El Populismo Destruye y no Regenera

La violencia no cesa y la democracia se encuentra secuestrada. Ese es el vivir del día a día en Venezuela, una entidad rica por su gente, su cultura y sus costumbres, sin embargo, se cayeron en excesos, ¿Cuáles excesos? Esos causantes al populismo visceral que golpeó a Latinoamérica y donde lideres “mesiánicos” predicaron con el dogma del odio transversal a la realidad democrática.

El populismo no llegó por alguna casualidad a nuestro entorno, este, se fue educando y ensayando generación tras generación, donde, particularmente se había mantenido un asistencialismo burdo y electoral; logrando así secuestrar la democracia misma.

Pero, ¿Qué es el populismo? En términos concisos es la realización de propuestas atractivas para el pueblo, sin embargo, cuentan con un tinte manipulador y demagógico, siendo este su principal problema.

Estos vicios políticos insípidos se convierten en un riesgo para la democracia  misma, tanto que los líderes populistas logran modificar o adaptar las leyes y constituciones a su beneficio, logrando así apropiarse de la libertad que como derecho es inalienable para cualquier ciudadano.

Lastimosamente en Latinoamérica mantenemos una idiosincrasia de incesante búsqueda por un Mesías, que rápidamente y con menos pesar logre solucionar los problemas del país, creyendo que las masas no se equivocan y otorgándole hasta cierto punto un poder divino.

Creemos que estamos mal por el sistema político que tenemos y no por la clase de ciudadanía que somos.

No cabe duda que el populismo es un riesgo, tanto aquel populista que se considera progresista y aquel que es un poco conservador, aquí no existe derecha o izquierda, ambos arrancan la dignidad, la legalidad, el coraje y la solvencia de las instituciones.

El populismo político significa un riesgo para cualquier forma de gobierno, dado que destruye la integridad propia del Sistema y su pluralidad, además se corre el riesgo de caer en un posible autoritarismo, tal y como ha pasado en otras naciones; Venezuela es un ejemplo claro.

México no debe caer en este tipos de vicios, en el 2018 se tiene una tarea muy importante. La política debe cambiar pero no por un redentor populista.

La ‘izquierda’ en Nuevo León

Distintos funcionarios públicos, de partidos diferentes, se están aliando con el fin de construirle un escenario a la izquierda progresista en Monterrey para este 2018.

Los organizadores de este escenario son el regidor Horacio Tijerina, Samuel García, diputado estatal de MC, Froylán Yescas y Malaquías Aguirre por parte de Morena,  Daniel Gamboa regidor del PT, y Waldo Fernández del PRD.

El primer desafío al que se enfrentan estos consiste en seleccionar a los candidatos para los cargos de alcalde de Monterrey, diputados estatales y diputados federales.

Sin embargo, se aclaró que no existirá una competencia por los mismos puestos entre los distintos partidos, es decir, solamente un partido postularía a un candidato para cierto cargo mientras que los otros partidos omitirían seleccionar a alguien para ese mismo cargo. El reto para la izquierda en Nuevo León, es que en el estado aún dominan los partidos políticos tradicionales como el PAN y el PRI, y ni si quiera figuran Morena o el PRD.

Los ‘fundadores’ de este proyecto consideran que es una gran oportunidad debido a que el PRI se esta debilitando cada vez más a nivel nacional y el PAN tiene distintos candidatos pero no están teniendo éxito en las encuestas.

Así mismo, los políticos aliados no buscan que esto trascienda a nivel nacional, el éxito de lo planteado en conjunto se mantendría a nivel estatal.

En cuanto a los posibles candidatos de este frente para la alcaldía de monterrey están Patricio Zambrano del PT, García Sepúlveda de Movimiento Ciudadadano y Waldo Fernández del PRD.

Con información de La Política Online

Fidel. Primera Parte

América Latina ha recibido una noticia que cambiará el panorama político e histórico de la región. Murió Fidel Castro.

Después de una extensa discusión con conocedores del tema y cubanos dentro y fuera de Cuba, me remito a hacer un análisis en tres partes del hecho. Asimismo, ofrezco una explicación del texto que se escribió en esta columna hace meses en el cumpleaños 90 de Fidel que me han pedido gente cercana.

Primero que nada, lo que representa Fidel Castro para la región es el último gran liderazgo del siglo XX, un liderazgo que trasciende desde la Guerra Fría y que sin duda alguna ha influenciado a otros países de América Latina en tomar una agenda de izquierda.

En esta primera parte, hay que centrarnos en la persona. La primera pregunta es: ¿Fue o no fue un dictador y creador de un sistema totalitario?

Desde cualquier punto de vista, la Revolución trajo un sistema totalitario y controlador. Sin embargo, cuando leo comentarios de escritores de derecha e izquierda parten de un supuesto progresista de que todos los gobiernos tienen exigencias similares y aunque esto en parte es cierto comúnmente se olvida que Cuba tenía un régimen comunista basado en los ideales Marxista-Leninistas de la Unión Soviética.

Los gobiernos comunistas son totalitarios. Eso es una realidad innegable. Otro tema sería discutir la efectividad o no del sistema, pero la Revolución Cubana a diferencia de todas las revoluciones sociales del siglo XX impuso otro modelo económico y político. No fue un canto de “No reelección” como Madero, no fue un movimiento reivindicador como el Sandinismo en Nicaragua. Y aunque no fue como la Revolución Rusa que derrocó a un rey, sí cambió el modelo de país totalmente.

 




Por eso, cuando me comparan como “dictadores” a Gaddafi o a Hussein, me parece que cada uno tiene un contexto diferente. Zoe Williams de “The Guardian” sostiene que en el terreno de los dictadores no se pueden jerarquizar uno a otro. Yo difiero porque no todos tienen los mismos objetivos, los mismos ideales ni los mismos apoyos tanto internos como externos.

Segunda pregunta: ¿Fue un líder justo o no? Justo, es un término tan ambigúo y tan difícil de definir que yo preguntaría más por la congruencia y en efecto Fidel fue congruente. Hay que analizar a Fidel en su obra, sin caer en sesgos políticos ni en revisionismos falaces.

Querer juzgar a la Revolución Cubana con una mirada de 2016 es tanto como la otra falacia de que todos los inmigrantes ingleses que llegaron a colonizar la América del Norte son ciudadanos ilegales cuando el país ni siquiera existía.

 




La Revolución Cubana trajo al poder a Fidel y los ciudadanos cubanos fueron parte de este movimiento. De la funcionalidad del modelo y de las críticas voy a hablar más adelante, pero indudablemente, Fidel Castro cumplió en su gran mayoría las promesas de la Revolución Cubana y aunque en efecto, manejó un régimen totalitario no constituye en consecuencia a una dictadura como tal, por el esquema político y por la coyuntura histórica del país.

La muerte de Fidel es un golpe moral a la izquierda latinoamericana que pierde un líder de opinión y referente. Un líder que me parece muy incomprendido porque acusar a Fidel de la creación de Chávez, de Evo en Bolivia u Ortega en Nicaragua es perderse en una nube oscura de malentendidos y tropicalizaciones mal ejecutadas.

Castro, como persona, fue congruente con sus ideales que obviamente chocaron con cientos de miles a nivel mundial pero que la historia juzgará poco a poco cada uno de sus logros y errores a lo largo de su gestión. Negar la relevancia de Castro a nivel mundial, es negar la historia, es negar la realidad y negar a la Revolución Cubana en su contexto dice poco de su entendimiento para explicar eventos y alcances de su detonación.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Los jóvenes y la izquierda

¿Qué significa hoy en día ser de izquierda en México? ¿Significa seguir a López Obrador en su desprecio hacia las instituciones? ¿Justificar la vandalización de la propiedad privada por parte de los normalistas de Ayotzinapa? ¿Apoyar a la CNTE en sus bloqueos? Las posibles respuestas y la mera formulación de estas preguntas me dejan insatisfecho.

La concepción actual de la izquierda entre la población me parece errónea, y en gran medida el malentendido se debe a que no tenemos verdaderos representantes de ella.

Octavio Paz en alguna ocasión fue más lejos al afirmar que: “En México no hay una izquierda ni una derecha en el sentido ideológico. Llamamos de derecha a quienes sólo ven por sus intereses, y de izquierda a los que les gritan, queriendo estar en el poder”.




La “izquierda” como vemos, es un concepto difuso. Por ello en la actualidad hay quienes abogan por una actualización de los polos Izquierda – Derecha, a Liberal – Conservador (sin embargo, no son traducciones del todo).

En un intento por clarificar el concepto “izquierda” y su relación con los jóvenes (motivo de posterior análisis), opinan dos figuras un tanto atípicas en el contexto político de Monterrey (típicamente de derecha/conservador): la diputada local de Movimiento Ciudadano, Concepción Landa, y el diputado federal del PRD Waldo Fernández.

Para usted, ¿qué significa ser de izquierda?

Concepción Landa (CL): Para mí significa ser progresista, ver por el bien público y común, antes que los intereses individuales. Ser responsable con los que menos tienen, brindar un desarrollo humano y cultural con oportunidades para todos, asumir el compromiso de legar un mundo mejor para las generaciones futuras y el cuidado del medio ambiente

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?
CL: No, creo que los jóvenes se sienten más identificados con los ciudadanos sin afiliación partidista.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?
CL: Porque no piensan en que hay que unir esfuerzos y que nadie tiene la verdad absoluta. Hay una arrogancia ideológica enorme.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?
CL: Por el gran individualismo que existe en donde las acciones colaborativas y colectivas son de “comunistas” o “populistas”. Además de un esquema de verticalidad.




¿Para usted qué significa ser de izquierda?
Waldo Fernández (WF): Ser de izquierda, es respetar los derechos y libertades de todos. Ser tolerantes, ser incluyentes, respetar la pluralidad.
Soy un hombre que cree que todos nacemos libres y con igualdad de oportunidades, defender el derecho de todos a alcanzar sus metas sin hacer distingos, eso es para mí ser de izquierda.

¿Hay un partido político que actualmente represente a los jóvenes?

WF: Todos los partidos tienen espacios dedicados a los jóvenes, depende de ellos militar o participar activamente. Todos los partidos políticos actualmente han incorporado criterios de elegibilidad de jóvenes y han adoptado discursos y políticas encaminadas a este sector.
Lo importante es que los jóvenes participen sino en un partido político, en una asociación civil, en sus escuelas o como ciudadanos a construir un mejor país.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda están tan fragmentados en México?

WF: Porque existen diferentes ideologías dentro de la izquierda. No sólo en el país sino en el mundo; algunas son más progresistas y otras más radicales.
Ante la pluralidad política, social y cultural que cohabita en el país, es común la dispersión de posicionamientos y con ellos la simpatía del electorado.

¿Por qué los partidos políticos de izquierda no tienen peso en Monterrey?

WF: En Monterrey tenemos una cultura y una idiosincrasia diferente al resto del país, aquí la cultura del esfuerzo que generalmente es identificada con el centro-derecha es muy bien vista y las políticas que implementa la izquierda no siempre son del agrado de la ciudadanía. El ciudadano tiene una idea equivocada de lo que es ser de izquierda. La izquierda también busca el progreso económico y social.

Podemos observar un elemento común en ambas definiciones de “izquierda”: el respeto a las libertades individuales implícito en la tolerancia y la pluralidad. Se añaden también como distintivos el combate a la pobreza y el cuidado del medio ambiente.

Me interesa ahora hacer un vínculo entre los expuesto sobre la “izquierda”, y los jóvenes porque los jóvenes somos mayoría, no sólo demográficamente sino también socialmente, es decir, tenemos cada vez mayor peso en la sociedad, en gran medida, gracias a que somos quienes mejor dominamos las nuevas tecnologías, lo que tiene 2 implicaciones directas:

1) Estar mejor informados.
2) Tener más vías de expresión.

Aunque entre los jóvenes hay diversas corrientes ideológicas, se tiende cada vez más al liberalismo (entiéndase por liberalismo el desarrollo y protección de las libertades individuales) y creo que es tiempo de aclarar y asumir lo que significa dicha postura ideológica para así encausarla hacia una auténtica representación política. Lo considero particularmente importante para evitar un mayor atraso social.




Esta tendencia al liberalismo por parte de los jóvenes no es exclusiva de México, se presentó antes con Joshua Wong (19 años) en Hong Kong, fundando el Demosistō (partido de centro izquierda pro-democrático), con Pablo Iglesias (38 años) en España fundando Podemos (izquerda), con Alexis Tsipras (42 años) en Grecia y su partido Syriza (coalición de partidos de izquierda e izquierda radical), Justin Trudeau (44 años) en Canadá con el Partido Liberal y Bernie Sanders en los Estados Unidos con su búsqueda de transformar al Partido Demócrata, todos estos casos teniendo en común un mensaje y agenda liberal dirigida a los jóvenes.

Para el caso de México, no creo que la solución sea crear un partido político, ya hay más que suficientes, lo que hace falta es depurarlos para que se conviertan en auténticos mecanismos de representación.

Para ello, será necesario que primero los jóvenes conozcan en qué consisten los posicionamientos de izquierda/liberales y escojan si deciden asumirlos como propios, la representación política vendrá por añadidura.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Macri, fútbol e izquierda: Elecciones Argentina 2015

La semana pasada, Argentina eligió nuevo presidente en una reñida segunda vuelta que dictó como ganador a Mauricio Macri. El resultado de alta importancia para América Latina debido a que la elección de Macri representa un golpe durísimo a la izquierda latinoamericana.

El ingeniero Macri, candidato del PRO, venció al candidato oficialista Daniel Scioli rompiendo un ciclo de gobiernos kirchneristas de tendencia izquierda bajo la ideología del peronismo.

El ingeniero Macri, candidato del PRO, venció al candidato oficialista Daniel Scioli rompiendo un ciclo de gobiernos kirchneristas de tendencia izquierda bajo la ideología del peronismo. Es un perfil muy diferente a lo que hemos visto en los últimos años en cuanto a presidentes latinoamericanos.

Su perfil de empresario y de dirigente deportivo lo hace tener un perfil muy sui generis en un político dado que su carrera ha dado muchos giros hasta hoy. Como dirigente de Boca Juniors, estuvo presente en la etapa más prolífica en la historia del club haciendo conocer al equipo en todo el mundo mediante la obtención de numerosos títulos internacionales (11), incluso venciendo al Real Madrid en la extinta copa intercontinental.

La Liga Argentina dio un gran salto mercadológico y económico gracias a la influencia de Macri en Boca Juniors, incluso jugadores asiáticos y africanos llegaron a Buenos Aires.

La Liga Argentina dio un gran salto mercadológico y económico gracias a la influencia de Macri en Boca Juniors, incluso jugadores asiáticos y africanos llegaron a Buenos Aires.

Mauricio Macri representa el rechazo del electorado argentino al Partido Justicialista que venía gobernando desde los inicios de los 2000s. Representa un deterioro de la imagen del gobierno por escándalos y políticas publicas deficientes y populistas. El que Daniel Scioli no pudiera ratificar su ventaja de la primera vuelta ahora en la segunda, dice mucho sobre lo que el electorado tenía enfrente, la derecha neoliberal o continuar con el kirchnerismo.

Sudamérica, una región del mundo con numerosos presidentes de izquierda, nos está dando señales del rechazo del populismo de siempre por una derecha empresarial. Ya pasó en Uruguay, ahora Argentina.

Sudamérica, una región del mundo con numerosos presidentes de izquierda, nos está dando señales del rechazo del populismo de siempre por una derecha empresarial. Ya pasó en Uruguay, ahora Argentina. Es realmente apremiante el que la izquierda latinoamericana se autoevalúe ante este resultado porque Mauricio Macri representa la derecha neoliberal y aun con un pasado banquero y mercantilista, la gente cree en su proyecto.

Esperemos por el bien de Argentina que Macri y su coalición “Cambiemos” dé ese cambio que tanto espera Argentina tras años en el populismo, el aislamiento, la confrontación internacional y una clase política decadente llena de escándalos que ha hecho todo para representar el ejemplo de lo que no se debe de hacer en el poder.

Éste es el momento perfecto para que los partidos de derecha demuestren la eficacia de su proyecto sirviendo de sala de experimentos para toda América Latina y Sudamérica en particular.