13 Reason Why: El @PRI_Nacional no vuelve a #LosPinos en el 2018 (Parte II)

Esta es la segunda parte de la columna “13 reasons why”, para leer la editorial anterior da click aquí: http://bit.ly/2qlkTuy

Partido Revolucionario Institucional, si me estás leyendo, este texto es para ti. Espero que estés listo, porque lo que estoy a punto de escribirte son las 7 razones restantes por las que no regresarás a los Pinos en 2018.

  1. Poca credibilidad en las instituciones

De acuerdo a la Consulta Mitofsky el ranking de calificación de confianza en las instituciones en 2016 se acomoda la siguiente manera (Siendo 10 la calificación más alta): Suprema Corte de Justicia de la Nación5.8, Senadores – 5.2, Presidencia – 5.1, Policía – 5.0, Diputados – 5.0, Sindicatos – 4.9 y Partidos Políticos – 4.8.

En la política no existen casualidades sino causalidades. La falta de transparencia y rendición de cuentas empeoran la situación. La gente ya no confía en nadie y menos en el PRI.

  1. Reforma energética fracasada

LA REFORMA ENERGETICA FRACASÓ. Así, en mayúsculas y con todas sus letras. La empresa de petróleos mexicanos esta en términos prácticos “quebrada”. No genera, no produce, no vende, compra afuera, no es competitiva y el robo de combustibles está al alza. La apertura de PEMEX al mundo moderno llegó tarde y de golpe. En lenguaje tecnológico diríamos que el hardware no soporta el nuevo software.

  1. Luis Videgaray

La supuesta mente maestra detrás del presidente. Aquel que solo viene a aprender. Como si la relación con Estados Unidos hoy necesitara de practicantes y becarios. Llamó mucho la atención lo reactivo y poco proactivo del gobierno de Peña. Primero lo renuncia por invitar a Trump, después lo contrata porque este último ganó. Un poco de coherencia no le caería mal a este gobierno.

  1. Caída del peso frente al dólar

Desde la llegada de Trump a la candidatura republicana de los Estados Unidos, la volátil moneda mexicana ha sufrido subidas y bajadas que afectan gravemente al bolsillo del mexicano. Esto contrario a lo que la economista con especialidad en divisas, Andrea Legarreta, pudiera opinar. Ah, y agréguele que si nos sacan del TLCAN la cosa se pondrá peor.

  1. La mal llamada reforma educativa vs. SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación)

La falta de negociación y unidad con el SNTE. La distancia entre gobierno y maestros. La corrupción y la imposición de una autoritaria reforma que nació fracturada, fueron algunos de los motivos de los constantes conflictos a nivel nacional.

  1. Los Moreira

Después de haber sido acusado de vaciar las arcas públicas de Coahuila y si quieres seguir estando en las esferas políticas, sigue estos sencillos pasos de Humberto Moreira: Primero huye del país. Después haz que te atrapen y encarcelen en España. Regresa a México. Orilla a que te expulsen del PRI. Crea tu propio partido y, ¡LISTO! Ya te puedes lanzar otra vez por una diputación local plurinominal. No se ría que no es broma.

  1. Alternancia / Democracia

Por último y la principal razón por la que el PRI no llegara a los Pinos en el 2018 es porque ya se agotaron todo. Empezando por la poca confianza en las instituciones, los miles de millones de pesos que han sido robados en diferentes estados de la república, la fuga de sus ex gobernadores, las reformas que no funcionan, Ayotzinapa, la casa blanca y por supuesto, el terrible desempeño que ha tenido Enrique Peña Nieto al frente del gobierno federal.

La democracia le pondrá al PRI un ¡YA BASTA! Y con eso le diremos adiós. Váyanse de vacaciones y descansen, háganlo mientras México por fin progresa.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.

Los Siete Pecados Capitales: Hillary Rodham Clinton

Me encantaría afirmar que la especie humana sobrevivió. Pero tal vez estemos al borde del abismo. En realidad, no lo sabemos. Hillary Rodham Clinton no ha alcanzado la cifra mágica de 270 votos electorales necesarios para ganar. Este es el final de una de las más largas, virulentas, mezquinas, y desagradables campañas electorales en la historia contemporánea de ese país. Para el observador extranjero, el resultado es confuso e incomprensible. Para iniciar con los análisis, propongo por el momento identificar los siete pecados capitales de Clinton durante la campaña electoral.

1.Una tecnócrata mentirosa. Clinton es una persona lejana, fría, que no es percibida como alguien natural, afable. Las caricaturas la retratan con una sonrisa de Guasón, incapaz de apartarse de su script y de improvisar. Además, se le reclama que solo dice lo que la audiencia quiere oír. Resulta ahora, por ejemplo, que Clinton no estaba a favor del libre comercio, cuando todos saben que, durante años, los Clinton favorecieron la apertura económica. Hubiera sido mejor explicar cómo el libre comercio “ayuda” a mejorar la calidad y cantidad de los trabajos, y definir las políticas correctivas a aplicar para anular los efectos negativos del liberalismo económico. A inicios de octubre, 54% de los electores tenían una mala imagen de ella, apenas cuatro puntos por debajo del 58% que rechazaba a Trump. Observadores internacionales vimos en esta elección un voto entre el bien y el mal, entre el sol y la luna, entre el infierno y el paraíso. Nos equivocamos. A juzgar por los resultados electorales, muchos de los votantes vieron una elección entre un cuarto creciente y un cuarto menguante. Y aquí, un análisis de la cobertura mediática es fundamental, pues en general Clinton siempre había disfrutado de márgenes de simpatía más altos.

2.“Crooked” Hillary. Durante su tiempo como Secretaria de Estado, Clinton utilizó un servidor privado de email para comunicaciones oficiales, lo que impidió a la administración estadounidense cumplir con el imperativo legal de constituir un archivo oficial integral. En otras circunstancias, este habría un inexcusable y penoso caso de negligencia, pues esta práctica, sin duda poco transparente, no es inhabitual en Washington. Recordemos que de 2003 a 2008, la Administración Bush usó un servidor privado, administrado por el Comité Nacional Republicano. Cuando se le pidió devolver los emails, Clinton solicitó a sus abogados revisar cada uno de ellos y entregar solo los ligados al Departamento de Estado. Los otros fueron borrados. Tampoco hay aquí una actitud inédita: la administración Bush “habría perdido” 22 millones de emails, sobre todo de la oficina del vicepresidente Cheney, que cubriría temas tan sensibles como la decisión de invadir Irak. Pero, con la imagen de deshonestidad de Clinton, y en plena campaña electoral, estas acciones dieron la impresión de una voluntad de ocultar, y ampliaron dudas que nunca podrían ser aclaradas, precisamente porque la más interesada, Hillary, ordenó borrar las pruebas. ¿Será que tenía ella más que perder que ganar siendo transparente? ¿Por qué, ante el reciente anuncio del FBI de reabrir el caso, no hizo una conferencia de prensa para abordar el tema? ¿Por qué no entregó la computadora original al FBI para determinar si había sido pirateada?

3.La cuestión económica. Las estadísticas muestran crecimiento económico y descenso del desempleo, pero el estadounidense promedio no siente esas mejoras. Además, los empleos existentes son de menor calidad. Indicar que el declive del sector industrial estadounidense es culpa de China y de los Tratados de Libre Comercio es simplista y muestra el populismo de Trump, pero es eficaz en términos electorales. El ser humano es de memoria corta. Al estadounidense se le olvidó que la última administración republicana dejó el país con la peor crisis desde la Gran Depresión de los años 1930. Y aunque las estadísticas muestran que bajo las riendas demócratas la economía se comporta mejor, el electorado estadounidense percibe que los republicanos ofrecen un mejor manejo a este nivel. El carisma de Trump en lo económico es notorio: su imagen de empresario exitoso (aunque su historial muestre lo contrario), y su promesa de liderazgo fuerte para implementar decisiones “simples”, redituó. Clinton habría tal vez podido hacer un mejor trabajo para recordar el largo pero exitoso camino de la recuperación económica durante la Administración Obama.

4.Una campaña negativa. Dos elementos de análisis son importantes aquí. Primero, mientras que Obama fue el candidato del cambio esperanzador, Clinton se dedicó a caricaturizar a Trump como alguien sin el temperamento, la experiencia, y la capacidad de liderazgo. Claro, la campaña de Trump, centrada en la identidad (prohibición de entrada de musulmanes, construcción de un muro con México) no dejó margen de maniobra. El mensaje de Trump fue eficaz con votantes. Además, la postura multicultural de Hillary evidenció lo que muchos ven como una “débil” política exterior y migratoria de Obama. El esfuerzo demócrata tuvo entonces que dirigirse a atacar no el mensaje, sino el mensajero. Segundo, la elección de Obama, en un país tan injusto con los afro-descendientes, revigoró el movimiento “nativista”, basado en ese Tea Party que tanto detesta a Obama (71% de sus miembros creen que está destruyendo el país). Hasta hace poco, el estadounidense se definía no en términos religiosos, étnicos, o de lenguaje, sino de libertad. Esto cambió. Trump, que ganó puntos ante este segmento de la población cuando solicitó a Obama probar su nacionalidad, alimentó una teoría de la conspiración que incluye a las grandes corporaciones, los medios de comunicación, los Obama, y por supuesto, los Clinton. Solo 61% de los votantes de Trump cree que Obama nació en EE.UU., y 54% cree que es musulmán (es cristiano, aunque eso no debería importar). David Duke (Ku Klux Klan) ha afirmado que no votar por Trump era una traición a la patria. Tal vez es injusto achacarle a Clinton culpa en esta campaña negativa, pero sin duda, su fracaso electoral es un voto de censura a Obama (que paradójicamente obtiene buenos niveles de aprobación al final de su administración).

5.Una candidata del Establishment. Clinton fue de izquierda para seducir a los votantes de Sanders, de centro cuando habló de economía, y de derecha para atraer a Wall Street. Se sabe desde los años 1990 que los Clinton representan el ala derecha de su partido, lo cual ya de por sí no agrada a los más progresistas. Pero el inesperado endoso a Hillary de medios de comunicación de derecha como The Dallas Morining News y The Arizona Republic, así como de una interminable lista de líderes republicanos, la convirtieron en la candidata del “establecimiento”, lo cual ayudó a Trump a presentase, precisamente, como el outsider que lucha contra esa clase política inoperante y corrupta. A la postre, esto le dio la victoria a Trump, pues le permitió encarnarse como el líder de la revuelta contra los políticos tradicionales. Presentarse como la candidata de experiencia, como la luchadora incansable, alguien respetado por la clase política, habría sido eficaz, si no fuera porque el votante está harto. Clinton era el pararrayos natural de esta frustración – desde que fue Senadora se transformó en insider (de hecho, Obama usó esa carta en la precampaña de 2008), pero en esta ocasión injustificadamente se convirtió en el chivo expiatorio del político que hizo explotar la deuda, que bloqueó el congreso, que hizo polémica estéril, y que ha convertido a Washington en una burbuja desconectada. Trump ganó contra los demócratas, los medios de comunicación (que esquizofrénicamente apoyaron a Clinton, pero que la acosaron con los emails), e incluso contra los republicanos.

6.Ser Mujer. La sociedad valora poco a las mujeres duras y emprendedoras. Se ha subrayado el doble estándar por el que se juzga a Clinton, más severo que el aplicable a los varones. El hombre que muestra su natural ambición es auténtico. Una mujer ambiciosa es extraña, y si lo muestra, puede dar la sensación que no es sincera. Hillary rechazó durante años usar maquillaje, y tampoco adoptó el apellido de su marido. Se indica que este “feminismo exacerbado” le costó en 1980 a Bill Clinton su reelección como Gobernador de Arkansas. Y algunos sitúan en este periodo el origen de la estrategia de Hillary para sobresalir en política: cada vez que es señalada, cambia el atuendo y su maquillaje para ofrecer al electorado una nueva versión de “Hillary”, menos amenazante, y la cual diga lo menos posible sobre su verdadera persona. Tal vez es cierto que Hillary tenía mucho que esconder, por ejemplo, la seguridad y capacidad de liderazgo de una mujer que lleva décadas incomodando a más de uno. De marzo de 2015 a septiembre de 2016 circularon en los EE.UU. 560,397 artículos sobre los emails de Clinton; no se investigó los de Bush. Clinton no habría sido la primera presidenta con problemas de salud – John F. Kennedy es conocido por sus múltiples condiciones – pero una neumonía mal cuidada alimentó los medios de comunicación durante días. Yo estaría harto que me pregunten sobre el color de los que zapatos voy a usar en mi debate, el estilo de mis pantalones, o sobre la última vez que cambié mi peinado.

7.Ser Hillary Clinton. Los Clinton irrumpieron en 1992 el paisaje político con un mensaje fresco, poniendo un fin abrupto a la sacrosanta revolución neoconservadora de Ronald Reagan, y rompiendo el mito de la invencibilidad republicana. En ese entonces, Hillary ya era “Hillary”, es decir, era claro que la primera dama no permanecería en casa horneando galletas y organizando recepciones. Es en esta época en donde sus protectores comenzaron a sobreprotegerla y sus enemigos a sobre-atacarla. Clinton puede parecer hoy una política conservadora, pero en su juventud fue revolucionaria. El absolutismo ideológico republicano, el odio a los Clinton, y la inseguridad masculina, son elementos de análisis importantes. El machismo y la misoginia no deben ser subestimados en esta elección. Los republicanos nunca perdonaron a los Clinton por esa usurpación del poder en 1992, como lo demuestran los casi obsesivos intentos de destitución de 1998 (escándalo de Lewinsky) y la forma como Al Gore, heredero del clintonismo, perdió en 2000. A decir verdad, no tenía por qué ser diferente en esta ocasión.

Es triste constatar cómo el votante estadounidense, ante su hartazgo, toleró el racismo, la irresponsabilidad y ligereza, y una incoherente política económica reaccionaria. Ni siquiera el carácter impredecible de Trump fue importante. Pero hay una constante que debe ser subrayada aquí: así como Obama ganó su primera elección criticando a Washington y ofreciendo la renovación política, hoy es claro que el hartazgo ciudadano con los políticos tradicionales ha llegado a tal punto, que cualquiera, incluyendo Trump, puede ser electo. Como cualquier país, se demuestra que los EE.UU. son vulnerables a los populismos insensatos. Hoy queda claro que no se trata de un país excepcional.

Fernando A. Chinchilla
Ciudad de México, noviembre de 2016

La nueva cara de Peña y su apuesta por recibir a Trump en “Los Pinos”: ¿Error o acierto?

Desde hace algunos días a la fecha, ha sido notorio un cambio de estrategia política y de comunicación del presidente Enrique Peña Nieto, comenzaron los indicios de cambio y las intenciones de recuperar legitimidad cuando decidió salir ante la ciudadanía para disculparse por los hechos sucedidos en el caso de “La Casa Blanca”, en donde seguro se calculó el golpe político que recibiría y donde seguramente también predijo su equipo que serían más los puntos positivos que los negativos los que impactarían la imagen del Presidente.

Posteriormente pudimos observar un manejo distinto en sus redes sociales, mostrando a un Presidente cercano a la gente, realizó un cambio en su foto de perfil de Facebook en donde se muestra más relajado, sin saco y utilizando corbata pero con el primer botón de su camisa desabrochado, contrario a fotos de pose y con el estilo tradicional.

Unos cuantos días después publica su nueva forma de dar a conocer su cuarto informe de gobierno en donde dialogará con jóvenes de toda la república utilizando además sus redes sociales.

Sin duda, el Presidente Peña está asumiendo riesgos con tal de escalar peldaños en el ranking de aceptación de los ciudadanos y la invitación a los candidatos presidenciales de Estados Unidos de América no fue la excepción.

Hace apenas unas semanas el Presidente lanzó la invitación a la que el candidato Donald Trump dio respuesta casi inmediata, aceptando el encuentro en México. De forma instantánea comenzaron los debates de si el Presidente cometió un error al provocar un encuentro con Trump, hubo protestas en las calles e inclusive el ex-presidente Vicente Fox mencionó que era un error total recibirlo en el país.

Hay quienes de forma contraria aplauden la valentía del Presidente para correr este riesgo y aplauden que le haya expresado a Donald Trump que los mexicanos merecen ser respetados, que no está de acuerdo con algunas aseveraciones realizadas por el candidato estadounidense y que tienen que trabajar en fortalecer la relación entre países.

De forma personal considero que Enrique Peña Nieto hizo un buen papel, mostró madurez, seriedad y apertura al diálogo. Invitó a ambos candidatos sin importar los insultos que el señor Trump ha realizado públicamente en nuestra contra.

¿Por qué? Por que eso es lo que hace un presidente de altura, que entiende que la relación comercial con nuestros vecinos del norte es fundamental para nuestra economía.

El día de ayer Peña logró verse más maduro que Trump. Señor Presidente, le agradezco que pretenda ser un presidente de verdad y que haga esfuerzos por verse un poquito mejor ante el mundo.

Oscar Tovar Sánchez
@O_tovar – facebook.com/OscarTovarNL

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