Le dijeron que no, pero EPN promulga la “Ley Chayote”

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Hoy el Diario Oficial de la Federación dio a conocer que el Presidente Enrique Peña Nieto promulgó el pasado 8 de mayo la Ley de Comunicación Social, mejor conocida como “Ley Chayote”, esto a pesar de que organizaciones civiles le solicitaron al mandatario no hacerlo.

La ley promulgada que contiene 45 artículos y ocho disposiciones, tiene el objetivo de regular la contratación de propaganda oficial, ademas responde a un amparo que resolvió la Suprema Corte de Justicia en noviembre del año pasado, donde ordenó al Congreso expedir la norma reglamentaria del párrafo octavo del artículo 134 constitucional a más tardar el 30 de abril.

“La presente Ley tiene por objeto establecer las normas a las que deberán sujetarse los Entes Público a fin de garantizar que el gasto en Comunicación Social cumpla con los criterios de eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez, y respete los topes presupuestales, límites y condiciones de ejercicio que establezcan los presupuestos de egresos respectivos”, indica el artículo segundo de la Ley Chayote.

De acuerdo a organizaciones civiles y organismos internacionales, la ley promulgada y aprobada por ambas cámaras, no cumple con el mandato de la Suprema Corte de Justicia.

Por otro lado, el Instituto Belisario Domínguez (IBD), advirtió en análisis que dicha ley define de manera vaga los contenidos permitidos y no permitidos, y deja que continúe el gasto por encima de los programado. También asegura, que la “Ley Chayote”, abre la posibilidad de que haya programas gubernamentales que no necesariamente sean útiles para el público.

Por último, el informe del IBD, asegura que la ley no distingue entre los tipos de medios de comunicación.

Comunicación Social: Ley de Publicidad

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Esta semana se aprobó con el apoyo de las bancadas del PRI, PVEM y PANAL en la Cámara de Diputados la controversial ley de publicidad oficial también apodada por los activistas como “Ley Chayote”. En resumen, lo que busca esta nueva normatividad es poner orden a los tres niveles de gobierno, en sus 3 poderes y a los órganos autónomos en sus gastos de comunicación social para que se cometan menos abusos con gastos en ese rubro. La ley establece que toda comunicación social debe cumplir con varios criterios de eficacia, economía, veracidad, transparencia y honradez. Se obliga a las instituciones a elaborar un programa anual de comunicación social, el cual debe incluir medios de comunicación que estén incluidos en el Padrón Nacional de Medios de Comunicación que también se crea con el mismo fin de tener un mayor control.

Cientos de asociaciones civiles y organizaciones de activistas ciudadanos se expresaron en contra de la polémica ley, al argumentar que no resuelve de tajo el problema ya que no establece topes ni en cantidad, ni en porcentaje en los gastos de comunicación social que en muchos casos son exagerados y representan un “boquete” para las finanzas de la nación y de muchos estados y municipios. La ley no define tampoco criterios de que tipo de espacios se pueden o no contratar ni limita la aparición de funcionarios públicos, no mete el gasto de comunicación social dentro de los informes anuales de labores ni promueve la diversidad y el pluralismo de medios, al contrario lo centraliza en la SEGOB presentando un posible riesgo para medios que no sean afines a ciertos grupos.

Para nadie es secreto que la libertad de expresión en nuestro país ha ido evolucionando de manera acelerada, en las últimas décadas con el surgimiento de la competencia política y la maduración de la democracia en nuestro país, pero también ha traído consigo retos como el hecho que México es el primer o segundo país (sin guerra, dependiendo del año) con más periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión. No está de más la frase que los medios de comunicación representan un cuarto poder, su influencia es tal que pueden construir o destruir reputaciones e influir elecciones a su criterio o al criterio del mejor postor. Al final aunque si bien los medios son un negocio por la publicidad, también debería existir (y muchos medios lo tienen, tampoco hay que generalizar) un sentido de responsabilidad en el ejercicio del periodismo en nuestro país.

Yo no creo que sea justo calificar a esta ley como mala o como buena, soy un convencido que debemos reconocer que representa un primer paso hacía un mayor control en el gasto gubernamental en publicidad (sin entrometerse en el ejercicio periodístico), pero aún falta mucho por hacer para evitar los abusos por parte de ciertos gobernantes que en 3 o 6 años quieren hacerse más famosos que Luis Miguel, por decirlo de manera coloquial. Vigilar el gasto de publicidad no solamente en gobiernos sino también en campañas es muy importante, cuantos candidatos no hay que se quejan de que si no pagan a tal o tal medio no salen en ningún lado, en ese caso los medios están en su derecho de cobrar por publicidad pero tampoco hacer un cobro excesivo, que inclusive por debajo del agua pudiese ser hasta mayor que el propio tope de gastos del candidato.

#Kleroterion: “El Síndrome de Thomas Jefferson”

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Durante mi época de estudiante y mis primeros años de actividad profesional escuché muchas veces que cuando alguien hablaba de libertad de expresión recurriera a la romántica frase de Thomas Jefferson “Si se me permitiera decidir aquí entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría un momento en preferir lo último.” Reconozco en ese Jefferson la voluntad de un político admirable.

Irónicamente a la par surgía una queja que hablaba de un escenario en el cual los medios le servían sólo a algunos, que no cualquiera podía utilizarlos para hablar. La evolución tecnológica y el internet acabaron con ese problema. Ahora cualquiera puede decir, oír, opinar.

Por supuesto que sigue existiendo una limitante técnica, no cualquiera tiene los conocimientos necesarios para hacer una transmisión en línea, por ejemplo, o incluso tener acceso a infraestructura más especializada que le permita concentrarse en expandir su mensaje, lo que sea que tenga que decir, a la comunidad.

Al darme cuenta de esa situación tomé la decisión de contribuir facilitando las instalaciones en donde producía mi programa de radio por internet, un proyecto que arrancó por diversión hace ya casi dos años,  a cualquiera que se comprometiera a mantener  un programa de una hora semanal. Tras hacer una convocatoria en facebook, ciudadanos y actores políticos de todo el espectro se apuntaron a colaborar. Así nació WF Media y su barra semanal.

Para mi era fascinante escuchar o ver en facebook live el mosaico de posturas que usaban el mismo micrófono. El éxtasis fue total cuando en un programa de la que muchos ven como “mi estación”, porque no lo es y más adelante aclararé el punto, me empezaron a criticar.

Pero una vez más la ironía volvió a brotar. Fui testigo primero del veto velado al que WF Media fue sujeta por lo actores políticos “grandotes” (por supuesto no de todos) quienes no se explicaban la existencia de, si quiere usted asi llamarlo, un medio de comunicación alternativo en el que cualquiera puede decir lo que sea, en el que honestamente NO TENEMOS LÍNEA EDITORIAL.  

Hubo, y supongo que habrá más, reclamos de personajes de todos los partidos, algunos llegaron al absurdo de pedirme que les diera “línea a los conductores de tal programa” una situación que siempre me hizo carcajear. Al principio me pareció lógico que los reclamos vinieran de los integrantes de los grandes partidos, pero eventualmente me di cuenta que también los partidos pequeños o los activistas tienen la piel delgada y cuando alguien los ha criticado han reaccionado igual.

La experiencia vivida en este proyecto, al cual sólo aporte en un principio mi nombre pues la infraestructura y administración no me pertenecen, todavía me tiene reflexionando, pero hay un fenómeno que me parece preocupante. Algunos que hoy están en el poder, pero que antes no lo estaban, buscaban hace tiempo el espacio para poder expresar sus críticas y no pocas veces se quejaron de que en pocos lugares los dejaban.

Parece que hoy que ostentan alguna posición de poder han perdido el brío liberal. A lo mucho aguantan en público, pero en privado quieren callar a quien los critica. Lo que pocos cuentan o saben es que años después de aquellas hermosas palabras Pro libertad de expresión Jefferson, ya siendo Presidente, aseguró “el hombre que nunca observa un periódico está mejor informado que aquel que los lee, de la misma manera que quien nada conoce está más cerca de la verdad que aquellos cuya mente está llena de mentiras y falsedad.”. Parece que ese es el mismo síndrome que le da, una vez que llegan a alguna posición de poder, a algunos actores políticos de este estado- ciudad.

#ElTalónDeAquiles: “Opinólogos”

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650 palabras. Eso es lo que hoy la mayor parte de medios de comunicación (impresos y electrónicos) piden a quienes contribuyen a sus publicaciones. En esta entrega del “Talón de Aquiles”, la no. 25, me propongo disertar sobre este tema. Tres aspectos son centrales a considerar aquí: 1) tener una opinión de todo es no tener una opinión de nada; 2) la tentación del puñetazo; 3) el secreto de una contribución significativa.

Al aceptar la invitación para colaborar con Altavoz MX, propuse una frecuencia mensual para mis columnas. Recordaba el comentario de un columnista canadiense, según el cual uno de sus mayores problemas era tener siempre que tener una opinión sobre lo que fuera: los chayotes transgénicos, la destilación del vodka, los calcetines de Trudeau, el carácter “independiente” del (des)gobierno del Bronco, el rol de Arias en la campaña de Álvarez Desanti, los ensayos de misiles intercontinentales de Corea del Norte, y la muerte de las barberías hípster. Lo que es popular hoy no lo será mañana, pero hoy como ayer, el cronista debe tener una opinión. Simplemente, me pareció poco serio pretender tener la posibilidad real para formarme una buena opinión de temas concretos en un lapso de tiempo menor al mes. Siempre he desconfiado de los que tienen una opinión de todo pues, así como existen buenas opiniones, también existen las malas, ante las cuales es preferible no tener ninguna.

Pero hoy lo que importa es lo contrario. Algunos optimistas pensamos que, con la llegada de Internet, caerían los límites de espacio de las publicaciones impresas, por lo que se podría contribuir con textos un poco más extensos a la construcción de una sociedad más analítica. Algunos, además, supusimos que varios de los nuevos medios de comunicación crearían una cultura diferente, en vez de tratar de competir con más de lo mismo. Una educación deficiente (castigo a la innovación; estímulo a la mediocridad), la expansión de redes sociales (que nos acostumbran a no leer frases de más de 150 caracteres), y otros, explican por qué la crítica escasea. Divulguemos opiniones, pero para generar “Likes“, hagámoslo con “puñetazo” (la versión en español de “punch“, es “puñetazo”). Exageremos títulos (lo que la gente lee); deformemos realidades (si eso atrae el interés), y convirtámoslas en hechos alternativos. Y encapsulemos todo eso en 650 palabras, porque la capacidad retentiva del lector, y su paciencia, es limitada.

Tiempo atrás, Umberto Eco declaró: “Las redes sociales le dan el derecho a hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios”. Una de las más perniciosas ideas de los Millennials, es creer que tienen el derecho a opinar simplemente porque existen. No todos los opinólogos son irresponsables, pero muchos ignoran u olvidan que el debate es fértil cuando la ciudadanía está bien preparada para intervenir, cuando existe una representación del bien colectivo, y cuando se recuerda que cada derecho – y esto incluye al de expresión – acarrea una responsabilidad. Opinar no es un fin en sí mismo, debe servir a algo más.

No necesitamos opinólogos, sino analistas que superen las catarsis desarticuladas y la creatividad fragmentada, para edificar perspectivas integrales que mejoren la discusión y la participación. Necesitamos medios que sepan usar y encausar el poder de las redes sociales para educar. Es justamente porque hilvanar análisis en 650 palabras es retador, que se requieren filtros que permitan hacer valer la razón sobre la provocación. El Talón de Aquiles cambia de una columna de análisis a una de opinión. Pero, como siempre contra la corriente, y consciente que es privilegio y responsabilidad el ser leído, trataré de seguir ofreciendo un análisis inteligente, diferente, creativo, y crítico, que en algo ayude a mejorar el entendimiento de las realidades que nos rodean.

La búsqueda de niñas y niños desaparecidos y la Alerta Amber

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Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) cada año 1 millón 200 mil niñas y niños son objeto de trata. Esta actividad delincuencial varía de región en región; sin embargo, se señala que la mayor parte de los factores por los cuales se puede tratar a un niño es para: prostitución infantil, trabajos agrícolas, industriales, servidumbre y para ser mano de obra barata.

La trata de personas viola todos los derechos de las niñas y los niños al mismo tiempo, es una forma moderna de esclavitud y uno de los delitos que gobierno y sociedad deben combatir por todos los medios al alcance. La trata es un delito que viola los derechos de los niños y niñas alrededor del mundo, los coloca en una situación de vulnerabilidad y son objeto de prostitución, matrimonio forzado, adopción ilegal, mano de obra barata, incorporación a grupos armados, servidumbre en casas, y por tanto están expuestos a contraer enfermedades como el VIH SIDA, por mencionar alguna de las más relevantes.

Ante esta situación existen diversos acuerdos y convenciones en materia legal internacional como la Convención sobre los Derechos del Niño del año 1989, su artículo 35 solicita a los Estados Partes que “tomen todas las medidas de carácter nacional, bilateral y multilateral que sean necesarias para impedir el secuestro, la venta o la trata de niños para cualquier fin o en cualquier forma”, de igual manera el artículo 39 de la misma convención estipula que se deberá “promover la recuperación física y psicológica y la reintegración social de todo niño víctima”.

Otros convenios son el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía; la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional; y desde luego el Convenio 182 de la OIT sobre la prohibición contra las peores formas de trabajo infantil.

El Registro Nacional de Personas Extraviadas, en el año 2015 se reportó 6 mil 342 casos de niñas, niños y adolescentes en el fuero común y 193 más en el fuero federal, y las cifras van en creciente aumento.[1]




Al seno de esta problemática que es nacional y mundial, nació el Programa ALERTA AMBER en Dallas, Texas en 1996 por iniciativa del padre de Amber Hagerman ante la desaparición de su hija quien fue secuestrada y asesinada, donde tuvo apoyo de los medios de comunicación y la ciudadanía; este programa es uno de los más exitosos. Por ello el 2 de mayo de 2012, el Gobierno de la República puso en operación el Programa Nacional Alerta AMBER México, como una herramienta que contribuye a la difusión, búsqueda, localización y recuperación de niñas, niños y adolescentes.

El programa muestra resultados promisorios en nuestro país ante la participación de ciudadanía y sociedad civil organizada, por ejemplo, la empresa telefónica AT&T envió más de cuatro millones de mensajes de texto a sus usuarios, apoyando en la localización de niños, niñas y adolescentes del país. Cuando se activa una Alerta AMBER, AT&T envía mensajes de texto para convocar a su base de usuarios de telefonía móvil a participar. Según datos de esta empresa, hasta el momento, en siete de cada diez alertas en las que participa la comunidad AT&T, el menor ha sido encontrado y entregado a sus familiares (72%).[2]

Por ello, el que firma estas líneas ha propuesto una iniciativa al Congreso de la Unión para que todas las compañías telefónicas estén obligadas a enviar de manera estratégica un mensaje de texto a sus bases de usuarios cada vez que una ALERTA AMBER sea emitida, así serán más los ciudadanos que podrán conocer el suceso y ayudar en la recuperación del niño, niña o adolescente desaparecido; considerándose en evidencia el informar, como ya se hace, a distintos organismos del Estado y medios sobre la sustracción de un infante, para concitar la participación de la ciudadanía.

La persecución de este delito debe unir todo el sistema de justicia penal, a la sociedad civil y a los tres órdenes de gobierno, se trata de uno de los delitos más inclementes que existan en la realidad humana, una forma de hacerlo es encontrar a los niños, otra es perseguir el delito e imponer las penas que correspondan con toda la fuerza del Estado.




[1] Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), Consejo Nacional de Seguridad Pública en la Sesión Ordinaria XL, Agosto, 2016, pp. 44 y 52

[2] https://www.att.com.mx/noticias/att-pgr-reportan-alianza-alerta-amber.html

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Dimes y Diretes: “Bronco fuera de control”

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A veces Jaime hace que lo vea como un Trump cualquiera. Y es que estimado lector, fíjese en las conductas que tiene nuestro gober.

Cuando se le cuestiona, se enoja, cuando le revelan cosas, dice casi, casi que los medios de comunicación mienten, o sea es como su versión de fake news, que tanto usa Trump contra los medios que lo cuestionen. Por otro lado, cosas que “el Bronco” dice tener bajo control, realmente no las tiene, como es el caso del Penal del Topo Chico.

Antier y ayer estuvieron circulando en redes sociales videos donde se demuestra el poco control que tiene el Gobierno del Estado, sobre el Penal del Topo Chico. En los videos se puede apreciar como miembros del Cártel de “Los Zetas, supuestamente recluidos en el penal y con ropa de civiles, golpean, denigran y hasta acosan sexualmente a miembros del Cártel del Noreste que también esta recluidos.




Después de los acontecimientos sucedidos en febrero del año pasado, donde 49 personas perdieron la vida, el gober lo que hizo fue: primero echarle la culpa al gobierno de Rodrigo “Golden Boy” Medina, después prometer que las cosas en el sistema penitenciario de Nuevo León iban a cambiar.

No olvidemos que después de la tragedia, se les dieron uniformes naranjas a los recluidos y las recluidas, también hicieron operativos donde retiraron celulares y armas blancas, bueno hasta con duchas completas y salas fueron retiradas del penal.

Pero la cosa no parece que haya cambiado. Las imágenes difundidas en redes sociales demuestran las muchas deficiencias y lo mucho que está dejando a desear la administración del “Bronco”. Aunque saben que el problema lo tienen, y que una vez explotó, y que pueda volver a explotar, no se ve el interés por parte de Antúnez o “el Bronco” de poner orden en el sistema penitenciario de Nuevo León.

¿Qué nueva tragedia tiene que pasar en el Penal del Topo Chico para que esta administración haga algo? Se necesitan acciones contundentes, no solo palabras.

¡Ahí Se Leen!

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Inspector Político: “Guerra Sucia de El Norte”

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Esta semana ha sido ataque, tras ataque, tras ataque por parte de un solo diario y hacia una sola persona. El Norte, tiene muy clara su agenda en contra de “El Bronco” y el Procurador del Estado, Roberto Flores. ¿Qué motivaciones tiene uno de los mayores periódicos de la ciudad? ¿Qué tiene Alejandro Junco en contra del gobierno independiente de Jaime?

Esto va más lejos de que Jaime no les pague a los medios de comunicación. Los ataques de El Norte comenzaron desde hace varias semanas, donde en una nota con menos de 40 palabras exponían el gusto, de Roberto Flores, por los “relojes caros”.

El Norte se vio ridículo al poner esa nota. Es muy bien sabido que Flores, ha sido toda su vida un abogado bien cotizado en Monterrey y su fortuna la hizo de su trabajo, no de la función pública, en la que está por primera vez en su vida.




¿Nepotismo? Algo muy cuestionable. Los familiares que menciona El Norte en sus notas de esta semana, no estaban directamente bajo sus órdenes. Por ejemplo, en el caso del papá, este trabajaba en la Secretaría de Seguridad Pública, mientras tanto su hijo, no recibe ningún tipo de pago del Estado, y al contrario su puesto es solamente “meritorio”. Lo mismo sucede con el caso que ayer expuso “El Norte”, donde la hija tiene un puesto en el Conalep. ¿Qué influencia tiene el Procurador en el Conalep? Ninguna.

La realidad es esta, El Norte quiere a fuerzas imponer un procurador a modo, no le importa si se está llevando entre las patas a familiares y amigos de Roberto Flores.

¿A quién buscan poner? Les explico, el Procurador que busca imponer a Alejandro Junco, es alguien que le ayudará a combatir a la competencia, directamente “Multimedios” y a Francisco González, dueño de este gigante de la comunicación.

¿Qué quiere Junco? Que González termine tras las rejas, pero el Procurador no ha podido lograr eso, o más bien no tiene las herramientas para hacerlo. Por lo tanto, Junco está buscando que este sea destituido, y se ponga a alguien que él quiera, o bueno, por lo menos eso es lo que cuentan las malas lenguas.




Lo que si es cierto, es que El Norte tiene una campaña de guerra sucia en contra del gobierno de Jaime. No nos debe de sorprender que sigan las notas sobre los supuestos casos de “nepotismo” en el Gobierno del Estado. Que sí, son una falta quizás de ética, pero no violan la ley como lo quiere pintar el este periódico de circulación nacional.

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100 años de la Constitución

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Felices o no. Pacíficos o no. Estamos cumpliendo 100 años desde aquel 5 de febrero de 1917 cuando el presidente Venustiano Carranza promulgó en el Teatro de la República de Querétaro la constitución que hoy todos conocemos.

Dicha constitución validaba las modificaciones a la carta magna de 1857 resaltando el heroísmo y patriotismo popular que reivindicaba la soberanía contra aquellos que querían apoderarse de nuestras tierras. Marcaba el fin de la lucha armada y el inicio de un orden legal.

¿Pero que nos pasó? ¿Porque hoy tenemos menos orden legal y más lucha armada?

Hoy a la constitución no hay que adorarla, hay que respetarla, ensancharla y aplicarla. ¡Ya es tiempo!
Y es que mientras decimos que hay derecho a la vivienda digna, esta se contrasta con la realidad de miles de personas que viven en una situación de pobreza y que día a día luchan por sobrevivir.




Mientras pregonamos el derecho a la educación gratuita y de calidad, nos damos cuenta que hoy todavía existen miles de niños analfabetas.

Mientras el gobierno aplaude el principio de igualdad, nos damos cuenta que efectivamente en México todos somos iguales, solo que unos son más iguales que otros.

Mientras repasamos el principio de legalidad, diariamente somos testigos que muchos políticos, empresarios y ciudadanos se lo pasan por las patas.

Que mientras no respetemos a todos aquellos que tienen gustos, preferencias e ideas diferentes a nuestra forma de pensar, no podremos cumplir con el principio de no discriminación. Que mientras nuestra libertad de expresión se vea cada vez más coartada, no podremos sentirnos seguros de nuestra palabra.

Y que mientras sigamos teniendo una libertad de prensa inexistente, no habrá medios de comunicación que hablen de la realidad en México sin temor a ser castigados. Y si no, pregúntenle a Aristegui, Brozo o Ferriz de Con.

Mexicanos, tenemos que trabajar por ensanchar la constitución de manera que se contemple a todos. Donde se respete y aplique el derecho al empleo, a la vivienda digna, a la sanidad y la educación. Una constitución donde nuestros derechos no estén solamente escritos, sino que sean reconocibles y palpables en el día a día. Ensanchar para buscar una justicia independiente que garantice la lucha contra la corrupción.

A 100 años el reto de la constitución no está en el establecimiento, sino en poder garantizar que se cumpla por todos y todas.




Si no nos vemos, pues nos escribimos.

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Una cuestión de ética

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Lamento mucho lo sucedido en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey, Nuevo León y me uno a la pena que embarga a las familias de las víctimas, tanto de la maestra como de los alumnos y alumnas.

No voy a escribir sobre lo que pudo hacerse para evitar lo sucedido ni voy a tratar de señalar culpables, ya que en estas situaciones no me parece correcto señalar. Tampoco abundaré en que lo que tenemos que hacer es un análisis introspectivo y determinar cómo es que hemos normalizado la violencia y qué podemos hacer para que la sociedad tóxica en la que vivimos no siga propiciando estas lamentables tragedias.

No escribiré sobre eso. Escribiré sobre la responsabilidad que tienen los medios de comunicación de informar.




Informar, en el contexto de las noticias, implica dar a conocer al público un hecho relevante. En el caso de la tragedia del Colegio Americano del Noreste, los medios de comunicación hubieran cumplido su deber de informar a la población simplemente mencionando que hubo un school shooting en el Colegio en cuestión, orquestado por un menor de edad, en el que varias personas, incluyendo el agresor, resultaron gravemente heridas. Éso hubiera sido suficiente.

Pero a la mayoría de los medios de comunicación no les interesa informar, lo que les interesa es generar visitas en sus sitios web o redes sociales, razón por la cual se extralimitaron: publicaron videos y fotografías de las víctimas del tiroteo.

Es así como Multimedios, El Norte, Reporte Índigo, El Universal, entre otros, no “cumplieron con su deber de informar”, sino que cometieron una violación a la intimidad de las víctimas menores de edad. Informar no significa difundir fotografías de las personas heridas, en el suelo, incluso sin distorsionar los rostros.

La Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LDNNANL), así como su Ley General, es clara en que las personas menores de edad tienen derecho a la intimidad personal y “no podrán ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada(…); tampoco de divulgaciones o difusiones ilícitas de información o datos personales, incluyendo aquélla que tenga carácter informativo a la opinión pública o de noticia que permita identificarlos”. [1]

La LDNNANL impone a los medios la obligación de asegurarse que las imágenes que difundan no pongan en peligro, entre otras cosas, la dignidad de las personas menores de edad. [2] El DIF de Nuevo León ya emitió un comunicado en redes sociales en el que menciona que ejercitará una acción en contra de los medios de comunicación que cometieron esta infracción a la ley.




Inclusive, la Procuraduría de Protección de las Niñas, Niños y Adolescentes del estado de Nuevo León puede actuar de oficio, es decir, sin necesidad de que quienes ejercen la patria potestad o la tutela de las víctimas menores de edad lo soliciten.

Queda en manos de la Procuraduría ejercer las facultades que le ha otorgado el marco jurídico e iniciar un procedimiento en contra de los medios de comunicación que cometieron esta infracción.

Los medios de comunicación no sólo tienen el deber de informar, sino que también tienen el deber de hacer un ejercicio ético de su profesión. La Ethical Journalism Network tiene cinco principios de la ética periodística [3] , entre los cuales están la humanidad y la responsabilidad. La humanidad significa que no debe dañarse a nadie; la responsabilidad, que debe asumirse las consecuencias cuando se cometan errores.

Multimedios, El Norte, El Universal, Reporte Índigo y todos los demás medios que difundieron las fotografías y el video, demostraron que no tienen ética periodística. La tragedia no basta, hay que exhibirla y conseguir un beneficio de ella.

Los límites a la libertad de expresión son otros derechos humanos, mismos que deben ponderarse en cada caso concreto. En este caso, el interés superior de la niñez es un claro límite a la libertad de expresión de los medios de comunicación.

No se justifica de ninguna forma la difusión de las imágenes de las víctimas: son brutales y no necesitamos – ni queremos – más violencia. Exijamos como sociedad una forma más ética de hacer periodismo. ¡Basta de morbo! Más respeto para las víctimas, por favor.

[1] Artículo 97 (LDNNANL).
[2] Artículo 80 (LDNNANL).
[3] Ethical Journalism Network. Five Core Principles of Journalism. Disponible en línea: http://ethicaljournalismnetwork.org/who-we-are/5-principles-of-journalism.

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Cuando la Libre Expresión se Degenera

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El día de ayer el equipo de Altavoz tomo una decisión, que no necesitaba ni pensarse dos veces, no íbamos a difundir imágenes y/o videos de lo sucedido en el Colegio Americano del Noreste. El hecho en sí es trágico y dramático y tal y como dice el día de hoy en su columna María Santos, era suficiente con que los medios reportaran que había habido una balacera al interior de una escuela y hasta ahí. Al contrario, algunos fueron más allá, y difundieron imágenes y un video amarillista con tal de tener likes, visitas y hasta ganancias monetarias.

Como muchos otros medios, Altavoz, dio su postura e invito a la comunidad a no difundir más las imágenes y el video. Cuando hicimos esto en nuestra página de Facebook, hubo gente que nos acusó directa e indirectamente de estar en contra de la libre expresión.

Sí, de la nada se volvió tema la libre expresión y como nosotros la estábamos violentando. Es aquí a donde quiero llevar mi columna de hoy. ¿Cómo es que una cuestión de ética se llevó tan fácilmente a un tema de libertad de expresión?

La libertad de expresión ciertamente es un derecho, pero tiene sus límites cuando temas como ética, moral y responsabilidad entran en la formula.




Lo que ayer hicieron ayer algunos medios de comunicación, no tiene progenitora. Va muy lejos de la ética y responsabilidad que debemos de tener los medios.

En definitiva, el peor de todos fue Grupo Reforma, mismo que puso el video en libre acceso, envío notificaciones a los usuarios que tuvieran su aplicación (algo que nunca habían hecho) y además publicaron a diestra y siniestra, las imágenes de los menores en el piso.

Siempre he dicho, la libertad de expresión es un arma de doble filo y si el que la tenga en la mano no la sabe utilizar, probablemente se termine cortando con ella.

Y esto fue justamente lo que sucedió ayer. Hay gente que cree que este derecho es un pase para insultar, difamar y romper códigos de ética, pero no es así.




Digamos no a los medios que buscan de la tragedia, generar tráfico en sus páginas web, más suscriptores y peor aún ganancias monetarias. Hoy más que nunca se necesitan medios de comunicación que sean responsables y éticos.

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