años que en medio del frío más crudo sufrieron de hambre y la violencia a escalas casi imposibles de imaginar.

Decía el gran Eric Hobsbawm -considerado por muchos como el más sabio historiador del siglo XX- que hay un grave riesgo en perder la conexión con el pasado público: ese que está compuesto por los sucesos que moldearon la realidad que hoy nos toca transitar, pues al vivir en una suerte de presente perpetuo, se corre el grave riesgo de olvidar las duras lecciones, incluso banalizarlas y caer en el mayor riesgo posible: el de creer desterrados los males y sombras que dieron pie al nefasto episodio.

Hoy que la ultra derecha despide tufos fascistas y avanza en distintas partes del globo; hoy que se acusa a una religión de ser inspiración y causa de terrorismo; hoy que el racismo y xenofobia muestran que estuvieron guardados por largo tiempo y vuelven como Pedro Páramo, siendo rencores vivos; hoy es de vital importancia comprender que múltiples riesgos acechan, y que solo pueden ser contrarrestados con fuertes dosis de humanismo, tanto en las ideas, como en la realidad de los millones y millones que viven en precariedad, o que sienten perdida la bonanza que alguna vez conocieron.

Decía Asimov que la única guerra que la humanidad puede permitirse es aquella contra su propia extinción, por lo que hoy habrá que luchar contra el hambre, la injusticia, la violencia, la intolerancia, el racismo, la desigualdad, la miseria, la discriminación. Ahí está la batalla que nos toca.




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

La seguridad pública en las elecciones en el Estado de México

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En los procesos electorales de México las propuestas en seguridad pública de los candidatos a ocupar cargos públicos es una carta de presentación sobre lo que conocen y la forma en que podrían enfrentan los temas que contiene la agenda de seguridad pública, más aún porque es un tema central en la percepción ciudadana sobre la eficacia de los gobiernos.

En el caso del Estado de México (EDOMEX) los problemas que enfrenta en la materia obligan a los candidatos a presentar propuestas sólidas, consistentes, viables y creíbles ente el electorado.

Alfredo del Mazo candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) propone construir Centros de Mando en dos lugares específicos; el primero en Naucalpan y el segundo en el oriente del estado para mejorar la atención policiaca; y propone instalar cámaras de seguridad y botones de pánico en el transporte público.

Josefina Vázquez Mota abanderada del Partido Acción Nacional (PAN)  declaró que profesionalizaría los cuerpos policiales bajo un esquema de sueldos y capacitación. Ha enfocado parte de sus propuestas en el combate a la violencia de género y los feminicidios en particular.

Juan Zepeda, candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) propone modificar el Mando Único Policial que pasaría a ser uno coordinado o mixto, y ha afirmado que establecería una policía de proximidad con las capacidades para atender de forma más rápida los delitos que se cometiesen.

Por último, Delfina Gómez Álvarez de MORENA, propuso que para combatir la inseguridad se instalárán cámaras de videovigilancia y botones de pánico en las zonas donde existen los mayores índices de delitos en la entidad.




Respecto a sus plataformas electorales el documento que entregó el PAN denominado Plataforma Electoral Edomex 2017. Soluciones para el Estado de México” en su  Eje 1. Comunidades seguras y Estado de Derecho, señala que este tema es prioritario, esto es,  seguridad pública, procuración y administración de justicia, así como trato digno y empoderamiento de las víctimas de delito. Para ello intengra 31 estrategias, donde destaca: 1) Transitar del modelo de seguridad pública al de seguridad ciudadana, 2) Transformar de forma integral los cuerpos policiacos estatales a través de su profesionalización y 3) Fortalecer las áreas de control interno de las policías estatal y municipal.

Por su parte, la plataforma de MORENA indica en su punto tres “Seguridad pública y erradicación de la violencia” que debe crearse un nuevo concepto de orden basado en la justicia, la dignididad, el respeto a los derechos humanos y la paz, para ello propone acciones como: 1) se rechaza el uso de la fuerza pública para la solución de conflictos, prioriza el diálogo y el consenso para la toma de decisiones; 2) Establecer el Servicio Civil de Carrera para los policías peritos y Agentes del Ministerio Público, y 3) Garantizar mayores salarios para elementos de la policía estatal y municipal.




La Coalición PRI, PVEM, PANAL, y PES en el documento La plataforma electoral y programa de gobierno 2017-2023. Acción con visión por el Estado de México en su eje 3.2 Seguridad y justicia, coloca al mexiquense al centro de las políticas de seguridad atendiendo de forma prioritaria los problemas de seguridad y violencia, para ello propone: 1) Mejorar el programa de incentivos de las condiciones laborales y prestaciones sociales de los policías, 2) Atender la profesionalización de las corporaciones policiales del Estado, 3) Dignificar la vocación policial y 4) Fortalecer una cultura de prevención del delito desde la educación formal.

Por último la plataforma del PRD títulada Por el Bienestar, la Paz y la Felicidad asienta en su primer política para la Transformación del Estado de México que, la seguridad debe garantizar la vida de las personas, y propone 1) Reformar los órganos relacionados con la seguridad y justicia con ello se podrá garantizar que la seguridad y justicia sean profesionales, 2) La seguridad Pública será ciudadana y humana, y 3) Se establecerá el Mando Coordinado de todas las fuerzas de seguridad en el Estado.

Como puede apreciarse, partidos políticos, equipos de campaña y candidatos de las principales fuerzas políticas en el Edomex establecieron objetivos, estrategias y acciones puntuales sobre cómo transformar y perfeccionar la seguridad pública, corresponde las personas analizar la viabilidad de cada propuesta y ponderar su posible eficacia para, entre otros elementos, analizar el sentido del que será su voto.

Las ciudadanías sí son sustanciales para encauzar la acción de los gobiernos desde las campañas y su participación es fundamental.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”