#FactCheck: FaceApp no roba tus datos

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Muy probablemente ya fuiste parte de la nueva tendencia en redes sociales llamada FaceApp, una aplicación que nos permite ver dónde tendremos nuestras arrugas en algunos años. Así mismo, ya comenzaron diversos medios a decir que dicha aplicación roba tus datos personales, accede a todas las fotos que tengas en tu celular, o inclusive que se las venden al gobierno ruso.

Si bien cualquier aplicación de celular ligada a las redes sociales tiene acceso a la información que ya compartiste en estas redes, esto no signifique que la roben. El acuerdo de privacidad de FaceApp, el cuál se ha mantenido igual desde enero del 2017, establece que los datos que se guardan son sólo tanto las fotos creadas dentro de la aplicación como metadata, cookies e información del dispositivo con el que hiciste la foto.

Si ya te sientes un poco inseguro o asustado por el acceso que tiene la aplicación, cabe mencionar que son las mismas cosas a las que Facebook, Instagram o Twitter tienen acceso en cuanto haces una cuenta y lees (esperamos) los términos de privacidad. Por ello, y como fue con tu consentimiento, no es un robo ni es nada nuevo en el mundo de las redes. En resumen, no es noticia.

Tampoco significa que se vayan a quedar ahí siempre, recientemente Facebook abrió la posibilidad a que vieras qué aplicaciones o páginas en la plataforma tenían tus datos, para que pudieras borrarlos si no te sentías cómodo.

Con información de Verificado MX.

La delgada línea de pixeles #3

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A veces me envían, como a todos, cadenas de escritos larguísimos sobre tal o cual tema controversial.  Los artículos de vez en cuando no son tan largos, pero se sienten porque en realidad casi siempre son un tapiz parchado de un montón de fuentes diferentes. Me llegan y a veces los leo completos, a veces sólo un pedazo, a veces prefiero ignorarlos. He leído los suficientes como para saber el tipo de contenido que la mayoría tienen. Mucha información anecdótica, representaciones incompletas de datos estadísticos, apelación a una serie de aparentes figuras de autoridad (doctores, ingenieros, expertos de todo tipo) que usualmente o son difíciles de encontrar, o tienen opiniones con fundamentos nebulosos. Lo mismo con los reportes a los que hacen referencia. Las vacunas causan autismo, la Coca-Cola causa Alzheimer, todo es una conspiración de la que sólo puedes salvarte si escuchas a quienes gritan desde la periferia.

A menudo, nos cuesta admitir que no sabemos algo. Aún más difícil es admitir que no todo tiene explicación. Entonces, aun cuando admitimos que no sabemos, buscamos una explicación, venga de donde venga. Es absolutamente humano, saciar la curiosidad del Por Qué. El asunto es que muchos de estos artículos y cadenas y blogs -definitivamente no todos- expresan opiniones que no tienen fundamentos sólidos, que seguido van en contra del consenso científico, y que además pueden generar peligro y asperezas. Enfermedades que se habían extinguido pueden regresar, gente puede salir herida al recibir el peso de la culpa de algo que no cometieron; en los casos menos dañinos quienes pregonan las opiniones se vuelven millonarios ofreciéndose como la cura del problema en turno.

Es cierto también que el consenso científico no siempre está en lo correcto; de hecho, está en constante evolución. Hay mecanismos internos que, aunque lentos, van corrigiendo los errores del pasado y van mejorando nuestro entendimiento del mundo, en base al método científico y a la revisión ardua de investigaciones. Un consenso sólo existe tras muchos años de estudios que coinciden lo suficiente en sus conclusiones.  Cuando un estudio muestra resultados muy diferentes, no tiene el mismo peso que todos los que han tenido resultados consistentes y forman el consenso. Éste puede cambiar conforme se realicen nuevas investigaciones, pero sólo con el tiempo y la acumulación de información fidedigna.

Hay varias maneras de comprobar la información que recibimos, si bien ninguna es perfecta. No es tan sencillo como sólo hacer una búsqueda en Google, se necesita un par de pasos más. Verificar las fuentes, el nombre de las personas que hicieron el artículo y los estudios, la fecha de publicación y la institución que los respalda. Cuando lo que se comparte no se trata de un estudio científico, aplican pasos muy similares: buscar las noticias en varias fuentes diferentes, verificando que todas sean lo más confiables posibles, investigar sobre los protagonistas de las noticias y los autores de los artículos, los antecedentes y consecuencias del hecho en cuestión.

Una conversación de Whatsapp, un post en Facebook, un artículo en un blog, no pueden ser el principio y el fin de nuestras fuentes de información. No podemos compartir sin estar informados, porque así, demasiado a menudo, lo que compartimos es desinformación.

Te invito a que investigues las fuentes de lo que compartes, a que propagues información acertada y opiniones fundamentadas: #ComparteInformado.

#HojaDeRuta: “Entre redes y realidades”

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“Las redes”: esas nuevas deidades etéreas de la opinión pública. Ante cada nueva polémica, desde espacios informativos y de opinión suele preguntarse: ¿qué dicen las redes? Como si fueran oráculos dando sus designios. 

Se les menciona con toda naturalidad, como si no fueran una masa amorfa, un mar cambiante donde lo mismo pueden encontrarse ideas valiosas que rabia pura, grandes piezas periodísticas que noticias falsas.

Cierto, mediante softwares especializados ya se pueden medir tendencias y “sentimientos”, tomando variables como los temas más repetidos o las palabras más mencionadas. Por ejemplo, la agencia digital Etnoscopía realizó un mapeo de identificación ideológica en México, tomando datos de Facebook Insights y encuestas digitales. Este mapa de tendencias ideológicas considera 5 categorías: extrema izquierda, izquierda, centro, derecha y extrema derecha. 

Algunos resultados parecen lógicos, por ejemplo, la zona del bajío es la más identificada con la derecha, mientras que entidades como Guerrero y Oaxaca lo hacen por la izquierda. Sin embargo, sorprende que entidades como Coahuila y Nuevo León se clasifiquen como centro, lo que sugeriría una disposición a tomar posturas progresistas en ciertos temas.

De acuerdo a la Asociación de Internet MX, en su último estudio de hábitos de los usuarios, el año pasado el 67% de los mexicanos mayores de 6 años eran usuarios de Internet. Si bien esta cifra no deja de subir año con año, es preciso reconocer que una tercera parte de la población aún no está en la red. Este mismo estudio señala que la principal actividad de los usuarios mexicanos es acceder a redes sociales, siendo Facebook la de mayor penetración, cubriendo prácticamente la totalidad de los usuarios (98%).

¿Esto implica que lo que se dice en las redes es un reflejo real del pulso social? No necesariamente. Para empezar, porque no todos están ahí, y segundo, porque de los que están, no todos tienen el mismo nivel de politización ni activismo digital. El New York Times, dentro de la sección The Upshot realizó un análisis que refuerza este punto, titulado: “El electorado demócrata en Twitter no es el electorado demócrata real”.

Los datos marcan un contraste notable. Por ejemplo, el 39% de los demócratas en redes sociales se identifican como activistas progresistas, pero en el electorado abierto, esta cantidad baja a 22%, es decir, sí existe una porción importante de simpatizantes que están empujando la agenda del partido a la izquierda, pero en términos reales es una menor proporción de lo que las redes y la percepción mediática sugieren.

Un dato complementario es aquellos demócratas que se identifican como personas moderadas: en redes son apenas el 13%, pero en la vida real esta cifra casi se duplica, para llegar a 24%. Es decir, al menos 1 de cada 4 votantes demócratas se considera a sí mismo como una persona moderada políticamente.

El análisis sugiere que si bien el movimiento hacia la izquierda que el partido ha experimentado es real, pero que el ánimo y fervor que existe en las redes sociales no coincide con el electorado demócrata en la vida real. Esto debiera generar una reflexión interesante en nuestro contexto: ¿qué tan real es la polarización entre fifís y chairos? ¿Qué tanto del electorado en realidad es moderado? ¿Qué proporción realmente está desinteresada de la política y no se expresa (por tanto, no registra) en redes sociales? 

En general, la lección es la cautela y el análisis frío de la información, pues la realidad política y comunicacional se transforma, pero esto no implica cambios radicales o totales en el electorado como un todo, que si bien puede irse transformando, no necesariamente lo hace en la medida y tono que las redes parecen reflejar.

La delgada línea de pixeles

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La primera entrega de cualquier columna habría de responder a la pregunta básica: ¿Para qué? ¿Cuál es su razón de existir? ¿Qué va a aportar a la conversación? Porque en principio, aunque las columnas a veces pequen de monologar, forman parte inevitablemente de una conversación y representan una opinión. La advertencia, en algún lugar de la página: las opiniones expresadas en esta columna no son responsabilidad de este medio informativo. En lugar de valerse de un estilo periodístico sobrio y mesurado, la columna bombardea de voces únicas y ruidosas a quienes la leen -y al leerla pasan a formar parte de La Conversación. En mayúsculas porque es La Única Conversación Real, La Única Conversación Que Vale La Pena, La Única Conversación En La Que Se Discute Entre Gente Seria Y Pensante.

Era -y es- absolutamente necesario que La Conversación terminara o mutara, que el elitismo de todo tipo y la Torre de Babel se derrumbaran, pero ahora sigue contemplar la nueva conversación. Ésta llegó, y sigue llegando, con la democratización (parcial) de la información, con las redes sociales, con las pláticas del water cooler que se convirtieron en temas virales y todo lo demás que conllevó a la accesibilidad universal de los blogs y los posts. La auténtica discusión pública se hizo aparentemente posible para todos, emulando al ágora en su edición posmoderna y millenial. Si el punto de las columnas era formar parte de La Conversación, comentar sobre el estado del país y el mundo, generar discusión a través de opiniones informadas, ¿cuál es su papel hoy? ¿aún vale la pena hacer una columna? ¿No sería casi igual de provechoso en su aporte tomar screenshots de conversaciones en Twitter entre personas públicas y entes semi-anónimos? ¿No se habrá perdido o al menos “ennichado” a la columna tradicional a un rincón, a una cámara de ecos que se irán volviendo cada vez más pequeños ante el avance del enjambre del online?

Tal vez esa es la frontera que queda, si es que tiene sentido llamarle frontera: la delgada línea de pixeles entre la opinión informada y el culto a la opinión basada en las emociones, entre el argumento construido -aparentemente- sobre bases sólidas, y los comentarios impulsivos y los ataque ad hominem, y entre la prerrogativa de lo viral y la rapidez de publicación y la comprobación de información y el cuidado minucioso de los detalles. En fin, entre una columna en un medio establecido, con sus filtros y estándares y una publicación de Facebook de un perfil público. Creo que es cada vez más claro que la forma de hacer las cosas, de compartir información y de formar opiniones está cambiando. 

Quizá la razón de ser de esta columna tendrá que ver con eso, explorar cómo las ideas en el apogeo de las redes sociales pasan de media docena de cuentas de Twitter a un movimiento de repercusiones internacionales, como bolas de nieve, de guijarros a bolas gigantes que persiguen al Indiana Jones en turno, a menudo claramente con la razón esgrimida en mano, y el enojo en la otra.

Quizá la columna vaya cambiando con el tiempo.

No estoy seguro de haber resuelto el Por Qué del todo, pero eso será parte de cada reflexión semanal. Mi promesa solemne al lector y compañero de conversación, es que mi preocupación máxima siempre será la autocrítica y la búsqueda de algo cercano a la verdad, que nos elude tanto en estos días. Y el único compromiso que me interesa de ustedes es que participen, lean, discutan, contesten, critiquen.

Hasta la próxima.

Niega AMLO que haya red de bots y trolls que lo defiendan

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El presidente Andrés Manuel López Obrador negó que exista una red de bots trolls que lo defiendan en las redes sociales, tal y como lo señala un estudio hecho por el ITESO.

“No tenemos bots que nos defiendan en redes sociales. No existe eso”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

El político tabasqueño aseguró que ellos nunca van a faltarle al respeto a los medios. Además, dijo que el estudio es una característica del conservadurismo.

“Nunca vamos a faltarle al respeto a los medios. La verdadera doctrina de los conservadores es la hipocresía todo lo que ellos hacen piensan que lo hacen sus semejantes, eso es característico del conservadurismo”.

Que ya no son mezquinos… Sino canallas, dice AMLO

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador respondió esta mañana a las críticas por sus declaraciones de ayer contra quienes lo responsabilizan del accidente fatal en Puebla.

López Obrador, dijo que quizá no debió llamarles mezquinos y debió decir que son tiempos de canallas.

“Yo entiendo que no les haya gustado lo que les dije a los que promueven el odio, a lo mejor no debí utilizar la palabra mezquino, que es pobreza, miseria de espíritu, según el diccionario, a lo mejor debí decir que son tiempos, desgraciadamente, de canallas, pero bueno, ese es un asunto de otro tipo”, dijo el mandatario en su rueda de prensa matutina.

El día de ayer, el político tabasqueño, acusó a grupos conservadores y “neofascistas” de promover una campaña en donde responsabilizan a su Gobierno del accidente aéreo en el que perdieron la vida la Gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, y su esposo el senador Rafael Moreno Valle, un asistente y dos pilotos.

Samuel García asegura que si le llega a pasar algo es culpa de Javier Duarte

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En sus redes sociales, el Senador por Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, aseguró que si algo le llega a pasar el responsable será el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte.

Con una imagen, García Sepúlveda acusó al ex gobernador preso por los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa.

“Si algo me llega a pasar responsabilizo a Javier Duarte”, dice el mensaje en redes sociales del senador de Movimiento Ciudadano.

El día de ayer el ex diputado local, dio a conocer que Duarte le hizo llegar una carta, en la que le exige repostar su derecho de “presunción de inocencia”. García respondió asegurando que no se dejará amedrentar y acusó de presiones del ex Mandatario veracruzano.

Busca INE firmar convenios con Twitter y Google

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El Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Cordova, anunció hoy que adicional al convenio que firmaron el día de ayer con la red social Facebook, también buscan hacer lo mismo con Twitter y Google, con el fin de combatir las “fake news” y ver formas de incluir más a los ciudadanos.

“El día de ayer hemos suscrito, por cierto y es la primera vez que ocurre esto a nivel global, un convenio de colaboración con Facebook, la red social más importante del mundo”, presumió Cordova durante un foro de Comunicación Política.

“En esta ocasión hemos, directamente el INE y Facebook, suscrito un convenio para generar información bajo una premisa: por un lado, la identificación de noticias falsas, y por el otro, la convicción compartida entre Facebook y el INE de que la mejor manera de combatir las así llamadas ‘fake news’, es generar información cierta, precisa, validad y objetiva”, agregó el consejero presidente del INE.

Cordova, afirmó que hoy sostendría una reunión con directivos de Google en México, mientras que en los próximos días tendría con los directivos de Twitter.

El día de ayer el INE junto con Facebook anunciaron un convenio donde se comprometían a combatir las noticias falsas en la red social, además de colaborar durante el proceso electoral con varias herramientas que incentivan el voto y participación ciudadana.

#ElTalónDeAquiles: “Opinólogos”

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650 palabras. Eso es lo que hoy la mayor parte de medios de comunicación (impresos y electrónicos) piden a quienes contribuyen a sus publicaciones. En esta entrega del “Talón de Aquiles”, la no. 25, me propongo disertar sobre este tema. Tres aspectos son centrales a considerar aquí: 1) tener una opinión de todo es no tener una opinión de nada; 2) la tentación del puñetazo; 3) el secreto de una contribución significativa.

Al aceptar la invitación para colaborar con Altavoz MX, propuse una frecuencia mensual para mis columnas. Recordaba el comentario de un columnista canadiense, según el cual uno de sus mayores problemas era tener siempre que tener una opinión sobre lo que fuera: los chayotes transgénicos, la destilación del vodka, los calcetines de Trudeau, el carácter “independiente” del (des)gobierno del Bronco, el rol de Arias en la campaña de Álvarez Desanti, los ensayos de misiles intercontinentales de Corea del Norte, y la muerte de las barberías hípster. Lo que es popular hoy no lo será mañana, pero hoy como ayer, el cronista debe tener una opinión. Simplemente, me pareció poco serio pretender tener la posibilidad real para formarme una buena opinión de temas concretos en un lapso de tiempo menor al mes. Siempre he desconfiado de los que tienen una opinión de todo pues, así como existen buenas opiniones, también existen las malas, ante las cuales es preferible no tener ninguna.

Pero hoy lo que importa es lo contrario. Algunos optimistas pensamos que, con la llegada de Internet, caerían los límites de espacio de las publicaciones impresas, por lo que se podría contribuir con textos un poco más extensos a la construcción de una sociedad más analítica. Algunos, además, supusimos que varios de los nuevos medios de comunicación crearían una cultura diferente, en vez de tratar de competir con más de lo mismo. Una educación deficiente (castigo a la innovación; estímulo a la mediocridad), la expansión de redes sociales (que nos acostumbran a no leer frases de más de 150 caracteres), y otros, explican por qué la crítica escasea. Divulguemos opiniones, pero para generar “Likes“, hagámoslo con “puñetazo” (la versión en español de “punch“, es “puñetazo”). Exageremos títulos (lo que la gente lee); deformemos realidades (si eso atrae el interés), y convirtámoslas en hechos alternativos. Y encapsulemos todo eso en 650 palabras, porque la capacidad retentiva del lector, y su paciencia, es limitada.

Tiempo atrás, Umberto Eco declaró: “Las redes sociales le dan el derecho a hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios”. Una de las más perniciosas ideas de los Millennials, es creer que tienen el derecho a opinar simplemente porque existen. No todos los opinólogos son irresponsables, pero muchos ignoran u olvidan que el debate es fértil cuando la ciudadanía está bien preparada para intervenir, cuando existe una representación del bien colectivo, y cuando se recuerda que cada derecho – y esto incluye al de expresión – acarrea una responsabilidad. Opinar no es un fin en sí mismo, debe servir a algo más.

No necesitamos opinólogos, sino analistas que superen las catarsis desarticuladas y la creatividad fragmentada, para edificar perspectivas integrales que mejoren la discusión y la participación. Necesitamos medios que sepan usar y encausar el poder de las redes sociales para educar. Es justamente porque hilvanar análisis en 650 palabras es retador, que se requieren filtros que permitan hacer valer la razón sobre la provocación. El Talón de Aquiles cambia de una columna de análisis a una de opinión. Pero, como siempre contra la corriente, y consciente que es privilegio y responsabilidad el ser leído, trataré de seguir ofreciendo un análisis inteligente, diferente, creativo, y crítico, que en algo ayude a mejorar el entendimiento de las realidades que nos rodean.

Moreno Valle lidera en redes

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Rafael Moreno Valle, presiente de la Comisión Nacional de Acción Nacional, lidera las preferencias para ser el candidato del PAN en una encuesta dada a conocer por el periodista José Cárdenas.

En el segundo trimestre de este año el poblano rebasó los 2 millones 91 mil suscriptores en su página de Facebook,seguido de López Obrador con 2 millones 70 mil, El Bronco queda abajo con un millón 266 mil.

En cuanto a Twitter, Rafael Moreno encabeza el mayor número de retuits y me gusta. 184 mil 591 durante este periodo, seguido otra vez por AMLO con 144 mil 339. En promedio, el panista hace 11 publicaciones al día y el líder de Morena solamente una. Por su parte, Margarita Zavala tiene en promedio 9.4 publicaciones y 58 ml 260 interacciones .

En el tema de engagement rate (% de seguidores que interactúan con los tuits) Moreno Valle supera a Ricardo Anaya por (1.4%) y a Margarita Zavala con (0.2%).

En Instagram, Moreno Valle ha tenido más actividad con un total de 48 publicaciones en el último trimestre, seguido de Margarita Zavala quien hizo 25, después esta Miguel Ángel Mancera con 16. El Bronco ha tenido poca actividad e interacciones en esta red social.

El ex gobernador de Puebla informó en septiembre del año pasado que buscará la candidatura presencial en su partido el PAN.