¿Sociedades violentas?

Nuestra sociedad está en constante cambio, en muchos aspectos esto es positivo, pero también han sucedido hechos lamentables que nos han alertado y hecho dudar si esta evolución va en detrimento de los valores por los que tanto hemos luchado todas las naciones. El consumo de substancias adictivas, la falta de tolerancia a la diversidad cultural y la lucha por el control de regiones son tan solo algunos de los factores que han elevado los índices de violencia, tanto en nuestro Estado como a nivel internacional.

El consumo de substancias adictivas, la falta de tolerancia a la diversidad cultural y la lucha por el control de regiones son tan solo algunos de los factores que han elevado los índices de violencia, tanto en nuestro Estado como a nivel internacional.

En México hemos pasado por periodos de inestabilidad en los que por momentos hemos perdido la paz de nuestras ciudades. Hay quienes ven a estos lapsos como algo aislado, un momento de violencia que se debe a problemas de orden estructural en el comportamiento del terrorismo o el crimen organizado, pero hay quienes piensan que estamos ante el surgimiento de una sociedad más violenta. Aunque podrían parecer iguales, estos son dos problemas diferentes que tienen que ser tratados de forma distinta. Mientras que en una problemática el enemigo está identificado como un grupo de personas que violentan nuestro país, en la otra problemática el enemigo es cada uno de los integrantes de nuestra sociedad quienes no están dispuestos a respetar los valores que nos hacen convivir en armonía.

Quizá muchas de las acciones que instrumentan las naciones para contener estos brotes de violencia son la pauta que da continuidad a esta condición de inseguridad. Combatir la violencia con más violencia no es la solución, el camino hacia una sociedad pacífica no puede estar construido con aquello que se quiere erradicar. Debemos de ser una sociedad participativa, donde los valores no solo se enseñen, sino también se vivan. Somos parte de una sociedad, el comportamiento de cada uno de nosotros impacta de forma importante en los demás, por eso es importante que nuestro comportamiento sea acorde a nuestro deseo de vivir en un ambiente de armonía y paz.

Combatir la violencia con más violencia no es la solución, el camino hacia una sociedad pacífica no puede estar construido con aquello que se quiere erradicar. Debemos de ser una sociedad participativa, donde los valores no solo se enseñen, sino también se vivan.

La manifestación de nuestra inconformidad hacia ciertas circunstancias no puede ser demostrada de forma violenta. Nuestra diversidad de opinión y la personalidad de cada uno de los que formamos esta sociedad deben de ser expresadas de forma respetuosa, sin transgredir los derechos de los demás. No necesitamos recurrir a conductas agresivas para ser escuchados y tomados en cuenta. Como sociedad, tenemos que cambiar estos patrones de conducta que se han presentado recientemente y que van en perjuicio de la paz de nuestras ciudades.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Hijo, tú no eres de la servidumbre

Hablamos de problemáticas en el mundo, pobreza, corrupción, cambio climático, guerra en Siria, entre muchos otros… podría solamente hablar de eso hoy y varios días más. Me gustaría imaginar que hay una solución para todos los problemas, pero no la hay. Existe un factor que entre mayormente sea nutrido por todos nosotros, desarrollado, gratificado y con la importancia debida por los resultados que deriva tal vez ayude a aliviar diversas cuestiones. ¿Alguna idea?, ¿dónde dejamos la importancia de la educación, sus instituciones y la importancia de las enseñanzas en familia?. Así es, la educación; esa acción tan universal, intrínseca al desarrollo de cada ser humano y nos acompaña a lo largo de nuestras acciones.

¿Dónde dejamos la importancia de la educación, sus instituciones y la importancia de las enseñanzas en familia?

Lo anterior me recuerda a una noticia leída el día de hoy titulada de la siguiente manera: Padres alemanes indignados después de que a niños en la escuela se les pidiera hacer las camas, cocinar para los refugiados (por su título en inglés: “German parents outraged after schoolchildren asked to make beds, cook for refugees”). Las razones de la indignación de los padres se debía a que sus hijos no eran de la servidumbre y que sí los refugiados tenían alguna necesidad ellos mismos debían arreglárselas, explica el sitio de noticias RT. ¿Es esto real? Indignante sería tener todos los medios humanos y económicos para ayudar, apoyar y no hacer uso de los mismos. Indignante es transmitir a tus hijos que realizar un servicio social por los otros no te corresponde. Indignante es expresar de manera pública por las redes sociales que no estás de acuerdo en que tus hijos apoyen en el suministro de tareas diarias a refugiados que acaban de ser acogidos por tu país. ¿Dónde se encuentran las virtudes de ver por el prójimo y la humildad? Suelo ser conciliadora ante diversos temas, en esta ocasión no hay punto de encuentro entre mi educación y lo mencionado (quiero imaginar que fueron solamente pocos los padres de familia indignados o no sé si sea mi consuelo). Por supuesto, esta no es la única ocasión en la que se demuestra una indignante falta de educación, en nuestro país hemos tenido las famosas: “un saludo a la prole”, “no soy la señora de la casa”; por mencionar algunas.

Indignante sería tener todos los medios humanos y económicos para ayudar, apoyar y no hacer uso de los mismos. Indignante es transmitir a tus hijos que realizar un servicio social por los otros no te corresponde.

La raíz y base de los comportamientos, pensamientos y acciones de todo ser humano derivan de sus experiencias en la niñez en un gran porcentaje. Claro, fallas en los sistemas educativos y su calidad, es un tema concurrente entre las agendas de la mayoría de los países, ¿hasta dónde llegarán a crear sustentos sólidos que apoyen el desarrollo de una educación eficaz, proactiva, de inclusión? No lo sé. Entonces: ¿dónde nos situamos como ciudadanos?, con una gran responsabilidad de educar con valores, de convivir con valores y compartir valores con todas las personas a nuestro alrededor.

¿Dónde nos situamos como ciudadanos?, con una gran responsabilidad de educar con valores, de convivir con valores y compartir valores con todas las personas a nuestro alrededor.

Ya para terminar, los dejo con una cita de la Canciller Alemana Angela Merkel y una pequeña reflexión. “Si tenemos que empezar a disculparnos por el hecho de que estamos mostrando una cara amistosa ante una situación de emergencia, entonces este no es mi país”*. Para contribuir en la mejora social no sólo se trata de tener al alcance los medios necesarios para realizar tal o cual acción. Considero hay 3 ingredientes esenciales: intención, decisión y acción. Sin ellos, aunque cuentes con un grupo de trabajo y medios económicos, los resultados serán nulos. Con ellos, aunque no cuentes con los medios económicos, tendrás tus 3 ingredientes y un equipo que te apoya a realizar los objetivos. Hasta este punto la balanza se inclina hacia la intención, decisión y acción de la cancillería alemana por apoyar una crisis humanitaria; es una gran lección de educación y valores para los demás países en el mundo.

*“If we now have to start apologizing for the fact that we are showing a friendly face in an emergency situation, then this is not my country.” (on Wagstyl, Stefan. 2015. Refugee commitment takes Angela Merkel into the unknown” – Financial Times).

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