El Cablebús que nunca llegó a Monterrey

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Esta semana, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum dio por iniciadas las obras de la Línea 1 del Cablebús de Cuautepec a Indios Verdes. El Cablebús es un tipo de teleférico que atenderá a la población del norte de la capital, una población históricamente relegada y abandonada por el Estado.

En tanto que Claudia empieza las obras, en esta entrega, vamos a recordar la existencia del único equivalente que alguna vez existió en Monterrey. Me refiero al teleférico del Cerro de la Silla.

Los dos son de naturaleza distinta, el fin del Cablebús capitalino tiene una función primordial de servir como transporte público entre las comunidades, el de Monterrey era parte de un recorrido turístico sobre el insigne cerro.

En Monterrey, la idea de tener un transporte público de esta naturaleza ha estado presente, pero ha sido suprimida por el fantasma en el inconsciente colectivo de la mala experiencia con el teleférico del Cerro de la Silla y su trágico final.

A fines de la década de los 50, se proyectó la construcción del teleférico que iría desde La Ciudad de los Niños en Guadalupe hasta la parte intermedia del Cerro de la Silla, el cual estuvo funcionando por un tiempo antes de la inauguración oficial, programada para el 2 de junio de 1961.

Sin embargo, el teleférico tuvo un trágico final, justo ese día, al caerse la góndola en la que viajaban sus diseñadores, los ingenieros Jesús Fernández Guerra, Alberto Rocatti, César Augusto Leal y Ángel Rodríguez.

El proyecto había sido concebido por el fundador de la Ciudad de los Niños, el Pbro. Carlos Álvarez como una obra que financiara su obra de caridad.

Al ocurrir esto, el gobierno del Estado canceló toda actividad y se cerró la puerta para un proyecto similar.

En 2005 desde Semarnat cancelaron un proyecto similar en el área y en 2016 se presentó una iniciativa en el Ayuntamiento de Guadalupe, pero quedó postergado.

Este transporte es común en ciudades en el mundo como Medellín, Colombia y La Paz, Bolivia. Incluso en nuestro país, existe el de Ecatepec como transporte público y en Zacatecas y Torreón, de corte turístico.

En Monterrey, aparte de lo turístico, áreas en la zona de Unidad Modelo, en Santa Catarina o en la famosa Colonia Independencia, pueden ser beneficiarias de un transporte público accesible para conectar estas zonas altas con el resto de la ciudad.

Sin embargo, el miedo y el fantasma de la tragedia siguen presentes en la mente de las personas y de los tomadores de decisiones, como un luto inconsciente. Esperemos que el Cablebús capitalino sea un ejemplo de buenas prácticas para replantear el proyecto en nuestra área metropolitana.

Lo dicho, dicho está.

“Fernand”: Monterrey y la Crisis Climática

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Esta semana tuvimos dos encuentros inevitables con el futuro. Por una parte se presentó “Fernand” que rápidamente creció hasta soltar el 60% del agua del año en unas cuantas horas. Por otro lado ayer se compartió el estudio publicado en Agosto, “Contaminación atmosférica de partículas y mortalidad diaria en 652 ciudades” en el New England Journal of Medicine. Dentro del mismo se deja en evidencia a Monterrey como la ciudad más contaminada de partículas PM10 en todo el continente americano, las más dañinas para los humanos. 

Mucho hemos escuchado de la Crisis Climática, pero en pocas ocasiones se deja una explicación sencilla de qué es lo que está sucediendo y sobretodo, qué podemos hacer para evitarlo. Qué mejor momento que justo después de una cachetada de realidad por parte de la naturaleza.

¿Qué está sucediendo? Estamos calentando el mundo, en exceso. Durante el último siglo hemos crecido poblacional, tecnológica, industrial y económicamente como nunca antes. Esto llevó al desarrollo de grandes sociedades, lo que terminó en el mundo globalizado que conocemos. Pero todo tiene un costo y el crecimiento desmedido provocó la sobreproducción de todos los bienes, por ende mayor consumo de recursos naturales y mayor creación de desperdicio. Entonces tenemos industrialización, deforestación, agricultura a gran escala y contaminación por desperdicios. 

¿Por qué se está calentando? Una de las principales partículas contaminantes es el CO2 (dióxido de carbono), es necesario mencionar que esta partícula se produce naturalmente por los seres vivos, pero los humanos lo hemos producido al extremo. Las industrias de producción y consumo energético, transportación y construcción han provocado un aumento exponencial de estas partículas en nuestra atmósfera. Esto en conjunto con otras partículas como NO2 y NO provocan gases de efecto invernadero haciendo que los rayos solares se reflejen con la atmósfera, provocando un sobrecalentamiento en nuestro planeta. Llevando a que los polos (norte y sur) se calienten y se derritan los glaciares que ahí se encuentran, terminando con el aumento del nivel del mar.

Dicho de otra manera las actividades que mueven gran parte de la economía global han llevado al aumento de la temperatura de la tierra, resultando en cambios climáticos drásticos. Hace poco tiempo nevó en Monterrey, estamos cada año con temperaturas históricas y a gran escala vemos una mayor frecuencia y potencia de desastres naturales. Esto en conjunto con la contaminación (marítima, terrestre y atmosférica) están provocando la muerte de todo tipo de especies como nunca antes visto en nuestra historia.  

¿Qué podemos hacer? Estamos en un momento clave en la historia de la humanidad, el reto no es menor. Son dos las soluciones, a nivel global tenemos que cambiar la base de nuestra economía y las industrias mencionadas que la sostienen, se deben concretar pactos y acuerdos internacionales que impulsen las energías renovables, un Acuerdo de París que sí asegure sus metas. La segunda solución son nuestras acciones individuales, la economía funciona con oferta y demanda, está en nosotros cambiar nuestros hábitos, tenemos que reciclar, no consumir plástico o hielo seco, reducir la carne roja, reducir el uso del carro y la luz, pero sobretodo generar conciencia. Si bien el primer punto es el principal, las acciones individuales son igual de necesarias.

Esto se debe hacer de manera coordinada, de nada sirve reciclar si el Gobierno Municipal no diseña programas factibles. O reducir el uso del carro si no hay un plan de movilidad con alternativas como tren ligero o metrobús por el Gobierno Estatal. O instalar paneles solares o comprar vehículos eléctricos, si el gobierno federal no impulsa y fomenta su consumo y explotación.

Ahora es cuando nos tenemos que convertir en ciudadanos del mundo, luchar en lo local por lo global, en el día a día por el futuro de nuestros hijos, o corregimos la tendencia o aquí nos extinguimos. Esto no es de religiones, ideas, culturas, o creencias la vida seguirá con o sin nosotros, tenemos que empezar a actuar.

#ElNidoDelGavilán: “Vamos a la plaza (comercial)”

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En días pasados, Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, comentó la necesidad de abrir espacios públicos en la ciudad dado que las plazas comerciales habían ocupado el rol de facilitador de interacción social y convivencia.

En Monterrey, los espacios públicos están abiertamente privatizados o semiprivatizados como el Parque Fundidora. En la anterior columna, resaltaba la importancia de crear nuevos parques públicos en toda la ciudad.

Así ahora, en esta entrega, hay que subrayar la falta de espacios públicos para la interacción social, desafortunadamente están arraigadas las prácticas de segregación social. Las colonias privadas, que fueron hechas para “contrarrestar” la inseguridad, pero que se han vuelto fortalezas donde los vecinos rara vez conviven entre sí.

Un ejemplo claro de la privatización del espacio público a gran escala es la zona de La Fe, esta zona limítrofe entre San Nicolás, Apodaca y Guadalupe.

La zona está inundada por plazas y centros comerciales, específicamente con 4 de gran tamaño, Paseo La Fe, Plaza La Fe, Citadel y Sendero La Fe. En pocas palabras, los habitantes de la zona tienen pocos espacios comunitarios y sí, espacios que ni siquiera están dirigidos a ellos, pues son para atraer gente de otros lados y los que van/vienen del aeropuerto y la zona industrial de Apodaca y Pesquería.

Esta situación se presenta en otras zonas de la ciudad como el sur. La solución al problema es regular las plazas comerciales donde se les obligue a ofrecer espacios verdes y de recreación, integrarlas a accesos de transporte público y participación activa del estado como oficinas de información, servicios automatizados de trámites y pagos, entre otras. Las enormes planchas de estacionamiento ciertamente abonan poco o nada, más que a enriquecer a algunos.

Las plazas no pueden hacer lo que se les venga en gana, ni tampoco podemos apostar a que el ciudadano tenga que pagar por su pedazo de espacio público.

Monterrey, la tierra del capitalismo salvaje y desbocado, tiene que mirar al siglo XXI con otra cara, es lo mejor para todas y todos sin importar clases sociales.

Lo dicho, dicho está.

#EspacioPúblico: “Regreso a clases, regreso al caos”

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Se inicia un ciclo escolar y como cada año, muchos volvemos a acomodar nuestras actividades de acuerdo con el tráfico que se genera en las calles de la ciudad, principalmente en las mañanas y a la hora de salida de escuelas. 

Durante el verano olvidamos que la realidad de la ciudad es la de una metrópoli dependiente del auto en la que miles de personas lo utilizan para llevar a sus hijos a sus escuelas. Con el crecimiento de la ciudad, las escuelas han quedado lejos del lugar que habitan las personas con hijos en edad escolar y se requieren traslados de largas distancias y planeación del tiempo. 

Si a esto sumamos que vivimos una crisis de movilidad en la que el transporte público pasa por los peores momentos que tenemos memoria, la situación general se complica. Si hablamos de estudiantes que se trasladan en un auto privado recordemos que un gran porcentaje de la población requieren del servicio publico de pasajeros para llegar a sus planteles educativos y hoy la capacidad de servicio está rebasada, los transportistas exigen aumentar tarifas y el gobierno no muestra soluciones claras al problema.

¿Qué se está haciendo para mejorar la movilidad escolar en la ciudad? 

Hay algunos esfuerzos como lo que realiza el municipio de San Pedro Garza García con su Plan de Movilidad Escolar con el que se ha promovido, en la mayoría de sus colegios privados, el uso del carpool y transporte colectivo para reducir la cantidad de autos que a diario llegan con tan solo un estudiante por auto a los colegios del municipio.  Otros municipios participan con los ya conocidos operativos de tránsito a la hora de entrada y salida de las principales escuelas de sus municipios y con algunas actividades aisladas los primeros días de regreso a clases.

¿Es suficiente?

Parece ser solo un pequeño respiro para de nuevo inhalar el aire contaminado que nos genera esta condición de falta de planeación en la que vivimos, desafortunadamente, sin exhalar soluciones. 

El problema es grave y más grave es ver que la atención mediática esté tan enfocada en solo ver las soluciones en quienes lo hacen en auto en el municipio de mayores ingresos del área metropolitana. Ese es solo un pequeño segmento de la población. 

El problema se centra en que no existe realmente un plan estratégico para el tema a nivel metropolitano. 

Podemos empezar por cuestionarnos en primer lugar si es posible llegar de manera segura caminando a las escuelas o con facilidades de trasporte público. Para la gran mayoría de la población esa es la realidad.  Hoy vemos contextos escolares en condiciones precarias y recorridos de horas en transporte público para llegar a un destino académico. 

En segundo lugar, si se tiene el privilegio de poder pagar colegios privados y moverse en auto, vale la pena cuestionar si los hábitos en movilidad son sustentables o simplemente son cómodos. Exceso de velocidad para llegar a tiempo, filas interminables de autos a la hora de entrada a los colegios, autos en doble fila esperando la salida, invasión de banquetas y cruces de calles son hábitos que se han dejado de ver como lo que son: faltas al reglamento de tránsito. 

Y por último cuestionaría si la comunicación por parte del gobierno estatal y los gobiernos municipales en la concientización de nuestra responsabilidad en temas de movilidad y medio ambiente es efectiva. Una simple invitación a tomar tiempo porque de nuevo habrá trafico no parece ser una gran estrategia de largo plazo para reducir tiempos de traslado y contaminación. 

La movilidad escolar es solo uno de los muchos temas a considerar en la planeación de una ciudad. El gobierno tiene mucho trabajo por hacer, pero, al menos en este tema, podemos ayudar por empezar a cuestionar si nuestros hábitos privados ayudan o no al bienestar público. Somos parte del problema, también de buscar la solución.

Hablarlo no basta

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Las palabras no son suficientes, hacen falta acciones. En un país que en el gobierno sobresale la corrupción, impunidad y vamos a decirlo, la cultura “machista”, ¿qué oportunidad tendría una persona de conseguir justicia? En los últimos meses han predominado en redes sociales y otros medios, noticias sobre el incremento de feminicidios, violaciones, marchas de indignación ante la situación, de criticas sobre las marchas, prejuicios lanzados hacia las víctimas, de como los partidos políticos y diversos funcionarios implementarán “estrategias”, y lo pongo entre comillas, ya que he leído tantas veces esta palabra, de una manera tan vaga en los argumentos que dan de cómo van a solucionar el problema y un sin número de  casos que siguen sin resolver. 

Ante tal escenario, ¿qué confianza se le puede dar al gobierno y sus instituciones? Connie Janeth Beltrán Domínguez deposito 15 veces su confianza en quien se supone estaba para protegerla. Quince oportunidades que tuvo la autoridad para evitar lo que termino siendo un feminicidio más. Las víctimas de cualquier tipo de agresión no siempre denuncian, ya que tienen miedo a llamar la atención y que su atacante vuelva a agredirlos, ahí podría haber la excusa de que nunca se conoció del caso, pero que formalmente vayan 15 veces a denunciar violencia familiar y no se haga nada es una burla a la sociedad.  

Muchos funcionario y partidos políticos han propuesto formas de solucionar el problema, unos dicen que se debería incrementar el financiamiento a programas de atención a la mujer, otros que deberían implementarse formas más practicas para denunciar, pero siendo sincera desde mi perspectiva dudo mucho que por dinero o por falta de denuncias no se atienda este problema. 

Siempre hay un modo de hacer las cosas, si no hay dinero se puede cambiar la dinámica de acción trabajando mejor los recursos para no necesitar más, pero con la parte de hacer más fácil el denunciar la agresión deja mucho que desear, ya que las denuncias, aun que pudieran ser pocas, si las hay, lo que no hay son acciones por parte de la autoridad para darles seguimiento, entregar resultados y garantizar el bienestar del ciudadano. Esta es una cuestión de confianza, confianza que deposita la víctima de que su caso no será uno más y que realmente estará protegida por el Estado, de igual forma la que se le entrega a la autoridad de que hago no menos que su trabajo. Porque cuando la gente vea que si se implementan medidas, y se les da importancia a estos casos, esa misma seguridad crecerá y generará que más personas alcen la voz y cuenten su testimonio. Así las es que número de denuncias se incrementa, no lo hacen con una aplicación para denunciar, ni con un botón mágico que diga que se sufre de violencia familiar, ya que, aunque si hacen más fácil el decir que esta pasando algo, esos gritos de ayuda serán al vacío si la autoridad decide ignorarlos. 

Todos los acontecimientos que vimos estas últimas semanas, con marchas feministas en distintos estados, son precisamente para que personas como Connie no tengan que ir 15 veces a ser ignoradas, si no que tengan la certeza de que están respaldadas por el gobierno. No basta con hablar de este tema, como lo han hecho muchos políticos y partidos por cuestiones estratégicas, no basta con que se vayan a hacer protestas, se publiquen notas o se haga un debate en redes sociales por ser algo de moda, si no que todo este ruido, tan desesperado por ser atendido, lleve a la sociedad a la acción, porque en este país las palabras no son suficientes.

#ElNidoDelGavilán: “Monterrey verde”

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En general, los espacios verdes mejoran la salud de las personas de toda clase social, resaltan el panorama urbano y brindan oxígeno. Son parte de la infraestructura de espacios y salud pública.

En Monterrey, tenemos un problema grave de deforestación. Se desforestaron la Calzada Madero y numerosas avenidas. En general, la tala intensiva y descomunal en San Pedro, en los numerosos nuevos sectores en Cumbres, en Valle Alto y a lo largo de la Carretera Nacional, así como las “casas” en serie que venden como vivienda social en el norte del área metropolitana en El Carmen, Salinas Victoria, García.

En una ciudad tan contaminada como la nuestra, aumentar el número de árboles por habitante sería una inversión verde en nuestra salud, en nuestra calidad de vida y la de generaciones subsecuentes.

Un ejemplo de la poca importancia para las autoridades locales es la sistemática disminución de áreas verdes en el Parque Fundidora, los proyectos que han existido para dar otros usos áreas en el Parque Rufino Tamayo, el abandono del Parque Canoas arrasado por el Huracán Alex y la nula presencia de una política metropolitana de parques.

El río Santa Catarina nos dio una lección de vida sobre el impacto positivo de la reforestación urbana. Después de gobiernos que privatizaron numerosos espacios a lo largo de su cauce y que el huracán se haya llevado todo, la fauna y la flora del lugar se regeneró y regresaron algunos animales a la zona.

Pasan los gobiernos locales y estatales y no surgen parques nuevos ni ampliaciones, la infraestructura metropolitana tiene años en un letargo, solo pensemos cuántos años tiene el Parque España o las Arboledas de Las Puentes. Desafortunadamente, los alcaldes han visto en inaugurar plazoletas de concreto y espacios públicos de dos sillas como la única medida para impulsar políticas.

Invertir en áreas verdes, es invertir en salud y calidad de vida para todas y todos.

P.D Enhorabuena a los movimientos feministas en el país por levantar la voz.

Lo dicho, dicho está.

#DimesyDiretes: “El verdadero Reto de la Movilidad”

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No es el fondo del asunto regular a los uber, cabify, didi y similares; no es el fondo tampoco que se construyan 20 líneas del metro en el área metropolitana de Monterrey; no es el fondo del asunto tener autobuses climatizados y en buenas condiciones.

Aunque todo lo anterior resulta indispensable no es el verdadero reto de la movilidad en el Estado de Nuevo León, sino la forma que tenemos de pensar y de vivir.

Si se regulara uber, didi, cabify y similares ¿de que serviría si ni siquiera quieres ir al mini super caminando?, el mismo resultado sería si construyeran 20 líneas del metro y no te subirías porque sigues pensando que el auto es el medio más eficiente de movilidad. ¿Para qué queremos autobuses climatizados y limpios si no los usamos o somos nosotros mismos los que los ensuciamos?.

El área metropolitana de Monterrey se encuentra ya en un colapso de facto en cuanto a la movilidad, y esto se debe a: 1. Que vivimos lejos de nuestros trabajos, 2. Que todos queremos vivir en Cumbres o en la zona de la carretera nacional y con esto colapsamos las vialidades, 3. Que preferimos vivir en una casa unifamiliar e ir a un gran centro comercial a vivir en un edificio de uso mixto en el que en las primeras plantas sean de tiendas y mini super, y en las plantas altas, 4. Que seguimos pensando que el transporte público es para “pobres” o para “nacos” cuando en las grandes ciudades de Europa las clases sociales conviven en el transporte público.

El verdadero reto de la movilidad está en nuestra forma de pensar, en buscar alternativas eficientes que nos ahorren tiempos de traslado y poder disfrutar más tiempo con nuestras familias o en actividades recreativas para poder ser más productivos en nuestros trabajos, pero sobre todo para poder ser felices. A esto se le llama calidad de vida.

Cambiar nuestra forma de pensar también es ser objetivos y ser críticos acerca de nuestras costumbres y compararlas con las de otros países, y evaluar los resultados en ambos casos. Ser críticos es tener un criterio propio, recibir la información pero saber discriminarla en lo útil, lo que contiene algún sesgo, o lo que es falso. Las generaciones de adultos mayores a 45 años tomaban como fuente válida e irrefutable lo que veían en un periódico o en el noticiero de la televisión; los millennials y centennials incluso toman como cierto e irrefutable lo que ven en redes sociales, aunque sean fake news. Eso nos lleva a generar prejuicios tales como ver el reporte vial de un noticiero y ver un embotellamiento en avenida Leones y pensar que el problema es que dicha avenida no tiene un segundo piso o que no amplían otras, sin siquiera ser objetivos y comparar los modelos de movilidad de ésta ciudad y de otras en las que si ha funcionado.

Cambiar nuestra forma de vivir es actuar en consecuencia, dejar de culpar al gobierno y a los demás ciudadanos del colapso en el que vivimos sin siquiera hacer nuestra parte. A ti querido lector te pregunto ¿conoces acaso cuantas calles debes caminar para tomar el primer autobús que pase? ¿Qué ruta es? ¿A dónde te lleva? ¿con qué otra ruta debes de conectarte para ir al centro de la ciudad? La gran mayoría no podrán contestar estas preguntas porque estamos acostumbrados a vivir de otra forma muy diferente a lo que se acerca a la eficiencia de la movilidad.

En el preámbulo de una nueva ley de movilidad debemos ser partícipes, y no solo con ideas sino con acciones que nos encaminen al modelo de ciudad y de vida al que aspiramos. Ciertamente el gobierno debe cumplir y estar a la altura de lo que merecemos pero también los ciudadanos debemos contribuir con nuestra participación

#ElNidoDelGavilán: “La Ecovía y la falta de voluntad”

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La Ecovía fue el proyecto de transporte público insignia del gobierno de Rodrigo Medina. Un sistema BRT (tipo Metrobús de la Ciudad de México) que en 30.1 km cruza desde la frontera entre Monterrey y García, en el poniente hasta Guadalupe, casi en la frontera con Apodaca en la zona de Valle Soleado, al oriente.

Desde el inicio de su construcción, el proyecto de la Ecovía generó polémica en el poniente de Monterrey, las rutas de camiones que circulaban por Avenida Lincoln serían sustituidos por la Ecovía. Asimismo, los automovilistas reclamaron dado que se redujeron los carriles a largo de las avenidas Lincoln y Ruiz Cortines.

La obra duraría 6 meses, sin embargo; duró más de 2 años para su inauguración. Sin embargo, ha sufrido numerosos problemas, uno es la subutilización de camiones de dos pisos ya sea por pasajeros y por distancias, otro es la infraestructura con bajo o nulo mantenimiento y el número de accidentes, en la mayoría de los casos debido a que los automovilistas no respetan los nuevos señalamientos, ignoran los nuevos semáforos, hacen maniobras prohibidas o invaden los carriles exclusivos de la Ecovía.

La Ecovía es un proyecto que inició tarde y que ha sido saboteado a largo del tiempo, desde el gobierno estatal, desde los concesionarios tienen un rol ambiguo, donde las rutas alimentadoras son de lo más limitado que existe en la ciudad, es poco transparente en sus manejos, en sus finanzas y en su operación en general.

Es un gran proyecto de movilidad que constantemente se ve criticado por algunos comunicadores de televisión patrocinados por el lobby transportista, específicamente 2 en Televisa. Además del poco apoyo en el Congreso del Estado para abrir nuevas líneas.

El lobby transportista de Monterrey, dicho con todas sus letras, Transregio (Martínez-Chavarria), Lazcano, el alcalde de Pesquería, la CTM y la CROC, han sistemáticamente saboteado todo esfuerzo de impulsar el transporte público en el estado. Han limitado la expansión del metro, se han opuesto a nuevos concesionarios dentro de la ciudad, imponen los precios que quieren, se inventaron Tarjeta Feria de acuerdo a sus intereses, han cooperado con diferentes políticos en sus campañas y se convirtieron en la principal némesis del sexenio del Bronco.

Jaime Rodríguez no ha podido contra los transportistas, no pudo “ponerlos en cintura”, no ha podido expandir el Metro, ni la Ecovía, a pesar de miles de promesas al respecto.

Andrés Manuel vino a hablar sobre el proyecto de tren ligero para 2021, un proyecto que le tocará a otro gobernador inaugurar y que seguramente no estará en los tiempos programados.

No hay voluntad política con respecto al transporte público, no viene de los sindicatos, no viene de los partidos políticos, no viene de la élite económica-industrial y rara vez viene de la ciudadanía dado que la autocracia se ha impuesto como paradigma dominante.

El que sigan existiendo zonas muertas donde el transporte público no entra como en Contry, Calzada del Valle, San Agustín, entre otras, nos habla del desdén que existe en nuestra ciudad. El mensaje que nos debe resonar es que el transporte público no tiene clase social, origen económico o étnico, es para todas y todos y su promoción, sostenibilidad y viabilidad económica es asunto nuestro.

Esperemos que el gobierno del Bronco pueda terminar los proyectos ya empezados y abra camino a la expansión de la Ecovía tal y como ya lo ha planteado Jaime en sus informes de gobierno, una Ecovía en Constitución y otra cruzando el centro por la Avenida Juárez, todo esto para mejorar el ejercicio del derecho a la movilidad en la ciudad.

Lo dicho, dicho está.

¿Proyecto alternativo u oposición alternativa?

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Frente a la ausencia de los partidos políticos tradicionales en el escenario nacional, parece bastante lógico que alguien pretenda ocupar el vacío resultante. Fuera de los partidos destrozados en la elección del 1º de julio del 2018, se está reagrupando el sector empresarial, o parte del sector, y una parte de la academia privada que existe en el país. 

A pesar de los esfuerzos de la cuarta transformación para atraer grandes y medianos empresarios y convencerlos de invertir, existe un liderazgo que actúa para no permitirlo. En vista de los eventos de los últimos días, todo indica que los intentos de estructurar un proyecto alternativo están patrocinado desde la cabeza de Femsa, ya que no creo que la libertad de maniobra del Tec de Monterrey y de Alejandro Poiré, sea tan grande cómo para respaldar un proyecto de Coparmex, abiertamente retador para el nuevo régimen, sin el visto bueno de José Antonio Fernández. 

Las apuestas son enormes y el desenlace de pronóstico reservado. El presidente repite a quien lo quiere escuchar que la política predomina sobre la economía.  Sin embargo, viste su puño de acero de un guante de terciopelo para seducir a los empresarios. No todos caen en la seducción. 

Los empresarios que sí creen que la economía debe prevalecer sobre la política se organizan para sustituir a la oposición política nominal, la cual se desvaneció y se ahogó en el tsunami morenista, paralizada por el pánico generado por la probable cacería contra algunos corruptos notorios,  patrocinadores y autores de los despilfarros del sexenio pasado. 

No bastará un proyecto alternativo sólido, creativo y constructivo, ni con sus buenas dosis de concesiones sociales, para derrotar el régimen actual. Si sigue prevaleciendo la regla democrática (lo que no se puede asegurar con los eventos recientes) esta nueva oposición deberá, a parte de su proyecto alternativo, estar respaldada por una fuerte estructura electoral y por presencia en todos los sectores sociales del país. 

¿De dónde saldrá esta estructura? ¿Se echará mano de estructuras partidistas existentes? ¿A qué precio y después de cuantas cesiones y “concertacesiones”? ¿Existirá en las dos partes por enfrentarse, el deseo de salvar la democracia antes que de hacer prevalecer un proyecto, que sea alternativo o de cuarta transformación?   

#EspacioPúblico: “Minutos que salvan vidas”

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10 de la mañana, jueves, avenida Lázaro Cárdenas. Recorro en mi auto la avenida desde su inicio en el municipio de San Pedro Garza García hasta su incorporación con la Avenida Eugenio Garza Sada en el municipio de Monterrey para después tomar un corto tramo de la carretera nacional.

Me traslado solo. Es buen momento para realizar un ejercicio de mindfulness: observación consciente de los límites de velocidad.

El ejercicio consiste en tomar el carril central y sin tener distractores como radio o llamadas telefónicas, tratar de mantener  una velocidad constante de 70 kilómetros por hora, la máxima marcada en las señales de tránsito, y observar lo que sucede.

Resultado: Fui rebasado por ambos lados por prácticamente todos los autos que circulaban alrededor, algunos de ellos a una velocidad altísima marcándome su prisa con las luces. Mantener la velocidad marcada fue difícil. Quitaba el pie del acelerador al ver que la velocidad empezaba a superar el límite y el auto tardaba mucho en reducirla. Las características de la calle propiciaban la velocidad. Empecé a sentir estrés al por ser el automovilista distinto que simplemente va a una velocidad constante sin buscar rebasar a los demás. A pesar de seguir las indicaciones de tránsito, no era bien recibido entre los que se sentían afectados por mi manera de usar la calle. 

Al llegar a mi destino descansé de la tensión vial y me di cuenta de cosas que veo a diario como algo cotidiano y que deben ser tratadas con mayor rigor.  

No es coincidencia que Lázaro Cárdenas y Garza Sada sean de las avenidas con más colisiones viales en la ciudad.  Las características de calle y el exceso de velocidad son una combinación que lo propicia. Y no son las únicas calles en la ciudad con estas características, somos una ciudad que más que avenidas tiene autopistas. 

Ahora veo con más claridad algunas razones por las que somos Estado líder en estadística vial. De acuerdo a estudios del INEGI somos el estado con mayor número de choques, y por mucho. Se necesitan sumar las cifras de los siguientes 4 estados para igualar lo que sucede en Nuevo León. Un nada honroso liderazgo.

Mi recorrido fue de aproximadamente 20 kilómetros y el tiempo que hice a la velocidad permitida fue de 17 minutos. Si lo hubiera realizado a 100 kilómetros por hora lo hubiera hecho en 12. Muchos de los autos que me rebasaron superaban esa velocidad.

¿Qué significan 5 minutos a exceso de velocidad? 

Esos minutos incrementan exponencialmente las probabilidades de fallecer en una colisión o causarle la muerte a alguien más. De acuerdo a estudios realizados en el Reino Unido la probabilidad de sobrevivir en un choque a una velocidad de 100 kilómetros por hora es solo del 2 por ciento. A 70  kilómetros es del 20 por ciento.

Hacer este ejercicio de observación plena me dejó con aprendizajes importantes que podría resumir en tres puntos que tienen que ver con nuestra cultura: No hay conciencia  de las consecuencias del exceso de velocidad, no hay respeto por el reglamento de tránsito y no se respeta  a quienes si lo cumplen.  Pero también me deja un cuarto punto que tiene que ver con la infraestructura: contamos con avenidas pensadas como carreteras que propician velocidad sin las características de seguridad que requiere la movilidad de una zona urbana.

Quizás no podamos resolver todo lo necesario para que las avenidas de la ciudad sean más seguras pero si podemos empezar por lo más básico que es respetar los límites de velocidad y eso mucho tiene que ver con nuestra administración del tiempo. 

Una cosa es vivir de prisa y otra manejar con prisa. Es mejor tomar tiempo para llegar temprano. El estrés de llegar tarde tiene consecuencias. Por cada minuto que se busque llegar más temprano se corren riesgos exponenciales de sencillamente no llegar.