El Secreto de los Estados Unidos

Estados Unidos es un país admirable. Es una potencia económica, política y un modelo a seguir para muchos. Es el país que ha recibido a millones de inmigrantes abriendo la posibilidad de cumplir el sueño americano.

Sin embargo, pocos recuerdan que gran parte de su supremacía no se debe solamente a su gente o su sistema económico o político – como las corrientes de supremacía blanca que han tomado el poder del tal país sugieren – sino al hecho de que la moneda que respalda la economía global es el dólar estadounidense.

Estados Unidos se considera como potencia mundial desde antes de la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento se le solicitaba su apoyo por el bloque de occidente para contrarrestar al fascismo Nazi y sus seguidores, España y Japón.




No obstante, Estados Unidos no fue tan desafortunado como sus aliados, pues si bien sufrió el ataque en Pearl Harbor en 1941, su territorio continental no sufrió mayores consecuencias permitiéndole tener intacta su cadena productiva al finalizar la guerra.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, esta situación los posicionó estratégicamente para sobresalir como potencia mundial, mientras el resto de los países desarrollados de la época como Inglaterra, Alemania o Francia, pasaban dolores de cabeza para reconstruir sus instituciones, cadenas productivas y tejido social.

Lo anterior tuvo como consecuencia que en julio de 1944, un año previo a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, se firmara el tratado de Bretton Woods. Este tratado internacional establecía al dólar estadounidense como moneda base global respaldado por el oro. El estar bajo estas circunstancias permitió a los Estados Unidos comenzar a financiar su propio crecimiento y el de otros países.

En otras palabras, Estados Unidos se convirtió en el banco de muchos países en vías de reconstrucción y/o desarrollo, obteniendo con ello no solamente control económico, sino geopolítico. Sin embargo, la impresión del dólar masivamente y su circulación por todo el mundo, puso entre dicho si en realidad estaba respaldado por oro.

Era inconcebible pensar que las Reservas de Fort Knox contaran con el oro suficiente para respaldar tan masiva distribución de la moneda. En 1971, la Guerra de Vietnam acrecentó esta situación con una alta impresión de dólares para financiar la guerra. Algunos países europeos comenzaron a comprar reservas en oro.

El caso más sonado fue Gran Bretaña y Francia, países  que exigieron a Estados Unidos convertir sus dólares a oro de manera repentina. Como era de esperarse, Estados Unidos no era capaz de respaldar el dólar en oro.

Es así, que Richard Nixon decide romper la relación dólar – oro. Sin embargo, ya era tarde, el dólar era la moneda que circulaba a nivel global y la moneda en que los países acumulaban sus reservas, muchos de éstos como cobertura para cubrir su deuda externa.

Estas deudas denominadas en dólares crecieron con mayor énfasis durante la crisis de petróleo de 1973, en donde grandes sumas de dólares se destinaron como deuda a países productores de petróleo, muchos de ellos países Latinoamericanos en vías de desarrollo. Y esta historia continúa hoy en día. El dólar sigue siendo la moneda base para la mayoría de las transacciones y préstamos internacionales.

Durante esta etapa y los años subsecuentes, Estados Unidos ha estado con la fortuna de seguir financiando su crecimiento con deuda. A diferencia de todos los otros países, su deuda está en dólares y ellos mismos tienen la manera de imprimir su propia moneda.

Ningún otro país tiene esta magnífica ventaja. Es en gran parte por esto, que su riesgo país, sus tasas de interés, su interminable cultura de crecimiento y consumismo por medio de la deuda, han permitido crear oportunidades y la potencia que es hoy en día.

Es por esto que cuentan con presupuestos ostentosos para su infraestructura y fuerza militar. Es por ello que tiene influencia geopolítica en cada rincón del planeta. No olvidemos, Estados Unidos es el país más endeudado del mundo.

En 2017, su deuda pública es equivalente a 19 mil millones de dólares ($19,000,000,000,000) representando aproximadamente el 105% de su PIB.  Se estima que para el 2020 su deuda pública sea de 22.6 miles de millones de dólares.

Pongamos todo lo anterior en términos coloquiales. Imagina que te invitan un amigo a jugar Monopoly. A diferencia de una partida bajo las reglas del Monopoly, el dueño de la casa decide contar con una condición especial: además de ser jugador, será el dueño del banco y además tiene una maquinita para imprimir billetes a su discreción.

Ahora bien, el resto de los otros jugadores – de los cuales tu formas parte – tienen un número limitado de billetes para pagar sus transacciones y si solicitan deuda, ésta es denominada en la moneda oficial del juego. ¿Se te hace justo el juego? ¿Qué le dirías a tu amigo? ¿Quién ganaría la partida?




Existen intentos aislados en los que se ha desafiado al dólar. Sin embargo, ninguno ha surtido efecto. Por ejemplo, la Unión Europea tenía como objetivo convertir su moneda en la competencia frente al dólar. Desde su fundación en  1993 a la fecha, ha logrado colocar al euro como una moneda importante a nivel global, sin embargo sigue siendo lejana competencia frente al dólar.

Si bien algunos países cuentan con reservas en euros, éstas son relativamente pocas contra el dólar. Estudios apuntan que en 2006, cerca del 65% de las reservas internacionales de los países estaban en dólares. Lo sigue el euro con un distante segundo lugar con el 26% de las reservas internacionales.

Un dólar fuerte y una Unión Europea en conflicto, sigue demeritando la posibilidad de quitar al dólar como moneda dominante.

No debe sorprendernos que Trump públicamente haya comentado su apoyo a la salida del Reino Unido de la Unión Europea y declarado que el modelo de la Unión Europea es obsoleto.

En 2003, Estados Unidos y sus aliados invadieron Irak aparentemente para desarmar a tal país de armas de destrucción masiva – armas que nunca fueron encontradas. Existen varias teorías sobre la verdadera razón por la cual Estados Unidos decidió invadir a Irak.

Una de estas teorías apunta a que la idea de derrocar a Saddam Hussein fue en respuesta a que Irak comenzó hacer todas sus transacciones de petróleo en euros. Cabe recordar que Irak es miembro de  la OPEC, el 12vo productor de crudo y el 5to país con mayores reservas de petróleo.

Estados Unidos no podía – ni puede – permitir que los países productores de petróleo decidan usar otra moneda como referencia al precio del petróleo y mucho menos la compra-venta a nivel global de tan preciado insumo.

Esto sería una seria amenaza a la hegemonía del dólar. Se dice que la invasión de Irak fue un claro mensaje para los líderes del mundo: El petróleo se cotiza en dólares y cualquiera que se descarrile de esta práctica, sufrirá las consecuencias.

En 2011 nace el bloque económico BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como las economías emergentes más grandes del mundo. En 2014, el  bloque comenzó a introducir la idea de crear un Banco central (Banco BRICS) y una moneda única para sus transacciones.

Como resultado se perdería la dependencia de los bancos de occidente y del dólar. Hasta hoy, poco se ha avanzando en el tema.




Donald Trump ha creando fuertes turbulencias en todo el mundo, incluyendo desmanes con países aliados de los Estados Unidos. Ha sugerido desconocer tratados internacionales de comercio y promovido regresar a una etapa de proteccionismo.

No sólo eso, su administración ha tomado el atrevimiento de sugerir desconocer tratados que rigen la comunidad financiera. Es aquí donde el tema de la moneda juega un importante rol.

Si bien la hegemonía del dólar ha sido una desventaja competitiva para otros países, también puede ser el talón de Aquiles para los Estados Unidos.

Suena descabellado, pero ¿qué pasaría si los países se unen y determinan una nueva moneda base o un índice de monedas como referencia en vez del dólar? ¿Qué pasaría si el petróleo y otros commodities se comienzan a cotizar en otra(s) moneda(s) en el mercado global? ¿Qué pasaría si los países comienzan a cambiar sus reservas internacionales a otra(s) moneda(s)?

¿Qué pasaría si Estados Unidos se cierra al comercio global, pero el resto del mundo sigue abierto al comercio, utilizando otra(s) moneda(s) para sus transacciones?

Suena irreal llegar a ese nivel de coordinación global. Por otro lado, Estados Unidos lucharía con capa y espada contra estas iniciativas  como secretamente lo lleva haciendo desde 1944. Sin embargo, imaginemos por un momento que se llegue a concretar. Esto cambiaría el orden global a una escala sin precedentes.

Se tendría que estudiar a fondo las implicaciones de que el dólar se convierta en una moneda más. ¿Cómo tendría Estados Unidos que tratar ahora su deuda pública? ¿Tendría Estados Unidos que experimentar lo que otros países han vivido: inflación, políticas monetarias restrictivas, alza en tasas de interés? ¿Sería inevitable una recesión para Estados Unidos acarreando al resto del mundo? Sin hacer un análisis a detalle, podríamos adelantar que habría caos, guerras y en definitiva el derrumbe del orden mundial como lo conocemos hoy en día.

Las consecuencias son tan catastróficas que parece impensable en que tales cambios se den. Sin embargo, si Estados Unidos sigue siendo un bully en cuyas negociaciones posiciona al resto de los países siempre en una posición perder, ¿porqué no ir a una negociación perder – perder? Quizá este sacrificio es necesario para tener un mundo más justo y equilibrado hacia el futuro.

Esto dejaría a Donald Trump solo con sus vacías palabras – y desgraciadamente con sus armas – para negociar. Sin duda esta es una idea descabellada, pero si surge el juego Estados Unidos vs. El Resto del Mundo, es una idea que estos últimos podrían llegar a considerar al menos para dar la señal que también Estados Unidos requiere del resto del mundo.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Transparencia Financiera

Los últimos días de abril encontramos en los principales periódicos de negocios una gran cobertura a los resultados financieros de las empresas que cotizan en la bolsa de valores. Al ser compañías públicas, éstas tienen la obligación de divulgar reportes trimestrales y anuales de sus estados financieros, a fin de que el gran público inversionista conozca su situación económica, resultados de operación, ventas, costos y utilidades, entre muchos otros datos relevantes.

El pasado 29 de abril fue el último día en que las emisoras (empresas que cotizan en bolsa) podían enviar a la Bolsa Mexicana de Valores su reporte del trimestre enero a marzo de 2016 para cumplir con el marco normativo del mercado de valores. En una economía mundial tan interconectada, esta normatividad cobra gran importancia para poder desarrollar mercados financieros sanos y eficientes en todos los países y a todos los niveles. La regulación de entrega de información transparente y precisa es el detonante del crecimiento en un sector que demanda datos confiables, de calidad y que reflejen de manera fidedigna la realidad económica, administrativa, contable y financiera de las empresas públicas.

El pasado 29 de abril fue el último día en que las emisoras (empresas que cotizan en bolsa) podían enviar a la Bolsa Mexicana de Valores su reporte del trimestre enero a marzo de 2016 para cumplir con el marco normativo del mercado de valores.

Para elaborar sus estados financieros las emisoras deben seguir los lineamientos de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), las cuales proveen elementos técnicos de clasificación contable mundiales, con el objeto de homologar la forma de contabilizar la información y de poder interpretar equivalentemente cualquier estado financiero sin importar el país de origen. De esta forma, el análisis de los datos publicados por una empresa de Europa y otra de Asia puede ser equiparable y comparado de manera precisa.

La adopción de estos estándares mundiales por las empresas mexicanas es un gran salto hacia la transparencia del mercado y la correcta forma de divulgar información que inversionistas, analistas, auditores, bancos, casas de bolsa y autoridades gubernamentales utilizan para desempeñar sus funciones relativas al mercado de valores.

El publicar datos en tiempo y forma, permite que analistas del mercado puedan realizar un estudio confiable de las compañías y así poder emitir opiniones más precisas a inversionistas y participantes del mercado. El mostrar la situación financiera de una empresa de manera transparente y clara es un pilar fundamental para que el mercado de valores se fortalezca y cumpla con los niveles de ética y honestidad tan requeridos en el mundo de los negocios.

Algunas de los reportes más relevantes del primer trimestre del año fueron los siguientes: América Móvil, propiedad de Carlos Slim, reportó cifras decepcionantes anticipadas ya por analistas ante la fuerte competencia en el sector de telecomunicaciones y la depreciación del peso respecto al dólar. La utilidad neta, es decir la ganancia total de enero a marzo, disminuyó 41%. La compañía insignia de Emilio Azcárraga, Televisa, publicó resultados mixtos al lograr un incremento en ventas de 9.5% y una pronunciada disminución en su utilidad neta de 46%.

El publicar datos en tiempo y forma, permite que analistas del mercado puedan realizar un estudio confiable de las compañías y así poder emitir opiniones más precisas a inversionistas y participantes del mercado. El mostrar la situación financiera de una empresa de manera transparente y clara es un pilar fundamental para que el mercado de valores se fortalezca

En el ámbito internacional, los bajos precios del petróleo han golpeado a compañías de este sector como Exxon y Chevron, las cuales reportaron caídas de $3,064 y $725 millones de dólares en sus ganancias, respectivamente.

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La terrible historia del peso y el dólar

En los últimos días hemos visto cómo el peso se deprecia frente al dólar, y el mensaje que constantemente transmiten los medios de comunicación comienza a manejar un poco los temas del miedo, la indignación y la preocupación por lo que podría suceder con nuestra divisa en un futuro cercano. Hay quienes consideran que un episodio como el de 1994 podría repetirse y pronostican que la economía mexicana podría afrontar un reajuste negativo para intentar mitigar los estragos que ocasionaría el alza del valor del dólar. Desafortunadamente, el plan no es muy prometedor: en pocas palabras, se piensa nuevamente en una devaluación.

Hay quienes consideran que un episodio como el de 1994 podría repetirse y pronostican que la economía mexicana podría afrontar un reajuste negativo para intentar mitigar los estragos que ocasionaría el alza del valor del dólar.

El 3 de diciembre de 2012, oficialmente el primer día laborable de nuestro presidente Enrique Peña Nieto; y según información del Banco de México, el dólar se cotizaba en $12.93. El día de ayer, martes 19 de enero, el valor registrado fue de $18.19 pesos por dólar, lo que representa un incremento de aproximadamente $5 pesos en poco más de tres años. Podría no sonar tan alarmante, pero si ajustamos el dato, descubrimos parte de la realidad: el dólar se ha encarecido aproximadamente un 40% respecto al inicio del presente sexenio.

El dólar se ha encarecido aproximadamente un 40% respecto al inicio del presente sexenio.

Echando una rápida hojeada a los números nos encontramos con tres datos interesantes: al cierre de la administración de Ernesto Zedillo (1994-2000), el dólar se cotizaba en $9.42. Al final del mandato de Vicente Fox (2000-2006), los billetes verdes valían $10.99 pesos, y para el cierre de labores de Felipe Calderón (2006-2012), el valor era de $12.92 pesos por dólar. Si hacemos las cuentas nos encontramos con que, durante los sexenios panistas, el dólar aumentó aproximadamente $3.5 pesos, lo que equivaldría a un incremento del 37% en doce años de gobierno. Lector, si para este punto consideras que mi intención es decirte que “los panistas juegan mejor a la economía que los del PRI”, déjame decirte que no es así.

Sí, probablemente el precio del dólar tuvo una variación similar a la que Peña Nieto ha presentado en tan sólo tres años, pero naturalmente estas cifras no contemplan los incrementos pronunciados que se registraron a lo largo de estos sexenios donde el dólar alcanzó niveles por encima de los catorce pesos. Además, esta información no es relevante para hablar de los otros tantos temas que aquejaron al país durante este tiempo, tales como la crisis de seguridad, la de derechos humanos, las terribles fallas en política exterior, el incremento de los índices de pobreza a nivel nacional, entre otros. Sobre esto último, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política (CONEVAL) indicó que respecto a la cifra de 2006, en México existen 20 millones más de personas que viven en pobreza (2012), lo que equivale a un poco más del 50% de la población de nuestro país.

Volviendo al tema, y nuevamente verificando algunas cifras, nos encontramos con algunos cambios muy pronunciados. Si hacemos un poco de memoria —y consultamos algunas estadísticas, por qué no— nos encontramos con la sorpresa de que el día 2 de diciembre de 1994 (primer día de trabajo de Zedillo), el valor del dólar era de apenas $3.44 pesos. No obstante, los estragos del mes de diciembre provocaron que rápidamente el valor de la divisa estadounidense aumentara y que incluso llegara a cotizarse en $7.59 pesos para marzo de 1995. Es decir, el valor del dólar se incrementó en un 120% en tan sólo cuatro meses.

¿Crees que esto es preocupante? No hay que olvidar un par de detalles. Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortiari, y con el fin de contrarrestar la monstruosa devaluación del 1442.92% que sufrió el peso mexicano durante el sexenio de José López Portillo, se realizaron reformas estructurales —un término que probablemente nos suena muy familiar hoy en día— y se introdujo la política del ‘nuevo peso’, que en la jerga del ciudadano común, no significa otra cosa más que “quitarle tres ceros al peso” y así, en lugar de decir que algo valía diez mil pesos, ahora sólo costaba diez.

Para evitar confusiones, el circulante mexicano llevaba grabada una letra ‘N’ para indicar que se trataba de esta nueva política económica, y así fue como las monedas de cien y doscientos pesos fueron desapareciendo para darle lugar a las de N$1, N$2, N$5 y sus derivaciones en centavos. Sin embargo, el 1º de enero de 1996, el nombre ‘nuevo peso’ fue eliminado para retomar el viejo nombre de ‘peso’, así “a secas”. ¿Por qué es esto importante? Porque si quisiéramos medir el valor del dólar respecto a nuestra moneda de manera histórica, realmente necesitaríamos pagar aproximadamente $18,000.00 pesos por dólar, lo cual de ninguna forma es equiparable con los $2291.24 que se pagaban en 1988.

La pregunta clave: ¿podría nuevamente devaluarse el peso mexicano? La respuesta: en este país pareciera ser que cada 20 años es lo que sucede.

Nuevamente, lector —y antes de que te alarmes— recuerda que la economía ha sufrido muchos cambios y que en 20 años pueden suceder muchas cosas. La pregunta clave: ¿podría nuevamente devaluarse el peso mexicano? La respuesta: en este país pareciera ser que cada 20 años es lo que sucede. A mediados de los setenta, sufrimos una primera devaluación; a mediados de los noventa, se repite la historia, y ahora a mediados de los 2010, parece que la cosa no pinta diferente.

“Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo” –Jorge Santayana.

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Correlación Dólar-Chapo

Hoy en día, en tiempos donde el precio del dólar ha llegado a los $18 pesos, han surgido preguntas que buscan responder el porqué de este abrupto incremento. Desafortunadamente de esto se desprenden diferentes mitos que a veces rayan en lo ridículo y otras veces en lo ilógico, como por ejemplo lo publicado por un joven Diputado local, quien asegura una infalible e incuestionable cortina de humo de la detención del Chapo sobre el precio del dólar.

Sin entrar en una terminología compleja y aburrida, las razones económicas que mueven la paridad de una moneda contra otra son sencillas y dado el entorno económico actual pueden ser explicadas de manera práctica.

Para México el valor del dólar obedecerá mayormente a la cantidad de moneda estadounidense que exista en el país, la cual depende principalmente de los ingresos por venta de petróleo y las remesas que llegan del país vecino.

Recordando lo publicado en este espacio hace unas semanas, el precio de una divisa (una moneda extranjera) se rige por la oferta y la demanda de ésta en un determinado mercado. En este caso, para México el valor del dólar obedecerá mayormente a la cantidad de moneda estadounidense que exista en el país, la cual depende principalmente de los ingresos por venta de petróleo y las remesas que llegan del país vecino.

Como bien se sabe, el precio del barril de petróleo ha caído dramáticamente en el último año como consecuencia de una sobre oferta y una poca demanda de esta materia prima por parte de los países desarrollados, afectando así a las naciones cuyos ingresos dependen en gran medida de la venta del oro negro. Tal es el caso de México.

Alrededor de un tercio de los ingresos del Gobierno Federal provienen del petróleo, de aquí que al vender a un precio cada vez más bajo la cantidad de dólares que se reciben por barril disminuye resultando en consecuencia en menos billetes verdes circulando en el país y por ende a menor cantidad de oferta de esta divisa mayor es el precio que se paga por ella. Es por esto que Banco de México, como una medida de apoyo, realiza subastas de dólares para incrementar su oferta y reducir su precio.

El aumento de la tasa de interés de Estados Unidos atrae inversiones hacia los bonos americanos, dando como resultado una migración de dólares en México (y muchos otros países) hacia el país del norte.

Por otra parte, el aumento de la tasa de interés de Estados Unidos atrae inversiones hacia los bonos americanos, dando como resultado una migración de dólares en México (y muchos otros países) hacia el país del norte, surtiendo el mismo efecto que en el párrafo anterior.

Otro factor, un tanto subjetivo e irracional pero siempre presente, son las expectativas en los mercados financieros. Partiendo del hecho que el sistema financiero mundial está conectado e interrelacionado, las noticias o sucesos de impacto global afectan a las divisas, tasas de interés, bolsas de valores, precios de materias primas, etc. Por tanto, la economía de China, el conflicto geopolítico de medio oriente, el ya discutido precio del petróleo y recientemente la bomba de Corea del Norte, entre otros causales, disparan el precio del dólar frente a otras monedas. Por ejemplo, durante el mes de diciembre de 2015 las divisas que más perdieron valor frente al dólar fueron el Rand Sudafricano con -6.6%, el Rublo ruso con -3.8% y el Peso mexicano con -3.6%. (El Financiero, 2015).

Por último es importante desmitificar, con base en lo aquí expresado, aquellas falacias como que el dólar ha subido por culpa de Peña Nieto, por culpa del Gobierno, o peor aún por lo publicado por el Diputado. Estas opiniones son meramente desinformación y falta de conocimiento, que desafortunadamente son difundidas y aceptadas por muchos como ciertas.

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*Esta columna fue escrita con información al viernes 8 de enero de 2016.

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Implicaciones del aumento de tasas de la FED

El día de hoy se llevó a cabo la reunión de la FED (Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos), pero las implicaciones económicas van más allá de las fronteras del país vecino. Durante los últimos meses, ha crecido el interés de los mercados financieros acerca de la decisión tomada por la FED de mantener el nivel de la tasa de interés. El día de ayer esa política monetaria cambió y anunciaron un incremento de 0.25 por ciento. En nuestro país, hemos seguido con detenimiento estas reuniones, pero no por curiosidad, las implicaciones económicas de esta subida de tasas no sólo se sentirán en Estados Unidos, la economía de todos los países se verá afectada y las familias mexicanas también sentirán los impactos.

Una subida de las tasas de interés de Estados Unidos en estos momentos es una señal de la recuperación económica que ha tenido ese país.

Recordemos que las tasas de interés de Estados Unidos presentaron una tendencia a la baja desde la crisis económica de 2008, esto con el objetivo de desincentivar el ahorro y provocar un mayor consumo que reactivará la economía. Es por lo anterior que una subida de las tasas de interés de Estados Unidos en estos momentos es una señal de la recuperación económica que ha tenido ese país. Para los inversionistas de todas las naciones, se vuelve aún más atractivo el mercado americano; las mayores tasas y el poco riesgo de ese país incentivan a los inversionistas a inyectar sus recursos en los bonos del tesoro de Estados Unidos, creando un redireccionamiento de los capitales a nivel internacional.

Ante esta subida de tasas por la FED, la respuesta natural del resto de los países será incrementar sus tasas de interés internas, con la intención de detener la salida de capitales.

Ante esta subida de tasas por la FED, la respuesta natural del resto de los países será incrementar sus tasas de interés internas, con la intención de detener la salida de capitales. En nuestro país, el Banco de México tendrá que elevar las tasas de interés para contener la inversión financiera en la nación. De no tener una reacción oportuna, la salida de capitales puede ocasionar una depreciación del peso y tendríamos un tipo de cambio más alto. La depreciación del peso puede afectar aún más al mercado de importaciones y los bienes y servicios derivados de él. Por el contrario, las remesas de los mexicanos que trabajan en Estados Unidos se incrementarían, lo que beneficiaría directamente a muchas familias mexicanas.

Las remesas de los mexicanos que trabajan en Estados Unidos se incrementarían, lo que beneficiaría directamente a muchas familias mexicanas.

Para las administraciones gubernamentales también se prevén cambios importantes. Si el Banco de México eleva las tasas de interés en nuestro país, es posible que tengamos un menor crecimiento económico, como consecuencia del menor nivel de consumo y con esto la inflación podría caer aún más. Además, la mayor parte de la deuda que los estados y municipios tienen contratada toma como referencia la TIIE; por lo que ante una subida de tasas en nuestro país se estaría elevando el servicio de deuda de las administraciones gubernamentales. Algunos estados han tomado previsiones al adquirir coberturas para su deuda, tal es el caso de Nuevo León, pero la mayoría de ellos están expensos a las consecuencias negativas de una subida de tasas.

Debemos de estar al tanto de las reacciones que tengan los mercados financieros en los próximos días. El incremento de 0.25% de las tasas de interés de Estados Unidos no es algo menor y los bancos nacionales deberán de reaccionar si quieren evitar los efectos negativos de una salida abrupta de capital.

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¿Y si suben las tasas qué pasa?

Este miércoles, la Reserva Federal de Estados Unidos (el equivalente al Banco de México) tendrá una reunión donde decidirán si se sube o permanece igual la tasa de interés de referencia. Esta tasa es en términos conceptuales el costo del dinero, la tasa de interés de la cual parten todas las demás tasas del mercado. De esta forma, los intereses que pagas por la hipoteca de tu casa o los que te paga el banco al invertir en sus pagarés dependen de la tasa de referencia que los bancos centrales fijan.

Esta decisión se toma con base en la política monetaria que cada país requiere para conseguir sus objetivos de inflación y crecimiento económico, principalmente.

Esta decisión se toma con base en la política monetaria que cada país requiere para conseguir sus objetivos de inflación y crecimiento económico, principalmente. Es así que, cuando un banco central mantiene tasas bajas, abarata el costo del dinero, buscando incentivar a que la gente pida prestado para invertir en negocios y generar actividad económica. En contraparte, cuando existe alta inflación en la economía, elevar las tasas hace más atractivo para el mercado el ahorrar en instrumentos financieros que les paguen buen rendimiento en lugar de consumir en productos y servicios.

Hoy en día, con mejores cifras de crecimiento económico y el desempleo a la baja, se espera que en la junta del miércoles se decida aumentar la tasa de referencia.

Desde hace nueve años la Reserva Federal, o Fed, ha mantenido su tasa de referencia en niveles de entre 0 y 0.25%, con el objetivo de despertar la economía, tan dañada entre otras cosas por la crisis de 2008, y disminuir los niveles de desempleo. Hoy en día, con mejores cifras de crecimiento económico y el desempleo a la baja, se espera que en la junta del miércoles se decida aumentar la tasa de referencia.

¿Cuál es la consecuencia directa de que Estados Unidos aumente su tasa de interés? Que el dólar suba de precio. ¿Por qué? Porque al haber tasas más altas en el país del norte los inversionistas internacionales retirarían su dinero de México.

Ahora bien, ¿cuál es la consecuencia directa de que Estados Unidos aumente su tasa de interés? Que el dólar suba de precio. ¿Por qué? Porque al haber tasas más altas en el país del norte los inversionistas internacionales retirarían su dinero de México para invertirlo en donde existan mejores rendimientos. Si bien en términos absolutos los bonos mexicanos pagan más que los estadounidenses, la relación riesgo/rendimiento es más atractiva en Norteamérica. Un inversionista que busca colocar su dinero en bonos sin riesgo preferirá el país que tenga la mejor tasa de rendimiento. Es por esto que en los últimos años una gran cantidad de dólares (al ser la divisa más comercial) han llegado a países como México y Brasil debido a que ofrecen a estos inversionistas una atractiva rentabilidad a un riesgo casi nulo. Sin embargo, partiendo del hecho que Estados Unidos es considerado por los mercados mundiales como el país más seguro para inversiones bursátiles, el ligero aumento de las tasas de interés supone a los inversionistas globales una oportunidad de obtener un buen rendimiento a un riesgo mucho menor del inherente a países emergentes.

Dicho lo anterior, cuando los inversionistas retiran su dinero de México para comprar bonos de Estados Unidos, esto ocasiona que haya menos dólares en nuestro país, y dado que a menor oferta, mayor precio, el tipo de cambio USD/MXN (dólar/peso) sube.

Otra consecuencia, menos inmediata, es que el Banco de México probablemente decida subir igualmente la tasa de referencia nacional, en línea con la Fed, logrando por una parte que el tipo de cambio baje (efecto inverso al del párrafo anterior) y presionando a que las tasas de interés del mercado suban levemente, traduciéndose en mejores rendimientos para los inversionistas pero mayores costos para quien paga un crédito.

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