Suprema Corte de Estados Unidos rechaza anular victoria de Biden en Pensilvania

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La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos rechazó este martes una demanda interpuesta por el equipo legal del presidente Donald Trump par revertir la victoria del demócrata Joe Biden en Pensilvania.

Cabe mencionar que es el primer caso derivado de las elecciones que llega a la Suprema Corte de ese país.

La Suprema Corte no adjuntó en su fallo una explicación ni tampoco ninguna opinión de disentimiento.

En su demanda, los republicanos pedían al Alto Tribunal que intercediese en un caso de interpretación de la ley estatal de Pensilvania sobe el voto por correo que ya había sido litigado y rechazado en el Tribunal Supremo de Pensilvania.

Pese a que este caso en concreto se consideraba difícil para la defensa de Trump, es un mal presagio para el resto de casos que la Suprema Corte puede abordar en los próximos días y que también buscan revertir resultados electorales.

Justo antes de conocerse el fallo del tribunal, Trump aludió a sus esfuerzos para anular la victoria de Biden.

“Ahora, veamos si alguien tiene o no el coraje (…) si es un juez del Tribunal Supremo, o varios jueves del Tribunal Supremo, veamos si tienen el coraje de hacer lo que todos en este país saben que es lo correcto”, señaló el mandatario.

Hasta el momento la estrategia judicial del todavía mandatario no ha dado por el momento frutos y ya acumula medio centenar de derrotas en los tribunales mientras se le agota el tiempo para evitar que la victoria de Biden ya no tenga vuelta atrás.

Trump aún espera que la Suprema Corte se pronuncie sobre otros casos, como el interpuesto por el fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton, para revertir los resultados en Michigan, Wisconsin, Pensilvania y Georgia.

Por otro lado, el mandatario estadounidense está tratando de influir en republicanos locales para que invaliden la victoria de Biden en sus estados haciendo uso de los congresos locales en manos de conservadores, como en Georgia, Michigan o Pensilvania.

Trump incluso ha pedido a líderes republicanos en dichos estados que pasen por encima el resultado electoral y que los legislativos asignen directamente los compromisarios al Colegio Electoral.

Se espera que la próxima semana, el lunes 14 de diciembre, se reúna el Colegio Electoral para designar oficialmente al nuevo presidente electo.

Biden revela que líderes republicanos lo han felicitado en privado

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El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, reveló este jueves que numerosos líderes republicanos lo han felicitado en privado por su triunfo, no reconocido todavía por el mandatario saliente, Donald Trump.

“Ha habido numerosos senadores republicanos que me han llamado en privado y me han felicitado. Y entiendo la situación en la que se encuentran. Y hasta que la elección quede claramente decidida cuando el Colegio Electoral vote, están en una posición muy difícil”, afirmó Biden en una entrevista con la CNN.

El demócrata ganó 306 delegados en el Colegio Electoral mientras que Trump se quedó con 232, que se reunirán el próximo 14 de diciembre para oficializar la condición de presidente electo de Biden.

Menos de una decena entre los 50 republicanos en el Senado han reconocido públicamente la victoria de Biden en las elecciones de hace este jueves un mes y son todavía menos los que le han felicitado.

Los moderados Mitt Romney, Susan Collins y Lisa Murkowski son de los pocos que le han felicitado en público.

Durante la entrevista con la CNN, Biden también se refirió al potencial acuerdo en el Congreso entre demócratas y republicanos para un nuevo rescate económico parcial por valor de 908.000 millones de dólares, que apoyó aunque dijo que “no es suficiente”.

“Voy a pedir más”, anunció el presidente electo, que también se mostró confiado en su capacidad de alcanzar acuerdos con la oposición republicana.

“No sugiero que vaya a ser fácil. Va a ser difícil. Pero estoy seguro de que en las cosas que afectan la seguridad nacional y la necesidad económicafundamental de mantener a la gente empleada, conseguir que la gente trabaje, recuperar la economía, hay mucho espacio en el que podemos trabajar”, aseguró.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, abordaron este jueves el potencial acuerdo para un rescate económico parcial ante los estragos causados por la pandemia.

Asegura Trump que entregará el poder si el Colegio Electoral vota por Biden en diciembre

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El presidente Donald Trump hizo comentario desafiantes en el Día de Acción de Gracias en la Casa Blanca este jueves, insistiendo en que venció al demócrata Joe Biden y dudando si alguna vez cedería o asistiría a la toma de posesión de Biden.

Cabe mencionar que fue la primera vez que Trump respondió a las preguntas de los periodistas desde las elecciones del pasado 3 de noviembre.

Trump dijo que si el Colegio Electoral confirma la victoria de Biden, “han cometido un error”, pero que renunciaría al poder y dejaría la Casa Blanca.

“Ciertamente lo haré, y ustedes lo saben”, dijo el mandatario en declaraciones luego de hablar por videoconferencia con las tropas estadounidenses para conmemorar el feriado de Acción de Gracias.

Por otro lado, el republicanos se negó dos veces a decir que cedería formalmente, y agregó que sería algo muy difícil de hacer. También continuó quejándose de lo que llamó un fraude en la tabulación de votos de las elecciones del 3 de noviembre.

Cabe mencionar que hasta el momento no hay evidencia de un fraude generalizado y numerosos estado han certificado los resultados.

Los electores del colegio electoral de cada estado deben votar el 14 de diciembre, Los certificado que registran los resultados de las votaciones electorales en cada estado deben ser recibidos por el presidente del Senado a más tardar el 23 de diciembre.

Advierte Trump que acudirá a la Suprema Corte de Justicia

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continuó  ayer con su postura de denunciar un “fraude” electoral sin aportar pruebas y amenazó con recurrir al Tribunal Supremo para detener el recuento de votos.

La desafiante declaración de Trump cerró una noche electoral marcada por la incertidumbre, con el recuento aún en marcha en al menos cinco estados clave y sin que ninguno de los dos candidatos alcanzara el mínimo de 270 delegados que dan las llaves de la Casa Blanca.

“Iremos al Tribunal Supremo. Queremos que pare todo el proceso de votación”, anunció Trump hacia las 2:30 de la mañana del miércoles (6:30 GMT) desde la fiesta organizada en la Casa Blanca para unos 150 invitados.

Trump proclamó que él ya había “ganado las elecciones”, algo falso puesto que la situación está muy ajustada en varios estados. Además, aseveró que se había cometido un “fraude al pueblo estadounidense” sin aportar pruebas de que se esté interfiriendo en los procedimientos legales de votación.

El mandatario tampoco aclaró cómo se habría materializado ese fraude, más allá de afirmar que la oposición estaba “tratando de quitar el derecho al voto” a sus simpatizantes, algo de lo que tampoco hay pruebas.

Posteriormente, el presidente Trump, se autoproclamó ganador en Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte y Michigan, algo que es falso porque el escrutinio aún continúa en esos estados y se espera que al menos en el último se imponga Joe Biden.

Trump se declara ganador de la elección de Estados Unidos, pero denuncia “fraude”

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El presidente y candidato a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, se declaró ganador de la elección presidencial de Estados Unidos, pero aseguró que un “fraude” está en marcha y que acudirá ante la Suprema Corte para que respeten su supuesto triunfo.

Durante una conferencia de prensa en la madrugada de este miércoles 4 de noviembre, Trump consideró los resultados de la jornada electoral como “fenomenales”, al destacar sus victoria en estado como Texas, Florida y Ohio.

Pese a que el corte más reciente de información lo ubica con 213 votos electorales, aún por debajo de los 225 del candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, el republicano aseguró que las tendencias apuntan a resultados positivos en los estados de Pensilvania, Michigan y Georgia, con los que prácticamente amarrara los 270 votos electorales necesarios para ser declarado como ganador ante el Colegio Electoral.

Señaló que no entiende por qué los centros electorales dejaron de emitir datos conforme el avance de la noche y expuso que no permitirá que los demócratas interfieran en la elección y “siembren” boletas de madrugada. Consideró que esta elección pasará a la historia como un momento “triste” en al democracia estadounidense debido a los intento ilegales de sus adversario de ganar la presidencia.

“Esto es un fraude grande en nuestra nación. Queremos que la ley se aplique de forma correcta y acudiremos ante la Suprema Corte. No queremos que encuentren boletas a las 4 de la mañana y las agreguen a la lista. Es un momento muy triste y vamos a ganar, en lo que a mí concierne ya hemos ganado”, expresó Trump.

En su mensaje semanal, Anaya habla de las Elecciones en Estados Unidos

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Como ha sido costumbre durante el último mes, el excandidato presidencial, Ricardo Anaya, publicó un mensaje en video, en esta ocasión señaló que sería una vergüenza que el presidente López Obrador haya ayudado a Donald Trump en su campaña electoral en caso de que este obtenga el triunfo este 3 de noviembre en las elecciones en los Estados Unidos.

Señaló de igual manera que en caso de que gane el candidato demócrata, Joe Biden, la Presidencia de Estados Unidos, la relación comenzaría “con el pie izquierdo“. Comentó: “Dudo muchísimo que pase, pero sería una vergüenza haberle ayudado a Trump a ganar. Y en caso de que Trump pierda, aunque Biden es un político educado y no va a hacer groserías en público, la relación comenzaría con el pie izquierdo“.

Finalmente, Anaya apuntó que las elecciones en Estados Unidos este 3 de noviembre serán una fecha crucial en donde los ciudadanos de dicho país “tendrán la oportunidad de echar de la Casa Blanca a un populista y demagogo“, como Trump.

Concluyó comentando que: “Por el bien de México, Estados Unidos y del mundo, espero que así suceda y que podamos empezara  escribir una nueva página de respeto, colaboración y responsabilidad compartida“.

Con información de LópezDóriga-Digital

Inoportuno que el presidente viaje a Washington, T-MEC parece pretexto: Muñoz Ledo

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El exembajador de México en las Naciones Unidas, Porfirio Muñoz Ledo, coincidió con las voces que consideran inoportuna la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a los Estados Unidos en el marco de la entrada en vigor del T-MEC.

En mensajes publicados en Twitter, el diputados federal por Morena dijo que esta visita sería “inoportuna”, sobre todo porque su homólogo estadounidense, Donald Trump, es repudiado mundialmente por su racismo contra los afroamericanos, pero también contra los mexicanos.

El mensaje dicta: “Distintas vertientes de opinión coinciden en los inoportuno del viaje del Presidente a Washington, cuando Trump es repudiado mundialmente por su maniaco racismo contra afroamericanos, pero también contra los nuestros“.

Además, Muñoz Ledo comentó que la entrada en vigor del T-MEC parece un pretexto, pues se percibe difícil que el primer ministro canadiense Justin Trudeau asista a este encuentro.

Así mismo, recordó que uno de los embajadores que ha tenido México en el país vecino, Agustín Gutiérrez Canet, considera que este viaje sería un “error histórico” que exhibe las prisas en ambos lados de la frontera. 

Por su parte, la senadora por el PRI y excanciller, Claudia Ruiz Massieu, consideró que la visita del presidente a Washington debió calibrarse desde el gobierno federal y advirtió que puede representar un riesgo.

Como senadora, creo que tenemos la responsabilidad de advertir que es un riesgo por el contexto electoral de Estados Unidos (…) sin duda es un riesgo que , yo espero y estoy segura que así fue en la Cancillería, se haya calibrado“.

Con información de El Universal

#HojaDeRuta: “El cálculo de Trump hacia noviembre”

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Las elecciones de medio término en noviembre serán definitorias para el equilibrio de poder en Estados Unidos y el futuro político de ese país. Estarán en disputa los 435 escaños de la cámara baja y 35 de los 100 escaños del Senado. También 36 gubernaturas y muchos otros cargos locales.

Por supuesto que la primera lectura del proceso será un referéndum hacia la administración Trump, pero hay mucho más en juego.

En la guía para las elecciones de medio término publicada por Vox bajo la pluma de Andrew Prokop, se sintetiza la relevancia de la elección: “Dependiendo qué tan bien le vaya a los demócratas, el partido podría eliminar la agenda legislativa de los republicanos en el Congreso, obtener nuevos poderes para investigar a la administración Trump, conseguir la potestad de bloquear a nuevos funcionarios propuestos por Trump, aprobar nuevas leyes  con enfoque liberal en varias partes del país y ganar muchos puestos que tendrán poder sobre el proceso de redistritación de 2021″.

Actualmente los republicanos controlan ambas cámaras. Una victoria demócrata en al menos una de ellas pondría un importante freno a Donald Trump y sus políticas, además de que intensificaría el escrutinio desde el Congreso hacia posibles delitos de la actual administración, mismo que hasta ahora ha sido aletargado por los legisladores republicanos. 

Hasta ahora, el escenario de un buen resultado demócrata parece probable: de acuerdo al agregado de encuestas realizado por FiveThirtyEight, el partido opositor encabeza la intención de voto para el Congreso con 47.4%, por 40.6% de los republicanos.

Todo lo que Trump haga o deje de hacer impactará en el camino a noviembre. Por ello el análisis debe versar sobre cuál parece ser la estrategia y cálculo político desde la Casa Blanca y el propio partido republicano, instancias que no siempre parecen estar en la misma sintonía.

De entrada, parece que la estrategia que llevó a Donald Trump a la casa blanca no solo permanece, sino que se ha fortalecido: apelar a una base blanca, conservadora y cristiana con planteamientos extremos apelando a un nacionalismo exacerbado. En otras palabras, Trump ha gobernado casi de manera exclusiva para mantener y solidificar su base. 

Esto explica la mayoría de sus acciones más polémicas: la prohibición a musulmanes de ciertos países a volar hacia EEUU; la cancelación de inversiones norteamericanas en el extranjero y el subsecuente “rescate” simbólico de fuentes de trabajo; la renegociación del TLCAN y el inicio de una guerra comercial con China mediante la escalada de aranceles; la insistencia de obtener presupuesto para construir un muro fronterizo y el ultraje último que significó separar a niños inmigrantes de sus padres e internarlos en centros de detención infantiles.

Todos los caminos llevan a noviembre. La gran pregunta es: ¿A Trump le alcanzará con su base para mantener el control del Congreso y mejorar sus posiciones en gobiernos locales?

El nefasto episodio que ha significado la separación de familias inmigrantes y su detención (cuyas condiciones recuerdan a los campos de concentración de japoneses establecidos en territorio norteamericano, según la propia Laura Bush) fue parte de un cálculo político de Stephen Miller, principal asesor de Donald Trump.

En una pieza para The Atlantic, McKay Coppins señala que Stephen Miller considera la polémica desatada por la política migratoria de Trump parte de la estrategia hacia las elecciones de noviembre: “Tienes un partido que está a favor de fronteras abiertas, y otro que quiere asegurar la frontera. Los norteamericanos se alinearán con el partido que quiere asegurar la frontera, y no por poco margen. Estoy hablando de 90-10%”, declaró Miller en una entrevista el pasado marzo.

Miller considera valioso generar lo que llama “controversias constructivas”, donde el fin no parece ser la persuasión, sino calentar las pasiones. Es a fin de cuentas a través del enojo, la indignación y el miedo como Trump consiguió una victoria que se consideraba impensable.

Bajo la lógica estratégica de mantener y solidificar su base, generando controversias y agudizando la polarización, ser un presidente impopular debe ser parte del cálculo. Sin embargo, la separación de familias y detención de niños en la frontera ha alcanzado niveles históricos de rechazo en la opinión pública norteamericana (los mayores en 30 años, según Chris Warshaw de GWU), además de una condena unánime a nivel global por parte de líderes, organismos internacionales y organizaciones civiles y religiosas.

Aunque la administración Trump trató de defender la nefasta medida con argumentos legaloides (en realidad no hay ninguna ley que obligue a separar familias detenidas por problemas migratorios), culpando a los demócratas e incluso llegando al absurdo de citar pasajes bíblicos para justificarse, finalmente la presión fue demasiada. El presidente norteamericano se vio obligado a ceder y firmó una orden ejecutiva para detener la separación de familiares en la frontera.

Un buen ejemplo es el comunicado recién emitido por American Airlines, donde la compañía se negó a que sus aviones sean usados por el gobierno federal para transportar a niños migrantes separados de sus familias: “No tenemos ningún deseo de ser asociados con la separación de familias, o peor aún, de lucrar con ello”, declaró la aerolínea.

Dos conclusiones: primera, las medidas radicales de Trump que pretenden mantener sólida a su base tienen un límite. Es probable que el escándalo desatado por la separación de familias haya incluso comenzado a causar rechazo entre sus simpatizantes, por lo que se optó por ceder (algo que Trump detesta) para detener el creciente costo político. 

Segunda, el haber detenido la separación de familias y posterior detención de niños no debe ser visto como un triunfo, sino como alarma de cómo se han radicalizado el discurso y las políticas ultra-conservadoras, de manera que este tipo de discusiones, al ser llevadas al extremo, mueven los parámetros de lo que se considera “normal” o “aceptable”.

El camino a noviembre está en marcha, y ahí se determinará si Trump es disminuido, o por el contrario, acrecienta su poder. Esto tendrá enorme impacto para México y la nueva administración federal en la relación bilateral, y para el mundo entero.

Los Siete Pecados Capitales: Hillary Rodham Clinton

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Me encantaría afirmar que la especie humana sobrevivió. Pero tal vez estemos al borde del abismo. En realidad, no lo sabemos. Hillary Rodham Clinton no ha alcanzado la cifra mágica de 270 votos electorales necesarios para ganar. Este es el final de una de las más largas, virulentas, mezquinas, y desagradables campañas electorales en la historia contemporánea de ese país. Para el observador extranjero, el resultado es confuso e incomprensible. Para iniciar con los análisis, propongo por el momento identificar los siete pecados capitales de Clinton durante la campaña electoral.

1.Una tecnócrata mentirosa. Clinton es una persona lejana, fría, que no es percibida como alguien natural, afable. Las caricaturas la retratan con una sonrisa de Guasón, incapaz de apartarse de su script y de improvisar. Además, se le reclama que solo dice lo que la audiencia quiere oír. Resulta ahora, por ejemplo, que Clinton no estaba a favor del libre comercio, cuando todos saben que, durante años, los Clinton favorecieron la apertura económica. Hubiera sido mejor explicar cómo el libre comercio “ayuda” a mejorar la calidad y cantidad de los trabajos, y definir las políticas correctivas a aplicar para anular los efectos negativos del liberalismo económico. A inicios de octubre, 54% de los electores tenían una mala imagen de ella, apenas cuatro puntos por debajo del 58% que rechazaba a Trump. Observadores internacionales vimos en esta elección un voto entre el bien y el mal, entre el sol y la luna, entre el infierno y el paraíso. Nos equivocamos. A juzgar por los resultados electorales, muchos de los votantes vieron una elección entre un cuarto creciente y un cuarto menguante. Y aquí, un análisis de la cobertura mediática es fundamental, pues en general Clinton siempre había disfrutado de márgenes de simpatía más altos.

2.“Crooked” Hillary. Durante su tiempo como Secretaria de Estado, Clinton utilizó un servidor privado de email para comunicaciones oficiales, lo que impidió a la administración estadounidense cumplir con el imperativo legal de constituir un archivo oficial integral. En otras circunstancias, este habría un inexcusable y penoso caso de negligencia, pues esta práctica, sin duda poco transparente, no es inhabitual en Washington. Recordemos que de 2003 a 2008, la Administración Bush usó un servidor privado, administrado por el Comité Nacional Republicano. Cuando se le pidió devolver los emails, Clinton solicitó a sus abogados revisar cada uno de ellos y entregar solo los ligados al Departamento de Estado. Los otros fueron borrados. Tampoco hay aquí una actitud inédita: la administración Bush “habría perdido” 22 millones de emails, sobre todo de la oficina del vicepresidente Cheney, que cubriría temas tan sensibles como la decisión de invadir Irak. Pero, con la imagen de deshonestidad de Clinton, y en plena campaña electoral, estas acciones dieron la impresión de una voluntad de ocultar, y ampliaron dudas que nunca podrían ser aclaradas, precisamente porque la más interesada, Hillary, ordenó borrar las pruebas. ¿Será que tenía ella más que perder que ganar siendo transparente? ¿Por qué, ante el reciente anuncio del FBI de reabrir el caso, no hizo una conferencia de prensa para abordar el tema? ¿Por qué no entregó la computadora original al FBI para determinar si había sido pirateada?

3.La cuestión económica. Las estadísticas muestran crecimiento económico y descenso del desempleo, pero el estadounidense promedio no siente esas mejoras. Además, los empleos existentes son de menor calidad. Indicar que el declive del sector industrial estadounidense es culpa de China y de los Tratados de Libre Comercio es simplista y muestra el populismo de Trump, pero es eficaz en términos electorales. El ser humano es de memoria corta. Al estadounidense se le olvidó que la última administración republicana dejó el país con la peor crisis desde la Gran Depresión de los años 1930. Y aunque las estadísticas muestran que bajo las riendas demócratas la economía se comporta mejor, el electorado estadounidense percibe que los republicanos ofrecen un mejor manejo a este nivel. El carisma de Trump en lo económico es notorio: su imagen de empresario exitoso (aunque su historial muestre lo contrario), y su promesa de liderazgo fuerte para implementar decisiones “simples”, redituó. Clinton habría tal vez podido hacer un mejor trabajo para recordar el largo pero exitoso camino de la recuperación económica durante la Administración Obama.

4.Una campaña negativa. Dos elementos de análisis son importantes aquí. Primero, mientras que Obama fue el candidato del cambio esperanzador, Clinton se dedicó a caricaturizar a Trump como alguien sin el temperamento, la experiencia, y la capacidad de liderazgo. Claro, la campaña de Trump, centrada en la identidad (prohibición de entrada de musulmanes, construcción de un muro con México) no dejó margen de maniobra. El mensaje de Trump fue eficaz con votantes. Además, la postura multicultural de Hillary evidenció lo que muchos ven como una “débil” política exterior y migratoria de Obama. El esfuerzo demócrata tuvo entonces que dirigirse a atacar no el mensaje, sino el mensajero. Segundo, la elección de Obama, en un país tan injusto con los afro-descendientes, revigoró el movimiento “nativista”, basado en ese Tea Party que tanto detesta a Obama (71% de sus miembros creen que está destruyendo el país). Hasta hace poco, el estadounidense se definía no en términos religiosos, étnicos, o de lenguaje, sino de libertad. Esto cambió. Trump, que ganó puntos ante este segmento de la población cuando solicitó a Obama probar su nacionalidad, alimentó una teoría de la conspiración que incluye a las grandes corporaciones, los medios de comunicación, los Obama, y por supuesto, los Clinton. Solo 61% de los votantes de Trump cree que Obama nació en EE.UU., y 54% cree que es musulmán (es cristiano, aunque eso no debería importar). David Duke (Ku Klux Klan) ha afirmado que no votar por Trump era una traición a la patria. Tal vez es injusto achacarle a Clinton culpa en esta campaña negativa, pero sin duda, su fracaso electoral es un voto de censura a Obama (que paradójicamente obtiene buenos niveles de aprobación al final de su administración).

5.Una candidata del Establishment. Clinton fue de izquierda para seducir a los votantes de Sanders, de centro cuando habló de economía, y de derecha para atraer a Wall Street. Se sabe desde los años 1990 que los Clinton representan el ala derecha de su partido, lo cual ya de por sí no agrada a los más progresistas. Pero el inesperado endoso a Hillary de medios de comunicación de derecha como The Dallas Morining News y The Arizona Republic, así como de una interminable lista de líderes republicanos, la convirtieron en la candidata del “establecimiento”, lo cual ayudó a Trump a presentase, precisamente, como el outsider que lucha contra esa clase política inoperante y corrupta. A la postre, esto le dio la victoria a Trump, pues le permitió encarnarse como el líder de la revuelta contra los políticos tradicionales. Presentarse como la candidata de experiencia, como la luchadora incansable, alguien respetado por la clase política, habría sido eficaz, si no fuera porque el votante está harto. Clinton era el pararrayos natural de esta frustración – desde que fue Senadora se transformó en insider (de hecho, Obama usó esa carta en la precampaña de 2008), pero en esta ocasión injustificadamente se convirtió en el chivo expiatorio del político que hizo explotar la deuda, que bloqueó el congreso, que hizo polémica estéril, y que ha convertido a Washington en una burbuja desconectada. Trump ganó contra los demócratas, los medios de comunicación (que esquizofrénicamente apoyaron a Clinton, pero que la acosaron con los emails), e incluso contra los republicanos.

6.Ser Mujer. La sociedad valora poco a las mujeres duras y emprendedoras. Se ha subrayado el doble estándar por el que se juzga a Clinton, más severo que el aplicable a los varones. El hombre que muestra su natural ambición es auténtico. Una mujer ambiciosa es extraña, y si lo muestra, puede dar la sensación que no es sincera. Hillary rechazó durante años usar maquillaje, y tampoco adoptó el apellido de su marido. Se indica que este “feminismo exacerbado” le costó en 1980 a Bill Clinton su reelección como Gobernador de Arkansas. Y algunos sitúan en este periodo el origen de la estrategia de Hillary para sobresalir en política: cada vez que es señalada, cambia el atuendo y su maquillaje para ofrecer al electorado una nueva versión de “Hillary”, menos amenazante, y la cual diga lo menos posible sobre su verdadera persona. Tal vez es cierto que Hillary tenía mucho que esconder, por ejemplo, la seguridad y capacidad de liderazgo de una mujer que lleva décadas incomodando a más de uno. De marzo de 2015 a septiembre de 2016 circularon en los EE.UU. 560,397 artículos sobre los emails de Clinton; no se investigó los de Bush. Clinton no habría sido la primera presidenta con problemas de salud – John F. Kennedy es conocido por sus múltiples condiciones – pero una neumonía mal cuidada alimentó los medios de comunicación durante días. Yo estaría harto que me pregunten sobre el color de los que zapatos voy a usar en mi debate, el estilo de mis pantalones, o sobre la última vez que cambié mi peinado.

7.Ser Hillary Clinton. Los Clinton irrumpieron en 1992 el paisaje político con un mensaje fresco, poniendo un fin abrupto a la sacrosanta revolución neoconservadora de Ronald Reagan, y rompiendo el mito de la invencibilidad republicana. En ese entonces, Hillary ya era “Hillary”, es decir, era claro que la primera dama no permanecería en casa horneando galletas y organizando recepciones. Es en esta época en donde sus protectores comenzaron a sobreprotegerla y sus enemigos a sobre-atacarla. Clinton puede parecer hoy una política conservadora, pero en su juventud fue revolucionaria. El absolutismo ideológico republicano, el odio a los Clinton, y la inseguridad masculina, son elementos de análisis importantes. El machismo y la misoginia no deben ser subestimados en esta elección. Los republicanos nunca perdonaron a los Clinton por esa usurpación del poder en 1992, como lo demuestran los casi obsesivos intentos de destitución de 1998 (escándalo de Lewinsky) y la forma como Al Gore, heredero del clintonismo, perdió en 2000. A decir verdad, no tenía por qué ser diferente en esta ocasión.

Es triste constatar cómo el votante estadounidense, ante su hartazgo, toleró el racismo, la irresponsabilidad y ligereza, y una incoherente política económica reaccionaria. Ni siquiera el carácter impredecible de Trump fue importante. Pero hay una constante que debe ser subrayada aquí: así como Obama ganó su primera elección criticando a Washington y ofreciendo la renovación política, hoy es claro que el hartazgo ciudadano con los políticos tradicionales ha llegado a tal punto, que cualquiera, incluyendo Trump, puede ser electo. Como cualquier país, se demuestra que los EE.UU. son vulnerables a los populismos insensatos. Hoy queda claro que no se trata de un país excepcional.

Fernando A. Chinchilla
Ciudad de México, noviembre de 2016

Estados Unidos: Encuestas KKK

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El Ku Klux Klan es una organización que nació después de la Guerra Civil de los Estados Unidos, misma que tuvo como razón principal la abolición de la esclavitud en todo el país, algo con lo que no estuvieron de acuerdo los Estados Confederados.

 




Todos hemos visto imágenes de los miembros del KKK, la gente usa togas color blanco y se tapan las caras con capuchas del mismo color. El objetivo de taparse las caras es que no los identifiquen como miembros de la organización y así poder hacer sus actos racistas – que en su tiempo eran desde actos terroristas y hasta linchamientos – para después continuar con sus vidas con total normalidad y sin ser perseguidos o juzgados por la sociedad.

¿Son las encuestas en Estados Unidos un reflejo del KKK? El caso de que las encuestas se equivoquen ha sido un tema importante durante el año. El primer caso se dio en Reino Unido, donde todas las encuestas, incluso las de salida, marcaban que el famoso #Brexit no iba a suceder y que RU se mantendría en la Unión Europea. Al final del día sucedió todo lo contrario, el #Brexit sucedió y los británicos están en camino a ser la primera nación de darse de baja de la UE.

Mientras tanto en Colombia, todas las encuestas marcaban que los colombianos iban a aceptar los Tratados de Paz con las FARC. Era tan seguro que se iban a aceptar que incluso el Presidente Santos anunció los acuerdos con bombo y platillo e invitando a mandatarios de todo el mundo, días antes del plebiscito. El resultado fue desalentador, los colombianos rechazaron la paz con las FARC y ahora el Gobierno Colombiano tendrá que ver otras opciones para cristalizar los acuerdos con el grupo guerrillero.

 




Aunque la mayoría de las encuestas en Estados Unidos le dan la ventaja a Hillary Clinton, sobre Donald Trump, algo me hace sentir que no nos están contando la historia completa. Algo me hace sentir que hay gente, que al igual que los miembros del KKK, le da pena decir que votará por una figura racista, misógina y deplorable como Donald Trump.

Es decir que ver un serio revés en los resultados el 8 de noviembre no es nada descabellado y el riesgo de una victoria de Trump no se puede descartar por completo, digan lo que digan las encuestas de algunos medios con mayor prestigio en Estados Unidos.

Para ser honesto, ¿cuántos aquí dirían que piensan votar por Trump?
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