Pan y circo: Cómo se manipula a las masas

Bien se sabe de los artilugios que en la antigüedad empleaban o aprovechaban los gobiernos para mantener controlada a la población; casos que se remontan a la antigua Roma, donde se incurría al entretenimiento a través de peleas entre gladiadores, muestran claramente lo ancestral que resulta utilizar al elemento previo, y a los respectivos empleadores del mismo, para conservar a los ciudadanos ocupados y alejados de los asuntos que les conciernen directamente (dicho de otra forma, los asuntos políticos). La trascendencia de dichas maniobras ha sido tal, que en la época moderna han podido observarse estas mismas en nuestro país.

Ahora bien, cabe resaltar que, si bien los elementos repetitivos e hiperbólicos de tales recursos empleados por algunos medios de comunicación, logran aumentar considerablemente las posibilidades de distanciar (más de lo que ya esta) al mexicano de los asuntos públicos de la nación, estos no deben encuadrarse de forma absoluta en las infames “cortinas de humo”, o más recientemente “cajas chinas”.

Hay que ser realistas: no siempre es el gobierno el responsable de utilizar estos mismos recursos para el cometido mencionado anteriormente, si no que en diversas ocasiones aquellos llegan a ser el producto de tener unos medios con una ínfima calidad que han visto en programas y noticias que no cultivan el intelecto, la forma perfecta de mantener sus niveles de rating.

… casos que se remontan a la antigua Roma, donde se incurría al entretenimiento a través de peleas entre gladiadores, muestran claramente lo ancestral que resulta utilizar al elemento previo, y a los respectivos empleadores del mismo, para conservar a los ciudadanos ocupados y alejados de los asuntos que les conciernen directamente…

NO OBSTANTE, esto no quiere decir que los servidores públicos no tomen ventaja, por ejemplo, de la programación pobre y repetitiva en los canales principales de la televisión, para así poder realizar libremente sus prácticas habituales consistentes en engañar a los votantes, traicionarlos y saquear las arcas de la nación.

Asimismo, ejemplos no muy distantes del presente sobran; de los casos actuales, cabe mencionar a aquel famoso “romance”, entre el nuevamente capturado Joaquín “El chapo” Guzmán, y Kate del Castillo, el cual ocupó semanas al aire de los noticieros de las televisoras principales, y dentro de aquellas semanas, una conversación filtrada de whatssapp donde incluso se contaba con intérpretes que dramáticamente leían cada uno de los supuestos mensajes enviados por parte de la “aparente pareja”.

Definitivamente, tal dramatización de los supuestos hechos no solo resulta en una pérdida de espacio informativo que pudo ser ocupado en asuntos de mayor relevancia, sino que también insultan y degradan la inteligencia del mexicano. Tristemente, el mencionado caso no es el primero que se presencia. Es, igualmente destacable el suceso ocurrido hace un par de años, que ganó los reflectores mediáticos por más de un mes: el caso Paulette.

…esto no quiere decir que los servidores públicos no tomen ventaja, por ejemplo, de la programación pobre y repetitiva en los canales principales de la televisión, para así poder realizar libremente sus prácticas habituales consistentes en engañar a los votantes, traicionarlos y saquear las arcas de la nación.

Tocando el tema asiduamente por los presentadores de noticias en horarios estelares, dicho suceso despertaba diversas preguntas: Siendo México, un país catalogado como uno donde se violan constantemente los derechos humanos, donde hay un considerable número de desaparecidos y de fallecidos producto del narcotráfico ¿Por qué hubo tanto empeño, por parte de los noticieros, en un solo caso, siendo que hay miles de ellos en todo el país? ¿Por qué no se le dedicó (y se le dedica) la misma cobertura a los demás aún desaparecidos de México?

Tales interrogantes, aunadas a la incapacidad del gobierno para responder de manera fehaciente y efectiva a los problemas que encara la nación, así como la todavía pobre y vergonzosa programación que se aprecia por parte de las principales televisoras, nos dejan clara una cosa: o exigimos y luchamos por tener el gobierno que merecemos, o continuamos en este círculo vicioso, hasta que este llegue a las generaciones venideras.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Ya basta de satanizar a los medios

El día de ayer el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco”, escribió una reflexión sobre sus primeros seis meses de gobierno y en la cual plasma qué será de su gobierno en los próximos meses.

En este texto comparte que ya se está trabajando en un programa de repavimentación de muchas de las avenidas y calles de la ciudad de Monterrey y su área metropolitana. También menciona una remodelación en los planteles escolares, transporte gratuito para estudiantes de prepa y universidad, seguro social gratis para los estudiantes y además una reducción en gastos de funcionarios públicos. Todo muy aplaudible desde mi punto de vista, pero, antes de mencionar todo eso, Jaime va y nuevamente de manera enfática ataca a los medios de comunicación, a todos, a lo que digo ¡Ya basta!

Concuerdo con el hecho que sí existen medios de comunicación tanto locales como nacionales que están amañados y los llamó por sus nombres, Multimedios y Televisa. Pero hay muchos otros que están haciendo una excelente labor y aclaro no quiero colgarme ninguna medallita. Creo que el ataque de “el Bronco” a los medios ya es totalmente innecesario, lo dejó muy en claro en su campaña a la gubernatura, durante los primeros meses y cuando les dejó de pagar a muchos de ellos, ¿pero es realmente necesario hacer el ataque de nueva cuenta?

Creo que el ataque de “el Bronco” a los medios ya es totalmente innecesario, lo dejó muy en claro en su campaña a la gubernatura, durante los primeros meses y cuando les dejó de pagar a muchos de ellos, ¿pero es realmente necesario hacer el ataque de nueva cuenta?

No lo creo, hasta parece que nos quieres en tu contra Jaime, parece que nos quieres satanizar a todos y al contrario, no todos somos Multimedios, no todos somos Televisa. Muchos estamos haciendo nuestra labor con el fin de informar a la gente y combatir la misma desinformación que tu tanto detestas.

Este fin de semana durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo una frase que me gustó mucho: “Les agradezco a todos por este tiempo con ustedes y apoyarnos para fortalecer la democracia de nuestro país”.

Parece Jaime que tú vas en contra de todo lo que dice esa frase, simplemente porque dos medios de comunicación han hecho lo imposible por atacar tu candidatura y ahora gobierno, pero esto no significa que todos queramos hacer lo mismo. Al contrario creo yo que las críticas que se han comunicado aquí y en otro medios son con el fin de que te des cuenta de errores que son corregibles, no tumbar tu gobierno ni mucho menos quemarte ante la sociedad.

…hasta parece que nos quieres en tu contra Jaime, parece que nos quieres satanizar a todos y al contrario, no todos somos Multimedios, no todos somos Televisa. Muchos estamos haciendo nuestra labor con el fin de informar a la gente y combatir la misma desinformación que tu tanto detestas.

Espero que los lectores que son 100% pro-Bronco tomen esta carta por un buen sentido y si no lo hacen no me queda más que decirles que están cegados, por que un país, un estado, una ciudad que condena cualquier crítica contra su gobernantes, es un país, un estado y una ciudad que está dispuesta a fracasar. Puntos de vista en contra siempre habrá lamento decirles, es como queramos tomar esos puntos de vista críticos los que mejoran o empeoran una situación.

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¿Qué pasa con nuestros medios?

Leyendo las portadas de algunos diarios y procurando buscar objetividad en algunos de los comentarios que se publican en las páginas de Internet de los portales noticiosos, no es posible evitar sentirse contrariado sobre lo que realmente los medios hoy en día nos quieren comunicar. Claramente no todas las noticias están diseñadas para todo el público (aunque debería), pero lo que sí es digno de darse cuenta es que cada vez más la ficción y la realidad poco a poco se comienzan a sumar.

Sin desprestigiar la calidad de los noticieros locales –que creo que no es la primera vez que la gente se da cuenta de que es paupérrima–, me parece realmente válido establecer que en nuestro país no hay una forma adecuada de informar a los ciudadanos, pues la constante mezcla entre los contenidos de ficción y las notas importantes provoca que aquello que debería de tener importancia, desafortunadamente ya no la tiene.

A juicio de un servidor, lo que sucede es que no existe un legítimo interés por la información y las cadenas lo saben. Hoy, e insisto, la idea de capitalismo salvaje –donde lo único que importa es ‘vender la nota’– se ha convertido en el modus operandi de las agencias de noticias.

Retomando un poco el argumento de la película de Birdman, una de las ideas más poderosas que encuentro en el filme es justo en la escena cuando el protagonista sale por las calles en ropa interior y de inmediato todo mundo le reconoce, le piden fotos y hasta videos aparecen en las redes sociales. Además de esta escena, la conversación de nuestro protagonista con su hija acerca de la importancia del Twitter le da todavía más un toque de significancia al argumento: hoy, la diferencia entre lo que es importante y no está dividido por una línea muy delgada. Y lo mismo sucede con las noticias y los artículos periodísticos.

Por ejemplo, y sin afán de demeritar, me parece poco congruente que en el portal web del periódico El Norte aparezca mucho más arriba una nota sobre un desfile literario en el municipio de San Pedro que la nota donde se habla acerca del costo que tendrán los daños ocasionados por el reciente terremoto en Ecuador de 7.8 grados en escala de Richter. O que el diario ‘El País’ anteponga informar sobre que Trump dijo “7-Eleven” en lugar de “9-11” sobre las inundaciones que están costando mucho dinero y han generado tanto caos en Texas.

¿Qué es lo que pasa? A juicio de un servidor, lo que sucede es que no existe un legítimo interés por la información y las cadenas lo saben. Hoy, e insisto, la idea de capitalismo salvaje –donde lo único que importa es ‘vender la nota’– se ha convertido en el modus operandi de las agencias de noticias. Hoy, el chicharroneo, el amarillismo, el sensacionalismo, y la polémica barata son formas en las que los medios buscan llamar nuestra atención y desafortunadamente lo logran.

…me parece realmente válido establecer que en nuestro país no hay una forma adecuada de informar a los ciudadanos, pues la constante mezcla entre los contenidos de ficción y las notas importantes provoca que aquello que debería de tener importancia, desafortunadamente ya no la tiene.

¿Por qué, por ejemplo, no nos enteramos de las actividades que estuvo realizando la presidenta surcoreana en nuestro país y nos rasgamos las vestiduras cuando oímos acerca del caso de KIA Motors en nuestra ciudad? La respuesta: porque no es vendido como sensación. ¿Y por qué no es así? Porque no existe un análisis pertinente de las problemáticas y no se despierta el interés ni ante lo evidente.

Me gustaría saber, por ejemplo, qué es lo que ha sucedido con los apoyos que se habían proyectado para que TVNL se convirtiera en una cadena competitiva para la televisión local; o me encantaría saber cuáles son los planes que se tienen para que poco a poco vaya desapareciendo la telebasura en los televisores regiomontanos. Ojo, no estoy en contra del entretenimiento ni mucho menos, pero sí es importante hacer la distinción entre lo que debe llevar seriedad y lo que puede ser menos rígido.

Si tan sólo El Deforma publicara más notas de ‘Increíble pero Cierto’, estoy seguro de que coexistir con tantas problemáticas que tiene el mundo sería mucho más llevadero. Como diría Galileo: ‘…y sin embargo, se mueve”.

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Carta Abierta a los Medios de Comunicación

Desde el proceso electoral del año pasado, existe en Nuevo León un alta incredulidad a los medios de comunicación tradicionales, sean escritos, radiofónicos o televisivos y con justa razón. El año pasado vimos como el proceso era politizado por los medios, por un lado apoyando a la candidata Ivonne Álvarez y por el otro un apoyo relativo a Jaime Rodríguez Calderón. Los medios, por intereses propios, agarraron partido, algo que nadie en la industria debe de hacer.

Esta idea de tener medios de comunicación controlados por grupos de poder me llevaron a crear lo que hoy se conoce como Altavoz. Me aterra la idea de que la desinformación en un futuro controle a la gente. Lo que me preocupa es que ahora la gente simplemente no cree en ningún medio, y existe ciertamente una intolerancia a la crítica y a las opiniones diferentes.

Lo que me preocupa es que ahora la gente simplemente no cree en ningún medio, y existe ciertamente una intolerancia a la crítica y a las opiniones diferentes.

“Medio vendido”, “Bots”, “PeñaBots”, “¿Por qué no criticaban así a Medina?”, “Es por que ya no les dan cheque”, son algunos de los comentarios que veo constantemente en la página y en Facebook cuando se hace crítica al actual gobierno. Ni somos Peñabots, ni tampoco nos sentimos mal por que no recibimos ni un centavo del gobierno; ni estamos vendidos con nadie y nunca lo estaremos.

Entiendo la fuente de esta desconfianza, pues se ha generado por los medios que realmente estuvieron vendidos, que los llamo por nombre: Televisa, Multimedios y hasta cierta medida TV Azteca. Pero les contaré un secreto: hay una diferencia entre esos medios y los medios independientes como nosotros.

El Arq. Benavides, María Julia la Fuente y Gregorio Martínez no son periodistas, son lectores de noticias, pues tienen una pantalla enfrente de ellos que les dice qué decir y cómo actuar. Al contrario, San Juana Martínez, Carmen Aristegui y Jorge Ramos son periodistas; pues verá, un periodista se la pasa horas y horas enfrente de una computadora o en un teléfono consiguiendo fuentes, o en el campo de batalla consiguiendo la información y yendo por la noticia. De ahí, se generan investigaciones y se revelan cosas como el Caso de la Casa Blanca, que es el más afamado de los últimos dos años.

Un periodista se la pasa horas y horas enfrente de una computadora o en un teléfono consiguiendo fuentes, o en el campo de batalla consiguiendo la información y yendo por la noticia.

Altavoz busca ser siempre neutral, atrayendo opiniones a favor y en contra de personajes políticos. ¿A caso quiere usted un medio que hable el 100% del tiempo bien del gobierno actual? Digo, a final de cuentas es lo que hacían otros cuando estaba Medina. Si el día de mañana alguien hace algo bueno, lo aplaudiremos; pero si hay algo malo, lo vamos a criticar y lo vamos a hacer saber.

Lectores, tenemos que entender que siempre habrá opiniones en contra de lo que nosotros pensamos, pero esto no hace mala a una persona. Nosotros exponemos opiniones de todos los lados para que al final del día usted sea el que formule su propio punto de vista, con esperanza utilizando algo del material que aquí le exponemos.

Nosotros exponemos opiniones de todos los lados para que al final del día usted sea el que formule su propio punto de vista, con esperanza utilizando algo del material que aquí le exponemos.

Por el momento, duermo con tranquilidad porque se que estamos haciendo un buen trabajo, y comentarios como “Gracias, Altavoz, por enseñar esta información” o “Los sigo y muy buena labor” hacen que todos los días me levante y trabaje más duro que un día antes.

Hago un llamado a los medios de comunicación tradicionales a ajustarse a hacer una buena labor, a en verdad informar a la gente, no informar la línea de su compañía, porque así no se construyen sociedad sanas, sino enfermizas, ignorantes y llenas de odio.

Hago un llamado a los medios de comunicación tradicionales a ajustarse a hacer una buena labor, a en verdad informar a la gente, no informar la línea de su compañía, porque así no se construyen sociedad sanas, sino enfermizas, ignorantes y llenas de odio.

Les agradezco a todos nuestros lectores su confianza y siempre estaré al pendiente de sus comentarios.

PARA OBTENER INFORMACIÓN HAY QUE EXIGIRLA

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En los últimos años los medios de comunicación han tenido un papel protagónico en nuestro país en esferas de suma importancia como la política. Esta aseveración no es nada nueva ni asombra, sin embargo, sí preocupa. Preocupa porque la ética de los medios informativos, en especial los noticieros y periódicos, se ha disminuido a tal grado que pareciera que han olvidado su función principal, que es precisamente informar.

No hace falta tener una gran capacidad analítica para identificar la conducta ética con la que debieran regirse los medios.

Queda claro que se va perdiendo cuando hay manipulación de la información y no sólo me refiero a cambiar la información o generar en aquellos que la reciben cierta inclinación, sino que existe omisión de información de algunos acontecimientos que de igual manera se podría considerar como manipulación.

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Cabe aclarar que el objetivo de este artículo no es meramente criticar a los medios, pues no olvidemos que, si bien debieran de regirse por principios que les lleva a difundir información con plena veracidad, también debe quedarnos claro que la realidad es que siguen siendo negocios.

Lo que les atribuye a mi parecer una connotación negativa es que, a medida que nos vamos dando cuenta de la parcialidad con operan la mayoría de los medios de comunicación, los percibimos cada vez más como actores que se venden al mejor postor y dejamos de confiar en ellos.

A primera instancia pareciera que esto es un aspecto negativo que sólo afecta al medio, pues la poca credibilidad que se le atribuye le genera menos audiencia, lectores, etc, lo que a la postre disminuye el valor de la empresa. De manera simple: disminución en la credibilidad menor audiencia = menos utilidades.

Visto de esa forma no parece tan malo, ya que la parte afectada sería solamente la empresa, pero no es así. La parcialidad de los medios genera un problema mayor y en este caso, sí afecta a la sociedad de manera directa. Dicho problema tiene que ver con la desinformación en la que la sociedad se ve inmersa.

En un panorama utópico, y quiero pensar que bajo el esquema en el que fueron creados los medios de comunicación en primera instancia, actores como la televisión y los periódicos son un SERVICIO o HERRAMIENTA para que las personas podamos tener información de TODO aquello que acontece a nuestro alrededor, entendido como nuestro colonia, municipio, estado, país, continente hasta el mundo en su totalidad, ya que como señala Harold Lasswell, son mecanismos a través de los cuales los individuos perciben el mundo que los rodea. Pero por el momento esa esencia se ha perdido.

Entiendo que darle imparcialidad a cualquier nota no es tarea fácil, pues es complicado y prácticamente imposible que un ser racional no genere opinión sobre lo que sucede a su alrededor. Sin embargo se debiera empujar a que todo aquel que tenga en su mano la responsabilidad de informar, aunque sea a una sola persona, haga precisamente eso, informe y no convenza de creer su enfoque, con quien comparte dicha información.

Visto de un modo para muchos un poco fatalista, se va creando un círculo vicioso que a final de cuentas afecta a la sociedad, pues al momento que el medio de información pierde credibilidad, la audiencia deja de procurarlo y reduce los canales de información a los que tiene acceso. Por otro lado, incluso cuando la audiencia no se dé cuenta y siga confiando enteramente en lo que presentan dichos medios, al momento de que las notas (periodísticas, televisivas, etc.) son manipuladas, la audiencia termina no estando informada realmente. Es decir, que sin importar cual de estos dos panoramas se presente, al final, tenemos una sociedad desinformada.

En cuanto a la política se refiere, la desinformación tiene un impacto negativo sobre el compromiso cívico, pues aletarga el aprendizaje político y por ende reduce el activismo y la participación.

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Pero, al final de cuentas, sólo queda mencionar que en éste, como en muchos otros casos, todo aquél que no sea capaz de exigir, deberá conformarse con padecer.

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La columna que no quieren que leas

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López Obrador dice que no quieren que se escuche su voz, que lo quieren borrar. Irónicamente, lo menciona en un spot publicitario que aparece varias veces al día en radio y televisión.

No es mentira que existió una terrible campaña de miedo y ridiculización en contra de AMLO en años anteriores, reconocida incluso por autoridades electorales. Tampoco lo es que él no se ha ayudado mucho a sí mismo con sus decisiones posteriores a la controvertida elección de 2006.

Sin embargo, existiendo un historial de medios de comunicación en su contra, su discurso sigue haciendo énfasis en la mafia del poder y los intereses ocultos que maquiavélicamente manejan a México auxiliados por el “cuarto poder”.

Lamentablemente, sí existen en nuestro país privilegios para ciertos grupos, una inmensa desigualdad social y una corrupción reinante; hay muchos temas que afectan nuestra vida diaria sobre los que no conocemos la realidad y es natural que queramos saber, al menos, las causas.

¿Por qué estas ideas siguen teniendo cierta efectividad? Porque, lamentablemente, sí existen en nuestro país privilegios para ciertos grupos, una inmensa desigualdad social y una corrupción reinante; hay muchos temas que afectan nuestra vida diaria sobre los que no conocemos la realidad y es natural que queramos saber, al menos, las causas.

Quizá por eso los amantes de hacer videos con fotografías de políticos y música dramática (muy comúnmente el tema de “Requiem for a dream”), o a escribir notas relacionadas con teorías conspirativas, utilizan títulos como: “Lo que no quieren que sepas”, “Difunde antes de que sea removido por el gobierno”, etcétera.

Es muy difícil conocer la verdad, tal vez la única alternativa sea leer tantas fuentes como sea posible para formar una hipótesis propia o más fácil: creer que leímos o vimos lo que no quieren que sepamos.

Y es que, lamentablemente, también es cierto que los medios de información han sido omisos o hasta inquisidores en no pocas ocasiones.

Como ejemplo, Luis Mandoki denominó “Televisión golpista” a los medios de comunicación que después del asesinato de Paco Stanley, enfocaron todas sus energías en atacar al entonces jefe de Gobierno de la ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas. Incluso, la televisora Tv Azteca llevó helicópteros a sobrevolar las oficinas del Ministerio Público para “vigilar su trabajo”.

Los que padecemos una memoria poco selectiva, recordamos a Jorge Garralda al borde de las lágrimas manifestando su indignación y responsabilizando directamente al gobernante o a Ricardo Salinas Pliego, presidente de TV Azteca, exigiendo la renuncia de Cárdenas.

En nuestro caso, la televisión regiomontana suele presentar los mismos vicios pero de una manera más burda. Los sesgos informativos de nuestros medios alcanzan temas tan triviales como el fútbol, y los asuntos políticos no escapan de ello ni cambian mucho su forma de operar.

María Julia Lafuente o Héctor Benavides haciendo una campaña negativa en contra de Rodríguez Calderón durante las elecciones pasadas, hasta el grado de hacer un auténtico berrinche cuando fueron mostrados los resultados que lo declaraban ganador, son ejemplo de la clase informadores que tenemos. “Mañana será otro día”, dijo la conductora.

En concordancia con el modo de operar descrito, la semana pasada, el conductor Gregorio Martínez, emitió un enérgico y “valiente” comunicado en contra de Jaime Rodríguez Calderón, actual gobernador, en virtud del motín acontecido en el penal de Topo Chico.

Sin esclarecer todavía los hechos ni definir estrategias, el gobernador dedicó un par de minutos para contestarle directamente al comunicador, una decisión que me pareció innecesaria y un desatino.

Puedo entender que dedique una oportuna respuesta a los medios sesgados, pero no que la priorice respecto a la información a la comunidad.

Y es que los eventos de Topo Chico evidenciaron la existencia de presos privilegiados que gozan de lujos que van desde acuarios, saunas, comidas exóticas, sistemas de aire acondicionado, visitas de prostitutas y televisión satelital y la de otra clase de presos que padecen el infierno de pagar cuotas de supervivencia. La posibilidad de comer o la garantía de no ser torturado o asesinado, cuesta y cuesta caro.

Estas circunstancias no sólo son padecidas por quienes han sido condenados por cometer delitos graves, sino por los presos en general, incluso los que “roban barbacoa” para alimentar a su familia.

Los sucesos nos hacen preguntarnos por qué existe para algunos la completa libertad para seguir extorsionando, lesionando, torturando, violando o asesinando y para qué sirve encarcelarlos si pueden seguir cometiendo las atrocidades que quieran.

Los sucesos nos hacen preguntarnos por qué existe para algunos la completa libertad para seguir extorsionando, lesionando, torturando, violando o asesinando y para qué sirve encarcelarlos si pueden seguir cometiendo las atrocidades que quieran.

A este evento habría que sumarle las deficiencias en la integración de averiguaciones previas y las violaciones al debido proceso que terminan inevitablemente encarcelando inocentes en unos casos o liberando a culpables en otros, dicho sea de paso, con condenas mediáticas a los jueces o a los derechos humanos sin enfocarse en los verdaderos responsables: los policías ministeriales.

Los eventos y la situación requieren de estrategias precisas y la comunidad demanda respuestas.

Es completamente injusto considerar a Rodríguez Calderón como responsable de un sistema penal que lleva décadas siendo deficiente me parece adecuado solicitarle que en el futro no caiga en el juego de los medios de comunicación ni pierda energía acusando guerras sucia. Ya habrá tiempo para responderles, lo prioritario debe ser comenzar a trabajar en depurar una situación podrida y deprimente.

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“Todos sabemos…”: Sobre el gobierno, los medios y la cortina de humo

Se supone que todos sabemos que “El Chupacabras” fue una farsa para distraer la atención respecto al FOBAPROA. Que el gobierno se inventó unos náufragos en 2006 para disimular un fraude electoral y un osito panda en los años ochenta para que los mexicanos olvidaran la inflación. Que la influenza H1 N1 fue también una cortina de humo para desviarnos de las matanzas en el país. Que todos los logros deportivos son siempre comprados por los gobiernos y que se trata de, frase favorita de muchos, de: “Pan y circo” (¿Cuál pan?)

En este sentido, algunos afirman que la captura del “Chapo” (al principio aseguraban que no era él sino un actor), su posterior fuga y recaptura habrían sido todos montajes, algo incluso sugerido por Pedro Ferriz de Con.

¿Por qué regresar al “Chapo” al penal? Supuestamente para disimular el aumento del dólar que, dicho sea de paso, no estaba despertando ira incontenible en los ciudadanos ni originado protestas o manifestaciones masivas.

¿Por qué regresar al “Chapo” al penal? Supuestamente para disimular el aumento del dólar que, dicho sea de paso, no estaba despertando ira incontenible en los ciudadanos ni originado protestas o manifestaciones masivas.

Es cierto que estas hipótesis no se encuentran sustentadas en evidencias claras sino más bien en sospechas y conjeturas que a veces resultan un tanto absurdas y hasta risibles.

Es verdad que existen ejemplos múltiples casos de falsedad en la información difundida por el gobierno y los medios de comunicación.

Sin embargo, también es verdad que existen ejemplos múltiples casos de falsedad en la información difundida por el gobierno y los medios de comunicación.

Como ejemplos recientes, están los múltiples montajes de Genaro García luna, ex secretario de seguridad pública y personaje infame de nuestra historia reciente; los casos de Florence Cassez, la liberación de Rubén Omar Romano o el de Osvaldo Aguilar Martínez, son sólo algunas de sus nefastas aportaciones casi hollywoodenses.

El historial de nuestros medios informativos tampoco es muy positivo. Desde las épocas en las que Zabludovsky emitía únicamente las versiones oficiales de Tlatelolco o la guerra sucia de los años setenta hasta las noticias difundidas por él mismo y los demás medios en relación a las elecciones de 1988 y 2006, las matanzas de Acteal y Agua Blanca en los años noventa, la ocupación ilegal de Canal 40 en 2003 o la Casa Blanca de las Lomas. Tristemente son pocos ejemplos y deprimentemente corresponden a un período comprendido desde la década de los años sesenta hasta nuestros días.

Sin olvidar que las conclusiones de casos como el asesinato de Luis Donaldo Colosio, las muertes de Juan Camilo Mouriño y Blake Mora, ambas en idénticas circunstancias, los casos Paulette o Ayotzinapa, por mencionar algunos, han sido cuando menos cuestionables.

Considerando este contexto, resulta comprensible la desconfianza de los ciudadanos en relación a la información oficial. Resulta lógico y hasta imperativo que seamos siempre críticos frente a las noticias que recibimos.

Por el contrario, internet puede ser percibido por algunos como un medio de comunicación más libre pues, en principio, cualquier persona puede difundir contenido sin más interés que el de informar y sin depender de patrocinios o intereses ni estar sujeto a censura; los portales y blogs que se monetizan gracias a anunciantes o los asesinatos a colaboradores del blog del narco, derribarían un poco esta idea.

Pero aún dejando a un lado los patrocinios y la censura, la libertad de internet tiene otra implicación importante: la confiabilidad del contenido.

Tú mismo puedes abrir un blog en el que publiques cualquier hipótesis descabellada que se te ocurra y difundirla a través de redes sociales.

Lo poco fidedigno de la información oficial no debe llevarnos a entonces creer a la información contraria sino hacernos críticos frente a ambas fuentes.

Y es que lo poco fidedigno de la información oficial no debe llevarnos a entonces creer a la información contraria sino hacernos críticos frente a ambas fuentes.

Repetir “todos sabemos” o conspiraciones de internet no sería resultado de un pensamiento crítico y quizá te colocaría en una posición tan inocente como la de quien cree ciegamente en la información oficial.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Dimes y Diretes: “¿Medios de comunicación comelonches?”

El punto de este texto no es pelearnos con todos los medio de comunicación de Nuevo León, por que para empezar muchos hacen su “chamba” bien; son congruentes, son objetivos y, más que nada, no crean desinformación. Pero muchos otros, solo están buscando que les den dinero (a la antigua como era con Rodrigo Medina) y si no sucede esto entonces atacan, son subjetivos, incongruentes y buscan crear desinformación y una guerra sucia como sucedió durante los comicios electorales del año pasado.

Tan solo llevamos 6 días en el año y los medios de comunicación “tradicionales”, se han dedicado a echar tierra a aquellos que no les den dinero o les hagan favores.

Tan solo llevamos 6 días en el año y los medios de comunicación “tradicionales”, se han dedicado a echar tierra a aquellos que no les den dinero o les hagan favores. Simplemente hace dos días un periódico que presume ser “independiente” desde sus inicios, y que pues al parecer podría estar bien vendidote, acusó a la Banca Ciudadana que costaba mucho y hacía muy poco. No le voy a ningún partido, pero que un medio se vaya encima de un solo partido en lugar de cuestionar el gasto en general del Congreso del Estado, ME ALARMA.

No le voy a ningún partido, pero que un medio se vaya encima de un solo partido en lugar de cuestionar el gasto en general del Congreso del Estado, ME ALARMA.

Luego tenemos otro medio, que es 100% electrónico, que tienen a un escritor con experiencia —no lo discutiré—, pero muy, muy subjetivo. Este señor lleva semanas enteras tirándole al gobierno actual. No digo que no haya cosas que no se puedan criticar del gobierno actual, hay varias acciones que han sido erróneas, pero otras muy buenas. Pero este señor escritor solamente quiere tirar tierra, ¿ACASO ALGUIEN TE ESTA PAGANDO JAIME? Y no presumas que sí tienes textos en contra de Medina o cualquier otro miembro de otro partido, por que es bien sabido que hasta a insultos has llegado en tus ataques a “el Bronco”, Fernando Elizondo o su equipo.

¿ACASO ALGUIEN TE ESTA PAGANDO JAIME? Y no presumas que sí tienes textos en contra de Medina o cualquier otro miembro de otro partido, por que es bien sabido que hasta a insultos has llegado en tus ataques a “el Bronco”, Fernando Elizondo o su equipo.

A lo que voy con esta columna, estimado lector, es que es hora que comencemos a seleccionar muy bien los medios que vemos, escuchamos y leemos. Es hora que cuestionemos a todos los medios (incluyendo este,) y a lo malos medios, juzgarlos por eso, y a los buenos, aplaudirlos. Es todo lo que puedo decir.

Un tuit y un SMS no bastan: Parte 1

Los seres humanos seguimos los pasos siguientes para formarnos una idea propia del mundo. Primero, registramos nuestra experiencia diaria y directa con la realidad. Segundo, tomamos registro de lo que nos dicen los medios de información. Tercero, socializamos las noticias. Esto es, contrastamos lo que vivimos diariamente, lo que nos cuentan los medios y lo que nos dice la gente con la que convivimos como amigos, familia o colegas de trabajo, para confirmar o desechar la información que ya tenemos.

Contrastamos lo que vivimos diariamente, lo que nos cuentan los medios y lo que nos dice la gente con la que convivimos como amigos, familia o colegas de trabajo, para confirmar o desechar la información que ya tenemos.

La calidad de la democracia, entre muchas otras cosas, depende de la información que nos dan los medios de comunicación y de cómo la consumimos los ciudadanos. Son dos componentes que forman parte de un mismo problema.

Absolutamente todo impacta y moldea nuestra manera de ver y entender los problemas políticos, económicos y sociales. Por un lado, está la manera en la que los periódicos, los noticieros de radio, de televisión y sus correspondientes plataformas en internet, nos informan de los hechos más relevantes de México y el mundo. Por el otro, está cómo nosotros consumimos la información y qué hacemos con ella.

Lo ideal es que los medios de comunicación den información que nos ayude a los ciudadanos a ser críticos, a ser conscientes de lo que los rodea. El objetivo es tener una visión más completa y objetiva para tomar mejores decisiones.

Para hablar de estas aristas dividiré en dos partes este ensayo. En esta ocasión, sólo escribiré sobre los ciudadanos, en específico, los jóvenes. De acuerdo con el Imjuve, son personas entre 12 y 29 años y, en México, son los mayores consumidores del flujo de información que circula en internet.

38 millones 233 mil 665 de mexicanos se encuentran en este grupo de edad y prácticamente todas tienen un Smartphone. Potencialmente, estos jóvenes tienen la posibilidad de consultar información relevante en cualquier momento.

La Primer Encuesta Nacional sobre Consumo de Medios Digitales y Lectura confirma datos que intuíamos y aporta otros muy interesantes. Los jóvenes utilizan primordialmente el internet para “chatear”. La segunda actividad es el uso de las redes sociales (Facebook y Twitter, principalmente). De los 21 usos que se enlistan en esta Encuesta, informarse de las noticias ocupa el décimo lugar; conocer las opiniones de los demás, el doceavo.

Sus fuentes de noticias se reducen a tuits, memes y mensajes de SMS. ¿Qué calidad de ciudadanía podemos tener si dos quintas partes de los mexicanos reducen a esto el ejercicio de informarse?

La novedad, al menos para mí, es que los jóvenes consumen “información noticiosa” que ya fue interpretada y viralizada en mensajes breves, de lectura fácil y amigables para sus dispositivos móviles. Los jóvenes siguen un patrón: “casi nunca refieren a un medio informativo propiamente dicho como su fuente”. Estos contenidos simplificados tienden a ser “tendenciosos, con un alta carga de amarillismo y de sarcasmo”.

Lo peligroso es que se le da crédito a versiones parciales, falsas e incompletas de la realidad.

Es decir, sus fuentes de noticias se reducen a tuits, memes y mensajes de SMS. ¿Qué calidad de ciudadanía podemos tener si dos quintas partes de los mexicanos reducen a esto el ejercicio de informarse? Lo peligroso es que se le da crédito a versiones parciales, falsas e incompletas de la realidad. Dudo que la visión del mundo que tengan los jóvenes a partir de estos datos abone a una discusión seria y acertada sobre los problemas que enfrentamos como país.

Es claro que las generaciones anteriores fallaron al no habituar a los nuevos ciudadanos a leer un periódico todas las mañanas o a escuchar el noticiero. ¿Cómo se puede motivar a los jóvenes para que le dediquen tiempo a estas actividades?

Es necesario que como sociedad hagamos lo posible para que los jóvenes se interesen por la política y exijan mejores acciones de gobierno. Los medios de comunicación tienen el reto de hacer la información más atractiva para no desaparecer conforme estos mexicanos crezcan y se conviertan en el segmento poblacional mayoritario.

En la segunda parte de este ensayo hablaré sobre la responsabilidad que tienen los medios de comunicación respecto a la calidad de la información que generan.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Sobre Medios de Comunicación

Si bien es algo que ya muchos sabemos a raíz de los antecedentes que datan desde los comicios electorales de este año, quisiera una vez más destacar el hecho de que los medios tradicionales de comunicación, en su mayoría, han demostrado un importante grado de hostilidad hacia el Gobierno del Estado a raíz de su nueva política de comunicación social de “ni un peso a las televisoras”. Esto no sólo ha implicado la magnificación de cualquier situación adversa de relevancia marginal del Gobierno frente a la opinión pública, así como la emisión de críticas implacables por parte de comentaristas, locutores y hasta editorialistas, sino también un preocupante silencio omisivo y ausencia de cobertura tanto de sucesos como de resultados obtenidos por las distintas dependencias al mando de Jaime Rodríguez.

Los medios tradicionales de comunicación, en su mayoría, han demostrado un importante grado de hostilidad hacia el Gobierno del Estado a raíz de su nueva política de comunicación social de “ni un peso a las televisoras”.

¿Ustedes sabían que de los más de 300 autos reportados como robados en octubre, 229 fueron recuperados? ¿Sabían que a mediados del mes se capturó a un jefe de plaza de los Zetas en Nuevo León? ¿Qué existe un programa de audiencias públicas al que asiste cada una de las dependencias centrales, en donde todos los ciudadanos pueden ir a exponer sus problemáticas en el Salón Rojo del Palacio de Gobierno? No nos vayamos tan lejos: ¿sabían que desde el 4 de octubre se retiró el cerco que impedía el acceso al Palacio y que ahora cualquier persona puede entrar? Si lo saben, estoy seguro que no es por la cobertura que le dieron las televisoras y ciertos medios de comunicación, pues fue nula.

¿Ustedes sabían que de los más de 300 autos reportados como robados en octubre, 229 fueron recuperados? ¿Sabían que a mediados del mes se capturó a un jefe de plaza de los Zetas en Nuevo León?

Todo parece indicar que los ciudadanos, tanto de Nuevo León como el resto que estén pendientes de nuestro Gobierno, tendrán que hacer uso de las herramientas nuevas, como las redes sociales, sitios de internet, de los canales oficiales como Radio y TV Nuevo León y de algunos pocos medios de comunicación tradicionales para poder estar al tanto de los logros estatales. Esto podría resultar alarmante a primera vista, pero bien sabe “El Bronco” que los verdaderos resultados no se observan en el periódico o la televisión, sino que se perciben en las calles.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”