LA PARADOJA DE LA TOLERANCIA

Más que un insulto, se trató de una mirada condescendiente que mezcló pobreza, raza, e ignorancia. En una cena en casa, uno de los invitados se refirió despectivamente hacia los africanos. El comentario no duró cinco segundos, pero fue suficiente para que decidiera, en ese momento, que esa persona no volvería, pues no abalaría ni aprobaría, ni siendo ni dejando ser, el racismo en cualquiera de sus formas.

La decisión la tomé allá por 2002, y me hizo descubrir lo que luego llamé la “Paradoja de la Tolerancia”: la mejor forma de contribuir a la construcción de un mundo más tolerante, es denunciando pública y enérgicamente a los intolerantes, entre ellos, por supuesto, a los racistas.

Que no se malentienda: mi lucha es por un mundo más tolerante, y si existiera otra forma de contribuir activamente a ese ideal, la promovería. Hoy, retomo este tema en el contexto de la discusión sobre la familia diversa en México, y lo hago en dos partes: primero recuerdo algunos de los hechos que han acontecido recientemente al respecto; luego, golpeo en el Talón de Aquiles del movimiento.  

Los hechos

El 17 de mayo de 2016, el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, propuso una iniciativa federal conocida como de “matrimonio sin discriminación”. La misma busca modificar el primer párrafo del artículo 4 de la constitución, para garantizar que cualquier persona mayor de 18 años, residente en México, pueda casarse sin ser discriminada por cuestiones étnicas, de género, de discapacidad, por su condición social, su salud, su religión, o sus preferencias sexuales, entre otros.

También propuso un decreto para reformar el Código Civil Federal para asegurar el “matrimonio igualitario”. Algo de Pink Washing Político – estrategia marketing que consiste en mostrarse gay-friendly para ganar simpatía ante la opinión pública y desviar así la atención sobre otros problemas – hay en las iniciativas, pero igual, existen criterios jurídicos que obligan al gobierno a moverse en esa dirección.

 Por un lado, es innegable que existe discriminación entre los gays residentes en los estados en donde sí se reconoce el matrimonio igualitario (Campeche, Chihuahua, Coahuila de Zaragoza, Ciudad de México, Colima, Estado de México, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, y Quintana Roo), y en los que no.

México es una federación, y cada Estado posee un código civil que regula la cuestión del matrimonio. Pero el acceso a los derechos no puede ni debe variar en función del Estado de residencia. ¿Qué sucede con las parejas legalmente casadas en un Estado que se mudan a uno en donde su matrimonio no es válido?

Por el otro, la Resolución de Jurisprudencia 43 2015 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (12/06/2015) señala que no es idóneo, en términos constitucionales, defender que la finalidad del matrimonio es la procreación.

Es entonces imposible vincular los requisitos del mismo a las preferencias sexuales, pues se excluyen injustificadamente del acceso al matrimonio (con ello se discrimina) a los gays. En los principios de igualdad ante la ley de las que se inspiran las sociedades modernas, la discriminación basada en la orientación sexual está prohibida.

Por lo tanto, ningún juez en México, incluso en un Estado en donde no se permite el matrimonio igualitario, puede negar ese derecho. En ambos casos, la acción del gobierno federal es pertinente y necesaria, y la misma deberá ser discutida en el congreso mexicano en un futuro cercano.

Ahora bien, a fines de agosto de 2016, la “Coordinadora Nacional Pro Familia” anunció que el movimiento mexicano contra el matrimonio gay, aglutinaba 250,000 firmas. Se advierte que la inclusión de la “ideología” de género en la educación de los niños y adolescentes, y la inclusión de México en la lista de países que desean promover esa “ideología” a nivel mundial, genera problemas.

Marcial Padilla, Director de la Asociación Conciencia y Participación, señaló que “la ideología de género es una forma de oponerse a la biología, donde el género de una persona se describe como un hombre o una mujer, sin embargo, con la nueva ideología se establece que los seres humanos son una entidad psíquica y pensante”.

Indica el movimiento que la sociedad debe saber que el gobierno federal planea entregar a niños en adopción a parejas del mismo sexo, incorporar el divorcio exprés, eliminar los exámenes prenupciales, y permitir el cambio legal de sexo a cualquier ciudadano.

Los que defendieron las manifestaciones adujeron que no se trataba de una actitud homofóbica, sino que defendían el derecho de los padres a educar a sus hijos y a incidir sobre el contenido de los libros de texto educativos. Al fin y al cabo, México es una democracia; el respeto a la diversidad, que tanto defienden los gays, debe ser una actitud que va en ambas direcciones, pues existe libertad de pensamiento.  

El pensamiento

Antes de continuar, desearía aclarar que “género” no es una ideología, sino un campo de estudios interdisciplinario académico-científico, compuesto por diversas corrientes teóricas, en donde se incluye, en efecto, estudios LGBT y, a veces, la sexualidad, pero en donde también se desarrollan estudios feministas y sobre masculinidad. No se necesita un PhD. para saber esto: esta definición viene de Wikipedia y la obtuve googleando “teoría de género”.

Existe, además, una serie de resoluciones internacionales y de documentos para proteger a la comunidad LGBT, porque se le vulneran una serie de derechos humanos, entre los que se encuentra, precisamente, la discriminación en relación al acceso de servicios básicos como la vivienda y la asistencia sanitaria. Cualquier intento del Gobierno Federal por cambiar el artículo cuarto de la constitución, para adecuarlo a las normas internacionales en la materia, no es mera coincidencia, como se verá más adelante.

A nivel internacional, se acepta hoy que la orientación sexual forma parte de la dignidad de la persona. De hecho, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos indica que se trata de una parte fundamental de la vida privada de las personas, y la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sostenido que la misma forma también parte del concepto de libertad y del derecho de auto-determinación individual.

Los Principios de Yogyakarta (Indonesia, 2007), que buscan facilitar la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género, indican, en su principio # 24, que “toda persona tiene el derecho a formar una familia, con independencia de su orientación sexual o identidad de género, y responsabiliza al Estado para crear el contexto normativo que lo permita.

El derecho a la igualdad y a la no discriminación están consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la Carta de Naciones Unidas, y en los tratados internacionales en la materia.

Es decir, sabíamos que la tierra es redonda y que somos nosotros los que damos la vuelta alrededor del sol. Ahora, nos enteramos que existen diversas configuraciones familiares, que existen derechos internacionales (que México, por cierto, ha firmado), y que los Estados deben actuar para proteger.  

Claro, con un poco de perspicacia, se podría señalar que el famoso artículo 4 no aborda la cuestión del “matrimonio”, y aunque sí hace referencia a la “familia”, en ningún lado se indica que el mismo debe ser obligatoriamente entre hombre y mujer. Entonces, si se desean defender los derechos de los heterosexuales, habría que cambiar la constitución para que restrinja claramente este derecho. El asunto, precisamente, es que no se puede restringir el acceso a la familia. Sería inconstitucional.

También se podría señalar que al ser el matrimonio un concepto religioso, se debería poder preservar la integridad de la institución. Es decir, la unión entre personas del mismo sexo podría llamarse “Unión Civil” o cualquier otra analogía. Al fin y al cabo, si se pide respeto: ¿Por qué no darlo? ¿Y qué más da si se le cambia el nombre con tal que elimine la discriminación?

Ahora bien, el susodicho artículo 4 indica que todos tienen derecho, además de la salud, a un medio ambiente sano, al agua potable, a la cultura, a vivienda digna y decorosa, y a una alimentación sana, a decidir sobre el número y ritmo de los hijos. Confiere también al Estado la labor de cumplir con el principio de interés superior de la niñez (los derechos de los niños pasan primero). Y este es el meollo del asunto. No es una cuestión religiosa: es una cuestión de educación.  

Como el matrimonio está a la base de la familia, la cual es el entorno de la niñez, entonces si se desea proteger la infancia, se debe evitar que las uniones entre personas del mismo sexo sean consideradas “familia”, para lo cual se debe impedir el matrimonio igualitario. Como los mismos manifestantes lo dicen, no se trata de discriminar a parejas gays, sino de proteger el derecho de los padres a educar a sus hijos.

Claro, no hay discriminación, solo preocupación: no vaya a ser que “se les pegue” esa “condición”, que se “vayan a confundir” por tener ese tipo de “modelos”, o que vayan a ser víctima de acoso en las escuelas (porque claro, la sociedad va a continuar siendo igual de intolerante). Pero no es discriminación. Y aquí es en donde el argumento cae por su propio peso.

Este movimiento lo que intenta es preservar el “derecho” de esos padres para educar a sus hijos de forma tal que no sean gays. O a evitar que haya “mal suertudos”, infantes dados en adopción, que podrían caer en ambientes gays. Tal vez no todos lo ven así, pero sospecho que muchos sí adhieren implícitamente a esta idea.

En el momento en que se defiende la idea que los gays no nacen, sino que se hacen, se asumen posturas homofóbicas en donde sí se discrimina. Un homosexual, no es, digamos, como un gordo, el cual, en la gran mayoría de los casos, no nace, sino que se hace (excepción hecha a casos de tiroides o de metabolismos lentos).

Un gay nace y, si se le respeta su derecho de auto-determinación y a su privacidad, vivirá su vida gay, bien gay, aunque haya sido educado en un ambiente heterosexual. Lo contrario también es cierto: así como lo heterosexual no es contagioso, lo homosexual tampoco lo es.  

Conclusión: me declaro en contra de la ideología de la gordura

Quisiera yo que esta columna fuera una pérdida de tiempo, que no sirviera para nada. Pero no es así. Todavía falta mucha educación, aunque la paradoja de la intolerancia no nos deja mucho espacio para caminar hacia atrás. Señalo que me declaro en contra del matrimonio entre las personas obesas. No es natural tener sobrepeso. La ciencia es clara sobre cuál es el índice de grasa corporal “normal” y saludable.

Además, y sin tomar en cuenta el “bullying” al que pueden ser expuestos en las escuelas los niños de condición redonda, todos sabemos que por comer chatarra se contraen enfermedades crónicas incurables, como la diabetes. ¿No castiga así “Dios” la gula? El objetivo primero de la alimentación es nuestra supervivencia.

 

 

Comamos entonces sencillito, en las proporciones recomendadas. Y no nos hagamos de la vista gorda: en varias partes de la Biblia se intuye que la gordura es pecado. Para muestra varios ejemplos: bebedores y comelones empobrecerán; el hijo glotón es vergüenza de su padre; no debemos permitir que nuestros apetitos nos controlen; y la habilidad de decir “no”, el “auto-dominio”, es uno de los frutos del Espíritu.

¿Quién ha visto a un Jesús regordete? Nadie, porque nuestro Cristo es flaco. Así lo quiso nuestro Señor. Y como él también quiere que seamos a su imagen y semejanza, entonces todos debemos ser delgados. Imagínese la degeneración de un mundo en donde infantes, inocentes criaturas, se contagien de la gordura de sus padres.

La paradoja de la intolerancia me lleva hoy a ponerle un alto a los eufemismos, y a llamar las cosas como son. Tolerar la homofobia escondida detrás de la defensa de la “diversidad del pensamiento” es dar un paso atrás. La “ideología de género” que tanto incomoda, es la misma que censura la ablación de clítoris (por razones culturales o religiosas) en Asia y África.

Comencemos a defender los relativismos culturales, y perderemos entonces los avances universales que hemos alcanzando durante el siglo XX, y que diferencian el mundo moderno de otras etapas de la historia humana. Hoy, debemos denunciar la intolerancia para parar su progreso. Por cierto, se me olvidaba aclarar: no soy “gordofóbico”: no tengo nada en contra de los gorditos.

De hecho, tengo varios amigos y amigas con ese estilo de vida (o “condición”). Los quiero mucho, (no los promuevo, pero) los tolero e, incluso, los respeto. ¿O ahora resulta que no puedo ejercer mi “derecho humano” a no estar de acuerdo con la “ideología” de la gordura?    

Fernando A. Chinchilla
Ciudad de México, octubre de 2016

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Frente Nacional x la familia ¿Homofobia enmascarada?

“La vida buena está inspirada en el amor y guiada por el conocimiento”
Bertrand Rusell

A raíz de que el presidente, Enrique Peña Nieto, diera a conocer las iniciativas de ley en materia del matrimonio igualitario, adopción homoparental y certificado de género, diversos grupos comenzaron a expresar inconformidad ante estas propuestas legislativas, bajo el discurso de la defensa del matrimonio tradicional y de “nuestros hijos”.

Entre dichos colectivos, se encuentra el llamado “Frente Nacional x la familia”, el cual se destaca por buscar promover el mantra previamente mencionado, a través de la programación de movilizaciones por todo el país; al ciudadano no alineado a estos colectivos, le resulta inevitable preguntarse ¿por qué motivo se menciona “en defensa”, del matrimonio tradicional? ¿No se supone que, para defenderse, primero uno debe ser atacado? ¿De qué se están defendiendo?

Francamente, no comprendo como el hecho de que el matrimonio logre ampliarse constitucionalmente, para que las parejas del mismo sexo tengan permitido unirse legalmente, funja como un factor que vulnere los matrimonios heterosexuales.

Tal posición me resulta equivalente a concebir una escena de siglos atrás, donde los estadounidenses simpatizantes de los estados confederados observaban la libertad de los afroamericanos como una amenaza para la libertad propia, cerrando de esta forma, su corazón hacia la bondad y la solidaridad que todo ser humano debería tener en común con sus hermanos.

Por otro lado, me resulta inconcebible que aquel grupo hondee la bandera de protección hacia los hijos, ya que ¿dónde estaban ellos, cuando la violencia azotaba nuestro estado y comprometía la seguridad de los menores?; O bien ¿por qué no están defendiendo a sus niños, protestando contra los escándalos de pederastia llevados a cabo por sacerdotes? ¿Y qué hay de la desnutrición infantil a la que un gran número de infantes de nuestra nación se enfrentan todos los días? ¿Por qué no protestan por estas problemáticas, las cuales verdaderamente arruinan la infancia de los niños?

Analizando esta ausencia de movimiento ante conflictos pasados y actuales, que realmente se conciben como un calvario para los más chicos, se entiende que este lema es tan solo una máscara, la cual oculta una intolerancia hacia la homosexualidad.

Asimismo, la oposición frente a estas banderas no solo habrá de provenir de la defensa hacia la igualdad en derechos humanos, sino que también hacia la defensa del estado laico pues, ¿Cómo es posible que, después de tantos años de haber separado la religión del estado, se observe tanta dificultad en legislar en favor de la progresividad de derechos, debido a la moral religioso?

Simplemente no debe permitirse que una nación que defiende lo secular de sus instituciones gubernamentales y poderes, caiga en dicho juego y titubee al momento de garantizar la ampliación de las garantías individuales.

Finalmente como país que instituyó en sus bases el hecho de ser una nación laica, no debe dejar que se limite la educación sexual (como se observó en nuestro estado no hace mucho tiempo por parte de otro grupo de corte conservadora), pues la educación pública debe fundarse sobre bases científicas, libres de ideas religiosas.

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¿Sociedades violentas?

Nuestra sociedad está en constante cambio, en muchos aspectos esto es positivo, pero también han sucedido hechos lamentables que nos han alertado y hecho dudar si esta evolución va en detrimento de los valores por los que tanto hemos luchado todas las naciones. El consumo de substancias adictivas, la falta de tolerancia a la diversidad cultural y la lucha por el control de regiones son tan solo algunos de los factores que han elevado los índices de violencia, tanto en nuestro Estado como a nivel internacional.

El consumo de substancias adictivas, la falta de tolerancia a la diversidad cultural y la lucha por el control de regiones son tan solo algunos de los factores que han elevado los índices de violencia, tanto en nuestro Estado como a nivel internacional.

En México hemos pasado por periodos de inestabilidad en los que por momentos hemos perdido la paz de nuestras ciudades. Hay quienes ven a estos lapsos como algo aislado, un momento de violencia que se debe a problemas de orden estructural en el comportamiento del terrorismo o el crimen organizado, pero hay quienes piensan que estamos ante el surgimiento de una sociedad más violenta. Aunque podrían parecer iguales, estos son dos problemas diferentes que tienen que ser tratados de forma distinta. Mientras que en una problemática el enemigo está identificado como un grupo de personas que violentan nuestro país, en la otra problemática el enemigo es cada uno de los integrantes de nuestra sociedad quienes no están dispuestos a respetar los valores que nos hacen convivir en armonía.

Quizá muchas de las acciones que instrumentan las naciones para contener estos brotes de violencia son la pauta que da continuidad a esta condición de inseguridad. Combatir la violencia con más violencia no es la solución, el camino hacia una sociedad pacífica no puede estar construido con aquello que se quiere erradicar. Debemos de ser una sociedad participativa, donde los valores no solo se enseñen, sino también se vivan. Somos parte de una sociedad, el comportamiento de cada uno de nosotros impacta de forma importante en los demás, por eso es importante que nuestro comportamiento sea acorde a nuestro deseo de vivir en un ambiente de armonía y paz.

Combatir la violencia con más violencia no es la solución, el camino hacia una sociedad pacífica no puede estar construido con aquello que se quiere erradicar. Debemos de ser una sociedad participativa, donde los valores no solo se enseñen, sino también se vivan.

La manifestación de nuestra inconformidad hacia ciertas circunstancias no puede ser demostrada de forma violenta. Nuestra diversidad de opinión y la personalidad de cada uno de los que formamos esta sociedad deben de ser expresadas de forma respetuosa, sin transgredir los derechos de los demás. No necesitamos recurrir a conductas agresivas para ser escuchados y tomados en cuenta. Como sociedad, tenemos que cambiar estos patrones de conducta que se han presentado recientemente y que van en perjuicio de la paz de nuestras ciudades.

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De homofobia y otros demonios

Es curioso el oficio de escribir. Las ideas son ajenas a uno. El escritor no elige sus letras; siquiera el medio, o el género; tan solo elige la tinta. Cual vendaval en pleno invierno, un torrente gélido entra por la ventana del alma y cala hasta los huesos para obligarlo a manifestar la idea que le ha sido revelada.

Ya han dicho otros que es el subconsciente; los cristianos y hebreos le han llamado Espíritu Santo; los poetas, la Musa; al caso es lo mismo, escribe Jorge Luis Borges.

Paradójicamente, resulta uno de los oficios donde existe mayor libertad. Quizá los escritores en realidad sean solo amanuenses oníricos. O quizás todos lo seamos, sin saberlo. En fin, sea lo que fuere, no hay tregua con las letras: exigen la remembranza, y para algunas, es eterna. Espero no lo sean en mi caso. Espero que se conviertan en páginas de arena.

Debo confesar que al no elegir éstas líneas, he intentado adelantarme a los estragos del Tiempo, e intenté eliminarlas de la memoria. Un esfuerzo fútil y deleznable. En realidad, sospecho que a ninguna de mis letras las he elegido, tanto como ellas me han elegido a mí.

Así, suelo sentarme con terror, y con la zozobra de quien se adentra al sueño, muevo el cálamo al escribir, porque sé que de pronto, ahí estarán las magias, el Tiempo, el Infinito. ¿Qué dirán los talismanes? ¿Qué enigmas destaparán?

Esta vez –al menos así lo percibo– no estarán ahí. Mueve el cálamo la decepción. Y con la misma decepción, debo advertirle, lector, que los presentes acápites emanan de arrabales no ajenos a la política, y por tal, deben analizarse desde una perspectiva laica. Estriban entre un deber ser puramente moral –trascienden a la religión. Deben disfrutarse con la mente humana, que, como Spinoza plasma en su Ética, no es más que una parte del intelecto infinito de Dios.

Mueve el cálamo la decepción. Y con la misma decepción, debo advertirle, lector, que los presentes acápites emanan de arrabales no ajenos a la política, y por tal, deben analizarse desde una perspectiva laica.

Las letras tampoco pretenden marcarle una postura al lector. Si la historia y el Tiempo, con sus conjeturas y disyuntivas escarlatas no lo han hecho, menos lo harán estas humildes letras (poco empíricas, por cierto).

Lo que sí pretenden –por menos loable que sea la encomienda– es mostrar ciertos argumentos detrás de la protección a los homosexuales. O mejor dicho, mostrar el absurdo detrás de la homofobia. Uno de los tantos demonios creados por la religión y alimentado por la incomprensión e intolerancia. Porque cuando una religión somete a la racionalidad para propiciar el odio hacía otras personas, se convierte en su propio demonio.

Como ya se ha admitido, las ideas emanan de un vórtice de sentimientos tan ajenos y propios (si es que se permite tal oxímoron). Son ajenos porque no es posible la comprensión de un ser y de su esencia sin compartir al menos, ciertos elementos; pero son propios porque al final, al ser humano –ser gregario por excelencia– le compete el bienestar de todos.

A todas luces, considero que fue bajo tal premisa, que se presentó en México, la iniciativa para erradicar uno de los demonios más arcaicos: la homofobia. La legislación pretende conceder el acceso al matrimonio, y consecuentemente, a la adopción, a todas las parejas homosexuales.

La propuesta despertó al demonio.

A todas luces, considero que fue bajo tal premisa, que se presentó en México, la iniciativa para erradicar uno de los demonios más arcaicos: la homofobia.

Algunos de sus seguidores alzaron la voz por la atrocidad que se cometería. Un insulto al orden natural y biológico; el epitafio de la familia, seguro sería aquella reforma. Tantos otros, callaron y solo arguyeron problemas semánticos. ¿Cómo llamarle matrimonio a una unión donde no figura la madre? (Habrá que preguntarles a aquellas personas qué opinan del patrimonio de las mujeres).

Acaso por orgullo, acaso por religión, resulta atroz el fárrago de oposición a la homosexualidad. De ahí la melancolía de estas letras. Porque cada vez comprendo menos el mundo, o cada vez, desconozco más al espíritu humano. Al efecto, es igual.

El cántico de la criatura consta de tres líneas (o argumentos si se prefiere): (i) atenta contra la naturaleza, dos especies del mismo sexo no pueden procrear; (ii) atenta contra el orden social, pues en la familia debe haber tanto figura paterna como materna; y (iii) en caso de adopción, sería magno el daño ocasionado al infante.

El matrimonio es una institución del Estado, siempre fue, y siempre lo será. Es, por ende, una institución social, y no religiosa, y como tal debe abordarse; aun y con los tintes religiosos que ha tomado desde la conquista cristiana (al menos en occidente). La homofobia, por el otro lado, sí que es una creación de la religión.

Por ende, analícese como tal el absurdo en su conjunto.

El matrimonio es una institución del Estado, siempre fue, y siempre lo será. Es, por ende, una institución social, y no religiosa, y como tal debe abordarse; aun y con los tintes religiosos que ha tomado desde la conquista cristiana (al menos en occidente).

La primera línea del cántico –sobre la naturaleza biológica– resulta falaz. Que se presente en la naturaleza no convierte a un argumento en verdadero. El ser humano, desde que adquiere uso de la razón, va en contra de la naturaleza. Quizá sea de las especies que con mayor frecuencia distorsiona a la naturaleza. Diseña extensiones de sus brazos; de su vista; de sus piernas.

Por igual, edifica en cimientos sólidos para protegerse de los caprichos del clima. La única naturaleza intrínseca del hombre, irrefutable por verdadera, es su naturaleza gregaria.

Sobre el segundo argumento, hay quienes afirman que la familia debe ser un padre y una madre, ya que dos padres o madres indudablemente criarán hijos homosexuales. Así elevan el cántico múltiples organizaciones, sin cuestionarse con simple lógica: ¿qué hay de las familias heterosexuales que “criaron” hijos homosexuales?

…hay quienes afirman que la familia debe ser un padre y una madre, ya que dos padres o madres indudablemente criarán hijos homosexuales. Así elevan el cántico múltiples organizaciones, sin cuestionarse con simple lógica: ¿qué hay de las familias heterosexuales que “criaron” hijos homosexuales?

Sobre la tercera arma del demonio, poco conocen éstas letras el tema. Por el otro lado, vaya que han estado familiarizadas con el amor. Sentimiento y fuerza motora del ser humano. Por tal, habrá que cuestionarse: ¿qué tanto daño podría ocasionar que dos personas amen a su hijo más que a su propia vida? ¿Qué estragos ocasionará que dos compañeros de vida eduquen a una persona a amar incondicionalmente? ¿Qué grado de asolamiento causará en la sociedad ver tantas familias homoparentales?

No más que el causado por la homofobia…y otros demonios. Las manecillas del Tiempo y la historia quizá terminarán por condenar a las familias homoparentales en sus anales. Quizá triunfe el demonio.

Quizá tendrán razón quienes afirman que sería un error aceptar la adopción entre parejas del mismo sexo. De ser el caso, nos equivocaríamos amando.

Y eso, por sí solo, lo vale.

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LAS CONSECUENCIAS DE LOS ESTEREOTIPOS

Con el paso de los años el ser humano ha dejado atrás la esencia única que lo distinguía de los animales: la capacidad de razonar. Además ha permitido que otro grupo de “animales” establezcan la manera en que el resto tiene que vivir, lo ‘socialmente aceptable’ y las características de “perfección” en las personas.

La creación de estereotipos ha originado problemas de fondo que están acabando con la paz, la convivencia y el crecimiento de las naciones.

Los problemas de autoestima y suicidio causados por no tener el “físico perfecto” que dictan como 90-60-90, la discriminación por tener un color o una raza diferente a ‘los blancos’, el preferir un sexo que no es aceptado por la mayoría e incluso pensar contrario a lo que la corriente expresa.

Los problemas de autoestima y suicidio causados por no tener el “físico perfecto” que dictan como 90-60-90, la discriminación por tener un color o una raza diferente a ‘los blancos’, el preferir un sexo que no es aceptado por la mayoría e incluso pensar contrario a lo que la corriente expresa.

La nueva manera de hacer terrorismo es tomando causas popularmente negadas a fin de causar miedo entre la población, imponer a base de balas lo que se lleva en la sangre e incluso enriquecerse mediante la guerra.

El extremismo religioso se ha cansado de armar guerras en nombre de un Dios que los creyentes consideran todo amor, de señalar constantemente a todo aquello que atente contra sus bolsillos y de imponer al ser humano la manera de vivir para “llegar al cielo”.

El radicalismo político ha utilizado el poder para matar, condenar y torturar a individuos que tuvieron la mala suerte de nacer, vivir o pensar contrario a lo que sus intereses necesitan. Mientras miles de niños son enviados a campos de guerra, niñas y mujeres son golpeadas y violadas, regiones enteras mueren de hambre y sed.

El radicalismo político ha utilizado el poder para matar, condenar y torturar a individuos que tuvieron la mala suerte de nacer, vivir o pensar contrario a lo que sus intereses necesitan. Mientras miles de niños son enviados a campos de guerra, niñas y mujeres son golpeadas y violadas, regiones enteras mueren de hambre y sed.

El ser humano ya no se sorprende con la muerte, le parece absolutamente normal que maten a 50, que violen a otros 100 o que encarcelen a alguien que pensaba distinto al gobierno en turno. Más a fondo, es parte de la discriminación y la violencia cotidiana al creer que la mujer sirve solo para trapear, al juzgar al hombre que llora o se muestra sensible y al permitir que los niños sean cada vez más morbosos y mal educados.

¿Quién puso las reglas para vivir en un mundo que cambia constantemente? Ya no se practica el amor y cuando se practica es castigado. La empatía es cosa de unos pocos porque lo que realmente divierte es obtener la razón a costa de lo que sea. Un grupo de personas dicen que es correcto y que es vulgar, quién es exitoso y quién mediocre, quién merece el cielo y cuántos el infierno.

¿Cómo salimos de esto? Vaya y enséñeles a sus hijos a amar, a aceptar sus imperfecciones, a tolerar, a encontrar en las diferencias una oportunidad de crecer, a valorar y a buscar una cultura de paz. Este problema es tan nuestro como de los asesinos, homofóbicos y extremistas; cambiemos la apatía por la empatía.

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17 de Mayo, Lucha Nacional contra la Homofobia y Transfobia: un largo camino que recorrer

Este martes pasado, 17 de mayo, se conmemoró el Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia y Transfobia. Celebrado por primera vez en el 2004. La razón por la que se escogió esa fecha fue porque en 1990, en ese día, la Organización Mundial de la Salud removió de su lista de enfermedades mentales, la homosexualidad (CONAPRED, 2016). El 17 de mayo es celebrado en más de 130 países y es apoyado por organizaciones como las Naciones Unidas (CNN Español, 2016). En la actualidad se utiliza este día para hacer conciencia sobre la discriminación que sufren las personas de la comunidad LGBT+, además de buscar un buen trato a todas las personas sin importar su orientación sexual. Mientras es cierto que la comunidad ha ido logrando de poco a poco ganar terreno en lograr un trato igualitario, no ha sido carrera fácil.

En la actualidad se utiliza este día para hacer conciencia sobre la discriminación que sufren las personas de la comunidad LGBT+, además de buscar un buen trato a todas las personas sin importar su orientación sexual. Mientras es cierto que la comunidad ha ido logrando de poco a poco ganar terreno en lograr un trato igualitario, no ha sido carrera fácil.

La lucha contra la homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia ha sido una difícil situación de estira y afloja entre diferentes grupos de la sociedad civil y el gobierno. La homofobia ha prosperado gracias a la intolerancia, ignorancia, miedo y apatía de la población mexicana y la estructura del país que ha permitido esta discriminación. Debido a lo estructural que es la homofobia, ha sido muy complicado señalar un culpable visible, porque esta discriminación puede venir desde situaciones cotidianas como bullying en las escuelas, hasta estar presentes en las leyes. Por ejemplo, en relación a esto último, en la documentación oficial en México se utiliza el término “preferencias sexuales”, no obstante, la comunidad LGBT+ prefiere que se use el concepto de “orientación sexual.

El 21 de Marzo de 2014, por medio de un Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, en México, se derogó el Día de la Tolerancia y el Respeto a las Preferencias para establecerse el 17 de Mayo como Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia. En México ya se tiene un total de 30 leyes estatales que prohíben la discriminación con base en la homofobia. Además de esto, a partir del 2011 el artículo primero de la Constitución Mexicana señala que todas las personas deben ser tratadas por igual y sin discriminación, añadiendo la preferencia sexual como otro factor.

El matrimonio igualitario es posible en Ciudad de México, Quintana Roo, Coahuila y Nayarit (CONAPRED, 2016). Sin embargo, esto no ha sido suficiente para bajar los índices de violencia que hay en el país contra la comunidad LGBT+.

No obstante, las leyes no siempre solucionan todo lo que prometen arreglar. Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México se encontró que 7 de cada 10 personas homosexuales y lesbianas consideran que sus derechos no son respetados (2010). Lo que es aún más preocupante, es que las personas homosexuales encuestadas han observado intolerancia de parte de instituciones. Intolerancia que 42.8% de los encuestados acuerda que viene principalmente de la policía (ENADIS, 2010). La organización Letra S, señaló en su informe 2015 de crímenes de odio cometidos por homofobia, que del año 1995 al 2015 se habían cometido -en México- 1,310 asesinatos por homofobia. Donde Nuevo León es el tercer estado con más crímenes de odio cometidos con una cantidad de 81, superado sólo por Estado de México y Veracruz (Letra S, 2015).

No obstante, las leyes no siempre solucionan todo lo que prometen arreglar. Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México se encontró que 7 de cada 10 personas homosexuales y lesbianas consideran que sus derechos no son respetados (2010).

¿Qué pasó este 17 de Mayo en México? El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, firmó una iniciativa para reformar el artículo 4 de la Constitución como parte de 1 de las cuatro estrategias para fortalecer el acceso de la comunidad LGBT+ a sus derechos cívicos y políticos. La reforma del artículo 4 sería para poder, finalmente, permitir que todas las personas puedan contraer matrimonio sin ninguna discriminación (Reséndiz, 2016). Mientras que esto no es algo que mejorará la situación de la comunidad LGBT+ de la noche a la mañana, sí se puede ver como un pequeño avance en este movimiento social. Aún así, es importante resaltar que el verdadero objetivo como sociedad no es solamente lograr un matrimonio igualitario, sino que lo que se busca es el respeto a la diversidad sexual, la equidad y la inclusión en la sociedad.

7 datos sobre el Día Internacional contra la Homofobia. (17 de mayo de 2016). CNN Español. Recuperado el 17 de mayo de 2016 desde: http://cnnespanol.cnn.com/2016/05/17/7-datos-sobre-el-dia-internacional-contra-la-homofobia/#0

17 de mayo. Día internacional de la lucha contra la homofobia. (17 de mayo de 2016). Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Recuperado el 17 de mayo de 2016 desde: http://www.conapred.org.mx/userfiles/files/DOSSIER%2017%20mayo.pdf

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