Salario mínimo será de $102.68 diarios: Coparmex

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La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) anuncio que a partir del 1 de enero de 2019, el salario mínimo pasará de $88.36 a $102.68 pesos diarios y a $176.72 pesos en algunos municipios de la frontera norte.

A través de un comunicado difundido este lunes, el organismo patronal señaló que con esta medida, por primera vez desde 1995, el Salario Mínimo General (SMG) alcanza la llamada Línea de Bienestar determinada por el Consejo Nacional de la Política de Desarrollo Social (Coneval),en base en un acuerdo tripartita y unánime del Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami).

“Esta suma se determinó partiendo del actual SMG de 88.36 pesos diarios, adicionado de un incremento nominal en pesos, a través del llamado Monto Independiente de Recuperación (MIR) de 9.43 pesos diarios, y considerando un ajuste porcentual (ligado a la inflación) del 5%”, dice en el texto la Coparmex.

Por otro lado, la Consami determinó crear una nueva Zona Económica Salarial en los municipios ubicados en los 25 kilómetros inmediatos a la frontera norte, donde el salario diario será de $176.72 pesos diario.

La verdadera esperanza de México

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El pasado 1 de diciembre el país le dio la bienvenida a un nuevo presidente. Muchos observaban el acontecimiento con ojos esperanzados, otros tantos con cierto escepticismo. Millones de personas escucharon por poco más de una hora el discurso de toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador en aquel recinto donde en el año 2005 fue sometido a proceso de desafuero y en donde ahora tomó protesta como presidente de México. Durante su discurso, el mandatario se comprometió a acabar con la corrupción, respetar la democracia , los contrapesos del poder y criticó fuertemente el modelo neoliberal implementado en el país. Mucho se ha hablado sobre lo sucedido el 1 de diciembre en el Congreso de la Unión y lo que esto transmitió a los invitados internacionales, a los inversionistas y a todos los mexicanos. 

Andrés Manuel López Obrador comenzó su gobierno con un 66% de aprobación según la encuesta del periódico El Financiero, esto se traduce en un alto grado de legitimidad para la toma de decisiones a lo largo de su gestión. Los mexicanos depositaron su confianza en esta nueva administración y elevaron sus expectativas con la esperanza de lograr un México mejor, un país que ciertamente todos merecemos. Resulta indispensable exigir al Estado una respuesta a las millones de demandas acumuladas día con día y de las que aun no existe respuesta, pero también es necesario cuestionar nuestro rol como participes en el funcionamiento del mismo Estado. El ser miembro de un país nos dota de privilegios, pero también de responsabilidades. 

Me encuentro escribiendo esto, con la convicción de que los ciudadanos somos una pieza fundamental para lograr una democracia estable, con instituciones certeras, justas y eficaces. Según datos del CONEVAL, 62,8 millones de personas en México viven en pobreza, por lo tanto no cuentan con al menos dos de los servicios básicos como: agua potable, vivienda digna, electricidad, salud, seguridad, entre otras. Esto conlleva a su poca o nula participación en la vida pública del país. El hecho de tener acceso a servicios básicos y herramientas de información y tecnología, nos hace ser parte de un sector privilegiado y por esto, debemos hablar por aquellos que no pueden hacerlo e impulsar que puedan y sean escuchados.

Actualmente se vive en un México polarizado, con una división entre los mexicanos que otorgaron su confianza al ahora presidente de la República y los que no lo hicieron, como si se tratase de los que están a favor de un México mejor y los que están en contra, cuando la realidad es otra. Todos son parte de un mismo México, sí, con inseguridad, desigualdad y desconfianza, pero también de un México, con calidez, valores y tradiciones. Esto no se trata de formar bandos, sino de ser críticos sea el representante que sea. Se necesita una participación real, que trascienda más allá de las urnas, una participación social, en el que las asociaciones y organizaciones civiles se encuentren realmente involucradas con el fin de ser un contra peso a las acciones gubernamentales. De igual manera, se necesita una participación comunitaria basada en la autoayuda social y en la restauración del tejido social. Así mismo, de una participación política activa con miras a la reconstrucción de un Estado fuerte. Es necesario reconocer el papel prioritario que la ciudadanía tiene en la construcción de un México del que todos estemos orgullosos de ser parte. Para mí la verdadera esperanza de México es su gente.

Más de 20 millones de niños viven en la pobreza en México

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En el país habitan más de 20 millones de niñas, niños y adolescentes que viven en hogares que experimentan algún tipo de pobreza, situación que tiene una alta probabilidad de volverse permanente y sus consecuencias negativas podrían ser irreversibles, informó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En el informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018, el Coneval destaca que las políticas públicas deben tomar en cuenta las realidades heterogéneas que viven los menores en el país.

El panorama es más complejo para los menores indígenas, quienes alcanzan porcentajes de pobreza cercanos a 80 por ciento (78.6 para las niñas y niños y 78.2 para los adolescentes), lo que refleja las desventajas que enfrenta la población indígena para el ejercicio de sus derechos.

El documento agrega que, en 2016, 77.7 por ciento de los niños entre tres y cinco años asistían a un programa del sistema educativo, mientras que el resto, 22.3 por ciento, no tenía otras posibilidades de aprendizaje fuera de las proporcionadas en el hogar.

En cuanto a alimentación, el informe detalla que entre los factores de riesgo para esta población se encuentra la falta de control de los peligros asociados a los alimentos, lo que promueve una mayor incidencia de enfermedades gastrointestinales.

Y es que en 2016, la tasa de muertes por enfermedades diarreicas fue de 7.1 por cada 100 mil niños menores de cinco años, mientras que en 2015, el 12.4 por ciento de los infantes presentaba desnutrición crónica, que es baja talla para la edad, y si sólo se toma en cuenta a los menores que radican en zonas rurales el porcentaje asciende a 18.9.

En el ámbito de salud, el porcentaje de niños menores de un año con esquema de vacunación completo ha tenido un incremento sostenido desde 2007, cuando el porcentaje era de 69.9 por ciento, pasando a 96.7 por ciento en 2015, de acuerdo con datos del Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018.

Finalmente, en el aspecto de trabajo infantil, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación Empleo 2015, 2.5 millones de niñas, niños y adolescentes entre cinco y diecisiete años estaban trabajando, es decir, un 8.4% del total de esta población.

La mayoría de estos menores, que representa 89.6 por ciento, desempeñan ocupaciones no permitidas, situación que afecta su acceso y aprovechamiento a la educación, pues 37 por ciento de ellos no asiste a la escuela.

La sociedad civil responde así a criticas de AMLO

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La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) respondió, a través de un comunicado, los dichos del candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, sobre su desconfianza hacia la sociedad civil.

La COPARMEX argumentó que desconfiar de la sociedad civil equivale a despreciar la voluntad e iniciativa de mujeres y hombres que no se quedan pasivos ante la injusticia, la opacidad, el mal gobierno o la desigualdad, y recordó 10 cambios que, en primera instancia, fueron propuestas y exigencias de la sociedad:

  1. La creación del Instituto Federal Electoral y las políticas de paridad en el sistema electoral
  2. La autonomía de la Comisión Nacional de Derechos Humano y del Banco de México
  3. La reforma política de la Ciudad de México, sin la cual los habitantes de la capital no podrían elegir a sus autoridades
  4. La evaluación educativa y el servicio profesional docente basado en el mérito
  5. La evaluación independiente de la política social y la creación del CONEVAL
  6. La creación del INAI y la agenda de transparencia y rendición de cuentas
  7. La reforma en Derechos Humanos y denuncias de violaciones graves a los mismos (Ayotzinapa, Tlatlaya o Tanhuato)
  8. La Ley 3de3, la creación del Sistema Nacional Anticorrupción y la denuncia de grandes casos de desvío de recursos como los de ChihuahuaNuevo León, Quintana Roo, SonoraVeracruz o la Estafa Maestra
  9. El amparo que condujo a la obligación de legislar en materia de publicidad gubernamental
  10. La iniciativa de reforma legal para contar con una Fiscalía verdaderamente independiente

“Más que suspicacia y recelo, el trabajo de la sociedad civil debería ser considerado como una aportación para diagnosticar y resolver los problemas colectivos. Sólo los regímenes autocráticos o los defensores del status quo pueden percibir la participación cívica como una amenaza al orden y la estabilidad”.

#HojaDeRuta: “La ilusión del desarrollo”

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-La ilusión no se come -dijo ella. -No se come, pero alimenta -replicó el Coronel

-Gabriel García Márquez, El Coronel no tiene quién le escriba

Medirle el pulso a una sociedad nunca es cosa fácil. Sea por vía cualitativa o cuantitativa, los resultados siempre tendrán un cierto grado de subjetividad, y por supuesto, múltiples interpretaciones.

Recién participé en un panel organizado por Cómo Vamos Nuevo León para analizar la más reciente edición de la encuesta de percepción ciudadana Así Vamos, publicada por la plataforma y realizada por la Facultad de Economía de la UANL. 

Al reflexionar sobre la información, llegué a la conclusión de que en Monterrey vivimos una suerte de ilusión del bienestar: estamos mejor en prácticamente cualquier medición respecto a los promedios nacionales, pero eso no significa necesariamente que las personas vivan bien.

Ampliemos: los datos brindan una peculiar fotografía de la Zona Metropolitana de Monterrey dividida en las temáticas de desarrollo social y económico; desarrollo sustentable; seguridad y justicia; gobierno eficiente y confiable, y los principales problemas del gobierno.

De entrada, resulta sorprendente que en un contexto de aumento de la gasolina, encarecimiento de la canasta básica y subida del dólar, la mayoría de la ciudadanía manifieste optimismo respecto a su futuro económico. Sin embargo, el 50% de los hogares encuestados vive con menos de 10,000 pesos al mes.

En un hogar se consideran en promedio cuatro personas y, de acuerdo al costo de la canasta básica calculado por CONEVAL, en zona urbana se requieren poco más de 11,000 pesos por hogar para cubrir lo mínimo indispensable. Este es un promedio nacional, que no considera que el costo de vida cambia por ciudad, y que la nuestra es una de las más caras del país.

Lo anterior es un hallazgo que exige, antes que análisis, concientización: cuando menos la mitad de los habitantes de la ciudad viven al día y ganan menos de lo necesario para adquirir lo esencial. Un dato adicional para darle dimensión es que hace 30 años, la canasta básica costaba cinco horas de trabajo de salario mínimo; actualmente se requieren más de veinticuatro.

Sacuden también los datos de movilidad: en promedio los viajes en auto son de una hora, y en transporte público, de hora y cincuenta minutos. La mitad de las personas en la ciudad se mueven en auto. En ciertos municipios como García y Santa Catarina el tiempo que los usuarios tienen que pasar en el transporte público raya en lo inhumano. En materia de medio ambiente, el principal problema percibido es la mala calidad del aire.

De lo anterior podemos desprender interpretaciones preliminares: Monterrey es una ciudad construida desde la perspectiva de las élites para las necesidades de éstas, con desdén hacia el bienestar colectivo. Naturalmente, las mayorías aspiran a emular la vida de las élites: tener auto, vivir en ciertos lugares, asistir a otros.

¿Cómo culpar a alguien de querer comprar un auto si se reduce a la mitad el tiempo de sus viajes, y el transporte público no es una opción asequible, eficiente y atractiva?

Esto genera un círculo vicioso: una ciudad diseñada para los autos, que son la principal causa de emisiones contaminantes, donde quienes tienen auto no están dispuestos a reconocer su responsabilidad en la mala calidad del aire, con un sistema de transporte público absurdamente controlado por privados a pesar de su evidente ineficiencia.

Lo anterior abre un evidente espacio para la demagogia: evidentemente se requiere reducir el uso del auto, pero las promesas de campaña mataron la tenencia (en todos los países desarrollados tener auto es un privilegio que acarrea un costo por la infraestructura y su huella de carbono). También está el caso de la verificación, que bajo el argumento de añejas corruptelas de anteriores intentos, se rechaza, o se plantea el absurdo de que sea “gratuita”, pero la autoridad tendría que absorber su costo ¿y de dónde salen los recursos de la autoridad?

Muchos de los datos de la encuesta llevan a cuestionar la imagen de bienestar que tiene la entidad y nuestra ciudad. Por supuesto que hay mayor actividad económica, emprendimiento, salarios más altos. Pero eso no se traduce necesariamente en calidad de vida generalizada. Si algo cruza los diversos temas contenidos en la encuesta es la desigualdad y división de clases que impera en nuestra sociedad.

Que Nuevo León sea el mejor en la mayoría de las variables de desarrollo a nivel nacional, no necesariamente significa que la gente esté bien, sino muchas veces que la distancia entre unos y otros es mucha, la desigualdad impera. A veces las élites pueden caer en la ceguera de taller, o como decía un entrañable profesor: “no es que el mundo sea chico, es que la burguesía es poca”.

AMLO y el neoliberalismo

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Somos una juventud muy distinta a la de hace cincuenta años. Las condiciones globales han mostrado grandes avances. No hay parangón.

Nos rodean paradojas: con un clic estamos conectados con el mundo, pero a la vez atomizados en la sociedad; la tecnología politiza virtualmente, pero exenta a muchos de la organización popular presencial; hay abundancia de información, pero no toda es fidedigna.

Los jóvenes somos los que definiremos el futuro del país y este año es trascendental para ello. 

Dentro de la izquierda contemporánea es difícil situar proyectos o partidos en el espectro político. Las aspiraciones de las organizaciones de avanzada – dentro del escenario internacional actual – ya no son el socialismo ni el comunismo, salvo contadas excepciones. El contexto exige una lucha más tangible: disminuir la brecha de la desigualdad.

Lo que es un hecho – y para muchos una aberración – es que la importación del neoliberalismo en México en los ochentas, ha agudizado la situación de las mayorías y ha propiciado la corrupción. Basta con ver estadísticas del CONEVAL y el INEGI para corroborarlo. Ello se ve reflejado en los ánimos de los votantes y en las encuestas realizadas en la precampaña. La posición de AMLO como líder en esos ejercicios, responde al hartazgo de diferentes sectores de la población y al despertar de otros. Lo dijo Antonio Solá, el precursor de la campaña de un peligro para México: una gran parte del electorado votará con el estómago, respondiendo a sus emociones derivadas de la situación nacional. 

La pobreza y la corrupción son los grandes problemas de México. Hoy, los tres candidatos presidenciales plantean erradicarlos. La gran virtud de Andrés Manuel ha sido obligar a sus adversarios a poner en la agenda – con cifras – el costo y el combate a la corrupción. Cada quien plantea sus formas y, en todo caso, eso lo veremos en años posteriores, de acuerdo al resultado de los comicios.

Octavio Rodríguez Araujo cierra su libro Las izquierdas en México, planteando que la lucha de MORENA y Andrés Manuel es en contra del neoliberalismo y no más. Parece poco, pero será una ardua tarea para realizar si llegara a consagrarse como presidente electo.

La coyuntura es sumamente favorable para López Obrador, ya que no sólo involucra el resquebrajamiento del sistema político y económico mexicano sino un cambio de roles en los actores que antes eran fundamentales y que tanto lo dañaron en procesos pasados. El ejemplo más claro es la modificación que se ha dado en el impacto de los medios de comunicación tradicionales en años recientes – ya no penetran en el consciente de la población -. Por lo tanto, las redes sociales son el instrumento que puede definir el proceso electoral venidero.

Su reto está en canalizar la inconformidad generalizada y orientarla para conseguir adeptos: principalmente a la juventud que será el motor de transformación del país. Si lo logra, muy probablemente sea el próximo presidente de México.

Más de 50 millones de mexicanos en pobreza salarial

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El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reveló que en el cuarto trimestre del año, 41% de la población (50 millones 880 mil personas) no pudo adquirir la canasta alimentaria con su ingreso laboral, lo que se conoce como pobreza salarial.

Esto implicó un aumento de un punto porcentual, que son un millón 821 mil 14 personas, respecto al cierre de 2016.

“La explicación de este aumento radica en un incremento del valor de la canasta alimentaria de 9.0% anual en zonas urbanas y 8.7% en zonas rurales; así como por una disminución en el ingreso laboral real de 2.5% anual en este periodo”.

El Coneval aclaró que la pobreza salarial, medida por el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza, no es la medición oficial de la pobreza al no incluir todas las dimensiones y conceptos que señala la Ley General de Desarrollo Social, aunque “sirve como señal preventiva de corto plazo sobre el ingreso laboral y su relación con la canasta alimentaria”.

El Coneval también reportó que el ingreso laboral por persona se ubicó en dos mil 230 pesos mensuales en el cuarto trimestre de 2017, lo que significó una reducción de 2.5% respecto al cierre de 2016, cuando se descuenta por la inflación general.

Pero cuando se descuenta por el precio de la canasta alimentaria, la reducción fue de 4.6% en el mismo periodo. Así, el ingreso laboral se posicionó en términos reales en un nivel similar al observado al cierre de 2014.

El ingreso laboral por persona se define como la suma de todos los ingresos derivados del trabajo de los miembros de un hogar, dividido entre el total de miembros de ese hogar, explicó el Coneval.

#HojaDeRuta: “Meade y los pobres”

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México es un país medio pobre, literalmente. Básicamente la mitad de los habitantes viven -o mejor dicho, sobreviven- en esa condición. Revisar las cifras desconsuela: de acuerdo al  Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), entre 1992 y 2014 la tasa de pobreza alimentaria se mantuvo prácticamente igual.

Por más de veinte años, poco más del 20 por ciento de los mexicanos ha padecido hambre. Lo mismo ocurre en términos de pobreza patrimonial, pues durante el periodo mencionado, el 53 por ciento de la ciudadanía la ha padecido. Encontrar exactamente la misma cifra en ese indicador en 1992 y 2014 resulta escalofriante.

Durante 2016 los reportes del INEGI y Coneval anunciaron una leve disminución de la pobreza, que se atribuyó a bajas tasas de inflación y a la homologación del salario mínimo a nivel nacional durante el periodo en que fueron recogidos los datos. A esto hay que sumar la polémica entre INEGI y Coneval que se dio durante 2016 por los cambios en la metodología de medición de la pobreza, que merecieron duras críticas de voces que sospecharon un intento de “borrar” pobres.

La pequeña reducción de la pobreza observada recientemente ha sido tomada con escepticismo por organismos como el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp), órgano asesor del Consejo Coordinador Empresarial. Apenas el pasado septiembre, el Ceesp señaló que, de seguir el razonamiento de la reciente mejora, es probable que los niveles de pobreza hayan aumentado en 2017 y probablemente lo hagan en 2018, dado el repunte de la inflación, que llegó a 6.6 por ciento el pasado agosto, la tasa más alta en 16 años. Lógicamente, señalan, esto afectará el poder adquisitivo de las familias.

En el marco de la elección presidencial que se avecina, llama la atención que el precandidato del PRI, José Antonio Meade, ha formado parte del gobierno federal prácticamente durante el mismo periodo en que Coneval tiene disponibles mediciones de pobreza (1992 – 2014).

En este ámbito destacan, naturalmente, sus dos participaciones como Secretario de Hacienda y su periodo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social. Aunque sería absurdo cargar todos los males del país a la figura del pre-candidato tricolor, la problemática trasciende su desempeño personal: Meade ha sido parte del elenco principal de un sistema que no ha parado de generar pobres y aumentar desigualdades.

Su figura simboliza una ideología que involucra una concepción particular de la economía, la política pública y el Estado mismo. La continuidad de este sistema no es una condición de su candidatura: es su candidatura.

El escenario no mejorará para el candidato oficial. La Organización Internacional del Trabajo recién anunció que durante 2018 la tasa de desempleo crecerá y habrá más personas con empleo vulnerable en el país. La realidad, necia como es, se impone.

Meade está atrapado en un laberinto cuya salida resulta casi imposible, pues no podrá renegar de un pasado que contribuyó a forjar, ni podría plantear mayores innovaciones, porque las preguntas obvias estallarían: ¿por qué no lo dijo, por qué no lo hizo eso cuando estuvo ahí?

Toda elección parte de la tensión entre continuidad y cambio. El problema del PRI es que esa tensión vive dentro del propio precandidato, y nadie puede escapar de sí mismo.

Cifras de Pobreza Alimentaria y Patrimonial en el Estado de México durante el gobierno del PRI

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Monterrey (23 de Mayo 2017).- Estando a pocos días de elegir a su próximo gobernador, el Estado de México se encuentra en juego para el Partido Revolucionario Institucional pues actualmente está entidad enfrenta grandes problemas de seguridad, violencia, desempleo, desigualdad de género, incluso en estas campañas los candidatos han estado enfocados principalmente en estos temas.

Sin embargo, una de las cosas más importantes que han dejado en el olvido es la Pobreza. Algunas cifras arrojadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) hecha desde el año 2000 hasta el año 2014 muestran el alto índice de pobreza generado durante las administraciones priistas dirigidas por los ex gobernadores Arturo Montiel Rojas, Enrique Peña Nieto y el actual gobernador Eruviel Ávila Villegas.

De acuerdo con el Coneval, la Pobreza Alimentaria es cuando la población es incapaz para tener una canasta básica, aunque sus ingresos sean únicamente para satisfacer las necesidades de su hogar.

El Coneval estimo que, en el año de 1996 cuando el gobernador del estado era el actual coordinador de los diputados federales del PRI, Cesar Camacho Quiroz, el 35.9% de la población mexiquense era incapaz de adquirir una canasta básica para su hogar, padeciendo así pobreza alimentaria.

En el año 2000 cuando fungía como gobernador Arturo Montiel Rojas, vino una disminución y se calculó que el 17.6% de los habitantes del estado padecía pobreza alimentaria.

En el gobierno de Enrique Peña Nieto, se registró un aumento, en el año 2008 estimó que el 14.9% de la población estaba en esa situación. Mientras que para 2010, el último año completo del actual presidente como gobernador, pasó a 18.2% de la población del estado.

En 2008 el Coneval calculó que 11.2% de los mexiquenses no podían comprar alimentos que les brindaran los nutrientes necesarios para vivir, aunque para 2010 la tendencia volvió al alza con 14.5%.

En lo que fue del año 2012, ya con un año como gobernador del estado Eruviel Ávila, reporto un nuevo aumento de 15.9% de personas que no tenían ingresos para tener una alimentación adecuada.

Ya en el año 2014, dos años más tarde, el Coneval lanzo que al menos el 20.1% de la población del estado tenía un ingreso inferior a la línea de bienestar minimo. Este año superó la última cifra con el anterior método de medición, el 18.2% del año 2010.

Por otra parte, la Pobreza Patrimonial implica que, aunque la población utilice todos sus ingresos en adquirir las necesidades básicas de su hogar, es insuficiente para satisfacer estos mismos, pero además para cubrir los gastos necesarios como lo es la salud, la vivienda, vestido, transporte y lo más importante la educación.

En el año 1996 cuando Cesar Camacho era el gobernador, al menos el 72.1% de la población se encontraba en pobreza patrimonial. Dejando a sus sucesores Arturo Montiel, Enrique Peña Nieto y Eruviel Ávila con este gran problema que se van pasando de administración en administración.

Según mediciones del Coneval en 2008 y 2010, durante el gobierno del actual presidente de la Republica. Se calculó que en 2007 se elevó y llego a 51.2% la pobreza patrimonial, siendo esta la más alta desde el 2000.

En el 2012 el coneval reporto el incremento del 53.1% de la población no tenía ingresos para llegar a la línea de bienestar. Actual mente el dato más reciente sufrió un gran aumento llegando al 58.9% de la población con pobreza patrimonial.

El INEGI dio a conocer que modificó la metodología de la encuesta, por lo que los datos para levantar el MCS de 2015 no serían comparables con ejercicios anteriores. El Coneval informó que las próximas cifras sobre medición de pobreza en México serán reveladas en agosto de este año, dos meses después de los procesos electorales en el estado.

 

(Con información de Nacion321 y la Coneval)

#HojadeRuta: “Los Temas Presidenciables”

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A poco más de un año de distancia, merece la pena preguntarse de qué se va a tratar la elección presidencial. La guerra sucia ya se hizo presente y no hará más que intensificarse conforme pasen los meses, pero la agenda y las narrativas siguen definiéndose. Algunas ideas de agenda:

1. Pobreza y desigualdad.

De acuerdo al último reporte de CONEVAL, la pobreza subió de 45.5% a 46.5% de 2012 a 2014 en el país, lo que significa un aumento de más de dos millones de personas en esa condición y el mantenimiento de condiciones precarias de vida en básicamente la mitad de la población. Más allá de discursos, la sensación del bolsillo pesará en la decisión de muchísimos votantes. Esto necesariamente llevará a cuestionar el modelo económico que ha imperado por las últimas tres décadas y a plantear alternativas.




2. Inseguridad.

Una de las estrategias iniciales de la presidencia de EPN en el rubro de seguridad fue quitar el tema del centro de la agenda nacional, lo cual marcó una clara diferencia con la administración Calderón. La narrativa de muerte y destrucción fue sustituida por el triunfalismo reformista, y funcionó por un tiempo considerable.

Sin embargo, la obstinada realidad se encargó de echar por tierra la supuesta bonanza que vendría con las reformas y desnudó que el monstruo de la violencia jamás se fue, aunque no se hablara de él. Casos brutales como el asesinato ocurrido hace unos días en la carretera México-Puebla y la psicosis que impera en la ciudad fronteriza de Reynosa son prueba de ello. El enfoque de enfrentar la inseguridad con una estrategia de fuerza pública seguramente será seriamente cuestionado.

3. Combate a la corrupción.

Ante el agudo desprestigio del Presidente Peña, los escándalos simbólicos apilados (desde la “casa blanca” hasta OHL, pasando por Duarte) y la creación del Sistema Nacional Anticorrupción que podría terminar en una simulación (o cuando menos, con dientes mucho menos afilados de lo que se esperaba), la promesa de combate “real” a la corrupción. La autoridad federal ya ha comenzado su campaña de “castigo” a diversos personajes señalados y la oposición fustigará al oficialismo por las fuertes sospechas de encubrimiento y tardía reacción en casos flagrantes.




4. Política Exterior.

El fenómeno Trump sacudió al globo entero, pero ha tenido particular impacto en México. El país y sus migrantes fueron uno de los principales “villanos” que el hábil magnate sin escrúpulos construyó en el imaginario de su electorado. La timorata y torpe respuesta de la administración Peña a las agresiones del hoy presidente norteamericano desde que era candidato, y la sensación de amenaza latente que representa, configuran un factor de especial relevancia para la elección presidencial ¿quién tiene el liderazgo para hacerle frente? ¿Con qué ideas y propuestas lo hará? ¿Se tenderán puentes con otros países para reconfigurar la estrategia geopolítica y comercial del país?

Estos son algunos de los temas que hasta ahora parece serán de los más relevantes. Pronto abordaremos las narrativas de los probables candidatos y fuerzas políticas, pues cada uno partirá de condiciones muy particulares en la lucha por convencer a la ciudadanía.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”