La paradoja populista de la democracia

En los últimos días escuchamos todos hablar del referéndum en Colombia, escuchamos una iniciativa en la Ciudad de México sobre el presupuesto participativo y vemos como se habla de políticas inclusivas con la ciudadanía.

El tema que traigo a colación debido a una charla en donde estuve presente hace días con un académico del ramo de las políticas públicas. Él hacía hincapié en los riesgos que presenta consultar temas a la ciudadanía en general y esto sin un afán de coartar libertades ni exigencias pero sí puntualizando temas en particular.

El tema de Colombia es muy interesante, análisis sobran y sobrarán y de hecho se están haciendo papers de eso actualmente. Sin embargo, una pregunta que ronda en el aire es: ¿Era necesario consultar a la ciudadanía la paz con las FARC? Y más allá de la respuesta de usted pudiera tener, yo le pongo otra pregunta, ¿Estaba facultado el Presidente y el Congreso para pasar la iniciativa sin consultar?, ¿Las FARC buscan el apoyo popular?, ¿Quién buscaba legitimar a quién?

Usted tendrá la mejor opinión respecto al tema y no pienso ponerme a juzgar el resultado de la consulta sino la forma. Lo mismo pasa con otras iniciativas como aquella que propuso Andrés Manuel pidiendo que el tema del matrimonio igualitario se consulte.

El problema no es consultar, es más, es sumamente importante que la gente participe activamente en el proceso democrático del país. La cuestión ahora es que los riesgos de democratizar todo y cada uno de los temas coyunturales del país radican en resultados inesperados, equivocados para el país y que borra de un plumazo el sistema de poderes.




Imagínese usted que el Banco de México pusiera a votación las tasas de interés o que el Infonavit consultara el monto de los créditos. Sería absurdo. De la misma manera el reto no está solamente en consultar a la gente sino en que la gente sepa del tema.

Las mayorías se equivocan y se equivocan por la baja preparación. Hay que evitar que siga existiendo el analfabetismo y la deserción escolar para tener mejores ciudadanos que piensen y voten de una manera más racional, al menos, informada.

No necesitamos que el país esté lleno de doctores en economía o expertos en política internacional; sin embargo, es importante tener un país informado y preparado donde los rezagos educativos sean mínimos y se puedan discutir cosas de una mejor manera.

 



El Congreso, el Presidente, los Gobernadores, la Suprema Corte ya tienen funciones por cumplir, no pueden caer en el populismo de consultar por consultar para parecer “legítimos”. Legítimos serán los resultados cuando existan métricas adecuadas en su accionar.

He ahí un problema histórico de la izquierda mexicana, el populismo ramplón, las iniciativas busca-votos, la retórica de la descalificación, la terquedad, el caudillismo, el mesianismo y últimamente el creer que un solo diputado arregla congreso o que un gobernador puede hacer lo que le venga en gana solo con decirlo.

Una ciudadanía mejor informada es garantía al menos de un debate más responsable. Las mayorías deben ser conducidas propiamente, sino caeremos en lo que Aristóteles llamó oclocracia, el caos de la “chusma”.

Lo dicho, dicho está.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Y siguen subiendo las tasas

El Banco de México acaba de anunciar el incremento de la tasa de interés en 50 puntos bases, pasando de 4.25% a 4.75%. La postura oficial del Banco es que esta decisión se da en base al objetivo de contribuir al fortalecimiento del marco macroeconómico del país a través de un ajuste en su postura monetaria, con el propósito de mantener la inflación, lo que a su vez coadyuvará a una mayor estabilidad financiera.

Recordemos que el Banco de México tiene como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda; es decir, que los mexicanos no nos enfrentemos a niveles altos de inflación.

Algunas posturas afirman que esta decisión se da como consecuencia de la agitación política y económica a la que está expuesta el país como consecuencia de la reñida contienda electoral en Estados Unidos y la recuperación económica que ha mostrado este país vecino, la cual ha presionado el alza de las tasas de interés. Además, la inestabilidad económica de Europa y los factores sociales internos, también han impactado a nuestro mercado financiero.




En el último año, la tasa de referencia de nuestro país se ha incrementado en más del 50% de su valor inicial y los especialistas prevén que Banxico pueda elevar las tasas aún más. Pese a que la intención del Banco sea mantener un nivel estable de inflación y coadyuvar a que las inversiones financieras sean más atractivas, también existen consecuencias que pueden ser adversas.

El aumento de las tasas de interés se traduce en un encarecimiento del dinero, tanto para quienes ya han contratado la deuda en tasa flotante como para quienes lo van a hacer, lo cual tiene un impacto directo en el nivel de inversión pública y privada de nuestro país.

Muchos gobiernos subnacionales y empresas privadas tienen deuda cuya tasa está basada en la TIIE. En algunos de estos casos se han tomado precauciones ante esta subida de tasas y se han contratado coberturas que ayudan a pagar menos intereses cuando las tasas se incrementan; sin embargo, en nuestro país aún existe una falta de cultura financiera y este tipo de instrumentos no son tan utilizados.




Para quienes sólo recuerdan los últimos años de nuestro sistema financiero, una tasa de interés en el nivel actual puede parecer alta, pero si extendemos nuestro horizonte de análisis podremos encontrar tasas de hasta dos dígitos. Estamos atravesando por una época en que las tasas de interés son bajas, pero que están comenzando a repuntar.

Es un buen momento para que los entes deudores, públicos y privados, cubran sus créditos y contraten coberturas financieras.

Tenemos que prever que este tan sólo puede ser el comienzo de una nueva era de tasas altas. Ni las empresas, ni los gobiernos pueden arriesgar sus finanzas, es importante comenzar a planear.

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Sin cambios en la tasa de interés… por el momento




Con el objetivo fijo en mantener la inflación baja y estable, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió este jueves mantener el objetivo de la Tasa de Interés Interbancaria (TIIE) a un día en un nivel de 4.25%, ratificando la decisión tomada el pasado 30 de junio.

Durante la segunda mitad de 2014 y hasta diciembre de 2015, Banxico había fijado que el objetivo de la tasa era de 3.0%. Si analizamos la historia del sector financiero de nuestro país llegaremos a la conclusión de que estamos en una época de tasas relativamente bajas, el valor de la TIIE en la actualidad es de la mitad que el alcanzado durante la crisis de 2008 cuando el nivel era de 8.5%.

Es importante señalar que los movimientos o la ratificación en el nivel objetivo de la TIIE forman parte de la política monetaria de Banxico para procurar la estabilidad de los precios en nuestra economía.

El control de la inflación beneficia directamente a las familias mexicanas, evitando que enfrenten un crecimiento abrupto de precios que haga que su ingreso sea insuficiente para satisfacer sus necesidades.

Gracias a estos esfuerzos se ha logrado mantener la inflación alrededor del 3.0%. La tasa de interés también tiene efectos en el nivel de inversión de nuestro país. Cuando las tasas son altas las inversiones financieras son más atractivas, con lo cual se disminuye la presión sobre los precios y se contiene la fuga de capitales.




Entre las principales razones por las cuales Banxico ha podido ratificar el objetivo de la TIIE en 4.25% es porque Estados Unidos mantiene sin cambios el nivel de su tasa de fondeo, entre 0.25% y 0.50%. Una subida de tasas en el país vecino presionaría el aumento de tasas de interés en nuestro país para mantener el capital de los inversionistas.

El Banco de México ha demostrado tener un buen manejo de la política monetaria, esto genera certidumbre en los mercados financieros. La prudencia en las declaraciones de Agustín Carstens, Gobernador de Banxico, y las decisiones que ha tomado la Junta de Gobierno, hacen que el Banco de México sea uno de los grandes pilares de la economía de nuestro país y que se generen expectativas positivas.

Teniendo el respaldo de las acertadas decisiones que ha tomado Banxico y considerando la presión que existe en el entorno internacional de una subida de tasas en el mediano plazo, es momento de que los participantes del sistema financiero tomen sus precauciones y contraten coberturas financieras que les permitan contener los efectos de una subida en las tasas de interés que eleve el costo de los créditos contratados a tasa flotante. Esta es una recomendación que aplica tanto para empresas privadas como para los gobiernos subnacionales.

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La volatilidad de las tasas de interés

La agitación política y económica a la que se han expuesto los países se ha visto reflejada en los movimientos de las tasas de interés. En México, por ejemplo, tenemos una tasa de referencia de 4.25%, lo que representa un incremento de 42% en el último año.

Más que por cuestiones internas, la decisión de Banxico de elevar la tasa de interés es consecuencia de lo que sucede en el ámbito internacional. La subida de tasas en Estados Unidos, la incertidumbre por la salida de Reino Unido de la Unión Europea, la apreciación del dólar, entre otros factores.

Recordemos que el Banco de México tiene como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda; es decir, que los mexicanos no nos enfrentemos a niveles altos de inflación. En este sentido, una de las herramientas que tiene Banxico para controlar la inflación es el movimiento de la tasa de interés. Al elevar la tasa, el Banco de México coadyuva a que las inversiones financieras sean más atractivas y con esto se disminuye la presión sobre los precios y se contiene la fuga de capitales. Una subida de tasas, como la que se realizó la semana pasada de medio punto porcentual, ayudan a que el precio del dólar baje y el mercado financiero de México siga siendo atractivo.

Toda decisión que se tome en política monetaria ocasiona diferentes reacciones en la economía de nuestro país. El aumento de las tasas de interés también significa que el precio del dinero sube.

Quienes han contratado deuda con referencia en una tasa flotante van a pagar más intereses, este es el caso de muchos gobiernos que tienen las tasas de sus créditos basadas en la TIIE. Algunos Gobiernos han previsto esta subida de tasas y han contratado coberturas que ayudan a pagar menos intereses cuando las tasas se incrementan.

Recordemos que nuestro país ha llegado a tener tasas de interés de referencia de dos dígitos. Estamos atravesando por una época en que las tasas de interés son bajas, pero que están comenzando a repuntar. Es un buen momento para que los gobiernos cubran sus créditos y contraten coberturas financieras, tenemos que prever que a finales del año se puede dar una nueva subida de .25%.

No podemos arriesgar las finanzas públicas a una subida abrupta de tasas que haga que los recursos se destinen a pago de intereses en lugar de inversión pública.

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México Respecto al Brexit

“The best argument against democracy is a five-minute conversation with the average voter”Winston Churchill.

La votación de Gran Bretaña respecto a permanecer o no en la Unión Europea es sin duda el tema más vasto de los últimos tres días. El viernes 24 de junio se conoció el resultado por el cual el Reino Unido dejará de ser miembro de la unión de países europeos a la cual se incorporó en 1973.

En un ejercicio democrático, con una estrecha diferencia de votos (51.9 vs 48.1), los británicos se pronunciaron a favor de salir de la Unión Europea, ocasionando así un sinfín de consecuencias políticas, económicas y sociales que tendrán impacto en todo el mundo incluyendo México.

Considerando que vivimos en un mundo económicamente entrelazado donde los hechos de un país repercuten en todos, ¿cuáles son las consecuencias económicas del Brexit? :

• Las relaciones comerciales derivadas de tratados de libre comercio tendrán que ser negociados nuevamente. Actualmente el comercio entre Europa y Reino Unido alcanza los $575,000 millones de dólares (mdd).

• La Confederación Británica de la Industria calculó una pérdida de entre 550,000 y 950,000 empleos locales en los próximos 4 años.

• Una salida de bancos de Londres a otras ciudades europeas como París o Frankfurt. Lo cual conllevaría un traslado de miles de empleos del sector financiero (que representa 8% del PIB) fuera de Reino Unido.

• Importantes cambios regulatorios en servicios financieros transnacionales entre Gran Bretaña y Europa.

• Un fuerte golpe a la industria británica, que más del 40% de sus productos son exportados al resto de Europa; y la pérdida de subsidios a la agricultura que actualmente otorga la Unión Europea a agricultores de Reino Unido.

¿Qué va a pasar en México en el corto plazo?

• De primera instancia la paridad cambiaria frente al dólar se verá afectada. Inversionistas con moneda mexicana venderán su posición para refugiarse en el dólar, generando así un encarecimiento de éste respecto al peso.

• La Secretaría de Hacienda y Crédito Público anunció un recorte adicional al gasto corriente (gastos de operación) del gobierno federal por $31,715 millones de pesos (mdp) para hacer frente a la volatilidad económica.

• Existirán más incentivos para que el Banco de México aumente las tasas en su próxima reunión del 30 de junio para controlar el tipo de cambio.

• México tendrá que suscribir un nuevo acuerdo comercial con el Reino Unido. Que si bien el comercio entre éstos sólo es de $5,000 mdd anuales, la Secretaría de Economía tiene preparado ya un borrador del acuerdo.

De primera instancia, el viernes pasado los mercados financieros (acciones, divisas, petróleo, oro, etc.) sufrieron fuertes caídas por el pánico generado por la noticia. Dado que los mercados se mueven, en parte, de forma irracional y emocional, el Brexit ocasionó ventas masivas por parte de inversionistas asustados alrededor del mundo.

Las bolsas europeas cerraron en un profundo terreno negativo, destacando Londres -3.15%, París -8.04%, Alemania -6.82%, Grecia -13.42% y España -12.35%. En Asia las pérdidas fueron un poco moderadas y en América la Bolsa Mexicana perdió -2.73%, el Dow Jones -3.39%, el NASDAQ -4.12% y Brasil -2.82%.

El petróleo WTI cedió -1.05% a 48.85 y el Brent -5.01% a 48.36. En cuanto a monedas, la Libra esterlina (GBP) se devaluó frente al dólar (USD) -8.25% y frente al peso (MXN) -4.95%.

La transición de separación durará dos años, la cual estará llena de negociaciones que los mercados financieros resentirán para bien y para mal. Mientras tanto, las expectativas económicas en general derivadas del Brexit son, en su mayoría, pesimistas.

*Columna escrita con información al viernes 24 de junio. Con datos de CNN Expansión, El Financiero y Bloomberg.

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Política Fiscal vs Política Monetaria, ¿qué esperar?

La economía de México atraviesa por un periodo difícil, desde finales del año pasado nuestras instituciones han ajustado periódicamente la política monetaria y fiscal con el fin de mantener estables las finanzas públicas y que la economía de las familias mexicanas no se deteriore. La volatilidad de los mercados financieros y el precio bajo del petróleo han impactado negativamente la cotización de nuestra moneda, lo que podría derivar en un aumento significativo en el nivel de inflación. Por lo anterior, el Banco de México decidió incrementar medio punto porcentual la Tasa de Interés Interbancaria (TIIE).

La economía de México atraviesa por un periodo difícil, desde finales del año pasado nuestras instituciones han ajustado periódicamente la política monetaria y fiscal con el fin de mantener estables las finanzas públicas y que la economía de las familias mexicanas no se deteriore.

La política monetaria utilizada por Banxico pretende contener la salida de capitales e incentivar el ahorro interno, con lo cual se busca frenar un posible incremento en la inflación. Recordemos que Banxico utiliza la política monetaria para procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda mexicana, y para ello se ha fijado como objetivo mantener una inflación de 3%. Este esfuerzo por mantener una inflación controlada beneficia directamente a las familias mexicanas, ya que si el precio de los productos que consumen crece abruptamente el ingreso que tienen podría no ser suficiente para satisfacer sus necesidades.

El cambio en la política monetaria de México se ha acompañado de un nuevo recorte en el gasto de la Federación. En días pasados se anunció que el Gobierno Federal dejaría de gastar 32 mil millones de pesos, afectando el presupuesto de Pemex, la SCT, SEMARNAT, SAGARPA, SEDATU, CONACyT, entre otros organismos. Esta es una medida responsable que busca mantener la solidez en las finanzas públicas, adecuando el nivel de gasto para que corresponda con la disminución en la proyección de ingresos del gobierno. Sin embargo, esta política fiscal restrictiva impacta directamente en la proyección del PIB.

La economía mexicana está enfrentando grandes retos, las medidas que hasta hace unos años se habían aplicado con éxito pueden ya no ser suficientes y esto incentiva al gobierno, y a sus instituciones, a pensar en nuevas alternativas que permitan optimizar los recursos con los que cuenta. En este contexto, se anunció que a partir de abril se autorizará la importación de gasolina, lo cual no solo traerá ingresos públicos adicionales, también se reflejará en un mejor precio para el consumidor.

La economía mexicana está enfrentando grandes retos, las medidas que hasta hace unos años se habían aplicado con éxito pueden ya no ser suficientes y esto incentiva al gobierno, y a sus instituciones, a pensar en nuevas alternativas que permitan optimizar los recursos con los que cuenta.

En los últimos meses el Gobierno Federal y el Banco de México han tenido que modificar de forma importante la política fiscal y monetaria de la nación. Esto es un reflejo de la fortaleza que tiene nuestro país para reaccionar ante la situación económica que atraviesan los mercados internacionales. Es cierto que el panorama es difícil, pero México cuenta con instituciones sólidas que pueden contener los impactos negativos a nuestra economía. Los ajustes en la política económica permiten que nuestro país se mantenga en el rumbo correcto.

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Sobre aumento de tasas de Banxico

carstens

Desde que inició el año hasta el martes de esta semana el peso mexicano se había depreciado en un 8.52% [1] frente el dólar, llegando incluso a sobrepasar los $19 pesos por dólar en los días más aciagos. La razón de estas depreciaciones incesantes y de la volatilidad de nuestra moneda se debe a varios factores externos, como la desaceleración de la economía mundial, los bajos precios de petróleo y al clima de incertidumbre que se vive en el mundo por el temor a tropezar con otra crisis económica.

Ayer esta entidad anunció la suspensión de estas subastas y el aumento de su tasa de referencia en 0.5 puntos porcentuales, pasando de 3.25% a 3.75%.

El Banco de México, con el objetivo de paliar las grandes variaciones en el tipo de cambio, utilizaba desde el año pasado un mecanismo de subasta de dólares, dándole liquidez de dólares al mercado cambiario mexicano en los días que más escaseaban y manteniendo cierta estabilidad en el precio del dólar. Es decir, si en un día determinado había un exceso de demanda de dólares que depreciara el peso en más de un 1%, el Banco de México satisfacía esa demanda vendiendo de sus reservas internacionales una cantidad determinada de dólares, disminuyendo ese exceso de demanda, sin el objetivo de mantener el tipo de cambio a cierto nivel [2].

Ayer esta entidad anunció la suspensión de estas subastas y el aumento de su tasa de referencia en 0.5 puntos porcentuales, pasando de 3.25% a 3.75%. Esto último con el objetivo de mantener la inflación y sus expectativas cerca de su objetivo de 3.0%, sopesando la posibilidad de que el continuo incremento en el precio del dólar podría al fin traspasarse a la inflación, que hasta ahora, no se había percibido un efecto significante. El mecanismo de esta política es el de incentivar la entrada de capitales extranjeros al país, dado el mayor atractivo en el diferencial de tasas con Estados Unidos y otros países, que se mantienen cerca de cero. Esta entrada de capitales extranjeros apreciará el peso mexicano (o detendrá la incesante depreciación, dando estabilidad) y, por lo tanto, disminuirá el riesgo de que un aumento en el precio del dólar se traspase a la inflación.

Apenas en enero de este año se rompió esta racha, pasando de un nivel registrado en diciembre de 2015 de 2.13% a un nivel registrado en enero de este año de 2.61% [3], aún por debajo del objetivo del Banco de México.

La inflación, el año pasado, había registrado una racha de decrementos por debajo del objetivo del 3.0%, algo sin precedentes en la economía mexicana. Apenas en enero de este año se rompió esta racha, pasando de un nivel registrado en diciembre de 2015 de 2.13% a un nivel registrado en enero de este año de 2.61% [3], aún por debajo del objetivo del Banco de México.

Sorprende esta acción del Banco de México – que a la par se hizo con el anuncio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público sobre el recorte del presupuesto federal de 2016 de 132.3 mil millones de dólares, un 0.7% del Producto Interno de México – ya que se había anunciado con anterioridad que el Banco de México subiría su tasa de referencia en paralelo con los aumentos de la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Ayer, a la par de los anuncios de las entidades federales, el peso se recuperó en 2.26% frente al dólar, la mayor recuperación que ha tenido en lo que va del año. Difícilmente se volverán a los niveles de $12 pesos por dólar que se tenían hace un par de años. Tampoco este nivel se podría ver como un reflejo de que la economía del país está “mal” o de que nos espera una inminente crisis. No hay nivel óptimo de tipo de cambio, sólo el que deciden los mercados. Lo que sí se debe de mantener es estabilidad en el tipo de cambio. La volatilidad crea incertidumbre y hace difícil tomar decisiones de inversión.

[1] Tipo de cambio FIX, Banco de México.
[2] El mecanismo también se activaba cuando la depreciación llegaba al 1.5%.
[3] Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI.

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México, las tasas y el otro México

El miércoles pasado, la Reserva Federal (FED) —el banco central— de Estados Unidos anunció el esperado incremento de su tasa de interés, debido, según ellos, a que se percibe un mejoramiento en el ambiente económico del país del norte [1]. A la par de esta decisión de la FED, y con el objetivo de paliar los efectos negativos de esta decisión en la economía nacional como la depreciación del peso e inflación, el Banco de México también anunció ayer el aumento de su tasa [2].

El anuncio del incremento gradual de la tasa de la FED marca el inicio ‘oficial’ de una paulatina recuperación de la economía estadounidense y mexicana.

Después de 7 años (2008) de que Estados Unidos cayera en una de las peores crisis financieras de la historia —y como consecuencia, contagiara a gran parte del mundo, incluyendo a México—, el anuncio del incremento gradual de la tasa de la FED marca el inicio ‘oficial’ de una paulatina recuperación de la economía estadounidense y mexicana.

Aunque en el resto del mundo se sigue percibiendo un ambiente de debilidad económica, el precio del petróleo continúe en picada y el anuncio de aumentar las tasas sirva, por experiencia, como preámbulo de una inminente depreciación de las monedas de las economías emergentes, México se ha mantenido fuerte ante estos choques externos.

Las expectativas de que se realizaría el alza de la tasa por parte de la FED en algún periodo del año vigente y la caída de los precios mundiales del petróleo por la sobreoferta de éste, depreciaron el peso mexicano paulatinamente en los meses pasados, llegando a un nivel actual de alrededor de 17 pesos por dólar. El reciente anuncio de la FED de elevar la tasa no hizo mucho efecto en esta paridad, debido a que ya se esperaba desde hace algunos meses y por lo que el mercado cambiario tuvo tiempo de ajustarse sin generar choques bruscos e improvistos.

México es fuerte y estable a nivel macroeconómico. A pesar de los choques externos ha podido mantener el nivel de precios en mínimos históricos y el crecimiento de la economía ha estado por encima de lo esperado.

México es fuerte y estable a nivel macroeconómico. A pesar de los choques externos ha podido mantener el nivel de precios en mínimos históricos y el crecimiento de la economía ha estado por encima de lo esperado. En días pasados la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) incrementó la expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2015 de 2.2% a 2.5%, y para 2016 espera un crecimiento de 2.6% [3].

Ese es el México a nivel macroeconómico, fuerte y estable en los últimos años, con una industria de exportación que crece a niveles sin precedentes y con un mercado interno que se fortalece, ese México que desentona con el México de los problemas políticos y sociales. Por un lado tenemos al México con instituciones como Banxico y el INEGI, y por el otro lado, el México con falta estado de derecho e incapacidad para hacer frente a problemas como el de los maestros disidentes y el problema del narcotráfico.

El México bueno, el de la fortaleza macroeconómica, es al que tenemos que seguir, al que tenemos que imitar para que el México malo, el de la corrupción y exiguo estado de derecho, se pueda fortalecer.

El México bueno, el de la fortaleza macroeconómica, es al que tenemos que seguir, al que tenemos que imitar para que el México malo, el de la corrupción y exiguo estado de derecho, se pueda fortalecer, mejorando así las instituciones que se encuentran en este patíbulo, dándoles autonomía, alejándolas de la politización.

México es fuerte ante los choques externos, lo que antes nos tumbaba, ahora sólo nos hace tambalear, éste se ha hecho de una coraza. Pero son sus enfermedades, los virus que pululan en el sistema, en las instituciones, lo que nos debilita y nos impide poder franquear esa gran barrera que nos mantiene como país ‘pobre’, ‘subdesarrollado’, ‘emergente’, ‘corrupto’. La fortaleza macroeconómica del país ante el reciente incremento de las tasas y otros choques externos son un ejemplo del contraste de estos dos Méxicos.

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[1] El aumento de la tasa de la FED fue a un rango objetivo de 0.0-0.25% a 0.25-0.50%. La declaración de la FED: http://www.federalreserve.gov/newsevents/press/monetary/20151216a.htm

[2] El aumento de la tasa del Banco de México fue de una tasa objetiva de 3.0% a un 3.25%. La declaración del Banco de México referente a esta decisión: http://www.banxico.org.mx/informacion-para-la-prensa/comunicados/politica-monetaria/boletines/%7BFB58F8DF-E437-9CAE-C1F9-3557CB7D3EFF%7D.pdf

[3] CEPAL. Actualización de Proyecciones de América Latina y el Caribe, 2015 – 2016. http://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/tabla_balancepreliminar2015_esp.pdf

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¿Y si suben las tasas qué pasa?

Este miércoles, la Reserva Federal de Estados Unidos (el equivalente al Banco de México) tendrá una reunión donde decidirán si se sube o permanece igual la tasa de interés de referencia. Esta tasa es en términos conceptuales el costo del dinero, la tasa de interés de la cual parten todas las demás tasas del mercado. De esta forma, los intereses que pagas por la hipoteca de tu casa o los que te paga el banco al invertir en sus pagarés dependen de la tasa de referencia que los bancos centrales fijan.

Esta decisión se toma con base en la política monetaria que cada país requiere para conseguir sus objetivos de inflación y crecimiento económico, principalmente.

Esta decisión se toma con base en la política monetaria que cada país requiere para conseguir sus objetivos de inflación y crecimiento económico, principalmente. Es así que, cuando un banco central mantiene tasas bajas, abarata el costo del dinero, buscando incentivar a que la gente pida prestado para invertir en negocios y generar actividad económica. En contraparte, cuando existe alta inflación en la economía, elevar las tasas hace más atractivo para el mercado el ahorrar en instrumentos financieros que les paguen buen rendimiento en lugar de consumir en productos y servicios.

Hoy en día, con mejores cifras de crecimiento económico y el desempleo a la baja, se espera que en la junta del miércoles se decida aumentar la tasa de referencia.

Desde hace nueve años la Reserva Federal, o Fed, ha mantenido su tasa de referencia en niveles de entre 0 y 0.25%, con el objetivo de despertar la economía, tan dañada entre otras cosas por la crisis de 2008, y disminuir los niveles de desempleo. Hoy en día, con mejores cifras de crecimiento económico y el desempleo a la baja, se espera que en la junta del miércoles se decida aumentar la tasa de referencia.

¿Cuál es la consecuencia directa de que Estados Unidos aumente su tasa de interés? Que el dólar suba de precio. ¿Por qué? Porque al haber tasas más altas en el país del norte los inversionistas internacionales retirarían su dinero de México.

Ahora bien, ¿cuál es la consecuencia directa de que Estados Unidos aumente su tasa de interés? Que el dólar suba de precio. ¿Por qué? Porque al haber tasas más altas en el país del norte los inversionistas internacionales retirarían su dinero de México para invertirlo en donde existan mejores rendimientos. Si bien en términos absolutos los bonos mexicanos pagan más que los estadounidenses, la relación riesgo/rendimiento es más atractiva en Norteamérica. Un inversionista que busca colocar su dinero en bonos sin riesgo preferirá el país que tenga la mejor tasa de rendimiento. Es por esto que en los últimos años una gran cantidad de dólares (al ser la divisa más comercial) han llegado a países como México y Brasil debido a que ofrecen a estos inversionistas una atractiva rentabilidad a un riesgo casi nulo. Sin embargo, partiendo del hecho que Estados Unidos es considerado por los mercados mundiales como el país más seguro para inversiones bursátiles, el ligero aumento de las tasas de interés supone a los inversionistas globales una oportunidad de obtener un buen rendimiento a un riesgo mucho menor del inherente a países emergentes.

Dicho lo anterior, cuando los inversionistas retiran su dinero de México para comprar bonos de Estados Unidos, esto ocasiona que haya menos dólares en nuestro país, y dado que a menor oferta, mayor precio, el tipo de cambio USD/MXN (dólar/peso) sube.

Otra consecuencia, menos inmediata, es que el Banco de México probablemente decida subir igualmente la tasa de referencia nacional, en línea con la Fed, logrando por una parte que el tipo de cambio baje (efecto inverso al del párrafo anterior) y presionando a que las tasas de interés del mercado suban levemente, traduciéndose en mejores rendimientos para los inversionistas pero mayores costos para quien paga un crédito.

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Depreciación de mercado vs devaluación deliberada

“Defenderé el peso como un perro.”
-López Portillo

En 1982 el ambiente económico del país era de crisis: El país se endeudó a niveles sin precedentes, los precios del petróleo se desplomaron, la inflación aumentó a niveles de dos cifras, el dólar salía del país a caudales y las reservas internacionales se agotaban. El ánimo nacional era lúgubre y el presidente de ese entonces, José López Portillo, con su distinguida retórica populista y su sentimentalismo nacionalista, salió a decirles a los ciudadanos, que a deliberación de él, el peso no se devaluaba: ‘Presidente que devalúa, Presidente que se devalúa’, dijo López Portillo.

Situaciones como la anterior sucedieron en varias ocasiones en el país antes de 1994, cuando el gobierno aún mantenía bajo su control el tipo de cambio. En ese entonces, la coyuntura económica y política del país y la volatilidad de los mercados internacionales provocaron una gran salida de capitales que terminaron con las reservas internacionales, haciendo insostenible mantener la paridad, objetivo del gobierno. A una pérdida del valor de la moneda respecto a otras divisas en este régimen deliberado se le llama devaluación, un aumento de su valor se le dice revaluación.

Bajo este régimen de tipo de cambio controlado, la paridad se determina a deliberación de un jefe de estado, una junta de gobierno o un banco central, éste o estos ajustan el valor de la moneda local a una o varias divisas de referencia (en nuestro caso el peso con el dólar), ya sea que determinen una paridad específica o la mantengan dentro de un intervalo controlado. Los mecanismos que funcionan aquí son que el gobierno vende o compra la divisa de referencia en el mercado a un precio determinado manteniéndola así a un nivel que previamente se ha impuesto por decreto, o utiliza su política monetaria para maniobrar con la paridad a que converja con sus objetivos macroeconómicos, o en casos desesperados, deteniendo o limitando la venta de la divisa al público e impone un precio oficial[1].

Uno de los problemas a nivel internacional que genera el control del tipo de cambio es que los gobiernos tienden a devaluar su moneda a capricho para fomentar sus exportaciones (el caso más conocido es el de China) y hacer de estas, artificialmente, más competitivas, sin que necesariamente los productores hayan mejorado sus procesos de producción. Creando así una guerra de divisas entre las naciones, en donde se generan roces políticos y dumping.

Uno de los problemas a nivel internacional que genera el control del tipo de cambio es que los gobiernos tienden a devaluar su moneda a capricho para fomentar sus exportaciones.

A nivel nacional, este régimen de tipo de cambio puede generar certidumbre sobre la volatilidad en los mercados de divisas; los empresarios o inversionistas pueden sentir la seguridad de que se mantendrá una paridad fija, o que va a estar dentro de un intervalo —esto solo si hay confianza en la administración y suficientes reservas con qué respaldar la moneda—, así como poder hacer la planeación de su empresa o endeudarse en moneda extranjera sin el temor de que la pérdida de valor de la moneda nacional encarezca sus insumos importados o sus deudas.

No obstante, esta política va en contra del comportamiento del mercado. Se gastan enormes cantidades de recursos para poder mantener la paridad fija o el intervalo controlado; y en caso de que las reservas internacionales se agoten, y le sea imposible al gobierno mantener esa paridad; o el gobierno pierda credibilidad; puede esto generar incertidumbre y pánico que deriven en una crisis, como las de México en el pasado. Además de crear una dependencia en la población sobre las decisiones administrativas del estado, y creando conflictos de intereses: ¿a quién favorezco, exportadores o importadores?

Actualmente en México el tipo de cambio se determina por la oferta y la demanda de divisas en el país bajo un régimen de libre flotación: Mayor demanda de dólares, deprecian el peso (fugas de capital); mayor oferta de dólares, aprecian el peso (entradas de capital). Este mecanismo de libre flotación se decretó a partir del 22 de diciembre de 1994. (Noten que devaluación-revaluación y depreciación-apreciación son conceptos diferentes.)

Se involucran muchos factores en la determinación del tipo de cambio bajo el régimen de libre flotación, y éstos obedecen al comportamiento del mercado: oferta y demanda. En la oferta y la demanda de divisas influyen circunstancias externas e internas: la certidumbre de la población, la especulación de los inversionistas, el desempeño de la economía nacional y mundial, la política monetaria de un banco central (en el caso de México éste es autónomo[2]), y muchas otras cosas que no involucran el arbitrio o directamente la aprobación de la administración del gobierno en turno.

Esa idea sobre el presidente deliberando a capricho el tipo de cambio, o que la administración de éste influya de manera considerable en la determinación del tipo de cambio, prevalece en el encono hacia los malos manejos de la economía mexicana de los gobiernos anteriores en donde éste sí tenía un control directo sobre el tipo de cambio, y en el temor de que las crisis mexicanas pasadas hayan explotado a partir de la pérdida de valor de nuestra moneda.

Las depreciaciones del peso mexicano contra el dólar en los últimos meses se han debido en gran medida a la volatilidad de los mercados internacionales, en especial al esperado y aún desconocido incremento de las tasas de Reserva Federal de Estados Unidos. Cada vez que el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal se reúne para decidir su política monetaria (subir o no las tasas de interés), hay una tormenta en el mercado de divisas. Un incremento de las tasas ocasionaría una avalancha de capitales que se refugiarían en el dólar, provocando grandes salidas de capitales en los países emergentes como México, depreciando así su moneda.

Las depreciaciones del peso mexicano contra el dólar en los últimos meses se han debido en gran medida a la volatilidad de los mercados internacionales, en especial al esperado y aún desconocido incremento de las tasas de Reserva Federal de Estados Unidos.

La depreciación no es toda mala, si es moderada. La pérdida de valor de la moneda favorece a nuestra industria exportadora, que es uno de los mayores motores que mueven nuestra economía, y esta pérdida de valor podría solo ser un ajuste en los mercados. El problema es cuando se genera gran volatilidad y pánico y hay grandes salidas de capitales, esta súbita pérdida de valor de la moneda distorsionaría los mercados: generaría efectos inflacionarios por medio del aumento en el precio de los insumos importados.
Paradójicamente, desde principios de año hasta la fecha (06 de Octubre de 2015) en donde el peso se ha depreciado nominalmente en 12.53% frente al dólar[3] y se ha llegado a una paridad nunca vista, no se han percibido los efectos inflacionarios como podrían esperarse y, de hecho, la inflación se mantiene en mínimos históricos.

¿Por qué sigue subiendo el dólar y no le ha pegado a la inflación? Ese es otro tema mucho más controversial que después platicamos…

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[1] Recientemente en Venezuela se aplicó esta medida extrema, y lo único que ha creado es un mercado
[2] Bajo este régimen de tipo de cambio de libre flotación, el Banco de México no interviene en el mercado de divisas para tratar de mantener una paridad fija o dentro de un intervalo, por lo que las reservas internacionales sólo sirven como respaldo de la moneda. No obstante, en los últimos meses y debido a la alta volatilidad en el mercado de divisas, el Banco de México ha estado vendiendo dólares en el mercado para contener una súbita caída del peso frente al dólar, pero no tiene como objetivo mantener la paridad peso-dólar dentro de un intervalo o en un nivel fijo.
[3] En 1994 el peso perdió más de 60% de su valor nominal frente al dólar. Fuente: Banco de México.

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