#HojaDeRuta: Panorama de las elecciones del domingo

El evidente rechazo a los partidos tradicionales está generando nuevas dinámicas en la política nacional, entre las que destacan tres: la creación de las candidaturas independientes (con limitados éxitos); el surgimiento de Morena como fuerza política de izquierda y el uso de la estrategia de coaliciones entre PAN-PRD -que en otra época hubiesen sido impensables, casi heréticas. Todo lo anterior en un contexto muy particular: el decepcionante regreso del PRI a la presidencia, que pasó del reformismo triunfalista al rechazo unánime y aislamiento político de Enrique Peña Nieto.

Desmenucemos las tres dinámicas mencionadas: la creación de las candidaturas independientes obedeció, primero, al reconocimiento del derecho constitucional de que cualquiera en este país puede votar y ser votado. Después, como alternativa de acceso a los puestos de elección popular, lo cual significa una vía para brindar mayor pluralidad en los cuerpos legislativos, además de proyectos puntuales para puestos ejecutivos. Sin embargo, lo “independiente” es una categoría, no un movimiento, mucho menos una doctrina. Por el contrario, si empieza a darse una organización que “postule” candidatos independientes con discurso e imagen similares, en esencia estaremos ante un partido, aunque no tenga registro ni reciba recursos públicos.

Aunque en 2015 hubo notables resultados a través de la figura con triunfos como el de Jaime Rodríguez en Nuevo León, Pedro Kumamoto en Jalisco y Manuel Clouthier en Sinaloa, 2016 fue un balde agua fría, pues prácticamente ningún candidato independiente fue competitivo en los múltiples procesos de ese año. Hasta ahora, ningún candidato independiente parece tener fuerza suficiente para una candidatura presidencial, aunque queda apenas tiempo suficiente para la emergencia de algún fenómeno.

Respecto al segundo factor, el surgimiento de Morena como fuerza de izquierda está reconfigurando el sistema de partidos. En un principio se habló de que dividiría el voto de izquierda, pero pudiera ser que lo acabe concentrando. La creación del partido fue un paso lógico para AMLO, pues es el único líder político con tintes sociales que podría acercarse a la noción del partido de masas, debido a su constante contacto y convocatoria popular.

En su primera elección federal, Morena obtuvo el 9% de la votación nacional, lo que lo convirtió en la cuarta fuerza política, además de acceder al 8% de los escaños en la Cámara Baja. Otro dato de primera importancia fue su desempeño en la capital del país: se estableció como primera fuerza en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ahora Ciudad de México) y ganó 5 delegaciones de la Ciudad. El próximo domingo podría dar el campanazo en el Estado de México, lo que cambiaría el tablero electoral 2018 y daría un fuerte impulso a López Obrador, que sigue apareciendo como puntero presidencial en las distintas encuestas.

Morena no solo parece el rival a vencer en la carrera presidencial, sino que buscará ampliar exponencialmente su representación legislativa ahora que ambas cámaras están en juego, aunque difícilmente le alcanzará para generar mayorías, por lo que tendrá que generar alianzas al interior del congreso, pues AMLO no solo debe estar pensando en ganar, sino en cómo gobernará. Sobra decir, ningún “independiente” se acerca siquiera a este avance político en tan corto tiempo.

Tercer factor: la fórmula de coaliciones PAN-PRD. 2016 fue un año de “éxito” para Acción Nacional, pues consiguió 7 gubernaturas para llegar a un total de 11, un máximo histórico para el partido. 4 de ellas fueron en alianza con el PRD. Entrecomillamos “éxito” debido a que esta “ola azul” pareció deberse más a un voto de castigo y una reacción provocada por el tremendo rechazo que enfrenta el Presidente Peña y que habría pasado factura al PRI, que a propuestas frescas o gobiernos exitosos del PAN.

Quizá podría atribuirse a Agustín Basave el impulso a la fórmula de coalición, pues la precaria realidad del partido del sol azteca y su comprensión del parlamentarismo le llevaron por ese camino, que ha resultado un salvavidas para el PRD. De tal magnitud fue el efecto que hace unos días Ricardo Anaya y Alejandra Barrales anunciaron un “frente común” entre ambos partidos rumbo a 2018, que es, para todo fin práctico, la antesala de una candidatura presidencial conjunta.

Veremos cómo los resultados de este domingo 4 de junio mueven las piezas. El juego está abierto.

 

AMLO: Efecto Domino

Esta semana salió a las redes sociales una entrevista de Andrés Manuel López Obrador realizada por el periodista Jorge Ramos, en un diálogo breve, pero con una serie de preguntas que muchos nos hemos planteado más de una vez y que, a pesar de algunas evasivas por parte del presidente de MORENA, logra dejar en claro su mensaje y primordial línea de acción para su próxima campaña y posible presidencia, ELIMINAR la corrupción. Para el final de la emisión Jorge Ramos propone salir y continuar la conversación en plenas calles de la Ciudad de México, remarcando la ausencia de escoltas, nos hacen notar la tranquilidad con la que pueden transitar en el exterior. En una plática con tinte más amistosos, lo más parecido a una charla que a un cuestionamiento. Muchos transeúntes se detienen a saludarlo e, inclusive, a mencionar admiración hacia su persona y trabajo. Andrés Manuel puede presumir caminar libremente por las calles de una ciudad, sin tener la preocupación de ser atacado verbal o físicamente, muchos de su posición quisieran tener algo de esa libertad.

Sin embargo, centrándonos en la premisa, AMLO afirma que para eliminar la corrupción tendrá que hacerse de arriba hacia abajo, de los lideres a las masas, del presidente pasando por los gobernadores hasta el último funcionario público del sistema político, y así, como por arte de magia, un efecto domino y arrasador cambiará la forma en cómo se han venido haciendo las cosas, donde si el presidente y los líderes nacionales son honestos e incorruptibles, afectará, positivamente, a cada ciudadano del país. Cada individuo del orden social o político acatando puntualmente el ejemplo que sus gobernantes pregonan.

Se acabarán los lujos, los privilegios y los altos salarios para los funcionarios públicos, se actuará con el buen ejemplo y se rescatarán los buenos principios y valores, recluidos en lo más profundo de la cultura y sociedad mexicana, como hace mención López Obrador. Y cuál virus, o propagación viral, la honestidad y honradez que se adjudica el próximo candidato, contagiará a cada persona.

En mi opinión, no lo veo como una hazaña imposible de realizar, pero, lo considero un pensamiento demasiado soñador, por no decir iluso, que abusa de inocente, creer que automáticamente la sociedad cambiará por el simple hecho de seguir el ejemplo de los políticos. Cuando la imagen de ellos [la clase política], es de las más desprestigiadas y en la cual la comunidad tiene menor confianza.

No veo a un Andrés Manuel como el próximo dictador autoritario que tanto han tratado de adjudicarle, desprestigiándolo e ilegitimándolo, pero por más mesiánico que pueda ser el accionar, de él y sus allegados, difícilmente ese cambio llegará a afectar a su oposición en pro del país, por bueno que eso fuera.

Actualmente, la figura del presidente está por los suelos, en niveles históricos de desprecio y aberración, por lo que al siguiente le costará bastante recobrar la buena imagen perdida. No será en poco tiempo, estabilizar esa reputación desgastada para posteriormente ganarse la total aceptación y ganas, por parte de la sociedad, de seguir su ejemplo. No suena imposible pero tampoco rápido, no lo desmiento, pero tampoco creo factible su plan, solo quiero dejar expuesto que para erradicar la corrupción no basta simplemente en poner el buen ejemplo y dejar que la sociedad haga el resto, azarosa y libremente.

Aún queda un año de contienda y esto apenas comienza. Tendremos que esperar como en unos meses, con los resultados obtenidos en las elecciones de este año y la definición de sus contrincantes, el rumbo que su discurso tomará y como afectará en las promesas de campaña.

Ya veremos si esta idea utópica se mantiene o se mejora en acciones más concretas y planes que terminen convenciendo hasta al más opositor de MORENA.

Dimes y Diretes: “¿Autoritarismo, extorsión, o simple presión?”

Este fin de semana en dos ocasiones el pre pre pre pre candidato a la Presidencia de México por Morena, Andrés Manuel López Obrador “el Peje, condición a los partidos de izquierda, PRD, PT y Movimiento Ciudadano, a unirse a su movimiento, pues de no hacerlo son parte de la mafia del poder.




El problema del discurso, no es solicitar que los partidos de izquierda se unan a Morena rumbo al 2018, tampoco que la condición para unirse es que los candidatos en Nayarit, Coahuila, Veracruz y el Estado de México, declinen por los candidatos y candidatas de Morena, sino el tono autoritario que tiene el discurso.

Esta extorsión, por qué no hay otra manera de llamarlo, viene en un momento en el cual varias encuestas colocan a Delfina “Gatitos” Gómez y a Alfredo “Ken” Del Mazo, muy parejos en el Edomex, mientras que Juan Zepeda del PRD creció casi 10% en algunas encuestas, colocándolo como un candidato clave, para declinar a favor de alguno de los punteros. ¿Será que AMLO siente pasos y no quiere que se le vaya la joya de la corona priista?




Lo que sí le puedo decir estimado lector, y habrá uno que otro que se me sienta, es que los discursos de López Obrador del fin de semana, nos hace recordar al AMLO del 2006, mismo que fue en su momento comparado con Hugo Chávez de Venezuela e hicieron que fuera nombrado un peligro para México. Claramente, López Obrador se empieza a desligar de esa facción más conservadora y reservada de su partido político, y esto puede ser por el hecho que va puntero en las encuestas.

Pero recordemos lo que dijo hace unas semanas el colaborador de Altavoz, César Ulloa, algo con lo que coinciden muchos otros politólogos, “AMLO es su propio peor enemigo”, y parece que así será, si el dirigente nacional de Morena decide seguir con estos discursos autoritarios, podríamos verlo desinflarse y perder todo en el 2018.

¡Ahí Se Leen!

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

Falsedad Rumbo al 2018

En los días posteriores a las elecciones en los Estados Unidos y la sorprendente victoria de Donald J. Trump. Los estadounidenses comenzaron a apuntar dedos de quien había sido el culpable de la llegada de un personaje misógino, racista y xenófobo a la Casa Blanca.

En el campo de la candidata demócrata, Hillary Clinton, se le echo la culpa a la FBI, misma que dos semanas antes reabrió las investigaciones en el caso de los correos electrónicos perdidos.

 




Los ciudadanos estadounidenses optaron por otra ruta, culpar a Google y Facebook por permitir la difusión de noticias falsas en sus redes. La respuesta de los dos gigantes del internet, fue que ahora en adelante van a combatir las páginas que sean descubiertas difundiendo información falsa en sus redes, sin especificar como lo harían.

Aunque consideró que hubo otros factores que llevaron a la sorpresiva derrota de Clinton, el tema de la difusión de noticias falsas en las redes sociales y su influencia en el resultado de la elección es algo que llama mi atención.

De hecho, el tema de desinformación en redes sociales y la velocidad con la que se difunde, lleva meses en mi radar. Esto debido a lo que veo día con día en grupos de Facebook y hasta páginas que hacen llamarse “serias”.

Lo sorprendente del caso, es que las notas falsas se mueven con regularidad en grupos que son a fines de MORENA. Los titulares son amarillistas: “Hijo de Peña Nieto sale del closet”, “Video inédito de la Gaviota teniendo relaciones”, “Expulsan a niña que corrijo a Nuño”, y “Asesinan a joven que interrumpió a Mancera”. Una vez que uno entra a la página, se pide que le des “Me Gusta” a la fanpage en Facebook para poder ver el artículo.

El problema es que, como los titulares son llamativos, la gente comparte sin verificar la fuente, sin saber qué es lo que dice el artículo y claro sin verificar si la información ha sido replicada por algún medio serio. Todo esto, lleva a que la desinformación siga fluyendo por las redes sociales y la nota falsa, por alguna razón se vuelve verdadera, algo que nos debe de preocupar.

Así como esta información falsa influyó en los comicios electorales de Estados Unidos, es muy probable que México se enfrente al mismo problema. Increíblemente los seguidores del partido que se queja de los bots, la desinformación de los medios y lo tendenciosos que son estos, comenten los mismos errores.

Según información que ha llegado a este medio, MORENA opera alrededor de 51 páginas en Facebook que se encargan de difundir información falsa a más de 6 millones de personas.

También cuentan con 10 mil bots en Facebook que tienen el mismo objetivo, difundir notas falsas de “medios” como: Nacion 21, Bomba 24, Efecto 24, Noti 21, Cuando 24, entre muchas otras más. Otro objetivo que tienen estos 10 mil bots, es estar reventando conversaciones en la sección de comentarios y defender a capa y espada a Andrés Manuel López Obrador.

 




López Obrador, niega que él tenga un parecido a Donald Trump, ha dicho que quienes lo comparan con el Presidente electo de Estados Unidos están manejados por Carlos Salinas de Gortari, su obsesión.

Lo irónico es que probablemente el candidato al 2018 llegue a la Presidencia utilizando las mismas herramientas, que el candidato republicano, uso para llegar la Casa Blanca en el 2017. Es justo y necesario que Google, Facebook y Twitter actúen contra sitios que tienen el objetivo de desinformar y manipular la opinión pública con falsedades.

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Los jóvenes y la izquierda

¿Qué significa hoy en día ser de izquierda en México? ¿Significa seguir a López Obrador en su desprecio hacia las instituciones? ¿Justificar la vandalización de la propiedad privada por parte de los normalistas de Ayotzinapa? ¿Apoyar a la CNTE en sus bloqueos? Las posibles respuestas y la mera formulación de estas preguntas me dejan insatisfecho.

La concepción actual de la izquierda entre la población me parece errónea, y en gran medida el malentendido se debe a que no tenemos verdaderos representantes de ella.

Octavio Paz en alguna ocasión fue más lejos al afirmar que: “En México no hay una izquierda ni una derecha en el sentido ideológico. Llamamos de derecha a quienes sólo ven por sus intereses, y de izquierda a los que les gritan, queriendo estar en el poder”.




La “izquierda” como vemos, es un concepto difuso. Por ello en la actualidad hay quienes abogan por una actualización de los polos Izquierda – Derecha, a Liberal – Conservador (sin embargo, no son traducciones del todo).

En un intento por clarificar el concepto “izquierda” y su relación con los jóvenes (motivo de posterior análisis), opinan dos figuras un tanto atípicas en el contexto político de Monterrey (típicamente de derecha/conservador): la diputada local de Movimiento Ciudadano, Concepción Landa, y el diputado federal del PRD Waldo Fernández.

Para usted, ¿qué significa ser de izquierda?

Concepción Landa (CL): Para mí significa ser progresista, ver por el bien público y común, antes que los intereses individuales. Ser responsable con los que menos tienen, brindar un desarrollo humano y cultural con oportunidades para todos, asumir el compromiso de legar un mundo mejor para las generaciones futuras y el cuidado del medio ambiente

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?
CL: No, creo que los jóvenes se sienten más identificados con los ciudadanos sin afiliación partidista.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?
CL: Porque no piensan en que hay que unir esfuerzos y que nadie tiene la verdad absoluta. Hay una arrogancia ideológica enorme.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?
CL: Por el gran individualismo que existe en donde las acciones colaborativas y colectivas son de “comunistas” o “populistas”. Además de un esquema de verticalidad.




¿Para usted qué significa ser de izquierda?
Waldo Fernández (WF): Ser de izquierda, es respetar los derechos y libertades de todos. Ser tolerantes, ser incluyentes, respetar la pluralidad.
Soy un hombre que cree que todos nacemos libres y con igualdad de oportunidades, defender el derecho de todos a alcanzar sus metas sin hacer distingos, eso es para mí ser de izquierda.

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?

WF: Todos los partidos tienen espacios dedicados a los jóvenes, depende de ellos militar o participar activamente. Todos los partidos políticos actualmente han incorporado criterios de elegibilidad de jóvenes y han adoptado discursos y políticas encaminadas a este sector.
Lo importante es que los jóvenes participen sino en un partido político, en una asociación civil, en sus escuelas o como ciudadanos a construir un mejor país.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?

WF: Porque existen diferentes ideologías dentro de la izquierda. No sólo en el país sino en el mundo; algunas son más progresistas y otras más radicales.
Ante la pluralidad política, social y cultural que cohabita en el país, es común la dispersión de posicionamientos y con ellos la simpatía del electorado.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?

WF: En Monterrey tenemos una cultura y una idiosincrasia diferente al resto del país, aquí la cultura del esfuerzo que generalmente es identificada con el centro-derecha es muy bien vista y las políticas que implementa la izquierda no siempre son del agrado de la ciudadanía. El ciudadano tiene una idea equivocada de lo que es ser de izquierda. La izquierda también busca el progreso económico y social.

Podemos observar un elemento común en ambas definiciones de “izquierda”: el respeto a las libertades individuales implícito en la tolerancia y la pluralidad. Se añaden también como distintivos el combate a la pobreza y el cuidado del medio ambiente.

Me interesa ahora hacer un vínculo entre los expuesto sobre la “izquierda”, y los jóvenes porque los jóvenes somos mayoría, no sólo demográficamente sino también socialmente, es decir, tenemos cada vez mayor peso en la sociedad, en gran medida, gracias a que somos quienes mejor dominamos las nuevas tecnologías, lo que tiene 2 implicaciones directas:

1) Estar mejor informados.
2) Tener más vías de expresión.

Aunque entre los jóvenes hay diversas corrientes ideológicas, se tiende cada vez más al liberalismo (entiéndase por liberalismo el desarrollo y protección de las libertades individuales) y creo que es tiempo de aclarar y asumir lo que significa dicha postura ideológica para así encausarla hacia una auténtica representación política. Lo considero particularmente importante para evitar un mayor atraso social.




Esta tendencia al liberalismo por parte de los jóvenes no es exclusiva de México, se presentó antes con Joshua Wong (19 años) en Hong Kong, fundando el Demosistō (partido de centro izquierda pro-democrático), con Pablo Iglesias (38 años) en España fundando Podemos (izquerda), con Alexis Tsipras (42 años) en Grecia y su partido Syriza (coalición de partidos de izquierda e izquierda radical), Justin Trudeau (44 años) en Canadá con el Partido Liberal y Bernie Sanders en los Estados Unidos con su búsqueda de transformar al Partido Demócrata, todos estos casos teniendo en común un mensaje y agenda liberal dirigida a los jóvenes.

Para el caso de México, no creo que la solución sea crear un partido político, ya hay más que suficientes, lo que hace falta es depurarlos para que se conviertan en auténticos mecanismos de representación.

Para ello, será necesario que primero los jóvenes conozcan en qué consisten los posicionamientos de izquierda/liberales y escojan si deciden asumirlos como propios, la representación política vendrá por añadidura.

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El inmaculado señor López y su Morena de fuego

En estas elecciones, hemos visto como Morena se ha encumbrado en una fuerza política nacional de consideración con una soberbia exacerbada de que nada ni nadie los detiene. El lopezobradorismo institucionalizado nos recuerda que la política nacional no tiene antídoto contra el populismo retrógrada del siglo pasado.

Hace meses el mesías de Tabasco afirmaba en un acto casi bíblico que “Todo el que está en el PRI, pero se arrepiente de todo lo que hizo mal y decide pasarse a Morena, puede ser perdonado. Al momento que se sale del PRI se limpió”. Luego, uno de sus patiños, Martí Batres pedía a militantes de otros partidos votar por Morena en otro gesto de expiación de pecados.

Hace meses el mesías de Tabasco afirmaba en un acto casi bíblico que “Todo el que está en el PRI, pero se arrepiente de todo lo que hizo mal y decide pasarse a Morena, puede ser perdonado. Al momento que se sale del PRI se limpió”.

Jesús Silva Herzog comenta “El mundo no tiene más eje para el tabasqueño que su dicotomía entre el bien (que él encarna) y la mafia del poder (que representan todos los que se le oponen).”

El que Morena haya sacado resultados tan interesantes en estados como Veracruz y la CDMX nos hace una señal de lo mal que está nuestra izquierda, que se cuelga de tanta retórica se pueda, que desconoce, luego se deslinda y después llama traidor a todo aquel que no comulgue con sus ideas fanáticas.

El que Morena gane posiciones importantes es un grave golpe al avance del país pues es darle voz y voto a fanáticos que de por sí ya tienen spots gratis contaminando las mentes de todos los mexicanos.

Ahora que la CNTE firma un pacto de alianza con Morena nos damos cuenta que el lopezobradorismo pacta con quien sea, como sea y cuando sea, no importan las críticas. Morena bien hoy puede pactar con la CNTE, mañana con los Zetas y pasado mañana con el PRI. Recordemos que el soberano líder perdona los pecados políticos si se toca su sagrado manto, entonces, no hay posibilidad de autocrítica o de cuestionamiento.

Ahora que la CNTE firma un pacto de alianza con Morena nos damos cuenta que el lopezobradorismo pacta con quien sea, como sea y cuando sea, no importan las críticas. Morena bien hoy puede pactar con la CNTE, mañana con los Zetas y pasado mañana con el PRI.

La izquierda mexicana tiene que unirse y desconocer a Andrés por su nulo aporte al progresismo de vanguardia, su predilección por el charrismo sindical y sus alianzas con personajes oscuros…

Este fin de semana, los ciudadanos tuvieron en sus manos no darle el poder a este remedo del echeverrismo, traidor a la verdadera izquierda y manipulador de masas, allá aquellos que votaron por él, la democracia es justa y nos da lo que merecemos.

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CARTA ABIERTA A ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

Andrés Manuel López Obrador

PRESENTE

He visto como descalificas en muchas ocasiones el trabajo de políticos y funcionarios que a tu consideración y a la de muchos son “traidores a la patria”. A lo largo de dos sexenios te has dedicado a señalar los errores incuestionables de nuestros presidentes e incluso te autoproclamaste ‘presidente legítimo de la nación’ que no es poca cosa.

Cuando surge la pregunta de “¿Cómo sobrevives los años en los que no ocupas algún cargo?” Tu respuesta es que lo haces mediante la venta de tus libros, misma respuesta de personas como Fernández Noroña quien últimamente no es del agrado de la nación.

A lo largo de dos sexenios te has dedicado a señalar los errores incuestionables de nuestros presidentes e incluso te autoproclamaste ‘presidente legítimo de la nación’ que no es poca cosa.

Por más de 10 años militaste en el Partido Revolucionario Institucional, mismo al que hoy día críticas de manera frontal señalándolos como los únicos culpables del retroceso económico y social de nuestro país. No es poca cosa escuchar en YouTube el himno que algún día le compusiste a este partido denotando tu fervor e incluso amor por sus colores.

En el PRD viviste tus mejores momentos, lograste ser nombrado como uno de los mejores alcaldes del mundo y estuviste a nada de ocupar la silla presidencial, pero perdiste ante Felipe Calderón, que entre claros y oscuros es señalado como el último presidente de verdad en nuestro país. En este partido experimentaste lo mejor en tu carrera política desde la perspectiva ciudadana, para mí representabas una opción real y distinta para darle rumbo a nuestro país e incluso te desligue- al menos en mi análisis- del escandaloso suceso con René Bejarano y otros colaboradores tuyos.

No concibo honestidad en una persona que ha cambiado de partido cuanta cantidad de veces ha querido, siempre y cuando su nuevo rumbo le abra el espacio a la candidatura presidencial.

También abandonaste al PRD argumentando que ya no eran afines en la lucha por recuperar la dignidad de México y fundaste el partido del que ahora vives y por el cual buscas la presidencia, por tercera ocasión, en el 2018. No tengo nada en contra de los persistentes, incluso me considero uno de ellos, pero en tu caso creo que rebasó la delgada línea de la constancia y pasó al lado oscuro de la terquedad.

No concibo honestidad en una persona que ha cambiado de partido cuanta cantidad de veces ha querido, siempre y cuando su nuevo rumbo le abra el espacio a la candidatura presidencial. No apoyaré jamás a la persona que piensa que si no estás con él, entonces eres un traidor más de la patria tan solo por pensar distinto. Me gusta creer que los jóvenes sacaremos al país adelante, cosa que ni tú ni todos los que críticas han podido hacer.

Te respeto como político porque has sido una figura con gran poder de mover masas, pero te pido congruencia para afrontar la realidad y abrirle paso a las nuevas generaciones del engranaje político mexicano. Al margen de los aciertos o desaciertos que el pueblo mexicano pueda tener en cada proceso electoral, creo que seguimos siendo los únicos que realmente sacaremos a este país adelante.

César Ulloa, joven comprometido con su país.

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México y el Caudillismo

“Un hombre hará la diferencia, pero una sociedad hará la revolución”

Nuestro país puede concebirse de diversas formas: como una nación llena de retos en cuanto a las áreas económicas, sociales y de derechos humanos, e igualmente como un pueblo pluricultural que ha tenido el privilegio de contar con una inmensidad de culturas y tradiciones, tanto mestizas como aquellas provenientes del México prehispánico. Es en ese factor pluricultural que puede apreciarse uno de los aspectos más arraigados que tenemos algunos mexicanos: el caudillismo. Considero de gran importancia expresar una postura personal respecto a este concepto, el cual, bajo mi punto de vista, se encuentra considerablemente establecido en nuestra visión individual y colectiva.

Ahora bien, se preguntará el lector ¿Qué es el caudillismo? Tal interrogante debería responderse con otros cuestionamientos los cuales he escuchado al tratar temas de política junto a otros compañeros, tales como: ¿Dónde quedaron los héroes que nos dieron la independencia? ¿Dónde quedó la gente como Morelos y Zapata?

El caudillismo no es más que la concepción que poseen una parte de los mexicanos en cuanto a la forma en la que ellos mismos verán llevada a la realidad aquella lucha por un México mejor. Entrando un poco a los elementos que integran el caudillismo es visible una postura quietista, entendiéndose como una esperanza pasiva y carente de movimiento, o, dicho en otras palabras: una esperanza con cadenas en vez de alas. Este quietismo va a la par con el aspecto intrínseco del caudillismo, el cual es el concepto de una figura arquetípica, mesiánica e idealista de una persona que llevará a cabo un cambio hacia todo el país. Desde figuras pertenecientes a siglos pasados como Emiliano Zapata o Benito Juárez, hasta las más contemporáneas como Fabio Beltrones (al menos para los militantes del PRI), Andrés Manuel López Obrador con su partido MORENA o nuestro gobernador en turno, Jaime Rodríguez Calderón con la bandera “independiente”, sobran los ejemplos de figuras arquetípicas responsables de mantener al caudillismo en el pensamiento de una parte de la población.

Recordando el artículo 39 de la Carta Magna, la soberanía reside en el pueblo, por lo que le corresponde, no a un líder “ejemplar” ni a un político fabricado cambiar al país, sino que corresponde a cada uno de nosotros hacer tal empresa.

Por otra parte, resulta imprescindible recalcar que esta noción ha sido mantenida y explotada por parte de algunos individuos pertenecientes al sector gubernamental; un ejemplo visible se encuentra en la educación básica, especialmente en las clases de historia que llevábamos cuando niños. A lo establecido anteriormente habría que agregársele, con el fin de complementar, la siguiente pregunta ¿En qué páginas de nuestros libros de historia se les hizo un énfasis a las personas que lucharon junto a las figuras de Morelos, Juárez o Villa? Aunado a lo anterior, no debe olvidarse el factor de explotación del caudillismo, utilizado en gran parte por actores políticos (actor en el amplio sentido de la palabra); desde la apariencia pueblerina de Fox durante su campaña presidencial, hasta la figura del “joven” que representa a un PRI “renovado” que brindó Peña Nieto, el caudillismo funge como una herramienta utilizada por la burocracia política.

Finalmente, luego de observar los alcances de tal concepción poseída por un grupo de paisanos, de recalcar la acción de conservación y explotación de esta misma por parte de entes políticos y de mencionar ejemplos clásicos y contemporáneos de caudillos, el lector habrá de tener la pregunta sobre ¿Qué hacer? La respuesta, a diferencia del inicio, debe contestarse ya no con otras preguntas cual Sócrates, sino con una afirmación: La democracia representativa no es votar un día, y callarse tres años. Con esto quiero decir que, la democracia que reconoce nuestra constitución no tiene cabida que una persona arquetípica haga su voluntad luego de ser votada por la mayoría, tampoco tiene cabida que los mexicanos bajemos nuestra voz hasta encontrar a otro individuo que siga nutriendo este círculo vicioso.

Recordando el artículo 39 de la Carta Magna, la soberanía reside en el pueblo, por lo que le corresponde, no a un líder “ejemplar” ni a un político fabricado cambiar al país, sino que corresponde a cada uno de nosotros hacer tal empresa.

…el lector habrá de tener la pregunta sobre ¿Qué hacer? La respuesta, a diferencia del inicio, debe contestarse ya no con otras preguntas cual Sócrates, sino con una afirmación: La democracia representativa no es votar un día, y callarse tres años

Termino con la siguiente frase, la cual, espero un día sirva para erradicar este caudillismo y nos ayude a cosechar una democracia representativa auténtica; “Un hombre hará la diferencia, pero una sociedad hará la revolución”.

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