#HojaDeRuta: “Articular el progresismo”

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Fuera máscaras: bienvenido sea el conflicto. Ante el flagrante atentado a los derechos que ha significado la penalización del aborto y la resistencia al matrimonio igualitario en Nuevo León, es preciso desnudar la postura política de cada cual.

Esta ofensiva oscurantista ha dejado en claro lo desarticulado que se encuentra el progresismo en la entidad: no está el discurso, no están los liderazgos, no están los espacios y, ciertamente, no está la representación política. Sin embargo, hay vitalidad que motiva: más de 3 mil mujeres tomaron el espacio público para defender sus derechos; las parejas homosexuales han conquistado su derecho al matrimonio y celebrado su primera boda con todas las de la ley. A pesar de las adversidades, la máxima de Galileo aparece: “Y sin embargo, se mueve”.

El filósofo esloveno Slavoj Zizek ha dicho que “la idea liberal de tolerancia es cada vez más un tipo de intolerancia. Tolerancia significa no me acoses. No me acoses significa no te me acerques. Tolerancia significa precisamente no tolero tenerte cerca”. 

En el machismo, racismo y autoritarismo detrás de estas posturas no hay un problema de “tolerancia”, sino un problema de estructuras de poder que ven amenazada su dominación. Es un problema de conservadurismo precisamente porque hay resistencia a perder los privilegios por largo tiempo acumulados. Pero los privilegios de unos son, por naturaleza, la opresión de otros y otras.

Por eso no les creo a quienes dicen que no tienen nada contra las parejas del mismo sexo, pero quieren que el matrimonio sea solo entre hombre y mujer. No les creo a quienes dicen proteger “la vida”, pero esclavizan y privan de derechos a las mujeres. No les creo a quienes dicen tratar a las y los demás como iguales, pero desprecian a quienes son pobres y/o tienen piel oscura. No les creo.

Continúa Zizek: “¿Por qué actualmente muchos de los problemas son percibidos como problemas de intolerancia, no problemas de desigualdad, explotación, injusticia? ¿Por qué el remedio propuesto es la tolerancia, no la emancipación, la lucha política, incluso el conflicto armado? La respuesta inmediata es la operación básica del multiculturalismo liberal: la culturización de la política, es decir, las diferencias políticas condicionadas por desigualdad política o explotación económica son naturalizadas/neutralizadas a diferencias “culturales”, diferentes “formas de vida” que son algo dado, algo que no puede superarse, sino meramente “tolerarse”.

De poco sirve decir que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación identifica a Monterrey como la ciudad que más discrimina en el país, si los datos (aún siendo metodológicamente obtenidos y validados por un organismo serio) chocan contra una visión moral, muchas veces inconsciente. 

Entonces, como lo afirma George Lakoff, es hora de empezar a poner los hechos y cifras con base a su importancia y dimensión moral desde la perspectiva progresista, acción que necesariamente pasa por la construcción del discurso político o “encuadre”. 

En este sentido, enlisto algunos postulados morales básicos desde una perspectiva progresista: -Todas las personas merecen todos los derechos. -Hombres y mujeres tienen los mismos derechos y merecen el mismo trato y las mismas oportunidades. -Debe respetarse la libertad religiosa, al igual que la libertad de amar a quien se elija. -Todas las personas merecen ser tratadas con dignidad y justicia. -Toda mujer es dueña de su cuerpo y de sus decisiones de vida. -La desigualdad no es natural, sino producto de las relaciones de poder, por tanto, puede revertirse. -La búsqueda de la igualdad no se trata de que todos seamos iguales literalmente, sino que contemos con los mismos derechos, oportunidades y líneas de bienestar mínimas, sin importar nuestro origen, rasgos o preferencias. -La solidaridad hacia las personas oprimidas es un rasgo básico de humanidad. -El bienestar colectivo (lo público) está por encima de intereses de grupos o particulares. 

Si bien la realidad política está generando una situación adversa, también presenta una oportunidad de una activación política progresista que trascienda la superficial noción de tolerancia y comience a ir a la raíz de los problemas: desigualdades económicas; machismo destructivo; racismo; privilegios de elites; intentona de imponer visiones religiosas. 

Para las posturas progresistas la urgencia es articular. Por un lado, articular un discurso bien cimentado en valores y “encuadres” progresistas, que conecte e inspire con las personas que comparten este pensamiento. Por otro, articular espacios de reflexión y acción política desde la visión progresista, capaces de movilizar, presionar, influir la política pública y ganar espacios de representación política. Ahí está el reto.

#HojaDeRuta: “Lo “vintage” de las ideologías”

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Hablar de ideología suena anticuado, trasnochado, y, en el mejor de los casos: “vintage”, aquello a lo que se tiene aprecio -admiración, incluso- en el presente, pero es intrínsecamente perteneciente al pasado. Yo no estoy tan seguro. El jueves, el congreso de Nuevo León se vanaglorió de aprobar una reforma al Código Civil para prohibir el matrimonio infantil. Más que aplaudir la reforma, habría que reflexionar cómo era posible que tal aberración siguiera existiendo.

Pero hay otro tema relacionado al matrimonio que está pendiente debatir en el estado: el de personas del mismo sexo. Ahí sí, los mariachis callaron. En estos tiempos en que se cree (o se quiere hacer creer) que la ideología es cosa del pasado, pareciera que las fuerzas políticas tradicionales tienen muy presente que prefieren congelar el asunto, a correr el riesgo de “ofender” a los votantes conservadores.

En las relaciones sociales la ideología es similar al viento: aunque no la veamos, está presente, y hay momentos en que se hace sentir. En política, pocas técnicas tan efectivas como el cansancio: dejar que el tiempo pase, que los temas se enfríen ¿de qué otra manera podría explicarse el dilatar un derecho que la Suprema Corte ha reconocido? La lógica es sencilla: esperar hasta que pueda venderse como inevitable mandato judicial para no asumir el costo político, y qué mejor que esto suceda cuando hayan pasado las elecciones. Ahí está la vergonzante respuesta de Margarita Zavala ante una pareja de mujeres lesbianas, con hijos, que le solicitan definir su postura para dar certeza jurídica a la comunidad LGBT.

La precandidata independiente se sobresalta ante la presencia del ojo negro de la cámara de un móvil, y sus reacciones resultan una delicia tragicómica: -“¿Estás grabando eso? No, no, apaga eso, que esto es distinto…Yo creo que el matrimonio es hombre y mujer, lo demás habrá que revisarlo -Nuestras familias ya existen ¿qué vas a revisar? -“¿Alguien quiere tomarse una foto?”.

Otro caso muy distinto, pero que también revela trasfondo ideológico, es el del transporte público. Nos es más fácil pensar que en esta ciudad debe haber 5 millones de coches, generando embotellamientos interminables que recuerden a “La autopista del sur” de Cortázar, a contemplar la posibilidad de tener una empresa pública que lo reordene de fondo ¿Qué otro criterio, sino el axioma de que lo privado es mejor que lo público, permitiría sostener un modelo tan ineficiente y caduco como el existente? ¿Por qué nadie pone el grito en el cielo si es evidente que los empresarios del transporte lucran con la disminución de la calidad de vida de la población con menos recursos? ¿Por qué la negativa a cambiar de paradigma, si prácticamente todos los casos de éxito internacionales en la materia tienen como elemento fundamental ser una empresa pública, donde la prioridad es mover a las personas, no hacer negocio? Aquí hay otro fenómeno interesante: descafeinar la ideología.

¿El transporte público en Nuevo León sigue siendo público? Por supuesto, los privados meramente tienen concesionado prestar al servicio. Ah, vaya, entonces el sagrado principio se mantiene incólume, como momia cuya sangre caliente hace mucho se evaporó. La distracción, la ignorancia y vaciar de contenido son algunas de las tácticas para evitar el conflicto ideológico, pero así como el viento no desaparece por decreto, tampoco lo hace la ideología. Ahora que nos acechan las boletas electorales, bien haríamos en pensar en qué creemos y por qué. Como escribió el poeta francés Paul Valéry: “Se levanta el viento. Debemos tratar de vivir”.

Congresista anti-gay de los Estados Unidos renuncia por ser sorprendido con…¡Otro Hombre!

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El congresista republicano por el Estado de Ohio, Wes Goodman, y quién ganó la elección en su estado a base de estar en contra del matrimonio igualitario y a favor del “matrimonio natural” entre hombre y mujer, se vio obligado a renunciar esta semana, tras ser sorprendido teniendo relaciones sexuales con otro hombre.

“Todos llevamos nuestras propias batallas y tenemos nuestras pruebas en la vida pública. Así ha sido para mí, y lamento sinceramente que mis acciones y elecciones me hayan impedido servir a mis electores y a nuestro estado de una manera que refleje los mejores ideales del servicio público. A aquellos a quienes he decepcionado, lo siento”, dijo el congresista de Ohio en el comunicado donde anunció su separación del cargo.

Goodman apenas estaba en su primer año como representante del partido republicano y la campaña que había hecho durante el 2016 fue 100% conservadora, puesto que se oponía tajantemente a parejas homosexuales pudieran contraer matrimonio, pero por ornas de la vida, el republicano fue sorprendido en su oficina teniendo relaciones sexuales con un hombre.

En el comunicado de prensa, el congresista de Ohio, pidió privacidad para su familia y amigos. Mientras tanto, sus cuentas de redes sociales fueron bloqueadas y el contenido de su campaña eliminado.

Legalizan en Alemania el matrimonio igualitario, con un voto en contra de la canciller Ángela Merkel

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Monterrey (30 de junio de 2017).- Después de muchas horas de debate, la cámara baja alemana (Bundestag) aprobaron de manera mayoritaria el matrimonio igualitario, por el que ya será reconocido por la Constitución Alemana.

Con 393 votos a favor, se logró aprobar la reforma. Con lo que a partir de hoy la Constitución de Alemania establece que el matrimonio puede ser contraído por dos personas de diferente o del mismo sexo.

Los votos obtenidos fueron principal mente de los partidos de izquierda, Socialdemócratas, ecologistas e izquierda radical y parte de los diputados de la familia conservadora de Angela Merkel.

Entre los 226 diputados conservadores que se pronunciaron en contra se encuentra la canciller Merkel, quien anuncio que había votado en contra de dicho proyecto de ley.

“Para mí, el matrimonio es, según nuestra Constitución, una unión entre un hombre y una mujer, es por ello que he votado en contra del proyecto de ley”, señaló Merkel.

En una entrevista, la canciller declaro que estaba dispuesta a permitir que los diputados de su partido conservador votaran “a conciencia”.

Alemania se une a los 20 países occidentales, entre ellos 13 europeos que ya legalizaron el matrimonio igualitario.

 

(Con información de Animal Político)

 

Les quedó grande el término “defensores de la familia”: Carta abierta al Frente Nacional x la Familia

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Ya han pasado siete meses desde que el ejecutivo Enrique Peña Nieto, presentó ante el Congreso de la Unión su iniciativa de ley con el fin de reformar la Carta Magna; a través de dicha reforma se pretendía reconocer legalmente las uniones entre personas del mismo sexo (en otras palabras, reconocer el matrimonio igualitario), y con ello brindar los mismos derechos y obligaciones que poseen los mexicanos que viven es dicho estado civil.

Como se era de esperarse, las protestas por parte de los sectores más conservadores no se hicieron esperar, e instantáneamente surgió una agrupación bajo el estandarte de la “defensa de la familia”. Con la denominación de Frente Nacional por la Familia, los integrantes de dicho frente realizaron diversas acciones para frenar la iniciativa del presidente, con ayuda de diversos lemas como “no te metas con mis hijos”, “en defensa de la familia natural”, entre otros.

Ahora bien, luego de las marchas realizadas por todo el país, luego de la generación del pánico moral como herramienta para conseguir adeptos, el pasado noviembre la iniciativa de ley propuesta por EPN finalmente fue rechazada en la comisión de derechos humanos del poder legislativo. Más que la desilusión de la comunidad LGBT, más que la euforia del sector fundamentalista al alcanzar su objetivo, queda por preguntarse a uno mismo como espectador ¿Dónde están los defensores de la familia? ¿Dónde quedaron aquellos activistas que se daban golpes de pecho y juraban proteger tal institución?

Pues bien, lo que comentaban varios activistas LGBT parece haber sido cierto: los defensores por la familia no eran más que aquello que denunciaban: un lobby; un grupo de cabildeo el cual, al cumplir su objetivo desaparecerían tan rápido como surgieron. ¿Era de esperarse lo anterior? Para los que no formaban parte, definitivamente ¿Se debería de olvidar este lobby por parte de la población? Considero, que más que olvidarse, se debería hablar directamente, tanto a los que militaban directamente, como a los que simpatizaban con ellos y su eslogan de protectores de la familia. Esto, por medio de una carta abierta, donde (vaya la redundancia) se diga abiertamente, a los dirigentes nacionales y locales, así como a los militantes: ustedes no son defensores de la familia, sino que al contrario, les queda grande ese nombre.

¿Por qué no lo son? Primero, porque alguien que defiende la familia, no solo se preocupa por las familias “naturales”, sino que vela por cada familia de nuestra nación, incluyendo las homoparentales.

Segundo, la persona que se autonombra defensor de la familia, no concibe como problema principal una iniciativa donde se reconozca legalmente la unión de dos personas, sino que aprecia las distintas problemáticas que, hoy en día, perjudican a las familias mexicanas más que cualquier propuesta en torno al matrimonio igualitario. La pobreza, la violencia, la falta de educación de calidad, el abuso infantil, todos estos problemas, afectan realmente a las familias de México; la violencia y la pobreza extrema quitan muchísimas vidas; el abuso infantil realmente destruye la estructura familiar y condena a los niños a una vida de traumas; ni se diga de la falta de educación la cual condena a un gran número de personas a un trabajo poco remunerado y a una vida llena de dificultades. ¿Dónde está el supuesto frente luchando y plantándole cara a todos estos problemas? ¿Dónde ha quedado ese fervor? Porque parece que se ha disperso en el momento de ver materializada la eliminación de la iniciativa del ejecutivo.

Podrán haber diversas posturas, todas respetables, y entre ellas está la mía: aquel que no está dispuesto a encarar todos los problemas que afectan a las familias del país, y en lugar de ello, se retira fugazmente al apreciar que se cumplió un objetivo, no merece llamarse defensor de la familia. En todo caso son defensores de los valores tradicionales, pero jamás de la familia, no con esa tibieza.

Ha pasado un mes desde que desechada la iniciativa en torno al matrimonio igualitario, y varios siguen a la espera de ver a los “defensores de la familia”, iniciar la batalla contra los demás problemas que afectan a la institución que estuvo antes del surgimiento del estado. Creo que se quedarán esperando, pues el autonombrado frente, no habrá sido más que un lobby que buscaba desechar una iniciativa, nada más.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Padre Solalinde: La cara progresista en la política de la Iglesia Católica

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A lo largo de la historia, no ha existido estructura con mayor número de adeptos, así como mayor influencia en los asuntos políticos de México, como lo es la iglesia católica. Si bien los esfuerzos emprendidos por personajes como el presidente Benito Juárez contribuyeron a establecer un distanciamiento entre los asuntos del clero y del estado, así como el nacimiento de un auténtico estado laico, es indudable el peso que dicha institución continua ejerciendo en los aparatos estatales.




Sea por medio de figuras de autoridad que establecen una postura rígida frente a los asuntos que competen al poder legislativo (como lo que se presenció no hace mucho con las declaraciones del Cardenal Norberto Rivera en relación a la iniciativa presidencial sobre el matrimonio igualitario); así como a través de grupos fachada defensores de posturas conservadoras (véase Frente Nacional x la Familia o ConParticipación), una considerable parte de la iglesia ha mostrado una defensa por visiones tradicionalistas, contrarias al progresismo predicado en décadas previas bajo la óptica de la teología de la liberación.

No obstante, si bien resulta verdadero lo anteriormente dicho, es cierto que también existe un sector eclesiástico con una concepción más apegada a un progresismo y a una ruptura con el tradicionalismo predicado por variadas congregaciones. Entre los miembros de tal sector, se puede mencionar al Padre Alejandro Solalinde.

Ministro de culto, activista, defensor de los derechos humanos y defensor de los migrantes, Solalinde representa lo contrario al fundamentalismo actual: a una figura religiosa, que si bien se involucra en los asuntos políticos, lo hace bajo el estandarte de la lucha por recuperar la dignidad del prójimo; más allá de contribuir a mantener la influencia eclesial en los asuntos públicos, Solalinde contribuye más como ciudadano que como representante religioso deseoso de mantener su poder en los poderes de la unión.

Fungiendo como un ejemplo de solidaridad y valor en momentos de gran impacto, como la exigencia de que no quedaran impunes los crímenes cometidos en Ayotzinapa y las acciones de políticos como Javier Duarte, Alejandro nos hace recordar aquella teología de la liberación que orientaba hacia un progresismo en la visión del catolicismo.

Igualmente, es la sinceridad, el coraje y la calidez humana lo que distingue a dicho sacerdote de otros personajes relativos a la creencia predominante de nuestro país, los cuales se valen de su estatus para influir en las decisiones que dirigen el rumbo de la nación.

Tal ejemplo es lo que habría de hacer replantear a la iglesia sobre su postura sobre los asuntos públicos, y hacerlos ver lo fundamental que resulta un cambio en sus formas, el cual debería observarse en contemplar a una Iglesia Católica que ya no se entrometa más, de forma directa, en las decisiones de nuestros legisladores, sino que, como lo ejemplifica Solalinde con su acción diaria, actúen de forma directa en los problemas que aquejan a la población.




Es hora de ver, no solo un cumplimiento verdadero del concepto de la separación iglesia-estado, sino que también de apreciar el surgimiento de una iglesia que verdaderamente se preocupa por el bienestar de su prójimo, y en lugar de contribuir a la realización de marchas que buscan limitar los derechos de un determinado grupo, busquen la forma de ayudar a los desprotegidos y luchen por garantizar el cumplimiento de un piso mínimo de dignidad que supuestamente nos garantiza nuestra Carta Magna.

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La paradoja populista de la democracia

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En los últimos días escuchamos todos hablar del referéndum en Colombia, escuchamos una iniciativa en la Ciudad de México sobre el presupuesto participativo y vemos como se habla de políticas inclusivas con la ciudadanía.

El tema que traigo a colación debido a una charla en donde estuve presente hace días con un académico del ramo de las políticas públicas. Él hacía hincapié en los riesgos que presenta consultar temas a la ciudadanía en general y esto sin un afán de coartar libertades ni exigencias pero sí puntualizando temas en particular.

El tema de Colombia es muy interesante, análisis sobran y sobrarán y de hecho se están haciendo papers de eso actualmente. Sin embargo, una pregunta que ronda en el aire es: ¿Era necesario consultar a la ciudadanía la paz con las FARC? Y más allá de la respuesta de usted pudiera tener, yo le pongo otra pregunta, ¿Estaba facultado el Presidente y el Congreso para pasar la iniciativa sin consultar?, ¿Las FARC buscan el apoyo popular?, ¿Quién buscaba legitimar a quién?

Usted tendrá la mejor opinión respecto al tema y no pienso ponerme a juzgar el resultado de la consulta sino la forma. Lo mismo pasa con otras iniciativas como aquella que propuso Andrés Manuel pidiendo que el tema del matrimonio igualitario se consulte.

El problema no es consultar, es más, es sumamente importante que la gente participe activamente en el proceso democrático del país. La cuestión ahora es que los riesgos de democratizar todo y cada uno de los temas coyunturales del país radican en resultados inesperados, equivocados para el país y que borra de un plumazo el sistema de poderes.




Imagínese usted que el Banco de México pusiera a votación las tasas de interés o que el Infonavit consultara el monto de los créditos. Sería absurdo. De la misma manera el reto no está solamente en consultar a la gente sino en que la gente sepa del tema.

Las mayorías se equivocan y se equivocan por la baja preparación. Hay que evitar que siga existiendo el analfabetismo y la deserción escolar para tener mejores ciudadanos que piensen y voten de una manera más racional, al menos, informada.

No necesitamos que el país esté lleno de doctores en economía o expertos en política internacional; sin embargo, es importante tener un país informado y preparado donde los rezagos educativos sean mínimos y se puedan discutir cosas de una mejor manera.

 



El Congreso, el Presidente, los Gobernadores, la Suprema Corte ya tienen funciones por cumplir, no pueden caer en el populismo de consultar por consultar para parecer “legítimos”. Legítimos serán los resultados cuando existan métricas adecuadas en su accionar.

He ahí un problema histórico de la izquierda mexicana, el populismo ramplón, las iniciativas busca-votos, la retórica de la descalificación, la terquedad, el caudillismo, el mesianismo y últimamente el creer que un solo diputado arregla congreso o que un gobernador puede hacer lo que le venga en gana solo con decirlo.

Una ciudadanía mejor informada es garantía al menos de un debate más responsable. Las mayorías deben ser conducidas propiamente, sino caeremos en lo que Aristóteles llamó oclocracia, el caos de la “chusma”.

Lo dicho, dicho está.

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Dimes y Diretes: “Monterrey: Circo de los Horrores”

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Tras la cancelación del “Circo de los Horrores” por falta de “papelería”, la verdad es que no me explico para qué queremos un “Circo de los Horrores” si aquí ya estamos llenos de payasos tenebrosos y de horrores, pero por parte de nuestras autoridades.




Es en verdad una burla que la Iglesia y que el padre Juan Jo (que como que esta medio pasadito de peso o el alcohol lo anda inflando), tengan un decir en las decisiones de las autoridades de Monterrey. Seamos honestos, la cancelación de este show, que por cierto ha sido puesto a nivel internacional, es puro teatro y manejo de la Iglesia al municipio, lo que es preocupante.

Es que verá estimado lector, si el municipio de Monterrey y su mero mero, Adrián “Hijo de Medina” de la Garza, tuvieran el objetivo de meter en regla todos los lugares, eventos, dónde hay una importante concentración de gente, pues entonces se pondría a quitarle permisos a bares, antros, y lugares para eventos que es muy probable que no cumplen con la mitad de los requisitos.

 

La realidad es que el “Hijo de Medina” (uno de los dos hijos de Medina), se está dejando llevar por 6 mil firmas y claro por la misma Iglesia católica, parece que no nos dimos cuenta y estamos en el Siglo XV.

En verdad si de esa manera tan arbitraria actúa el alcalde de Monterrey, no quiero saber su posición sobre el matrimonio igualitario y la adopción de parejas homoparentales.




Lo peor de todo es que Adriansito se quiere lanzar por la gubernatura en unos cinco años y la verdad es que no sé qué tan beneficioso sea tener a alguien que se deja influenciar tan fácilmente por una religión y que también actúa de una manera arbitraria, reto a Adrián a que así como cancelo este famoso circo, también vaya y clausure todos los negocios que están de manera chueca en su municipio, ¿ahí no haces nada verdad? Para estos horrores, para que queremos un circo.

 

Ahí Se Leen.

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La crítica, la confrontación de ideas y la democracia

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“En una democracia es necesario que la gente aprenda a soportar que ofendan sus sentimientos”

-Bertrand Russell

A raíz de los recientes posicionamientos en contra de las pretendidas reformas al artículo cuarto respecto al matrimonio igualitario, se ha observado una postura, por parte de diversos colectivos, la cual establece que “debe respetarse su manifestación de ideas”, al momento de criticarse esta misma. De esta forma, ante tal situación resulta inevitable recordar algo que, no se ha llevado a cabo desde hace tiempo en nuestro país: la crítica y la confrontación de ideas.

Y es que un sano ejercicio de la libertad de expresión, el cual va de la mano con una democracia real, implica una discusión de ideas, implica además una confrontación por parte de las mismas; por esto mismo, resulta propiamente pobre el terminar, ante una opinión distinta a la que se sostiene, el recurrir al “respeto”, para terminar con dicha discrepancia.

Es necesario recalcar que, respetar las posiciones contrarias en torno a un tema determinado (cualesquiera que sea), no quiere decir que uno deba quedarse callado, sino que el respeto debe referirse más, hacia una valoración de la dignidad de la persona que emite su postura; de esta manera, habría de entenderse el respeto a los posicionamientos opuestos como el no coartar el derecho del otro, ni menoscabar su persona.

Mientras esto prevalezca, no se tendría problema en llevar una discusión, con el fin de desarrollar y enriquecer al intelecto humano, pues más ganamos cada uno de nosotros con una confrontación de ideas distintas, a con un pensamiento uniforme.




Por lo tanto, si queremos conseguir un sentido progresivo de la libertad de expresión, así como de la democracia, es necesaria la creación de más espacios para los debates de cualquier tipo de ideas (religiosas, políticas, sociales), con el fin de generar un intercambio de concepciones sobre distintos tópicos, así como la creación de proyectos ligados al llegar a un punto medio de parte de los participantes en dichas intervenciones.

Igualmente, ante dicha propuesta se implica un avance en el sentido de la tolerancia, entendiéndose esta, como una valoración la cual no impida el ejercicio de la libertad de expresión, ni impida el ver al ser humano como lo que realmente es: un ser que merece un trato digno, sin importar su etnia, ideas, orientación sexual o religión.

Asimismo, el progreso en la libertad de expresión, implica algo que no ha llegado a ver en su totalidad el país: una crítica autentica, hacia el gobierno en turno. Esto, se entendería como el tener todos los medios disponibles (televisivos, de radio, etc) para poder establecer una crítica (también, por qué no, una sátira) real hacia los poderes de la unión, sin temor a ser censurado.




Finalmente, al considerar esta libertad de expresarse, de criticar y de confrontar, se podrán ver materializados los frutos de este derecho, lo cual se traduce a la concepción de una democracia más sana, más congruente, en la que no solo se respete la libertad para explayarse del otro, sino que se consagre el ciudadano a aquella máxima (equivocadamente atribuida a Voltaire) de la autora Evelyn Beatrice Hall: “No estaré de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

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La derrota de la Iglesia

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Estamos en medio de una situación turbulenta respecto al tema del matrimonio igualitario. El viernes pasado la Suprema Corte asestó un golpe contundente con forma de jurisprudencia y al día siguiente el Ángel de la Independencia del Paseo de la Reforma se vio invadido por dos marchas que convergieron en un rechazo abierto a la postura opuesta.

El tema de los lobbies en México se aborda poco y ha permanecido en la oscuridad por mucho tiempo, se sabe que existen grupos de interés que pagan para que sus agendas sean llevadas a cabo por los diputados. No es algo nuevo.

Este golpe de la Suprema Corte que permite tanto el matrimonio como la adopción es una clara señal del desprestigio institucional, moral y político que sufre la Iglesia Católica.

Lo que antes existía como el Cuarto Poder, una Iglesia Política donde sus cardenales y obispos eran actores decisivos desde los tiempos de la Independencia ha dejado de tener ese poder.

Algunos acusarán el liberalismo o al postmodernismo pero lo que es una realidad es que hay lobbies más fuertes.
La crisis del lobby católico tiene que ver con las recientes acusaciones de encubrimiento de abusos sexuales y porque el terrible manejo de la agenda pública de la Iglesia en los últimos años.

La Iglesia dejó de ser popular, gente tan desagradable como Norberto Rivera u Onésimo Cepeda no ayuda a la causa. El único heredero de la Iglesia social de Samuel Ruiz vendría siendo el Padre Solalinde o el siempre polémico obispo de Saltillo, Raúl Vera.

La Iglesia como institución tiene que entender que su agenda debe ser otra, una enfocada a las causas sociales y no legales. Armando Rios Piter, senador por Guerrero ha propuesto limitar la libertad de la Iglesia para hablar de política; sin embargo, tal disparate atenta totalmente contra la libertad de expresión.

La Iglesia en lugar de estar debatiendo términos o palabras, exacerbando a las masas, promoviendo información poco científica y generando discursos de odio y rechazo abierto que no suman a México debería promover un diálogo plural y acorde a sus enseñanzas de misericordia.

Mientras la Iglesia Católica siga siendo un coto de conservadurismo de siglo XIV, enajenador de masas e inquisidora de la sociedad poco abonará al tejido social mexicano.

El que la Iglesia pierda su poder político abona a reducir discursos de extrema pero es necesaria para garantizar que todos los grupos tengan libertad de expresión y participen en el proceso democrático.

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