La política es virtud y fortuna: la revocación de mandato

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La revocación de mandato ha sido un tema que el presidente de la República ha mencionado constantemente desde hace un tiempo, pero que el día de ayer volvió a causar revuelo. Andrés Manuel hizo una propuesta que sorprendió a muchos al señalar que ante el debate que ha suscitado dada la coincidencia entre la consulta ciudadana y las elecciones intermedias, ésta podría “adelantarse” y llevarse a cabo el domingo 21 de marzo, argumentando que así no podría decirse que se trata de una maniobra político-electoral. Pero ojo porque, como solía decir a mis alumnos, todo en política está planeado.

El lunes, el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, comentó sobre la falta de condiciones para que el mecanismo sea aprobado, pues la suma de los apoyos de los partidos de oposición -por si a alguien se le había olvidado que todavía existen- no permiten que la mayoría calificada sea alcanzada dentro en el Senado. Al momento de consultarse, la propuesta sería rechazada aún y cuando ya fue aprobada desde la Cámara de Diputados. No obstante, la meta no está tan lejos: Morena podría obtener hasta 81 de los 85 requeridos si cuenta con los apoyos del PRD. Eso sí, el umbral de la mayoría se calcula basándose en un máximo de 128 senadores y en que ninguno se abstenga, pero si alguno falta o no vota, entonces se necesitan menos votos para la mayoría por dos terceras partes. 

El presidente calificó como “suerte” el hecho de que pudiera presentarse la consulta para el día 21 de marzo, pero esto es más bien resultado del excelente trabajo que están haciendo sus asesores. En caso de que se adelantara la fecha, hay varios elementos a tomar en cuenta. Primero, que la fecha es nada más y nada menos que la del 215° aniversario del natalicio del Benemérito de las Américas, Benito Juárez, quien sabemos es la principal figura de respaldo histórico e ideológico de AMLO, lo que nuevamente se traduce en un uso de la historia como un recurso político, un tema que, por cierto, comenté anteriormente en este mismo espacio.

El segundo elemento tiene que ver con el impacto directo que tendría el resultado de la consulta en la planificación de la campaña para la elección intermedia. Si AMLO ganara la consulta, lo normal sería que el respaldo obtenido fuera utilizado como herramienta de campaña por el resto de los candidatos morenistas, lo que nuevamente pone en desventaja a los opositores. En cambio, si pierde, seguramente la estrategia giraría en torno a aprovechar la confusión para intentar blindar la Cámara de Diputados y así, incluso de cara a una nueva elección presidencial, contarían con el poder legislativo a su favor: no hay que olvidar que los senadores permanecen seis años en el cargo y que Morena tiene mayoría.

Siguiendo la línea anterior (y dependiendo de cómo quede estipulado en la reforma), la elección intermedia podría coincidir con la eventual elección extraordinaria para la Presidencia. Esto provocaría que los morenistas movilizaran a sus votantes y hace dos semanas nos demostraron que lo saben hacer muy bien. Además, podría venir acompañado de un retraso en la fecha para ganar más tiempo y rediseñar la estrategia, lo que pone el tablero a favor de los de Andrés Manuel.

Pero, a todo esto, hay un elemento muy importante que se está quedando fuera: la popularidad del presidente es de alrededor del 70%. ¿Entonces no hay un momento idóneo para que la revocación de mandato sea aprobada? En 2012, cuando AMLO hablaba del tema, sugería que la consulta debía realizarse cada dos años y no cada tres, por lo que virtualmente en 2020 podría llevarse a cabo y así la actual controversia no tendría lugar, pero ello compromete el nivel de participación en las futuras elecciones.

“La política es virtud y fortuna”, dijo el presidente citando a Maquiavelo. ¿Será? Ahí se las dejo.

Lo que no te contaron de José María Aznar

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El pasado 11 de junio, el expresidente del gobierno español José María Aznar, formó parte de la ceremonia del Commencement de la Universidad de Monterrey. Fue invitado como orador para dar un mensaje a los graduados en el cual, además de oscilar entre muchísimos temas relacionados el desarrollo tecnológico y la importancia de la economía, habló de lo preocupante que es el surgimiento de figuras y gobiernos neoautoritarios y populistas, además de los efectos que podrían tener en el orden global las tensiones entre China y EEUU.

Seguramente algunos de los presentes ya tenían conocimiento de la trayectoria del invitado (te hablo a ti, Escuela de Derecho y Ciencias Sociales) y otros no, pero lo realmente importante no es cuántas personas habían escuchado por primera vez su nombre, sino conocer lo que hace que este personaje sea especialmente relevante en la historia política de España. Te cuento un poco de lo que seguramente no te quisieron decir.

Aznar es todavía uno de los mayores referentes -aunque él mismo dice que ya está fuera de la política- del llamado Partido Popular (PP), cuyo nombre originalmente fue Alianza Popular (AP), el partido heredero del franquismo tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975. Fue uno de los principales impulsores de la reforma de AP a finales de los ochenta, pues por aquél entonces (entre 1982 y 1996) el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) gobernaba con amplio margen en la mayoría de las comunidades del país y mantenía la presidencia del gobierno. De cara a la renovación, la figura de Aznar era más bien concebida como un puente que uniría al franquismo y los valores tradicionales españoles con aquellos que apostaban por la modernidad y el libre mercado.

Durante sus dos administraciones (1996-2000 y 2000-2004), la economía fue una de sus principales preocupaciones. Fue el presidente que recibió al euro y que, de la mano de privatizaciones, buscó la estabilizar la economía española. Fue muy contundente en sus esfuerzos por frenar los avances de ETA (organización terrorista pro-nacionalista vasca) y cooperó junto con Estados Unidos para invadir Irak en 2003, alegando que la decisión correspondía a los objetivos de su membresía en la OTAN; permanencia que había sido sometida a referéndum ya en los años ochenta.

Secundar la invasión le llevó a cometer uno de los errores más importantes de la historia contemporánea de la política española. Cuando ocurrieron los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid (11M) (a pocos días de las elecciones, por cierto) en lugar de admitir públicamente que los ataques habían sido perpetuados por miembros Al Qaeda, Aznar y el PP se empeñaron en mantener la tesis de que se trataba de un ataque más de los terroristas vascos, aún y cuando ya habían circulado pruebas contundentes que indicaban lo contrario. ¿Por qué mantener una mentira? Porque de esta manera el ataque no parecía ser una represalia por el apoyo a la invasión estadounidense de 2003, sino una acción más de los etarras, lo cual justificaría la necesidad de que el PP continuara presidiendo el gobierno.

El partido que Aznar ayudó a construir hoy atraviesa una de las peores crisis de su historia. A nivel nacional, el PP ha perdido aproximadamente la mitad de los apoyos con los que tradicionalmente contaba y le surgieron dos competidores que curiosamente defienden aquello que Aznar logró unir en un único partido: el ultranacionalismo español y la apuesta por el libre mercado (Vox y Ciudadanos, respectivamente). Hoy, lejos de representar apuesta de futuro y modernidad, Aznar representa la cara más dura del conservadurismo tradicional. “A mí nadie me dice a la cara ‘derechita cobarde'”, fue una de las frases que pronunció en un acto de campaña para las elecciones generales del pasado mes de abril.

¿Fue esta la mejor elección para una ceremonia como el Commencement? Para no desentonar con la realidad actual nacional, respondo: “soy dueño de mi silencio”.

Democracia insípida

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El pasado domingo se llevó a cabo una jornada electoral en varios puntos del país, destacando el cambio de gobernadores en Baja California y en Puebla, esta última siendo controvertida por la situación en la que se tuvo que producir. El saldo, a nivel marco, fue favorable para Morena: de las dos gubernaturas a disputar, se quedaron con las dos. En cambio, en el resto de los cargos por elegir no irrumpieron con la misma fuerza.

Baja California siempre ha sido un laboratorio importante para el país en todo sentido. Es una de las entidades con importantes ingresos provenientes de EEUU (Tijuana y Mexicali), a nivel social es el referente de una subcultura fronteriza (al igual que Matamoros, Juárez y otros) y es una entidad que es histórica en el terreno político en nuestro país. En 1989 se convirtió en el primer estado de la República en no ser gobernado por el PRI gracias a la candidatura de Ernesto Ruffo Appel por el PAN.

Desde entonces y hasta ayer, sólo panistas habían sido electos gobernadores en el estado y ahora, treinta años después, volvió a cambiar. Jaime Bonilla Valdez, consiguiendo un importante 50.36% a favor de la coalición liderada por Morena para hacerse del estado. La ventaja con el PAN es de más o menos treinta puntos de diferencia y el PRI, siguiendo la espiral descendiente en la que se encuentra a nivel nacional, no logró sumar ni siquiera un 5% del total de votos.

El caso de Puebla, como ya se los había adelantado por aquí, Miguel Barbosa se llevó la contienda y obtuvo un 44.68% del resultado, poco más de once puntos por encima del exrector Enrique Cárdenas y muy por encima del priísta Jiménez Merino quien no llegó ni al 20% del resultado. Un triunfo que permite a los morenistas sacarse la espinita luego de haber perdido la elección el año pasado y que para Barbosa representa una segunda oportunidad más que inmejorable para mantenerse vivo políticamente.

En una jornada electoral ordenada, con triunfos anunciados de manera un tanto anticipada y donde hasta ahora no se reportan irregularidades, hay un dato que es estremecedor: sólo en Durango, donde se renovaron todas las cabeceras municipales, la participación alcanzó poco menos del 45%, mientras que en Baja California y Puebla atendieron el 29% y el 33% de la lista, respectivamente. En las otras entidades la historia se repite y la cifra más alarmante es la de Quintana Roo: sólo el 22% del padrón acudió a ejercer su derecho.

El abstencionismo suele favorecer a los partidos que están en el poder y a las derechas políticas, pero en nuestro país la ola morenista tiene la fuerza suficiente para seguir creciendo. Si bien el mapa político de gobernaturas en curso favorece al PRI (13) y al PAN (10), los resultados de este fin de semana demuestran que ambos partidos se encuentran profundamente debilitados y todo ese terreno podrá ser capitalizado por la izquierda y por AMLO quien, a pesar de estar registrando bajas en la aprobación a nivel nacional, sigue teniendo niveles que ya otros mandatarios desearían, colocándose en alrededor de un 70%.

Aunque lo más sencillo es traducir la poca participación en apatía o desinterés, en este caso podría representar conformismo ante la inminente fuerza de Morena. “Como quiera va a ganar”, fue una de las frases que escuché en 2018 y que muy seguramente en Puebla fue el pan de cada día hasta ayer. El enfoque no debe ser en si es bueno o malo que los resultados favorezcan a Morena, sino en que la poca participación va a tener muchas repercusiones a la larga, sobre todo cuando las cosas no les salgan bien a los nuevos gobernadores, y ello podría convertirse en un dolor de cabeza en el futuro.

Como dicen por ahí: “no hacer nada, también es hacer algo”.

Superman vs el crimen organizado

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Ayer, el Secretario de Seguridad del Estado de Nuevo León, Aldo Fasci, afirmaba que ni con Superman como secretario se podría resolver el problema de inseguridad que tiene tintes de estar resurgiendo en el estado. “No son enchiladas, son balazos”, declaraba. La primera reacción natural después de leer una declaración tan simplista, llena de resignación y con un toque de desprecio por la pregunta, es de coraje y reclamo. Si nos detenemos un poco y meditamos la declaración, encontramos tristeza e impotencia. Lo más peligroso sería permanecer en la indignación y contaminarse de la resignación.

¿De dónde proviene el tema de seguridad? Para un servidor, la estratificación y la inmovilidad en la escala social son algunos de los principales elementos. Amartya Sen, cuando hablaba de “pobreza de capacidades” se refiere a que las condiciones preexistentes de una persona pueden determinar su desarrollo futuro. Básicamente, si no hay acceso a educación, sanidad, empleo, vivienda digna; si no se cumplen cierto tipo de necesidades básicas, es poco probable que uno pueda alcanzar la autorrealización como persona. Permanecer en un entorno con estas características obligará a la persona a subsistir y, como es común en todos los países del mundo, existen actividades fuera de la ley que permiten acceder a ciertas comodidades.

En un estudio elaborado por el INEGI en 2016, Nuevo León fue clasificado como la entidad federativa con más desigualdad económica del país, indicando que la población ubicada en el decil más alto tenía 33.5 veces más recursos que los del decil más bajo, situándose muy por encima del promedio nacional (20.7 veces). En ese mismo año, Nuevo León figuró dentro de los diez estados peor evaluados en tema de percepción de inseguridad según el Estudio de Seguridad Pública del INEGI con una calificación de 73.5, siendo cien el valor máximo.

Si bien el dato no se compara con el de 2012, cuando la entidad fue la peor evaluada en todo el territorio nacional (86.7), los indicadores reflejan que las cosas no han cambiado mucho. Por cierto, el año pasado nos sacamos un 75.1 y nos ubicamos “a media tabla”, pero estamos muy lejos de estar en la situación de Yucatán, cuyo indicador nunca ha rebasado los 34 puntos entre 2011 y hoy, o como Campeche, donde la medición nunca ha rebasado los 60 puntos en el mismo periodo.

La inseguridad es uno de los principales temas de dolor de cabeza en América Latina en general, pero no por ello significa que deba ser permisible que la tasa de homicidios incremente. Hace algunas semanas vivimos la memorable discusión entre Jorge Ramos y López Obrador cuando en una de las tan famosas “mañaneras”, el periodista contrastó los datos del mandatario, exponiendo con claridad que, efectivamente, la situación de inseguridad en el país no iba de bajada, sino todo lo contrario: el primer trimestre del sexenio de AMLO fue más sangriento que el primer de Peña entre 2011-2012, en uno de los momentos más álgidos de la crisis de seguridad a nivel nacional, pero con particular énfasis en Nuevo León, como ya mencionado.

Puedo estar de acuerdo con Fasci en decir que ni con Superman es posible acabar con el tema, pero el enemigo que tenemos enfrente tampoco es Lex Luthor. No pienso que estamos pidiendo “peras al olmo” cuando al Secretario de Seguridad se le cuestiona sobre el incremento en el número de asesinatos en la entidad. Que la primera  “mañanera”, del Presidente, fuera de Palacio Nacional, haya sido en Monterrey y que el tema general a tratar era el de la Guardia Nacional y la crisis de seguridad no es coincidencia: la voluntad existe y esperemos que sea más pronto que tarde cuando la ciudadanía pueda gozar de los beneficios.

Por lo pronto, a comer cochinita pibil: capaz que va por un tema de dieta y nosotros sin saber.

Cine político: la nueva tendencia

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Si antes decían que a las personas no les interesaba la política o que se les hacía aburrida, hoy podríamos decir que es todo lo contrario. La política, además de tratarse de todo lo relativo a la actividad entre individuos, la gestión de los recursos y la administración de los servicios y bienes públicos, ahora cada vez más se está convirtiendo en un producto. Y vende mucho y gusta y entretiene y la gente sigue pidiendo más.

Hace unas semanas se estrenó en Netflix el documental Knock Down the House cuya principal protagonista es Alexandria Ocasio-Cortez. En él se exhiben fragmentos del recorrido que atravesó la demócrata para vencer en las primarias de 2018 a Joseph Crowley, uno de los candidatos con más peso dentro del partido. En él también se muestran las historias de Amy Vilela, Cori Bush, y Paula Jean Swearengin, quienes de igual manera son del ala más progresista de los azules.

Otro de los más recientes es el documental The Brink (Steve Bannon, el Gran Manipulador) que hace un recorrido por la reciente carrera política del asesor y ha causado muchísima controversia, pues hoy día Bannon es considerado uno de los principales artífices del resurgimiento de la extrema derecha tanto en Estados Unidos como en Europa, donde incluso ha asesorado proyectos y partidos políticos con bases neofascistas.

Y así como éstas existen muchas otras que seguramente nos son familiares (Vice, Brexit: The Uncivil War, House of Cards, Game Change, The West Wing, No). Todas estas películas, documentales y series nos hacen sentir como si estuviéramos ahí y nos enseñan una realidad que poco a poco nos estamos atreviendo a conocer: la política detrás de los discursos, de las reuniones, de la prensa; las formas que construyen a la política misma. ¿Y por qué es que nos llama tanto la atención?

Considero que parte importante de que las grandes productoras sigan apostando por mostrar este tipo de contenido sobre política tiene que ver con la facilidad de acceso a la información. A través de Internet tenemos acceso a todos los conocimientos básicos (fechas, lugares, etc.) y ello nos ha hecho evolucionar e interesarnos en los procesos: nos preguntamos cada vez más los porqués de las cosas y estamos dispuestos a indagar un poco más, ya sea por conocimiento propio o por tener un tema de conversación en alguna reunión. A la gente ya no le interesa sólo conocer los hechos, sino que quiere saber hasta el más mínimo detalle de las personas que estuvieron involucradas en todos estos acontecimientos.

La presencia de temas políticos en el cine no es para nada un fenómeno reciente, pero la estrategia para comunicarla es distinta a la de antes. En nuestro país, películas como La Ley de Herodes o El Infierno retrataban una realidad política adaptada a manera de sátira y con el propósito de generar incomodidad en la audiencia. En cambio, series como Historia de un Crimen: Colosio presentan a los individuos como si fueran personas comunes que también sufren las consecuencias de la vorágine de eventos alrededor suyo y que, sin saberlo, se convierten en protagonistas de la historia misma.

Siempre encontrando como positivo que el cine no sea visto sólo como un medio más de entretenimiento, me complace saber que hay interés en general por cuando menos conocer sobre este otro lado de la política del que usualmente no se conoce tanto. Pienso que, dentro de unos años, no nos debería sorprender si en el cine llegara a salir un documental protagonizado por Andrés Manuel, Tatiana Clouthier, Ricardo Monreal y compañía sobre la campaña de 2018. Más allá de si simpatizan o no con el Presidente, ¿a poco no les suena que después en Netflix les salga como sugerencia de contenido? ¿O anunciada en el cine a nivel nacional? Cuando salga, no se olviden de invitar a su servidor a verla.

La Venezuela ingobernable

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Los enfrentamientos que actualmente tienen lugar en Venezuela son respuesta de la contraposición de las élites políticas que gobiernan al país. Tanto se odian entre ellas que prefieren la muerte de sus propios connacionales antes que buscar la conciliación y el diálogo. Tanto los chavistas como los opositores tienen poder y ambos lo deben a sus propias historias de origen y a la necedad de querer imponer un modelo de gobierno donde el otro no tiene lugar.

Las principales figuras de la oposición venezolana -Capriles, López y Guaidó- forman parte de una élite económica venezolana que, aunque en su discurso habla de igualdad y de erradicar la pobreza, apuestan por un modelo neoliberal que estaría directamente condicionado por los Estados Unidos, pues no hay signos de que la economía del país deje de ser dependiente del petróleo y ya sabemos que donde hay petróleo, los estadounidenses están metidos.

No niego que adoptar un modelo neoliberal podría traer beneficios a la economía venezolana en estos momentos, pero únicamente podría sostenerse en el tiempo si el petróleo deja de ser el recurso base de ésta. Tan es así que apenas se anunció la liberación de Leopoldo López, el precio a nivel mundial registro incrementos. Tener el respaldo de las economías occidentales más poderosas tendría consecuencias positivas, pero una vez que la explotación del hidrocarburo decaiga, entonces se enfrentarían al mismo problema, sólo que ahora sufriendo daños a consecuencia de las empresas multinacionales.

Lo anterior no significa que el otro lado de la moneda sea el camino. La concentración de poder, el clientelismo, el dedazo; ningún tipo de práctica autoritaria debe tener cabida en un régimen que aspire a ser una democracia. Nunca puede ser permisible que los propios líderes del gobierno opten por utilizar la fuerza en contra de su propio pueblo, ni siquiera en las circunstancias más difíciles y mucho menos por querer preservar un sistema que no sólo enfrenta presiones desde dentro, sino a nivel internacional.

Todo esto lo sabe Guaidó. No por nada manda llamar a la gente a las calles cuando, ante un llamado al uso de las armas, suele indicarse a los ciudadanos que lo mejor es resguardarse en casa. Sabe que de esta manera presiona al gobierno de Maduro y se gana la simpatía de la comunidad internacional, pero de seguir como hasta ahora, los venezolanos no tendrán más opción que adentrarse en una guerra civil que ya ha cobrado sus primeras víctimas.

Señor Maduro, a diferencia de lo que dice su spot, la gente no se alimenta de esfuerzo colectivo y ante las amenazas no responde con más trabajo. Ante la necesidad, soluciones. Señor Guaidó, usted dijo que era un hombre partidario de la no violencia. Responda como tal. No llame a su propia gente a morir. Llame a la gente a la resistencia pacífica, a concertar espacios de diálogo y no a defender las armas. En Venezuela debe haber diálogo y no cinco mil efectivos militares entrenados por los Estados Unidos, ni tanquetas del gobierno aplastando a su propia gente, ni un proyecto fracasado aferrándose a subsistir.

Ahora más que nunca, no cabe duda de que Bolívar tenía razón: “La América es ingobernable […] El que sirve a una revolución, ara en el mar”.

España está de cabeza: Elecciones generales 2019

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El próximo domingo 28 de abril habrá elecciones generales en España y todas las encuestas indican que el actual presidente -Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, centroizquierda)- se mantendrá en el cargo. Lo curioso es que Sánchez lleva apenas diez meses como Presidente del Gobierno y tuvo que adelantar las elecciones porque no pudo conseguir que los otros grupos parlamentarios aprobaran su paquete presupuestario. Su antecesor, Mariano Rajoy -del Partido Popular (PP, derecha)- dejó el cargo en 2018 tras una moción de censura. ¿Qué está pasando con la política en España?

Para entender la situación actual, hay que remontarse a hace unos cuatro años, cuando dos nuevas fuerzas políticas llegaron a competirle el poder al PSOE y al PP: Unidos Podemos (izquierda) y Ciudadanos (hoy centroderecha). Para las elecciones de 2015, la atomización de fuerzas políticas supuso el fin de los gobiernos de mayorías absolutas y trajo complicaciones para la investidura del candidato del PP, Mariano Rajoy, por lo que al año siguiente nuevamente se convocó a elecciones. Dos años más tarde se produciría la mencionada moción de censura para destituir a Rajoy del cargo, pues su partido fue señalado por casos de corrupción millonarios. Con calma. Esto apenas se pone bueno.

El resurgimiento de la ultraderecha no tardó en llegar a España y ya tiene nombre: Vox. Si bien existe desde 2014, no fue hasta el pasado mes de diciembre que tuvo lugar su irrupción en la política española tras haberse convertido en la quinta fuerza más votada en Andalucía -territorio más poblado de España- al haber conseguido 12 de los 109 escaños por disputar. En las encuestas, apenas se les tomaba en cuenta con uno. Partidario de eliminar las leyes de género, del uso de armas para la defensa propia y en contra de la inmigración (particularmente desde países islámicos), Vox tiene asegurada su participación en el Congreso. Según las encuestas, conseguirán alrededor de 30 escaños de los 350 que están en juego, pero la experiencia dicta que podrían ser más. ¿Qué cómo logaron su crecimiento? Hay un viejo conocido que últimamente les está asesorando: Steve Bannon, el exjefe de estrategia de Donald Trump.

El resultado de estas elecciones sigue en el aire: ninguno de los bloques parlamentarios suma para obtener una mayoría absoluta. Si bien existen otras fuerzas minoritarias que podrían ser la clave, la más fuerte es Esquerra Republicana de Catalunya (izquierda independentista); la misma que -junto con otros- se negó a aprobar los presupuestos de Sánchez, por lo que se tuvo que adelantar la convocatoria electoral.

La campaña dura quince días y finalizará este viernes para dar paso a una jornada de reflexión (sábado), pero lo cierto es que ya desde hace dos meses se viene cocinando todo. Hubo dos debates entre las cuatro principales fuerzas (PSOE, PP, Ciudadanos y Podemos), pero el número de indecisos sigue siendo alto: aproximadamente el 30% de las personas aún no sabe por quién votar.

No hay una única causa que explique el porqué de la atomización de la oferta política en España, pero no cabe duda de que los efectos de la crisis económica de 2008 fueron un catalizador importante. La precarización laboral, los problemas para pagar las pensiones, el alza en los precios de la vivienda y un salario mensual promedio por debajo de la media de la Unión Europea son algunos de los temas que hasta hoy siguen sin resolverse. Además, el movimiento independentista catalán se encargó de tensionar aún más a las élites políticas, lo que supone agregar otro tema a la lista de pendientes. 

Los españoles tienen su sistema político de cabeza y este domingo se juegan el futuro de su país. Cualquier cosa que venga desde fuera -como una pedida de disculpas, por ejemplo- no tiene cabida en la agenda, pues ni siquiera después del proceso electoral hay garantías de que haya un alivio a nivel político. Habrá que esperar.

La movilidad en Monterrey: entre contaminación y tarifazos

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Desde hace algunos días se había anunciado que los regiomontanos se iban a encontrar con una sorpresa regresando de Semana Santa: el transporte público sería sujeto (nuevamente) a aumentos en sus tarifas. Pues el día de ayer anunció Manuel González, el secretario General de Gobierno, que el llamado Santo Tarifazo no se producirá, sino que durante la semana de Pascua se revisará. Más que suponer un tipo de alivio, realmente alarga la agonía. 

Desde finales de 2018 ya se había anunciado que los aumentos también se registrarían en materia vehicular, con rubros que sufrieron un incremento de hasta el 90% y con un pago de refrendo que asciende a los $3092 para vehículos en una franja de diez años (2009-2019). Si comparamos este último dato con los costos del año 2015 -año en que El Bronco recibió la gubernatura- el refrendo tenía tres costos según el vehículo: aquellos con cuatro años o menos pagaban $1401, los de entre cinco y nueve años pagaban $686 y los de diez o más años, una cuota de $379. Es decir, en algunos casos, los incrementos han sido de hasta el 451% en un lapso de cuatro años. A lo anterior hay que sumarle que la línea 3 del metro no entrará en funciones sino hasta octubre de 2020, a pesar de que las obras iniciaron en 2013.

Y es que, si con los aumentos de inicio de año a los automóviles se pretendía fomentar el uso del transporte público, el Santo Tarifazo es todo lo contrario. Pagar $15 por viaje en camión -para llegar a $18 en 2021- no es la manera correcta de incentivar el uso del transporte pues, aunque permite a los usuarios hacer recorridos largos, el transbordo sigue teniendo penalización. A esto hay que agregar la poca capacitación que se ofrece a los choferes y las condiciones en las que se encuentran la mayoría de las unidades y el ya evidente problema que tenemos en la ciudad: el tráfico, lo que se traduce directamente a contaminación.

Entonces, ¿cuál es la solución? Depende del problema a atacar. Resolver los aumentos por sí solos es muy complicado, pues el gobierno tendría que otorgar subsidios, lo que descompensa en otras áreas y provoca problemas en otros rubros. No nos dejaron de otra: habría que esperar a que saliera un nuevo presupuesto para revertir los aumentos, pero este tipo de ajustes rara vez se producen. Este pronóstico suena nada alentador.

Por otro lado, si lo que de verdad se quiere resolver es el tema de la contaminación (hay que recordar que es una de las justificaciones del alza en materia vehicular), entonces aumentar los impuestos en este rubro sí tendría lugar, pero la estrategia se cumple sólo si se acompaña de bajadas en los precios y reinversión al transporte público. Igualmente, se requiere una medida que ponga fuera de circulación los vehículos altamente contaminantes, pues su constante uso perjudica en ambos sentidos: más tráfico y más contaminación.

Aparte de esto, debe haber una transición entre vehículo particular y el transporte público. Mejoras al sector del taxi podrían ser una solución, pues una de las principales razones por las que los neoleoneses no utilizan el transporte público es la rapidez y la comodidad. En este sentido, la próxima uberización del taxi es podría ser un buen comienzo, pues reequilibra la balanza entre los servicios de transportación y favorece a la competitividad.

Visto de esta manera, queda claro que el Santo Tarifazo no resuelve ni uno ni otro problema, sino todo lo contrario: perjudica a la gran mayoría de la población y sigue hipotecando nuestro futuro. Ojalá y después de la semana de Pascua, ya con un poquito de claridad y descansados, Manuel González y compañía, ahora sí, diseñan una estrategia centrada en el uso eficiente de los recursos y pensando en la gente.

La historia al servicio de AMLO

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El día de ayer se conmemoró el cien aniversario luctuoso Emiliano Zapata. Desde principios de año, el presidente declaró que 2019 sería el año homenaje al caudillo durante una de sus mañaneras, que muchas veces han sido auténticas clases de historia. La presente administración es la que más se ha empeñado en revivir la historia nacional, incluso más que durante el año 2010. Una estrategia de comunicación política que está siendo llevada a cabo con sumo cuidado.

La conmemoración de Zapata supone adueñarse a nivel institucional de lo que el general representa: alguien que estuvo a favor de cambiar el rumbo del país, que defiende los derechos de los más débiles, pero que nunca estuvo de acuerdo con las formas en las que se hizo, negándose incluso a ser la cabeza del poder. AMLO quiere proyectar esa imagen: es el que manda y es el titular del Ejecutivo, sí, pero siempre dejando una distancia para la autoridad del pueblo; distancia que en el ejercicio diario del poder le da margen de maniobra para no asumir todo el coste político de las decisiones.

El presidente ha decidido explotar este relato. Llamar a su partido “Morena”, tener como eslogan de campaña “Juntos Haremos Historia”, hacer el encuadre con el fin de una etapa (la neoliberal que él llama) y su llegada al poder, nombrar su gestión como la “Cuarta Transformación” y poner en el logotipo oficial del gobierno a personajes notables de la historia; por cierto, siempre manteniendo a Juárez como el centro de todo (hasta lo puso en el billete de $500), le ha permitido a AMLO hacer de la historia nacional una herramienta más para legitimarse.

No es el primero que apostó por una estrategia así en la historia reciente del país. Si recordamos el año 2000, Vicente Fox ya había intentado hacer algo similar al compararse con Francisco I. Madero. Intentó hacer un símil entre su llegada a Los Pinos y el fin de los gobiernos del PRI con la caída del porfiriato. Pero ¿por qué cuando Fox hizo esta comparación recibió muchas críticas? ¿Por qué con Andrés Manuel parecería ser que sí cuadra? Muy sencillo: hablar de la historia en pleno año del jubileo y cambio de siglo, después de la caída de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría; a nivel mundial, el marco mental era de mirar hacia el futuro y dejar al pasado descansar.

Y lo mismo aplicaba para México, que ya desde 1988 se volcó hacia el mundo globalizado en aras de convertirse en la siguiente economía emergente. Sin embargo, después de la crisis económica de 2008 y con los niveles de desconfianza para con los partidos políticos por los cielos, en el ideario colectivo de los mexicanos se instaló la idea del anhelo por tiempos pasados en contraste con la incertidumbre del futuro. Fuimos golpeados de tal manera que se abrieron las heridas de nuestro pasado y, ante esto, qué mejor que venga alguien y sane. Pues este quiere ser AMLO.

La gente se siente orgullosa de su historia y Andrés Manuel lo sabe. Las personas difícilmente van a cuestionarle que quiera conmemorar a personajes como a Juárez o Zapata y eso le es mucho más útil para seguir asociando la idea de que la manera de gobernar de Morena puede asemejarse a las antiguas glorias de la política nacional. Pedir disculpas al Rey de España y al Vaticano no fue un acto de megalomanía. Al contrario, sirvió para probar los límites y alcances del relato que sigue construyendo. “Zapata no murió. Zapata vive”. “¡Y qué bueno!”, dice Andrés Manuel.

Elecciones Puebla 2019: los candidatos

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El pasado fin de semana se dio el banderazo inicial de la campaña para la gubernatura en el estado de Puebla en su versión de elección extraordinaria, luego del trágico incidente aéreo donde falleciera la gobernadora electa del proceso de 2018, Martha Erika Alonso. La contienda es disputada por tres candidatos (hombres) que ya lanzaron sus spots. A continuación, te los presento.

Luis Miguel Barbosa Huerta, candidato de Juntos Haremos Historia (Morena, PT y PVEM), anterior presidente del Senado y quien perdió las elecciones en 2018 frente a Marta Erika Alonso por aproximadamente un 4%, alegando que había existido un fraude electoral. Se presenta a sí mismo como una persona cercana a la clase trabajadora que propone la creación de una “nueva historia de honestidad y esperanza” y llama a la unidad. Un spot que sigue la línea morenista de transformación histórica y que recuerda el mensaje de “la esperanza de México”. Arranca con una distancia muy grande en función a sus competidores (unos veinte puntos por encima del segundo lugar), pero la controvertida elección interna donde venció al senador Alejandro Armenta podría influir en los indecisos, sector donde se encuentra un 30% del electorado. Es uno de los más allegados a Yeidckol Polevnsky y, aunque anteriormente muy crítico de AMLO, hoy es uno de sus fieles seguidores y reconoce que el arrastre desde presidencia influye en la contienda electoral.

Enrique Cárdenas Sánchez, anterior rector de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) para la gestión 1985-2001, es el abanderado del PAN, PRD y MC, aunque él se autodenomina como “candidato ciudadano”, pues no milita en ninguna de las formaciones que le respaldan. En el spot coordinado por el PAN lo presentan como alguien capaz de mantener la continuidad en clave de “modernidad e innovación”, mostrando algunas de las obras de anteriores administraciones panistas y rodeándolo de trabajadores de la industria y empresarios. Sin embargo, el dinamismo de este spot contrasta mucho con el coordinado por el PRD, quienes rescatan la faceta de rector de Cárdenas y lo muestran dentro de un aula (por cierto, aparentemente vacía), vestido con camisa y corbata blancas, donde habla brevemente de su experiencia como rector. En este spot, apelan de igual manera a la parte histórica, denominando a la elección como “la nueva batalla de Puebla”, seguramente intentando competir dentro del marco histórico. De acuerdo con las encuestas, está en el segundo lugar con aproximadamente un 20% de preferencia.

Finalmente, Alberto Jiménez Merino, candidato del PRI y quien fungió como diputado en dos ocasiones previas y quien recientemente, en entrevista con Loret de Mola, afirmó que “no todos [los priístas] somos corruptos”, intentando desmarcarse del “Góber Precioso” (Mario Marín) y del actual director de la CFE, Manuel Bartlett, con quienes trabajo cuando estos fueron gobernadores del estado. Ha trabajado directamente en el cuidado del campo mexicano y precisamente esta es una cualidad que se aprovecha en su spot que, por cierto, está basado en fotografías. La apuesta del spot es clara: hay que dar a conocer al candidato, sencillamente, porque nadie lo conoce. Frases como “Él es Alberto Jiménez Merino” “¿De dónde conoces a Jiménez Merino?” y “¿Qué opinas de Jiménez Merino?” dan pista de ello, además de que el candidato se presenta nuevamente a sí mismo, por cierto, una vez con lentes y después sin ellos. No cabe duda de que la contusión del 2018 les sigue afectando, pues Jiménez Merino apenas suma un 10% de votos a favor.

Pareciera ser que la elección en Puebla está cantada y que el morenista se llevará el triunfo, pero de ser así, el mérito no necesariamente es de Barbosa, pues los competidores tienen en contra dos cosas: el desconocimiento y sus propias marcas políticas. En la boleta van a aparecer tres opciones: el lopezobradorismo, el intento de continuidad morenovallista, y el PRI. Como dicen por ahí: “no, pues así sí”.