Asegura Rodríguez Ceja que no tocará reservas internacionales de llegar a Banxico

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La subsecretaria de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Victoria Rodríguez Ceja, manifestó su compromiso con la autonomía del Banco de México (Banxico) en caso de ser ratificada como gobernadora del Banco Central.

“Cumpliré, en caso de ser ratificada por el Senado, con la función establecida mi compromiso es el combate a la inflación, no tocar reservas internacionales y cumplir la autonomía del Banco de México”, expresó Rodríguez Ceja en un video publicado en redes sociales.

Por su parte, el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, respaldó a la subsecretaria y aseguró que en su ejercicio “nunca permitió un desfase de la meta del balance fiscal que nos aprueba el Congreso de la Unión”.

Rodríguez Ceja es licenciada en Economía por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y cuenta con una maestría en Economía por El Colegio de México (Colmex).

Se ha desarrollado en el área de finanzas públicas, destacando su participación en temas presupuestales, financieros y de deuda.

Dentro de la Administración Pública ocupó distintos cargos en el Gobierno de la ciudad de México durante la entonces jefatura de Miguel Ángel Mancera.

Fue subsecretaria de Egresos, asesora del C. Secretario, directora general de Política Presupuestal, directora general de Egresos “A” y directora de deuda de la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México.

De igual manera se ha desempeñado como directora de Finanzas del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro.

La no tan invisible discriminación

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A raíz de la reforma del artículo 1ro de la Constitución en 2001 se busca asegurar el respeto y protección de derechos de tod@s l@s mexican@s estableciendo la base para la prevención, investigación, sanción y reparación a sus violaciones. Esto crea en 2004, con base en ley federal, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) organismo responsable de velar por la protección, respeto y promoción del derecho a la no discriminación y la igualdad de oportunidades.

Con el fin de conocer el impacto, consecuencias y alcance de la discriminación se realiza en 2005 una primer versión de la Encuesta Nacional sobre discriminación (ENADIS). La encuesta evoluciona para en 2017 darnos una tercer versión con un primer alcance en las 32 entidades del país. Esto de la mano con estudios realizados en COLMEX y por otras universidades y académicos, ha logrado llevar el tema de la discriminación a la agenda pública. 

Nos encontramos en un momento histórico donde se está retando al status-quo arraigado en muchos países con problemáticas raciales, especialmente en EEUU donde la desigualdad y discriminación está fundada en sus instituciones políticas y de seguridad. En México no estamos muy lejos de esa realidad, nuestro mestizaje es un punto importante que ha llevado a que nos identifiquemos como un país con una preponderante combinación española con nuestras raíces de los pueblos indígenas originarios en el que 67% identifica su tono de piel como moreno o moreno claro. Pero también se cuenta con prejuicios racistas históricos donde la piel clara se considera más atractiva que la piel oscura.

Nuestro mestizaje nos ha dado un falso velo de igualdad, donde 72.8% se identifica como blanco o mestizo, haciéndonos creer que el clasismo y racismo que se sufre en el país es limitado a unos cuantos, cuando la realidad no puede ser más distante. Gracias a estos estudios contamos con datos claros que nos dan una aproximación a la desigualdad que día a día sufre la mayoría de los mexicanos por su tono de piel, manera de hablar, peso, estatura, vestimenta, clase social, lugar donde vive, sexo, creencias, edad y orientación sexual. Es tan diversa la discriminación que al menos 1 de cada 5 mexican@s ha sido discriminad@ en el último año.  

Una de las consecuencias más graves ha sido la limitación de derechos y desarrollo de las personas, así como el acceso a servicios financieros, créditos, apoyos de vivienda, y hasta el acceso y permanencia en lugares. Las principales víctimas suelen ser grupos vulnerables como personas con discapacidad física, la población indígena, grupos religiosos, mujeres, jóvenes y adultos mayores. 

Apenas estamos rasgando la superficie de un problema que llevamos siglos invisibilizando, siempre negando que hay una clara limitación de oportunidades a la mayoría de los mexicanos. Un estudio de Oxfam México nos da más claridad respecto a las consecuencias generacionales de la desigualdad. El estudio analiza cómo las características sociales o personales como el nivel socioeconómico de la familia de origen, el género, la escolaridad de los padres y las condiciones de las comunidades de origen de las personas inciden sobre sus logros educativos, ocupacionales o económicos. Es decir, hablar una lengua indígena, identificarse como parte de una comunidad indígena, negra o mulata, o tener el color de piel más oscuro reduce las posibilidades de avanzar en el sistema educativo, progresar en el ámbito laboral o escalar a la parte más alta de la distribución de la riqueza.

Si quieres salir adelante en educación, patrimonio o trabajo en el México de hoy importa más tu color de piel y donde naciste que tu esfuerzo por una mejor vida. Es urgente asegurar la protección a sus derechos y la igualdad de oportunidades a través de intervenciones sociales y legales. Acceso a empleo y derechos laborales a la población indígena; inversión en infraestructura de acceso universal para la población con discapacidad física; cursos y educación a niños, jóvenes y adultos en temas como tolerancia, respeto, diálogo y empatía; apoyo económico que de seguridad alimentaria a los adultos mayores; programas de prevención social a través de las artes, la cultura, la música, el deporte y el trabajo a jóvenes; fortalecimiento en las investigaciones y protección a las mujeres que sufren de violencia; y la urgente formalización laboral y respeto a derechos laborales de tantas trabajadoras domésticas en México. 

Si queremos un mejor país es necesario que cada un@ de nosotr@s haga una introspección a sus actitudes discriminatorias, es necesario darnos cuenta de nuestros errores del pasado y abrir espacios para diálogos y soluciones. Es necesario cambiar en lo individual y en lo familiar para que haya un impacto social real y construyamos ese país con igualdad de oportunidades, donde el pasado, tu familia, tu casa o tu piel no sea lo que defina tu futuro. 

La desigualdad nuestra de cada día

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Vivimos en la decimoquinta economía del mundo y tenemos al hombre más rico de América Latina, pero la mitad de nosotros vive en la pobreza.

Les voy a platicar la historia de María Basilio y Matilde Arriba. Ambas nacieron el 4 de abril de 1970. María nació en una comunidad rural mixe de Oaxaca, donde no había escuela. Su padre pensaba que no era necesario que estudiara, sino que realizara las actividades propias de su sexo: las de casa y cuidado. María es analfabeta, se casó con un trabajador de la construcción y tiene cuatro hijos que no terminaron la preparatoria. Se mudó a la Ciudad de México en 1985, es una empleada ejemplar y dedicada. Tiene 20 años realizando 10 horas de trabajo doméstico con un sueldo de 300 pesos diarios, no tiene seguro médico y no tendrá derecho a recibir una pensión.  

Matilde nació en Ensenada, Baja California. Sus padres, un médico y una enfermera siempre enfatizaron la importancia del estudio y la motivaron a aprender inglés. Matilde estudió derecho en la universidad estatal, se casó con un abogado y tiene dos hijas que se educaron en escuelas bilingües. Trabaja en el Poder Judicial de la Federación desde hace más de 20 años y percibe un salario de 1500 pesos diarios con todas las prestaciones de ley, además de un seguro de gastos médicos mayores. 

María y Matilde son mexicanas y tienen los mismos derechos de acuerdo con la Constitución: a la educación, al trabajo digno, a la protección social en salud, entre otros. Sin embargo, el azar favoreció a Matilde desde su nacimiento y las brechas entre ellas se han ensanchado a lo largo de sus vidas. Esta comparación revela la profunda desigualdad de oportunidades que presenciamos en México todos los días. (Informe Desigualdades 2018 de El Colmex). 

El Informe Desigualdades 2018 de el Colegio de México desnuda una realidad que todos conocemos: somos un país de desigualdades. El hecho es que quien nace pobre está destinado a morir pobre y a que tus hijos y sus hijos corran con la misma suerte. Por el otro lado, si naciste rico, tú y tus descendientes vivirán y morirán en la riqueza. 

67% de los funcionarios y directivos como Matilde tiene prestaciones laborales amplias en salud, vivienda, maternidad y ahorro para el retiro; en contraste, sólo 40% de los trabajadores en servicios personales, que incluye al trabajo del hogar, cuenta con prestaciones.

El Global Wealth Report 2014 de Credit Suisse (2014), por ejemplo, señala que el 10% más rico de México concentra el 64.4% del total de la riqueza del país. Durante los últimos 30 años ha habido un crecimiento paulatino de la participación del capital en el ingreso nacional, al tiempo que ha habido una consecuente disminución de la participación del factor trabajo (Oxfam). 

Un dato para exhibir la desigualdad que impera en el país: mientras que nuestro país es la décimo quinta economía del mundo y tiene al hombre más rico de América Latina, la mitad de la población vive en pobreza por ingresos (Revista Nexos, 2018).

Somos desiguales, lo hemos sido desde hace décadas y no se ve un camino en el que en los próximos 15 o 20 años las cosas cambien. El nuevo gobierno dice que por el bien de todos, primero los pobres. Veremos si esa frase se vuelve realidad y se hace algo no solamente para combatir la pobreza, sino para disminuir la brecha desigual que nos separa como mexicanos. Esa brecha que aquí en Monterrey se puede apreciar al cruzar la avenida Lázaro Cárdenas.

#HojaDeRuta: “Golpes a la Sociedad Civil Organizada”

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Durante el último mes la sociedad civil organizada de Monterrey ha recibido un par de duros golpes por parte de las autoridades: el desaguisado y distanciamiento de los ediles metropolitanos a la plataforma Alcalde Cómo Vamos, y el rechazo del gobernador Jaime Rodríguez al Sistema Estatal Anticorrupción que diversas agrupaciones ciudadanas trabajaron junto al congreso. Aunque han abundado señalamientos e intentos de justificaciones por todas las partes involucradas, se ha debatido poco la lógica y cálculo de estas maniobras políticas. Aventuremos una explicación.

En el caso de la plataforma Alcalde Cómo Vamos, las señales de tensión y desgaste no son nuevas. La inconformidad de los alcaldes había sido expresada en anteriores ocasiones, la verdadera pregunta es: ¿por qué los alcaldes pueden con tal ligereza amenazar con abandonar la plataforma o condicionar su permanencia? La respuesta es simple: porque tienen el capital político de su lado, y por tanto, el costo político de poner en entredicho, o incluso abandonar la plataforma, es relativamente bajo. Esto es debido a que las múltiples organizaciones que la conforman tienen larga trayectoria y defienden causas loables, pero en términos de real politik, cuentan con una muy limitada base social.

En este sentido, la sociedad civil organizada se conforma como una élite que está más cerca de la clase política que de la ciudadanía en general. Su arma principal es la vocería con resonancia mediática, la cual ejerce presión, pero como cualquier otro recurso, su efecto es limitado. Los esquemas tradicionales de consejos o conjunción de organizaciones suelen surtir efectos positivos, pero mantienen la participación limitada a las instituciones (sociales y privadas) tradicionales, por lo tanto limitando la representación. Por supuesto que la labor que estas organizaciones realizan es fundamental y de alto valor, el tema es que sus plataformas no se socializan lo suficiente.

Tomemos como ejemplo el Informe País para la Calidad de la Ciudadanía en México, realizado por el INE y el Colmex. Al medir el índice de confianza, el estudio encontró que solo el 30% de los mexicanos confía en los gobiernos municipales, y en las organizaciones de la sociedad civil, la cifra sube apenas a 40%. Esto da una idea de la distancia que existe entre la ciudadanía general tanto con las autoridades como con las organizaciones de la sociedad civil.

También podríamos tomar como ejemplo la elección de gobernador de 2015: se dio un fenómeno social hacia una opción alternativa que consiguió una votación inusitada, pero fue un tsunami, una gran ola que rompió rápido. Esto es lógico, la enorme mayoría de la ciudadanía está desorganizada. El citado estudio del INE aventura una hipótesis con tres elementos para explicar la debilidad ciudadana:

1. La desconfianza que existe entre la ciudadanía, y de la ciudadanía hacia la autoridad.

2. La desvinculación en redes que vayan más allá de la familia, amistades o religión.

3. La decepción ante los resultados de la democracia.

Una de las respuestas podría estar en impulsar una mayor organización y politización ciudadana, por ejemplo, mediante los Comités Ciudadanos contemplados en la Ley de Participación Ciudadana estatal, cuestión que organizaciones como Alianza Cívica han visualizado e impulsado.

La clase política tienen recursos, herramientas, espacios y estructuras para generar cuadros, mantener organización y empujar su agenda. La sociedad civil flaquea en este aspecto, a pesar de ser mayoría. Ahí radica hoy su debilidad, y al mismo tiempo, el enorme poder por desarrollar.