¿Adversarios o enemigos?

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Ya es tan visible el encono del presidente hacía sus “adversarios” que parecen más enemigos que adversarios. ¿Por qué será que comentaristas mesurados cómo Liébano Sáenz ya hablan de “reconciliación” cuando todavía ni han pasado seis meses de este nuevo régimen? ¿Ya se han convertido los adversarios en enemigos? 

Parece un llamado en el desierto frente a la obstinación de un presidente que tiene que recordar varias veces a la semana que garantizará la libertad de expresión pero sigue crucificando a diario al Reforma. ¿Libertad de expresión? 

En su editorial sabatino publicado en Milenio, “La inclusión y la reconciliación”, Liébano Sáenz le recuerda al presidente que “inaceptables no son los adversarios, los críticos o los inconformes …; los indeseables son esencialmente los criminales, los que han saqueado recursos públicos o han ensangrentado al país, y para ellos debe haber un único consenso: el de aplicarles todo el peso de la ley”. 

Oportuno recordatorio para un presidente electo en nombre del combate a la corrupción pero que pactó con los corruptos para asegurar su acceso al poder, un presidente impotente frente a la violencia y al fraude del huachicol y que no ha sido capaz todavía de encarcelar a ningún bandido de alto vuelo y cuyo régimen  permite la restitución de bienes mal habidos a una de las personalidades más odiadas del país, la maestra Elba Esther Gordillo. 

Liébano Sáenz, quien fue colaborador muy cercano de Luis Donaldo Colosio, secretario particular del presidente de la República en el sexenio de Ernesto Zedillo, advierte que la reconciliación se ve “subvertida por la complicidad entre ganadores y perdedores a costa de los principios de ética pública, y en ocasiones, hasta de la legalidad”. Pone en duda la legitimidad del proyecto del ganador, rebasado por su afán de estar en el poder. 

Es probable que se multipliquen las consultas chafas y grotescas cómo la del domingo en Oaxaca para que el presidente justifique decisiones irracionales, gracias a un apoyo popular cuya base numérica sería bueno revisar de manera fundamentada y no en base a mítines de acarreados al mejor estilo priista. 

Un presidente debe abanderar un proyecto constructivo. No una lista de objetivos a demoler. México está urgido de estrategias para asegurar el crecimiento. No de maniobras para buscar apoyos costosísimos basados en dadivas sin otro retorno que la permanencia en el poder. ¿El poder con qué fin?    

Los abucheos al presidente

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El primer acto público de descontento a la administración de López Obrador se dio en una arena sagrada para el presidente: su afición al béisbol

Andrés Manuel López Obrador se preparó el sábado para inaugurar un estadio emblema para el béisbol de nuestro país, la nueva casa de los Diablos Rojos del México. Un estadio moderno cuyo costo ascendió a más de 3 mil millones de pesos. 

La inauguración de este recinto, impulsado por Alfredo Harp Helú, prominente empresario y principal promotor de la pelota caliente en México, representaba más que un acto protocolario para el mandatario mexicano. 

AMLO, quien no solamente hace pública su afición al rey de los deportes, ha lanzado un plan para el béisbol en México, que incluye un presupuesto histórico y una apuesta por recobrar atención en uno de los deportes insignia en el país. 

Por eso caló hondo tanto en el ánimo del presidente como en el de su gabinete, el que resonaran las rechiflas desde que hiciera su aparición en el césped del nuevo estadio. 

Algo no cuadra entre las rechiflas del sábado y lo que marcan las encuestas relativas a la aprobación presidencial. Mientras diarios como El Financiero o Grupo Reforma ubican al presidente con una aprobación superior al 80%, en el nuevo estadio Alfredo Harp Helú, las rechiflas parecían incrementar el margen de desaprobación. 

Independientemente de que un acto de desaprobación público no enmarque la administración de un presidente, lo que sí es un hecho es que tanto López Obrador como su gabinete, deben hacer más que descalificar a los autores de las rechiflas, llamándolos “porra fifí” o “miembros de la mafia del poder”. Lo del sábado debe ser un llamado a la acción para la nueva administración federal.

Reducir una protesta de ese estilo a meros actos de una minoría, es negar las voces que no están de acuerdo con el gobierno de López Obrador. Así es como comienzan los problemas. 

¡Romero Deschamps se ampara!

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El líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Romero Deschamps, presentó una demanda de amparo, demostrando así que está nervioso que en algún momento vaya a ser detenido, esto en plan lucha en contra del huachichol.

Romero Deschamps presentó la demanda de amparo, para que sea suspendido cualquier orden de aprehensión que exista en su contra, ya que el asegura que desde el pasado fin de semana unos supuestos agentes comenzaron a buscarlo.

La petición del ex Senador del PRI,  se da luego que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, señaló que personal de Petróleos Mexicanos (Pemex), está coludido en el robo de combustibles, esto sin mencionar al controversial líder sindical.

De acuerdo a lo reportado por el Periódico Reforma, el amparo 11/2019 lo solicitó el martes pasado contra todos los jueces federales de la Ciudad de México, la Policía Federal, la Agencia de Investigación Criminal y su Policía Federal Ministerial, ambas adscritas a la Fiscalía General de la República.

En la demanda, el líder sindical solicito ser protegido contra cualquier orden de comparecencia o citatorio y tener acceso a cualquier investigación en su contra, petición que fue turnada a Jesús Chávez Hernández, juez Décimo Tercero de Distrito en materia de amparo.

Romero Deschamps, explicó que los sujetos que acudieron a buscarlo estaban vestidos con uniformes de policía y se presentaron en las oficinas de sus abogados para preguntar por él. Personal del despacho cuestionó a los individuos sobre la razón por la que buscaban al líder petrolero y éstos simplemente respondieron que tenían “un asunto” que atender con él.

El amparó lo solicitó de manera expresa porque aseguró que su situación económica no le permite erogar cantidades “importantes” de dinero.

Cabe mencionar, que el juez no le ha concedido la suspensión y al contrario le hizo una prevención para que aclare por qué los presuntos agentes que lo buscaron pertenecerían a alguna corporación federal y no a otras.

(Con información de Grupo Reforma)

¡Diputados se echan para atrás! Sí pagarán ISR

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El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Mario Delgado, dio a conocer que si pagarán el Impuesto Sobre la Renta del aguinaldo, esto después de que Grupo Reforma publicará un acuerdo del Comité de Administración que establecía que los legisladores no pagarán el ISR.

“Las contribuciones causadas por concepto de las remuneraciones a cargo de los servidores públicos se retienen y enteran a las autoridades fiscales respectivas de conformidad con la legislación aplicable y no son pagadas por los órganos públicos en calidad de prestación, percepción extraordinaria u otro concepto”, dice el artículo 6 de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos.

Delgado, reconoció que existe una contradicción entre la nueva ley y la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, pero aseguró que ahora se tendrá que pagar el ISR del aguinaldo.

Además dijo que lo que se obtenga por no cubrir el ISR de los legisladores se sumará a los ahorros del ejercicio del 2018 y se devolverá a la Tesorería de la Federación.

(Con información de Grupo Reforma)

 

#HojaDeRuta: “¿Un Presidente de mayoría?”

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La democracia tiene como una de sus principales funciones la construcción de mayorías. Se construyen mayorías al momento de elegir representantes populares, para tomar decisiones legislativas y para dictar sentencias en el tribunal constitucional.

La recién publicada encuesta de Grupo Reforma da a Andrés Manuel López Obrador una intención de voto de 52%, lo cual significa una holgada ventaja de 26 puntos de su más cercano perseguidor, Ricardo Anaya, cuyos números han permanecido básicamente estancados desde el inicio de la campaña. 

Ante esta posibilidad, merece la pena recordar un dato: desde 1994 ningún presidente ha alcanzado o superado el 50% de la intención de voto. En aquél año, Ernesto Zedillo se proclamó vencedor precisamente con esa cifra. Seis años antes, tras un proceso plagado de irregularidades, Carlos Salinas de Gortari alcanzó la presidencia también con 50% de los sufragios.

Es comúnmente aceptado que las elecciones en México empezaron a ser “reales” a raíz de la reforma política del 95-96 y el subsecuente proceso electoral del 97, donde por primera vez el PRI perdió la mayoría en la cámara de diputados, mientras que la izquierda ganaba la primera elección a la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas.

De llegarse a dar un triunfo de AMLO por más de 50%, estaríamos ante el mayor margen de victoria en un cuarto de siglo, y también podría decirse, desde que las elecciones presidenciales con todos sus bemoles son competitivas. Por si esto fuera poco, dado el tamaño actual del padrón, sería el presidente con más votos en toda la historia del país.

Lo importante de la cifra radica en uno de los pilares del sistema democrático: la legitimidad y el capital político que esta conlleva. El histórico triunfo de Vicente Fox en el alba del milenio vino acompañado de lo que en aquél momento se llamó el “bono democrático”, que significó un capital político inusitado al ser el primer presidente de alternancia en siete décadas y representar la posibilidad de consolidar la transición democrática en México. Un capital que, sobra decir, fue desperdiciado.

Merece la pena puntualizar que cuando hablamos de transición democrática, hablamos el paso de un sistema autoritario a uno democrático por la vía pacífica e institucional. Ese proceso en México ha vivido algunos avances y múltiples retrocesos, pero definitivamente permanece inacabado.

Tras casi dos décadas de la alternancia, un triunfo de López Obrador con tal holgura podría abrir un escenario que permitiera retomar el proceso de transición. Esto implicaría un llamado a la reconciliación, tanto política como social, así como el desmantelamiento de instituciones y prácticas autoritarias heredadas del viejo sistema, que siguen vivas como hongos que estrangulan la raíz del árbol.

Idealmente, desde mi óptica, retomar la transición también implicaría una reforma del estado profunda, contemplando la posibilidad de un nuevo constituyente. Este último elemento no está en la agenda de AMLO, incluso ha declarado que no hace falta hacer mayores cambios constitucionales para aplicar su proyecto de gobierno.

Aunque hace algunos meses se veía lejano, hoy se asoma la posibilidad de que una eventual presidencia de López Obrador pudiese contar con mayoría en alguna de las cámaras (Reforma registra 42% de intención de voto para Morena en la Cámara Baja), fenómeno que también se ha vuelto extraño, pues los últimos presidentes han tenido que gobernar con congresos divididos.

Con un mes de campaña por correr, la tendencia se antoja irreversible, pues su comportamiento ha sido constante cuando menos desde fines del año pasado. 

De confirmarse una victoria por encima del 50%, AMLO y su equipo deberán proceder a un cálculo tan fino como veloz para procurar una transición tersa entre julio y diciembre, pero sobre todo, para definir los movimientos de sus primeros dos semestres, sin duda determinantes, porque será ahí donde utilice la reserva de capital político de la histórica victoria, y al mismo tiempo, donde la ola de la expectativa romperá para enfrentarse a las dificultades de gobernar.

Las circunstancias dibujan el sendero hacia la primera presidencia de mayoría del siglo XXI. Las condiciones favorables para la gobernabilidad podrían conducir hacia la consolidación de la transición democrática, etapa histórica que trascendería al proyecto político particular y podría contribuir sustancialmente a la maduración de la endeble democracia mexicana. 

¿Un independiente para San Pedro?

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En periodos electorales, los foros públicos y debates son buenos y necesarios. Permiten la expresión de propuestas de gobierno y sobre todo permiten evaluar la presencia y la capacidad de los candidatos de diferentes horizontes. También, abren espacio para cuestionar los antecedentes de los candidatos y cuando el formato del evento lo permite, de denostarlos en forma más o menos decente. Muchas veces, indecente. 

Los debates que organiza el periódico El Norte de Grupo Reforma en este periodo electoral no escapan a estas generalidades y lo que vimos el martes pasado con los candidatos mejor colocados para el municipio de San Pedro Garza García,  lo confirmó a la perfección. Poco supimos de propuestas, por lo menos de propuestas nuevas, mucho se recalentó de agravios pasados y se desperdició bastante la oportunidad de cuestionar propuestas de gobierno en vez de cuestionar antecedentes de los candidatos. 

Eduardo Maiz, candidato del PRI que jura no ser priista, carga con el pecado de la casa blanca y de la corrupción de Enrique Peña Nieto y de Rodrigo Medina, sin deberla ni tenerla. Compró un regalo envenenado y no sabe cómo soltarlo. Sus intenciones son tan ingenuas que, cordero entre los lobos, no saldrá vivo de este juego que él aceptó por motivos que no queremos saber. 

Rebeca Clouthier es la única verdadera política profesional del grupo, con más de treinta años de práctica y cargando con la pesadez del PAN de Nuevo León y de sus caciques no tan sutiles. Después del debate, se puede preguntar uno quién gobernará San Pedro en caso de victoria. ¿Raúl Gracia, el Grupo San Nicolás o acaso, ella? Lo más firme que puede presentar es su voz y su discurso; ¿esta firmeza tendrá fundamentos que no sean su apellido? 

Fernando Elizondo sigue siendo un diletante de la política, que no toma la política en serio, ni él mismo se toma en serio. Deja claro que no pretende gobernar, sino coordinar acciones de gobierno. En la perspectiva de una mayor participación ciudadana, no es tan malo. Pero, nunca dice quién será el líder. ¿No busca ser alcalde para ser el líder de las acciones de gobierno? Sería bueno que tenga a bien expresarlo. La alcaldía no es una distracción en una vida llena de diversión. Los ciudadanos esperan que sea un apostolado de por lo menos tres años de inversión total. 

Miguel Treviño no es un amateur, sin ser un profesional de la política partidista cómo lo es Rebeca Clouthier. Su recorrido variado y a veces cuestionado, lo ha puesto en medio de varias tormentas. Parece ser él que más ha reflexionado sobre las necesidades de la ciudad, en particular en términos de movilidad y de desarrollo urbano, probablemente, él único que dimensiona correctamente la situación de la inseguridad. Sigue presentando un aspecto idealista y algo ingenuo que no puede dejar que prevalezca, porque el entorno es malo y agresivo y no se rige por ideales ni por ingenuidad, cómo lo recordó Fernando Elizondo cuando cuestionó a Rebeca a cerca de la inseguridad. 

Faltan 45 días para que se corrijan los moldes ya bien formados. Faltan 45 días para que surja un líder inconfundible que diga: vamos a corregir el municipio para hacerlo nuevamente el municipio de mayor calidad de vida.  ¿Será un independiente? Hasta podría ser un producto de la fusión de independientes, para no desperdiciar votos.    

Confirma el Pato Zambrano que se queda en la contienda electoral

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El candidato a la alcaldía de Monterrey por la coalición “Juntos Haremos Historia”, Patricio Zambrano de la Garza, confirmo este domingo que no se bajará de la contienda electoral y aseguró que su padre fue forzado para declarar en su contra.

Zambrano dio este anunció en su casa en el fraccionamiento El Uro, acompañado por su madre, esposa y tres hijos.

El candidato a la alcaldía regia, admitió que si pensó en dejar la candidatura, ya que desde las declaraciones de su papá vivió momentos difíciles, pero que recapacitó y decidió no dejarla para no defraudar a los que lo han apoyado.

“Fue un momento de mucha tristeza, debilidad mental, sí pensé en dejar la contienda. Pero tengo que decirles que mi papá no estuvo en la plática no sabe lo que sucedió ahí, nunca imaginé que mi papá se convertiría en un compinche de Felipe de Jesús Cantú”, dijo el Pato Zambrano.

Por otro lado, el candidato de la coalición que forman Morena-PT-PES, dijo que no le fallará a los regiomontanos, ni a la coalición que lo apoya y le dio la confianza, ni a su familia ni a la sociedad.

Zambrano detalló que aunque la reunión en la que estuvieron Cantú y el fue en casa de su papá, Patricio Zambrano Plant, este no estuvo al momento del ofrecimiento de dinero y trabajo.

“Sólo estábamos Felipe y yo, mi papá no supo de lo que hablamos, no puede decir que es mentira”.

Cabe recordar que en el pasado Encuentro Ciudadano organizado por el periódico El Norte, Zambrano acusó al candidato panista a la alcaldía de Monterrey, de haberle ofrecido dinero a cambio de dejar la contienda. También el dos veces candidato a la alcaldía de la capital de Nuevo León, aseguró que los videos y audios estaban en poder de su papá, por lo que sería él, el que decidiera si se publicaban o no.

Ante tales acusaciones, Zambrano Plant, dijo que todo era una mentira de su hijo.

(Con información de Grupo Reforma)

 

#HojaDeRuta: “Zavala: la candidatura que nunca fue”

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Los vaivenes de la coyuntura condicionan de vez en vez: el retiro de Margarita Zavala de la carrera presidencial es el tema del momento. La pregunta obvia es de naturaleza redistributiva: ¿A dónde irán los pocos pero preciados puntos (¿3, 4, 5?) que había podido cosechar? Hay ansiedad por conocer la respuesta, pero habría que empezar por decir que la intención de voto nunca es de transferencia automática. 

No hay tal cosa como una aritmética de la renuncia, pues múltiples factores entrarán en juego. En la más reciente encuesta de Reforma ofrece luz para construir una opinión educada: al preguntar a quienes expresaron intención de voto por Zavala, quién sería su segunda opción, el 19% declaró que Ricardo Anaya, seguido por AMLO con 14% y Meade con 13%.

Lo anterior sugiere que la redistribución de quienes declararon que votarían por Zavala sería bastante pareja. Aunado a su baja intención de voto, puede inferirse que su renuncia no afectará gran cosa los escenarios contemplados hasta hoy.

Fracaso. No hay otra forma de calificar la campaña de Zavala, y uno bastante estrepitoso. En los meses previos a su renuncia a Acción Nacional, era quien registraba mejores números bajo esa marca. Tras la ruptura, su proyecto independiente nunca pudo fraguar. 

Nunca pudo salir de la nube negra del sexenio calderonista, porque aparentemente no lo intentó. Muchas veces la tibieza condena. Su evasión a distanciarse de los aspectos negativos de la administración 2006-2012 le impidieron dibujar un proyecto propio. Quizá porque nunca lo tuvo.

A esto habría que sumarle una agenda conservadora que polariza (su bochornoso episodio con las madres lesbianas viene a la mente), además un desempeño poco apasionado y hasta torpe, que tocó su nota más baja en el primer debate.

El cálculo desde su War Room parece haber sido que más valía una salida digna que permita salvar algo de cara, que una derrota humillante que condene un posible futuro político.  

Más allá del intento fallido de Zavala, surgen otras cuestiones importantes: en primera instancia ¿Cómo sopesar el costo político de la ruptura del PAN, tanto para ella como para la institución, con una candidatura que ni siquiera llegó a la línea final? Otro aspecto es el costo para el erario público, desde el proceso de recolección de firmas hasta la impresión de su nombre en la boleta. Todo costó dinero.

Esto nos lleva a un punto que no dejaremos de insistir: la necesidad de una reforma política que considere el ballotage o segunda vuelta. La primera vuelta existe precisamente para que las diversas voces y plataformas puedan competir, poniendo sobre la mesa sus propuestas. Solo las que más convencieron al electorado pasan a la final, dando un espacio para la negociación con quienes se quedaron en el camino. 

En una democracia madura (o cuando menos, funcional) la candidatura de Zavala habría salido del mapa desde hace meses. Irónicamente, la propia Zavala abogó por la segunda vuelta en su mensaje oficial donde explicó su retirada.

En resumen, la salida de Margarita Zavala tendrá mucho más impacto en los medios que en las preferencias electorales. Y en un par de días, la agenda, como la vida, seguirá.

AMLO se mantiene en la punta; Anaya crece; Meade baja: Reforma

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Andrés Manuel López Obrador se mantiene al frente, Ricardo Anaya crece y José Antonio Meade se estanca, esto de acuerdo a la encuesta realizada por Grupo Reforma durante el mes de abril y después del Primer Debate Presidencial organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE).

De acuerdo a la encuesta que se le realizó a mil 200 personas con credencial de elector vigente, el candidato de las coalición “Juntos Haremos Historia” conformada por Morena, PEs y PT, se mantiene con el 48% de las preferencias electorales. Mientras tanto en un lejano segundo lugar se encuentra Ricardo Anaya, con 30%, una diferencia de 4 puntos más que en la encuesta anterior. Por otro lado, el candidato de la coalición “Todos Por México”, conformada por el PRI, PVEM y Panal, se estancó y hasta bajo 1%, y se mantiene con el 17% de la preferencia.

Los candidatos independientes tuvieron ligeras diferencias, con Margarita Zavala pasando del 5% al 3% y Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco”, de 3% al 2%.

En cuanto a la opinión que tienen los encuestados hacia los candidatos, López Obrador y Anaya tienen la mayoría de la buena opinión, con 48% y 35% respectivamente. Mientras que Meade, “el Bronco” y Zavala tienen de mala a muy mala opinión, con 43%, 37% y 44% respectivamente.

Por otro lado, al ser cuestionado sobre si el PRI debe de seguir gobernando o se necesita un cambiar el partido en el gobierno, el 79% contesto que se debe de cambiar al partido en el gobierno.

En el careo entre los candidatos, AMLO se pone al frente de Anaya con un 48% a diferencia de un 33% y el tabasqueño extiende su ventaja con Meade, al tener un 52% y el candidato del PRI solamente un 24% de la preferencia electoral. Además cuando se pone a Anaya y a Meade cara a cara, el panista tiene un 44% de la preferencia y el e secretario e Hacienda solamente 28%.

Por último, los encuestados consideraron con un 59% que el candidato que tiene mayores posibilidades de ganarle al ex Jefe de Gobierno de la CDMX es Ricardo Anaya, mientras que Meade esta en un lejano 21%.

En la encuesta del mes pasado, López Obrador tenía un 48% de la preferencia, mientras que Anaya tenía un 26% de las preferencias. Aunque el queretano creció, la diferencia sigue siendo de 18 puntos porcentuales.

Esta fue la reacción de Meade a la encuesta de Reforma… Casi llora

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El candidato a la Presidencia de México por la coalición “Todos por México”, José Antonio Meade, aseguró que la encuesta que cuenta es la del 1 de julio esto después de que la encuesta de Grupo Reforma, lo colocara en el tercer lugar a 8 puntos de Anaya y a más de 30 de López Obrador.

Durante una reunión con emprendedores en la ciudad de Monterrey, el ex secretario de Hacienda se dijo despreocupado por la encuesta y que casi no les pone atención.

“La estrategia centra, puntual, que refleja un análisis estadístico y además una reflexión estratégica es remontar ese 30 por ciento. La verdad es que las encuestas yo las veo poco y la estrategia la resuelvo todos los días. La encuesta que cuenta es la del 1 de julio”, dijo el candidato del PRI.

Por otro lado, dijo que confía que el primer debate lo haga ganar la preferencia del electorado.

“Vamos a tener en todo este ciclo la posibilidad de estar juntos para contrastar perfiles y propuestas, con la esperanza de que después de este primer espacio se empiece a centrar la atención del electorado en lo que es realmente relevante”, aseguró Meade.