Carlos y Emilio en apuros

La experiencia nos ha mostrado que los monopolios deterioran la calidad de los productos y permiten a sus participantes elevar los precios de forma discrecional. En México hay dos servicios en particular que han sido prestados por un reducido número de empresas en las últimas décadas teniendo como consecuencia precios altos con calidad baja: el teléfono y la televisión.

Como parte del esfuerzo para derribar los monopolios y propiciar un mercado más competitivo en la industria de Telecomunicaciones, la semana pasada el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) anunció medidas contra el negocio de telefonía fija de Telmex.

Esta resolución anti monopolios consiste en la obligación de Telmex de crear una nueva empresa independiente de la unidad de líneas fijas para poder así ofrecer (compartir) su infraestructura a los competidores. La nueva filial de Telmex deberá contar con administración, personal, marcas, gestiones y sistemas independientes así como órganos de decisión y gobierno corporativo, de acuerdo al IFT.

Hace tres años, en marzo de 2014, tras la entrada en vigor de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, América Móvil, sociedad controladora de Telmex y Telcel, y Grupo Televisa fue declarada como Agente Económico Preponderante (AEP), es decir empresas que tienen una influencia sustancial en un mercado específico, pudiendo así controlar los precios de sus productos o servicios y obstaculizar la entrada de sus competidores.




En otras palabras, un AEP en el ámbito de telecomunicaciones es quien controle directa o indirectamente más del 50% de los usuarios suscriptores, audiencia, tráfico o capacidad, de acuerdo al Gobierno Federal.

Particularmente en el sector de telecom, aquellas empresas que sean declarados como AEP tendrán que permitir a sus competidores a completar la infraestructura necesaria sin costo adicional para que puedan prestar cobertura nacional. Además no podrán cobrar ninguna tarifa adicional por llamadas a teléfonos de otras compañías.

Para el caso de América Móvil, de Carlos Slim, el reconocimiento como AEP en el sector de telecomunicaciones lo obliga ahora a no cobrar roaming nacional, notificar la tarifa internacional cuando el usuario salga de México, no condicionar la venta de un servicio a la contratación de otros y a publicar claramente las penalizaciones por cancelación anticipada de un contrato, entre otras.

Esta misma etiqueta de preponderancia fue aplicada a Televisa en el sector de radiodifusión, el cual incluye televisión abierta y de paga, obliga al grupo de Azcárraga Jean a cumplir condiciones como el compartir su infraestructura con terceros de forma no exclusiva y hacer públicos los términos y condiciones de sus servicios de transmisión publicitaria.

También se le prohibió la adquisición exclusiva de derechos de transmisión con el fin de que más empresas puedan ofrecer al público eventos como los juegos olímpicos1, mundiales de fútbol, juegos de la selección nacional, entre otros.

Estas acciones por parte del gobierno federal buscan crear las condiciones adecuadas para aumentar la competencia en sectores que por varios años han sido ofrecidos prácticamente por un solo actor en telecomunicaciones y por dos en radiodifusión. De esta manera, la consecuencia de controlar sustancialmente un mercado es que aquel que lo haga recibirá una regulación asimétrica o bien, tendrá que someterse a reglas especiales que lo obliguen a compartir su cuota de mercado para fomentar la competencia, y por ende la calidad de sus productos o servicios.




Ante esto se desprenden ciertas interrogantes como: ¿en cuánto tiempo veremos a un competidor con la misma cuota de mercado que Telcel y Telmex? ¿Cómo afectarán estas reducciones de negocio a las utilidades de América Móvil y de Televisa? ¿Qué estrategia de negocio implementarán Carlos Slim y Emilio Azcárraga para defender sus emporios? Y finalmente, tomando en cuenta las restricciones impuestas por la autoridad a estas empresas y los objetivos de la reforma de telecomunicaciones, la pregunta que como consumidores encontramos más relevante es ¿cuándo podremos gozar de mejores servicios a mejores precios?

Muchos conocemos el calvario que es ir a Telcel a realizar cualquier trámite, lo lento que es el internet en México y lo tedioso que es cancelar tu servicio de televisión por cable. Estas situaciones deben, en teoría, desaparecer en la medida que ingresen más competidores a la industria y exista una verdadera regulación a los servicios prestados por éstos. Ante un mundo cada vez más digital no perdamos de vista en los próximos años los resultados de la reforma de telecomunicaciones.

1 ¿Cómo Carlos Slim adquirió los derechos de transmisión de las Olimpiadas 2016?: http://altavz.com/2016/08/08/jugada-olimpica-de-slim/

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Jugada Olímpica de Slim




Hasta hace poco tiempo, existía en México un incuestionable duopolio televisivo con el cual era imposible competir. Televisa y TV Azteca controlan un mercado donde acaparan el 99% de los ingresos por publicidad televisiva y el 94% de las estaciones de televisión abierta.

Sin embargo, las empresas de Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego sufrieron un revés que deja entrever que el duopolio puede comenzar a perder su poderío: Carlos Slim posee los derechos exclusivos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016 en toda América Latina, exceptuando Brasil, a través de todas las plataformas de medios.

Por medio de una app de Claro Sports, propiedad de América Móvil, más de 400 millones de personas en México y en diversos países de Sudamérica podrán disfrutar de Rio 2016 a través de sus celulares de forma gratuita y con acceso las 24 horas.




Además, con la alianza estratégica que Claro Sports celebró con Google para que éste pueda transmitir en vivo el certamen deportivo, el Ingeniero Slim reafirma que va un paso adelante que la mayoría y sabe reconocer las nuevas formas de competir y crear valor.

América Móvil, podrá vender sus derechos exclusivos de transmisión a otras plataformas y televisoras, lo que demuestra el poder de negociación y presencia que la compañía insignia de Carlos Slim tiene en el mercado de transmisión de contenidos.

Con la adquisición en 2013 de los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos, Slim dio un fuerte golpe y una dura lección a Televisa y TV Azteca, que dejan ver su visión de largo plazo y estilo único de hacer negocios.

La estrategia del cuarto hombre más rico del mundo tiene dos principales connotaciones contra Azcárraga Jean y Salinas Pliego.

La primera (y menos grave) es el efecto económico directo por los ingresos por concepto de publicidad que las televisoras dejarán de percibir. Si bien directivos de las televisoras niegan ver un efecto negativo en sus ventas, la realidad es que dejarán ir un potencial incremento en su negocio y sobre todo el desprestigio de sus marcas al verse imposibilitados para transmitir las Olimpiadas.

La segunda (y más importante) es que la maniobra del gigante de las telecomunicaciones deja ver la fragilidad del duopolio que comienza a resentir la presencia de una competencia emergente. Derivado de la Reforma de Telecomunicaciones y de los avances tecnológicos en materia de transmisión de video, la televisión tradicional irá perdiendo poder y presencia en el mediano plazo y dejará su lugar a las nuevas plataformas de broadcasting que han sabido adaptarse a las nuevas tendencias. La pérdida de poder mediático, más que económico, será lo que más afecte a Televisa y TV Azteca en los próximos años.

La astucia de Slim demuestra que una industria tan cerrada puede ser lentamente fracturada y desplazada con innovación tecnológica.

Aunque desde una óptica general, la transmisión exclusiva de los Juegos Olímpicos por Claro Sports es sólo un rasguño al poder de Televisa y TV Azteca, marca el inicio de una nueva etapa de alternancia y participación de nuevos competidores en la industria de la televisión mexicana.

Con información de:
www.elfinanciero.com.mx
www.cnnexpansion.com
www.milenio.com

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MARATÓN NETFLIX: A la caza del mercado mexicano.

La televisión ha muerto.

El dilema de llegar a casa de prisa después del trabajo o la escuela para alcanzar a sintonizar nuestro programa favorito quedó atrás, así como también lo hizo el estar sujetos a la (muy a menudo nefasta) cartelera de programas que nos ofrecen las cadenas televisivas.

Hoy en día, las personas tienen la capacidad de programar en su agenda los espacios dedicados al entretenimiento visual, teniendo la oportunidad de decidir que ver y cuando verlo. Así lo expresó la Directora de Comunicación para América Latina de Netflix,Kari Peréz, durante el tour de medios que organizó la plataforma previa a la apertura del Maratón Netflix en Monterrey.

A lo largo de los dos días que duró este evento en nuestra ciudad, el público regiomontano tuvo la oportunidad de vivir una manera distinta y experimentar el entretenimiento digital. Las salas del 3ro y 5to piso del recién inaugurado Pabellón M en Monterrey fueron adecuadas para que las proyecciones de las series y películas más populares de Netflix no fueran una mera función de cine. Sillones de terciopelo, snacks, concursos, premios y escenografías fueron los atractivos puestos al disfruté de los visitantes. Las filas para tomarse divertidas fotografías en escenarios como los casilleros de la popular serie Club de Cuervos cual Aitor Cardone, o rodearte de billetes como lo hiciera Pablo Escobar en Narcos, eran largas, pero la espera era amenizada por el sonido de la música, la lotería cantada, y las múltiples pantallas distribuidas por todo el piso proyectando avances de las series originales de la plataforma roja.

Pero, ¿cuál era el motivo de este evento?

Como bien dije, la televisión ha muerto, y las grandes cadenas lo saben. Televisa lanzó al mercado (entre chistes y memes) su plataforma digital Blim, Fox desarrolló Fox Play, y la competencia sigue sumando contendientes de prestigio en una lucha por la preferencia del auditorio. Un mercado que otrora pareciera dominado por Netflix hoy es acechado por los diversos servicios de contenido programable.

Todo evoluciona, y esto es solo una respuesta normal al cambio, sin embargo, aquí gana el que se mantiene vigente. Por esta razón, Netflix apuesta por el marketing relacional, tratando de robar esta rebanada del pastel que representa su mercado secundario, México. Estrechando lazos con su audiencia, la compañía espera afianzar este sector antes de que la competencia lo haga. Si lo logra o no sólo el tiempo lo dirá.

La conferencia que ofreció Emeraude Toubia (protagonista de la serie original de Netflix, Shadowhunters) lució abarrotada, tal y como todas las funciones de la experiencia Orange is the New Black (que por cierto me tomé la libertad de vivir, adelantándome a nuestro vídeo de lo que fue el evento les comentó que fue de verdad divertido), en la que el 3er piso del edificio fue adecuado para que los asistentes sintieran que eran participes de las historias ocurridas entre los muros de la penitenciaria Litchfield. La alfombra roja organizada en un evento exclusivo el día viernes 1 de Julio fue otro de los atractivos, reuniendo a personalidades de la televisión local e internacional, músicos e incluso youtubers.

Debemos esperar y ver si los organizadores del evento emiten alguna declaración con respecto a los resultados que este arrojo para medir el éxito e impacto que tuvo según los objetivos de Netflix. Pero, entre que sí y que no, nosotros nos quedamos con las divertidas vivencias del Maratón, una organización que padeció solamente los embates habituales de un evento de este tamaño, y la promesa de futuras experiencias similares.

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¿Qué pasa con nuestros medios?

Leyendo las portadas de algunos diarios y procurando buscar objetividad en algunos de los comentarios que se publican en las páginas de Internet de los portales noticiosos, no es posible evitar sentirse contrariado sobre lo que realmente los medios hoy en día nos quieren comunicar. Claramente no todas las noticias están diseñadas para todo el público (aunque debería), pero lo que sí es digno de darse cuenta es que cada vez más la ficción y la realidad poco a poco se comienzan a sumar.

Sin desprestigiar la calidad de los noticieros locales –que creo que no es la primera vez que la gente se da cuenta de que es paupérrima–, me parece realmente válido establecer que en nuestro país no hay una forma adecuada de informar a los ciudadanos, pues la constante mezcla entre los contenidos de ficción y las notas importantes provoca que aquello que debería de tener importancia, desafortunadamente ya no la tiene.

A juicio de un servidor, lo que sucede es que no existe un legítimo interés por la información y las cadenas lo saben. Hoy, e insisto, la idea de capitalismo salvaje –donde lo único que importa es ‘vender la nota’– se ha convertido en el modus operandi de las agencias de noticias.

Retomando un poco el argumento de la película de Birdman, una de las ideas más poderosas que encuentro en el filme es justo en la escena cuando el protagonista sale por las calles en ropa interior y de inmediato todo mundo le reconoce, le piden fotos y hasta videos aparecen en las redes sociales. Además de esta escena, la conversación de nuestro protagonista con su hija acerca de la importancia del Twitter le da todavía más un toque de significancia al argumento: hoy, la diferencia entre lo que es importante y no está dividido por una línea muy delgada. Y lo mismo sucede con las noticias y los artículos periodísticos.

Por ejemplo, y sin afán de demeritar, me parece poco congruente que en el portal web del periódico El Norte aparezca mucho más arriba una nota sobre un desfile literario en el municipio de San Pedro que la nota donde se habla acerca del costo que tendrán los daños ocasionados por el reciente terremoto en Ecuador de 7.8 grados en escala de Richter. O que el diario ‘El País’ anteponga informar sobre que Trump dijo “7-Eleven” en lugar de “9-11” sobre las inundaciones que están costando mucho dinero y han generado tanto caos en Texas.

¿Qué es lo que pasa? A juicio de un servidor, lo que sucede es que no existe un legítimo interés por la información y las cadenas lo saben. Hoy, e insisto, la idea de capitalismo salvaje –donde lo único que importa es ‘vender la nota’– se ha convertido en el modus operandi de las agencias de noticias. Hoy, el chicharroneo, el amarillismo, el sensacionalismo, y la polémica barata son formas en las que los medios buscan llamar nuestra atención y desafortunadamente lo logran.

…me parece realmente válido establecer que en nuestro país no hay una forma adecuada de informar a los ciudadanos, pues la constante mezcla entre los contenidos de ficción y las notas importantes provoca que aquello que debería de tener importancia, desafortunadamente ya no la tiene.

¿Por qué, por ejemplo, no nos enteramos de las actividades que estuvo realizando la presidenta surcoreana en nuestro país y nos rasgamos las vestiduras cuando oímos acerca del caso de KIA Motors en nuestra ciudad? La respuesta: porque no es vendido como sensación. ¿Y por qué no es así? Porque no existe un análisis pertinente de las problemáticas y no se despierta el interés ni ante lo evidente.

Me gustaría saber, por ejemplo, qué es lo que ha sucedido con los apoyos que se habían proyectado para que TVNL se convirtiera en una cadena competitiva para la televisión local; o me encantaría saber cuáles son los planes que se tienen para que poco a poco vaya desapareciendo la telebasura en los televisores regiomontanos. Ojo, no estoy en contra del entretenimiento ni mucho menos, pero sí es importante hacer la distinción entre lo que debe llevar seriedad y lo que puede ser menos rígido.

Si tan sólo El Deforma publicara más notas de ‘Increíble pero Cierto’, estoy seguro de que coexistir con tantas problemáticas que tiene el mundo sería mucho más llevadero. Como diría Galileo: ‘…y sin embargo, se mueve”.

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Carta Abierta a los Medios de Comunicación

Desde el proceso electoral del año pasado, existe en Nuevo León un alta incredulidad a los medios de comunicación tradicionales, sean escritos, radiofónicos o televisivos y con justa razón. El año pasado vimos como el proceso era politizado por los medios, por un lado apoyando a la candidata Ivonne Álvarez y por el otro un apoyo relativo a Jaime Rodríguez Calderón. Los medios, por intereses propios, agarraron partido, algo que nadie en la industria debe de hacer.

Esta idea de tener medios de comunicación controlados por grupos de poder me llevaron a crear lo que hoy se conoce como Altavoz. Me aterra la idea de que la desinformación en un futuro controle a la gente. Lo que me preocupa es que ahora la gente simplemente no cree en ningún medio, y existe ciertamente una intolerancia a la crítica y a las opiniones diferentes.

Lo que me preocupa es que ahora la gente simplemente no cree en ningún medio, y existe ciertamente una intolerancia a la crítica y a las opiniones diferentes.

“Medio vendido”, “Bots”, “PeñaBots”, “¿Por qué no criticaban así a Medina?”, “Es por que ya no les dan cheque”, son algunos de los comentarios que veo constantemente en la página y en Facebook cuando se hace crítica al actual gobierno. Ni somos Peñabots, ni tampoco nos sentimos mal por que no recibimos ni un centavo del gobierno; ni estamos vendidos con nadie y nunca lo estaremos.

Entiendo la fuente de esta desconfianza, pues se ha generado por los medios que realmente estuvieron vendidos, que los llamo por nombre: Televisa, Multimedios y hasta cierta medida TV Azteca. Pero les contaré un secreto: hay una diferencia entre esos medios y los medios independientes como nosotros.

El Arq. Benavides, María Julia la Fuente y Gregorio Martínez no son periodistas, son lectores de noticias, pues tienen una pantalla enfrente de ellos que les dice qué decir y cómo actuar. Al contrario, San Juana Martínez, Carmen Aristegui y Jorge Ramos son periodistas; pues verá, un periodista se la pasa horas y horas enfrente de una computadora o en un teléfono consiguiendo fuentes, o en el campo de batalla consiguiendo la información y yendo por la noticia. De ahí, se generan investigaciones y se revelan cosas como el Caso de la Casa Blanca, que es el más afamado de los últimos dos años.

Un periodista se la pasa horas y horas enfrente de una computadora o en un teléfono consiguiendo fuentes, o en el campo de batalla consiguiendo la información y yendo por la noticia.

Altavoz busca ser siempre neutral, atrayendo opiniones a favor y en contra de personajes políticos. ¿A caso quiere usted un medio que hable el 100% del tiempo bien del gobierno actual? Digo, a final de cuentas es lo que hacían otros cuando estaba Medina. Si el día de mañana alguien hace algo bueno, lo aplaudiremos; pero si hay algo malo, lo vamos a criticar y lo vamos a hacer saber.

Lectores, tenemos que entender que siempre habrá opiniones en contra de lo que nosotros pensamos, pero esto no hace mala a una persona. Nosotros exponemos opiniones de todos los lados para que al final del día usted sea el que formule su propio punto de vista, con esperanza utilizando algo del material que aquí le exponemos.

Nosotros exponemos opiniones de todos los lados para que al final del día usted sea el que formule su propio punto de vista, con esperanza utilizando algo del material que aquí le exponemos.

Por el momento, duermo con tranquilidad porque se que estamos haciendo un buen trabajo, y comentarios como “Gracias, Altavoz, por enseñar esta información” o “Los sigo y muy buena labor” hacen que todos los días me levante y trabaje más duro que un día antes.

Hago un llamado a los medios de comunicación tradicionales a ajustarse a hacer una buena labor, a en verdad informar a la gente, no informar la línea de su compañía, porque así no se construyen sociedad sanas, sino enfermizas, ignorantes y llenas de odio.

Hago un llamado a los medios de comunicación tradicionales a ajustarse a hacer una buena labor, a en verdad informar a la gente, no informar la línea de su compañía, porque así no se construyen sociedad sanas, sino enfermizas, ignorantes y llenas de odio.

Les agradezco a todos nuestros lectores su confianza y siempre estaré al pendiente de sus comentarios.

PARA OBTENER INFORMACIÓN HAY QUE EXIGIRLA

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En los últimos años los medios de comunicación han tenido un papel protagónico en nuestro país en esferas de suma importancia como la política. Esta aseveración no es nada nueva ni asombra, sin embargo, sí preocupa. Preocupa porque la ética de los medios informativos, en especial los noticieros y periódicos, se ha disminuido a tal grado que pareciera que han olvidado su función principal, que es precisamente informar.

No hace falta tener una gran capacidad analítica para identificar la conducta ética con la que debieran regirse los medios.

Queda claro que se va perdiendo cuando hay manipulación de la información y no sólo me refiero a cambiar la información o generar en aquellos que la reciben cierta inclinación, sino que existe omisión de información de algunos acontecimientos que de igual manera se podría considerar como manipulación.

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Cabe aclarar que el objetivo de este artículo no es meramente criticar a los medios, pues no olvidemos que, si bien debieran de regirse por principios que les lleva a difundir información con plena veracidad, también debe quedarnos claro que la realidad es que siguen siendo negocios.

Lo que les atribuye a mi parecer una connotación negativa es que, a medida que nos vamos dando cuenta de la parcialidad con operan la mayoría de los medios de comunicación, los percibimos cada vez más como actores que se venden al mejor postor y dejamos de confiar en ellos.

A primera instancia pareciera que esto es un aspecto negativo que sólo afecta al medio, pues la poca credibilidad que se le atribuye le genera menos audiencia, lectores, etc, lo que a la postre disminuye el valor de la empresa. De manera simple: disminución en la credibilidad menor audiencia = menos utilidades.

Visto de esa forma no parece tan malo, ya que la parte afectada sería solamente la empresa, pero no es así. La parcialidad de los medios genera un problema mayor y en este caso, sí afecta a la sociedad de manera directa. Dicho problema tiene que ver con la desinformación en la que la sociedad se ve inmersa.

En un panorama utópico, y quiero pensar que bajo el esquema en el que fueron creados los medios de comunicación en primera instancia, actores como la televisión y los periódicos son un SERVICIO o HERRAMIENTA para que las personas podamos tener información de TODO aquello que acontece a nuestro alrededor, entendido como nuestro colonia, municipio, estado, país, continente hasta el mundo en su totalidad, ya que como señala Harold Lasswell, son mecanismos a través de los cuales los individuos perciben el mundo que los rodea. Pero por el momento esa esencia se ha perdido.

Entiendo que darle imparcialidad a cualquier nota no es tarea fácil, pues es complicado y prácticamente imposible que un ser racional no genere opinión sobre lo que sucede a su alrededor. Sin embargo se debiera empujar a que todo aquel que tenga en su mano la responsabilidad de informar, aunque sea a una sola persona, haga precisamente eso, informe y no convenza de creer su enfoque, con quien comparte dicha información.

Visto de un modo para muchos un poco fatalista, se va creando un círculo vicioso que a final de cuentas afecta a la sociedad, pues al momento que el medio de información pierde credibilidad, la audiencia deja de procurarlo y reduce los canales de información a los que tiene acceso. Por otro lado, incluso cuando la audiencia no se dé cuenta y siga confiando enteramente en lo que presentan dichos medios, al momento de que las notas (periodísticas, televisivas, etc.) son manipuladas, la audiencia termina no estando informada realmente. Es decir, que sin importar cual de estos dos panoramas se presente, al final, tenemos una sociedad desinformada.

En cuanto a la política se refiere, la desinformación tiene un impacto negativo sobre el compromiso cívico, pues aletarga el aprendizaje político y por ende reduce el activismo y la participación.

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Pero, al final de cuentas, sólo queda mencionar que en éste, como en muchos otros casos, todo aquél que no sea capaz de exigir, deberá conformarse con padecer.

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