Beauty and the Queer

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A inicios de este mes, casi sin querer (o tal vez con toda la intención), el director de la nueva película “La Bella y la Bestia”, Bill Condon, habló un poco de Lefou -el compinche de Gastón– y halagó la destreza del actor Josh Gad para representar la homosexualidad del personaje con mucha sutileza, y declaró que Disney tendría en la película su primer y exclusivo “momento gay”. Y obviamente se armó un alboroto.

Muchos grupos cristianos llamaron a boicotear el estreno de la película, su estreno se canceló en Malasia, y en Rusia se le impuso una clasificación para mayores de 16 años. Disney se rehusó a cortar la escena, que es de apenas tres segundos, para obtener un beneficio económico y los actores de la película han defendido la película resaltando el mensaje de inclusión y amor de la historia.

En las redes sociales de iglesias y grupos religiosos que compartieron la nota de esta escena, me alegró ver muchísimos comentarios de personas hartas de la persecución a la comunidad LGBT; muchos de ellos pidiendo que sus esfuerzos se enfocaran en otras cosas y no en esta cacería de brujas.

Pero no faltó el comentario homofóbico y otros tantos de decepción “porque arruinaron un clásico”. Muy seguramente porque desconocen que el clásico animado desde siempre ha tenido una bella dedicatoria para la comunidad LGBT, sutil pero que siempre ha estado ahí:

La Bella y la Bestia, el clásico “ultrajado”, se estrenó en noviembre de 1991. Su productor ejecutivo fue el gran Howard Ashman, el genio que salvó la división de animación de Disney en 1986 cuando fue invitado a formar parte de la empresa y aceptó escribir las canciones de La Sirenita, proyecto que, de fracasar bien podría haber sido el último de Disney.

Con La Sirenita, Ashman cambió las reglas para siempre. A partir de él, Disney entendería de manera diferente la forma de usar la música y las canciones. Con su experiencia e historia en el teatro musical (y de la mano de Alan Menken como compositor de la música de sus letras), le enseñó a Disney a hacer de una canción parte de la narrativa y no sólo un accesorio.




La Sirenita ganó dos Oscares, dos Golden Globes y dos Grammys, y así Ashman recibiría la encomienda de hacer posible un proyecto que el mismísimo Walt no pudo hacer posible en 1930 y en 1950 porque sin duda, tenía que ser un musical: La Bella y la Bestia.

Pero Howard Ashamn para ese entonces ya estaba perdiendo la batalla contra el SIDA… Pudo ocultar su enfermedad durante la última etapa de producción de La Sirenita, pero para hacer La Bella y la Bestia una realidad, la empresa y su mano derecha Alan Menken tenían que saberlo.

Se hizo lo necesario para que Ashman pudiera quedarse con el proyecto y su lucha contra la enfermedad tuvo una gran influencia en la narrativa y las canciones de la película. Bestia sufre de una maldición que ha cambiado su cuerpo y que lo ha obligado a la reclusión; una maldición que hace casi imposible que alguien lo ame.




Su maldición no sólo lo afectó a él, también a quienes lo rodean -fue idea de Ashman que el hechizo afectara a sus sirvientes, que eran la única familia que tenía-, y un pueblo entero motivado por el miedo y el desconocimiento marcha para matarlo porque “vendrá por sus hijos” y porque “hay que salvar nuestro pueblo y nuestras vidas”. Hoy podríamos pensar que es una exageración, que esas referencias simplemente eran parte del cuento. Pero no, Ashman modificó muchas cosas de la historia original y si escuchas sus letras pensando en la batalla que estaba librando, encuentran un nuevo sentido.

Disney siempre ha ayudado a establecer roles y estereotipos de género que hasta hace muy poco comenzaron a revalorar. No fue hasta el 2005 que Disney (Pixar) hizo la película de Valiente, donde la princesa Mérida es la verdadera heroína de la historia y no necesita de un príncipe que la rescate. Nada más le tomó 68 años a Disney contar un final así.

Este cuento de Bella y Bestia que tanto queremos tiene mensajes que deberían hacernos reflexionar y fruncir el ceño.  Primero conocemos a Bella como una mujer inteligente, valiente y que no está pensando sólo en el matrimonio, pero termina con el príncipe violento que la tenía secuestrada… Como verán, tres segundos de diversidad no le caen nada mal al cuento.

La deuda de Disney con la inclusión y la diversidad sigue siendo enorme, y aunque muchas de sus películas tienen sutiles elementos subversivos, poco a poco tendrán que dejar de ser mensajes que tienes que leer entre líneas o escudriñar para encontrarlos. Pronto Disney tendrá que salir de closet.

La nueva adaptación de Bella y Bestia es una película hermosa, alegre y conmovedora que se desprende fielmente de un clásico que es considerada por los realizadores de la película como “la historia personal de Howard Ashman”, un hombre homosexual que murió por complicaciones del SIDA pero que durante sus últimos años de lucha contra la enfermedad pudo darle a una sirena su voz y a una bestia su alma.

La dedicatoria en la película animada lee: To our friend Howard, who gave a mermaid her voice and a beast his soul, we will be forever grateful.

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DIALOGAN SOBRE LOS DIEZ AÑOS DEL FÓRUM UNIVERSAL DE LAS CULTURAS MONTERREY 2007

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Debido a que este año se cumple el décimo aniversario de la celebración de la II Edición del Fórum Universal de las Culturas, la organización ciudadana Ganemos Monterrey dio inicio a una serie de eventos conmemorativos que buscarán revivir el legado de dicho acontecimiento y formular iniciativas que den continuidad a los acuerdos tomados durante los encuentros y diálogos realizados en aquella ocasión.

A la cita acudieron personas que participaron como voluntarios, trabajadores y espectadores del evento y a través de una dinámica grupal, compartieron sus experiencias y reflexiones acerca de lo que significó el Fórum para ellos, cómo transformó sus vidas y lo que ellos esperan que pueda continuarse como legado diez años después.




En la reunión, también se hizo presente Mireia Belil, Directora de la Fundación Fórum Universal de las Culturas, quien envió un videomensaje desde Barcelona. En el video aseguró que a pesar de que el Fórum no es una solución para todos los problemas de la humanidad, contribuye a generar un mundo más justo buscando crear acciones que se transformen en agenda política y que derive en ciudadanos comprometidos con su entorno y su futuro.

La Directora de la Fundación Fórum también recalcó que el evento cambió el entorno, la imagen y la autoestima de Monterrey, y refrendó el apoyo del organismo que encabeza hacia este esfuerzo ciudadano de conmemorar los diez años de la fiesta cultural.

Por su parte José Antonio Hernández Griego, Portavoz de Ganemos Monterrey, dijo que como organización sienten la motivación de impulsar este décimo aniversario por el deseo de reforzar la identidad de la ciudad y generar un serio debate acerca de lo que el Fórum Universal de las Culturas implicó para la capital de Nuevo León, con sus luces y sombras.

Afirmó que la organización sintió la responsabilidad de no permitir que ocurriera lo mismo que en el 2014 con el décimo aniversario del Fórum de Barcelona. A pesar de que la capital catalana fue la creadora e impulsora del evento, los escándalos de corrupción empañaron la imagen del mismo a tal grado, que decidieron guardar silencio para su conmemoración.

Hernández Griego confirmó que, sabiendo todos los problemas y escándalos que también vivió el Fórum en su segunda edición, consideran que debe hacerse un balance justo de lo positivo y lo negativo, y convocaron a una serie de eventos similares donde buscarán dialogar con la ciudadanía y generar una reflexión colectiva que permita a la ciudad reencontrarse con el legado Fórum y generar acciones que contribuyan a que perdure para la posteridad.




Las actividades que Ganemos Monterrey plantea realizar, se llevarán a cabo del 20 de septiembre al 8 de diciembre, como lo fue el Fórum Monterrey 2007, aunque aseguraron que como organización de la sociedad civil, no tendrán capacidad para presentar eventos diarios.

La mayoría de estos, girarán en torno a diálogos con las temáticas que se presentaron hace diez años: Paz y Espiritualidad, Educación, Ciencia y Tecnología, Ciudades y Población, Recursos Naturales, Desarrollo basado en el conocimiento, Cultura de la Salud y calidad de vida, Gobernabilidad y Participación, Derechos Humanos y Justicia, Comunicación, Identidad y Diversidad.

Dichos diálogos se celebrarán en recintos Universitarios, donde se invitarán a expertos en cada temática para que importan una charla o participen en un panel de acuerdo a cada eje del Fórum 2007, retomando las conclusiones realizadas en los diálogos de hace 10 años.

También se planea un festival cultural los primeros días de diciembre, donde las familias puedan disfrutar de expresiones musicales, teatrales, de danza o cinematográficas.

Además, Ganemos Monterrey dio a conocer que existe la probabilidad de celebrar de nueva cuenta el Campamento de la Paz, una iniciativa que reúne a 100 chicas y chicos de entre 13 y 14 años provenientes de 28 ciudades del mundo durante 10 días en los que debaten y trabajan sobre los problemas que nos conciernen a todos.

El objetivo del encuentro es que los campistas compartan y conozcan diferentes opiniones y realidades para encontrar formas de construir un mundo mejor para todos.

El Proyecto Campamento de la Paz nació en Barcelona el 2004 con el primer Fórum Universal de las Culturas, un evento internacional de y para los ciudadanos para trabajar en la promoción de la diversidad cultural, el desarrollo sostenible, y el desarrollo de las condiciones para la paz y la convivencia a nivel local y global.

El Fórum Universal de las. Culturas cuenta con el patrocinio de la UNESCO.

Para ello, Ganemos Monterrey se lanzará a la búsqueda de los empresarios regiomontanos para conseguir los patrocinios necesarios para su realización a finales de 2017 o principios de 2018.

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LA PARADOJA DE LA TOLERANCIA

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Más que un insulto, se trató de una mirada condescendiente que mezcló pobreza, raza, e ignorancia. En una cena en casa, uno de los invitados se refirió despectivamente hacia los africanos. El comentario no duró cinco segundos, pero fue suficiente para que decidiera, en ese momento, que esa persona no volvería, pues no abalaría ni aprobaría, ni siendo ni dejando ser, el racismo en cualquiera de sus formas.

La decisión la tomé allá por 2002, y me hizo descubrir lo que luego llamé la “Paradoja de la Tolerancia”: la mejor forma de contribuir a la construcción de un mundo más tolerante, es denunciando pública y enérgicamente a los intolerantes, entre ellos, por supuesto, a los racistas.

Que no se malentienda: mi lucha es por un mundo más tolerante, y si existiera otra forma de contribuir activamente a ese ideal, la promovería. Hoy, retomo este tema en el contexto de la discusión sobre la familia diversa en México, y lo hago en dos partes: primero recuerdo algunos de los hechos que han acontecido recientemente al respecto; luego, golpeo en el Talón de Aquiles del movimiento.  

Los hechos

El 17 de mayo de 2016, el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, propuso una iniciativa federal conocida como de “matrimonio sin discriminación”. La misma busca modificar el primer párrafo del artículo 4 de la constitución, para garantizar que cualquier persona mayor de 18 años, residente en México, pueda casarse sin ser discriminada por cuestiones étnicas, de género, de discapacidad, por su condición social, su salud, su religión, o sus preferencias sexuales, entre otros.

También propuso un decreto para reformar el Código Civil Federal para asegurar el “matrimonio igualitario”. Algo de Pink Washing Político – estrategia marketing que consiste en mostrarse gay-friendly para ganar simpatía ante la opinión pública y desviar así la atención sobre otros problemas – hay en las iniciativas, pero igual, existen criterios jurídicos que obligan al gobierno a moverse en esa dirección.

 Por un lado, es innegable que existe discriminación entre los gays residentes en los estados en donde sí se reconoce el matrimonio igualitario (Campeche, Chihuahua, Coahuila de Zaragoza, Ciudad de México, Colima, Estado de México, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, y Quintana Roo), y en los que no.

México es una federación, y cada Estado posee un código civil que regula la cuestión del matrimonio. Pero el acceso a los derechos no puede ni debe variar en función del Estado de residencia. ¿Qué sucede con las parejas legalmente casadas en un Estado que se mudan a uno en donde su matrimonio no es válido?

Por el otro, la Resolución de Jurisprudencia 43 2015 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (12/06/2015) señala que no es idóneo, en términos constitucionales, defender que la finalidad del matrimonio es la procreación.

Es entonces imposible vincular los requisitos del mismo a las preferencias sexuales, pues se excluyen injustificadamente del acceso al matrimonio (con ello se discrimina) a los gays. En los principios de igualdad ante la ley de las que se inspiran las sociedades modernas, la discriminación basada en la orientación sexual está prohibida.

Por lo tanto, ningún juez en México, incluso en un Estado en donde no se permite el matrimonio igualitario, puede negar ese derecho. En ambos casos, la acción del gobierno federal es pertinente y necesaria, y la misma deberá ser discutida en el congreso mexicano en un futuro cercano.

Ahora bien, a fines de agosto de 2016, la “Coordinadora Nacional Pro Familia” anunció que el movimiento mexicano contra el matrimonio gay, aglutinaba 250,000 firmas. Se advierte que la inclusión de la “ideología” de género en la educación de los niños y adolescentes, y la inclusión de México en la lista de países que desean promover esa “ideología” a nivel mundial, genera problemas.

Marcial Padilla, Director de la Asociación Conciencia y Participación, señaló que “la ideología de género es una forma de oponerse a la biología, donde el género de una persona se describe como un hombre o una mujer, sin embargo, con la nueva ideología se establece que los seres humanos son una entidad psíquica y pensante”.

Indica el movimiento que la sociedad debe saber que el gobierno federal planea entregar a niños en adopción a parejas del mismo sexo, incorporar el divorcio exprés, eliminar los exámenes prenupciales, y permitir el cambio legal de sexo a cualquier ciudadano.

Los que defendieron las manifestaciones adujeron que no se trataba de una actitud homofóbica, sino que defendían el derecho de los padres a educar a sus hijos y a incidir sobre el contenido de los libros de texto educativos. Al fin y al cabo, México es una democracia; el respeto a la diversidad, que tanto defienden los gays, debe ser una actitud que va en ambas direcciones, pues existe libertad de pensamiento.  

El pensamiento

Antes de continuar, desearía aclarar que “género” no es una ideología, sino un campo de estudios interdisciplinario académico-científico, compuesto por diversas corrientes teóricas, en donde se incluye, en efecto, estudios LGBT y, a veces, la sexualidad, pero en donde también se desarrollan estudios feministas y sobre masculinidad. No se necesita un PhD. para saber esto: esta definición viene de Wikipedia y la obtuve googleando “teoría de género”.

Existe, además, una serie de resoluciones internacionales y de documentos para proteger a la comunidad LGBT, porque se le vulneran una serie de derechos humanos, entre los que se encuentra, precisamente, la discriminación en relación al acceso de servicios básicos como la vivienda y la asistencia sanitaria. Cualquier intento del Gobierno Federal por cambiar el artículo cuarto de la constitución, para adecuarlo a las normas internacionales en la materia, no es mera coincidencia, como se verá más adelante.

A nivel internacional, se acepta hoy que la orientación sexual forma parte de la dignidad de la persona. De hecho, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos indica que se trata de una parte fundamental de la vida privada de las personas, y la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sostenido que la misma forma también parte del concepto de libertad y del derecho de auto-determinación individual.

Los Principios de Yogyakarta (Indonesia, 2007), que buscan facilitar la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género, indican, en su principio # 24, que “toda persona tiene el derecho a formar una familia, con independencia de su orientación sexual o identidad de género, y responsabiliza al Estado para crear el contexto normativo que lo permita.

El derecho a la igualdad y a la no discriminación están consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la Carta de Naciones Unidas, y en los tratados internacionales en la materia.

Es decir, sabíamos que la tierra es redonda y que somos nosotros los que damos la vuelta alrededor del sol. Ahora, nos enteramos que existen diversas configuraciones familiares, que existen derechos internacionales (que México, por cierto, ha firmado), y que los Estados deben actuar para proteger.  

Claro, con un poco de perspicacia, se podría señalar que el famoso artículo 4 no aborda la cuestión del “matrimonio”, y aunque sí hace referencia a la “familia”, en ningún lado se indica que el mismo debe ser obligatoriamente entre hombre y mujer. Entonces, si se desean defender los derechos de los heterosexuales, habría que cambiar la constitución para que restrinja claramente este derecho. El asunto, precisamente, es que no se puede restringir el acceso a la familia. Sería inconstitucional.

También se podría señalar que al ser el matrimonio un concepto religioso, se debería poder preservar la integridad de la institución. Es decir, la unión entre personas del mismo sexo podría llamarse “Unión Civil” o cualquier otra analogía. Al fin y al cabo, si se pide respeto: ¿Por qué no darlo? ¿Y qué más da si se le cambia el nombre con tal que elimine la discriminación?

Ahora bien, el susodicho artículo 4 indica que todos tienen derecho, además de la salud, a un medio ambiente sano, al agua potable, a la cultura, a vivienda digna y decorosa, y a una alimentación sana, a decidir sobre el número y ritmo de los hijos. Confiere también al Estado la labor de cumplir con el principio de interés superior de la niñez (los derechos de los niños pasan primero). Y este es el meollo del asunto. No es una cuestión religiosa: es una cuestión de educación.  

Como el matrimonio está a la base de la familia, la cual es el entorno de la niñez, entonces si se desea proteger la infancia, se debe evitar que las uniones entre personas del mismo sexo sean consideradas “familia”, para lo cual se debe impedir el matrimonio igualitario. Como los mismos manifestantes lo dicen, no se trata de discriminar a parejas gays, sino de proteger el derecho de los padres a educar a sus hijos.

Claro, no hay discriminación, solo preocupación: no vaya a ser que “se les pegue” esa “condición”, que se “vayan a confundir” por tener ese tipo de “modelos”, o que vayan a ser víctima de acoso en las escuelas (porque claro, la sociedad va a continuar siendo igual de intolerante). Pero no es discriminación. Y aquí es en donde el argumento cae por su propio peso.

Este movimiento lo que intenta es preservar el “derecho” de esos padres para educar a sus hijos de forma tal que no sean gays. O a evitar que haya “mal suertudos”, infantes dados en adopción, que podrían caer en ambientes gays. Tal vez no todos lo ven así, pero sospecho que muchos sí adhieren implícitamente a esta idea.

En el momento en que se defiende la idea que los gays no nacen, sino que se hacen, se asumen posturas homofóbicas en donde sí se discrimina. Un homosexual, no es, digamos, como un gordo, el cual, en la gran mayoría de los casos, no nace, sino que se hace (excepción hecha a casos de tiroides o de metabolismos lentos).

Un gay nace y, si se le respeta su derecho de auto-determinación y a su privacidad, vivirá su vida gay, bien gay, aunque haya sido educado en un ambiente heterosexual. Lo contrario también es cierto: así como lo heterosexual no es contagioso, lo homosexual tampoco lo es.  

Conclusión: me declaro en contra de la ideología de la gordura

Quisiera yo que esta columna fuera una pérdida de tiempo, que no sirviera para nada. Pero no es así. Todavía falta mucha educación, aunque la paradoja de la intolerancia no nos deja mucho espacio para caminar hacia atrás. Señalo que me declaro en contra del matrimonio entre las personas obesas. No es natural tener sobrepeso. La ciencia es clara sobre cuál es el índice de grasa corporal “normal” y saludable.

Además, y sin tomar en cuenta el “bullying” al que pueden ser expuestos en las escuelas los niños de condición redonda, todos sabemos que por comer chatarra se contraen enfermedades crónicas incurables, como la diabetes. ¿No castiga así “Dios” la gula? El objetivo primero de la alimentación es nuestra supervivencia.

 

 

Comamos entonces sencillito, en las proporciones recomendadas. Y no nos hagamos de la vista gorda: en varias partes de la Biblia se intuye que la gordura es pecado. Para muestra varios ejemplos: bebedores y comelones empobrecerán; el hijo glotón es vergüenza de su padre; no debemos permitir que nuestros apetitos nos controlen; y la habilidad de decir “no”, el “auto-dominio”, es uno de los frutos del Espíritu.

¿Quién ha visto a un Jesús regordete? Nadie, porque nuestro Cristo es flaco. Así lo quiso nuestro Señor. Y como él también quiere que seamos a su imagen y semejanza, entonces todos debemos ser delgados. Imagínese la degeneración de un mundo en donde infantes, inocentes criaturas, se contagien de la gordura de sus padres.

La paradoja de la intolerancia me lleva hoy a ponerle un alto a los eufemismos, y a llamar las cosas como son. Tolerar la homofobia escondida detrás de la defensa de la “diversidad del pensamiento” es dar un paso atrás. La “ideología de género” que tanto incomoda, es la misma que censura la ablación de clítoris (por razones culturales o religiosas) en Asia y África.

Comencemos a defender los relativismos culturales, y perderemos entonces los avances universales que hemos alcanzando durante el siglo XX, y que diferencian el mundo moderno de otras etapas de la historia humana. Hoy, debemos denunciar la intolerancia para parar su progreso. Por cierto, se me olvidaba aclarar: no soy “gordofóbico”: no tengo nada en contra de los gorditos.

De hecho, tengo varios amigos y amigas con ese estilo de vida (o “condición”). Los quiero mucho, (no los promuevo, pero) los tolero e, incluso, los respeto. ¿O ahora resulta que no puedo ejercer mi “derecho humano” a no estar de acuerdo con la “ideología” de la gordura?    

Fernando A. Chinchilla
Ciudad de México, octubre de 2016

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El PAN y el catolicismo

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laicismo

El PAN fue fundado en 1939 y desde entonces, se ha alegado que es una institución vinculada a la Iglesia católica. Por supuesto, muchos de sus candidatos y electores son creyentes, pero no es de sorprender en un país donde el 80% de la población se declara católica.

En este artículo pretendo demostrar de manera breve la inexistencia de una inspiración religiosa en su fundación, así como en su desarrollo a lo largo de los años.

Lo hare mediante hechos y declaraciones de los arquitectos intelectuales y figuras del partido:

1) “don Manuel (…) quiso destacar una idea que después tuvo gran trascendencia: la necesidad de que el partido tuviera una integración pluralista, como un reflejo de la integración pluralista de la sociedad. Esta idea excluyó toda integración facciosa, religiosa o clasista del PAN y, de acuerdo con una concepción auténticamente democrática, sólo se requirió la coincidencia de principios básicos, que hicieran posible la unidad dentro de la diversidad”

2) “Gómez Morin (…) Desde un principio lo definió con claridad: el PAN sería un partido civil, incluso laico, sin definición religiosa alguna”

3) En entrevista concedida a los esposos James y Edna Wilkie entre 1964 y 1965, Cosío Villegas declaró: “Acción Nacional, contra lo que pueda creerse, no cuenta con ciertos apoyos (…) digamos, típicamente, la Iglesia católica… La Iglesia católica nunca le ha dado un apoyo abierto, ostensible, a Acción Nacional. Y dudo mucho que se lo dé, aún callada o silenciosamente.”

4) “No hay “bloques”, no hay papeles aprendidos de antemano para recitarse aquí, no hay ni puede haber sombra de coacción intelectual o moral, y menos aún de otros géneros.” La principal motivación del partido fue ofrecer una plataforma de auténtica representación política. Para lograrlo, era (y sigue siendo) indispensable el libre florecimiento de ideas (incluyendo por supuesto las religiosas, área que abarca los “otros géneros”).

5) El 17 de octubre de 1953 apareció en el Diario Oficial de la Federación un decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular. En ese entonces, la Iglesia católica en México sugería que las mujeres se apegaran a la tradición y no participasen en asuntos políticos. Contrario a lo establecido por la Iglesia, el PAN postuló a Norma Villarreal de Zambrano, quien se convertió en la primera alcaldesa de México, en San Pedro Garza García (1967-1969).

6) Recientemente, la Iglesia ha convocado a sus feligreses a manifestarse en contra del matrimonio igualitario. En una entrevista que Adela Micha realizó a Margartia Zavala hace un par de meses, se le preguntó su posición en torno al tema. La pre-candidata presidencial contestó: “Mira Adela, la Suprema Corte de Justicia ya se pronunció al respecto y dice que es discriminatorio prohibirlo, por lo que mi opinión está de más”. El senador y ex presidente de la Mesa Directiva, Roberto Gil Zuarth se pronunció a favor.

Es de resaltar el que prevalezca la distinción entre las opiniones personales y los asuntos de gobierno, más aún cuando se trate de un tema relacionado a los intereses del clero, siempre teniendo en mente la expresa laicidad del Estado en la Constitución. Para fortalecer esta laicidad, también se expresa en la Constitución la prohibición de establecer partidos políticos de afiliación religiosa.

Por lo tanto, en México, ni el PAN ni cualquier otro partido puede ser portavoz del Vaticano.

[1] Manuel González Hinojosa, Manuel Gómez Morin, El Político, Testimonios de la muerte de Manuel Gómez Morin, Editorial Jus, 1973

[2] Javier Garciadiego, Religión y Política en la Fundación de Acción Nacional, Letras Libres, mayo 2012

[3] Enrique Krauze, Convergencias Maderistas, Letras Libres, mayo 2012

[4] Informe a la Asamblea Constituyente de Acción Nacional, Manuel Gómez Morin, Constructor de Instituciones, Compilación y estudio introductorio de Carlos Castillo Peraza, Fondo de Cultura Económica, 1994

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El valor de la Libertad de Expresión

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Hace unas semanas el colaborador que lleva por nombre Inspector Político publicó una nota de investigación en la cual resumía una red que funcionaba en modo de caja china para desprestigiar a ciertos miembros del Congreso Local.

Esta nota ha creado diferentes reacciones, unas a favor, otras más en contra y que la columna menciona en sus líneas. Pero esta misma columna ha llevado a “sospechosísimos” o acusaciones por parte de algunas personas afirmando que somos un medio comprado por cierto diputado o que pertenecemos a este personaje. Escribo estas líneas con el fin de aclarar esta acusación.

Desde sus inicios Altavoz ha tenido el objetivo de acumular diferentes puntos de vista de la noticia, no solamente uno. Por esto mismo, en varias ocasiones hemos tenido opiniones de nuestros colaboradores y réplicas a las mismas columnas. Un ejemplo de esta apertura es cuando le dimos espacio a Gerardo Rico Sánchez para publicar las pruebas que dijo tener en contra de la bancada de Movimiento Ciudadano, a pesar de que el Sr. Rico insultó inicialmente a nuestro equipo de redes sociales. En las pruebas dice el mismo autor se comprueba los gastos excesivos de dicha bancada y al día siguiente tuvimos la réplica a esta columna.

Por lo tanto, cuando tenemos las opiniones de dos lados me sorprende que personajes como el Sr. Gilberto Lozano, nos acuse de ser una página manejada por el Dip. Samuel García. Estoy seguro que el Sr. Lozano desconoce el trabajo que se hace en Altavoz y la variedad de colaboradores de todos los colores que participan de forma casi semanal.

Espero que el problema, que tiene el Sr. Lozano, no sea de visión, esa visión irreal que el mundo es de blanco y negro y si no estás 100% de su lado, signifique que estás del lado “enemigo”, porqué a decir verdad Altavoz cómo medio no tiene lado, no tiene preferencia partidista ni le da más o menos espacio a unas personas que a otras. Creemos en el valor de la libre expresión y de la diversidad de puntos de vista, y más importante aún, estamos a favor y nos emociona el debate dentro de nuestra plataforma.

Por lo tanto, quiero abrirle el espacio al Sr. Lozano, a quien considere pertinente o que represente a su organización, con el fin de que participe en este espacio y/o haga una réplica a cualquier columna que en el pasado o futuro no concuerden.

Ese es el tipo de medio que somos.

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Cuando las palabras matan

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“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”
Antoine de Saint Exupéry

Desde hace algún tiempo he querido abordar un tema: el cómo nos clasificamos constantemente y optamos por separarnos. Creo que existe una tendencia por dejarnos llevar por los estereotipos y prejuicios, y dejamos de lado lo humano de las personas.

Considero que no tomamos en cuenta el daño que nos hacemos como sociedad cuando decidimos dividirnos en vez de unirnos. He podido observar constantemente el rechazo hacia lo diferente y el miedo a cambiar los patrones arcaicos de superioridad que se han sido impuestos durante décadas.

No solamente me refiero a los casos más extremos de discriminación por el color, sexo, género, preferencias sexuales, religión, entre otras; sino a la discriminación simple e invisible, la que no se nota, o más bien no le prestamos atención porque la consideramos normal. Una vez leí que, en nuestra vida diaria estamos acostumbrados a discriminar y la mayoría de las veces no lo hacemos conscientemente.

Siempre he creído que el lenguaje mata, la forma en que nos referimos a las personas, es la primera piedra para construir el muro de la marginación, la “ingenuidad e ignorancia” al usar ciertas palabras para catalogar a los grupos sociales, termina por excluirlos. En ocasiones no nos percatamos que la manera de referimos a alguien la puede llegar a colocar en una plano de vulnerabilidad, del cual es difícil salir. Utilizar estereotipos, conlleva a atascar a las personas en un nido de palabras y referencias que tienen una carga histórica muy fuerte, y considero necesario comenzar a superar.

¿Y sí supiéramos el daño que causamos cuando decidimos alejar a una persona por considerarla diferente a nosotros? ¿Alguna vez nos ponemos a pensar en las oportunidades de las cuales las privamos? La discriminación ha sido el asesino silencioso que ha estado presente en todo momento de la historia, rechazando y empujando a un sinfín de personas a vivir en un mundo sin oportunidades.

Vivimos en un mundo marcado por la diferencia, y si queremos buscar la equidad, entonces tenemos que empezar a aceptar la diversidad. Abrir nuestro corazón a la humanidad, dejar de juzgar los detalles que no nos hacen ser más personas que otras. Mi ropa, piel, gustos, ideologías, no me hacen más o menos que alguien más; debemos construir un mundo libre de estereotipos, donde nuestros gustos o con las cosas que nos identificamos no se interpongan en nuestro camino para lograr lo que queremos. Empezar a escuchar otras ideas, y cuestionar las nuestras, atender a la pluralidad de pensamientos, expandir y compartir nuestro mundo para poder comprender y ser parte de otros.

El lenguaje es el primer paso para transformarnos como sociedad. Yo sé y soy consciente de las críticas que se la realizan al lenguaje inclusivo: “no se entiende”, “no se lee bien”, “los y las no garantizan igualdad”, y efectivamente no garantiza la igualdad, sin embargo es un importante paso para empezar a materializarla.

Los estereotipos, el sexismo, la imposición y los prejuicios nos han matado como sociedad, comencemos a dejar de juzgar por lo que ven nuestros ojos, es un hecho que nos han fallado, y nos siguen fallando cada vez que decidimos que una persona vale menos que otra por como se ve a simple vista. Optemos por conocer, entender que existen otras realidades, dejar de vivir en nuestra burbuja de confort podrá hacernos avanzar pasos gigantescos. Iniciemos con un lenguaje inclusivo, un lenguaje donde no exista más separación. Dejemos de dividirnos, y comencemos a unirnos. Entender que el simple hecho por el cual nos debemos respeto es porque somos personas.

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¿Sociedades violentas?

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Nuestra sociedad está en constante cambio, en muchos aspectos esto es positivo, pero también han sucedido hechos lamentables que nos han alertado y hecho dudar si esta evolución va en detrimento de los valores por los que tanto hemos luchado todas las naciones. El consumo de substancias adictivas, la falta de tolerancia a la diversidad cultural y la lucha por el control de regiones son tan solo algunos de los factores que han elevado los índices de violencia, tanto en nuestro Estado como a nivel internacional.

El consumo de substancias adictivas, la falta de tolerancia a la diversidad cultural y la lucha por el control de regiones son tan solo algunos de los factores que han elevado los índices de violencia, tanto en nuestro Estado como a nivel internacional.

En México hemos pasado por periodos de inestabilidad en los que por momentos hemos perdido la paz de nuestras ciudades. Hay quienes ven a estos lapsos como algo aislado, un momento de violencia que se debe a problemas de orden estructural en el comportamiento del terrorismo o el crimen organizado, pero hay quienes piensan que estamos ante el surgimiento de una sociedad más violenta. Aunque podrían parecer iguales, estos son dos problemas diferentes que tienen que ser tratados de forma distinta. Mientras que en una problemática el enemigo está identificado como un grupo de personas que violentan nuestro país, en la otra problemática el enemigo es cada uno de los integrantes de nuestra sociedad quienes no están dispuestos a respetar los valores que nos hacen convivir en armonía.

Quizá muchas de las acciones que instrumentan las naciones para contener estos brotes de violencia son la pauta que da continuidad a esta condición de inseguridad. Combatir la violencia con más violencia no es la solución, el camino hacia una sociedad pacífica no puede estar construido con aquello que se quiere erradicar. Debemos de ser una sociedad participativa, donde los valores no solo se enseñen, sino también se vivan. Somos parte de una sociedad, el comportamiento de cada uno de nosotros impacta de forma importante en los demás, por eso es importante que nuestro comportamiento sea acorde a nuestro deseo de vivir en un ambiente de armonía y paz.

Combatir la violencia con más violencia no es la solución, el camino hacia una sociedad pacífica no puede estar construido con aquello que se quiere erradicar. Debemos de ser una sociedad participativa, donde los valores no solo se enseñen, sino también se vivan.

La manifestación de nuestra inconformidad hacia ciertas circunstancias no puede ser demostrada de forma violenta. Nuestra diversidad de opinión y la personalidad de cada uno de los que formamos esta sociedad deben de ser expresadas de forma respetuosa, sin transgredir los derechos de los demás. No necesitamos recurrir a conductas agresivas para ser escuchados y tomados en cuenta. Como sociedad, tenemos que cambiar estos patrones de conducta que se han presentado recientemente y que van en perjuicio de la paz de nuestras ciudades.

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