La impunidad en el sistema de justicia

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Durante la semana pasada se hizo viral el caso de Cristina; una joven ciclista que murió después de sufrir un “hit-and-run” por parte de un conductor. Este suceso conmovió a la gente, y empezaron a surgir datos y argumentos sobre la poca movilidad que hay para vehículos no motorizados y peatones del Área Metropolitana de Monterrey. 

Sin embargo, hay otro debate que no está siendo atendido. ¿Qué sucedió con el conductor que huyó de la escena? Ya lo identificaron a él y al vehículo, pero aún no se ha dicho cuál va a ser la sanción a quien manejaba la camioneta. De hecho, presentó un amparo para no ser detenido y su abogado dijo que el juez es quien va a decidir si el conductor tiene una responsabilidad penal o civil. 

Esto me duele mucho. ¿Cómo es posible que contando con evidencia sólida sobre el caso, alguien se quiera y pueda deslindar de alguna sanción? O peor aún, esa persona sabiendo que cometió un delito, todavía piensa que no debería de tener alguna consecuencia. 

El caso de Cristina sigue en proceso y aún hay oportunidad para que su familia pueda conseguir justicia. Pero, así como el caso de Cristina, hay muchos más casos cerrados, donde el culpable siendo un hombre de nivel socioeconómico alto puede evadir este tipo de situaciones y responsabilidades. O si acaso, sí se logran condenar a alguna sentencia, salen libres después de cumplir con menos de lo acordado. Y esto se debe más que nada al proceso que se tiene en nuestro sistema de justicia, en el que muchos de los culpables se pueden escudar bajo la premisa que “no se respetó el debido proceso” y por eso no se puede continuar con el caso. 

El sistema de justicia mexicano está lleno de impunidad, y tal vez es hora de ir replanteando la manera en la que se llevan a cabo las investigaciones y los procesos. Y esto no solo conlleva cambiar el sistema, sino también a las personas que contribuyen a que esto siga pasando: policías, abogados, ministerios públicos, jueces, etc. No podemos seguir dejando a estas personas libres, porque no solo se abre la posibilidad a que puedan volver a cometer un delito, sino porque también manda un mensaje a la ciudadanía de que no hay justicia y que todos pueden hacer lo que quiera, al cabo los policías no van a hacer nada. 

Percepción vs Evaluación

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Hace algunos días, la organización “Cómo vamos, Nuevo León” sacó los resultados de la segunda evaluación de la gestión de los gobiernos municipales del Área Metropolitana de Monterrey (AMM). Los aspectos que se evaluaron de los gobiernos fueron los servicios públicos, policía, seguridad pública, finanzas, ordenamiento urbano, movilidad y espacio público y gobierno eficiente y confiable. 

Pero Cómo vamos, Nuevo León no solo realiza esta evaluación de gestión, sino que también tiene una encuesta de percepción ciudadana con base en los mismos aspectos ya mencionados. Entonces, los municipios cuentan con 2 puntuaciones: una puntuación basada en datos y cifras de los gobiernos y otra puntuación sobre como la gente piensa que su gobierno está actuando. 

Aunque las cifras de la encuesta de percepción ciudadana son del 2019 y aplicarían solo para los resultados de la primera evaluación, sigue habiendo una misma incógnita: Los municipios con una calificación alta en gestión tuvieron una calificación menor por parte de sus ciudadanos. Por ejemplo, Monterrey obtuvo una puntuación de 8.2 en gestión promedio, pero su ciudadanía le dio un 5.4 y Santa Catarina obtuvo 7.6 en gestión, pero 5.9 en percepción ciudadana. El único municipio que mantuvo una calificación igual tanto en gestión como en percepción fue San Pedro Garza García, donde obtuvo 8.2 en ambas evaluaciones. 

En la segunda evaluación recién publicada, se ve que todos los municipios bajaron su puntuación en cuanto a gestión o se mantuvieron en los mismos rangos. Por lo que va a ser muy interesante saber si la ciudadanía sigue pensando de la misma manera o también las puntuaciones de la percepción van a bajar aún más.

¿Y a que voy con todo esto? A que es muy diferente los resultados a cuando se evalúa de acuerdo con reglas institucionales o de acuerdo con lo que las personas ven en su entorno. Monterrey a pesar de que en la primera evaluación obtuvo 10.0 en seguridad, la ciudadanía en este rubro lo calificó con 4.5. En la segunda evaluación, Monterrey de tener 10.0 en seguridad pasó a 2.0, y muy probablemente en la próxima encuesta de percepción también vaya a tener una calificación baja. 

De nada le sirve a los gobiernos municipales cumplir con las responsabilidades que están en la ley si no lo van a hacer de manera eficiente o de acuerdo con lo está exigiendo realmente la gente. Si a pesar de que un municipio diga que los índices de violencia o delito están controlados las personas aun así se sienten inseguras, entonces hay algo mal en cómo se está calculando la seguridad pública. O si un municipio está acatando el presupuesto destinado a movilidad, y todavía la gente no siente que se pueda mover libremente como peatón, entonces se necesita cambiar algo urgentemente en este aspecto. 

Muchas veces los alcaldes y alcaldesas, que son los que deberían conocer mejor a la población para la que trabaja, no se molestan en dialogar con la gente y realizan proyectos que no necesariamente son lo que uno esperaba. Aunque siempre muestren en fotos y videos en redes sociales cuánto tiempo pasan conviviendo con la gente, este tipo de ejercicios de percepción ciudadana demuestran que las personas no están siendo tomadas en cuenta y se siente ajenas a lo que realizan sus gobiernos. 

Esperemos que después de estos resultados, los gobiernos municipales puedan darse cuenta de que cumplir con lo mínimo no les garantiza que la calidad de sus acciones sea la adecuada. Hay que tener más espacios de diálogo y retroalimentación entre representantes y representados para que se pueda crear una área metropolitana mejor para todas y todos.

El monopolio de la violencia

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Como estudiante de ciencia política, una de las frases más populares en clases es “el Estado tiene el monopolio de la violencia”. Este pensamiento surge de Max Weber, y a lo que se refiere es que un Estado, ejerciendo su papel como autoridad, tiene la posibilidad de usar la violencia legítimamente dentro de un territorio para poder tener control sobre las situaciones de este territorio. O, en otras palabras, el Estado puede usar la violencia en caso de que haya un atentado a la paz y al orden de las normas de un lugar específico. Pero ¿debería, la violencia, ser la primera y única opción si el Estado percibe que se está atentando el orden público?

Estas últimas semanas hemos visto como se han levantado protestas en contra del abuso de fuerza de los cuerpos policiales y así mismo, la nula respuesta de los gobiernos, específicamente de Estados Unidos y de México, sobre las preocupaciones de los ciudadanos sobre este tema. Hemos visto imágenes y videos de cómo las protestas están siendo llevadas a otro nivel, pues la policía ha estado ejerciendo aún más su “poder” y ha estado creando todavía más violencia de la que las personas protestaban en primer lugar.  

Poniendo énfasis en lo que está sucediendo en Guadalajara, los ciudadanos realmente están en todo su derecho de protestar. En el artículo 9 de nuestra Constitución, se establece: “no se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto, a una autoridad, si no se profieren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencias o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee”. 

Usualmente los momentos violentos de parte de los protestantes hacia las autoridades o la marcha en general surgen de personas infiltradas, pero la mayoría de las protestas se han intentado llevar de manera pacífica y aún así la policía está realizando detenciones ilegales y ejerciendo una fuerza desmesurada sobre los asistentes. Entonces, ¿será que el gobierno considera que la gente que reclaman por injusticias son un atentado hacia el orden público? ¿Por qué el gobierno no mejor utiliza su poder para crear acciones estratégicas y escuchar a la ciudadanía? ¿Por qué tiene que ser la violencia la primera respuesta para querer “solucionar” una situación?

El ejercicio de la violencia impide que haya comunicación, resolución y consenso con la gente. Pienso que el gobierno se está perjudicando solo, y únicamente hacen que las personas dejen de confiar en ellos como autoridad legítima. Aunque las fuerzas locales sean las que están respondiendo ante las protestas, el Poder Ejecutivo Federal también debería impulsar a estos gobiernos locales a actuar con sentido común. Todos los niveles del gobierno deben de saber utilizar su monopolio de la violencia de manera inteligente y no crear más desorden del que se tiene o por el que se lucha. 

La era irreversible del multiculturalismo

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A raíz de la campaña de Trump de “Make America Great Again” el discurso conservador extremo ha ido aumentando. En Estados Unidos se hicieron políticas estrictas de migración, separando familias en la frontera con México e inclusive no permitiendo la entrada de personas de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen por afiliar (erróneamente) el Islam con el terrorismo. 

A partir de este movimiento y de la victoria de Trump, salió a la luz el estadounidense “puro” a defender “su tierra” de los extranjeros. No solo se vieron afectados los latinos y los musulmanes por la discriminación, sino cualquier persona que no tuviera la apariencia del estadounidense “blanco”. Empezaron a surgir videos de gente siendo acosada y violentada física y verbalmente en supermercados, parques y espacios públicos en general por el hecho de verse diferente o hablar otro idioma que no fuera el inglés.

Y así como pasa en Estados Unidos, también sucede en otros países como Gran Bretaña, Francia y Alemania. Hace 2 días hubo un tiroteo en un bar en Hanau, Alemania, con 9 muertos y ha sido confirmado como un crimen impulsado por la xenofobia por el perfil de extrema derecha del asesino y porque más de la mitad de las víctimas eran turcos. 

En verdad a mi me intriga, ¿por qué se les hace tan difícil a las personas aceptar a gente de un contexto cultural diferente al suyo? ¿Por qué les causa tanto conflicto ver a alguien con un color de piel diferente o escuchar a alguien hablando otro idioma? Nadie pide dónde y cómo nacer y nadie debería de cambiar su manera de ser por querer encajar en una sociedad y sentirse aceptado. El ser respetado debería ser intrínseco sin tener que fijarse de qué nacionalidad, género o religión es uno.

Estamos en una era irreversible de multiculturalismo. La migración no es un fenómeno de la globalización, pues éste se remonta desde los nómadas hasta las colonizaciones de nuevos continentes. Pero la globalización sí ha permitido que hoy en día el intercambio cultural se dé más fácilmente y que las personas puedan explorar y migrar a lugares que les ayuden a crecer personalmente. Esta multiculturalidad no va a ser echada atrás porque un grupo de personas sienten que sus tradiciones y privilegios están “siendo atacados”. 

Trabajemos en enseñar a los demás que haber crecido en un contexto cultural diferente no es pecado, pues todas somos personas que deberíamos ser respetadas por el simple hecho de ser humanos. Nuestros derechos terminan hasta los que los de los otros empiezan, y la violencia en cualquier contexto es inaceptable. Luchemos para que en las próximas generaciones abunde la solidaridad sobre el odio y la división.

Por qué soy de centro

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Vivimos en una sociedad llena de etiquetas. Hablemos de género, religión, nacionalidad, edad hasta gustos en películas, deportes, música, pasatiempos, etc. Pero una de las etiquetas que causa más problemas entre la gente es la de política; más específicamente: derecha o izquierda. Realmente es más complicado que esto, pero para efectos de este escrito lo dejaremos en solo esas 2 categorías.

Los de derecha, o conservadores, se caracterizan por la prioridad que le dan a la estabilidad económica antes que las personas, mientras que la izquierda, o liberales, le dan más importancia a las libertades y derechos de las personas sobre la economía. Para ejemplificar estas categorías tenemos al PAN y a MORENA.

No hay manera de evaluar completamente las acciones de estos partidos respecto a su tiempo en la presidencia puesto que MORENA solo lleva un año de gobierno. Pero sí puedo compararlos a nivel ideológico y de simpatizantes.

En el documento oficial de principios del PAN, se establece que ellos se centran en la persona libre, la equidad de género, la familia, globalización económica y el humanismo bioético (o en otras palabras, la vida humana desde la concepción). Pero vemos que aunque están a favor de la familia y la equidad de género, sus acciones solo defienden la familia “natural” o heteroparental y no reconocen los derechos de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo, inclusive recordemos que en las elecciones del 2018 Ricardo Anaya propuso un ingreso básico universal, algo totalmente socialista.

Por otro lado, en los principios de MORENA se resalta el rechazo a cualquier tipo de opresión humana, social o económica, la defensa de los pueblos indígenas, igualdad de género y la autonomía internacional o religiosa. Y aunque esto sea su guía, vemos como el partido ha velado por la construcción de un Tren que daña los entornos de pueblos indígenas y más recientemente la transgresión a los migrantes con la fuerza de la Guarda Nacional.

Por eso para mi es muy difícil elegir una categoría, porque en México los partidos no actúan según sus ideales y en tiempo de elecciones hacen alianzas incongruentes (PAN+PRD+MC y MORENA+PES+PT) solo para ganar más votos. A los partidos no les importa ser fieles a lo que declaran, solo buscan poder a como de lugar.

Por eso yo me considero de centro; porque aunque me defina en un extremo u otro, en la realidad todos los partidos son una mezcla de ideologías y nadie es completamente fiel a su categoría. Soy de centro porque esta mezcla es válida siempre y cuando no te contradigas; se puede tener ciertos elementos de creencia en la libertad económica y también en las libertades y derechos de todas las personas. Pero sobre todo soy de centro porque hay que saber criticar y aplaudir a ambos extremos y estar en constante análisis político para crear una propia identidad y no dejarte guiar por una categoría.

Ni salud ni bienestar

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El primero de enero de este año, comenzó a operar el nuevo órgano descentralizado de la Secretaría de Salud: El Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) que viene a reemplazar al Seguro Popular. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre tener salud y tener bienestar? La Real Academia Española define la primera como el estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones y la segunda como el conjunto de las cosas necesarias para vivir bien. Por lo tanto, la salud para el bienestar se podría explicar como estar en un estado funcional necesario para poder vivir dignamente.

El motivo por el que se crea el INSABI es para brindar servicios gratuitos de salud a 69 millones de personas que no cuentan con un seguro social; algunos de los servicios son atención universal médica y medicinas y tratamientos gratis.

Todo va bien hasta que uno se pone a pensar: ¿cómo puede un presidente decir que va a expandir los servicios médicos cuando ni siquiera en los hospitales actuales se puede brindar una atención suficiente a los pacientes? A diario al pasar por estos lugares vemos a gente desesperada por ser atendida y familiares que son obligados a permanecer fuera sin saber qué pasa con sus seres queridos dentro. A diario vemos noticias o publicaciones en redes sociales sobre el mal cuidado que se da en los hospitales del IMSS y la escasez de cosas básicas como jeringas, gasas y medicamentos.

Según el CONEVAL en el 2015 se contaba en el país con 2.4 médicos por cada 1,000 habitantes, siendo la más baja de los países de la OCDE y en el caso del personal de enfermería se contaba con 2.8 por cada 1,000 habitantes, mientras que el promedio de los países de la OCDE era de nueve. Por otro lado, el porcentaje de hospitales con 30 camas censables o más en el sector público es de 58.7%, siendo nuestro país, el segundo país de la OCDE con menor número de camas totales por cada 1,000 habitantes, justo por encima de la India, con un total de 1.5 camas.

Además, falta hablar sobre los efectos de haber eliminado el Seguro Popular, la gente que estaba afiliada a este seguro ha estado teniendo dificultades para volver a incorporarse a este nuevo Instituto y se quejan en redes sociales que la promesa de que todo fuera a ser gratuito es mentira, pues sí siguen cobrando varias cuotas y otras ya existentes han aumentado como el costo de hospitalización de 88 pesos a 477 pesos.

Es muy triste ver cómo se están ejecutando las acciones del gobierno sin una correcta planeación antes. No puedes prometer algo en una mañanera y luego “cumplir” de una manera tan mediocre. No se les dio un debido seguimiento de transición a los afiliados del Seguro Popular al INSABI, también el personal médico no tiene idea de cómo atender según este nuevo modelo y peor aún, la principal idea de hacer que todo fuera gratuito es completamente mentira. Con estos modos no se cumple ni salud ni bienestar y solo demuestra una vez más el pobre diseño e implementación de las políticas públicas de esta cuarta transformación.

El cambio desde lo local

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Al inicio de mi carrera yo entré con un objetivo muy claro: hacer un cambio en el país. Y no solo yo, sino todos los politólogos, internacionalistas y abogados de primeros semestres también tenían este objetivo. Y es que cuando uno entra a estudiar las leyes, historia y política de México es porque tiene un interés en querer arreglar algo específico dentro del gobierno o en la sociedad.

A un año de graduarme no puedo decir que este interés general haya cambiado para todos, pero por lo menos mi sueño sí cambió. Un gran maestro una vez dijo que los municipios son los primeros contactos con el gobierno que un ciudadano tiene y son los que conocen a su gente y a sus problemáticas. Desde ese día no he dejado de pensar en esa frase y cada día se vuelve más cierta para mí.

Los municipios son quienes se encargan de las calles, parques, prevención del delito a través de la policía y servicios públicos como el alumbrado, agua, drenaje, transporte público y recolección de basura. Los municipios tienen su propio alcalde, cabildo y secretarías y además cuentan con otras instituciones descentralizadas.

Yo me pregunto, ¿por qué los programas nacionales no siempre son efectivos? Y la respuesta es tan simple como: no todos los municipios y regiones tienen las mismas necesidades. No se puede crear un plan maestro que vaya a solucionar todos los problemas; si bien sí puede tener un efecto en la mayoría de las zonas, hay lugares que necesitan tener un poco más de investigación y desarrollo al llevar a cabo un programa.

Todos sabemos que el norte y sur de México son diferentes, e inclusive el noroeste es diferente del noreste y el bajío es diferente del sureste. No hay una fórmula mágica general, sino que deben de hacerse fórmulas sectoriales basadas en las necesidades reales de cada municipio.

Aquí es donde pasé de querer hacer un cambio en México a querer hacer un cambio en mi entorno real. No hay lugar que los ciudadanos conozcan mejor que su municipio, y el municipio conoce a su gente pues es por ellos y para ellos que gobiernan. Les invito a acercarse a conocer el trabajo de sus alcaldes, regidores, síndicos, dependencias y juntas vecinales. A final de cuentas, todos los esfuerzos locales suman a la mejoría general del país y hay mucho trabajo que tiene que hacerse en nuestras comunidades.

Diferente partido, lo mismo de siempre

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Hace poco asistí a un panel en el ITESM donde los dirigentes nacionales del PRI, PAN y MORENA iban a dialogar con los jóvenes sobre los rumbos de cada uno de sus partidos.

Asistí con un una mente objetiva y lista para criticar; no tenía mucha esperanza de Marko Cortés del PAN o Alejandro “Alito” Moreno del PRI pues ya estos partidos tienen discursos preparados y repetitivos. Sin embargo, sí tenía esperanza en que Yeidckol Polevnsky, dirigente de MORENA, tuviera algo diferente que decir y demostrara que en verdad quieren hacer un cambio.

Mi decepción fue absoluta. No pude ni siquiera quedarme a escuchar el panel completo, porque simplemente lo que cada uno de los dirigentes decían eran mentiras, incongruencias y sobre todo comentarios hipócritas con lo que realmente hacen en la arena política, y fue tanta mi desesperación que simplemente salí del evento.

Del PRI y PAN ya no sorprende que hablen sobre ser partidos que defienden la libertad y democracia y que los políticos corruptos no son tolerados. De ellos nos queda decir nada y no me voy a enfocar en ellos, porque no vale la pena analizar su discurso.

Pero Yeidckol dijo dos cosas que no se me van de la mente:

1) Que la percepción de la inseguridad ahora está sesgada porque ahora “los números no se miden como en el pasado” y

2) Sólo los partidos conservadores son los que recortan el presupuesto a los programas sociales

Ambas declaraciones son falsas y solo muestran la cobardía que tienen para aceptar sus errores. No es posible que MORENA se haya lanzado como la “cuarta transformación” y de transformación tenga más negativo que de positivo.

En el primer argumento se puede reflejar en que MORENA es el partido con el inicio de sexenio más violento, pues el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indica que de enero 2019 a octubre 2019 en materia de homicidio han habido alrededor de 27 mil casos, a comparación del inicio de Enrique Peña Nieto en 2013 con 23 mil y Felipe Calderón en 2007 con 10 mil.

Sobre el segundo punto quisiera realizar unas simple preguntas: ¿si solo los partidos conservadores disminuyen los programas sociales, el hecho de que AMLO haya eliminado comedores comunitarios, recortado presupuesto a hospitales, apoyo a la vivienda y atención a jornaleros agrícolas, entre otros, significa que Morena es conservador?

Entonces Yeidckol, ¿qué es exactamente lo que están haciendo diferente? ¿El decir “abrazos, no balazos”? ¿Criticar cada mañana a los fifís, conservadores o cualquier medio que esté en su contra? ¿O el decir todos los días que son la esperanza de México? Porque para mí las acciones hablan más que las palabras, y aunque AMLO solo lleva un año en mandato, ha tenido otros 12 años para desarrollar un mejor plan. El buscar excusas y deslindarse de su responsabilidad de aceptar que han habido fallos no es justo para los mexicanos que votaron por ustedes creyendo en verdad en un cambio, y es mejor reconocer, aceptar y cambiar que solo desviar los temas controversiales y vivir en una burbuja de felicidad en la cuarta transformación.

¿Estar o no estar en el Pacto Federal?

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Probablemente hayas escuchado la frase de “por cada peso que Nuevo León pone, nos regresan 29 centavos” o “Nuevo León es el tercer estado que más contribuye al PIB sin embargo no nos regresan una cantidad justa de dinero”. Ambas de estas frases son ciertas, y varios políticos han explotado estas cifras a su favor y han creado un debate sobre si Nuevo León debería de salirse del Pacto Federal.

El Pacto Federal surge en 1824 y es la base de la unión para formar los Estados Unidos Mexicanos y a través de la historia es como el federalismo se vuelve naturalmente parte de México. En el federalismo encontramos la división y delegación de facultades entre la Nación, los estados y los municipios y puede darse en los ámbitos políticos, administrativos y fiscales. 

Es en el federalismo fiscal donde encontramos el dilema de si Nuevo León debería ser un país independiente o seguir “manteniendo” a los demás estados. Pero debemos tomar en cuenta que nuestro sistema fiscal está diseñado para ser solidario. Cada estado recibe aportaciones y participaciones de acuerdo con su población, PIB, pobreza y otras necesidades como rezago educativo, de salud, tecnología, etc. A pesar de que Nuevo León es el tercer estado con más contribución al PIB nacional, tenemos solo una población de 5.12 millones de personas y según índices del CONEVAL somos el estado con el menor índice de pobreza siendo éste 14.5%. A comparación de Chiapas, por ejemplo, en el índice de pobreza son los más altos con 76.4% y tienen una población de 5.21 millones de personas. 

Para poner esto en una comparación a la vida cotidiana, imagínate que tienes 2 hijos, y hay un hijo que contribuye más a la economía de la casa porque tiene más experiencia y desarrollo que los demás, y otro hijo que tiene poca aportación porque tiene necesidades que le impiden desarrollarse como su hermano. A la hora de dar la mesada de la semana procuras que ambos reciban el mismo dinero, pero hay que tomar en cuenta que hay un hijo que se le debe de recompensar por hacer un mejor trabajo y hay otro hijo que necesita un poco más de ayuda para poder intentar nivelarse con su hermano. Es exactamente lo mismo que pasa en nuestro federalismo fiscal; a Nuevo León se le regresa un porcentaje de acuerdo a su contribución al PIB pero para las áreas de educación, salud, tecnología, etc. se nos da poco porque nuestra pobreza no se compara con la pobreza de Chiapas.  

En lugar de estarnos polarizando más e intentar alejarnos del Pacto Federal, deberíamos nosotros estar generando ingresos propios a través de una recaudación de impuestos estatal y municipal más eficiente sin tener que esperar el dinero que la Federación nos da cada año. Y en lugar de proclamar que Nuevo León debería ser un país independiente, y por Nuevo León pensar solo en el Área Metropolitana, deberíamos de voltear a ver a los demás municipios del estado que necesitan de ese desarrollo y trabajo que tanto presumimos a los demás. Recordemos que los mexicanos somos reconocidos internacionalmente por ser solidarios y fraternos, entonces no cedamos a discursos divisores de los políticos que solo velan por intereses muy específicos.

La forma es fondo

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La inesperada petición vía video de Andrés Manuel López Obrador al Rey de España Felipe VI y al Papa Francisco para obtener una disculpa por la manera en que colonizaron a los pueblos indígenas de México ha causado polémica, burlas y hasta cierto punto pena por parte de los mexicanos. El Ministerio de Relaciones Exteriores de España rápidamente comunicó que rechazaban con toda firmeza esta solicitud y de parte de la población española también hubo indignación hacia la misma. 

En la conferencia mañanera del día consecutivo, López Obrador dijo: “contestó el Gobierno de España sobre una carta que enviamos, que dicho sea de paso no dimos a conocer como ellos sostienen … es un asunto de forma, pero a veces la forma es fondo”. Además, mencionó que el lado bueno de esto es que se va a saber lo que sucedió hace 500 años y se podrá iniciar una nueva etapa de perdón y reconciliación, aunque en 1836 ya se había firmado el Tratado Definitivo de Paz y Amistad entre México y España. 

No se puede negar que hubo una brusca colonización e imposición de la cultura española en los pueblos originarios y por esto son merecedores de una disculpa, sin embargo, la comunicación de AMLO carece de congruencia y claridad y está sujeta a declaraciones espontáneas que posteriormente tienen que ser corregidas por el alboroto causado. La historia no debe ser olvidada, los pueblos indígenas han sido invisibilizados a lo largo del tiempo, se reconoce que ahora se les quiera brindar una voz, ya que ellos también son parte de México. 

Tal como dijo nuestro presidente, la forma es fondo, y si se va a optar por tener un ‘Año de la Reconciliación’ también debe haber acciones para llegar arreglar lo que se encuentra cuarteado dentro de la sociedad mexicana. Que haya un apaciguamiento entre las ideologías políticas que puedan existir, un reconocimiento que la prensa es libre y no es fifí solo por mostrar una postura diferente, una igual defensa a los derechos de las mujeres, niños y otros sectores vulnerables, políticas públicas más concretas, fuertes y eficaces para terminar con la corrupción y más para así llegar a una reconciliación en México.