Quemando las naves: Televisa

Con la próxima salida de Joaquín López-Dóriga del noticiero estelar de Televisa se confirma nuevamente la necesidad imperante de la televisora por tratar de rescatar algo de los niveles de audiencia que solía ostentar, y es que las nuevas tendencias y la apertura a través del Internet han generado un cambio bastante positivo en nuestra sociedad, a tal grado que existen más cuestionamientos al oficialismo y menos creyentes de que lo que aparece en la televisión es cien por cien real.

No podemos olvidar que la salida del conductor de “El Noticiero” había sido anunciada hace varios meses a manera de rumor y ya se decía que algunos buitres ya rondaban por ahí, queriéndose bañar en oro y gloria para ocupar el espacio.

Probablemente Loret de Mola o el mismo Gregorio Martínez se relamían los bigotes para sentarse en esa silla giratoria que, aunque más sencilla en su diseño, vaya que tiene tanto poder como la presidencial. La realidad es que no se les hizo: Denise Maerker les ganó la partida.

Probablemente Loret de Mola o el mismo Gregorio Martínez se relamían los bigotes para sentarse en esa silla giratoria que, aunque más sencilla en su diseño, vaya que tiene tanto poder como la presidencial. La realidad es que no se les hizo: Denise Maerker les ganó la partida.

Haciendo gala de un estilo periodístico bien pulido y con una imagen poco cuestionada, Maerker parece ser una excelente alternativa para sustituir a “El Teacher”. El giro es tan drástico que ella se convertirá en la primera mujer en estar al frente del tradicional espacio noticioso; es más, será la mujer más poderosa en el ámbito periodístico. ¿Por qué hacer una declaración así, tan arriesgada? Porque ni Dresser ni Aristegui tienen el monstruo institucional que Maerker tendrá, y en ese medio las exclusivas, las coberturas especiales y las principales notas se consiguen gracias a eso: a estructuras de poder y relaciones con ‘los grandes’.

Este es el cambio más notorio que está dando Televisa, pero hay muchos otros que se están dando (o ya se dieron) como parte de esta reestructuración general. Si consideramos que además del ámbito noticioso, los principales productos que la televisora ofrece giran en torno al entretenimiento y los deportes (lástima por lo ‘cultural’), entonces encontramos respuesta al porqué de la salida de Javier Alarcón de Televisa Deportes, incluso la razón por la que “En Familia con Chabelo” llegó a su fin. ¿Cuál fue la respuesta de emergencia? Los “Raoul ‘Pollo’ Ortiz”, las “Laura G”, los “Andrés Vaca”, entre otros. Vaya respuesta.

Es evidente que la formula tan reciclada llegó al punto de putrefacción máximo, donde ni la flexibilidad con los temas tabú en la programación, ni la pobre barra nocturna juvenil, ni las peladeces en los programas de revista, ni las caras bonitas, ni los escotes de las súper modelos pudieron detener el declive de los Azcárraga. Por supuesto, si a eso le agregamos los discursos preparados, la discrecionalidad al transmitir la información, y los acontecimientos como la ‘recreación de los hechos solicitada por los medios’ para el caso Cassez, entonces nos encontramos con una serie de graves errores.

Es evidente que la formula tan reciclada llegó al punto de putrefacción máximo, donde ni la flexibilidad con los temas tabú en la programación, ni la pobre barra nocturna juvenil, ni las peladeces en los programas de revista, ni las caras bonitas, ni los escotes de las súper modelos pudieron detener el declive de los Azcárraga.

La misma imagen de Televisa es la que comunica todo lo contrario a dinamismo, juventud, o novedad. La empresa sigue representando a la ‘vieja escuela’ y la modernidad le ha quedado grande. Basta con ver que desde el día de su lanzamiento, ‘Blim’ –el intento de Televisa por hacerle competencia en mercado a Netflix– ha sido objeto de crítica y burla, pues no es otra cosa más que ‘pan con lo mismo’, sin pensar que ése es el principal problema: no puedes pretender que con tan sólo reubicar tus contenidos a otra plataforma (y encima usando a los mismos actores) el panorama va a cambiar y serás un éxito; y mucho menos si tu principal contenido son las mismas telenovelas que se transmiten por cadena nacional.

Televisa hoy está quemando sus naves y está echando mano de sus últimos assets no requemados para hacer frente a su fin.

Desafortunadamente no me queda la menor duda de que, si bien Maerker tratará de mantener su estilo, habrá una línea muy marcada en cuanto a notas de coyuntura se refiere, ¿o será lo suficientemente autónoma en tomar las decisiones respecto a la información que comunicará? No niego que es positivo que una personalidad como ella suceda a López-Dóriga, pero las preguntas siguen en el aire, todas excepto una: el primer programa de Maerker como titular del noticiero será el más alto en rating de todas sus emisiones.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

¿Qué pasa con nuestros medios?

Leyendo las portadas de algunos diarios y procurando buscar objetividad en algunos de los comentarios que se publican en las páginas de Internet de los portales noticiosos, no es posible evitar sentirse contrariado sobre lo que realmente los medios hoy en día nos quieren comunicar. Claramente no todas las noticias están diseñadas para todo el público (aunque debería), pero lo que sí es digno de darse cuenta es que cada vez más la ficción y la realidad poco a poco se comienzan a sumar.

Sin desprestigiar la calidad de los noticieros locales –que creo que no es la primera vez que la gente se da cuenta de que es paupérrima–, me parece realmente válido establecer que en nuestro país no hay una forma adecuada de informar a los ciudadanos, pues la constante mezcla entre los contenidos de ficción y las notas importantes provoca que aquello que debería de tener importancia, desafortunadamente ya no la tiene.

A juicio de un servidor, lo que sucede es que no existe un legítimo interés por la información y las cadenas lo saben. Hoy, e insisto, la idea de capitalismo salvaje –donde lo único que importa es ‘vender la nota’– se ha convertido en el modus operandi de las agencias de noticias.

Retomando un poco el argumento de la película de Birdman, una de las ideas más poderosas que encuentro en el filme es justo en la escena cuando el protagonista sale por las calles en ropa interior y de inmediato todo mundo le reconoce, le piden fotos y hasta videos aparecen en las redes sociales. Además de esta escena, la conversación de nuestro protagonista con su hija acerca de la importancia del Twitter le da todavía más un toque de significancia al argumento: hoy, la diferencia entre lo que es importante y no está dividido por una línea muy delgada. Y lo mismo sucede con las noticias y los artículos periodísticos.

Por ejemplo, y sin afán de demeritar, me parece poco congruente que en el portal web del periódico El Norte aparezca mucho más arriba una nota sobre un desfile literario en el municipio de San Pedro que la nota donde se habla acerca del costo que tendrán los daños ocasionados por el reciente terremoto en Ecuador de 7.8 grados en escala de Richter. O que el diario ‘El País’ anteponga informar sobre que Trump dijo “7-Eleven” en lugar de “9-11” sobre las inundaciones que están costando mucho dinero y han generado tanto caos en Texas.

¿Qué es lo que pasa? A juicio de un servidor, lo que sucede es que no existe un legítimo interés por la información y las cadenas lo saben. Hoy, e insisto, la idea de capitalismo salvaje –donde lo único que importa es ‘vender la nota’– se ha convertido en el modus operandi de las agencias de noticias. Hoy, el chicharroneo, el amarillismo, el sensacionalismo, y la polémica barata son formas en las que los medios buscan llamar nuestra atención y desafortunadamente lo logran.

…me parece realmente válido establecer que en nuestro país no hay una forma adecuada de informar a los ciudadanos, pues la constante mezcla entre los contenidos de ficción y las notas importantes provoca que aquello que debería de tener importancia, desafortunadamente ya no la tiene.

¿Por qué, por ejemplo, no nos enteramos de las actividades que estuvo realizando la presidenta surcoreana en nuestro país y nos rasgamos las vestiduras cuando oímos acerca del caso de KIA Motors en nuestra ciudad? La respuesta: porque no es vendido como sensación. ¿Y por qué no es así? Porque no existe un análisis pertinente de las problemáticas y no se despierta el interés ni ante lo evidente.

Me gustaría saber, por ejemplo, qué es lo que ha sucedido con los apoyos que se habían proyectado para que TVNL se convirtiera en una cadena competitiva para la televisión local; o me encantaría saber cuáles son los planes que se tienen para que poco a poco vaya desapareciendo la telebasura en los televisores regiomontanos. Ojo, no estoy en contra del entretenimiento ni mucho menos, pero sí es importante hacer la distinción entre lo que debe llevar seriedad y lo que puede ser menos rígido.

Si tan sólo El Deforma publicara más notas de ‘Increíble pero Cierto’, estoy seguro de que coexistir con tantas problemáticas que tiene el mundo sería mucho más llevadero. Como diría Galileo: ‘…y sin embargo, se mueve”.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”