Bienestar, ¿de la 4T o de México?

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Dejemos de medir el PIB y enfoquémonos en el bienestar, dice nuestro presidente López Obrador. Convenientemente llega el cambio de paradigma después de más de un año y medio de decisiones económicas e inversiones fallidas.

No sólo se ha realizado una política de austeridad pésimamente implementada, se han violado contratos en repetidas ocasiones afectando la inversión nacional y extranjera. Se insiste en proyectos prioritarios que son obsoletos y perjudiciales para el medio ambiente. Y aunado a todo esto, no hay apoyo real a Micro y Pequeñas empresas en la pandemia a pesar de ser el 99% de nuestra economía formal y dar trabajo al 52.5% de la Población Económicamente Activa. Justo en el 1er trimestre del año cuando se contrae 1.6% el PIB es cuando llega el Bienestar a México.

La palabra de moda en la 4T es bienestar, Secretaría del Bienestar, tarjetas del bienestar, economía del bienestar, políticas que busquen el bienestar, tandas para el bienestar, entre otras tantas políticas, conceptos e ideas. Sobre esta línea se quiere construir la nueva medición del desarrollo de México.

Bienestar es aquel estado de una persona en donde sus condiciones físicas y mentales le producen un sentimiento de satisfacción y tranquilidad. El bienestar que buscamos lo podemos relacionar con nuestras necesidades, primero aquellas básicas para vivir, como seguridad, alimentación, salud y vivienda. Posteriormente hay que tomar en cuenta aquellas necesidades de autorrealización como individuos, tal como justicia, equidad, educación, trabajo, derechos políticos y sociales, entre otros.

López Obrador hoy sale a decir que se está trabajando en el desarrollo de un indicador del bienestar que considere igualdad social, felicidad, crecimiento, y al parecer otros temas que aún no toma en cuenta el Ejecutivo. Además menciona que es un trabajo que vamos a aportar al mundo ya que se medirán otros países con el nuevo indicador mexicano.

Lo que llama la atención es la clara separación de su indicador con todas las mediciones que actualmente existen y tienen años siendo registradas. Para darnos una idea de la cantidad de mediciones, a continuación menciono las que más destacan y son utilizadas a nivel internacional: el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, la Iniciativa para una Vida Mejor (Better Life Index) de la OCDE, el Índice de Calidad de Vida de The Economist Intelligence Unit, los Indicadores de Desarrollo Global del Banco Mundial, el Índice de Progreso Real, el Índice de Desarrollo Económico Sostenible, e incluso se tiene el World Happiness Report diseñado por la ONU.

Además de todas las mediciones internacionales aquí en México contamos con el CONEVAL, organismo autónomo que desde 2004 mide la pobreza, el bienestar y el desarrollo en México. Este organismo ha sido reconocido a nivel mundial por su transparencia, innovación y calidad de información recopilada a través de los años para una mejor toma de decisiones. En su momento fue clave al repensar la medición de la pobreza, y se pasó de una medición puramente de ingreso a una multidimensional, donde justamente se consideran los rubros ya mencionados de bienestar. Gracias a estas mediciones a nivel nacional e internacional podemos identificar el avance que se ha logrado en la reducción de pobreza alimentaria y pobreza extrema en las últimas décadas, algo que se puede perder por la falta de apoyo económico en la pandemia.

Indicadores, índices, mediciones, datos, organismos e instituciones sobran, y aún así la 4T quiere diseñar su propio indicador. Y es justo en este momento donde se pierde el valor real del objetivo de bienestar. En lugar de diseñar algo nuevo, ¿no sería mejor tomar en cuenta lo ya existente? Si tenemos a uno de los mejores organismos de medición de la pobreza y desarrollo ¿no es más conveniente apoyarnos de los expertos y lo que ya tenemos para construir algo mejor?

En definitiva contamos con la información y los especialistas para cambiar nuestro paradigma económico. El bienestar nos da un mejor entendimiento de nuestra realidad y del desarrollo que debemos buscar como sociedad e individuos. Enfocarnos en las necesidades básicas y de autorrealización de todos los mexicanos es más importante que conocer si estamos produciendo más o menos.

Pero si se quiere lograr este cambio es necesario un esfuerzo colectivo de sociedad, empresarios y gobierno, se debe de trascender el ámbito político de dimes y diretes para ver los beneficios que se puede dar a la mayoría de los mexicanos. Es necesario que López y la 4T dejen su bandera política y vean que el bienestar no es su creación ni su idea, es lo que nos va a llevar a juntos construir un mejor país.

Para más información de la lucha contra la pobreza en México escuchar capítulo de “Pobreza y Crecimiento Económico” de Kristian con K en Spotify.

Más de un tercio de mexicanos viven en pobreza laboral, indica Coneval

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De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 35.7 por ciento de los mexicanos viven en pobreza laboral, es decir, sobreviven con ingresos inferiores al precio de la canasta alimentaria, 

El organismo señaló que esta cifra es un decremento entre el primer trimestre de 2019 y el primer trimestre de 2020, pues el año pasado se ubicaba en 38.7 por ciento.

Las entidades con mayor disminución en el porcentaje de población que no gana lo suficiente para comprar la canasta alimentaria son Hidalgo, Guerrero y Morelos.

Cabe destacar que en 11 entidades aumentó la pobreza laboral, siendo punteros en este incremento Colima, Zacatecas y Baja California.

En la zona urbana el 31.8 por ciento de la población está en pobreza laboral. En contraste, en las zonas rurales esa cifra crece al 47.9 por ciento. Es decir, casi la mitad de los habitantes de entornos rurales no puede adquirir la canasta alimentaria.

Esta canasta se integra de 37 productos básicos, entre los que destacan un huevo y medio, una rebanada de pan blanco, 5 tortillas y media rebanada de queso.

 

 

(Con Información de SDP)

Alerta, el coronavirus generará millones de pobres en México

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Esta columna es parte del análisis que realizamos en Reporte-19, un producto de Altius Consultores para orientar en la toma de decisiones. Para consultar el reporte completo entra a https://bit.ly/Reporte19

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) presentó el estudio “La política social en el contexto de la pandemia por el virus COVID-19 en México”.

Anticipa aumentos en la pobreza por ingresos, la pobreza laboral y el riesgo de que grupos de ingreso medio enfrenten condiciones de pobreza, al no haber políticas dirigidas a ese segmento.

El instituto señala que la pobreza podría incrementarse en un aproximado de 7.9% (entre 8.9 y 9.8 millones de personas). Por su parte, el número total de personas en situación de pobreza extrema aumentaría entre 4.9% y 8.5% (6.1 y 10.7 millones de personas).

Esto no son cifras menores, estamos hablando que aproximadamente el 15% de la población total del país pasará a una situación de pobreza o de pobreza extrema. Es decir, habría un incremento de casi un 50% en el número total de personas en pobreza (considerando que en 2018 el porcentaje de pobres era del 42%).

Para tratar de evitar esta que es a todas luces una tragedia social, el Coneval propone un aumento en el gasto social de hasta 1,2% del PIB (137,288 millones de pesos) para ampliar y fortalecer las medidas emergentes desplegadas a partir de los programas prioritarios, mejorar su capacidad operativa y asegurar una focalización adecuada.

El organismo concluye poniendo el dedo en la llaga y es que señala la falta de medidas por parte del gobierno federal para quienes han perdido su fuente de ingreso y para los sectores urbanos más expuestos.

Llama la atención la falta de flexibilidad que ha demostrado el Presidente López Obrador, pues en lugar de diseñar medidas emergentes focalizadas a la población y zonas que más sufrirán los efectos económicos, parece instalado en el mismo discurso y programas que tenía antes de la pandemia.

La afectación a la población de ingreso medio podría ser particularmente aguda, pues al no existir programas o redes de apoyo focalizadas a este segmento, el riesgo de caer en pobreza aumenta.

A mayor vulnerabilidad, mayor afectación. De ahí que cobre relevancia la discusión del Ingreso Único Vital que se está promoviendo en la Cámara de Diputados para otorgar transferencias por tres meses a las familias más vulnerables.

Este ingreso está siendo apoyado por la oposición a Morena (PAN, MC), pero está sumando cada vez más legisladores y organizaciones de peso como el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Nosotrxs y Oxfam México.

Siendo el de Morena un gobierno que ha puesto el énfasis en poner primero a los pobres y a las transferencias directas a grupos vulnerables, en principio sería extraño que hubiera una negativa a una medida de esta naturaleza, pero el factor político podría terminar pesando más.

¿Estar o no estar en el Pacto Federal?

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Probablemente hayas escuchado la frase de “por cada peso que Nuevo León pone, nos regresan 29 centavos” o “Nuevo León es el tercer estado que más contribuye al PIB sin embargo no nos regresan una cantidad justa de dinero”. Ambas de estas frases son ciertas, y varios políticos han explotado estas cifras a su favor y han creado un debate sobre si Nuevo León debería de salirse del Pacto Federal.

El Pacto Federal surge en 1824 y es la base de la unión para formar los Estados Unidos Mexicanos y a través de la historia es como el federalismo se vuelve naturalmente parte de México. En el federalismo encontramos la división y delegación de facultades entre la Nación, los estados y los municipios y puede darse en los ámbitos políticos, administrativos y fiscales. 

Es en el federalismo fiscal donde encontramos el dilema de si Nuevo León debería ser un país independiente o seguir “manteniendo” a los demás estados. Pero debemos tomar en cuenta que nuestro sistema fiscal está diseñado para ser solidario. Cada estado recibe aportaciones y participaciones de acuerdo con su población, PIB, pobreza y otras necesidades como rezago educativo, de salud, tecnología, etc. A pesar de que Nuevo León es el tercer estado con más contribución al PIB nacional, tenemos solo una población de 5.12 millones de personas y según índices del CONEVAL somos el estado con el menor índice de pobreza siendo éste 14.5%. A comparación de Chiapas, por ejemplo, en el índice de pobreza son los más altos con 76.4% y tienen una población de 5.21 millones de personas. 

Para poner esto en una comparación a la vida cotidiana, imagínate que tienes 2 hijos, y hay un hijo que contribuye más a la economía de la casa porque tiene más experiencia y desarrollo que los demás, y otro hijo que tiene poca aportación porque tiene necesidades que le impiden desarrollarse como su hermano. A la hora de dar la mesada de la semana procuras que ambos reciban el mismo dinero, pero hay que tomar en cuenta que hay un hijo que se le debe de recompensar por hacer un mejor trabajo y hay otro hijo que necesita un poco más de ayuda para poder intentar nivelarse con su hermano. Es exactamente lo mismo que pasa en nuestro federalismo fiscal; a Nuevo León se le regresa un porcentaje de acuerdo a su contribución al PIB pero para las áreas de educación, salud, tecnología, etc. se nos da poco porque nuestra pobreza no se compara con la pobreza de Chiapas.  

En lugar de estarnos polarizando más e intentar alejarnos del Pacto Federal, deberíamos nosotros estar generando ingresos propios a través de una recaudación de impuestos estatal y municipal más eficiente sin tener que esperar el dinero que la Federación nos da cada año. Y en lugar de proclamar que Nuevo León debería ser un país independiente, y por Nuevo León pensar solo en el Área Metropolitana, deberíamos de voltear a ver a los demás municipios del estado que necesitan de ese desarrollo y trabajo que tanto presumimos a los demás. Recordemos que los mexicanos somos reconocidos internacionalmente por ser solidarios y fraternos, entonces no cedamos a discursos divisores de los políticos que solo velan por intereses muy específicos.

La delgada línea entre el T-MEC y el SMV

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El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá; reconocido por sus siglas en español “T-MEC”,  está por convertirse en la figura que reemplazará al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Este acuerdo comercial, representa una de las promesas económicas de mayor interés para la nación mexicana en la siguiente década considerando que tan sólo en el 2017, los Estados miembros del T-MEC hicieron transacciones con una valía que superaba los 1,486 millones de dólares a diario. Es decir, más de 61 millones de dólares por hora. 

Como se sabe, en la actualidad, la nación estadounidense es por mucho el principal socio comercial de nuestro país. A raíz de esto, es de mutuo interés para ambas naciones el estar en “piso firme” para el flujo positivo de las negociaciones. Es así como EU se pronunció en ocasiones reiteradas el pasado mes en cuestiones relativas al salario mínimo vigente mexicano como un obstáculo de la ratificación del T-MEC. Posteriormente, AMLO declaró que a fin de cumplir con lo solicitado por los Estados Unidos, se buscaría que para el año entrante el salario mínimo se comenzara a incrementar en por lo menos 2 puntos porcentuales por encima de la inflación anual. Esto representaría por lo menos un incremento salarial del 17.2% para el próximo año. Por otra parte, otra de las cuestiones solicitadas por los EU fue que México pudiere contar con un mayor presupuesto a ejercer para su reforma laboral. Solicitud ante la cual AMLO también acordó gestionar lo necesario para su cumplimiento.  

Ahora bien, lo trascendente de ambas demandas y que a su vez podríamos considerar como exigencias, contempla el hecho de reconocer la posición actual que ostenta México en el ámbito internacional respecto a la paga que México brinda a sus trabajadores. La promesa hecha por AMLO representa prácticamente una estrategia a fin de cerrar el trato con los congresistas pertenecientes al partido democrático de los Estados Unidos. Derivando consigo en una ventaja para los trabajadores mexicanos.  

En la actualidad, México ocupa la cuarta posición en la lista de países con mayor desarrollo económico en Latinoamérica, sin embargo, la media del salario de sus trabajadores es equiparable a la de algunas de las ciudades con mayor índice de pobreza en esta misma región del mundo. Otra de las cuestiones que repercuten mucho en la remuneración de los trabajadores es sin duda la tasa de informalidad laboral, misma que se ubica entre los focos rojos de la lista correspondiente. De acuerdo a David Kaplan; uno de los especialistas en materia de mercado laboral del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es de carácter urgente que México dé un seguimiento firme a su reforma laboral en estricto apego al derecho de los trabajadores a una remuneración justa y que se incremente el salario mínimo en por lo menos 30 pesos.  

La situación no suena lo suficientemente alarmante si únicamente leemos los números: el salario mínimo vigente general de la república se fija en los 102.68 pesos, mientras que el correspondiente a la zona fronteriza se ubica en los 176.72 pesos. Sin embargo, la verdadera pregunta es: ¿para qué alcanza con esto? 

De acuerdo al CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), en México el 48.8% de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza contemplando sus ingresos. Esto quiere decir que las familias mexicanas que pertenecen a este rubro, viven a diario la falta de ingresos suficientes y limitaciones a múltiples de sus derechos entre los cuales destacan: el derecho a una educación básica, a los servicios de salud, a la seguridad social, a una vivienda de calidad con los servicios básicos e incluso a una alimentación digna. 

Con todos estos factores de la mano y el incremento constante de los costos en la canasta básica a manera injusta para lo que el mexicano promedio está ganando: ¿cómo puede México competir en un marco internacional? Si bien es cierto, es en parte triste el tener que ver que los cambios trascendentes tengan que surgir o incluso idearse fuera de nuestra nación. Es decir, a solicitud externa para poder cumplir con los estándares de otras naciones. Lo ideal hubiere sido que todas estas cuestiones se anticiparan a cualquier intervención ajena al gobierno mexicano. Sin embargo, esperemos que con estos cambios y proposiciones, dejando de lado las motivaciones, el pueblo de México pueda verse beneficiado en torno a este ámbito tan representativo y propio de la nación en la cual nos estamos convirtiendo. 

La frágil democracia mexicana

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Nos encontramos en un punto de inflexión histórico, hasta hace algunos años las democracias se encontraban en un claro aumento a nivel global, pero la falta de resultados económicos y sociales llevó a que muchas votaran por alternativas de organización política, o simplemente se fueran por líderes carismáticos y autoritarios. 

Para entender qué es una democracia hay que irnos a la base de su creación. Primeramente tenemos que entender que el gobierno, así como la economía, los derechos humanos, el comercio internacional, son constructos sociales. Estas son estructuras e ideas que los humanos inventamos para identificarnos, relacionarnos y vivir en sociedad. No hay ninguna otra especie en este mundo que tenga bancos, ética, congresos, bonos, etc. 

El principal constructo social que promueve la cohesión social, política y económica de un grupo de personas es el Estado, algo que se entiende como esa idea de lo que es México en su gobierno, con su moneda, con su diversidad social, leyes, etc. El Estado está basado en el monopolio de la fuerza, la ética social, el Estado de Derecho, la soberanía del pueblo o la misma razón.

El Estado para funcionar requiere de un gobierno, que son las instituciones que administran la división político-administrativa de un país. O sea son las secretarías, organismos, institutos que administran nuestro México. Los gobiernos a su vez cuentan con ideologías políticas y económicas que utilizan para cumplir sus objetivos. Es por esto que existen los socialistas, capitalistas, progresistas, etc. que a su vez actúan mediante políticas públicas y leyes que reflejan esos ideales. 

Las ideologías se deben ver en un eje económico, que es quién administra los factores de producción (tierra, trabajo y capital) si individuos o el gobierno, y un eje político, que se basa en la capacidad de autorregulación humana y la necesidad de intervención del gobierno en la cohesión social. Hay centenas de tipos de gobierno que combinan sus ideologías, China es un gobierno autoritario con un amplio control de los derechos políticos y sociales, pero con una economía fuertemente capitalista. Alemania tiene una ideología de amplio reconocimiento de derechos políticos y sociales así como una economía mixta entre capitalista para el sector empresarial e industrial y socialista para el sector de salud, transporte, educación, entre otros. No es correcto pintar a China como comunista ni a Alemania como capitalista, el trasfondo es mucho mayor.

Lo que vivimos en México es que el PRI controlaba la totalidad del Estado Mexicano, dependiendo del presidente se marcaba la línea ideológica. Desde gobiernos prácticamente autoritarios y conservadores con Díaz Ordaz, el socialismo de Lázaro Cárdenas, hasta el neoliberalismo de Salinas y Zedillo.

Es por esto que hemos construido un México donde lo importante ha sido la forma y no el fondo. En papel tenemos una protección muy amplia de derechos, herramientas de defensa como el amparo y el reconocimiento de minorías, todo gracias a la mezcla ideológica de nuestro gobierno. Pero ese México sólo existe en papel y para quienes tienen dinero para contratar los abogados adecuados. Para el resto existe otro México, uno que no tiene ideología y todo se basa en el poder político y económico, uno en el que el PRI aún mantiene el poder, y uno en el que el pluralismo partidista ha llevado al borde del descontrol.

Apenas en estos últimos 20 años hemos probado lo que realmente significa ser una democracia. Ya hay una diversidad de partidos en el poder, el problema es la falta de instituciones democráticas fuertes que ayuden a madurar paralelamente a los votantes y a los partidos con el gobierno. Es por esto que contamos con gobiernos estatales que rechazan abiertamente el Estado de Derecho con la Ley Bonilla, la defensa a los derechos políticos con la Ley Garrote, la administración fiscal responsable con la deuda de Coahuila y la protección a sus minorías en el Congreso de NL. Ellos hablan a través del poder y no de valores democráticos como la honestidad, solidaridad, responsabilidad, pluralismo, libertad, justicia social, tolerancia, igualdad, respeto, bien común y la legalidad.

La democracia la construimos todos mediante instituciones fuertes, el INE, la CNDH, el CONEVAL, la CRE, la CNH, BANXICO, el IFETEL, la COFECE, la FGR, todas son de reciente creación. Si queremos que México siga siendo una democracia es necesario defenderlas. En una democracia no cabe el gobierno de uno, un presidente es humano y jamás será la respuesta. En cambio, las instituciones que son democráticas no están sesgadas, no discriminan y sobretodo promueven la justicia y equidad social. Pero es necesario seguir separando a estas instituciones del poder político para que lo regulen, por el bien común. 

Crecimiento vs. Desarrollo

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“La libertad política es la condición previa del desarrollo económico y del cambio social” 

El Desarrollo económico se mide con el crecimiento económico es decir, el cambio en el PIB que es el indicador más utilizado. Esta medida de “crecimiento económico” no mide otras variables que tanto son criticadas e incluso han movido a gran parte de la población como por ejemplo: El deterioro del medio ambiente, la calidad de vida, educación, etc, etc, etc. Existen países que crecen pero no se desarrollan como: India, Arabia Saudita, Iraq. El crecimiento nunca va a garantizar el Desarrollo. Los últimos Índices de Desarrollo Humano en nuestro país son alarmantes debido a que en comunidades como Chiapas, Guerrero y Oaxaca no superan el .70 ¿Estamos viviendo en un país en donde el sistema nos hace retroceder? ¿Por que AMLO no imprime más billetes y los reparte? ¿De verdad se puede lograr el cambio social? 

El informe por parte de la CONEVAL es alarmante ya que los niveles en que se mide la pobreza desde el 2008-2018 es muy preocupante debido a que todas estas son muy específicas y se mide con el rezago educativo, acceso a la alimentación, etc, etc. Durante 10 años las políticas públicas no han podido suavizar la pobreza. Si bien es claro 9.4 millones de personas en nuestro país sufren de pobreza extrema, más 53.4 millones que se encuentran en pobreza. La movilidad social dentro de nuestro país 7 de cada 10 mexicanos se quedan pobres contra simplemente 3 que logran salir. ¿De verdad se han implementado buenas políticas públicas para la movilidad social? ¿Estaremos mejor con Lopez Obrador?

Disminuye 2.5% la pobreza de México en 10 años

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El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Derechos Sociales (Coneval) informó este lunes que el porcentaje de la población en situación de pobreza pasó de 44.4% a 41.9% del 2008 al 2018, lo que representa una disminución media anual de 0.24%.

En cuanto a números absolutos, las personas en situación de probares pasó de 49.5 a 52.4 millones de personas en ese periodo de 10 años.

Por otro lado, el Coneval dio a conocer que el porcentaje de la población total en situación de pobreza extrema paso de 11 a 7.4% entre 2008 y 2018.

En números absolutos, el número de personas en situación de pobreza extrema, pasó de 12.3 a 9.3 millones entre el periodo antes mencionado.

Por último, y de acuerdo a números del Banco Mundial, en México había 110.8 millones de habitantes en 2008, mientras que en el 2018 eran 126.2 millones.

Estos datos se dieron a conocer en la presentación del estudio “10 años de medición de pobreza en México 2008 – 2018”.

“Proceso hace periodismo que administra el conflicto, el caos, el amarillismo”, acusa AMLO

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El presidente Andrés Manuel López Obrador se lanzo de nueva cuenta en contra de la Revista Proceso, al reiterar que es “conservadora”, además de ahora adecuara que el semanario sólo “administra el conflicto, el caos, el amarillismo” y no se propone transformar la realidad con la “excusa de que son independientes”.

El nuevo ataque en contra de ese medio periodístico se dieron despeñes de referirse a la entrevista que el ex titular del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Gonzálo Hernández Licona.

“¿Por que conservadora? También para aclarar. Porque son partidarios de mantener el estatus quo, son partidarios de que las cosas sigan igual, ese es el periodismo que administra el conflicto, el caos, el amarillismo, que no se propone a transformar la realidad porque la excusa es de que son independientes”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

“Nada más es análisis de la realidad, dar a conocer la realidad, no transformarla. Ese es nuestro diferendo con ese periodismo, porque el periodismo en las épocas de transformación en México sí ha contribuido a la transformación de la realidad”, agregó.

“Entonces, ayer de nuevo en el Proceso declara este señor (Hernández Licona), o se le atribuye la declaración, de que yo estoy incumpliendo mi compromiso de atender a los pueblos, porque va a haber austeridad en el Coneval. Y ¿qué contesté ayer? Le puedo demostrar que, como nunca, se están destinado recursos a los pobres y que no somos demagogos, que somos consecuentes. Nunca en la historia del país se habían destinado tantos recursos para atender a la gente humilde, a la gente pobre del país. Entonces, en la revista, en la portada, destacan la incongruencia supuesta de mi parte, que estoy abandonando mi compromiso, de que, por el bien de todos, primero los pobres. Miren como estará la manipulación que el mismo ser del Coneval aclaro diciendo que le habían manipulado la declaración. Cuando hablo de amarillismo me refiero a eso también, el sacar de contexto una declaración y destacar lo alarmista”, detalló el mandatario.

El político tabasqueño aseguró que sus declaraciones no afectan la libertad de expresión y mucho menos atentan contra la libertad de prensa, y reiteró que Cuatro Transformación nada es intocable, tanto presidente y los medios pueden ser cuestionados, pues el que manda es el pueblo.

Afirma AMLO que no desaparecerá la Coneval

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El presidente López Obrador, durante su conferencia matutina de hoy, afirmó, que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), no desaparecerá. Permanecerá en función, pero con más austeridad. 

 

“Que siga el Coneval, pero con un plan de austeridad, una renovación porque el director llevaba 13 años y tiene una formación distinta a la que ahora distingue al gobierno. Él es de una corriente de pensamiento más cercano al neoliberalismo”, comentó el mandatario. 

 

Así mismo, en días anteriores, el presidente había acusado a la Coneval de gastar mucho más en sueldos y renta que en sus trabajos, en años pasados. Usó de ejemplo, para reafirmar los cambios que está haciendo él en el poder, al director del instituto, Gonzalo Hernández Licona. 

 

“Antes el director del Coneval ganaba 200 mil pesos mensuales. Ayer lo dije, ahora el que está, su sueldo es de 90 mil pesos, pero eran 200 mil pesos”, reveló el presidente. 

 

Con información de “SDP Noticias” y “Milenio”.