100 años de la Constitución

Felices o no. Pacíficos o no. Estamos cumpliendo 100 años desde aquel 5 de febrero de 1917 cuando el presidente Venustiano Carranza promulgó en el Teatro de la República de Querétaro la constitución que hoy todos conocemos.

Dicha constitución validaba las modificaciones a la carta magna de 1857 resaltando el heroísmo y patriotismo popular que reivindicaba la soberanía contra aquellos que querían apoderarse de nuestras tierras. Marcaba el fin de la lucha armada y el inicio de un orden legal.

¿Pero que nos pasó? ¿Porque hoy tenemos menos orden legal y más lucha armada?

Hoy a la constitución no hay que adorarla, hay que respetarla, ensancharla y aplicarla. ¡Ya es tiempo!
Y es que mientras decimos que hay derecho a la vivienda digna, esta se contrasta con la realidad de miles de personas que viven en una situación de pobreza y que día a día luchan por sobrevivir.




Mientras pregonamos el derecho a la educación gratuita y de calidad, nos damos cuenta que hoy todavía existen miles de niños analfabetas.

Mientras el gobierno aplaude el principio de igualdad, nos damos cuenta que efectivamente en México todos somos iguales, solo que unos son más iguales que otros.

Mientras repasamos el principio de legalidad, diariamente somos testigos que muchos políticos, empresarios y ciudadanos se lo pasan por las patas.

Que mientras no respetemos a todos aquellos que tienen gustos, preferencias e ideas diferentes a nuestra forma de pensar, no podremos cumplir con el principio de no discriminación. Que mientras nuestra libertad de expresión se vea cada vez más coartada, no podremos sentirnos seguros de nuestra palabra.

Y que mientras sigamos teniendo una libertad de prensa inexistente, no habrá medios de comunicación que hablen de la realidad en México sin temor a ser castigados. Y si no, pregúntenle a Aristegui, Brozo o Ferriz de Con.

Mexicanos, tenemos que trabajar por ensanchar la constitución de manera que se contemple a todos. Donde se respete y aplique el derecho al empleo, a la vivienda digna, a la sanidad y la educación. Una constitución donde nuestros derechos no estén solamente escritos, sino que sean reconocibles y palpables en el día a día. Ensanchar para buscar una justicia independiente que garantice la lucha contra la corrupción.

A 100 años el reto de la constitución no está en el establecimiento, sino en poder garantizar que se cumpla por todos y todas.




Si no nos vemos, pues nos escribimos.

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Las joyas provienen del carbón

La portada de la revista Vanity Fair México en donde posa Melania Trump, causó debate, descontento e indignación. ¿Y cómo no provocarlo?. En la fotografía se muestra a la primera dama de Estados Unidos con un plato lleno de joyas el cual pretende ser una pasta.

El blog de noticias “The Huffington Post” condenó el artículo de machista. Y claro, está plagado de respuestas misóginas y machistas por parte de Melania. En el artículo se describió como: “tímida, bella y complaciente.”

Concuerdo plenamente con muchos de los comentarios que se realizaron en torno a la publicación. La revista Vanity Fair es responsable del daño que genera ese contenido, además de alimentar la tensión que existe actualmente entre México y Estados Unidos.

Después de conocer la noticia, recordé el documental Miss Representation[1], el cual visualizaba la desigualdad y violencia de género en Estados Unidos. Sobre todo puntualizaba la responsabilidad de los medios de comunicación en reproducir y provocar esa desigualdad.




“Las mujeres americanas prefieren ser modelos y estrellas de televisión, que convertirse en jefas de Estado.”

Entonces me pregunto: ¿Cuál es el mensaje que transmite Melania con esa fotografía?

Me alarma el efecto que puede causar una sola fotografía. Pero sobre todo, me preocupa la deshumanización exteriorizada de la Primera dama.

¿Cómo se les inculca a las niñas y niños que luchen en contra del machismo si tienen a Melania y Trump de ejemplo? ¿Cómo le enseñas a tu hijo a no tratar a las mujeres como objetos sexuales? si una persona que  escribió: “Las mujeres son en esencia objetos estéticamente agradables”[2] llegó a ser Presidente.  ¿Cómo les enseñamos a luchar por la justicia e igualdad social? Si la primera dama come pasta de joyas.

Aunque concuerdo con las críticas por el contenido machista del artículo, me gustaría reflexionar respecto a la irresponsabilidad de Vanity Fair México y Melina, en profundizar tan gravemente la desigualdad económica en el mundo – mientras los ricos comen joyas, hay personas que comen basura– y no, no lo sentencio en tono de exageración, sino de realidad. Les recomiendo ver el documental “La Isla de las Flores”.[3]




En el año 2016 los economistas Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, realizaron un estudio sobre el aumento de la desigualdad en Estados Unidos de América.

Lo señalaron actualmente como uno de los países con la economía más desigual. En las últimas cuatro décadas, la distribución de la riqueza se fue directamente a los ricos –siendo la más rápida de la historia moderna-. Los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres.[4]

A partir del año 1980, los ingresos del 50% más pobre se estancaron, mientras que los ingresos del 1% crecieron 205% y los del 0.001% despegaron, aumentado al 636%.[5]

En el año 2013 el expresidente Barack Obama manifestó que: “la desigualdad es el mayor desafío de nuestros tiempos”. Desde hace años se discutía sobre los problemas socioeconómicos que enfrenta el día de hoy la llamada: “nación más poderosa del mundo” –término con el cual estoy en desacuerdo-.

La Distribución de la riqueza en las últimas décadas, ha sido únicamente amasada por el 1% de la población estadounidense, con ingresos alrededor de 27 millones de dólares anuales por familia.

Claro, si abordo el tema de  desigualdad en Estados Unidos, es  casi imposible no mencionar sobre la desigualdad en México, país donde más de 45 millones de personas viven en pobreza.[6] En donde se ha ido generando continuamente un círculo vicioso de desigualdad y bajo crecimiento económico.

El estudio realizado por OXFAM México, titulado: “Desigualdad extrema en México”, mostró que pertenecemos dentro del 25 por ciento de los países con mayores niveles de desigualdad. Además de evidenciar en manos de quienes se concentra el poder económico, político y social.[7]

Si de algo estoy segura es que la pobreza mata, y mata todo. Para comenzar, es uno de los principales factores de la violencia, marginación y castigo por parte de la sociedad.

Además agregando, la reproducción del machismo, el cual causa desigualdad de género y económica. Lo más triste es que esa reproducción provenga de “representantes sociales”.

En el 2014 el 53.9% de la población de 0 a 17 años, –es decir 21.4 millones de niñas, niños y adolecentes-,[8] se encontraba en situación de pobreza en México. Lo cual dificulta directamente el ejercicio de su derechos, como lo son, la educación, alimento, acceso a la salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de vivienda.

La mayoría de nuestra población no cuenta con servicios básicos para desarrollarse, menos para materializar una verdadera calidad de vida.

Es preocupante ver que  Vanity Fair México reproduzca una imagen tan desagradable, como ver a la Primera dama comiendo joyas. Además considero que no se les debe de eximir de responsabilidad, simplemente por ser una revista de la “elite social”.

Es indignante también como alguien con un puesto tan importante –de representación social– acepte mostrar una imagen tan insensible, no solo de nuestra realidad, sino también de la suya.

Independientemente de quién sea o lo que constantemente externe, debemos de condenar sus actos pedantes e inhumanos –y no para que cambien– sino para que las personas –sobre todo las mujeres– estén conscientes de lo que verdaderamente provocan: desigualdad, pobreza, división y sobre todo, exclusión. [9]

[1] Se encuentra disponible en Netflix

[2] Libro Trump 101, lanzado en año 2006.

[3] Link: https://www.youtube.com/watch?v=9fEMHB9kksM

[4] Economic growth in the United States: A tale of two countries. Washington  Center of Equitable Growth. Disponible en: http://equitablegrowth.org/research-analysis/economic-growth-in-the-united-states-a-tale-of-two-countries/

[5] Economic growth in the United States: A tale of two countries. Washington  Center of Equitable Growth. Disponible en: http://equitablegrowth.org/research-analysis/economic-growth-in-the-united-states-a-tale-of-two-countries/

[6] OXFAM México, Desigualdad extrema en México, Concentración del Poder Económico y Político. Disponible en: http://www.cambialasreglas.org/pdf/desigualdadextrema_informe.pdf

[7] Id.

[8] UNIFEC, Pobreza y derechos sociales de niñas, niños y adolescentes en México 2014. Disponible en: https://www.unicef.org/mexico/spanish/MX_Pobreza_derechos.pdf

[9] El ser humano posee un telencéfalo altamente desarrollado, un pulgar oponible, además es libre, por consecuente está capacitado para crear su propia realidad, lo que trae consigo: la capacidad y razonamiento, la determinación del bien y el mal. Pero hay un factor que impide el desarrollo pleno del ser humano, conocido como: “el dinero” – La Isla de las Flores

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7 pesos para el pueblo, 450 mil para diputados

Aunque año tras año, los mecanismos de transparencia en México se han ido mejorando, esto no ha combatido los desfalcos injustificados de los funcionarios. Tal es el caso del bono “legal” que se están asignando esta semana los 500 diputados federales.

Cada diputado, según lo reportado, recibirá $450 mil pesos de bonos, aunque también se dice que el bono será de $781 mil pesos. Mientras tanto, los ciudadanos recibieron un aumento de siete pesos al salario mínimo, ¿ven la incongruencia?

Lamentablemente, se ha vuelto una “tradición navideña” que los 500 diputados federales se den este tipo de bonos. A pesar de que la economía del país no está en el mejor de sus tiempos, los legisladores se siguen sirviendo con la cuchara grande.




Este año los diputados se darán el regalito de $140 mil pesos de aguinaldo cada uno, $160 mil pesos de “dieta mensual” o “apoyos económicos” y $150 mil pesos en el llamado “bono inventado”. En total cada legislador recibirá $450 mil pesos, representando un total de $225 millones de pesos, que salen de tus impuestos y de los míos. Todo esto, tras 6 meses y medio de trabajo duro.

Mientras tanto, el mexicano promedio, recibirá un aguinaldo de $2 mil pesos, aproximadamente, y claro también un súper regalazo de 7 pesos más en el salario mínimo, pasando así de $73.04 pesos a $80.04 pesos. Vivimos en el país de las incongruencias.




Mientras los expertos en finanzas piden al país que se vaya amarrando el cinturón. Los diputados federales de este país continúan haciendo un desfalco. Además, todavía tienen el descaro de decir que estos bonos son una “tradición” y que están “100% transparentados”. Es decir, en otras palabras, “ciudadano te desfalque millones de pesos, pero mira, es transparente, puedes ver cuánto nos tocó a cada quien.”

Tal y como escribía ayer la periodista Sanjuana Martínez, “no por qué no sea ilegal, significa que es correcto…”, y estoy totalmente de acuerdo con ella. Los diputados y senadores, a ellos les toco bono de $200 mil pesos a cada quien, ahora justifican y le dan mérito de “limpieza” a sus tranzas, diciendo que todo es “transparentado” en el sitio web de sus respectivas cámaras.

El detalle está en que según el periódico El Universal, el bono que se darán los diputados no será de $450 mil pesos, sino de $781 mil pesos, representando un total de $390 millones de pesos, por lo tanto, no todo el “paquete de regalo” está transparentado, como presumen.

En un país donde existen 70 millones de pobres, la clase política se sigue sirviendo con la cuchara grande, haciéndonos recordar esas épocas donde la monarquía era rica y el pueblo a veces ni pan tenía para comer.

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El Talón de Aquiles: EL RETROCESO DEL PROGRESO

El 23 de junio de 2016, el 52% de los británicos votaron a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El 3 de octubre, 50.21% de los votantes en un referéndum, seis millones y medio de colombianos, se opusieron a un acuerdo de paz. El 8 de noviembre, Hillary Clinton obtuvo más de dos millones y medio de sufragios que Donald Trump (voto popular), quien sin embargo ganó los votos electorales.

Presentar un texto argumentando que en este 2016 triunfaron el temor y la ignorancia es insuficiente, pues opinólogos y futurólogos ya se me adelantaron. Procedo entonces a desarrollar dos factores que dan profundidad a esa tesis: la incapacidad ciudadana a alimentar un régimen que requiere de participación de calidad, y una desconexión indulgente de las fuerzas políticas que deberían defender las conquistas sociales logradas durante la segunda mitad del Siglo XX, explican por qué estamos como estamos.

La democracia representativa: víctima del capitalismo (casi) salvaje

Soy el producto de un mundo socialdemócrata que la revolución neoconservadora de los años 1980 destruyó. Se me enseñó que cada derecho conlleva una responsabilidad, que es adeudo del ciudadano informarse y contribuir al debate, y que el interés colectivo pasa por encima del individual. No me considero “socialista”, mucho menos “comunista”, pero sin duda soy “izquierdista”.

 




Se me convenció que el principal rol del Estado es la moderación política: al redistribuir la riqueza y fortalecer la clase media, el Estado evita las derivas extremistas tanto de izquierda (revolución bolchevique) como de derecha (nazismo), que se alimentan de pobreza e ignorancia. La democracia solo funciona en donde la clase media, urbana, y educada, es fuerte. La educación es antídoto a la manipulación y demagogia.

Una de las primeras víctimas del neoliberalismo fue la educación. La obsesión por controlar el déficit fiscal y la nefasta idea que el sector privado siempre es mejor que el público, evaporaron presupuestos, debilitaron servicios, y alentaron privatizaciones.

La educación privada nunca ha sido reconocida por inculcar valores de solidaridad social; y la pública, aunque quisiera, no tuvo condiciones. Se crearon así brechas entre los que pudieron pagar una educación de calidad, y los que no.

Los resultados están a la vista: a los ciudadanos de hoy no les interesa lo público, ya sea porque no le dan importancia (creen que no la tiene), o debido al exceso de trabajo – la pauperización del mercado laboral también es una realidad – que no permite una participación política activa de calidad.

A este escenario agréguesele la explosión en importancia de internet, de las redes sociales, y la consolidación de una cultura en donde el límite entre espectáculo y realidad se borraron. Hoy, no se sabe qué información es real e irreal. Los “trolls” desinforman, distorsionan, y divulgan falsedades adrede a quienes no saben, y no quieren aprender a distinguir, como decía la canción, “entre besos y raíces”. Hoy, la política es espectáculo, el ciudadano espectador, y el votante consumidor.

Las marchas de salvación de la patria y de dignidad nacional organizadas por el uribismo contra un acuerdo de paz en Colombia, son ejemplo de ello. De nada sirvió defender uno de los acuerdos de paz más ambiciosos y sofisticados que se hayan firmado, que contaba con el apoyo unánime de la comunidad internacional.

Pudo más la desinformación. También eso explica el éxito de las campañas de los líderes aislacionistas del Reino Unido y de Trump, cuya sorpresa ante sus propias victorias apenas superó las evidentes muestras de la falta de preparación para las mismas. La cohesión social del consenso keynesianismo fue rota hace tiempo. Hoy, las consecuencias son evidentes.

Brechas y condescendencias

Claro, el neoliberalismo no es culpable de todo. La izquierda también lo es. Primero, dejamos de ser izquierda. Nos derechizamos. Nuestro supuesto proyecto inclusivo no lo fue tanto: siempre excluimos a religiosos y otros grupos que no dudamos en llamar “fundamentalistas”.

Si el Partido Demócrata hubiera defendido al proletariado blanco rural arruinado por la deslocalización empresarial fruto de la globalización, hubiera probablemente mantenido su apoyo. Pero la izquierda de Clinton, antiaborto y pro-gay (alienándose así el voto religioso y conservador) se convirtió además en la primera línea de defensa del libre comercio, con lo cual perdió el voto de los trabajadores. Segundo, existe en la izquierda una tendencia a la condescendencia.

Muchos nos vemos como una especie de vanguardia liberadora cuya misión es guiar a los alienados hacia el “progreso”. La educación, ese instrumento que extirpó nuestra ignorancia, nos da esa responsabilidad social, que constituye nuestra mejor muestra de consciencia y solidaridad.

Ser de izquierda es un privilegio de burgueses, y muchos de los votos “racistas, xenofóbicos, y sexistas” que vimos en 2016 son reacción a ese complejo de superioridad. ¿Cómo apoyar el aislacionismo en un mundo globalizado? ¿Cómo no entender que la paz es mejor que la guerra? Al ser parte de la “izquierda caviar”, nos hemos desconectado de las inquietudes del ciudadano común. Nos cuesta imaginar que haya gente que no piense como nosotros.

Los triunfos populistas de 2016 no nos gustan porque no se amoldan a la idea de progreso que nosotros, izquierdistas, hemos construido. Es casi patético constatar los fallidos esfuerzos del Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, para explicar, con complejos tecnicismos, sin duda correctos pero también aburridos, el acuerdo de paz, mientras Uribe ejecutaba una retórica simple, sin duda simplista aunque apasionada, que tergiversó lo acordado y le dio la victoria.

Y cuando el elector nos dijo que éramos nosotros los que no habíamos entendido su grado de frustración, los frustrados fuimos nosotros ante mayorías que se atrevieron a no compartir nuestra opinión portadora de valores progresistas dignas del siglo XXI.

Los resultados en el Reino Unido, en Colombia, y en Estados Unidos no son antidemocráticos porque son el fruto de lógicas democráticas, pero ponen en entredicho la construcción del ideal democrático de centro-izquierda, basado en el respeto, la tolerancia, y el reconocimiento de la diversidad, y en la defensa de minorías.

 




Las mujeres, que rara vez han sido minoría, también cuentan en esa visión, que ahora vemos en peligro en un mundo en donde las mayorías progresistas brillan por su inexistencia. En Estados Unidos, un tercio de los ciudadanos es incapaz de nombrar uno de los tres poderes de gobierno.

¿Cómo darle poder a tantos ignorantes? Filósofos como Platón y John Stuart Mill ya han propuesto ideas para limitar los efectos políticos perniciosos de la inopia popular. Es aquí, precisamente aquí, en donde se abre la puerta al autoritarismo de izquierda, tan peligroso como el de derecha.

Conclusión: tengo miedo

Queda todavía mucho por analizar. Se debe aceptar que esta racha victoriosa populista de derecha no se alimenta solo del temor e ignorancia: una buena proporción de la clase media, individuos con ingresos anuales de USD 100,000 o más, votaron por Trump, así como lo hicieron 42% de las mujeres y 29% de los latinos (más de los que votaron por Romney). Además, 43% de sus votantes tienen título universitario.

El retroceso del progreso ha causado una profunda división social: los treinta millones de personas votaron en el Brexit (la tasa de participación casi alcanza 72%), dividieron al Reino Unido entre Inglaterra y Gales (favorables a salir de la Unión Europea) y Escocia e Irlanda del norte (a favor de la permanencia).

Colombia, como Estados Unidos, es un país dividido, como lo muestra el proceso que actualmente se desarrolla para aprobar una nueva versión del acuerdo de paz (que sigue generando oposición). Tercero, las mayorías silenciosas pesan fuerte. El abstencionismo debe ser estudiado con mayor detalle.

 




En 2016, los intolerantes afirmaron su voz, por tanto tiempo irrespetada y ridiculizada. Basta de hablar de integración, de paz, de cambio climático, de musulmanes, y de comunidades sexualmente diversas: es hora de ocuparse de la gente “normal” con problemas reales. A partir de 2016, el fenómeno es mundial.

En Francia, los analistas monitorean con atención el apoyo a Marine Le Pen y al Frente Nacional. En Costa Rica, gárrulos oportunistas como Otto Guevara se atreven a reivindicar el discurso incendiario de Trump. Ya se propuso estudiar la abolición del beneficio de la nacionalidad costarricense a los hijos de nicaragüenses nacidos en Costa Rica. Veamos si se le ocurre construir un muro entre Costa Rica y Nicaragua.

El retroceso del progreso se alimentó por una derecha neoliberal que cercenó el consenso keynesiano, pero también por una “izquierda champagne” que en un inicio se quiso oponer, pero que terminó pactando con el capitalismo de la post-Guerra fría.

Ayer fueron los que vemos como “fundamentalistas reaccionarios” los que temieron la llegada a la Casa Blanca, de lo que vieron como un presidente negro, musulmán, que ni siquiera había nacido en Estados Unidos. Hoy, somos nosotros, izquierda y centro-izquierda, los que tememos la llegada a esa misma Casa Blanca de lo que vemos como un populista ignorante, irresponsable, e imprevisible. ¿Ignorancia versus prepotencia?

Fernando A. Chinchilla
San José (Costa Rica), diciembre de 2016

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Carta a Fidel

Adiós Fidel. Te vas abucheado y aplaudido por muchos. Seguido, alabado, odiado y perseguido.

La muerte de alguien como tú hace que los actos hechos en vida sean juzgados con benevolencia por muchos, pero América Latina tiene memoria. No olvidaremos el imperialismo que llevo a la ruina y pobreza absoluta en Cuba, tampoco olvidaremos el famoso “Comes y te vas” del expresidente Fox y mucho menos olvidaremos su dependencia completa ante la Unión Soviética y la ausencia de democracia en el país cubano. Pobreza, inseguridad, desempleo y futuro político incierto.

Toda tu vida dividiste opiniones del público, hoy me pregunto cuál sería tu opinión mirando hacia atrás, ¿habría remordimiento?, ¿estarías orgulloso? ¿satisfecho de lo logrado? Nunca lo sabremos

¿Qué se pondera más en la balanza? ¿Salud sobre bienestar? ¿Educación sobre poder adquisitivo? Ni muy muy, ni tan tan.

Lo que si es cierto, es que hoy se puede llegar a un acuerdo entre quienes te aman y quienes te odian. Para bien o para mal, fuiste un referente de la izquierda a nivel mundial y quizás uno de los líderes más importantes del siglo XX. Marcaste época e intentaste a tu manera, defender la soberanía de los cubanos.

 




Nos dejas al odiado Nicolás Maduro, el hijo no deseado de una relación estrecha con Venezuela. Y por supuesto que aquí en México nos quedamos con Andrés Manuel López Obrador, otro hijo abandonado que en sus sueños más profundos desea ser reconocido como tú, olvidando que su temperamento ante la derrota y la doble moral no le ayudan a cumplir sus deseos maquiavélicos.

 




Decías que no morirías hasta ver a Estados Unidos de América derrotado y probablemente lo cumpliste, con Donald Trump como presidente electo esa posibilidad no es ajena a la realidad.

Vienen nuevos tiempos para Cuba. Internacionalización, apertura económica, globalización y democracia. Con tu muerte se rompe la burbuja del tiempo, después de 55 años se cierra el ciclo de Fidel Castro.

Y así te decimos adiós Fidel, con tus victorias y errores te vas. Y allá donde estés descansa en paz, hazlo mientras Cuba por fin florece.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.

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Recuperemos Nuevo León

Nuevo León siempre fue un estado de trabajo. El de la fundidora y la cervecería. Donde surgieron grandes empresas como FEMSA y CEMEX o instituciones tan loables como el ITESM. Su gente era emprendedora y leal. Nuestras calles eran pacíficas y todas las familias se conocían. No por nada nos decíamos primos entre nosotros.

 




Cuando eras niño ¿Tuviste miedo alguna vez de caminar a solas rumbo la tienda a las 8 de la noche? ¿Vendiste limonada en la cochera de tu casa sin mayor riesgo que el de un fracaso económico?

Secuestros, extorsiones, cuerpos en la calle, muertos en los puentes, miedo a salir de tu casa. Eso era algo inimaginable ¿En qué nos convertimos? ¿Por qué dejamos que nos arrebataran a nuestro estado de las manos?

Cuando la corrupta policía atrapa a los criminales ¿podrías decir de qué familias provienen esos sujetos? ¿Es casualidad que a menudo no sean regiomontanos?

Los centroamericanos que están por las calles sin papeles ¿vienen a trabajar o a pedir limosna? ¿Por qué han sido sorprendidos cometiendo delitos?

¿No sientes miedo cuando ves camionetas con placas de determinadas entidades federativas?
¿No te molesta que los policías liberen a los criminales? ¿No serían más fácil si todos estuviésemos armados? ¿Por qué existen los derechos humanos para los que rompen la ley? ¿Por qué los delincuentes andan de llorones y no los pueden ni tocar? ¿No sería justo y hasta útil que se les intimidara para sacarles información?

El mundo está al revés.

Estamos hartos de la clase política que salta de un puesto a otro y vota en los congresos sin pensar en el beneficio de la ciudadanía ¿por qué? Porque los políticos sirven a su partido antes que a nosotros.

Los neoloneses somos gente de trabajo, somos gente honesta, nunca nos hemos dejado de nada ni de nadie ¿qué estamos esperando? hagamos de Nuevo León un gran Estado nuevamente.

Esa última frase te habrá dado una pista de a dónde me estoy dirigiendo pues lo que intento decirte es que si toda esa retórica barata llena de lugares comunes, conjeturas hechas sin el menor tiempo de reflexión y sentimentalismos de lo más elementales te parecieron atractivos, no puede sorprenderte que Donald Trump ganara la presidencia, por el contrario, me atrevo a decir que muy probablemente tú habrías votado por él.

Porque el truco de enaltecer a los locales y desdeñar “al otro”, al externo y después sugerir que todo tiempo pasado fue mejor, haciéndote sentir indignado por haber sufrido el despojo de una supuesta grandeza por un, también supuesto otro, puede enamorar a cualquier sector de la ciudadanía inconforme que no muestre interés en enterarse ni mucho involucrarse en la circunstancias de algo que exceda su esfera personal.

 




El discurso está repleto de falacias. Por Ejemplo: Todos pueden corroborar que Nuevo León era un estado ejemplar en lo que respecta a la industria pero ¿podemos establecer un nexo comprobable entre la disminución de la seguridad y la llegada de personas de otras entidades federativas?

Intente realizar el mismo ejercicio de comprobación en las demás aseveraciones contenidas en la primera parte de este texto por la que, de antemano, ofrezco una disculpa.

Eso es lo peligroso: no hace falta fundar porque no nos los exigirán, sólo hay que intentar convencer. Disfracemos nuestras deficientes conclusiones de “sentido común” o bajo frases como “Todos sabemos” o “Es bien sabido”.

Mezclar datos ciertos de comprobación sencilla con datos falsos de comprobación compleja y apelar a las emociones del auditorio, es y ha sido una estrategia efectiva, mucho más en tiempos de insatisfacción y el discurso del inicio, como el de Trump contiene datos innegables combinados con afirmaciones agresivas que no están sustentadas pero que fácilmente pueden convencer.

 




Es cierto que nuestra situación es diferente a la de Estados Unidos pero ello no significa que no estemos a merced de un artero seductor que nos conmueva y nos prometa recuperar algo que presumimos perdido.

Porque mientras no comprendamos nuestra realidad a fondo y nos refugiemos en frases como: “Todos son lo mismo, todos roban”, “Hay que pensar en uno mismo, en los suyos y ya”, “Los que verdaderamente mandan son otros”, “Está todo arreglado” y un largo etcétera, podremos parecer tan saturados de información que llegamos al hastío, cuando la realidad es que sólo estamos repitiendo frases que no entendemos pero nos permiten disfrazar nuestro desinterés e ignorancia.

Y es esa ignorancia la que nos coloca en una posición sumamente vulnerable. Pueden despojarnos de derechos, hacerse más poderosos y cometer múltiples atrocidades mientras nosotros creemos que lo hacen por nuestro bien, que son “daños colaterales”, que son sacrificios, actos en esencia malos que se llevan a cabo para garantizar un supuesto bien mayor.

Si no conocemos nuestro sistema político, las funciones de nuestros representantes, la razón de ser nuestros derechos y las limitantes del Estado, estamos bajando los brazos.

México es un país sumamente insatisfecho, con hambruna, pobreza, desempleo, impunidad, corrupción, analfabetismo y un fuerte desinterés. Me atrevo a decir que en cada rubro que mencioné superamos a EEUU. Nosotros ya hemos caído victimas del populismo y la demagogia que por “fortuna” ha sido utilizada por sujetos menos macabros.

Sin embargo, creo que la mesa está servida para cualquier persona déspota, ignorante, prepotente, narcisista, envalentonada que logre enamorarnos y eso me preocupa mucho más que lo que pueda hacer el déspota, ignorante, prepotente, narcisista y envalentonado Donald Trump.

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Los cuartitos de Adrian de la Garza

El gobierno de Monterrey anunció un programa de construcción de pequeños cuartos en la zona del norponiente de Monterrey. El comentario de hoy no va dirigido a analizar si está bien o mal el construir dado que estos apoyos serán gratuitos. El problema radica en la terrible definición del problema que tiene el Municipio de Monterrey sobre la crisis de vivienda en la ciudad.

El tema es multifactorial y pasan los años y no se ve un cambio en la visión tanto del Estado como de los municipios. La crisis está en el alto número de familias marginadas en la ciudad, sean nacidas o no en Monterrey.

El norponiente de Monterrey no tiene preparatorias de la UANL, ninguna escuela de educación ha entrado a esas zonas. En el norponiente se vive una situación parecida a lo que se vive en Centroamérica, colonias hacinadas, en pobreza, sin educación, sin empleo sin servicios públicos de calidad sin seguridad. La Alianza es el ejemplo representativo de la degradación social que tiene la ciudad.

 




Adrián de la Garza no debe plantearse hacer estas mini construcciones de 3×4. El gobierno municipal tiene que invertir en estas zonas de manera importante, con un énfasis particular y directo. La inversión en obra pública tiene que atender las zonas más vulnerables para evitar que el ciclo de pobreza se mantenga.

Más allá de cualquier chauvinismo y regionalismo, la ciudad de Monterrey no puede voltear su mirada a la tragedia de la pobreza.

Los pobres son más, dan votos y son la mercancía más barata de la industria electoral… Entre más pobres y más asistencialismo, más votos. Curiosamente, la misma técnica que impuso al señor de la Garza en el poder.

 




Lo dicho, dicho está.

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LA POBREZA A MUCHA HONRA

En los últimos reportes de la OCDE la cantidad de personas en condiciones de pobreza o extrema pobreza ascendía a más de 60 millones, prácticamente uno de cada dos mexicanos vive en estas condiciones. Además, México ocupa el deshonroso lugar #2 entre los países más desiguales de Latinoamérica.

A muchos estas cifras ya les parecen “normales”, para la clase alta y media alta de la población mexicana representa un daño colateral inevitable a causa de tener una economía tan endeble y para nuestros políticos es la dictadura perfecta porque la pobreza es asegurarse votos a cambio de miserias.

Pero, ¿qué piensan los pobres de esta situación?: En México se corre y canta la frase “Pobre, pero a mucha honra” y para muchos de los que la padecen representa un sinónimo de humildad, de esfuerzo, de orgullo e incluso de naturalidad.

…¿qué piensan los pobres de esta situación?: En México se corre y canta la frase “Pobre, pero a mucha honra” y para muchos de los que la padecen representa un sinónimo de humildad, de esfuerzo, de orgullo e incluso de naturalidad.

Estamos repletos de televisión basura que mediante su teatro estelar (las telenovelas) retratan la esperanza de nacer y morir felices a pesar de sus condiciones, lo proyectan como una condición divina e incluso despiertan esperanzas mal fundadas en la suerte de “algún día la cenicienta encontrará a un hombre rico que se enamorará y le propondrá matrimonio” y con ello se acaba la pobreza.

En el cine se han ofertado en cartelera películas muy populares como “Nosotros los nobles” o recientemente “¿Qué culpa tiene el niño?” que entre risas siguen concibiendo a la pobreza como una condición de honra y orgullo.

Lo cierto es que la pobreza en México es una de las principales causas de corrupción, delincuencia, desigualdad social y retroceso educativo y para nada puede ser tomada como una condición honrosa en un país con tanto capital humano, con perfectas condiciones geográficas y con la esencia del trabajo duro en nuestras venas.

…la pobreza en México es una de las principales causas de corrupción, delincuencia, desigualdad social y retroceso educativo y para nada puede ser tomada como una condición honrosa en un país con tanto capital humano, con perfectas condiciones geográficas y con la esencia del trabajo duro en nuestras venas.

Vaya, no critico en lo absoluto la esencia de vivir al máximo con lo que tienes, pero mientras la conversación de pobreza no cambie, nuestros grandes problemas se irán acrecentando hasta llegar al colapso.

La condición de pobreza debe representar la necesidad de crear y aprovechar oportunidades, de trabajar duro, de capacitarse y preparase, de buscar aumentar mi calidad de vida y la de mi familia. La conversación debe girar en torno a un país donde aún cuando la mitad nacen en condiciones de pobreza, se encuentra en construcción para salir de ella. El trabajo de gobierno, del sector privado, de la academia y de la misma sociedad debe estar encaminado en disminuir la pobreza, crear oportunidades y establecer las condiciones necesarias de crecimiento y desarrollo.

Que a partir de hoy el “pobre pero honrado” se transforme en “próspero en construcción” porque si nuestra única esperanza de crecimiento y de eliminación de la pobreza es un gobierno perfecto y honesto, millones seguirán naciendo y muriendo en condiciones deplorables.

Nadie tiene la culpa.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Movilidad social: el elevador descompuesto

Aunque un poco como generalización, me permito decir que la gran mayoría de las personas en este mundo tienen un objetivo en común: sobresalir, superarse y ser cada día mejores personas. Muy probablemente este deseo está acompañado de otras cosas como el bienestar, la seguridad, —¿y por qué no?– el prestigio, la vanidad y, en ocasiones, de un poco de ego (a todos nos gusta que a veces nos adulen un poco).

No obstante, existe un diverso número de factores que convierten este deseo humano en algo prácticamente inalcanzable. Para alcanzar este objetivo, los “interesados” (por darles un nombre) deben de escalar algunos cuantos peldaños en la escala social para así, y esperando que sea a la brevedad –o antes, de ser posible–, se cumpla el sueño de estar en lo más alto del planeta. En el caso mexicano, según el autor Ricardo Raphael (2014), la movilidad social podría ejemplificarse usando un edificio y un elevador.

La analogía consiste en lo siguiente: México es un edificio de diez pisos y hay un elevador que mueve a la población, pero éste tiene un par de defectos y, básicamente, está descompuesto.

La analogía consiste en lo siguiente: México es un edificio de diez pisos y hay un elevador que mueve a la población, pero éste tiene un par de defectos y, básicamente, está descompuesto. Los pisos del edificio se comportan como una especie de estratificación y ahí se ubica a las personas: la población indígena, analfabeta, iletrada, los que no habla español, que no tiene un ingreso fijo, ni casa, ni servicios básicos; este tipo de personas estarían ubicadas en la base del edificio. En contraste, en el penthouse se encuentran todos quienes gozan de servicios, realizan constantemente viajes, tienen autos, ostentan sus bienes; en fin, y por ponerlo en palabras un poco menos rimbombantes, “los pudientes” de nuestro país.

Como dato adicional, Raphael comenta que existe un 60% de probabilidades de que quienes han nacido dentro de los niveles más bajos del edificio, tanto sus hijos como sus nietos, permanezcan ahí por la perpetuidad. De igual manera, para quienes han nacido dentro de los dos niveles más altos de la escala social, existe un 60% de probabilidades de que sus hijos y sus nietos se mantengan en este estatus. Sin embargo, la cosa cambia cuando vemos con lupa y separamos a los hombres de las mujeres: aquellas que se encuentran en el segundo nivel, pueden bajar al nivel tres por el hecho de ser mujeres, haciendo evidente la falta de equidad entre ambos sexos.

Alrededor del 50% de la población de nuestro país vive en condiciones de pobreza (aprox. 60 millones de personas)

Para sorpresa de muchos, quienes hemos tenido la oportunidad de atender a una institución privada de educación superior, en automático estamos localizados en la parte superior del edificio o, en el peor de los casos, en el segundo piso (de arriba hacia abajo, claro), es decir, en este país, existe una desigualdad imperante y es bastante tangible que podría estar mucho más cerca de lo que creemos. Basta con recordar que alrededor del 50% de la población de nuestro país vive en condiciones de pobreza (aprox. 60 millones de personas) y que un porcentaje considerable (aprox. 20 millones) viven en condiciones de pobreza extrema.

La movilidad social es un tema del que poco se habla, pero del que muchos adolecen.

La movilidad social es un tema del que poco se habla, pero del que muchos adolecen. Sorteos, loterías, concursos y rifas: todo esto alimenta y fomenta nuestra ilusión de que la felicidad y el bienestar se encuentran justo a unos pisos encima del nuestro. Miramos con desdén a quienes presumen de sus bienes y no nos damos cuenta de que, si estuviéramos en su posición, muchos también actuarían de la misma manera. Nos hemos dejado cegar por la idea de que el crecimiento es la única solución y que la problemática es indistinta. “Con dinero, baila el perro”, dicen por ahí.

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Desigualdad social = inseguridad

Hemos vuelto a escuchar y a decir que hay que andar con cuidado. Nadie sabe a ciencia cierta cómo es que se anda de esa forma, pero básicamente nos dan a entender que consiste en reincorporar el miedo a nuestras rutinas.

En San Pedro Garza García, el municipio “blindado”, ocurrieron robos a vehículos en la más reciente semana o, para ser más precisos, los delitos cometidos en los últimos días tuvieron mayor difusión mediática.

¿Por qué? Porque en San Pedro Garza García, el municipio “blindado”, ocurrieron robos a vehículos en la más reciente semana o, para ser más precisos, los delitos cometidos en los últimos días tuvieron mayor difusión mediática.

Digo lo anterior, debido a que en realidad San Pedro no ha estado precisamente exento de delitos en los últimos meses. Ni siquiera de robo de vehículos. Así lo muestran estudios como el semáforo delictivo publicado en www.nuevoleonseguro.org.mx mensualmente. A través de estos indicadores podemos percibir cómo, en dicho municipio, algunos crímenes como el robo a negocios y a automóviles aparecieron en amarillo o en rojo durante casi cada mes del último año.

La histeria, las hipótesis y conspiraciones, aunque de forma momentánea, han vuelto a formar parte de nuestras pláticas e invadido nuestros teléfonos y correos electrónicos.

La histeria, las hipótesis y conspiraciones, aunque de forma momentánea, han vuelto a formar parte de nuestras pláticas e invadido nuestros teléfonos y correos electrónicos. Nos dicen que se trata de delitos aislados, campañas mediáticas de desprestigio, pactos rotos, transiciones de gobierno, disputas políticas, pleitos por territorio entre carteles o bandas de delincuentes y un largo etcétera.

Al mismo tiempo, cadenas alarmistas y de procedencia indefinida nos son enviadas con las mejores intenciones pero con poca responsabilidad; en nuestra época nada debe ser creído ni compartido sin cuestionar las fuentes.

Paralelo al breve periodo de histeria que vivimos, se “filtró” también un audio en internet en el que Marcial Herrera, Secretario de Seguridad Pública de San Pedro, se muestra enérgico y decidido de forma casi pasional a reducir los delitos en el municipio. Muchas personas se sintieron más tranquilas al escuchar su enojo y preocupación mientras a otros les pareció muy curioso que se filtrara ese conveniente mensaje.

Evidentemente, siguen abiertas las heridas que dejaron las todavía recientes épocas oscuras en materia de seguridad. La sola idea de aproximarnos a un retorno de esa situación, es un temor que naturalmente genera inquietud en los ciudadanos; el hecho de que los crímenes no desaparecieron sino que sólo se alejaron de sus casas, municipios o Estados, le es indiferente a muchos.

Puede ser que la situación de San Pedro haya generado una paranoia infundada y que vaya a ser controlada eventualmente. Sin embargo, la reacción de sus ciudadanos evidencia varios aspectos que siguen presentes en la mente de todo el país.

Existe un temor que tristemente sí es fundado y es el de ser víctimas de algún crimen pues sabemos que en dicho caso enfrentaríamos casi desnudos a la barbarie desde la más profunda de las soledades; no hay confianza en la policía ni en los jueces ni hay verdadera esperanza de justicia.

El Índice Global de Impunidad nos ubica como el segundo país con mayor impunidad del mundo.

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre la Seguridad Pública presentada el año pasado, mostró que 9 de cada 10 delitos en México quedan impunes, mientras que el Índice Global de Impunidad nos ubica como el segundo país con mayor impunidad del mundo; decía bien Peter Villaume que la esperanza de impunidad es para algunos la mayor invitación al crimen.
Cuando el crimen, en su veleidoso devenir, aumenta, no sabemos qué es específicamente andar con cuidado.

Hubo quienes se encerraron en sus casas, otros desarrollaron fobia a las camionetas nuevas o a los vehículos viejos mientras que algunos sentían una muy racista desconfianza respecto personas de rasgos indígenas que mostraran lujos o conductas despilfarradoras; el racismo no sólo radica en dudar de la procedencia de sus recursos, sino en el vergonzoso hecho de que la mayoría de los pobres en México sean de raza indígena al grado en que su opulencia resulte para muchos sospechosa.

Los índices de pobreza y falta de oportunidades que van desde mala alimentación, nula educación y falta de acceso servicios de salud, parecen ser preocupantes para muchos solamente cuando están relacionados con la criminalidad.

Los índices de pobreza y falta de oportunidades que van desde mala alimentación, nula educación y falta de acceso servicios de salud, parecen ser preocupantes para muchos solamente cuando están relacionados con la criminalidad: carne de cañón o paja seca, les llaman. Les consideran más fáciles de seducir porque reconocen lo adverso de sus circunstancias pero si no son riesgo, no parecen importar mucho.

Tristemente he escuchado a quienes afirman que la solución está en construir canchas de fútbol en barrios humildes o en darles cursos de superación personal a los jóvenes que forman parte de pandillas; creer que la pobreza del país se soluciona engañando o entreteniendo a quienes la padecen, no sólo es un indicador de preocupantes niveles de ignorancia e insensibilidad, sino también es síntoma de vivir en una burbuja de tungsteno reforzado.

La pobreza, la falta de oportunidades, el distanciamiento abismal entre clases sociales y la impunidad, son algunos factores que inciden directamente en la criminalidad del país.

La pobreza, la falta de oportunidades, el distanciamiento abismal entre clases sociales y la impunidad, son algunos factores que inciden directamente en la criminalidad del país. Esos factores persisten y van más allá de personas o partidos políticos y principalmente: existen aunque estén lejos de nuestras casas, existen más allá de personas o partidos políticos.

Trabajar en ellos parece ser el único camino no autoritario ni despótico, pero requiere de esfuerzos que no son menores ni mucho menos fáciles, y sus resultados, evidentemente, no se verán en menos de seis años. Así que el temor puede seguir siendo controlado con estrategias superficiales y con valentía populista.

Así hemos vivido por años, ¿qué más da?

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