#EspacioWiki: Volver a creer

La crisis política global que se manifestó en 2016 y que continúa causando estragos ha devuelto las palabras a la arena política. Las estadísticas y demás “datos duros” se muestran incapaces de frenar los discursos incendiarios que la mayor parte de los analistas ha catalogado llanamente como populistas.

Esta clasificación ramplona es peligrosa porque erradica del campo político la labor de construir esperanza. Ignora que el que quizá el incentivo más importante para trabajar por lo público y organizarse es la existencia de un sueño compartido.




No es que se defienda el populismo, tragarse historias de buenos contra malos cercenan a la sociedad y la inmovilizan porque terminan por atacar un principio democrático esencial: la pluralidad. El reto entonces bajo el desencanto imperante es, en primera instancia, volver a alertar a la sociedad para que se vuelque a participar, pero hacerlo no movida por la venganza o el revanchismo, sino por la convicción de que es necesario ver hacia el futuro.

La entrada de las candidaturas independientes trajo consigo una posibilidad de futuro, pero su integración a la ecuación electoral vino acompañado de un discurso al que hay que aproximarse con cautela y es el de partidos vs pueblo.

El problema con esta simplificación del momento que estamos viviendo en nuestra democracia es que pareciera que con sacar a los partidos de la jugada se resuelven todos los problemas públicos, se erradica la corrupción, se vuelve a creer en la política. Es en ese sentido que lo que representó la victoria de Kumamoto en Jalisco, y lo que sigue representando Wikipolítica, es más valioso: es una invitación a la unidad en tiempos de rabia.

El malestar en la democracia es sistémico y resolverlo exige que los ciudadanos rompamos el muro divisorio que tanto políticos y ciudadanos hemos construido entre nosotros. Los primeros para proteger sus intereses personales, los segundos por asco y desilusión hacia las acciones de los primeros.

Por eso es importante ver con detenimiento la campaña de Kumamoto y el discurso que han erigido los nodos de Wikipolítica en la promoción de #SinVotoNoHayDinero.

No se buscó quitarle el poder a los políticos, sino devolver espacios a la ciudadanía que siempre debieron ser de ellos; no se pretende a través de la propuesta de ley castigar a los partidos políticos quitándoles dinero, sino brindar mecanismos para que la desilusión pueda canalizarse a través de la democracia para así volverla más efectiva, más cercana a las personas y más alejadas de los vicios que hoy la lastiman.

Volver a pensar la política desde las personas tiene que ver forzosamente con atrevernos a reconocernos como ciudadanía y organizarnos para crear las nuevas instituciones con las que reemplazaremos las que hoy se encuentran podridas y endebles.

El colapso de un modelo de gobernanza que se basa en los unos–que sólo pagan impuestos– y los otros –que los gastan como se les viene en gana– está agotado. Llegó el momento de hacer una política del “nosotros”, de ofrecer una visión de lo público en la que quepamos todos y, más aún, nadie se quede sin participar.

Nuevamente estamos encarrilándonos frente a unas elecciones presidenciales y la particularidad histórica de éstas no puede limitarse a la aparición de un posible candidato independiente. El reto es más grande y el llamado histórico es más fuerte: debemos recuperar la esperanza y tomarla con nuestras manos, debemos atrevernos a pensar la política como algo que nos pertenece a todos y que por lo mismo no puede seguir siendo responsabilidad de “alguien”, sino de todos y cada uno de nosotros.




Sólo en la suma de esfuerzos, sólo desde lo cotidiano, sólo pensando que el verdadero poder radica en las personas y en su capacidad para encontrarse y actuar en consecuencia hallaremos una salida. Únicamente unidos y sin soltarnos de un sueño común seremos capaces de volver a creer en el futuro.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

#Gasolinazo y Simulación Política en Redes

Desde que entró en efecto el famoso #Gasolinazo el primero de enero del presente año. Varios actores políticos y hasta activistas han manifestado la posibilidad de no pagar el IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios), cuando se acude a una gasolinera.




El caso más reciente fue el del candidato a la Presidencia por la vía independiente, Gerardo Fernández Noroña, quien en un video se niega a pagar el IEPS y lo logra.

La realidad es que el Sr. Noroña logro su cometido por qué llevaba medios de comunicación y los trabajadores de la gasolinera le siguieron el juego al ex perredista. La realidad es que ni usted o yo podríamos concretar lo mismo, y no tampoco con un amparo, y si lo logra, no está afectando al “gobierno asesino y opresor” (nótese mi sarcasmo) como a usted le quieren hacer creer.

Al contrario, el que pierde en todo este asunto es el dueño de la franquicia de la gasolinera, puesto que el sí tiene que pagar el IEPS a Petróleos Mexicanos. En pocas palabras, el gobierno sigue saliendo beneficiado y no le pierde a la gasolina.

No es raro ver que, en situaciones como el gasolinazo, haya oportunistas políticos que quieran hacerse promoción con falsas campañas. Tan falsas son estas campañas que, de hecho, esta semana la Suprema Corte de Justicia de la Nación afirmó que los amparos que se han interpuesto no serán aceptados por los tribunales.




Y es que, aunque sí se puede tramitar un amparo contra un impuesto, este recurso no va a proceder ya que más gente podría entonces negarse a pagar impuestos, dándonos de esta manera un balazo en el pie.

Es triste ver que haya políticos y activistas que se estén haciendo promoción con simulación. La simulación está en promover amparos que ellos mismos saben que no van a proceder, y en el caso del Sr. Noroña, promoviendo “resistencia civil” que no surtirá el efecto que se espera, que es que afecte al gobierno federal.

La única verdadera solución al gasolinazo es que se elimine por el completo el incremento a la gasolina, algo que el gobierno federal ya negó que hará en repetidas ocasiones. No caigas en la desinformación y simulación.

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Bronco: Plan presidencial

En las últimas semanas México se ha visto enfrascado en una serie de protestas en torno al aumento de la gasolina con exigencias sociales que ponen en jaque al presidente Enrique Peña Nieto, entorpeciendo la futura carrera política y electoral del PRI.

En lo que parece ser el peor sexenio de la historia del país y eso ya es mucho decir si lo comparamos con lo ocurrido en los 90s con los expresidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.

Sin embargo, es importante no dejar en el olvido al estado, lo que aqueja en nuestra propia casa, Nuevo León. Donde el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, no se queda atrás, siendo que no hace mucho tiempo su administración nos dejaba boquiabiertos con decisiones un tanto alarmantes, como mantener la tenencia o pretender contender en las elecciones presidenciales en 2018.

Siendo esta última declaración la que más resuena en mi cabeza cuando vienen a mi mente las propuestas de campaña de hace dos años. Donde “el chapulinazo” se hablaba con veto y desprecio. Dejando en claro que esa vía política sería una opción inaceptable e inaccesible para un gobierno independiente.




No obstante, ahora más que nunca este “brincoteo” es casi una realidad. A un año de comenzar las campañas electorales, el Bronco se encamina a la carrera política por la grande, pretendiendo dejar a un lado la gran hazaña de ser el primer gobernador con un partido independiente para glorificarse con un título más magnificente, el primer candidato independiente en lograr ser el presidente de México. No es noticia nueva, pero…

¿Qué es aquello que me causa más conflicto al examinar esta idea? El financiamiento de su campaña.

La fuente monetaria del cual el Bronco obtendrá los recursos para pretender aparecer en las boletas electorales, y es que cada vez que se le pregunta, haciendo referencia a la cantidad de dinero necesaria para posicionarse en todo el país, el gobernador siempre hace mención a la austeridad de sus campañas y lo económico de manejarse vía redes sociales.

Dejando en claro que dinero es lo que menos necesita para lograr ser presidente. Para el cumplimiento de dicho objetivo la gubernatura cumple dos funciones específicas:

La primera, popularizar su nombre a cada rincón del país, con una administración caracterizada en reducir los impuestos y limitar el despilfarro económico del estado, ya sea refinanciando la deuda o créditos estatales, reestructurando al estado, recortando nóminas, reduciendo la tenencia o mejorando el uso de los recursos para liquidación de adeudos así como de otras alternativas que contribuyen al crecimiento económico de Nuevo León, a la par de su popularidad en el resto de los estados.

Y la segunda, obtener los recursos necesarios, tanto políticos, social-electorales, económicos y empresariales que respalden su candidatura durante el largo y costoso proceso que conlleva una campaña presidencial.

Y es que si nos detenemos un momento a pensar, poco de lo prometido en campaña se le ha podido encontrar una solución viable y económica, sin embargo, el gobierno estatal ha logrado mantener al margen la grave situación estatal acarreada por malas administraciones pasadas.

Pero que por otro lado en materia de recaudación de impuestos se mantienen, por lo pronto, las fuentes de ingresos estatales, saliendo siempre a la luz el, ya desgastado, discurso de responsabilidad fiscal, austeridad y “apretarse el cinturón”, al menos en lo que a la sociedad concierne.

Y no me mal entiendan, no es que el Bronco sea el peor gobernador que los nuevoleonenses han tenido o desorbitante la cantidad de dinero acumulado en impuestos, solo hago mención de los objetivos y metas que el gobernador ya ha establecido y consecuentemente la necesidad de explotar a la gallina de los huevos de oro para cumplir cada uno de los deseos de este bronco tan ambicioso.




Solo espero que la gubernatura, las deudas estatales y la recaudación fiscal no sea su fórmula mágica de donde obtenga cada uno de los centavos que ocupara para competir contra los otros partidos, en lo que parece será una de las contiendas electorales más desafiantes y despiadadas en la historia.

Ya que solo necesita mantener esta fórmula del gobernante excelso por lo que resta del año, el próximo ya no estará aquí y no sabremos si lo que ha prometido, como la eliminación de la tenencia, será acatada y cumplida por su sucesor.

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Acabemos con el mal gobierno y la corrupción

Los primeros días del 2017 están marcados por el descontento social generalizado en todo el país y Nuevo León no ha sido la excepción.

Es así que ante la irritación ciudadana por alzas desmedidas en impuestos e impunidad en casos de corrupción, desde la sociedad civil demandamos atacar las causas raíz de nuestra frustración.

La misiva lanzada por integrantes de diversas organizaciones y colectivos en la entidad y dirigida a todos los niveles gubernamentales sigue recibiendo amplio respaldo desde la página de Change.org https://goo.gl/QwqVb y es contundente.

1.- CONDENAMOS los actos de vandalismo contra patrimonio público y privado, y exhortamos a las autoridades a hacer cumplir la ley castigando a los responsables.

2.- RECONOCEMOS que, detrás del entendible encono e irritación ciudadanos por medidas gubernamentales federales, estatales y municipales, se encuentra un grave y añejo problema de corrupción, impunidad, ineficiencia y dispendio en el ejercicio de la función pública.

3.- CREEMOS en la exigencia y en la crítica propositiva, y apostamos al diálogo institucional, reconociendo que las autoridades legal y democráticamente constituidas son las responsables en dar solución a las demandas ciudadanas expresadas en las calles.




4.- DEMANDAMOS atacar las causas raíz de nuestra frustración ciudadana empezando con la siguiente agenda:

a. Un Sistema Estatal Anticorrupción que acabe con los privilegios y protecciones a corruptos.

b. Prisión y Confiscación de bienes a quienes saquearon los fondos públicos estatales y municipales. Exigimos la cooperación federal en este propósito.

c. Saneamiento Perenne en finanzas públicas, con reducción inmediata del gasto corriente y en burocracia.




d. Compromiso irrestricto con la transparencia y la rendición de cuentas.

e. Auditoría por terceros a los procesos de impartición de Justicia de la Procuraduría General del Estado y corrección de los problemas.

Las organizaciones civiles agrupadas desde Consejo Cívico consideramos que éstas no son exigencias menores y de acatarlas significa la voluntad de atender el problema de fondo.

Es así que invitamos a los ciudadanos, en el marco de la Legalidad, a seguir pendientes y participando en el seguimiento a autoridades en estas demandas, y además pedimos denunciar cualquier acto de corrupción de que seamos testigos; sólo siendo mejores ciudadanos lograremos tener mejores gobiernos.

 

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Luis y el #Gasolinazo

Vaya arranque del 2017.

Luis is back, back again; decía un medio electrónico. Está de vuelta la mano que mece la cuna, el mandamás, la voz de la maldad que le habla en la oreja el presidente, el misterioso e inseparable de Enrique Peña Nieto.




Renunciado hace algunos meses, reaparece Luis, quizás uno de los mayores culpables del deterioro económico en México. Bienvenido de nuevo, aunque no tengas experiencia en la diplomacia Henry te otorgó la cancillería, que a fin de cuentas no creo que se necesite alguien experimentado y mucho menos en estos días previos a la toma de protesta de Trump. (Sarcasmo)

Videgaray destrona a su paso a Claudia Ruiz Massieu, una de las pocas personas que a juicio personal fuera buena en su desempeño dentro del gabinete federal.

Mientras tanto, en Nuevo León la cosa está que arde. La semana pasada se llevó a cabo la marcha “pacifica” que dejo varios puntos en claro:

    • Nuevo León no aguanta más.
    • La gasolina es un tema inflamable.
    • La Fuerza Civil se vio sobrepasada en número. Tengo grabado en la mente el rostro de un policía que lleno de miedo y con poco equipo, estaba en primera fila defendiendo a la ciudadanía. Aplauso para ellos.
    • ¡Ese no es Nuevo León! Ni los vándalos, ni los saqueos, ni el que rompe los vitrales del palacio de gobierno (que algunos databan de 1908) nos representan. A nosotros nos representa el trabajo honrado y la propuesta. No los palos y machetes.
    • La notable desorganización de quienes se proclamaron “organizadores” de la marcha. Hace falta un líder que logre encausar correctamente el malestar ciudadano.
    • ¡Que efectivo es el Estado para castigar a los vándalos que estuvieron involucrados en los saqueos y daños al Palacio de Gobierno! ¡Bravo! ¡Por fin!

Ahora sí no hay excusa, igual de efectivos los queremos ver con los suyos. Excelente que los procesen así de rápido, lo único que les pedimos es que sean igual de justicieros con los políticos que aprovechan su puesto para llenarse los bolsillos.

Sr. Gobierno, entienda que no es solo el gasolinazo. Es todo junto. Nacional, Estatal y Municipal. Es la corrupción, la tenencia, el alza en los impuestos, la inseguridad, la impunidad, la opacidad, es su incompetencia para gobernar. Es la indignación y la impotencia.

Solidaridad, como decía uno de los slogans de Carlos Salinas de Gortari. Solidaridad, si… ¡pero con el pueblo! No con los suyos.




Ah, y feliz año nuevo.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.

Más recursos para el estado y municipios, necesitan de más vigilancia ciudadana

Además de la Tenencia, el Congreso aprobó al estado más deuda, más impuestos y derechos, a los municipios se les autoriza incrementar el predial y el ISAI, en suma se carga la mano al ciudadano y en el gobierno no se mueven sus sueldos y mantienen una burocracia VIP con prestaciones exorbitantes.




Estado, Congreso, Poder Judicial, Municipios y los órganos autónomos tendrán más ingresos en 2017, por lo que hacemos un llamado a los ciudadanos de Nuevo León para que visiten, naveguen y consulten las páginas de transparencia del Gobierno del Estado, Congreso, Poder Judicial y los Municipios, y ejerzan el derecho humano de acceso a la información pública (que comprende solicitar, investigar, difundir, buscar y recibir información) y así verifiquen de primera mano en qué se están gastan los recursos públicos,  ya que solo de esta forma se puede hacer material la rendición de cuentas.

A partir de la segunda semana de enero, en Redesquintopoder daremos capacitaciones gratuitas a los ciudadanos, para que conozcan la importancia de la Ley de Acceso a la información y con tutoriales aprendan cómo y por qué medios pueden realizar una solicitud de información pública, cuándo y cómo deben contestarles y como realizar recursos de inconformidad.

LA TENENCIA

Para el cambio en la fórmula de la tenencia, abundan las justificaciones que van desde las financieras, que se trata de uno de los mejor impuestos pues es progresivo y otras que son las medio ambientales,

En el Congreso los diputados le endilgaron el costo político, de cambiar la eliminación de la tenencia, al gobernador, la cual Jaime Rodríguez aceptó (sin ponerse bronco).

La ciudadanía ve este cambio como una traición, esto tendrá como consecuencia un incremento de la desconfianza en los representantes, no es un tema de popularidad o asumir costos políticos, el cambio en la tenencia afecta seriamente la relación entre gobernante y gobernados, se dijo una cosa hace un año y ahora se dice otra (nada garantiza que no hagan lo mismo en 2017).




Es como cuando en la relación de pareja hay un engaño, se puede hablar, reflexionar e inclusive perdonar, pero nunca será lo mismo.

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7 pesos para el pueblo, 450 mil para diputados

Aunque año tras año, los mecanismos de transparencia en México se han ido mejorando, esto no ha combatido los desfalcos injustificados de los funcionarios. Tal es el caso del bono “legal” que se están asignando esta semana los 500 diputados federales.

Cada diputado, según lo reportado, recibirá $450 mil pesos de bonos, aunque también se dice que el bono será de $781 mil pesos. Mientras tanto, los ciudadanos recibieron un aumento de siete pesos al salario mínimo, ¿ven la incongruencia?

Lamentablemente, se ha vuelto una “tradición navideña” que los 500 diputados federales se den este tipo de bonos. A pesar de que la economía del país no está en el mejor de sus tiempos, los legisladores se siguen sirviendo con la cuchara grande.




Este año los diputados se darán el regalito de $140 mil pesos de aguinaldo cada uno, $160 mil pesos de “dieta mensual” o “apoyos económicos” y $150 mil pesos en el llamado “bono inventado”. En total cada legislador recibirá $450 mil pesos, representando un total de $225 millones de pesos, que salen de tus impuestos y de los míos. Todo esto, tras 6 meses y medio de trabajo duro.

Mientras tanto, el mexicano promedio, recibirá un aguinaldo de $2 mil pesos, aproximadamente, y claro también un súper regalazo de 7 pesos más en el salario mínimo, pasando así de $73.04 pesos a $80.04 pesos. Vivimos en el país de las incongruencias.




Mientras los expertos en finanzas piden al país que se vaya amarrando el cinturón. Los diputados federales de este país continúan haciendo un desfalco. Además, todavía tienen el descaro de decir que estos bonos son una “tradición” y que están “100% transparentados”. Es decir, en otras palabras, “ciudadano te desfalque millones de pesos, pero mira, es transparente, puedes ver cuánto nos tocó a cada quien.”

Tal y como escribía ayer la periodista Sanjuana Martínez, “no por qué no sea ilegal, significa que es correcto…”, y estoy totalmente de acuerdo con ella. Los diputados y senadores, a ellos les toco bono de $200 mil pesos a cada quien, ahora justifican y le dan mérito de “limpieza” a sus tranzas, diciendo que todo es “transparentado” en el sitio web de sus respectivas cámaras.

El detalle está en que según el periódico El Universal, el bono que se darán los diputados no será de $450 mil pesos, sino de $781 mil pesos, representando un total de $390 millones de pesos, por lo tanto, no todo el “paquete de regalo” está transparentado, como presumen.

En un país donde existen 70 millones de pobres, la clase política se sigue sirviendo con la cuchara grande, haciéndonos recordar esas épocas donde la monarquía era rica y el pueblo a veces ni pan tenía para comer.

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Dimes y Diretes: “Días Clave en el Congreso”

Empieza diciembre y con esto empiezan los días de cierre en el Congreso Local. Llega esa época en la que los congresistas con tal de salir rápido de vacaciones, pasan absolutamente todo lo posible en fast-track.

De hecho, en estas épocas se aprueban o rechazan muchas leyes que son en general muy controversiales. Pero bueno, antes de que acabe el año los diputados locales aprobaran o rechazaran, nuevos prediales en los municipios, impuestos en el consumo de cigarros y alcohol, el Paquete Fiscal 2017, dejar o no la tenencia y claro los sueldos de los funcionarios.

Vamos primero con el tema de los prediales. Ya para nadie es secreto que para el año que viene los municipios tendrán menos ingresos y por lo tanto andan viendo de donde chupan sangre. Como siempre, el primero en llevarla es el ciudadano, así que los ediles de varios municipios de Nuevo León han decidido que tienen que aumentar el predial.

 




Lo he venido diciendo en otras columnas, a los alcaldes les falta creatividad para recolectar recursos, lo triste de la historia es que probablemente los diputados locales les aprueben, sin problema alguno, los aumentos en prediales.

Los curulecos han estado manejando en los últimos días, que tienen la intención de poner un impuesto nuevo al consumo de cigarro y el alcohol, pero les contare cómo va la tirada. La realidad es que Marco “El Pollo Loco” González y Arturo “La Manzanita” Salinas ya encontraron la forma de que se vuelva permitir fumar en restaurantes y bares.

La idea que ellos tienen es que los permisos para fumar se den, tal y como se dan hoy los de alcoholes. A cambio del permiso, saldrá una buena lanita que compensará la reducción del 50% de la tenencia.

 




La cosa es que los ciudadanos debemos de andar bien al pendiente en estos días. Nunca falta que se quieran pasar de listos y aprueben una que otra ley con la que la ciudadanía no está de acuerdo. Y es que, no es que quiera a los diputados locales, pero a veces la verdad si salen con sus trastadas. Así que ciudadano a vigilar bien.

¡Ahí Se Leen!

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Aciertos y desaciertos de Clinton y Trump

El primer debate entre la candidata demócrata, Hillary Clinton, y el candidato republicano, Donald Trump, dejó entre ver algunas de las fortalezas y debilidades que ambos personajes tienen.

Mientras que Trump sigue demostrando un nulo conocimiento de cómo se maneja la política exterior en su país y mantiene un discurso lleno de contradicciones; Clinton no logra despegarse de la imagen del típico político, que hoy en día ha perdido bastante credibilidad en diversos segmentos de la sociedad estadounidense. Estos puntos negativos de ambos candidatos fueron los que estuvieron sobresaliendo a lo largo de la discusión.

Desde el comienzo del debate, el candidato republicano mantuvo un discurso en contra de la clase política al culparlos de haber negociado tratados de libre comercio, como el NAFTA o actualmente el TPP, que según Trump, solamente han dañado a la economía estadounidense y afectado principalmente a la clase trabajadora. Es evidente con esta declaración que su objetivo continúa siendo el segmento de la población que es económicamente más vulnerable. A su vez, al culpar este tipo de acuerdos como los responsables de los males económicos, trata de caracterizar a los enemigos a vencer, que en este caso son México y China. Esto solamente demuestra la necesidad de crear enemigos artificiales que fomenten un cierto temor y su vez unión entre la población, algo ya muy típico en la política estadounidense.

En el caso de Hillary Clinton, se pudo observar cómo su discurso iba totalmente dirigido a la clase media de Estados Unidos y a los jóvenes que han tenido el privilegio de gozar de una educación. A diferencia de su contrincante, ella considera que los males económicos están dentro del país al tener un sistema de recaudación de impuestos donde los más beneficiados pueden evadirlos fácilmente. Este mismo argumento lo utilizó en contra de Trump, al culparlo de generar su riqueza por medio de la evasión fiscal.

Por otra parte, la candidata demócrata logró proyectar de manera satisfactoria su experiencia política y congruencia en su discurso, algo que su contendiente carece. Además, de haber manejado correctamente el tema controversial de los correos electrónicos durante su periodo como Secretaria de Estado, aceptando total responsabilidad.

No obstante, Clinton tiene un gran reto por hacer: crear empatía con una parte de los votantes que hasta ahora Trump ha acaparado. Este segmento de la población no necesariamente busca un candidato con una gran carrera política puesto que estos últimos han sido incapaces de atender problemas, como el racismo, la falta de oportunidades, la inseguridad, etc. Es aquí donde el candidato republicano ha tenido éxito proyectándose como un outsider en la política y manteniendo su imagen como empresario “exitoso”.

Con este primer debate, se pudo ver cómo ambos candidatos se han mantenido con el mismo discurso que han llevado durante toda su campaña. Hillary Clinton, sigue sacándole ventaja a su gran trayectoria política y aprovechando las incongruencias de su oponente. Mientras que Donald Trump busca sacarle provecho a la constante polémica que genera y a los sentimientos irracionales de los votantes, como el miedo y el enojo.

Por lo tanto, es muy probable que las encuestas electorales sigan manteniéndose sin grandes cambios, lo que no quiere decir que ya haya un ganador definido.

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“El Talón de Aquiles” # 9: Radiografía de un Laberinto

Por primera vez en cuatro años y medio le tomé el pulso al aparato burocrático mexicano. Voy directo al grano. He aquí mis dos conclusiones luego de esta modesta pero intensa experiencia: (1) la presunción de culpabilidad lleva a la culpabilidad y (2) el desordenado cambio para generar eficacia termina generando más desorden. Afortunadamente, lo último que se pierde es la esperanza. Veamos en detalle estas observaciones.

La presunción de culpabilidad lleva… ¡a la culpabilidad!

El Talón de Aquiles de la burocracia mexicana se resume de la siguiente forma: todo ciudadano es fundamentalmente culpable hasta que demuestre lo contrario. A sabiendas de lo odioso que son las comparaciones, me permitiré señalar que en Canadá, país que conozco bien, no solo se parte de la idea contraria, es decir que el ciudadano es inocente hasta que muestre lo contrario, sino que existe además en ese país una cultura positiva de servicio público, en donde el empleado público considera un privilegio – sí, leyó bien: un privilegio – servir a sus semejantes. Sabe el servidor, además, que es su responsabilidad hacer bien su trabajo, pues su sueldo proviene del esfuerzo colectivo generado por los impuestos. La historia es bien diferente en México: muchos de los servidores públicos tienen poco de “servidores”. O mejor dicho, no sirven para nada, tanto literal como figurativamente. He calculado que en el mejor de los casos, se necesita ir a una dependencia pública al menos dos veces: la primera para saber por qué no se pudo hacer el trámite esa primera vez y la segunda para hacerlo. Eso es así, si tiene suerte o si es meticuloso con los requisitos. Porque no es nada extraño perderse en la tramitología burocrática.

He calculado que en el mejor de los casos, se necesita ir a una dependencia pública al menos dos veces: la primera para saber por qué no se pudo hacer el trámite esa primera vez y la segunda para hacerlo.

Recientemente, tuve que ir dos veces a un segundo piso, esperar 45 días hábiles, pasar al primer piso de la misma dependencia para cotejar todo de nuevo, cumplir con nuevos requisitos y sacar copias, para nada. Presenté cinco veces los originales hasta que un día me dijeron que debían verificar que los originales fueran… originales. Ese día decidí tomar vacaciones de la burocracia. ¿Por qué hay tanta informalidad en México? Basado en estas experiencias, propongo dos formas de responder a esta pregunta. La cultura del “no se puede” produce tal pérdida de tiempo y de energía, que muchos deciden, si pueden, no hacer nada (aun cuando preferirían estar en regla). Pero cuando los trámites son indispensables, la carrera de desconfianza alcanza tales proporciones que los controles burocráticos cruzados improbables e inverosímiles terminan atizando la creatividad ciudadana a límites inimaginables. Sería mejor cotejar los documentos una o dos veces, confiar en el trabajo de los colegas y acompañar al ciudadano a alcanzar su objetivo, que por cierto es cumplir con las normas legales que el mismo Estado le impone. Pero eso es imposible: en México somos culpables ante el empleado público y ante tal laberinto, terminamos siendo culpables de verdad, ya sea por inacción o por invención.

Sin un cambio integral y ordenado, las reformas a favor de la eficacia crean… ¡más ineficacia!

En principio, la informatización y puesta en línea de los servicios públicos deberían aligerar la tramitología y acercar el Estado al ciudadano. Eso es cierto si se respetan dos principios. Primero, internet complementa, no sustituye, la oferta de servicios. Si se ponen los formularios en línea pero se retiran de la oficina, los que no tienen acceso a internet no podrán realizar su trámite, aunque se presenten en la oficina y tengan todos sus documentos, pues primero deberán “ir a Internet” para imprimir sus formularios. Esto es así en un país en donde personas van a papelerías a solicitar que les envíen un email. Lo he visto: por MXP 10 (USD 0.80) el cliente dicta su mensaje como en los tiempos de los jefes, las secretarias y las máquinas de escribir. Un gobierno en línea, tal y como se implementa en México, crea entonces una odiosa discriminación entre ciudadanos conectados y desconectados. Se inventa además un paso adicional en el triatlón burocrático.

Si se ponen los formularios en línea pero se retiran de la oficina, los que no tienen acceso a internet no podrán realizar su trámite, aunque se presenten en la oficina y tengan todos sus documentos, pues primero deberán “ir a Internet” para imprimir sus formularios.

El segundo requisito para que una reforma informática genere los resultados esperados, tiene que ver con la eficacia y transparencia en el manejo de la información. Si los trámites son digitalizados y “subidos” a Internet, pero no se rediseñan las páginas para que la información sea fácilmente accesible, entonces este cambio produce más ineficacia: el ciudadano, por más conectado que esté, terminará frustrado por no encontrar la información. Tal vez habrá intentado obtener respuesta telefónica, pero al no obtener éxito, probablemente deberá presentarse en la oficina para que le expliquen en donde encontrar la información… en Internet. Si tiene suerte, es decir si el funcionario conoce la respuesta, deberá ir a buscar un acceso a internet para imprimir, llenar el requisito y entonces volver a presentarse, ahora sí, con los papeles, en la oficina. Y si no tiene suerte, ya sea porque le tocó uno de esos empleados que exigen fotocopias redondas o porque interactuó con uno que intentó ayudar pero no sabía–en México existe también un serio problema de formación de empleados, tanto en empresas privadas como en el sector público– pues habrá, ahí sí, que implorar a la virgencita de Guadalupe, para que por lo menos no se “caiga el sistema”. Es decir, ser un ciudadano conectado no es suficiente.

Si los trámites son digitalizados y “subidos” a Internet, pero no se rediseñan las páginas para que la información sea fácilmente accesible, entonces este cambio produce más ineficacia: el ciudadano, por más conectado que esté, terminará frustrado por no encontrar la información.

El problema es tan serio, que se ha generado un mercado informal que vive a la sombra de esta ineficacia. Alrededor de las dependencias públicas hay papelerías en donde, por MXP 20.00, se pueden sacar citas por internet (cuando se pide este requisito para poder ser atendido), bajar formularios (que nadie logra encontrar por sí mismos). En estos negocios, el personal de fotocopiadora aconseja a su clientela cómo sobrevivir a esta deriva burocrática: no ponga el recibo a la derecha porque se lo rechazan: póngalo a la izquierda. Hágalo al revés, porque al derecho no se lo van a aceptar. Y también existen los “filólogos”. Me refiero aquí, por supuesto, a los especialistas en hacer las interminables filas a las que la administración nos tiene acostumbrados, y que aquellos que tienen un trabajo no se pueden dar el lujo de hacer. ¿Cómo explicar a un Jefe que se lleva días haciendo la misma fila para hacer el mismo trámite, sin resultado alguno? Es mejor pagarle a alguien para que se pelee por uno y que luego regrese con el trámite completo.

Conclusión: no todo está perdido (al menos hay esperanza)

Debo ser justo: en este laberinto burocrático, también me he topado con servidores públicos que sí son serviciales. Admiro, lo acepto, las leyes que obligan a contratar personal con capacidades diferentes. Y, a nivel organizacional, existen algunas islas de eficiencia dentro del mar de ineficiencia.

…en este laberinto burocrático, también me he topado con servidores públicos que sí son serviciales. Admiro, lo acepto, las leyes que obligan a contratar personal con capacidades diferentes. Y, a nivel organizacional, existen algunas islas de eficiencia dentro del mar de ineficiencia.

Existen programas de calidad que funcionan, por lo que algunas sedes se esfuerzan constantemente por ocupar los primeros puestos en atención al cliente. Otras oficinas funcionan con estándares de primer mundo, exigiendo la menor cantidad posible de papeles y simplificando al máximo el acceso a formularios en Internet. El Estado no es solo una colección de frustraciones e ineficiencias. Sin embargo, me queda un sabor amargo, pues mi argumento es más profundo y tiene que ver con la sociedad en la que queremos vivir: ¿Por qué debemos suponer que nos quieren engañar en vez de partir del supuesto que podemos ser solidarios? ¿Por qué vivir en una sociedad de desconfianza cuando podemos hacerlo en una sociedad basada en la confianza? Si en Canadá se puede, de seguro que en cualquier otro país latinoamericano también se debe poder. No. No es idealismo. Se trata de exigir, de reclamar los servicios a los que tenemos derecho, en los estándares de calidad que merecemos, y de no ser castigados por ello.

Fernando A. Chinchilla
Ciudad de México (México), mayo de 2016

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