Sin claridad, la mitad de los programas sociales del Gobierno de AMLO: Coneval

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Aunque el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador identifica bien a las personas a alas que quiere apoyar a través de sus 17 programas sociales “prioritarios”, pero la mitad de estos programas no explica “la problemática que les quieren resolver”, informó este lunes el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

El Coneval realizó una valoración de los elementos de monitoreo de los 17 programas sociales prioritarios a un año del inicio de su operación. El organismo autónomo recalcó que, a finales de 2019, los nuevos programas impulsados por la presente administración estuvieron lejos de alcanzar su cobertura objetivo.

En el informe se señala que de los 17 programas prioritarios, el 35% identifica con precisión a su población objetivo y el cambio/resultado que busca alcanzar. En tanto, 8 de los 17 programas, es decir el 47% tienen claridad en su población objetivo, pero no así en la problemática pública que buscan resolver; mientras que tres, es decir 18%, no cuentan con un Enfoque de Resultados.

El reporte titulado “Análisis de los programas prioritarios al primer año de la Administración 2018 -2024”, indica que a excepción de Jóvenes Construyendo el Futuro y Producción para el Bienestar, ninguno de los programas cubrió a más del 50% de su población objetivo, o no tenía información sobre su cobertura.

El Consejo ha asesorado a los 17 programas prioritarios en el planteamiento de objetivos centrales orientados a resultados, en la identificación y delimitación de sus poblaciones objetivo, así como en la construcción de indicadores que les permitan monitorear sus logros alcanzados, no obstante, aún persisten áreas de mejora pendientes por atender.

El Coneval ha asesorado a los 17 programas prioritarios en el planteamiento de objetivos centrales orientados a resultados, en la identificación y delimitación de sus poblaciones objetivo, así como en la construcción de indicadores que les permitan monitorear sus logros alcanzados, no obstante, aún persisten áreas de mejora pendientes por atender.

Por otro lado, al examinar el establecimiento de metas y líneas base de los 170 indicadores que utilizaron los 17 programas prioritarios en 2019 para dar seguimiento a sus objetivos, se observó que en 101, es decir 59% no se estableció una línea base; es decir, no se tiene claridad sobre el punto de partida en el que se guíe el programa para el logro de sus objetivos.

Mentiroso, mentiroso, AMLO mentiroso

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Martes 1 de septiembre. El Presidente de México dará su Segundo Informe de Gobierno desde Palacio Nacional. Para anunciarlo, ha lanzado varios spots en cadena nacional. 

Spoiler Alert: Están llenos de mentiras. Mentiras sucias, descaradas, cínicas. El Presidente de la República sigue en campaña a juzgar por esos spots.

Revisemos.

En un video, nos cuenta que “ya están levantando la economía popular”. Pero la semana pasada su Secretario de Hacienda dijo que México está por vivir la peor crisis desde 1932. Casi el peor momento económico para el país en el último siglo, en palabras de Arturo Herrera.

En otro spot le escupe directamente a la figura del Estado Laico en México. “El Papa Francisco nos ha dicho que ayudar a los pobres es el centro del Evangelio.”

Estamos de acuerdo en que ayudar a los pobres es necesario, urgente y es evidentemente bueno. Pero es preocupante que el mismo Presidente ignore las propias bases de nuestra Nación al dar declaraciones así.

Tercer spot (uno hasta pensaría que está posicionándose rumbo al 2021, ¿no?)

Aparece en su oficina. Dice primero, que ya no hay fueros ni privilegios. El señor, que vive en un palacio, dice que ya no hay privilegios.

Comenta que “ya no hay corrupción arriba”, pero el lunes 31 de agosto fue electo Presidente del Senado el exsecretario de gobierno de Manuel Velasco, al que se le han encontrado fotos en reuniones privadas con David León y Pío López Obrador.

“El 70% de los mexicanos apoyan la transformación”, pero las encuestas en promedio calculan su aprobación en un 53.8%, número más alto que el 47% que presentaba en abril.

Otros datos, como siempre.

Y por último, no nos podemos olvidar de la rifa del avión presidencial. Ese tema que hace parecer que el Gobierno de México es un chiste.

AMLO aparece en un spot arriba del avión, donde dice “habiendo tanta pobreza, esto es un insulto”. Tiene razón. Según datos del CONEVAL, la pandemia del Covid-19 hará que el número total de personas en situación de pobreza aumente entre 6.1 y 10.7 millones. Este país tiene muchísima pobreza, es cierto. Pero el Gobierno, en vez de establecer rutas viables para apoyar a la economía de las familias, ayudar con el cobro de los servicios, o simplemente ocuparse de la situación trágica que vivimos, están rifando un avión.  Eso sí es un insulto, para los que votaron por él y para todo México, que necesita con urgencia un líder que esté a la altura. 

Todas estas declaraciones suenan emocionantes cuando las dice el AMLO candidato, aquél que se ganó la confianza de más de 30 millones de mexicanos. Mismas declaraciones que son vergonzosas cuando son dichas por el AMLO presidente, que está cercano a cumplir dos años de mandato, en el que cada día, evidentemente, estamos peor. Ya de nada sirve maquillar cifras, modificar datos y lanzar culpas a los antecesores. En muchos aspectos y en MUCHO menos tiempo, ya es peor que algunos de los que gobernaron antes.

Todavía está a tiempo de enderezar el rumbo y gobernar para todas y todos, no sólo para aquellos que (a pesar de todo) lo siguen apoyando. Esperemos que así sea. Este país necesita políticos que gobiernen, no que vivan permanentemente en campaña.

Aumenta porcentaje de pobreza laboral: CONEVAL

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El porcentaje de la población laboral (población con un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria) pasó de 35.7 por ciento en el primer trimestre de 2020 a 54.9% en mayo pasado, resultado de la reducción del empleo y la caída en la actividad económica observadas en este periodo, mismas que afectaron las fuentes del ingreso laboral de los hogares, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Aunque el Coneval aclara que ambas cifras no son estrictamente comparables, sí sirven de punto de referencia para tener una idea del impacto de la emergencia sanitaria en el nivel de ingreso de los hogares.

El primer dato se elaboró con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al primer trimestre del año, y la segunda se estimó a partir de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), ambas hechas por el INEGI, esta ultima se realizó vía telefónica ante la imposibilidad de llevar a cabo la primera por la pandemia.

La contingencia sanitaria provocó tanto la disminución en el número de ocupados como del ingreso laboral, lo cual afecta negativamente la masa salarial, entendida como la suma total de percepciones salariales de todas las personas ocupadas, lo cual reportó una contracción en términos reales de 7.6 por ciento entre abril y mayo.

Por otra parte, el 11.7% de las personas pasó de no estar en pobreza laboral, y el 10.3% pasó de estar en pobreza laboral a estar en pobreza laboral, lo que implica que el porcentaje de personas que entraron en pobreza laboral es mayor al porcentaje de quienes salieron de ella hacia mayo.

Al analizar el número de ocupados en los hogares que pasaron de no estar en una situación de pobreza en abril a estar en pobreza laboral en mayo, se observa que en el hogar se tiene en promedio un ocupado menos, lo cual se traduce en un dependiente económico más.

Esto implica que estos hogares presentan una caída del ingreso laboral por persona, lo cual se relaciona con el cambio en su situación de pobreza laboral.

(Fuente: El Mañanero Diario)

Los Programas Sociales de AMLO

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Uno de los temas que el presidente López Obrador siempre promovió y defendió es la justicia social, especialmente para los grupos más marginados. Una marginación derivada de factores sociales y económicos como la corrupción, la falta de rendición de cuentas y transparencia, la discriminación, los excesos del mercado, el abandono del campo y de los grupos sociales que viven fuera de las zonas urbanas. Problemáticas complejas con muchas propuestas, estudios, y dinámicas económicas y sociales que entender. Pero para AMLO la solución siempre fue muy simple, por el bien de todos, primero los pobres. 

Muchas de las estrategias y políticas de López Obrador tienen un enfoque social y había certidumbre de lo que se iba a hacer. Pero a la hora de la verdad vimos que el objetivo final es tan ambiguo que nunca se logró aterrizar en políticas públicas y estrategias que logren un cambio real en la manera de hacer política.

Son 17 los programas sociales prioritarios del gobierno de López Obrador, siendo estos la insignia de su presidencia, de la mano con sus megaproyectos. Los programas principales son: Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida, Universidades Benito Juárez, Pensiones a Adultos Mayores, Madres Solteras y discapacitados, y apoyos al campo mediante créditos, fertilizantes y otros insumos productivos. Más allá de meternos en el debate ideológico, vale más la pena analizar su operación a fin de descubrir si realmente pueden hacer un cambio. 

La Ley General de Desarrollo Social establece que el CONEVAL tiene la obligación de evaluar todos los programas sociales que el gobierno quiera implementar. El 6 de julio pasado se publicó esa primera evaluación que se limitó al diseño de los 17 programas prioritarios. El Consejo compartió las principales fallas y recomendaciones para cada uno de los programas y los hallazgos nos deben de preocupar. 

La situación es crítica, se identifican fallas en puntos esenciales de todos los programas. En Jóvenes Construyendo el Futuro, que entrega $3,748 mensuales, no hay metodología, personal o mecanismos que ayuden a saber si su capacitación laboral es efectiva. En Sembrando Vida, que entrega $5 mil mensuales e insumos para crecer y plantar árboles, el principal convenio es con 12 viveros militares quienes fallaron a su meta de producción, de 100 millones sólo entregaron 37 millones. En el programa sólo 7% de los árboles plantados sobrevivieron, de 575 millones totales sólo se logró plantar 80 millones. En las Universidades Benito Juárez no hay claridad de la ubicación donde se van a construir ni metodología para establecerlo. Tampoco se cuenta con la certificación necesaria para tener validez oficial (RVOE) por parte de la SEP. En las pensiones vemos un rechazo generalizado a las recomendaciones del CONEVAL. En las pensiones para discapacitados no se sabe si el apoyo es para discapacidad temporal o permanente. En los apoyos a madres solteras, que sustituyeron a las guarderías, no hay un registro claro de beneficiarias, e incluso afirma la 4T que las madres no son beneficiarias, sino son las niñas y niños.    

No hay análisis en el diseño de las políticas. La planeación y ejecución da mucho que desear: no se tienen objetivos aterrizados, la población objetivo no está identificada, no hay metas claras o indicadores que midan su cumplimiento, el padrón de beneficiarios está incompleto o tiene fallas en su registro, y no hay procedimientos de capacitación, contratación y evaluación claros. 

Lo más preocupante es que los 11 principales programas suman más de 132 mil millones de pesos. Esto es casi el doble de lo asignado de recursos federales a Nuevo León en 2020 (76 mil mdp). Y estos programas aún no cuentan con Reglas de Operación claras que establezcan por ley las herramientas, procesos y métodos que aseguren el uso correcto de los recursos y una medición de su efectividad. 

La respuesta de las secretarías y responsables de estos programas a la evaluación del CONEVAL fue más ideológica que técnica. Hay una crítica de la 4T a la medición de los programas, su ineficacia para impedir el desorden de la administración pública, el abuso en la gestión de recursos que pertenecen al pueblo de México y el desborde de la corrupción, dice la respuesta institucional. Y en la misma línea mantienen su argumentación donde señalan que el Consejo no entiende el objetivo social real de los programas, o que la operación de programas sociales ya es distinta, por lo que no deben ser medidos por los mismos instrumentos de evaluación de siempre.

Lo que sí es una certeza es que los programas cuentan con más buenas intenciones que estructura, planeación y evaluación. El rechazo al uso de metodología y ciencia para la medición y mejora continua muestra el rechazo a la experiencia y al uso de datos para la política pública. Así seguimos en una mentalidad de abrazos y no balazos, sin saber qué significan los abrazos, un primero los pobres, sin saber qué es eso primero. No olvidemos que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. 

Mantente informado con el podcast de Kristian con K en Spotify: https://open.spotify.com/show/5nqhB8OTYOj5fwe9RKxNBl?si=4y7kaf98RPigirqq8kp6og

Mientras la pobreza aumenta a causa de la pandemia, México limita los estímulos a la economía

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Esta columna es parte del análisis Altius Consultores para orientar en la toma de decisiones. Consulta este y otros temas haciendo clic en https://bit.ly/Reporte19 

El Financial Times expone que mientras otras naciones aprobaron grandes paquetes de estímulo u ofrecieron exenciones impositivas para ayudar a las empresas a mantenerse a flote y preservar empleos, la principal respuesta del Presidente López Obrador fue otorgar créditos a microempresas.

El único incentivo económico anunciado por el gobierno federal durante la pandemia -los microcréditos- ha tenido un impacto de apenas el 25% de su público objetivo.

Si bien un préstamo de 25,000 pesos podría ayudar a personas con cierto tipo de micronegocios, le sirve de muy poco a pequeñas y medianas empresas. Por ello no se espera que contribuyan considerablemente a proteger los empleos.

Como lo expusimos en Reporte-19, más de 12 millones de personas han visto suspendidas sus actividades laborales según el INEGI, y más de 10 millones de personas tienen riesgo de caer en la pobreza de acuerdo al CONEVAL.

Aproximadamente la mitad de la población mexicana trabaja en el sector informal sin beneficios como cobertura de salud y no existe seguro de desempleo.

Aunque la tendencia global es usar el gasto público para proteger a las familias más vulnerables, proteger el empleo y reactivar la economía, la postura de la administración López Obrador no ha variado.

Esto a pesar de la reciente línea de crédito otorgada a México por el Banco Mundial y la recuperación de 28 mil millones de pesos en impuestos pendientes, que fueron cobrados a multinacionales como Wal-Mart y FEMSA.

México tiene una línea de crédito flexible de 61 mil millones de dólares del FMI, por la cual paga 163 millones al año, incluso si no la aprovecha. Esto podría usarse para financiar un paquete de estímulo económico más amplio.

La decisión del gobierno federal de no brindar apoyo a pequeños y medianos empresarios podría tener un efecto considerable en aumentar la desaprobación de la clase media a la gestión de AMLO.

Mientras tanto, está por verse si el Presidente y su partido apoyan la propuesta del Ingreso Vital de Emergencia.

Cómo se construye el bienestar

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Durante décadas hemos utilizado el PIB como referencia para saber si un país está tomando las decisiones correctas en su economía. El problema es que el PIB sólo mide el crecimiento en la producción. Si bien vemos una tendencia positiva de la capacidad productiva de cada mexicano en los últimos 30 años, esto no significa que la riqueza y el valor generado por nuestro trabajo llegue a nuestros bolsillos. Todo lo contrario entre más arriba te encuentres en tu nivel socioeconómico, más ganancias has recibido en esta época neoliberal. 

Se propone la medición del bienestar por parte de la 4T, pero se rechazan los indicadores y expertos existentes para su diseño. Se ignora al CONEVAL como organismo rector en la materia. Mismo que ha asegurado una reducción de la pobreza y pobreza extrema en estos últimos años, avance que se va a perder por las consecuencias económicas de la pandemia. 

No podemos seguir mejorando la calidad de vida de los mexicanos a cuentagotas, donde son la minoría los que logran escalar su nivel de ingreso y la mayoría sufre las mismas o más precariedades. Donde el esfuerzo de los avances en la calidad de vida se encuentren a merced del mercado que nos golpea con crisis internacionales, epidemias y malas decisiones del gobierno federal. Tenemos que cambiar las políticas sociales y económicas a fin de priorizar la atención a los grupos vulnerables, pero hacerlo de la mano de evaluaciones, mediciones y mejora continua. Decir que las cosas están mejor, que se combate la corrupción, que ya se acabó el abuso de quienes están en el poder no es suficiente para que sea realidad. 

La medición multidimensional de la pobreza analiza 6 indicadores de carencia social: rezago educativo, acceso a servicios de salud, seguridad social, alimentación, calidad de vivienda y servicios básicos en la vivienda. En los últimos 10 años se ha reducido la proporción de la población que carece de estos servicios en su vida diaria. 

El caso de Nuevo León nos da una idea del progreso que se ha logrado. Somos la entidad con mayor reducción de pobreza extrema con 93,500 personas y el segundo lugar con mayor reducción de pobreza moderada sacando a 203,000 personas de su carencia de ingreso. 

De igual manera los avances en la reducción de cada una de las carencias sociales es claro: el rezago educativo se redujo en 147 mil personas, el acceso a salud aumentó para 444 mil personas, mejor seguridad social para 184 mil personas, mejor calidad y espacios de vivienda para 217 mil personas, acceso a servicios básicos en la vivienda para 262 mil personas, pero la carencia alimentaria aumentó para 157 mil personas. A pesar de los esfuerzos realizados durante una década vemos que el avance es magro cuando tenemos una población de más de 5.5 millones de personas en Nuevo León. 

Es necesario generar políticas reales e integrales con impacto y trascendencia, no ocurrencias del gobernador, alcaldes y diputados en turno. Invertir en una medición constante de la calidad de los maestros y el uso de tecnología para la educación pública de la entidad, mejorar la atención del sistema de salud a través de seguimiento a cada caso y evaluación de los servicios, asegurar un ingreso básico para los más vulnerables a fin de mejorar la red de seguridad social, construir de la mano de la iniciativa privada vivienda social sustentable que asegure el acceso a vivienda a las generaciones más jóvenes, atender el rezago y la mala calidad de los servicios básicos y frenar el abuso que muchos proveedores realizan, y desarrollar legislación para eliminar el desperdicio de alimentos y construir bancos de comida a la población más necesitada. 

Las políticas, propuestas, ideas y resultados ya se han realizado en muchas partes del mundo. El sistema de salud pública nórdica, la seguridad social canadiense, la vivienda en Singapur, los servicios europeos, la legislación alimentaria en Francia y la calidad educativa de Japón y Corea. El bienestar se construye en muchos ámbitos de manera integral, no mediante políticas aisladas. A todas estas propuestas le debemos sumar soluciones a nuestros problemas de movilidad, contaminación, desigualdad social y económica. En Nuevo León contamos con la capacidad y recursos para hacer esto una realidad, lo que falta es la voluntad política para ejecutarlo.

Para más información de cómo construir un mejor Futuro escuchar episodio “Monterrey XXI” de Kristian con K en Spotify.

https://open.spotify.com/episode/5iPxucvJyfQ7gkDZ7lVI84?si=SgRKlNwnTdqHq-KzeW4KfA

Bienestar, ¿de la 4T o de México?

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Dejemos de medir el PIB y enfoquémonos en el bienestar, dice nuestro presidente López Obrador. Convenientemente llega el cambio de paradigma después de más de un año y medio de decisiones económicas e inversiones fallidas.

No sólo se ha realizado una política de austeridad pésimamente implementada, se han violado contratos en repetidas ocasiones afectando la inversión nacional y extranjera. Se insiste en proyectos prioritarios que son obsoletos y perjudiciales para el medio ambiente. Y aunado a todo esto, no hay apoyo real a Micro y Pequeñas empresas en la pandemia a pesar de ser el 99% de nuestra economía formal y dar trabajo al 52.5% de la Población Económicamente Activa. Justo en el 1er trimestre del año cuando se contrae 1.6% el PIB es cuando llega el Bienestar a México.

La palabra de moda en la 4T es bienestar, Secretaría del Bienestar, tarjetas del bienestar, economía del bienestar, políticas que busquen el bienestar, tandas para el bienestar, entre otras tantas políticas, conceptos e ideas. Sobre esta línea se quiere construir la nueva medición del desarrollo de México.

Bienestar es aquel estado de una persona en donde sus condiciones físicas y mentales le producen un sentimiento de satisfacción y tranquilidad. El bienestar que buscamos lo podemos relacionar con nuestras necesidades, primero aquellas básicas para vivir, como seguridad, alimentación, salud y vivienda. Posteriormente hay que tomar en cuenta aquellas necesidades de autorrealización como individuos, tal como justicia, equidad, educación, trabajo, derechos políticos y sociales, entre otros.

López Obrador hoy sale a decir que se está trabajando en el desarrollo de un indicador del bienestar que considere igualdad social, felicidad, crecimiento, y al parecer otros temas que aún no toma en cuenta el Ejecutivo. Además menciona que es un trabajo que vamos a aportar al mundo ya que se medirán otros países con el nuevo indicador mexicano.

Lo que llama la atención es la clara separación de su indicador con todas las mediciones que actualmente existen y tienen años siendo registradas. Para darnos una idea de la cantidad de mediciones, a continuación menciono las que más destacan y son utilizadas a nivel internacional: el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, la Iniciativa para una Vida Mejor (Better Life Index) de la OCDE, el Índice de Calidad de Vida de The Economist Intelligence Unit, los Indicadores de Desarrollo Global del Banco Mundial, el Índice de Progreso Real, el Índice de Desarrollo Económico Sostenible, e incluso se tiene el World Happiness Report diseñado por la ONU.

Además de todas las mediciones internacionales aquí en México contamos con el CONEVAL, organismo autónomo que desde 2004 mide la pobreza, el bienestar y el desarrollo en México. Este organismo ha sido reconocido a nivel mundial por su transparencia, innovación y calidad de información recopilada a través de los años para una mejor toma de decisiones. En su momento fue clave al repensar la medición de la pobreza, y se pasó de una medición puramente de ingreso a una multidimensional, donde justamente se consideran los rubros ya mencionados de bienestar. Gracias a estas mediciones a nivel nacional e internacional podemos identificar el avance que se ha logrado en la reducción de pobreza alimentaria y pobreza extrema en las últimas décadas, algo que se puede perder por la falta de apoyo económico en la pandemia.

Indicadores, índices, mediciones, datos, organismos e instituciones sobran, y aún así la 4T quiere diseñar su propio indicador. Y es justo en este momento donde se pierde el valor real del objetivo de bienestar. En lugar de diseñar algo nuevo, ¿no sería mejor tomar en cuenta lo ya existente? Si tenemos a uno de los mejores organismos de medición de la pobreza y desarrollo ¿no es más conveniente apoyarnos de los expertos y lo que ya tenemos para construir algo mejor?

En definitiva contamos con la información y los especialistas para cambiar nuestro paradigma económico. El bienestar nos da un mejor entendimiento de nuestra realidad y del desarrollo que debemos buscar como sociedad e individuos. Enfocarnos en las necesidades básicas y de autorrealización de todos los mexicanos es más importante que conocer si estamos produciendo más o menos.

Pero si se quiere lograr este cambio es necesario un esfuerzo colectivo de sociedad, empresarios y gobierno, se debe de trascender el ámbito político de dimes y diretes para ver los beneficios que se puede dar a la mayoría de los mexicanos. Es necesario que López y la 4T dejen su bandera política y vean que el bienestar no es su creación ni su idea, es lo que nos va a llevar a juntos construir un mejor país.

Para más información de la lucha contra la pobreza en México escuchar capítulo de “Pobreza y Crecimiento Económico” de Kristian con K en Spotify.

Más de un tercio de mexicanos viven en pobreza laboral, indica Coneval

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De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 35.7 por ciento de los mexicanos viven en pobreza laboral, es decir, sobreviven con ingresos inferiores al precio de la canasta alimentaria, 

El organismo señaló que esta cifra es un decremento entre el primer trimestre de 2019 y el primer trimestre de 2020, pues el año pasado se ubicaba en 38.7 por ciento.

Las entidades con mayor disminución en el porcentaje de población que no gana lo suficiente para comprar la canasta alimentaria son Hidalgo, Guerrero y Morelos.

Cabe destacar que en 11 entidades aumentó la pobreza laboral, siendo punteros en este incremento Colima, Zacatecas y Baja California.

En la zona urbana el 31.8 por ciento de la población está en pobreza laboral. En contraste, en las zonas rurales esa cifra crece al 47.9 por ciento. Es decir, casi la mitad de los habitantes de entornos rurales no puede adquirir la canasta alimentaria.

Esta canasta se integra de 37 productos básicos, entre los que destacan un huevo y medio, una rebanada de pan blanco, 5 tortillas y media rebanada de queso.

 

 

(Con Información de SDP)

Alerta, el coronavirus generará millones de pobres en México

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Esta columna es parte del análisis que realizamos en Reporte-19, un producto de Altius Consultores para orientar en la toma de decisiones. Para consultar el reporte completo entra a https://bit.ly/Reporte19

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) presentó el estudio “La política social en el contexto de la pandemia por el virus COVID-19 en México”.

Anticipa aumentos en la pobreza por ingresos, la pobreza laboral y el riesgo de que grupos de ingreso medio enfrenten condiciones de pobreza, al no haber políticas dirigidas a ese segmento.

El instituto señala que la pobreza podría incrementarse en un aproximado de 7.9% (entre 8.9 y 9.8 millones de personas). Por su parte, el número total de personas en situación de pobreza extrema aumentaría entre 4.9% y 8.5% (6.1 y 10.7 millones de personas).

Esto no son cifras menores, estamos hablando que aproximadamente el 15% de la población total del país pasará a una situación de pobreza o de pobreza extrema. Es decir, habría un incremento de casi un 50% en el número total de personas en pobreza (considerando que en 2018 el porcentaje de pobres era del 42%).

Para tratar de evitar esta que es a todas luces una tragedia social, el Coneval propone un aumento en el gasto social de hasta 1,2% del PIB (137,288 millones de pesos) para ampliar y fortalecer las medidas emergentes desplegadas a partir de los programas prioritarios, mejorar su capacidad operativa y asegurar una focalización adecuada.

El organismo concluye poniendo el dedo en la llaga y es que señala la falta de medidas por parte del gobierno federal para quienes han perdido su fuente de ingreso y para los sectores urbanos más expuestos.

Llama la atención la falta de flexibilidad que ha demostrado el Presidente López Obrador, pues en lugar de diseñar medidas emergentes focalizadas a la población y zonas que más sufrirán los efectos económicos, parece instalado en el mismo discurso y programas que tenía antes de la pandemia.

La afectación a la población de ingreso medio podría ser particularmente aguda, pues al no existir programas o redes de apoyo focalizadas a este segmento, el riesgo de caer en pobreza aumenta.

A mayor vulnerabilidad, mayor afectación. De ahí que cobre relevancia la discusión del Ingreso Único Vital que se está promoviendo en la Cámara de Diputados para otorgar transferencias por tres meses a las familias más vulnerables.

Este ingreso está siendo apoyado por la oposición a Morena (PAN, MC), pero está sumando cada vez más legisladores y organizaciones de peso como el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Nosotrxs y Oxfam México.

Siendo el de Morena un gobierno que ha puesto el énfasis en poner primero a los pobres y a las transferencias directas a grupos vulnerables, en principio sería extraño que hubiera una negativa a una medida de esta naturaleza, pero el factor político podría terminar pesando más.

¿Estar o no estar en el Pacto Federal?

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Probablemente hayas escuchado la frase de “por cada peso que Nuevo León pone, nos regresan 29 centavos” o “Nuevo León es el tercer estado que más contribuye al PIB sin embargo no nos regresan una cantidad justa de dinero”. Ambas de estas frases son ciertas, y varios políticos han explotado estas cifras a su favor y han creado un debate sobre si Nuevo León debería de salirse del Pacto Federal.

El Pacto Federal surge en 1824 y es la base de la unión para formar los Estados Unidos Mexicanos y a través de la historia es como el federalismo se vuelve naturalmente parte de México. En el federalismo encontramos la división y delegación de facultades entre la Nación, los estados y los municipios y puede darse en los ámbitos políticos, administrativos y fiscales. 

Es en el federalismo fiscal donde encontramos el dilema de si Nuevo León debería ser un país independiente o seguir “manteniendo” a los demás estados. Pero debemos tomar en cuenta que nuestro sistema fiscal está diseñado para ser solidario. Cada estado recibe aportaciones y participaciones de acuerdo con su población, PIB, pobreza y otras necesidades como rezago educativo, de salud, tecnología, etc. A pesar de que Nuevo León es el tercer estado con más contribución al PIB nacional, tenemos solo una población de 5.12 millones de personas y según índices del CONEVAL somos el estado con el menor índice de pobreza siendo éste 14.5%. A comparación de Chiapas, por ejemplo, en el índice de pobreza son los más altos con 76.4% y tienen una población de 5.21 millones de personas. 

Para poner esto en una comparación a la vida cotidiana, imagínate que tienes 2 hijos, y hay un hijo que contribuye más a la economía de la casa porque tiene más experiencia y desarrollo que los demás, y otro hijo que tiene poca aportación porque tiene necesidades que le impiden desarrollarse como su hermano. A la hora de dar la mesada de la semana procuras que ambos reciban el mismo dinero, pero hay que tomar en cuenta que hay un hijo que se le debe de recompensar por hacer un mejor trabajo y hay otro hijo que necesita un poco más de ayuda para poder intentar nivelarse con su hermano. Es exactamente lo mismo que pasa en nuestro federalismo fiscal; a Nuevo León se le regresa un porcentaje de acuerdo a su contribución al PIB pero para las áreas de educación, salud, tecnología, etc. se nos da poco porque nuestra pobreza no se compara con la pobreza de Chiapas.  

En lugar de estarnos polarizando más e intentar alejarnos del Pacto Federal, deberíamos nosotros estar generando ingresos propios a través de una recaudación de impuestos estatal y municipal más eficiente sin tener que esperar el dinero que la Federación nos da cada año. Y en lugar de proclamar que Nuevo León debería ser un país independiente, y por Nuevo León pensar solo en el Área Metropolitana, deberíamos de voltear a ver a los demás municipios del estado que necesitan de ese desarrollo y trabajo que tanto presumimos a los demás. Recordemos que los mexicanos somos reconocidos internacionalmente por ser solidarios y fraternos, entonces no cedamos a discursos divisores de los políticos que solo velan por intereses muy específicos.