La Nueva Normalidad

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En estos días he escuchado mucho sobre la “nueva normalidad” y me he puesto a pensar cómo debería ser y cuál es la realidad en la que merecemos vivir. Pensando en lo ideal, las siguientes palabras llegaron a mi mente…..

La nueva normalidad, esa en la que las mujeres no corran peligro en su propia casa y que al tener un problema y llamar buscando auxilio, sean atendidas por autoridades preparadas, eficientes y empáticas, porque el aumento del 60% en llamadas por violencia en esta cuarentena, existe y no es falso. Incluso una normalidad, en la que poco a poco, el sentir peligro tanto en casa como en la calles se vuelva algo desconocido, que los más de 4 mil asesinatos entre abril y mayo no vuelvan a ocurrir. 

Necesitamos vivir en la nueva normalidad, esa que respete el medio ambiente y las áreas protegidas, aquella que no ceda las tierras al mejor postor. Esta, donde los procesos de producción tengan en cuenta el cuidado del planeta, antes que el beneficio propio. Esa realidad, en la que el gobierno se preocupe por las energías renovables y no le apueste a proyectos viejos y fallidos. 

Se debe buscar una normalidad, donde todos tengamos los mismos derechos y el Estado nos brinde servicios eficientes. En la que todos los niños, donde sea que vivan, tengan acceso a una educación de calidad y a una infraestructura educativa digna, que realmente les brinde las herramientas para lograr esa movilidad social tan anhelada, que aun parece ser solo una utopía. 

Una realidad en la que las personas puedan ser libres, como sea que elijan serlo, sin miedo a ser juzgados y reprimidos por el mismo sistema heteronormado y patriarcal. Aquella, en la que mujer pueda decidir sobre su cuerpo y el Estado no se crea dueño de este. 

Se necesita una nueva normalidad, si, cambiando de forma y de fondo, sin divisiones y estigmas, como bien dicen muchos: todos remando para el mismo lado. Esta normalidad, que reconozca a todos como personas que tienen el derecho a desarrollarse de manera plena, sin importar su raza, religión, preferencia sexual y lengua. 

Aquella en la que el gobierno no dividida a la población, ni destruya instituciones. Una, en la que el poder no sea centralizado en un solo individuo, sino que sea usado para fortalecer los organismos gubernamentales existentes. Esta que tiene como fin, brindar un verdadero bienestar para la ciudadania, más allá de caprichos y desplantes. Esa debería de ser la Nueva Normalidad, la que realmente se necesita.

Otros Datos…

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El coronavirus ha sido la excusa perfecta para olvidar en la agenda pública lo que las marchas y protestas feministas habían logrado. Si bien esta emergencia sanitaria es un caso extraordinario que se debe de atender, no podemos descartar, aminorar o negar la crisis en materia de perspectiva de género que se vive y se ha vivido en México. 

Hace unos días el presidente Andrés Manuel López Obrador, en la famosa  “mañanera”, afirmó que el 90% de las llamadas por violencia doméstica al 911 son falsas. También manifestó que la violencia no es un valor propio de las familias mexicanas y que este confinamiento ha reunido a las familias para reforzar sus lazos. Curiosamente, la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, declaró que no ha disminuido la violencia de género en el país. De igual forma, la ONU ha dicho que debido a este periodo de aislamiento en América Latina han incrementado los casos de abuso doméstico, resaltando los casos de México, Argentina y Brasil.  

Antes de la contingencia, el tema de discusión nacional  era el alarmante número de feminicidios, violaciones y agresiones realizados de forma descarada en nuestro país. Por fin se había obtenido la atención internacional, de los medios de comunicación y del gobierno. Ahora, no solamente se ignora, si no que también se niega su existencia por nuestro mandatario. “Yo tengo otros datos…” es ya la respuesta más desgastada del titular del ejecutivo federal. Pero la pregunta debe ser ¿cuánto más podremos tolerar esta  respuesta? Pareciera que su propio equipo encargado de darle estos “datos” dice lo contrario a lo que el presidente declara en cada mañanera. Ya fue suficiente de tanta incongruencia, y desconozco el  mundo fantástico en el que vive Andrés Manuel, pero claramente no es el México de la realidad. Un buen gobierno es aquel que busca alcanzar los ideales político-sociales, pero la única forma de lograrlo es atendiendo a la realidad, le acomode o no al ejecutivo. 

No se puede continuar maquillando la realidad, no  se debe aplazar más la toma de acciones. Bajo la situación actual será cada vez más difícil visibilizarse para exigir al gobierno nuestros derechos básicos, pero te invito a ti que lees esto que no te detengas y hagas dentro de tus posibilidades este reclamo para evitar la invisibilización de esta crisis que tanto padecemos las y los mexicanos.

Esta semana se ha demostrado algo positivo también, que si nos juntamos y alzamos la voz  podemos lograr la acción de las autoridades competentes. Tal es el caso de lo acontecido con “Johnny Escutia” y la youtuber Yuya. En el que por medio de la denuncia en redes sociales por el repulsivo y deleznable contenido de sus “letras”,  en las que describe de forma explícita cómo abusar, violar, matar y desmembrar a una mujer. Gracias al apoyo e indignación de miles de usuarios fueron retiradas sus “canciones” (o mejor dicho discurso de odio) de las distintas plataformas digitales de reproducción. Aquí se refleja cómo la misma sociedad unida y organizada puede reclamar y hacer justicia, misma que el gobierno por su falta de empatía o habilidad para abordar estos temas es incapaz de solucionar. 

Este caso al igual que muchos otros evidencia que estamos profundamente alejados de la realidad que nuestro presidente elucubra. Es doloroso y lamentable pero no incurable. La incapacidad del gobierno para llevar dos agendas públicas es evidente e imperdonable para las y los mexicanos,  ya que deja un inmenso vacío en la búsqueda de una perspectiva de género como política pública. Por un lado es evidente que en esta crisis sanitaria no se han tomando las mejores decisiones en cuestión de política sanitaria para las y los mexicanos, ya que tenemos un rezago significativo en materia de salud, y por el otro el gobierno muestra su incompetencia en abordar el ya muy dicho y discutido problema de la violencia de género.

El presidente como reiteramos tiene “otros datos”, mismos que nunca parecieren ser claros, demostrando que su gobierno no cuantifica o le da la importancia necesaria a estas tragedias humanitarias. Uno no puede mejorar lo que no puede medir, quizá si escuchara al Subsecretario Hugo López Gatell, sabría que ‘es un error metodológico pensar que sólo lo que se ve existe y lo que no se ve no existe’, por decir lo menos.

Basta del silencio, si tenemos hoy esta emergencia sanitaria ataquemos de forma paralela también a la crisis de derechos humanos que afecta a las mujeres. Unidos podemos y como mexicanos lo lograremos. Ni una más, y ni una menos.

Informa Segob que violencia contra la mujer no ha disminuido

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La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, reconoció que no ha disminuido la violencia de género en el país, esto en medio de las críticas en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador por sus declaraciones sobre el tema.

“Quiero compartirles que tampoco, lamentablemente, las violencias contra nosotras se han erradicado, se han disminuido, al contrario, siguen presentes”, dijo Sánchez Cordero durante el foro virtual “Prevenir es Convivir ” organizado por el INAFED.

“Los problemas que aún nos aquejan como mujeres son un reclamo legítimo y yo lo asiento como mujer, porque además de ser una mujer trabajadora, soy madre, soy abuela de mujeres, soy servidora pública y a mí me duele la violencia contra las mujeres, la inequidad que aún tenemos que superar”, señaló.

Cabe recordar que el pasado 15 de mayo, López Obrador dijo que el 90% de las llamadas por violencia doméstica al 911 son falsas, y que ese fenómeno no ha aumentado durante el confinamiento, por lo que especialistas y legisladoras acusaron al presidente de invisibilizar ese delito.

La titular de la Segob subrayó que todas las instituciones involucradas en la atención de dichos problemas como la Conavim, el Conapred, el DIF, Indesol e Inmujeres deben dar resultados en el corto plazo.

“Erradicar la violencia contra las mujeres y compartir las labores de cuidado en el hogar, las tareas en el hogar, estas dos demandas que fueron ostensibles, estos días 7, 8 y 9 de marzo, como ustedes saben el 9 las mujeres decidieron no trabajar, ni en casa ni en sus oficinas. Para saber lo que significaba el trabajo de las mujeres y poner en el centro precisamente las labores de cuidado y las tareas del hogar compartidas. Curiosamente, la pandemia puso en el centro estos dos temas”.

Al hablar ante representantes de municipios de todo México, la ex ministra enfatizó que las acciones del gobierno y del orden político son importantes para lograr una nueva realidad de igualdad y de justicia para las mujeres en el país.

“Los derechos y libertades de las mujeres deben ser reconocidos, protegidos, defendidos y garantizados por el Estado, pero nosotros y ustedes a nivel de gobierno municipal tienen que hacer realidad esto”, pidió.

AMLO contradice a Sánchez Cordero por violencia contra mujeres

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Desde principios de abril, la secretaria de Gobernación, Olga Sanchez Cordero acusaba un aumento de la violencia intrafamiliar durante el confinamiento e informaba que la violencia contra las mujeres había aumentado 60 por ciento a nivel nacional.

Sin embargo, esta mañana Andrés Manuel López Obrador la contradijo y desestimó los reportes de la funcionaria federal, así como las denuncias de organizaciones civiles que han alertado sobre el aumento de agresiones en el hogar.

Aseveró que “en el caso de la violencia en general y la violencia contra las mujeres no hemos nosotros advertido un incremento, desde luego la forma que tenemos de medirlo son las denuncias que se presentan, puede haber cifra negra, pero en las denuncias no ha habido un incremento”.

Aunque durante la conferencia se le recordó que la propia encargada de la política interior advertía lo preocupante de las cifras, el titular del Ejecutivo dijo que no se puede medir con los mismos parámetros a todo el mundo, pues “en México tenemos una cultura de mucha fraternidad en la familia”.

Así que no podría ser válido el supuesto que existiría más violencia familiar al permanecer más tiempo en casa.

Aunque reconoció que en el país “sí, sí sí existe machismo, pero también mucha fraternidad familiar. La familia en México es excepcional, es el núcleo humano más fraterno” y se atrevió a decir que eso “no se da en otras partes”.

Cabe mencionar que la Red Nacional de Refugios reportó un incremento significativo de actos violentos contra las mujeres e indicó que durante el tiempo que lleva la contingencia sanitaria, hay un 7.2% más detenidos por violencia familiar.

De igual forma, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) informó que las llamadas de auxilio de mujeres al 911 tuvieron un incremento de 23%, de acuerdo con cifras que registraron 52 mil 858 llamadas durante febrero y 64 mil 858 en marzo.

#Desaprendamos: Los roles que matan

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El conflicto de la disparidad de género se ve presente sin importar las condiciones por las que pasen México o el mundo. La violencia doméstica sucede en momentos de crisis o en momentos rutinarios; la discriminación a la mujer en el acceso a las oportunidades sucede también sin respetar circunstancia.

Es así que, a pesar de los momentos difíciles actuales, la discriminación y la violencia contra la mujer continúan. La violencia doméstica se ha agudizado según lo comentó a principios de abril Phumzile Mlambo-Ngcuka, la directora ejecutiva de UN Women. Ella hace referencia a que las líneas de ayuda en Singapur y en Chipre registraron un aumento del 30 por ciento en las llamadas de emergencia, desde el inicio del confinamiento. Este fenómeno respalda uno de los fundamentos de la lucha feminista que sostiene que los autores de crímenes de odio contra las mujeres son en la mayoría de los casos, seres cercanos a la víctima; lo que hace de este tipo de violencia, un problema explícitamente de género. 

¿Pero de dónde viene todo esto?

 La desigualdad y el riesgo de sufrir de violencia de género tienen su origen en los roles fijos que determinan las circunstancias bajo las cuales viven las mujeres, que tienden a asociarse con una sumisión a la figura masculina. Esta disparidad comienza a estudiarse al emplearse por primera vez el concepto de “género” en 1968 en la literatura de Robert Stoller que trata la diferencia entre sexo como carácter biológico y el género como carácter social (por lo tanto, aprendido). A partir de aquí, se entiende el concepto como el resultado de un sistema que la sociedad ha adoptado como parte de la norma, que retrasa y limita los planes que las mujeres tienen para sus vidas, pero que no tiene ningún fundamento irrevocable.

Al hablar de una problemática social tan profunda, cuyas raíces yacen en la desigualdad de acceso a oportunidades educativas, laborales, y de desarrollo general para las mujeres; la desventaja en la que se estas se encuentran las afecta por medio de casi todas las actividades donde podrían involucrarse, incluyendo la arena política. Hay muy pocas mujeres en este ambiente, las mujeres representaron porcentajes menores al 4 por ciento respecto a los hombres, en la función como alcaldesas de diversos municipios de México del año de 1986, al 2006. También, en estudios realizados el año pasado por las Naciones Unidas, se mostró que el 90 por ciento de los Jefes de Estado y de Gobierno, eran hombres. Y es que la desventaja sistémica para el sexo femenino en la política no es solo el resultado de la falta de oportunidad a su disposición, sino de una deliberada traba por parte del sistema en el que se vive. La Dra. Pamela Campa, experta en Economía de Género, y actual profesora de la Stockholm School of Economics, mencionó en una conferencia de la el año pasado en que el hecho de ver rara vez a una mujer resultar victoriosa en contiendas de elección popular, desmotiva a otras mujeres a aspirar a ser contendientes en el futuro. También habló acerca de la trampa visual que se utiliza constantemente en diferentes países y en contiendas a diferentes niveles de gobierno. En algunas boletas para elecciones, los candidatos se acomodan en el orden alfabético de la inicial de su apellido; y conociendo este principio, muchas de las mujeres postuladas tienen -de manera coincidente- un apellido que inicia con las últimas letras del abecedario, lo que las convierte en las candidatas posicionadas en los últimos lugares de la boleta, y sin prioridad visual para quien vota. Situaciones como esta, demuestran la desigualdad estructural que daña y lastima la lucha por igualdad de derechos entre mujeres y hombres. 

Leamos sobre teoría feminista, entendamos la lógica detrás de los comportamientos que la sociedad ha adoptado y que (a pesar de que esta no sea la intención explícita), oprimen y lastiman a las mujeres. Estimulemos el desarrollo y la inclusión, apreciemos los esfuerzos por la preparación profesional de las mujeres, y aceptemos que la relación entre los géneros, debe ser una relación de cooperación y fortaleza, no una relación de poder.

El papel de los hombres el 9 de Marzo

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Debo confesar, que al momento de escribir esta columna me encuentro un poco indeciso sobre escribir o no sobre este tema por lo sensible del mismo, y antes de comenzar, quiero expresar que esta columna esta escrita con un profundo respeto a las mujeres, y que no se que tan válida sea la opinión de un hombre que ha vivido beneficiado de distintas formas por el sistema patriarcal y machista que ha imperado en este país, que nos pone en condiciones desafortunadamente muy desiguales en temas laborales, sociales, etc; pero que de igual forma, sentí una responsabilidad con mi libertad de expresión, pues estoy convencido de que los hombres debemos tener una actitud empática frente al movimiento feminista y debemos ser parte de la conversación.

Frente a mi indecisión sobre si escribir o no de este tema, quise preguntarle a mujeres feministas sobre el paro y el papel que le toca al hombre, y me he encontrado con posturas muy distintas que me han hecho reflexionar sobre el tema y quiero compartirlo muy brevemente con todos ustedes. 

Por un lado, hay mujeres feministas que me expresaron su inconformidad con que los hombres participen en las marchas del 8 de marzo, pues argumentan que son espacios 100% para mujeres y rechazan, incluso, otras más, que un hombre toque el tema aunque sea para apoyar al movimiento bajo la idea de que son parte del problema como promotores de una cultura machista. Pero por otro lado, me encontré con mujeres que aceptan por ejemplo la participación de los hombres en las marchas (aun que sea hasta el final de ellas) y que creen necesario hacer a los hombres participes de la discusión.

Ahora bien, reconozco que existen hombres con quienes si bien comparto el sexo, definitivamente no comparto sus posturas, es por eso que no acepto cuando nos intentan meter a todos en el mismo costal -por decirlo de forma coloquial- como si por el hecho  de ser hombre pensáramos todos igual, explico el por qué: 

En estos días, he escuchado a muchos hombres posicionándose respecto al paro, y he comprobado que algunos no hacen más que reflejar una profunda insensibilidad y una incomprensión terrible frente al movimiento, con frases vacías como por ejemplo: “no quieren ir a trabajar o estudiar por flojas”; o políticos que han dicho: “yo no les voy a dar el día para que anden en su arguende”. Dejando en evidencia su total ignorancia frente al tema, mismos que por lo general son quienes no entienden que el feminismo NO es un antónimo del machismo, si no que es un movimiento que busca la igualdad entre el hombre y la mujer y todo lo que esto conlleva. 

Generalmente estos hombres son adultos mayores de 40 años, que crecieron en otra época donde era mas “normal” escuchar expresiones machistas y quedarse callado, incluso, difícilmente se hablaba del tema, pero hay otros, que preocupan todavía más, pues son jóvenes, que uno pensaría son un poco más críticos y empáticos y resultan no solo no ser críticos o empáticos si no ser hipócritas, pues se manifiestan a favor del feminismo por ser socialmente bien vistos, pero por otro lado expresan comentarios como: “no hay que despenalizar el aborto ni darles el derecho a decidir sobre su propio cuerpo a las mujeres, o que se manifiesten pero nada más que no vayan a hacer destrozos en la calles”, o peor aún, argumentos torpes como “matan más hombres que mujeres“, personas jóvenes pero moralmente muy incoherentes.

Por otro lado, también he escuchado preguntas como: “¿y el paro qué va a resolver?” y es que lo importante no es ese día como tal, si no la discusión en torno al tema y como ha permeado en la sociedad, pues el que se este discutiendo qué vas a hacer este lunes 9 de marzo, nos obliga a todos a tomar una posición en torno al tema, lo cual evidencía por un lado a quién es sensible ante el tema, y por otro, a quienes se encuentran cómodos con este sistema que vulnera a la mujer y que realmente no entienden absolutamente nada sobre el fondo del tema del paro.

Todos estos comentarios que vienen de hombres, realmente no me sorprenden, lo que no solo si me sorprende, si no que también me entristece, es escuchar a mujeres que están en contra de este movimiento, y que no se si no alcanzan a comprender que si pueden votar, estudiar, trabajar, hacer deporte, casarse con quien ellas prefieran, manifestarse, etc; se lo deben justamente a este histórico movimiento feminista.

Este tema esta más que estudiado y “de cajón” sabemos que una parte de lo que nos toca a los hombres hacer es sencillo: No acosarlas, no insultarlas, no maltratarlas, y evidentemente no matarlas, etc; es decir, que la violencia no sea un recurso a utilizar contra la mujer. Es por ello que estoy convencido de que el papel que debemos tomar los hombres ante este paro es escuchar a las mujeres, ser empáticos con su lucha, acompañarlas si ellas así lo deciden y sobre todo aprender del tema.

Por último, quiero expresar que comparto totalmente el enojo que las lleva a manifestarse en contra de un Gobierno que prioriza la rifa de un avión sobre el movimiento feminista y que le molesta profundamente que le modifiquen la agenda, pues desgraciadamente, tenemos un Presidente que no entiende que esto no es contra el, si no contra un sistema patriarcal y machista que ha vulnerado a las mujeres mexicanas desde hace muchas décadas.

Por Ingrid, Fátima, Abril, y miles de mujeres violentadas en todo el país, aplaudo que se este hablando del paro en todos los rincones de México y en el contexto internacional, pues eso, ya es un gran avance, y a ti que es leyendo esto, te invito a no soltar esta inercia y a erradicar la violencia de género en cualquiera de sus múltiples expresiones.

El debate enriquece la mente, se vale discrepar. 

La violencia de género también se da en política

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Llegar a los puestos de toma de decisiones fue una de las primeras metas (y posteriormente conquistas) del movimiento feminista en el mundo. Había que estar en el poder para incidir en los cambios legislativos que repercutirían en las vidas cotidianas de las mujeres: el acceso a la educación, el derecho a una vida libre de violencia, a mejores condiciones laborales y salarios dignos, etc.

Poco se imaginaban las sufragistas que en 2020 las mujeres nos seguiríamos enfrentando a numerosos obstáculos en esta esfera: cuando ya podíamos votar, era difícil ser candidata. Cuando se exigió a los partidos políticos dejar de obstaculizar las carreras políticas de sus militantes colocándolas como candidatas, les pedían renunciar al ser electas para dar paso a su suplente hombre. Cuando se bloqueó la posibilidad de este escenario, continuaron reforzando los mitos: “no hay mujeres”, “es cuestión de capacidad”… invisibilizando a las mujeres con larga trayectoria política y grandes capacidades entre sus filas. Cuando se dictó que las candidaturas debían realizarse en paridad (50% mujeres, 50% hombres) no sólo se resistieron sino que dieron paso a nuevos (y viejos) retos… las mujeres en campaña no accedían a la misma cantidad de recursos que sus contrapartes masculinas, tampoco se hablaba de ellas con la misma frecuencia en los medios y, cuando se hablaba, los comentarios contenían estereotipos de género, se enfrentaron a todo tipo de violencia dentro de su actuar político: descalificaciones por su género, amenazas, malos tratos, abusos sexuales, secuestros y hasta feminicidios. Cuando llegaron al poder, les obstaculizaron la toma de puestos importantes como la llegada a presidencias de Comisiones estratégicas.

Todo esto, es violencia política en razón de género. Y obstaculiza el ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres. Les impide participar en la vida pública de este país en igualdad de condiciones.

Las instituciones mexicanas ya han tomado cartas en el asunto desde hace un par de años, mediante la conjunción de esfuerzos y el lanzamiento de protocolos para atender y sancionar este tipo de violencia. Sin embargo, su investigación y la resolución de los casos se obstaculiza al no existir un tipo penal.

Ayer, la Comisión de Igualdad de Género del Senado aprobó la tipificación de este delito y, aunque faltan pasos a seguir dentro del proceso legislativo, el suceso ya es digno de informarse al ser un paso que significará un cambio importantísimo en la vida de las mujeres, en la consolidación de espacios libres de violencia también en la arena pública. Tener un marco normativo sólido que garantice y proteja nuestros derechos políticos es un paso fundamental para el alcance de una verdadera democracia, en la que todas las personas estemos representadas, incluidas y en el que nuestra participación no se vea obstaculizada. 

“Que las niñas del futuro que sueñan con gobernar, legislar y administrar este país no sean nunca víctimas de violencia política en razón de su género. Que tengan herramientas para denunciar a sus agresores”– Indira Kempis, Senadora de la República. 

Asegura Padierna que derecha dividió a feministas

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La diputada morenista Dolores Padierna aseguró que la derecha dividió al movimiento feminista, que en días recientes ha encabezado manifestaciones debido a los feminicidios y a la falta de una política de Estado para atender la violencia de género.

Durante el Encuentro de Mujeres Forjando la Esperanza en Cuauhtémoc, la vicepresidenta de la Cámara de Diputados convocó a las mujeres a luchar por políticas de Estado con perspectiva de género.

Esta no puede ser una tarea sólo del Gobierno federal, sino de todas las instituciones de la República y de la sociedad entera. Todas y todos tenemos la responsabilidad: los gobiernos estatales y municipales, los poderes legislativo y judicial, la CNDH, todas las instituciones del Estado.

Esta gran tarea debe convocar a la sociedad y sus representaciones, a los medios de comunicación, a todos, puesto que los males provocados por el sistema patriarcal y por un modelo de desarrollo excluyente que considera desechables a las personas están muy arraigados en numerosas prácticas sociales“, expuso en un comunicado.

Padierna sostuvo que se deben reforzar las leyes de protección a las víctimas de violencia de género y para redoblar las condenas a los acosadores.

 

 

 

(Con información de El Norte)

Noroña acusa que paro feminista es estrategia de la derecha

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El diputado del Partido del trabajo expresó su rechazo al paro nacional “el nueve nadie se mueve“, pues dice es “disfrazada de protesta de mujeres” y será una trampa de la “derecha“.

A través de su cuenta de Twitter, el legislador criticó la movilización y que sus compañeras de “izquierda” se hayan sumado.

La derecha encontró una causa en la cual montarse, la violencia contra las mujeres, la cual, por cierto, siempre han promovido. Ahora auspicia un paro nacional disfrazado de protesta de mujeres. Y las compañeras de izquierda, yéndose de boca con la trampa.”

Aseguró que “un altísimo porcentaje de feminicidios se realiza por parejas o ex parejas (90% o más). ¿Es un problema de seguridad en el sentido tradicional?“.

Noroña también comentó que considera que el hecho de que la Cámara de Diputados diera a conocer que se sumará al Paro Internacional de Mujeres que en México se llamará “el nueve nadie se mueve“, tiene un trasfondo político.

Dijo que es una “utilización política en contra de nuestro gobierno y el compañero presidente” Andrés Manuel López Obrador.  Esto porque de acuerdo a lo que comenta, la violencia de género viene de atrás “y viene de lejos, la Iglesia Católica quemaba a las mujeres vivas solo por ser mujeres, diciendo que eran brujas. Tiene siglos de abuso, de patriarcado, de atropello, de brutalidad, que no es producto de nuestro gobierno“.

Por su parte surgió una respuesta de la diputada Guadalupe Almaguer del PRD, quien dijo también desde su curul que si bien en materia de violencia contra las mujeres “nos podemos remontar, incluso al inicio de la humanidad, pero ese no es el caso ni el tema.

Lo que las mujeres mexicanas, feministas estamos exigiendo es que este gobienro, que dice que es transformador, aplique las leyes que ya existen y no se excuse más en el pasado. Porque así no se resuelve la situación de violencia extrema contra las mujeres y niñas de México“.

Con información de El Universal

Nada cuesta ser solidario

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Cuando un tema que apela a la ira acapara la totalidad de la discusión en todos los canales de información, las probabilidades de que se sustituya por otro en el corto plazo son mínimas. El tema tendría que encontrar una salida por si propio cauce o bien ser opacado por otro aún más complejo. Tristemente, de la indignación y confusión por el avión presidencial, el país habla de feminicidios.

Un país donde mueren once mujeres cada día difícilmente es un país feliz. Un país en el que existe un miedo latente por saber si en cualquier momento un agresor podría intentar hacer de las suyas gracias a que está solapado por la impunidad, no es un país feliz. Un México manchado de sangre, por el motivo que sea, no puede ser un país feliz.

Es fácil lanzar críticas al aire sin ningún tipo de objetivo más que generar conversación. Es muy sencillo indignarse desde el teléfono, en redes sociales o sentir frustración y luego olvidarse cuando algo interrumpe nuestra reflexión. Lo que verdaderamente resulta complicado es hacer denuncia: el altísimo índice de impunidad no motiva en lo más mínimo en preocuparse. Dejarse llevar por la presión social y callar cuando en un grupo uno tiene una opinión diferente ya es la regla. Vergüenza.

Una sociedad educada en el machismo no puede cambiar de un día para otro, pero lo que siempre se puede hacer es, al menos, comenzar el cambio. Ayudar a nuestras madres, amigas, primas, hermanas; a todas las mujeres que están en nuestro entorno, realmente no cuesta nada. Si cooperamos entre todos y nos detenemos un momento ante una situación de riesgo e intervenimos, ahí está haciéndose el cambio.

Uno podrá no sentirse identificado con los grupos de mujeres que pintan las paredes de Palacio Nacional o con las que hicieron lo mismo en el Ángel de la Independiente (hace algunos meses), pero lo que no se puede negar es que el conflicto existe y hasta que no haya una solución que al menos disminuya significativamente el número de feminicidios en México, el tema seguirá en la agenda. Los símbolos son importantes y ahora cubiertos de pintura reflejan que la historia de nuestro país está cambiando y el relato ya no es compatible con la actualidad. Reflejan que quienes nos deberían representar están se preocupan más por el pasado que por el presente.

Intentar opacar una situación de tal coyuntura pidiendo “creatividad” en las formas de hacer protesta (como apuntó Polevnsky), más que contribuir al diálogo, enfurece e indigna. La ira es como la olla de presión: si se reprime, explota. Empatía, cordura y congruencia. Rendición de cuentas, alternativas y acción.

Ayudar es sencillo. Nada cuesta ser solidario